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TRABAJO FIN DE GRADO Mª del Águila Sanabria Fernández Grado en Educación Primaria Universidad de Sevilla Curso 2013-2014 FAMILIA Y ESCUELA: SI CONOCEMOS EL CAMINO… ¿QUÉ NOS IMPIDE CAMINAR? “Profesorado y familias hoy se necesitan mutuamente para hacer avanzar una propuesta educativa que en muchos casos deberá ir a contracorriente del mundo que nos rodea” (Sarramona, 2004)
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 3 ÍNDICE 1. Resumen………………………………………………………………………….......5 2. Introducción /Justificación ...……………………………………………………….7 3. Marco teórico………………………………………………………………………...8 3.1. Concepto de familia. Tipologías. Funciones principales……………………..8 3.2. La escuela. Funciones tradicionales y actuales……….……………………..10 3.3. Relación familia-escuela……………………………..…………………...…12 3.4. La participación de las familias en la escuela…….………...……………….15 3.4.1. Formas y niveles de participación………………………………..........16 3.4.2. Barreras y obstáculos participación…..…………………………….....19 3.4.3. Estado actual de la participación escolar …..………………………...20 3.4.4. Legislación sobre participación…………..………………………...…..22 4. Objetivos…………………………………………………………………………….24 5. Diseño de la investigación……………………………………………………...…..25 5.1. Diseño metodológico..…………………….……………………………..….25 5.2. Instrumento de recogida de datos ………………………………………….25 5.3. Perfil de los informantes ………..……………………………………...…...26 6. Análisis y Resultados………………………………………………..…………...…28 7. Conclusión…………………………………………………………………………..43 8. Líneas futuras de investigación……………………………………………………46 9. Referencia bibliográficas…………………………………………………………..48 10. Anexos………………………………………………………………..……………51 10.1. Anexo I……………………………………………………….……………51
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 5 1. RESUMEN La participación de las familias en las escuelas es un factor primordial para garantizar la calidad de la educación en los tiempos actuales. A pesar del conocimiento que las instituciones educativas tienen sobre esta relación, existe una crisis entre ambas, la cual necesita ser superada para lograr avanzar hacia la educación que exige la sociedad actual. El objetivo de este trabajo es realizar un análisis sobre la participación de las familias en la escuela, centrándonos en las formas de participación y en los factores que inciden sobre ella, ya sea facilitándola u obstaculizándola. Para ello hemos realizado una amplia revisión bibliográfica y una investigación cualitativa, a través de entrevistas semiestructuradas a familiares de alumnos y alumnas matriculados en centros educativos públicos de infantil y primaria de la localidad sevillana de Alcalá de Guadaíra. A través del análisis del estudio y las conclusiones obtenidas pretendemos aportar una visión actual de la cuestión que arroje respuestas a las dificultades que la participación educativa presenta. Palabras clave: Educación, participación, relación familia-escuela, comunidad educativa, mejora educativa. Nota: En el presente texto se hace uso del masculino genérico exclusivamente por economía del lenguaje, queriendo dejar claro que no se pretende en ningún caso un lenguaje sexista.
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 7 2. INTRODUCCIÓN/JUSTIFICACIÓN El modelo de educación adecuado en una sociedad democrática como en la que vivimos actualmente debe responder al de la educación inclusiva. Durante estos años de formación universitaria se nos ha hecho especial hincapié en la necesidad de avanzar hacia la educación inclusiva como objetivo fundamental en nuestra labor como futuros docentes. Una de las característica principales de la escuela inclusiva es la de crear comunidad, es decir, que la comunidad en su totalidad (escuela, familia, entorno social…) forme parte activa de la educación de los niños. Para que se dé esta participación activa es necesario que todas las instituciones afectadas se coordinen y aúnen sus fuerzas para elaborar un proyecto educativo en pro de la calidad educativa. Bronfenbrenner (1987) establece que cada una de estas instituciones aportan algo específico al desarrollo de la personalidad del niño: la familia aporta afectividad, la escuela formación intelectual y cultural, y la comunidad circundante el desarrollo de la sociabilidad. Por ello se da esa necesidad de relaciones de complementariedad entre las instituciones para el desarrollo integral de la personalidad. (Bronfenbrenner, 1987, c.p. Parra, 2004). El problema que se plantea es que, aunque se conozca la teoría de la necesidad de la participación de la comunidad educativa en los centros, en la práctica real esta implicación no se está llevando a cabo. Numerosos estudios (que se analizarán detenidamente en el marco teórico de este trabajo) demuestran la existencia de una crisis profunda entre la relación familia-escuela: la familia tiene cada vez menos necesidad de participación y dedica menos tiempo a la educación de sus hijos, y la escuela prefiere que las familias nos se involucren en su labor profesional. Estas actitudes están afectando a la relación de ambas instituciones produciendo un estancamiento y deterioro de la misma, que se refleja en una educación que no avanza y no alcanza los niveles que la sociedad actual exige y necesita. A igual que se recoge en la literatura, la problemática relación entre familia y escuela la pude ver de manera directa a través de mi experiencia de prácticas docentes en los centros de mi localidad (Alcalá de Guadaíra). La participación familiar en estos centros es muy limitada y la actitud que los maestros tienen acerca de dicha participación no es muy positiva. Por esta circunstancia me he propuesto analizar los factores que impiden la participación de las familias en estos centros e intentar proponer estrategias para solventar esta situación.“El desafío está en qué y cómo hacer para abrir las fronteras y que las familias entren y se impliquen en los centros educativos” (Moriña, 2010, p. 121).
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 8 3. MARCO TEÓRICO En la infancia y adolescencia de un niño toman parte de su educación dos instituciones muy importantes: la familia y la escuela. Estas dos instituciones que, a priori, puede parecer que sus funciones son independientes, no lo son en absoluto. Familia y escuela necesitan una de la otra para lograr una educación global y exitosa para el niño, y cuando esta necesidad no se satisface comienzan los problemas y los obstáculos en su desarrollo educativo. La familia es para el niño el entorno educativo principal y primario, y la escuela es cómplice de ésta en esa complicada labor, por lo que se hace imprescindible la colaboración y ayuda recíproca de ambas instituciones si se pretende alcanzar una educación integral (Aguado, 2010). Hay que matizar que, aunque la familia y la escuela son los pilares básicos para la educación del niño, no hay que dejar a un lado otro ámbito que se encuentra implicado en esta educación y es también fundamental para ella, estoy hablando de la sociedad, la comunidad donde el niño está inmerso. Si bien esta cooperación y ayuda de la que hablamos es ineludible para familia y escuela, también es compleja y difícil. En la actualidad, estas relaciones no se dan de forma espontánea ni de la manera o forma más correcta, por lo que se ve necesario concienciar tanto a unos como a otros de lo imprescindible de esta colaboración y buscar medias y propuestas para que ésta se lleve a cabo. Son muchos los cambios que han sufrido la familia y la escuela en el trascurso de las últimas décadas. La familia tradicional nuclear ha dado paso a nuevas estructuras y conceptos de familia, y las continuas reformas educativas han ido cambiando los objetivos y funciones de la escuela tradicional a una escuela como institución total, como la denomina Tedesco (c.p. Bolívar, 2006). Como bien indica Aguado (2010) “lo deseable sería crear un proyecto educativo común entre familia y escuela, que permitiera responder al tipo de educación que quieren dar, así como a los medios e instrumentos que precisan para lograrlo” (p. 6). Antes de indagar y adentrarnos más en esta relación de familia-escuela, se hace necesario definir con claridad a qué nos referimos cuando hablamos de familia y de escuela. 3.1. Concepto de familia. Tipologías. Funciones Principales Parece tarea sencilla la de definir el concepto de familia, pues la familia es una institución conocida por todos, todos pertenecemos a una y tenemos contacto con muchas otras, pero debido a los grandes cambios que la familia ha sufrido en los últimos tiempos, su definición resulta más complicada de lo que imaginábamos. Podemos intentar aproximarnos al término buscando el significado que de él hace la Real Academia Española (DRAE, 2001): “1. f. Grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas. 2. f. Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 9 de un linaje. 3. f. Hijos o descendencia.” Esta definición engloba un concepto de familia tradicional simplista, con un enfoque biológico que dista mucho de la realidad actual de las familias. Por tanto existe la necesidad de aproximarnos al término familia a través de otro enfoque distinto, del enfoque sociológico: La unión de personas que comparten un proyecto vital de existencia en común, que se quiere duradero, en el que se generan fuertes sentimientos de pertenencia a dicho grupo, existe un compromiso personal entre sus miembros y se establecen intensas relaciones de intimidad, reciprocidad y dependencia. (Palacios y Rodrigo, 1988, p.33, c. p. Aguado, 2010) Esta definición de Palacios y Rodrigo se aproxima mucho más a la realidad actual de las familias y da cabida a las distintas estructuras familiares que se han ido configurando con el transcurso del tiempo. Dentro de estos cambios que mencionamos encontramos: reducción del número de matrimonios y aumento de la edad media de los cónyuges, disminución del número de hijos, uniones libres entre parejas, aumento significativo del número de rupturas matrimoniales y divorcios, familias recompuestas, familias monoparentales (un solo adulto, suele ser la madre) y homoparentales (parejas del mismo sexo), incorporación de la mujer al mercado laboral, igualdad de estatus entre la mujer y el hombre…(Bolívar, 2006), “esta diversidad nos lleva a afirmar que existen tantos tipos de familia como identidades culturales” (Aguado, 2010, p. 5). Ante esta diversidad familiar que tenemos presente no podemos afirmar que existan modelos mejores ni peores, ni que la familia tradicional nuclear sea el modelo ideal para el mejor desarrollo global del niño, “la familia es positiva o negativa para el menor en función de las relaciones de afecto, respeto, apoyo que mantienen entre sí quienes la conforman” (Cánovas y Sahuquillo, 2010, p. 123). La familia es una institución fundamental para el desarrollo personal, la educación y la socialización de los individuos. Es el primer ámbito donde se desarrolla el niño, su primer contacto con el mundo y la sociedad lo hace a través de la familia, siendo ésta el primer nivel de su socialización. Cánovas y Sahuquillo (2010) afirman que: La familia actúa como organización social donde se establecen complejas relaciones interpersonales y se transmiten creencias, valores, actitudes, normas de conducta y estilos de vida (…) Nos referimos a la construcción de la identidad –autoconcepto y autoestima-, al desarrollo de la afectividad, a la adquisición de un sistema de valores propio, al desarrollo de la autonomía y de la sociabilidad. (p. 111) Basándome en Parada (2010) podemos señalar las siguientes funciones principales de la familia: satisfacer las necesidades básicas del niño (alimento, cobijo, protección, cariño), proporcionarle una lengua para comunicarse, una cultura familiar y social (costumbres, valores, normas, creencias) y una educación que le permita desarrollarse como persona a lo largo de su vida. Para llevar a cabo estas labores primordiales e importantísimas de la familia hay que ser consciente de la necesidad de
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 16 Sociales. Extender y profundizar en los principios y las acciones de democratización a todos los ámbitos de la vida colectiva. De motivación. Que los miembros se sientan identificados, responsables y se impliquen en la consecución de los fines, incrementando la moral y la satisfacción. De calidad. Mejorar la calidad de las decisiones facilitando información vital sobre los procesos. De formación. Desarrollar actitudes democráticas y sentido de curiosidad, capacitando para la democracia, la autonomía y la libertad responsable. De innovación. Facilitar la introducción de cambios y la implementación de nuevos programas, mejorando la adaptación a nuevos problemas. De eficiencia. Tomar decisiones con bajo coste, reducir el conflicto entre trabajadores y supervisores, etcétera. De gestión. Contribuir a tareas de organización, funcionamiento y gobierno de los centros. De control. Asegurar que se tomen decisiones y poder exigir resultados en la evaluación. 3.4.1. Formas y niveles de participación Queda demostrado en numerosas investigaciones (Domínguez y Pino, 2009; García et al., 2010; Garrido et al., 2013; Gil Villa, 1994; Navaridas y Raya, 2012) que las formas de cooperación que actualmente se llevan a cabo en la mayoría de centros son sustancialmente insuficientes, y aunque muchas de las vías de colaboración y participación existentes son aprovechables, necesitan reestructurarse y reinventarse para lograr la efectividad en la educación que esta sociedad demanda y necesita. La familia participa en la escuela mediante el Consejo Escolar, las AMPAS, las reuniones con el tutor de sus hijos o algún otro miembro del centro, ya sea de forma individual o del grupo clase, o a través de actividades escolares o extraescolares. En el otro extremo, la escuela se hace llegar a las familias mediante las tareas que se proponen a los niños, las notas o la correspondencia (López, 2003). Como hemos mencionado anteriormente algunas de estas vías y cauces de participación son de ámbito formal y otras del informal. El uso de las estrategias informales está justificado como la mejor manera de intentar salvar los obstáculos y resistencias que determinadas familias tienen con la institución educativa, cada vez más, los maestros se ven avocados a provocar encuentros a pie de cafetería o a utilizar a los hermanos mayores como fuentes de información (Río, 2010). En cuanto a las estrategias formales, una de estas agrupaciones la configuran las AMPAS, cuyo valor dentro de la institución escolar es más rico de lo que en principio nos imaginamos. Estas asociaciones “agrupan a profesionales diversos, sintetizan heterogéneos niveles culturales y económicos, agrupan concepciones ideológicas diferentes, lo cual las convierte en sí mismas en auténticas escuelas de pluralismo donde la participación pasa por el consenso interno” (Sarramona, 2004, p. 29).
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 17 Otro factor determinante en la participación que debemos tener en cuenta para que se pueda dar la participación educativa es que debe existir una comunicación fluida entre familia y centro, por ese motivo se hace necesario establecer vías de comunicación efectivas entre ambas instituciones como pueden ser los buzones, paneles informativos, correspondencia, cuadernos del alumnado… (Kñallinsky, 2003). Numerosos autores han estudiado e investigado la realidad de la participación de la familia en la escuela, elaborando una serie de niveles jerárquicos que a continuación expondremos. Vamos a comenzar con los tipos de participación que describe Paterman en su obra Teoría de la democracia participativa (como se citó en Sanz, 2012): Participación plena: se comparte el poder real e individualmente. Participación parcial: se puede influir en las decisiones, pero no tomarlas o compartirlas. Pseudo-participación: las cuestiones en las que se participa ya han sido decididas previamente, real o formalmente. Otra clasificación jerárquica de la participación de las familias en la escuela viene de la mano de Flamey, Gubbins y Morales (1999). En este modelo participativo describen cinco niveles ascendentes de participación: 1) Informativo: Los padres y madres buscan informarse acerca de la escuela y el desarrollo del niño en la misma. 2) Colaborativo: Los padres y madres cooperan en actividades de apoyo que requiera la escuela. 3) Consultivo: Los padres y madres, a través de las asociaciones, actúan como órganos consultivos de la escuela sobre diversos temas. 4) Toma de decisiones en relación a objetivos, acciones y recursos: Existen dos niveles interno, el primero donde los padres y madres incorporan a algún representante en los órganos de toma de decisiones, y el segundo donde todos los padres y madres asumen responsabilidades en la gestión de la escuela. 5) Control de eficacia: Aquí los padres y madres adoptan un rol de supervisores del cumplimiento del proyecto educativo y de la gestión del establecimiento. Otro modelo de participación muy interesante es el modelo bipiramidal jerarquizado de Hornby (como se citó en Rivas, 2007). Este modelo está basado en la relación de dos coordenadas que para el autor resumen las condiciones en las que se estima la participación: una abarca los recursos disponibles para participar y las necesidades de participación de la familia, y la otra abarca el tiempo que se necesita para la participación con el que tienen los padres disponibles y el grado de especialización que se requiere para participar. Además de estas coordenadas, también se mencionan dos aspectos importantes como son el grado de responsabilidad de cada familia y la formación que tienen, y las oportunidades reales de participación a los que están expuestas por el centro.
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 18 Por último me parece muy interesante los tipos de participación por la que optan los padres y los tipos de participación que ofrece la escuela a las familias que describen Colás y Contreras (2013) en su estudio de participación en la Educación Primaria. En cuanto a la tipología de participación que optan los padres, Colás y Contreras (2013) describen el modelo de Vogels que clasifica esta participación en cuatro tipos jerárquicos ascendentes: Consumidores: las familias ven la educación como un producto que se elige, así que la única participación es la de elegir el centro al que van sus hijos. Clientes: las familias se tornan como meros receptores de la profesionalidad de los maestros que son los únicos preparados para realizar la función educativa. Participantes: estas familias se implican en la educación y plantean propuestas. Socios: las familias consideran que la educación de sus hijos es una labor de todos y colaboran conjuntamente con el profesorado. En cuanto a la clasificación que Colás y Contreras (2013) destacan como la tipología de participación que los centros ofrecen a las familias, estos autores se basan en el modelo de Epstein, que muchos autores interpretan también como niveles de participación de las familias y no como lo interpretan Colás y Contreras (2013) como participación en mano de los centros. Este modelo señala seis niveles de participación, que al igual que el anterior, es jerárquico ascendente: Ayuda a los padres: el centro presta su apoyo a crear un entorno adecuado en el hogar. Comunicación: incentivar y promover la comunicación bidireccional (familiaescuela). Voluntariado: los centros fomentan la participación considerando a los padres bienvenidos a la escuela para organizar ayuda y apoyo en el aula, el centro y las actividades de los alumnos. Aprendizaje en casa: desde la escuela se apoya a que las familias continúen con el aprendizaje en casa, logrando que se de continuidad en el aprendizaje de ambas instituciones. Toma de decisiones: fomentar la participación de la familia en los órganos de gobierno y gestión del centro escolar. Colaboración con el entorno: fomentar la relación con la comunidad educativa, con el entorno social y cultural en el que el centro está inmerso para logar una formación más completa. Todas estas tipologías y niveles de participación solo nos ayudan a situar la participación o ver en el estadio en el que una comunidad educativa se encuentra en un momento determinado, y analizarlo a través de estos modelos. Lo que sí sacamos en claro con este apartado es que la participación de la comunidad educativa es un tema que preocupa a numerosos investigadores de la educación y la sociología, y esto se traduce a la gran importancia que esta labor tiene en la mejora de la educación de hoy.
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 19 3.4.2. Barreras y obstáculos en la participación. Esta colaboración de la que hemos tratado anteriormente, a priori parece lógica y natural, pero no está realmente interiorizada por ninguno de los agentes educadores principales: familia y escuela. Es cierto que la escuela es más consciente de la necesidad de dicha cooperación, pero a su vez se muestra recelosa a la intrusión de los padres en el funcionamiento del centro escolar. Se hace imprescindible superar estos obstáculos que impiden la participación, ya que esto tiene una incidencia directa sobre la eficacia de la educación. Actualmente podemos hablar de la existencia de una crisis en la participación de las familias en los centros escolares. Las familias se implican cada vez menos en la educación de sus hijos, les basta con que sus hijos vayan aprobando y pasando de curso. Además “cada vez con mayor frecuencia, (…) sienten desánimo o desconcierto ante la tarea de formar unas pautas mínimas de ciudadanía en sus hijos, abandonando esta función a los maestros (…)” (Savater, 1997, c.p. Hernández y López, 2006). Parra (2004) alude a las dificultades en la participación que Martín-Moreno destaca de las familias: no reconocen que su participación es de utilidad para la educación de sus hijos, se sienten excluidos de la comunidad escolar, desinformados de los cauces de participación que existen en el centro, no conocen a los representantes de las familias en el centro y tienen una percepción negativa del rol de los representantes. Otros motivos por los que los padres se alejan de la participación son: existe la idea de que su participación no sirve para nada y lo único que hacen es perder tiempo y ganar problemas; hay padres que no apoyan a los maestros en sus indicaciones, e incluso los desautorizan delante de sus hijos, el horario de los padres no es siempre compatible con el horario escolar, muchos padres no disponen de tiempo para dedicar a la escuela, otros padres no se sienten cómodos en el centro y no acuden, otros tienen miedo a no saber cómo relacionarse con los maestros ni entender el lenguaje que emplean y se sienten inseguros...(Kñallinsky, 2003). Pero nos solo existen barreras y dificultades por parte de las familias, la escuela también tiene sus propios obstáculos a los que debe hacer frente. Entre estas dificultades encontramos por ejemplo, una escasa incentivación de participación a las familias por parte de los maestros debido a la idea que muchos tienen de que las familias tienen poco que aportar; el gran número de docentes tradicionales forjados en el concepto de que nadie del exterior tiene que cuestionar su trabajo; algunos están decepcionados por sus intentos fallidos de involucrar a las familia; prefieren trabajar sin la intervención de los padres, seguros en su espacio y sus funciones; prefieren no tener más responsabilidades; carecen de tiempo para dedicárselo a los niños y a los padres al mismo tiempo (Parra, 2004); hay maestros que piensa que no tienen obligación de organizar actividades con los padres e incluso algunos profesores tienen actitudes negativas hacia la participación (Kñallinsky, 2003). Fernández Enguita (2007) hace alusión al deterioro del prestigio del maestro, señala que antes la mayoría de las familias tenían un nivel académico inferior al del
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 20 maestro lo cual le ofrecía un estado de seguridad, mientras que ahora muchas de las familias que encuentran tiene niveles incluso superiores a los suyos, lo que hace que se sientan inseguros ya que sus decisiones y desempeño profesional pueden verse cuestionados por estas familias. Hargreaves (como se citó en Bolívar, 2006) también hace alusión a este estatus de los docentes y afirma que la profesión docente tradicional tal vez distanciaba a los profesores de los padres, o incluso situaba a los primeros en un pedestal por encima de los segundos, pero el modelo neoliberal simplemente pone a los padres en contra de los profesores. Ninguna de estas dos perspectivas establece un vínculo de colaboración entre quienes están más implicados en la educación de los niños y niñas. Por este motivo hay que tender a una estructura horizontal de participación alejándonos de las jerarquías. Como sabemos, la participación entre estos dos agentes, familia y escuela, se hace imprescindible para la educación en el momento en que vivimos, por lo que es necesario trabajar todos en la misma dirección e intentar buscar soluciones para logra que se establezcan los lazos de unión necesarios. Rivas (2007) señala que los maestros deben estar formados en habilidades, los conocimientos, las estrategias y las actitudes necesarias para saber fomentar la participación. Este motivo hace que sea imprescindible que la escuela se preocupe de formar a sus docentes ya que una buena participación entre familias y escuela es un criterio básico para alcanzar una educación de calidad. Resumiendo las ideas principales de lo expuesto podemos decir que los maestros y las familias en los tiempos que corren necesitan unir sus fuerzas y avanzar conjuntamente para alcanzar los objetivos marcados en la propuesta educativa, y para ello se hace necesaria la transparencia e información entre ambas partes que fortalezca su confianza mutua (Sarramona, 2004). Me parece conveniente cerrar este apartado citando a Kñallinsky (2003) cuando dice que: Son numerosos los condicionantes, inconvenientes, obstáculos y conflictos con los que tenemos que enfrentarnos si nos interesa abrir cauces para la participación de todos los sectores afectados en el proceso educativo, pero ninguno de ellos es insuperable ni es excusa para impedir la intervención de todos los interesados en la actividad educativa. (p. 76) 3.4.3. Estado actual de la participación escolar En este apartado quiero presentar los datos de diferentes estudios oficiales acerca del estado actual de la participación de las familias en el sistema educativo español. Los datos que aquí presento han sido expuestos por Frías (2007) en la revista del Consejo Escolar del Estado, basándose en estudios realizados por el Sistema estatal de Indicadores de la Educación de 2006 (INCE ,2000 y 2002, INECSE, 2003). En su artículo Frías (2007) hace un diagnóstico de dos indicadores: la participación de las familias en las AMPAS y la participación en actividades del centro escolar (donde se
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 21 incluye la participación a la elección de los representantes del Consejo Escolar del centro). Respecto a la participación de las familias en las AMPAS, Frías (2007) señala que en el 85% de los centros de educación primaria existen AMPAS y forman parte de las mismas los padres del 67% de los alumnos; dentro de este porcentaje, solo el 21% de los padres participan activamente. Observando diferentes factores, indica que la pertenencia a las AMPAS es mayor en los centros privados que en los públicos, aunque si se atiende a la participación activa se da el caso contrario, es mayor en los centros públicos. Si se atiende al nivel de estudios de los padres, también se denota que el porcentaje de pertenencia es mayor cuanto mayor sea el nivel de estudios. Por último, también alude al tamaño del centro educativo, remarcando que son mayores los porcentajes de pertenencia y participación activa cuanto menor sea el tamaño del centro. Para finalizar este punto, enfatizar que desde 1995 hasta 2003, en educación primaria ha aumentado la pertenencia a las AMPAS, pasando del 57% hasta el 67%, pero ha disminuido la participación activa en las mismas desde el 56% hasta el 21%. En cuanto a la participación de las familias en las actividades del centro escolar, Frías (2007) indica que las familias del 95% de los alumnos de educación primaria manifiestan haber participado al menos en una actividad relacionada con el proceso de enseñanza-aprendizaje o en actividades culturales, extraescolares o de apoyo. El tamaño del centro en este indicador no es demasiado relevante en cuanto a la participación en procesos de enseñanza, aunque si resulta más participativa en actividades extraescolares y de captación de fondos en los centros pequeños. Un dato significativo en la participación en el centro es el de las elecciones a los Consejos escolares, donde la participación es más elevada en los centros públicos que en los privados; los datos de participación de los cursos desde el 2000 hasta el 2003 son de 20,72%, 21,42% y 16,76% de participación de los padres en las elecciones al Consejo Escolar en los centros públicos y de 11,42%, 7,26% y 14,40% en los centros privados, para los mismos cursos escolares indicados. Haciendo un análisis de los datos expuestos observamos que la participación activa de las familias en los centros educativos es demasiado escasa e incluso a disminuido con el paso de los años. Además se observa que los datos varían según determinados factores como la titularidad y tamaño del centro o el nivel sociocultural de las familias. Rivas (2007) describe otros factores analizados en otros estudios consultados como son: (…) las variables culturales de las familias (Ebbeck y Glover, 1998; Yamamoto, Holloway y Suzuki, 2006), su nivel económico, el grupo étnico al que pertenece, la experiencia previa en la participación en el ámbito educativo, el nivel educativo familiar (Epstein y Dauber, 1991; Eccles y Harold, 1996; Miedel, 2004), o sus atribuciones como padres (Bornstein y cols., 1998) entre los factores más importantes. (p. 565)
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 22 Además de estos datos recabados de todo el territorio nacional, me parece interesante acotar territorialmente un poco más, presentando los datos recogidos por el Instituto de Estadística de Andalucía (IEA) en su Encuesta Social del 2010 sobre la Educación y Hogares en Andalucía, analizadas por Bruquetas y Martín (2012). En esta Encuesta Social se encuestaron a familias andaluzas con niños en el último ciclo de primaria y secundaria, aunque aquí solo expondré los resultados de primaria que son los que se vinculan con nuestro objeto de estudio. A la pregunta sobre la frecuencia con la que habían hablado con los profesores en el último año un 72,8% afirmaron que hablan con ellos una o más veces cada trimestre, y tan solo un 3% declara no haber tenido ningún contacto con profesores en el último año. Otro dato que se extrae de la encuesta es que la comunicación de las familias con el centro se reduce principalmente a la relación con los maestros de sus hijos, tan solo un 35,2% afirma que mantiene bastante contacto con otros profesionales del centro. Además un 66,1% de las familias declaran que partió por iniciativa propia la última reunión que mantuvieron con el tutor/a de sus hijos y, en contraposición, tan solo el 33,9% dice haber sido llamados por el tutor/a. Para finalizar el análisis, es también interesante mencionar los datos sobre la relación de éstas familias con las AMPAS, dónde tan solo el 26,4% afirma mantener bastante relación con ellas, aún cuando el 80,3% de las familias tienen una visión positiva de ellas. Por último analizar otros datos estadísticos sobre las formas de participación más usuales. En su artículo López (2003) nos presenta los datos recogidos por el Instituto Nacional de Calidad y Evaluación (INCE, 1997) sobre las vías de participación más utilizadas en España siendo la reunión individual con el tutor la más utilizada (81 %), seguido de las cartas (66%), las reuniones de padres del grupo de clase (55%) y las reuniones convocadas por el AMPA (54%). Se observa que la participación de las familias está en un estadio primario de la tipología participativa, ya que existe un porcentaje muy pequeño de familias que participan activamente en actividades educativas en los centros y en las aulas. 3.4.4. Legislación sobre participación Para finalizar considero de especial interés conocer qué señala la legislación española acerca de ésta participación. El mecanismo legal de la participación viene regulado en varias leyes: desde la LGE (1970), la LOECE (1980), la LODE (1985), la LOGSE (1990), la LOPEGCE (1995), la LOCE (2002), la LOE (2006) y finalmente la LOMCE (2013), sin olvidar la Constitución Española (1978). La LOE (2006) derogó casi todas las leyes anteriores por ese motivo en este documento analizaremos qué dice la LOE, qué modifica la LOMCE y qué mención sobre la participación realiza la Constitución de 1978; aunque sí quiero destacar que las leyes anteriores introdujeron el reconocimiento del derecho de participación de la comunidad educativa, lo cual marca la base de la participación para las leyes que analizaremos. Para el análisis normativo haremos una progresión cronológica de las leyes. Comenzamos por destacar la mención que la Constitución Española hace sobre la
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 23 educación en su artículo 27. En éste la Constitución reclama el derecho de todos a una educación gratuita, y en su punto siete señala que “los profesores, los padres y, en su caso, los alumnos intervendrán en el control y gestión de todos los centros sostenidos por la Administración con fondos públicos, en los términos que la ley establezca”. Aquí ya se remarca el derecho de participación en los centros por parte de las familias. Por su parte la LOE menciona que existe una corresponsabilidad educativa entre la familia y los centros, y además comenta a través de qué forma la familia puede intervenir en los centros mediante el Consejo Escolar (Rivas, 2007). Ya en su preámbulo, la LOE señala lo siguiente: La participación de la comunidad educativa y el esfuerzo compartido que debe realizar el alumnado, las familias, el profesorado, los centros, las Administraciones, las instituciones y la sociedad en su conjunto constituyen el complemento necesario para asegurar una educación de calidad con equidad. (p. 17161) La Ley concibe la participación como un valor básico para la formación de ciudadanos autónomos, libres, responsables y comprometidos y, por ello, las Administraciones educativas garantizarán la participación de la comunidad educativa en la organización, el gobierno, el funcionamiento y la evaluación de los centros educativos, tal como establece el título V. (p. 17164) Además de valorar la participación positivamente, la LOE en su artículo 121 marca la obligatoriedad que tienen los centros en promover compromisos educativos entre las familias y el centro, desarrollando actividades conjuntas. Por último la recién aprobada LOMCE (2013), que modifica la LOE, en su empeño por transformar la educación actual en una educación más orientada a una sociedad competitiva y mercantil, también hace hincapié a la necesidad de participación de la comunidad en esta transformación en su preámbulo II: La transformación de la educación no depende sólo del sistema educativo. Es toda la sociedad la que tiene que asumir un papel activo. La educación es una tarea que afecta a empresas, asociaciones, sindicatos, organizaciones no gubernamentales, así como a cualquier otra forma de manifestación de la sociedad civil y, de manera muy particular, a las familias. El éxito de la transformación social en la que estamos inmersos depende de la educación. Ahora bien, sin la implicación de la sociedad civil no habrá transformación educativa. (…) Son necesarios canales y hábitos que nos permitan restaurar el equilibrio y la fortaleza de las relaciones entre alumnos y alumnas, familias y escuelas. Las familias son las primeras responsables de la educación de sus hijos y por ello el sistema educativo tiene que contar con la familia y confiar en sus decisiones. (p. 97859)
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 24 A parte de esta mención a la participación que hace la ley en su preámbulo II, la LOMCE redacta los epígrafes del artículo 119 (Participación en el funcionamiento y el gobierno de los centros públicos y privados concertados) de la LOE, destacando que las Administraciones educativas garantizarán la intervención de la comunidad educativa en los centros a través del Consejo Escolar, favorecerán la participación del alumnado en el funcionamiento de los centros y que los padres y alumnado podrán participar en el funcionamiento de los centros a través de sus asociaciones, siendo las Administraciones educativas encargadas de favorecerle tanto información como formación. Parra (2004) señala que el marco normativo pone a disposición de todos unos medios de participación suficientes, mediante los cauces formales de participación (Consejo Escolar y AMPA) y los cauces informales de participación (Escuela de padres, reuniones con los tutores, boletines informativos, jornadas de puertas abiertas…). A pesar de ello, también recalca que aunque las leyes fomenten la participación no implica que la comunidad educativa esté por la labor de participar, “se requiere pasar del plano normativo y prescriptivo del poder y del deber al plano volitivo del querer” (p. 777). A este precepto también hace alusión Fernández Prada (1995) cuando dice que “no es suficiente con que la ley lo permita, que además se quiera hacer y se sepa cómo, sino que ha de haber conciencia de tal comunidad para la consecución de unos objetivos compartidos” (p. 46). Por tanto, se precisa que todas las instituciones relacionadas con la educación estén concienciadas de la necesidad de su implicación real, además de que existan los medios necesarios para que se dé esa participación efectiva que tanto se necesita. 4. OBJETIVOS La finalidad de la investigación ha venido marcada por la necesidad de conocer la situación actual de la relación familia-escuela, debido a la importancia que ésta tiene para la educación integral del alumnado y para alcanzar la tan deseada educación inclusiva. Las metas que me propongo alcanzar con la realización de la investigación pueden ser sintetizadas en tres objetivos que recogen el propósito central del proyecto y a los que trataré de dar respuesta. Estos son: - Describir las formas de participación de las familias en los centros escolares. - Identificar factores que faciliten y/o dificulten la participación de las familias en los centros escolares. - Establecer posibles estrategias de intervención que faciliten la participación y mejoren la relación del binomio familia-escuela.
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 25 5. DISEÑO DE LA INVESTIGACIÓN 5.1. Diseño metodológico Para hacer frente a estos objetivos de investigación he adoptado el paradigma interpretativo. Este paradigma me ayudará a sentar el enfoque y el análisis de la investigación. Este enfoque interpretativo nos da la posibilidad de obtener la información a través de la comunicación directa con los sujetos investigados, en este caso los padres y madres de los alumnos, mediantes un diseño abierto y flexible. Siendo coherente con la posición paradigmática elegida, se establece un diseño descriptivo transversal con un enfoque metodológico cualitativo. La muestra objeto de estudio será medida solo una vez y se obtendrá información directa de ella. Los datos que interesan para mi estudio son datos cualitativos a través de los cuales poder generar teorías o hipótesis sobre el estado actual de la cuestión objeto de estudio. 5.2. Instrumento de recogida de datos Para la recogida de datos cualitativos propuestos he utilizado como instrumento la entrevista. He elaborado una entrevista semiestructurada, donde parto de un guion elaborado previamente con las preguntas que he determinado como necesarias para dar respuesta a los objetivos de la investigación. Esa semiestructuración de la entrevista está orientada a hacerla flexible y abierta posibilitando así: formular nuevas preguntas que se presenten interesantes para profundizar alguna cuestión reseñable que aparezca durante la realización de la entrevista, omitir aquellas que ya hayan sido respondidas con otra cuestión, reformular preguntas para una mejor adaptación al sujeto objeto de estudio o alterar el orden de formulación de las preguntas. Utilizaremos una grabadora para poder centrarnos mejor en la conversación y poder luego transcribir y analizar la entrevista íntegra sin que se pierdan detalles importantes. Para la elaboración del guion de entrevistas me he basado en las cuestiones que, tras la realización de la investigación documental expuesta en el marco teórico, he considerado imprescindibles para la consecución de mis objetivos. Además he utilizado como material auxiliar para la elaboración de las preguntas los indicadores de la sección construir comunidad, del Index for Inclusion de Booth y Ainscow (2000), en su traducción al castellano realizada por Sandoval et al. (2002). En el Anexo I se adjunta el guion de la entrevista utilizado como apoyo para el encuentro con los padres y madres de los alumnos. Al ser un guion, en él solo se establece las pautas a seguir, la manera de formular y plantear las preguntas se adaptaron al sujeto al cual estabamos investigando, para intentar obtener la máxima información posible de las cuestiones a analizar. El guion cuenta con 15 preguntas a través de las cuales pretendo averiguar cómo participan las familias, qué factores inciden en la participación y qué posibles mejoras ven las familias al sistema.
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 32 pero no compro libros porque suelen ser caros y yo ahora mismo no me puedo permitir esas cosas. (SC1, madre ama de casa, hija única). Casi la mitad del colegio son socios del AMPA, aunque no sé si será por los descuentos que te hacen, o por las excursiones…porque aunque la mitad del colegio no es mucho, son muchos para la gente que acude a reuniones y participa la verdad, porque la participación es casi nula. Recuerdo la última reunión que se hizo que fue para elegir los cargos del AMPA, aquello fue de pena, solo estaba la gente que se quedó con los cargos y después cuatro padres más los que fuimos. Yo creo que es un poco por desinterés por parte de los padres (…) porque el AMPA nos manda información por Whatsapp, correo electrónico, nos dicen los problemas que tiene el centro, por lo cual el que no se dé por enterado es porque hace la vista gorda porque la información llega a todos los socios del AMPA. (I2, madre trabajadora con estudios superiores). Con la intención de tener información sobre las asociaciones de AMPAS de primera mano se seleccionó de manera consciente a una madre (TC2) perteneciente a la directiva de un AMPA y también integrante del Consejo Escolar para conocer sus experiencias e impresiones. Además el único padre entrevistado resultó que también estuvo varios años dentro del AMPA de su centro, por lo cual la información que he recogido ha sido más amplia. Junto a ellos, una de las madres entrevistadas (SC2) es colaboradora habitual del AMPA del colegio de su hijo, aunque no es integrante con cargo: Yo soy socia del AMPA y colabora todo lo que puedo, en nuestro AMPA está claro que como siempre se podrían hacer muchas más cosas, pero no hay tiempo ni la mayoría de gente se implica, hay mucha gente implicada pero se necesitan más. Socios habrá más o menos la mitad del cole o algo más, precisamente este año decían que habían batido record de socios. En mi colegio la verdad es que el AMPA tiene muchos colaboradores cada vez que decide organizar algo o pide participación. Además siempre hay mucha aceptación de las actividades que organiza el AMPA, y aunque no todos los padres participan en su organización si la mayoría va y participa en la actividad en sí. Las madres que solemos colaborar, las que estamos más metidas en el AMPA tenemos un grupo de Whatsapp hecho para comunicarnos y organizarnos y la verdad es que funciona muy bien. (SC2, madre trabajadora esporádica, hijo único). Aprovechando el hecho de entrevistar a dos integrantes de distintas AMPAS, me parece muy interesante abordar el motivo que los llevó a formar parte de la asociación, motivos que marcan la diferencia con el resto de padres, qué ha hecho que estos padres quieran participar activamente en el centro: Yo fui miembro integrante del AMPA durante varios años cuando entró mi hijo mayor al colegio, y después hemos permanecido siendo socios y colaborando cuando hemos podido hasta día de hoy con mi hija menor. Decidí formar parte
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 33 del AMPA porque cuando uno deja a sus hijos en el colegio lo normal es que quiera seguir un poco cómo va, qué van a hacer, y el AMPA es la forma más cercana de saber lo que está sucediendo dentro del colegio, y si te implicas de alguna manera estás más al tanto de todo lo que se cuece dentro y todo lo que se está planificando. Además el AMPA también es el medio de ayudar a los profesores porque siempre ellos piden ayuda a los padres ya que el tema de llevar para adelante a tanta chavalería es complicado y por eso el AMPA se encarga también de darles el apoyo que ellos necesitan. La colaboración entre padre y profesores es lo más adecuado para poder llevar la educación de los chavales adelante. (TC3, padre amo de casa, dos hijos). Yo soy vocal del AMPA llevo perteneciendo al AMPA desde que mi hijo mayor entro en el colegio hasta hoy que es el último curso de mi hijo menor, este cargo es más liviano, y como yo trabajo en diferentes horarios pues es el que mejor me viene. Decidí apuntarme al AMPA cuando entro mi hijo menor, los dos se llevan un año, por eso el primer año de mi hijo mayor no forme parte, aunque sí me hice socia, porque tenía al otro muy chico aún, pero cuando ya al año siguiente tenía a los dos dentro decidí entra en el AMPA, tenía conocidas que estaban siempre allí y me decían las labores que hacían, y me parecía muy interesante, porque aunque inviertes mucho tiempo tuyo luego ves el fruto con todas las cosas que se consiguen en el cole y para los niños. Porque aquí no sacas tú beneficio ninguno para ti, como piensan muchos padres, pero mira yo por echarles una mano a los maestros, estar más informada de todo, pues así es una forma de estar mucho más cercana al centro y mis hijos. (TC2, madre integrante AMPA, dos hijos). De estos fragmentos podemos extraer que existe una motivación, un interés de mantenerse informado y de arrimar el hombro en la tarea de educar a sus hijos. Podemos extraer también el convencimiento que tienen de que su colaboración es beneficiosa para sus hijos y para el centro, por lo que valorar lo que se hace y comprobar su utilidad es un factor importante que incide en la necesidad de participación. A pesar de ello, estos factores no son los únicos que caracterizan a estos familiares, otro factor muy importante es la disponibilidad de tiempo. Ambos familiares disponían del tiempo suficiente como para encargarse de las tareas que el AMPA requería, ninguno trabajaba, así que la motivación, el valor de la participación junto con la capacidad de dedicación de tiempo disponible son factores imprescindibles para que se pueda dar esta participación activa: Lo cierto es que para formar parte del AMPA hay que tener mucha disponibilidad de tiempo, muchas horas de dedicación y una gran implicación, porque hay que estar siempre ahí cuando se te necesita, hay una responsabilidad importante y se necesita un compromiso real, por eso si uno no puedo dedicarse al 100% no debe estar dentro de una directiva de AMPA. Esto es lo que me ocurrió a mí, llegó un momento en el que ya no podía dedicarle el tiempo que antes le dedicaba y por consiguiente opté por dejar mi
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 34 sitio a algún otro padre que en ese momento estuviera más disponible que yo, aunque yo siguiera colaborando y dando mi apoyo siempre que me era posible. Por eso para formar parte de la directiva del AMPA y del Consejo Escolar hay que tener vocación, son actos vocacionales, porque si no te gusta lo que haces es imposible que la cosa funcione bien. (TC3, padre amo de casa, dos hijos). Al igual que los centros, ahora la mayoría de las AMPAS también usan las nuevas tecnologías para comunicarse con los socios y familiares, en su mayoría utilizan el correo electrónico, grupos de Facebook, apartados en las webs del colegio, grupos de Whatsapp…todo tipo de mecanismos que le hagan llegar al mayor número de padre posibles, mejorando la calidad de la comunicación y la información. A pesar de ello, la integrante entrevistada del AMPA declara que aún hay sectores de padres que no le encuentran la utilidad a la asociación o que tienen una idea equivocada de la misma que los aleja de los ideales de una participación plena de todas las familias en la escuela: Hay muchos padres que no tienen buena imagen del AMPA, muchos creen que allí estamos cobrando, o que tenemos ciertos privilegios por formar parte del AMPA o que nos gastamos las cuotas en café y meriendas para nosotras…si yo te contara las cosas que he oído…, pero nada más lejos de la realidad, siempre se ha invitado a los padre más reacios a que se acerquen, a que vean lo que hacemos, a enseñarles los libros de cuentas…pero aún así siempre hay padres que van a tener una opinión negativa. (TC2, madre integrante AMPA, dos hijos). Si como vemos la participación de las familias en las AMPAS es mucho menos de lo deseable, cuando hablamos del Consejo Escolar la participación y conocimiento se reduce enormemente. De entre los entrevistados, hay quien ni siquiera ha oído hablar de la representación de padres en el Consejo Escolar, otros saben que existe esa representación pero desconocen quiénes son eso padres y prácticamente ninguno ha participado nunca en las elecciones al Consejo Escolar: Desconozco totalmente el tema del Consejo Escolar ni quiénes nos representa a los padres, ni siquiera sabía lo que era y que se eligiera por votación hasta que usted me lo ha comentado. (I3, madre desempleada, hijo único). No sé si hay representación de padres en el Consejo Escolar, imagino que sí lo habrá, pero no sé quiénes son y cuándo se eligieron. (I1, madre trabajadora, hija única). Los representantes de los padres no sé yo quienes son, la verdad, y nunca he participado tampoco en la elección de los mismos, pero si es verdad que la información de las elecciones si que nos llega a los padres, al menos a mi sí que me ha llegado, pero con el poco tiempo que tengo con mi trabajo pues nunca he participado. (PC2, madre trabajadora, dos hijos).
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 35 A este desconocimiento acerca del Consejo Escolar se une la idea que algunos familiares tienen de la inutilidad del mismo o de la escasa importancia que creen tiene la representación de padres dentro del Consejo, idea que ya señalaba Parra (2004) cuando hablaba del desconocimiento y la percepción negativa del rol de los representantes de los padres en los centros que las familias actuales tienen: No conozco quienes son los padres que forman parte del consejo escolar y tampoco sé cuando han sido las elecciones, yo sé que si no he ido a votar normalmente es porque es por la tarde y no me interesa mucho perder una tarde para eso, porque realmente después el Consejo Escolar no tienen un valor importante para nosotros porque los votos de los maestros y la directora siempre prevalece a la de los padres del Consejo por lo que al fin y al cabo es para nada. Porque por muchas propuestas que se lleven al Consejo Escolar si el centro no está de acuerdo ahí se queda. (PC1, madre desempleada, embarazada y dos hijos). El Consejo Escolar debería ser algo importante a la hora del funcionamiento del centro, pero creo que no se le da la importancia que debería de tener, quizás porque se piensa que la opinión de los padres es la que menos prevalece dentro del Consejo Escolar. Aunque estoy en conocimiento de los integrantes del AMPA, los del consejo escolar ya no sé bien quienes son. (TC1, madre trabajadora, dos hijos). La opinión, sin embargo, de los padres que son integrantes del AMPA y la madre que pertenece al Consejo Escolar del centro de sus hijos, es muy diferente a las anteriores que he citado. Para ellos la representación es necesaria y útil, es la manera de estar informados sobre la gestión del centro y la forma de poder entrar en la toma de decisiones e incluir la voz de los padres en los asuntos que atañen tanto a centro como a sus hijos: El tema del Consejo Escolar es más complicado, porque si ya de por sí cuesta que la gente se involucre en el AMPA en el Consejo Escolar ya ni hablamos, prácticamente nadie se quiere presentar como representante de los padres en el Consejo Escolar, así que cuando sale alguno o se convence a alguno suele estar siempre el mismo hasta que por algún motivo decide dejarlo o ya sus hijos se marchan del centro, porque es muy difícil encontrar a gente que esté dispuesto y comprometido con la seriedad que ya necesita un Consejo Escolar. Yo creo que el que exista una representación de los padres dentro del Consejo Escolar es muy positivo y necesario y aunque no tomen un papel decisivo en la toma de decisiones es una manera de tener informados a todos los padres de lo que se cuece realmente dentro del colegio y entre los maestros, y también es una manera de vincular a estos maestros con las familias y no dejar que vayan por libre. (TC3, padre amo de casa, dos hijos). Formo parte del Consejo Escolar porque me presentaron un poco a traición, yo al principio no quería, no me veía con formación suficiente como para estar
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 36 ahí, no sé, pensaba que allí mejor padres que estuvieran estudiados, yo en el AMPA ayudaba todo lo que hacía falta pero no me veía en el Consejo Escolar, pero me presentaron y al final salí elegida y aquí estoy. (…) La verdad es que en las votaciones al Consejo Escolar no votan todos los padres y eso que todos tiene ese derecho y digamos esa obligación, volvemos a lo mismo que pasa con el AMPA, pero aún es más notoria la no participación en las elecciones al Consejo Escolar, y eso que cuando hay elecciones a todo el mundo les llega porque se informa a través de muchas vías. Este es mi quinto año en el Consejo Escolar, como me siguen votando pues yo sigo ahí. En nuestro Consejo Escolar al menos, sí se toman en cuenta las opiniones que nosotros los padres damos, está claro que luego todo se elige por votación pero es verdad que siempre intentan adaptarlo todo para que la mayoría esté de acuerdo (…) y la verdad que es muy interesante todas las cosas que se hablan y tratan allí. (TC2, madre integrante AMPA, dos hijos). Cuando indagamos sobre el tema de la relación con los tutores de los hijos ya la cosa cambia bastante. Todos los entrevistados conocen y tienen relaciones con los tutores, unos más y otros menos, pero todos han tenido mínimo alguna tutoría en el año escolar. En líneas generales los tutores se muestran más cercanos y por lo que extraemos de las entrevistas parece ser que intentan promover la participación entre los padres, solicitándoles en ocasiones que colaboren en tareas de clase. Otro dato que se destaca es que esta relación y colaboración es más estrecha en los cursos inferiores, cuando los alumnos están en infantil y en el primer ciclo de primaria, y se va distanciando a medida que ascendemos de curso escolar. Otro nexo común que aparece entre los entrevistados es que la mayoría de los tutores organizan unas reuniones colectivas con todos los padres de la clase para tratar los temas más importantes como lo que se va a dar en clase, las actividades previstas, la forma de evaluar…en algunos casos son una por trimestre y otros tan solo al inicio del curso. También es un hecho habitual el que se solicite a los padres que se organicen y elijan un delegado y subdelegado de clase para que se facilite la comunicación y las actuaciones que se puedan necesitar a lo largo del curso. En la primera reunión de los padres al principio del curso se elige a la mamá delegada por votación, pero normalmente nadie quiere ser delegada y la que sale un año, luego es la que cogemos para el resto de años, porque tiene que ser alguien que tenga tiempo y es la que se tiene que marear para gestionar el dinero para comprar materiales que hagan falta, se encarga de comprar las cosas y eso… (SC1, madre ama de casa, hija única). La maestra al principio de curso, en la primera reunión de los padres, pidió que se hiciera una organización entre los padres, que saliera alguna delegada y una subdelegada para facilitar la comunicación entre todos los padres y en la realización de actividades y cosas así. Pero nadie se ofrecía, no hubo nadie que quisiera ser delegada, y de las dos personas que tenían que elegirse, como no salía nadie pues una madre de un compañero se propuso y yo salí también,
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 37 porque me daba cosa que no salía nadie y yo en verdad no estoy trabajando y podía hacerlo, no tenía excusa. Ahora me he quedado yo como delegada y hemos cogido a otra madre para subdelegada porque la madre que se presento como delegada empezó a trabajar y ya no podía estar a cargo de esto ni ir a las reuniones. (I3, madre desempleada, hijo único). Estas declaraciones anteriores se repiten en varios entrevistados más, por lo que también podemos comprobar que las familias parecen reacias a participar independientemente del nivel de colaboración que se les solicite. En el mundo de las tutorías también encontramos actitudes muy semejantes de los tutores en diferentes entrevistados, parece que la mayoría de tutores enfocan las tutorías como un medio para solucionar problemas que aparezcan o para tratar con los padres de alumnos que tengan dificultades casi exclusivamente: Respecto a los encuentro con la tutora de mi hija, como mi hija va muy bien en el colegio, cada vez que le digo a la niña de hablar con la tutora ésta le contesta que ya me llamará porque hay niños que les hace falta más que a mi hija, por lo que solo mantengo dos o tres en el curso, y por iniciativa mía, porque la tutora resta importancia porque cree que no es necesario porque mi hija saca muy buenas notas y tiene buen comportamiento. (TC1, madre trabajadora, dos hijos). La filosofía de la tutora es que va haciendo tutorías con la prioridad de si algún niño va mal, o tiene mayores dificultades, si los niños va bien no hace falta tutoría, si lo necesitas te puede concertar una cita pero sino pues con lo que hablamos en la salida de clase con ella ya es suficiente, así que ella solo enfoca las tutorías como en un medio para solventar problemas más que en informarnos ni nada de eso, pero cuando tienes poco tiempo como yo, incluso lo agradeces de que no tengas que ir a tutoría y que utilice otros medios para comunicarte cosas que ella necesite. (I1, madre trabajadora, hija única). A nivel del tutor y de clase, como venimos viendo a lo largo de este análisis, se vuelven a utilizar las nuevas tecnologías para facilitar la comunicación y la participación de las familias. Los tutores parecen conocer el impacto que estos medios de comunicación informales tienen hoy en la sociedad y no dudan en hacer uso de ellos para mejorar la relación que existe con las familias. En esta ocasión los medios más utilizados son los grupos de Whatsapp, unos creados por los propios tutores donde ellos mismos son partícipes u otros donde lo forman solo los padres pero el tutor hace llegar la información a través de delegados de clase. Esta flexibilidad y prestación de los tutores de dar su número móvil personal o de programar tutoría en horarios fuera de lo establecido se está convirtiendo en una práctica habitual y que, en cualquier caso, favorecen positivamente la relación de la familia y la escuela. Con la tutora no he tenido nunca problemas, yo siempre intento tener una tutoría por trimestre, porque como no puedo ir muy a menudo, porque me coge siempre trabajando no puedo tener tutorías con ellas y han sido muy flexibles
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 38 conmigo. La de este año me dijo que si alguna vez necesitaba una tutoría o contarle algo, o lo que fuera, que se lo avisara a las nueve de la mañana y ya ella me decía el rato que tenía libre para que yo me acercara a hablar con ella, a veces he tenido tutoría a las diez otras a las doce…vamos que en ese sentido yo estoy muy contenta porque se han adaptado siempre muy bien a mi situación. (PC2, madre trabajadora, dos hijos). Yo he tenido muy buena relación con la tutora de mi hijo, ella terminó dándome su número de móvil y hemos estado mandándonos Whatsapps continuamente cada vez que queríamos decirnos algo, fuera a la hora que fuera. La tutora siempre ha mostrado muchísimo interés por mi hijo y sus problemas (multialergias) y siempre que me ha ocurrido algo me ha dado tutoría enseguida, pero vamos que en todo el curso solo habré tenido tres tutorías, porque he mantenido mucha comunicación con ella a través de la agenda, el Whatsapp y también me ha llamado mucho por teléfono. (PC1, madre desempleada, embarazada y dos hijos). En infantil trabajan por proyectos y cada vez que había un proyecto nuevo mandaban información vía correo electrónico, vía Whatsapp. Por ejemplo este año la maestra ha creado un grupo de la clase y a través de él nos ha mandado muchísima información por ahí y siempre nos solicita colaboración, que llevemos libros, materiales que puedan ayudar a nuestros niños, que aportemos cosas que conozcamos sobre el tema (…) (I2, madre trabajadora con estudios superiores). Uno de los puntos más relevantes y reveladores de la entrevista ha sido cuando hemos preguntado acerca de la opinión que tienen sobre su participación en la escuela, la propia y la participación en general de las familias en los centros escolares. En su mayoría opinan que la participación es positiva e incluso algunos la ven como necesaria e imprescindible, pero lo que ha llamado mi atención es que ellos mismos se limitan en la participación, acotan su participación a lo que conocen y no ven más allá de un simple nivel participativo colaborativo o consultivo, si nos referimos a la clasificación que hacen Flamey et al. (1999), o un nivel de clientes, si esta vez nos fijamos en el modelo de Vogels. De las opiniones recogidas en las entrevistas tenemos visiones muy limitantes de la participación y visiones mucho más esperanzadoras. Expondré a continuación estas visiones más extremas que enmarcan el resto de opiniones, comenzando con las dos visiones más negativas: En mi opinión los padres tienen que dedicarse a ser padres y los maestros, maestros, porque cuando los padres intentamos meternos en cosas que no son realmente de nuestra competencia lo que hacemos es molestar. Yo creo que como se deje que los padres se involucren mucho en el colegio nos perdemos, porque los padres hoy somos mucho de la manita en el pecho, mi niño mi niño...yo yo yo… y eso sería de locos. (…)Yo creo que el profesor es el que tiene que elegir la metodología que el crea mejor, si nos gusta bien y sino
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 39 también, tenemos que aguantarnos porque ahí quien manda y debe mandar es el profesor, es su competencia no nuestra, si tienen los maestros que adaptarse a lo que opine cada padre la llevamos clara. (PC2, madre trabajadora, dos hijos). Creo que la participación de los padres es importante, pero sin que estén los padres metidos todo el día en el trabajo que realizan los maestros, creo que los maestros tienen que hacer su trabajo sin que estemos los padres, porque en realidad la mayoría de los padres somos un poco pesados y un poco agobiantes… hay padres que a lo mejor le interesa realmente la educación y otros que solo van a molestar. En mi colegio hay muchos padres muy pesados que no aportan nada y que solo saben criticar el trabajo de la directora, los maestros…a todo el mundo (…) creo que si los padres participaran más todo sería un caos, porque cada uno tiene un punto de vista y una opinión y eso sería una locura. Dejad que los padres participen tanto no creo que sea demasiado bueno. Con participar en las fiestas y estar informados de todo y alguna participación esporádica que pueda ayudar sí, pero más sería una molestia para los maestros. (PC1, madre desempleada, embarazada y dos hijos). Las opiniones de estos familiares concuerdan con lo que señalaba Bolívar (2006) cuando hablaba de que muchos padres mantienen el rol de clientes, cuando decía que muchas familias no participan en las actividades educativas del centro ni en los procesos de enseñanza-aprendizaje, pero que sí van al centro a exigir sus derechos como clientes. A continuación reflejo las visiones más positivas sobre participación: Para que la educación fuera perfecta necesitaría de la buena sintonía entre el profesor y los padres, que entre ellos se pueda llevar a cabo una educación continuada en el colegio y en casa basada en unos principios asentados entre maestros y padres que hagan que el niño no entre en conflictos porque en casa y en el colegio la educación sea muy diferentes y puedan entrar en conflictos valores como lo que en el colegio es blanco y en casa es negro. Por lo tanto tiene que haber un entendimiento y seguimiento de la educación en la escuela. Además creo que todo lo que sean decisiones que se tomen en común y llegando a acuerdos es positivo, y creo que hay campos que hoy día no se someten a decisión conjunta que podrían hacerse, como explorar juntos los materiales o los libro que los hijos van a dar, si hay varias editoriales que se pueda consultar con los padres y esas cosas creo que sería bueno para todos. Es muy sano que los profesores nos hagan partícipe de cuanto más mejor, siempre y cuando se dé el ambiente propicio para ellos. (TC3, padre amo de casa, dos hijos). En el tema de la participación de los padres creo que queda muchísimo camino por recorrer, porque en cuestiones, por ejemplo, de temario nosotros no entramos ni se nos deja entrar, y a veces hay cosas que quizás pensamos
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 40 que pueden ser interesantes que los niños lo aprendan pero claro con el temario que ya tienen programado no cabe y ya no te piden como en infantil que tu lleves cosas y puedas aumentar un poco los contenidos o darle otra visión, sino que simplemente te dicen lo que se va a ver y punto. Todo está muy sujeto a contenidos de libro y es lo que se va a dar y lo que se va a hacer. Después a nivel de participación a mi me da la sensación de que los padres van más a saber si su hijo cumple los objetivos o no (…) para mí hay muchas más cosas aparte de esto, cosas en las que los padres pueden entrar y deben entrar, por ejemplo en qué se les enseña o cómo se les enseña… Pienso que los padres tienen una voz y que debe ser escuchada, incluso que el propio maestro tenga más autonomía en ese aspecto, que no se deje guiar por un libro que otros han editado y que organice su enseñanza de la mejor manera para los niños, porque lo que hoy vemos es que una editorial marca lo que tiene que ser un curso de un niño y a mí eso me parece muy fuerte, que no sean los verdaderos implicado quienes lo hagan, ni los padres ni los maestros…y el que los padres lo acepten a pies juntillas más todavía. Si es verdad que a medida que tus hijos van escalando en la educación los padres tienen cada vez menos sitios donde pueden implicarse, donde pueden dar su voz. Yo quizás lo vea desde esta perspectiva por la formación que tengo (pedagoga). Depende de la educación que quieras para tus hijos, una dictadura que es lo que parece que te vas a enfrentar en estos años, pues no es lo que quiero yo para mi hija, si es verdad que tienes que aceptar unos límites pero bueno de ahí a que la educación que tengan que tener en estos años tenga que ser de la manera en la que se viene haciendo y no puedas hacer nada por cambiarlo, tampoco me parece lo más adecuado. (I2, madre trabajadora con estudios superiores). En el transcurso del análisis de las entrevistas se han podido ir deduciendo de forma directa e indirecta los factores que más inciden en la participación y que pueden obstaculizar que ésta se produzca de manera adecuada en los centros. Algunos de estos factores ya los hemos ido mencionando como son: el trabajo de los padres, la escasez de tiempo que dedicar a la escuela, la opinión negativa que algunas familias tiene sobre la participación, el desconocimientos de los órganos participativos…y otros que a continuación mencionan algunas madres, como son: tutores que se implican poco, centros herméticos, centros con demasiados alumnos… En el colegio de mi hijo no permiten mucho la entrada de los padres, no sé porque no quieren que participen los padres, es un colegio hermético totalmente, no te dejan entrar en las fiestas, como el día de Andalucía y no realizan la mayoría de las fiestas. A la directora no le gusta tener padres en el colegio, pero realmente no se cual es el motivo. Además si hay problemas en el colegio, para la directora cuanto más tarde se enteren los padres mejor, la directora no informa de ningún problema a los padres, prefiere ocultarlo a pedir ayuda. (PC1, madre desempleada, embarazada y dos hijos).
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 41 (…) Verbena fin de curso y eso no hay, porque como hay muchos niños pues no se hace porque es muy difícil de organizar, aunque en eso influye también el equipo directivo, antes había por ejemplo pasacalle en carnaval, pues ahora no lo hay porque hay muchos niños y ya no se puede organizar bien y se están perdiendo muchas cosas en el cole que si los padres se implicaran y participaran seguramente se podrían seguir haciendo. (SC1, madre ama de casa, hija única). (…) El año pasado tenía a una tutora que venía de Jaén, y tenía muchos problemas personales por la distancia y porque tenía dos niños chicos, y el año pasado no tenía nada que ver con éste, ni nos enterábamos de lo que daban los niños ni los problemas que tenían, yo comparo las tutoría las de una tutora con otra y no tiene nada que ver…la verdad que dejaba mucho que desear. (I2, madre trabajadora con estudios superiores). Como último apartado a explorar de las entrevistas está la última pregunta directa que me atreví a lanzarle a los entrevistados, pero que muy pocos supieron darme algún aporte. Me refiero a las posibles estrategias de mejora de la participación, qué harían ellos para que las familias se involucraran más en la escuela. Lo cierto es que en su mayoría no supieron proponer ningún cambio, e incluso opinan que todo está bien tal como está: El colegio no es perfecto pero nunca me he planteado que se podría cambiar para mejorarlo, siempre lo he visto así y así se ha aceptado. (PC1, madre desempleada, embarazada y dos hijos). Yo creo que el colegio está bien como está, porque cambien lo que cambien nunca van a estar a gusto todos, así que ellos hagan lo que tengan que hacer y punto. (PC2, madre trabajadora, dos hijos). De los diez participantes obtuve tres posibles estrategias para mejorar la participación que engloban la realización de actividades en diferentes horarios que faciliten la participación de los padres trabajadores, el cambio de metodología en primaria que se asemeje más a la de infantil que propicie la participación y colaboración de los padres y un plan de apertura del centro efectivo que acerque la escuela tanto a padres como a alumnos y favorezca una visión más positiva de la misma. Creo que las jornadas y actividades podrían organizarse en varias sesiones y en varios horarios para que todos podamos ir (...) A mi parecer deberían de haber actividades que se organizaran en horarios de tarde o algún sábado para que padres como yo podamos disfrutar también de actividades que mis hijos trabajan en el colegio, y así se fomentara más la entrada de los padres al centro. Yo nunca he podido ir ni a la fiesta de navidad, ni a los bailes, a ninguna excursión la he podido acompañar…yo pienso que es complicado de modificar el horario de estas actividades pero quizás alguna que otra vez podría hacerse. (TC1, madre trabajadora, dos hijos).
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 48 9. REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Aguado Iribarren, L. (2010). Escuela inclusiva y diversidad de modelos familiares. Revista Iberoamericana de Educación, 6 (53), 1-11. Altarejos, F. (2002). La relación familia-escuela. Estudios sobre Educación, (3), 113119. Bolívar, A. (2006). Familia y escuela: dos mundos llamados a trabajar en común. Revista de Educación, (339), 119-146. Booth, T. y Ainscow, M. (2000). Index for inclusion. Traducción castellana Guía para la evaluación y mejora de la educación inclusiva. Madrid: Consorcio Universitario para la Educación Inclusiva, 2002. Bruquetas, C. y Martín, R. (2012). La educación en las familias andaluzas: Expectativas, prácticas y rendimiento escolar. Informe de resultados. Documentos de trabajo (7). Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía. Recuperadode: http://www.juntadeandalucia.es/institutodeestadisticaycartografia/institutodeesta disticaycartografia/doctrabajo/EduFamilias/EduFamilias.pdf Cánovas, P. y Sahuquillo, P.M. (2010). Educación y diversidad familiar: aproximación al caso de la monoparentalidad. Educatio Siglo XXI, 28 (1), 109-126. Colás, P. y Contreras, J.A. (2013). La participación de las familias en los centros de Educación Primaria. Revista de Investigación Educativa, 31 (2), 485-499. Constitución Española (1978). España, BOE de 29 de diciembre de 1978, (311). Recuperado de: http://www.boe.es/buscar/pdf/1978/BOE-A-1978-31229consolidado.pdf Domínguez, M.T. y Pino, M.R. (2009). La participación de las familias en la escuela. Edducación y Futuro, 20, 197-224. Fernández Enguita, M. (2007). Educar es cosa de todos: escuela, familia y comunidad. En J. Garreta (Ed.), La relación familia-escuela (pp. 13-32). Lleida, España: Edicions de la Universitat de Lleida, 2007. Fernández Prada, F. (1995). Participación de padres y alumnos, ¿imposición, moda o reto? En F. López Rodríguez (Ed.), La participación de los padres y madres en la escuela. Claves para la innovación educativa, 19, (pp. 45-54). Barcelona, España: GRAÓ. Flamey, G., Gubbins, V. y Morales, F. (1999). Los centros de padres y apoderados: nuevos actores en el control de la gestión escolar. Santiago de Chile, CIDE. Recuperado de: http://biblioteca.uahurtado.cl/ujah/reduc/pdf/pdf/8466.pdf
Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 49 Flamey, G., Pérez, L.M., Sirvent, S. y otros (2005). Participación de los Centros de Padres en la Educación. Ideas y Herramientas para Mejorar la Organización. Recuperado de: http://www.unicef.cl/unicef/public/archivos_documento/117/Centros%20de%20 Padres.pdf Frías del Val, A.S. (2007). La participación educativa de padres y madres del alumnado en España: evolución y normativa. Revista cuatrimestral del Consejo Escolar del Estado (4), Monográfico: participación de padres y madres en la educación, 16-24. García, M.P., Gomariz, M.A., Hernández, M. A. y Parra, J. (2010). La comunicación entre la familia y el centro educativo, desde la percepción de los padres y madres de los alumnos. Educación Siglo XXI, 1 (28), 157-188. Garrido, M., Burguera, J.L. y Pérez, M.H. (2013). Exploración de la necesidad de participación de la familia en la escuela inclusiva. Crisis social y el Estado del Bienestar: las respuestas de la Pedagogía Social, 261-266. Gil Villa, F. (1994). Investigando las relaciones familia-escuela. La participación de los padres en el centro. AULA, (6), 67-76. Hernández, M.A. y López, H. (2006). Análisis del enfoque actual de la cooperación padres y escuela. Aula abierta, (87), 3-26. Kñallinsky Ejdelman, E. (2003). Familia-escuela: una relación conflictiva. El Guiniguada, (12), 71-93. LOE (2006). Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de educación. BOE de 4 de mayo de 2014, (106), 17158-17207. LOMCE (2013). Ley Orgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa. BOE de 10 de diciembre de 2013, (295), 97858-97921. López Larrosa, S. (2003). Familia y escuela: trabajando conjuntamente. Revista galegoportuguesa de psicoloxía e educación, 8 (7), 291-295. Luengo Horcajo, F. (2006). El Proyecto Atlántida: experiencias para fortalecer el eje escuela, familia y municipio. Revista de Educación, (339), 177-194. Mariñas Gómez, M.J. y Rodríguez Machado, E. (1999). Relación familia-centro escolar: participación. Revista Galego-Portuguesa de Psicoloxía e Educación, 4(3), 5567. Martín, M y Gairín, J. (2007). La participación de las familias en la educación: un tema por resolver. Bardón, 59 (1), 113-151.
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Familia y escuela: si conocemos el camino… ¿qué nos impide caminar? María Sanabria Fernández Página 51 10. ANEXOS 10.1. Anexo I Guion de entrevista 1. ¿Cree que conoce bien el centro escolar al que va su hijo/a? 2. ¿Conoce al equipo directivo del centro (director/a, jefe de estudios, secretario)? ¿y al personal laboral (conserje, guarda mantenedor, auxiliares de apoyo)? 3. ¿Qué comunicación tiene con el centro? ¿qué medios se usan? ¿cree que son necesarios y suficientes? 4. ¿Existe en el colegio de su hijo/a Asociación de madres y padres de alumnos (AMPA)? 5. ¿Pertenece al AMPA? Si así fuera: - ¿Qué funciones desempeña dentro del AMPA? - ¿Qué tipo de actividades realiza el AMPA en el centro? - ¿Cree que existe participación del resto de familias en el centro? - Otras posibles preguntas 6. ¿Es socio del AMPA? (¿por qué sí o por qué no?) 7. ¿Participa en las actividades que organiza el AMPA? ¿En cuáles? Si es que no, ¿por qué no lo hace? 8. ¿Qué opinión le merece las AMPAS, en general? 9. Además del AMPA, ¿conoce alguna otra participación de los padres en el centro? ¿Conoce el Consejo Escolar? ¿Conoce a los representantes de las familias en el Consejo Escolar del centro de su hijo/a? ¿qué opinión le merece la participación de padres y madres en el Consejo Escolar? ¿cree que es necesaria? 10. ¿Conoce al tutor/a de su hijo/a? ¿Conoce el día y la franja horaria que tiene éste marcado para sus tutorías? ¿Con qué frecuencia va a tutoría? ¿Por qué motivo ha acudido a tutoría? ¿ha sido iniciativa suya o del tutor? ¿Qué temas suele tratar en las tutorías? En lo que va de curso, ¿cuántas veces ha hablado con el tutor (aunque no se en horario de tutoría)? 11. ¿Qué relación mantiene con el tutor u otros maestros de su hijo/a? 12. ¿Qué piensas sobre la participación de las familias en el centro? ¿cree que es necesaria? 13. ¿Ayuda a su hijo/a con las tareas escolares en casa? ¿con qué frecuencia? Si no lo hace, ¿por qué? ¿está informado de lo que trabaja su hijo/a en clase? ¿quién lo informa? 14. ¿Conoce las Escuelas de padres y madres? ¿se realizan en su centro? ¿dedicaría parte de su tiempo a formarse en temas relacionados con la educación de su hijo/a? ¿qué temas le serían interesantes? 15. Posibles estrategias de mejora de la participación. Cambios que efectuaría para ello en el sistema escolar actual.