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A propósito de la «Crisis de la Filoxera»: la actitud de la Administración ante la invasión filoxérica y algunas precisiones estadísticas

Camarero Bullón, Concepción

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A PROPÓSITO DE LA «CRISIS DE LA FILOXERA»: LA ACTITUD DE LA ADMINISTRACION . ANTE LA INVASION FILOXÉRICA ' Y ALGUNAS PRECISIONES ESTADíSTICAS No está de más replantear ahora el episodio de la llamada «crisis de la filoxera», precisamente cuando las largas y accidentadas negociaciones para la adhesión de España a las Comunidades Europeas han puesto sobre el tapete en repetidas ocasiones el problema que para la CEE suponen nuestros viñedos, y en concreto la cuantiosa producción vitivinícola española. El problema se resume, de forma muy simplificada, en los términos siguientes: el viñedo español, con sus más de 1,7 millones de hectáreas, y con una producción media anual de 30 millones de hectólitros de vino -cuyo precio medio es aproximadamente la mitad del precio medio de los vinos de la Comunidad-, introduce en el Mercado Común un producto que perjudica de forma' directa y en grado notable a los otros dos países grandes productores: Francia (1,2 millones de hectáreas' y 58,8 millones de hectólitros de vino en 1978) e Italia (1,8 millones de hectáreas y 72,5 millones de hectólitros de vino). Con la particularidad de que si la CEE era ya coyunturalmente excedentaria en vino sin España, con su ingreso los excedentes se convierten en estructurales. No puede sorprender, pues, la inacabable polémica en torno al vino. El Centro Nacional de Jóvenes Agricultores de Francia elaboró en 1977 un documento titulado «Espagne: un choc pour l'Europe», uno de cuyos epígrafes se titulaba elocuentemente: «L'Espagne va modifier I'équilibre des marchés agricoles. Fruits, légumes et vin, des productions européennes en danger» (1). ' (1) Véase BOTELLA BOTELLA. F.: «Situación actu~l, problemática y consecuencias de la adhesión de Espafla a la Comunidad Europea», en RtlvistIJ dtl Estudios Agro~Soci81t1s, n.· 100, Julio- 100 CONCEPCION CAMARERO BULLON y si Francia se ha situado en estos largos años de negociación en el epicentro de las discusiones, en el siglo pasado fue curiosamente el país que provocó una crisis de crecimiento en el viñedo español, que enlaza sin solución de continuidad con la situación actual. AÑO 1863: LA PHYLLOXERA VASTATRIX EN FRANCIA Es un dato muy conocido que en 1863 aparece en los viñedos del Gard francés (2) la primera manifestación de una enfermedad del viñedo provocada por el insecto Phylloxera vastatrix (3), hasta entonces desconocida en Europa. Hoy está demostrado que tal insecto fue importado de Estados Unidos de América, donde proliferaba sin daño en las fuertes vides de aquellos territorios (4). El viñedo francés, que empezaba a recuperarse de la grave plaga de Oidium (5) padecida en torno a 1860, iba a experimentar a partir del primer brote filoxérico la mayor crisis de su historia. En 1866 aparecieron nuevos brotes de la enfermedad en Vaucluse y en las Bocas del Ródano. Un año después eclosionó en las proximidades de Burdeos. En 1870 comenzó su acción destructora en el Midi, zona francesa vitivinícola por excelencia. En 1875 se había extendido ya al L'Herault. Septiembre, 19n, p. 21 y ss. En el 'mismo número, FERNANDEZ GONZALEZ, A.: «La agricultura espaf'lola y la CEE», p. 69, parece indicar Que el problema del vif'ledo espaf'lol en relación a la Comunidad es un problema resuelto, ya Que «se ha prohibido formalmente la plantación de nuevos vif'ledos» y «casi el 50 % de las cepas censadas presentan edades superiores a 45 af'los, mientras se estima Que su Ifmite de rentabilidad no deberfa superar hoy los 35-40 af'los». (2) La información en Espaf'la acerca de la extensión de la filoxera en Francia era bastante precisa. Véase este texto tomado de un escrito dirigido en 1874 al Ministerio de Fomento: «En efecto; en los departamentos de los Alpes Marltimos del Var, Bocas del Ródano, Vaucluse y Gard no existe ya casi ninguna cepa. El Herault, Aude, Lot y Garona, 'Gironda, Las Charentas V demás están fuertemente atacados, lo mismo Que la Borgof'la: y es opinión de los hombres más competentes de Francia Que antes de diez af'los habrá desaparecido por completo una producción Que representaba por término medio de cincuenta a sesenta millones de hectólitros de vino, con un valor de mil millones de francos aproximadamente, dendo ocupación a ocho millones de jornaleros de todos sexos y edades». (Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura, legajo 247) . (3) La Phy/loxerB VBstBtrix es una de las especies de la , familia de los filoxéridos, hemfpteros de peQuef'lo tamaf'lo. (4) La idea Que la filoxera procedfa de EE.UU. era ya contemporánea. En el mismo escrito recogido en la nota 2, se decfa: «Créese Que la Phi/loxerB ha venido de los Estados Unidos cuyas cepas indfgenas, dotadas de una robustez extraordinaria pero Que producen un vino malo en general, resisten en aQuel pafs los estragos del pulgón. Nuestras vides europeas son plantas débiles y delicadas y todos los esfuerzos Que se han hecho para aclimatarlas en la América del Norte han sido inútiles porQue aQuel insecto las ha destruido. En cambio las cepas americanas plantadas en Francia resisten algún tiempo pero al fin sucumben, pues el suelo, empobrecido con un cultivo de tantos siglos, no puede facilitar como en las regiones vfrgenes del Nuevo Mundo la abundancia de alimento Que necesitan la planta y el pulgón para vivir al mismo tiempo», (Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura, legajo 247) . (5) El Oidium atacó también a lo largo de los últimos siglos los vif'ledos espaf'loles. En el Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura se custodian varios legajos con documentación muy variada en relación a esta enfermedad de la vid. Las autoridades agrarias de entonces convocaron sucesivos concursos para premiar los mejores trabajos dedicados a la forma de combatirla, muchos de los cuales se conservan. LA «CRISIS DE LA FILOXERA)) 101 Pero, ¿en qué consistía el daño provocado por el insecto Phylloxera? ¿Fue tanta su magnitud como para dar origen a una crisis agraria? Un documento español de algunos años después, elaborado por las autoridades agrícolas del Ministerio de Fomento, aunque tomado sustancialmente de la documentación facilitada -por la Academia de Ciencias de París, describe así al insecto y a la enfermedad que provocaba en las vides: «Este insecto es un pulgón ( ... ) que tiene dos residencias, una subterránea sobre las rarees de la vid, y la otra aérea encima de las hojas y pámpanos de la misma planta. En el primer caso, este pulgón está desprovisto de alas, y es extraordinariamente dañino, viviendo como queda dicho, parásito sobre las rarees de las cepas ( ... ), al paso que en el segundo es alado, y aunque menos perjudicial a la planta en que se aloja, no deja de ser terrible por ocuparse en la multiplicación de su especie, y ya provisto de alas, serie fácil trasladarse a mayores o menores distancias para invadir nuevas comarcas. «La presencia de la Phylloxera en una viña, no es fácil descubrirla desde luego que entra en ella, porque su maléfica influencia apenas se revela al exterior en el primer año. En el segundo, la brotadura y fructificación se verifica como de ordinario; pero durante los meses de Julio, Agosto y Septiembre, las hojas se ponen amarillentas repentinamente, y si la uva no ha madurado, se marchita y arruga, y además, los zarcillos o tijeretas de los pámpanos se desarrollan poco, no se enroscan, se atrofian, secan y caen quedando el sarmiento desprovisto de este órgano de apoyo. Al tercer año, moribunda ya la cepa, brota trabajosamente, los sarmientos son delgados y apenas alcanzan 15 o 20 centrmetros de longitud, y los racimos ruines que ha producido se secan con la pla.nta entera durante los calores del verano» (6). La destrucción de la cepa afectada era, por consiguiente, total y definitiva. Y lo que era más grave: la propagación del insecto se producía de forma rápida, pues como decía el Gobernador de Burgos en una circular, «Cuando la vid empieza a brotar se aviva el insecto, saliendo de sus guaridas y lertargo de invierno, y empiezan las generaciones, que hasta el otoño próximo han de producir muchos millones de descendientes (oo.) (De esta forma) se extienden en la zona donde nacieron, ensanchando su acción destructora a manera que se propaga la mancha producida sobre el papel por un gota de aceite» (7). Una vez que una viña se veía afectada por la Phylloxera no cabía otra cosa que el descepe y la destrucción mediante fuego de las plantas, y no sólo de las vides directamente dañadas sino de todas las existentes (61 Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura, legajo 17, carpeta 9. 01 Boletfn Oficial de la Provincia de Burgos, n. o 71, Domingo 2 de Mayo de 1880 . Dicho Boletfn se publicaba, curiosamente, los martes, jueves, viernes y domingos. 102 CONCEPCION CAMARERO BULLON en muchos metros a la redonda, pues si aún no presentaban síntomas , de la enfermedad era muy probable que el insecto ya hubiese anidado en ellas. Las medidas profilácticas se completaban con la aplicación de sulfuro de carbono en la tierra donde estaban implantadas y, también, de sulfocarbonato de calcio y de potasio. Este era el tratamiento que se generalizó, fruto de las investigaciones de una comisión de naturalistas y químicos constituida en la Academia de Ciencias de París en 1872. El mismo documento del Ministerio de Fomento español al que antes nos hemos referido detallaba así el proceso que «los viñeros habían de seguir cuando comprobasen la aparición de la Phyl/oxera, debiendo dar parte «inmediatamente de su observación a la autoridad local, que a su vez lo pondrá en conocimiento del Gobernador de la provi ncia»: «1. o Que desde luego arranquen y quemen sin demora en el mismo sitio las cepas apestadas y las que las rodean, aunque aparentemente no lo estén. «2 . o Que se inunde el suelo en que estaban plantadas con la disolución de un sulfo-carbonato-a/ca/ino, o sea, una combinación de sulfuro de carbono y sulfuro de potasio o de sodio, para matar los Phylloxeras que puedan haber quedado en la tierra ... » (8) . Pues bien, Francia, a pesar de haber puesto rápidamente en práctica todo tipo de medidas para atacar los focos filoxerados y para atajar su difusión, a la vez que desarrolló numerosas investigaciones en búsqueda de cepas porta injertos que fuesen resistentes a la nueva plaga, vio extenderse ésta de forma inexorable hasta destruir totalmente entre una cuarta y una tercera parte de sus viñedos, destrucción que adquirió su máxima dimensión a finales de la década de los 70 del pasado siglo. Los datos de producción de vino manifiestan bien a las claras la magnitud de la crisis: de una producción anual media de 57,6 millones de hectólitros de vino en 1875-78, en 1879 la producción desciende a 25,8 millones de hectólitros (el 44,8 %), siendo la producción media del quinquenio siguiente de 33,6 millones de hectólitros (9). Francia, principal abastecedor mundial de vinos por entonces, ve peligrar una de sus principales fuentes de ingresos del exterior. De ahí que, como primera medida, acuda a los mercados español e italiano en busca de vinos comunes o «de pasto», que tras el correspondiente «coupage» podrían ser comercializados como vinos franceses, práctica que ya se había venido realizando (10), aunque a partir de entonces se (8) Archivo Histórico del Ministerio d~ Agricultura, legajo 17, carpeta 9. (9) Por entonces, la superficie del vil\edo francés superaba los 2 millones de hectáreas. Le seguran Italia, con 1,87 millones de ha, y Espafla, que como se ha dicho dedicaba al vifledo alrededor de 1,4 millones de hectáre~s. Los vil\edos argelinos. que al principio de la crisis ocupaban una superficie de 19.994 hectáreas, se extendran 15 aflos después por más de 125.000 hectllreas. (10) «Asr es . que siendo caldos de poco aguante, tienen que ir al mercado cuando no han podido LA «CRISIS DE LA FILOXERA» ESPAI'iIA CUADRO GRAFICO DE LAS CANTIDADES DE VINOS EXPORTADOS DESDE 1850 A 1833 SEGUN RESUMENES FACILITADOS POR LA DIRECCION GENERAL DE ADUANAS ~ 8.000.000 7.500.000 6.500.000 6.000.000 5.500.000 5.000.000 4.500.000 4.000.000 3.500.000 3.000.000 2.500.000 2.000.000 1.500.000 1.000.000 500.000 103 Aftos 1850 51 52 53 54 55 56 fil 58 59 60 61 62 63 64 66 66 67 68 69 70 71 n 73 74 75 76 n 78 79 al 81 82 83 Madrid, 1. o de Mayo de 1884 Tomado del Archivo del Ministerio de Agricultura, legajo 79 104 - CONCEPCION CAMARERO BULLON realizará a gran escala. Pero Francia adoptó otras medidas que habrían de tener gran influencia posterior: plantaciones masivas de vides en Argelia y rápida sustitución de los viñedos que iban siendo descepados, lo que solamente fue posible en el caso de los medianos y grandes viticultores, ocasionando de ese modo una anticipada reforma de las estrúcturas, con el sacrificio del pequeño agricultor. LA FILOXERA Y ESPAÑA La cuestión de la filoxera en relación a España puede contemplarse desde varios puntos de vista: dos que revisten gran interés son los siguientes: a) España aprovecha la oportunidad 'que le ofrece la crisis del viñedo francés para .incrementar de forma nbtabilísima sus exportaciones de vino a Francia, a la vez que conquista nuevos mercados tanto europeos como americanos. El Gráfico 1, que reproduce uno de la época, es elocuente al respecto: de los 1,5 millones de hectólitros de vino exportados en 1870, se pasa a exportar 2,9 millones en 1878, 3,9 millones en 1879, 6,2 millones en 1880 y 7,6 millones en 1882, año que representa el máximo en el período abarcado por esa estadística (años 1850 a 1883). Por otras fuentes se sabe que la exportación llegó a alcanzar los 11,3 millones de hectólitros en 1891, lo que supuso multiplicar por 7,5 las exportaciones de 1870. A partir de 1892, el descenso fue acusado y cada vez más decreciente (11). b) La oportunidad del negocio conduce a una «fiebre de plantaciones», que se traduce en el paso de una superficie cultivada de viñedo de 1.4 millones de hectáreas en 1880 a más de 2.4 millones de hectáreas a finales de siglo. Según datos oficiales, en 1890 la superficie en explotación alcanzaba ya 1,7 millones de hectáreas, y en 1892 se había producido un alza espectacular al alcanzar los 2,28 millones de hectáreas (incremento del 34 %) (Véase Cuadro 1). ' En relación con la ampliación brusca de la superficie de cultivo, de la que más adelante daremos algunos datos locales, baste un testimonio para comprender las razones que llevaron a los agricultores a inciinarse por el viñedo de forma decidida. El testimonio procede de la Memoria desarrollarse en ellos las cualidades Que realzan a los buenos vinos. Y de aQul su depreciación y poca salida, Que fuera del consumo local y circunvecino seria nula si no se les cargara de color, y por esta circunstancia y por su bajo precio se estrageran, como materia colorante, para las composiciones de los vinos extrangeros» (Memoria del Estado de la Agricultura, Logrol\o, 1875, Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura, legajo 251). (11) El descenso de las exportaciones fue brusco, como lo prueba Que se pasara de 11,1 millones de hectólitros en 1891 a 6,5 millones de HI en 1892, coincidiendo con el final del Tratado Comercia'l de Espal\a y Francia de 1882. En 1894 la exportación de vino común se redujo a 3,9 millones de HI. En aguardientes, vinos generosos' y vinos de Jerez, el descenso fue menos acusado y algo más tardlo. LA «CRISIS DE LA FILOXERA)) 105 Cuadro 1 SUPERFICIES PROVINCIALES DEDICADAS AL VltilEDO EN 1884 Y 1890 (En miles de hectáreas) Provincia 1884 1890 .Provincia 1884 1890 Alava 2,6 14,5 Lugo 3,7 3,8 Albacete 28,4 34,7 Madrid 58,4 68,0 Alicante 51,1 86,3 Málaga 29,4 33,8 Almerra 7,6 4,7 Murcia 25,0 28,3 Avila 20,0 15,6 Navarra 49,8 51,7 Badajoz 45,0 19,1 Orense 19,8 17,1 Baleares 18;3 26,2 Oviedo 1,1 Barcelona 125,0 135,0 Palencia 30,5 25,3 Burgos 37,8. 36,3 Pontevedra 3,7 4,8 Cáceres 12,3 15,3 Rioja 62,9 Cádiz 20,7 15,3 Salamanca 15,5 15,4 Canarias 1,7 3,3 Santander 1,2 0,8 Castellón 45,9 51,6 Segovia 1,3 10,5 Ciudad Real 67,3 43,1 Sevilla 5,4 10,8 Córdoba 18,7 14,8 Soria 4,3 5,6 Corul'la 14,8 Tarragona 110,1 109,1 Cuenca 28,4 34,7 Teruel 10,6 18,6 Gerona 20,0 3,8 Toledo 113,7 23,9 Granada 8,8 Valencia 102,2 106,8 Guadalajara 24,8 22,6 Valladolid 55,8 88,8 Guipúzcoa 0,2 0,04 Vizcaya 1,1 Huelva 7,7 10,8 Zamora 63,3 . Huesca 50,9 56,7 Zaragoza 85,9 Jaén 3,4 17,2 León 33,5 22,7 TOTAL 1.444,7 1.730,7 Lérida 119,1 Fuentes: Para 1884: T. CARNERO: Expsnsión vinfcol8 y 8tr8so 8gr8rio, 1870-1900, Madrid, Servicio de Publicaciones Agrarias, 1980, p. 44. Para 1890 : Estsdfstic8 de 18 inv8sión filoxérics correspondiente 8 1890, Archivo del Ministerio de Agricultura. que sobre el estado de la agricultura de Baleares se elaboró en 1875, y cuyo original se conserva en el Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura. Al referirse el informante al cultivo de la vid en las islas, escribe: «La vil'la recibe un cultivo bastante esmerado de algunos al'los a esta parte, se labra bien y oportunamente, se la mantiene limpia de malas yerbas, se poda con conciencia, se le hacen, en una palabra, todos los trabajos convenientes; y si bien es cierto que hace algunos aflos no se la abonaba, hoy se hace con liberalidad, y Dios recompensa estos trabajos y afanes con un don abundante y rico». 'il I ,l· 106 CONCEPCION CAMARERO BULLON y prosigue: «La viña no necesita encomiadores, se va estendiendo diariamente por todas las comarcas de esta isla: el afán de obtener prontos y abundantes rendimientos, este aguijón del interés viene a ser un consejero que reemplaza ventajosamente a cualquier otro (. .. )>>. «En las plantaciones nuevas ya se atiende a no mezclar las variedades sino que se escalonan por orden de maturación, lo cual es ventajosrsimo para la vendimia y para la calidad del vino, pues todo el fruto se coge en buena sazón sin que haya tanta gente aglomerada en unos pocos dras». Pues bien, la ampliación brusca de la superficie destinada al viñedo es considerada de forma unánime como causa determinante de una crisis profunda de la agricultura española, crisis que tiene como partida de nacimiento el último tercio del siglo XIX. Los rasgos generales de esa crisis ya han sido analizados en otros trabajos. Aquí nos limitaremos a señalarlos. Según se desprende de los estudios más completos y reci~ntes (12), la crisis que desencadena la filoxera en España se enmarca dentro de un proceso más amplio, de ámbito internacional, cuyos aspectos más relevantes en lo que a nuestro país se refiere son: a) El desarrollo industrial, la navegación a vapor y la extensión de los ferrocarriles han ido articulando los mercados europeos y el de Estados Unidos. Esa articulación provoca la necesidad de reformas agrícolas que mediante la mecanización y el abonado permitan la intensificación y fomenten la especialización, con la consiguiente reducción de costes y aumento de la productividad, lo que hace que sus productos agrarios sean cada vez más competitivos. b) España, qu_e ha visto fracasar lo que parecía iba a ser su gran reforma agraria -la Desamortización-, sigue todavía con los modos de la agricultura señorializada, y no da ersalto a la comercializada. Con ello aplazó, como mantiene J. Fontana, «el despojo y proletarización del campesinado» (13), que pronto iba a producirse como resultado de la crisis general agraria de los dos últimos decenios del siglo XIX y de los primeros del XX, y que, en Inglaterra, y en los países que realizaron tempranamente la Revolución Industrial, se había consumado decenios antes. c) En los años setenta, y sobre todo en los ochenta, del siglo XIX se presenta para España una buena oportunidad, como ya se ha señalado: la demanda exterior de vino se incrementa de forma espectacular, (12) El estudio reciente más completo que conocemos es el de CARNERO 1 ARBAT, T.: EXPBnsión vinlcolB y Btreso BgrBrio, 1870-1900. Madrid, Ministerio de Agricultura, Servicio de Publicaciones Agrarias, 1980, 296 pp. Esta obra contiene un importante repertorio bibliográfico sobre el tema de la filoxera, asf como de fuentes impresas y manuscritas. (13) FONTANA, J.: «Prólogo a la obra de CARNERO, T.: EXPBnsión vinlcoIB ... , OP. cit., p. 16 . LA «CRISIS DE LA FILOXERA» 107 como también los precios. Esto provoca la ya mencionada «fiebre de plantaciones», que, como principal contrapartida, implica el abandono creciente del cultivo del trigo. Pero pronto Francia repone sus viñas, pone en explotación varios miles de hectáreas en Argelia y exporta el insecto, que va a destruir buena parte de las viñas de Europa, entre ellas varias decenas de miles de hectáreas de Espalia. A la inversión realizada en nuevas plantaciones ante la perspectiva del negocio exportador, hubo que aliadir, pues, las pérdidas debidas a la plaga y las nuevas inversiones para reposición. Unase a ello el declive de la producción triguera y el hundimiento forzado del precio del trigo cuando a los puertos españoles empezó a llegar grano mucho más barato de Estados Unidos, Rusia y Argentina. y cuando de nuevo las vides producen normalmente a un lado y a otro de la frontera, se reducen drásticamente las exportaciones, aparece la sobreproducción, no sólo por la mayor extensión del viñedo sino porque los portainjertos americanos que se emplearon en las replantaciones incrementaron la producción media por cepa, iniciándose así el problema grave de los excedentes, que a su vez ocasionó intensas perturbaciones en el sector alcoholero. d) Por consiguiente, puede decirse que en esos decenios se vivió el auge de la viticultura a la vez que se arruinó la producción triguera, a la que más tarde se unió el hundimiento de los precios de los vinos y el consiguiente declive del viñedo. El resultado fue el asentamiento del proteccionismo en la política económica de este país (14), la paralización del proceso de modernización del campo y el inicio del despoblamiento de amplias zonas del interior por ruina de muchos pequeños propietarios y arrendatarios y por el cada vez más bajo nivel de vida de los jornaleros. Es entonces cuando las incipientes zonas industriales de Asturias y del País Vasco se constituyen como alternativas principales para hacer frente a la miseria en la que de nuevo se ve sumido el pequeño campesino (15). Cabe un tercer punto de vista en la cuestión que nos ocupa de la filoxera en relación a Espalia: qué sucede cuando a España llega también la invasión, cuestión de la que no nos ocuparemos de forma especial, remitiéndonos a la obra de T. Carnero citada anteriormente. Pero sí nos detendremos en algunos aspectos -que sepamos, iné- (14) Josep Fontana enmarca la crisis vitrcola como un aspecto más de la crisis agraria, «consecuencia de los defectos estructurales de una agricultura que habla escogido el camino más fácil, y menos revolucionario, para adaptarse a las reglas de funcionamiento de la economra capitalista». También piensa que el fracaso.de la agricultura espal'lola se tradujo «en la mitad norte, en términos de precios -y por consiguiente de aranceles protectores que los mantuvieran-», proteccionismo que sólo favoreció a los grandes (Vid. Prólogo a ExPansi6n vinlcola ... , Op. cit. de T. Carnero, Pp . 20 a 22). (15) Ibidem, pp. 16-17. 114 CONCEPCION CAMARERO BULLON Detrás de tanto celo figuraba la lógica defensa de los viveros catalanes (29). LA ADMINISTRACION y LOS INICIOS DE LA INVASION FILOXERICA En otro orden de cosas, se ha escrito que la Administración se mostró inoperante, ineficaz, pasiva e incluso indiferente ante el problema de la invasión filoxérica (30), crítica de la que T. Carnero salva a la -Administración provincial catalana, de la que afirma que se caracterizó por su «efectividad y practicismo». No entramos aquí en controversia con tales afirmaciones, pues sería preciso un estudio muy detallado al respecto antes de contradecir opiniones tan contundentes, y más cuando de la documentación que hemos analizado parece deducirse todo lo contrario, al menos en lo que se refiere a la etapa inmediatamente siguiente a la aparición de los primeros brotes. . En efecto: confirmada la especificidad del primer brote filoxérico, la Administración se muestra a primera vista sorprendentemente ágil, activa y eficaz. El telégrafo funciona a pleno rendimiento, como se comprueba, por ejemplo, incluso en una provincia, como Burgos, a la que tardaría muchos años en llegar la plaga (31); la Ley de Defensa contra la Filoxera se aprueba pocos días después de la confirmación del inicio de la invasión; se organizan de forma inmediata conferencias en Málaga para dar a conocer las características de la enfermedad y la forma de combatirla, conferencias a, las que se ordena asista un representante cualificado de cada provincia; más tarde se ordena que dichas conferencias se pronuncien en todas las capitales de provincia y en las cabeceras de partido que por la importancia de sus viñedos lo requieran; se ordena imprimir con carácter urgente dichas conferencias y distribuirlas entre los viticultores, debiendo enviar una copia al Ministerio de Fomento; desde dicho Ministerio se reclama a las Juntas Provinciales de Agricultura que no han remitido aún las conferencias (y esto ya en septiembre de 1878, cuando todavía no habían transcurrido dos meses de la invasión). (29) A la propuesta de Miret se unió una protesta firmada por la Sociedad Catalana de Horticultura, fechada el 8 de abril de 1890, y cuyo primer firmante es el Marqués de Aguilar. La petición se concreta en «que en la forma que estime ser la más legal y conveniente, se permita la libre circulación por el interior del Reino, de toda clase de árboles, arbustos y demás plantas vivas (escepción hecha de lo concerniente a la vid y sus derivados)). (Archivo del Ministerio de Agricultura, legajo 251). (30) Teresa Carnero no escatima criticas a la Administración Central en su obra. Véase en especial las pp-. 11 6 a 124, 132 Y 178 . (31) La llegada de la filoxera a la provincia de Burgos ha sido fijada en 1898 por T. Carnero, en su estudie repetidas veces citado (v. p. 178) . Sin embargo, en numerosos oficios remitidos, en los aflos 1898 y 1899 Y desde muy diversos pueblos de la provincia, por los Ingenieros agrónomos en sus giras de insPllcción para dar cuenta del estado de las cosechas no hacen referencia alguna a tal evento. LA «CRISIS DE LA FILOXERA» 115 A título de ejemplo, véase en plan telegráfico cómo se vive el in icio de la crisis en una provincia castellana, Burgos concretamente: * El 23 de julio, diez dí as después del dictamen confirmando la existencia de la plaga en . Málaga, se recibe en el Gobierno Civil de Burgos un telegrama ordenando que se remita «lista de los cincuenta mayores contribuyentes en propiedad vitícola», lista que el gobernador envía a Madrid cuatro días después. * El tres de agosto se recibe un nuevo telegrama comunicando que «entre los días 8 a 14 del mismo mes el Sr. Paz Graells dará en Málaga un ciclo de conferencias teórico-prácticas», ordenando horas después en un nuevo telegrama que a las mismas deberá asistir «el Ingeniero Secretario de Agricultura o el , Catedrático de esta asignatura». * El mismo día se cursa desde Bu rgos un telegrama a Madrid, rectificando en un nombre la lista de los 50 principales contribuyentes que ya se había facilitado: se trataba de Juan Antonio Varona, «fuerte propietario vitícola en el partido de Castrogeriz y Lerma». * El día 20 se publica la Real Orden por la que se constituye la comisión provincial, bajo la presidencia del gobernador. Como vocales aparecen designados Juan Francisco Membrilla (por Roa), Ezequiel Re - venga (de Castrillo de la Vega) y Leonardo Encio (por Miranda de Ebro). * Tres días más tarde, el gobernador dirige un esc rito al Di rector General de Instrucción Pública, Agr icultura e Industria recomendando se sustituya a los 2 primeros vocales por otros, dado que el primero tenía «residencia fija» en Valladolid y el segundo «a mucha distancia de esta Capitah>, lo que «sobre ser demasiada molestia para los interesados, podría lastimar, por la consiguiente dificultad en la asistencia, la importante misión de la Junta». En sustitución, se propone a Juan A. Varona y a Tomás Beltrán, en representación de las zonas vitícolas de Castrojeriz y Lerma el primero, de la de Aranda y Roa el segundo, y de la de Miranda de Ebro el superviviente de la comisión inicial. La propuesta se aceptará por Real Orden de 6 de noviembre. * En la misma fecha (23 de agosto) se acusa recibo de «lOO ejemplares de la hoja contra la filoxera». * En cuanto al envío a Madrid de los textos de las conferencias pronunciadas acerca de la filoxera, Burgos no lo hace en fechá, lo cual es objeto de reclamación por parte de la Junta Superior; la contestación está fechada el 18 de septiembre, aduciendo que «El no haberlo hecho antes ha sido porque no cultivéndose en la Capital y sus inmediaciones la vid y habiendo asistido por lo tanto pocas personas a ofr las Conferencias y teniendo en cambio mucha importancia el cultivo de esta planta en otras comarcas de la provincia ( ... ) se ha dispuesto publicar 116 CONCEPCION CAMARERO BULLON la Conferencia con objeto de que llegue a conocimiento de todos lo en ella expuesto y aun no ha podido hacerse la impresión» (32). Ante estos datos se comprenderá que nos inclinemos por proclamar la necesidad de una investigación muy detallada antes de descalificar la actuación de la Administración. En cuanto a la pretendida eficacia diferencial de la Administración catalana, solamente aportaremos un dato, sin ánimo alguno de generalizar, pero sí como botón de muestra que, desde luego, no es suficiente como demostración de nada, aunque sí resulta significativo. En 1885 se dictó una Real Orden por la cual las Diputaciones provinciales debían contribuir al Fondo Nacional para la Lucha contra la Filoxera a razón de una peseta por hectárea de viñedo si la provincia había sido ya filoxerada ya razón de 0,50 pesetas en caso contrario. Pues bien, en uno de los documentos que hemos manejado, referido al Presupuesto de 1892-93, resulta que el Ministerio se ve obligado a reclamar a tres provincias catalanas el depósito de la cantidad correspondiente: concretamente, a Lérida se le reclaman 119.077 pesetas; a Gerona, 5.185 pesetas; y a Tarragona, 111.028 pesetas. Barcelona, que debía haber ingresado según los cálculos de la Administración 132.155 pesetas, había depositado en aquella fecha la casi totalidad, 120.139 pesetas (v. Cuadro 2). Nos reafirmamos, pues, en lo dicho anteriormente acerca de que nos parece que se precisa un estudio muy detenido antes de proceder a una descalificación global y sin paliativos de la Administración Central en su forma de afrontar la plaga filoxérica, a la vez que se salva a un grupo de administraciones provinciales. ALGUNOS COMENTARIOS EN RELACION A LAS ESTADISTICAS DEL VIÑEDO ESPAÑOL DE FINALES DEL SIGLO XIX . Si algo positivo tuvo la crisis de la filoxera, esto pudo ser que dio origen a un acopio importantísimo de documentación estadística y de otro tipo en relación al viñedo. En los fondos del Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura se conserva, por ejemplo, un amplio interrogatorio que se remite en mayo de 1884 a todos y cada uno de los municipios donde se cultivaba vid, además de unos resúmenes por provincias, con cuestiones tan interesantes como éstas: «Qué número de hectáreas se cultivan para vil'ledo, y término medio de producción por hectárea, expresando las que sean de secano y de regadfo». «Cantidad de vino producida por término medio en el último quinquenio». «Qué clases de vino produce, bien sea blancos o tintos, con expresión de los grados de alcohol que aquellos tengan. Indfquense los dulces de pasto y (32) Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura, legajo 251 . LA «CRISIS DE LA FILOXERA» 117 Cuadro 2 PARTIDAS PARA EL FONDO DE LA FILOXERA, PRESUPUESTO 1892/93 Provincia Asignación Pago Provincia Asignación Pago realizado realizado Alava 6.646 Lugo 5.223 Albacete 28.931 42.729 Madrid 35.815 Alicante 43.167 43.117 Málaga 33.819 Almerfa 5.692 4.649 Murcia 33.297 Avila 14.506 12.702 Navarra 24.076 6. 915 Badajoz 18.115 17.469 Orense 18.271 Baleares 22.833 Oviedo 1.242 1.242 Barcelona 132.155 120.139 Palencia 26.955 13.4n Burgos 19.000 10.000 Pontevedra 4.747 4.639 Cáceres 11 .755 100 Rioja 26.196 Cádiz 20.640 Salamanca 14.264 10.357 Canarias 767 Santander 879 800 Castellón 47.325 20.224 Segovia 5.596 Ciudad Real 50.538 1.880 Sevilla 10.920 9.360 Córdoba 14.402 13.674 Soria 2.014 660 Coruña 516 392 Tarragona 111.028 Cuenca 20.258 2. 000 Teruel 19.986 Gerona 5. 185 Toledo 24.303 22.576 Granada 28.030 Valencia 56.879 Guadalajara 10.499 10.702 Valladolid 91.185 30.846 Guipúzcoa 20 20 Vizcaya 1.437 Huelva 7.754 Zamora 50.000 24.196 Huesca 27.013 17.329 Zaragoza 88.544 76.555 Jaén 9.482 León 21.820 19.458 TOTAL 1.398.802 508.215 Lérida 119.0n Fuente: Estado de las contribuciones de las diputaciones al fondo para /{j lucha contra /a filoxera. Archivo del Ministerio de Agricultura. generosos y en qué proporción se emplea en la producción de vinos tintos la uva blanca». «Qué marcas tienen mayor aceptación en los mercados nacionales y estrangeros». «Qué cantidad de vino se consume». «Qué vinos resisten la conservación sin previa preparación, y qué existencias de ellos hay en la actualidad, especificando las fechas de las cosechas». «Qué número de Fábricas de aguardientes y espfritus existen, qué cantidad producen y qué cantidad de vino destilan». «Qué tipos, qué marcas y en qué cantidad se exportan para el estrangero y cuáles son los preferidos». «Qué clases de comunicaciones existen para dar salida a sus productos, precio de arrastre hasta la Estación del camino de hierro más próxima y 118 CONCEPCION CAMARERO BULLON precio del transporte del vino hasta la frontera francesa, o hasta el puerto de embarque» (33). El interrogatorio sigue planteando otras numerosas preguntas, varias de ellas en relación a los métodos de vendimia, pisa, prensado, cría de vino, trasiego, etc. Es fácil apreciar hasta qué nivel de detalle puede estudiarse el viñedo español de 1884 sobre esa base de datos. Pe r ..> con independencia de ese interrogatorio, la Administración fue recabando datos de las Jefaturas Agronómicas provinciales, siendo numerosísimos los oficios que se conservan en los que los Ingenieros agrónomos van remitiendo información, a veces día a día y de pueblo en pueblo. Entre los datos recabados se encuentran muchos que son los que ahora nos interesan: los relativos a la superficie de viñedo y al avance de la superficie filoxerada. Y nos interesan no tanto por sí mismos como porque hemos hallado algunos datos contradictorios, lo que nos servirá para poner una vez más en cuestión la fiabilidad de las estadísticas, lo que a su vez lleva a la consideración de cómo cualquier estudio basado en los datos que aportan debe proceder previamente a su crítica, realizando un contraste de fiabilidad, no siempre posible. Cuadro 3 SUPERFICIE DE VlfilEDO EN LA PROVINCIA DE BURGOS, 1884. DISTRIBUCION POR PARTIDOS JUDICIALES (En hectáreas y en porcentaje) Partido Superficie Porcentaje Aranda 14.684 38,9 % Belorado 52 0,1 % Briviesca 1.534 4,0 % Burgos 10 0,0 % Catrogeriz 2.000 5,3 % Lerma 5.000 13,2 % Miranda 700 1,9 % Roa 12.100 32,0 % Salas 60 0,2 % Sedano 0,0 % Villadiego 453 1,2 % Villarcayo 1.200 3,2 TOTAL :rT.793 100,0 % Fuente: Interrogatorio de 1.0 de Mayo de 1884, Burgos, y elaboración propia. (33) Respuestas al Interrogatorio dal 1. o da Mayo da 1884 acerca de la producción vinrcola. Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura, legajo 79. LA «CRISIS DE LA FILOXERA» 119 De los muchos datos analizados, nos limitaremos en esta ocasión a exponer las contradicciones halladas en una provincia, que será la misma a la que antes nos hemos referido, Burgos. Partiremos precisamente de la estadística de superficie que proporciona dicha provincia en su «Contestación al Interrogatorio del 1. 0 de Mayo de 1884» (34). A la primera pregunta se responde que «se cultivan 37.793 hectáreas», siendo su distribución por partidos judiciales la que figura en el Cuadro 3. Dos años más tarde, Burgos elabora un «Expediente sobre información vinícola». En dicho documento, concretamente del 26 de octubre de 1885, se dice: «Por los antecedentes analizados resulta que en 1857 había 43.102 hectáreas, en 1877, 16.521 existiendo una disminución de 26.581 hectáreas y en 1883, 37.793 existiendo un aumento de 21.272 con relación al año 1877». Esta información resulta en verdad sorprendente, no sólo por el supuesto incremento de más de 21 mil hectáreas en sólo 6 años -aunque estos fuesen los de la «fiebre de plantaciones»-, sino, y sobre todo, por la disminución que según tal documento se experimentó entre 1857 y 1877 (35). Indagando, hallamos un documento en el que se da cuenta de que el número de cepas que se habían plantado nuevas entre 1875 y 1885 había sido 928.220, que a una media de 2.400 pies de planta por hectárea supondrían un incremento de 387 hectáreas, lo que está en clara contradicción con el aumento declarado en el otro documento, de 21.272 hectáreas (36). Podría suponerse que las fuertes oscilaciones se debiesen a errores en la toma de datos del Informe, Pero no, puesto que en otro legajo hallamos la estadística remitida en 1876, partido a partido, resultando los datos que se recogen en el Cuadro 4, en el que se halla la diferencia con los referidos a 1884. Obviamente, tamañas diferencias' no dejaron de llamar la atención del Ministerio de Fomento, que se dirige al Gobernador con tal motivo. La respuesta de éste, en escrito de 23 de enero de 1886, dirigido al Presidente del Consejo de Agricultura, constituye una pequeña antología de las dificultades que hallaba la propia Administración para conseguir datos fiables. A pesar de su longitud, lo recogemos íntegro, señalando en cursiva las frases que revisten mayor interés para nuestro propósito: «Excmo. Señor: Con fecha 26 de Octubre último, deda V. E. lo que sigue: «En vista de la comunicación de V. E. fecha 16 de Abril último, se ha reiterado repetidas veces para que los pueblos remitieran antecedentes (34) Ibidem, legajo 79. (35) Expediente sobre información vinlcola, Archivo Histórico del Ministerio de Agricultura, legajo 251. (36) Ibidem, legajo 252. 12) CONCEPCION CAMARERO BULLON Cuadro 4 SUPERFICIE DE VI¡';;¡EDO EN LA PROVINCIA DE BURGOS, 1884 DISTRIBUCiÓN POR PARTIDOS JUDICIALES (En hectáreas y en porcentaje) Partido Superficie Superficie Diferencia 1876 1885 1885-1876 Aranda 7.136 14.684 7.544 Belorado 10 52 42 Briviesca 620 1.534 914 Burgos 15 10 5 Catrogeriz 1.600 2.000 4ÓO Lerma 2.700 5.000 2. 300 Miranda 370 700 330 Roa 3.680 12.100 8.420 Salas 10 60 70 Sedano Villadiego 224 453 229 Villarcayo 370 1. 200 830 TOTAL 16.735 37.793 exactos acerca de las Fábricas de alcoholes que existieran en los mismos, sin haber podido obtener más que lo que se dijo con fecha 1. o de Noviem· bre de 1884 y lo que se sintetiza en el adjunto estado. En cuanto al número de hectáreas de vifledo que V. E. llama la atención por si existiera error en los consignados, se han vuelto a repasar los antecedentes, y no, es que sin duda se han comparado con las que existieran en el afio 1857, Y no con las de 1877 que eran en el 1. o 43.102 y en el 2. o 16.521 existiendo una disminución de 26.581 hectareas: por lo tanto desde la última fecha o sea desde el afio 1877 hay un aumento de 21.272 que con las 16.521 suman el total de 37.793 que es el dato que se remitía en el interrogatorio de referencia. Nada se puede adicionar a lo dicho en cuanto al número de hectáreas que en esta provincia se destinan al cultivo de la vid, pues de los antecedentes que existen en la Secretaría y de las investigaciones practicadas no resulta aumento ni disminución alguna siendo por lo tanto 37.793 el número de hectáreas destinadas al cultivo de la vid. En cuanto a la producción me reconocerá V. E. lo difIcil si no imposible que es el obtener un dato exacto, tanto que de no hacerlo por uno mismo y en cada pueblo, es ilusorio el suponer y esperar que los cosecheros ni los Ayuntamientos lo den, sin bastar todas las razones que puedan aducirse, que no son pocas, para convencerles de que las investigaciones de Fomento no han de aumentar ni disminuir en nada sus impuestos respectivos, de donde resulta que hoy se posee en esta dependencia datos de producción de 1.014 . 541 hectólitros, de 566.895, de 564.249, de 491.209 y 425.549,16, Y ninguno puede decirse que es exacto, pues mientras que el LA «CRISIS DE LA FILOXERA» 121 1. o sale a 26,85 hectólitros por hectárea el último sale a 11,26, producción la primera exagerada para este clima, condiciones culturales y variedades de vid que se cultivan; y la segunda de 11,26 hectólitros por hectárea, reducida es, aunque parece se aproxima a la producción de la cosecha de vino en el año 1885, pues ha sido sumamente mala y hecha con falta de condiciones, tanto que aqur se acepta y hasta se considera exacta la de 425.549,16 hectólitros . . Lo mismo pasa con referencia al consumo, que se considera en 382.472 hectólitros para una provincia de 337.132 habitantes, consumo como se ve a la simple vista algo exagerado aunque se tenga en cuenta la población flotante, pues no se puede suponer más que 0,252 litros diarios por habitante, resultando 849,1n hectólitros y al año 310.166,05 que se diferencia de la producción en 115.383,11 que es la cantidad que puede considerarse exportable en el presente año. Como comprenderá V. E., todos, absolutamente todos los datos que se consignan son deducciones que aunque lógicas y bien calculadas no están esentas de errores, que hasta hoy son irremediables. Bien quisiera este Consejo provincial poseer medios para hacer una estad/stica verdadera, pero a pesar de sus buenos deseos tiene que conformarse con los datos siempre inexactos y a la par caprichosos que los pueblos remiten. Es cuanto puede manifestar a V. E. acerca de los antecedentes que pide en su atenta comunicación del 16 de los corrientes. Dios gure a V. E. muchos aFlos. Burgos 23 de Enero de 1886. El Gobernador Presidente: Agustrn de la Nava» (37). Después de respuesta tan clara y al parecer sincera, cabría esperar que olvidando los datos referidos a fechas anteriores a 1884, Burgos quedase en la conformidad de que la superficie de viñedo provincial era la' oficialmente reconocida de 37.793 hectáreas. Pero no fue así, como lo prueba un interesante documento de años después, en el que se procede a otra disminución importantísima, y esta vez debido posiblemente a un intento de reducir su contribución al fondo contra la filoxera. En efecto: como ya se ha dicho, la Administración ordenó la constitución de un fondo para la lucha contra la filoxera, fondo que debía ser constituido en el Banco de España, donde quedaba a la disposición del Ministro de Fomento, y al que Burgos debía contribuir con 0,50 ptas./ Ha. por no ser todavía «provincia filoxerada». Pues bien, de acuerdo con la superficie de viñedo que la Comisión de Agricultura comunicó en su contestación al Interrogatorio del 1.0 de mayo de 1884, se le fijó una contribución de 19.000 pesetas, de las cuales sin embargo sólo depositó 10.000 pesetas. Esto dio lugar a una reiterada reclamación, a la que se (37) Ibídem, legajo 15. 122 CONCEPCION CAMARERO BUlLON contestó, sorprendentemente, con el dato de que la superficie plantada de viñedo era tan sólo de 15 .902,2 hectáreas, de las que incluso se aportaba el detalle de su distribución por partidos (v. Cuadro 5). Cuadro 5 SUPERFICIE DECLARADA DE VIÑEDO BURGALÉS, 1892 (En hectáreas) Aranda 7.065,04 Belorado 127,86 Briviesca 553,57 Burgos 103,55 Castrogeriz 1.587,65 Lerma 2.902,53 Miranda 92,56 Roa 1.452,43 Salas 82,83 Sedano Villadiego 570,93 Villarcayo 1.362,92 TOTAL 15.902,20 y como la discrepancia era muy importante, el Gobernador arguye que: «En vista de este resultado y teniendo en cuenta que faltan los partes de algunos pueblos, la Diputación acordó señalar la cantidad de 20.000 hectéreas como el dato més aproximado y por consiguiente viene consignado en sus presupuestos 10.000 pesetas que le corresponderán a razón de 50 céntimos por hectérea». y como la argumentación podía no resultar convincente, se descarga la posible ocultación en las declaraciones de los pueblos: «La Diputación mal puede hacerse responsable de la veracidad de los partes, puesto que no estén comprobados; sin embargo, mientras no se pruebe la inexactitud de estos documentos, que son oficiales, no es posible alterarlos ni hacer el repartimiento con diferentes bases de imposición» (38). El documento es una joya. Bastó el gravamen de 50 céntimos/ hectárea para que desapareciera de «los partes» más de la mitad del viñedo. No añadiremos más ejemplos de lo que podríamos denominar «la cuestión estadística». Como resumen, finalizaremos estas páginas con algunas notas, que no conclusiones. Una, que aunque es mucho lo que ya se sabe acerca de la «crisis de la filoxera», queda todavía mucha documentación aparentemente inexplotada, buena parte para el nivel nacional y mucho más abundante para los niveles local y provincial. Dos; que la filoxera dio lugar a un interés elevado por parte de la Administración en relación al (38) Ibídem, legajo 168. LA «CRISIS DE LA FILOXERA» 123 viñedo, lo que nos ha legado paquetes de documentación de tanto interés como el ya mencionado interrogatorio de mayo de 1884. Tres, que en los estudios hasta ahora más documentados se vierten tesis en relación al comportamiento de la Administración que cuando menos deberían haber quedado en el terreno de las hipótesis, pues si en ellos se aportan testimonios que llevan a dar por sentada la pasividad cuando no la negligencia de la Administración Pública, pueden argüirse otros muchos en sentido contrario. Cuatro, que si el volumeri de información estadística acopiada con motivo de la filoxera es muy importante, se precisa de un estudio monográfico que contraste las sucesivas cifras y establezca criterios de aceptación o rechazo de las mismas. Mientras ese trabajo no se realice, los datos referidos a superficies, producciones, viñedos filoxerados, etc., deben ser manejados con sumo cuidado. CONCEPCION CAMARERO BULLON Universidad Autónoma de Madrid