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Tradicionalidad discursiva y procesos de elaboración en el Cuatrocientos: las Cartas de Fernando de Bolea

Garrido Martín, Blanca

Abstract

En este trabajo estudiaremos los procesos de elaboración vinculados a la construcción discursiva y textual que presentan las cartas compuestas por Fernando de Abarca Bolea y Galloz a los reyes de Aragón, Castilla y Portugal, así como a los letrados de España, tras la muerte de Carlos de Viana en 1461. Concretamente, analizaremos sus partes a la luz de las directrices retóricas de la época, así como algunos rasgos de la lengua elaborada que tendrán distinta suerte en la evolución posterior de la escritura epistolar. Para una mayor contextualización de estos rasgos, los compararemos con los testimoniados en otras cartas y epístolas cuatrocentistas, para así establecer de qué manera se encuentran determinados por la tradicionalidad discursiva en que las cartas se insertan. En las conclusiones, consideramos que estas Cartas son una primera confirmación de que la escritura epistolar del siglo XV emanada de la pluma de miembros de la corte participa en el establecimiento de qué rasgos tendrán mayor desarrollo en la conformación de la lengua elaborada frente a cuáles se abandonan en periodos posteriores.

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Tradicionalidad discursiva y procesos de elaboración en el Cuatrocientos: las Cartas de Fernando de Bolea Discourse Traditionality and Elaboration during the Hispanic 15th Century: The Cartas by Fernando de Bolea BLANCA GARRIDO MARTÍN Dpto. de Lengua Española, Lingüística y T.ª de la Literatura Facultad de Filología Universidad de Sevilla C/ Palos de la Frontera, s/n. Sevilla, 41004 [email protected] https://orcid.org/0000-0002-5051-8831 40 RILCE 39.1 (2023): 40-69 ISSN-e: 2174-0917 DOI: 10.15581/008.39.1.40-69 Este trabajo es uno de los resultados del proyecto I+d «La escritura elaborada en español de la Baja Edad Media al siglo XVII: lengua epistolar y cambio lingüístico» (PID2020-113146GB-I00) (Historia15), financiado por el Ministerio de Ciencia e Innovación y codirigido por Lola Pons Rodríguez y Eva Bravo García desde la Universidad de Sevilla. Agradezco a las coordinadoras de este monográfico su paciencia y confianza, que tanto han ayudado para que esta contribución saliera adelante. También quiero dar las gracias a los evaluadores anónimos del trabajo, cuyos comentarios han resultado de gran ayuda para la corrección de la primera versión. Todo error que pueda encontrarse es, por tanto, responsabilidad de la autora. Resumen: En este trabajo estudiaremos los procesos de elaboración vinculados a la construcción discursiva y textual que presentan las cartas compuestas por Fernando de Abarca Bolea y Galloz a los reyes de Aragón, Castilla y Portugal, así como a los letrados de España, tras la muerte de Carlos de Viana en 1461. Concretamente, analizaremos sus partes a la luz de las directrices retóricas de la época, así como algunos rasgos de la lengua elaborada que tendrán distinta suerte en la evolución posterior de la escritura epistolar. Para una mayor contextualización de estos rasgos, los compararemos con los testimoniados en otras cartas y epístolas cuatrocentistas, para así establecer de qué manera se encuentran determinados por la tradicionalidad discursiva en que las cartas se insertan. En las conclusiones, consideramos que estas Cartas son una primera confirmación de que la escritura epistolar del siglo XV emanada de la pluma de miembros de la corte participa en el establecimiento de qué rasgos tendrán mayor desarrollo en la conformación de la lengua elaborada frente a cuáles se abandonan en periodos posteriores. Palabras clave: Escritura epistolar. Siglo XV. Tradicionalidad discursiva. Lengua elaborada. Fernando de Bolea. RECIBIDO: 4 DE ABRIL DE 2022 ACEPTADO: 28 DE SEPTIEMBRE DE 2022 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 40 La escritura epistolar experimenta un desarrollo tanto en su producción como en su concepción a lo largo de la centuria cuatrocentista. Por un lado, las cartas son ampliamente cultivadas en la Castilla del siglo XV como un método de comunicación social diseñado en origen, dependiendo de diversos factores sociales y contextos comunicativos, como un medio para la expresión de temas eruditos y elevados mediante una forma lingüística elaborada. Las epístolas de la época se constituyen como un espacio de disfrute colectivo: se leyeron en voz alta, se comentaron, se copiaron..., y suscitan un gran interés entre la nobleza castellana simplemente por los temas abordados en ellas, muchos de gran peso moral, político o cultural (Pontón 2002). Por otro lado, en cuanto a su concepción discursiva, durante la Baja Edad Media el ars dictaminis se constituye aún como modelo para la escritura epistolar, pero en la última centuria se van adelantando cambios que tendrán su gran eclosión en el último cuarto del XV o, más acusadamente, en el siglo XVI; cambios que supondrán la sustitución de estas pautas ancladas en la tradición medieval por nuevas directrices de corte renacentista y que suponen una manera diferente de entender la carta y su redacción: las consideraciones expuestas en los dictamina medievales, pautas constringentes que anulan cualquier elaboración estilística o autorial, incluso literaria, van siendo relegadas y sustituidas por posibilidades que permiten la elegantia, la variedad formal y lingüística en términos retóricos (Martín Baños 2005). De este modo, en pleno humanismo castellano, protagonistas tan destacados como Alfonso de Cartagena, Íñigo López de Mendoza, Enrique de Villena, Juan de Mena, Fernán Pérez de Guzmán o Juan de Lucena tomarán la epístola como uno de sus textos preferidos para la expresión de sus ideas políticas, morales, filosóficas o literarias, pero también lo harán otros miembros de la nobleza peninsular que, a pesar de no GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 41 Abstract: In this work we will study the elaboration processes linked to the discursive and textual construction presented by the letters composed by Fernando de Abarca Bolea y Galloz to the kings of Aragon, Castile and Portugal, as well as to the lawyers of Spain, after the death of Carlos de Viana in 1461. Specifically, we will analyse the parts of these letters according to the rhetorical guidelines of the time, as well as some features of the elaborate language that would have different fates in the subsequent evolution of epistolary writing. In order to better contextualize these traits, we will compare them with those testified in other 15thcentury letters and epistles, in order to establish how they are determined by the discursive traditionality. In the conclusions, we consider that the Cartas are a first confirmation that the 15th-century letters, written by members of the court, help determine which features will have greater development in the conformation of the elaborate language, and which will be discarded subsequently. Keywords: Epistolary Writing. 15th Century. Discourse Traditionality. Elaborate Language. Fernando de Bolea. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 41 pertenecer al canon lingüístico o literario de la época, merecen, desde la óptica de la filología actual, ser objeto de estudio. A este respecto, cabe señalar que la historia de la lengua española ha sido concebida de manera tradicional como la historia del estándar lingüístico, es decir, como el estudio de las variedades de prestigio asociadas a una clase social determinada y, generalmente, a ciertos autores literarios.1Este horizonte epistemológico viene derivado de la propia evolución del concepto de canon en tanto que modelo prescriptivo de la lengua de los textos, que actuó de manera integrada con el canon literario, filtrando qué textos habían de ser estudiados y dirigiendo los estudios históricos hacia la lengua de obras escogidas y de autores literarios de prestigio. Esto es, el canon es, desde la Antigüedad y hasta ahora, un canon literario, tenido este como una selección de lo digno de estudio y comentario (Sullá 1998, 13), pero también lo es desde el punto de vista lingüístico: Lo canónico era, en primer lugar, ejemplarizante en sus características lingüísticas. Y ese carácter de auctoritas linguae, de texto emanador de una cierta norma lingüística, se mantuvo muchos siglos después. Los textos funcionaban por un lado como patrones de referencia, modelos emisores centrífugos, pero también eran, por otro lado, modelos garantes, descritos como muestras de un ideal estatismo lingüístico ya pretérito, consagrados como moldes antonomásicos que simbolizaban una retención de sus pretéritos mejores. Eran dechados lingüísticos, esto es, modelos canónicos centrípetos. (Pons Rodríguez 2006, 75) GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 42 RILCE 39.1 (2023): 40-69 1. Tal y como probó en el ámbito hispánico Pons Rodríguez 2006 para los estudios históricos del periodo cuatrocentista; en otro trabajo (Pons Rodríguez 2015b, 154) señala oportunamente que en los estudios lingüísticos «se ha confundido el estudio de la lengua literaria (que otrora pudo llegar a ser base única de los estudios de historia de los romances) con el de la lengua de los cultos en tanto que variedad con capacidad de emanación de cambios, fuente textual de los que llamamos cambios desde arriba». Además, se entiende que esta lengua literaria de la clase alta, en tanto que elaborada (Kloss 1967), muestra las manifestaciones textuales que han servido para configurar buena parte de la historia de las lenguas. Existen, desde luego, excepciones como los estudios de Menéndez Pidal 1919, quien usa textos documentales además de los propiamente literarios, pero puede afirmarse que, de manera general, existió la idea en el siglo XX de que habían de estudiarse textos no documentales como representantes del estándar. Esto no quiere decir, no obstante, que la historia de la lengua literaria no sea pertinente en sí misma, puesto que esta es una manifestación más de la variedad lingüística. En palabras de Brumme: «la historia de la lengua literaria forma parte integrante de cualquier historia de la lengua que posee una literatura» (2002, 1110). Esta autora expone en ese mismo trabajo que, de no disponer de una historia de la lengua (en su caso, moderna), parece oportuno empezar por describir el desarrollo del estándar y, ventajosamente, el acceso a las fuentes literarias es más sencillo que a otros géneros textuales. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 42 La doble ejemplaridad del canon tiene, efectivamente, sus orígenes desde los inicios del idioma, pues pueden detectarse en la historia del español distintas fases de estandarización lingüística en que, generalmente, la lengua prestigiosa ha tendido a asimilarse por los propios hablantes con el habla de los estratos sociales más altos y con la norma culta manifestada en las obras literarias, no solo de los clásicos, sino también de los contemporáneos, esta especialmente a partir de la centuria cuatrocentista. En efecto, Enrique de Villena o Juan de Mena eran ya en su misma época modelos (Gómez Moreno 1994; Pons Rodríguez 2006, 71-72) y, en cierto modo, a finales de la Baja Edad Media surgió una conciencia social de corrección idiomática asociada a los rasgos de una lengua ejemplar que solo es alcanzada por algunos hablantes cultos y plasmada en ciertos textos, especialmente literarios. En este sentido, la escritura epistolar ha demostrado ser una importante fuente de datos para la historia de la lengua española por ofrecer la posibilidad de observar los resquicios de la variedad más espontánea e inmediata (Koch/Oesterreicher 2007) de los hablantes de etapas pretéritas, a la par que otros de la distancia (Kabatek 2007), resultados de un proceso de elaboración lingüística.2No obstante, por los motivos antes expuestos, los estudios que atienden a los aspectos lingüísticos se concentran en la literatura canónica de los Siglos de Oro; o, más recientemente y en la línea que seguimos en este trabajo, en la correspondencia (generalmente privada) de documentación de archivo, sobre todo, de los siglos XVIII y XIX. Así pues, la escritura epistolar del siglo XV aún se encuentra ayuna de análisis en profundidad que permitan rastrear la variación lingüística vigente, en la que distintos esquemas y formas pueden acogerse y prestigiarse como expresiones de la lengua elaborada o, por el contrario, rechazarse y desestimarse en el paso a etapas posteriores de la lengua. En este contexto, toman especial importancia no solo la correspondencia escrita por autores canónicos, sino también la emanada de la pluma de otros cortesanos y letrados menos (re)conocidos por la historia lingüística y literaria, pues, tal y como intentamos mostrar en el proyecto, estos (también) tienen una influencia considerable como modelos de escritura en romance y son fuente de irradiación de esquemas y elementos de la lengua elaborada que se difundieron de arriba a abajo hacia otros autores y textos coetáneos y posteriores. GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 43 2. Manejamos este término en su concepción y definición en la lingüística de las variedades alemana, que parte del Sprachausbau de Kloss 1967. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 43 Por tanto, el objetivo principal de este estudio es ofrecer el análisis de una selección de rasgos lingüísticos de la distancia comunicativa hallados en un corpus epistolar que, a pesar de ser pequeño y, por ello, más descriptivo, es una contribución valiosa en tanto que poco común aún e, incluso siendo individual, representativa parcialmente de una tradicionalidad discursiva (Kabatek 2005; Octavio de Toledo 2018).3Además, estudios micro como este permiten y no descartan el desarrollo de futuros estudios contrastivos que arrojen conclusiones de mayor alcance con un corpus epistolar cuatrocentista más nutrido gracias a la continuación de investigaciones futuras en el seno de nuestro proyecto.4 Para llevar a cabo este estudio, tras esta introducción, expondremos una breve contextualización sociocultural del corpus epistolar que tenemos como objeto de estudio, además de la metodología aplicada (§§ 1 y 2) y abordaremos el análisis de los procesos de elaboración que presentan las epístolas compuestas por Fernando de Abarca Bolea y Galloz a los reyes de Aragón, Castilla y Portugal –Juan II de Aragón (= Carta I), Enrique IV de Castilla (= Carta II), Alfonso Vde Portugal (= Carta III)–, así como a los letrados de GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 44 RILCE 39.1 (2023): 40-69 3. Es cierto, desde luego, que los corpus pequeños son más limitados, poseen menos ejemplos, pero también son más abarcables, mientras que los corpus extensos contienen mayor número de muestras, pero de manera menos controlada para el lingüista, a menudo, incluso, con errores de transcripción o modernizaciones. En cualquier caso, ninguno de los dos es más o menos fiable o representativo per se, sino que tanto un corpus pequeño como otro extenso será más fiable cuanto mayor cuidado filológico haya tenido el editor; representativos totales de la lengua no lo serán ninguno. De la misma opinión es Kabatek 2013, quien opina que un corpus representativo en lingüística histórica es una construcción empírica imposible. En cuanto a la representatividad, señala: «Para plantear coherentemente la cuestión de la representatividad de un corpus tenemos que preguntarnos por dos cosas esenciales: por un lado, por el objeto mismo que llamamos historia de la lengua y los datos correspondientes, y por otro lado, por las posibilidades que nos ofrecen los corpus. [...] Los corpus nos ofrecen un método más poderoso que la reconstrucción indirecta, pero necesitamos introducir algunas distinciones para saber lo que realmente hacemos cuando trabajamos con ellos. La primera distinción es que los corpus contienen textos, pero la lengua no es lo mismo que el texto. [...] la lengua histórica no es un sistema sino un conjunto de sistemas [...]. La segunda distinción es la que tenemos que establecer entre sistemas lingüísticos, bases para la generación de textos, y textos ya producidos, con sus aspectos formales y tradicionales» (15-16). Por tanto, un corpus, por extenso que sea, no puede contener todos los textos producidos y producibles, ni incluir todas las tradiciones discursivas que forman parte de la historicidad de la lengua; un texto contiene no solo una parte de la lengua, sino también una parte de la tradicionalidad de la época. 4. En este punto, me gustaría mostrar aquí mi agradecimiento a Lola Pons Rodríguez por compartir conmigo el descubrimiento de estos textos de Fernando de Bolea y permitirme la consulta del Trabajo Fin de Máster inédito de Laura Vesa Blanes realizado en 2020, en el que la autora realizó una primera aproximación a la obra como parte de un conjunto con otras cartas dirigidas a Bernardo de Bolea, nieto del autor que aquí nos ocupa. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 44 España (= Carta IV),5tras la muerte de Carlos de Viana (§ 3). Concretamente, analizaremos una selección de los rasgos sintáctico-discursivos de la lengua elaborada expuestos, tales como la aparición de construcciones absolutas, participios de presente, estructuras de accusativus cum infinitivo o cambios en el orden de palabras, así como las partes de la carta (§ 3). Para una mayor definición de los rasgos como caracterizadores de la escritura epistolar cuatrocentista, compararemos los rasgos estudiados con otras cartas similares y de gran desarrollo, como las del marqués de Santillana o Alfonso de Cartagena, entre otros (descritos en § 2.2), para así establecer de qué manera se encuentran determinados por la tradicionalidad discursiva en que las cartas se insertan. Aunque se desarrollará con mayor detalle en las conclusiones (§ 4), podemos adelantar que la escritura epistolar, concretada en este estudio por las Cartas, pero también teniendo en cuenta el corpus de control, participa del proceso de elaboración lingüística del castellano y que la Corte real, en tanto que círculo social y político, puede ser considerada un centro de irradiación de estos rasgos de la lengua elaborada. 1. CONTEXTO Y FIGURA: FERNANDO DE BOLEA COMO INTELECTUAL Y LETRADO EN LA CORONA DE ARAGÓN DEL SIGLO XV Se conocen con certeza pocos datos sobre la vida de Fernando (o Hernando) Abarca de Bolea y Galloz, intelectual, poeta y erudito del siglo XV. Sabemos que nació en Zaragoza, pero no la fecha de nacimiento, aunque debió de ser después de 1425, según los cargos que desempeñó en la Corte y su asistencia en 1498 a la jura del príncipe Miguel de la Paz; es descendiente de una familia nobiliaria que se remonta a la figura de Sancho Garcés II, apodado como Abarca, rey de Navarra (970-994) y conde de Aragón. Según ha estudiado Rafael De Fantoni (1998a; 1998b), en 1281 Alonso Abarca contrae matrimonio con Juana Martínez de Bolea en la ciudad del mismo nombre, sita en Huesca, y, a partir de esta unión, los descendientes varones adoptarían el linaje y las armas de los Bolea, de gran importancia para la Corona de Aragón. Fernando es hijo único de Íñigo de Bolea y Mendoza, escudero y jurista residente en Zaragoza, comisario real de la Corona de Aragón en la década de 1420, entre otros cargos (Laliena/Iranzo 1998, 48), y Simona Ximénez de Galloz, hija de Mosén Ximeno de Galloz. Se casó en 1447 con María de Portugal y Castro, hermana del arzobispo de ZaGARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 45 5. Para la citación de los ejemplos, estas cartas se referenciarán únicamente por su número. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 45 ragoza, don Fadrique de Portugal, y familiar directa de la nobleza portuguesa y castellana (Latassa [1886] 2001, 7-8; De Fantoni 1998a, 289).6De este matrimonio nacen cuatro hijos que también serán de gran influencia e importancia en el panorama cultural renacentista: Íñigo, Jerónimo, Beatriz y Baltasar de Bolea y Portugal (Latassa [1886] 2001, 7-8; Nicolás Sánchez 2005). En lo referente a su trayectoria profesional, fue una figura destacada en el ambiente cultural y cortesano del Aragón de la segunda mitad del XV: fue mayordomo mayor de Carlos de Aragón, príncipe de Viana (1421-1461), consejero y embajador de Alfonso Vel Magnánimo y, desde 1447, embajador de la Corte de Castilla de Juan II.7Su participación en la vida política de la Corona de Aragón debió de ser realmente activa: asistió a la jura y coronación del rey don Juan II como rey de Navarra en 1460, a pesar de haber sido uno de los que más sirvieron y defendieron a Carlos de Viana frente a su padre cuando lo apresó en Lérida. Esta fidelidad le supuso graves consecuencias, ya que, en 1463 el rey de Francia dio sentencia entre Juan II y sus hijos y reinos y, entre otros capítulos, declaró que fuese perdonado y restituido en su hacienda Fernando de Bolea (Del Arco 1913, 10; Nicolás Sánchez 2018, 127), por lo que en épocas anteriores podríamos deducir que fue amonestado por el regente en Navarra. Finalmente, la última noticia que tenemos es que asistió a la jura del joven príncipe don Miguel en 1498, en Zaragoza, por lo que podríamos situar su muerte en los dos últimos años del siglo XV o principios del XVI. En su emulación del ideal del hombre de armas y letras que ya empezamos a encontrar en el humanismo peninsular y que se afianzará en el Renacimiento,8Fernando de Bolea no solo apoyó a Carlos de Viana en las contienGARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 46 RILCE 39.1 (2023): 40-69 6. En Laliena/Iranzo (1998, 61-62) leemos que «Íñigo de Bolea unió a su hijo (¿Fernando?) en 1447 con una nieta del merino de Zaragoza –Juan Ruiz de Molina, a su vez hombre de considerable influencia–». Sin embargo, no he sido capaz, hasta ahora, de rastrear ni contextualizar esta afirmación por falta de información sobre los personajes y acontecimientos implicados. 7. A pesar de esta información, no conseguimos localizarlo en la nómina de diplomáticos (y embajadores) de la Castilla bajomedieval en estudios recientes, como Villarroel (2018). 8. Es antigua la discusión sobre la pertinencia de hablar de un humanismo para la España cuatrocentista, así como sobre la terminología utilizada para designar esta posible influencia de ideas: prerrenacimiento (Lida de Malkiel [1950] 1984), prehumanismo, humanismo (entre otros, Di Camillo 1976; Ynduráin 1994; Russell 1978, quien propone utilizar el término humanismo clasicizante; ver González Rolán/Saquero Suárez-Somonte 1999 para un estado de la cuestión de dicha discusión). En este trabajo, asumimos la existencia de un ambiente humanista en la Castilla del siglo XV bien diferenciado del Renacimiento italiano que se consolidará en la Península a partir del siglo XVI. Se trata, creemos, de un periodo de continuación de ciertas actitudes ya presentes en la Edad Media que irán tomando forma a lo largo del siglo hasta finalmente eclosionar en el XVI, como se aprecia en la historia de las mentalidades compuesta por Huizinga (2010 [1919]). 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 46 das y enfrentamientos bélicos, sino que también fue un gran cultivador de la literatura y fue condecorado por ello, como puede leerse, por ejemplo, en Aganipe de Andrés de Uztarroz, como ya señala Lisón (1984): Será la noble Casa de Bolea el blasón más canoro, más brillante, que Apolo en cuanto dora su flamante carrera admirar pudo, y reverente todo el laurel dedica floreciente, que producen las selvas del Parnaso, y todos los cristales, que el Pegaso desata undosamente en repetida huella transparente. Don Fernando, aunque intrépido guerrero, es del Pindo claríssimo lucero: este, pues que a la puente levadiza (que su estirpe eterniza) añadió por su esposa las Reales, las quinas portuguesas inmortales. En este elogio, un poco más adelante, se declara que fray Gauberto Fabricio de Vagad, reconocido intelectual e historiador de la época, zaragozano como Bolea, debe mucho a este como promotor e ideador –literalmente, como primero inventor d’esta magnífica empresa– de su Crónica de Aragón (1499). Efectivamente, la relación entre ambos parecía ser realmente estrecha, pues no solo el mismo Vagad atribuye a Bolea una participación directa en la creación de su Crónica en el prólogo segundo (folio 22), sino que también parece que le dedica su Historia de los reyes de Aragón en quintillas (véase en Tate 1970, 304-05; Galán Lahoz 2016, 17) y a él se le debe también el nombramiento de Vagad como cronista por parte de la Diputación (Galán Lahoz 2016, 20). Como hombre letrado, a Fernando de Bolea se le atribuyen varias poesías, así como una composición en prosa titulada Contraholle de la casa del Senyor Princep continent toda la espensa del plato, datada en 1461. Sin embargo, no conservamos ningún testimonio, hasta donde alcanza nuestro conocimiento, de estas composiciones. De hecho, de su obra solo hemos conservado una copia de las Cartas a los reyes de Aragón, Castilla y Portugal, que probablemente Bolea compuso poco después de la muerte de Carlos de Viana –el 23 de sepGARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 47 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 47 tiembre de 1461–.9Estas tres cartas reales, dirigidas respectivamente a Juan II de Aragón, Enrique IV de Castilla y Alfonso Vde Portugal, junto a una cuarta versión para los letrados de España, suponían un intento por parte del fiel y leal servidor para instar a dichas personalidades a aplicar los postulados de la Ética de Aristóteles tal y como el monarca navarro los había plasmado en su Epístola a los valientes letrados de España (Salinas Espinosa 1999), que el mismo Bolea guarda en su versión original como reliquia y hace traducir (Carta IV) para enviarla anexa a todas sus cartas. Este conjunto de cinco cartas (las cuatro de Bolea y la Epístola del príncipe de Viana) es copiado en 1480 por Antonio Aznar,10 gracias al cual se conservan actualmente en la Biblioteca Nacional de España en forma de códice con la referencia moderna Vitr/17/3. En el próximo apartado, pues, nos centraremos en la descripción de este testimonio y su fortuna como objeto de estudio en los estudios humanísticos y expondremos, a continuación, la metodología que aplicaremos en este trabajo. 2. CORPUS Y METODOLOGÍA 2.1 Las Cartas de Fernando de Bolea como objeto de estudio Las Cartas escritas por Fernando de Bolea a los reyes peninsulares del tercer cuarto del siglo XV se nos han conservado en un manuscrito de vitela (Gallardo 1866, 16) actualmente custodiado en la Biblioteca Nacional de España (BNE) con la signatura Vitr/17/3.11 El incipit del testimonio se corresponde con GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 48 RILCE 39.1 (2023): 40-69 9. Según Del Arco (1913, 10), el propio Uztarroz habría podido comprobar en el libro de Menaut de Santa María que las cartas «eran en bastante número, fechadas en 1461». 10. Es una figura totalmente desconocida para la que no hemos podido encontrar ningún testimonio, salvo los que atañen a esta copia. Profundizaremos acerca de los problemas metodológicos de analizar copias y no textos originales en el siguiente apartado. 11. Se encuentra digitalizado en el portal Biblioteca Digital Hispánica (<http://www.bne.es/es/Catalogos/BibliotecaDigitalHispanica/Inicio/> [16/03/2022]). Proviene, según nota en la décima hoja, de la primitiva biblioteca de Felipe V, creada en 1712 como Biblioteca Real y fuente de muchos de los fondos de la actual BNE. Asimismo, se nos indica su antigua signatura: D.190. Este valioso códice cuenta con catorce folios de texto, antecedidos por otros tantos en blanco –salvo anotaciones de manos posteriores; también fray (hoja 12) y un recorte de un documento antiguo que parece decir: De cómo son los pensamientos varoniles (hoja 6)– seguido de diecisiete más, de los cuales los cinco primeros muestran la caja de escritura pautada: un total de dieciséis líneas horizontales con dos rectas verticales en forma de margen. Según consta en la ficha, las medidas son de 22 x 16 cm. El volumen muestra una encuadernación en marrón y, en dorado, una cenefa con motivos florales y el escudo real en el centro. En cuanto al texto, está escrito en letra gótica, de trazo limpio, cuidado y regular. En la hoja 1 encontramos la inicial iluminada con decoración vegetal y las capitales en azul y rojo con decoración de rasgueo. Se conserva la numeración antigua en número arábigos en el ángulo superior derecho en los rectos de los folios. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 48 ocurrencia en las cartas de Villena y Cartagena, tan solo dos en Santillana y, al menos los mismos casos, en las cartas de Fernando De Pulgar.19 Esto podría deberse, en nuestra opinión, a la pertenencia del texto a la segunda mitad de la centuria, momento en que -ísimo se encontraba más difundido. En cuanto al participio de presente, pervive en algunas lenguas románicas, como el catalán, el aragonés o el francés; en español, lo hace con valores nominales. En castellano medieval, encontramos esta forma con valor adjetival, incorporada como cultismo antes del XV, pero usada con profusión en este siglo (Meilán 1991; Prat/Buenafuentes 2008), especialmente en aquellas tradiciones discursivas que aún se escribían en latín, como los textos religiosos y administrativos o documentales, los tratados y algunos escritos literarios; así, clérigos, notarios y jueces conocen, con mayor o menor dominio, el latín medieval y sus fórmulas (Pons Rodríguez 2015a). Esta construcción es registrada en nuestras cartas, donde encontramos ejemplos de formas de participio con valor adjetival (3) y nominal (4), especialmente frecuente en el sintagma la presente para referirse a la carta desde la que se comunica con los distintos destinatarios: (3) Los exortando e requiriendo por evitar el cansancio de su spíritu e persona conteniente todas las partes que la humana vida acompanyada requiere ser (II); En especial considerando la previniente gracia que Dios me fizo. (III) (4) E no olvidaré el premio de su loable vida, que la divinal creencia le ha de tal manera colorado en la durable felicidat, que todos los dolientes incurables, ribando adonde su cuerpo está, quedan sanos. (II) Por otra parte, los usos del participio de presente como un verbo con sujeto propio, prosódicamente independientes de la oración principal a la que modifican externamente, posibilidad que el romance no había heredado en su evolución desde el latín (Azofra 2006), están testimoniados en el castellano del XIII y del XIV (Castigos del rey don Sancho, López de Ayala, apud Pons Rodríguez 2015a, 405), sobre todo en Heredia (Romero Cambrón 2005-2006, 70), cuya lengua es muestra de tantos rasgos prehumanistas ya en el siglo XIV, tanto en GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 55 19. Para la presentación en los ejemplos del texto de las Cartas de Bolea, hemos seguido los criterios de edición de la red CHARTA, dirigida por Pedro Sánchez-Prieto Borja y coordinada por Belén Almeida Cabrejas, en su versión de abril de 2013, disponibles en <https://www.redcharta.es/criterios-de-edicion> [02/03/2022]. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 55 su aragonés nativo como en el castellano de sus traducciones. La prosa cuatrocentista aporta varias ocurrencias de este latinismo sintáctico, pero no tan abundantes como se pudiera colegir de los trabajos a él dedicados, pues depende más bien del usus scribendi del autor, del posible influjo aragonés y su apego al discurso oficial.20 De hecho, más de la mitad de los casos registrados para el siglo XV pertenecen a Villena (Pons Rodríguez 2015a), quien tendría, efectivamente, una gran influencia de la lengua elaborada aragonesa y/o catalana por sus propias circunstancias personales: su abuelo era Alfonso de Aragón, el Viejo, pasó su infancia en Valencia y mucho tiempo de su vida en la corte del Reino de Aragón; en las cartas de nuestro corpus de control podemos leer tan solo dos ejemplos en Santillana y uno en las Letras de De Pulgar.21 Por ello, no es especialmente extraño que las Cartas no arrojen ni una sola ocurrencia del participio de presente verbal, sobre todo si tenemos en cuenta, además, la cronología tardía de estas, puesto que el participio de presente con valor verbal no perdurará más allá de la centuria cuatrocentista salvo en formas lexicalizadas, como Dios mediante (Gutiérrez Ordóñez 1978; 1997 [1985], 256; Sánchez López 1999; 2014, 2084). GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 56 RILCE 39.1 (2023): 40-69 20. Arroyo Vega (2002, 458) ya atribuye la presencia de las formas en -nte en documentos cuatrocentistas de la Cancillería aragonesa a una adaptación fonética del gerundio catalán. Asimismo, las traducciones de textos latinos, consideradas tradiciones discursivas predeterminadas al uso de este tipo de latinismos sintácticos por el contacto lingüístico directo del traductor con la lengua clásica, no siempre muestran una traducción fiel y apegada a la lengua del modelo: este es el caso del Omero romanzado de Mena, que prefiere presentar los participios de presente latinos con adjetivos, unos terminados en -nte, pero no todos, oraciones subordinadas de relativo e, incluso, oraciones independientes (Azofra Sierra 2006). Algo similar ocurre con las traducciones bíblicas, puesto que estas, insertas en la corriente prehumanística del momento, suelen recurrir al participio de presente latino para trasladar los significados del participio activo hebreo; sin embargo, esto solo es frecuente en las traducciones sefardíes posteriores de la expulsión, ya que en las biblias romanceadas medievales suelen preferir una oración subordinada de relativo. Con todo, depende del idiolecto de cada traductor reflejar de manera más innovadora o tradicional la lengua en las versiones bíblicas (Pueyo/Enrique-Arias 2015). 21. «Non embargante que por los mayores señores [...] me sea demandada» (Santillana, Carta al Condestable de Portugal); «no obstante que Dante soberano poeta lo llama; yr quanto a lo que me encargays tocante a la señora vuestra madre dictum puta» (De Pulgar, Letra 27). En cuanto al primer caso, en el siglo XV ya habría comenzado el proceso de gramaticalización de no embargante y no obstante, por lo que, a no ser que encontremos un contexto de uso con una posible lectura en plural, no podemos saber si se trata ya de una estructura fijada, aunque, en el caso de Villena, quizá sea aún pronto. Es de señalar, además, que no embargante y no obstante no son expresiones que se hayan introducido en castellano directamente desde el latín, sino desde textos aragoneses (Garachana 1988). De hecho, es bastante común que no solo el latín sea un importante modelo para la distancia en el siglo XV, sino también otros romances, especialmente el aragonés. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 56 3.2 La elaboración en el nivel discursivo: construcciones absolutas, orden de constituyentes y accusativus cum infinitivo Uno de los rasgos más llamativos de la lectura de las Cartas es el desarrollo de una sintaxis fuertemente integrada con numerosas oraciones subordinadas, parentéticas, así como numerosas construcciones absolutas22 que hacen realmente difícil en ocasiones su lectura y comprensión. En las Cartas, encontramos varios casos tanto de gerundios (5) como de participios (6) que pretenden, junto con otros recursos, como las continuas interpolaciones y movimientos a la izquierda oracional, como veremos a continuación, la construcción de un discurso altamente elaborado: (5) E veniendo a renovar el nefando dolor que los servidores e criados del ya nombrado senyor e príncipe por su separación adquieren (I); E avet comprensión de la tenebrosa ruina que, cayendo encima de los criadores e servidores suyos, la esperança de ser gualardonados con los muchos servicios preferidos queda rota (II); Siguiendo los martirios de su senyor, liugeros de beneficio e vazíos de esperança restan, no me separando de la tal companyía, pues de la puericia fasta veer religiosa e devota d’este siglo separación, todo mi deleite e fin de felicidat me ha parescido, postposando todos los otros interesses servir e amar e venerar al ya nombrado Senyor. (III) (6) Aunque pienso que vuestra senyoría las havrá así bien recebido que, colocadas a su voluntat, tenrrán reposo e fruiréis con su companya de aquella felicidat que los buenos apetecen (II); E acabada la presente luego vuestra alteza porrá veer la que a todos los letrados de la Spanya yo fago. (II) Estas construcciones absolutas se integran en ese gusto retórico cuatrocentista de los textos de la distancia comunicativa por los periodos oracionales largos, la solemne lentitud provocada por las estructuras parentéticas a la izquierda de la oración principal que, además, coadyuvan a la organización discursiva como tópicos oracionales. Actualmente, el participio absoluto es, de hecho, GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 57 22. Para la clasificación del gerundio nos basamos en la propuesta de Fernández Lagunilla 1999, cuya exposición, nos parece, presenta los tipos de gerundios de manera sistemática y clara (modificadores del verbo frente a modificadores de la oración). Para la caracterización de las construcciones absolutas con participio, ver Gutiérrez Ordóñez 1978; [1985] 1997; Suárez Fernández 1996; Kovacci 1998-1999; Marín 1996; 2002, como trabajos específicos. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 57 un giro frecuente en esos mismos contextos, aunque no tanto en la lengua hablada, diferencia discursiva constante en la historia del español. Efectivamente, como señala Narbona, se trata de una construcción que, aunque se encuentra en la competencia de los hablantes, no se manifiesta «fuera de la escritura o de las estructuras formales» (1996, 462), puesto que la lengua hablada prioriza la expresividad y la economía frente a la lengua escrita, que gusta de un estilo más elaborado discursivamente. Así, las Cartas muestran un discurso construido eminentemente con recursos sintáctico-discursivos como este. En relación con esto, observamos que, con frecuencia, en las Cartas el verbo queda desplazado a la posición final. En palabras de Menéndez Pidal, en el siglo XV la «posposición del verbo se hizo tan corriente, que Pedro de Chinchilla la usa hasta protestando de su falta de instrucción» (2005, 620). Para esta época, de todos modos, hemos de valorar cada caso con precauciones, pues, como expone Pons Rodríguez al respecto de las ocurrencias registradas en el Libro de las virtuosas e claras mugeres de Álvaro de Luna: Quizá no sea oportuno hablar en tales casos de hipérbaton: cierto es que la colocación del verbo a final de frase rompe con los principios de distribución habituales en castellano, pero en el siglo XV la reordenación de la frase para que el verbo quede al final no suele dar lugar a secuencias incomprensibles ante las cuales el lector debe detenerse para tratar de reorganizarlas. (2008b, 103) Encontramos apreciaciones similares ya en Lapesa: «Es frecuente que por expresividad o por otras razones, sin propósito de remedar el hipérbaton latino, se interpongan palabras entre el adjetivo y el sustantivo calificado» (2000, 231).23 A pesar de esto, pensamos que en el caso de las Cartas nos encontramos, como resultado de la combinación del uso de construcciones absolutas, inserciones parentéticas y subordinadas que conllevan una posición final del verbo, pero aún no se da esa situación de extrañeza e incomprensión más cercana a lo que ocurre con otros autores cuatrocentistas de la segunda mitad de la centuria –entre otros, Juan de Mena (Lida de Malkiel 1984, 206-09)–, pero, sobre todo, con los poetas clásicos: GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 58 RILCE 39.1 (2023): 40-69 23. Con estas palabras, este autor se acercaba a las interpretaciones discursivas del cambio de orden básico de los constituyentes no siempre propiciado por la imitación de la lengua latina. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 58 (7) E ribando al propósito que me ha conduzido la presente a vuestra Senyoria inviar (I); E por no derogar su saber conla flaqueza de mi in{25}genio ela desacostumbrada mano de tan {26} grant empresa tomar Callava la pluma (II); Lo que exortado e requerido les es por el dicho mi senyor el príncipe en una Epístola prohemialmente tractada de todas las partes que la humana vida requiere ser acompanyada complir. (IV) Por último, en cuanto a las construcciones de accusativus cum infinitivo (ACI), se trata de uno de los préstamos latinos más representativos del castellano de la Baja Edad Media. Formalmente, es una imitación del accusativus cum infinitivo latino, pero con un cambio en español: el sujeto del infinitivo no se encuentra en caso acusativo, sino nominativo.24 En el castellano del siglo XV, esta construcción experimenta un auge significativo y se mantendrá hasta el XVIII, aunque en tradiciones discursivas de la lengua elaborada y constreñida a la escrituralidad, como ya ocurría en latín. No podemos encontrar ningún ejemplo interpretable como ACI en las Cartas;25 tampoco es una construcción demasiado frecuente porcentualmente en los textos de nuestro corpus de control.26 Según Pons Rodríguez 2015a, la aparición de esta estructura propia de la distancia comunicativa por varios autores cuatrocentistas como Enrique de Villena, Alfonso de Cartagena, el marqués de Santillana, Juan de Mena o Álvaro de Luna, puede deberse a su formación, bastante similar, por lo que todos ellos pudieron leer y absorber estas estructuras latinizantes desde las mismas fuentes clásicas. En cuanto a nuestras cartas, ni Bolea, a pesar de su consideración como literato y erudito, ni Aznar habrían accedido por vía directa (con GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 59 24. Sin embargo, hasta los estudios de Pountain (1998) o Pons Rodríguez (2007; 2008a), no se había profundizado en su descripción y contextos de uso. La construcción más frecuente del ACI se da con sujetos agentes y humanos: <verbo + el sujeto del infinitivo + el verbo infinitivo>. En cuanto a la caracterización semántica de los verbos introductores del ACI, son principalmente verbos de pensamiento. Remitimos a los trabajos de Pons Rodríguez (2007; 2008a) para más información. 25. Sí encontramos en el corpus ejemplos de la construcción que se mantiene en la actualidad, esto es, el uso de un infinitivo no concertado dependiente de un verbo introductor con verbos de percepción y expresiones causativas. 26. Encontramos una media de cuatro ejemplos en los epistolarios de Villena (3), Cartagena (4) y Santillana (5): la vuestra merced se maravilla en yo non aver enviado mi procurador (Villena); me esfuerzo a decir el metro ser antes en tiempo e de mayor perfección e más auctoridad que la soluta prosa (Santillana, Carta al condestable de Portugal); veemos las perdizes, que boladas de ave mueren, ser más tiernas que otras porque el temor que pasaron las enternesció (Cartagena). Su número se ve aumentado en De Pulgar, llegando a utilizarse hasta en cinco ocasiones en una sola carta: la Letra 7, dirigida al rey de Portugal. 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 59 una formación tan elevada como la de esos autores) o indirecta (por influencia o modelo de estos) a esta estructura de origen tan marcadamente latino, ni la habrían incorporado a su escritura epistolar, sino que tomarían recursos más difundidos y que posteriormente se asentarán en el romance, como hemos visto en las líneas anteriores. 3.3 Estructura discursiva: las partes de las Cartas Como ya explicábamos arriba, la epístola en la Edad Media se elaboraba bajo unos parámetros totalmente alejados de la simplicidad de la carta familiar grecolatina y, también a finales, se aprecia un mantenimiento casi protocolario de las cinco partes canónicas de los dictamina –salutatio, exordium, narratio, petitio y conclusio– (Pontón 2002). Esta estructura, de inspiración ciceroniana, sitúa, según estos manuales, el centro de interés en las relaciones sociales que el intercambio epistolar implica, en detrimento de la escritura misma, de sus posibilidades estilísticas y literarias. Con el cambio de paradigma en la epistolografía cuatrocentista, estas partes no se rechazan frontalmente, sino que se acogen como parte de los preceptos de la retórica clásica más prestigiosa, encarnada en Cicerón, pero se dará mayor libertad para la expresión propia y autorial. Efectivamente, autores como Enrique de Villena, el marqués de Santillana y Alfonso de Cartagena son conocedores de estas partes y las respetan, pero en ellos se aprecia ya una aplicación potestativa (Pontón 2002, 53-54), si bien esta opcionalidad será aún más patente a finales de siglo, si tomamos como referente a Fernando De Pulgar. Además, la salutatio, la parte más descrita e importante en el ars dictaminis, pierde fuerza y desarrollo,27 especialmente a finales de la centuria, como muestran las Letras, en las que a menudo la salutatio y el exordium pueden aparecer unidas en un solo periodo oracional más breve que en cartas de años anteriores, y no tiene por qué incluir una captatio benevolentiae. En esta misma línea de la epistolografía cuatrocentista, todas las Cartas muestran una estructura que mantiene estas cinco partes, con una breve salutatio a los receptores con senyor muy alto como expresión básica común y ligeras variantes: Senyor muy alto y excelente e de mi senyor (I), Muy alto senyor (II) y Senyor muy alto e no menos virtuoso (III). La excepción es la Carta IV que, quizá por considerarse una suerte de plantilla o modelo para los envíos a los distinGARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 60 RILCE 39.1 (2023): 40-69 27. Este desplazamiento de la salutatio aparece explícito en un manual castellano de finales del XV, las Flores rethorici de Fernando de Manzanares (Pontón 2002, 47-52). 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 60 tos prelados, carece de ella y podríamos suponer que, en los envíos reales que hubieran podido recibir estos nobles, se encontrara un saludo personalizado. El exordium de las cuatro cartas, por su parte, especialmente extenso, es un lamento sentimental por la muerte del príncipe de Viana, así como una loa por parte del mayordomo hacia su señor, cuyo cargo y compromiso para con él lo excusan, en una forma de captatio benevolentiae, por su atrevimiento al escribir a estos señores: (8) De inuerables pasiones e tristezas quoales fasta agora jamás sentí, nin creo, en lo es devenidor, tal asiento en mí tomarán por la muerte de aquel sereníssimo príncipe don Carlos, primogénito d’Aragón, de gloriosa memoria e mi senyor, tan atormentada mi vida queda, que d’ella quasi privado ciertamente me podría dezir. (I) Todos los sentidos tan entomecidos por la inopinada muerte de mi senyor, el príncipe don Carlos, primogénito, d’Aragón, de perdurable memoria me quedan, que de mi esse quasi axevado me siento, e no sé qué me resta, salvo alguna recordança de la imagen de virtut del dicho senyor que, exarmando por las llagas que de la privación de su vista me ha causado, va. (III) A continuación, en la narratio expone las razones que llevaron a Carlos de Viana a componer su epístola a los letrados de España para que estos cumpliesen «lo que es necessario para la buena disposición de los hombres como para’l universal bien de aquellas cosas que por ellos son regidas» (III). Se trata de la parte principal y más extensa, más prolija de ornamento y en desarrollo de contenido; en la petitio, breve y simple, se explicita el fin de haber escrito la presente:28 (9) que mande a los que lumbre de entendimiento poseen de los regnos e tierras de vuestra alteza que den prompta exsecución en lo que exortando el dicho senyor príncipe e fijo de vuestra excelencia les requiere (I); que toda tardança cesse e que los de vuestra obediencia conozcan haverles encargo el tal servicio (II); que la loable intención del GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 61 28. Así es también en el epistolario de De Pulgar. En su caso, la petitio deja de contener información relevante para finales de siglo, llegando incluso a ser humorística o irónica, como cuando De Pulgar se dirige como a su amigo, médico de profesión, diciéndole: apelo ante vos, señor Francisco de medicis. Finalmente, la conclusio presentará mayor variación formal en De Pulgar (Pontón 2002, 53-72). 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 61 dicho mi senyor, por la voluntat de vuestra excelencia, no sea obmetida, ante que mandando e persuadiendo a los que claredat de ingenio de las tierras e regno de la obediencia de vuestra senyoría posseirá hayan por bien de muy cedo lo que exortado e requerido les es por el ya nombrado senyor complir (III); que con vuestros claros ingenios la requesta suya e la suplicación mía hayan lugar, pues indubitadamente creo y espero que [...] con la intercessión de un santo senyor e santo instigador y explorador de las saviezas vuestras endreçarán y onrarán la prosecución de su principada materia. (IV) Finalmente, la conclusio da lugar a la despedida, en que Fernando de Bolea, para dotar aún más de autoridad a su persona como portavoz, afirma tener el original de la epístola del de Viana de su propia mano, la cual féchola traduzir y la envía adjunta a la carta. No encontramos data cronológica ni espacial, pero sí una firma muy protocolaria de él mismo como emisor de las cartas, sobre todo en las cartas dirigidas a los reyes, mientras que, en la remitida a los letrados, se introduce una despedida más original y dirigida a los atributos propios de los destinatarios que se pretende agasajar: (10) humill vasallo e servidor qui, besando los pies e manos, en merced de aquella s’encomienda, vuestro Fernando de Bolea e Galloz (I); quien humilmente las manos de aquella besa, Fernando de Bolea e Galloz (II); humil servidor quien besa las manos d’aquella, Fernando de Bolea e Galloz (III); el qu’es desseoso de ser alumbrado de las saviezas e intelligencias vuestras, vuestro Fernando de Bolea e Galloz. (IV) Así pues, vemos que las Cartas muestran, al igual que otros autores cuatrocentistas, un apego considerable a las partes canónicas de la carta, si bien los preceptos propuestos por el ars dictaminis han dejado paso a una mayor libertad lingüística y estilística en la línea de los cambios introducidos en el siglo XV: la salutatio pierde importancia en beneficio de las demás partes, sobre todo, de la narratio. En las Cartas, como en otras epístolas, se observa una evolución hacia una menor constricción retórica en búsqueda de mayor naturalidad y un estilo menos afectado. Además, observamos también cierta variedad según el destinatario, dándose una distinción entre reyes y letrados. Esto es especialmente remarcable en las partes más formularias, no tanto por el cargo, quizá, sino, sobre todo, por su formación cultural y autoridad como predicadores de las enseñanzas y saberes a través de su obra. GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA 62 RILCE 39.1 (2023): 40-69 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 62 4. CONCLUSIONES Las conclusiones que podemos extraer de este estudio nos acercan un poco más al conocimiento de la aceptación o rechazo de ciertas construcciones y recursos de la elaboración lingüística en un corpus pequeño como son estas Cartas. Así, hemos podido comprobar que los rasgos más acogidos son precisamente aquellos que se integran y que tienen una aceptación mayor también en otros textos epistolares de la época e incluso en la historia lingüística posterior: en primer lugar, hemos visto una relativa abundancia de ejemplos del sufijo -ísimo, forma que no solo se mantendrá hasta la actualidad, sino que llegará incluso a perder su estatus de forma propia de la lengua elaborada. Sí continuarán en el español de los textos distantes comunicativamente las construcciones absolutas o la organización textual de la carta, que mantiene básicamente las partes canónicas establecidas desde la Edad Media, pero con mayor flexibilidad y libertad en su configuración con respecto a los textos anteriores al siglo XV. Por el contrario, no hemos registrado formas de participio de presente verbal ni de estructuras de accusativus cum infinitivo, ya poco presentes en los textos del Cuatrocientos, sobre todo en los de la segunda mitad, y descartados como rasgos de la lengua elaborada –a pesar de esto, no son desconocidas incluso en la actualidad, pero se utilizan de una manera más restringida o con pérdida de valores con respecto al castellano antiguo: el participio de presente ha perdido su valor verbal y las construcciones ACI están restringidas sintáctica y semánticamente–. Finalmente, la configuración tipológica del castellano medieval como V(S)O, es decir, una lengua con verbo en primera posición en su estructura, pero con tendencia a colocar linealmente otros elementos, incluido el sujeto, en la periferia izquierda, es a menudo modificada en los textos de finales del XV y, sobre todo, en los de los siglos XVI y XVII, llegando a considerarse auténticos casos de hipérbaton latino. Sin embargo, esta tendencia terminará desapareciendo y el español se establecerá tipológicamente como una lengua de orden (S)VO. En conclusión, si tomamos el caso concreto de las Cartas, vemos que estas participan del proceso de elaboración de la escritura epistolar cuatrocentista en castellano, ya que presentan características similares a otras cartas y epístolas compuestas por autores de prestigio, y nos permiten observar incluso tendencias cronológicas. Felizmente, además, se comprueba, aunque aún de manera preliminar, que estas configuraciones pueden registrarse también en autores no canónicos, pues, aunque no conservemos la obra literaria GARRIDO MARTÍN. TRADICIONALIDAD DISCURSIVA EN LAS CARTAS DE FERNANDO DE BOLEA RILCE 39.1 (2023): 40-69 63 05. Garrido 20/12/2022 17:26 Página 63 de Fernando de Bolea para poder apoyar esta conclusión, sí hemos podido observar que en sus cartas encontramos, muchas veces en la misma proporción, varios de los rasgos encontrados en autores como Villena, Cartagena, Santillana o De Pulgar. Según esto, este estudio supone una primera aproximación a una investigación que podrá desarrollarse en mayor profundidad en el futuro, con un corpus más amplio que permita conclusiones de mayor alcance; pero también una confirmación, aun tentativa, de que la Corte real puede ser considerada un centro de irradiación de estos rasgos de la lengua elaborada. OBRAS CITADAS Arroyo Vega, Paloma. 2002. 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