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La Historia de Sevilla de Luis de Peraza

Morales Padrón, Francisco

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LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA POR FRANCISCO MORALES PADRÓN I. EL AUTOR Y SUS OBRAS Luis de Pe raza llena, por ahora, con Margado y Ariño. la historio grafía hispalense del XVI; pero aunque es el pri · mero de e llo s en el tiempo, su obra sigue in é dita. El Duque de T'Serclaes -Juan Pérez de Guzmán y Bo zaen su disc urso de ingreso en la A ca d em ia Sevillana de Bu enas Letras (1892), y Mario M éndez B ejarano en su Diccionario (1922) nos apuntan por el momento las únicas noticias qu e, sobre este autor, tenemo s. Mu c hos de tales datos los consig na el mismo Peraza en sus capítulos, como el de su nacimiento en la Collación de San Isidoro, ya que afirma h abe r vivido hasta los veinte años en la pla za de la Alfalfa. Su familia era ilu stre y gozaba de una desah oga da posición, que permitió a Pe raza c ursa r est udios en el Colegio de San Miguel bajo la égida d el humanis - ta Pedro Núñez De lgado hasta graduarse en Artes ; luego, parece que cursó Teología en el Colegio de Santo Tomás. Su preparación debió ser idónea, como lo demuestra el bagaje de autores que menciona a lo largo de sus capítulos, y la calidad de los versos latino s que redactó. Pr e paración y curiosidad le ll eva ron a investigar el pasado de Sevilla y observar su presente con el fin de dar vida a una historia que , inex.plicablemente, la c iudad no tenía. No era el S. XVI todavía una ce nturia de historiografía 76 FRANCISCO MORALES PADRÓN científica. Los autores daban cabida a todo y tomaban de otros sin discriminación. La crítica no existía, y menos la idea de plagio. El concepto de la historia era providencialista. Con estas bases y aupado por un gran cariño a su ciudad -que vive un momento de grandeza únicoPeraza proyectó su libro «Antiquísimo origen de la Ciudad de Sevilla, su fundación por Hércules Tebano, y posesión de Reyes que la habitaron hasta los moros. Primera Parte. Antiquísimo origen de la Ciudad de Sevilla. Segunda parte en que se contiene desde que la ocuparon los moros hasta su restauración por el Santo Rey Don Fernando lll el Santo. El manuscrito de esta obr~ lo adquirió Gonzalo Argote de Molina, de cuyas manos pasa a Juan de Mal-Lara (que corrige el texto) y de quien lo hereda la biblioteca del duque de Alcalá D. Fernando Enríquez de Rivera. Más adelante veremos las copias que actualmente se conservan de tal original. Debemos a Peraza otros trabajos, que el mismo cita como Himno en honor de San Laureano, Vida de Santas Justa y Rufina (en latín y romance) y Fundación y Milagros de la Santa Capilla de la Antigua. Méndez Bejarano relaciona, adP.- más, De los varones ilustres de Sevilla, Poema en elogio de Santa Bárbara y Catálogo de los Ar zo bispos de Sevilla (parece que tenía recopilado material). La titulada Antiquísimo origen ... o Historia de Sevilla es la que nos interesa y la que vamos a analizar y dar a conocer en sus libros tocantes al siglo XVI. Es un trabajo, en general, que, debido a las fuentes y el entusiasmo o amor de Peraza por Sevilla, adolece de graves fallos. Fallos que se acusan, especialmente, en los siglos anteriores al XVI. El mito de Hércules fundador no falta, ni las leyendas recogidas en cronicones y autores como Beroso, ni los errores de diver sas Crónicas. Pero cuando Peraza se enfrenta con el Quinientos su prosa cobra una plasticidad y valor testifical inapreciables. Peraza es como un guía que nos lleva por calles y plazas señalándonos palacios, casas notables, conventos, mercados, productos ... Vemos a la gente con sus ropas como nadie fue capaz de pintar. Haciendo caso omiso de hiperbólicos adjetivos (opulentí- LA HISTORIA DE SEV ILL A DE LUIS DE PER AZA 77 sima, imperial, real, insignísima, ínclita, magnifentísima , etc.) que Peraza asigna a su ciudad, y prescindiendo de la s comparaciones que establece y en la s cuales Sevilla siempre sale triunfante, podemos fijarnos en lo que es un estimable alegato de alguien que está viviendo lo que describe. Este testimonio es único. Lá sti ma que Peraza en sus hiperbólicos elogios -Sevilla excede a todas las ciudades en «grandeza y suntuosidad»- no pu sie ra su atención en determinadas materias qu e también eran únicas o ext raordinarias. Nuestro autor es captado por los templos, reliquias, monasterios, hospitales, palacios, traída de agua, ayuntamiento o Cabildo, nobleza, vestidos, plazas, calles, mercados, productos, etc. Es, como vemos, lo que llama la ate nción de un viandante; en este caso de Peraza qu e, lamen. tablemente, no pone la at ención que nosotros ho y le hu· biéramos agradecido, en focos urbano s heterogéneo s, problemáticos y sorprenden tes. Las Gradas , por ejemplo , es para él un mercado donde mafiana y tarde se ve nde de todo, salvo Jos domingos y disantos (Lib. I Cap. VII); el Arenal nos dice que tiene junto a sí las ,· asas de trato en muy gran abundan cia (Lib. II Cap. V), y en él multitud de cordoneros hacen sogas, maromas, etc. Nada más. Con la misma rapid ez y sigilo nos indica (Lib. I Cap. Xlll) que la s prostitutas son extranjeras «que a fama de las gra nd es riquezas en Sevilla no nos dejan vivir». S on estos lug ares -Gradas y Arenalesce na rios fugaces (Triana no aparece), en tanto qu e con fruición deshoja los nombres de títu los aposentados en palacios, los nom - br es de las calles y plazas, la nómina de fruto s, aves, carnes y pescados que se expenden ... Todo es multi color. Un ta nto oricn. tal, aunque silencia las riqu ez as de las Alcaice rí as. Muc ho s, repetimos, son los aspe:..tos que no figuran y, por supuesto, ni uno de Jos tantos negativos que afectaba n a la urb e 1 '. P eraz a • Disemi nado s por uno u ' tro c ap. qu eda el tlato his tórico o curioso: los moriscos fuero n obligad os a ll e,·ar capiro1tjos \'C r des con un a luna (Lib. 1 Cap. XIV); el puente tiene once barcas (lbí d. ); de la prisión de San Hermen egi ldo en la Pu er la <le Có rdo ba la gen le extrae tie r ra, ya que e~ fama sirve para curar fi e bre s y calenturas (Li b. 1 l Cap. III ); el a gua de la Fu e nt : del Arzo bh po es lleva da en cá nt aros a l as casas por su bondad y vi rt udes c ur at i va; (Lib. 11 Cap. IV); l os vecinos de la Carre ter ía son ricos g racia s al comercio de India s C<•ns umidor de la s p ipas y vasijas de m ader as que ellos co Mt ruyen (Lib. II Cap. V) ; son muchos los ,izcaín os r adicados en la ciudad y de dic ados al comercio del hier ro (Lib. II Cap. VI) ; se ma na l me nte se cel eb ra el mercado de los ju e\'es en la Pl aza de la Feria (Lib. 11 Cap . VII) ... etc. 78 FRANCISCO MORALES PADRÓ:-< ignora hambres, arriadas, pestes, sublevaciones ... Tampoco refiere ninguna fiesta, y él debió conocer y vivir momentos especiales, como el matrimonio de Carlos I con Isabel de Portuga l en los Reales Alcázarc!; (1526). Y es que a él lo que le importa es la ciudad en cuanto a urbanismo y templo de su espiritualidad religiosa. II. LA HISTORIA DE LA IMPERIAL SEVILLA l. FECHA DE REDACCIÓN P eraza confiesa escribir en la década del 30 (1535-6), pero aunque resalta la categoría política del cargo de Asi stente y se solaza con la religiosidad hispalense, no consigna el nom. bre de quien preside el Concejo municipal ni del arzobispo de entonces. Sólo dos nombres, dentro de la nómina de funcio - narios municipales, se le escapan: el del Alguacil Mayor, Her · nán Arias de Saaved ra, y el del Alcalde Mayor, Martín Cerón (Dec. III, Lib. I, cap. XI). Y ello permite fijar su «coyunt ura > ~ o momento en que hemos de situar acontecimientos y proble - mas que él nos depara. Pero hay más rastros . Dentro del Lib. I (siempre de la Dec. III ) señala que escribe cuando Carlos I acaba de enviar la imagen de bulto de su hijo Felipe con destino a la Capilla de Nuestra Señora de la Antigua (cap. V), y qu e agora se edi fican el convento dominico de Regina Coeli y el de Santa Cruz de Jerusalén, y en el de San Pablo es prior fray Albe rto de las Casas (cap. VII). Este agora, que sin duda hace referencia al mismo momento en que escribe, y que nos lleva a la década del 30, se convierte en un problema cuando en lo s caps. IV y VI manifiesta que agora se labra la Capilla Real. ¿Cómo, si e llo tuvo lugar en la década del 50? ¿O es que se confunde con la Capilla de los Cálices? No; lo que sucede, pensamos, es que el au tor fue añadiendo texto al manuscrito o apuntes a lo lar go de los años, como se no s aclara en la copia de la Biblio - teca Capitular y Colombina. O, es otra suposición, se refiere a algunos de los proyectos y compromisos que, desde 1515, se LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 79 fueron dando entre el Cabildo Catedral y algunos maestros (Alava, Egas, Gainza). En el Libro II habla (cap. I) del Perú que agora «nuevamente se descubrió» (se conquistó en 1532), alude al oro entrado en 1536 {cap. V), escribe que «en este 1535» D. Hernando Colón hizo pintar en la Puerta de Goles la efigie de San Fernando (cap. V), y que vio en 1535 cortar las palmeras de la calle de Las Palmas (cap. VI). Todos los indicios nos llevan a fijar el inicio de la redacción, y tal vez de lo básico y medular del contenido, a 1535-6, en que eran Asistentes el Lic. Gutiérrez Velázquez y Gerónimo Briceño, y Arzobispo D. Alonso Manrique, quien muere en 1538 y es sucedido por García de Loayza. Si la etapa, en cuanto al municipio, es gris, no acontece lo mismo en la curia hispalense . Mas nuestro autor guarda un completo silencio sobre sus jerarquías, y es que para él constituye Sevilla, su ciudad, el gran personaje dentro de su obra. 2. ESTRUCTURA Y CONTENIDO GENERAL DE LA HISTORIA El objetivo de Peraza se adivina fácilmente: cantar a Sevilla, en la que él vive, a la Sevilla Imperial. Para ello se impone entroncar el origen de la urbe con lo más heroico del mundo antiguo y vincular sus instituciones a l as del mundo clásico. H ér cules y César. Lo apolíneo y lo dionisíaco. Hércules y César son los fundadores. En el manejo que hace Peraza de la historiografía antigua -lo mismo ha rán Mar ga do y R. Carose queda con aquellas fuentes que le pueden facilitar unas raíces históricas acordes con la grandeza de la ciudad que siempre, siempre, está por enci ma de todas (v. g. Toledo) y en la cual yace el origen de la misma España. Impulsado por esa finalidad, P eraza se repite y se muestra insistente en más de un punto, sin desechar mitos, fábulas, leyendas y falsificaciones muy a tono con los autor es que usa. Lo que importa es el fin, no los medios. Tres o cuatro Décadas, subdivididas en libros y capítulos, encierran todo el material. En la Dé cada I Peraza quiere dejar 80 FRA:-ICISCO MORA LES PADRÓN con stanc ia del «antiquísimo y nobilísimo» na ci mi e nto de Sevilla, una de las ciudad es más antiguas del mundo. La etapa visig oda y la dominación árabe cierran esta part e. A San Fernando y Alfonso el Sabio dedica la Década II como preámbulo de la D éca da III (o de la III y IV), en la que ya aparece la Sevilla Imperial. El co ntenido de la D écada III del manuscrito de la Univers idad es desordenado . Este desorden, así como que los capítulos no se enumeren en su totalid ad, parece corroborar el carácter de obra provi s ion al que tenía la Década III. Formada ésta, tal vez, por acumulación de diversos apartados, el mi smo autor no cae en la cuenta de qu e se repite y, lo que es má s sint omá ti co, que alude varias veces a la D écada III (donde, anuncia, tratará tal o cual c osa) sin caer en la cue nta que está en la Década III . Esto le ocurre dos veces en el Cap. VII del Lib. I. Llevando los tres primeros capítulos del Lib. II al comienzo del Lib 1 quedaría el total más lógic amente expue s to . P or que el medio geográ fico dond e la ciudad se in se rta y la mi sma planta o traz a de ésta inter esa ser cono cidas mu - cho antes que la s reliquias en e lla conservadas. En un intento p or reestructurar los libros y ca pítu los de la D éca da III del ms. de la Universidad no s inclinaríamos p or fijar el siguiente orden : Cap. II del Lib. JI (Planta); Caps. III , IV y V del Lib. II (m ur allas, puer ta s y torres); Cap. XIV del Lib. I (Bar rio s, Ar enal y río); Cap. VI del Lib. II (ca lles); Cap. VII del Lib. II ( Plazas); Cap. X del Lib. I (fu entes), y Cap. IX del Lib. I (Casas y palacios). Un total de 12 .000 vivie ndas , co n unos t re inta templos par ro qui ales, una veintena de barrios conocidos, m ás de do ce impo rtantes hospit ales, unos doscientos palacios, unas treinta not a bl es plazas, otro s ta ntos conventos, un as ve inte fu e ntes públicas, cuat ro baño s, ocho atarazanas, una gra n pescadería, varias carnice rías ... Est a es la Sevilla qu e P eraza camina , en la que se solaza, aunque no tiene tie mpo para derram ar adj etivos coloristas s obr e el Arenal, la s Gradas o la Alcaic ería, Tri a na y otros focos de concentración humana s. También rehuye lo ne gativo. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERA ZA Sl La cárcel no figura, ni el mundo de los marginados, ni los montones de basura, ni el mal estad o de las calles. Su pro sa es panegírica cien por cien. Nada hay mejor qu e Sevilla, cosa que igualm ente sintieron y creyeron mucho antes otros sevillanos de distinta raza, religión y cultura, pero sevill ano s también. Porque lo sevillano -y la conciencia de ellose da desde que existe Sevilla distinta, particularizada . Y esto data de antes del Quinientos. El río es p arte importante del com· plejo urbano . Peraza (Lib. I Cap. XIV) está orgulloso del río, grande y noble po r tr es razones: por la abundancia de peces que hay en él (truchas, salmones, rodaballos, sába los, lenguados ... ); por la calidad de sus aguas, excele nte s para la tez de las mujeres y para teñir lana s; y por la multitud de barcos que le frecuentan (no menos de treinta en su puerto). ¿Cuántos son los s:evillanos de Peraza? O, mejor dicho, ¿qué población se acoJe a este urbanismo morosamente repa sado por el cro nista? Si las casas son 12.000, pod em os suponer que la pobla ción era de 60.000 habitante s, cifra que repr esentaba un considerable caudal demográfico en trance de dispararse ascendentemente. Los Caps. XI y XII del Lib. I son muy ilustrativos para lo que nos ocupa, ya que Peraza deja clara y detallada relación de Jos títulos de en to nces y otros linajes -que dominan el Cabildo-, de las minorías extranjeras y de casi un centenar de oficios que relaciona , concretando que existe una treintena de le trados, quince médicos-cirujanos, treinta y cuatro boticarios y cuarenta b arberos «que no sólo le sacan la sangre, más le apocan la hacienda» a los artesanos con el pretexto de curarlos. Dentro del artesanado, cuya pericia es reconocida fuera (las señoras de Castilla usan a los bordadores sevillanos), cita a un tal Micer Guillo, armero, a quien el mismo empera dor em plea. Es de notar qu e P eraza está im - presionado por los genoveses, a los que admira por su formación, organización y sistema de vida. La colonia genovesa, representada por unas trescientas personas, era seguida por la florentina -que no aparecen en Protocolos como Fed erico Melis señaló, porqu e no eran dados a este tip o de documentos ante notarios-, cuyos miembros menos numerosos eran; 82 FRANCISCO MORALES PADRÓN sin embargo, de más categoría (de noble conversación y verdadera amistad). De los forasteros nacionales subraya la fácil y rápida asimilación de los burgaleses . En esta sociedad sin pícaros y demás marginados sociales no puede faltar el esclavo , porqu e es so porte de ella y se expresa a través de «infinita multitud de negros» que llegan vía Portugal (Cap. XII). Con el mismo entusiasmo con que nos llevó por plazas y calles nos va a descubrir el traje de los sevillanos. Por ser los sevillanos «dados a la honra y estima de sus personas» (Cap. XIII) visten bien y lujosamente, imitando a los extranjeros. Consecuencia de ello es que los niños presuman de hombres portando su espadita, y hasta la gente de los más bajos oficios cuiden su ornato y atavío. Inútil la glosa de estos renglones. Dejamos al lector el placer de descubrir un mundo insospechado donde nos choca comprobar que las ropas eran totalmente extranjeras: sayos, bonetes y borceguíes de Portugal ; ropetas de Italia ; capas de Lombardía y Flandes; man tos de Roma; chamarretas de Inglaterra; sayos de Hungría; capeletas turcas ... Margado, medio siglo más tarde, insiste en el vestir suntuario de los sevillanos, de todos; y un viajero polaco de 1595 ratifica la estampa con esta afirmación: «También vi los muchos vestidos y alhajas de las mujeres de bien, de lo!'> cuales passim todas tienen abundancia, e incluso hasta la mujer de un pobre artesano que me arregló las calzas iba el domingo a la misa con unas perlas en el cuello, que, de esto estoy cierto, fueron dignas del más exquisito tesoro en nuestro país. Vi en las casas de los ciudadanos particulares no lo suficiente, sino que verdaderos tesoros y riquezas.» «Todo es caro ... el artesano es increíblemente caro» (1 ), añade el viajero polaco. En lo consignado hay dos datos: extranjerismo y lujo. Esto puede que sea obra del hedonismo y boyante vida material; el mimetismo lo mismo puede deberse al típico papanatismo de una sociedad neorrica o a una ausencia de productos artesanales locales que satisfagan la demanda urbana. Lo que se hace puede ser que sea escaso y malo, que se embarca para l. Cfa. Fl orián Smieja: Un viajero polaco del S. XVI en Andalucía. • Ar ch ivo Hispalense>, LIX, 182, 1976, pp. 143-52. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 83 América. Hay qu e importar, y de lo importado se pertrecha el sevillano. Tanta ge nte , tanto hacin amiento en determinadas ocasiones, exigía un sorprendente sistema sani tario . Y aunque el concepto de hospital de entonces no sea el de ahora, y a veces su capacidad mu y limitada, admira saber que funcionaban más de cien centros. Todo s especializados, en algún mal y en los cuales se acogían mendi gos de toda Europa. Unos eran de fund ación estatal, otros de las hermandades artesanales y otros partic ular es. Pe raz a entresaca del centenar y pico a: el del Cardenal, Sangre, San Cosme y San Damián, Amor de Dios, San Lázaro, Inocentes, Misericordia, Del Rey, Santa Marta y San Bernardo (Lib. I, Cap. VII). Del Lib. II los Caps. I y VIII son sa brosísimos. En ellos qued a constancia de lo que los sevillanos comían. Nada sabemos de procedencias, de cantid ad es, de pr ecios, de ciclos ... Consta lo que un observador hiciera aho ra mi smo yendo a los mercados y anotando lo que se expone a la venta. Nada más. El cu a dro , desde luego, es suculento, y si b! en vestían Jos sevillanos, no menos comían. Al concluir el Cap. XIII se entrevé algo del mundo industrial. Muy po co: dos horno s de vidrio. Y una noticia más de las tantas anecdóticas que facilit a: en la Plaza de la Alfalfa, durante cuatro meses al año, los vecinos pueden vender el v ino qu e metieren. Sevilla no va a la zaga de Roma. El Cabildo Hi spalense - Juli o César está detrás - es digno del Senado Romano. Queda bi en claro (Lib. T, Cap. XI) que la nobleza y los potentados cuyos títulos y apellidos se desgra na n, ma nd aban. Al Asistente seg uía siete títulos sevillanos ostentadores del Alguacilazgo M ayor y las Alcaldías Mayores. El Alguacil era entonces Hernando Arias de Saavedra, M arq ués de Castellar. Había tr ei nta y cinco caballeros Veinticuatros, cincuenta y seis Jurados y un escribano. En el capítulo XIII, donde trató del vestir de los sevillanos, intercala al final los doce tribunales de Justicia que regulan la vida de la ciudad. Son las Audiencias d e: I nq uisición, Arzobispal, Grados, Alcaldes Mayores, Casa de la Contratación, Almirantazgo, Alhóndiga, Juicio de los daños, 90 Lib. I: 13 caps. Lib. II: 11 » Tercera D écada Lib. I: 14 caps. Cuarta Década Lib. II: 8 caps. FRANCISCO MORALES PADRÓN Siguen la Vida del glorioso rei don Fernando y la Vida de Santas Justa y Rufina. Aunque difiere en la estructura del texto de la Biblioteca Capitular y Colom1)i na (83-7-6), es una copia de ésta realizada por Torres Farfán. Ofrece los consabidos blancos en palabras y se encuentra en cuadernillos sueltos sin encuadernar. El copista convirtió en dos décadas (III y IV) lo que en otros sólo es una (III). El mismo Duque de Segorbe posee otra copia que contiene únicament e las D écadas II, III y IV y las consabidas vidas de San Fer:-iando y las Santas Patronas. Es como si fuera la segunda parte o tomo II de la copia conservada en la Biblioteca Nacional, aunque la factura caligráfica es distinta. Notamos que las estructuras del con junto de versiones ofrecen variantes y r¡ue el man• _1s crito de la Biblioteca Nacional es una copia incompleta. Tien~. sin embargo, al igual que la de la Biblioteca Universitaria, dibujos de inscripciones lati nas e, incluso, dos referidos a la Torre del Oro y To rre de la Plata . Pese a las variantes estructur'.:lles y escriturarías, el co nt eni do es igual, con minimas disparidad es ori gin adas por l as distintas grafías y por palabr as que !os copistas no s upi e ron l eer o Peraza ignoraba y dejaron en blanco. Los manuscritos de la Bibliote ca Provin c bl Uniwrsitaria y del Archivo Municipa l de Sevilla sólo se difer e ncian en que este último pasa el Lib. X a la Década 1, da numeració n seguida a los libros (d el I al XIV) sin distinguir Décadas y subsana algunos blancos que ofrece el de la Biblioteca Provincial Universitaria. En éste, cada D é· cada ofrece sus libros con numeraciones propias dentro de ellas (10 libros la Década I, y 2, respectivamente , la II y III). Por eso cuando tratarnos de una ord e nación m ás lógica ele la Década IIJ hablamos de Lib. I y de Lib. II , en lugar de LA HISTORIA DE SEVI LLA DE LUIS DE P ERAZA 91 Libs. XIII y XIV. Nuestro texto, que en la copia de la Universidad es la Década III, Libs. 1 y II, se corres po nde con la Década III, Libs. XIII y XIV del Ayuntamiento, Libs. XIII y XIV de la Colombina y Déca da s III y IV del Duque de Segorbe. En el ms. 83-7-6 de la Colombina, precis am ent e, se nos hace un poco de hi storia del original y derivados. Aquél, en borra - dor , pasó de Peraza a Argote de Malina, ele éste a Mal-Lara, a cuya muerte lo adquirió el Duque de Alcalá, Don Fernando Enríque z de Ribera. Del original sacó p ersona l mente D. Fernando de la Sal, ca ballero Veinticua tro de Sevilla, copia que heredó su hijo Di ego Nicolá-> de la Sal. Fue este traslado el qu e sirvió en 16 84 para sa car d que a hora es tá en la Biblioteca Capi tular y ColombiDa (837-6) y el tra s unto de Ja Biblioteca Nacional. Del mi smo original de Peraza extrajo otra copia el Jurado D. Félix Escudero, que a finales del XVII estaba en poder de D. Bartolom é Pérez Navarro , caballe ro Ve inticuatro, y con la cua l corri gió la suya -así lo diceel copista del texto de la Colombina, del cual «sólo difi ere en un capí tulo, que es el 35 del libro octavo en la segunda parte ... », etc. Deja mos p ara quien edite toda la ::ib ra de Peraza la tarea de comprobar estas variantes y cotej:ir las es tru cturas y con tenidos señalando las desemejanzas. Nu est ro propósito ahora es otro. El Du qu e de T'Scrclaes sostkne que el m anuscrito, que no era sino un borrador o cúmulo d ~ materiales reunidos por Peraza y tal vez am pliados y re tocados por los di stintos poseedores, pasó de la Casa Ducal de A kalá ni Con ven to d ~ San Agustín. ¿Cómo? No lo dice; como tampoco explica en virtud de qué circunstancias Jos capítulos escritos por Peraza, en su época (la de T'S er claes) Jos poseía D. José Vázque;-, procedentes de Ja Biblioteca de D. Francisco Rodríguez Zapata. Manuscrito que el Duqu e de T'S er clae.., afir ma hab er tenido en su s manos, pero que, confiesa, no es el de la Historia de Sevilla que Peraza proyec tab a, porque éste no debió con cluirla nunca. Este original lo mane jó Ortiz de Zúñiga cu and o estuvo encargado de la Biblioteca y Archivo de la C asa de Medinaceh-Alcalá. Así lo manifiesta el copi sta de la versión existe nt e en la Colombina, el cual justifica su tarea alegando qu e desea sa lvar del olvido la obra de Pe raza y «por- 92 FRANCISCO MORALES PADRÓN que se tenga noticia dello y no se pierda su memoria , pues el original no todos lo podrán ver y si a él le suc ede lo que a otros mu chos que h~bía en aqu ella librería pued e ser qu e no parezca, como ha manife s tad0 la experiencia, que los libros con la afición se man ejan y con la afici ón se g uardan, y los manuscritos , especi alm ente si la le tr a es difícil de leer por su a ntigüedad , suelen desprecia rse por no poder leer con la facilidad que los impresos ». No se e qu ivocó el copista del XVIII , pues el original de Peraza ha desaparecido por el momento y sólo tenemos todas la s copias citad as (puede ser que una sea el original), cuyas tr ayectorias ha sta sus actual es d es tinos desconocemos, pero que va mos a in sertar en un cu adro genealógico sin atrevernos a realizar identificaciones: Peraza 1 A rg ote de Molina 1 Mal-Lara 1 F ernando Afán de Ri ve ra Duque de Alcalá r --- ---- ·· - -·- r ------ ~- -- - \ f Convento de San Agus tm 1 f 1 ¡ ¡ Fr ancisco Rodríguez Zapata 1 1 1 1 1 José Vázquez 1 i 1 ! 1 C op ia de Francisco de la Sa l 1 Copia Félix Es cudero ¡ Diego Nicolás de la Sal B artolomé Pér ez Navarro 1 1------- ----- ------ 1 Copia de la Co pia de la Colombina Biblioteca Nacional 1 Copia Duque de Segorbe Cop ia del Ayu ntami e nto Copia de la Bibliote ca Universi ta ria LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 93 Las derivaciones que se m1c1an con la transcripción de D. Francisco de la Sal están identificadas: copias de la Colombina, Biblioteca Nacional y Duque de Segorbe. Nos queda por saber dónde están y cuáles son: el original, el tra slado de Nicolás de la Sal v el de Félix Escudero. Dos de es to s tres t extos pued e que sean los que están ahora en la Biblioteca Provincial Universitari:t y Archivo Municipal. ¿Es éste el del Jurado Escudero? ¿De dóndl" procede el de la Universidad? ¿Del Convento de San Agust ín? P ero, entonces, ¿cómo T'Serclaes nos confiesa haber man t: jado el original y que éste lo poseía José Vázquez? ¿Cuál es b copia d~ Fernando de la Sal? Por haber e ntrado prim ernmente en contacto con el manu scrito de la Biblioteca Prm :incial Universitaria fue éste el qu e transcribimos. Adolece d·:! fallos -mala lectur a y mala escrituray de algunos blan;:os que suplimos con la reproducci ón del Ayuntamiento. Pos teriormente realizamos una confrontación con la wrsión de la Colombina, resultando el texto que damos a conocer, en el cual sólo hemos introducido cierta puntuación y subrayado palabras para resaltar lo que se dice. Asimismo, aclararnos lo que buenamente pudimos con una ser ie de notas que figuran a pie de página. Nos parece -y por eso lo hicimosque ya era hora de poner las páginas válidas o útiles de P eraza al alcance de los int eresados. Eran muchos los que las han citado, recurrien do a una y otra copia. Pe ro a la incomodidad que supone examinar la s variantes menc ionadas guardadas en diversos repositorios, se unía la duda de utilizar un texto qu e podía ser defectuoso. Por otro lado, sólo dos capít 11lo s de Peraza eran factibles de manejar impresos: el IX y el XIII, dados a conocer en el tomo III, 1887, <l e t< Archivo Hi spa lense». Incompleto s y con defectos de mal a transcripción , también su consulta se t ornaba difícil por la fecha de su publicaci ón . Creemos, pu es, que nosotros y la Real Academia Sevillana de Buena s Letra s hemos hecho algo aprovechable en y para la historiografía hispal ense. Patio de Banderas, 28 de enero de 1979 Fc~tividad <l e Santo Tomás de Aquino 94 FRANCISCO MORALES PA DRÓN DECADA III Comienza la ter c era década de la Real e lmpeiial sevillana descripción y de las obras que en la nueva Sevilla, nueva digo quanto a la Cristiana población fueron por los católicos sevillanos hechas. LIBRO I Del antiquísimo origen y nobilísi ma fundación de la Imperial Ciudad Sevilla, en el qual se co ntienen las fundaciones de los sa ntí simos sevillanos remplos, y las sacras reliquias, indulgencias y otras cosas di~nas de admiración que en e llo s hai. CAP. 1: De los santos sevillanos templos que antes de la gran de struición de España en Sevilla huvo, y de sus nombres , y de las cosas que en ellos huvo, y así mismo en ellos y en cada uno acontecieron en aquellos tiempos. Bien creo yo, según la mui engrandecida grandeza de la Imp erial Sevilla y su s umptu oso circuito, que antes de los tiempos del infelicísimo rey D. Rodrigo , y en el tiempo de su perniciosísima destruición. habría en la m isma ciudad mun c hos y muy s ump tuo">os 1emplos, y e.tras venerables iglesias de sin - gular devoción, ma5 yo ten go para mí que por falta de escritur as tenemos noticia muy pequeña de ellas, ni menos de s us nombres. Solamente con toda diligencia investigándolo he hallado los no mb res de só la s seis y no en uno, mas en diver sos au tores, y consid erados los tie mpo s en que los autores hacen della mención, parece ha de ser la má s antigua sevillana iglesia* • Ha cemos norar que Perar:t siempre escribe con y. Nosorros en este caso h em os modernizado la grafía en Iglesia, Is idro, inoce11 t es , i111perial , etc. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 95 una que con el título de San Vicente mártir solían nombrar, de lo qual hace dello mención nuestro ilustrísimo sevillano Arzobispo, y santo doctor de las Españas santo Isidro, cuenta un maravilloso caso que en ella aconteció, el qual fue este: Gunderico primer Rey de los Vándalos que reinaron en el Andalucía, dejando en la era de quatroci ent os y cinquenta y uno , que es el año de nuestro Señor de quatroci e ntos y tr ece, de jando a Galicia donde, prim ero en compañía de los suevos havía mostrado querer es tar. Robadas la (sic) Bal eá ric as Isla s y destru ida hasta los cimientos Cartagena todo de camino; finalmente, con todos sus vándalos , pasó a la Bética, y destruyendo a Sevilla hizo en ella gran mortand::i.d la qual hecha dio la ciudad a saco, mano y robo de sus soldados, mas como el fuese here ge arriano, no contento con c::.sto su furor con la sobervia y fausto de ser rey por su propia persona, estendiendo las manos sin reverencia alguna contra una iglesia dto la misma ciudad Sevilla llamada de S. Vicente mártir, y quisiese para robarla e ntrar. Estando en medio de la puerta deste templo tomóle el demonio y allí lo mató, ¡maravilloso juicio de Di os contra los que con poco acatamiento entran en los templos y hacen insultes y hurto s en ellos en grande ofensa de Dios nuestro Señor! Lo mismo refiere la General Historia que el rey D. Alonso el Sabio compiló en estas palabras: «Gunderico Vándalo que su silla tenía en Galicia, haviendo destruido la provincia de Cartagena, fuese a la provincia del Guadalquivir por destruir los silingos, no haviendo piedad dellos, maguer caeran de su linage de los vándalos, robóles la tierra, et llegó a Sevilla, et con grandes afanes et batallas la entró por fuerza et mató ay mucha gente et fizo gran robo, et no le abondó esto todo, mas entró ay en una eglesia ca decían de S. Vicente por robar quanto ay oviese et fallase, mas por juicio de nuestro Señor Dios ca no quiso ca ay acabase tan gran enemiga tomólo el diablo et dió con él muerto en medio de la tierra a la entrada de la pu er ta de la eglesia». Otra iglesia hallo un poco más destos tiempos nombrada haver sido en Sevilla en los tiempos del rey Totila, de lo qual dice el compendio de las vidas de los santos, por otro 96 FRANCISCO MORAL ES PAD RÓN nombre llam ado Flos Sanctorum, en la vida de San Laureano mártir y arzobispo sevillano, de quien en la quarta década Dios queriendo se dirá que trayendo la cabeza <leste glorioso mártir Laureano cortada, sus ministros y aparitores del Rey Totila, siendo avisado dellos ante que llegasen de los grandes milagros que havían visto a es te santo y a la cabeza que consigo traían. Dice que el rey se arrepintió de su error, y ha - ciendo como cristiano ayunar al sevillano pueblo tres días descalzo y con gran procesión la salió a recebir, y haciendo un templo mui sunt uoso de edificios, y del nombre del mismo glorioso santo, puso con mui gran reverencia en él, su gloriosa cabeza. Esto mismo es lo que yo en un hymno que hice des te glorioso sa nto , dije des te modo: «Vitae venit, per semitam devictus hoc signaculi Sacro, caput gemmis ligat templo recondens Hispali». Como si. dijese: «Venc ido Totila el Rey, c on la señal deste milagro, vino a la senda de la vida que es a la católica Fee, y engastando en aqu ella cabeza muncho oro y piedras de muncho valor, la colocó en un templo que de su nombr e en Sevilla edificó». La terce ra iglesia se llamó de Santa Justa y Santa Rufina, dos beatísimas vírgines y mártires sevillanas, cuias vidas, aunque por nos han sido en latín y en romance compuestas, en la quarta década también se pornán . E sta Santa Iglesia, haver sido en muy gran reverencia tenida del glorioso S. Leandro Arzobispo sevillano, argumento muí grande entre otras, son dos mui grandes cosas: la una, que según dice la sevillana letura <leste glorioso santo pasando desta caduca vida fue sepultado el glorioso Leandro dentro de la iglesia de la s bienaventuradas Santas Justa y Rufina, en la qu al todo el tiemp o de su vida huviera a Dios fielmente servido; la otra, que no solamente quiso el glorioso L eandro ser allí sepultado, más que junto a él se sepultasen el gloriosísimo Is idro, y la sacra Virgen Florentina , y andando el tiempo fue allí también sep ultad o el glorioso Santo [ ... ] Otra Iglesia de S. Juan Bautista hallo en aquellos tiempos haver si do en Sevilla, y aunque puede estar escripto en otras 2. El ms. de Ja B. C. C. dice: <. .. y anda nd o el t iempo fueron allí otros muchos sant os•. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 97 pa rtes, seña l adamen te lo está en el Ca tálogo de lo s s anto s de España, hechura del mui magnífico y no menos revere ndo D. Lor enzo de Pa dilh l, canónigo y arce d ia n o de Rond a en la iglesia de Málaga, que lo compiló, el qual en la vida de S. Fulgencio, Obispo de Eci ja y de Car ta ge na , dice e nt re otras excelentes cosas: «Cua nd o el santo Obispo Ful gencio ovo dado su án ima a nuestro Señor en las manos de su glorioso h er mano S. L ea ndr o, al qual , pa ra este efecto desd e C ar tagena hu · viera em biado a llamar a Sevi ll a, su cu er po fue traído a ella por mandad o del mismo sa nto Leandro, y fue se pult a do con gran r ever en cia en la Igl esia de S. J uan Baptista de la misma ciudad, a donde estuvo ten ido en gran veneración». Fu e asimismo otro templo en Sevilla el qual hallo nombrado poco despues destos ti empos, y llam ábanle por nombre la Sa crosanta Celestial Je ru sa l em, y aún según yo pienso es ta era la Iglesia Catedra l de Sevilla. Muéveme a esto que la autorid ad que lu ego alegaré habla en el Cabildo desta Iglesia, y c omo solas las Igl es i as cate d rales t engan Cavildo y esta lo tenía, es señal qu e ella era catedral. En ella fué cele brado un sev illano con - cilio, y en el presidió Sant o I sidro arzobispo sevillano cuias pal a bras s on: «Así qu e sentados noso tro s en el secretario, que es lo mi smo que Cavildo de la sacrosanta ce lestial J erusa lem Igles ia de Sevilla ». Lo mismo dice el licenciado Alon so Al vare z de Toledo, varón do ctísimo en la traducción qu e hizo de los Morales de S. G regario en romance en el prólogo, en que dirige la Obra el Re verendí simo Cardenal D. Al onso Manriqu e, ) Arzo bispo de Sevilla, y allí llama a este t emplo, no solo Sacro· santa mas Cele sti al Jc r usal em. Maravillas se cue ntan <le s te t em - plo y su s grandes milagros se cuentan g rande s cosas. Así mismo como de tod as las partes de España venían a él con gran religión y algunos qu ieren s er es te el qu e agora es la Santa Igles ia de Sevilla la mayor, de lo qual un poco más aba jo se dirá. Otra Igles ia hallo nombracl;l en estos tiempos desta manera. El santísimo Isidro, sevillano arzobispo , con deseo qu e la cien cia se pla ntase en Sevilla fu n dó un sole mní simo colegio en Sevilla, ia causa del qual y sus colegiales por que yo tengo dicho largo en la prim era pa rte, no di ré más en esta, s al vo qu e no le hallo no m- 98 FRANCISCO MORALES PADRÓN bre. Mas agora todos dicen que esta Iglesia es Santo I sidra del Campo con grandes conjeturas, porque aún la bodega que hoy es, dicen que fue antiguamente el aula donde el gloriosísimo Isidro y discrectísimo doctor sevillano, y los otros sus do ctores, leían a sus excelentes discípulos sevillanos, y en memoria de su clarísimo fundador (aunque él es al presente convento de mui reverendos padres de la orden de S. G erónimo de los hermitaños) el monasterio se llam a Santo Isidro del Campo y todos los conventos de su orden, por amor dél se llaman Isidros , y es casa de muncha, así religión como devoción. Hallo así mismo otro templo o sev illana iglesia en munchas historias auténticas de las antiguas, mayormente si bien me acuerdo en la destruición de España, a la qual llamaban Santo Estevan, y aún pienso que en aquel libro dice que fue en esta Iglesia sepultado el buen Pernan, capitán o cau dillo y según otros rey de los sevillanos y si no es fábula platicando yo con algunos curas antiguos de aquella iglesia de Santo Estevan, que hoy es a la Puerta Carmona en Sevilla, me decían que aquella misma iglesia de Santo Estevan es la que en tiempos de los godos fue; y en la capilla mayor, a la mano izquierda, está una capilla antiquísima sin tener dueño, ni la dan a señor alguno diciendo ser antiquísima sepu ltura del buen Pernan. De aquellos mismos tiempos, o poco después, hallo otra Iglesia llamada S. Miguel, la qual hoy en día está en medio del estudio de S. Miguel, casi todo debajo la tierra, con dos naves, y por que en el medio del a lta r tiene antiq uí simamente pÍTl · tado el ángel S. Miguel a la Iglesia llaman dél y a todo el estudio dicen de S. Miguel. El qual compás era en tiempo de moros, varrio por sí, donde vivían los cristianos y gozaban de aquella iglesia. También leo haver havído en Sevilla otro suntuosísimo monesterio de monjas donde era presidente la santísima Virgen Florentina; no hallo nombrada esta Igl esia con nombre alguno aunque yo sin duda pienso ser este el que llamaban de Santa Justa y Santa Rufi na, a la qual el g lorioso Leandro tenía singular afección. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE P ERAZA 99 CAP. 11: De la s muy santas reliquias que en estos tiempos de los godos, ante de la destruición de España huvo en la Imperial Ciudad de Sevilla en las santas iglesias ya dichas sevill anas . Por pr inci piar desde aquí el est ilo que en esta ter cera parte ent i en do llevar que será después de haver hablado de cada Iglesia poner la s reliquias que en ella hay; por eso de spués de haver dic ho estas sa nta s iglesias, poco ha dichas qu e en su tie mpo tuvieron los antiguos godos, quiero p oner aqu í l as re liquias que en aquellos tiempos a l as santas sevill anas iglesias dentro de si conservadas daban admirable honor. Y poniendo a ca da un a por su orden como escriviendo de las iglesias hice, paréceme la primera de l as que noticias tenemos la sa n ta cabeza del glorioso S. L aureano mártir y arzobispo sevillano, la qua! fue por los min istro s de Totila tra ída a Sevilla y puesta en la sevillana igl es ia que el rey Totila le fund ó. En la iglesia mayor de Sevilla de aquellos tiem pos havía estas reliqui as: un a llave pequeña y en ella engast ado un h ierro o eslabón de los de la ca d ena con que es tu vo pre so S. Pedro , un a cruz en la qua } es taba n me tid os un pedazo del madero de la cruz de Jesu· cristo y un os pocos de los cabellos de S. Juan B autista. Esta~ san tísim as re liqui as el mui santo Papa S. Gregario embió a~ sa ntís i mo rey Recaredo de los españo les godos con un a ep ístola que es tá en el libro ll amado Tomus conciliorum co mp il ado por el glo riosísimo I sidro en el fin casi de la qual dice eJ Santo Pontí fice estas palab ras: «Emb i amos a tu sere nid ad una pequ e ñita ll ave del sacratísimo cuerpo del bienaventurado S. Ped ro Apóstol en lu gar de su bendición dél, en la qu a! es tá un hi erro o es labón de la cade na dél metido, para que el hierro que Jigó la cabeza dél para el martirio desate a vuestra excelencia de todos los pecados. T amb ién dimos al ll evador d es t a~ le tra s pa ra que os la llevase un a cruz en la qua ! hay un pedazc del mad ero de la Cruz de nu estro Se ñor Jesucristo y cabe llm de S. Juan Bapti sta, de la qu a! c ru z sie mpr e os venga al eg ría y consue lo de nu estro Salvador por interces i ón y ruegos de su precursor». Hast a aquí dice el sa n to P apa Gre ga rio. Estas re li- 106 FRANCISCO MORALES PADRÓN CAP. IV: De las naves, así en luengo como trasversales del sevillano templo, y de la hermosura de sus hóbedas, y de la gentileza de sus alindadas vedrieras, andenes y techumbre de fuera y dentro del, y de su suelo. Tiene este suntuosísimo sevillano templo, cinco mui claras y mui anchas naves, a las quales dividen y diferencian cinquenta altísimas colunas (sic) todas hechas de piedra viva de mui labrada cantería con mil lindezas en las mismas piedras labradas, que los sabios en el arte de cantería maravillosam en te suelen alabar; y a estas cinco naves tan anchas y tan claras atraviesan en línea trasversal, otras nueve naves del mism0 ancho, que las dichas, ::rn nque la longura no es una misma, por ser como agora acabo de decir en orden de travesía o en línea transversal; y aunque los pilares no todos cogen los arcos en vacíos, porque algunos están formados en la misma pared de cantería, no por eso dejan todos de tener sus formas de colunas, cuia mitad en luengo queda en vacío formada, y a los ojos que la miran queda manifiestamente excelente forma de pilar. Fundados están todos ellos sobre sus basas de cantería, y otras tales basas tienen encima, sobre la s quales basas o fermosos chapiteles, la curvación de los arcos comienza ::i entrar; po rque a la v ~ rdad tod as las tec humbre s des tas naves son de cantería pura como fas paredes y pilares sin intrevenir (sic), palo ni tabl a ni ladrillo, que par ece qu e es una cosa de espantar haverse hallad o tan único artificio qu e parec e que no cu - po en invenci ón de humanos ingenios, sino es qu e Dios prove yó, de algún maestro divinament e inspirado, que tan excelentement e principias e tan sun tuoso edificio, el qua! aca ba sen los ma estros que de spués del fundador viniesen con mui gra nde ad mira ción, por lo qua] algunos por excelencia siendo esc rip - tores excelentes, así latinos como romancistas, llam an a esta nobilísima sevillana máquina, «el templo sin viga», por que en los otros te mplos de España, por artificios amente l abrados que sean por claves y filateras que tengan formadas con no pequeñ a sagacidad, ninguna h ay que no tenga mezcla de l adrillo o alguna viga puesta para sustentación, sino es este LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 107 magnífico sevillano edificio ó templo, al que atraviesa en longura por medio entre las dos y dos n aves que quedan a los lados, una nave mui mayor en anchura y altura, y por que casi en el medio la cruza otr a nave del mismo altor y anchura que estotras. Llaman a esto así el crucero. En el medio dél, entre el altar mayor y el coro, está una boveda más alta que toda la iglesia y que el Crucero y nav es della harto más alta , y llámanle comúnmente el zimborio, ó zimbor, nombre sin duda tomado de algunas iglesias de España, que así llaman a otras sus bóvedas semejantes, aunque no tan altas ni tal artificiosamente labradas como esta. Hallarse ha este nombre de zimborio o zimbor o zimorio de algunas iglesias de Castilla. Es la labor de las bóveda s mui hermosa y a los ojos mui deleitable, mayormente la de la s cinco bóvedas que al crucero acompañan, cuia obra es en tan perfeccionada subtileza, que no parece sino de un labastro mui subtil , y a estas cinco bóvedas, y a todo el templo en redondo, acompañan munchas y mui hermosas vidrieras con diversas imágenes de santos, así de los Patrones desta ínclita ciudad, como de otros con cuios ruegos somos siempre favorecidos. El número destas vedrieras, aunque el de las puestas es muncho, pero son otro gran número dellas las que en tan sumptuoso templo quedan por pon er, y en la real Capilla que agora nuevamente se l abra (5) dentro del mismo, dice que aunqm la insigne toledana Iglesia tiene, seg ún Siculo , setecien tas, que estas allegarán a mil. Tienen tan hermosos matic es ellas y a la vista tan deleitable colores, qu e es una cosa muí hermosa estarlas mirando. Por estas vedrieras entra muí devota lumbre en este santo templo, con la qua] devota lumbre de más de un ad mirable resplandor que en él siempre hay, no sienten los qu e dentro es tán fatiga ni ahogamiento , antes son incitados a muncha contemplación y a espiritual alegría. Andase este maravilloso edifi cio to do por cima con hermosos andenes int eriores, y todo el por de fuera de más de las labores de cantería y todas sus b6bedas son soladas de ladrillo de junto, sin haver ni tan sola una teja, lo qual en 5. La Capilla Real se co menzó a construir en 1552 y se concluye en 1575 . Este agora significa una interpolaciú» realizada de spués de 1535. 108 FRANCISCO MORALES PADRÓ N muí pocas Iglesias del mundo se hallará. Su suelo es todo de ladrillo , aunque es cier to que ha de ser de jaspes de diversas colores. CAP. V: De las capillas que tiene el santo sevillano tem. plo, y de los entierros e indulgencias que en cada una dellas hay, y primeramente de la de Nuestra Señora del Antigua. Tienen ilustrado, o hecho ilustre a este Santo Sevillano Templo, que comunmente llaman Igl esia Mayor de Sevilla, mun ch as devotas capillas bien adornadas, más entre todas ellas tiene meritísimo primado la que llaman de la Sa cratísima Vir - gen María, por so bre nombre el Antigua, o por que la capilla es mui antigua o, lo que según pienso es más cierto, porque aquella santa imagen es tan antigua en aquel lugar , que a munchos a puesto en curiosidad de querer saber el origen. Es esta sa nta cap illa en lon gura y anchura, a ltura y labores de edificios, más excelente que todas las otras, y más con la s cosa s de devoción qu e en ella hay, porque como entramos en ella por su principal puerta, que es hacia el cuerpo de la Iglesia, sobre mano derecha está Ja preciosa imagen que ha dado nom bre a la misma capilla cercada de un dorado taber - ná culo de maravilloc;,o artificio y mui al ta al tura y devota imaginería, delante ele cuia presencia están colgados munchos pequeüos bultos de reyes y príncipes y virreyes y duques y condes, con otros de mui grandes señores. Así mismo tiene dos rejas , una mayor que otra delante su santo altar , la más interior fue antiguamente de plata, la qual dió el ilustrísimo Señor D. Juan Alonso de Guzmán, Duqu e de Medinasidonia. padre del mui excelente señor D. Juan Alonso de Guzmán , que en el nombre le suced ió y en el estado. Arden en esta devota cap illa veinte y tantas lámpara s to - das de plata , y entre ellas es memorable la qu e los Cathólicos Reyes D. Fernando y Doña I sa b el dieron al na cim iento del serenísimo prín ci pe D. Juan, que Dios tiene en su gloria, con otras lámparas que han dado otros grandes príncipes y vale- LA HI STORIA DE SEVILLA DE L UIS DE PERA ZA 109 rosos señores. Cerca de ellas está el en ti erro del mui claro mármor y no vulgar obra del Iltmo. y Rev erendísimo Señor D. Diego Hurtado de Mendoza, Card e nal de Es paña y Patriarca de Al exandría y Arzobispo de Sevilla. Tie ne así mismo otro~ mui nobles y suntuosos entierros po r el sue lo con losas y solemne s epitafios hermoseado s. En torno desta capilla ha y mun ch as cirios gruesos, munchos hierro s y cadenas de cativos. munchas naos y galeas, todo lo qua) allí es embiado a causa de los munch os y continuos mila gros que a invoca ción desta sant:1 image n p or diversas partes del mundo aco nteci do han , y cada día a cont ecen, los qua les ponerlos aquí se ría pro ceder en infinito. Quien más a la larg8 los quisi ere ver lea un trata do qu e yo tengo hecho intitul a do de la Fund ación y milagros desta Santa Capilla del Ant ir,ua, qu e allí los verá . Y bolviendo a nues - tra descripción, tiene es ta me morabl e ca pilla muí ricos orna· mentos dad os a ella p or los Cathólicos R eyes ya nombrados y por otros gra nde s príncipes y todo s su se rvicio de plata y muí honrados ca pell anes. Suele en la sac ri stía de s ta sole mne capilla pres idir sie mpre un se ñor ca nónigo o rac i onero desta S ant a Iglesia pa ra recibir los don es que allí se p resentan, y re ci bir l as misas que se m andan decir, el qu al, despué s de asent a da~ en un li bro que par a ello allí tiene, las r ep art e por su orden a los estranjeros sacerdotes que allí ocurren, p or que esta Santa Capilla tiene mu ch as capellanías dot adas, y tantas de su pit a ncer ía, y todas l as dem ás mi sas se repar t en ent re los sacerdotes ya señalados, y en quatro al tares que para ello diputado tienen desde en amaneciendo h as ta casi mediodía no cesan de dec ir con tal que traigan lice ncia de sus p re lados, y allí reciben su a cost umbrad a limo sna; y es de a dve r tir en una cosa qu e c omo la sacratísi ma R eyna del Ci elo in spira en unos qu e van a dar limosna para decir misas en su capilla, así a otros qu e ti ene n me no s les ponen p ensam i ento qu e compren velas, y las pongan en cendidas de lant e su glo rio sa figura , para que aque llos menesterosos sacerdo tes tom en algunas dellas de allí, y c on ellas dig an sus misas y no gast en en ve l as par te de la limosna que les dan , y para su s ust entac ión la guar den. E stos h om bre s ayudados co n esta limosna su sten tan sus personas y 110 FRANCISCO MORALES PADRÓN negocian sus negocios, y se buelven a sus tierras y munchos se quedan en perpetuo servicio atraídos por la religión y devoción de tan santo lugar. Tiene el sancristán desta Capilla copioso rédito, y el que tañe los órganos , que el Reverendísimo Se ñor D. Diego de Deza (6), Arzobispo de Sevilla en ella dejó, tiene un aposento alto para los que aquí a velar vinieren. Lábrase en ella una segunda puerta de solemne cantería con dos columnas de fino jaspe verde, las quales solían estar debajo de los púlpitos del Evangelio y Epístola del Altar Mayor. Hácense en esta santa capilla munchas cosas de devoción, mayormente la misa que todos los sábados al alva ofician por magnífico estilo los cantores del coro, la qual dice uno de los reverendos curas del Sagrario. Asi mismo los sábados a puesta de sol, la devota salve, y los primeros sábados del mes demás de los cantores y órganos, se dicen con menestriles altos. Ocurren a estas dos cosas gran número de gente por causa de devoción y por los grandes perdones que en ello ganan, y yo me acuerdo haver visto una Bula puesta a la Puerta de la Capilla que los señalaba, la qual en latina lengua y en pergamino escrita decía: «Decet domun matris domini sanctitudo» , que quiere decir: «Conviene santidad a la casa de la Madre del Señor». Dícese así mismo todos los días del año una devota salve después de las san tas completas, la qua! ofician los capellanes del coro de la Santa Iglesia, con una oración que dice el más antiguo capellán dellos, y después un responso, ambas estas dos cosas dotadas para siempre. Otros mun c ho s anniversarios dice en es ta Santa Capilla el colegio de los mui reve rendos señores Dean y Cav ildo de la Santa Iglesia, mayormente una devota misa nueve días 6. El dominico Fray Di ego de De za regiría la diócesis (15051 524) t ras haber sido l nq ui s idor General y obispo en diversos sitios. Le correspondió convocar el Sínodo Pro - vincial (1512), fundar el Colegio de Santo Tomás (1517), inaugur ar el segund o cim bo - rrio de la Ca tedral (1519) y realiza r notables innovaciones en la organ ización de la archidiócesis a la q ue se agregaron ent onc es los obispados americanos de Santo Doming o. La Concepción y San Juan de Puerto Rico. Int en tó Deza recopilar las diversas regl as \•igentes, fijó el estatuto de sangre y re gla ment ó la ind ume ntaria de canónigos y beneficiados. Los 18 años del arzo bispado de Deza fueron densos, tensos y prob le máti cos . Inundaciones , seísmos . pes te s y hambres lacer aro n a la ciudad , donde los bandos -mue rta la rei nade Guzmanes, Girones, etc., volvieron por sus fueros hasta el motín de las Comunidades. A todo ello supo hacer frente Deza, cuya generosidad y tare a reconoció el mi smo Cabildo, autorizándole a poner su escudo en el Altar Mayor. P ro pu esto Deza para la mitra de Toledo, muere de gota, enfermeda d que combatía de acuerdo con la creenc ia de entonces poniendo los pies sobre un l eón manso que sus amigos le ha bían regalado, según atestigua Ped ro Mejl a, que lo vio con sus propios ojos. LA HISTORIA DE SEVILLA DE L UIS DE PERAZA 111 antes de Pasqua de Navidad. Estos día s pa sados el invictísimo César Emperador D. Carlos Quinto <leste nombr e, Rey felisísimo de España, se ñor nuestro, emb ió a esta santa Capilla el bulto del serenísimo Prí ncipe nues tro señor D. Felipe su hij o, y de los serenísimos sus he rmano s y herman as, y con tan pr eciosas joyas está esta S anta Capilla magnificada y engrandecida. C oncur ren con estas e ngrand eci das cosas a esta Santa Imagen todos los se ñore s eccles iást icos que en entr ando en el co ro luego vienen a reverenciar y hacer acatación a este lu g ar beato. Así mismo todo el ínclito sevillano cada mañana vienen con no p eq ue ña devoción aquí a oír mi sa s, de man e ra qu e está es te beatí si mo sacelo to do ferviente de innumerables gentes y de grandísima gent esión. V erdaderamente esta san ta capilla es casa del Omnipotent e Dios, pues es tabe rnáculo de su Sacratísi ma Madre la bend 1t ísima Virgen Mar ía. Así mis mo es este san to lu gar puerta del cielo, por la qu a! las oraciones nu es tras e ntran en el impíreo reyno y de aqu ella refulg e nte patri a por ella nos vienen copiosas mercedes de divino favor. Con mui gran razón s on los hercúleos sevillanos devotísimos de la sacratísima Virgen María en esta su devotísima advocación del Antigua, pues ella les es piadosí s ima Madre y su benditísima Patrona y defe nsora contra el maldito demonio , c omo el qu e ley ere nuestro Tratado de la Fundación y milagros desta Santa Capilla del Antigua ckrtam e nte lo verá, c uio nombre sea ben - dito por sie mpre jamá .-> Amén. Y e sta sa nta capilla y ínclita ciudad Sevi ll a es con su favor tan engrandecida. CAP. VI: De las otras devotas capillas de la Santa Sevillana Iglesia y sevillano templo, de las cosas memorables que en ellas hay, y de los grandes perdones y copiosas indulgencias que los que las visitan cada día ganan y dieron su limosna. Bien pudiera yo poner aquí la Real Capilla de los Reyes que agora se edifica con tan reales principio s, la qual bi en creo qu e exc ed e rá a todas las del mundo en sun tuo sa sumptuosidad 112 FRANCISCO MORALES PADRÓI-< y nobilísimos edificios, si no me estorbara ver que agora se edifica, y mi deseo ser de escre vir todas sus cosas en particu lar, las qualcs como aún no estén hechas no me dan a ello lugar, quedarse para otro lugar más convenible. Está junto a est a santa sevillana Capilla del Antigua, otra llamada de l glorioso sevillano rey y mártir S. Emergildo, cuio fundador fu e el grande y mui excelente varón D. Juan de Cervantes (7), Arzobispo de Se villa de clarísima sangre y engrandecida santidad, de cuias alabanza s diremos en otra parte. A esta Capilla viene el muí reverendo Cavíldo de la Santa Ig les ia en procesión el día del Santo mártir Emergildo y dicen misa mui sol e mne; ay vienen así mismo el día en la tarde de Santa Cata ri na y otro día después a decir un solemne aniversario por ánima del mismo Reverendísimo Señor Cardenal ya dicho, por que en aquél día fue su felisísimo fallecimiento. Felicísimo lo llamo porque según se cree boló del suelo al cielo, según su devotísimo tránsito y vida mui singular. Tiene esta Capilla un singular r eta blo como el del Altar Mayor del monesterio de S. Francisco de Sevilla. Está allí su silla Arzobispal. Es tá en medio de la Capilla su solemne bulto de mármor que fu e en su tiempo juzgado como el mejor de toda España. Es la Capilla mui bien dot a da; tiene quatro Capellanes y un Sancristán, y por memoria de tan celebérrimo Pontífice, el qua] en el Concilio Constanciense tuvo la s umma presidencia q uando hacen órdenes los rev ere ndísimos arzobispos sevillanos o sus provi sores la s celebran en es ta memorable capilla. Pasadas dos cap illas adelante está otra venerabl e capilla del ínclito y glorioso mártir S. Laur eano, sevillano arzobispo cuio r efu l ge n te ma rtirio a todo el mundo ilustr a. Fue fundada es ta ca pilla de ca nt ería la primera de todas las de este santo temp l o, la qu al dotó el reverendísimo Señor D. Alonso de X ea (8), de nación, según pien so arag on és, Pat riarca constantinopolitano y administrador perp .:: 1uo, que es lo mismo que a rzobispo de 7. El cardenal Juan de C e rvante~ . muerto en 145 3, fue un ilustre teólogo que p.tr· ticipó en el Concilio de Basilea y cuyo sep u lcro, obra de Lor enzo Mercadant e, ve rno s en la Cap illa de San Hcrmen eg ildo, dot ada por él, de la catedral hispale ns e. 8. Se refiere a D. Alonso ál. E j ea, muerto en 1417 , que fue Patriarca de Co nst antinopla y Arzobispo de Sevilla, cu ya l osa sepulc r al vemos en la Capilla de San La urcano de la c atedral hispa lense . LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 113 Sevilla, y así el retablo de nuestra antigüedad de su tiempo. Ay en esta capilla una capellanía que el mismo Señor dotó, y porque el glorioso mártir S. Laureano, cuia es la advocación de la capilla, fue contra los arrianos hereges tan validísimo defensor de la ca tólica fee; por eso en su capilla se lee la cátedra de la sacra Teología, que son las cristianas armas contra las malditas setas de moros y de judíos y de hercges. Llámase esta cátedra de S. Leandro , sevillano arzobispo y Primado de España, dotor sagrado de la Iglesia y de Reyes y Reynos de España único y singularísimo convertidor. Ganan los que visitan esta capilla grandes perdones e indulgencias, las quales el Papa Benedicto décimo tercio otorgó, y las aprovó el Concilio Constanciense, y la s indulgencias son las que aquí diré, según una tabla que está puesta a la puerta de la misma capilla, cuia rúbrica colorada contiene estas pala bra s: « Esto!> son los perdones que ganan los que visitaren esta capilla de S. Laureano Ar zobispo que fue desta ciudad de Sevilla, los quales concedió el Papa Benedicto décimo tercio, a los que con devoción vinieren a facer reverencia e oración a la dicha capilla {9) que ganen los dichos perdones en la manera que se sig ue: Prime ramente el día de S. Laureano [ ... ] CAP. [Vlll: 10 De las iglesias parroquiales que son cabeza de las collaciones de la real cibdad de Sevilla, y de los monesterios devotísimos de frailes y casas de gran religión de monjas que ay en la misma cibdad. D ejadas a parte cosas de pequeña enti dad, vengamos a otras de mayor importancia. Hacen nobles, según dice Sículo, a dos (después de Sevilla) principales c iudades de España, Toledo y Granada, haver en cada una dellas veinte y tres collacion es; más a la imperial cibdad de Sevilla, hácenla la más real ci bdad, y aún más insignísima de todas veinte y siete, y si afia· 9. Aquí termina el ms . de: A.M . S. de la D. C. C. aiiade •q ue ganen los dichos perdones que devo de dezir por proligidad >. 10. Sin nu merar en el origini.11. Esta obse n:aciún es \'álida pa: ·a l os r~s tante s caps. del Lib. l. 114 FRANCISCO MORALES PADRÓN dimos otra veinte y ocho collaciones, cada una dellas mui grande, por que hay collacion de dos mil vecinos, y Ja menor pasa de trecientos y diez. Toman estas collaciones cada una nombre de su iglesia parroquial, entre las quales iglesias o más verdaderamente hablando, entre todas las del mundo, tiene primado de sumptuosidad el sevillano templo, así en grandeza de edificios como en primeza de obras que dentro hay, pero mui más ilustrísimo es con la preciosísima figura de la sacratísima Virgen María del Antigua, que en una gran capilla dentro desta sumptuosa Iglesia está; delante de cuia devotísima figura arden de día y de noche veinte y dos lámparas de plata de mui gran cantidad, aunque del año de veinte y uno ( 1521) acá, están solamente quince, porque las demás fueron quitadas con acuerdo del Reverendísimo Señor D. Diego de Deza para ser convertidas en obras de que por entonces aquella santa Capilla tenía mayor necesidad, con condición que andando el tiempo han de ser hechas las que así faltan , que ay solian estar . Entran a este sevillano templo por doce puertas muí sumptuosas labradas del romano con imaginería, y hay sobre cada puerta historias diversas del Testamento Nuevo hechas de bulto con otros santos y santas. De estas puertas las tres dellas son del claustro y de la iglesia son las demás. Tiene munchas y mui ricas vedrieras ya hechas, y cada día no cesan de se hacer, más porque salgamos del, concluyendo, tiene munchas capillas, munchos solemnes entierros de patriarcas, cardenales, reyes y arzobispos y obispos. Tien e mui honrada clerecía y en mui gran c antidad; porque entre el mui reverendo Cavildo y capellanes y otros sacerdotes que cada día allí dicen misa, pasan de trecientos clérigos los que cada día residen en él. Tiene rnui grande claustro lleno de naranjos con harta abundancia de agua de pie, de cuias exceleacias, porque en particular ten go de decir en la tercera Década, no añado más si no que a este templo llaman de Santa María la Mayor, y así a la misma collación llaman de Santa María. La segunda de San Salvador (11 ), 11. El origen, razón y caráct er de las advocaciones de las 24 p rimit ivas co ll a ciones sevillanas, en Julio l. Gonzál ez: El repartimiento de Sevilla. Madrid , 1951. 1 pp. 354-360 LA HISTORIA DE SEVILLA DE L UIS DE PERAZA 115 Santo Isidro, Sa11t a Ana , San Jlefonso, San Pedro, Sant Andrés, San Juan, San Martín, Santa Catalina, Santiago, San Román, San Marcos, Santa Marina, San Julián, Santa Lucía, San Gil, Omnium Sanctorum, Sant Laurencio, San Vincencio, La Magdalena, San Nicolás, Santo Estevan, San Bartolomé, s on dos collaciones: San Bartolonzé la Vieja, que está agora hec ha c asa a una esquina en la Pla za que llaman de Don Pedro, y hay Jurados desta collación. La otra collación es San Bartolomé del Compás, donde es tá agora la Iglesia, y llam an S. Bartolomé del Compás, donde hay así mismo otros Jurados, y es ta collación de S. Bartolom é del Compás y la de Santa María la Blanca y Santa Cruz son colláciones nuevas desde el año de mil y quatro cientos y noventa y dos, en el qual año los infieles que tenían ocupadas aquellas tres collaciones, fueron por los Católicos Reyes D. Fernando y Doña I sabel, de España aba nzados, quedándose en ellas por moradores los que dellos a nuestra Santa Fee Católica se qui sieron convertir. Después acá se han en ellas elegido Jurados, y muí nobl e y mui honrada vecindad vive en ellas ya. Otra se me quedaba por escrevir, que es no tan antigua como las primeras, ni tan moderna como esta s tres que he dicho poco ha, y llaman a esta collación S. Miguel (12), la qual tuvo principio en el año de mil y trecientos y sesenta y cuatro, que reinaba en E spaña el Rey D. Pedro el Cruel, llamado. Bien podríamos añedir otra collación que fuesen veinte y nueve, que de S. Juan de Acre (13) se podría decir, en la qua] ay m ás de doscientos vecinos, y tienen por sí su iglesia y pila de baptismo y cura parroquial, salvo qu e no tienen Jurado. Otra quasi collación se podría llamar el Compás de S. Clemeinte , sino que los c ura s de S. Laurencio hac en lo que es menester allí, así que no solo veinte y ocho, más quasi treinta collaciones, la real cibdad de Sevilla tiene en si La titu lación o advocaciones >Oll la> mism3s de varias ciu dad c> del nor te . y parece que fue obra de Don Remondo. 12. Su t emp l o, desap areci do en el S. XIX . mer ece una detallada dc>cripción en González de L eón, Noticia arlistica de Sevilla. Sevilla 1 973, pp. 3 1-4 7. 13. Su origen está en las casas dadas a esta Orden militar en el R epar timien to . Tenía juzgado y temp lo propi o sin pila bautismal. Se situaba e ntr e el Convento de San Cleme nt e, Santa Clara y el río. En el siglo XVI comprendía 50 casas. Su templo des· apareció en 1802 y su archivo se integró en el de San Lorenzo. El templo lo califica González de León como sumamente mezquino, loe cit. pp. 481-2 . 122 FRANCISCO MORALES PADRÓ N La primera dellas es el Real Alcázar, el qual según yo he oído a personas que han visto muncho, es el mayor y de más aposentos y más bien labrado que no sólo en España, más en gran parte del mundo se podría hallar; por que si el de Granada tiene el quarto de Comares, que es muí buena pieza , dejada esta no hay más qu e mirar en él. En el de Zaragoza que llaman el Aljafaria por el rey Aljafa moro que lo fundó, hay otro quarto bueno, y en el de Segovia, el quarto donde están los reyes pintados se puede alabar; más en el real sevillano Alcázar porná lo que diré admiración. Dejado el recebimiento primero, otros nueve quartos se hallarán; el Crucero que es la mejor pieza que hay en cristianos de su man e ra, el quarto Real , el quarto de las Dama s, el quarto de la Media Naranja, el quarto del Príncipe, el quarto de los Leones , el quarto del Cond e, el quarto de los Concejos, el quarto de la Jaula, el quarto de la Montería . Hay en él ocho o diez pila s de agua y munchos jardines, alliende de la sumptuosa huerta que del Alcoba suelen nombrar. La otra es el Palacio Arzobispa l, que son las casas de qualquiera arzobispo que por tiempo es en Sevilla . La casa o Palacio del Duque de Medina en la collación de S. Miguel. Las casas viejas del mismo duque en la collación de S. Vicente. Las casas o Palacio del Duque de Arcos en la collación de Santa Catalina. La Casa del Marqués de Tarifa, que es cosa maravillosa de ver a la collación de Santo Estevan. Las casas viejas del mismo marqués en la collación de Santa M ar ina junto a S. Bias. Las casas del Marqués de Villanueva a S. Bartolom é. Las casas del Duque de Béja r a la Puerta de Minjohar . Las cas as del Marqués de Zahara a San Pe dro, donde agora vive el muí magnífico Señor D. Pe dro Ponce de L eón. Las casas del Conde de Or gás a S. Nicolá s, donde vive el doctor de Herrera. Las casas del Conde de Gelves a la Borceguinería . Las casas de la Marquesa de Portugal en la calle de Francos Las casas del Marqués de Ayamonte a S. Pedro. La s casas del Conde de Benamacot, que son agora monestcrio de Nu es tra Señora de Gracia a la c ollación de Santo Ilefon so. L as casas de Juan de Sayavedra a S. Martín, Señor del Viso y Marques de Castellar. Las casas del Cond e de Bailén al Pozo Santo. Las LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 123 cas as del Conde de Teva a S. Vicente. Las casa s del Conde de Villa de Olivares a Santiago . Las del Conde D. Guillén Peraza , Conde de la Gomera y Señor de la isla del Hierro. Hay la s casas que antigüamente eran de Juan de Sayavedra, Señor de Zahara y Mariscal del Andalucía, las quales son del ilustre señor nieto del sobredicho Aria s Pardo de Sayavedra, así mismo Mariscal y Conde del [ ... ]; las casas de la Condesa de lo s Molares, donde vive agora el veinte y quatro Gaspar Antonio a la Plaza de S. Miguel; las casas de la Condesa de la Calle de la Sierpe; las casas de la otra condesa su herm ana; las casas del Gran Balío de Rhodas, Comendador de Lora y Tozina y Alcolea, que en gran Maestro de Rodas elegido havía de ser, que agora son monesterios de Santa Isabel; las casas del Señor del Algaba y Alaxas, y otros lugares, a la iglesia de Omnium Sanctorum ; las casas del Se ñor de Quema y otros lugares, D. Juan Carrillo de Castilla junto a la Puerta Triana; las casas del Señor de Fuent es a la collación de S. Marcos, cabe la calle de Pi ernas; l as casas de Juan de Torres, Señor de Hardales a la Cañaverería; las casas de Gonzalo de Zúñiga, Señor de Gines; las casas del magnífico señor Rui Lopes de Ribera, señor de la Torre y de la Torredlla, junto a la Iglesia de Santo Andrés. las c asas del magnífico Señor Luis de Medina Señor de la Membrilla, a la Pellejería; las casas del Señor de Juana Dorta, a las Dueñas; las casas del Señor de Gandul y Marchenilla, cabe Sotelo, alguacil mayor de la Santa Inquisición; las casas de Francisco del Alcá zar a S. Pe dro, señor de la Palma y Gelu y lo demás, así que son por todas treinta y tres o treinta y quatro, a las quales no sería inconveniente juntar las casas del Licenciado y veinte y quatro Céspedes, junto al monesterio de la Madre de Dios, el qual es Señor de Villafranca y los Molinos. Así mismo otras casas que están cabe la Carr e ra, que son de Juan de Monsalve Señor de Benahiar . Sin es tas contamos en números otras más de ciento y diez, cuios dueños, aunque no son señores de título , son quasi todos ellos de tan grandes linages, y por si tan valerosas personas, que lo merecían tener, y sus casas tan suntuosas, que con la s demás se podrían comparar y dichas en breve algunas dellas pasaremos a las demás. 124 FRANCISCO MORALES PADRÓN Las casas de Gonzalo Gómez de Cervantes, que es mo nest erio agora de Nuestra Señora del Socorro. Las del veinte y quatro Quadros a Santa Marina. Las de su hermano a la casa de los Innocentes. Las del veinte y qua tro Luis de Monsalve. Las de Francisco de Medina, capitá n de Melilla a la Madale na . La s de Gonzalo de Sayavedra. Las de D. Juan de Cárdenas. Las de Francis co Carrillo. Las de Payo de Rivera. Las de Villalobos. Las de Pedro de Fuentes. Las del Licenciado Medina. Las de Pero Ortíz de Sandoval. Las de P ero Ortiz de Zúñiga, y las del Contador Mexía, y las de Coronado. La s del Jurado Qu adros. Las tr es de los Abregos, y la de P ineda a la collación de S. Miguel. La de Sotelo que antiguamente se dijeron de D. Pero Niño. Las del Jurado Carranza. La s de Juan Aguado. Las de Pe ro Ortiz de Avellaneda. Las de Juan de Pineda. Las de Villacís. Las de Villalan. Las de Sancho Mexía a la collación de Santo Andrés. Las de Francisco Tello. Las de Santillán . L as del Capit án Hernán Suárez. Las de P ero Ortiz Manuel. Las de D. Gastón, y las de Gonzalo Martel. Las de Luis Hern ández Marmolejo; con otra s munchas a la collación de S. Salvado r. Las de Ju an Gutiérrez Tello. Las de Tello el C omenda dor , cor> todas las demás. Con tamos en estas casas y monesterios de Sevilla dentro del cuerpo de Sevilla doscientas y diez hu ertas y jardines. Así mismo hay casas con patios ladrillados y portales y pozos en ellas pasadas de doce mil, tod as muí nobles casas ; y porque en todas las casas de iglesias y monesterios y casas de señores principales y pilares de la cibdad hay abundancia de fuentes. digamos donde haya pr ocedido o emane esta a gua de pie. CAP. X: De la grande excelencia de los Caños de Carmona y la gran abundancia del agua que por ellos viene a la real cibdad Sevilla, y quantas pilas y pilares de ella se hinchen , y de los molinos que con ella suelen moler. Prosiguiendo las excelencias de la rea l descripción sevillana paréceme no ser cosa indigna del lector, antes digna de LA HI STOR IA DE SEV ILLA DE LUIS LlE PE RAZA 12 5 s er mui de veras agradecida, si de la suave agua de pi e de que es ta ci bdad ab unda a la l arga huviere de escrivir, y aunque hay ju nto a es ta gran cibdad otras mui excelentes aguas, así del nobilí simo río de Guadalquivir, del qual más abajo se dirá, c omo de do s otras muí exelentes fuentes, la una llaman del Arzobispo, que está a quarto de legua, y la otra llam a da de Martín de Tavara, que está junto a los muros desta c ibd ad, y ca be ella otra fontesi ca que no ti ene nombre, más por ser esta de más a lt os quilates, y en má s abundancia y de mayor admiración, diré della todo lo que dino de ser notado yo he podido notar; para cuia i ntrodución sabrá el J eta r que do<; leg uas de la cibdad de Sevilla, sa liendo por la pu erta que ll aman de Carmona, est: 1 una villa asas noble, cuyo nombre es Alcalá, y su so br e nombre de Gu ad aira , co mo por qu e sea dif erenciado de otra bu ena villa llamada Alcalá del Río, llamada antiguamente Alca lá de Guadalquivir, por este gran sev illano río que por el lado desta villa va. Es pue s a qu ella villa de Alcalá de Guad aira villa mu i fu erte, pu esta en mui alto lugar, aunque de sp ués acá se ha poblado la mayor part e en una lad era. Aquí ama s an c ad a día gran núm ero de panes grandes dichos hogazas, los qual es cada día así mismo traen ant es que amanezca a Sevilla a vender, y tienen su po yo y plaza se ñalada para ello, y llam an a es te pan las hogazas de Alca lá (19). Pue s pasada esta villa de Alcalá de Guadaira, quasi tres tiros de ballesta adelante en un lugar algo baj o según que la notoriedad del he c ho lo muestra, y es tá allí manifiesto a q ui en lo quisiere ver, nace, con muncho r eposo y mui gra n tranquilidad, esta nobilísima fuent e, y tan mansa sa le, qu e ni parece qu e mana , aunque es así qu e mana, sino qu e está aquella ag ua juntada allí. Así qu e saliendo es ta ag ua de ste su o ri gen o lugar, viene por m edio d esta v illa de Alcalá de Guad aira, y parte desta su ag ua muel e un molino que llam an la Mina, y más abajo mu ele n otros d os qu e llaman el Zac atín Alto, y el Zacatín Vajo, y son estos tr es molinos de ntro del término de Alcalá, y pro siguien· do su camino, es ta agua sa le de Alcalá por un ca nal que la 19 . En el Diario de Colón relativo a su pr i me r viaje h ay en la t echa 6 de e nero de 14 93 un a anotación marginal , in t erpo lación quizá de Fra y B artol omé de las Casa >. en que se alud e a la • gr an ho gaza de pan de Alc alá •, pru eba de su fama . 126 FRANCISCO MORALES PADRÓN cont inuación del agu a ha hecho, la qual es de anchura de ur, muy grueso buey, y viene no por camino derecho antes culebreando, o dando bu eltas quasi do s leguas ha sta llegar a una hermita llamada la Cruz de los Angeles, que está frontero de la cibdad de Sevilla y más parti cu larmente de la Puer ta Carmona , qua si por espacio de [ .. .... ...... ] pies (20), dond e se aparta un bu en golpe deste agua qu e va al molino que dic en de la Cruz, y dando que moler a es te sale de allí y va al molinc que dicen de la Re yna, de el qual saliendo pasa por dos hu er ta s del mon esterio de Santo Domingo de Portaceli de la Orden de Predicadore s, y de h<l i va a la Hu e rta del Rey, donde riega nueve hu ertas que llaman las Nueve Su er tes de ntro de la grandísima Huerta del Río (sic) (21); así me smo hac e allí una mui ancha alberca en la qual se crían diversidad de peces, y lo s reyes y reynas en tiempo de verano en barcos por ella se suelen solazar, y con el remaniente de es ta alberca muele lue go otro molino que llaman de la Hu erta del R ey . De allí pasando esta agua por la Huerta Honda va al molino de la Puentecilla, del qual sale el agua, y como se va ya apocando cobra nombr e de Tagar ete, y va al postrer molino que dic en del Arzobispo, del qual suelen Ja gent e mirar Jo s toros , qu ando por causa de haver pla cer la bajan del Matadero (22) a aqu el llano; así qu e con el brazuelo de aqu el agua que dije que se partía a la Cruz muelen oc ho molinos, y doce hu ertas se riegan . Más bo lbiendo agora al ca ño del agua principal qu e está junto a la Cruz, es el agua d es de allí hasta el muro traída por un caño mui ancho a man e ra de acequia, el qua] sustentan mu c ho s arcos mui sun tuosos, los qual es unos dicen have rl os hecho moros quando eran de Sevilla señores. Otros dicen que el g ran Julio Cé sar, a el tiempo qu e a la real cibdad de Sevilla cercaba de muros esta composición de arcos y caño fabricó, y yo so dest e 20. •U n quarto de le gua>, dice el ms, de la B. C. C. fol. 207. 21. D ebe ser Hu erta del Rey: hue rta mu s ulm ana que en 1493 adquirió doña Catalina de Ribera, y que su hijo don Fadrique Enríquez, marq ué s de Tarifa , convi rtió en " ' ame no y exótico jardin l ujoso ( = hue rta) qu e Peraza conoció. 22. M arga do hace u na detallada y amplia d escrip ción del Matade ro y su funciona· miento. Posee, dice unos bueno s mirad ores sobre una bue na plaza d on d e, so bre todo en ver ano , se corren y alance :i n toros, p. 159. Todavía en su tiempo lo des cr ibe Gon· zález de León, loe. cit . p . 539. LA HIST OR IA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 127 parecer, porque según el edificio se muestra, él no es obra de moros 1(23), como por que parece mui bien que al tiempo que se hicieron los muros de Sevilla esta misma obra se fabricó. Así que entra de aquí esta rea l agua en Sevilla, de la qu al se proveen veinte pilar es públicos, en los quales los mozos y neg ras y mora s de cántaro sin que nadie se lo estorve quanta ag ua quier en suelen coger, y por consig ui ente los cava ll os y mulas de servicio pueden ir a beber. Es el primero al lado fronte ro de Sa nto Agustín. Seg undo al horno del Vedrio. Tercero, en la Plaza del Marqués. Qu ar to, junto a S. Ilefonso. Quinto, ca be el ve inte y quatr o Diego López. Sex to en el barrio de Doña Elvira. S épt imo en el corral primero de las casas arzobispales. Octavo, en el corral delante del Alcáz ar . Nono, la Pila del hierro. Décimo, el mui nombrado Pil ar de S. Fr a ncis co. On ceno, el he rmo so pilar ochavado del varrio del Duqu e de Medina. El doceno, el de las casas viejas del Duque de Medin a, a S. Vi cente. El treceno, el de las casas del Relator. El quartoceno, el de las casas viejas del Marqués a Santa Marina . Otro del Se ñor del Alga va en la Plaza de la Fe ria . Otro de Rui Lopes de Ribera, frontero de Santo Andrés. Otro de Luis de Medina a la Pelle. jería. Otro al lado de S. Juan de la P alma, qu e llaman el Pilar del Mariscal. Otr o en la s casas del Comendador Garci Tello, frontero del mone ste rio del So corro. El vigésimo pilar es de Francisco del Alcázar, en la ca lle que va de S. Pedro a S. Juan . Estos veinte pilares son los públicos, de lo s quales todo s y to da s los que quisi ere n sin pedir licencia a nadie pueden beber y ll evar a donde se les antojare quanta agua quisieren, más las pila s d esta agua de pi e que particul ar me nte están en igl es ia s, mon est er i os y casas de cavalleros, p asa n de tr escie nt as, por que en el Alc ázar hay diez pil as; en Sa n to Ag us tín hay seis y en la casa qu e hay menos, pasan de do s o tres. Hay sin estas fu e ntes mui ricas cist e rn as o algibes m ás de cinquenta, e ntre los quale s son los mejor es los del Marqu és de Tarifa , cuyos suelos en lugar de mezclas, con dive rsidad de odor íf eras especias fu e23 . El a cued uc to mereció di v er sas r esta ur aciones, y a finales del XIV se :e aña - dieron 103 arcos nuevos. V id. Juli o González : loe. cll. pp . 47 5 ss., que cita un man \15 - crito 83-7 - 14 de la Biblioteca Capi tula r y Colombina titulado Cañerlas de Sevilla. 128 FRANCISCO ~iORALES PADRÓN ron sacados a pisan. Hay en la s casas donde no alcanza esta agua munchas añoras conque riegan sus huertas y vergeles, y desta manera de agua mayormente los canónigos y otros eccleciásticos suelen usar. CAP. [XI]: Del ilustre y muí magnífico Senado o sevillano Cavildo, y de las dignidades y oficios que hay en él y de los oficios que suelen proveer, y quanta conformidad tenga este Senado con la orden del romano. Así como la ínclita y muy rea l cibdad de Sevilla excede a todas las más cibdades del mundo en grandeza y sumptuosidad, así fue cosa conveniente que el ilustre y mui ma gnífico sevillano senado o generosísimo Cavildo en todas las cosas llevase ventaja a los demás, así en el engrandecido número de los señores magníficos que cada tercer día de la se mana para él se ayuntan. como en la excelencia de los ilu strísimos, y mui grandes cavalleros que son parte dél; finalmente, en la abundancia de negocios de la multitud de sus vasallos que cada día despacha esta opulentísima cibdad, que es cabeza del sevillano reyno, y aunque el orden sea prepostero, que es lo mismo que trastocado, comenzar primero de lo que a la postre se deviera poner, iré poniendo estas tres cosas al revés del orden que poco há en ponerlas guardé; y será lo primero el número de los vasallos que tiene la imperial cibdad de Sevilla; los quales por cuenta son cien mil, y todos muí ricos, para los qua l es cada año se proveeen en este ilustre cavildo mui gran diversidad de oficios, con los quales es regida cada villa o lugar, y le es adm inist rada su justicia. Estos cien mil vasallos claramente se conocen por las matrículas o copias que de todos ellos se guardan en los reales arch iv os que tien e esta magnificentísima Casa de Cavildo, a la qual en otras lenguas ll aman Casa de Deputamiento o ;:on gregación . Estos todos se intitulan y son vasallos de la real cibdad de Sevilla, en señal de lo qual sus pleitos, así civiles como criminales, puesto caso que de primera instancia lo comiencen cada uno en su pueblo, to dos LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 129 ellos en reconocimiento de su bgeción y vasallaje, vienen a ser fenecidos a las Real es sev illanas Audienc ias por manera d<:> apelación, y si los delictos son tales que requieran juntam e nt e con la sentencia, castigo, es remitido cada uno de los delinquentes a su tierra (ye ndo ya de acá sentenciados) para ser traído a devida egecución. Así mi s mo es cosa de muí gran s umptuosidad este ilustrísimo Cavildo por los señores de mui gran cuento que oficios y dinidades tienen en él ; por que alliende del Asistente qu e represe nt a la persona real, y es comu nm e nte conde o muí gran se ñor e mbiado por los Reyes, hay otros siete mu í grandes señores qu e tienen cargos de Alguacil . ~!fayor y Al caldes Mayores en él, los qua l es so n todos duque s. conaes y marquese s, todos na turales sevillanos, los quales son: D. Alvar Pér ez de Guz mán , Conde de Org az, Algu ac il May or de Sevilla, y s on las casas dél a S. Nicolás, aunque por tener el Condado en Castilla se apartó de su natural, y ha vendido s us casas al doc tor He rrera , en las qua les ago ra vive. Así mismo le ha ago ra sucedido en la v ara el muí magnífico cavallero Hernand Arias de Sayavedr a, Marqu és del Castellar y Se ñor del Viso. Pon e este Alguacil Mayor en su lugar, un su lugar Teniente, qu e es agora un nobilísimo cavall ero llam ado D. Rodrigo de Sa yaved ra , h er man o del sobr e dich o; debajo del mando del propio Alguacil Mayor ha y un Alguacil Me nor y un Alguacil de las entregas, y t od os los alguaciles de las villas y luga res subgetos a esta real c ibd ad de Sevilla, los qual es son s ubg etos a él, y le dan una dobla cada uno en cada un año. Así mismo pone este Alguacil Mayor cat or ce Alc aides en catorce puertas d es ta cibdad, y l as llaves de todas estas pu er ta s duermen cada noche debajo de su ca becera. Pon e tambi én Alcaide en la Cárcel Real del Concejo de S ev illa, y es Alf érez Mayo r de t odo el rei na do de Sevilla. Los seis Al calde Mayores son : el Duqu e de M ed ina Sici o nia , el Duqu e de Ar cos, el Duqu e de Béjar, el Ma rqu és de Tarifa, qu e es Ade lant ado del Andalucía, el Marqu és de Vill an ueva, y M artí n Ze ron . ¿ Pu es qu é diré de los ilu s trí simos y gra nd es se ñor es que son Veinte y Quatro? El Almirante de Castilla, el Conde de Gelbes, que es Alcaide de los Alcáza res y Atara za nas, el Conde de Teva, y el Conde de Palm a. Ha y así mismo en este Cav ild o, Gu zm a- 130 FRANCISCO MORALES PADRÓN nes, Ponce de León, Monsalves, Cárdenas, Manueles, Castillas, Mendo zas, Enríquez, Riv eras, Sayavedras, Tellos, Medinas, Ortizes, Zuñigas, Sandovales, Torres, Abr egos, Gallegos, Ro elas, Santillanes, Herreras, Pinedas, Marmolejos, y Melgarejos, Casaus o Casas, Zegarras, Moscosos, Osarios, Esquibeles, y Solises, con todos los demás. Ordénase este ilustre Cabildo d es ta manera: el Asistente, el Alguacil Mayor, seis Alcaldes Mayores tr einta y cinco Veinte y Quatros, cinq u enta y seis Jurado s, y un Escribano de Cavildo, que es siempre de muí gr an linag e, a todos los quales quien bien los contare, ciento en número los hallará . De aquí claramente se podr á conocer quanto más semejante sea este mui magnífico Cavildo a aquél Cavildo o Congregación de los romanos tanto memorable por oradores y poetas que en el mundo no puede ser cosa más, y llamado Romano Senado; porqu e dice Tito Livio, y otros gravísimos autores, que Rómulo, según unos edificador, y según otros poblador de la cibdad de Roma, desque la vió poblada, entre todo s escogó (sic) ciento de los más principales, a los quales llamó Senado, o del núm ero de ciento, o de Sen ex, que quiere decir viejos, por que pues havían de regir, havían de ser de tal edad, a los quales ll ama ron padr es por que havían de entender en el bien de todos, y conscriptos, por que junt amente los mandaron escrevir, los quales muncho s dellos eran tomados de sus labran zas, como lo trae Servio sobre Virgilio, y de aq uí és que de Cicer por garvanzo, el que los sembraba <lió renombre a los Ciceron es; y de lens l entis por lanteja s, se dijeron los L en - tulos; y de faba por la haba los Fabios; y Salinatores de sal salis por la sal. Eso mismo leemos que sacada la imperial cibdad de Sevilla de las mano s de los infieles moros, no cierto por el gentílico Rómulo, sino por D. Fernando tercero deste nom - br e de España, santo y bienaventurado rey, fueron eleg idos ciento, no de los Fabios, ni Lentulos ni Cicerones, si no de la esclarecida sangre de los godos que poco ha arriba nombré, a lo quales llamó Senado, c on justa razón, y como en Roma la mayor dignidad e ra el cónsul, así Sevilla tiene Asistente; la qual dignidad no ti ene en España otra cibdad. Tiene Al guacil Mayor , Alcalde Mayores, Veinte y Qua tros, Jurados y Fiel es LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 131 Secutore s, Al guaciles menor es, y otros oficios, a todos los quales, Pr ef ectos Urbis, prirnos, y Pr efec tos segu nd os, Pretores y Senadores, Tribunos , Fideles executores, Oficiales Prefecti, y así a los d emás los ro man os acostum brab an nomb rar. CAP. [XII]: De otros mui nobles linajes que hay en la cibdad de Sevilla, puesto que en el Cavildo no tengan lugar; y del increíble número de oficiales de diversos oficios que en ella viven, y de la diversidad de estrangeros y diferentes lenguajes que de continuo moran ay . Merec en sin dud a otros muí claros linages natur ales y vecinos de la real ci bd ad de Sevilla, puesto que en el sevillano senado no tengan oficios, que de todos ell os se haga especial men ción, pu es cada qu al dellos, se gún su sa ngr e, vir tud es y prud encia, no un o, sino munchos cargos merecían tener. Y pues tan justamente merecen ser nombrados, no dejaré de entrexerirlos (24) aq uí. Ha y ot r os Me ndozas , Carrillos, Perazas, Suár ez, Avellanedas, Zerrezuelas, Quadros, Carranzas, S otoma - yores, Mexías, Cataños, Ponces, Villalanes, Fuent es, Vergaras, Sorias , Vill alobos, Serranos, Ochoas, M osq ueras, Aguados, Cabrer as, Gangas, Maldonados, Rui ces, Escobares, Morales, To rquemadas, Horosquos, Quiño nes, Aguilares y Aguileras. Hay los antiguos Farfanes, M ontes do cas, Padillas; son así mismo mui antiguos Jos Coronados, los Niños . Muí reales l os Lugos, los Es topiñ añes, los Bermudes, los Fontañones, los Valtierras, los Oj edas, los Pinelos, y Esp índ olas, y otros mui nob les linajes, cuios ape !Iidos por no ocurrirme a la memoria no los pon - go aquí, a unque no se qu e dar án en olvido los generosos Barbas, Vill afrancas, Marteles, Fu entes , POrras, Gutiérrez, Cu evas, Sanches, Virues es, Castillos, Becerras, Gomes, c on to do s los de más . Demás des tos hai mui riq uís im os y mui mun chos mer caderes. Hai ve int e Corre dor es de Lo nja, po r cui as manos pasan toda s las m erca d er í as; hai mui gran ab und ancia de pla24. Entrexerir, según el Dic. Aut. = poner y mezclar una cosa en t re otras . Tiene poco uso . Entret ejer los qi1e, dice el ms. de Ja B. C. C. 138 FRANCISCO MORALES PADRÓN piedras. Traen ricas y gordas perlas y aljófar de muncho valor, colgaderos y zarcillos en las orejas, corales y cuentas de cristal. Estos son los mugeriles atavíos, los quales dejados aparte, digamos de las Reales Audiencias que dije poco há, y della por razón del objeto que es la Santa Fe Católica, la primera es la Santa Inquisición, cuios mui reverendos ministros residen y tienen su Audiencia en el Castillo de Triana, a la qual pertenece el castigo de todos los delitos que son contra la fee. Es la segunda la Audiencia Arzobispal, a quien pertenecen todas las causas espirituales o las que con ellas tienen anexidad. Es la tercera la Real Audiencia de los Grados, donde residen cinco mui grande letrados que representan la Magestad real, a los quales se apela de todos los pleitos en causa civil. Es la quarta de los Alcaldes Mayores, a los quales del Asistente, tenientes, y de Alcaldes de la Justicia se suele apelar. Es la quinta la Audiencia del Asistente y sus tenientes, que conocen en lo civH y criminal. Es la sexta la Audiencia del Alcalde de la Justicia, a quien pertenece lo criminal. Es la séptima la de la H ermandad, la cual castiga con saetas los delictos en el campo cometidos. La octava es del Corral de los Alcaldes, donde se juzgan las cosas de poquita entidad y deudas que no pasen de mil maravedís arriba. Es la nona, desde que se descubrieron las Indias, la Casa de la Contratación, que antes solían ser quarto donde posaban los almirantes (31) por que es pedazo del Alcázar; aquí perten ecen todas las cosas de las Indias . La décima es la Judicatura del Almirante, a la qual reconocen todos los delictos del río, y lo que los hombres del río suelen cometer. Es la undécima la del Alhóndiga, dentro de la qual son castigados los que delinquen ay. Es la docena la del Juic~o de los daños, que es un Veint e y Quatro, a la qual Audiencia los daños hechos en las heredades del campo suelen pertenecer. Est as son doce judicaturas, más otras admirables cosas para escrevir se me ofrecen aquí. Quatro mui buenos baños en que se cobra salud. Ocho solemnísimas Atarazanas donde las galeas están en tiempo de invierno guarecidas. U na 31. Cf. Florentino Pérez-Embid: El Cuarto de los Almirantes en el Al cázar de Se · Pilla. •Archivo H isp alense », 137. 1 966. pp. 307-3 14 . LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERA ZA 139 solem ní sima pescadería. Unas carnecerías, donde mat an la carne , las quales edificó el Conde de Cifuentes siendo Asist en te en Sevilla. Hay dos casas y horno del vidro (sic) donde hacen mun c ho buen vidro que de Sevilla a otra s partes suelen llevar. H ay la Pla za del Alfalfa, donde quat ro meses del año los vecinos el vino que metieren en Sevilla pued en vender. Otras cosas ha y memorables de las quales lue go se dirá. CAP. [XIV]: De otras cosas (32) de memoria que hay en la real cibdad Sevilla, cuyos nombres usamos aunque dellos las causas no sabemos . Finalmente del nombre y excelencias del mui nombrado río Betis al qual los africanos moros, corrompiendo el vocablo han IJamado Guadalquivir . Otras algunas cosas hai en la real cibdad Sevilla, cuyos nombre s, aunque u sa mos , p or no saber las causas dellos, nos ponen admiración, y combidan a nuestros ánimos a que lo pr eg unt e mo s. Es el p ri mero el Varrio del Pozo Santo, al qual hombres mui anti g uos , dignos de fee, llaman así; y pr eguntándoles yo a algunos dellos la ca usa, responden , en el tiem po pasado haver allí en medio de aqu ella plaza , haver sido un pozo común , del qu al se servía en su s necesidades todo aquél varrio, y caye ndo un niño en él, súbitamente subió el agua ha s ta arriba ha sta la nzar al niño y pon erlo sin ninguna lisión en tierra. Por e sto fue aquel pozo luego ap licado a la confiscación y tap ado por que más no se aprovechasen dél en u sos pro - fanos, y su nombr e de San to Pozo se ha quedado así. Más en la Plac eta de los Carpinteros de R ibera (33) hubo un ála mo g rande, y j unto a él un pozo en el qu al se vendían los huron es; y aun qu e después fue cortad o el álamo, y cegado el pozo, el var rio y plaza hasta hoy se ll ama de los Hurones, y es te varr io 32. Dignas, dice el ms. d~ A. M.S . 33. Santia go Monloto escr i be: •E l trozo de calle fre nt e a la plaza de los Maldo· nados se llam ó Mo ntesión por el Convento de ~s t e nombre... El trayecto de la plaza de los Maldonados a la de Calderón se conoció por el de Pozo de los Hurones . Carpin· teros de lo Prieto, C arpinterfa Vieja (padrones de pec heros de 1533) y An cha de la Feria. El gremio de los carpinteros de lo P rieto y de Ribe ra estuvo en su mayor part e establecido en ella a principio< de l <iglo XV.• f,(ls Call e.; de Sevilla. Sevilla, 1940 , pp . 220. 140 FRANCISCO MORALES PADRÓN es junto a la Cañaverería, o por mejor decir en medio della. Frontero a la imagen de S. Salvador, huvo otro pozo, de que ya no hay memoria, llamado de los Huevos, por los que se vendían allí. Así mismo el pozo que hoy está en medio de la Plaza del Alfalfa, llaman el Pozo Amarguillo, por que lo fué así, aunque hoy de mni cursado, el agua está tan dulce, que en tiempo de verano todo el varrio dél suele beber. El Varrio de la Calle de Piernas (34) se dice por dos piernas de mármol que en una encrucijada están en medio dél labradas en piedra marmoleña. La Venera con la misma razón se llama por una concha, que por otro nombre llaman Venera de mármol, que está en una pared. El Candilejo llaman por una cara y cabeza de bulto marmoleño que está en una esquina alta. Dicen que fue hecha por esta ocasión: el Rey D. Pedro de Castilla afir - maba algunas veces que los delictos ocultos por maravilla se podían saber, y como una noche oscurísima él yendo disfrazado matase allí un hombre, y al ruido una vieja sacase un candilejo de un candil por una ventana de su casa; otro día en juicio la vieja conoció al Rey D. Pedro y afirmó ser él el matador de aquel hombre, y en el andar que quando andaba le crujían en gran manera las canillas de las piernas. El Rey D. Pedro satisfizo largamente a la parte del muerto, y creyó ser verdad la contraria de su opinión, y a la vieja mandó ha ce r la cabeza y cara de bulto y ponerla en la pared, y por el que e lla sacó en la mano, en memoria del hecho llamó al Varrio del Candilejo, lo qua! aunque parezca fábula, el varrio sin duda se llama as í. El Varrio del Alambo r a Santa Cruz, se llama por .:¡ne allí ivan a tañer los negros con su atambor los domingos. El Varrio de D. Pedro, a la Puerta Bihoar , se dice por otro nombre de los Canarios (35), la causa es por que quando se ganaron las J sl as Canarias, y fueron traídos dellas munchos canar ios a Sevilla fuéles mandado que 34. Forma parte de la calle Pedro Mi guel, mecánico autor de una céle br e balanza de la Casa de la Mo ned a. Las piernas, resto de u na estatua, la vio en el XVIII Arana de Varflora. S. Montolo. Loe. cit. p. 358. 35. Andrés Bernáldez cuenta que el guanarteme o patria rca-r ey de Telde (Gran Canaria). un a vez sometida la isla (1483) , se fue a Sevilla con su parcialidad y se situó en la Puerta de Mjohi ar o de In Carne. Memorias del Reinado de los Reyes Católicos. Madrid, 1962 . p. 14 3. Todavía ho y queda allí un callejón ciego llamado Canatios. LA H ISTO RIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 141 posasen allí. La misma causa fue de la Morería (36), que es un barrio en la collación de San Pedro, por que como se g anó Sevilla por el Santo Rey D. Fernando los moros que quisieron quedarse en ella a vivir, aunque en su ley, los aposent aron en aquel varrio, y por que fuesen diferenciado s, traían al hom - bro unos c apirot e jos ve rd es, y en cada uno dellos una luna. El va rrio de Dor i a E/vira de Ayala (37), que hoy llamamos junto a la Borceguinería, se llamó por es ta sobre dicha se ñora, cuio era él y l as c as <i s, y a rmas que en me dio de aquella plaza junto al arquillo por donde al varrio entramos están. La Barrera de los Cómitre s (38) en la Rabeta a la Pue rta Triana , s~ dijo por ellos, c uio oficio e ra antiguam e nte mui estimado en tiempo qu e en Sevilla se armaban munchas gal e as para defensa de la costa contra Aragón y Portogal. Eran estos cómitres favorecidos de grandes previleg ios, y en comedio de la plaza está la casa ya mui vieja donde la Audienc ia para si solos solían tener. Llaman a otro varrio junto a la Iglesia de San Vi ce nte los Baño s, y la c ausa es por un sol e mní s imo Ba ño de los Reyes y Reina s Moros que allí es tá, cuia muí suntuosa portada quasi entera aún agora se demuestra , el qual baño o baños ya no es sino Casa del Magnífico Conde de Teva. Hay el Varrio de Ca stellanos a la Puerta de Triana, por qu e ganada Sevilla los de Cas till a moraban allí, y lo llamaron de su nombre. Hay otro s varr i os de la Cestería, la Carr etería, la Rabeta, la Gor g oja y la Balho rra (39), cuios nombre s, por ha c er muí po co al c as o, no me detengo en interpretar. Y poniendo fin a las cos as de la cibdad, me salgo al Arenal poco a poco par a dec ir l as noblezas del grand e Guadalquivir, cuio nacimi e nt o 36. Cfa. Lo que di ce J. Gon zálc z: Lo e. cit. p. 3636 6. La Mor er ía oe ai sló con un muro y quedó l oc a lizada en1re las coll aci on es de San Ped ro, Sal va dor, Sa nta Catali na y Sa n Isi doro. Su dernog raf(a di sminuyó m ucho ~n el s. XV p or emi gració n. M atu t e, en ;u No t it ci a .1 relaliva :; ll la Historia de Sevilla (1886). ha ce, dentro del a1iu 1505. una c ompl eta delim itación del Ad arve jo o More ría; tam bi én C. Ló pez Mar tíncz Jo sitúa Mud éjares y mor i scos y mo riscos se vi/la11o s. Se\'ill a, 1935, pp , 1 213. 37. Hij a del C ancille r Ped ro Lóp ez de Ay ala, her ede ra de la al jam a que Enr ique l ll c once di ó a su p adr e. Hoy qued a co mo recuer do la Pi ar.a de D ona El\'i ra. 38. En la Plaza de los Có mitr es tu vieron és t os un h os pital, y tic ahí el nom bre Lu ego se lla mó de la Ra beta y en 1869 de Tir so de Moli11a . Sa nt iago Mu nt ot o: L oe . c it p p. 43 5-36 . 39. Rabela qu eda ba junt o a la calle de San Pablo , cer ca de la iglesia de la M ag d akna . En cua nto a Gorgoja, el nom bre ex iste de sd e el s. XIV ; a Ycces se esc ribió Coscoja. Un t roz o de ~st a calle se un ió en 1 868 a la de la Mor ería. S. Mo nt o to : Lo e cil. pp. 243 -3. La Bal/iorra er a un a ca lle del Barrio de S ant a Cruz. 142 FRANCISCO MORALES PADRÓN no es como escrive Estrabón (40), al qual allega Lucio Marineo Sículo en el Campo Amenitano de la Provincia que llaman de la Mancha de Aragón, si no junto a una mui honrada población que está a cinquenta leg uas de Sevilla llamada Segura de la Sierra. Es el tamaño <leste nobilísimo Guadalquivir (como dice Plinio) del grandor de Tajo o de Guadiana, el qual va discurriendo por el occidente, y dando bueltas hacia el medio día, después que pasa junto a los muros de la real ciudad Sevilla, entra en el mar Occeano, de cuias impetuosas olas ayudado, crece y mengua como la gran Mar, y dura la cr eciente más de quince leguas. Fue llamado primero este Río Betis , de Beto , rey sexto, después de la población de España, según lo dice el maestro Fr . Juan Annio en el comento que hizo sobre Beroso, del qual no discrepa el Reverendo Fr. Alonso de Venero en su lnquiridión; y también Cyren. Los africanos moros de Guada, que es río, y Quivir, grande, lo llamaron Guadalquivir. Es este río mui noble, alliende de otras cosas por tres. La primera, por la gran abundancia de peces que se hallan en él, demás de truchas, salmones, rodavallos, gran abundancia de sábalos, le nguados y ostias mui grandes. La segunda, por la excelencia de su agua, la qual para hacer excelente tez en los rostros de las mugeres no tiene precio, y para teñir las lanas es mui singular, según Marcial dice: «¡O Guadalqui vir adornado de corona de oliva! que con tus aguas claras tiñes los vellones de oro». Así lo decla ra An ton io de Nabrisa (sic) en el prólogo de su Vocabulario, al qual convocablo griego llama Lexicon. Sículo en el principio del segundo libro alaba al Guadalquivir diciendo: «¡O Guadalquivir adornado de corona de olival que con tus clara s aguas haces las lanas de oro!». De aquí se colige ser verdad lo qu e munchos han dicho haver en los ti e mpos pasados havido en Sevilla, o más propio hablando en Guadalquivir, munchas abundancias de oro que nacía en él, bi en parece ser v er dad , pu es fingían los poetas, que a las ovejas doraba que pasaban por él Es la tercera, el gran provecho que dél se alcanza por la mul - 40. Vid. G arcla Bellido: España y los españoles hace 2000 años. según la Geogra fí a d~ St rab ó11. Mad rid, 1945. Colee. Austral núm. 515. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PElUZA 143 titud de las naos que siempre se hallan en él, tantas y tan grandes quantas apenas se hallarán en ningún puerto de mar , lo qual es causa de grandes mercaderías y de munchas riquezas. Están todas estas naos, que quando menos hay tr einta. Hay galeas, vergantines, caravelas, barcas y barcos, y otros vasos de mar, cuios nombres no sé. Siempre en el real puerto de la ciudad de Sevilla, de s de la Torre del Oro hasta la Torre del Almenilla, en comedio de lo qua! está una solemne puente de madera ( 41), la qual sustentan once barcos. Hay mui gran playa donde están las atarazanas ( 42) para conservar las galeas en tiempo de invierno, obra del Sapientisimo Rey D. Alonso. Así mismo en es ta playa adoban las naos, y hacen de nuevo barcos quando se quieren hacer. Es alabado este gran río de quasi todos los historiadores , cosmógrafos y de oradores y poetas, en especial de Marcial, Estrabón, Plinio, Sén eca, Lebrija, y Sículo, y los demás. Finalmente, como todos los ríos de España reconozcan a Duero, son de esta regla sacados Tajo y Guadalquivir. Todo esto en brev e recopilé por ruego del reverendo Señor D. Martín de Mendoza (43), obispo dignísimo de Marruecos, aun q ue a otro propósito, después de algunos días, me dió gana si podría intentar escrevir algo estendiendo más la pluma, y acordándome esto que en otro tiempo havía escr ito, y determiné ponerlo al principio como cosa mui conveniente para ser sabida, acerca desta nuestra real sevillana descripción. 41. El puen te de b ar cas fu~ obra de los almohades c uand o Abú-Yacub-Yus uf ordenó su cons tru cci ón para facilitar el acceso a la ciudad de sde el A lj ara fe y Tria na ( 1170-71 ) Roto y de sh ec ho por guerras y crecidas, ll egó hi.sta el s. XVI y persistió hasta el XIX 42 . Su hi storia (romanos y visigodos ya las tienen) la tr aza J. González: Loe . cit. pp. 516-520 . Fernando III construye y recon st ruye (1252 ) lo existente para or ig inar el esplé nd ido co njunto arquitectónico que la Torr e del Oro y la de la Pl ata vig il an y de · fiendcn. 43 . En el t rabajo de Ju stino Mat ute y Gavi ria , Memoria de los Obispos de Ma rruecos y demás auxiliares de Sevilla o que en ella lla11 ejercido funciones episcopales, no se c ita a este obispo. «Archivo Hispalen se•. Primera época, I . 1886. 144 FRANCISCO MORALES PADR ÓN LIBRO 11 (44) De las mui grandes excelencias y excelentísimas particularidades de la imperial cibdad de Sevilla sacadas desta gra nde historia por el autor a ruego del Re verendísimo y mui Magnífico Señor D. Fr. Martín de Mendoza, Obispo dignísimo de Marruecos. CAP. 1: De la nobilísima provincia del Andalucía, cuya real cabeza la imperial cibdad de Sevilla es, y de las abundantísimas excelencias de que esta provincia abunda, y de los nombres que en diversos tiempos ha tenido, aunque agora se llama así. Por ser como lo es la imperial cibdad de Sevilla mui s in gu lar cabeza, no sólo del Andalucía, como lo dice la Crónica del Santo Rey D. Fernando, más aú n de todas las Españas cab e za mui real, según dello nos da clarísimo testimonio nuestro Santo Isidro, al qual refiere D. Lucas de Tuy ( 45), y adel ante lo veremos más copiosamente, no pienso será fuera de propósito, antes que al gran mar de las sevillanas excelencias e ntre , si algún tanto de las abundantísimas maravillas del Andalucía brevemente quiera tocar, para cuia mayor evidencia se ha de saver que la provincia de España, la qual de bajo deste nombre comprehende la Citerior y Ulterior, es llamada ab Hispali, que quiere d ecir Sevilla Hispania, y no como algu44. Car ece de numeración. Lib. XIV en él ms . del A. M. S .. donde comienza La <.lécada IV, y de la B. C. C. 45. Conocido por El Tude11Se, este pre lado, que fue canónigo de San Isi doro de León, nació en este re ino en la segu nda mit ad del s. XII . LA HISTORIA DE SEVIL LA DE LUIS DE PE RAZA 145 nos soñando quier en de Hispan, el qua! r ey de España nun ca fue, según en su Vo cabulario antiguo lo af irma Antonio de Lebrija, do c tí sim o v ar ón, y en l as antigüedades a n engun o segu ndo P omp onio Mela (6), var ón es pañol y hi st oriador mui excelente , divide a est a pro vinc ia en tre s parte s, en la Bética y en la Tarraconense y Lusitanas P rov inci as. A estas tres, como lo trae en el libro segundo de Las cosas m emora bles de Es .nnfí , el coronista Sículo otros añidieron la de Galicia, y la Ca rpentana, que es donde ca e la c ibdad de Toledo. Api an o Ale xa ndrino a esta s cinco añidió la Tingitana, qu e es de Fanjan en Africa, por que se regía y gove rnab n deba jo de la jur isdisción y leyes de la Bética, que es del Andalucía, y a sí quiso que fues en seis; mas deja das aparte la s cinco, que son Tarrac onense, Lus itana, Cartagena (q ue otros llam an Car penta ni a), la de Galicia y la Tingitana, sola de la Bética enti endo de habl a r, la qua! como dice Plinio (47) c omi enza po r la rivera del mar de Caliz y las colu mnas de H érc ul es, y se acaba en el salto Castulon en se ; y por la p ar te de medio día por la ri vera del mar, rodeando mui gran tr ec ho , se estiende ha s ta Cartag e na; y por la otra part e la divide de la provincia Lu sita na el . río de Gua· diana, cuia longura, co mo escrive Marco Agripa, contiene quatroci entos y ses enta mil pa sos, y el a nchur a doscie ntos y cinquent a y siete mil. Tomó esta pro vincia su nombr e, sigui en do la autoridad de Plinio, y adelante más difusamente se dirá, del Río Betis, que es Guadalquivir, y así se dijo Bética. Tam bién sin Plinio dice es to Séneca: «El Río Betis que dió nom bre a sus tierras.» Otros di cen que de los pueblos ll amados turdos, o tú rdulos le dij eron Turdetania. Fina lm ente , de los wándalos qu e pocos años antes de los godos a ella vinie ron . fue lla mada Wandalicia, según Santo Isidr o, Arzobispo de Sevilla, y D. Rodri go, Arzo bi spo de Toledo, y D. Lucas de Tui, y 46. Pomponio Mela era español de origen, m1c 1 do en un pue blecito cercano a Cádiz. En su obra De C/lorografía, concluida a nt es del año 44 hace una descripción di\'Ulgadora de España. Vid. García y Bellid o: La Espa1ia del siglo I de nues tra era. Bueno' Aires, 1947. Col. Austral núm . 7 44. 47 . C. Plinius Secu ndus nace el 23 ó 24 d. C.; muere en Ja e ru pción del Vcsubio del año 79. Redactó u na Nawralis Historia. Lo que dice de Sevilla en e ll a lo desarrolla v come nt a, más largamente que P eraza, R odr igo Caro, Antigiiedades de Sevilla, fol. 89 v ss. Un es tu dio del a ut or y su obra, junto con traducción de las partes rcícritlas a Es pa ña, en A. García Bellid o, loe. cit. 146 FRANCISCO MORALES PADRÓN todos quanto después de estos en entrambas lenguas han escripto. Y según dice D. R odr igo Palentino en la Crónica Latina, que por mandado del Rey D. Enrique Quarto compiló dejadas la s dos VV de este vocablo W andalicía, y mudaba la i en u, lo y_ual fácilmente suele hacer el uso, en lugar de Wandalicín decimos Andalucía, y con este nombre se ha quedado así. Tiene esta provincia munchos y mui grandes pu eblos, entre los quales Sevilla, Córdova, Caliz y E cija eran quatro Audiencias Reales o Chancillerías, a donde venían a juicio ciento y setenta y cinco poblaciones, las quales como cosas antiguas dejadas a parte, diremos las poblaciones más principales que en esta pro vincia hay. La primera es Sevilla, y Sevilla la Vieja que fue Itálica, Cordova, Granada, Jaén, Cali z, Xeres de [fJ Frontera, Ecija, Vaena, Cabra, Ubeda, Baeza, Alcalá la Real, Tejada, Gibraltar, Algecira, Medinasidonia, Niebla, Antequera, Badajoz, Xer ez de Badajoz, Almería, Málaga, Velez Málaga, Ronda, Baza, Guadix, Vera, Hu esc a, Marbella, Loja, Alhama, Almufiecar, Porchena (48), sin otras munchas, cuia me moria con el tiempo p ere ció. Hay así mismo pocas menos de doscientas mui grandes y mui fuertes villas, dejados de decir los lugares, que son tantos, que apenas se podrían contar. Y como quiera que todas las provincias del mundo cada una embiaba al pueblo romano una cosa en servicio: una trigo, otra hierro, otra vino. En esto se conoce la grandeza del Andalucía, que en ella se hallan todas las cosas juntas que cada una de las otras particularmente solía embiar. Cosa maravillosa es la riqueza que en otro tiempo huvo en el Andalucía, de la qua! escrive Estrabón , que quando los cartagineses pa s aron en E spa ña, hallaron en la provincia del Andalucía que eran los pesebres de pla ta en que a las animalias daban a comer. ¿Pues que tales serían los vasos de los señores?. Sin duda no pienso have rse hallado tal cosa en las ricas Indias aunque sea en la provincia del Perú que agora nuevamente se descubrió (49). Huvo así mismo mui 48 . Hu esca, debe ser Huéscar ; en cuanto a Porcltena no creemos se refiera a una finca en el t.!rmino de il álica, cuyo du eño pudo lla marse P:Jrcius. Julio GonzáJez; loe. cit. p. 220. 49. Pe ra za, como todos los sevilianos, fue de los primeros en enterarse de la con quista del Perú , ya que ésta la narran las Crónicas de Cristóbal de Mena y Francisco de Jerez, publicadas en Sevilla en 1534 . LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 147 grandes mineros de plomo; pues de la abundancia del pan acontece en esta parte de una medid a co ger se treinta. Así lo dice Sículo en estas palabras : «Esto es más comúnmente en el Andalu cía, que es tierra más fértil de pan y de todas las otras cosas, mayormente quando de las part es del viento abrego (SO) llueve a su tiempo». Pues vi nos, antiguamente fue abajo de Sevilla la Vieja la Villa de Horta, de la qual ll eva ban el vino a Roma por mui preciado, agora ten emos Co stant ina, Guadalcanal, Alanís, Casalla, Manzanilla, Chilla s, Hasnalcázar, Beas, Luqu e, Ubeda, Castilleja y Gines. Abunda de ganados de que provee a otras provincias. Las lanas de las ovejas son tan fina s, que no sólo se aprovechan dellas en España , más también se llevan a otros reinos, como a Fland es e Inglaterra por la mar. Las aves son infinitas, faisa nes , aguilas, zigüeñas, ga rzas, milanos, aleones, grullas, ánsares, ánades, pabos, gallos, gallinas, capones, perdices, palomas, conejos blancos y pardos, liebres. Hay gamas, ciervos, puerc os y osos. Mui dulces aguas de ríos y fuentes, donde se crían diversidad de peces. Mui grandes arboledas de todas frutas ; innum e rables olivas; hay salinas , hay baños que dan salud. Finalmente, hay vinos, aceite, miel, azúcar, lana, lino, cáña mo, esparto, junco, ruvia, bermellón, azogue, alumbre, jabón, vidro, piedra trasparente, vedrieras, azabache, jaspe, cantería, mármol, alabastro, cristal. Item romero, azafrán, cera, pez, resina, gran a, sed a, algodón, greda, hi erro, cobre, plomo, escoria, estaño, plata y oro, y otro s munchos metales. De la div ersi dad de frutas y yervas, av es, ani male s y peces, quando escrivieremos de las cosas que se ve nden en Sevilla, más parti c ularmente se dirá. Viendo tan excelentísimas ma rav illas de que esta pro· vincia abundaba, los antiquísimos filósofos e historiadores como a todo el mundo llamasen lu g ar dond e los hombres vivían para trabajar , a esta provincia Bética llamaron lugar de refrigerio , de bi e naventuranza , donde las ánimas de los buenos iban * a d escansar, y así la llamaron los Campos Elí - seos, a los quales , según refiere Estrabón, cantó Hom ero en 50. Según el Dic. Aut .. el abrego es el viento que c orre entre el Austro y el Cé firo y por venir de Africa se le llamó así por corrupció n del lat. africu s. • Se ha escrito y van. 154 FRANCISCO MORALES PADRÓ N si le sueltan el torno cae muí r ecia , y se hinca en la ti erra, y los que t omar e dentro o debajo se pued en mui lindamente burlar con la vida. Tiénese en es ta cibdad por muí gr an defen - sa. Otr a torre está so br e la Pu e rta que llam an de Córdova, la qu al es muí gloriosa por la cárce l del g lorio so sevillano R ey y mártir Sa nto Em ergildo, qu e se veé ai, y tienen en esta cibdad muncha devoción con la tierra que de a qu ella cár ce l ben d it a sacan, por que co n ella, según la exper iencia lo ha mostr a do , mediante los ru egos deste glorio so santo, son librados infinitos de munchas en fermedade s, especi alment e de fiebres o calenturas. En el so torraño desta torre, que es hueco, dic en que es tá el sepulcro deste s~nto mártir Emergildo . Pa sada otra puerta que ll ama n de Macarena, está una torr e llam ada Torreblanca, ti ene t anto y medio de an ch ura que otrn de la s com unes torre s del muro. Tiene muí buenos aposentos de dentro, mui hermosa s ventanas alderr e dor con un mirador encima torreado, es toda blan ca, y llámanla así, quiero decir Torreblanca, y una calle que ti ene enfrente. Finalm e nte , sobre cada puerta de la cibdad, hay s us torres y mui g randes y labrado s ap o se ntos , y no h ay en toda la muralla tor res desta s, qu e s on doscientas, que no tenga particularid ad algu na de que la pod amos al abar; más por que lo que destas po cas he escrito , mui m ás cop iosamente y a mayor hartura del oyente lo ten go dicho en otra parte (55), bastará esto por no decir una c osa dos veces, y evi tar en qu a nt o p udiérem os la aborrecib le prolijid ad , no olvi dando la torre nombra da del Almenilla. CAP. (IV ]: Del número de las sumptuosas puertas de la real cibdad de Sevilla, y de los nombres dellas, y las causas por que a cada una dellas nuestros mayores la nombraron así. A la d escr ipción de las sevill anas torres , conveni ente co sa será ju ntar el núme ro de la s hermosas puerta s de la muralla. 55 . En efec to; varios tem as de Ja Década JU Jos tr ata ya en las Dé cadas 1 y I1 A sí. en De c. 1, Lib. 111 , cap. 3, enum e ra pu ertas y t or res; en la Dec. IJ. Lib. J. cap s. 3 y 4 se refiere ya a pue rt as y nombr es de las calle s. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 155 por las quales los que a esta cibdad vienen en ella entran, y los que en ella están a los deleitosos campos suelen salir a pasear. Y si Lucio Marineo Sículo en la descripción de la cibdad de Granada, tiene a muncho doce puertas que tiene la cibdad de Granada, y D. Pedro Manuel de Urrea (56), en el libro que hizo llamado Viaje de las tres casas santas, alaba siete puertas que tiene la cibdad de Zaragoza, muncho mayor número hallamos en la cibdad de Sevilla (con las qual es solas las de Roma se pueden igualar) por que son catorce, todas labradas por mui gentil arte y por mui ordenado compás. Tienen una cosa de mui grande admiración todas, y es que según se dice en el libro de la vida y milagros del glorioso doctor y Arzobispo de Sevilla Santo Isidro, todas las puertas son hechas de las mui excelentes piedras de la Santa Iglesia deste Santísimo Primado, las quales mandó en las puertas y muros poner el malaventurado moro D. Yucaf (57) rey de Sevilla y Miramamolín. Y bolviendo a nuestro propósito, son estas sevillanas puertas adornadas de toda perfección, encima quasi de cada una dellas hay mui grandes mármo l es escriptos en arávigo y otros letreros que dicen cosas dignas de se escrevir, según que de cada uno dellos particularmente diremos . La primera de las quales, pues ya en otra parte le hemos dado el primer lugar, será la Puerta Macarena (58), que dicen haver tomado este nombre de una infanta infiel, hija de un rey moro de Sevilla llamado Macarea, ó Macarena, en memoria de la qual hija dicen haver aquel rey llamado a esta Puerta de Macarena, como de su hija la Infanta llamada Macarena. Muncho ha ce a este nombre lo que agora diré; y es que adelante desta Puerta, quasi media legua, hay unas huertas que llaman de la Macarena , y preguntando yo la causa <leste nombre a hombres mui antiguos, me dijeron que las huertas que llaman de la Macarena, y esta puerta, por lo arriba dicho se llamaban así. Tiene esta puerta mui hermosas salidas y mui 56. Prelado aragonés. Arz obispo de Tarrago na, que muri ó en 1489. 57. Debe referirse a Abú-Yacub-Yúsuf, califa que transformó arquitectónicamente a Sevilla en la segunda mitad del s. XII. Hizo muelles. atarazanas, el puen te de barc as , alcaicerías, zocos, murallas y trajo el agua por :os caños de Ca rmona. 58 . Vid. F. Callantes de Terán y Delorme: La Torre y la Puerta de ta Macarena. •Archivo Hispalense • XIII , 42 , 1950 , pp . 199 - 207 . 156 FRANCISCO MORALES PADRÓN llanas, donde hay munchas hazas de pan, munchas y mui abundantes huertas y viñas, habares, y otros árboles de mui gran placer. Tiene a quarto de legua el sumptuoso hospital de los enfermos de S. Lázaro, y a media legua el solemne monesterio de· S. Gerónimo de Buenavista, que por su hermoso aspecto y alindado edificio se ha llamado así. Tiene esta puerta tal forma, viniendo por el camino está un arco almenado blanco con unas letras que dicen así: Extremo serás del mundo Sevilla, pues en ti vemos juntarse los dos extremos. Pasado este arco entramos en una plaza grande en la qual están dos arcos, al un lado uno y al otro otro, que a los lados del un cabo y del otro del campo van a dar, y entre los dos arcos están dos altas y fuertes torres, y entre ellas una alta y fuerte puerta, dentro de la qual está otra pequeña plaza ~r otra puerta que entra dentro en la cibdad. Quando algún rey de España entra nuevamente en Sevilla, tomándolo entre estas dos puertas últimas donde hay puestos munchos doseles de oro y seda, y encerado (sic) entre entrambas puertas, las quales prestamente cierran, jura allí los previlegios y libertades desta cibdad (57), los quales jurados son abiertas tan prestame nte las puertas, y el rey es recebido con i nfin it a al egría en la cibdad. Esto baste quanto a esta puerta, la qual de jad a, vamos a la Puerta de Córdova, que llamaron así, no porque por e lla salga el camino para Córdova, sino por que (según dice el libro de los repartimientos, que por mandado del Rey D. Alonso el décimo hicieron D. Lope de Mendoza y D. Fernando Serv icia l) quando fue ganada por el Santo Rey D. Fernando, fuéles mandado a la gente de Córdo va y su pendón, que posasen alli, y de su larga morada ll amaron a esta puerta así. T ras de esta se sigue la Puerta del Sol, por que lu ego que el sol es salido, 'en la primera parte que da y se vee es allí. Ti e ne esta pu er ta 59. C arlos I. cuando llegó en 15 26 para desposarse con Isabel de Portugal, pres tó este juramento. Vid. Juan de Mala Carriazo: La boda del emperador . • Ar chi vo Hi spal ense• , XXX. 93 - 94 , 1959, pp. 9-108. LA HISTORIA DE SEVI LLA DE LUIS DE PERAZA 157 frontero de sí el devo to monest eri o de la s gloriosas mártires Santa Justa y Sa nta Rufina, y es de la ord en de la Santí sima ,Tr inid ad. A sí mismo van por esta puerta a munchas y quasi infinitas hu er ta s, dond e ha y de árboles g randí s im a div e rsid ad; en tr e est as huertas está la muí nombr ada Fu ente del Arzobispo, co n cu ia agua se riegan todas la s má s destas hu er ta s. Es esta agua mui clara, m ui sutil y mui buena, y lo s más principales señores de Sevilla la hacen traer en cántaros a sus casas p ara poderse della a prov echa r, así para el gusto, co mo para la sa lu d humana. Dejada e sta Puerta del Sol, se s igue la del O nsa - rio (60), a la qual creo yo que le han añ edido la n h av i éndo le de llamar del O sar io. La causa es qu e los moros qu and o eran se ñor es de Sevilla no se enterraban en la cib d ad, si no en un llano que se hac e delante desta puerta; y porqu e por e lla los ll evaban allí, llamaron del Os ario, que quier e de c ir de los huesos, o huesas de l os moros. Está un po co ad el ant e, aunque en frontero d esta pu e rta , el Prado qu e ll ama n de l as Bien ave nturada s Vírg e nes Santa Just a y Santa Rufin a, porque en él padeci eron m art iri o, y aún se tiene por mui cierto las mis - mas es tar sepultadas allí (61), s in innum er abl e multitud de otros sa ntos qu e aí padecieron. Luego está la Pu erta de Carmona, qu e es después de la de Macar en a, Puerta de mui gran s umptuosid ad. Llam áron la de Carmona por un a villa qu e es la m ay or del Andalucía llamada Carmona, que est á seis leguas de sta cibdad, a la qual villa por esta puerta suele ir, y así mi smo entran por e lla todos los que traen pan coci do de Alcalá. A veinte pa sos, fuera desta pu erta, está el v ener abl e monesterio del glorioso Santo Agu stín, con su devo tí si mo Crucifijo. De las cosas memorab les d esta casa , se d irá en otro lugar. Está junto a esta pu er ta los Caños de Carmona, que es una cosa de mar av illa ver po r donde el ag ua s uel en tra er a S evilla (dellos diremos en otr o lu - ga r),. ,. Ade lante desta puerta e stá la de Mi nj oa r, que según en otra par te más largo tengo dicho se ha de lla mar de Bib J ohar. 60 . En documentos anteri ores al s. XVI se :ce Fonsario, luego convertido en Osario. 61 . Actualmente, el recuerdo de San tas Just a y Rufina se mantiene en la cr ipta que existe en la iglesia de la Trinidad. • De ello habló ya en el Lib. I Cap. X. 158 FRANCISCO MORALES PADRÓ N por que en leng ua arábiga Bib, quiere decir pu erta, y Johar , nombre propio de un rey moro de Sevilla. Así que querrá decir Pu erta de Johar, o po r que él la hizo de nuevo, o lo que más ver d ad es, que la man dó aca b ar ll amán dola de su nombre. Delante desta puerta están las muí grandes Carnecerías donde se m ata la carne que traen a pesar a Sevilla. Adelante est á el Po stigo del Alcázar, qu e a temporadas abren. La úl ti ma de las puertas que salen al campo es la de X erez, llamada así por que por ella van a Xerez. Así mismo entran las mui sabrosas y blancas roscas de Utre ra. Esta puerta reti ene el anti g uo nomb re, qu e antes de la de struició n de España se llamaba así. CAP. [V]: De la otra mi e tad de las puertas que salen al río de Guadalquivir, que son hacia el poniente , y de los nombres dellas , y de las cosas dinas de recordación que hay en cada una dellas para poderse contar. D ic ho hé de las pu er t as desta real cibdad de Sevilla que salen al campo, y son hacia el oriente . Diré agora de la otra miatad (sic), que son otras siete hacia el ponie nte , l as qu ales de claro en claro salen al río a dar. Es primera entre estas puer - tas el Postigo de lo<; Azacanes, que hi zo el Rey D. Alonso el Sa bi o <l este nombre décimo, el qual está p asada la Puerta de Xerez y la Torre del Oro. Dicen que esta puerta o postigo hi zo este Rey D. Alonso, y la sumptuosa obra del A taraza na, que es tá cabe él, por una losa escr ipta que le está puesta a un lado ; en la qual están unas letras qu e dicen así: Res tibi sit nota domus haec, et fabrica tola, Qua m, non ignarus Alf ons us sanguine el a rus R ex Hispanorum fecit; fuit iste s uorum Actu s in Austrinas vi ces se rvare Carinas Arte micans plena fuit hic informis arena Era millena bicentena nonagena. Quieren estas le tras decir : «Conoci da cosa te sea esta s umptuosa casa y toda est a obra, la qual el Rey D. Alonso de LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 159 es clarecida sangre hizo. Fue llamado este rey el Sabio, y usan - do de su sabiduría, y haviendo piedad de las naves de los suyos, les hizo estas atarazanas en que pudiesen estar abrigadas contra las austrinas fuerzas; mostró en esto su gra nde arte, no haviendo aquí sino diforme arena. En la era de mil e doscientos é noventa, que es en el año del nacimiento de mil e dos cie ntos e cinquenta y dos». A esta puerta llaman agora el P ostig o del Oro, por la gran multitud dello que para la Casa de la Contratación que sus Magestades en Se villa tienen, cada día meten por él. Sin la gran abundancia del oro que cada día por allí suele entrar de la isla Española, de Puerto Rico, de Cuba, de Niqueragua (sic), de Tierra Firme, de la Nueva España, de Guatimala y de Yucatán, entró este el año de 1536 tanta munchedumbre de oro de la provincia nuevamente descubierta del Pirú, que aún a los que los vimos, se nos hace dificultoso viéndolo poderlo cr eer, las naos cargadas de oro, cuio lastre era plata sin entremeter otro metal; todos los pasageros traían quasi a veinte o t reinta mil ducados, y andaban veinte y siete carretas juntas, que unas entrando y otras saliendo en cajas mui grandes metían el oro a la Casa de la Contratación (63). Así que con justa causa perdido el primer nombre de Postigo de los Azacanes, no posti go, sino so lemnísima Pu ert a del Oro se llamará oy demás. Pa sa da esta está la Puerta del Aceite, la qual suele estar todo el día cerrada, y a cierta ora del día, después de com er, que pienso es a las dos oras del día, entra todo el aceite qu e del Axarafe suele venir, y en una plaza que está frontero de la puerta están munchos me rcaderes que tratan por ello, los quales lo compran cada uno a su dueño y lo encierran así mismo ca da uno en su almacén, de donde lo tornan a vend er a mercad eres qu e para Flandres (sic), Bruja s. Inglaterra y otras mui le jos ti erras y reinos extraños los suelen cargar; y pasada la ora que es cos62 . Estampas muy similares a éstas consignaron otros testigos presenciales en la seg un da mitad de l siglo. Morgado habla de las carretas arrastradas por cuatro bueyes llevando barra s de oro y plat a; Ariño dice que en 1 595 la flota fon d eada en marzo metió 332 carretas de oro y plata en la Casa de la Contratación, y el alemán Diego Cuelbis vio en 1599 16 carretas de oro y un ídolo de este metal de más de tres palmos de alto ... Historia de Sevilla, p. 166; Sucesos de Sevilla, pp. 22-44 ; Thesoro Chrográplzico, p. 18. 160 FRANCISCO MORALES PADRÓN tumbre de entrar el aceite, luego la cierran la puerta hasta otro día a la ora que se suele abrir. Dejada esta puerta está luego la del Arenal, puerta famosísima por las grandes mercancías de diversidad de cosas que para cargar en las naos que van a las Indias por ella comunmente suelen sacar. Tiene esta puerta al un lado el grande Arrabal de la Carretería, donde se hacen las pipas y vasijas de madera para llev ar vinos, vinagres, aceites, y otras cosas a las Indias, por el qual trato los vecinos de allí son ricos, y de mui gran caudal. A la mano derecha saliendo desta puerta están las tabernas o casas de trato en muí gran abundancia, donde los estrangeros todos géneros de mantenimientos con toda limpieza para su comer suelen hallar , y mozos que diligentemente los sirvan . Llaman del Arenal a esta puerta por una gran plaza de arena muí llena que tiene delante sí, donde hay munchedumbre de cordoneros que hacen maromas, sogas, cabe s trantes y cabrios, así necesario todo esto para los que navegan de Sevilla como para llevarlo al Rey no de Portugal. De hay vamos a la Puerta Triana, la qual llamaron antiguamente así, porque de esta puerta sale una calzada de piedra, y de la calzada un puente de madera que entraba por el Castillo de Triana, y por esta sola puente (salvo si no van en barcos) a Triana suelen ir ; y como por esta puente principalmente sa l gan para ir a Triana, llamarónla así. En la donación que el rey D. Alonso el décimo hizo a los frailes Predicadores de las cas as que agora llaman S. Pablo de Sevilla, llama a esta puerta no Triaqa, sino la Puerta Trina en estas palabras: «Por gran sabor (sic) * que havemos de hacer bien a los Frailes Predicadores, dámosles las casas en qu e moran que son a la Puerta Trina>>- Dicen qu e Tr i na la llamó por razón de tres entradas, una en medio, y a los lados dos, que solía tener. Viéne nos tras desta la Puerta de Goles, cuio nombre aunque dicen Goles, creo que ha sido por vicio del t iempo mudarse la C en G por que yo sin duda creo que se ha de decir de Coles, qu e es nombre propio de Hércoles, que el H er que anteponemos en este nombre, sobrenombre es, según en las Questiones Annias dice el sapientísimo Maestro Fray * Acepción de wlwitad o «eseo. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 161 Juan Annio Viterviense y sobre el B eroso también. De aquí resu lta ser antiquísima la antigüedad de Sevilla, como adelante quando hablaremos de la ven ida de Hércoles en E spañ a más largamente se dirá. Junto a es ta puerta, en una mui gran altura, funda el doctísimo caval1ero D. Hernando Colón (63) agora nuevamente un ad mir able ed ificio, que según munchos dicen, ll ama Colegio Imperial, el qua ) así mismo en este año de mil e quinientos e treinta y cinco, hizo pintar sobre la dicha puerta al Santo Rey D. Fernando, que ganó esta cibdad cavalgando en un c avallo y la espada en la mano como que poderosamente quiere correr, con un dístico que es un verso exá met ro, y otro pentámetro a los pies del cavallo, que dice assí: «Ferrea F ernandus perf regit claustra Sevillae, Fernandi, et nomen splendet ut astra poli». (64) Quieren decir: «El Santo Re y D. Fernando quebrantó del todos los encerramientos de hierro de Sevilla, y este nombre de H er nan do resplandece como la es trella del cielo». Más adelante desta puerta está la de Bib Rag el, unos dicen que este es nombre morisco, y Bib quiere decir pu erta, y Ra gel, huésped, como Puerta de Huesped. Dicen otros que ovo un rey moro en E spaña ll amado Acab, hijo de Laget, o Ragel, el qual mató más de doscientos moros toledanos y cordoveses en las Cort es de Sevilla, como más lar go adelante se dir á, y 63. Aquí situó d on H ernando su p ala ci o, con miles de libros v manuscr i tos y u na huerta donde crecían centenares de especies traídas del Nuevo M ~mdo . Para saber Jo que fue es ta mansión 1·éa sc el mhmo testamento de don Hernando, publicado por H. Har riss e (Do11 Fernando Coló11, l1istori11dor de su pudre. Sevilla , 1971), y m.is rno· dc rnamc nte po r J. H ern~indez DíaL y A. Mu ro Orejón (Sevilla, 19 41 ), así c omo J. de Mall ara: Recibimiento .. ., y F. Maldon ado de Saa \'Cdra: Informe del Vei11tic11atro de S~\'il/a .. en el que se de sc riben los jardi11es y palacios de don Fernando Colón e11 el />ardo de los Humeros , tal com o se e11co11traban en 1597. Sevill a, 1892. Apud. Curiosidades biblio- ¡¡ ráficas y docu111 e 111o s i11éditos: homenaje de Arc/1ivo Hi.<pal ense al IV Ce11tencirio del Descubri111iento del Nu evo Afondo. 64 . Mal-Lara reproduce el dístic o con var iant es: v lo traduce por: • R eg ia Fernandus perfregit claustra S e, ·illae Fernandi et nomen splendet. ut astra poh• ; • Femando queb ra nt ó : as renles cerraduras de Sevilla y el nombre de Fernando respla nde ce como las estrellas del cielo .. Recibi111i cn to que hi<a la muy 11oble y muy leal ciudad de Sevilla a la C. R. M . del R ey D. Philipe N. S. Sevilla. 1570, fol. SO. 162 FRANCISCO MORALES PADRÓN éste fundó esta puerta, y en memoria de su padr e la llamó Puerta de Laget o Ragel ( 65 ). Tiene es ta pue rta una torr e sobre sí con quatro ventanas y un a l osa e nmedio en a rábig o escr ipta . No se ha sa bido asta agor a aquellas le tras qué quieren decir. Tiene esta puerta a la salida del río una alta alcantarilla, de la qua! descienden por dos partes hacia el río, la una hacia la mano derecha y la otr a hacia la mano izquierda, y fue es ta puerta d on de desembarcaban los barcos todos antiguamente en Sevilla. La últim a pu erta de s tas d el río, nombran en dos maneras, ó del Ingenio, por que está ingeniosam ente hecha con tra l as furias del Gua dalqu ivi r, o por la nombrad a torre que cerca della es tá del Almenilla, la llam an del Almenilla, la qua l torre es tan nom brada de to dos, quanto en tiemp os de lluvias mui peligrosa y temida suele ser. O tras puert as me he dejado a sabiendas, como es la Puerta Nueva por la qual sac an el estiér col; el Posti go de las Mo sq uas (sic), que agora está cabe el alcantarilla de la Torre del Oro, cerrado de pi edras , y o tra pu er ta cerrada. Así mesmo que cerca de la Fuente de Martín de Tavara se puede ver, má s yo no he querido po ner aquí más de l as principales quatorce , qu e así pm sus edificios, co mo por sus nombres, se pueden donde quiera nombrar . CAP. [VI]: De la anchura y alegría de las sevillanas calles, y de sus nombres de cada una dellas, y qual fue la causa por que cada una dellas este nombre tomó, siguiendo en todo ello lo que más nos pareciere conforme a la verdad. El s aber las cosas y razón de cada una dellas, es una cosa que naturalmente se acompafia con nu estra afición, de aquí el excelentísimo o ra dor Quintiliano afirma que naturalmente tod o hombr e desea sa ber; dígalo a este efect o que munchos no sólo de los extrangeros que cada día vienen a esta real 65. Pcraza se apar ta aquí de lo que habitualmente nos dice la hist or iografía. S egú n és ta, tras la P uerta de Goles o Real (así llamada después de 1570) vi ene n la Pue rt a del Ingenio o San J uan, la de Bibarragel y la de la Ma caren a. P eraza cambia la disposici ón, y así. tras la P uerta de Goles, sitúa la de Bib Ragel, segui da p or Ja del Ingenio u Almenilla. LA HIS TOR IA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 163 c ibdad de Sevilla, m ás aún de los naturales, y crecidos aquí , ig noran y querrían saber qué cau sa fu e de los nombre s de ca da una de la s calles, a los quales he querido por sac arlo s de cuidado , en esta parte co mplacer. Es pues la prin c ipal calle de Sevilla la de la Pu erta Macarena, la qual es tan larga que atraviesa a toda Sevilla por la mitad; es es ta calle mui an cha, y así mismo todas las demás; porqu e la meno s ancha calle de Sevilla es más ancha que la más ancha calle de Toledo, tanto y má s, y la más angosta calle de Sevilla, es más ancha d os veces, que la má s ancha de Granada . Llá ma se esta calle de la Puerta Macare na, por que comienza allí, y va tomando diversos nombre s se gún los lugar es do pasa, porqu e lle ga ndo a San ta Marina la ll aman de S an ta Marina, y llegan do a San Marcos la llaman de San Marcos, hasta que p asa de Santa Catalina, y desde allí, por que está la grande alhóndiga do nde ven den el trigo, la llaman la Calle del Alhóndi ga hast a llegar bien ab ajo donde es tán los esparteros, que la llaman el E spartería, y pasa por la Plaza del Alfalfa, y po r la de San Salv ad or, y por estas dos plazas c on estos dos nombres la c;uelen nombrar, ha s ta ll egar al principio donde están los g uant e ro s, como dice hasta la Iglesia Mayor que llaman todo este tr echo la calle de Francos. Dicen que g anada Sevilla p or el Santo Rey D. Fe rnando, <lió franqu es as a ciertos ca ball e ros , los qual es en esta calle <lió cas as mui principales en que pudi esen morar, y de sus franquesas llamaron así calle de Fran cos ( 66 ). De aquí baja esta ca lle por la Calle de la Mar (67), b qual llamaron a sí , porque es costum66 . El B arrio de Francos - ho y qu eda la calle Fr anco sera e minentemente co mercia l, dedicado sobre to<lo al mc rcn do de t ejid os finos extranje ros, y detentador de franquezas o e xenciones . En un pr incip io pa rec e que la denominación de Francos alu<lía a la natu ral eza de 'us moradores. nota que en el XV ya habi a pcnlid o. Es así pos i ble compaginar la dobie explicación q ue se da al t opónimo. Vid. J. Gonzálcz: Loe. cit. pp. 334-7 . 67. Actualmente , los nombres de algunas calles que P eraza cita son los si guien te' García de Vi11uesa (La Ma1 ·), Av enida José A11101110 (Génova). Telllrin (Muntcrns). Rioja (Per ro s) , Sagas/a (G all egos), Grcwi11a ( Cantarranas ), F. Sá11 c hez Bedoya (Sayona). Ferná11 Caballero (J uan de Burgos). Alfonso XII (Arma•). J esús d el Gran Poder (Las Palmas). Amor de Dios (Pellejerlal. Alvarez Qt1 i11t ero y Salm erón (Ropa Vieja), Joaquín Guichot (Ti ntor es) , H ernando Colón (Tu n didores) , Cabo Noval (Li no y Batih ojas). Albared a ( Catalanes) Cfa. San tiago Montoto: Loe. cit. Ya en la D écada ll , Lib. 1, ca p. IV, habla de l os ba rri os, añadiendo el de Ab ades o de ios Clérigos, y en u me ran do o tr as ca lles co mo Garw, Pabas, Tocinos, Rosas, Rul'ios, Butrón , Rascaviejas y Espejo. 170 FRANCISCO MORALES PADRÓN CAP. [VIII]: De la abundancia de pan, vinos, carnes, aves, peces, y diversidad de frutas que no solamente se venden en Sevilla, más mercaderes las cargan para otras partes, y grandes señores a otros grandes por toda España y fuera della las suelen en presente embiar. No me pusiera en trabajo de escrevír cosas tan menudas sí las plazas de que vengo hablando no me acordara y dier an aviso que a la gran abundancia de cosas diversas que en ellas se venden, debajo de silencio no las curase de poner. D emás desto me dicen que Ba ra hona un coronísta, ha ciendo un libro de la nobleza de Sevilla y de los sevillanos cavalleros, llamado Rosal de nobleza, el qual no se si atajado de la muerte lo acabó. Entre munchas grandezas que de la real cibdad de Sevilla acumulaba en él, dijo que una de sus grandezas era que en las plazas y por las calles della ciento y treinta cosas havía contado, que comunmente se suelen vender. Bien sea verdad qu e por lo que Barahona dijo merece loor, por ser su intención mui buena, aunque así por ser según yo pienso estrangero, como porque siendo viejo y pobre no se pornía mui de espacio en haver de particularizar. Yo ya que me he puesto en esto, he trabajado de informarme así de todo con la propia vista, que tomada la verdad por guía, podré con verdad decir que son má s de trescientas cosas (hablo sol amente de las de comer) las que en Sevilla se suelen vender, las qual es por que a nin - guno parezca esto imposible nombraremos, y será la pr im era el pan, así por qu e él y el vino son los má s excelentísimos mantenimientos, según en la materia del Santísimo Sacramento lo sienten los doctores teólogos, como por ser los más necesarios a la vida de los humanos que entre todos los mantenimientos se puedan hallar. Así qu e venden en Sevilla pan en mui gran abundancia en todas las plazas arr i ba dichas, especialm ente en la plaza y poyos de s: Salvador, donde hay pan blanco de Sevilla, roscas de Sevilla, y hogazas, pan es, torta s y bollos, roscas sabrosísimas de Utrera, hogazas de Alcalá, hogazas de Gandúl y Marchenilla. Hay vinos mui excelentes de Sevilla, de Cazalla, de Guadalcanal, de Alanís, de Chillas, de Castilleja, LA HI STORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PERAZA 171 de Gines. Huvo en una villa que estaba abajo de Sevilla la Vieja, antiguamente, vinos muí preciados, llamados los vinos de Orta, los quales los sevillanos a los romanos por mui gran cosa solían embiar. Autor el Sículo. Tras de el pan y el vino viene la carne, de la qual, aunque arriba en el capítulo de las calles y carnecerías de Sevilla algo he dicho, he determinado largar más la pluma aquí. Hay bacas mui gorda s, y bueyes que al reino de Valencia suelen llevar, y se cortan y pesan en Sevilla. Hacen así mismo della~ y de los tocinos, grandes matalotajes en Sevilla, los que para alguna parte de Indias quieren navegar. Así que hay carne de toro, carne de buei , carne de baca, ternera, que en Roma llaman vitela, oveja , cordero, carnero, puerco, tocino, pu erco javalí, carne de gamo o ciervo, cabras, cabritbs, cabrones, menudos de todo esto, y pies y turmas (71) y bien cocinado. Hay aves, pabos, capones, gallos, gallinas, pollos y pollas, ánsares (72) , patos caseros, patos reales, gallos de agua, mancones, gallaretas, perdices, perdigones, conejos, gazapos, liebres, sorzales, estorninos, palomas zoritas, palomas torquazas, palomas raseras, palominos de emtrambas maneras, tórtolas, ruiseñores, canarios, gorriones. Hay pescados frescos, lampreas, truchas, sollos, rodavallos, lenguados, asedías, pámpanos, mojarras, besugos, róbalos, salmones, agujas paladar, lagostines, rayas, albures, sábalos, sabogas, pescada er rollo, machuelas, jibias frescas, raya, atún fresco, calamá: res, cazones, anguillas (sic), xureles, ostias, ostiones, almejas, anchovas, sardinas. barbos, pejereyes, camarones frescos, picones. No faltan pescados salados. pescada sicial (73), pescada de Galicia, pescada de Irlanda, sábalo trechado, xibias saladas, salmones, bonitos, doradas, lisas, lebranchos, abadejos, pargos, atún salado, pulpos, dentones, tollo, bacallaos, pintarojas, sardinas espichadas, asedías en escabeche, ostias y lenguados en lo mismo, camarones cocidos, bocas y cangrejos. Hay frutas, camuesas, peras reales, perazas, peras de agua, peras asaderas, peros, peras comunes, cermeñas, siruelas pasas, higos pasados, almendras con cáscara, almendras partidas, avellanas. 71 . Testícul os. Di c. de Aut. 72 . Av e pareci da al ánad e. Dic. de Aut. 73 . De be ser ci cial "' cecial: merluza o pescado pare cido a ella, curado al air e li bre . 172 FUANCTSCO ~10RALES PADRÓN nueces y castañas, sin otras munchas cosas. Demás de todo esto he hallado que son trescientas o más las cosas diversas que por Sevilla se sue len vender, aunque Barahona dijo ser no más de ciento y treinta, las quales cosas son estas: morcillas, longanizas, huevos, leche de ovejas, leche de cabras, natas, queso fresco, quesos nsaderos, quesos de baca, requesones, názoras, quajada, mantequillas, molletes, manteca de bacas, manteca de puerco, unto, enjundia, pasteles de carne, pasteles de manjar blanco de ave, pasteles de manjar blanco de pescada, quesadillas, ojaldres, empanadas, tortetes, tortas de ginoveses, empanadillas de garvanzos, y maza, ojuelas, acerbuces, prestiños, almojavanas (74), buñuelos, buñuelos de borraza, buñuelos de /echecilla, xopaipas, alcoscuz, frangollo, trigo pilado, cazuela de arroz, arroz guisado, roscas de alfajor, melcochas, hormigos, trigo, cevada, alpiste, mijo, lantejas, havas berdes, habas secas, habas tostadas, garvanzos verdes, garvanzos secos, garvanzos remo;ados, garvanzos tostados, chochos, almendras verdes, almendras secas con cáscara que son seca s y almendras pnrtidas, castañas verdes, castañas cocidas, castañas tostadas. castañas enjertas, castañas piladas, o mejor diciendo peladas, bellotas, avellanas, nu eces berdes y nueces secas, piñas, piñones, nísperos, dáti les verdes, dátiles secos, siruelas pasas, servas, támaras que traen de tierra de moros, manzanas, manzanas harinosas, manzanas ducales, manzanas ocales, g u in da s, cerezas comunes, cerezas roales. albarcoques, albarcoques de damasco, siruelas tempranas, siruelas endrinas, ciruelas tiñosas, siruelas caneladas, siruelas de frailes, síruelas de nwnja y de estas pasadas, duraznos, duraznos priscos, melocotones, albérchigas, membrillos comunes, membrillos ducales, membrillos azucaríes, granadas de munchos géneros, melones machos y hembras, calabazas de la tierr a, de la s qua/es con azúcar hacen la mui sana y mui suave conserva del calabazate, nominatísima entre médicos. Hay calabazas de cuello y calabazas rom.anas, berengenas, pepinos, co - gombros, agras, ubas de parra, ubas lairenes (75) , ubas molla74 . Almoj abana = torta de m asa y queso, o comida dr masa , manteca , huevo y azú car. Di c. de Aut. 75. De grano crecido y hollejo d uro; la perruna debe ser la ll am ada de perr o, grande. morada. tierna y muy iugosa; la albarazada es de hollejo ja speado. LA HISTORIA DE SEVILLA DE LUIS DE PE!l.AZA 173 res, ubas moscateles, ubas perrunas, ubas luengas, ubas de doncella, ubas albarazadas, ubas quebrantatinaja, nabos de Cazalla, nabos de majuelo, nabos comunes, coles redondas, coles murcianas, coles valencianas, aceitunas de manzanilla, aceitunas gordales, aceitunas comunes, aceitunas para aceite. aceitunas curadas, espárragos trigueros, espárragos amargos. Venden sin esto almidón, suplicaciones, ha11as cocidas, poleadas, caracoles, alegrías de ajonjolí, caiianwnes, alejijas (76). migas, panales de mi el, cañas dulces, conservas de cantues o, conservas de cantueso en flor, carne de membrillo, naranjada, miel rosada, azúcar rosada, miel, miel de cañas, meloja, arrope, brebas, higos, higos brebales, higos doñegales, higos cuello de paloma, higos zaxar!e i; (77), higos pasados, pasas de Almuñécar, pasas de lexía, pasas de sol, atún fresco y salado, ostias, ostiones, xureles, sardinas frescas que llevan a Castilla y a Toledo, sardinas de espiche, sardinas de mar, arenques, camarones, aceitunas en caldo que llevan a Castilla y a Roma, y a presentar al Papa, y al Reyno de Nápoles , y aún a Génova, y a Florencia y Pisa. Por qu e entre en este lu gar, véndese tam - bi én fideos de mano, fideos de torno, nuegadós (78) blancos, nuegados de piñón, n.uegados de almendra y turrón, naranjas, limas, limones de todas suertes que ll eva n a Castilla, cidras, cidrones, gamboas, alcaparras, alcaparrones, ajos, cebollas, zanahorias, palmitos, alcauciles, alcarchofas; y por no en hastiar al le ctor, infinitas cosas más. 76 . Pu c h ~s de harina de c ebad a condimentados con a jonj olí. 77. Hi go doñe ga l = higo chu mbo ; higo zah arí o 1..a farí = higo mu y d ulc e 78. Pa sta coci da al horn o, hecha co n n ue ces, harina y miel.