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Orihuela, Antonio (2023). Cien hogueras. Flamencos, Hippies y poetas en la Andalucía contracultural. Piedra Papel Libros: Jaén. (183 páginas). [Reseña]

Pérez Trujillanos, Rubén

Abstract

En Cien hogueras. Flamencos, hippies y poetas en la Andalucía contracultural se ofrecen dos estampas sobre las manifestaciones más subversivas y heterodoxas de la música y la literatura andaluzas entre las últimas décadas de la dictadura franquista y las primeras de la democracia. Su autor, Antonio Orihuela, analiza con precisión y agilidad la búsqueda de un horizonte rebelde para el flamenco y la poesía en el contexto de la modernización de una estructura social como la andaluza. Esa tarea incluyó el proceso de estudio y revalorización de la tradición autóctona, lo que supuso rescatar el flamenco y la copla para devolvérselo a las clases populares y los grupos marginados. Pero también fueron tiempos de experimentación, contacto y mezcla con otras formas de expresión y vida, como el movimiento hippie, el rock o las vanguardias. En definitiva, se trata de una obra importante, de talante ensayístico, para comprender las transformaciones culturales, sociales y políticas que se vivieron en la transición andaluza. A la vez, el libro de Orihuela propone una reflexión crítica sobre el tiempo presente, que ha visto florecer y sepultar tantas promesas de cambio, renovación y lealtad a las raíces.

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REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA NÚMERO 26 JULIO DE 2024 ISSN 2174-6796 [pp. 152-158] https://doi.org/10.12795/RAA.2024.i26.07 RESEÑA A… ORIHUELA, ANTONIO (2023). CIEN HOGUERAS. FLAMENCOS, HIPPIES Y POETAS EN LA ANDALUCÍA CONTRACULTURAL. PIEDRA PAPEL LIBROS: JAÉN. (183 páginas). Rubén Pérez Trujillanos Universidad de Granada RESUMEN En Cien hogueras. Flamencos, hippies y poetas en la Andalucía contracultural se ofrecen dos estampas sobre las manifestaciones más subversivas y heterodoxas de la música y la literatura andaluzas entre las últimas décadas de la dictadura franquista y las primeras de la democracia. Su autor, Antonio Orihuela, analiza con precisión y agilidad la búsqueda de un horizonte rebelde para el flamenco y la poesía en el contexto de la modernización de una estructura social como la andaluza. Esa tarea incluyó el proceso de estudio y revalorización de la tradición autóctona, lo que supuso rescatar el flamenco y la copla para devolvérselo a las clases populares y los grupos marginados. Pero también fueron tiempos de experimentación, contacto y mezcla con otras formas de expresión y vida, como el movimiento hippie, el rock o las vanguardias. En definitiva, se trata de una obra importante, de talante ensayístico, para comprender las transformaciones culturales, sociales y políticas que se vivieron en la transición andaluza. A la vez, el libro de Orihuela propone una reflexión crítica sobre el tiempo presente, que ha visto florecer y sepultar tantas promesas de cambio, renovación y lealtad a las raíces. 152 Palabras clave: Reseña; Transición; Modernización; Flamenco; Contracultura; Hippies; Poesía; Andalucía. ABSTRACT The book Cien hogueras. Flamencos, hippies y poetas en la Andalucía contracultural provides for two overviews of the most subversive and heterodox demonstrations of Andalusian music and literature during the last decades of Francoist dictatorship and the beginning of the Spanish democracy. The author, Antonio Orihuela, analyses with precision and agility the search for a revolutionary horizon for flamenco and poetry in the context of the modernisation of a social structure such as the Andalusian one. This task included the process of study and revalorization of the autochthonous tradition, which meant rescuing flamenco and copla in order to give them back to the popular classes and marginalised groups. Moreover, these were times of experimentation, contact and mixing with other forms of expression and life from abroad, such as the hippie movement, rock styles or avant-garde trends. In short, this is an important work with an essayistic feature which helps to understand the cultural, social and political transformations that took place during the Andalusian transition. At the same time, Orihuela’s book proposes a critical reflection on the present time, which has seen so many promises of change, renewal and loyalty to the roots flourishing and being buried. Keywords: Review; Transition; Modernisation; Flamenco; Counterculture; Hippies; Poetry; Andalusia. Porque iluminan y dan calor. Porque convocan al encuentro y ofrecen un remedo de sol a la noche y un halo de luna al día. Porque anuncian el alimento y avivan la imaginación de quienes permanecen despiertos. Porque suscitan confesiones, danzas y todo tipo de catarsis. Pero también porque queman y porque destruyen. Las hogueras irradian un abanico de relaciones sociales y, en concreto, dibujan un espacio propicio para la más honda de las expresiones artísticas, y aun para trascender la finitud de los cuerpos. “Queonde hubo candela rescoldito quea y jumo saldrá”, como decían aquellos tangos de Francisco Moreno Galván. Antonio Orihuela estudia la vida cercada por un centenar de hogueras, los surcos abiertos por el fuego en la noche negra de la dictadura franquista y en el desayuno torpe de la democracia. En este caso, el autor de Moguer brinda dos estampas meridionales de la rebeldía. Cien hogueras. Flamencos, hippies y poetas en la Andalucía contracultural es un 153 libro de algo más de 180 páginas publicado por la editorial jiennense Piedra Papel Libros a comienzos de 2023. En apariencia, el artefacto es bello y digno, como tan a menudo ocurre cuando nos dejamos guiar por editoriales pequeñas y ajenas a los grandes circuitos comerciales, cuya labor cada vez más se asemeja a la de la artesanía que aún resiste en tantos rincones. Gracias a Piedra Papel Libros y, sin duda, gracias al autor, resulta un ejemplar estructurado en dos capítulos aunque trufado de documentos gráficos: retratos, escenas de juerga y protesta, poemas visuales, portadas de libros y revistas, etc. La cubierta, bien traída, luce una hermosa composición realizada por Araceli Pulpillo a partir de una fotografía tomada en Morón de la Frontera durante una fiesta flamenca. A grandes rasgos, cada capítulo constituye un ensayo crítico sobre manifestaciones específicas de las libertades de expresión y creación artística en la Andalucía de la Transición, es decir, la que va de la década de 1960 a la de 1980. Cabe destacar dos aspectos preliminares. Por un lado, hay una independencia bastante notable entre los dos capítulos. Si uno mira al flamenco y otro a la poesía, lo cierto es que cada cual podría prescindir del otro sin perder un ápice de consistencia. Bien podrían haberse publicado aisladamente o junto a otros textos. En fin, bajo esta perspectiva el libro es, al menos hasta cierto punto, una especie de facticio. La impresión se torna más diáfana si se constata la relación que este libro guarda con otro firmado por Orihuela (2020) en la misma casa. Quizá deban leerse juntos. Por otra parte, el calado de estos capítulos, por independientes que puedan parecer, desaconseja menospreciar la riqueza de la aproximación y sus hallazgos. No se trata, sin más, de un conjunto de ensayos históricos alrededor de ciertos vestigios del pasado, y mucho menos de una crónica peculiar sobre la etapa tardoy posfranquista en Andalucía. Las piezas del libro poseen una dimensión historiográfica ineludible, como corresponde con la formación de Antonio Orihuela. Aparte de su portentosa trayectoria en el panorama lírico contemporáneo –es uno de los poetas más destacados de la corriente conocida como “poesía de la conciencia”–, conocemos a Orihuela por ser doctor en historia por la Universidad de Sevilla. Autor de obras de extraordinario valor como Moguer. 1936 (Orihuela, 2010), nadie desconoce su contribución a la historia de la guerra de 19361939 y la represión posterior. Sin embargo, hay en el trabajo que ahora nos ocupa una línea de estudio y reflexión acerca del itinerario atravesado por las relaciones sociales, la vida comunitaria y la moralidad en un período de grandes transformaciones –unas abortadas, otras alumbradas–, lo cual confiere al trabajo una dimensión antropológica que merece ser subrayada. El primer capítulo presta su título a la obra. Hallamos en él una precisa y meditada cartografía del flamenco a partir de los sesenta, que es encuadrado en el más amplio contexto de una “contracultura andaluza” (Orihuela, 2023: 12-13). También se realiza en 154 este texto una radiografía acerca de aquellos procesos de mutación que experimentó el flamenco como consecuencia del maridaje con otras ideas y expresiones musicales, de vital importancia para que esa magnitud contracultural adquiriese las connotaciones de una verdadera revolución antropológica que ensayó –y no sólo postuló– nuevas formas de afectividad, trabajo, sexualidad, comunicación y, en síntesis, subjetividad. El segundo capítulo versa sobre “La poesía más underground. Accionismo y experimentalismo poético en Andalucía”. Esta parte desmiga con exhaustividad la obra de dos poetas, Juan de Loxa y Francisco Peralto, si bien no desaprovecha la oportunidad de trazar las rutas y situar los focos de efervescencia aparecidos en la lírica andaluza entre las décadas de 1970 y, en algunos flecos, incluso, la de 1990. En este punto, el libro posee dos valiosos méritos. Si revisar una parte de la historia literaria y artística que se ha visto eclipsada por otras corrientes más afortunadas brinda la oportunidad de (re)visitar propuestas estéticas y subversivas de gran originalidad, sacar a flote firmas, manifiestos, revistas y aventuras editoriales largamente marginadas permite saborear la frescura y palpar la vibrante heterodoxia de ese caleidoscopio político y cultural que abreviamos bajo el nombre de Andalucía. En el fondo, el libro discurre sobre dos temas. De alguna manera, el autor los señala al manejar la metáfora que titula la obra. Como explica Orihuela, las hogueras trajeron “el confuso fuego de la modernidad” (Orihuela, 2023: 123) pero, al prender, consumieron lo moderno y generalmente exógeno (rock, hippies, beatniks, dadaísmo, etc.) y lo tradicional y en su mayoría autóctono (flamenco, copla, etc.), purificando unas veces y reduciendo a cenizas las demás. En ese cruce de veneros, que tantas energías transformó y despilfarró, asoman los que, a mi parecer, son los dos temas centrales del libro. Uno de esos temas es explícito. El otro no es explícito ni tampoco implícito; más bien es un tema evidente, dada su latencia inesquivable. Así pues, el primer tema es la libertad. Con o sin ley que la arropase, bajo dictadura o no, la libertad como impulso, aspiración y experiencia carente de norma y, por ello, dinámica y polimórfica hasta las trancas en su actitud crítica frente al poder. El cante flamenco y la poesía experimental sirven, entonces, de pretexto para sondear la materialización de las libertades en las distintas capas sociales, pero sobre todo en las tradicionalmente privadas de libertad: las clases subalternas y los grupos marginados, como los jornaleros, los gitanos o las mujeres. En este último sentido, aunque algunas lograran abrirse un hueco, Orihuela expone la persistencia de la discriminación y la invisibilización machistas, tanto en el seno del flamenco como en el de la poesía (Orihuela, 2023: 32 y 174), lo que sin duda pone de relieve las limitaciones impuestas y, a la vez, las limitaciones intrínsecas de los movimientos y tendencias sometidos a análisis. En pocas palabras, el libro analiza cómo saltaron las costuras del franquismo, aunque también deja entrever las continuidades 155 con una etapa de oprobio llamada a ser superada. Igualmente, se señala la que a juicio del autor entrañó una intervención nefasta para esta vivencia y proyección de libertad ya bajo condiciones democráticas –el PSOE–, aunque por desgracia sin ahondar en esta tesis (Orihuela, 2023: 31 y 73). El segundo tema es la identidad; en particular, la identidad andaluza. A este propósito, esta reseña no puede ser tan positiva. Aunque el autor se tropiece a menudo con los marcadores de dicha identidad, tiende a negarlos o a minimizarlos. Gran parte de los exponentes, obras y revuelos que el libro repasa están trenzados por un mismo hilo conductor que, sin embargo, es repetidamente orillado y, a lo sumo, tratado de soslayo; así, por ejemplo, cuando se habla de Juan de Loxa (Orihuela, 2023: 126). Obviamente, Orihuela no esconde que la reivindicación de la cultura popular o aun la identidad andaluza fue una faceta determinante en algunos artistas y colectivos. No obstante, se abstiene de profundizar en la complejidad del fenómeno de la identidad y, a la postre, dedica una explicación insuficiente cuya finalidad más bien parece la de sentar un juicio de valor negativo que la de acometer un esfuerzo de comprensión de ese movimiento protagonizado por quienes no sabían o tal vez no querían vivir sin identidad. Lejos de problematizar el asunto de la identidad y el proceso de construcción y reconstrucción que en torno a ella se llevó a cabo por artistas, cantaores, poetas, cantautores, etc., Orihuela opta por despacharlo con cierto desdén. Sostiene en un punto concreto que el “pueblo andaluz” no es más que “una entidad anónima y abstracta” cuya “existencia real” apenas tiene sentido dentro de “las tesis decimonónicas del folklorismo romántico alemán”. La vinculación del flamenco con la cultura popular de Andalucía habría sido, pues, “una reivindicación muy poco original” de “la intelectualidad andaluza” (Orihuela, 2023: 51). El flamenco, concluye Orihuela siguiendo a Antonio Machado Álvarez, no es cosa de la nación sino de la clase popular (Orihuela, 2023: 52). Cabe preguntarse entonces por qué puede existir algo así como la identidad hippy, la subcultura quinqui, el arte popular o la contracultura a secas, y no el pueblo andaluz, la identidad o la cultura andaluzas. ¿No es bajo la acusación de falseamiento romántico como el libro termina negando la posibilidad del constructivismo, negación que solo los nacionalistas étnicos más cerriles parecían atreverse a formular? Paradójicamente, este tipo de argumentación construye un hombre de paja usando argumentos etnicistas. Nada se dice sobre la plasmación singular y los objetivos específicos de la reivindicación de la identidad andaluza en el período estudiado. Nada se dice sobre los motivos por los que tantos artistas, intelectuales y literatos –al igual que sectores considerables de la sociedad– orientaron sus obras y articularon su intervención en la vida pública en aras de determinada causa estética y política. Lo que el libro ofrece a este respecto es, 156 antes bien, una descalificación. En clave negativa, tal tratamiento sesgado del tema resulta decepcionante: nos sitúa ante una ausencia. Un abordaje así, de puntillas, resulta descabellado si recordamos que la época fue prolífica en estudios sociológicos y antropológicos que pusieron el foco sobre la comunidad andaluza y su identidad (entre otros: Julian A. Pitt-Rivers, Isidoro Moreno Navarro, Enrique Luque Baena, David D. Gregory, Pío Navarro Alcalá-Zamora, Stanley H. Brandes, David D. Gilmore, etc.). La reducción del tema a un nacionalismo trasnochado supone esquivar el asunto. En clave positiva, por lo que al contrario el libro afirma llegado el momento de pronunciarse sobre el particular, el enfoque se vuelve incoherente con el conjunto del trabajo. Esto es así, básicamente, porque el propio texto contiene algunos tópicos y esencialismos que cabría desterrar aplicando el criterio seguido con relación a la identidad andaluza o el andalucismo (que, por cierto, ni se menciona, pese al compromiso andalucista, incluso en términos partidistas, de Enrique Morente, Paco de Lucía, Carlos Cano, Jesús de la Rosa y otros artistas significativos, como se relata en Pérez Girón (2020: 77-78). Basten como ejemplos de esos lugares comunes las alusiones a “[l]a idiosincrasia libertaria de la Baja Andalucía” o a la figura “[d]el gitano” como anarquista práctico por excelencia (Orihuela, 2023: 75 y 112). Compartidas estas críticas, la verdad es que el libro de Orihuela supone una seria y feliz contribución cuyo radical interés es doble. Interesa por lo concerniente a la historia de la transición a la democracia tal y como se dio y vivió en Andalucía. Mas también implica un aldabonazo para el estudio de la música y la literatura más rebeldes, tal y como se han dado y también vivido en Andalucía. Por todo ello, Cien hogueras viene a nutrir la incipiente literatura sobre los movimientos culturales y artísticos de la Andalucía de la segunda mitad del siglo XX (recuérdense los trabajos de José Luis Ortiz Nuevo, Juan José Téllez, Juan Pinilla, Fran G. Matute, etc.), así como la más consolidada literatura especializada en la transición andaluza (José M.ª de los Santos López, Manuel Ruiz Romero, Javier Contreras-Becerra, etc.). Y, por supuesto, es un libro que viene a hacer fogatas donde antes no las había. 157 REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Orihuela, Antonio (2010). Moguer. 1936. Madrid: La Oveja Roja. Orihuela, Antonio (2020). El refugio más breve. Contracultura y cultura de masas en España (1962-1982). Piedra Papel: Jaén. Orihuela, Antonio (2023). Cien hogueras. Flamencos, hippies y poetas en la Andalucía contracultural. Piedra Papel: Jaén. Pérez Girón, Antonio (2020). El flamenco contra Franco. Tardofranquismo y transición. San Roque: edición de autor. 158