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Del Desvío. Imágenes de masculinidades desde las construcciones de identidad en el contexto contemporáneo

Petit-Laurent Charpentier, Claudio Andrés

Abstract

La investigación artística se enfoca en una pers- pectiva de género, basada en los estudios feministas y de masculinidades que se desarrollarán en los apartados teóricos de este trabajo, intentando sin embargo mantener constantemente el foco en los elementos visuales que permiten nutrir el imaginario que se utiliza en el proceso de creación de las aportaciones artísticas.

Full text

Del Des ío Imágenes de masculinidades desde las cons ucciones de iden idad en el con ex o con empo áneo Más e en A e Idea y P oducción T abajo Final de Más e “Del Des ío. Imágenes de masculinidades desde las cons ucciones de iden idad en el con ex o con empo áneo” P o eso Tu o Fe nando Ga cía Ga cía Alumno Claudio And és Pe i -Lau en Cha pen ie Se illa, Diciemb e de 2021 CONTENIDO In oduccIón 5 Mo i ación 6 Me odología 8 In es igación A ís ica 8 P oblema ización: 10 Obje i os 12 Obje i os especí icos: 12 P Ime a Pa e: aPo acIones a ís Icas 13 1.1. apo ación 1: Se ie ceMen o 14 1.1.1. Ca alogación de la ob a: 14 1.1.2. P oceso de C eación-P oducción 26 1.2. apo ación 2: Soga 29 1.1.1. Ca alogación de la ob a: 29 1.2.2. P oceso de C ación-P oducción 31 1.3. apo ación 3: deSnudoS eScul ó icoS 33 1.3.1. Ca alogación de las ob as: 33 1.3.2. P oceso de C eación-P oducción 35 segunda Pa e: 36 aPo acIones eó Icas 36 2.1. conS uccioneS de iden idad 37 2.1.1. La ciudad y la iden idad 41 2.1.2 La iden idad y la in imidad 45 2.2. eo ía de géne o y eS udioS de MaSculinidadeS 50 2.2.1. En oques eo ico-concep uales sob e masculinidad(es) 53 2.2.2. Cons ucciones isuales asociadas: imagina io de lo emenino-masculino y sus “des iaciones” 57 2.3. e e en eS eó ico-concep ualeS del quehace a - íS ico Sob e el cue po MáSculino 64 2.3.1. El desnudo masculino 64 2.3.2. Re e encias de la masculinidad en el a e con empo á- neo 73 conclusIones 77 e e encIas BIBlIog á Icas 80 INTRODUCCIÓN A pa i de la o mación de ca e a de Licencia u a en A e, con mención en pin u a, ealizada hace 14 años, el in e és emá ico del aba- jo a ís ico se ha en ocado en los p ocesos psicológicos y an opológicos de la cons ucción de iden idad, que ha de i ado ambién en aza una u a académica que ha discu ido po di e en es disciplinas, y en oques que se han sus en ado en esa idea compleja de la iden idad como cons- ucción. La p ime a ap oximación a la emá ica desde el ámbi o c ea i o se en ocó en la cons ucción del homb e u bano desde una pe spec i a del p oceso de madu ación y c ecimien o pe sonal que se es ablece en el hace se adul o y que implica la elabo ación de una pe sonalidad que se en iende como una co aza p o ec o a o una achada. Al es ablece el in- culo con espec o al con ex o an e el cual se cons uye esa pe sonalidad, el e e en e isual de la ciudad, y la misma idea de cons ucción su ge la a iculación simbólica que pe mi ió la elabo ación de una se ie de ob as que, más allá de ep esen ación, ue on concebidas a pa i de la p esen- ación de la ma e ialidad y los obje os con su ca ga signi ica i a. La ciu- dad mani es ada en la co ba a, en el cemen o o en el me al, la disposición en con as e con la ma e ialidad de lo na u al, lo ágil, lo ín imo, como la hie ba, el dibujo in an il, el papel, esul a on en ob as ins ala i as que son p oduc o de una me odología que u iliza la semió ica isual como es a egia. Se menciona es e comienzo debido a que es la aíz de la p esen e in es igación, pues se en iende que el abajo a ís ico onda siemp e en o no a una p eocupación o discu so que de di e en es mane as se ma- ni ies a en el quehace a ís ico, sea cual sea el mecanismo a a és del cual se conc e e. Desde la elación de la iden idad con el en o no, su ge el in e és po de ini es os concep os desde los es udios cul u ales, desde la an opología, pa a en ende las es uc u as de e minan es que de inen a la sociedad y los indi iduos. Ello o ien a el abajo hacia in es igaciones de co e más eó ico y de análisis de la ealidad, pe o que pe mi en o a- lece la comp ensión de las o mas en que los signi icados se asmi en y Mo i ación se elacionan, pa icula men e en los obje os y las imágenes. El sus en o eó ico adqui ido pe mi e ol e a mi a el abajo a - ís ico con nue os ojos. Mi a lo con mayo conocimien o eó ico, pe o ambién con mayo conocimien o pe sonal sob e uno mismo. Las ex- pe iencias pe sonales más complejas y la in ospección sob e la p opia iden idad pe mi en e oma esos símbolos e imágenes iniciales pa a e- con igu a las con o os elemen os simbólicos pa a cons ui me á o as que hablen, ya no del p oceso de madu ación y de adul ez que impli- caban el duelo de abandona la agilidad de la niñez sepul ada de ás de mu os de cemen o y co ba as anudadas, sino del homb e adul o, que sigue sin iéndose ulne able po que su iden idad no calza con la es uc- u a que le imponen las cons ucciones cul u ales impe an es. De ello en onces la in es igación a ís ica se en oca en una pe s- pec i a de géne o, basada en los es udios eminis as y de masculinidades que se desa olla án en los apa ados eó icos de es e abajo, in en ando sin emba go man ene cons an emen e el oco en los elemen os isuales que pe mi en nu i el imagina io que se u iliza en el p oceso de c eación de las apo aciones a ís icas. Me odología In es igación A ís ica El p oyec o se plan ea como un abajo de in es igación en A e, es deci , una in es igación que ealiza el a is a en el momen o de c ea . Es a dis inción plan eada po Bo gdo (2010), se di e encia de o o ipo de in es igaciones a ís icas en la medida de que el obje o de es udio es el p opio p oceso c ea i o del a is a-in es igado . Dicho au o cen a la dis inción en la p eposición que a icula y elaciona el concep o de In es igación con el de A e, así en onces plan ea que no es lo mismo una In es igación pa a el a e, que una In es igación sob e el A e, y una In es igación en A e, siendo es a úl ima la que busca gene a conocimien o desde la disciplina del A e, y no desde o as disciplinas como la His o ia, la Teo ía o la Filoso ía del A e. El au o señala que “se e ie e a la in es igación que no asume la sepa ación de suje o y obje o, y no con empla ninguna dis ancia en e el in es igado y la p ác ica a ís ica, ya que és a es, en sí, un componen e esencial an o del p oceso de in es igación como de los esul ados de la in es igación.” (Bo gdo , H. 2010, p.34) En ese sen ido un elemen o signi ica i o en la in es igación es la obse ación e lexi a e in ospec i a del quehace c ea i o. Po ello es ele an e comp ende que en g an medida el p oceso es una in es iga- ción sob e el mé odo que se gene a en la ins ancia en que el p opio a is a abaja y en la a iculación que ealiza al p ocesa y analiza de mane a isual los concep os e ideas que su gen espec o a una emá ica. “Con- cep os y eo ías, expe iencias y con icciones es án en elazados con las p ác icas a ís icas y, en pa e po es a azón, el a e es siemp e e lexi o.” (Bo gdo , H. 2010, p.35) En esa línea, al esponde nos sob e el obje o de in es igación, o la na u aleza del ema, cabe señala que és e no se encon a á ue a de la disciplina del a e, es deci , en es e caso, el ema de la in es igación no son las cons ucciones cul u ales de géne o, sino que es impo an- e dis ingui y pone en elie e que es a emá ica de ipo sociológica o an opológica se p oblema iza desde el a e, en ocándose en la a icula- ción de elemen os isuales que pueden simboliza esas cons ucciones y su decons ucción. De ello es ele an e es ablece que el conocimien o que o igina la in es igación se cons uye desde los p ocesos e lexi os que ienen luga en el p oceso c ea i o al es ablece la elación en e los concep os eó icos, que pueden p o eni desde o as disciplinas, con ele- men os isuales que se elacionan de mane a o iginal en una p oducción a ís ica. Po lo an o, es impo an e señala que la in es igación en a e no se concibe como un p oceso de e apas di e enciadas en que se lee y es udia una emá ica desde o os ámbi os de conocimien o, como pue- de se la sociología o la an opología, pa a luego en una segunda ase p ocede a ilus a la o ep esen a la de mane a isual. Po el con a io, se concibe como un p oceso simul áneo y dialógico, en donde la misma p ác ica c ea i a cues iona e in e pela cons an emen e al a is a in es i- gado a concep ualiza y analiza las o mas isuales con las que a icula me á o as isuales. De lo an e io se desp ende que el elemen o undamen al pa a la in es igación es la cons ucción de signi icado, pe o en el caso de las a - es isuales, ese signi icado su ge desde el p oceso que ealiza el a is a al conjuga signos que de mane a indi ec a emi en a nue os signi icados que su gen de las cons ucciones cul u ales y el con ex o en que ese p o- ceso iene luga . Como lo señala el au o que hemos ci ado: “el núcleo de la in es igación en las a es debe es a en el abajo a ís ico mismo o en el p oceso c ea i o o p oduc i o, y, en ambos casos, el con ex o que do a de signi icado ambién desempeña un papel.” (Bo gdo , H. 2010, p. 18 ) La o ma de conocimien o que se gene a desde la in es igación en las a es, po lo an o, se dis ingue de las o mas de conocimien o que su gen de o as disciplinas pues no se á un conocimien o explica i o en endido como una espues a uní oca a una p egun a, ni ampoco la comp obación de una hipó esis plan eada p e iamen e, sino que se á el plan eamien o de ideas que cues ionan las o mas adicionales de pen- sa , que in e pela á pa a modi ica la o ma de comp ende el mundo. Lo an e io p opone po lo an o una de inición que se enma ca en las de iniciones de a e plan eadas desde Deleuze e Immanuel Kan que e- elan la cualidad a a és de la cual el a e omen a el pensamien o y no es solamen e la p oducción de obje os que buscan la me a g a i icación es é ica de los sen idos. Como lo plan ea Ge a d Vila : …en el ámbi o de la in es igación a ís ica, el alo es é ico de las ob as es á siemp e inculado a su ue za cogni i a, es deci , a su capacidad pa a es imula nues as capacidades cogni i as, pa a pone nos a pensa y e lexiona , dis ancia nos de nues os hábi os y sabe es no cues ionados, pa a deso dena aspec os de nues o mundo y o za nos a cambia de pe spec i a y ap ende de alguna cosa g acias a es a ex aña he amien a. (Villa , G. 2017 p. 108) El abajo implica una ap oximación cogni i a y sensible a una ealidad, en endida és a desde una pe spec i a enomenológica e in e - p e a i a. Ello implica que se sus en a en un pa adigma me odológico cuali a i o, y que, po su na u aleza, que hemos explicado an e io men e, se desp ende de p e ensiones de obje i idad, poniendo sob e ello el alo de es a egias de in e p e ación de la ealidad implicando, po an o, una A.8. 12 x 12 x 2 cms A.9. 13,5 x 13,5 x 1 cms A.10. 9,5 x 9,5 x 2,5 cms A.13. 12 x 12 x 2 cms A.12. 12 x 12 x 2 cms A.11. 8,5 x 8,5 x 2 cms A.19. 8,5 x 8,5 x 2 cms A.14. 8 x 8 x 1,5 cms A.15. 8,5 x 8,5 x 1,5 cms A.18. 8,5 x 8,5 x 2 cms A.16. 12 x 12 x 2 cms A.17. 8 x 8 x 2 cms A.22. 12 x 12 x 1 cms A.21. 12 x 12 x 2 cms A.20. 12 x 12 x 2 cms A.28. 10 x 10 x 2 cms A.23. 10 x 10 x 2 cms A.24. 10 x 10 x 2 cms A.27. 12 x 12 x 1,5 cms A.25. 10x 10 x 3 cms A.26. 10 x 10 x 2 cms A.35. 12 x 12 x 2 cms A.30. 10x 10 x 3 cms A.31. 10 x 10 x 2 cms A.34. 12 x 12 x 1,5 cms A.32. 10 x 10 x 2 cms A.33. 13,5 x 13,5 x 3,5 cms A.36. 12 x 12 x 2 cms A.37. 12 x 12 x 1,5 cms A.38. 10 x 10 x 2 cms A.41. 18 x 18 x 1 cms A.40. 10 x 10 x 2 cms A.39. 10 x 10 x 2 cms A.42. 18 x 18 x 1 cms A.43. 18 x 18 x 1 cms A.46. 12 x 12 x 2 cms A.45. 10 x 10 x 1 cms A.44. 18 x 18 x 1 cms ambién a la ca ga que la co ba a sos iene. De ello su ge ambién el í ulo de la pieza: “Soga” que sin e iza la a iculación simbólica que hemos se- ñalado an e io men e. Una de las e e encias de es a ob a es el abajo pic ó ico del a is a i aliano Doménico Gnoli, quién desde una pin u a de ca ác e esquemá i- co, ep esen a obje os de la co idianidad, pe o pa icula men e es imen- as que ienen un impo án e ínculo con las cons ucciones de géne o. Sus ob as se ca ac e izan po la on alidad y exage ación del amaño de los obje os, ep esen ándolos como en un p ime ísimo p ime plano, se cen a en los de alles como los cuellos de las camisas de los es idos y blusas, los zapa os o los pliegues del pan alón. Además de ello algunas de sus ob as ep esen an peinados emeninos con las indulaciones del cabe- llo o las enzas ep esen adas con una cu a u a casi geomé ica. Pe o de odo su abajo, la e e encia especí ica de es a ob a escul ó ica es á en al menos es pin u as de es e au o en las que apa ece la co ba a como p o agonis a, la que en el con ex o gene al de odas sus ob as emi e a una lec u a espec o al signi icado simbólico de es e obje o. Co ba a Doménico Gnoli 1967 h ps://www. ogue.es/li ing/a iculos/dome- nico-gnoli- ondazione-p ada-exposicion 1.3. Apo ación 3: Desnudos escul ó icos 1.3.1. Ca alogación de las ob as: Tí ulo ob a 1 de la se ie: En e escomb os Técnica, sopo e y p ocedimien o: Ce ámica y cemen o Dimensiones: Base: 20 x 16 x 16 cms Pieza de ce ámica: 50 x 16 x 30 cms Fecha: 2021 Tí ulo ob a 2 de la se ie: Homb e du mien e Técnica, sopo e y p ocedimien o: Ce ámica Dimensiones: 10 x 40 x 18 cms Fecha: 2021 1.3.2. P oceso de C eación-P oducción Es as piezas escul ó icas su gen desde la idea de asmi i a a és del cue po desnudo las sensaciones de agilidad, ulne abilidad, melan- colía eniendo como e e encia e inspi ación po una pa e, la ob a del pin o Edwa d Hoppe i ulada “La habi ación de ho el”, y la escul u a clásica “He ma odi a du mien e”. En el caso de la p ime a pieza de la se ie, se ep oduce la pose del pe sonaje emenino de la ob a del a is a es adounidense, pe o en es e caso en masculino lo que in enciona esa elec u a espec o al géne o. La pieza se enma ca en la misma línea del abajo pic ó ico de es a in es i- gación que a a és del desnudo masculino in en a eo ien a la mi ada espec o a las o mas de la masculinidad desde la pe spec i a de la sensi- bilidad y la ulne abilidad. La igu a masculina se encuen a desnuda, sen ada en una posi- ción apesadumb ada, al igual que la igu a en la ob a de Hoppe , pe o en es e caso, la pieza se si úa sen ada en piezas de cemen o que simulan escomb os de una cons ucción de cemen o. El espacio se con igu a de es a mane a como un escena io que po encia la idea de pesadumb e y melancolía. Po o a pa e, la pieza del “Homb e du mien e” ambién se si úa en el mismo campo concep ual, pe o encuen a su e e encia en la escul- u a clásica mencionada an amosa que o ma pa e de la colección del Museo del Lou e y que aún hoy no deja de se con o e sial. La ambi- güedad explíci a del sexo de la igu a e e enciada, en el caso de la pieza ealizada en ce ámica pa adójicamen e desapa ece al se una igu a ma- ni ies amen e de sexo masculino, pe o en la pose delicada, que alude a la posición e al, asmi e esa agilidad y dulzu a, que se opone a las ideas de ue za y po encia asociado no malmen e a lo masculino. He ma odi a du mien e Es a ua omana siglo II Colchón de Gian Lo enzo Be nini 169 cms Museo del Lou e h ps://his o ia-a e.com/ob as/ he ma odi o-du mien e Habi ación de Ho el Edwa d Hoppe 1931 Óleo sob e lienzo 152,4 x 165,7 cms Fuen e: h ps://www.museo hyssen.o g/colec- cion/a is as/hoppe -edwa d/habi acion-ho el SEGUNDA PARTE: APORTACIONES TEÓRICAS El p ime concep o que co esponde de ini y analiza en pa a es ablece el ma co eó ico concep ual de es a in es igación co espon- de al de iden idad. No esul a sencilla la de inición pues o que exis en pe spec i as di e en es y ámbi os de aplicación di e so. Si hablamos del concep o en gene al podemos deci plan ea que la iden idad apun a a la de inición de quien se es, pe o es a de inición es ele an e siemp e que haya algo espec o a lo cual se pueda es ablece una di e encia. De es e modo podemos en ende que la iden idad es un concep o ela i o, y que su ge p ecisamen e en e a una elación con la al e idad. La espues a an e el cues ionamien o de quienes somos, an o en el ámbi o indi idual como colec i o, hace de la idea de iden idad una p o- blemá ica muy p opia de la e a posmode na. La idea de iden idad como un concep o que se pueda de ini de mane a uni oca, ce ada, monolí i- ca e indiscu ible esul a desde la posmode nidad algo imposible, y po el con a io, desde las di e en es disciplinas que lo u ilizan su gen e lexio- nes que hacen comp ende lo como “un concep o (...) que unciona ‘bajo bo adu a’ en el in e alo en e in e sión y su gimien o, una idea que no puede pensa se a la ieja usanza, pe o sin la cual cie as cues iones cla e no pueden pensa se en absolu o” (Hall, S. 1996:14) Una pe spec i a inicial de la iden idad, su gida en la mode nidad, plan ea el concep o desde la concepción de elemen os de ini o ios esen- ciales, es deci , que pe manecen en el iempo y co esponden a lo que se puede en ende como una na u aleza indisoluble e inamo ible. Es a pe spec i a esencialis a, cuando es lle ada al ámbi o de lo cul u al, da á sen ido a isiones conse ado as que sus en a án la idea de las de inicio- nes iden i a ias desde elemen os adicionales, que se en ienden como esenciales, desconociendo que la asignación de signi icados ha sido de- e minada p ecisamen e desde la cul u a y que se han c is alizado a pa - i de su ele ancia pe manen e en el iempo. En los iempos posmode nos, la idea de la esencia y lo inamo i- ble ha dado paso a una isión opues a a ese ca ác e pe manen e de la 2.1. Cons ucciones de iden idad iden idad, en endiendo que es a no co esponde a algo que no cambia, sino po el con a io, la iden idad es un p oceso cons an e, his ó ico y con ex ualizado, y que se con igu a a pa i de la expe iencia. Respec o a ello, Duba (2002) señala que una de inición ace ca de quien se es, es una acción, una iden i icación, lo que implica la adhe encia a cie as ca ac e- ís icas que son econocidas y hechas p opias, y el echazo u oposición a o as con las que se es ablecen di e encias. Sin emba go, es as acciones de iden i icación no ienen po qué se ígidas y es á icas, sino que a lo la go del iempo pueden a ia en i ud de las ci cuns ancias. Como señala S ua Hall (1996): “la iden i icación se cons uye sob e la base del eco- nocimien o de algún o igen común o algunas ca ac e ís icas compa i- das con o a pe sona o g upo, o con un ideal […] la iden i icación es en de ini i a condicional y se a inca en la con ingencia” (Hall, S. 1996, p.15) La acción de iden i icación es además una acción elacional, en el sen ido de que supone la adhe encia a ca ego ías compa idas con o os. Lo an e io signi ica que la iden i icación es una doble ope ación de pe - enencia po semejanza, y al mismo iempo de di e enciación espec o a o o en el que se econocen o a se ie de ca ego ías dis in as. Aho a bien, la complejidad del concep o es á ambién en que la iden idad o la iden i icación se e ie e a aspec os di e sos de la dimen- sión humana que en el con ex o de la cul u a posmode na es múl iple y agmen ada. Es posible econoce una iden idad que se de ine desde la in imidad indi idual, desde las emociones y e lexiones pe sonales más p o undas, has a una iden idad que se de ine y se concibe desde la pa - icipación colec i a, ya sea social, cul u al o ins i ucional. En ese sen ido el concep o encie a el análisis de muchísimas posibilidades de in e - p e ación de la ealidad y concep ualizaciones de ella según los a iados con ex os espacio- empo ales en que la iden idad se si úa. S ua Hall (1996) e lexiona espec o a ello, en endiendo que en los iempos de la mode nidad a día las iden idades se en en en adas a p ocesos de ag- men ación y ac u a y que po lo an o lejos de cons i ui una unicidad, se cons uyen de di e sas o mas a pa i de p ác icas y discu sos a eces incluso con adic o ios. Uso ‘iden idad’ pa a e e i me al pun o de encuen o, el pun- o de su u a en e, po un lado, los discu sos y p ác icas que buscan ‘in e pela nos’, habla nos o pone nos en nues o lu- ga como suje os sociales de discu sos pa icula es y, po o o, los p ocesos que p oducen subje i idades, que nos cons u- yen como suje os suscep ibles de ‘deci se’. (Hall, S. 1996, p.20) Con lo an e io se alude a que el indi iduo p oyec a en sus acciones aspec os de su iden idad en ámbi os di e en es de su ida, como puede se una cosmo isión o espi i ualidad, en el plano más me a ísico, o su desa ollo p o esional y labo al, en lo a ec i o y elacional, en lo ami- lia , e c. Sin emba go, hay que ene en cuen a que en el con ex o de la cul u a de la posmode nidad, las ca ego ías que se plan ean pa a que el indi iduo adhie a en ese p oceso de iden i icación se ca ac e izan p in- cipalmen e po la ince idumb e. Ya no exis en ela os ascenden ales que pe mi an concebi o es ablece una se ie de ínculos con los cuales a ianza de mane a ce e a una iden i icación. La posmode nidad se des- c ibe p ecisamen e como la caída de los g andes ela os, aquellas cons- ucciones que se p esen aban como ce ezas absolu as deja on de se lo an e el cues ionamien o de la azón. Como lo señala Ha ey (1998): “la mode nidad no sólo supone una iolen a up u a con alguna o con o- das las condiciones his ó icas p eceden es, sino que se ca ac e iza po un p oceso in e minable de up u as y agmen aciones in e nas” (Ha ey, D. 1998, p. 26-27) En ese con ex o posmode no, agmen ado e incie o, la cons uc- ción de iden idad es un p oceso cons an e y al mismo iempo ines able. Aludiendo al concep o desa ollado po Bauman (2001), la iden idad se cons uye sob e la liquidez, como agmen os que lo an y se mue en in en ando con igu a una unidad cohe en e, pe o que se con igu a en escena ios y con ex os di e sos y muchas eces simul áneos. En esa in- ce idumb e y ese en o no complejo y mul idimensional, p olí ico de al- e na i as y opciones de iden i icación, cons ui una iden idad esul a una a ea que implica un es ue zo pe manen e debido a la cons an e in- sa is acción que se in ensi ica po la sob e es imulación de las ep esen a- ciones cul u ales del éxi o y de la elicidad. Zigmun Bauman lo sin e iza con las siguien es palab as: Tan o social como psíquicamen e, la mode nidad es incu able- men e au oc í ica, un eje cicio sin in y inalmen e, sin pe s- pec i as de au ocancelación y au oin alidación. Lo e dade a- men e mode no no es la disponibilidad a aplaza la sa is acción, sino la imposibilidad de queda sa is echo. Toda conquis a no es más que una pálida copia de su o iginal. El día de “hoy” no es más una p emonición udimen a ia del mañana; o an es bien, su e lejo meno , des igu ado. Lo que es queda cancelado de an emano po lo que ha de eni , pe o ex ae su sen ido -su único sen ido- de es a cancelación. (Bauman, Z. 2001, p. 92) En la cul u a ac ual, en que los medios pa a es ablece elaciones no se limi an a la in e acción p esencial y analógica, sino que además la iden idad se p oyec a a a és de medios de comunicación y pla a o mas digi ales, la idea de la iden idad agmen ada se hace aún más e iden e. Se puede deci que la iden idad se a icula en capas supe pues as que se pueden en ende como ca ego ías en las que nos iden i icamos, y po lo an o nos hace pe enece a un g upo, pe o en o a capa nos oponemos y di e enciamos con esas mismas pe sonas. Aho a bien, es impo an e el hecho de que las e e encias de iden- i icación se p esen an desde mani es aciones cul u ales discu si as que se masi ican y se di unden a a és de la isualidad. Todo obje o cul u al es po ado de signi icados, an o aquello que usamos y po amos, como el en o no en que nos desen ol emos, sin emba go en la ac ualidad, las p oducciones cul u ales es án p esen es en medios y disposi i os que di unden las ideas desde la imagen, las que se encuen an p esen es en nues a co idianidad de mane a con inua y pe manen e, ocupando es- pacios de la in imidad, po lo que los p ocesos de iden i icación en es e escena io esul an aún más pe meables y di usos. No malmen e emos asociado el concep o de iden idad al de pe - sonalidad. Mien as el p ime o se e ie e a esa idea que se cons uye pa a una de inición de un sí mismo, es deci , a un au oconcep o, la idea de pe sonalidad se en iende como las ca ac e ís icas que se elacionan al compo amien o y que a pa i de su ei e ación a lo la go del iempo se pueden incula con un pa ón que se asigna a esa o ma de se . “La iden idad se co esponde ía a quién es, como se e esa pe sona como di- e en e del es o; la pe sonalidad se co esponde ía a cómo se compo a.” (Fe nández, E. 2012 p.2) La pe sonalidad po lo an o es á es echamen e ligada a la iden- idad, pudiendo en ende se como las ca ego izaciones que se es ablecen socialmen e espec o a las acciones que se epi en con ecuencia en el eje cicio de la iden idad. La pe sonalidad es la in e p e ación de aquello de la iden idad que se p oyec a hacia el o o, y po lo an o se elabo a desde la dialéc ica social, en la in e acción y en la asimilación y adap a- bilidad espec o al en o no. Esa p oyección de la iden idad se mani ies a en el compo amien- o, es deci , en las acciones que se desa ollan en las elaciones in e pe - sonales, ya sea de mane a p esencial, o de mane a i ual a pa i de las di e sas pla a o mas digi ales, y se a icula y elabo a de mane a pe ma- nen e, con dis in os ni eles de conciencia en cuan o a las in e p e acio- nes que se p e enden gene a , condicionadas po ap i udes y capacidades que cada quien posee. Vale deci , la pe sonalidad se cons uye, así como la iden idad, pe o a di e encia de aquella, en el eje cicio de és a podemos in enciona lo que p e endemos comunica al o o espec o de quienes somos en base a nues o compo amien o, el que depende á del con ex o. Pues o de mane a conc e a, es posible ap ende y desa olla cie as ac i- udes pa a p oyec a una pe sonalidad ex o e ida y ue e, aun enien- do un au oconcep o de si mismo de agilidad y ulne abilidad. Puede se que lo an e io lle e a en ende que la pe sonalidad es una pues a en escena, lo que no deja de ene sen ido en cuan o que el o igen de la palab a de i a p ecisamen e de la na a i a y el ea o, es de- ci desde la noción de cons ucción de pe sonaje a pa i de la másca a. Además de ello, el concep o es á es echamen e elacionado con el del eje cicio de oles, lo que suponen el compo amien o con ex ualizado, un en o no condicionan e y una esceni icación. Aho a bien, pues o que como hemos dicho, la iden idad se cons uye desde las expe iencias, po lo que és a y la pe sonalidad se de e mina án la una a la o a ecíp oca- men e, siendo cohe en e y coinciden es en g an medida. De no se lo es cuando pod íamos habla de as o nos de la pe sonalidad. (Fe nández, E. 2012) El desa ollo o cons ucción de una pe sonalidad supone un ap en- dizaje, po lo an o, una ans o mación o cambio. El ap endizaje consis e en la adquisición y ap ehensión de la cul u a que nos cobija y nos pe - mi e ene he amien as pa a decodi ica los signi icados con los que in- e ac uamos, que inciden en nues a expe iencia y en la cons ucción de quienes somos. Así mismo pe mi e adqui i las he amien as pa a cons- ui y codi ica signi icados pa a apo a a la cul u a, y de esa mane a ambién en en a nos a la ealidad co idiana. Como se ha mencionado an e io men e, el con ex o cul u al y social en la posmode nidad, ma - cado po la ince idumb e, plan ea un escena io que equie e de ca ac- e ís icas pe sonales de e minadas pa a adap a se a una ealidad que se pe cibe como hos il y pelig osa. …, la pelig osidad de nues a sociedad, la que nos lle a a con- side a la una “sociedad de al o iesgo” se de i a de una ágica expe iencia co idiana que es en ealidad, la que p o oca la sen- sación de pelig o: la ac u a de la con ianza que ha enido luga en medio de las u inas de la ida co idiana. (Duch. 2002: 106). Las azones de esa hos ilidad y pelig osidad se undan en esa no- ción de ince idumb e que ca ac e iza a la cul u a y la sociedad ac ual. En endiendo la complejidad de las múl iples dimensiones de la expe ien- cia de exis i , desde la media ización de las elaciones in e pe sonales, la compe i i idad impues a po el modelo social de me cado, la pé dida de sen ido de i ada de caída de los ideales, la p imacía del indi idualismo y las cons an es pa adojas y con adicciones de la ealidad posmode na, esul a imp escindible cons ui una pe sonalidad adap a i a que esis a y p o eja la sensibilidad. 2.1.1. La ciudad y la iden idad Pod íamos deci que aquella desc ipción de la ealidad posmode - na que hemos sin e izado en el pá a o p eceden e no se aplica a odos los con ex os que podemos encon a en la ex ensión de es e mundo. Exis en aún luga es en los que el iempo anscu e de mane a más pausada, las elaciones humanas son ca a a ca a, y el a ec o es más impo an e que el dine o, el bienes a es comuni a io y no indi idual, y la empa ía p ima po sob e la compe i i idad. P obablemen e esos luga es sean de ie a, á boles, pied as y agua. Sin que e llega a concepciones absolu as, es azonable deci que las ca ego ías que de inen el mundo posmode no se mani ies an de mane a más cla a y e iden e en la ciudad. Es és a el luga en que nos encon amos con los o os, y donde accedemos a los bene icios del p og eso de la humanidad, pe o pa adójicamen e ambién es donde nos encon amos con las es uc u as con las que enemos que lidia pa a cons ui nos, y las cuales no siemp e son acogedo as y áciles de asimila . Esa idea de cons ucción es la que nos pe mi e es ablece el nexo en e la ciudad, como mani es ación de los signi icados cul u ales que de e minan a los indi iduos, y la idea de pe sonalidad cons uida como mecanismo de p o ección o de adap ación de la iden idad en e a ese en o no. Es en la ciudad donde se mani ies an las es uc u as sob e las cuales se asmi e y se ep oducen las ideas y los discu sos. El concep o de cons ucción, que se e idencia en la u be como es- uc u as y bloques de ho migón, emi e a la idea de p oceso y con es o ambién a la idea de cambio, la mu ación de las ci cuns ancias, las o mas y espacios. Eso implica po an o que la cons ucción se gene a a pa i de un p oceso cíclico de des ucción de lo que hay y econs ucción sob e aquello. Se hace así e iden e el paso del iempo, el desgas e y ambién la mue e, el in o la pé dida. Ese p oceso e i icado en la ciudad como escena io angible de la exis encia, si e como elemen o me a ó ico del p oceso que se da en el ue o in e no del se humano. La ida se cons i uye de episodios que se ele an en la his o ia pe sonal según el impac o o in oluc amien o emocional que implican, ya sean posi i as, po una pa e, las aleg ías e ilusiones, y/o ad e sas po o a, las decepciones, us aciones y angus- ias. An e es as úl imas se gene an mecanismos de ensi os, de p o ec- ción, en un p oceso de cons ucción que a asimilando el conocimien o La in imidad es, po lo an o, una cualidad inhe en e a la pe sona. Es lo que hace que la ma e ialidad, o mine alidad, del cue po sea quien, y no qué; sea alguien y no algo. Ped o Laín En algo, en e e encia a Julian Ma ías, sin e iza aquellos aspec os que pe mi en en ende de mane a in- eg al el ca ác e pe sonal de la ealidad: La in imidad; la e sión p oyec i a hacia el u u o, hacia lo que oda ía no es, y po consiguien e la pa adójica incluisón de i ea- lidad en la ealidad de la pe sona; la libe ad pa a decidi y pa a imagina ; la p e ensión de ascendencia espec o de odas las cosas mundanales; la co po eidad, no a necesa ia como pun o de pa ida pa a en ende la ac i idad de la pe sona, mas no su- icien e pa a da azón de la ida pe sonal; la anspa encia uni- da a la opacidad; una empo alidad cuali a i amen e dis in a de odas las es an es en el cosmos, en e o as azones po que en su seno la e en di e sa o ma la aspi ación a pe du a allen- de el iempo; la capacidad pa a el ensimismamien o, y en conse- cuencia pa a el log o de una soledad po e acción olun a ia; el iesgo de la despe sonalización; una di e si icación analógica, en i ud del esencial ca ác e sexuado de la pe sona humana; la capacidad pa a la ilusión; […] la in e pene ación con o as pe sonas po ob a del amo … (Laín En algo, P. 1997, p. 12) En esumen, la in imidad cons i uye aquel elemen o undamen al de la pe sona humana que se en iende como la asimilación y ap opia- ción del mundo, desde el cue po, las emociones, sen imien os y el pen- samien o, que con o man la noción de sí mismo, y po an o de la p opia iden idad. En ella se con iene no sólo lo que es pe cep ible po los o os en la sociedad median e los sen idos, ni sólo lo que es posible pone y exp esa en palab as, sino lo que iene luga en lo que es simbolizado no malmen e, a modo de me á o a, con un espacio in e io , ese ado pa a la p opia y exclusi a in elección y e lexión, como si ue a un luga en el que eje cemos y i enciamos las posibilidades de las que somos humanamen e capaces. Usando la idea del luga in e io , es en la in imidad en donde ocu- e ese p oceso de iden i icación, en el que enjuiciamos o disce nimos si lo que se nos plan ea en las cons ucciones sociales y cul u ales nos pe - enece, nos acoge, si nos es posible ap opia nos de ello y i encia lo. En las siguien es líneas abo da emos una de esas es uc u as, que iene una especial elación con la in imidad, que es la que se e ie e a las cons uc- ciones cul u ales de géne o, especí icamen e a la idea de masculinidad o masculinidades, en ocándonos en el imagina io social que se de i a de ello. “No se nace muje , se llega a se lo”. F ase que se ha con e ido en la ma iz que sus en a la noción de que la eminidad no es o a cosa que una ca ego ía que se impone como una me a u obje i o a consegui obli- ga o iamen e y que no se encuen a en una condición na u al, sino que es de inida desde la cul u a. Es Simonne de Beau oi quien se alza con es a ase como la p ecu so a de un pensamien o que emo e á los cimien os de una es uc u a que ha pe sis ido du an e siglos y que has a en onces pa ecía incues ionable. Cuando hablamos de géne o en amos en una p oblemá ica que apun a a uno de los aspec os undamen ales de la iden idad del indi iduo y de la sociedad. El concep o de géne o como cons uc o eó ico, su ge desde los plan eamien os de las p ime as eminis as espec o a la o ga- nización social de las elaciones en e los sexos. (Sco , J. 1996) De es a mane a, el análisis an opológico, sociológico, y polí ico del eminismo buscan desp ende se del de e minismo biológico que es uc u a y con i- gu a las elaciones sociales de homb es y muje es a pa i de la di e encia ana ómica sexual. Como lo plan ea Joan Sco (1996): “el géne o es un elemen o cons i u i o de las elaciones sociales basados en las di e encias que dis inguen los sexos, y […] es una o ma p ima ia de elaciones sig- ni ican es de pode ” (1996, p. 23) His ó icamen e han exis ido di e en es de iniciones en elación las p oblemá icas de géne o según di e en es posiciones eó icas sob e las que se sus en an. Una de ellas es el en oque ne amen e eminis a que se o ien a hacia la explicación de la dominación masculina y la si uación de op esión de la muje , de iniendo el pa ia cado como modelo social impe an e; una segunda de inición lo abo da desde el ma e ialismo ma - xis a que explica el géne o en co elación con las p oblemá icas de clase y, po lo an o, asimilando las de e minaciones sociales que es ablece el pode económico en el capi alismo, con el dominio del homb e; y inal- men e, una e ce a pe spec i a es la psicoanalí ica, que explica la p o- ducción y ep oducción de la iden idad de géne o del indi iduo desde su asimilación de las es uc u as simbólicas, y que su gen desde los es udios 2.2. Teo ía de Géne o y Es udios de Masculinidades es uc u alis as y poses uc u alis as, cen ándose en los signi icados de las elaciones y los obje os. (Sco , J. 1996) Las es pe spec i as señaladas hablan ace ca de un modelo cul- u al que plan ea como concep o undamen al la idea de la muje como obje o de op esión y subo dinación, que po lo an o, es sucep ible de se poseído y con olado. Así mismo esa elación de pode del homb e sob e la muje se mani ies a más allá de la geni alidad que de e mina esa di e encia, y se aslada de mane a simbólica a los obje os co idianos como son la es imen a, los u ensilios y he amien as, los que a su ez p oyec an las conduc as y compo amien os sociales de homb es y mu- je es a cie os con ex os. Es o quie e deci que el géne o, más allá de se un plan eamien o eó ico, se mani ies a en la co idianidad y es posible obse a lo en los p oduc os cul u ales que nos odean. Esos elemen os cul u ales son los que in e ienen en los p ocesos indi iduales y colec i os de cons ucción de iden idad, ya que és e es un p oceso con ex ualizado y con ingen e. Po lo an o, como lo plan ean las pe spec i as sociológicas con base en la semió ica, es deci en el es udio de los signi icados, como el in e accionismo simbólico y el cons uccio- nismo social, de ini án el géne o como una cons ucción cul u al que ele a no mas y modelos conduc uales asociados al cue po, es ablecién- dose como una es uc u a condicionan e en la cons ucción del sí mismo. Las pe spec i as ac uales de los es udios de géne o, más allá de explica las di e encias de géne o y las elaciones je á quicas de i adas de ellas, plan ean la necesidad de e adica dicha dis inción y aboli el ca ác e asimé ico y ep eso que impone el pa ia cado, na u alizando la es uc u a aludiendo a a gumen os biologicis as basados en la geni a- lidad. Judi h Bu le (2007), una de las p incipales eó icas poses uc u a- lis as, espec o a la elación je á quica de los géne os y su na u alización señala: “el géne o ambién es el medio discu si o/cul u al a a és del cual la «na u aleza sexuada» o «un sexo na u al» se o ma y es ablece como «p ediscu si o», an e io a la cul u a, una supe icie polí icamen e neu al sob e la cual ac úa la cul u a.” (2007, p. 56) Judi h Bu le , desde lo que ya se puede en ende como pos eminis- mo, como las llamadas eo ías quee , además de o as muchas eó icas eminis as, ales como Monique Wi ig (2006), Gayle Rubin (1975), Luce I iga ay (1977), han plan eado el asun o del géne o no cómo se suele malen ende es ableciendo una asimilación en e los oles emeino y masculino en la sociedad, sino abo dando la p oblemá ica que supone la es uc u a que impone un o den op esi o and océn ico, es deci , apun- ando al modelo pa ia cal y no a los homb es como el enemigo a des- ui . Es la ca ga signi ica i a de la eminidad que se asocia a la debilidad y la denig ación, lo que supone y e leja la posición de supe io idad de un modelo de masculinidad hegemónica que se si úa en la posición do- minan e, en ese con ex o es que desde es os plan eamien os eminis as se cimen a eó icamen e el ac i ismo polí ico que incluye a las pe sonas que no encajan con la no ma i a op esi a y que se e elan an e ella. Hablamos de homosexuales, homb es y muje es, además de pe sonas ans, cuyas iden idades, y cuyas idas se en di icul adas y muchas eces iolen adas, po una cons ucción cul u al impues a como obligación. Respec o a esa di icul ad en la cons ucción de iden idad, Judi h Bu le plan ea: “Si la «iden idad» es un e ec o de las p ac icas discu si as, ¿has a qué pun o la iden idad de géne o, is a como una elación en e sexo, géne o, p ác ica sexual y deseo, es el e ec o de una p ác ica egulado a que puede de ini - se como he e osexualidad obliga o ia?” (2007, p.73) Cuando hablamos de es a es uc u a cul u al llamada géne os, a lo que se e ie e es al ínculo exclusi o e inamo ible en e las ca ego ías que mencionaba la ilóso a es adounidense, es ableciendo una ma iz en la que cie os a ibu os del cue po, la geni alidad, es án i es ic amen- e encadenados a cie os compo amien os sociales, y al mismo iempo, inculados de mane a exclusi a a un deseo sexual obliga o iamen e he e- osexual. Esa ma iz –cue po/compo amien o/deseo sexual- se sus en a en una comp ensión limi ada y sesgada de lo “na u al” y undamen a la elación de dominación de una ca ego ía sexual sob e la o a, limi ándola además a dos posibilidades. En es e sen ido, el sexo, que es una ca ego ía biológica, asciende es e aspec o de la iden idad, ex apolándose a o as dimensiones de la iden idad de mane a a i iciosa y que de e mina una he e osexualidad obliga o ia y excluyen e. (Wi ig, 2006, p. 26) De lo an e io , se puede en ende lo que plan ea Monique Wi ig cuando señala que no sólo el géne o es cul u al, sino que, a pesa de que comúnmen e se di e encie los concep os de géne o y sexo, a pa i de la elación con la cul u a y la na u aleza espec i amen e, es o no es an simple, po que como hemos is o, la sexualidad ambién es á suje a a p ocesos de signi icación asignados a aspec os de o den na u al de los cue pos y es po lo an o una ca ego ía polí ica. En ese ma co, las ideas del eminismo aluden a que la es uc u a cul u al de géne o op ime y limi a a odos los miemb os de la sociedad, pe o e iden emen e de ma- ne as di e sas y en di e en e in ensidad. Po ello, Wi ig (2006) señala en o ma ca egó ica: “Debemos en ende que es e con lic o no iene nada de e e no, y que pa a supe a lo debemos des ui polí ica, ilosó ica y simbólicamen e las ca ego ías de «homb es» y «muje es».” (Whi ing, M. 2006, p. 15) En la siguien e abla se g a ica de mane a sin é ica la es uc u a o ma iz de la que hemos hablado y en la que podemos e en las casillas de Homb e y Muje , las ca ego ías mencionadas de cue po, deseo sexual y compo amien o que se en ienden en la ma iz cul u al como lo no mal. Además de pode e en la abla la elación conca enada en e las dimensiones de cue po, deseo y compo amien o, podemos e concep- os que se p oyec an a la isualidad, es deci a signos que desde lo cul- u al mani ies an, simbolizan, más allá de la geni alidad esos aspec os. A a és de ese imagina io que se enlaza con esas ca ego ías, es posible econoce la es uc u a he e ono mada po lo que econocemos simbo- lismos p oyec ados e ins alados en el o den social. La asignación de sig- ni icados je á quicos a los ó ganos sexuales, que es ablecen la elación de dominación del homb e sob e la muje , en i ud de la pe cepción de la pene ación como ac o in asi o y de dominio, es la cons ucción cul u al que sus en a oda una se ie de símbolos que comunican isualmen e la es uc u a op esi a; la ac i idad de lo masculino y la pasi idad de lo e- menino; la ue za de lo masculino y la agilidad de lo emenino. 2.2.1. En oques eo ico-concep uales sob e masculinidad(es) De i ado de lo que hemos expues o en los pá a os p eceden es, a pa i de la década del 80 las ciencias sociales en ienden que el p o- blema de géne o es un p oblema del se humano, no sólo de la muje , y po lo an o, lo que se conocía ace ca de los homb es e a ambién li- mi ado po las cons ucciones cul u ales he e ono madas y and océn- icas, que pa ecían asumi que odos los homb es se acomodaban a ellas po el p i ilegio de la posición je á quica que les ocaba. Au o es como Kimmel (1987), Kau man (189), Gilmo e (1990), Badin e (1993) y Connell (1995), en e o os, desa ollan y o ien an sus in es igaciones a comp ende la masculinidad y su si uación espec o a la no ma de he- gemonía he e osexual cuya pe sis encia y su c isis iene y end á e ec os en la concepción del se homb e en la sociedad, en la medida que es una cons ucción abs ac a an e la cual odo se humano ealiza su p oceso de iden i icación. Como señala Kau man (1995) espec o a los oles no - ma i os que egulan el compo amien o de los suje os: Sin duda los oles, expec a i as e ideas ace ca del compo amien o ap opiado sí exis en, pe o la esencia del concep o de géne o no es á en la p esc ipción de algunos oles y la p osc ipción de o os; después de odo, la gama de posibilidades es amplia y cambian e y, además, a a ez son adop ados sin con lic o. Al con a io, lo cla e del concep o de géne- o adica en que és e desc ibe las e dade as elaciones de pode en e homb es y muje es y la in e io ización de ales elaciones. (Kau man, 1995: 4) Esa es uc u a bina ia he e osexual, la he e osexualidad obliga o- ia, basada en la geni alidad y la ep oducción, de ini á en onces que en la cúspide de la sociedad es a á un homb e he e osexual y se á po an o una sociedad pa ia cal, la que se de ine: «no sólo como un sis ema de pode de los homb es sob e las muje- es, sino de je a quías de pode en e dis in os g upos de homb es y ambién en e di e en es masculinidades.» (Kau man, 1995: 4) Aun cuando los es udios del eminismo y los es udios ace ca de las masculinidades la han cues ionado, la es uc u a cul u al bina ia pe sis- e has a hoy. Lo que han hecho esas eo ías es da alidez al con lic o y e ela la agilidad de la ma iz cul u al, Bu le se e ie e a ello diciendo: En la medida en que la «iden idad» se p ese a median e los concep os es abilizado es de sexo, géne o y sexualidad, la no- ción misma de «la pe sona» se pone en duda po la apa ición cul u al de esos se es con géne o «incohe en e» o «discon inuo» que apa en emen e son pe sonas, pe o que no se co espon- den con las no mas de gene o cul u almen e in eligibles me- dian e las cuales se de inen las pe sonas. (Bu le , 2007: 71-72) La exis encia de pe sonas que se escapan de la no ma, y la mani- es ación explíci a de la incomodidad y del con lic o que esas pe sonas i en, y p o ocan, en la sociedad, e elan que la no ma no esponde a la ealidad y que se impone a i iciosamen e como modelo y pa ón de conduc a que coacciona, aco a y egula el desa ollo de los suje os en la cons ucción sí mismos. La no ma, po lo an o, impide a muchos indi- iduos la posibilidad de se , como lo exp esa Bu le (2007): «La ma iz cul u al -median e la cual se ha hecho in eligible la iden idad de géne o- exige que algunos ipos de «iden idades» no puedan «exis i »: aquellas en las que el géne o no es consecuencia del sexo y o as en las que las p ác- icas del deseo no son «consecuencia» ni del sexo ni del géne o» (Bu le , 2007: 72) La ma iz expues a más a iba plan ea unas elaciones encadena- das que, al se o as es ableciendo elaciones al e na i as en e los sig- nos de la co po alidad, del compo amien o, del deseo sexual, y odas las mani es aciones del géne o en el con ex o social, se a icula un mensaje dis up i o que cons uye en la des iación del signo, una me á o a que cues iona la es uc u a, que la pone en en edicho. Gays, bisexuales y lesbianas, además de ansexuales e in e sexua- les, no ienen de echo a exis i den o de esa ma iz he e ono mada. Se es ablece así una ca ego ización de se es humanos alidados y o os que, de no adap a se, quedan in isibilizados en a ios aspec os de la ida so- cial, o po el con a io, su isibilización esul a pa icula men e in e e- san e desde el pun o de is a es é ico y isual, pues son los ecu sos de la comunicación isual los que adquie en un ca ác e discu si o y ambién polí ico, además de es é ico . T as el le an amien o de odas las eo ías expues as, se han abie o espacios pa a la di e sidad sexual que cues iona sub e si amen e las cons ucciones de géne o, sin emba go, es una lucha que aún encuen a esis encia en no ma i a ju ídica que consolida la es- uc u a bina ia y pa ia cal. (Bu le , 2007) Cuando señalamos que en la cúspide de la sociedad es á el homb e he e osexual, debemos especi ica que en ealidad lo que hace la cons- ucción cul u al del géne o es es ablece a pa i del discu so un modelo de ac uación, que se á con ex ual e his ó ico, y que se a icula á como una e e encia que queda á de inida siemp e po la cualidad de domina- ción y an e la que homb es y muje es debemos esponde iden i icándo- nos como ales, o como opues os. Osca Guash de ine masculinidad como: «un concep o sociológico de ipo ins umen al que iene su o igen en el eminismo y en el mo i- mien o gay, y que si e pa a e lexiona sob e el géne o en an o que ele- men o de es uc u a social. (…) La masculinidad es un odo que engloba an o las no mas de géne o como sus des iaciones.» (Guash, 2008: 33) Po o a pa e, el cons uccionismo social y cul u al en ende á que exis- e una di e sidad de masculinidades, y que aquel modelo es p ecisado como la Masculinidad Hegemónica, la que queda de inida po una se ie de conduc as delimi adas po una no ma consis en e en un complejo a - iculado que es ablece á los equisi os necesa ios pa a se conside ado homb e y os en a así la posición de pode . Michael Kimmel (1997) señala: «La i ilidad no es es á ica ni a empo al, es his ó ica; no es la mani es ación de una esencia in e io , es cons uida socialmen e; no sube a la conciencia desde nues os compo- nen es biológicos; es c eada en la cul u a. La i ilidad signi ica cosas di e- en es en di e en es épocas pa a di e en es pe sonas» (Kimmel,1997: 49) En endiendo la i ilidad como el conjun o de a ibu os p opios del a ón, co esponde á po lo an o a una se ie de ca ac e ís icas que se a ibui án a la masculinidad dominan e. A ello se e ie e Gilmo e (1994) al señala cómo se concibe la masculinidad: «la e dade a i ilidad es di- e en e de la simple masculinidad ana ómica, de que no es una condición na u al que se p oduce espon áneamen e po una madu ación biológica, sino un es ado p eca io o a i icial que los muchachos deben conquis a con mucha di icul ad.» (Gilmo e, 1994: 22) Aho a bien, ¿Qué es se homb e? ¿Cuáles son las ca ac e ís icas que debe á ene la pe sonalidad del a ón? Tenemos que si ua nos en el con ex o cul u al pa a pode es ablece un campo de ca ego ías que pue- dan enma ca posibles espues as a es as p egun as. Ese posicionamien o no se á sencillo eniendo en cuen a que la mode nidad a día “no sólo supone una iolen a up u a con alguna o con odas las condiciones his- ó icas p eceden es, sino que se ca ac e iza po un p oceso in e minable de up u as y agmen aciones in e nas.” (Ha ey, 1998: 26-27) Aho a bien, la di e sidad de canales y de o mas en que los dis- cu sos y signi icados cul u ales ci culan, en iéndase po ello, los medios de comunicación de masas, los espacios, la ciudad, las ins i uciones, e c. pe mi e que coexis an di e en es cons ucciones y es uc u as de signi i- cado, de mane a simul ánea, y elacionadas en e sí. Pod ía pensa se que la mode nidad amplía el espec o de posibilidades de se , sin emba go lo que hace es ela i iza odo y si ua nos en un campo de ince idumb e dónde esas al e na i as son desp o is as de sen ido y a iculándose en el me cado como a que ipos acíos. En é minos conc e os, en nues a sociedad occiden al podemos con i i con cons ucciones es e eo ipadas ace ca de la Masculinidad Hegemónica que no necesa iamen e se p esen an uni a iamen e, sino que se agmen an y se o ien an según el con ex o especí ico en que se imponen siemp e man eniendo el p incipio ec o del eje cicio del po- de , y de la posición más al a en la je a quía social, en lo que a géne o se e ie e. Aho a bien, esos es e eo ipos de Masculinidad Hegemónica, ¿Cómo su ge?; ¿Sob e qué base se a iculan esos signi icados? Como he- mos dicho an es, las cons ucciones de géne o su gen de la asignación de signi icados cul u ales a aspec os p opios de la biología y de la na u ale- za, es deci la sexualidad. Desde los es udios de la masculinidad (Kim- mel; Connell; Gilmo e; Badin e ) coinciden en que el ca ác e elacional del géne o, que en el caso de la masculinidad p esen a un ma cado én a- sis en la negación, ale deci , que el p oceso de iden i icación se a icula p io i a iamen e a pa i de la di e enciación espec o a la al e idad, la muje , lo que implica que «Los a ones ap enden an es lo que no deben hace o se pa a log a la masculinidad que lo que deben hace o se .» (Jociles, 2001: 3) El es e eo ipo y la negación apo an nue amen e e e encias con- cep uales que pueden aduci se desde la isualidad. El es e eo ipo p in- cipalmen e se mani ies a en las cons ucciones media izadas en la cul u a posmode na de mane a p o usa, y los ecu sos de la e ó ica isual pe - mi en e idencia la negación desde écnicas como el con as e, la exage- ación, la e icencia que elabo en igu as e ó icas desde la pa adoja, la sinécdoque, e c… (Dondis, 2017 ) La masculinidad modélica, se á un ideal que se log e en la medida en que se ep iman compo amien os y ac i udes que se pueden p esen- a en el desa ollo del niño. De ahí po ejemplo es que se ins a a que los niños ap endan a no mos a sus emociones y que no se mues en ulne ables an e los demás. Desde las pe spec i as psicoanalí icas, esa negación se hace necesa ia pa a pode cons ui la iden idad p opia a pa i de la ep esión del ins in o y el echazo de la mad e de la cual es necesa io di e encia se pa a consegui la au onomía, y que se asocia con el miedo a la cas ación (Lacan). En el caso de la niña, esa di e enciación no es eque ida po la sociedad, pues ella, como su mad e, asumi á am- bién esa « unción» de ma e nidad, po lo an o, su iden idad se cons ui- á desde la asimilación. (Chodo o , 1984) Gilmo e (1994), He d (1981,1988), B andes (1980), y muchos o os an opólogos en sus es udios de la masculinidad en di e en es a- bajos e nog á icos hacen alusión a los i os que ma can hi os en la ayec- o ia i al de los jó enes en el momen o en que se hacen homb es. Ri os que implica án, según el con ex o, expe iencias de alejamien o o al de la mad e, una des inculación con el espacio de segu idad y po lo an o su- pond á la exposición al iesgo, al dolo ísico y al pelig o. Po lo gene al, la expe iencia que ma ca la di e encia con la niñez end á que e con la iolencia y la ag esi idad, pues o que se en ende á que esa es la o ma de en en a lo has a en onces desconocido y emido. La iolencia se á la o ma de demos a que se ha supe ado el miedo a en en a de mane a au ónoma el en o no que se concibe siemp e como hos il. El i o en sí mismo es una mani es ación simbólica, y po lo an o iene en g an medida un ca ác e a ís ico que se elaciona con lo pe - o ma i o, y que se a icula a pa i de signos con ue za es é ica. La io- lencia ambién cuen a con signos que pe mi en cons ui conno aciones inculadas a la masculinidad cuando los elacionamos con e e encias con ex uales que aludan a la esis encia o a la ue za. F en e a los o os es necesa io cons ui se una iden idad ue e, una pe sonalidad, una co- aza p o ec o a que a la ez ocul a y ep ime la emocionalidad la en e, el dolo y las huellas de la sensibilidad. “Es a o ma de opaca el sen ido del dolo es o a mane a de deci les a los homb es que deben ap ende a lle a pues a una a madu a, es deci , que debemos man ene una ba e a emocional en e a los que nos odean pa a pode segui luchando y ga- nando.” (Kau man,1995: 9) La Masculinidad Hegemónica es el es e eo ipo que ocupa la posi- ción dominan e en el binomio he e ono ma i o, que ambién delimi a un es e eo ipo de eminidad subo dinada, opues a y complemen a ia de aquel modelo de homb e. Si el homb e debe se ue e, ío y iolen o, la muje debe se débil, emocional y pací ica, lo que conno a á su posición de some imien o, en el sen ido de que esas ca ac e ís icas la hacen in- capaz de desen ol e se de mane a au ónoma. Esos es e eo ipos son los que mani ies an de mane a conc e a la no ma de compo amien o que modela la iden idad de géne o, que se socializa en las p oducciones cul- u ales, an o ma e iales como inma e iales, po ejemplo, la amilia, el sis ema educa i o, la ley, los medios de comunicación y la di isión social del abajo. (Guash, 2008) Den o del es e eo ipo, o la cons ucción modélica del homb e, un aspec o ele an e es el ca ác e público de la masculinidad. Respec o a ello, Gilmo e (2008) hace un análisis in e esan e a pa i de sus in es iga- ciones e nog á icas. Po una pa e, la masculinidad debe se demos ada socialmen e an e los pa es, po lo an o, el a ón se en en a cons an e- men e al se juzgado y a se juez espec o al cumplimien o del es ánda . Po o a pa e, el au o ele a el ca ác e u ili a io y p agmá ico que im- pone la masculinidad al a ón, el que debe se e icien e en el cumpli- mien o de unciones que son eminen emen e sociales y públicas. En ese sen ido la ciudad unciona como un símbolo de la masculinidad en la medida que es la conc e ización de las es uc u as sociales. Po o a pa - e, la muje debido a su agilidad, emocionalidad y candidez, ocupa á un luga in e io , el hoga , p o egido po los mu os cons uidos po su homb e, quien se en en a a los pelig os del mundo ex e io , lleno de homb es. An e ellos el a ón debe demos a su alía, «La e icacia de un homb e se mide cuando los demás le en en acción y pueden e alua su ac uación.» (Gilmo e,2008: 46). De lo an e io podemos comp ende la lógica compe i i a que ma ca los p ocesos de cons ucción de iden idad, las que son exace badas y po enciadas, po ejemplo, en el ámbi o depo - i o en la adolescencia, y que luego se ep oduce en el mundo labo al. La unción del a ón, en ese escena io público, se á en onces de- mos a su capacidad. Tend á que expone , no sólo que es bueno, sino que es bueno como homb e, es deci , que es capaz de p oc ea , p o ee y p o ege lo suyo de mane a e icaz. Todo lo an e io , p oyec ándose hacia lo ex e io , dejando a sus espaldas la in ospección, el hoga , lo domés i- co, que es más p opio de la muje . (Gilmo e, 2008) Habiendo hecho una e isión de los concep os ela i os a las eo- ías de géne o y es ablecidas cie as elaciones concep uales que pe mi- en de i a signos y símbolos que son sucep ibles de se u ilizados pa a el desa ollo de una p opues a isual, pasa emos a con inuación a eco- ge las e lexiones y análisis ace ca de un p oceso c ea i o que p e ende abo da la p oblemá ica de la iden i icación de géne o, pa icula men- e de una masculinidad que cues iona la cons ucción hegemónica, que comp endida en la misma lógica de Simonne de Beau oi , no se nace homb e, se llega a se lo. 2.2.2. Cons ucciones isuales asociadas: imagina io de lo emenino-masculino y sus “des iaciones” Vol iendo a la ma iz que hemos expues o an es, en que se g a ica la elación de las dimensiones de cue po-deseo-compo amien o, es po- sible e concep os que de i an a la isualidad, es deci a un imagina io en que es posible iden i ica la es uc u a que de ine las ca ac e ís icas p opias de lo masculino y emenino. Respec o al cue po, en el imagina io que se desp ende de las cons- ucciones cul u ales del géne o se encuen a el alo como elemen o sig- Habiendo ealizado el análisis concep ual espec o a los en oques de iden idad y de géne o, en las siguien es líneas se abo da la emá ica del cue po desnudo como ema del a e, desde la e lexión eó ica, y desde la e isión de e e en es y an eceden es a ís icos que lo han abajado. 2.3.1. El desnudo masculino Aunque la idea que enemos del cue po y la comp ensión que de él se cons uye desde la educación nos lle a a una imagen del cue po na u al como un elemen o biológico, compues o de pa es conec adas y uncionales que con igu an un sis ema, el cue po en la ealidad de la in e acción social concen a una se ie de signi icaciones que lo hacen un enómeno mucho más complejo que ese obje o animado que unciona biológicamen e. En ealidad, la elación con el cue po en el con ex o so- cial, pocas eces es con el cue po en su na u alidad. Tan o con el p opio cue po como con el cue po ajeno, la elación con la co po alidad es á in e enida po elemen os signi ica i os que se le asocian, cub iéndolo, o p olongándolo pa a su uncionalidad social. Gus a o Ca aldo (1999) se e ie e a ello al señala que la elación co idiana con el cue po es con el cue po cul i ado, es deci , con el cue po media izado po la cul u a que se mani ies a de mane a más conc e a en la es imen a. El cue po que emos no malmen e es á cubie o de opa, lo que implica que la desnudez posee po lo an o dos o mas de en en- de la, po un lado, la concepción del cue po desde una idea abs ac a, desp o is a de con ex o y que alude a una na u aleza p e discu si a, que habla de lo humano en un sen ido ideal, y, po o a pa e, la desnudez del cue po si uado en la cul u a, el cue po des es ido, es deci , el cue po después de qui a se la opa. (Ca aldo, 1999) Esa di e enciación esul a in e esan e y ele an e en cuan o alude p ecisamen e a los con enidos que se han desa ollado an e io men e. El cue po co idiano, es ido, p o is o y cubie o de signi icados a pa i de obje os que lo complemen an y lo econ igu an pe mi e es ablece el con- 2.3. Re e en es eó ico-concep uales del quehace a ís ico sob e el cue po másculino apun o con el cue po desnudo que de ela el cue po desp o is o de esos signi icados. La es imen a no solo cumple una unción p ác ica, como ab igo, como lo ha ía el pelaje en un animal, sino que e is e el cue po de signi icados que se inculan y dialogan con la o ma co po al y el con- ex o. La opa esponde a necesidades que an más allá de las en endidas como na u ales, como ejempli ica Ca aldo al p egun a se “¿cómo expli- ca , po ejemplo, en é minos de necesidades pu amen e biológicas, una p enda an común como la co ba a o p endas an «an ína u ales» como los calzados de aco al o o pun as aguzadas?” (Ca alado, G. 1999, p. 164). Los ejemplos en el cues ionamien o del au o esul an muy pe i- nen es en cuan o son p ecisamen e piezas de es i cuya uncionalidad esul a pa icula men e simbólica, aspasando la u ilidad p ác ica como sen ido p imigenio de la iden idad de es os obje os. Además de ello, los signi icados asociados a esos obje os es án inculados p ecisamen e a las cons ucciones cul u ales de géne o que hemos desa ollado en líneas p eceden es. La desnudez del cue po des es ido po lo an o se cons uye po la oposición a los signi icados de la opa, son mundanos, no ideales, y en endemos que ese es ado del cue po co esponde a espacios y iempos de in imidad, y po lo mismo, a una idea de iden idad pe sonal más que social. Vol iendo sob e la idea del desnudo idealizado, la desnudez, se ía el es ado de lo humano na u al, como elemen o simbólico que alude a un o igen o p incipio de la exis encia. El cue po desnudo es la exis encia en el sen ido básico y undamen al, y po lo an o pe mi e habla de lo hu- mano en un sen ido uni e sal. Ca aldo espec o a ese ca ác e na u al del cue po como enómeno p imigenio de lo humano, señala “Tal educción del homb e a un pu o homo na u alis, suele ele a la desnudez no sólo a la ca ego ía de lo e ec i amen e na u al, sino ambién a la dignidad de una humanidad pu a e ingenua.” (Ca aldo, G. 1999, p.169) Es as concepciones son ele an es pa a el análisis que es posible hace espec o a la ep esen ación del cue po desnudo en el a e. Ken- ne h Cla k (2008) comienza su ex o i ulado p ecisamen e “El desnudo”, haciendo e e encia a la dis inción en el idioma inglés de las palab as naked y nude, siendo es a úl ima u ilizada pa a e e i se a la ep esen a- ción de la desnudez a a és de un medio como lo es el lenguaje a ís ico. En la his o ia del a e, el desnudo como o ma de a e, he edado de la adición clásica ha plan eado la idea del cue po como modelo y canon de belleza y como ideal simbólico de lo humano. El au o se e ie e al a án de ep esen a el cue po desnudo como una búsqueda de una pe ección de p opo ciones y o mas en la desnudez en endiendo que el cue po es el p e ex o pa a o igina una ob a de a e que más que lo eal, ep esen a á esa o ma pe ec a y modélica de la comp ensión es é ica del cue po. “No deseamos imi a , deseamos pe ecciona ” (Cla k, K. 2008, p.19) Sin emba go, esa pe spec i a espec o al desnudo p obablemen- e sea cohe en e con los o ígenes de la ep esen ación del cue po, pues como e emos más adelan e, en el a e con empo áneo, en la ep esen a- ción de la desnudez se busca p ecisamen e ese es ado de e dad y au en- icidad que se exp esa en las des iaciones del cue po espec o al canon o es e eo ipo es é ico. No obs an e, es in e esan e lo que Cla k des aca espec o a la ele ancia que el cue po humano, iene espec o a o os emas del a e, po su ca ga signi ica i a espec o al po encial exp esi o de expe iencias mucho más p o undas. Respec o al cue po humano des- nudo señala: “En él es amos noso os mismos, y nos susci a ecue dos de odas las cosas que deseamos hace con noso os mismos; y an e odo, deseamos pe pe ua nos” (Cla k, K. 2008, p.21) El au o b i ánico desa olla ampliamen e la comp ensión del desnudo a ís ico como o ma de a e que busca la idealización. En ese análisis hace e e encia a los con ex os geog á icos y cul u ales en que el cue po es abo dado de di e en es mane a, pe o con ese p incipio o ien- ado a el alo del cue po en su sen ido uni e sal de enal ecimien o de lo humano, incluso como imagen di ina. Cla k des aca la iqueza de signi- icaciones que el cue po humano desnudo pe mi e exp esa a a és del a e no lo poseen los o os emas del quehace a ís ico y es ahí donde adica su especial ele ancia. “Apa e de las necesidades biológicas, hay o as e ien es de la expe iencia humana de las que el cue po desnudo p opo - ciona un í ido ecue do: a monía, ene gía, éx asis, humildad, pha os, y cuando emos los he mosos esul ados de ales en- ca naciones, pa ece como si el desnudo, como medio de exp e- sión poseyese un alo uni e sal y e e no” (Cla k. K. 2008, p.23) El desnudo como ema es cohe en e con el desa ollo del pensa- mien o ilosó ico clásico, que enal ece la igu a de lo humano y la bús- queda de la pe ección que se e idencia en el cul o al cue po a lé ico, modelo de las escul u as g iegas y que se a iculan como cánones de p opo ciones pe ec as. Edwa d Lucie-Smi h en su lib o “Adán, la igu a masculina en el a e” ecoge ambién esa concepción o igina ia de la e- p esen ación del cue po, especí icamen e el masculino, como e e encia de la pe ección es é icas i ulando el p ime o de sus capí ulos “la medida de la belleza”. En dicho ex o, el au o pone de elie e piezas icónicas de las es- cul u as clásicas, g iegas p incipalmen e, como ejemplos de pe ección ana ómica en la ep esen ación del cue po. De es a mane a se p esen an los kou oi del pe iodo a caico, el Discóbolo de Mi ón, y el Do í o o de Policle o, del cual se señala “ ue u ilizado como ejemplo po excelencia en una ob a eó ica sob e la escul u a que analizaba las p opo ciones ma- emá icas ideales y la elación en e las dis in as pa es del cue po huma- no” (Lucie-Smi h, E. 1998, p.24) Vol iendo a Cla k (2008), la noción del cue po como idealización simbólica de lo humano es analizado a pa i de la igu a del dios g iego Apolo, ambién asociado a la masculinidad, como imagen asociada a la ue za y a la belleza. Sin emba go, analiza cómo el desnudo en la escul u- a g iega inspi ada en el dios del sol no p e endía una pe ec a ep esen- ación del cue po humano, sino más que eso p e endía la idealización, lo que implica abaja sob e el concep o de un cue po di inizado, más que con la ealidad isible. Desde Policle o a P axí eles, pasando po Fidias, la ep esen ación del cue po masculino inco po a mo imien os y es i- lizaciones que dan cuen a del es udio y econocimien o de la ana omía na u al del cue po, no obs an e, aunque su e e encia sean los cue pos humanos, las ob as apun an a esa pe ección de un canon ideal, capaz de concen a e in eg a cualidades i udes p opias de lo di ino, en e las cuales, la que es indispensable es la ue za. Lo mismo sucede en el Renacimien o que, as el p edominio del pa adigma Teocén ico del c is ianismo, ecupe a el cue po desnudo pa a exp esa ese uni e so de posibilidades simbólicas del que es po a- do . Es en el Renacimien o el pe iodo en que el a e ele a nue amen e la igu a humana como elemen o canónico de pe ección, y su gen ob as que plan ean las medidas y p opo ciones de ese ideal humanis a. Si bien la ep esen ación del desnudo hace eco del humanismo que lo ece, las ob as de desnudo a ís ico encuen an su base y e e encia en las ob as esca adas de las escul u as clásicas, po lo que el modelo del Apolo, as la pausa del c is ianismo, e oma el análisis de la imagen idealizada, es a ez no pa a di iniza , sino pa a simboliza cualidades humanas excelsas, p opias del he oísmo. Apolo eapa ece en ob as de Pe ugino, o de Du e o como ese p e endido ideal, que luego se mani ies a en igu as como el Da id, an o de Dona ello como el de Miguel Ángel. Dicho de o o modo, el ideal del cue po masculino se aplica en es e pe iodo a lo humano, pe o ello no signi ica que se aboque al cue po de humanos eales, sino a ep esen a esa idealización p opia de los dioses clásicos, en la igu a de los homb es modélicos del mi o y de la eligión. Adán, Da id, y el mismo C is o p esen an esas p opo ciones y ca ac e- ís icas ana ómicas inspi adas en los modelos del Apolo de los clásicos. Po o a pa e, el icónico Homb e de Vi ubio de Leona do Da Vinci co esponde al cla o ejemplo de esa isión del desnudo como o - ma de a e cuya aspi ación es á en la idealización de las p opo ciones. Respec o a ello, Lucie-Smi h hace alusión, haciendo hincapié en la im- p on a cien i icis a que imp egna el es udio de las p opo ciones del cue - po du an e el Renacimien o, su giendo análisis ana ómicos que u ie on una impo an e epe cusión en el desa ollo a ís ico. “A pa i de en on- ces no sólo se espe aba del a is a p o esional que ealiza a me iculosas obse aciones del aspec o ex e no del cue po humano, sino ambién que u ie a cie os conocimien os de su es uc u a in e na” (Lucie-Smi h, E. 1998, p. 31) En el a e neoclásico ese acionalismo de la isión idealizado a en la ep esen ación del cue po e oma su p edominancia as la exp esi i- dad d amá ica del ba oco, y pe sis e el a án de consegui la pe ección en cuan o a las p opo ciones y medidas que apun an a una ep esen ación concep ual de lo humano de una mane a más con enida y esquemá ica. Aho a bien, además de la ep esen ación idealizada del cue po humano, en pa icula el masculino, como modelo de ue za y belleza, como imagen de las cualidades de lo di ino y de lo he óico, el desnudo es abo dado en el a e como elemen o simbólico que si e pa a exp esa un aspec o esencial de lo humano, la i alidad. Ya pa a la ep esen ación del he oísmo el conocimien o de la ana omía se con i ió en equisi o pa a comp ende las o mas en mo imien o y da cuen a de la ene gía que anima el cue po. Como lo señala Cla k (2008), “Los g iegos descub ie- on en el desnudo dos enca naciones de la ene gía que han pe i ido, a a és de odo el a e eu opeo, casi has a nues os días. Son el a le a y el hé oe, y desde el p incipio se encuen an es echamen e elacionadas en e sí” (Cla k, K. 2008, p. 169) Es as igu as p incipalmen e masculinas e olucionan en a izando los signos de la o aleza ísica: la muscula u a ma cada y ensionada. Si Apolo ue el modelo del cue po ideal, di inizado, y po an o acional y con enido, la ue za del hé oe encuen a en He ácles el modelo del semi- dios exage adamen e ue e, cuya muscula u a se i á como e e encia pa a da cuen a del dinamismo de la ac i idad he oica. Así lo menciona Lucie-Smi h (1998) en e e encia al Hé cules Fa nesio de Lisipo que se ecupe ó en el Renacimien o y que “A di e encia de la mayo ía de las es- cul u as a ibuidas a Lisipo […] que ienen la cabeza pequeña, el cue po esbel o y la gos miemb os, el Hé cules Fa nesio es exage adamen e co - pulen o y musculoso. Su edescub imien o du an e el Renacimien o iba a eje ce un impac o en el desnudo masculino a ís ico” (Lucie-Smi h, E. 1998, p.42) En elación con esa exage ación de la muscula u a, Cla k (2008) hace alusión a los g upos de igu as humanas ep esen adas en a ias ob as de Miguel Ángel: “Los a le as de la Six ina con i man lo que hemos dicho al p inci- pio del capí ulo: que se necesi a cie o g ado de exage ación pa a consegui una ep esen ación í ida del mo imien o. […] Pe o la singula es uc u a ísica de los desnudos de Miguel Ángel no es simplemen e un ecu so pic ó ico; o ma pa e del ca ác e in- ospec i o de odo su a e. Si imaginamos las escul u as del si- glo IV súbi amen e do adas de ida, se ían homb es y muje es de una belleza deslumb an e; pe o los a le as de Miguel Ángel exis en pu amen e como ehículos de exp esión” (Cla k, K. 2008, p. 203) De las ep esen aciones g upales el au o ambién hace un análisis que da cuen a de la endencia de en el a e Renancen is a po el cul o a la ue za en acción e lejada po la muscula u a con o sionada, po lo que las escenas de ba allas y de gue e os clásicos ue on p e ex os pa a la ealización de sus ob as. Dibujos y e ablos de Miguel Ángel, como la Ba alla de Cascina, co esponden a piezas que según Cla k, “les con i mó a la pe ección, su c eencia de que el ema más ele ado del a e e a un g upo de igu as masculinas desnudas, ísicamen e pe ec as, y o dena- das de modo que sus cue pos pudiesen asmi i a a és del mo imien o una ene gía i i ican e” (Cla k, K. 2008, p.198) Es posible iden i ica ese canon he cúleo en los cue pos de los pe - sonajes de Miguel Ángel, no sólo en los a le as de la Capilla Six ina, sino ambién en los p o agonis as de esas pin u as. El o so del Adán que eci- be el oque de ida de la mano de Dios, si bien es á umbado en posición de eposo, no deja de emi i a un cue po ue e a a és de sus músculos en ensión. Has a aho a hemos abo dado el sen ido de lo bello en la ep esen- ación del cue po cen ado en la exal ación de la ue za como cualidad p incipal y como ca ac e ís ica esencial de la idea de pe ección modé- lica, o como plan eamien o del ideal. Sin emba go, aunque el elemen o ana ómico signi ica i o que mani ies a la ue za, la muscula u a, pe sis e como p incipio o mal, el sen ido comunica i o del cue po ambién se o ien a a la exp esión de los sen imien os y emociones humanas. Con las e e encias y eminicencias del pe iodo helenís ico, luego en el Re- nacimien o y en el Ba oco end á luga una in e p e ación del cue - po con un sen ido es é ico de imp on a dionisiaca, es deci , en ocado en las pasiones más mundanas. De es a mane a, el cue po desnudo no sólo simboliza las cualidades de lo humano di inizado ni de lo he oico, sino que si e como ehículo pa a habla del su imien o, del a do , y de pe - e sidades de lo humano. Una pieza ejempli icado a y ele an e en que es posible e la ap o- ximación de la escul u a clásica hacia la exp esión na u alis a es el Lao- coon e, del siglo II a.C. El su imien o y el dolo no sólo es g a icado en la p ecisión de los músculos con aídos del abdomen y los muslos en en- sión del pe sonaje p incipal, sino ambién en las complejas posiciones de los cue pos que a iculan una composición que in ensi ica la sensación de mo imien o, como si ue a un ins an e cap u ado. Kene h Cla k de- ine es os desnudos pasionales diciendo “Es a enca nación del desnudo, a la que he llamado pha os, es siemp e exp esión de la misma idea: la de que el homb e, con su o gullo, ha su ido la i a de los dioses”. (Cla k, K. 2008, p. 219) El pha os, la ep esen ación del cue po su ien e encon a á en C is o una igu a cla e que, a pesa del echazo a la desnudez impues o po la eligión, apa ece á ímidamen e en e las ob as de a e medie al, has a e ela se en el Renacimien o en ob as magni icas de la mano de Miguel Ángel, de las que es imposible ob ia como excelen e ejemplo, la Piedad. En ella, el cue po de C is o en los b azos de su mad e conmue e po su e ó ica, es deci , po el mensaje isual de es a en e al hijo de Dios, hecho homb e, caído, hijo de una mad e dolien e, ágil y desp o- is o de odo halo de pode , lo que es signi icado po la na u alidad de un cue po en que es posible obse a y sen i el peso de sus miemb os y la laxi ud en su muscula u a. En palab as de Cla k (2008), el maes o enacen is a “da al cue po de Nues o Seño an ex emado e inamien o de la belleza ísica que nos hace con ene el alien o, como pa a suspende la acción del iempo” (p.233) Esa laxi ud muscula o la sensación de peso del cue po desnudo apa ece ambién en El en ie o de C is o, de Ca a aggio, ob a en la que jun o con la composición, el abajo pic ó ico del cla oscu o, in ensi ica el d ama ismo de la escena. Lo mismo sucede en el Descendimien o de la c uz de Rubens, cuya composición e ical, con diagonales y di e en es di ecciones en las mi adas de los pe sonajes que componen la escena, se suman a la maes ía en el uso del colo del pin o lamenco, en que según Cla k, des aca la ep esen ación de la piel : “Debemos concede que el sen imien o de Rubens po el colo cambian e y la delicada ex u a de la ca ne añade un nue o elemen o al desnudo del pha os.” (2008, p.255) Pe o C is o no es la única igu a eligiosa que da luga a ep esen a- ciones del cue po desnudo su ien e y dolo ido. Los san os má i es han sido inspi ación pa a ob as a ís icas en que se ep esen a el padecimien- o del cue po desnudo, en dis in os g ados de exp esi idad. Ejemplo de ello son las nume osas ep esen aciones de San Sebas ián, algunas en las que el dolo de las lechas cla adas en su cue po esul a secunda io an e la delicadeza y sob iedad de la ep esen ación de la belleza ju enil del san o, como en la ob a de Pe ugino; y o as como la Tiziano, en las que la a iculación de los miemb os, la o sión del cue po y la a mós e a c omá- ica de la escena, ponen de elie e el es ado emocional del ma i io. Pe o además del san o asae ado, el llamado pha os es isible en o os ma i ios que ue ema p edilec o del ba oco, en e ellos San Ba olomé o San Lo- enzo apa ecen como ejemplos de cue pos desnudos su ien es. Aho a bien, además de los cue pos musculados y su cualidad ex- p esi a a a és de la ensión dada po la ue za o po el dolo ísico o su lacidez o laxi ud p o ocada po el peso de la mue e, en el ex o de Lucie-Smi h se hace alusión a o a o ma de ep esen ación del cue po masculino y que se incula con la delicadeza no malmen e asociada a lo emenino. En su lib o, el au o dedica dos capí ulos a es e ipo de desnu- dos, uno de ellos en ocado en la adición, y el o o e e ido a ep esen a- ciones más con empo áneas. En el capí ulo i ulado “El niño, el jo en y el a ón a eminado”, se mencionan ob as que con as an con las ep esen aciones del Apolo y el Hé cules, de inidos po la muscula u a p ominen e, y que aluden a la igu a ju enil, como símbolo del E os. En p incipio la ep esen ación de niños en la an igua G ecia y Roma enían ines deco a i os, sin emba go, las igu as ju eniles de escul u as y pin u as en las ce ámicas no dejan de emi i a la a acción homoe ó ica que es sabido e a is a con na u ali- dad en el con ex o social de ambas cul u as. Sin emba go, la exace bación de la ep esen ación de desnudo que cues iona o con as a con la cons ucción masculina hegemónica en- onces, y ambién hoy, es la igu a legenda ia de He ma odi a, hijo de He mes y A odi a, que sin e iza en un solo cue po ambos sexos. “Los escul o es helenís icos, con su gus o po lo exage ado y lo peculia , se dedica on a hace ep esen aciones de he ma odi as: la más amosa, en la que el homb e-muje apa ece du miendo y se en los pechos eme- ninos y los geni ales masculinos g acias al su il quieb o de su cue po” (Lucie-Smi h, E. 1998, p. 64) Pe o además de he ma odi as, los cue pos and óginos apa ecen en la pin u a, especialmen e en el Rococó y en el Neoclásico, que en la ambigüedad de cue pos e inados y delicados ehúyen de la p o ocación sexis a de cue pos olup uosos. “muchos desnudos neoclásicos y simbo- lis as sugie en ambién un ha azgo del sexo, incluso un deseo de enun- cia a cualquie aspec o pu amen e sexual” (Lucie-Smi h, E. 1998, p.70) A pesa de que en las ep esen aciones del cue po desnudo que he- mos is o ha ido apa eciendo o cob ando p esencia aspec os emociona- les p opios de lo humano y que esponden a un na u alismo que hace que se pe ciban más eales, es necesa io p ecisa que en ellos p ima un sen i- do simbólico que ep esen a concep os que de un modo u o o p e enden una ep esen ación idealizada. Dicho de o a mane a, an o los cue pos di inos, he oicos, su ien es y ambiguos emi en a una idea espec o a lo humano de cie a mane a uni e sal, alejado de la expe iencia di ec a de lo mundano, en con aposición de lo que si hacían en esas épocas los e a os de nobles, o las escenas cos umb is as en el oman icismo po menciona ejemplos. La me a concepción del desnudo co idiano inco po a una pe s- pec i a que se di e encia adicalmen e con los denudos is os has a en- onces. Es la o og a ía la que inco po a ese sen ido de ealidad en el enómeno de ep esen ación al emi i a un momen o especí ico en que la ísica de la luz cap a un hecho cie o, el encuen o en e el modelo y quien lo ep esen a, más allá de la imaginación que has a en onces en ol- ía la c eación pic ó ica, escul ó ica o g á ica. A pa i de en onces, apa ece el cue po desnudo en su co idiani- dad, con sus p opo ciones e dade as y no idealizadas, en el con ex o cul u al eal que supone el hecho de que quién apa ece en la imagen es u- o ahí siendo obse ado habiéndose qui ado la opa. Vol emos en onces al inicio de es e epíg a e cuando hacíamos e e encia a los signi icados de la es imen a, y po con as e al signi icado de habé sela qui ado. Esos signi icados di ie en de aquellos que p e endían las ep esen aciones imagina ias que a a és de la exage ación o su ileza de la muscula u- a, la geni alidad, o las medidas ma emá icas de las p opo ciones de la ep esen aciones clásicas, enacen is as, ba ocas o neoclásicas, a pa i del siglo XIX y XX, se inco po a una idea up u is a, como señala Lu- cie-Smi h (1998), la o og a ía “ponía de elie e que el suje o e a ado e a un ansg eso del p ecep o del pudo , pues se había qui ado la opa a la is a de o o indi iduo” (p. 115) Re omando a Ca aldo (1999), la desnudez en el sen ido co idiano es un enómeno ela i o a la es imen a. Sólo es á desnudo quien pue- de es i se po lo que es algo p opio de lo humano. La mayo pa e del iempo nos elacionamos con la co po alidad es ida, po lo que la as- g esión a la que aludíamos an es es p ecisamen e espec o a esa ci cuns- ancia en endida como la no malizada, pa adójicamen e no na u al, pe o na u alizada. La desnudez se ci cunsc ibe en onces a momen os y espa- cios especí icos, de un ca ác e con un ma cado sen ido de indi iduali- dad, pues como hemos analizado en páginas p eceden es, co esponde a un ámbi o que se ese a a los cí culos más pe sonales. Respec o del cu so de la co idianidad, la desnudez pa ece e- i ica se en espacios y iempos del odo especi icas. Dicha es- peci icidad es á conno ada po el hecho de a a se, en gene- al, de espacios no públicos. Las ci cuns ancias y luga es de la desnudez son, en la dinámica co idiana, p i ados, ín imos, a- milia es. Lo que ca ac e iza un espacio Ín imo -como la casa o el hoga , po ejemplo- es la cons i ución de una iden idad no en en ada a una al e idad adical. (Ca aldo, G. 1999, p. 170) Hay, po lo an o, en la ep esen ación de la desnudez co idiana, una e elación y al mismo iempo una in asión a un espacio es ingido. La mi ada del a is a del desnudo co idiano no es una mi ada inocen e po que lo que p opone es ab i una en ana a un espacio de in imidad, mos a lo p i ado. De ahí que aquella ca ga e ó ica p esen e de mane a elada en odos los ipos de desnudos de los que hemos hablado apa ece aquí de mane a innegable en la mi ada oye is a. Esa conno ación e ó ica del desnudo masculino se mani ies a en el a e de las angua dias, po una pa e a pa i de la me a ep esen ación del cue po del homb e desnudo en espacios ín imos, ya que, den o de una cul u a pa ia cal se p esumía que el a is a e a un homb e que, po el sólo hecho de ene in e és en hace de ello ema pa a su a e, impli- caba una inclinación sexual homosexual. Lucie-Smi h (1998) al espec- o señala: “las o os de homb es sin opa inspi aban la sospecha de que había de po medio sen imien os homosexuales”. (p.119) Sin emba go, muchas ep esen aciones apun aban a un cues ionamien o de una cons- ucción cul u al sob e lo masculino asen ada en la idea de la ue za, po lo que las ep esen aciones de homb es soli a ios, de cue pos es ilizados y poco musculados, en poses que asmi en sensibilidad se in e p e aban como o mas eminizadas de la masculinidad, y po lo an o p esun a- men e homosexuales. En el con ex o de inicios de siglo aquello aún no e a algo de lo que hace ala de, y en las p ime as angua dias p edomina el desnudo emenino como o ma i e e en e en el ámbi o a ís ico. Sin emba go, el sen ido p imigenio de las angua dias es ompe cons an emen e los esquemas p ees ablecidos po lo que no a da ía en su gi cue pos masculinos desnudos en el a e, que de alguna o ma dan cuen a de cambios cul u ales espec o an o a la elación con la desnudez, como con la di e sidad sexual, y en an a juga en el campo del imagi- na io a ís ico signos p opios de la cul u a con empo ánea que pe mi e cons ui imágenes dis up i as y p o ocado as. Una de las o mas de ompe esquemas ue a a és del uso del p o- pio cue po en el abajo a ís ico. A a és del au o e a o desnudo los a is as die on cuen a de el a án exp esi o de su subje i idad de mane a c í ica espec o a la sociedad que e a pe cibida como op eso a. De es a mane a el desnudo adqui ía ambién ibe es de signi icaciones polí icas que alcanza ían mayo ue za con el su gimien os de la pe o mance. Ex- ponen e cla o de esa ebeldía eje cida a a és de la exp esi idad pic ó- ica ue el au iaco Egon Schiele quién a a és de pin u as basadas en sí mismo “exp esó sus sen imien os de ag esi idad hacia el mundo bu gués con encional que le odeaba, su angus ia in e io , y […] su decidida o- lun ad de escandaliza ” (Lucie-Smi h, E. 1998, p. 152) Con el paso de las décadas, las ap ensiones espec o a la homose- xualidad ue on quedando de lado y el mundo del a e comenzó a se un espacio de exp esión, acep ación y ei indicación. En los años 60 y 70 las ep esen aciones del desnudo masculino pe die on el pudo y comenza- on a hace se más explíci as con un acen uado componen e sexual, que e indicaba la libe ación p opia de la época. En cuan o a los p o o ipos ísicos eapa ecen los cue pos ib ados y musculosos, es e eo ipos de masculinidad uda que pa adójicamen e son e ichizados pa a un público homosexual que con ie e la imagen del aque o, el mili a y el policía en obje os de deseo. Ejemplo de es e pe iodo de libe ación del a e homosexual que desdibuja los lími es en e el e o ismo y la po nog a ía desde el lenguaje g á ico ue el ilus ado Tom o Finland, econocido po sus escenas sexuales en e homb es de cue pos exage adamen e ue es y i iles, siemp e en los con ex os cul- u almen e asociados a lo masculino como son el eje ci o, la ma ina, la policía, en e o os. Un abajo muy impo an e espec o a las ep esen aciones de la masculinidad en el a e es la in es igación desa ollada po Jesús Ma - inez Oli a, i ulada “El desalien o del gue e o. Rep esen aciones de la masculinidad en el a e de los años 80 y 90”. Además de in oduci de mane a muy cla a y e ec i a a las eo ías de géne o hace una e isión exhaus i a espec o a las p eocupaciones de los a is as de esas décadas. La c isis del SIDA, que sin duda a ec ó a la comundad homosexual en odo el mundo ma có un gi o adical en las exp esiones a ís icas de los años 80, o nándose hacia ei indicaciones más polí icas que ab ie an desde el a e la pe spec i a espec o a las o mas de concep ua y habi- a la masculinidad en un con ex o pelig oso y hos il. Debido a ello, las ep esen aciones del cue po desnudo hedonis a de la década del 70, dió paso a cue pos ágiles, pe o esis en e y luchado es. An e la homo obia exace bada po la pandemia que es aban su iendo, muchos a is as y co- misa ios de museos y gale ías de a e se con i ie on en ac i is as que sse aboca on a “La o ganización de un buen núme o de exposiciones pa a ecauda ondos como A s agains Aids o los e en os o ganizados po el g upo neoyo kino Visual AIDS, compues o po esc i o es, comisa ios de exposiciones y di ec i os que mon ó A day whi hou a .” (Ma ínez Oli a, J. 2005, p. 263) En los 90, la o og a ía oma p o agonismo. El auge de una socie- dad de consumo y la c ecien e me can ilización de la cul u a encuen- a en la publicidad uno de sus esponsables, y es a a és de ella que se cons uye un imagina io que, a pesa de los mo imien os eminis as que echazaban la cosi icación del cue po, e mina con i iendo el cue po masculino desnudo ambién en obje o de deseo. Ello en g an medida impulsado, po una pa e po la libe ación de la muje que puede ma- ni es a su sexualidad socialmen e, y po o a pa e, po un me cado en que el colec i o homosexual se hace ele an e debido a su pode adquisi- i o. “En la publicidad con empo ánea, la desnudez o semidesnudez del homb e se conside a una pode osa a ma de en as, e ec i a en más de un colec i o” (Lucie-Smi h, E. 1998, p. 183) T as la libe ación en el imagina io cul u al de la desnudez, y con la c ecien e media ización de la ida, du an e las úl imas décadas el des- nudo es á más p esen e, sin emba go, aún pe sis e esa asociación con la in imidad, con lo p i ado. La e o ización y sexualización del cue po ha llegado a pone al alcance de los ojos públicos, a a és de in e ne y las edes, aquello an signi ica i o que po su sa u ación puede llega a pe - de el sen ido más p o undo, no obs an e, el cue po no deja de emi i a lo más undamen almen e pe sonal y humano. En las siguien es páginas expond emos an eceden es a ís icos que han sido e e en es pa a la ea- lización de las ob as de la p opues a isual, si iendo pa a la mejo com- p ensión de la a iculación de los concep os eó icos con la isualidad, y pa a nu i el imagina io que posibili a y en iquece el p oceso c ea i o. 2.3.2. Re e encias de la masculinidad en el a e con empo áneo Como hemos dicho en es e apa ado se expond án an eceden es impo an es de es e p oyec o, que pod emos clasi ica en elación con dos isiones o pe spec i as. Una de ellas es espec o a in es igaciones que desde el a e o man pa e o apo an al mo imien o eminis a, pues es a pa i del eminismo que su gen los undamen os eó icos que die on lu- ga a los es udios de masculinidades que ienen luga a inicios de los años 80 y que hemos analizado an es. Luego ambién se analiza án e e en es pic ó icos que abajan el desnudo a ís ico desde una pe spec i a ho- moe ó ica y que p oponen una mi ada espec o a la masculinidad desde la in imidad. Alex F ancés Se ie 1993-2001 Fo og a ía Fuen e: h ps://alex ances.es/ Jesús Ma inez Oli a Cue po Pene able 1998 Fuen e: h ps://www. esea chga e.ne / igu- e/FIguRA-1-Jesus-Ma inez-oli a-cue - po-pene able-1998_ ig1_297295226 Es udio Académico Joaquín So olla 1987 Óleo sob e lienzo 100,7 x 74,7 cms h ps://es.m.wikipedia.o g/wiki/A chi o:Joa- quin_So olla_Academia_del_na u al.jpg REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS Bo dieu, P. (2010) La dominación masculina. Ba celona. Anag ama. Bu le , J. (2007) El géne o en dispu a. 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