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Memoria sobre las diversiones públicas

Jovellanos, Gaspar Melchor de (1744-1811)

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MEMORIA SOBRE LAS DIVERSIONES PÚBLICAS, Ñ ES ESCRITA POR D. GASPAR MELCHOR DE JOVELLANOS, ACADÉMICO DE NÚMERO, Y LEIDA EN JUNTA PÚBLICA DE LA REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA el 11 de Julio de 1796. EN MADRID EN LA IMPRENTA DE SANCHA. AÑO 1812. A a a ds ADVERTENCIA DEL AUTOR. Diao el supremo consejo de Castilla de arreglar la policía de los espectáculos, mando á la real Academia de la Historia Por orden de primero de Junio de 1786, le informase lo que le constase acerca de los Juegos , espectáculos y diversiones públicas Usados en lo antiguo en las respectivas proVincias de España; y la Academia para desE€mpeñar este. trabajo , cometió á mi cuidado su preparacion. Desde antonces me deIqué á recoger con la posible diligencia los hechos y noticias que acerca de la materiz : Cas, historias particulares , y Otras obraf €rudicion , y esperaba una temporada | de ocupaciones para reunirlos y ordenar Qual convenia. Pero las funciones or Flas tareas derivadas de ellas prolongaro! esta esperanza de un dia en otro, hasta quie En 1789 la ví desaparecer casi del todo. En Junio y Noviembre de dicho año se digno S. M. confiarme dos comisiones fuera de Madrid: 1? visitar el colegio militar de Calatrava en Salamanca , y formar A 2 (2) el plan de sus estudios : y 2? promover el cultivo y comercio del carbon de piedra en Asturias. Desempeñé la primera desde Abril hasta Agosto de 1790, y dado que hube cuenta de ella en el real consejo de las Ordenes, volví á partir para este principado, y emprendí desde luego la visita de sus ricas y numerosas carboneras. En esta ocupacion me halló el oficio de la Academia, que dió la última ocasion á esta memoria. Este oficio fué causado por otra orden del real consejo , que con fecha de 13 de Octubre de dicho año, y á instancia del señor fiscal, encargaba á la Academia el breve despacho del informe que le tenia pedido desde 1786. Pd y Ya se vé que la Academia, que habia descuidado este trabajo en fe de que yo le promovia, tenia derecho á culpar mi tardanza. Pero haciendo justicia 4 mi diligencia, y persuadida á que algun inevitable em: barazo fuese la causa de tan larga demora, se contentó con preguntarme por oficio de 14 de Noviembre siguiente , ¿en qué estado tenia d habia dexado su encargo? Tan generosa atencion movió fuertemernte mi ánimo ; y por lo mismo , aunque envuelto en tan nuevos cuidados , ausente de Le - e E MS 2 RIADA ÓN, a a An a aa a (3) mi casa y mis libros, sin el auxilio de muchos curiosos apuntamientos que tenia entre ellos; y lo que es mas, sin el que pudiera hallar en la direccion y las luces de la Academia , me arrojé á extender la presente memoria, que dirigí á sus manos en 29 de Diciembre de 1790. La favorable acogida que mereció entonces de la real Academia, recompensó suPerabundantemente mi trabajo: pero la distincion con que la honró despues, leyéndola en la primera junta pública de 11 de Julio de 1796, y destinándola á la prensa, fué muy superior á mis esperanzas , y aun á mis deseos. Sin duda que para aparecer mas dignaMente ante el público necesitaba dé mucha Correccion y mucha lima: y fuera yo el Primero á dárselas como lo soy á echárselas de menos, sino durase todavía aquella falta de proporcion y auxilios, que fué cauSa y debe ser disculpa de su imperfeccion. l lector imparcial sabrá ser indulgente con “UN trabajo preparativo , emprendido con el zelo mas puro en obsequio del público , y * su solo bien consagrado. (4) INTRODUCCION. Siendo tantos y tan varios los objetos de la policía pública, ni es de extrañar que algunos por escondidos d pequeños se escapen de su vigilancia , ni tampoco que ocu- - pada en los medios y pierda alguna vez de vista los fines que debe proponerse en la direccion de los mas importantes. Algo de uno y otro se ha verificado entre nosotros, respecto de las diversiones públicas , en unas partes abandonadas á la casualidad d al capricho de los particulares , como si no tuviesen la menor relacion con el bien general; y..en otras O vedadas d perseguidas con arbitrarios é importunos reglamentos , como si nada interesase en ellos la felicidad individual. Para ocurrir á entrambos inconvenientes , el primer tribunal de la Nacion trata de arreglar este importante ramo de policía, y conociendo quanta luz puede recibir de los exemplos de la antigiiedad , convida á la real Academia para que texa su historia. El desempeño de tan estimable confianza requeria alguna preparacion , Y la real Academia honrándome con la suya, A (3 me:encarga que reuna los hechos y noticias y antiguas que dicen relacion con las diversiones públicas. Tales son el impulso y el objeto de esta memoria. | No me toca 4 mí recomendar mi trabajo, ponderando la extension y dificultad de la materia, y la falta de. auxilios con que le he emprendido. Tocame sí adelantar dos advertencias que creo convenientes para instruccion de mis lectores. 1% Que no he puesto grande empeño en fixar la introduccion de los espectáculos en cada una de nuestras provincias : porque habiéndose adoptado todos en casi todas , no me ha parecido ni necesaria ni provechosa esta prolija indagacion. 2? Que he puesto mas intenso cuidado en descubrir las relaciones políticas del objeto de esta memoria: porque destinada á la instruccion de un expediente gubernativo , debí creer que la parte de erudicion seria en ella la menos imPortante. : En conseqúiencia he dividido mi trabajo en dos partes , destinando la primera 4 descubrir el orígen de las diversiones públicas en España, y su progreso hasta nuestros dias: y la segunda á indicar el influxo que ellas pueden tener en el bien ge- E QUA neral , y los medios que me parecen mas convenientes para conducirlas á tan saludable fin. De este modo la real Academia, que reune en su seno tanta erudicion histórica , y tanta doctrina política , mejorando la imperfeccion de este escrito , sabrá. llenar los deseos del consejo de un modo digno de su nombre y de la pública expectacion., EA PRIMERA PARTE. 1 entrar en materia no subiré 4 épocas muy remotas. Las que precedieron á la dominacion romana son demasiado obscuras y distantes para que merezcan nuestra atencion. Perteneciendo á lo que podemos llamar nuestros tiempos heroicos, ¿qué nos Presentarian sino fábulas y tinieblas? La crítica puede seguir entre unas y otras las huellas de la historia nacional hasta columbrarSus orígenes ; pero la política debe buscar una luz mas cierta y clara para observar Ruestros usos y costumbres con algun provVecho. .. —Baxo los romanos gozó España de los Juegos y espectáculos de aquella gran nao pues que habiendo adoptado su re- '8lOn , sus leyes y costumbres , mal reuSarta los usos y estilos que de ordinario inEA la moda sin auxilio de la autoriNe endo faltasen otras pruebas de esta Mba E , las ruinas de circos y teatros, de rOS y naumachias que existen en oledo , en Mérida, en Tarragona , en ha e Santi-Ponce y en Murviedro ¡y Caciones y monumentos erigidos (14) bles sus castillos ; y el pueblo que apenas conocia otra profesion , dado á arrendar sus ganados , y á cultivar las pocas tierras que estaban libres de las incursiones de los moros al abrigo de las fortalezas , d en el recinto de alguna poblacion fuerte y mu-_ rada. Fuera de Burgos y Leon no se presenta ciudad alguna populosa antes del siglo XII. , ni estas podian serlo mucho , si se atiende á que la corte no estaba permanente en ellas, á que la nobleza vagaba Ó vivia en sus casas fuertes, 4 que el clero ¡secular era muy escaso , y el regular casí heremita, y sobre todo á que el pueblo suplia las necesidades naturales con su industria doméstica : ignorados todavía el luxo extrangero y las artes de pura comodidad , y reunidos en los hogares rústicos el cultivo de la tierra y las artes necesarias. En semejante situacion ni habia espectáculos , ni las diversiones eran objeto de la legislacion ni de la policía. La nobleza - pasaba en la caza los breves intervalos de paz que permitia la dura condicion de los tiempos : dada tambien al exercicio y €strépito de las armas en este pasatiempo, qué era una verdadera imagen de la guerra. si alguna vez se recreaba, alanzando , 0” Eo ES) fordandoó rompiendo tablados, no hacia mas Que variar la forma sin mudar el objeto de su imitacion: pues que todos estos juegos se reducian á ostentar pujanza y destreza en el tiro del bofordo d lanza , arma prinCipal del noble en los combates. Ni eran por aquel tiempo menos sencillos los entretenimientos del pueblo , que sin derecho ni representacion conocida en el orden civil, parecia menos digno de la Atencion del gobierno; siguiendo el pendon de sus señores en la guerra, O atado á sus. Solares en la paz, no conocia otra recreacion Que el descanso. En un dia festivo, claro y Sereno , el esparcimiento y la cesacion del Trabajo hacian su mayor delicia, y si en él Se daba á la carrera, al salto y á la lucha, somo los pueblos de la antigiiedad , era Porque amigo como ellos de accion y moVimiento, aborrecia las diversiones sedena j pa e de vigor Vo y como ellos , se complacia en la ostentación de sus fuerzas, y cifraba en su Mercicio su mayor recreo. | ROMERÍAS. En esta época sin duda creció y se fo- | B (16) mentó el gusto de las romerías , cuyo orígen se pierde en los tiempos de la primitiva fundacion de todos los pueblos. La devocion sencilla los llevaba naturalmente á los santuarios vecinos en los dias de fiesta y solemnidad, y allí satisfechos los estímulos de la piedad , daban el resto del dia al esparcimiento y al placer. Reunidos en un punto por la identidad de deseos, buscaban el solaz en comun, y entonces la concurrencia y la publicidad aumentaban el interes de sus juegos, que pudieran llamarse espectáculos á ser mas estudiados d menos casuales. El luchador, el tirador de barra, el jóven diestro en la carrera y en el salto, 'sentla crecer su interes y su gusto á par del número de sus espectadores , y la gloria del vencimiento le hacia percibir por la vez primera aquella especie de grata sensacion que mas lisonjea, el corazon humano. Si no se introduxeron , por lo menos es de sospechar que en este tiempo se propagaron el uso y la aficion á nuestras danzas populares. La mayor parte de ellas son tan sencillas y agenas de artificio , que indican un orígen remotísimo y acaso anterior á la invención de la gimnástica. Empero hay muchas en que una cuidadosa ob: . (17) servacion pudiera por:su forma y enlaces atinar con la época de su establecimiento, y entonces sin duda se hallaria coincidiendo con la que hemos determinado *. Importa poco esta averiguacion. Harto mas importa la observacion de que existen mu- - chos pueblos todavía, que preservados de la infeccion del vicio no reconocen Otro 1 Consérvanse aun en el pais en que escribo dos danzas que pueden confirmar. lo dicho en el texto, conocidas por los nombres de danza de romeros y dan za de espadas. El nombre de la primera, y la esclavi-. Na , bordon y calabaza con que se adornan sus danantes , indican bastantemente su orígen : y siendo bien conocido en la historia el tiempo en que empezaron y crecieron las peregrinaciones S. Salvador de Oviedo , tampoco parece dificil determinar su época. La de la segunda, que sin duda es de mas antiguo y noble orígen , puede inferirse de su forma. Todas sus Mudanzas ó evoluciones terminan en una rueda en que los danzantes teniendo recíprocamente sus espa= das por la punta y pomo , forman la figura de un escudo. Formada , sube en él el caporal ó guion de la danza , y alzado por sus camaradas en alto, y vuelto €n torno á las quatro plagas principales del mundo, ace con su espada ciertos movimientos, como en desafio de los enemigos de su gente. Los que saben la a o de los reyes visigodos , poco a e en atinar con el orígen , ó por lo meipo de esta danza. B 2 (18) recreo que estas alegres concurrencias , y los inocentes juegos y danzas que hacen en - ella su delicia. Esto es el pais en que vivo, y esto era España antes del siglo XII. ' Pero conquistada Toledo, y asegurado de incursiones el pais que está aqiiende de Guadarrama , empezó á crecer y prosperar la poblacion de Castilla. Renacieron entonces sus antiguas ciudades, y se llenaron de habitantes. Ayila , Salamanca y Segovia se repoblaron á la entrada del siglo XII, y trás ellas Zamora , Toro, Valladolid y otros pueblos de gran nombradía. Ya por aquel tiempo estaba España llena de extrangeros, que venian á bandadas á. buscar fortuna en nuestras guerras, y el luxo y la cultura traidos de Oriente, empezaban á templar la rudeza de las antiguas costumbres. Instituyeronse las Ordenes militares 4 semejanza de las de Jerusalen: gran parte de nuestra nobleza abrazó su instituto, y en la restante se imbuyó su espíritu. Así entraron y cundieron por España los usos y costumbres de ultramar, la disciplina , la táctica, los juegos y espectáculos de Oriente , que tanto brillaron en los siguientes siglos. Pero en el XII. una feliz reunion de o LS (19) ! favorables circunstancias acabó de elevar el espíritu, y de modificar el carácter de nuestros caballeros. Las conquistas de los rey- - hos de Jaen, Córdoba, Murcia y Sevilla, debidas á su esfuerzo , los llenaron de gloria y de riqueza, y habiendo arrinconado á los moros en Granada, pudieron ya gozar de algunos intervalos de paz mas larga y segura. Que los diesen solo al descanso no era de esperar de unos hombres tan acostumbrados 4 la accion, y que habian. recibido ya algunas semillas de cultura, Fué - pues tan natural que los consagrasen á su - diversion y entretenimiento , como que hallasen su mayor recreo en el exercicio de las armas. Y sea que ningun otro exercicio llama mas poderosamente al trato de las mugeres , segun la justa observacion de Aristóteles 1, sea que en el camino del placer nada sale tan pronto al paso como el amor : ello es que tardaron poco nuestros ; »La aficion á las armas y á las mugeres van »siempre juntas: y es de notar quelas naciones mas »belicosas son tambien las mas enamoradas. Así que ua fábula , que representa á Marte enlazado enus, no fué una invencion caprichosa , sino »u ; ” A PE cm bien fundada alegoría.” Aristóteles , polític. e 2. (20) caballeros en asociar los objetos de su amor ' al de sus placeres ; y que las damas fueron admitidas luego á participar de sus diversiones. Y he aquí el mas natural y cierto orígen de la galantería caballeresca. La hermosura admitida á las fiestas y espectáculos públicos , vino á ser con el tiempo el árbitro soberano de ellos. Llamada primero á4 celebrar las proezas del valor, hubo de juzgarlas al fin: y aunque solo se buscab2 | su admiracion , fué necesario reconocer Su imperio : un imperio tanto mas seguro, quanto la ternura del interes fortificaba el influxo y el poderío de la opinion que le servia de apoyo. “Desde aquel punto ya nadie quiso pi" recer á vista de las damas grosero ni cobatde ; y el valor aliado con la galantería fué tomando aquel tierno y brillante colorido, que si no cubrió del todo su fiereza, pol lo. menos la hizo mas agradable. Así se amoldó y fixó el carácter de los caballeros de la edad média : carácter que dirigid desde eb” tonces todas sus acciones, que se descubré principalmente en sus fiestas de monte Y sala, en sus torneos y justas , y juegos de caña y de sortija, y hasta en las luchas 4 toros ; y que al fin reguló el ceremonial Y + (21) la pompa, y la publicidad y el entusiasmo con que llegaron 4 celebrarse estos espectáculos. ; y JUEGOS ESCÉNICOS. Ni fué otro el orígen de los juegos escénicos por mas que parezcan distantes de aquel principio. Es sin duda que el siglo XII. fué el siglo de los trobadores y juglares, y en el que sino empezó tomo mas vuelo la poesía vulgar. Esta poesía era entonces cantada , y por la mayor parte draMática. En la historia de los trobadores del Abate Millot hay un documento muy conuyente á este propósito: y es una sentencla de Alfonso el Sabio , que distinguiendo la entretenimiento y placer , de- :S a la estimacion debida á cada uno de S diferentes profesores : prueba de que astilla estaba ya llena de trobadores, juE y juglaresas, de danzantes, represendi Y menestrales , de mimos y saltim- ¿US y otros vichos de semejante ralea. o $ mas sobresalientes admitidos Ple ss Pe y castillos consagraban su Hobes he a diversion de Los grandes y seME : menos entretenian con sus bufoal pueblo congregado en las plazas y ai + v (22) corrillos. Así empezó la representacion de los misterios, y así tambien la de acciones. profanas, que despues veremos coincidiendo con esta época. Es de notar que ya por aquel tiempo el pueblo que asistia á todos estos espectáculos empezaba á ser algo. Reunido en ciudades U villas populosas , siguiendo en la guerra el estandarte real baxo el pendon de sus concejos, y protegido en la paz á la sombza del gobierno municipal : representado en las córtes por procuradores, y regido en su casa por jueces electivos : finalmente dado al pacífico exercicio de la industria y artes en corporaciones privilegiadas, se le vé existir civilmente, y empezar á ser menos dependiente y mas rico: y Sl no se mezcló en las diversiones de la nobleza , por lo menos se dió con ansia 4 verlas y admirarlas, y aun mismo tiempo se enriqueció y se entretuyo con ellas. JUEGOS PRIVADOS. Por último el siglo XIIT. nos ofrece abundantes testimonios de todas las recreaciones públicas y privadas que se conocieron despues hasta los reyes católicos. En Xx (23) Él hay memoria de los juegos de algedrez y damas , que menciona la historia de ultramar con los nombres de escaques y de tablas. La hay de los juegos de pelota , de tejuelo , de dados y otros diferentes que «citan las leyes de partida, y prueban que la nobleza y pueblo se iban aficionando 4 diversiones mas sedentarias, y que si aquella cazaba menos, éste no necesitaba salir en romería para solazarse. Tal era el estado de Castilla quando Nacieron sus espectáculos : y tal tambien: el de Aragon, aunque no hayamos hablado particularmente de sus usos y costumtes. Los que conocen su historia saben Que los juegos y regocijos de su nobleza Y pueblo distaban poco en el siglo XIIL de: los que hemos indicado. Una razon Particular hace creer que en este reyno se Abrian arraigado primero los que vinieton de Oriente, ya porque á las guerras de ultramar pasaron de sus provinciás maYOr número de aventureros con el conde de Tolosa , que no de España la mayor, y Ya por su trato íntimo y freqúente con el e francés , que adoptó mas temprano $ Usanzas. La misma causa debió proucir los mismos efectos en Navarra, y (30) S ron en Burgos , donde en medio del mas brillante aparato, y de una prodigiosa concurrencia fueron armados tantos caballeros naturales y extrangeros, fueron lidiadas tantas justas y torneos, y fueron admirados tantos convites y fiestas y alegrías, acabaron de fixar y refinar el gusto caballeresco. Desde entonces los torneos fueron la primera diversion de las córtes y ciudades populosas , y con ellos se celebraron las Ocasiones mas señaladas de regocijo público, coronaciones y casamientos de reyes, bautismos , juras y bodas de príncipes, con quistas, paces y alianzas , recibimientos de embaxadores y personages de gran valía”, y aun otros sucesos de menor monta , ofrecian 4 la nobleza, siempre propensa á lucir y ostentar su bizarría, freqiientes motivos de repetirlos. Con el tiempo se solem- “nizaron tambien con torneos las fiestas eclesiásticas 1, y al fin llegaron á celebrarse por mero pasatiempo: pues de una de estas fiestas dispuesta en Valladolid por el condes1 Quando mandaba facer muy honradas fiestas, é procesiones , mandaba facer justas, é torneos, é jue” gos de cañas, é daba armas, é caballos, é ricas ropas» é guarniciones á aquellos que estas cosas habian de facer. Crón. de D. Enrique III. part. 1. cap. 11» (31) table D. Alvaro de Luna , en que justó de aventurero Juan el II. , da noticia muy individual la crónica de aquel infeliz valído (cap. 52.) Creciendo la aficion á este regocijo creCieron tambien su pompa y el número de combatientes presentados á él. Hubo torneo de quince á quince, de treinta á treinta, de cincuenta á cincuenta, y aun de Ciento á ciento, que tantos caballeros lidiaron en las fiestas con que fué celebrada en Zaragoza la coronacion del buen infante de Antequera. Lidiábase en los torneos á pie y á caallo , con lanza 6 con espada * , en liza d En campo abierto, y con variedad de arMaduras y de formas. La justa era de ordinario una parte del espectáculo , á veces Separada , y siempre mas freqiiente , como Que necesitaba de menor aparato y número * combatientes. Distinguíase del torneo en ue este figuraba una lid en torno de mu- £10s con muchos , y aquella una lid de encentro de hombre á hombre. Y otro tanto r Cha d bró D. Pedro el Cruel fué herido en la mano dere- € una punta de espada en un torneo que celeen Torrijos en 1353. Véase su crónica. C (32) se puede decir de los juegos de caña y sortija , porque estas diversiones juntas O separadas admitian un mismo ceremonial, y unas mismas leyes * con mas O menos pompa, segun el lugar y la ocasion con que se ] OEA: Pero en todas brillaba el espíritu de galantería que las engrandeció , y fué haciendo mas espectables desde que empezaron á concurrir á ellas las damas. Las matronas y doncellas nobles no asistian como simples espectadores, sino que eran consultadas para la adjudicacion de los premios, y eran tambien las que por su mano los entregaban á los combatientes. No habia caballero entonces que no tuviese una dama á quien consagrar sus triunfos ; mi dama que no graduase por el número de ellos el mérito: de un caballero. Desde entonces ya nadie pudo ser enamorado sin ser valiente : nadie cobarde sin el riesgo de ser infeliz y desdeñado. Y quando el luxo introduxo en estos juegos otra especie de vanidad , abriendo 1 Lasleyes que debian observar los combatientes» así en el torneo como en la justa, se hallarán á la la:- ga en los apéndices 1, y 2. (33) ála riqueza un medio de ocultar entre el esplendor de sus galas , las menguas de la gallardía , el ingenio entró en otra mas noble competencia , llegando algunas veces con la agudeza de sus motes “y divisas, adonde no podia rayar la riqueza con todos sus tesoros. ] Así se engrandeció este espectáculo. La idea que hoy conservamos de él es ciertamente muy mezquina y distante de su magnificencia , pero crece al paso que se levantala consideracion á sus circunstancias. PorQue ¿quién se figurará una anchísima tela POmposamente adornada y llena, de un brilante y numerosísimo concurso : ciento ó doscientos caballeros ricamente armados y guarnidos , partidos en quadrillas y pronLOs á entrar en lid : el séquito de padrinos Y escuderos , pages y palafreneros de cada ando : los jueces y fieles presidiendo en Su catafalco para dirigirla ceremonia y juzSar las suertes : los farautes corriendo acá Y allá para intimar sus órdenes ,y los taRedores y menestriles -alegrando y encendiendo con la voz de sus añafiles y tambo- *€S : tantas plumas y penachos en las ciMeras , tantos timbres y emblemas en los Pendones , tantas empresas y divisas y leca - (34) tras amorosas en las adargas: por todas partes giros y carreras, y arrancadas y huidas: por todas choques y encuentros , y golpes y botes de lanza , y peligros y caidas y vencimientos? ¿Quién , repito, se figurará todo esto sin que se sienta arrebatado de sorpresa y admiracion? ¿Ni quién podrá considerar aquellos valientes paladines exercitando los únicos talentos que daban entonces estimacion y nombradía en una palestra tan augusta, entre los gritos del susto y del aplauso, y sobre todo á vista de sus rivales y sus damas, sin sentir alguna parte del entusiasmo, y la palpitacion que herviria en sus pechos aguijados por los mas poderosos incentivos del corazon humano, el amor y la gloria? Por eso quando Jorge Manrique , deplorando la muerte de su padre el maestré de Santiago , recordaba el esplendor y la grandeza de la carte en que D. Rodrigo pasára su juventud, prorrumpe en estas tal sentidas palabras : ¿Qué se hizo el rey D. Juan? ¿Los infantes de Aragon qué se hicieron? ¿Qué fué de tanto galan? o o ot YN (35) ¿Qué fué de tanta invencion como trageron? | ¿Las justas y los torneos, paramentos , bordaduras y cimeras, fueron sino devaneos?, ¿Qué fueron sino verduras de las eras? ¿Qué se hicieron las damas, sus tocados , sus vestidos, sus olores? ¿Qué se hicieron las llamas de los fuegos encendidos de amadores? ¿Qué se hizo aquel trobar, las músicas acordadas que »tañían ? ¿Qué se hizo aquel danzar, y aquellas ropas chapadas que traian? Aquella en efecto fué la época en que mas brillaron el esfuerzo y la galantería Castellana. Juan el IL. á imitacion de su tatarabuelo fué muy dado á estas diversioNes , presentándose muchas veces en ellas, y logrando mas aplausos que los que desPerdiciaba la adulacion. ¿Y quién de no- mn tl 3 | | (36) sotros ignora aquella célebre justa, que con admiracion de naturales y extrangeros mantuvo el valiente paladin asturiano Suero de Quiñones en el paso del puente de Orbigo, famoso por este suceso, y de la qual eantó Otro poeta? Aun dura en la comarca la memoria de tanta lid, y la cortante reja descubre aun por los vecinos campos pedazos de las picas y morriones, petos , caparazones y corazas, en los tremendos choques quebrantados. Con varia suerte continuó este espectáculo - hasta el siglo anterior. Habíanle prohibido los concilios , privando á los que morian en él de sepultura eclesiástica, y aun los reyes de Francia vedaron los torneos fuerá de la corte. Pero la prohibicion de los cánones , que no aparece en nuestra disciplina nacional, se entendió de aquellos tor- . neos y justas que los franceses llamaban 4 Jer emoulu (y que pudieramos traducir á casquillo quitado) , porque en ellos el riesgo de muerte era próximo. Aun la que se hizo en Francia es “atribuida por el presidente Hainault á la política de sus reyes, (37) | . , : £ que querian átraer los nobles 4 la corte. Ello es que entre nosotros corrieron sin tropiezo , hasta que ridiculizadas las ideas caballerescas por la obra inmortal de Cervantes, y mas aun por el abatimiento en Que cayó la nobleza á fines de la dinastía austriaca, acabaron del todo estos espec- - táculos , perdiendo el pueblo uno de sus HS mayores entretenimientos, y la nobleza uno de los primeros estímulos de su elevacion y carácter. | ¿Y por qué no lo mirarémos como una Pérdida? Sin duda que á los ojos de la moderna cultura desaparece toda la ilusion de este espectáculo, y que nada se vé en los torneos que no huela á ignorancia y barbarie. Pero sin aprobar lo que podia haber en ellos de bárbaro y brutal *, ¿qué nomY »Todo animal (dice Ferguson) se deleyta en el »exercicio de sus fuerzas. Retozan con sus garras el »lobo y el tigre : el caballo olvidando el pasto da al- ”guna vez su crin al viento para correr los ancho? »Campos; y el novillo, y aun el inocente recental topan con las frentes antes de sentirlas armadas, como en para las luchas que los esperan. El lea Si E menos propenso á ellas se complace tamido el uso de sus facultades naturales y Ora exersu agudeza y elogiiencia , ora su fuerza y (38) bre daremos á esta comezon de crítica, que perdiendo de vista las costumbres y los tiempos , no sabe descubrir aquel secreto vínculo que tan poderosamente los enlaza? ¿Pues qué, quando la nobleza, encargada de la defensa pública formaba nuestra cabalería , y en ella el mas poderoso nérvio de nuestras huestes: quando selidiaba de hombre á hombre y cuerpo á cuerpo; y quando la táctica de los campos era exáctamente la misma que la de las lizas, podremos mirar como ageno de la educacion de la nobleza un exercicio tan conforme á su profesion y á sus deberes? ¡Rara contradiccion por cierto! ¿Censuramos como bárbaros el espíritu y bizarría de la antigua nobleza, y baldonamos á la nobleza actual »destreza corporal contra un antagonista. Sus juegos »son freqiientemente imágen de la guerra : en ellos »»derrama su sudor y su sangre; y mas de una vez sus »fiestas y pasatiempos terminan con heridas y muerstes. Nacido para vivir poco, parece que hasta Sus »diversiones le acercan al sepulcro.” (An Essay OM the history of civil society. part. 1. sect. 4.) Esta justa observacion hará mirar con menos extrañeza los pa” satiempos de nuestros mayores. Sin duda que el abandono de los mas feroces se debe á los progresos de la civilizacion: pero miremos adelante y veremos quan” to nos falta que andar en esta ilustre carreras p E e y ' (39 ) por haberlos perdido? Seamos mas justos, y si aplaudimos el destierro de aquel furor que reynaba en los torneos , dolámonos á ? lo menos de no haber acertado á mejorarlos. Dolámonos de no haber subrogado cosa alguna á un espectáculo tan magnífico, tan general y tan gratuito. ¿Hay por ventura algo que se le parezca en nuestras ruiNes , exclusivas y compradas fiestas? ¿Hay Alguna que tenga la mas pequeña relacion, 9 la mas remota influencia (se entiende proVechosa) en la educacion pública ? TOROS. Ciertamente que no se citará como tal ' A lucha de toros, á que nos llaman ya la Materia y el orden de este escrito. Las leYes de partida la cuentan entre los espec- “culos Ó juegos públicos. La 57. tit. 15. Part. 1. la menciona entre aquellas á que “0 deben concurrir los perlados. Otra ley * | d * 4 part. 7. tit. de los enfamados ) pue- € hacer creer que ya entonces se exercitaA este arte por personas viles , pues que a los infames 4 los que lidian 2 sleras bravas por dinero. Y si mi me- “ria no me engaña , de otra ley d orde- (46) rida de monte , los combatientes se junta-. ban á comer y departir en comun, ya en el palacio d castillo del mantenedor de la fiesta, ya en tiendas O salas levantadas al propósito. Con ellos concurrian tambien las damas , prelados y caballeros que habian asistido al espectáculo , todos vestidos en gran gala, y seguidos de numerosas quadrillas de trobadores y juglares , menestriles, y tañedores de instrumentos. Ricos paños de oro y seda, y brocados adornaban las salas ; gran copia de cirios y antorchas las alumbraban ; y los metales y piedras preciosas lucian tanto mas en los aparadores Y vaxillas , quanto eran entonces mas raros» En fin el aparato era en todo magnífico Segun las circunstancias de los tiempos , Y el garbo y facultades del dueño de la fiesta. En estas galantes asambleas , la conver sacion , toda de armas y amores , corria de Ordinario por los lances de la pasada fies” ta, y por los objetos á que iban consag!?; dos, y dando materia á los aplausos Y ? las disculpas , y premiando ó consolandO á los combatientes los hacian mas dicho” sos O menos infelices. La música , que ayi”, dada de la poesía y el canto alternaba CoM la conversacion, ó la cubria , tampoco $0” (47) -* naba sino amores y hazañas , y en ella los trobadores O poetas líricos del tiempo pugnaban por ostentar su estro y entusiasmo, ya levantando al cielo las proezas del valor, ya los encantos de la hermosura. EnMedio de tanta alegría se servia la cena, Siempre abundante y espléndida, y aun se Puede decir que siempre delicada , si se Atiende á la complexion y al hábito de vida de unos convidados, que no podian echar Menos la variedad de manjares y condimentos , con que el arte de cocina se acomodo despues á la degradacion de las fuerzas y de los paladares. A todo sucedia y ponia el bayle, que alternandg con la converSacion y con la música , se prolongaba coMO en nuestros dias por la alta noche. DanZaábase ya entonces entre damas y caballeYOS: danzábase de uno á uno, O de mas á Mas ; y se danzaban bayles de enlace y Maestría en que la moda, á lo que se puea Colegir de sus varios nombres y tonos, A introduciendo cada dia nuevos artificios Pas extrangeras. Que tambien entoncomo ahora, y en esto como en mas Slaves Cosas , los hombres siempre instables - ¿VINOS , miraban con hastío lo conocido, Y Se perecian por lo raro y lo nueyo. D * | (48) Pero en medio de esta liviandad , tan propia de nuestra condicion , observemos el gran paso dado al favor de las fiestas palacianas hácia la cultura del espíritu, y como fueron haciendo á los hombres mas sociables, mas sensibles, y como poco á poco los fueron guiando hácia los tranquilos y honestos placeres de la buena compañía. En ellas los caballeros olvidada su ferocidad, y los riesgos y los odios del combate , en- | traban á distinguirse en una nueva palestra de ingenio y galantería. Allí ya no brillaba la riqueza con su luxo y sus galas, si la ur banidad y delicadeza del trato no la sostenian; ni el imperio de la hermosura dexaba de necesitar para conservarse del chiste Y la agudeza. Y el valor brutal, la groserd ostentacion, la fria, muda y insignificante belleza quedaban deslucidos en unas COM” currencias donde reunidos los hombres , Y comparados por las dotes del ánimo, la eX | celencia y la palma era siempre adjudicada por la justicia á las sublimes gracias del in genio. JUEGOS ESCÉNICOS. + . . Acaso fué necesaria esta preparacion PY «ya que los españoles gustasen del incompY (49) rable placer que les estaba guardado en los juegos. escénicos de que ahora vamos á hablar. Su historia no es menos curiosa que la de las diversiones caballerescas. D/examos indicado su orígen en la representacion de los misterios ; pero estas farsas sagradas no podian saciar la curiosidad de un siglo que habia combinado ya la religion con la marcialidad , y la devocion con la galantería. Fuéronse poco á poco introduciendo en ellas asuntos y personages ridículos , y “al fin se reduxo el espectáculo á acciones, choCarrerías , y danzas del todo profanas. Una ley de partida prueba que esta mezcla emPezó muy temprano, y sus palabras son deMasiado notables y oportunas al propósito Para que no merezcan la atencion de la Academia. » Nin deben (dice la ley 34. »Ut, 6. part. 1. hablando de los clérigos ) »ser facedores de juegos de escarnios por- »que los vengan á ver gentes como se fa- »Cen. E si otros omes los ficieren, non de- »ben los clérigos y venir, porque facen y Muchas villanías, é desaposturas. Nin deDen otro si estas cosas facer en las egle- "»SIas, antes decimos que los deben echar 38 E entes Pero Tepresenay que puedan los clérigos facer D 2 : PP A a a CATAN AAA A dd 2. AZ »% | ESA 1 Ñ =s»ansi cómo de la nascencia de nuestro Se- ' » or Jesu¿Cristo en que muestra como el ll -»Angel vino á los pastores, é como les »»dixo como era nascido Jesu-Cristo. E otro. | s»»si de su aparicion como los reyes magos » le vinieron á adorar, é de su resurreccion, 19 que muestra que fué crucificado , é-resus- »»cito al tercero dia. Tales cosas como estas 3 que mueven al hombre á facer bien , é á » haber devocion en la fé, puédenlas facer: »é demas porque los hombres hayan remembranza, que segun aquellas fueron las tras fechas de verdad. Mas esto deben far apuestamente, é con muy gran devoon, é en'las cibdades grandes donde | iere arzobispos O obispos, é con su ¿yfnandado de ellos , 0 de los otros que tuhy JA Vieren sos veces, é non lo deben facer en SL aslas aldeas , nin en los logares viles, nin » por ganar dinero con ellas.” Esta notable ley nos ofrece las siguien” s tes inducciones : 1* Que á la mitad del siglo XII. habia ya representaciones de ob" jetos religiosos y profanos : 2% Que se hacian por sacerdotes y por legos : 37 Que $€ hacian en las iglesias y fuera de ellas; 4* QUE no solo se hacian por meros apasionados, sino tambien por gentes de profesion qué SOS TL ii (51) sin duda vivian de ello, y 4: quienes declata infames otra ley coetánea que ya hemos citado. Re La rudeza de la poesía, y la falta de cultura de aquella época , unida á la esterilidad de los mismos objetos, debieron retardar la perfeccion de este espectáculo , y hacer que en él la ridiculez del vestido , la descompostura de la accion, y el gesto, la desenvoltura de las danzas y movimientos, en suma , lo que el sabio legislador lama" Villanías y desaposturas supliesen la falta de Invencion y propiedad de chiste y agudeza en las composiciones. De aquí nacieron sin duda aquellos extravagantes personages de Que se halla mencion en nuestras antiguas Memorias pertenecientes al arte. mímica, y mezclados en las representaciones sagradas. Los zaharrones y remedadores que declara infames la ley de la partida 7. antes citada: los juglares y juglaresas tachados con las Mismas notas en otras leyes, y particularmente distinguidos en ellas de los que tañen instrumentos y cantan por facer placer á sí Mismos d á sus amigos, Ó por dar solaz 4 los reyes ó otros grandes señores; las mayas Y diablillos, cuya entrada en la iglesia prolbe una ley de las capitulares de Santiago | (52) por la indecencia de sus danzas y truhanadas; y otras especies de moharrillas y botargas igualmente empleados en tan rudos espectáculos. Pero estos débiles é Hhpicicclón ensayos de nuestra dramática, recibieron alguna mejora quando empezo á cultivarse con mas método la poesía vulgar hácia la entrada del siglo XV., en que la corte de Aragon, alegre y galante qual ninguna, se did 4exercitarla y protegerla baxo el nombre de gaya ciencia”, y en que la de Castilla la vió reducida á arte por el célebre D. Enrique de - Villena, y llevada á tan alto punto por el marques de Santillana, Juan de Mena, y Jorge Manrique. Entonces las eglogas y villanescas puestas en accion, y los decires y diálogos , especies todas de breves y mal formados dramas , se mezclaban á los festines de la nobleza y los hacian mas plausibles. El libro'de las coronaciones de Geronimo Blancas , el titulado Question de amor , 108, orígenes de la poesía castellana , los antlguos cancioneros, y otras Obras llenas de estos exemplos, nos excusan la importunkdad de las citas. Bástenos decir , que 4 105 fines de aquel siglo teniamos ya en la Celestina un drama, aunque incompleto , que 053)" presenta no pocas bellezas de invencion, y de estilo dignas del aprecio , sino de la imitacion de nuestra edad. Tal es el orígen de nuestra escena profana. SAGRADOS. Mas entre tanto que así nacia y se cria= ba, y se desviaba de tan sencillos y humildes principios, la representacion de los misterios , 4 la sombra de su piadoso objeto, se iba alzando con la estimacion y el aplauso de la nacion. Los cuerpos mas respetables , consejos y chancillerías , audiencias y ayuntamientos, cabildos y prelados eclesiásticos , y hasta las comunidades religiosas los veían con aficion, y pagaban con generosidad , asistiendo 4 ellos en ceremo- “nia en las ocasiones mas solemnes. Algunas Veces estas representaciones se confundian con el culto eclesiástico, y celebraban en medio de las mismas procesiones !. Y por t Enlas ordenanzas municipales de la villa de Ectión de los Condes hechas en 1568 siendo su coregidor Mateo de Arevalo Sedeño, al tit. 1. de la o del Córpus art. 7 se dice: Otro si es Orbetis a que en dicho dia en cada un año haya lo os Autos , que sean de la sagrada escrilir ay (54) A fin se hizo tan general este gusto, que hasta en los pueblos mas reducidos se repre- | sentaban los autos por la fiesta del Corpus, de donde les vino el título de sacramentales. De lo qual hay un curioso testimonio en la historia de D. Quixote , donde elociando el cabrero Pedro las habilidades del infeliz Grisóstomo , »olvidábaseme decir, . . / . 2 dice, como Grisóstomo él difunto fué » grande hombre de componer coplas, tal »to que él hacia los villancicos para la no- » che del nacimiento del Señor, y los autos »para el dia de Dios , que los representa” »» ban los mozos de nuestro pueblo , y to” »»dos decian que eran por el cabo.” ] En medio de los mayores progresos de nuestra dramática , se conservó esta supers”! »»que se representen en dicha procesion, el nno en la »media villa arriba , y el otro en la media villa abar ¡EN »xo, en el lugar donde le pareciere á la justicia »gimiento; y mas las danzas que cada un oficio qué »»siesen sacar y hacer, como lo han usado otros de » fuera aparte : y que por lo menos haya asimismo »»dos danzas: lo qual todo se haga con mucha hones” A »tidad , como en tal lugar conviene.” El art. 8. dis= 0] s1o$ poue el nombramiento de diputados para dirigir € res festejos. El 9. impone pena contra sus perturbado y el o, fixa el gasto en 209 mts. P ESE ticiosa costumbre hasta nuestros días ; en: que los llamados Autos sacramentales fueron abolidos del todo. Y sin duda que lo fueron 'con gran razon , porque el velo de Piedad que los recomendo en su orígen no bastaba ya á cubrir , en tiempos de mas Ilustracion, las necedades é indecencias que malos poetas y peores farsantes introduxeran en ellos, con tanto desdoro de la santidad de su objeto, como de la dignidad de los cuerpos que los veían y toleraban, PROFANOS. Harto mas obscura parece la historia de Muestra escena profana, y harto mas incierRa la época de su establecimiento permaMente, Hay quien le fixe en la entrada del Sglo”X VI. para hacerle coetáneo de la muSa dramática de Naharro, y quien le atrase Asta el reynado de Felipe Il. para enconWarse con Lope de Rueda , comunmente tenido por padre y restaurador de nuestro tfatro. Nosotros cuidando mas de presenRar hechos , que de hacer inducciones , deo á los críticos el cuidado de ilusmas de propósito este curioso punto € huestra historia literaria. [e = a a a E TRI AAA E RA RA TA == A o = 00) ya el artificio de la armonía , cantándose 4 tres y á quatro, y el encanto de la modulación aplicada á la representacion de algunos dramas, que del lugar en que mas freqiientemente se oían , tomaron el nombre de zarzuelas. La danza añadió con. sus mo- | vimientos medidos y loquúaces , nuevos es. tímulos á la ilusion, y al gusto de los ojos. La pintura multiplicó los objetos de está misma ilusion, dando formas significantes y graciosas á las máquinas y tramoyas 1D” ventadas por la mecánica , y animándolo Y vivificíndolo todo con la mágia de sus C0* | lores. Y la poesía , ayudada de sus herma” — “nas desenvolvió sus fuerzas , desplegó SU5 alas, y vagando por todos los tiempos Y regiones, no hubo en la historia ni en la fábula, en la naturaleza, ni en la políticó acciones y acaecimientos , vicios Ó virtudes» fortunas O desgracias , que no se atreviese á imitar y presentar sobre la escena. Entonces fué quando todos los ing se ciñeron para buscar en ella su interes su aplauso. Los empleos , la profesion Y p estado no detenian á ninguno en esta Se da de gloria; y animados todos pot la 258 teccion y la recompensa, se vio hasta Qs de podia llegar en aquella sazon enios el talentó Ad WED ayudado de la opinion y del poder. De innumerables dramas que 'se presentaron 4 esta competencia , oimos todavía algunos con gran deleyte sobre nuestra escena; pero los de Calderon y Moreto , que ganaron Entonces la primera reputacion , son hoy, á pesar de sus defectos, nuestra delicia, y Probablemente lo serán mientras no desde- - Ññemos la voz alhagieña de las musas. ¿Quién creyera que habian de enmudeCer casi del todo en el siguiente reynado? Pero la menor edad de Cárlos IL fué deMasiado agitada, triste , supersticiosa para Que pudiese prestar su oido á tan dulces Acentos. Se puede decir que en ella la Ta- “la española habia pasado los Pirineos para Mspirar al gran Moliere , pues entre tanto Que París admiraba sus divinos dramas; 5anos por testimonio de Candamo, el: mas IStinguido y menos mal premiado ingenio € aquel tiempo , que á duras penas se'forMaron en Madrid tres compañías para ce- “rar las bodas del monarca. De aquel mops tan enfermizo de espíritu como de “EXPO, y que hecho por la educacion mas e , estuvo siempre de parte del ES A poderle hacer jamas, y amo siemeatro , sin atreverse á protegerle ni E (64) disfrutarle: Pero'sin tan buen testigo como Candamo era fácil adivinar la parte que debio caber á los espectáculos públicos en :el desaliento y decadencia general de aquella LS MÁ eS | La que sucedió despues , si muy gloriosa para las artes y las ciencias,:no lo fué ciertamente para la escena española. Fuera de algunos bellos dramas con que la enriquecieron Zamora y Cañizares, continuó por largo tiempo en la misma obscuridad “y abandono .en que la dexára Cárlos 11 Fuéle muy funesta la generosidad con que ' Fernando VI. protegio y llevo a la mayolf pompa-la escena italiana, que su padre ha- “bia acogido y dado á conocer entre noso” tros. Baxo Cárlos II. el Bueno gano. algo la música, y mucho la decoracion, rayal” do. mas de.una vez la esperanza de que se reformasen las demas partes de este espet” táculo. Aun hubo un dichoso instante €% que ¿parecio que. nuestra: escena caminabi ya al mayor esplendor ; pero una suerte aciaga detuvo aquel.impulso. Competencias disgustos, persecuciones, tristes accidentes que quisieramos borrar de nuestra memo” ria , volvieron á sepultarla en mayor ab” dono. Sucesivamente se fueron cerrando 105 (65). teatros de las provincias : y el espectáculo que las habia entretenido casi por el espacio de tres siglos , vino al fin 4 formar la diversion de tres solas capitales. Acaso estaba reservada la gloria de réformarle al augusto Cárlos IV. ¿Por qué no lo esperaremos así, quando el' gobierno vuelve su atencion á un objeto tan descuidado antes de ahora? ¿Quando nos convida á texer la historia de este importante ramo de policía pública, sin duda para ponerle en la mayor perfeccion? La AcadeMia no puede dexar de concurrir 4 tan justo y provechoso designio: pero antes de discurrir sobre este punto , exáminaremos Os dos principales obstáculos que han retardado tan deseada revolucion. ¿En qué puede consistir el encono con Que ciertas gentes , al parecer sábias y senSatas, se han empeñado en combatir el tea- “o desde sus primeros ensayos? No hableMos de las censuras canónicas, solo aplica: €s á la escena de las antiguas, O á las “orpes truanadas de la média edad Y; haA Los SS.PP. declamaron contra los teatros gen= o seguro no conocieron otros. Quales fueo e la edad média , ademas de lo dicho en el > Se puede colegir de uno de los capitulares de E 2 (66) blemos solo de los ataques con que han combatido la escena moderna muchos de nuestros teólogos. Felipe IL. sobresaltado con sus clamores , hubo de recurrir á las universidades de Salamanca y Coimbra, sin cuya aprobacion hubiera acaso enmudecido la Talía castellana. En tiempo de su hijo solo se salvó de la proscripcion , al favor de los reglamentos de policía que reprimieron sus excesos. ¿Con qué vehemencia n0 declamo contra ellos el P. Mariana, quando ya no salian mugeres á las tablas? ¿Con qué calor no se encendieron de nuevo las disputas teológicas en los reynados de Felipe IV., de Cárlos II., y del presente siglo? tros dias , y mientras el gobierno se con“ vierte á mejorar y perfeccionar los espec” El problema parece indeciso aun en nues” | táculos , hay gentes que se «atreven todavia. á predicar y escribir , que es un grave pé” cado autorizarlos , consentirlos , y concuf* rir á ellos. ¿En qué consiste, pues , Ó de Francia, que segun nuestra conjetura pertenece al siglo X. Histrionum quoque (dice) turpium et ob seonorum insolentias jocorum et ¿psi episcopi animo esfugere » cele” risque sacerdotibus effugienda predicare debent. Add tiones ad capitula regum francorum cap. 71. Véase a coleccion de Canciani, tum. 3. pag. 382. ¡ (67). donde viene tan monstruosa contradiccion? ¿Por ventura, la tolerancia y el silencio de la autoridad pública á vista de tan veheMentes censuras , puede suponer otra cosa, que una íntima conviccion de los vicios que _—Manchan nuestra escena? - - Y atendido su estado, (seamos imparciales) atendidos su corrupcion y sus defectos, ¿no sería cosa por cierto durísima cerYar la boca á los ministros del altar sobre: Un objeto que ofende tan abiertamente , no Ya los santos: y severos principios de la Moral cristiana, sino tambien las mas vulgares máximas de la razon y la política? úrguese de una vez el teatro de sus vicios: testitúyase al esplendor y decencia que pide el bien público, y si entonces, quando ya Ubiese callado el zelo , resonaren todavía: AS indiscretas voces de la parcialidad y la Preocupacion: la autoridad, que debe canSarse alguna vez de luchar con semejantes obstáculos, haga valer los derechos que le Mn la razon y las leyes para :imponerles encio. - Sin embargo , es preciso confesar que “ atraso de la escena, y la retardacion de Su reforma ha consistido mias principalmen- “ en sus defensores y apologistas. Como (68) hay siempre gentes: para todo,,:en'cada época. de, su persecucion. encontro::elteatro campeones que sáliesen á la palestra 4 rechazar.los ataques; y como la opinion y-el interes de la muchedumbre estuviesen siem pre de su parte , “jamas hallaron dificil la victoria. De. este, modo. la ignorancia, el mal gusto ,y:la licencia perpetuados sobre: la escena impusieron: silencio «al zelo., y lA ilustracion, ¡él hicieron. casi imposible el remedio. | | e Ofendetiaiyo la Pd 2. la Acádemia-si la creyesé:de parte de 'tan, necias apologías. ¿Como.es: posible «alucinarse.so= bre una qiiestion: deihecho:, enla qual la asistencia de una semaña al teatro, vale mas que «todos los miserables: argumentos. empleados: en su. favor, y. aun mas tambien que las. vagas: declamacionos, y el fastidioso: fárrago de centones y lugares comunes conque los .moralistas han combatido lo queno conocieron? 'Pero los erudítos: y 1" parciales escritores, que despues:de anallzar nuestros mejores dramas, han señalado y expuesto sencillamente sus grandes defec” tos, Cervantes, Luzán, Nasarre, Valdeflo” res , Pensador , Censor, Memorial literd” rio , la Espigadera, y otros muchos, qué (69) > como filósofos , como críticos, ó como políticos , trataron este punto , le-han puesto al fin fuera de toda controversia, y NOS excusan de renovar tan' añeja” é Importuna discusion. Ryo 2 | | Por lo que 4 mí toca, estoy persuadido 4 que no hay prueba tan decisiva de la corrupcion de muestro gusto , Y de la-deprabacion de nuestras ideas , como la fria indiferencia con que dexamos representar unos dramas en que el pudor, la caridad; la buena fe, la decencia, y todas las virtudes, y todos los principios de-sana moral, y todas las máximas de noble y buena eduCacion , son abiertamente conculcados. ¿Se Cree por ventura que la inocente puericia, la ardiente juventud, la ociosa y regalada Nobleza, el ignorante vulgo pueden ver sin Peligro tantos exemplos de impudencia y grosería , de úfanía y necio pundonor , de desacato á la justicia y á las leyes, de infídelidad 4 las obligaciones públicas y -do_Mésticas , puestos en accion, pintados con los colores mas: vivos, y animados con el encanto de la ilusion, y con las gracias de la poesía y de la música? Confesémoslo de buena fe: un teatro tales una peste pública, y el gobierno no tiene mas alter- | (70) nativa que reformarle ,/ó. proscribirle para siempre. ¿Pero acaso podrá tomar sin riesgo este último partido? He aquí otra discusion que no puede evitar la Academia. La nacion ha perdido todos sus espectáculos. Ya. no hay. memoría de los torneos : la hay apenas de los fiiegos de artificio : han ce-- sado las máscaras : se han prohibido las luchas de toros, y se han cerrado casi todos los teatros. ¿Que espectáculos, pues, que juegos , que diversiones públicas han quedado para el entretenimiento de nuestros pueblos? Ningunos. ¿Y es-esto un bien 6 un mal? ¿Es una yentaja, O un vicio de nuestra policía? Para resolver este problema basta enunciarle: Creer que los pueblos pueden ser felices sin diversiones , es un: absurdo. Creer que las necesitan y negárselas , es una inconseqiencia tan absurda como peligrosa. Darles diversiones , y prescindir de la influencia que pue den tener en sás ideas y costumbres, Se: ría una indolencia harto mas absurda, pr y peligrosa que aquella inconsegiiencia. Resulta pues que el establecimiento y arreglo de las diversiones públicas , será uno de los primeros objetos de toda buena política. He 4 (71) aquí lo: que me ocupará en lo. restante de esta memoria. SEGUNDA PARTE. | 11488 exponer mis ideas con mayor «claridad y exáctitud , dividiré el pueblo en dos clases , que una trabaja , y Otra que huelga. Comprehenderé en la primera: todas las profesiones que subsisten del producto de su trabajo diario; y en la segunda las que viVen de sus rentas d fondos seguros. ¿Quién no vé la diferente situacion de una y Otra con respecto á las diversiones públicas? Es Verdad que habrá todavía muchas personas €h una situacion média ; pero siempre pertenecerán á esta O aquella clase, segun que Su situacion incline mas ó menos á la apliCacion 6 á la ociosidad. Tambien resultará Alguna diferencia de la residencia en aldeas Ó ciudades, y en:poblaciones mas Ó menos Mumerosas : pero es imposible definirlo to0, No obstante, nuestros principios serán Kcilmente aplicables á todas clases y situaClones, Hablemos primero del pueblo que Wabaja, Este pueblo necesita diversiones, pero BO espectáculos. No ha menester que el go- 78). pueblo unido y afectuoso. Conocerán un “interes general, y estarán mas distantes de sacrificarle á su interes particular. Serán de 4nimo mas elevado porque serán mas libres, y por lo mismo serán tambien de corazon mas recto y esforzado. Cada uno estimará á:su clase, porque se estimará á sí mismo, y estimará las demas , porque querrá que la suya sea estimada. De este modo, respetan” do la gerarquía y el orden establecidos po! la constitucion, vivirán segun ella, la am" rán, y la defenderán vigorosamente creyel” do que se defienden 4 sí mismos. Tan cier" to es, que la libertad y la alegría de los pueblos, estan mas distantes del desorden que la sujecion y la tristeza. No se crea por esto que yo mire como inútil, ú opresiva la magistratura encargada. de velar sobre el sosiego público. Creo po! el contrario, que sin ella, sin su continul vigilancia, será imposible conservar la trad” quilidad y el buen orden. La libertad mi5” ma necesita de su proteccion, pues que % licencia suele andar cerca de ella, quanéó no hay algun freno que detenga á los que traspasen sus límites. Pero he aquí don E pecan mas de ordinario aquellos jueces 10" discretos que confunden la vigilancia COB (79) opresion. No hay fiesta , no hay concutrencia, no hay diversion en que no presenten al «pueblo los instrumentos del poder y la justicia. A juzgar: por las apariencias pudiera decirse que tratan solo de: establecer. su autoridad sobre el temor delos súbditos, O de asegurar el propio descanso á expensas de su libertad y su gusto. Es en vano : el público no se divertirá mientras no esté en plena libertad de divertirse: por- - Que entre rondas y patrullas, entre corchetes y soldados, entre varas y bayonetas, la libertad se amedrenta, y la tímida y ¡inocente alegría huye y desaparece. pa No es este ciertamente el camino de alcanzar el fin para que fué instituido el magistrado público. Si, es lícito comparar lo humilde con lo excelso , su vigilancia deberia parecerse á la del Ser supremo : ser -Clerta y continua , pero invisible : ser coNocida de todos , sin estar presente á ninguno : andar cerca del desórden para repriMirle , y de la libertad para protegerla : en Una palabra ser freno de los malos , y amParo y escudo de los buenos. De otro modo el respetable aparato de la justicia se convertirá en instrumento de opresion , y Obrando contra su mismo instituto , afligiF (80) rá y turbará á los mismos que debiera consolar y proteger. . Tales son nuestras ideas acerca de las diversiones populares. No hay provincia, no hay distrito, no hay villa ni lugar que no tenga ciertos regocijos y diversiones ya habituales, ya periodicos establecidos por costumbre. Exercicios de fuerza , destreza, agilidad o ligereza: bayles públicos !, lum1 Quando escribimos esta memoria , no conociamos el pais bascongado , ni sus bayles dominicales* pero un viage hecho por él en 1791, y repetido €N 1797, nos proporcionó el gusto de observarlos, Y nos confirmó mas y mas en lo que habiamos escrito acerCá de las diversiones populares. Es ciertamente de admirar quan bien se concilian en estos sencillos pasa” tiempos el orden y la decéficia con la libertad, € comento, la alegría, y la gresca que los anima. Al es de ver un pueblo entero sin distincion de sexÓs pl edades, correr y saltar alegremente en pos del tamboril asidos todos de las manos , y tan enteramentó abandonados al esparcimiento y al placer , que fuera muy insensible quién los observase sin participar de su inocente alegría. Tanto basta para recomendar es” tas fiestas públicas á los ojos de todo hombre sensible; pero el filósofo verá ademas en ellas el orígen de aqU£ candor, franqueza y genial alegría , que caracteriza al pueblo que las disfruta; y aun tambien de la union» de la fraternidad, y del ardiente patriotismo que rey” (81) | bradas Ud meriendas: paseos, «carreras , disfraces Ú mogigangas : sean los. que fueren , todos serán buenos é inocéntes con tal que sean públicos. Al buen juez toca proteger al pueblo en tales pasatiempos: disponer y adornar los lugares destinados para ellos: alejar de allí quanto pueda turbarlos , y de- -Xar que se entregue libremente al esparcimiento y alegría. Si alguna vez se presen: tare 4 verle”, sea mas bien para animarle, que para amedrentarle, ó darle sujeción: sea como un padre, que se complace en la alegría de sus hijos, no Como un tirano envidioso del contento desus esclavos. En suma , nunca pierda de vista que el pueblo que trabaja, como ya hemos advertido , no Necesita que el gobierno le divierta, pero sÍ Que le dexe divertirse. | DIVERSIONES CIUDADANAS. Mas las clases pudientes que viven de lo suyo, que huelgan todos los dias, O que á lo menos destinan alguna parte de ellos la recreacion y al ocio, dificilmente pon dis qsñ | W entre sus individuos. ¡Quan fácil no fuera , con ln extender tan sencillas instituciones , lograr los 1 . .. . AS Mismos inestimables bienes en otras provincias! F 2 . SATA O ULLN AS ALTA a” (82 ) drán pasar sin espectáculos , singularmente en grandes poblaciones. En las pequeñas, compuestas por la.mayor parte de agricultores , podrá haber poca diferencia en las costumbres de sus clases. Cada una tiene sus cuidados. y pensiones diarias. Los pro= - pietarios y colonos , grangeros y asalariados, todos trabajan de un modo ó de otro, y si en los. ricos: son menos necesarias las tareas de fatiga , tambien el destino de mayor parte de tiempo al sueño, 4 la comida y al descanso, 0 quando no la caza,-la conversacion , el juego y la lectura lenan los espacios del dia, é igualan muy exáctamente la condicion de unos y otros. Esta última reflexion es tanto mas exácta , quanto el exceso desfortuna, que. suele hacer apetecibles otras diversiones mas artificiosas , Saca frequentemente á los ricos de los pueblos pequeños , y los acerca 4 las grandes ciudades , donde confundidos en lA clase que les pertenece , siguen las costun” bres, los usos, y las distribuciones de 10% demas individuos de ella, y desde entonces estan colocados en la segunda parte de nuestra division, de que hablarémos ahora: La influencia de la riqueza, del luxo» del exemplo, y de la costumbre en las ideas | | . j | E (83) de las personas de esta clase , las fuerza, por decirlo así, á una diferente distribución de su tiempo, y las arrastra á un género de vida blanda y regalada, cuyo principal objeto es pasar alegremente una buena parte del dia. La ociosidad , y el fastidio que viene en pos de ella, hace necesarias las diversiones, y esta es la verdadera explicacion del ansia con que se corre á ellas en los lugares populosos. Es verdad que una buena educacion seria capaz de sugerir muchos medios de emplear útil y agradablemente el tiempo sin' necesidad de espectáculos. Pero suponiendo que ni todos recibirán esta educacion , ni aprovechará á todos los que la reciban, ni quando aproveChe será un preservativo suficiente para aquellos en quienes el exemplo y la cortupcion destruyan lo que la enseñanza huDiere adelantado : ello es que siempre quedará un gran número de personas para las Quales las diversiones sean absolutamente necesarias. Conviene pues que el gobierno se las proporcione inocentes y públicas, Para separarlas de los placeres: obscuros y Perniciosos. Quando esta razon no bastase para establecer la necesidad de los espectáculos, (84) otra muy urgente y poderosa aconsejaria su establecimiento , qual es la importancia de retener á los nobles en sus provincias , y evitar esta. funesta tendencia , que llama - continúamente al centro la poblacion y la riqueza de los extremos. Las recientes providencias dadas para alejar de Madrid á los - forasteros , prueban concluyentemente esta. necesidad; pues ciertamente los que se hallaban en la corte sin destino , no vinieron en busca de otra cosa que de la libertad y la diversion, que no hay en sus domicilios. La tristeza que reyna en la mayor parte de las ciudades echa de sí á todos aquellos vé” cinos, que poseyendo bastante fortuna pará vivir en otras mas populosas y alegres , $€ trasladan á ellas usando” de su ¡natural lbertad : la qual lejos de circunscribir, debe ampliar y proteger toda buena legislacionTras ellos van sus familias y su riquezó causando , entre otros muchos, dos males igualmente funestos; el de despoblar y e” pobrecer las provincias , y el de acumular y sepultar en pocos puntos la poblacion Y la opulencia. del estado con ruina de $ agricultura, industria, tráfico interior, Y aun de sus costumbres. Veamos pues quales son los remedios que se pueden aplicar 40% tos males. (85) MAESTRANZAS. | + Entre varios entretenimientos propios Para ocupar la nobleza de las ciudades, hay Uno mas digno de atencion de lo que comunmente se cree. Hablo de las maestranZas, cuyo instituto perfeccionado y multiPlicado , pudiera: producir grandes bienes. Ningun exercicio tan inocente , tan saludable, tan propio de la:educacion de un noble como el que forma el principal objeto de estos cuerpos. Su gobierno, su policía, - SU enseñanza metódica, sus regocijos , sus fiestas no solo ocuparian y entretendrian Útilmente 4 los nobles: de las provincias, Sino que despertarian hasta cierto punto “Quella varonil y bizarra galantería de nuestros antiguos “caballeros , de que apenas ha Quedado una débil sombra, y que combiMada con las ideas de un siglo mas culto é Strado, fuera mas conforme al espíritu y * los deberes de la nobleza. | - Sin embargo , las maestranzas tan protegidas en otro tiempo, han sido muy des- | ecidas en nuestros dias, y desde: enq es sintiendo su decadencia , han perdiellas mismas gran parte de su disciplina, 0 SS (86) y aun de su decoro. No hay provincia que no esté plagada: de maestrantes , cuyo título apenas supone ya otra cosa que el de-. recho de llevar un uniforme ; y entretanto las capitales van perdiendo hasta la memoria de sus antiguos manejos:, parejas, jue gos de cañas , de-sortija., de estafermo , de cabezas , de alcancías , y semejantes. Se ha declamado mucho contra sus fueros y exénciones , peró en todo hay un medio. ¿NO es mejor perfeccionar que abolir? El buen agricultor no destruye: dirige y cultiva SU5 plantas , y saca de cada una todo el frut0 que puede. | : 4 ACADEMIAS DRAMÁTICAS: La corte de Parma ha dado en estos últimos tiempos el exemplo de otra instit”” cion digna de ser imitada entre nosotro* Autorizo una academia dramática, Y Y dotó con proporcion á los objetos de * instituto , que se dirige á cultivar todos Jos conocimientos relativos á este importanté ramo de la poesía. Esta academia propone asuntos para la composicion de buenos Le” mas, los juzga rigorosa é imparcialmento premia los ingenios que mas sobresalen > (87) finalmente perfecciona prácticamente y por Principios científicos el arte de la declamacion , exercitándola los académicos por sí Mismos en teatros privados. 23 - ¿Por qué no pudiera verificarse igual Institucion en muchas de nuestras ciudades, Y principalmente en la corte? Fuera de la utilidad «que produciria en quanto á la reÍ0rma del teatro, de que hablarémos desPues, ¡quan útil y honestamente no ocuParia á «nuestros nobles! ¡Quanto no meJOraria su educacion en lo que pertenece 4 Policía , esto es, en aquella parte en que Mielen ser tan insuficientes, sino ya entemente inútiles las formulas de los peda-. $0g0s y preceptores! Estos exercicios enMarian á presentarse con despejo , 4 anWT Y moverse con compostura , 4 hablar Y gesticular con decoro, 4 pronunciar con Wtidad y buena modulacion, y á dar á la Presion aquel tono de sentimientos y de “dad que es alma de la conversacion, y AN necesario para agradar y persuadir co9 raro entre nosotros. Desde él pasarian ¿Wralmente nuestros nobles á cultivar por pas la buena poesía, y. para ello las Midades ; y no seria imposible que anUdo el tiempo se convirtiesen estos cuer- (94) E . o y como. un espectáculo capaz de instruir 0 . sos ; +; (2 extraviar el espíritu, y de perfeccionar 0 corromper el corazon de los ciudadanos. Se deduce tambien ,:que-un teatro que 'aleje los ánimos del conocimiento de la verdad» fomentando doctrinas. y preocupaciones er róneas , O que desvie los corazones de la práctica de la virtud ,-excitando pasiones Y sentimientos viciosos , lejos: de merecer: la proteccion ,-merecerá el odio y la censurd de la pública autoridad. Se deduce final: mente, que aquella será la mas santa y $Y bia policía de un gobierno', que sepa reuntl en un teatro estos dos grandes objetos > la. instruccion , y la diversion pública: No se. diga que esta reunion será 11” posible. Si ningun pueblo de la tierra, ant” guo ni moderno la ha conseguido hasta aho” ra , es porque en ninguno ha sido el: teatf9 el objeto de la legislacion, por lo menos P este sentido. Es porque ninguno se ha pr” puesto reunir en él estos dos grandes fines: es porque la escena en: los estados model” nos ha seguido naturalmente el casual pro greso de su ilustracion, y. debídose al 11M e . . >: ¡e genio de algunos pocos literatos , sin Y' . . á A . yA 2 la autoridad pública haya concurrido 4 € Él : 1 mas que ocasionalmente. Entre nosotros L | | | | (95) objeto tan importante ha estado: casi. siempre abandonado á la codicia de los impresatios , O:la ignorancia de miserables poetastros y comediantes: y acaso el gobierno no se hubiera mezclado jamas á Intervenir en él, si no le hubiese mirado desde el principio como un objeto de contribucion. Pero ya es tiempo de pensar de Otro modo. Ya es tiempo de ceder á una conviccion que reside en todos-los espíritus, y de Cumplir un deseo que se abriga en el corazon de todos los buenos patricios. Ya es - Llempo de preferir el bien:moral á la utilidad pecuniaria, de desterrar de nuestra esCena la ignorancia, los errores, y los vicios Que han establecido en ella su imperio, y de lavar las inmundicias que la han man- -Chado hasta aquí con desdoro de la autoridad, y. ruina de las. costumbres públicas. Medios para lograr la reforma. x A dos clases pueden reducirse todos los defectos de nuestra escena , unos que dicen Telacion á.la bondad esencial de los dramas, Y Otros 4 su representacion. Los vicios de | : EE j | 12 EN LOS DRAMAS. G AAA IEA ACA AAA AA a RP EA (96) la primera Ó pertenecen á la parte poética, esto.es, á la perfeccion de los mismos dramas , considerados únicamente como poemas , O á la parte política, esto es, á la influencia que las doctrinas y. exemplos en ellas presentados pueden tener en las ideas y costumbres públicas. Los de la segunda clase pertenecen 0 4 los instrumentos de la representacion , esto es, á lás personas y cosas que intervienen en ella, 0d 4 los encargados de dirigirla. De uno y otro hablaré con la distinción y brevedad posible. La reforma de nuestro teatro debe empezar por el destierro de casi todos los dramas que estan sobre la escena. No hablo solamente de aquellos 4 que en: nuestros dias se dá una necia y bárbara preferencia: de aquellos que aborta una quadrilla de ambrientos é ignorantes poetucos que, por decirlo así, se han levantado con el imperio de las tablas para desterrar de ellas el decoro, la verosimilitud , el interes , el buen lenguage , la cortesanía , el chiste CO” mico , y la agudeza castellana. Semejantes monstruos desaparecerán á la primera oJea” da que echen sobre la escena la razon y el buen sentido. Hablo tambien de aquelloS justamente celebrados entre nosotros , qué CIR). algun día sirvieron de. modelo 4: otras: naciones, y que la porcion: mas cuerda é ilustrada de la nuestra ha visto siempre y vé - todavía con entusiasmo y delicia. Seré siempre el primero á confesar sus bellezas in- “Imitables : la novedad de su invencion, la belleza de su estilo, la fluidez y naturalidad de su diálogo, el maravilloso artificio desu enredo, la facilidad de su desenlace; el fuego, el interes , el chiste ,1las sales cómicas que brillan 4 cada paso en ellas. ¿Pero qué importa , si estos mismos dramas mirados á la luz de los preceptos, y principalmente á la de:la sana razon , estan: plagados de vicios y defectos que la:moral y la política No pueden tolerar? ¿Quién podrá negar que en ellos , segun la vehemente expresion de Un crítico moderno , »se ven pintadas con wel colorido mas deleytable las solicitudes »mas inhonestas : los engaños , los artifi- »cios, las perfidias ; fugas de doncellas, es- »cCalamientos de casas nobles, resistencias á »la justicia, duelos , y desafios temerarios, » fundados en un falso pundonor; robos au- »torizados , violencias intentadas y cum- >Pplidas , bufones insolentes , y criados que » hacen gala y ganancia de sus infames ter- »Cerías.” Semejantes exemplos , capaces de G 2 AAA A qee en A E (98) corromper la inocencia del pueblo:mas vittuoso , deben desaparecer de sus ojos quanTo mas antes. pot - Es por lo mismo necesario sustituir 4 estos dramas otros capaces de deleytar é “instruir, presentando exemplos y documentos que perfeccionen el espíritu y el corazon de “aquella clase de' personas que mas fregiientará el teatro. He aquí el grande objeto de la legislacion. Perfeccionar en todas sus partes este espectáculo , formando un teatro donde puedan verse continuos y heroicos exemplos de reverencia al Ser supremo, y á la religion de nuestros padres: de amor á la patria, al soberano, y 4 la constitucion: de respeto á las gerarquías , á las leyes , y á los depositarios de la autoridad: de fidelidad conyugal, de amor paterno, de ternura y obediencia filial. Un: teatro que presente príncipes buenos y magnánimos, magistrados humanos é incorruptibles, ciudadanos llenos de virtud y de patriotismo, prudentes y zelosos padres de familia: amigos fieles y constantes: en una palabra hombres heroicos y esforzados, amantes del bien público , zelosos de su libertad y sus dere chos, y protectores de la inocencia, y acérrimos perseguidores de la iniquidad. Un tea- | (99:) | tro:en fin donde no. solo aparezcan castiga: dos con: atroces escarmientos los carácteres - contrarios á estas virtúdes , sino que sean tambien silvados y puestos en ridículo los demas vicios y extravagancias que turban y afligen la sociedad : el orgullo y la baxeza, la prodigalidad y la avaricia, la lisonja y la hipocresía, la supina indiferencia religiosa, y la supersticiosa credulidad, la loquacidad é indiscrecion, la ridícula afectacion de nobleza , de poder, de influxo , de sabiduria, de amistad , y en suma todas las manías, todos losabusos , todos los malos hábitos en que caen los hombres quando salen del sendero de la:virtud, del honor y de la cortesanía por entregarse 4: sus pasiones y Caprichos. ] | Un. teatro tal , despues de entretener honesta: y agradablemente á los espectadores, iria tambien formando su Corazon, y cultivando 'su espíritu : es decir, que iria mejorando la educacion-de la nobleza y rica juvéritud, que de ordinario le frequenta. En este sentido su reforma parece absolutamente necesaria por lo mismo que «son mas raros entre nosotros los establecimientos destinados á esta educacion. No , nuestro extremo cuidado én multiplicar cierta (roo) Le especierde enseñanzas científicas, mo basta ádisculpar: el abandono con que miramos - la enseñanza civil : :aquella que necesita el mayor: número , aun entre los nobles y riCos: y que es tanto mas Importante, quantomas influxo tiene en el bien general, y. sobre todo en las costumbres públicas. ¿Y por ventura podrémos gloriarnos de las de nuestros poderosos? ¿Dónde estan ya:su antiguo carácter y virtudes? Demasiado funesta fué para el estado aquella política ratera , que pretendió labrar el bien público sobre el abatimiento de esta clase. ¿Quál es el fruto de tan inconsiderado sistema? ¿Fué otro que despojarla de su elevación , de 'su.magnanimidad , de su esfuerZO , y de tantas dotes como la hacian recomendable? ¿Que desviarla de los altos fines para que fuera instituida, y entregarla en las garras de la «ociosidad y del luxo para que la devorasen y consumiesen con su: reputacion y sus fortunas? ci Bien sé yo que la educacion pública , Y señaladamente la de la: clase rica y propietaria necesita otros medios; ¿pero por qué no aprovecharémos uno tan obvio, tan fácil y conveniente? Y pues que los jóvenes ricos han de frequentar el teatro, ¿por qué Cror) en vez de corromperlos con monstruosas - acciones O ridículas bufonadas , no los instruiremos «con máximas puras y sublimes, y con ilustres y virtuosos exemplos? +. Ni este medio dexaria de mejorar la educacion: del pueblo , en cuya conducta tiene tanto y tan conocido influxo la de las clases pudientes. ¿Por qué. de dónde recibirá sus ideas y sus principios , sino de aquellos que brillan siempre á sus ojos, cuya suerte envidia, cuyos exemplos observa, y cuyas costumbres pretende imitar, aun quando las censura y condena? Fuera de que siendo: el teatro un espectáculo abierto y general , no habrá clase ni persona , por Pobre y desvalida que sea, que no le disfrute alguna vez. 4 Con todo , para mejorar la educacion del pueblo otra reforma parece mas necesaria, y es la de aquella parte plebeya de Nuestra escena que pertenece al cómico baxo d grosero , en la qual los errores y las licencias han entrado mas de tropel. No Pocas de nuestras antiguas comedias, casi todos los entremeses, y muchos de los modernos sainetes y tonadillas, cuyos interlocutores son los héroes de la briba, estan Escritos sobre este gusto, y son tanto mas ¿NN ze AS ON MA ne MA (CLED) perniciosos, quanto llaman y aficionan ás teatro la parte mas ruda y sencilla del pueblo, deleytándola con las groseras y torpes bufonadas que forman todo su mérito. > Acaso fuera mejor desterrar enteramente de nuestra escena un género expuesto de suyo á la corrupcion y 4 la baxeza ón incapaz de instruir y «elevar el ánimo de los ciudadanos. Acaso deberian desaparecer con él los titeres y matachines ; los palla-. zos, arlequines, y graciosos del bayle de cuefda, las linternas mágicas y totilimundis 5 Y otras invenciones que aunque inocentes en sí, estan deprabadas y corrompidas por sus torpes accidentes. Porque ¿de qué servira que en-el teatro se oigan solo exemplos Y documentos de virtud y honestidad , si en tre tanto, levantando su púlpito: en medio de una plaza, predica D. Cristobal de Po: 'lichinela su lóbrica doctrina á-un pueblo e** ndepri que tero, que con la boca abierta oye sus j centes groserías? Mas si pareciese duro var al pueblo de estos entretenimientos, q*” por baratos y sencillos son peculiarmente su yos , púrguense á lo menos de quanto pue” de dañarle y abatirle.' La religion Y la: po” lítica claman á una por esta reforma: No se crea que tanta perfeccion A IR EAN e o Xk—Á + A - Mes Que hoy llenan tan fastidiosamente nuestros - dramas. Consérvese enhorabuena el amor en (103) “inacesible á las fuerzas del ingenio. El imi . . $ . . > perio de la imaginacion es demasiado gran- - de , y el dela ilusion demasiado poderoso Para que nos detenga este temor. En las tra* gedias de los antiguos tan bellas y sublino habia estos afeminados amoríos, , la escena , pero sustituyase el casto y legítimo ,:al impuro y furtivo , y á buen seguTO que se sacara mejor partido de esta paSIOn universal. ¿ Acaso será menos violenta, Menos agitada, menos interesante y amable . Quando se pinte reprimida por las leyes del honor y de la honestidad? ¿Y qué? ¿Los Uenos talentos no sabrán instruir y deleikt sin ella? ¿Qué de objetos, agitaciones y ' “htimientos , qué de revoluciones , acacciMientos y conflictos no presenta el orden “Atural y moral de las cosas, para interesar de el corazon humano, y conducir A es á la virtud y al bien? Los esAS ” rectos se deleytan con todo lo que O y sublime,los rudos y vulgares con Mn nuevo y _maravilloso. He aquí los nacion a imperios de la razon y la 1ma- . 9M: las dos fuentes del deleyte y la Iraci : : ACION abiertas al talento, para instruir E ne eh mM "ge E — A A A rr llanos, donde trata del delirante D. Pedro de R - (110), 3% EN LA DECORACION. Aun no bastaria esta reforma. El cuidado de mejorar la decoracion y ornato de la escena merece y pide tambien la atencion del gobierno. ¿Si en nuestros corrales, en medio y á vista de la corte, apenas hemos llegado á conocer , no digo la obstentacion y la magnificencia, mas ni aun la decencia la regularidad, ¿qué será de los demas te2tros de España? Ciertamente que, á juzga! por ellos del estado de nuestras artes, se po” dria decir con justicia que estaban aun en SU rudeza primitiva. Tales son la ruin , estie” cha, é incómoda figura de los coliseos, € gusto bárbaro y' KRiberesco.! de arquitectura y perspectiva en sus telones y bastidores: 14 impropiedad, pobreza y desaliño de los 14% ges: la vil materia, la mala y mezquina f0 1 Véase la nota 14 del Elogio de D. Ventura 1: driguez, escrito por el mismo Sr. D. Gaspar de Jove” ¡berás maestro mayor de Madrid, el mas frenético de los dis" cípulos de D. José Churriguera el padre , y MU sy mas desatinado que éste en sus obras pésimas de ar” quitectura, por lo que esta manera en concepto de oz cho Señor mas bien debe tener el título de Riberes” ca, que el de Churrigueresca. si 4 (111) ma de los muebles y útiles: la pesadez y rudeza de las máquinas y tramoyas; y en una palabra, la indecencia y miseria de todo el aparato escénico. ¿Quién, que compare con los grandes progresos que han hecho entre nosotros las bellas artes , este. miserable es. . tado del ornato de nuestra escena, no inferirá el poco:uso y mala aplicacion que sabemos: hacer de nuestras mismas ventajas? El teatro es el domicilio propio de todas las artes. En él todo debe ser bello, elegante , noble, decoroso , y.en cierto modo magnífico, no solo porque así lo piden los objetos que presenta á los ojos, sino tambien-para dar empleo y fomento á las artes - de luxo y comodidad, y propagar por su medio el buen gusto en toda' la. nacion: 47 EN LA MÚSICA: Y BAYLE. ¿Y qué diremos de la música y el baye, dos objetos tan atrasados entre nosotros, y capaces de: ser llevados al mayor Punto de mejoramiento y esplendor? ¿Qué Otra cosa es en el dia nuestra música teatral, que un conjunto de insípidas é inco- “Crentes imitaciones , sin originalidad, sin Sarácter, sin gusto, y aplicadas casual y ar- . H A A A A (112) bitrariamente 4 urla «necia 'é 'incohefente poesía? ¿Qué otra cosa nuestros bayles , que una miserable imitacion de las: libres é in: decentes danzas de la: ínfima: plebe? Otras naciones traen 4 danzar sobre las tablas los dioses y las ninfas. , nosotros Los manolos y verduleras. Sin «embargo, la: música yla danza no solo pueden formar: el mejor ornamento de la escena, sino'que:son tambien su principal :objeto :'porque al fin: entre los concurrentes al teatro ; siempre ha". brá muchos «de «aquellos» que 'solo .tienen sentidos. pnoy ol | y 5 EN LA' DIRECCION Y GOBIERNO:- > Para dirigir! esta reforma es preciso.en* cargarla á personas inteligentes. ¿Qué se podrá esperar :de la escena abandonada * la impericia de los actores , á la codicia delos impresarios , ó-á»la ignorancia de los' poetas y músicos de: oficio ? En t manos todo se viciaria, todo iria de m “en peor. Mas siuno o dos sugetos distuE guidos decada «capital , dotados-de instruc” cion y buen' gusto , de prudencia: y 21 p «público., y =escogidos., no por favor» sinó -por' tales dotes , se. encargasen de este a (113) mo de policía > y cuidasen continuamente de perfeccionarle:, todo-iria mejor de dia en' dia. Donde hubiese academia dramática podria fiarsele sin recelo este cuidado , y el de nombrar entre sus individuos los directores del teatro. Quantos sirven.en la es cena deberán estár subordinados á: estos caballeros directores : su voz ser decisiva pas ra la disposicion”, :ornato' y eéxecucion de los espectáculos; y. susfacultades ámplias y sin. límites para quanto: diga relacion á ellos. Semejanteobjeto que abraza una muchedumbre de menudos é impertinentes cui» dados -, sería demasiado embarazoso: para los magistrados municipales ; y bastaria por lo mismo: que-los directores procediesen: de acuerdo: con» ellos : reservándoles siempre quanto tocaseal exercicio de ¡jurisdiccion Contenciosa ,' y pidiese procedimiento formal |. discusion z: conocimiento “de causa; execucion ó: castigo. De este modo trabáJarianunos y otros «de consuno para con: Seguir el decoro y buen orden en esta geMeral é importante diversion..* La intervencion: de la justicia en ella se Ra mirado siemprecomo indispensable. + Y á Nadie dexará de parecerlo 4 vista dela inquied:, la gritería , la confusion y el desorden H 2 1. (114) que suele. reynar en nuestros ;teatros. ¡Pero quién no veque:este desórden: proviene de la calidad misma de los espectáculos! ¡Qué - diferencia tan grande entre la atencion y quietud con que se.oye la representacion de Athalía ; o la del Diablo .Predicador!¡ Qué diferencia entre los espectadores de los corrales de la Cruz y. el Principe , y los del coliseo de Jos Caños, aun quando. sean unos mismos! El hombre:se reviste fácilmente de los afectos que se le quieren inspirar , y de ordinario la disposicion de su.4nimo no €5 otra cosa que el resultado de las sensaciones queproducen en él los objetos que le cerca, combinado con su situacion. y deseos momel* táneos. Así ,que la forma bella. y elegante del teatro, la magnificencia de la escend; la gravedad y intéres del. espectáculo , Le inspirarán infaliblemente aquella compost” ra que exige la concurrencia 4 toda diver" sion pública, donde pagando todos para lo grar un buen rato , son perfectamente ¡guar les los derechos y obligaciones de cada uno. á la conservacion del buen orden. eS Falta sin embargo una providencia P asegurar esta trariquilidad., y es bien ext” ño. que no se haya tomado hasta ahora. he visto jamas desorden en nuestros teatros ara o (115) Que no proviniese principalmente de estar en pie los espectadores del patio. Prescindo de que esta circunstancia leva: al teatro, -+entre algunas personas honradas y decentes, Otras..muchas' obscuras y valdías ;«atraidas allí por la baratura del precio. Pero fuera ' de: esto ¿"la sola incomodidad de estar en pie por espacio de treschoras,, :lo¡mas-del tiempo-de puntillas ; pisoteado:3tempujado; Y muchas veces llevado acá y 'acullá mal de Su grado», basta y sobra para poner de mal humor: al! espectador mas sosegado. Y en Semejante situacion ¿quién podrá esperar de '€l moderacion y paciencia? «Entonces es Quando del:monton de-la chusma sale el 8tito del insolente mosquetero ¿las palmadas - favorables Ó adversas de los chisperos y apa“ S0rados , los silvos y el mormullo general Que desconciertan al infeliz representante, Y apuran el sufrimiento del mas moderado Y paciente espectador. :Siéntense todos ;''P A confusion cesará. Cada tuno será conocido, y tendrá á sus lados , frente y espalda quatro testigos que le observen, y que sean Iteresados en que guarde silencio y cir» “Unspección. Con esto desaparecerá tambien l vergonzosa diferencia que la situacion establece entre los espectadores : todosesA —— A e A SERE A TR O ai Pa a (116) tarán sentados:;:todos4. gústo;-todos de * buen: humor so: habrá pues que temér el menor desdrderi. .... al) PARAS We eENrRITiton >: copio nls 0119 0 Arbitrios para costear«sta reforma. 00 h p ' Ñ . á nor a: ¡q 220 ciufereg 23109 dl6 - Una reforma tan radical: y completa. pis de sin: duda grandes fondos; mas, yo-créo que el teatro-los producirá. Quando. se inviertan en: él todos sus rendinrientos;;:: el mas pequeño y pobre podrá. ser: tan'decen= te. y” bien. servido ¿como :convenga4, las circunstancias «del:pueblo .en,qué. se hallare: ¿En qué consiste pues la pobréza;de nues tros" mejores teatros? ¿Quién:nddo vé? En - haberse hecho de ellos un,:objeto: de contr. bucion. ¿Qué relación hay entre los! hospE tales de Madrid; los frayles.de-S.. Juan:de Dios, los: niños desamparados ,. la Secretas ría del corregimiento, y los .:tres «coliseos? Sin -embargo he. :aquí los partícipes de.unz buena porcion de: $us productos. Otro tan= to' sucede »enlos que existen fuera de la corte, y sucedía endos que no existen ya La con:eqiiencia es que los actores sean: Mm pagados , la decoracion ridícula y mal gi vida, el vestuario impropio: é «indecente» el alumbrado escaso, la música: miserable, | (117) y ¡el baylepésimo 0: nada. De aquí que-los poetas , los artistas, los compositores que trabajan «para:la escena: sean ruinmente recompensados; y por lo mismo que solamente «se. vean:¡en:: ella las heces, del. ,ingenio.. De «aquí finalmente la mayor parte: de la indecencia y lastimoso atraso de nuestros espectáculos. ¿Quéno se podria: hacer con los abundantes productos. de. los, corrales de Madrid , distribuidos con discernimiento y buen: gusto? ¿A quépunto de .magnificencia no podrian-eleyar el aparato. escénico? Y aun así ¡quánto quedaria distante de la que buscaban los antiguos en.sus espectácuÑ lost:En cien ¿millones de sextercios se cal- -culó la pérdida causada por el incendio de Un teatro provisional que Emilio Scauro hiZO erigir en Roma para celebrar la entra- ' da desu: magistratura. Y en. el glorioso tiempo de Atenas, larepresentacion de tres tragedias de Sófocles, costó á la república Mas que la guerra del Peloponeso. No peos tanto. Llorariamos ciertamente al yer consumida en tan locos excesos de profusion la renta pública formada con el sudor del pueblo. Pero deseamos á lo menos que los productos del teatro se inviertan en su -—Mejora:, y que lo que contribuye la ocioa (118) sa opulencia , sirva para entretenerla y 'diz vertirla. y La reforma de la escena aumentará por otras razones' los rendimientos del teatroy porque sobre crecer la concurrencia ,se-podrá alzar el precio de las entradas sin mie- - do de menguarlas. Esta diversion tal qual se halla en el dia, es una necesidad para un gran número de personas : ¿y para quán= to mayor número no lo será una vez mejorada en todas sus partes? ¿Quántos hombres graves , timoratos , instruidos , y de fino y delicado gusto, que hoy huyen de las truhanadas , groserías y absurdos de nuestra escena , correrán todos los dias 4 buscar en ella una honesta recreacion , quan: do esten seguros de no ver allí cosa que ofenda al pudor, ni que choque al buen sentido? Entonces será el teatro lo que debe ser: una escuela para la juventud, un ' recurso para la ociosidad, una recreacion, y un alivio de las molestias de la vida pú blica, y del fastidio y las impertinencias de la privada. E 07 Esta carestía de la entrada alejará el pueblo del teatro, y para mí tanto me” jor. Yo-no pretendo cerrar á nadie sus puer tas: esten enhorabuena abiertas á todo (119) mundo ,. pero conviene dificultar indirecta= mente la entrada á la gente pobre que -vive de su trabajo, para la qual el tiempo es. dinero , y el «teatro mas casto y depurado uná distraccion: perniciosa. He dicho que el pueblo no necesita espectáculos , ahora digo que le. son dañosos,, sin exceptuar siquiera (habló del. que. trabaja) el de la Corte. De el primer pueblo de la antigúuedad , del que diera leyes al.mundo, decia Juvenal, que se contentaba: en su tiempo Son pan y juegos del circo. El nuestro pide Menos (permítasenos esta expresión) : se “ontenta com pan y callejuela. - Quizá vendrá un dia de tanta perfecCiOn para nuestra escena que pueda presenlar hasta en el género ínfimo y grosero, nO solo una diversion inocente y sencilla, SO tambien instructiva y provechosa. Entonces acaso convendrá establecer teatros datos y vastísimos para divertir en dias tivos al pueblo de las grandes capitales. “IO este momento está muy distante de. ROSOtros , y el acelerarle puede ser muy - Arrj z 2 esgado : quédese pues entre las esperan- + “as y bienes deseados. . Estas son las ideas que he podido reun ; i R " y extender en medio de mis cuidados, €