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FEMINISMOS Y REAPROPIACIÓN DEL DISCURSO EN EL HACER
RADIO
Júlia A aújo Mendes
Ins i u Uni e si a i d'Es udis de la Dona
Uni e si a de València
[email protected]
Resumen: den o de los cambios p omo idos po las ecnologías de la in o mación y de la comunicación,
la ansmisión en línea de las adios y el ad enimien o de los podcas s ha posibili ado una mayo ape u a
del espacio adio ónico, hecho que ha a o ecido los colec i os alejados de las es e as ins i ucionales y
que ienen como oco la comunicación. En di e sas adios lib es, g upos de muje es op an po p omo e
una con ain o mación desde los eminismos, dando p o agonismo a expe iencias co idianas indi iduales
y colec i as y p omo iendo la di usión y c eación de discu sos que p e enden se una al e na i a al
discu so he e opa ia cal hegemónico. La expe iencia eminis a compa ida se asume aquí como una
in e sección en e la in es igación académica y la mili ancia. De o ma que se epiensan las elaciones de
pode y la elación en e discu so y pode a a és de las mic opolí icas y de cómo és as, a a és de
p ác icas co idianas y colec i as, gene an discu sos al e na i os e inciden en cambios de consciencia.
Palab as cla e: eminismos, conocimien os si uados, adio, sociedad- ed, discu so
1. In oducción
En es a comunicación, a a é sob e la eap opiación del discu so de los medios de
comunicación po pa e de colec i os sociales alejados de las es e as ins i ucionales y,
más especí icamen e, a a és del “hace adio”. Es o, den o de los cambios
p omo idos po las ecnologías de la in o mación y de la comunicación y po la
sociedad- ed.
T a a é de adios lib es y de g upos de muje es que op an po p omo e un modelo de
con ain o mación desde los eminismos, a a és de la decons ucción del discu so
he e opa ia cal, de la di usión y c eación de discu sos al e na i os y de la au o-ges ión
de sus oces. P omo iendo espacios en los cuales pe sonas no malmen e alejadas de los
medios de comunicación mains eam adquie en oz.
Empeza é con una b e e e lexión espec o al pun o de pa ida epis emológico de es e
abajo. Segui é con una undamen ación eó ica en o no a la elación en e “pode ” y
“discu so”, de la concepción disciplina ia y al e na i a del discu so y espec o a la
sociedad- ed. De o ma que engamos p esen e cómo, en es e con ex o, las elaciones de
pode se desa ollan, sob e odo, a a és del lujo de los discu sos en la comunicación
y, p incipalmen e, a a és de los medios de comunicación. Finalmen e, abo da é el caso
p ác ico de un p og ama de adio eminis a, espec o del cual expond é algunas
conside aciones sob e la eap opiación del discu so en el “hace adio”.
2. Conocimien os Si uados y Análisis C í ico del Discu so: una alianza necesa ia
Pa a emp ende el eco ido de es a in es igación, pa o de la epis emología de los
conocimien os si uados (HARAWAY, 1995) y la enlazo con el en oque apo ado po
Ma ha Pa icia Cas añeda (2008). Cas añeda encuen a en las dis in as pos u as eó icas
espec o a una posible me odología eminis a un pun o de con luencia en el que
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“ e oma la expe iencia de las muje es como ecu so empí ico y eó ico se con ie e
en el asgo dis in i o de hace in es igación eminis a” (CASTAÑEDA, 2008: 83).
Asimismo, la epis emología de los conocimien os si uados encuen a que la pe spec i a
pa cial nos concede obje i idad, a a és de la cual asumi una pos u a y nega la
neu alidad es asumi la esponsabilidad en la in es igación. En los conocimien os
si uados, además, se excluyen las ba e as en e obje o de in es igación e in es igado a.
La dis ancia posi i is a es ablecida en e esas dos piezas cla es de la in es igación deja
de se undamen al, ya que lo p imo dial es econoce que la in es igado a y el obje o
en ablan una elación desde el p incipio y que el obje o deja de ene una posición
pasi a pa a se un agen e de cambio en la in es igación.
De es a o ma, abogo po una me odología que acep e un análisis a pa i de la
expe iencia colec i a eminis a, con un en oque pa cial que pueda en ende la
in es igación y dicha expe iencia como un p oceso con inuo de decons ucción del
sis ema de alo es y elaciones de pode a aigadas socialmen e.
Así, he ealizado un análisis del discu so a pa i del es udio de un caso conc e o, el del
p og ama de adio En edadas. Pa a al, me he basado en la co ien e del Análisis C í ico
del Discu so, suplida, undamen almen e, po ex os de Teun Van Dijk. La ca ac e ís ica
de c í ico es á de inida po el econocimien o de un comp omiso polí ico po pa e de la
in es igado a, quien lle a á a cabo su abajo con el obje i o explíci o de con ibui a un
cambio social especí ico.
Conside o, además, que un análisis sólo es e dade amen e c í ico cuando econocemos
que nues as p opias he amien as de es udio y cue po eó ico que da o ma a nues a
pos u a académica son pa e de una lógica que e ue za las elaciones de dominación.
Las elaciones de pode y el abuso del pode ienen una base ins i ucional, como ya nos
decía Foucaul (2008), y es á e o zada y acompañada po la o ma como el
conocimien o se pone en p ác ica, se dis ibuye y se alo a en la sociedad. De al modo
que un es udio del discu so que p e enda se c í ico pasa, necesa iamen e, po una
cons an e au oc í ica po pa e de quien in es iga.
Finalmen e, pa o de la conside ación del lenguaje como una p ác ica esencialmen e
discu si a, en la que las elaciones en e ex o, p ocesos de p oducción y ep oducción y
con ex os sociales son los elemen os undamen ales pa a la comp ensión de las
es uc u as y de las elaciones de pode . Po lo que el Análisis C í ico del Discu so lo
eo posible únicamen e desde una pe spec i a pa cial y enca nada, es o es, desde los
conocimien os si uados.
3. Discu so, pode y medios de comunicación en la sociedad- ed
En iendo los medios de comunicación al como Manuel Cas ells, en su úl imo lib o
Comunicación y Pode (2009), que a i ma que és os no son el cua o pode , sino el
p opio escena io en el que se desa ollan las elaciones de pode . Po o o lado,
elaciones de pode y discu sos es án in ínsecamen e elacionados, dado que es,
undamen almen e, po medio del eje cicio discu si o que esas elaciones son pues as
en p ác ica. De es a o ma, es con enien e empeza en endiendo a qué nos e e imos
cuando hablamos de “discu so”.
Con “discu so” no hacemos e e encia únicamen e a la p ác ica e bal, sino a odo un
conjun o de ideas que se ige bajo un sis ema social de pensamien os. El discu so es á
an o en la dimensión del uso del lenguaje como en la in e acción social, y aquí me
e ie o al lenguaje en su ca ác e p oduc i o y ep oduc i o y no me amen e
ins umen al y ep esen a i o. Es a a és del lenguaje, en sus dis in os o ma os, que se
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mani ies a oda la ca ga cul u al que amos adqui iendo, a la ez que la cons uimos y
la p opagamos. Es e conjun o de ideas, a su ez, subyace a las elaciones de pode .
Po o o lado, cuando hablamos de pode , no hacemos e e encia a algo e ical,
je a quizado, sino de elaciones que a a iesan nues a co idianeidad, al como lo
de iende Foucaul (2008, 1982, 1979, 1978). Esas elaciones se mani ies an a a és de
unos discu sos disciplina ios que legi iman la o ma de o ganización social de una
sociedad de e minada: los alo es, el conocimien o, el place , la lengua e c. Es deci , los
discu sos aducen las elaciones de pode y son, ambién, el medio mismo po el cual
son eje cidas dichas elaciones. De ahí el es echo ínculo en e los dos concep os.
En lo que a añe al concep o de sociedad- ed, muy di undido po Manuel Cas ells (2009,
2000), aduce la idea de una sociedad undamen ada en la capacidad pa a comunica en
edes locales o más amplias y simul áneas, y que pueden llega a epe cu i
globalmen e. Un modelo ácilmen e iden i icable con lo que se i e ya desde hace más
de dos décadas y acen uado desde los inales de los años 90, con la masi icación de
In e ne , en un con ex o p o agonizado po sociedades occiden ales, impulso as de unos
p ocesos globalizado es discu ibles.
Aún siendo un hecho que es a ela i a masi icación del uso de pla a o mas como
In e ne iene siendo posi i a pa a da cabida a ac o es más plu ales en la
comunicación, no podemos pe de de is a una pos u a c í ica hacia es e modelo de
sociedad. El deba e sob e la democ a ización de los medios no se esuel e. La o al
inclusión digi al no es una ealidad y aún en e la población conec ada, es imposible
habla de democ a ización cuando, en es a sociedad- ed y su cibe espacio, los pa ones
de desigualdades sociales son ep oducidos de la misma o ma que en o os ámbi os. A
í ulo de ejemplo, en lo que espec a a la iolencia machis a, conduc as sexis as,
misóginas e c., dado que los cambios en las elaciones de géne o aún no son
su icien emen e es uc u ales como pa a ma ca una sociedad- ed lib e de esas
endencias, lo que emos es que hay una p oli e ación de iejas o mas de eje ce
iolencias, pe o con nue as he amien as, nue os canales y más acilidades.
Así, enemos los medios de comunicación, uno de los p incipales (si no el p incipal)
escena ios po donde luyen discu sos y se desa ollan las elaciones de pode y
enemos una sociedad- ed, que hace con que esos discu sos engan cada ez mayo
pene abilidad social.
Po o o lado, ambién en es e con ex o se es án desa ollando p ác icas ac i is as de
esis encia, que complemen an el ac i ismo a pie de calle. Po lo que conside o
impo an e expone cómo, ap opiándose de las he amien as y de los espacios
p opo cionados po la sociedad- ed, es posible gene a discu sos al e na i os a los
hegemónicos. En es e caso, desde los eminismos, p omo iendo o as p ác icas
ac i is as y de empode amien o. Son discu sos que p omue en c í ica social, inicia i as
colec i as, ciudadanas, que impulsan acciones sociales ans on e izas.
En es a línea, y dada las ca ac e ís icas en en adas de la idea de la sociedad- ed, me
gus a ene siemp e p esen e el concep o de plas icidad de las ecnologías. És e es
u ilizado ei e a i amen e po la socióloga Judy Wajcman, en su lib o El
Tecno eminismo (2006). Lo que ella quie a deci con “plas icidad” es que una misma
ecnología puede ene e ec os con adic o ios en e si. Es deci , po un lado enemos
una sociedad- ed que ep oduce desigualdades y iolencias en dis in os ni eles, po
o o, ambién nos b inda algunas he amien as y opo unidades de ac ua en a o de
unos cambios en esos modelos cul u ales.
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4. Discu sos al e na i os en la sociedad- ed a a és del “hace adio”
En el sen ido de analiza una de esas p opues as de cambios, quie o expone el caso de
los p og amas adio ónicos eminis as. Hago e e encia, p incipalmen e, a los
p og amas que su gen en el ámbi o de las adios lib es o comuni a ias y, po lo an o,
ienen una audiencia más educida. Ac ualmen e, esos p og amas deja on de ac ua de
o ma aislada y pasa on a o ma edes con o os g upos que p oducen con enido
eminis a a a és de pla a o mas en línea, desde dis in as pa es del globo. En a é en el
caso p ác ico de las p oducciones adio ónicas eminis as en un en o no colec i o y
local, pe o ambién abo da é un en o no más amplio.
Desde lo local, quie o señala la expe iencia del p og ama En edadas, ealizado desde
RadioMal a, una adio lib e y asamblea ia, ubicada en la ciudad de Valencia.
Comen a é b e emen e qué es y cómo ha su gido En edadas, pa a luego pasa a las
mo i aciones que lle a on a su su gimien o y, de es a o ma, enlaza con la
eap opiación del discu so y la p oducción de discu sos al e na i os.
En edadas es un p og ama de adio que su gió en agos o de 2010 y de cuyo equipo
o mo pa e. Es á p oducido po muje es que buscamos a a emas de la ac ualidad
desde una pe spec i a eminis a, bien como p omo e discusiones en o no a cues iones
ípicamen e in isibilizadas y/o es e eo ipadas en los medios de comunicación
mains eam y en la sociedad. La p opues a pa ió de dos compañe as del Más e en
Géne o y Polí icas de Igualdad, de la Uni e si a de València, a la que nos sumamos
o as muje es, an o del más e como de RadioMal a. É amos, al p incipio, cinco
muje es, de las que solamen e una e a alenciana. Las demás é amos ex anje as, siendo
que dos siquie a eníamos el cas ellano como lengua ma e na. Además, de las cinco,
solamen e una de noso as e a pe iodis a po o mación y enía expe iencia p e ia con
adio.
Menciono es os de alles po que conside o que plasman dos de las ca ac e ís icas de una
eap opiación del discu so a a és de los medios de comunicación y del discu so
al e na i o en la adio y en la sociedad- ed: el hecho de p opo ciona espacios donde
o as oces engan eco y la up u a con el c i e io “p o esionalidad” pa a hace
comunicación social.
En e las mo i aciones pe sonales y colec i as que nos lle a on a inicia En edadas
es aban: la sa u ación po escucha siemp e las mismas pe spec i as es e eo ipadas en
los medios de comunicación; la in isibilización de emá icas que conside amos
impo an es; la opo unidad de lle a pa a ue a de los mu os de la uni e sidad los
deba es gene ados en las clases; y el abajo conjun o, un p oyec o común y un desa ío a
ni el pe sonal. Es os son o os aspec os que conside o ca ac e ís icos de la
eap opiación del discu so y de los discu sos al e na i os: la apues a colec i a;
isibiliza deba es que suelen es a alejados del discu so hegemónico; y la ocupación
del espacio adio ónico y empode amien o a a és de la oz. Como a i maba Hélène
Cixous, “pa a la muje , habla en público –di ía incluso que el me o hecho de ab i la
boca– es una eme idad, una ansg esión” (1995: 55). El hecho de deja de se “las
o as” pa a enuncia discu sos desde noso as mismas es lo que ma ca ambién ese
eje cicio de eap opiación.
Una siguien e ca ac e ís ica es la pe spec i a si uada. Asumi desde donde se habla,
haciendo isible nues a pa cialidad que, pa a noso as, implica la esponsabilidad de
ocupa un luga especí ico en nues as p ác icas discu si as. Es o es á bien e lejado en
la o ma como nos p esen amos en En edadas. Lle amos a cabo un canal con una cla a
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ideología eminis a, sin cualquie p e ensión de adop a una imagen de pe iodismo
impa cial. Asumiendo nues a pa cialidad, asumimos ambién nues a hones idad.
O o elemen o que conside o impo an e es la música u ilizada en los p og amas. La
música e leja nues o es ado de ánimo, dialoga con nues os sen imien os y alo es y,
así como los medios de comunicación, es un canal pa a ansmi i in o mación,
ep oduci y pe pe ua discu sos. Vale eco da lo que a i maba Te esa de Lau e is
sob e las ecnologías de géne o
(…) ambién el géne o, en an o ep esen ación o au o- ep esen ación, es el
p oduc o de a iadas ecnologías sociales –como el cine– y de discu sos
ins i ucionalizados, de epis emologías y de p ác icas c í icas, an o como de la
ida co idiana. (1989:8)
La música, así como el cine, es ambién una ecnología social. En el ámbi o de un
p og ama como En edadas y de una sociedad- ed como con ex o, p imamos po da oz
a muje es (biológicas o no) que hacen música y que ansmi an un comp omiso con una
as o mación del discu so dominan e. Encon amos que espacios exclusi os de muje es
son impo an es dado que ya abundan espacios en los que las muje es es amos ausen es
o poco p esen es. Asumimos, así, la seg egación como una p ác ica de a i mación y
ecupe ación de e enos donde las muje es seamos igualmen e p o agonis as. Además,
dada la elocidad con la que luye la in o mación en la sociedad- ed, aumen an las
posibilidades pa a que eses espacios sean cada ez más icos en con enido.
Enlazando con los demás aspec os, es á la impo ancia de omen a discu sos que
p omue an una up u a con el modelo “muje - íc ima”. Es impo an e denuncia , pe o
la denuncia a más allá de lo is o habi ualmen e en los medios: la exposición y
con abilización de casos de ag esión. En el caso de En edadas, se busca da ele ancia
y ae al conocimien o de la audiencia acciones que sean ealizadas con el obje i o de
desmon a las es uc u as en las que es án basadas la iolencia he e opa ia cal, acciones
que empode an a las muje es y que a en de conciencia a la ciudadanía, buscando
con ibui con un cambio en los códigos cul u ales. Además, siemp e que posible,
u ilizando el espacio de la adio pa a que las muje es puedan habla po ellas mismas.
Sin emba go, conocemos las limi aciones que hay pa a que un p og ama como
En edadas alcance un público amplio, aún con oda la e olución en las ecnologías.
Desde un pun o de is a écnico, pe sonas ue a del adio de emisión de RadioMal a –
que, ac ualmen e, cub e una pa e de la ciudad de Valencia – pueden accede al
con enido del p og ama únicamen e po In e ne , lo que nos lle a, o a ez, a
cues iona nos la b echa digi al y sus a iables: económica, gene acional y de géne o.
Desde un pun o de is a eó ico, nos p egun amos si los discu sos de En edadas
dialogan con la ciudadanía. Po un lado, somos conscien es de que la mayo ía de las
pe sonas que escuchan los p og amas ya es án p e iamen e sensibilizadas con emá icas
eminis as, en mayo o meno medida. Po o o, de ahí la impo ancia que a ibuimos a
pla a o mas como In e ne – ol emos a la plas icidad de las ecnologías–, que b indan
mayo di usión a esas inicia i as, mas allá de los cí culos de deba es eminis as y a ines.
Además, es ambién a a és de In e ne que dis in as adios pueden in e cambia
ma e iales con acilidad y ep oduci po an ena con enidos que han es ado disponible
en línea.
En conco dancia con lo an e io , pongo el ejemplo de colabo ación en inicia i as más
globales, como es el caso de la pla a o ma en línea Red Noso as en el Mundo (RNM),
que iene como p incipal ac i idad la p oducción y di usión de audios eminis as, con
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pe spec i a de géne o y/o que eco en oces de muje es. Una de sus p incipales
he amien as es una adio en línea, que eúne una p og amación semanal con di e sas
p oducciones adio ónicas hechas po muje es de dis in os países y ciudades del
e i o io español. Ac ualmen e, cuen an con una colabo ación de al ededo de cincuen a
p og amas, o igina ios de adios lib es y comuni a ias, con o mando una al e na i a al
modelo adicional de adio, haciendo eco de o as oces y isibilizando o as
ealidades.
Tan o el ejemplo de RNM como el de En edadas y de o as p oducciones adio ónicas
eminis as que pueden se encon adas po el cibe espacio son abajos que se
ap o echan de los bene icios de la sociedad- ed, sin deja de p omo e un pensamien o
c í ico sob e ese mismo modelo social. Son mues as de ocupación de o os espacios po
pa e de los eminismos, gene ando al e na i as de discu sos.
No obs an e, y ol iendo al caso especí ico de En edadas, siendo és e un p og ama de
emá icas eminis as y pa e de un colec i o de comunicación asamblea io, es deci , al
ma gen de lo no ma i o, una de las cues iones que se me p esen a es: ¿has a qué pun o
esa p ác ica gene a algún impac o eal? A la que sumo o a p egun a: ¿somos una
mino ía aislada y que no dialoga con la sociedad? O, aún siendo mino ía, ¿cumplimos
con la unción a la que aspi amos, que es hace comunicación social con pe spec i a
eminis a, con ain o ma , pone en e idencia los discu sos pa ia cales y
he e ono ma i os y p omo e al e na i as?
4. El eco de las o as: esbozando conclusiones
A í ulo de conclusiones, b e es y, segu amen e, no de ini i as, dedica é es a úl ima
pa e a en ende qué ipo de impac os pueden gene a los discu sos al e na i os
p opues os po las p oducciones adio ónicas en cues ión.
Es posible que ese impac o no pueda se medido y, además, no c eo que se deba. Al
menos no de o ma cuan i icable. Aquí, la expe iencia colec i a impo a, al como
a i maba Donna Ha away (1995). Además de las posibilidades de sub e sión desde lo
mino i a io, en el sen ido deleuziano, y de las alianzas que se c ean a pa i de ahí, del
de eni -comuni a io he e ogéneo, como p opone Ma a Sega a (2012). De la misma
o ma que no se puede cuan i ica lo que se supone pa icipa en una p oducción
adio ónica eminis a y lo que és a puede con ibui al p oceso de empode amien o
indi idual de cada muje que pasa po ese espacio. Tampoco son cuan i icables las
con ibuciones a los deba es y c í icas in e nas in oducidas po la pe spec i a eminis a
en el uncionamien o de los mismos colec i os sociales de los que su gen esas
p oducciones.
Lo que, sí, pod ía pone se en núme os y que dice espec o a la audiencia del p og ama,
puede se conside ado i iso io, desde el pun o de is a de las ci as. Sin emba go, la
concienciación p o ocada en las pe sonas del en o no más ce cano y las posibilidades
de asociacionismo que son gene adas, aunque con una pequeña audiencia, no pasan
desape cibidas.
Aquí, c eo con enien e ene p esen e el concep o de comunidad, pe o no desde la idea
de homogeneidad, del común a odas las pe sonas. Sino como un concep o sub e si o,
desde la he e ogeneidad, de la dis ancia y de la di e encia, como lo p opone Ma a
Sega a (2012). La comunidad en endida como plu alidad, que “pone en en edicho el
o den social, hace isible y amenaza su solidez” (SEGARRA, 2012: 20).
La comunidad, como concep o de colec i idad y asociacionismo, es ambién una de las
ca ac e ís icas que a ibuyen Gilles Deleuze y Félix Gua a i (1978) al de eni -
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mino i a io y que Eloi G asse (2012) analiza como elemen o con igu ado de la
noción misma de comunidad. U ilizando es os es au o es, quie o hace aquí una b e e
e lexión sob e la expe iencia eminis a desde el uni e so adio ónico como p ác ica
mino i a ia.
Deleuze y Gua a i abo dan la idea de mino i a io a pa i de lo que denominan
li e a u a meno , a la que a ibuyen es ca ac e ís icas: la des e i o ialización de la
lengua, la a iculación de lo indi idual en el inmedia o-polí ico y el disposi i o
colec i o de enunciación (1978:31).
Cuan o a la des e i o ialización de la lengua, se plan ean una li e a u a esc i a en un
en o no ma ginal, que no pe enece a lo no ma i o, aunque o ma pa e de él; que ya no
pe enece a un e i o io que pudie a se conside ado común, o iginal, pe o que ampoco
encuen a en el nue o e i o io un espacio de acep ación. Ponen como ejemplo la
ealidad en en ada po pe sonas mig an es: que ya han pe dido el dominio de su lengua
–o siquie a llega on a conoce la– y que conocen mal la lengua mayo , no ma i a, de su
en o no.
Pod ía plan ea aquí el p oceso de eap opiación del idioma que se hace desde dis in as
p opues as eminis as. Sub e i lo no ma i o, u ilizando emeninos gené icos o
gené icos desgene izados; pe i iendo la semán ica de las palab as, dándoles
conno aciones dis in as a las no ma i as o ecupe ando lo que se ha pe dido de ellas en
el p oceso de pa ia calización del idioma. Si la lengua como ins i ución,
homogeneizada y es anda izada, es un eje cicio de dominación (GRASSET, 2012: 59),
ompe con los cánones idiomá icos sexis as es ambién un eje cicio de insumisión a las
leyes sociales.
Po lo que co esponde a la a iculación de lo indi idual en lo inmedia o-polí ico,
plan ean que, en las li e a u as meno es, odo es polí ico, cada p oblema indi idual es de
odas, pues se desa ollan en espacios educidos, no habiendo una posibilidad de
agmen ación en bloques indi iduales, den o de un espacio más amplio, como es el
caso de una li e a u a mayo .
Respec o a es o, no queda más que eco da uno de los lemas más ecuen es de las
luchas eminis as: lo pe sonal es polí ico. Además de que deba es en o no a las
mic opolí icas y de las elaciones de pode co idianas han es ado cada ez más p esen es
en los eminismos. Es ambién una de las p emisas de En edadas, pues en endemos que
los emas abo dados, desde eci a un poema o comen a una canción has a ealiza una
en e is a sob e economía eminis a, ex apolan lo p i ado y se con ie en en
ei indicaciones polí icas. Así como el p oceso de empode amien o po el que pasamos
cada una de noso as en el “hace adio”.
Cuan o al disposi i o colec i o de enunciación, es un plan eamien o es echamen e
conec ado con el an e io . Dado que la ma ginación y la colec i idad educida hacen de
lo indi idual una cues ión polí ica, en la li e a u a meno “ odo adquie e un alo
colec i o”.
Eloi G asse (2012: 59) a i ma que la a iación con inua de la lengua, a la que se
e ie en Deleuze y Gua a i, es una alusión a lo que él conside a una misión de odo
esc i o : encon a su oz p opia. Si bien Deleuze y Gua a i abo dan la idea de mino ía,
de lengua mayo y meno desde la li e a u a, me algo ambién de la lengua meno pa a
anspo a la al uni e so de las adios lib es y de las p oducciones eminis as.
Aquí abogo po una línea de uga, una búsqueda po ompe con el o den social a a és
de p oducciones adio ónicas mino i a ias, o eciendo la p oducción colec i a como un
discu so al e na i o. Así como a i ma G asse que “ oda li e a u a meno es una
esc i u a colec i a” y, po an o, “cons i uye una acción polí ica y comuni a ia” (2012:
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60), oda p oducción de adio eminis a es un eje cicio mino i a io del lenguaje y, po
lo an o, una línea de escape al o den he e opa ia cal y a los medios de comunicación
no ma i os y sus discu sos disciplina ios.
Si en endemos el lenguaje como un ecu so social básico, una lengua meno se puede
desa olla en dis in os ámbi os de colec i idad y esis encia, como son las adios lib es
y, más p ecisamen e, los p og amas de co e eminis a.
Esas p oducciones eminis as o man pa e de un uni e so donde la des e i o ialización
y la a iculación indi idual/polí ico e indi idual/colec i o son pa e de su co pus. Tal y
como a i man Deleuze y Gua a i “lo que equi ale a deci 'meno ' no cali ica ya a
cie as li e a u as, sino las condiciones e oluciona ias de cualquie li e a u a en el
seno de la llamada mayo (o es ablecida)” (1978: 31). Así concibo las p oducciones
adio ónicas eminis as: desde los bo des y p omo iendo las condiciones pa a sub e i
el apa a o mediá ico 'mayo '.
El p oceso de empode amien o pe sonal a a és del uso de la oz es una segunda
conside ación que hago espec o a los impac os que puedan ene los discu sos
adio ónicos eminis as. Cie amen e, a pequeña escala, ya que únicamen e las pe sonas
que llegan a hace adio pod ían se conside adas aquí. En es e caso, abogo, una ez
más, po la expe iencia p opia de un pequeño colec i o como el de En edadas y sus
colabo ado as.
Hélène Cixous, en sus ensayos sob e la eminidad en la esc i u a, a i ma que és a pasa
po un p i ilegio de la oz, “esc i u a y oz se enzan, se aman y se in e cambian”
(1995: 54). Vuel o a hace uso de algunos ecu sos del análisis li e a io pa a e lexiona
sob e el discu so adio ónico. En es e caso, de la elación que Cixous es ablece con la
esc i u a como una p olongación de la oz y ice- e sa.
A i ma Cixous que, pa a la muje , habla en público, o el me o hecho de ab i la boca,
es una ansg esión (1995: 55). Es i i la oma de la palab a o al como un p oceso
pe sonal-polí ico: “ oda ella se con ie e en su oz, sos iene i almen e la <<lógica>>
de su discu so con su p opio cue po” (1995: 55). Es a elación an i al con la oz es lo
que hace con que la expe iencia adio ónica sea an ín ima pa a noso as.
Las ba e as que se ompen cuando omamos la palab a son, igualmen e, ba e as
múl iples y que no es án p esen es solamen e en la elación muje -mic ó ono-oyen es.
Es án en odas las elaciones en e las muje es, la oz, el cue po, los ni eles de au o-
exigencia y de au o-acep ación. De hecho, conside o que son dos, po lo menos, las
e apas del p oceso de oma de la palab a a a és de la adio: el enuncia la, saca la de lo
p i ado a lo público; y la uel a a ella, escucha nos a noso as mismas, acep a nos y
acep a nues a palab a.
Cixous p egun a “¿po qué hay an pocos ex os?”, a la ez que con es a, “po que aún
muy pocas muje es ecupe an su cue po” (1995: 58). Además del llega a ap opia se de
los mic ó onos, una de las ba e as que se ha obse ado en e noso as es el eje cicio de
escucha los p og amas ya g abados y, po lo an o, escucha nos a noso as mismas.
C eo que es e miedo a ol e a la oz iene que e con la sepa ación que menciona
Cixous, de que “nos hemos apa ado de nues os cue pos, que e gonzosamen e nos
han enseñado a igno a , a azo a lo con el mons uo llamado pudo ” (1995: 58).
De ahí que el hace adio, con algunas de las acilidades p opo cionadas po las
ecnologías de la comunicación, se ha con e ido en un p oceso écnicamen e sencillo y
que o ece una ía de desman elamien o de los pudo es ins au ados en nues os cue pos
y, po lo an o, de empode amien o. En la p i acidad de nues as habi aciones, de
nues os cua os p opios conec ados (ZAFRA, 2010), las ba e as en e las dos ases, la
enunciación y el e o no a la oz, son di uminadas con más acilidad. Vamos ompiendo
las abas del pudo y acep ándonos, p ime o en lo ín imo, luego en lo colec i o.
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Cixous ambién habla de los silencios, “la caída en la pé dida del lenguaje”, como
una expe iencia po la que oda muje ha pasado en el camino hacia la palab a o al
(1995: 55). En las p oducciones de En edadas, como ambién he obse ado en o as
p oducciones eminis as, son comunes los silencios. Incluso después de es años
haciendo los p og amas, seguimos cayendo en esos momen os.
Po o o lado, en el co idiano de En edadas, solemos elaciona el habla en el ai e con
el place . Hemos ido acep ando y desa ollando espe o po nues os silencios. Lo que
an es nos p oducía un cie o desespe o, aho a en endemos como una o ma dis in a de
adminis a nues os iempos en la adio. Como bien lo a i ma Cixous, no es amos
acos umb adas a hace uso de la e ó ica, pe o ampoco a hace las cosas sin place
(1995: 55). Aunque Cixous aboga po los aspec os posi i os en deja la lengua in en a
y en los despe dicios de lo que decimos, pues necesi amos esos despe dicios, pienso que
es igualmen e impo an e espe a nues os silencios, no en endiéndolos como una
o ma de p i a nos de la oz, sino como una o ma de e lexi idad y ambién como
pa e de nues o p oceso hacia la p ác ica e ó ica.
Es e silencio necesa io conec a ambién con la c í ica a la elocidad in o ma i a que
sa u a y que es una de las con apa idas de la sociedad ed. Remedios Za a a i ma que
la elocidad nos lle a a la pé dida de la dis ancia necesa ia pa a una ac i ud c í ica
(2010: 167). El bomba deo de in o mación a a és de los medios audio isuales,
sa u ándonos con mensajes, se sus en a, sob e odo, en las ideas p econcebidas, que ya
las enemos bas an e a aigadas, po lo que no necesi an iempo pa a con igu a se. De
ahí que esa cele idad ayuda a e o za los discu sos y alo es disciplina ios. Cuando
desacele amos, cuando consen imos el silencio, nos pe mi imos ol e a la “dis ancia
c í ica y su posibilidad imagina i a” (ZAFRA, 2010: 168).
Vol iendo a Cixous, ambién ella nos habla de in en a se una lengua, de
desap opiación y despe sonalización, lo que me de uel e al de eni -mino i a io de
Deleuze y Gua a i y a su apues a po que una debe se bilingüe en su p opia lengua
como o ma de ompe con los manda os de la no ma i idad. Mani ies a Cixous que
Si la muje siemp e ha uncionado <<en>> el discu so del homb e, (…) ha
llegado ya el momen o de que disloque ese <<en>>, de que lo haga es alla , le
dé la uel a y se apode e de él, que lo haga suyo, ap ehendiéndolo,
me iéndoselo en la boca, en la p opia boca, y que, con sus p opios dien es le
mue da la lengua, que se in en e una lengua pa a aden a se en él. (1995: 59)
En es e sen ido, c eo que la oma de la palab a o al, el hace esona nues as oces y
acep a nos en el momen o en el que ol emos a escucha nos es, en sí mismo, pa e del
se bilingüe, de la ansg esión del lenguaje ins i ucionalizado y descub imien o de
nues a lengua meno . Po lo que uno de los impac os p oducidos po un discu so
adio ónico eminis a es la misma p ác ica discu si a.
Po o o lado, no solo po la oma de la oz pasa nues o empode amien o. También a
a és de la oma de los con oles écnicos es amos ompiendo una de las ba e as del
bina ismo de géne o, en el que las dico omías na u aleza/cul u a, pasi idad/ac i idad,
muje /homb e nos ha alejado de las labo es écnicas en muchos ámbi os. Así, ambién el
“a iesga se” a sen a se delan e de la mesa de mezclas, en el es udio de la adio, y lle a
el con ol de oda la pa e écnica de los p og amas pasa po e oma ese e i o io del
cual nos acos umb amos a no o ma pa e.
Además de las ías de empode amien o p omo idas po el hace adio y po las alianzas
gene adas de ahí, un p og ama adio ónico eminis a ambién apo a una impo an e
dosis de au oc í ica a la p ác ica de la con ain o mación. Es de no a que, en muchos