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Protocolo ARC aplicado en la Escola de la Foresta

Marques, Paula

Abstract

Este artículo sintetiza el protocolo de Actividades de Riesgo Controlado (ARC) que aplica regularmente la “Questão de Equilíbrio”, y en su proyecto Escola de la Floresta como terapia de intervención con grupos de jóvenes y adultos con problemas de drogodependencia y/o con diversos comportamientos de riesgo o inadecuados socialmente. El protocolo consta de tres fases. La fase de Terapia de choque en la que el individuo descubre su fuerza vital y deseo inequívoco de vivir al enfrentarse a deportes de riesgo como la escalada, temer por su vida y desear aprender las técnicas de autocontrol y uso de materiales para salir del “agujero”. La segunda fase de control de los miedos en que las actividades se centran en sentir el cuerpo y aprender a controlarlo, descubriendo el placer que conlleva el logro y relacionándolo con su propia vida. La tercera fase es de descubrimiento de otros placeres mediante diversas actividades deportivas y labor en equipo aumentando la motivación y autoestima. La implicación del grupo y el autoaná- lisis en profundidad de la experiencia y las opciones de comportamiento, siendo especialmente relevante en la medotología ARC. El aprecio por la Naturaleza aumenta al experimentarse como medio que le posibilita al individuo un contacto consigo mismo.

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• 149 • PROTOCOLO ARC APLICADO EN LA ESCOLA DE LA FORESTA Paula Marques Instituto Politécnico de Setubal Resumen Este artículo sintetiza el protocolo de Actividades de Riesgo Controlado (ARC) que aplica regularmente la “Questão de Equilíbrio”, y en su proyecto Escola de la Floresta como terapia de intervención con grupos de jóvenes y adultos con problemas de drogodependencia y/o con diversos comportamientos de riesgo o inadecuados socialmente. El protocolo consta de tres fases. La fase de Terapia de choque en la que el individuo descubre su fuerza vital y deseo inequívoco de vivir al enfrentarse a deportes de riesgo como la escalada, temer por su vida y desear aprender las técnicas de autocontrol y uso de materiales para salir del “agujero”. La segunda fase de control de los miedos en que las actividades se centran en sentir el cuerpo y aprender a controlarlo, descubriendo el placer que conlleva el logro y relacionándolo con su propia vida. La tercera fase es de descubrimiento de otros placeres mediante diversas actividades deportivas y labor en equipo aumentando la motivación y autoestima. La implicación del grupo y el autoanálisis en profundidad de la experiencia y las opciones de comportamiento, siendo especialmente relevante en la medotología ARC. El aprecio por la Naturaleza aumenta al experimentarse como medio que le posibilita al individuo un contacto consigo mismo. Palabras clave: actividades de riesgo controlado, terapia de choque, control del miedo, intervención social. Abstract This article provides a syntesis of the Controlled Risk Activities (ARC) procedures currently applied by the Association “Questao de Equilibrio” (A Matter of Balance) through its Escola de la Foresta Project (Woods School Project). It consists of an intervention therapy with youngsters and adults having drugs problems or various risk or socially inn-adecquate behaviours. It is a three steps protocole. First step is a “Shock Therapy” phase where the individual discovers his/her vital strength and will to live, when he/she faces risk sports like wall climbing, fears for his/her life and wishes to learn the selfcontrol and tools use technics to find the way out of “the hole”. Second step is a fears´ control phase where activities focus in feeling the body and learning its control, discovering the pleasure of achievement and discusses comparison with his/her own life experience. Third step is an “other pleasures discovery” phase through the practice of a variety of sports activities and team work for motivation and self security growth. The group involvement and self in-depth analysis of the experience and behaviour options being specially relevant in ARC methodology. Nature becomes loved as the environment allowing the individual to contact with his/ her self. Key words: Controlled Risk Activities, shock therapy, fear control, social intervention. Anduli • Nº 9 - 2010 • 149-163 Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 150 • Introducción Las Actividades (físicas, deportivas) de Riesgo Controlado (ARC) en la Escola de la Foresta se utilizan como recurso socializador, integradas éstas en contextos educativos más amplios, contextos no formales, contextos socializadores precisos, de prácticas, incidiendo los mismos tanto en los aspectos cognitivos como, esencialmente, emocionales. El protocolo consta de tres fases. Una primera fase de Terapia de Choque en que el individuo toma conciencia de su voluntad de vivir y aprende a relativizar los problemas. La segunda fase de Control de los Miedos se concentra en el descubrimiento del propio cuerpo y del autocontrol emocional. La tercera y última fase es de “Descubrimiento de otros Placeres” donde se les transmite el placer del esfuerzo, del desafío sano, racional y en equipo. Se trata en definitiva, de consolidar lazos profundos y duraderos entre los integrantes del equipo y consolidar la autoestima, en esta tercera fase. 1. Primera Fase: Terapia de Choque Los objetivos principales de son: - Llevar al individuo a que descubra dentro de sí mismo la “fuerza vital”, el sentido de la vida, la voluntad inequívoca de estar vivo, y de querer mantenerse vivo… - Permitir al individuo relativizar los problemas que lo atormentan, comprendiendo que lo mejor de todo es, en ese día, en aquel momento, estar vivo, independientemente de todo lo que ha sufrido y sigue sufriendo. Los lugares elegidos donde deberá transcurrir la intervención: zonas naturales con condiciones que permitan a los jóvenes sentir la aspereza de las rocas, pero también el calor del sol, el ruido agradable de la naturaleza (y sólo ésta), el olor de las plantas, el efecto del viento… (todo en cantidades equilibradas para que puedan apreciarse, no constituyendo ni un obstáculo ni un ruido a la comunicación que se quiere establecer). La actividad deberá desarrollarse en lugares que aparentemente, y a los ojos de los jóvenes, fomenten el temor, el esfuerzo de alto nivel; que parezcan ser inaccesibles y peligrosos. Sin embargo, estos mismos lugares deberán garantizar al técnico condiciones de seguridad máxima y de salida de socorro aceptables (en el caso de que sea necesario, en último caso). Preferentemente, utilizar fisuras, con espacio abierto por encima, o en último caso, espacios usados en espeleología, garantizando siempre la existencia de puntos seguros de anclaje. Las actividades que se recomienda desarrollar se listan a continuación: Rappel y Escalada en roca. Regla general, utilizar zonas donde el Rappel parezca ser el único medio para llegar al lugar deseado. Después, pareciéndole al joven que no hay otra salida posible, que no sea a través de la subida en escalada... llevar a los jóvenes a utilizar las presas naturales, sin darles ningún tipo de explicación. Cuando es imposible, podrán utilizarse zonas de espeleología, donde la escalada suceda al rappel inicial, lo que muchas veces es asumido por los jóvenes de forma inmediata, pero cuyo comportamiento será fundamental para la reflexión posterior a la práctica de la actividad. Artículos • Paula Marques • 151 • Sin embargo, me parece que los ambientes cerrados, oscuros, desconocidos, propios de las grutas, sólo deberán utilizarse en una fase más avanzada del proceso. Por otro lado también es importante que los individuos, sobre quien se ejerce la intervención, no utilicen en esta fase técnicas de ascensión propias de la espeleología, con utilización de materiales tecnológicamente avanzados, sino simplemente, los propios medios, las fisuras en la roca y las manos y los pies, las cualidades individuales que posee, físicas, síquicas, más o menos “innatas”. Es fundamental garantizar toda la seguridad posible, pensar en todos los mínimos pormenores que podrán “estropear” la actividad, aunque intentando que el joven no se dé cuenta. Recomendaciones al técnico o monitor en la Fase de Choque: Para la actividad descrita en esta fase de la intervención, los jóvenes deberán ir sin aviso, sin ningún tipo de preparación ni de información sobre la actividad, sobre materiales y sus características, ni sobre las reglas de seguridad (lo que implica un cuidado suplementario de los monitores para que no se produzca ningún tipo de posibilidad de accidente). El desconocimiento por parte del joven, concretamente de las condiciones de seguridad, facilitará su descontrol emocional, situación a la que se pretende llegar, para entonces iniciar la intervención. Por ello, siempre deberá elegirse una vía que ofrezca un determinado grado de dificultad, no debiéndosele ahorrar el sufrimiento al joven, derivado de comprender que su vida está en peligro y que él sólo no es capaz de dominar la situación. Estas condiciones deberán crearse para que el joven sólo consiga superar las dificultades cuando emplee técnicas adecuadas de escalada y consiga controlarse emocionalmente. Para que domine tales técnicas, será necesario naturalmente que las mismas sean transmitidas por el técnico, lo que sólo deberá producirse cuando sea solicitado adecuadamente por el joven. Es decir, éste deberá verbalizar el pedido de ayuda y deberá ser capaz de oír las indicaciones que se le darán. La situación de que el joven se encuentre dependiente del técnico y de que tenga que reconocer la necesidad del pedido de ayuda, naturalmente deberá provocar perturbación emocional, sufrimiento, angustia, descontrol e, incluso, odio contra el monitor o contra el equipo en su totalidad. El técnico, deberá mantener la calma, intentar negociar con el joven las condiciones de éste para oír las informaciones técnicas necesarias, así como también, le incitará a tomar la iniciativa, es decir, a poner en práctica lo que ha oído del técnico. Este tipo de intervención pretende aprovechar el inmediatismo de muchos individuos sobre los que recae la intervención, llevándolos a bajar sin darse cuenta prácticamente de que no se han fijado en los peligros y riesgos inherentes, ni han reflexionado sobre la forma de salir del “agujero”. Después, restándoles la salida, a través de la escalada, sin que ellos sepan cómo resolver el problema de otra forma… tendrán que reconocer que no dominan la situación ni las formas de resolverla, así como también, tendrán que conformarse con la situación de depender del saber y de las indicaciones de otros, en particular del técnico, entendiéndose que, al final, no estarían muy predispuestos para este tipo de actividades… Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 152 • En esta situación es preciso que el técnico comprenda perfectamente los objetivos de su trabajo, el tipo de competencias que deberá trabajar con los individuos en cuestión, actuando en una perspectiva de dinámica de grupo. Así, creo que lo más difícil será llevar hasta el lugar a los individuos sobre los que se quiere intervenir, así como hacerles bajar en Rappel sin que prácticamente se den cuenta de que no conocen el lugar, ni lo que les espera, ni los propios materiales que usan, ni las reglas básicas de su seguridad (aunque siempre deba bajar en primer lugar alguien que garantice la integridad física de los que bajan…) El técnico responsable, siempre deberá tener presente que nunca deberá facilitarle la vida al joven y sólo deberá darle apoyo, concretamente informaciones técnicas que permitan la subida, cuándo y sólo cuándo, el joven lo pida, ya en una fase de cierto pánico y descontrol emocional. ¡En ningún caso se deberá dejar que el joven renuncie! El trabajo del técnico, en una perspectiva de reestructuración del individuo, sólo comienza cuando éste pierde el control, o cerca de esta fase, de forma que entienda el valor de la vida y del apoyo del monitor. Más adelante, en otro punto de este capítulo, intentaré demostrar cómo la cuestión del “Descubrimiento de la Fuerza Vital” y de la “Voluntad de Vivir” es fundamental en el proceso de “despertar” del individuo ante la canalización de todas sus energías en el esfuerzo de cambio. El descubrimiento de que estamos vivos y de que estamos más enganchados a la vida de lo que suponíamos, independientemente de todos los problemas que nos atormentan, es la base para querer cambiar y aprovechar para “Vivir sí, pero con calidad”. En este sentido, también se plantea la cuestión de descubrir que no somos neutros ni la Vida nos es indiferente. Somos activos, siempre que se cuestiona nuestra supervivencia, y constatamos con cierta sorpresa, que la Vida se impone a la Muerte, que vivir es nuestra voluntad, necesidad urgente, opción activa, seguir Viviendo, lo que despierta fuerzas desconocidas de resistencia y de vivencia positiva. Los enormes dolores, físicos y mentales, derivados de este descubrimiento, que puede pasar por el odio puntual al técnico, en aquel momento, extremamente intenso, a quien ha puesto al individuo en esta situación, compite, con la misma intensidad al despertar ante la vida, ante el descubrimiento interior de potencialidades y ante el placer de estar y sentirse vivo, por opción. Es evidente que esta situación, derivada de que el individuo sienta que está en riesgo de supervivencia, es aparente, dado que toda la seguridad deberá estar absolutamente garantizada. Aquí, la diferencia está entre no ser capaz, en la situación de bloqueo en la que se encuentra el individuo, de discernir entre lo que es estar ante un “peligro real” y un “peligro imaginario”… Esta situación debe aprovecharse más tarde, siempre que sea necesario, para reflexionar con el joven sobre lo que sintió en aquel momento, proporcionando que él mismo comprenda que los peligros derivados de la práctica de escalada son esencialmente aparentes, al paso que los derivados de otros comportamientos, como el del consumo de sustancias psicotrópicas o el de la conducción sin reglas, constituyen evidentes peligros reales. Artículos • Paula Marques • 153 • La intensidad del miedo también se amplía en esta fase de “choque”, porque el individuo desconoce su propio cuerpo y descubre que él no sabe (en aquel momento) controlar, sintiendo extrañas e incluso incómodas manifestaciones del mismo, ante amenazas de peligro. Por otro lado, al sentir que no controla las situaciones de seguridad y los riesgos inherentes a esta práctica, se da cuenta de sus propias fragilidades y, contradictoriamente, de su intenso “amor y apego a la vida”. Como antes he apuntado, “sólo ante la imagen de la Muerte, el individuo es capaz de valorar la propia Vida”. Asimismo, refuerzo la idea de que el individuo no debe conocer ni las reglas de seguridad, ni las propiedades de resistencia de los materiales, de forma a alcanzar lo más rápidamente posible las condiciones de miedo y pánico, para que, después, éstas puedan ser trabajadas debidamente. La intervención técnica: deberá ser fundamental pero sólo cuando se produzcan las situaciones de estrés, miedo o incluso pánico. En una primera fase, el técnico deberá parecer lo más distante posible, aunque siempre sin descuidar las condiciones de seguridad, que deberán ser máximas, concretamente porque los practicantes no las conocen (porque nosotros, a propósito, así lo entendemos). Cuando se produzca la situación de “crisis”, el técnico deberá preparar al grupo que acompaña al joven en cuestión, o del que éste forma parte, participando, concretamente a través de incentivos verbales, positivos, para animarlo a superar el obstáculo. En el caso de que se siga constatando la dificultad en la ascensión, el técnico deberá subir (o bajar, si fuese este el caso) hasta donde está el individuo y, allí, intentar tranquilizarlo, introduciendo las primeras nociones de autocontrol, lo que podrá pasar por el entrenamiento de la respiración y de la relajación muscular. Las indicaciones técnicas para la superación del obstáculo sólo deberán darse posteriormente a las nociones de autocontrol emocional. La confianza en los otros (que aportan seguridad al individuo bajo la mirada atenta de un monitor auxiliar), el posicionamiento del cuerpo y el alejamiento de la pared para una mejor adherencia a ésta y descubrimiento de apoyos, deberán “trasponerse”, incluso allí, y siempre que sea posible, a situaciones de la vida real. En esta fase, deben promoverse las condiciones necesarias para que el individuo reconozca que necesita de las informaciones del técnico y acepte seguirlas para progresar en la ascensión. Es fundamental en esta fase que el individuo establezca las primeras relaciones de confianza con el técnico e inicie con éste el proceso de compartir sus miedos y angustias. En el caso de que ésto no sea posible, el técnico responsable de la actividad deberá establecer un conjunto de informaciones que deberán transmitirse fielmente a un técnico con perfil adecuado, eventualmente el psicólogo, que siempre deberá aproximarse al joven en una perspectiva coherente y de gradual aproximación, de acuerdo con las informaciones del técnico que ha realizado el seguimiento de la actividad. En esta fase, los temas de conversación tendrán necesariamente que abordar la actividad y no aspectos de la vida personal del joven, a no ser que sea éste quien manifieste este deseo o necesidad. Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 154 • 2. Segunda Fase; “Control del (de los) Miedo(s)” En esta segunda fase, toda la intervención deberá centrarse en el “Control del Miedo”, lo que pasa por el descubrimiento del Cuerpo y de algunas de sus señales vitales, de sus mecanismos de respuesta a amenazas interiores o exteriores, así como por el aprendizaje y aplicación del autocontrol emocional. En relación a los lugares elegidos en los que se va a desarrollar la intervención, la actividad en un principio deberá desarrollarse en zonas de Acantilado, con alguna verticalidad, (en principio con un grado de dificultad entre 4 y 5 (-), para jóvenes, con una preparación física media. Siempre deberá elegirse una vía que siendo difícil, no sea insuperable para el individuo en cuestión. En cuanto a la vía, no deberá exigir más de una cordada sencilla, aunque exista el máximo interés en que ésta se desarrolle a una altitud determinada, de forma que dé la impresión de una elevación superior. Posteriormente, ya podrán organizarse algunas actividades en Parques de Aventuras, trabajando los miedos pero introduciendo dinámicas de placer. La parte final de esta fase podrá desarrollarse en Rocódromo, aunque cerrado, haciendo la transición a nivel siguiente de la intervención. Las actividades a desarrollar en la fase de “control de los miedos” son: Escalada en roca (1º Momento); Pista de Obstáculos (2º Momento); Rocódromo (3º Momento). Recomendaciones al técnico que monitoriza la segunda fase Si el Control del (de los) Miedo(s) es lo que se pretende trabajar en esta fase, tendremos que promover actividades que permitan el desencadenamiento del miedo, con sensaciones corporales derivadas, permitiendo, cuando sea necesaria, la proximidad del técnico. En esta fase, el individuo objetivo de la intervención ha comprendido que no se expone a riesgos, que existen materiales con elevada tecnología a su disposición, que el equipo técnico es fiable y competente, que el grupo actúa como tal y no sometido a una solidaridad primaria (comprende que lo que sucede de bueno o de malo a uno de sus integrantes afecta al funcionamiento de todo el grupo), que riesgo real y riesgo imaginario son cosas diferentes… pero al borde de un precipicio sigue sintiendo un irresistible escalofrío que le recorre todo el cuerpo. Esta fase es la del trabajo de reflexión más consciente y estructurado, fruto de las opciones que el individuo toma para realizar las vías que pretende hacer, teniendo en cuenta el creciente conocimiento de sus capacidades y el grado de dificultad de aquellas. Tanto en la Roca como en la Pista de Obstáculos, como también en la Pared Artificial de Escalada en el Rocódromo, es fundamental que estos aspectos sean trabajados y empiece a realizarse la transición hacia los aspectos más técnicos de la práctica, con el inherente placer por el control de los miedos. La intervención técnica deberá ejercerse en el grupo que está en la base, dando seguridad al joven que se encuentra en la vía, instruyéndolo sobre cómo incentivar y ayudar a los que están subiendo y haciéndoles sentir la importancia de su trabajo (atención, grado de responsabilidad, capacidad de intervención, con indicaciones adecuadas y oportunas, con actitudes que transmitan seguridad). Asimismo, aquí deberán introducirse conocimientos sobre cómo respirar, cómo evitar el cansancio excesivo de los miembros superiores, cómo relajar los músculos, cómo controlarse… Artículos • Paula Marques • 155 • Y también en esta fase es donde el técnico deberá ayudar al individuo en dificultad a racionalizar sus miedos, tanto los referentes a la propia actividad, como transponiéndolos a situaciones reales potencialmente vividas o conocidas. 3. Tercera Fase: “Descubrimiento de Otros Placeres” El objetivo principal de la tercera y última fase de la intervención con recurso a las ARC, es el “Descubrimiento de Otros Placeres”, por oposición a la idea de la accesibilidad fácil a la felicidad, resultante de consumos de sustancias o de bienes materiales inmediatos. Es decir, con las actividades integrantes de esta fase, se pretende que el individuo sea capaz de descubrir y valorar el placer del esfuerzo, del desafío sano, racional y en equipo, de la importancia de cada uno y de los otros como equipo y como elementos fundamentales para nuestra seguridad y para el desarrollo social del grupo, así como del descubrimiento del placer por el “tecnicismo y perfeccionismo” en aquello que hacemos. Los mejores lugares para desarrollar la tercera fase de la intervención son: Parque de Aventuras (1º Momento) . Rocódromo (2º Momento). Otras ARC – en el agua, en el aire, en el subsuelo, a velocidad, en espacio desconocido... (3º Momento). Las principales actividades a desarrollar son: - Recorrido Aéreo de Obstáculos (“Acrobranches” o “Arborismo”: escalada y otras actividades de progresión sobre árboles) - Escalada en Pared Artificial - Dinámicas de Grupo - Esquí náutico y boyas - Piragüismo (larga duración y rápidos) / Rafting - Espeleología - Parapente / Ala delta - Recorridos de Orientación y Descubrimiento / Senderismo / BTT Recomendaciones al técnico que monitoriza la tercera fase ARC Esta fase pretende ser de transición y de articulación con un espacio más amplio, diversificado y rico. Por lo tanto, las preocupaciones de la intervención ya no se centran en una única actividad, sino en la articulación de todas ellas, siendo común a todas, la preocupación por el establecimiento de lazos más profundos y duraderos entre los integrantes del equipo y el aumento objetivo de la autoestima. Por ello, se pasa en un primer momento por el Parque de Aventuras y, después, a las actividades de escalada en el Rocódromo (2º momento) y, de aquí, a un conjunto rico de otras ARC, preferentemente en medio abierto y amplio. En cuanto a las dinámicas de grupo, éstas son fundamentales para el refuerzo de las ideas base de la adquisición de competencias sociales y personales, concretamente a través de la verbalización derivada de las reflexiones colectivas realizadas al final de cada actividad, trabajadas durante la semana por el monitor o por otros técnicos, después de ser debidamente informados sobre la forma en que transcurrieron las actividades. Anduli • Revista Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 156 • El esquí náutico y las boyas aliarán el placer del contacto con el agua a la relación del grupo, llevándolo a la concienciación de la necesidad del empleo de la fuerza y de la destreza, necesarias a la actividad, así como de la persistencia y unidad del grupo para mantener un nivel adecuado de aprendizaje. Caso idéntico se constatará, aunque en medios diferentes, con los Recorridos de Orientación y descubrimiento / Senderismo, BTT, donde el esfuerzo, el espíritu de sacrificio y el sentido de lo colectivo son presupuestos de base para las nuevas adquisiciones de conocimiento por parte de los participantes. Situación idéntica, aunque a nivel superior, considerando el medio y los riesgos generados, se podrá constatar con el Parapente / Ala Delta, donde el poder de decisión personal, la elección individual en una situación de riesgo son paralelas a la conciencia de que la tecnología y el aprendizaje son fundamentales para el éxito de determinadas tareas. Asimismo, el Piragüismo y el Rafting, permitirán entre otras adquisiciones, el desarrollo de la permanencia del esfuerzo, de la tenacidad, de la valentía, necesarias para enfrentarse a peligros desconocidos, al mismo tiempo que se refuerzan el espíritu y la interdependencia del grupo. Finalmente, la Espeleología, podrá introducir un factor decisivo en la vida de jóvenes que han sufrido abusos y gran violencia: El temor a la oscuridad, a lo desconocido, al silencio, al vacío. En muchas situaciones, una actividad de este género podrá representar mucho más de lo que podríamos imaginar inicialmente. 4. Criterios de la intervención técnica Es imprescindible que en todas las fases de esta metodología de intervención, y lo más inmediatamente posible a la práctica de las actividades, se promueva la consecuente reflexión sobre las situaciones vividas y sentidas por el grupo y por cada uno de sus integrantes, con vista a su transposición a los problemas y situaciones concretas de la realidad, quedando de esta forma grabadas con más seguridad, las ideas-base que permitirán la interiorización de principios y valores que servirán de soporte a un cambio de comportamientos. Para una mayor eficacia de la intervención técnica, se considera fundamental la participación activa de los individuos, lo que podrá facilitarse en el caso de que éstos acepten la propuesta de responsabilizarse por la realización de entrevistas a los restantes integrantes del grupo, elaborando posteriormente síntesis de lo que individualmente ha sido dicho, reflexionado y compartido por el grupo. 5. Principios de la estructuración del individuo en la Escalada en Roca En el ámbito de la intervención de las ARC es donde surge la escalada en una primera fase, con capacidades de intervención únicas en un contexto de intervención global. Dentro de las ARC, la Escaladaterapia deberá ser el motor para el cambio inicial comportamental del individuo, pero no es más que la primera pieza, en un conjunto articulado de “herramientas” de otras actividades, tanto del ámbito de las ARC como incluso del ámbito cultural y educativo. Artículos • Paula Marques • 157 • En particular porque la Escalada en Roca permite trabajar un conjunto de principios fundamentales que podrán ayudar a estructurar al individuo y que son los siguientes: Principio del Valor de la Vida Principio de la Pedagogía del Éxito Principio del Reconocimiento de los Desafíos y Capacidades personales Principio del Respeto por la Verdad Principio del Respeto por el Ritmo de Progresión Personal Principio de la Responsabilidad Personal Principio de la Transponibilidad Estos siete principios resultan de analizar que: Vivir está por encima de todo. La vida está por encima de todo. La imagen de la muerte (aunque aparente) vivenciada en las actividades, valoriza el sentido de la vida. Sólo la valoramos cuando nos parece haberla perdido, o cuando esto parece que puede suceder…; dentro de nosotros tenemos fuerzas que desconocemos y por ello, a pesar de todo y de cualquier problema, es bueno vivir; estamos enganchados a la vida y queremos seguir estándolo… En las actividades la propuesta que nos hacemos a nosotros mismos, y a los que encuadramos, se basa fundamentalmente “en afrontar la mayor dificultad posible”. Es decir la facilidad no nos seduce. La dificultad insuperable no ayuda en nada a devolver la autoestima. Sólo el esfuerzo, sólo la tenacidad, sólo el empeño, sólo la valentía, pueden contribuir a la superación del obstáculo. No obstante, la elección de lo “más difícil posible”, nos plantea la duda sobre nuestras propias capacidades y la forma en que podemos organizarnos, cuerpo y mente, para la superación de los obstáculos. Cada individuo tiene sus problemas, tiene sus condicionalismos, pero también sus potencialidades. Lo importante es que cada uno defina sus objetivos y los consiga superar. No interesa lo que los otros son capaces de hacer. Lo importante es que cada uno descubra dentro de sí las fuerzas necesarias para superar las dificultades individuales. Lo fundamental es que cada uno crea en sí mismo y sea capaz de enfrentar sus propias dificultades, reconociendo sus limitaciones y aprendiendo a vivir con las mismas, creyendo que siempre las podrá superar, totalmente o en parte... lo importante es que cada uno cumpla su plan y lo realice con éxito, conquistando la alegría por la superación individual. Ante un obstáculo, el papel de los compañeros, de los amigos es fundamental en nuestra seguridad, en nuestra motivación. Pero el esfuerzo de superación tendrá que ser sólo nuestro. En la escalada, cada uno sube con sus brazos, con sus piernas, con todo su cuerpo, pero también, con su mente, su voluntad, su persistencia. Nadie empuja a nadie, nadie puede substituir el esfuerzo personal de otro, cada uno “se salva” por sí mismo, aunque con el apoyo moral de los otros…; los otros, el equipo, están allí para incentivar, para dar apoyo moral, para garantizar la seguridad pero no para substituir el esfuerzo del individuo. En la superación de un obstáculo, podremos salir de la vía planificada, podremos utilizar materiales que no son nuestros, lo que presupuestamente no deberíamos hacer. No existen árbitros, no existen jueces, pero sabemos que lo que hicimos no lo habíamos planeado así…Podremos intentar engañar a los otros pero nunca a nosotros mismos. En la escalada, (versión Escaladaterapia) no hay a quien engañar para alcanzar los objetivos. Los límites están definidos por el propio participante. Este siente, se conoce, o aprende a conocerse y, por ello, no se puede engañar a sí mis-