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La buena casada : Comedia nueva en tres actos

Laviano, Manuel Fermín de

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Relin<¡uiie infantiam >eí tivite >et ambulate psf , vias prudentiaeSaiomok. Lih. prov. cap. iz. Salid de la infancia ,vivid ,ycaminad por la senda de la prudencia. SAioMos. UbtQ de los pravetb, cap. u. LOS NIÑOS. F©r Don fnmcísc© ¡Hartiitez á© In Ro«a« Si ,como taatas veces se ha repetido ,nada valen las mejores leyes sin el apoyo de las costumbres :si las costumbres se forman lentamente por medio de la educación ;ysi la educación principia desde la cuna misma ,no parecerá necesario insistir en la necesidad de que todos contribuyamos, cada cual en la parte que pueda ,áun du tan importante. Esta eonsileracioa me ha movido áemprender ypublicar esta obrilla ,no para que sirva de ídodelip ,sino de estímalo ,áotros que emprendan tare^. semejantes ,acomodadas ala capacidad de los niños yadblescentess 12 Dios se muestra compasivo Con quien redime al cautivo. Virtud que al vicio remeda , Es como falsa moneda. Dios al humilde levanta, Yal fuerte humilla yquebranta. Sed indulgentes con otros, Ylo serán con vosotros. No despreciéis los consejos De los sabios vlos viejos. Poned en Diós la es^ranza, Que átodQs;su:%'^í^^tóanza. .Vf ri. Veis la virtud .á^ti,d^ ;,<, > ]V{as también hay qtjraWidái ^ 13 Ahombre hablador éindiscreto >0 confies tu secreto. Quien se acostumbra al engano, El mismo labra su daño. La verdad amargar suele; Mas el mal que evita ,duele. Quien te adula ylisonjea , Su bien ytu mal desea. Si un ciego lleva áotro ciego En el abismo damluego. Ko espere trañi al dueño, süeiio. La calumnia yla mentira De Dios provocan la ira. 14 Cuando estés dentro del templo, Atodos dá buen ejemplo. Mal amigo tanto daña , Cómo ála mies la zizaña. Quien cuida ai ave en el nido , No abandona al desvalido. Nunca eii vano jure el hombre De Dios por el santo nombre^ Quien su cólera no enfrena, Lleva en la cul Si anhelas 0^, Ten tus pasiqii^.^- '‘ -gT,.- Si juicio yt^piañzá tienes , No has menester muchos bienes. Dá de comer ai hambriento , V* Dios te dará sustento. Templa al sediento la sed , Yen Dios hallarás merced. Quien alberga ai peregrino , Del Cielo encuentra el camino. Dá apoyo ytiende la mano Al enfermo yal anciano. Ao Iiaiiarás un avariento Que esté tranquilo ycontento. Quien no -eon ios año Sufre ama :ugaños. ISuuca trates ctai uesprecio Maun al que tengas por necio. 16 La razou, aunque severa, Es amiga verdadera. La virtud es un tesoro Mas duradero que el oro. Propio es del justo ydel sabio El perdonar un agravio. Ama átu patria ytu Rey , Ysé obediente ála ley. Al sueño nunca te entregues )adres Sin que por tus padr^ ruegues. Ni al que e^lfferidr in No te pidáRélpó^e enj^bí Que al fin es hombre ytu hermano. 17 Venera álos rectos jueces , Que de Dios hacen las veces. Si el ocio te causa tedio , El trabajo es buen remedio. El que áotro ofende en su honra, Así propio se deshonra. Si de Dios perdón deseas , Nunca vengativo seas. En caso de duda ,abstente: Eso hace el hombre prudente. La modes|i|¡.3i^s,re^jÍñ> En c[uieri CQMesa . No hagas;de i.w :jiíí^^"a alarde , Ypide áDios que te guarde. 2 IS Al maestro reverencia , Yaprovecha su esperiencia. Pobres ,óricos ,iguales. Son ante Dios los mortales. Sí vas áobrar mal ,advierte Que caminas ála muerte. Si es bueno ydócil un niño , De todos gana el cariño. El niño curioso ynecio , Causa fastidio ydesprecio. El ingratoía ite beá^eio , No hallará al Ci ' i'ipicio. En boca del meñ^"' oso , Lo cierto se hace dudoso, VUlVllSliaAIMfl voaionaia 19 No uses palabras soeces, le átí propio te envileces. Quien maltrata áun animal , No muestra buen naturaL El que tus faltas reprende , Atu bien futuro atiende. El aseo en la persona , Muchos bienes proporciona. La envidia al hombre atormenta, Mas la emularon le alienta. Dios con su bondad asiste , Aquien al desnudo Vigib.--^ Da al aflijido c< asuelo, Ylo hallarás en ’Cielo. 20 Quien te envanece yte engríe , - De tu necedad se ríe. Buen porte ynobles modales, Abren puertas principales. La gloria que el malo ostenta , No es corona ,sino afrenta. Los delitos aborrece , Yal culpable compadece. Sigue ála sana razón , Mas que ála vana opinión. Quien nú mal bábito adquiere, Esclavo de él vive ymuere. 28 ver sobrenadar la cuna en medio de las ondas ,formando al rededor un círculo de espumas, como pudiera un cisne ;ydeseando salir cuanto antes de incertidumbre, ordenó ásus doncellas que le trajesen aquel cesto, á tiempo que se hallaba detenido en un remanso. Hiciéronlo en efecto :v apenas alzaron la cubierta ,se vio dentro un niño recien nacido yhermoso como un sol ,tan quieto ysosegado cual si estuviera durmiendo en el regazo de su madre. Grandísimo gozo ycontento sintió la princesa, al encontrarse de improviso con aquel hallazgo; yllevada del impulso de su buen corazón, empezó á preguntar qué haria con aquel tierno niño, para conservarle la vida, ya que por tan estraordinario acaso se hallaba 29 sano ysalvo. Oyólo una muchacha que alii cerca se hallaba ,yque habla seguido la cuna con la vista yel alma, hasta ver ya seguro el tesoro que contenia; yhabiendo manifestado ála princesa que ella conocía una muger que podría encargarse de criar al niño ,convino en ello Termútis, y fue corriendo la muchacha kllamar ásu propia madre, quien la recibió con los brazos abiertos, al ver lo bien que había desempeñado su encargo. Acudió sin tardanza Jocabed (que así se llamaba ,)como que venia con el ansia de madre ,deseando alimentar con leche de sus pechos al hijo de sus entrañas; yacogiéndola benignamente la princesa ,la llevó á su casa ,donde con sumo esmero se crió el niño yfue creciendo en años ,has- so ta que abandonó el regalo yla pom* pa del palacio, yprefirió ir áapacentar un rebaño en la tierra de Madian, por no vivir entre idólatras ,perseguidores yverdugos del pueblo de Israel. Quedóle el nombre de Moysés, el libertado de las aguas , en memoria de aquel prodigioso suceso ;yandando el tiempo, llegó áser caudillo y legislador de los hebreos, encargándole el mismo Dios salvar ásu pueblo de la esclavitud de los egipcios yconducirle ála tierra dé promisión. Arrastrado por el ódio que áaquella nación profesaba, habia agotado Faraón todos los recursos de su crueldad ;llegando esta al punto de mandar ahogar, al tiempo mismo de nacer ,átodos los hijos varones de los 3Í Israelitas; pero la Providencia divina ,que velaba en su guarda ,supo dor tan estraordinarios medios dejar burlados los designios de la iniquidad ;yen la cuna de endebles jun< eos ,que mecían las aguas del Nilo, se salvaron las esperanzas del pueblo de Dios. aratiíioit. I. . ADios piadoso Debí el nacer : El me dio padres Para mi bien ; Me da alimento , Templa mi sed Coro. Buenos seamos ; Q.ue JDios 710Své\ 33 IXDios hizo el Cielo Con su poder ; Hizo la tierra , Yel mar también ; El sol yestrellas, Brillan por él ... . Coro. Buenos seamos% Que Dios nos vé ! XXXSi el desvalido Pide merced , Si al triste aflije Suerte cruel , 3 34 Ese que llora Tu hermano es. .. . Coro. Buenos seauio-r, Que Dios nos vé ! IV. No al malo envidies , Aunque tal vez Impune ostente Gloria ypoder ; Que allá en”él Cielo Hay otro juez. .. . Coro. Buenos seamos ; Que Dios nos vél 35 V. Dios el camino ^ Muestra del bien , Yun Angel guia Mi débil pié ; El es mi escudo , El mi sosten .... Coro. Buenos seamos Que Dios nos ®é! Al sueño nunca Me entregaré , Nunca ála aurora Veré nacer, 36 Sin bendecirte ^ Dios de Israel ,,. , Coro. Buenos seamos ; Que Dios nos FABULA. El topo yel g'iisaiio Ae lii* Por una estrecha hendidura Sacó la cabeza un topo , Con poca carne en los huesos Ymucha piel en los ojos : No sabe si es noche ódia ; Pero siente en el contorno Aun gusanillo de luz, Yle dice de este modo ; 44 5a, era que le hubiesen dado por compañero yvigilante un perro de ganado ,nacido ycriado en la casa, á quien todos los pastores de aquellos contornos conocían yacariciaban, porque realmente merecía el nombre de leal. Solo el pastorcillo le miraba con malos ojos ,yal menor descuido 6 falta, le daba golpes con el cayado; mostrándose el animal tan humilde y sumiso, que lejos de volverse contra el dueño, se echaba en el suelo ymeneaba la cola, como para desenojarle, yáveces lamia la mano que le habla castigado. “¿ Para qué quiero yo este estorbo? (decia ásus solas el muchacho:) yo solo bastarla para guardar el ganado ,ypara traer ^bre pus honibros alguna oveja que se des. 45 cavriase ;en vez que este torpe mas* tin anda ydesanda cien veces el camino ,ycon sus vueltas yrevueltas me cansa yme marea. Ni tiene siquiera la gracia yviveza de otros ,que saltan yhacen mil habilidades-, para diversión yentretenimiento de sus amos ;durante horas enteras está echado ámis pies ;yno parece sino que mi padre le ha dicho al oido que no me pierda ni un instante de vista. No :pues en llegando yo áser grande, con la mayor gracia del mundo le pongo ála puerta, yque vaya á buscar refugio ala portería del convento. ” Mas de una vez había tenido aquel muchacho esta platica consigo mismo ;yde tal suerte manifestaba en su rostro lo que pasaba dentro de su 46 corazón ,que no parecía sino que el buen leal le adivinaba los pensamientos ,yse quedaba mirándole de hito en hito j, inquieto ypesaroso. Mas aconteció un dia ,en el mes de agosto por cierto ,que estando sesteando el ganado ,t' el zagal desapercibido, apareció de repente una loba ,que tenia atemorizada la comarca con sus muchos estragos. No se sabe si venia acosada del hambre ,óperseguida por los cazadores ;pero lo cierto de ello es que daba tales ahullidos ,como cuando pocos dias antes le quitaron sus cachorros ;yapenas la sintió el ganado ,se desparramó por el monte ,habiendo algunas ovejas tan tímidas yazoradas que se despeñaron por un tajo. El terror del pastorcillo fue tal, / 4f que se quedó como si fuese de piedra, sin poder moverse ni gritar siquiera ;porque el miedo le embargo la voz yel sentido ,hasta el punto de caer desmayado ypoco menos que muerto. IMas no asi leal ,, quien a.-i que divisó ála rabiosa fiera ,en vez de acobardarse ,empezó áladrar con tanta furia que atronaba el monte; colocándose delante de su amo ,como pudiera hacerlo un padre en defensa de un hijo. La fortuna de ambos fue que la hambieiita loba pasó como un relámpago junto aellos, en seguimiento de una oveja ;dando al paso un mordisco ,que hizo al ^pobre leal una herida en el lomo. Apesar del dolor vivísimo ,no por eso dejó de ladrar yde querer embestir ála fiera; yapenas la vio lejos. 48 volvióse cariñoso al muchacho, yempezó áacariciarle con tales demostraciones, como si quisiera con ellas restituirle la vida. En este afan permaneció durante algún tiempo, dando de vez en cuando unos quejidos como una persona* que está muv apesadumbrada; mas viendo que sus conatos eran inútiles yque el chico no vo vía en si ,quedóse suspenso, como dudando de lo que habia de hacer; lasta que, guiado por una especie’ einstinto ,echó ácorrer por aquellos montes, yllegó jadeando ála cabana en que vivia ála sazón su amo. Hallo la puerta cerrada ;yempezó amoverla con impaciencia, dando en ella golpes con las manos como una persona que llama con necesidad de socorro. 49 Afjrió la puerta ei anciano ;yse le cayeron las alas del corazón, al ver kleal tan fatigado ybrotando sangre de la reciente herida. Lo primero que se le ocurrió fue si habría muerto su hijo; ydaba pena ver al afligido viejo ,acariciando ál perro y queriendo preguntarle qué habia hecho del tesoro que le confió. No pudiendo permanecer en tan congojosa incertidumbre ,salió el buen padre en busca de su hijo ;yUal le iba guiando por aquellas rocas yvericuetos ,estenuado de cansancio ,y sin poder apenas moverse ;pero haciendo esfuerzos por alijerar el paso, yvolviendo sin cesar la cabeza ,para ver si le seguia su amo. Asi llegaron al paraje en que estaba el muchacho ,sin haber recobrai 50 do todavía el uso de sus sentidos. Abrazóle su padre con la mayor ternura; rocióle después él rostro con agua de una fuente ,que allí cerca manaba ;ydándole áoler unas matas de cantueso ytomillo ,fue volviendo en si ebrapaz, cual si saliese de un profundó letargo. Al pronto no sabia ni donde estaba ni lo que le había sucedido :volvió la vista al rededor enbusca del g’anado ;ysolo vió ásu padre ,que estaba junto áél, y áleal echado ásus pies ,rendido y casi desangrado. Al cabo de pocos momentos ,por la relación que el padre le hizo ypor lo que él propio recordaba, comprendió el gravísimo riesgo que había corrido ,yqué tal vez era deudor de la fiel animal. En el ins- tante mismo se le vino al pensamien= to la mala voluntad con que obedecía los mandatos de su padre ,encaminados todos ásu provecho ,yla ingratitud ymal trato con c|ue habia pagado la vigilancia de leal ; y sin despegar los labios pero arrepentido ysonrojado ,besó la mano á su padre, como pidiéndole perdón y ofreciendo la enmienda ;ydespués levantó del suelo áleal ,empezó á curarle la herida :ydándole palmadas en el cuello ,le decia con cariño, cual si él lo comprendiese: “ya tengo un compañero yun amigopara toda la vida” appssiA* " .c* JBl záirál yel ulilo. “l íJoude vas ,zagal cruel , Dónde vas con ese nido , Riyendo tú mientras pian Esos tristes pajarillos ? Su madre los dejó solos En este momento mismo ; Para buscarles sustento Ydárselo con su pico. ,. . Mírala cuán azorada Echa menos ásus hijos , 53 Salta de un árbol áotro, "V á,torna ,vuela sin tino : Al cielo favor demanda Con acento dolorido; Mientras ellos en tu mano Baten el ala al oirio .... Tú también tuviste madre, Yla perdiste aun muy niño ; Yte encontraste en la tierra Sin amparo ysin abrigo”. . . . T.aa lágrimas se le saltan Al cuitado pastorcillo; Yvergonzoso yconfuso Deja en el árbol el nido. 60 Calló el buen Mejo :ydejó caer la barba sobre el pecho, en tanto que su hijo le besaba el borde de la vestidura, en señal de veneración y respeto; hasta qne ,por un moví miento involuntario, se arrojó en brazos de su pidre-, -regándole el rostro con abundantés lágrimas ,como si le predijese el corazón que le veia entonces por la última vez de su vida. Asi sucedió efectivamente :al virtuoso monarca le hallaron muerto á la manana, con el rostro tan apacible como si continuase durmiendo. Pagáronle abundantemente sus vasallos el mejor tributo para los reyes, que es el amor de los pueblos; yvieron estos con pesar ydesconfianza sumr al trono á su hijo mayor ;temien- él do muchas desdichas de un príncipe tan dado al ocio ,yno esperando bien ninguno de quien se habia mostrado deseoso de heredar asu padre. No asi Ismail ,quien le lloró con la mayor amargura ydesconsuelo; yendo después todos los, dia^ al lugar en que estaba sepultado^ dentro del palacio mismo ,junto al patio de los leojies ;yno hubo una sola vez en que no se le arrasasen en lágrimas sus ojos ,al leer la inscripción que pusieron sobre el sepulcro ,grabada con letras de oro yde varios colores, sobre una losa de mármol blanco de la sierra de Macael. No olvidó tampoco el principe, como^ que habia sido tan buen hijo ,seguir el consejo que le dió su padre, fa víspera misma de su muerte ;y 62 en cuanto se lo consintió lo agudo de la pena ,bajaba todos los diaSj sin faltar ni uno solo ,al sitio que lé habia designado ;quedándose como enagenado yabsorto ,al ver salir el sol por aquellos montes, que caen á la parte de oriente ;los árboles ylas plantas cubiertas de rocío ,como menudas perlas ;ylos ruiseñores ycalandrias cantando en aquellos espesos bosques ,mientras al pié sonaba el sordo murmullo del rio. JEn el nombre de Dios ,yála buena memoria de mi padre ,decía el príncipe todas las mañanas ,al levantar por primera vez la azada ,para remover la tierra ;ydespués de haber trabajado algunas horas ,se volvía ásu palacio ,con el cuerpo ágil yel ánimo tranquilo, como aquel 63 que está satisfecho de sí mismo ptíi’ haber cumplido con su obligación. .Continuó haciéndolo mismo, durante algunas lunas ,sin hallar el menor rastro ni vestigio del tesoro que buscaba ;pero sin desconfiar por* eso en lo mas mínimo :tanta era la .fé que tenia en las promesas de su padre. Ycuando un dia estaba ya á punto de dejar la tarea ,sintió que el azadón se detenía en un estorbo, cual si fuese una piedra ,escarbó mas ,y crejm por el color oscuro que era una pizarra ;pero habiéndola sacado de debajo de tierra ,se cercioró de que era una caja de plomo ,yle palpitó el corazón entre el temor yla esperanza. La mano le temblaba al abrirla ;no pudiendo concebir cc mo cabria en una caja tan pequeña un 64 tesoro de mucho precio ;aun cuando consistiese en esmeraldas yrubies, amontonados como granos de trigo. La abrió al cabo ;yse quedó helado, al hallarla vacia; pero asi que pasó la sorpresa ,examinó con atención el fondo ,yvió que entre váIias lazadas yflores habia grabados también unos caracteres, que se leian distintamente ,ysolo decian :mas allá. Con este anuncio, que miró el príncipe como un favorable pronóstico, sintió dilatársele el pecho yconcibió nuevas esperanzas ;sin llegar áperderlas nunca, ápesar de lo que se retardaba el cumplimiento de su deseo. En distintas ocasiones halló siempre el mismo letrero ,escrito unas veces en azulejos de mosaicos, 65 labrados coii piedras de diversos colores; yhasta una vez ,habiéndose empeñado en arrancar la raiz de un árbol ,que estaba muy profunda, vio talladas en la madera misma las propias palabras :tnas allá. Entre tanto pasó un año yotro ;y como el nuevo monarca ,apenas subió al trono ,dió rienda suelta ásus pasiones ,al cabo de poco tiempo se halló falto de fuerzas ,sin poder apenas blandir una lanza ómanejar las riendas de un caballo ;en términos que, muy en breve ,llegó áser objeto de menosprecio álos ojos de sus vasallos ,que estaban acostumbrados áver en los reyes de Granada unos protectores en la paz yunos defensores en la guerra. Tanto fué el estrago que hicieron O 66 en aqnei príncipe la molicie yel regalo ,qne casi perdió la memoria; oscureció su entendimiento; yle cansaba tai tedio yadversión el gobierno del reino, que él propio reauació la corona ,yse fue áarrastrar nna vida miseraWe en él pataco de GéneTülife. Abuena dicha tuvieron las principales tribus de Granada verse libres de aquel mal príncipe ,que pedia causar la ruina del Estado ;y reuniéndose los caudillos Abéncerragés con otros no menos famosos que eneeiTaba aquella ciudad ,aclamaron todos unánimes al príncipe ísmail ,yfueron ábuscarle cabalmente al sitio mismo en que estaba ála sazón labrando la tierra... La primera noticia que tuvo el principe dé la suer* m te que le aguardaba, fue escuchar el clamor general que decía: “El que hasido huen hijo, también ha de ser buen monarca ;yel que ha robustecido sus miembros con las fatigas campestres, sabrá resistir las de la guerra para defender su corona”. i Ulmiio ñItt 'Virs‘6]^. i. Desnudo ydébil nacít Un vagido fue mi voz ; ymis padres me acogieron En su regazo de amor : Ellos han sido mi amparo , Ellos mi esperanza son ; Protégelos ,Virgen santa , Con tu divino favor. 69 Coro. Reina del cielo yla tierra , Válganos tu intercesión ; Pues que madre nuestra eres, Vtambién madre de Dios, 11. Acuérdate, Vírgen pura, Del que en un portal nació , Del que meciste en tus brazos , Del que en tu seno durmió ; Acuérdate cuando bulas De horrible persecución ; ypor tu Niño temblabas, Al mas ligero rumor ...... Coro. Reina del cielo yla tierra , Válganos tu intercesión ; 76 nados ,ybastante altas las semente* ras ,que bau de dar alimento al bom' bre.- Es la primavera la estación de las flores 5que entonces brotan por todas partes ,yderraman en los montes y prados un olor muy suave ;siendo tantas ytan hermosas las que Dios ba criado ,que ni tienen número, ni el poder de todos los monarcas del mundo seria suficiente para hacer una sola ,la mas pequeña que pisa el hombre entre la yerba. También brotan los árboles en dicha estación ,yempiezan ácubrirse de hojas ;al paso que las aves vuelan regocijadas ,ycantan sus amores con dulcísimos trinos ygorgeos :por manera que no parece sino que ,al venir la prírnavera, el universo se. alegra yse engalana para celebrar ásu Criador, que lo saca entonces de la especie de letargo en que yacia, yle da nueva vida. Bendita ,Señor, tu diestra, Que hizo la tierra yel cielo: Cuanto se ostenta en el suelo Tu amor ypiedad nos muestra. Con la lluvia yel rocío , Crece el arroyo yla fuente ; Baja del monte el torrente ; Corre en los campos el rio. Nace la yerba en el prado , Yentre la yerba las flores , Con sus vistosos colores. Con su aroma delicado : Bulle el insecto en la grama; Trisca en el monte el cordero; El ruiseñor yel jilgero 78 Revuelan de rama en rama; Yel ave ,el insecto ,el bruto, Campos ,arroyos ,yflores, Todos cantan tus loores, Yte dan ,Señor ,tributo. El Verano. Dios nos da con franca mano Da mies <^ue dora el yerano. El verano es la segunda estacioü del año ;yprincipia áfines del mes de junio .cuando ya los dias son muy largos ylas noches mas reducidas. Empieza entonces ásentirse vivamente el calor ,que se aumenta después ,llega áser molesto durante una parte del verano ,llamada propiamente la ccinicula. De resultas de tener mas fuerza los rayos del sol ,yde estar éste mas tiemjro sobre el horizonte ,sucede que en aquella estación se sequen muchas fuentes yarroyos ,yque pollo común traigan menos agua los rios. Por lo tanto los campos presentan 6 82 en el verano un aspecto menos frondoso yflorido que en la primavera; pero en cambio de esta desventaja, con la fuerza misma del calor maduran los frutos yllegan ásazón las sementeras. Asi es que el labrador recoge en aquella estación la principal recompensa de sus afanes ;amontonando las haces en sus eras yllenando sus trojes ,para atender durante todo el año al sustento de su familia. Buen ejemplo le dan ásu vez las 'próvidas hormigas ;pues las vemos atarearse ,guardando entre ellas ad- « mirable ¿irden yconcierto ,para acarrear el grano yponerlo ácubierto debajo de tierra ,antes que pase la estación del verano, ylas sorprendan los fríos ylas lluvias. 83 Bendito sea tu nombre, Bendita ,Señor ,tu mano: Con las mieses del verano Das vida ysustento al hombre. Por tí brota la semilla, Yrompe la dura tierra; Por tí los granos que encierra Multiplica ámaravilla: En tí espera el labrador. Cuando abre el sulco el arado; Al ver el fruto dorado, Atí da gracias ,Señor . Tú sus graneros bendices, Tú su esposa ycasto lecho; Ybajo el rústico techo Duermen sus hijos felices. De otoño tos frutos cria Qai^u la laz del sq! ®u?i9? . i El InviernoHasta el aterido invierno Muestra el poder del Eterno. El iuvierno es la ciíarta yúltima estación del año: principia afines del mes de diciembre ,en el punto mismo en que los dias son mas cortos ,ylas noches larguísimas. Los bosques se presentan desnudos de hojas ,ylos prados sin 'verdura ni flores ;pero en esta estación se labran yse abonan los campos, para que den ásu tiempo abundantes mieses yfrutos. Dios ha dispuesto ,en su infinita sabiduria ,que la tierra descanse algún tanto para .producir luego mas, yque el hombre la riegue con el sudor de su frente ,antes de recojer sus tesoros. 96 En el invierno son por lo común mas frecuentes las lluvias que en ninguna otra estación ;por lo cual los arroyos suelen venir crecidos ,los ríos salir de madre 5ycorrer impetuosos torrentes por los montes yvalles, que aparecían secos en el verano. Como ios rayos del sol tienen menos fuerza en invierno ,al paso que el cielo suele estar entoldado con nubes ycelages ,esta estación es triste ymelancólica ,aunque no falta de cierta magestad ygrandeza ,como sucede siempre que se descubre el poder del Altísimo. Pocas cosas hay mas hermosas que los campos cubiertos de nieve ;ypocos espectáculos tan sublimes como una tormenta; porque sobrecogido el hombre por 97 tina especie de temor religioso ,reconoce su pequenez, ynaturalmente eleva su ánimo áDios ,que dispone del trueno ydel rayo. Pero cuando mas terrible se ostenta en medio de su gloria ypoderlo ,se descubre su infinita piedad ymisericordia; convirtiéndose en provecho del hombre lo mismo que parecía encaminado ásu daño. Las nieves abrigan las sementeras ytecundan los campos; los vientos purifican el aire ,mueven las naves por los espacios del mar ,yhasta llevan semillas de plantas yde flores de una reo-ion áotra. Las tormentas limpian la^atmósfera de vapores pestilenciales ,yáveces producen la benéfica lluvia ,con que se refresca el ambiente yse fertiliza la tierra. .98 En medio del rigor del invierno coHiD que 86 aprecia mas, yse agradece áDios, disfrutar de un hermoso dia ,cuando el sol se muestra radiante, infundiendo calor yvida; asi como no puede menos de admirarse el poder yla bondad del Criador, al contemplar en una noche de enero la apacible luz de la luna ,que sigue magestuosamente su curso por un cielo sembrado de estrellas. Yo te descubro ,Señor, Cuando al son del roneo truenoj Abre la nube su seno Yarde en vivo resplandori Yo te descubro ,tendiendo E! iris de la esperanza; Yen vinculo de alianza Él cielo yla tierra uniendo. 9Ú Atu voz el viento braniá, Ymar ytierra conmueve; Atu voz la blanca nieve Vida en los campos derrama. Preso el fugaz arroyuelo, Presa está la clara fuente; Mas ya el sol respl^#ciente B,ompé sus grillos de hielo: La densa niebla deshace; El monte yprado fecunda; Al mundo de luz inunda, Yel mundo ásu luz renace. Del invierno en los rigores El hombre, buen Dios ,te implora; Mas ya tu mano atesora De abril ymayo las flores. S«9A3A. t. Su situación ydominios. Hacia un estremo de Europa Se halla la fértil España, Por altos montes ymares En rededor resguardada. Al norte loí Pirineos 101 La segregan de la Prancia; Sirviendo sus altas cumbres De limite yde muralla. Dos mares, al mediodía, Sus costas en tomo bañan, Yun Estrecho las divide De las costas africanas. Galicia yace al ocaso, Al Portugal apegada, Yel Atlántico es el foso Que defiende aquellas playas; En tanto que por oriente El Mediterráneo aguarda Alas naves que algún dia Fueron áGrecia yáItalia. No lejos las Baleares Recuerdan su antigua fama, Por los célebres honderos. Terribles en las batallas; Mientras al estremo opuesto 108 Da rica seda el gusano , Blando vellón el cordero : Al algodón en los prados Cual copos de nieve vemos ; Mientras la caña se mece , Su dulce jugo ofreciendo. Ypues de bienes ydones AEspaña ha colmado el cielo , Atanta bondad de Dios Yngratos no nos mostremos.