Leer a Vico hoy
Abstract
Texto de la conferencia inaugural donde se trazan importantes claves para la lectura de Vico y se reflexiona sobre su condición de clásico.
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21 ©Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) Sevilla (España). ISSN 1130-7498 © Giuseppe Cacciatore LEER A VICO HOY Giuseppe Cacciatore Texto de la conferencia inaugural donde se trazan importantes claves para la lectura de Vico y se reflexiona sobre su condición de clásico. Palabras clave: Vico, lectura, hermenéutica, clásico, Pirandello. Text from the opening lecture, where important keys for the reading of Vico are pointed, and his character of classic is considered. Keywords: Vico, reading, hermeneutics, classics, Pirandello. Para dar a esta conferencia inaugural un orden expositivo que pueda facilitar al máximo el escucharla, he dividido el texto en parágrafos. § 1. LEER A LOS CLÁSICOS Los ‘clásicos’ –como ha escrito Italo Calvino– constituyen “una riqueza” no sólo para quien los ha amado y leído, sino también para quien “se reserva la fortuna de leerlos por primera vez en las mejores condiciones para disfrutar de ellos”1. Esto me ayuda a confesar que a menudo no sólo releo los clásicos (Vico, como tantos otros), sino que, a veces, los leo por primera vez. Por lo tanto, tiene razón Calvino cuando sostiene que “cada vez que se vuelve a leer un clásico es un descubrimiento igual al de la primera vez” y “cada primera lectura es en realidad una re-lectura”2. Pero la confrontación con un clásico conlleva el problema del peso que puede tener en nuestra lectura y re-lectura la huella de las lecturas que otros, antes que nosotros, han realizado y la huella que las mismas han dejado en la cultura y en la historiografía. Este último aspecto me empuja, gracias a la recomendación de Calvino, a otra confesión: es que a menudo me sucede que entiendo y saboreo mejor una página de Vico (o de Kant o de Platón) cuando la leo desinteresadamente, sin la presión de la preparación de una conferencia o la elaboración de un ensayo y, por lo tanto, sin la urgencia de acompañar la lectura del clásico con la consulta de notas, de aparatos y de bibliografías. Si pienso en todo lo que he leído y releído de Vico, debo suscribir una vez más la afirmación de Calvino: “un clásico es una obra que provoca incesantemente una lluvia de discursos críticos sobre sí, pero continuamente se los quita de encima”3. csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 21
Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)22 § 2. EL“NUEVO CURSO” DE LOS ESTUDIOS SOBRE VICO Que no parezca una paradoja, pero la difusión del pensamiento de Vico en Europa y en el mundo, la atención que se ha dirigido a su filosofía fuera de los confines italianos4, han adquirido dimensiones significativas justo cuando por fin se ha salido de los límites de un debate repetitivo sobre su fortuna, cuando nos hemos liberado de la cansada disputa sobre su aislamiento o no respecto a su época y a su mundo, sobre su haber sido cada vez precursor de esta o de aquella dirección filosófica contemporánea, sobre su haber sido moderno o pre-moderno, a la altura o en retraso frente a su tiempo. En suma, quiero sostener que la nueva actualidad de Vico se ha manifestado –especialmente a partir de finales de los años 60 del siglo XX5– justo en el momento en que los estudios italianos e internacionales han abandonado el terreno de la investigación de las etiquetas y de las fórmulas bajo las que catalogar al filósofo napolitano y se ha vuelto a reflexionar y a discutir a partir de su obra y de los contenidos de su pensamiento. Esto ha supuesto, de forma natural, un cambio en la manera de leer los textos de Vico, no sólo desde el punto de vista filosófico-interpre- tativo, sino también desde el histórico-filológico. El modo de leer un clásico no es sólo una cuestión de técnica textual o de metodología filológica; esto a veces puede revelar cuánto peso tenga en el análisis y en la reconstrucción de los textos, sobre su génesis, su estratificación, sobre su fecha de composición, sobre el uso de las citas y sobre la presencia de las fuentes, sobre su fortuna y transmisión, la presencia de una hipótesis teórica y hermenéutica que a menudo acaba no sólo por sobreponerse al texto sino, incluso, por condicionar una correcta comprensión. En este sentido la investigación sobre Vico, al menos a partir de los últimos treinta años del siglo pasado, ha sido también y fundamentalmente un modo nuevo de leer los textos, librándolos de algunas premisas hermenéuticas (pienso en la reconstrucción, incluso benemérita bajo muchos aspectos, que de las obras de Vico realizó Fausto Nicolini) que, para ser coherentemente mantenidas, comportaban el privilegiar este y no aquel otro texto (es ejemplar la cuestión de la edición de la Ciencia Nueva de 1730), de este o de aquel otro momento del camino filosófico de Vico (pienso en el escaso peso que en las lecturas neo-idealistas encuentran los escritos precedentes a la composición del opus magnum). En suma, gracias al denominado “nuevo curso” de los estudios sobre Vico, se ha intentado satisfacer una exigencia “no sólo técnica, de un más inmediato contacto con la voz auténtica del clásico examinado en sí y por sí. En el fondo, también la toma de distancia de las finalidades de la edición de Laterza ha confirmado el valor histórico, coherente con el carácter de historicidad de cada lectura e investigación historiográfica que alimenta una edición críticamente perseguida”6. § 3. HISTORIA Y METAFÍSICA EN VICO Aunque ha prevalecido –en la imagen que nos ha transmitido la literatura histórico-crítica– una interpretación de Vico basada esencialmente sobre la filosofía de la historia y sobre la antropología, no hay que desatender el hecho de que es bien visible en la articulación de su pensamiento una problemática de carácter metafísico. En efecto, no se trata de introducir en el pensamiento de Vico una nunca expresa oposición entre el interés por el mundo histórico-político del hombre y los presupuestos metafísicos visibles, sea a nivel de la teoría del conocimiento (la doctrina del verum-factum y la de los “puntos metafísicos”), sea a nivel de la visión cristiano-católica de la Providencia. El problema, más bien, es reco- Giuseppe Cacciatore csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 22
nocer que Vico no es ajeno al proceso de investigación de una sistematicidad filosófica (la que, para entendernos, desde Descartes y Leibniz llega hasta Wolff y Kant), capaz de mantener en un plexo unitario –gracias a la teoría gnoseológica de la convertibilidad y a la relación entre la intelligentia de Dios y la cogitatio del hombre– el verum de la sabiduría divina, el verum humano de las ciencias físico-matemáticas y el verosimile de las estructuras históricas, éticas y estéticas de la realidad humana. Considerar, como me parece posible, que la historia en Vico se presente sobre todo como “problema filosófico”, significa que las premisas “metafísicas” de su pensamiento7–a lo largo de un recorrido que nace de indudables raíces neoplatónicas y que abre la vía a las futuras posiciones trascendentalistas de la filosofía europea– representan una precisa hipótesis de solución filosófica del problema del nexo entre verdad, temporalidad y factualidad. Desde este punto de vista, la interpretación que propongo se basa en la convicción de que existe un claro hilo conductor unitario entre la metafísica del De antiquissima italorum sapientia y la ciencia histórico-civil de la Ciencia nueva. Dicho hilo está representado por la búsqueda de un principio unitario de comprensión sintética de la realidad humana que viene dado por la correspondencia entre las estructuras de la mente y el hacerse de la realidad, entre el pensamiento y el autónomo hacer del hombre y de las naciones, aun cuando gobernado por el diseño de la Providencia. Sin embargo, sigo considerando que el resultado más original y más filosóficamente relevante del pensamiento de Vico permanece en el intento de dar vida a una “nueva ciencia” –la de la historia– construida tanto sobre bases gnoseológicas (el descubrimiento metodológico del conocimiento histórico del mundo por parte del hombre en razón del hecho de que es él mismo quien lo hace), como sobre bases éticas y prácticas. La teoría de Vico de la historia –sean cuales sean sus límites relacionados con la formación “tradicionalista” y platónico-cristiana del filósofo napolitano– se muestra en su extraordinaria “modernidad” justo cuando conscientemente se propone como ciencia dirigida a la comprensión de los procesos gracias a los cuales la humanidad llega a las formas más articuladas y complejas de la vida histórica y cultural de las naciones. La sucesión de las edades de la historia de la humanidad (la de los dioses, de los héroes y de los hombres) no actúa solamente en el plano, por así decir, “diacrónico” de la historia, sino también en el “sincrónico” de las funciones y de las manifestaciones de la mente en un continuo y recíproco paso del sentido a la fantasía y a la razón plenamente desplegada. A tal propósito es necesario observar que el proceso no es nunca solamente lineal y progresivo. Vico advierte de que hay que cuidarse de la “vanidad” tanto de los sabios como de las naciones8, de formas, es decir, de abstracta evolución del pensamiento de la sensibilidad fantástico-primiti- va a la racionalidad y de la también abstracta evolución del mundo animal, de las bestias primitivas a la comunidad política de la sociedad civil. Así, la metafísica de Vico no renuncia a utilizar la luz de la providencia divina para hacer más firme el conocimiento de naturaleza común de las naciones, sino que también necesita el instrumento de la filología y del conocimiento histórico para llegar a los orígenes de esas formas humanas del derecho que, como es sabido, se articulan a través de las tres edades de la historia: la edad de los dioses, la de los héroes, la de los hombres. De tal manera se define de modo claro el nexo entre filosofía y filología, entre la ciencia de la verdad y la conciencia de lo cierto. Los dos ámbitos mantienen una propia y precisa autonomía, ya que no sólo la esfera de los principios filosóficos, sino también la que se refiere al arbi- Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 23 Leer a Vico hoy csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 23
trio y a la libertad del hombre, tiene una plena y propia dignidad. De hecho, los hombres nunca pueden penetrar completamente en la verdad universal que únicamente la mente de Dios posee, pero por lo menos se esfuerzan en buscar y comprender cierto producto de la historia, de la poesía, de las leyes, de las acciones de los individuos y de las naciones. Por este motivo, por lo tanto, se puede entender fácilmente por qué la dimensión práctico-cog- noscitiva de la conciencia humana constituye el objeto privilegiado de la nueva ciencia. La definición que al inicio de su mayor obra da Vico de su ciencia –“teología civil razonada de la providencia”9– aclara totalmente su carácter genético, es decir, la idea de un análisis racional de los modos a través de los cuales el diseño de la providencia se manifiesta en los pasos concretos de la historia humana, a partir del fundamental lugar de origen constituido por la “sabiduría vulgar de los legisladores”, es decir, por la sabiduría de los fundadores de las naciones civiles. También el fundamento teórico de la “filosofía de la autoridad”10, es decir de uno de los principales motivos que se encuentran en el centro de la ciencia nueva, tiene su razón de ser en la conexión entre filosofía y filología, entre el uso, para utilizar la expresión de Vico, de las “pruebas filosóficas” y el de las “pruebas filológicas”11. El Vico filósofo está convencido de la necesidad de la búsqueda filosófica de la verdad, pero ésta debe unirse a la función de verificación de la historia. Esta última necesita la razón para confirmar la presencia de la verdad en el mundo, pero, a su vez, la razón, para desarrollar su papel de reguladora de la sociedad y moderadora de las pasiones, necesita la confirmación constante que le ofrece la historia. § 4. FILOSOFÍA CIVIL Y FILOSOFÍA PRÁCTICA En dichas coordenadas, al mismo tiempo lógico-gnoseológicas e histórico-genéti- cas, es donde hay que situar el significado central que, en la obra de Vico, asumen el concepto y la historia del “mundo civil”. La filosofía “civil” y “práctica” de Vico no debe entenderse en el sentido reductivo de un ‘praxismo’ esquemático (el hombre conoce el mundo porque lo hace), sino en aquél mucho más complejo de la relación/distinción entre la mente divina de la Providencia y la mente humana: una relación/distinción que se refleja luego en la afirmación de la plena autonomía del mundo humano y del conocimiento histórico respecto al mundo físico-natural. Cuando Vico –con una bellísima imagen poético-literaria– describe en el exordio de la Ciencia nueva la aparición de la luz de la verdad que rasga el velo de las tinieblas de los orígenes de la humanidad, habla de la convicción de que el “mundo civil” ciertamente lo ha realizado el hombre12. Pero no se trata de una mera constatación. El hecho de que el mundo de la historia haya sido producido por el hombre significa que se pueden encontrar los principios dentro de las mismas modificaciones de la mente humana. El hombre no se limita solamente a tener una percepción y una experiencia del mundo civil, del mundo moral, del mundo de la historia, sino también –y sobre todo– conocimiento y ciencia. He aquí las fundadas razones para considerar a Vico como el iniciador de la moderna revolución metodológica y gnoseológica dirigida a constituir un saber autónomo de la historia dotado de unos principios cognoscitivos propios, de unos propios métodos, de unos propios contenidos. Antes de Kant y junto a él, Vico anuncia la revolución copernicana de la centralidad del mundo humano finalmente liberado de los vínculos sistemáticos de una metafísica onnicomprensiva y de una cosmología universalista. En dicho contexto especulativo general se insertan las líneas directrices de la filosofía civil de Vico. Ésta se basa no sólo en una teoría general del conocimiento (la relación Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)24 Giuseppe Cacciatore csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 24
verum/factum), sino también en una filosofía “práctica” de la jurisprudencia que conscientemente intenta conjugar la razón y la autoridad, lo verdadero de la filosofía y lo cierto de la historia13. Pero lo que domina la escena es, una vez más, la libertad y la autonomía de la naturaleza humana, la cual, aunque bajo la guía de la Providencia, se encuentra capaz de transformar las pasiones individuales en utilidades colectivas, de guiar el lento proceso de civilización de lo salvaje primitivo a la socialización y a la comunidad política. Uno de los principales aspectos que ayudan a entender mejor la dimensión “práctica” de la filosofía de Vico es, indudablemente, el unido a la finalidad que viene asignada a la historia. Aunque el esquema cíclico del movimiento histórico prevé siempre la posibilidad de la decadencia y de la barbarie, sin embargo, la vida de las naciones está tendencialmente orientada a realizar la época de la racionalidad plenamente desarrollada, de una razón, al mismo tiempo, como principio de conocimiento y como principio de equidad civil. Aunque, como es bien sabido, Vico atribuye a las épocas un sentido y una fantasía, fieras y héroes, una propia y autónoma capacidad de interpretar el mundo y de hacerlo historia, es en la época de la razón, en la época de los hombres, cuando se hace posible acercarse lo máximo al establecimiento de la verdad y de la justicia. En el núcleo del razonamiento de Vico se plantea el concepto de “filosofía civil”, se plantea la exigencia de fundar un método de estudio e interpretación de la realidad no sólo físico-natural, sino también moral. El nexo entre filosofía práctica y filosofía civil que construye Vico quiere significar que la doctrina moral no tiene como objeto únicamente las pasiones, la virtud y la conducta de la vida de los hombres, sino también la política y el Estado. Los conceptos-guía de la filosofía civil de Vico son la prudencia y el sentido común, ya que, a diferencia de lo que sucede en la ciencia físico-natural, en el mundo humano prevalecen no ya las causas únicas y las verdades universales, sino la multiplicidad empírica de los hechos y la movilidad de lo verosímil. La empiria histórica y la casualidad de la vida práctica deben inducir, a quien se prepara, al compromiso civil de confiarse no sólo a las verdades eternas de la metafísica o a las universales de la razón científica y calculadora, sino a los procedimientos y a los contenidos de la razón intuitiva que se basa en el ingenio, en la tópica, en el arte de la retórica. La sabiduría se configura, para Vico, esencialmente como una ars vitae, como una forma de saber práctico destinado a regular la conducta de vida (ratio vitae) del hombre, como el punto de encuentro –que se realiza en la historia de las naciones y de los gobiernos, en las instituciones educativas– entre la civitas divina y la humana14. Aunque en su mayor parte las estructuras conceptuales de la reflexión de Vico sobre el saber práctico derivan de su transfiguración de la herencia clásica (Aristóteles, y también la filosofía romana y Tácito) y renacentista, no se puede dejar de advertir cómo en puntos no secundarios tal reflexión contiene aspectos de indudable modernidad. Piénsese en la crítica que Vico hace a la distinción entre lo útil y lo justo, es decir a la separación, considerada artificiosa, entre los deberes de la honestas y las razones de la utilitas15, entre el interés que puede mover el fin ético personal y la preocupación de una correcta acción política, útil al bien de la nación y de la comunidad. En suma, la humanarum rerum prudentia (la experiencia y el saber práctico de las cosas humanas) se convierte en una condición de posibilidades para la unificación y la no contradicción entre lo útil del hombre y la vida políticamente ordenada del ciudadano. El perfil de la filosofía práctica de Vico va por lo tanto considerado a la luz no sólo de la particular inclinación hacia los problemas de la socialidad de la vida humana, de su Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 25 Leer a Vico hoy csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 25
génesis histórica y de su progresivo organizarse en las formas de la política y del derecho, sino también sobre la base de la más amplia idea de razón –entendida no sólo en sentido lógico-cognoscitivo, sino también inventivo-poético– que viene elaborada en la Ciencia nueva. Lo que caracteriza la idea de Vico de ciencia del hombre y de las naciones es la estrecha conexión entre el aspecto sistemático-filosófico (la definición de los principios metafísicos y cognoscitivos) y el práctico (las costumbres, las leyes, las artes, la historia), entre la sabiduría escondida de los filósofos y la sabiduría vulgar de los legisladores. Para la comprensión del mundo humano se necesitan no sólo los principios de la verdad, sino también el conocimiento de las “prácticas”, es decir de las comunes costumbres de los pueblos y de los hechos que caracterizan la historia de las naciones, de sus orígenes fabulosos hasta su florecimiento y decadencia16. Existen para Vico dos “prácticas” de la ciencia nueva: una es la histórico-filológi- ca, que sirve para afirmar la verdad que se manifiesta durante el curso de la historia del género humano; la otra es la ético-civil, que sirve, casi como un “arte diagnóstico”, para regular las conductas de vida y para encontrar las formas mejores para la realización de buenas ordenanzas políticas y de justas leyes. Se puede, por lo tanto, interpretar la filosofía práctica de Vico como un intento de mantener unidas la metafísica de los principios y la ética civil de la prudencia. Los principios y las formas que derivan al hombre de Dios quedarían como meras abstracciones si no fuesen conmensurables gracias a la práctica de la política, de la moral y de la historia. La naturaleza del “mundo civil” se basa, entonces, en un elemento material y en un elemento formal: el primero se da en los múltiples aspectos empíricos de la realidad histórica y en la inadecuación del conocimiento humano, el segundo se manifiesta en la universalidad y perfección de las ideas de la mente como reflejo del perfecto conocimiento divino. El elemento material, como dice Vico, es el “cuerpo del mundo de las naciones”, es el reino de las pasiones y de las utilidades; el formal es la “mente del mundo de las naciones”, es el dominio de la sabiduría, del orden, de la disposición de los hombres a las “virtudes civiles”. Me parece que hasta aquí se ha explicado, aunque sintéticamente, lo que puede considerarse uno de los aspectos esenciales del carácter clásico de Vico y que se corresponde, de manera más o menos fundada, con los elementos de su reflexión filosófica que, unos más que otros, han contribuido a hacer de él un clásico de la cultura filosófica. De esto, sin embargo, descienden los otros rasgos no menos caracterizadores. § 5. FILOSOFÍA, FILOLOGÍA Y SENTIDO COMÚN El nexo entre filosofía y filología está, como es notorio, entre los rasgos fundadores del pensamiento de Vico, lo que mayormente ha focalizado –quizá demasiado, en relación con los otros principios inspiradores– la atención de los intérpretes. Para entender dicho nexo hay que partir del principio general que está en la base de la teoría de Vico del conocimiento: la convertibilidad verum / factum17. El descubrimiento de los hechos de la historia y, en general, del actuar humano, su significado, no permanecen unidos a una necesaria dimensión filológica. Ellos necesitan poderse referir a las estructuras conceptuales del pensamiento, es decir, al trabajo de la filosofía. La verdad del hecho no es separable del hacerse histórico de lo verdadero. La ‘historia ideal eterna’ no permanece inmóvil en el cielo de la metafísica, sino que se desarrolla, como afirma Vico, a lo largo de las determinaciones Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)26 Giuseppe Cacciatore csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 26
temporales de las naciones humanas. Los mismos principios de la civilización de las sociedades (religión, familia, derecho) tienen ciertamente un carácter universal, pero ello se traduce en la historicidad de las costumbres humanas y de las instituciones civiles. Por eso, uno de los motivos fundamentales de la hermenéutica filosófica de Vico está en el concepto de sentido común18, el cual, más que cualquier juicio de carácter abstracto y matemático, ayuda a entender la indispensable relación entre filosofía y filología. El tema del sentido común está presente en las primeras obras de Vico (especialmente en las Oraciones inaugurales) y testimonia, una vez más, la centralidad que asumen en la reflexión del filósofo napolitano las cuestiones de la filosofía práctica, considerada en el doble aspecto de la definición de lo verdadero –de lo que pertenece a la ciencia del justo– y del descubrimiento de lo cierto –de lo que pertenece a la historia, al derecho y a la equidad natural–. Para Vico, la sociabilidad de la naturaleza humana se funda en el derecho natural de las gentes y este derecho, que posee como cualquier otro aspecto de la realidad un origen divino, se basa en los hábitos y en el conjunto de las costumbres que derivan de la “naturaleza común de las naciones”. El sentido común, entonces, como Vico explica en la Ciencia nueva, es el instrumento gracias al cual los hombres pueden orientarse en la búsqueda de utilidades o necesidades de la vida social, a pesar del carácter de arbitrio y de incertidumbre que reina en el mundo de la experiencia histórica. La famosa definición que se lee en la Dignidad XII19 aclara la intención de Vico, que no es otra sino explicar cómo pueden encontrarse en pueblos lejanos y culturas diferentes los mismos instintos de socialización (la religión, los matrimonios, las sepulturas), cómo puede llegar a ser común la necesidad de la ley y de la organización política. Pero el sentido común –como es un juicio “sin reflexión” y, por lo tanto, no abstracto ni preconstituido– se convierte para Vico en uno de los elementos esenciales de la nueva ciencia histórica, ya que, desde la individuación de los elementos comunes, es capaz de llegar a los orígenes de las naciones y de la humanidad. La ciencia nueva de Vico se plantea como tarea analizar los efectos históricos y las diferencias antropológicas y culturales que se relacionan a los principios naturales y fundadores de la civilización humana: religión, matrimonios, derecho (este último considerado especialmente a la luz de los institutos jurídicos romanos del asilo y de la ley agraria). No es ninguna distorsión interpretativa subrayar la “modernidad” del método histórico que sugiere Vico: la búsqueda de las diferencias, individuada comparativamente entre los muchos “posibles humanos”. Vico teoriza explícitamente la relación entre universalidad y particularidad, entre el principio metafísico del orden natural y las diferencias específicas del curso histórico de las naciones civiles. Basándonos en dichos presupuestos, es posible sostener la permanencia de algunos motivos del filósofo en el debate moderno sobre la relación entre la universalidad de los órdenes naturales (es decir, la tendencia a la universalización de los ordenamientos) y la historicidad determinada de los pueblos y de las naciones (es decir, la articulación de las diferencias históricas y culturales). Vico, ciertamente, se puede adscribir –cualesquiera que sean los aspectos aún arcaicos de su visión del mundo– a ese filón de la ciencia histórico-antro- pológica moderna que ha dirigido su atención a la génesis de los procesos de civilización de las sociedades humanas. Se comprende, entonces, en qué sentido define Vico el ‘sentido común’ como regla fundamental de la “sabiduría vulgar”, como orientación para la vida social. El concepto de sentido común no posee para él sólo un valor ético-práctico. Viene Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 27 Leer a Vico hoy csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 27
teorizado como lugar necesario de la mediación entre la verdad universal de los principios ordenadores y la certidumbre histórica de las diferentes maneras de ser y de objetivarse de las comunidades culturales y políticas. El tema del sentido común también se inscribe en la problemática general que caracteriza la filosofía de Vico: la relación entre metafísica e historia, entre la naturalidad original de la socialidad del individuo y de la capacidad política de las comunidades humanas, por un lado, y la diferencia histórica y cultural de las costumbres y de las instituciones políticas de los diferentes pueblos. Si es cierto, entonces, que la política se realiza en un mundo histórico determinado y se objetiviza en “diferentes” modelos jurídicos y culturales, es también cierto que ésta –como cualquier otra actividad humana– se equipara a una estructura general de la mente y a las categorías que ella elabora para conocer el mundo: la idea de conatus, la idea de lo justo, la de autoridad, de tutela, de dominio, etc. La nueva ciencia de la historia, entonces, no proyecta sólo la posibilidad de un acercamiento metodológico inédito para la comprensión de la realidad. Ésta plantea los presupuestos de una teoría filosófica y gnoseológica de comprensión de lo humano, porque esta comprensión se hace posible por la relación entre la serie constante y uniforme de los principios y la múltiple serie de su manifestación en la diversidad de las naciones civiles. Por ello se puede teorizar con Vico, y gracias a él, el nexo de reciprocidad entre el orden de la comunidad y el sentido común de la diferencia. Los principios naturales de la capacidad social y de la capacidad política no permanecen inmóviles en la percepción de la razón universal, deben ser constantemente reconocidos y encontrados en la diferencia histórica del sentido común, en lo que comúnmente se repite históricamente en la diversidad antropológica, mental y lingüística de los hombres. En conclusión, la modernidad de la reflexión de Vico se encuentra en la consciente intención de dar vida a un concepto de racionalidad en el que puedan convivir la racionalidad metafísica de los principios y la racionalidad histórica de las costumbres humanas y de las comunidades civiles. El sentido común permite, entonces, poder reconocer, en el medium de la experiencia histórica, los principios y las formas generales de la comunidad, de la capacidad lingüística, social y ética del mundo humano. § 6. LA EXPERIENCIA FUNDADORA DEL LENGUAJE Y LA HERMENÉUTICA Según Vico, existen en el derecho natural de los pueblos unidades sustanciales cuya comprensión sirve para entender y explicar las diferencias históricas, jurídicas y morales de las naciones. La individuación de tales unidades permite la formación de lo que Vico llama diccionario mental20, que es el instrumento que la historia ideal eterna utiliza para manifestarse en las historias particulares. En este punto se sitúa uno de los pasos filosóficos más significativos para entender el perfil teórico de la hermenéutica de Vico. Cuando la filología se sitúa –como quiere Vico– en un nexo de reciprocidad con la filosofía, ésta asume la forma no tanto y no solamente de una técnica para estudiar las palabras, sino la de una real y propia ciencia que le consiente al hombre descubrir el diseño y las articulaciones de la historia ideal eterna. El filósofo napolitano había partido de una crítica a las unilateralidades opuestas de los filólogos (atentos únicamente a lo empírico de los hechos) y de los filósofos (atraídos sólo por la abstracción de la razón) para llegar ahora a una hipótesis de interacción entre la estructura histórica de la multiplicidad y la estructura conceptual de la uni- Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)28 Giuseppe Cacciatore csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 28
versalidad. La hermenéutica de Vico, en este sentido, es sobre todo una teoría filosófica del conocimiento que tiene como objetivo comprobar, en el análisis y en el estudio del mundo histórico, los principios de verdad que pertenecen a la metafísica de la mente. Ante todo ello es posible comprender totalmente el papel prominente que asume el lenguaje en la obra de Vico. No se trata solamente de subrayar el valor cognoscitivo y expresivo de la lengua, sino de entender su importancia a fin de una hermenéutica de las formas políticas e institucionales de la experiencia humana. El vocabulario universal elaborado por la mente humana se convierte en uno de los instrumentos fundamentales que la “nueva ciencia” utiliza para comprender las articulaciones estructurales de la vida “sociable”, tal como ésas se manifiestan en las diferentes realidades históricas de la civilización humana. El lenguaje mental común desempeña una relevante función política y social. § 7. SABER POÉTICO Y FANTASÍA Según mi opinión, uno de los pasos de la reflexión de Vico que confirma su clasicismo y alarga su indudable agarre teorético sobre problemáticas de gran espesor –que han atravesado y atraviesan la contemporaneidad– es, sin duda, el del saber poético y fantástico. Vico es considerado justamente como el subversor de una jerarquía tradicional entre las esferas del saber humano, según la cual las facultades del hombre estarían dispuestas en una rígida secuencia que conduce a la razón desde el mito primordial, del sentido fantástico a la conciencia científica. En la teoría del conocimiento y de la historia, cada momen- to particular de la compleja naturaleza del hombre asume un valor autónomo y específico que, como los demás, colabora a definir y a realizar el proyecto histórico de la civilización humana. El mito, la poesía, las fábulas, las creencias religiosas, las formas arcaicas del derecho, asumen en Vico una plena y propia dignidad cognoscitiva, filosófica y ético-práctica, y constituyen la esfera de lo pre-lógico y de lo pre-reflexivo, que no representa el escalón más bajo de lo instintivo y de lo irracional, sino la histórica manifestación de un momento de la evolución de la humanidad, que confía su significatividad a los productos de la fantasía, de las metáforas poéticas, de los símbolos religiosos. A la luz de esta primera consideración se comprende fácilmente por qué Vico –ya en las páginas del De constantia21– afirma que la poesía no nace como decisión artificiosa de los hombres o sólo como elemento placentero de su existencia, sino como “necesidad natural” que hace históricos y reales los orígenes de la civilización y no los considera como falsedades o invenciones. La verdad poética no pertenece a un nivel inferior con respecto a aquel en el que se construye la verdad lógico-racional. Si fuese así no se entendería uno de los puntos neurálgicos de la filosofía de Vico: el intento de fundar una hermenéutica filosófica y antropológica del mito y de su lenguaje poético y fantástico. Pero imaginación, fantasía y actividad ingeniosa22 no constituyen para Vico, solamente fases salientes de la experiencia cognoscitiva y cultural del hombre. Son facultades situadas en la base del mismo conocimiento histórico. El ingenio, entonces, no es solamente un aspecto de la naturaleza humana limitado a la poesía y a la imaginación; es, sobre todo, el instrumento cognoscitivo necesario que debe unirse a la razón, útil para encontrar y reelaborar en síntesis los signos y los sentidos de las cosas tal y como éstas se manifiestan en la historia original de la humanidad23. En el ingenium se manifiesta en su máximo grado la actividad de síntesis y conexión de la multiplicidad empírica, hasta el punto de que Vico lo considera el dato específi- Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005) 29 Leer a Vico hoy csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 29
23. La literatura crítica sobre estos temas a partir de los fundamentales ensayos de Ernesto Grassi (cfr. de E. GRASSI “La facoltà ingegnosa e il problema dell’inconscio. Ripensamento e attualità di Vico”, en A. BATTISTINI (ed.), Vico oggi, Roma, 1979, pp. 121 y ss.) ha elaborado una hipótesis interpretativa según la cual en Vico existe la consciente fundación de una verdadera y propia “lógica de la fantasía”, capaz de penetrar la realidad del mundo histórico humano e individual con mayor que la lógica tradicional. Cfr. además de E. GRASSI, Potenza dell’immagine. Rivalutazione della retorica, Milán, 1989 y Potenza della fantasia. Per una storia del pensiero occidentale, Nápoles, 1990 [Hay trad. esp.: El poder de la fantasía. Observaciones sobre la historia del pensamiento occidental, trad. de J. Navarro Pérez, Barcelona, 2003. N.E.]. D. Ph. Verene, en sus numerosos ensayos dedicados a Vico y al tema de la fantasía, ha desarrollado autónomamente algunas premisas de Grassi. En particular cfr. D.Ph. VERENE, “Vico’s Humanity”, Humanitas (Journal of the Institute of Formative Spirituality), XV, 1979, n. 2, pp. 227-240. Aquí, el estudioso americano subraya con fuerza que la imagen, la fuerza creativa del lenguaje, la actividad mitológico-poética de la fantasía y no el concepto o la mera racionalidad sean lo que constituye para Vico la privilegiada vía de acceso a la comprensión de lo humano. Para un cuadro más completo de las importantes conclusiones de las líneas de investigación del estudioso americano, cf. D. Ph. VERENE, La scienza della fantasia (1981), Roma, 1984. También subraya el valor, a un tiempo cognitivo y filosófico, de la fantasía de Vico M. SANNA, La “fantasia, che è l’occhio dell’ingegno”. La questione della verità e della sua rappresentazione in Vico, Nápoles, 2001. 24. Ibid., p. 116. 25. Cfr. G. VICO, Ciencia nueva, ed. en español cit. p. 156. 26. “[...] no pudieron imaginar en sus primeras fábulas nada de lo falso; por lo que debían necesariamente ser verdaderas narraciones” (ibid., p. 178). 27. “Los primeros hombres, como niños del género humano, no siendo capaces de formar los géneros inteligibles de las cosas, tuvieron la necesidad natural de imaginar los arquetipos poéticos, que son géneros o universales fantásticos, para reducir a ellos, como si fueran modelos o retratos ideales todas las especies particulares semejantes a cada uno de sus géneros” (ibid., p. 118). 28. Cfr. C. CESA, Fichte e l’idealismo trascendentale. 29. Cfr. I. CALVINO,op. cit., p. 18. 30. Cfr. P. PIOVANI, “Il Centro di Studi vichiani”, Bollettino del Centro di Studi Vichiani, 1, 1971, p. 5. 31. Cfr. I. CALVINO, op. cit., p. 13. 32. Cfr. ibid., p. 13. *** Cuadernos sobre Vico 17-18 (2004-2005)36 Giuseppe Cacciatore csv maqueta 17-18unica OK 16/12/05 09:56 Página 36