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Poesías

Alcázar, Baltasar del, 1530-1606; Pacheco, Francisco, 1571-1654

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Hizo muchas canciones, iotras obras (como él me certificó) que comunicava ásu grande amigo Gutierre deCetina (como se dirá en su Elogio). Tuvo por amigos los más doctos isabios varones de su tiempo, que lo celebraron con singulares alabancas: el Maestro Juan de Mallara en su Hércules no se harta de encarecello, Fernando de Herrera, Cristoval de Moxquera, el Mro. Francisco de Medina, iel Licenciado Francisco Pacheco en- XI grandeció en una obra suya la agudeza de su ingenio. Lo cierto es, que en las coplas castellanas antes ni después dél ninguno le áigualado. Pero quien (á mi ver) áhecho mejor juizio de su ingenio iversos es Don luán de Xaúregui, caballerizo de la Reina con que daré glorioso remate áeste Elogio. Dize así; «Los versos de Balta- »sar de Alcacar descubren tal grazia i «sutileza, que no solo le juzgo supe- «rior átodos, sino entre todos singu- »lar; porque no vemos otro que aya «seguido lo particularíssimo de aque- »lla suerte de escribir. Suelen los que «escriben donaires, por lograr alguno, «perder muchas palabras: mas este soílo autGw usa lo festivo igracioso mas ^cultivado que las veras de Orado;- 3)no sé que consiguiese Marcial salir «tan corregido ilimpio de sus Epígra- )>mas. Ilo que mas admira es, que á «vezes con senzilla sentencia, óningu- sil »na; haze sabroso plato délo más frío; »i labra en sus burlas un estilo tan torj>neado que solo el rodar de sus versos ítiene donaire, icon lo más descui- »dado despierta el gusto. En fin, su smodo de componer así como no se »dexa imitar, apenas se acierta ádesscribir.» Ino contento con estas alabancas en prosa, añadió en onra de ámbos, el mismo D. luán de Xauregui, ios versos siguientes dignos déla felicidad de su ingenio. Al retrato de Baltasar de Alcacar debuxado por Francisco Pacheco. Aquí tu animado aliento ien él tu ingenio sutil (ó Alcacar) por siglos mil vive en sutil lineamento: tanto puede dar de aumento ála vida un corregido trasunto, mas parecido que ála misma voz el eco. xin assíen lineas de Pacheco vemos tu ser repetido. Con recíproco favor consigues (noble Andaluz) aplauso de inmortal luz,‘ ien tí el alcanza el Pintor: ambos de tan alto onor es bien gozeis igual parte, ique por blasón del ’Arte con recompensas felices en tu imagen le eternizes, pues él pudo eternizarte! Después de tan lindos versos, ofrecer algo de mi rudeza, áquien tanto me onró, juzgo que antes se tendrá por agradecimiento que por ambición. Si de imitaros la gloria procuré, Alcacar, en vano, basta que pudo mi mano estender vuestra memoria: Yno es pequeña vitoria aver con Varte podido XIV vencer del tiempo el olvido: el ingenio agudo isolo celebre cantando Apolo vuestro nombre esclarecido. Cante de Marte el rigor con que en ancho mar itierra vencistes en justa guerra estrañ® iproprio valor; cante el divino furor , estilo, gracia iel vuelo, que perdió de vista al suelo, en la Castellana lira: que el mismo enzalca iadmira 1prefiere ála del cielo. XV ELOJIOS DE BALTASAR DEL ALCAZAR. El ¡njenio orijinaly festivo de este singularísimo poeta, fué muy celebrado por sus contemporáneos, ydespués lo ha sido en todos tiempos. En vida le elojiaron Jáuregui, Zúñiga, Pacheco, Juan de la Cueva, Cervantes yotros muchos. Sus obras han entrado como modelos en todas las colecciones de poesías castellanas, y en nuestros dias celebran su donaire ychiste yla pureza de su dicción, Don José López Sedaño, Don Agusíin Duran, Don Alberto Lista, Don Antonio Gil de Zárate, Mr. G. Tiknor, ycuantos aprecian en algo la literatura española. Para que se forme una idea del aprecio en que fué tenido por sus contemporáneos, insertamos ácontinuación los elojios que de él hacen Juan de la Cueva en su Viaje de Sannio, poeta, al cielo de Júpiter, obra inédita, yMiguel de Cervantes en el Canto de Calíope, libro VI de la Calatea. de JUAN DE LA CUEVA. Por quien levanta la hermosa frente El gran Bétis, yáoír el noble acento Atrás vuelve el íhiror de la coiriente Sosegando su rancio movimiento, Yal numeroso plectro está pendiente Febo, invidiando el celestial concento, Es docto Alcafar, en quien se halla al vivo Al suelto Ovidio yá.Marcial festivo. XV n de MIGUEL CERVANTES SAAVEDRA. Puedes, famoso Bétis, dignamente Al Mincio, al Arno, al Tibre aventajarte, Yalzar contento la sagrada frente, , Yen nuevos anchos senos dilatarte', Pues quiso el cielo, que en tu bien consiente, Tal gloria, tal honor, tal fama darte. Que te la adquiere átus riberas bellas Baltasar de Alcafar, que está en ellas. .«fí3VAAfi,«a'i;iií.v>i3D jauoiií .sn ijnitrrsagitf ^zlJhS ohocíib^ ,a9b4ü*í _ • ,jnft'aí'’-i'E ,3'!<ívr íÉ .cxnA Is ,ohJiHí {A ^íinaii Eberáfii ?I 9.;í59Jn« icsi? Y i^snwSiib ?on38 zoiíanB zovstín ^ r.-Mitoo !r3:4 uJ’ns at>p'.obi¿ j» óeii;p eáu^i .' 3i-rlí>ER¿1 leí ,^Qc:od leí ,£i-toí§ fc '’íirtísc 'ífiaíin tüíf; siciápVc sl'síiop' ¿BÍía na 0Í/O .^ivítS >« ^^iíi¥\SíO. EPIGRAMAS. 1 GEPÍGRAMAS. XII. Rióme:... así Dios te guarde, Que te quiero, Inés, contar Un lance bien singular Que me sucedió esta tarde. Has de saber que un francés Pasó vendiendo calderas... Estame atenta: no quieras Que lo cuente en valde, Inés. Llamólo, ydesque mevido..^ Escúchame con reposo. Que es el cuento más donoso De cuantos habrás oido. Díjele: amigo, ácontento, ¿Cuanto por esa caldera?... ¿No me escuchas?... pues yo muera Sin óleo si te lo cuento. XIU. —¿Qué es cosa ycosa, Constanza? -- —Diréis vos, que yo no sé. — —De esta vez cojido os hé. ¿No es muy buena adivinanza? — I i EPÍGRAMAS. —¿Pero vos, en conclusión, Me la dais?—Cosa es forzosa, Pues digo que cosa ycosa, Constanza.... dos cosas son. XiVTrazando estoy en qué modo Podría escribir ahora Vuestro nombre, mi señora, Yel Don en un verso todo. Sale el efecto diverso. Porque por sílabas salen La señora doña Valen, Yel tina sobra del verso. Pues si entrare el verso con Mi señora Valentina, No es razón ni cosa dina, Porque al nombre falta el Don. Yquitárselo al desgaire Por medir el verso al justo. Es un donaire sin gusto Yun peligroso donaire. 8epigramas. XV. Inés, vos queréis que Andrés Os dé, yque por vos se mueraj Yserá de la manera Que vos lo queréis. Ines. Pues habiéndole hechoJDios Gallego, como sabéis, Si os quiere yos da, vereis Como se muere por vos. XVI. Dice Inés, que nada es Cuanto me pide, yyo luego Digo que nada le niego De cuanto me pide Inés. Inés tanto se comide Que cuanto me pide es nada; Yyo, áquien tanto ésto agrada. Le doy la nada que pide. Ytan liberal he andado. Que, por no pecar de nécio, Cuanto pide con desprecio, Tanto le doy con agrado. EPÍGRAMAS. 9 XVII. Entraron en una danza Doña Constanza ydon Juan; Cayó danzando el galan, Pero no doña Constanza. De la jente cortesana Que lo vió, quedó juzgado Que don Juan era pesado, Doña Constanza liviana. XVIII. Me pedís, Fábio, que os diga Qué sentido doy áqué Célia, sin pensar, os dé Una verde banda óliga. En tomar poco se pierde; Mas yo vengo ásospechar, Que os quiere, Fábio, purgar. Pues os empieza ádar verde. XIX. Ved si la industria de Inés Merece ser celebrada; 10 epigramas. No teniendo la cuitada Con qué cubrirse los pies, Hizo de espinacas tiernas Desatadas con orines, Unos hermosos botines Que le cubren pies ypiernas. Con que los ha reducido Atan grande honestidad, Que ninguno con verdad Jurará que se los vido. Restaque por tal hazaña Se le dé premio ycorona, De la más sucia fregona Que hay en bodegón de España. XX. Si vuestra muger no es casta, Yésto, compadre, os lastima. Echadle la llave encima, Si ésto os parece que basta. Pero no me satisface, Porque ni os libra, ni escapa. Por ser de suerte la chapa Que qualquiera llave le haze. EPÍGRAMAS. r Para semejantes cosas Que son de tanta importancia, Sangrías en abundancia Suelen ser maravillosas. Pero el remedio solene Que el demonio dió al pintor, Es de todos el mejor, Compadre, yel que os conviene. XXiHay en el cielo segundo La estrella de Hermes famosa, Yrefiérese una cosa La más donosa del mundo. No saben quién la refiere. Mas vo sabré de él lo cierto, Si sé quien es, yno es muerto. Si lo hallo, yél quisiere. XXI L Dizen que Siringa era Lo que después fué jeringa. Porque le faltó áSiringa Una ayuda en la carrera. 12 EPÍGRAMAS. Otras no alcanzan un pan, Yaquesta de Pan huía. Que con la beldad se cria Tan descortés ademan. Criada eti ocio yregalo. Sin hilar como mujer, No le debía saber Bien ásecas pan tan malo. Mas Pan, por dárselo ásecas. Corrido de correr, di 3 En que la que nunca hiló Diese cañas para ruecas. XXIII. —«Quedo estoja; déjame en paz, No me impidas mi descanso;»— Dijo el corderino manso Perseguido de un rapaz. —«Toma consejo mejor; No hagas en tí experiencia, Que la ofendida paciencia Suele volverse furor.» epigramas. XXIV. Cielo son tus ojos, Juana; Cielo dispuesto állover, Pues siempre suelen tener Nubes, átarde ymañana. Relámpagos, agua ynieve Son perpetuo desconsuelo; Si Dios no tiene otro cielo Nunca Dios allá me lleve. XXV. Amor es una tinaja... Diréisme que es desvarío, Yque es error éste mió De un hablador de ventaja. Pues yo sé bien, si es error, Que no nos oigan por eso: Ya me retracto, yconfieso Que tinaja no es amor. XXVI. De la boca de Inés, puedo Como testigo afirmar •14 EPÍGRAMAS. Que se queda por llegar Alas orejas un dedo. Ysi áreir le provoca Quien le contare consejas, Quedan atrás las orejas Ysube arriba la boca. XXVII. Juana espera la venida De su marido; yno entiendo Por qué no viene, teniendo La mujer tan mal sufrida. Mal haze; no se detenga Ni pierda ésta coyuntura, Si no quiere por ventura. Venir tarde quando venga. XXVIII. Tus cabellos estimados Por oro, contra razón. Ya se sabe, Inés, que son. De plata sobredorados. Pues querrás que se celebre Por verdad lo que no es, EPIGRAMAS. l5 Dar plata por oro, Inés, Es vender gato por liebre. XXIX. Si tu mal diera en él cura Sin que te cupiera parte, No era menester curarte, Como el cura no se cura: Mas pues el mal se te atreve Más que al cura, bebe, Inés, La zarzaparrilla un mes Ya que el cura no la bebe. XXX. Bellos ojos tienes, Ana; Mas porque, ámi parecer, Se inclina alguno átener ' Por tan bellos los de Juana, Haz que te preste los suyos, Yálzate después con ellos. Que no es bien que ojos tan bellos Se diga que no son tuyos. 2:2 EPÍGRAMASXLV. Del mal que Inés ha escapado Escapó consolo-un ojo, Ymaldito sea el enojo Que de perdello ha tomado^ Haze su cuenta, que Dios No le hizo agravio alguno;. Si de los dos perdió uno, De los tres le quedan dos. XLVI. Cierra la puerta, Rufina-, Porque de no estar cerrada No te halles malograda Como tu hermana Marina. Pero si no tienes gana De cerrar ni de encerrarte. Debes querer malograrte Como Marina tu hermana. XLVII. Donde el sácro Bétis baña Con manso curso la tierra,. EPIGRAMAS. Qu’ entre sus muros encierra Toda la gloria de España, Reside Inés la graciosa, La del dorado cabello; Pero ¿á mí qué me vá en ello? Maldita de Dios la cosa. XLVIII. Tu nariz, hermana Clara, Ya vemos visiblemente Que parte desde la frente; No hay quien sepa donde para. Mas, puesto que no haya quién. Por derivación se saca, Que una cosa tan bellaca No puede parar en bien. XLIX. Magdalena me picó Con un alfiler un dedo; Díjela, picado quedo, Pero ya lo estaba yo. Rióse ycon su cordura Acudió al remedio presto; EPÍGRAMAS. Chupóme el dedo, ycon ésto Sané de la picadura. L. Si enviudar os conviene, Compadre, no es tan barato. Como pensáis ese trato, Porque la rapaza tiene Mas almas que tiene un gato. Pero dejadla vivir Asus anchas, yno dudo Que presto os vereis cornudo... ¡Ay Jesús! Quise decir. Que os vereis presto viudo, LL No es delito contra el Papa Reiros, señor Centeno; Pero no tengo por bueno Que se ria vuestra capa Ysi ropero que os fíe Nueva capa no teneis. Mejor será que lloréis, Cuando la capa se rie. EPÍGRAMAS. 25 LII. Tiene Inés por su apetito Dos puertas en su posada; En una un hoyo ála entrada, En otra colgando un pito. Esto es avisar que quando Viniere alguno pidiendo Si ha de entrar, entre cayendo. Si no cayendo, pitando. LUI. Mostróme Inés por retrato De su belleza los piés; Yo le dije: «eso es, Inés, Buscar cinco piés al gato.» Rióse: ycomo eran bellos, Yella por extremo bella. Arremetí por cojella Yescapóseme por ellos. LIV. Revelóme ayer Luisa Un caso bien de reir; 26 EPIGRAMAS. Quiéretelo, Inés, decir, Porque te caigas de risa. Has de saber que su tia... No puedo de risa, Inés; Quiero reirme, ydespués Lo diré cuando me ria. LV. En un muladar un día Cierta vieja sevillana. Buscando trapos ylana, Su ordinaria granjeria. Acaso vino áhallarse Un pedazo de un espejo, Ycon un trapillo viejo Lo limpió para mirarse. Viendo en él aquellas feas Quijadas de desconsuelo. Dando con él en el suelo. Le dijo: «maldito seas.» LVI. Tuve por la más liviana Mujer del mundo yo áInés; EPIGRAMAS. 27 Dize Ana que no lo es, Yen sí lo echa de ver Ana. LVII. ÁUNA DE MUCHOS. Dá ácada amante Guiomar, Por excusar sus porfías, Del dia un hora, ymuchos diás Le faltan horas que dar. LVIII. ' Á UNO MUY GORDO DE VIENTRE YMUY PRESUMIDO. DE VALIENTE. No es mucho qu’ en la ocasión, Julio, muy valiente seas. Si hazes quando peleas De las tripas corazón. LIX. No juguéis más por mi vida Tan mal juego, bella Juana, Pues podréis veros mañana Cansada yarrepentida. Ved si os quadra el que sé yo;^ 28 EPÍGRAMAS. Qu’ estando en él ocupada Podrá ser veros cansada, Pero arrepentida nó. LX. La ventaja, Catalina, Qu’ el color del oro fino Que de las Arabias vino Haze al de la plata fina. Ésta le haze ymayor El color de tus cabellos, Aquien la industria haze bellos, Asu natural color, Quando se descuidan dellos. LXI. Cierto jurista abogado Juraba por su provecho, Que había todo el Derecho En una noche pasado. Creyóselo el litigante. Sin ver que^si lo pasó, Fué porque eUlibro mudó Para limpiar el estante. epígramas. LXII. La escopeta yla muger Dizen que son de igual costa: Dos escopetas, Acosta, En tu casa has menester. Mira no tomes áClara Por la otra, si te aprestas. Pues en cozes yrespuestas Lo mismo es quando dispara. Pero ácargarlas te enseña, Oharás un grande yerro. De pólvora la de hierro, Yla de hueso de leña. LXIIl: Ya la verde primavera Pasó, yel ardiente estío, Yel otoño ya vá fuera Precursor del tiempo frío. Ya los dias son pequeños. Ya empieza nieve ácaer; Ya es tiempo, Inés, de volver Los cuchillos ásus dueños. So epígramas. LXIV. Mucho ha sentido Leonor La tardanza del marido; Mas paréceme que ha sido Llama de estopa el dolor. Porque ya dizen que toma La tardanza de manera, Que ya no espera, sí espera Que la codicia la coma. LXV. Obregon en solo un año Se empeñó en gran cantidad. Porque la necesidad Le hizo tomar ádaño. Mas deudas nuevas yviejas Todas las pagó en un dia, Porque dió cuanto tenia Hasta no quedarle orejas. LXVI. Compadre, pues me queréis Tanto como publicáis. EPÍGRAMAS. 3j Ruego áDios que no seáis Aquello que parecéis. Porque no me ha dado gusto Ver que la jente sospecha, Que sois de vuestra cosecha Lo que parecéis al justo. LXVII. Si qualquier piedra pesada Por las entrañas adentro De la tierra corre al centro, Qu’ es el fin de su jornada, Yel deber pesa lo mismo; ¿Cómo al que debe yno paga, La tierra no se le traga Hasta llegar al abismo? Lxviri. Aechar el ojo en remojo Fuiste, Juana, ycon donaire Diz que echaste el ojo al aire: ¡Mira tú áqué echaste el ojo! Gallego era el aire, yluego Se te entró áhacerte mal; redondillas. L DIÁLOGO ENTRE UN G.A.LAN YEL ECO. Calan. En este lugar me vide Cuando de m¡ amor partí; Quisiera saber de mí. Si la suerte no lo impide. Eco. Pide. Calan. Temo novedad ótrueco, Que es fruto de una partida; Mas ¿quién me dize que pida Con ua término tan seco? Eco. Eco. Calan. ¿Laque siguió con tal priesa Las pisadas de Narciso? La que por Júpiter quiso Ser contra Juno traviesa? Esa. Eco. 40 REDONDILLAS. Galan. ¿Qué andas por aquí buscando, Bella ninfa? ¿Es átu amor, Ovencida del dolor. Andas tus males llorando? Eco. Ando, Galan. Así Narciso te vea Con más piedad que solia, Que informes al alma mia De las cosas que desea. Eco. Sea. Galan. Respóndeme, pues, del cerro Cavernoso: ¿haberme ido Fué yerro, no habiendo sido Necesario mi destierro? Eco. Yerro. Gal.\n. Hora debió ser menguada, Donde reinó el interés; La lealtad yfé de Inés ¿Qué han medrado en mi jornada? Eco. Nada; G.VLAN. El caso vá descubierto,- Algún desconcierto ha hecho; ¿Es cierto lo que sospecho De haber hecho desconcierto? Eco. Cierto. Galan. Ego. Galan. Eco. Galan. Eco. Galan. Eco. Galan. redondillas; 41 ¿Vístele romper el hilo Que anudó nuestra amistad? No quieras con liviandad Hacerme cera ypavilo. Vilo. Avilo no hay que dudarse, Yo te doy entera fé; Mas lo que viste ¿qué fué? ¿Fué olvidarme ófué mudarse? Darse. ¡Qu’ en tales trances ypuntos Inés con otro se halla! Di cómo los viste, ycalla Las circunstancias yadjuntos. Juntos. Ella fué liave sin lastre, Que dió conmigo al través' Y¿de qué calidad es El autor de mi desastre? Sastre. Mira no se lo levantes; Antes que la conociese Pudo ser que sastre fuese, Mas no en tiempos semejantes. Antes. Eco, 42 redondillas. Galan. Pues ya no usando el oficio, ¡Que mucho es que se engañase! ¿Quién la obligó áque olvidase Mi tierno amor yservicio? Eco. Galan. Vicio. Acaba de resumirte: De este vicio yperdición, ¿Cuál fué la cierta ocasión? Que tenga yo que servirte. Eco. Galan. Pues presto vine más tarde Para corazón tan vario; ¿Quiere bien ámi contrario? Dímelo, así Dios te guarde. Eco. Arde. Gal.an. Arda, pues tan poco valgo. Que dejo arder esos fuegos; ¿Resistió mucho álos ruegos. De ese venturoso hidalgo? Eco. Galan. Algo. ¿Las amorosas porfías Yrecaudos importunos Duraron meses algunos? Dilo, pues que lo entendías. Dias. Eco. REDOÍiDILLAS. 43 Calan. La paga parece breve; Ypues que lo redujeron Adias, di cuantos fueron Aunque mi mal se renueve. Eco. Nueve. Calan. Corta en palabras anduvo, Propiedad de vizcaínos; Y¿hubo acaso en los vecinos Quien tanta ventura tuvo? Eco. Hubo. Calan. Pues ápropósito llega, Dime el nombre sin tardanza De aquel que el mar en bonanza Yel viento ápopa navega. Eco. Vega. Calan. Primero que me partiese Tuve yo dél mala espina; ¿No es Vega, junto ála esquina Con quien tuve el interese? Eco. Ese. Calan. ¿Que cometió aquel delito Que todos saben del trigo. Por quien le vino el castigo Que en flor lo dejó marchito? Eco. Chito. REDONDILLAS. 44 Galan. ¿Que calle:* Donosa estás. ¿No fué público el engano, Yél no me ha hecho mas daño Que yo le haré jamás? Eco. Mas. Galan. Al fin su amor fué al desgaire; Debió ser, porque en efeto Cuanto le di fué un soneto Yotros versos de donaire. Eco. Aire. Galan. Yo se los di por dinero De más valor yprovecho; Mas ¿qué son versos en pecho Sin amor, hecho de acero? Eco. Cero. Galan. Por experiencia lo vi, Que realmente en mis amores Codició fruto, yno flores; ¿Tú no lo entendiste así? Eco. se Galan.iCómo la ingrata olvidó Lo que mostraba estimar! Yél ¿de qué ardid supo usar, Que tan presto la rindió? Dió. Eco. REDONDILLAS. 45 Galan. Acertó, yes el decoro Que ha de guardar el que ama; Pero ¿qué le dió ála dama Que tan sin término adoro? Eco. Oro. Galan. Artillería es que expugna La mayor fuerza de amor: Y¿hubo acaso en su favor Del galan tercera alguna? Eco. Una. Galan. Dígolo porque esta allana Cualquier duda yla atropella; Bien sé que fué hermana della, Pero no sé cuál hermana. Eco. Ana. Galan. Si alguna tercera hubiere, Esa ha de ser, yotra no; La madre ¿cómo calló, Visto el deshonor que adquiere? Eco. Quiere. Galan. Mis versos quisiera solos Cobrar, pero no me atrevo; ¿Diólos al amante nuevo, Opor ventura escondiólos? Eco. ^Diólos. 46 Galan. Eco. Galan Eco. Galax Eco. Galan redondillas. ¡Que átal cosa se dispuso La desenv'uelta muchacha! ¿Y él puso en los versos tacha, Sabiendo quien los compuso? Puso. Hallaríalos oscuros. Versos inútiles, cojos, Duros, bajos, ytan flojos. Que se caen de maduros. Duros. .Bien sabe de cortesano; ¿No está llano que en blandura Son sin igual, yen lisura, Yen estilo castellano? Llano. Pero el sugeto fué indino. No me espanto; ¿y la infiel Vino ámurmurar con él También del verso divino? Eco. Vino. Galan. ¿Quién tan gran maldad hiziera Por un amante segundo? ¿Cómo ha de llamalla el mundo Cuando el caso se refiera? Fiera. Eco. REDONDILLAS. Galan. Poco es fiera, yo le hallo Mejor nombre que le dén; Mas calla, que yo también Me corro de publicallo. Eco. Callo. Galan. Que sufra yo una querella Tan justa no quiera Dios, Muera el uno de los dos; ¡Cuál será, di, ninfa bella? Eco. Ella. Galan, ¿La palomilla sin hiel Ha de morir? ¡ay dolor! ¿Cuál hallas tú que fué autor De este delito cruel? Eco. El. Galan. Pues muera, que yo no soy De quien es bien que se alabe. ¿Cuándo quieres que le acabe Porque resoluto estoy? Eco. Hoy. Galan. Mucha priesa es para mí; Por hoy no me determino; Oye otro nuevo camino Mejor del que yo entendí. Di. 47 Eco. redondillas. Sospecho que estás contenta. Alegre estoy, vive Dios; Mas oye un punto sutil; ¿No pusiste allí un candil?' ¿Cómo me parecen dos? Pero son preguntas viles; Ya sé lo que puede ser: Con este negro beber Se acrecientan los candiles. Probemos lo de pichel, Alto licor celestial; No es el aloquillo tal Ni tiene que ver con él. ¡Qué suavidad! qué clareza! Qué rancio gusto yolor! Qué paladar! qué color! ¡.Todo con tanta fineza! Mas el queso sale áplaza. La moradilla vá entrando, Yambos vienen preguntando Por el pichel yla taza. Prueba el queso, que es extremoEl de Pinto no le iguala: Pues la aceituna no es mala. Bien puede bogar su remo. REDONDILLAS. Haz pues, Inés, lo que sueles Daca de la bota llena Seis tragos; hecha es la cena. Levántense los manteles. Ya que, Inés, hemos cenado Tan bien ycon tanto gusto, Pareze que será justo Volver al cuento pasado. Pues sabrás, Inés hermana. Que el portugués cayó enfermo. Las once dan, yo me duermo; Quédese para mañana. REDONDII-I-AS. III apólogo. EL O.ATO CODICIOSO. Qu’ en los gatos hay codicia Como en hombres, pareció Quando áuna palma subió Uno lleno de malicia. No contento de cazar Sabandijas en la tierra, Alas aves hacer guerra Pensó, sin poder volar. No se detuvo en escalas. Mas creyó lo que no es. Que pueden ligeros piés Suplir por velozes alas. Ytodas sus valentías Vinieron áfenecer. En estarse sin comer Tres noches con sus tres dias. RF.iX)NDlI.LAS. Al fin viéndose apurado Sin comer ysin cazar, Sin fuerzas para bajar Se arrojó desesperado. ydando en la tierra dura Con todo no se mató, Que la suerte le guardó Para mayor coyuntura. Qu’ en ésto tengo certeza. Que aquel que intenta robar Si de una logra escapar Se rompe al fin la cabeza. 58 REnON'On-t-AS. IV. diálogo entre dos perrillos. ¿Cómo os llamáis, gentil hombre? —Zarpilla, señor, me llamo. ;Pues por qué?—Porque mi amo quiso ponerme este nombre. —¿Quién sois, óde dónde, ócuyo? —Gozquejo soy sevillano, Vde un alcaide inhumano, *que ojalá no fuera suyo. —¿Tan mal te vá en su posada? ¿qué es ésto de par del ojo? —Si no lo habéis por enojo, sacóme una rebanada. —¿De dónde, cómo ópor quién? —Daré relación cumplida del discurso de mi vida, para que lo entendáis bien. Yo, señor, nací en Sevilla REDONDILLAS. de padres gozques honrados, yentonces por mis pecados no me llamaban Zarpllla. Era un sastre áquien servía, ycon los años aviesos vine áquedarme en los huesos de lo poco que comía. Dióme después un bellaco en el pié con un tedri-Uor considerad un gozquillo, hambriento, cojuelo yflaco. Todo el dia echado al sol de tal manera me vi, que no diérades por mí lo que vale un caracol. Viéndome en tan mala vida, acordé buscar señor que me tratase mejor en esto de la comida. Fuíme de mi amo el sastre,, di conmigo donde estoy, yquán venturoso soy lo vereis en mí desastre. Topé un señor de buen arteque me quiso en pocos dias, 6o REOO'NOII.I-AS, puesto que mis monerías Ydonaires fueron parte. La pasada vida estrecha yla codicia del pan me hacian ser truan sin serlo de mi cosecha. Daba saltos en el aire, triscaba por complacel le, Vacertaron ácaelle estas cosas en donaire. Ycon esto me hartaba: limpiéme que estaba sucio, púsemetan gordo ylucio que mil gozques me envidiaban. Yestando así, sucedió que un gato, mi compañero, comió ámi amo un silguero que privaba como yo. Siendo mi amo informado del homicida cruel quisiera vengarse de él; mas no quiso mi pecado. No acertó donde él quisiera ni donde quisiera yó; que de acertar, si acertó. REDONDILLAS, que acertar nunca debiera. Yo estaba en el otro cabo, yviendo el golpe venir con el temor de morir hice broquel de su rabo. Fué tan bellaco el broquel que lo rebanó por medio, yrebanó sin remedio cuanto abroquelé con él. Llevóme el cruel ingrato lo que falta de esta pieza; yasí pagó mi cabeza lo que hizo la del gato. 6i 62 LETRILLAS. V. EL AMOR PROPIO, (Imitación de un Apólogo.) Quiso Mercurio saber, Juzgándose sin segundo, La estimación que en el mundo Su deidad pudo tener. Yhalló ser necesario Para enterarse del hecho, Irseá la tienda derecho De un insigne estatuario. En ésto, pues, resumido, Hizo al punto su viaje. Mudando el divino traje Para no ser conocido. Sin mirar cuán fácil es Al escarbar la gallina. Descubrir la aguda espina i REDONDILLAS. Que le lastima los pies. Vido llena la oficina De tablas artificiosas, Todas de dioses ydiosas De belle^ peregrina. También vió la suya entr’ ellas, Que á su parecer ultraja Las demás, con la ventaja Qu’ el sol hace álas estrellas. Hallóse átodo presente El artífice discreto, Con quien el Dios inquieto Tuvo el coloquio siguiente; —Esta tabla principal de Júpiter, ¿cuánto vale? —Esa de ordinario sale Vendida en medio real. —¿Y ésta de la Diosa Juno En qué se suele vender? —Esta, por ser de mujer. Suele venderse por uno. —¿Y ésta del famoso Dios Mercurio, en qué sueles dalla? 63 REDONDíLLAS. "O Vílí. IJEFINICIÓN DE LOS CEXOSSon los celos una guerra Que aflije, asombra yquebranta^ De quien la tierra se espanta Yde quien tiembla la tierraNunca dejan sosegar Al corazón que maltratan; En solo un momento matar» Tardando un siglo en matar. Son parasismo cruel, Que atemoriza ysuspende; Son rayo qu" el pecho hiende Yse queda dentro dél. . Son perro que está ladrandí» Yvelar hace el sentido; Sueno que le trae dormido Por momentos despertando,. Son una antigua querella,. So» fuerza yson voluntad;. REDONDILLAS. Enemigos de -verdad. Por ser tan amigos de ella. Son jueces tan esquivos Que lo porvenir castigan; Adar libertad se obligan Yhacen los libres cautivos. Son una larga avaricia Yun tributo de cuidado, Que después que se ha pagado Se debe con más justicia. Son un verdugo feroz Ainfames obras.sujeta, Yun pregonero, secreto Que habla sin lengua ni voz. Son mar de tormenta ycalma Donde nadie nos defiende; Hierro qu’ en el alma prende Yse arranca con el alma. Ponen la paz en destierro, Yson una piedra imán Que continuamente está® Trayendo por fuerza el hierro. Caminan hacia el olvido Yno paran donde llegan; En lo porvenir se ciegan, redondillas. Yven lo que no ha venido. Tienen la envidia por madre Yde amor van procediendo, Mas vuelven luego en naciendo A' enjendrar su mismo padre. ¡O enredo largo yprolijo. Donde tal milagro se hace, Qu’ el hijo del padre nace, Yel padre nace del hijo! ¿Quién me, librará de tí? Pues ya con dolor eterno Vivo en perdurable infierno, Ovive el infierno'en mí! REDONDILLAS. IX. OTRA DEFINICION. Temo obedecerte tarde. Ya que rehusar no puedo: Ser temerario de miedo No es dejar de ser cobarde. Si acierto, ósi desvarío. Solo que obedezco muestro: El atrevimiento es vuestro. Pues mi corazón no es mió. Yno me faltan razones • Para vivir recatado, Si arguye trato doblado Tener vos dos corazones. Yen fin, pues es vuestro intento, Diré lo que celos son; Que donde no hay corazón, No hay miedo ni atrevimiento. Son celos, sin tener sed. Un amor, que con porfía 74 redondillas, Ycon sed de hipocresía Del miedo empezó ábeber. De nada se satisfacen: Son escrupuloso enredo, Proceden de amor ymiedo Porc^ue no mueren ni nacen. Entre dudar ycreer Vacilando perseveran; No son nada, si algo fueran Pudieran dejar de ser. Ilusión acreditada, Lucifer en presumir. Con Dios quieren competir En hacer algo de nada. Mina de eterno despecho Allá en el alma metida. Infiernos son de por vida Portátiles en el pecho. Laberintos fabricados De contrarios pensamientos, Yguerra de entendimientos, Muertos por ser condenados. Fijo en la imaginación Tienen todo el movimiento. Y'a natural, ya violento. REDOKDtLLAS^ 1( aes todo trepidación. Destierra lo muy pesado Del agua las avenidas, Incendios son de por vidas Yaireen la mano apretado. Son todo lo que tenemos. No admiten ningún abono, Otro cáos ynuevo tono Mixto de muchos extremos. Son acidente traidor Asu propia causa ingrato. Influencias de recato Yexalaciones de amor. Son cosecha del ausencia. Archivos de la tristeza. Fuerza que hace flaqueza Que excede átoda violencia. Solícitos, porfiados, Tímidos como furiosos. Son compitiendo envidiosos. Poseen desconfiados. Viven siempre en emboscada. Son ofensa presumida. Tienen tanto de creida Que parece averiguada. 76 redondillas. Son fantástica obediencia Yasí honrosa locura, Presumen de arquitectura Ytachan correspondencia. Procuradores de pena. Cargados de informaciones, Juez que por presunciones Adar tormento condena. Son relámpago antojado. Rayos de furor, después Solo sobre si es no es Pleito ytribunal formado. Son sueños que quitan sueño Yde pesadumbres junta, Tiro que áotra parte apunta Yrevienta contra el dueño. Agasajada violencia Enójanse sin por qué. Quieren derribar la fé Yempiezan por la paciencia. Curiosidad insaciable. Malicia de sed ardiente. Hacer cierto lo aparente Ylo imposible palpable. Parecen demostraciones. REDONDlrXAS. 77 Son pesadas liviandades: Sus mentiras yverdades Fúndanse en supersticiones. Vencen en puro temor Más que el esfuerzo vencido: Si apaciguan el ruido, Lo hazen mucho mayor. Todo le aprieta yle duele. De sombras hazen cimiento: Son un molino de viento. Que con qualquier aire mue'e. Son pólvora refinada Que el daño la manifiesta; Ode Ministros respuesta Que hallan medio entre algo ynada. Siéntense, pero no hay vellos; Cánsanse con la razón. No ven calva la ocasión Ytráenla por los cabellos. De Amor cubierto bajío Tampoco se fían de sí; Temático frenesí De calentura yfrió. Es el inquirir su oficio. Ciegos Ministros de Amor: I 8REPONDII-LAS. Averiguar lo peor Tienen por mayor servicio. No ven con ojos abiertos, Ycon sol andan áoscuras Lluvia ymezcla de locuras; Pesadilla de dispiertos. Duermen en cama de espinas, No hallan seguro lado: Atodos los que han minado, V'^uelven áhazer contraminas. De asombros de ajeno bien Alimentan los sentidos: Sin ojos, lengua ni oidos. Tras que oyen, hablan yven. Cuanto encuentran fiscalizan. De todo sacan veneno; Si algo tienen de bueno. Es que no contemporizan. Siempre dan malos consejos, Buscan lo que no procuran: De cerca no se aseguran, Ysaben matar de léjos. Tornasolados colores Con indiferentes visos. Dan equívocos avisos, REDONDILLAS. Linces para \-er temores Diferencian de sospechas En no dejarse fundar, Cuánto va de sospechar Adar las cosas por hechas. Carcoma que no se cria De evidente gloria ajena, Porque madruga la pena Desde cuando se temia. De agüeros sacan afrenta: Desconfianza obstinada. Ceros que no siendo nada Hazen infinita cuenta. Son una eterna querella. Mal que no consiente calma, Yfraguándose en el alma Se quedan por fragua della. Buscado desasosiego. Vida entre brasas yllama, Aunque más parece llama Qu’ está en el aire su fuego. Son seminario de duelos. Ansia en el alma arraigada; Si son celos, no son nada; Si son algo, no son celos. 79 REDOTTOILLAS. XI. ÁLOS CUARTOS SELLADOS. Una vez uno ¿hay alguno Que pueda dezir qu’ es dos? Pues yo sé quien (y no es Dios) Hizo dos una vez uno. Si osara dezir quien es Por enigma ócomo fuere, Es quien hará, si quisiere. Que una vez uno sean tres. Déjome entender de alguno Como una vez uno es dos. Si me entiende, ruegue áDios No sean tres una vez uno. Más claro queréis que vaya: Perdonadme, que no puedo; Que eá^alto de cuerpo el miedo Que me haze estar áraya. Lugar es bien oportuno Ver que una vez uno es dos. redondillas. 87 Por juzgar que quien sin Dios Hizo dos una vez uno. Mas tengo por más llaneza Tener pop averiguado, Qu’ en el contar se ha trocado La vieja naturaleza. Yasí no estrañe ninguno Ver que una vez uno es dos. Sino crea, como en Dios, Que una vez uno no es uno. Pronóstico es harto malo Que amenaza nuevos males; Buenos fueran hospitales. Mas ésto es mucho regalo. Facía tona vita ognitino: Que si una vez uno es dos. Una vez uno es un Dios Que juzga el una vez uno. \ 88 REOO^DH.LAS. XII. ÁDOSa ISABEL DE URREA. Senor3 dona Isabel, Amor que en mi libre pecho Por su pasatiempo ha hecho Lo que se esperaba dél. Favorece cuanto halla Que me ofende, porque gusta Que siendo mi queja justa No tenga de quien formalla. Dize que no hay culpa en vos Yoblígame áque lo crea: No dá causas, pero sea; Quede este juicio áDios. Yquede también mi queja. Aunque no sé si es malicia, Ysi tiene óno justicia Quien tan libre della os deja. Quejarme del mismo Amor No hallo que hay para qué; redondillas, Qu’ en mil ocasiones fué Causado yno causador,. Si encendió en llamas después Cuanto álas manos le di, Mire quien vive por sí Qu’ el haze como quien es. Pues si de mí mismo fundo Queja alguna, no es razón; Que yo sigo la opinión Mas justa que tiene el mundo. Yaunqu’ este caso es violento, Descubre tal calidad Qu’ el alma yla voluntad Prestaron consentimiento. La fortuna no es de quien He de quejarme tampoco; Ni soy tan ciego ni loco. Que quiera dar mal por bien. Pues es evidencia clara, Que para mi pretensión Me dispuso la ocasión, Si hubiera quien le ayudara. Pues de mis ojos no es justo: Por ellos al alma vienen Los bienes que la entretienen 90 REEKJNDILLAS. En sus agravios con gusto. Yes poner esto en olvido Dalla ála razón de mano, Ser ámis ojos tirano, YáDios desagradecido. Del tiempo no puede ser, Que suele causar bonanza, Ycontra toda esperanza Me trajo ávuestro pe.der. Yen la fortuna que sigo Podrá ser que ordene Dios Qu’ el tiempo haga con vos Eo que Amor hizo conmigo. Pues considerado bien, ¿Vióse mayor confusión Que quejarme con razón. Sin averiguar dequién.^ Yasí acuerdo reportarme, Yno venirme áquejar De mas quede no hallar Señora, de quien quejarme. redondillas. XIII. A. LA MISMA. Señpra dona Isabel,. EJ verme devos ausente No lo estrañas ni lo siente Mi pensamiento fiel. Porque supo retrataros. En mí tan al natural. Que tengo por un igual Al veros, el contemplaros. En mí gozo un bien estrañoSin miedo ávarias mudanzas; Yen mí están mis esperanzas Con hoja yflor todo el año. En mí os hablo, yen mí os veo.,. Yen mí'sin impedimento Suelec.onseguir su intento Msi desenvuelto deseo. Mas dizen, ycon derecho -Mis ojos, que pues os vieron, 92 redondillas. Que del bien que me adquirieron Usurpo todo el provecho. Piden como áverdaderos Autores del bien que tengo Les dé parte, yasí vengo Por dársela, siempre áveros. REDOSmU.AS. XIV. CONSEJOS kUN.A. VIUDA. Deja el llanto *y la tristeza, Gloria de las Isabeles, Que son verdugos crueles De tus años ybelleza. La pérdida del marido. Considera que pasó, Yal pasar no reparó Cosa de lo ya perdido. Ysi sustentas la herida Siempre abierta del dolor No promete bien mayor Del que le dás átu vida. Porque la tienen de suerte Tus lágrimas ycrueldad, Que la luz de tu beldad Se ha vuelto sombra de muerte. Si quieres ver manifiesto El ciego error en que estás, redondillas. Toma el espejo yverás El estado en que te ha puesto; Porque visto el daño, espero. Compadecida de tí, Que recibirás de mi Eo que aconsejarte quiero. Deja el triste luto aparte. Pon los alegres doseles, Yarma la cama en que sueles •Con tu Adonis recrearte. Ardan los ricos pebetes Que en tus regalos consumes, Yusa de nuevos perfumes Yde varios ramilletes. Cubre de perlas el cuello Dá lustre ála tez hermosa. Cobra tu color de rosa Yesparce al viento el cabello. Ponte la rica cintura Con los curiosos zarcillos, Los brazaletes yanillos Adorno de tu hermosura. Haz ventana para ver Los ratos desocupados, Desvanece álos mirados redondillas. Si lo mereeiesen ser. TUS ojos cojan ylleven Las banderas ydespojos De las almas ylos ojos De los que áverte se atreven. La arpa ya olvidada encuerda, Tañe ycanta letra mia; Pues que tu dulce armonía Con la del cielo concuerda. Bebe clarete, que quita Melancolías yalegra; Di mal luego de tu suegra Yande la risa yla grita. Recibe ábrazos abiertos Cualquier placer que viniere; Si Venus algo pidiere, No te acuerdes de los muertos;" Porque en cualquiera sazón Que madama se declara. Mas vale vergüenza en cara Que mancilla en corazón. Tus aflijidas doncellas, Que ya no serlo desean, Ten por bien que no lo sean; Serás adorada de ellas. 102 REDONDILLAS. XVIII. ÁLAZARO DIAZ. Yo, Lázaro, amigo mió. Deseo ei dia que os vea, Como la tierra desea, De seca, el fértil rocío. Cultivada con los ojos, Que es lo que importa, pues Dios La hizo estéril sin vos. Llena de espinas >abrojos; Yhabiéndola puesto átalla. Vendrá por vos áquedar Dispuesta para llevar Lo que quisieren echalla. Yes fuerza yrazón que lleve. Sobre tan buena labranza, Versos en vuestra alabanza, Como fruto que se os debe. ^redondillas. i<x3 XfX. EL |:SCLAVO.. (l). Esclavo soy, pero cuya Eso no lo diré yo; Que cuyo soy me mandó Que no diga que soy suyo^ Cuyo soy, jurado tiene De ahorcarme si lo digo; Líbreme Dios de un castigo (1) El Esctavo es una de ías composiciones más ceie^ Soradas de Baltasar ,del Alcásjar» B^ste decir para elpgio qu& Lope de Vega en su linda comedía titulada los melindres DE Beus.v hizo una glosa de los cuatro primeros versos de tan popular poesía en la escena ^dei acto primero. En la Historia moral del Dios Momo refiere padre, Noydens, que deseando un sacer(íote que sacaba los espiritus'áuna villana, probar la habilidad música del Diablo, le dijo que cantase, yel maligno,- acompañado de la vihuela que tocaba la endemoniada, prormmpió,cn eSita copla: Esclavo soy, pero el cuyo No puedo negarlo, yo, . Pues cuyo soy me mandó Que dijese que era suyo I’ues al infierno me envió. Como se vó, la fama de las poesías de Baltasar del Alca*? zar había llegado hasta á los reinos in>>sib|^s,. 104 REUOMI)ILLAS. Que átales términos viene. ¿Yo horro, siendo de un cuyo Tal cual quien me cautivó? ¡Bien librado estaba yo Si dijera que soy suyo! Ando áganar para mí, Mas no quiero libertad; Que esta de mi voluntad Por ser esclavo la di. Harto he dicho; pero cuyo Puedo yo ser, eso no Dígalo quien me mandó Que no diga que soy suyo. Púsome en el alma un clavo, Su dulce nombre yla ese. Porque ninguno pudiese Saber de quien soy esclavo. Quien quisiere saber cuyo Lea donde se escribió, Yverá quien me mandó Que no diga que soy suyo. Quiero al fin decir quien es Si no me lo estorba el miedo. Soy de Inés!,.. ¡Perdido quedol Señores, no soy de Inés, REDONDILLAS. Burlando estaba en el cuyo, Mal haya quien me engañó. ¡Que eu mi seso estaba yo De no decir que soy suyo! io5 redondillas» XX. VFAMILIAR Asu AMIGO FRANCISCO PACHECO^ El que sustentar quisiere Vuestra amistad, buen Pacheco, Ha de hazer un grande trueco. De sus cosas, si pudiere. El deseo, porque afloje, Envial lo áGibraltar, Yponer en su lugar Otro que menos congoje. La voluntad, que se estima Con razón por don divino, Trocalla con el vecino. Dando dineros encima. Procurar que el corazón, Si no hay áquien dallo áferias. Haga callo en sus miserias Donde dé la sinrazón. - Pero como no nací Tan libre, que pagar pueda redondillas. Lo que debo en la moneda Con que vos compráis de mí; Duéleme que se suspenda Sin causa el venirme áver^ Porque no quiero entender Lo que no es razón qu’ entienda. No mas; gozad en buen hora, Sin torcer la voluntad, La gustosa libertad, Pues es en vos tan señora; Yo pasaré en vuestra ausencia Bien ómal con mi deseo: Alegraréme si os veo Si no, prestaré paciencia. ’ io’7 KKDONUII-I.AS. lOS XXI. COMPAR.ACION ENTRE L.A GOTA YEL AMOR. Tengo la cabeza rota, En esta canta tendido, Del cruel dolor herido, Que el médico llama gota. Las horas qu’ el sufrimiento Con el alivio cobraba, Nueva fuerza yse aprestaba Para el futuro tormento. Considerando mi mal Yel que padece un amante, Hállele tan semejante, Yel martirio tan igual. Que vengo ádar por sentencia, Compadre mió yseñor. Que entre la gota yamor No hay ninguna diferencia. La gota generalmente De un humor caliente empieza. 4 REBONDUXAS. Que corre de la cabeza Como de su propia fuente; Si la gota quita el sueño, La paciencia yel comer, No es amor ni suele ser Mas hidalgo con su dueño: Ysi el cuitado paciente Aves entona diversos, El amador hace versos Que descubren lo que siente, En las coyunturas duele Ea gota con más vigor, Yen coyunturas amor Hacer maravillas suele; Ysi suele dar en cama La gota con el mas fuerte. Amor de la misma suerte Con el mamante ysu dama, Cuando el mal al pié desciende Yel dolor hiere sin tasa, La sombra yaire que pasa Todo lo agravia yofende. Así quien de veras ama Tales celos forma ycria. Que aún el aire no querida lOf) no LETRILLAS. Que le tocase ásu dama. Cuando la gota convida Aque echen la sangre fuera, Al amante una tercera Le chupa la sangre yvida. Al gotoso en su dolor Suelen por todas las vias Aplicarle cosas frias Que resistan el dolor; Yaplicada de este modo La nieve de larga ausencia En la amorosa dolencia, Suele curarla del todo. Al gotoso comunmente. Cuando mas salud alcanza. Si el tiempo hace mudanza Luego la salud lo siente. Yal galan que sin razón Su dama se le retira, Luego vereis que suspira I Yenferma del corazón. Cuando la gota se ensaña, Lo que mas es menester Es la templanza en comer. Porque todo esceso daña. RBIJONDILLAS. Yel galan no vale un cuarto, Si lo dá de comedor, Porque en el juego de amor Seíuele morir de harto. La gota curada en vano, Viene el negocio áparar Por un tiempo en cojear Con un bordon en la mano. Asi amor por galardón Regala con mal francés, Yno se tiene en los piés El galan sin su bordon. Esto es, en resolución, Lo que me movió átener Un tan nuevo parecer: Juzgad si tengo razón. redondillas. 118 XXV. ÁDON FÉLIX ESTANDO POBRE. Si juzgas bien, ypenetras La suerte en que te entretienes, Verás que al nombre que tienes De Félix, faltan dos letras. . De cinco te adornó Dios; Pero la Fortuna ingrata Que con tal rigor te trata; Quiso ante-ponelle dos. Súfrelo, pues eres hombre. Sin qu’ el dolor le inquiete De haber venido áser siete Las cinco letras del nombre. Qu’ el cielo hará cómo adquiera» Nuevos bienes que te adornen, Yátu nombre se le tornen Las cinco letras primeras. REUOKDlLtAS. XXV!. Mi alma, qu’ es el talento Que de tí, Dios, alcanzé, Conozco que la empeñé; Yempeñéla en un contento Que fácilmente gasté. ytú, mi Dios, eres tal. Que de tu propio caudal La desempeñas, Señor; Con que yo ponga el dolor De haberla empeñado mal. Si al cargo que me hacéis, Que tan apurado viene. Contador justo no tiene Cuanto entregado me habéis, Yen el gasto desigual No me deja descargado El pesar de haber gastado Vuestra” hacienda tan mal. Venga la pena, que iguala I20 letrillas. Las quemas; venga el rigor: Castigar podréis, Señor, Al que os dá quenta tan mala. Mas la Fé me representa Que aunque es corto mi descargo, Sois tan liberal ylargo Que habréis de romper la quenta REDONDILLAS. XXVIl. VIDA_DEL AUTOR EN LA VEJEZ. Deseáis, señor Sarm tentó, Saber en estos mis años, Sugetos átantos daños, '- Como me porto ysustento. Yo os lo diré en brevedad. Porque la historia es bien breve, Yel daros gusto se debe Con toda puntualidad. Salido el sol por Oriente De rayos acompañado, jMe dan un huevo, pasado Por agua, blando ycaliente. Con dos tragos del que suelo Llamaryo néctar divino, Yáquien otros llaman vino Porque nos vino del cielo. Quando el luminoso vaso Toca en la meridional, re;doni)ILLAs. Distando por un igual Del oriente ydel ocaso, Me dan asada ócocida De una gruesa ygentil ave, Con tres veces del suave Licor que alegra la vida. Después que cayendo viene Adar en el mar Esperio, Desamparando el imperio Que en este horizonte tiene. Me suelen dar ácomer Tostadas en vino mulso, Que el enflaquecido pulso Restituyen ásu sér. Luego me cierran la puerta. Yo me entrego al dulce sueño; Dormido soy de otro dueño. No sé de mí nueva cierta. Hasta que habiendo sol nuevo. Me cuentan como he dormido; Yyo de nuevo les pido Que me den néctar yhuevo. Ser vieja la casa es esto, Veo que se vá cayendo; Vóile puntales poniendo, rkhondii.las. Porque no caiga tan presto. Mas todo es vano artificio; Presto me dicen mis males Que han de faltar los puntales Yallanarse el edificio. ia5 124 REDONDILLAS. XXVIll. el trueco. (última obra de B. del Alcá:[ar.) ÁFRANCISCO PACHECO. Yo acuerdo, amigo Pacheco, Vista la fragilidad Humana ymi tarda edad Hacer con el mundo un trueco. Dejar la solicitud Con que siempre vivo en él, Hacer del ladrón fiel Ydel trabajo quietud . Dar sus cosas por perdidas; Sus grandezas, no estimallas; Sus esperanzas, dejallas Como vanas yfinjidas. Menospreciar bien pequeño Como tesoro de duende, Que cuando menos se entiende REDOKDILIJkS. Se desaparece al dueño. Renovar por lo primero Mi casa tan maltratada. Que ha de ser nueva morada De un nuevo huésped que espero. Yaderezada ybarreda Como no quede rincón Que ai huésped le dé ocasión Para no morar en ella. Conocer lo que me ha dado: Que quien átal acreedor Se conoce por deudor No puede ser mal librado. Ni-temo cuando lo haga Que la deuda se me pida: Reconocer la partida Tiene por bastante paga. Mi amor vano ysin sosiego Atarle con el de Dios, Como se haga en los dos Un perpétuonudo ciego, Trabado tan de maestro. Que ni la espada que pudo .; Desatar el frigio nudo .i Pueda desatar el nuestro. 125 126 REDONDILLAS. Amar áDios por quien es. No por interés humano. Por ser término villano Que sale al rostro después. Yandar siempre con recelo, Que ha de ser tal si excediere I.o que al rostro me saliere Que no me lo cubra pelo. Temerle, yno de cobarde, Sino de un amor perfeto. Padre de un justo respeto Que quiere que se le guarde Yguardársele de suerte, Que primero que quebrante Punto de la fama, cante Mi triste ymísera muerte. Buscar lágrimas de vida, Que tengan fuerza yvalor Para templar el rigor De la justicia ofendida. Lágrimas proporcionadas Alas culpas cometidas. En el alma producidas. Por los ojos derramadas. Pedir perdón de mi yerro. ReíiONDILLAS. Y, alcaneado dei juez-, No volver segunda vez Al vómito, como el perro. Por mejor aviso hallo Qu’ es desterrar la Ocasión De poder pedir perdón. Que pedillo yalcanzallo. Despreciar promesas dadas Que se suelen quebrantar, Yponer en su lugar Promesas no quebrantadas-. Ejercitar la paciencia, Qu’ es padecer ysufrir-, Yaprender ábien morir Qu’ es la verdadera ciencia. Dar al mundo fin yquito De sus placeres yenojos. Sin revolver mas los ojos Sobre las ollas de Egito. Ni tratar de cosa alguna, De lo que me dió cuidado. Por haber fuerza trocado Con otra mejor fortuna. Desamparar los amigos Que franquean la conciencia. 23oCOMPOSICIONES VARIAS. CONQUISTA DE LA BÉTICA, POEMA HEROICO DE JuAN DE LA CüEVA , Sevilla: encasa de Francisco Perez: año i6o Elejía de Baltasar del Alcd:¡ar. Salgan áluz los hechos soberanos Del invicto ycathólico Fernando Gloriosísimo Rey de los Ispanos, El famoso valor del Mauro vando, Yel del Hesperio, áquien, el culto Cueva Va con su vivo ingénio eternizando. Acuda Febo ásustentar la nueva Machina inmensa iMarcial incurso, Qu’ en su cerviz el nuevo Alcides lleva. El sacro Bétis con furioso curso Lleve la relación al mar de España Deste generosísimo discurso. Porque de allí se estienda la hazaña Por el unido Reino Anfitriano, Todo lo que del orbe ciñe ybaña. COMPOSICIONES VARIAS. 23 I I-a Virgen Clio al canto soberano Con el Pierio coro siempre asista, Tocando el Plectro ávezes con su mano. Gózesse ya la Hética conquista Cantada, óCue\a, en tus heroicos versos Nunca en tan alto estilo jamás vista. Los instrumentos bélicos diversos Parezcan ya, iel bélico estandarte Con mil sucessos prósperos yadversos. Ila varia Fortuna, que reparte Como quiere los trances de la guerra, Muestre su variedad con la de Marte. El bárbaro infiel, que de la tierra Fué ya Señor, escombre el fértil suelo Que al vencedor su cuerpo santo encierra. Rompa el estruendo el aire hasta el cielo. Suenen las armas entre sangre ymuerte, Iel funesto clamor ydesconsuelo. Ytú divino Cueva, que la suerte Del disponello todo te ácabido Principia el hecho riguroso ifuerte Iespera del, por premio merecido Que Marte, Tiempo, Invidia, ónueva Istoria No podrá sepultar en el olvido Tu nombre digno de inmortal memoria. 2ii COMPOSICIONES VARIAS. EPÍSTOLA DIVINA HECHA ÁMODO DE ENFADOS EN NOMBRE DE UNA DAMA. Venida soy, Señor, considerada Vuestra grandeza yla miseria nuestra. Supuesto que sin vos todo me enfada. Ypues que fuistes vos quien por la diestra Ulano me habéis traido, quiero agora Cantar lo que me enfada, en gloria vuestra. Enfádame, Señor, verme señora De tantos adorada, ypor ventura Por adorarme alguno no os adora. Enfádame también mi hermosura. No en cuanto vuestra imágen, sino en cuanto Puede apartar de vos la criatura. Enfádame el dolor yel tierno llanto Que por cosas humanas he tenido, Yno por vos, de mí ofendido tanto. Enfádanme mis méritos, si ha sido COMPOSICIONES VARIAS. 28 No habiéndose, Señor, en vos fundado Lo que átan grande estado me ha traído. Mi antigua clara sangre me ha enfadado, Que me ha hecho olvidar quizá de aquella Que por mí derramó vuestro costado. Mi habilidad me enfada, pues con ella No he sabido mostrarme agradecida. Atribuyendo lo que es vuestro áella. Enfádame el discurso de mi vida, Ola parte que de ella (si hay alguna) Se ha gastado sin vos como perdida. Enfádanme mis bienes yfortuna, El injenio yfavor que me acompaña, Yen mí se celebro desde la cuna. Enfádame la honra, que me engaña Con el gustoso daño del anzuelo, ^es perderos al fin de esta hazaña. Enfádame el mandar que átantos suelo, No habiendo yo jamás rendido el cuello Avuestro yugo yley, que dá consuelo. Enfádame, Señor, ver dej un cabello Colgados mis contentos yalegría, Si hay contento sin vos ópuede habcllo. La música me enfada yarmonía, 51 estrueniio de varios instrumentos, 234 COMPOSICIONES VARIAS. Obstentacion de la grandeza mía. Enfádanme mis vanos fundamentos; Que en lo que merecí quise fundarme, No siendo piedra vos de estos cimientos. Finalmente, Señor, solo agradarme Puede, entretanto como aquí me enfada. Ver que de vos me viene el enfadarme, Yque es lo que de mí más os agrada. ÍNDICE ,.< r, -i."’ ' Fi: .; .i;, iin^í-'ÍTí:' ;^!’¡ : •O.Ü —Vj..,;fc.í>i:!. i. > ^•' í;- ••'»• í- ¿ :;.i^‘ '.n; .-¡^ /. H- ;i..- '- "tf* :;'iv ••> -:<-a ..— ' •-’v •ri;.- :¿ f- ' '' ,-.ni firíis BDiam ÍNDICE. Biografía del autor por Francisco Pacheco V. Elogios de Baltasar del Alcázar, ..XV. POESIAS. Epigramas j_ Redondillas Sonetos j35_ Quintillas •_ Letrillas Composiciones varias.. igg. Indice 235. -í.‘i 11,ICÍiJC \A. CriM^-oiS ./ Mioíb .VZ ..-iKxrjj!/. i'.'íi iii-'CJieH sb ?r»igol3 .! .efifnBlgiqS ifiiiibaobsH .cí fzoiocioS .ir 1.•.rsllijniup .t-jr íeIÜiioJ .0^1 *..eciiEY z'jDobiíoqcnoD- ,r í;.; .ODÍbnl /