Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china
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— 561— CAPÍTULO 49 TABÚES LINGÜÍSTICOS Y HOMÓFONOS EN LA CULTURA CHINA QI WANG Universidad de Sevilla INTRODUCCIÓN En China, la gente cree firmemente en el poder mágico de las palabras, considerando que ciertas expresiones no deben usarse libremente en situaciones particulares porque podrían atraer desastres o malos augurios. Este miedo ha originado tabúes lingüísticos, llevando a evitar palabras consideradas de mal augurio y sus homófonos, es decir, palabras que suenan igual o de manera similar pero que tienen diferentes significados o se escriben de manera diferente. Frente a tabúes lingüísticos, las personas a menudo optan por sustitutos, utilizando sustitución homofónica como una estrategia de eufemismo, lo que constituye una peculiaridad del chino. Por ejemplo, al elegir nombres para bebés o al hablar sobre eventos importantes, se evita el uso de palabras y homófonos que podrían presagiar desastres o infortunios. El objetivo principal de este trabajo es analizar los tabúes lingüísticos y el fenómeno de la sustitución de palabras homófonas en la cultura china y su impacto en la vida cotidiana, tanto en términos lingüísticos como culturales. Se busca explorar cómo este recurso lingüístico se utiliza en contextos como festivales, nombres, números y la práctica de regalar, así como examinar su relevancia para la enseñanza del idioma chino, proponiendo enfoques innovadores que integren aspectos culturales y lingüísticos para un aprendizaje más completo. MÉTODO Como es sabido, el término tabú se originó en la sociedad polinesia y fue utilizado etimológicamente por el navegante británico James Cook en 1771. De su origen se puede inferir que los tabúes se redujeron inicialmente a la superstición, los reinos sobrenaturales o sagrados en la sociedad primitiva. Entre los polinesios se creía que los tabúes causaban desgracias a quienes no respetaban la religión, ya fueran objetos sagrados como ídolos o amuletos, o sujetos con un poder espiritual como los magos o los hechiceros. La idea de prohibición ya estaba implícita en las observaciones del capitán Cook. En sus cuadernos anotó: “It has a very comprehensive meaning, but in general signifies something that is forbidden” (Casas, 1986, p. 17). Es decir, el significado y el uso del término revelarían que estaría presente desde la etimología por aludir, aunque sea vagamente, a “algo prohibido”. Posteriormente, Freud abordó
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 562— el concepto en su conocido Tótem y tabú, cuyo título prefigura la dicotomía sagrado y miedo que desarrollará a lo largo de la obra. En síntesis, estos dos conceptos corresponden a los dos aspectos principales de los tabúes por aludir, respectivamente, a las cosas peligrosas e impuras y a las cosas sobrenaturales o sagradas (Freud, 1969, p. 29). Entendemos el término interdicción como una “coacción externa o psicológica que origina el juego eufemístico”, según lo define Montero (1981, p. 23), quien, a su vez, establece cuatro tipos: la mágico-religiosa, la sexual, la escatológica y la social. La importancia de la palabra le lleva a entender el tabú como“tabú lingístico” hasta el punto de usar la expresión “la magia de la palabra”. Casas (2000) considera que se pueden distinguir dos unidades terminológicas: el tabú de palabras y el tabú conceptual. El tabú de palabras alude al hecho de que, debido a un cierto tipo de miedo, el horror a la religión o la superstición puede traer consecuencias terribles para uno mismo cuando se pronuncia un determinado sustantivo. Por lo tanto, esta es la manifestación inicial de los tabúes lingüísticos, como son el poder de las palabras o la magia del habla en acción, los nombres de dioses, demonios, emperadores, antepasados, muerte, etc. Por otro lado, el tabú conceptual, tal como su nombre indica, es una interdicción referida al concepto en sí que denota la palabra que lo representa por poner en evidencia aquello que al hablarlo en determinado contexto y con determinadas personas puede provocar cierto grado de malestar, como pueden ser el sexo, el matrimonio, los órganos genitales, la defecación, etc. Crespo (2005, p.30) sostiene que el tabú presenta dos posibles salidas para moderar su efecto: el eufemismo, que quiere huir de la interdicción, y el disfemismo, que intensifica la interdicción. El tabú impone restricciones sobre ciertos temas o expresiones, el eufemismo busca suavizar las restricciones del tabú y el disfemismo refuerza las connotaciones negativas de ciertas palabras o temas, revelando así la complejidad performativa de la palabra en acto y la riqueza de la comunicación. El eufemismo sería, entonces, una“manifestación lingística de la interdicción o del tabú”. Desde la perspectiva del español, el DLE (2023) define el eufemismo como una manifestación suave o decorosa de ideas cuya expresión directa sería considerada dura o malsonante, mientras que en chino el eufemismo se conoce como wěi wǎn yǔ 委婉语, que podría traducirse como ‘lenguaje indirecto’. Chen (1979) lo describe como la transmisión implícita del sentido al hablar, utilizando un lenguaje indirecto para referirse a algo, mientras que Wang (1983) añade que implica sustituir algo que no se puede o no se quiere decir directamente por una expresión relacionada y similar en significado a la expresión original. El eufemismo se usaría para atenuar expresiones consideradas desagradables u ofensivas en determinadas circunstancias y sobre aspectos que podrían resultar tabú
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 563— en las lenguas, principalmente acerca de la política, lo escatológico, la religión o el sexo. Esta atenuación se lograría mediante el uso de alusiones, rodeos o expresiones indirectas, de modo que el eufemismo sería una figura retórica, según se ha entendido tradicionalmente y además una táctica discursiva esencial en la comunicación humana. Así pues, las definiciones del eufemismo en las dos lenguas coinciden y se interpretan como un proceso para suavizar expresiones consideradas inapropiadas, vulgares o groseras, al ser una estrategia discursiva que se adapta a lo largo del tiempo al pensamiento cultural en boga y a las preocupaciones e intereses sociales. Podemos dividir los eufemismos en dos áreas, según sus intenciones: en la primera se incluyen los que se relacionan con los tabúes y tienen la intención de evitar términos y conceptos sensibles; la segunda área es de factores sociales y corresponde a mostrarse frente a los demás en una actitud que pueda considerarse políticamente correcta para abordar y resolver conflictos públicos e interpersonales de manera delicada y respetuosa. Esta división refleja la naturaleza multifacética del eufemismo y su capacidad para adaptarse a diferentes contextos y propósitos comunicativos. El mecanismo que lleva a cabo el eufemismo representa un proceso lingüístico fascinante mediante el cual los hablantes neutralizan términos potencialmente incómodos o tabú en contextos específicos. Según Casas Gómez, el proceso de eufemismo opera como una actualización discursiva, en la que el hablante opta por sustitutos léxicos, ya sean habituales o novedosos, para atenuar el impacto de ciertas realidades interdictas (1986, p. 36). Este proceso se contextualiza en situaciones pragmáticas específicas, donde se emplean recursos paralingüísticos y lingüísticos para sortear el uso de expresiones prohibidas o desaconsejadas. El proceso se inicia ante la presencia de una realidad interdicta, sobre la cual se realiza una conceptualización que, a través de cambios léxicos, atenúa el término prohibido, facilitando así una comunicación menos ofensiva y más aceptable. En la cultura china, los tabúes lingüísticos están estrechamente relacionados con los homófonos debido a la creencia en el poder de las palabras. Ante el temor de que ciertas expresiones puedan atraer mala suerte o desgracias, las personas evitan el uso de palabras que tengan connotaciones negativas. Por ejemplo, el número cuatro (sì四 ) se evita en China para no atraer mala suerte porque su pronunciación es similar a la palabra morir (sǐ死), especialmente en eventos y ceremonias. De igual modo, durante el cumpleaños de una persona mayor no es apropiado regalar un reloj (zhōng钟), dado que los ideogramas correspondientes a regalar un reloj (sòngzhōng送钟) suenan igual que organizar un funeral (sòngzhōng送终). Para eludir estos tabúes, el uso de eufemismos es una estrategia común, permitiendo referirse a temas delicados de manera más aceptable. Además, el chino se caracteriza por su gran cantidad de
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 564— homófonos, lo que facilita el uso de palabras con sonidos similares como una forma de sustitución. Así, el fenómeno de la sustitución homofónica como mecanismo eufemístico en el idioma chino no solo responde a la necesidad de suavizar expresiones prohibidas, sino también a las particularidades fonológicas de la lengua. Esto refleja la intersección entre las creencias culturales y la estructura lingüística, mostrando cómo el lenguaje se adapta para cumplir con las normas sociales y culturales, y cómo los hablantes navegan estas restricciones de manera creativa. RESULTADOS Inicialmente, el DLE describe los homófonos como palabras que, aunque suenen igual que otras, se diferencian tanto en su significado como, potencialmente, en su escritura. Chen (2013, p.107) profundiza en este concepto, señalando que la abundancia de homófonos en cualquier idioma se debe a la limitada disponibilidad de unidades fonéticas o silábicas para representar la amplia gama de significados existentes. Este es especialmente el caso del chino, donde la prevalencia de homófonos es alta. Esta lengua, con su vasto repertorio de caracteres, asigna a cada uno un significado completo, pero se pronuncian de manera monosilábica. La falta de suficientes combinaciones de fonemas y tonos para crear sílabas únicas para cada carácter da como resultado una gran cantidad de sílabas con pronunciaciones idénticas o similares, pero con significados totalmente diferentes. Este fenómeno lingüístico-cultural distintivo en China permite que ciertas palabras adquieran significados simbólicos adicionales, basados en la similitud fonética con otros términos. Esta ambigüedad fomenta la creación de los juegos de palabras, los cuales comportan tanto el significado original como el de su homófono (Miranda, 2016, p.11). En las supersticiones chinas, ciertas palabras que tienen pronunciaciones idénticas a las de términos con connotaciones negativas se consideran tabúes por recordar, aunque sea indirectamente al tabú que remiten. En el idioma chino es común encontrar estos tabúes en nombres de personas, objetos, tradiciones festivas, números y en la cultura de obsequiar, entre otros. Es importante destacar que en el idioma chino se aprovechan los múltiples homófonos, creándose así expresiones eufemísticas para evitar la utilización de términos considerados tabú al referirse a conceptos sensibles o vulgares. Es decir, la existencia de homófonos es muy habitual en chino y juega un papel crucial en los tabúes lingüísticos y en el desarrollo de un simbolismo cultural distintivo.
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 565— Sustitución homofónica en celebraciones: El caso del Año Nuevo Chino Durante el Año Nuevo Chino, si algo se rompe se acostumbra a decir suì suì píng’ān岁岁平安 (se traduce como ‘que todo el año sea sano y salvo’), aprovechando que las palabras 岁 (año) y 碎 (romper) comparten la pronunciación suì. En este caso, la gente utiliza la sustitución homofónica para esquivar la mala suerte de romper las cosas para atraer buenos augurios, especialmente en las fiestas. Otro ejemplo es el yā suì qián 压岁钱 (literalmente ‘dinero para suprimir la mala suerte del año’), un dinero que se regala durante esta fiesta. La palabra suì岁(año), comparte la pronunciación con suì 祟, que se refiere a espíritus malignos o mala suerte. La tradición de regalar yā suì qián 压岁钱 se basa en la creencia de que este acto puede proteger a los más jóvenes de los malos espíritus y traerles buena fortuna, usando la homofonía para convertir una connotación negativa en un deseo positivo de salud y prosperidad para el año venidero. Además, es tradicional que cada familia prepare pescado para la cena de Año Nuevo, ya que yú鱼 (pescado) tiene la misma pronunciación que yú 余 (sobrar), que simboliza la esperanza de que cada año haya excedentes (nián nián yǒu yú 年年有余 ), con lo que se desea prosperidad para el hogar, de modo que una derivación homofónica trasciende a una connotación semántica. Igualmente, es una tradición común colocar el carácter fú 福 (felicidad) invertido, como si estuviera al revés (dào 倒), en las entradas de las casas, lo que se interpreta como fú dào le 福到了 (la felicidad ha llegado). Este uso deliberado de dào 倒 (al revés) juega con su homofonía con dào 到 (llegar), sugiriendo que la felicidad ha llegado en lugar de estar invertida. Tabúes en los nombres En China, los descendientes deben honrar primero a sus ancestros antes que a Dios. Además, en las primeras concepciones antiguas, los símbolos y lo simbolizado se fusionaban, y el nombre de una persona se consideraba una extensión de su ser. Esta idea se profundizó a lo largo de las dinastías, dando lugar al sistema de “tabúes de nombres”, donde ciertos nombres no podían ser pronunciados para no ofender a los antepasados. En lugar de mencionar directamente el nombre de un emperador o un ancestro, se utilizaban eufemismos para mostrar respeto y evitar posibles ofensas. Por eso, en español es común referirse directamente a figuras históricas como los reyes y sus antepasados, en cambio, en la China antigua, mencionar directamente al emperador o sus ancestros era tabú, lo que llevó a la creación de una amplia variedad de usos eufemísticos en este contexto.
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 566— Según los registros del Chun Qiu 春秋 (una de las Cinco Clásicas de la literatura china, documenta los eventos históricos de la primavera y el otoño en el Estado de Lu), durante la dinastía Zhou (1046 a.C. - 256 a.C.), los hablantes ya empleaban este recurso de sustitución homofónica para evitar tabúes relacionados con los nombres personales a quienes debía mostrarse respeto en la corte imperial (Zuo Qiuming, 2011: 43). Por ejemplo, durante el reinado del primer emperador chino Yíng Zhèng 嬴 政 (258 a.C. - 210 a.C.), el término zhèngyue 正月, que significa ‘mes del primer mes del calendario lunar’, fue modificado de zhèng a zhēng con el propósito de que no coincidiera con el nombre del sobredicho. Asimismo, en China tradicionalmente ha habido una estructura social jerárquica, en la que se valora la obediencia y el respeto hacia los superiores. Esta estructura se remonta a Qín Shǐ Huáng 秦始皇 (el primer emperador de China), quien unificó el país en el año 221 a.C. y estableció un estado centralizado y autoritario. Desde entonces, el sistema feudal ha dominado la historia china. Durante estos dos milenios de dominio feudal, el régimen político autoritario limitó la libertad de expresión, restringiendo la capacidad de las personas para manifestar sus pensamientos y emociones. Bajo la influencia combinada del pensamiento confuciano y el autoritarismo, la sociedad se volvió más reservada, con una fuerte conciencia jerárquica y estrictas normas sociales. Esta influencia se manifiesta claramente en la forma eufemística en los tabúes sobre los nombres. En definitiva: los superiores han sido venerados desde la antigüedad, por lo que se evitaba ofenderlos. Confucio, por ejemplo, tiene una posición sagrada en la mente de los chinos. Su nombre es Qiū 丘, y durante la dinastía Song, el gobierno ordenó que, al leer su nombre en los textos, se sustituyera por mǒu 某 para evitar ofenderlo. En cuanto a los tabúes nacionales y oficiales, un ejemplo es Yuan Shikai 袁世凯, quien fue un destacado político y militar chino que desempeñó un papel crucial en la transición de la dinastía Qing a la República de China. Yuan ordenó que la expresión yuánxiāo 元 宵 (se refiere el nombre y la comida típica consumidas durante el Festival de las Linternas, una celebración tradicional china que marca el final del Año Nuevo Chino) se cambiara a tāngyuán 汤圆 (bolas de arroz glutinoso rellenas) porque yuánxiāo sonaba similar a “Yuán xiāo 袁消” (Yuán es el apellido de Yuan Shikai y xiāo significa ‘eliminar’ o ‘destruir’), lo cual consideraba poco auspicioso. Supersticiones numéricas Como se ha mencionado anteriormente, el número cuatro en la cultura china, pronunciado como sì 四, comparte una similitud fonética con la palabra sǐ 死, que significa ‘morir’. Esta coincidencia ha imbuido al número cuatro con connotaciones
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 567— negativas, asociándolo profundamente con la muerte y la mala suerte. Este temor se refleja en varias prácticas culturales destinadas a evitar este número en la medida de lo posible en diversos contextos cotidianos y significativos. Por ejemplo, muchos edificios omiten el cuarto piso, y es raro encontrar habitaciones, oficinas o placas de coche, e incluso números de teléfono que contengan este número. Asimismo, en eventos importantes como bodas o inauguraciones se evita cualquier representación del número cuatro, y en los regalos monetarios o de cualquier otro tipo dados durante estas celebraciones se cuida que no estén compuestos por conjuntos de cuatro. Esta aversión se extiende incluso a los hospitales y entornos médicos, donde la presencia del número cuatro es meticulosamente evitada para no atraer mala suerte o influencias negativas alrededor de los enfermos. Por contra, ciertos números son particularmente apreciados debido a sus connotaciones positivas y su significado auspicioso. Entre estos, el número ocho (bā 八) es el más favorecido debido a su pronunciación, que suena similar a la palabra prosperidad (fā 发) en chino. Esta similitud fonética ha hecho que el ocho se asocie con la buena fortuna y el éxito económico. Por esto, es común que las personas busquen incorporar este número en direcciones de viviendas, números de teléfono, y matrículas de automóviles, especialmente si están relacionadas con negocios o ceremonias importantes como bodas. De igual forma, el número nueve (jiǔ 九), que suena como la palabra largo o eterno (jiǔ 久), también es considerado muy favorable. Así, en el contexto cultural chino, este número se asocia con la longevidad y la durabilidad, siendo un número deseado para celebraciones que conmemoran la vida y la salud, como cumpleaños de personas mayores o aniversarios significativos. Otro número que es popular es el seis (liù 六) ya que su pronunciación es similar a la palabra que significa fluir (liú 流), lo cual se interpreta como un flujo positivo de energía, negocios, o relaciones personales. Este número a menudo se usa en contextos donde se desea un movimiento constante y favorable, como en empresas o durante eventos importantes. Estos números están tan integrados en la cultura y prácticas chinas que su presencia se considera esencial para asegurar éxito y buena suerte en las actividades cotidianas y en los momentos más trascendentales de la vida. Este contraste en las supersticiones numéricas refleja profundamente cómo los tabúes lingüísticos y homófonos influyen en la vida diaria y en la toma de decisiones en China, desde elegir un número de teléfono hasta seleccionar una fecha para una boda, subrayando el deseo constante de atraer fortuna y evitar la mala suerte.
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 568— Regalos y homofonía Otros tabúes lingüísticos en la cultura china son los relacionados con los obsequios o regalos. Así, existen prohibiciones específicas sobre ciertos tipos de regalos que se deben conocer para asegurar que se transmitan respeto y buenos deseos, en lugar de mala suerte o connotaciones negativas. Estas restricciones están profundamente arraigadas en el folclore y en las connotaciones lingüísticas, por lo que conocerlas puede ayudar a navegar mejor las complejidades de las interacciones sociales y familiares, reforzando los lazos a través de gestos considerados y culturalmente conscientes. Por ejemplo, un regalo tabú en China es el reloj. La razón es que la palabra zhōng 钟 (reloj) se pronuncia igual que zhōng 终 (final), que frecuentemente evoca la muerte en la literatura china. De esta forma, regalar un reloj puede interpretarse simbólicamente como un recordatorio de la mortalidad, por lo que se considera inapropiado, particularmente cuando se regala a personas mayores o enfermas. Además, el término sòng zhōng 送钟, que significa ‘regalar un reloj’, es fonéticamente idéntico a sòng zhōng 送终, que se traduce como ‘despedir a alguien al final de su vida’, un acto vinculado con los funerales y el acompañamiento en el lecho de muerte. Este juego de palabras refuerza el tabú alrededor de regalar relojes, puesto que puede sugerir un deseo implícito de acelerar el final de la vida de la persona obsequiada. De igual manera, regalar paraguas (sǎn 伞) o abanicos (shàn 扇) se considera de mal augurio debido a su homofonía con la palabra sàn 散, que significa ‘dispersar’ o ‘separar’. Este símbolo sugiere una ruptura o una despedida permanente, de modo que estos objetos no son adecuados para regalar, especialmente entre amigos, ya que podría interpretarse como una señal de que eventualmente se separarán o dejarán de verse. Asimismo, regalar peras también se considera malo. Esto se debe a que la palabra lí 梨 (pera), suena igual que lí 离, que significa ‘dejar’ o ‘separarse’. Además, una pera cortada por la mitad, conocida como fēnlí 分梨, suena igual que separación (fēnlí 分离). Así, dar peras, especialmente a los enfermos o parejas, puede ser visto como un mal presagio de separación o ruptura, lo que hace que este acto sea particularmente evitado en estas situaciones sensibles. Otro ejemplo similar tiene que ver con evitar regalar zapatos a otras personas. Por un lado, la palabra xié 鞋 (zapato) suena similar a xié 邪, que significa ‘malévolo’ o ‘perverso’. De esta manera se cree que regalar zapatos es como enviar mala energía (xiéqì 邪气), y se teme que esto pueda resultar en una pérdida de contacto con amigos o seres queridos. Además, existe la creencia de que regalar zapatos a una pareja puede simbolizar que esta se irá con otra persona, lo que implica infidelidad.
Tabúes lingüísticos y homófonos en la cultura china — 569— En la cultura china, la elección de regalos está profundamente influenciada por la homofonía, ya que ciertos objetos, como relojes, paraguas o zapatos, pueden asociarse con significados negativos o de mal augurio debido a su similitud fonética con palabras relacionadas con la muerte, la separación o la mala suerte. Por lo tanto, evitar estos regalos es una manera de respetar las sensibilidades culturales y asegurar que los obsequios transmitan buenos deseos en lugar de connotaciones negativas. DISCUSIÓN/CONCLUSIONES Este capítulo de libro examina el fenómeno de la sustitución de palabras homófonas en la cultura china y su influencia en diversas áreas, como los festivales, los nombres, los números y la práctica de regalar. Se subraya cómo el chino, debido a su estructura fonética y la abundancia de homófonos, emplea este recurso lingüístico no solo para facilitar la comunicación, sino también para evitar tabúes culturales y supersticiones profundamente arraigadas. En el ámbito pedagógico, la enseñanza del chino puede beneficiarse enormemente del estudio de los homófonos, ya que estos permiten a los estudiantes explorar la riqueza cultural y lingüística del idioma. Incluir este concepto en el proceso de enseñanza no solo favorece una comprensión más profunda de la lengua, sino que también ayuda a los alumnos a captar las sutilezas culturales que influyen en el uso diario del idioma. El análisis de los homófonos también fomenta la creación de actividades didácticas más dinámicas y lúdicas, como juegos de palabras o ejercicios de asociación semántica, que estimulan la memoria y la atención. Estos enfoques innovadores permiten a los estudiantes identificar patrones fonéticos y entender cómo los homófonos se emplean para expresar significados simbólicos o para evitar palabras tabú. En este sentido, se potencia una enseñanza más integral del chino, que conecta el aprendizaje lingüístico con aspectos culturales y sociales clave. En conclusión, el estudio de los tabúes lingüísticos y homófonos en el chino no solo refleja las particularidades lingüísticas del idioma, sino que también está profundamente entrelazado con creencias culturales y normas sociales. Este fenómeno permite a los hablantes suavizar tabúes y manejar con cuidado los contextos sensibles, desde celebraciones hasta interacciones interpersonales, lo que refuerza la importancia de su estudio en la enseñanza del idioma. REFERENCIAS Casas, M. (1986). La interdicción lingüística. Mecanismo del eufemismo y disfemismo. Cádiz: Universidad de Cádiz. Casas, M. (2000). Tabú de palabra e interdicción conceptual. En Trabajos de lexicología y fraseología contrastivas (pp. 79–94). Método.