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Alcaraz y la cantiga CLXXVIII

Torres Fontes, Juan

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Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 255 -- 255 Alcaraz y la cantiga CLXXVIII Juan Torres Fontes Universidad de Murcia De las Cantigas que he estudiado, tanto en el orden histórico como por su relación con tierras murcianas y siempre sin ánimo en adentrarme en su clasificación, valoración literaria, alcance y otras muestras propias de filólogos y especialistas, despertó mi atención la diferencia grande que existe en tres de ellas, de las cuales por su diversa graduación histórica anoto dos y vuelvo a tratar con mayor extensión la tercera. En primer lugar destaco la Cantiga CLXIX, dedicada a la Virgen de la Arrixaca. Su argumento tiene como base y relata tres intentos de los moros que vivían en el arrabal murado de la Arrixaca para derribar la ermita o capilla que en ella tenían los cristianos, para lo que obtuvieron sucesivamente autorización del infante don Alfonso, después del rey don Jaime I y por último del propio Alfonso X, ya rey. En las tres ocasiones, obligados don Alfonso y don Jaime a su concesión a tenor de las capitulaciones otorgadas a los musulmanes, la primera en 1243 y las otras dos en 1266. Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 256 -- ÈJuan Torres Fontes 256 Esta Cantiga ofrece tres fases o “tiempos” históricos totalmente diferenciados tanto en su exposición poética como en su acompañamiento gráfico. En la primera de ellas es el infante don Alfonso, heredero de Castilla, su protagonista. Por el tratado de Alcaraz, firmado en 1243 establecía el protectorado castellano en el reino musulmán de Murcia con una serie de concesiones a los moros que se debían respetar; en su imagen, don Alfonso no lleva corona alguna. En su segunda fase: “depois a gran tempo / aueo outra vez / quand' el rei d' Aragon / Don James de gran prez”, en 1266, recupera la capital murciana mediante la firma de un tratado de capitulación, con división de la ciudad entre unos y otros, y por ello hubo de acceder a la petición que se le hacía de destruir la capilla que se hallaba en la parte que se había adjudicado a los moros. En el mismo año modificaría Alfonso X –esta vez aparece su figura con corona real– algunos de los términos del tratado firmado por su suegro, e, igualmente, quedaba obligado a respetar las condiciones de vida, costumbres, religión y leyes de los mudéjares, a quienes ubicaba precisamente en el barrio de la Arrixaca. Por ello hubo de dar su conformidad a la desaparición de la ermita de la Virgen, lo que por tercera vez María lo impediría. Aparte del hecho hagiográfico, la Cantiga refleja con entera fidelidad estas tres fases de la historia murciana. y es de destacar, para dar mayor verosimilitud a estos hechos, la intervención personal del monarca castellano, llevado de su fe mariana, al agregar dos afirmaciones: una, la de ser testigo presencial: “miragle diréi grande que vi”, y otra, en que manifiesta haberlo oído “dizer a muitos mouros que moravan ant'y”. Si la Cantiga rebosa autenticidad en estas fases históricas de su relato, hay también que agregar el fiel reflejo que de ellas ofrecen sus ilustraciones: Ciudad, murallas, río, alcázar, secular palmera, imagen de la Virgen, reyes y otros aspectos externos que responden a una realidad conocida, sin duda la que vio personalmente su autor Pedro Lorenzo, quien fue heredado en la huerta de Murcia, con la designación de “Pero, pintor de imagenes”, con seis tahúllas junto a la acequia de Casillas, cuatro en Tiñosa, una y media en Algualeja y un huerto en Alharilla. Se trataba de reconocer su labor, pues, al estar incluido en la cuadrilla de los armeros y pintores, todos heredados como peones menores, por disposición de don Gil García de Azagra, partidor mayor, su condición Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 257 -- È ALCARAZ Y LA CANTIGA CLXXVIII 1TORRES FONTES, J., La cultura murciana en el reinado de Alfonso X, Murcia, 1960. 2TORRES FONTES, J., “Historicidad de la Cantiga CCCLXXXII”, Literatura y Cristiandad. Homenaje al prof. Jesús Montoya Martínez, Granada, 2001. 3TORRES FONTES, J., “Una Cantiga de Alfonso X. El niño de Alcaraz”, Al-Basit, 6, Albacete, 1979. 257 social fue elevada a la de “peón mediano”, por lo que obtuvo mayores beneficios que sus compañeros. 1 Con carácter mixto, sin tanto rigor histórico como la anterior, contamos con la Cantiga CCCLXXXII. Dedicada a Santa María del Puerto, en ella se relatan las andanzas, desventuras y satisfacción final de Ramón de Rocafull. Los datos de carácter histórico son ciertos, pero la desquiciada cronología no solo resulta artificiosa y confusa, sino que a ello añade un error decisivo en la denominación del topónimo clave, núcleo básico de toda ella. Además, narrada en tercera persona, es perceptible la falta de intervención directa o correctora del monarca en su revisión, porque tales errores habrían sido salvados. Por otra parte, frente a un tiempo “largo” del relato, la realidad de los hechos que narra se suceden en algo más de un mes, esto es, del 27 de marzo a 31 de abril de 1281. En cambio la investigación, al deshacer errores, desaciertos y confusiones, proporciona páginas históricas un tanto novedosas. 2 En tercer lugar la Cantiga CLXXVIII, que aquí volvemos a tratar. 3 En ella no hay dato histórico alguno. Un bonito cuento con la simple mención de dos topónimos. Uno bien conocido: Santuario de Santa María de Salas; otro discutido: Alcaraz, de libre interpretación la identificación. Su argumento no guarda relación alguna con cualquier hecho histórico, sin protagonista reconocible, y solo su fin, al igual que en todas ellas, es hacer patente la mediación de María al interceder y corresponder a la fe de uno de sus devotos. Aquí el protagonista es un niño al que se le muere su muleta y la Virgen vuelve a la vida, lo que está lejos de todo acontecimiento real o semejante, ya que todo es puramente creativo e idealizador. En esta Cantiga solo estos dos topónimos tienen base real; todo lo demás es pura ficción y su contenido podría adaptarse a otros dos topónimos de cualquier parte. Incluso en esa diversidad de santuarios extranjeros citados en las Cantigas en que se relacionan acciones milagrosas de distintas imágenes de Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 258 -- ÈJuan Torres Fontes 4Publicado en el Boletín de la R. Academia Española, 1927, 327-355. 5METTMANN, W., Cantigas de Santa María, Colec. Odres Nuevos, vol. II, Madrid, Ed. Clásicos Castalia, 1985, p. 189. Conoce las identificaciones de la albacetense Alcaraz (TORRES FONTES) y la de Alquézar (MONTOYA). 258 Santa María. Uno de ellos es Santa María de Salas, extramuros de Huesca, y otro Alcaraz. En el santuario de Salas se veneraba una imagen de la Virgen a la que se le tenía gran devoción en todo el territorio peninsular, lo que explica que Alfonso el Sabio centrara en este santuario más de una quincena de sus Cantigas con diversidad de argumentos que siempre tendrían feliz conclusión por la intercesión de Santa María. Lo cual no significa en ningún caso que fuera factor decisivo la proximidad de la localidad donde se produjo el hecho imaginado, ni que, en sentido contrario, la lejanía impidiera solicitar la acción milagrosa de la Virgen. El otro topónimo es Alcaraz. Frente a la natural identificación con la población albaceteña, de mayor importancia en los siglos medievales que en el actual, encontramos diversas opiniones en contrario, todas sujetas a un determinismo geográfico un tanto simplista, el acercar el topónimo al santuario. De ellas recojo cuatro, las que están ahora a mi alcance. Una, la primera, fue de Agapito Rey en su “Índice de nombres propios y de asuntos importantes de las Cantigas de Santa María”, 4 eficaz aportación que llenaba el hueco dejado por el marqués de Valmar en su edición de las Cantigas. Ofrecía por vez primera un índice amplio y comentado, identificando nombres y topónimos. Una labor novedosa, de mucho trabajo y de gran utilidad para su mejor conocimiento, y si hoy se pueden apreciar algunos errores, el número de datos que proporcionó en 1927 permite apreciar su extraordinario valor. Agapito Rey, en su Índice, rechazaba que Alcaraz pudiera ser la población de la provincia de Albacete, porque “está muy lejos del santuario de Salas” y, dudoso, ya que en principio entendía que “parece referirse a Campos de Alcaraz en la provincia de Huesca”, más adelante cambiaba de opinión para concluir afirmando: “Debe ser Alcarraz de Lérida”. Mettmann en su estudio sobre las Cantigas, 5 en lo que se refiere a la CLXXVIII, acepta la opinión de Agapito Rey en su identificación de Alcaraz por Alcarraz, aunque conoce otras atribuciones. Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 259 -- È ALCARAZ Y LA CANTIGA CLXXVIII 6FILGUEIRA VALVERDE, J., El códice rico de las Cantigas, Madrid, 1979, 244. En su estudio de las Cantigas nos dice que son “colecciones de milagros que sufren acomodaciones hagiográficas aplicándose a personajes y localizaciones concretas, generalmente de tipo folklórico al adscribirse a determinados monasterios o santuarios, acomodaciones que representan elementales cambios de matización”. 7MONTOYA MARTÍNEZ, J., Composición, estructura y contenido del Cancionero Marial de Alfonso X, Murcia, 1999, 291. 8TORRES FONTES, J., “Una Cantiga...”, cit. 259 Tiempo después, más precavido, Filgueira Valverde al estudiar esta Cantiga deja campo abierto a su posible identificación: “debe ser Campos de Alcaraz en Huesca, o Alcarrás, en Lérida, si no el lugar homónimo de Albacete” 6. En cuarto lugar Jesús Montoya, 7 tras exponer las opiniones anteriores, así como su conformidad en rechazar que el topónimo de esta Cantiga fuera el Alcaraz albaceteño, encuentra un nuevo lugar: “Alquézar (adulteración de Alcázar)”, una villa oscense en el partido judicial de Barbastro y a treinta kilómetros de Huesca. Esto es, otra vez determinante la situación geográfica de Salas. Para mí, y vuelvo a ratificar lo expuesto hace mucho tiempo, 8 la identificación del Alcaraz de la Cantiga hay que buscarla en su realidad histórica. Contamos para ello con dos fundamentos básicos. Uno es que ni en el Itinerario alfonsí, ni en la amplitud de estudios dedicados a su persona y reinado, ni en los centenares de documentos alfonsinos que he conocido se menciona una posible estancia de don Alfonso en tierras cercanas a Santa María de Salas que, al igual que otros muchos santuarios incluidos en las Cantigas, no fueron conocidos personalmente por el rey Sabio. No fue así, lo que nos conduce a territorio albacetense, a Alcaraz, ciudad que contaba en vida de Alfonso X con reciente y brillante historia desde su conquista por Alfonso VIII. Lo importante para nosotros es que conocemos la estancia en ella de don Alfonso en los años 1243, 1244, 1265 y 1272. Los dos primeros cuando todavía era infante heredero del trono castellano y en ambas, en nombre de su padre, con decisivas misiones; las otras dos, siendo ya rey y fundamentalmente la de 1265, no solo por los muchos días que en ella permaneció, sino por la conjunción familiar Castilla-Aragón que se mantuvo, por cuanto significó tiempo propicio para toda clase de narraciones y Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 260 -- ÈJuan Torres Fontes 9TORRES FONTES, J., “El monasterio cisterciense de Santa María la Real de Murcia”, Medievo Hispano. Estudios in memoriam del prof. Dereck W. Lomax, Madrid, 1998, en donde expresa “las grandes mercedes que Dios nos fizo... que quiso que ganasemos de los enemigos de la fe a servicio del et a grand danno dellos, entre todos dionos el regno de Murcia en nostra mancebia et encabeçamiento de nostros fechos, et por el grand bien et la merced et onra que nos El y fizo amamos et deuemos querer este reino entre todos los otros”. 10 Día en que el infante concedía a la Orden de Santiago las villas de Galera, Orce, Castalla y otras cercanas por los servicios prestados en la conquista de Chinchilla. TORRES FONTES, J., CODOM III, doc. 2. 11 La crónica alfonsí nos dice que “le darían la çibdat de Murçia e todos los castillos que son dende Alicante fasta Lorca e fasta Chinchilla”. Crónica de Alfonso X. Ed. de M. González Jiménez, Murcia, Real Academia Alfonso X el Sabio, 1999, p. 29.. 12 Día en que se concertaba el matrimonio “de el mayordomo D. Rodrigo González Girón con doña Teresa Sánchez, hija del rey de Portugal y viuda de Alfonso Téllez de Meneses”. BAQUERO, A., Rebuscos y documentos sobre la historia de Cartagena, Cehegín, Mula y Murcia, Murcia, 2ª edic., 1982, p. 99. 260 recuerdos. Digamos algo sobre las circunstancias cada una de las estancias de Alfonso X en Alcaraz. Alcaraz 1243. Año en que comienza su actividad política y bélica, tan decisiva para la historia del reino de Murcia. Se firma el tratado de Alcaraz, hecho que tendría siempre presente en toda su vida, con el sabor agradable del acierto y de lo que entonces todo sería entusiasmo juvenil 9. El 15 de febrero de 1243 se hallaba el Infante en Toledo preparando una expedición a tierras andaluzas para continuar la empresa paterna, enfermo éste en Burgos, y con Jaén en atractivo horizonte. 10 Allí llegó una embajada de plenipotenciarios murcianos para tratar de concretar lo que emisarios castellanos habían propuesto para que reconocieran la soberanía de Castilla. 11 Oídas sus pretensiones y necesitado de la resolución paterna, hubo acuerdo para reunirse en Alcaraz en el mes de abril con la decisión de firmar un tratado en el que se recogieran las condiciones que se pudieran concertar. En Montiel, con poderosa hueste, se hallaba el Infante don Alfonso el último día del mes de marzo 12 y se aposentaba en Alcaraz al día siguiente. Allí llegaron días después los representantes de diversos señoríos murcianos encabezados por Ahmed, hijo del rey moro de Murcia. Se firmaría un tratado Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 261 -- È ALCARAZ Y LA CANTIGA CLXXVIII 13 AL BAYAN AL MUGRIB, Crónicas árabes de la Reconquista. Ed. de A. Huici Miranda, Valencia, 1953. 14 Primera Crónica Genera de España. Ed. de R. Menéndez Pidal, Madrid, vol. II, Madrid, Gredos, 1955, . 261 en el que aceptaban el protectorado castellano y cuyo contenido no conocemos. La versión musulmana se concreta, en palabras de Ibn Idari al-Marrakusi: “La gente de Levante del Andalus pactó con los cristianos por una cantidad fija que les pagasen cada año y los murcianos dieron su alcazaba a los cristianos que fue su alcázar” 13. La versión castellana es la Crónica General que nos dice que “los moros entregaron el alcaçar de Murcia al infante don Alfonso, et apoderaronle en todo el sennorio, et que leuase las rentas del sennorio todas, saluo cosas çiertas con que auien a recorrir a Abenhudiel et a los otros sennores de Creuillen et dAlicante et dElche et de Orihuela et dAlhama et dAlaedo et de Ricot et de Cieça et de todos los otros logares del reyno de Murçia que eran sennoreados sobre si”. 14 Larga estancia en Alcaraz, necesaria para ultimar acuerdos, obtener información precisa de la situación del reino y cuánto podían suponer los señoríos no representados, puesto que algunos de mayor poderío como Cartagena, Lorca y Mula no se hallaban presentes, así como la duda de otros cuando llegara la hora de hacer efectiva la ocupación de fortalezas, pues la garantía que ofrecían era personal y un tanto insegura; lo que obligaba igualmente disponer de hueste poderosa para hacer frente a cualquier contingencia o cambio de la situación y a la vez para ir dejando guarniciones suficientes en los principales castillos que se fueran ocupando. En cuanto a las condiciones fundamentales del pacto, por lo que después conocemos, podrían concretarse en el absoluto respeto por parte castellana en mantener la situación política existente, toda vez que la multiplicación de señoríos y sus contrapuestos intereses favorecían la ocupación y su pacífica continuación, a la vez que proporcionaban libertad y tiempo para continuar la empresa andaluza; de igual manera todo cuanto afectaba a su religión, formas de vida, leyes, propiedades urbanas y territoriales etc., puesto que la política castellana era la de establecer un pacífico protectorado, pendiente de futuras repoblaciones. Y, en tercer lugar, el programa económico. Si Ibn Idari nos dice que sería una cantidad fija que les pagasen cada año, la Crónica General Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 262 -- ÈJuan Torres Fontes 15 Libro de privilegios de la Orden de San Juan de Jerusalén en Castilla y León (ss. XII-XIII), coord. Carlos de Ayala, Madrid, 1995, doc. 289. 262 puntualiza que todas las rentas del reino serían recaudadas por Castilla, excepto lo que habían de recibir Ibn Hud y los señores en sus respectivos dominios. Lo que está más acorde con lo que los documentos nos permiten deducir. Tres cuartas partes para el rey de Castilla y una para los gobernantes musulmanes. Casi un mes de negociaciones en Alcaraz, pues el día uno de mayo llegaban el infante don Alfonso y su hueste a la capital murciana. Alcaraz 1244. Segunda estancia en Alcaraz del infante don Alfonso, si bien, y al contrario que el año anterior, los documentos sólo nos permiten localizarlo allí un único día, 15 todo como consecuencia del pacto firmado un año antes. También trascedente, pues se trataba de fijar la línea divisoria entre Aragón y Castilla para precisar la frontera murciana con el reino valenciano. Perentoria, porque la ocupación de fortalezas por una y otra parte prevista como línea ideal por Alfonso II y Alfonso VIII en Cazola en el lejano año de 1178, estaba un tanto a resultas de las circunstancias, más aún por cuanto Jaime I se hallaba vigilante en sus cercanías al continuar su labor reconquistadora y en cambio Fernando III se encontraba lejos porque su interés y esfuerzo se encaminaba hacia Andalucía, si bien había puesto al lado de su hijo personas competentes, de alta calidad política y bélica. Una frontera indivisa y cuestionada, porque a la ocupación de fortalezas, concentración de fuerzas y algunas muertes significativas, se unía la trascendencia política de cuanto se había de convenir, pues de ratificarse lo pactado en Cazola se produciría una divergencia que afectaba de forma desigual a ambas coronas, ya que Aragón perdería definitivamente su frontera con Granada, siempre peligrosa pero también beneficiosa, y en cambio Castilla quedaba como única vecina del reino granadino y a la vez obtenía salida al Mediterráneo, un mar con amplitud de perspectivas de todas clases. Factor influyente en esta encrucijada sería la consolidación del compromiso matrimonial del infante castellano con doña Violante de Aragón. “Apud Alcaraz infante exprimente, dos die marcii era Mª CCª LXXXª IIª”. Un día en Alcaraz, pero sin duda su llegada debió producirse tiempo antes, Filmar Alcanate III.wp8-- Pág. 263 -- È ALCARAZ Y LA CANTIGA CLXXVIII 16 PRETEL MARÍN, A., Alcaraz, un enclave castellano en la frontera del siglo XIII, Albacete, 1973, doc. 2. 17 TORRES FONTES, J., “Del tratado de Alcaraz al de Almizra. De la tenencia al señorío (1243-1244)”, Miscelánea Medieval Murciana, XIX-XX(1996). 18 PRETEL MARÍN, A., Alcaraz..., doc. 9. 19 En noviembre se encontraba ya en el reino de Murcia. Quizá su llegada se produjo el día 9. TORRES FONTES, J., La reconquista del reino de Murcia en 1266 por Jaime I de Aragón, Murcia, 1987, 2ª ed., p. 118. 263 porque su Itinerario, por ahora, solo nos dice que el 15 de septiembre de 1243 se encontraba en Burgos. Largo trecho cronológico y de camino, pero la equívoca situación en que se hallaba todo el territorio cuestionado obligaría al Infante a estar en lugar propicio, como sería Alcaraz, atento a las circunstancias. Sabemos que el 10 de marzo se encontraba en Chinchilla, y privilegiaba a Alcaraz con la concesión del castillo y villa de Tobarra, 16 indicativo de su medido desplazamiento hacia Almizra, donde el 26 de marzo firmaría el tratado de este nombre. El acuerdo, oficialmente, dejaría satisfechos a todos, especialmente a don Alfonso, quien, alegre, volvería a Murcia, donde se encontraba ya el 15 de abril y reanudaba con nuevas disposiciones la mejor marcha del protectorado murciano, ya asegurada la soberanía castellana y atento a las ciudades que todavía se mantenían rebeldes a lo convenido en Alcaraz. 17 Alcaraz 1265. Sería la tercera y más prolongada permanencia de don Alfonso en esta ciudad. En un privilegio de delimitación de términos alcaraceños se nos dice el motivo de su estancia en ella: “quando fueimos en Alcaraz a las juntas que ouiemos con el Rey de Aragon”. 18 La fecha de diciembre de 1265 también incide en la misma causa, pues respondía a la sublevación que los musulmanes andaluces y murcianos promovieron entre 19 de mayo y 5 de junio de 1264. 19 Si en la zona sevillana pudo Alfonso X con cierta rapidez solucionar tan grave problema, en el reino de Murcia, el desarrollo de la rebelión fue más amplio y de mayor trascendencia, tanto por la escasez de fuerzas castellanas como por la pérdida de ciudades y fortalezas, especialmente la capital y Cartagena. La eficaz actividad del maestre de Santiago socorriendo a Lorca y otras fortalezas santiaguistas impediría que los perjuicios fueran mayores. A ello se unía la