Pasillo del tio Camacho y del tio Mateo
Full text
PASILLO 5*n»? -O /: ffO«n 10 • EBIj TIO 3A2£ACr30 7DEXa TIO 1&AT2ÉÍ©*. Mateo. Adónde ,tío Camacho, con qué causa ócon qué intento dejándonos la taberna ysin tomar mas refresco, que una azumbre cada uno, cuando nada es un pellejo, me La hecho Yd. que le siga tan pensativo ysuspenso, que en su semblante denota algún gran caso funesto? qué tiene Yd. que le angustia? yó estraño tanto silencio, sabiendo que soy su amigo el mas fino yverdadero; ypues estamos en sitio que hablar seguros podemos, venga esa mano de amigos yhable claro sin rodeos, que un dolor comunicado podrá ser: ¿pero qué veo? un hombre con esas barbas sé me pone áhacer pucheros? qué ha sucedido? qué hay ? Cam. Amigo, murió mi abueio. Mat. Qué dice Yd. lio Camacho? Cam. Lo que oye ,tio Mateo, Mat. Dios en su gloria le tenga, que era un valiente sageto,
^ue espaldazas que tema, qué lomos ,qué moyeros ? Cam. Pues qué Yd, lo conocía? ¡fíat. Ahí es nada :bueno es eso, dos veces lo vi emplumado yazotado mas de ciento. Cam. Dice Yd. bien; es verdad, fué hombre de aquellos tiempos: salió por calles yplazas con mucho acompañamiento: el Africa vió seis veces Yseis mil estuvo preso: qué escalamientos que hizo ! cómo se tragó el tormento en las dos veces ótres que en el potro lo pusieron! con qué donaire, qué brio, qué arrogancia, qué contento estuvo al pié de la horca viendo áotros compañeros que pernearon en ella? (oficiales de mi abuelo) tan verdad, que vieron todos que allí se estaba riendo. Mat. Yo lo vi por estos ojos, yen los últimos doscientos cada vez que le cascaban demostraba tal contento que pasmó en el Zacatín áinfinitos que le vieron. Cam. Para él era uñ fandango el salir áesos paseos, otros lloran, moquetean, yafligidos en estremo van echando maldiciones al verdugo ypregonero; pero el lio en estos lances caminaba siempre tieso; yo no be visto quien le imite era aquello mucho cuento: yen el arte liberal fué un grandísimo maestro todos le tenían envidia áaquel hermoso manejo de sus manos, con las que dejaba limpio al momento el bolsillo ,las alforjas, yel mas oculto secreto del mas diestro caminante, yel mas sagaz pasajero, no se escapaba ninguno, de sus cinco mandamientos. Pues yen esto de beber? qué diremos !¡qué diremos! No llevaba de ordinario un lobazo como un templo? Mat. Empinaba grandemente, yyo soy testigo.de ello. Cam. Ay amigo, dónde habrá otro tal como mi abuelo? Mat. Consuélese Yd. ,querido, pues ya no tiene remedio. Cam. Con la muerte de este hombre no puedo yo bailar consuelo; el corazón se me parte cada vez que considero aquellas benditas manos que parecían un viento, para pillar una muía órobar un pollinejo ! nadita se le escapaba, tenia el ojo mas esperto que he visto en toda mi vida, pues aunque fuera muy lejos atisvaba cualquier vicho, yal momento volaverunt: en el oido ninguno pudo igualar ámi abuelo, cuántas veces lo vi yo que se tendía en el suelo la oreja contra la tierra, yal cabo de poco tiempo de estar de aquella postura se levantaba diciendo: gente viene ,prevenirse, ycomo fuere obraremos; pero nunca se engañó, porque mas tarde ómas presto, por arriba ópor abajo asomaban pasajeros:
ysegún los que venían mandaba al punto mi abuelo retirarse: óembestir como lobos ácorderos. Mat. De esas cosas es preciso recibir el justo premio, que por allá habrá encontrado; yse ha hecho ya el entierro ? Cam. No señor, porque se hará esta noche de secreto entre las doce yla una. Mat. Aesas horas en qué templo, si todos están cerrados, ycuesta doble derecho ? Cam. Allá arriba en la joyanca junto al Albercon del negro, (callaré ,que está en adobo con un burro que se ha muerto) Mat. Si Vd. quiere que concurra. Cam. Lo agradezco, tio Mateo; porque están ya convidados el tio yesca ,siete pelo, onñas largas ,el zurdido, el tinoso yAsmodeo, con los cuales hay bastantes para salir de este aprieto. Mat. Pues no fueron áMelilla ? Cam. Sí señor, yse volvieron, yhan estado por allá ála verdad mal contentos, pues no se hallan sin Granada, yse vinieron muy presto; los gitanos siempre tienen el espíritu andariego. Mat. Yo también veria mundo áno ser un pobre viejo: yhan quedado algunos bienes de la muerte del abuelo? Cam. Todo ello monta un pito, oiga Yd. su testamento, que lo traigo aquí apuntado como le dejó dispuesto. Saca un papel ylee. Digo yo Colas Camacbo» natural que soy del Puerto, hijo de Camacho Tum yde Marta de Figuero, bautizado no se adonde, yviudo no estoy cierto, porque há dias no parece mi mujer Chuca Conejo; que estando como yo estoy desde los pies al pescuezo lleno de pupas yllagas ycercano al cementerio de una cañada óbarranco donde me coman los perros, quiero disponer mis cosas yordenar mi testamento: primeramente declaro con todo mi cabal seso, que habrá ya cerca de un mes no he robado de provecho, porque mis males yachaques lugar no me han dado á ello: solamente en este mes he quitado un buen sombrero un camisón ,unas naguas, dos acetres yun caldero, áuna vieja la mantilla, una sierra áun carpintero áun cazador la escopeta, la manta ydemás arreos con los que salió ácazar en el rigor del invierno; quince pares de zapatos, cuatro velas de un entierro; una azada áun hortelano, un tenor áun guitarrero, una burra con su cria, un cochino de año ymedio» una bolsa con cien reales, una cabra yun carnero, los manteles de un altar, dos vacías áun barbero, los manteos áun s áun sastre siete las aldabas de u los cerrojos de
un bastón de un alguacil, áun francés rico en estremo, le robé todo el caudal, ylo mandé álos infiernos iun golpe de mi cuchillo, yde san Antón el viejo las alhajas de las cruces que ya se estaban cayendo. Mat. Eso no merece nombre. Cam. Yo me corro de leerlo vea Vd. qué vagatelas para aquel que estaba hecho ásalir álos caminos ycomo absoluto dueño recoger cuanto encontraba. Sigue leyendo. Todos estos embelecos, que en mi cueva tengo alzados yno es justo devolverlos, pues ninguno lo que hurta lo devuelve en estos tiempos, se los dejo áCamachico mi mas estimado nieto. áquien he cuidado mucho, ynombro por mi heredero. Deja de leer. Ya no puedo leer mas, porque la pena que tengo no me deja respirar de acordarme de mi abuelo. Mat. Pues amigo ,ála taberna. Cam. Ella es todo mi consuelo. Mat. Sin el vino yo no vivo. Cam. Sin el vino yo me muero. Mat. Dos azumbres no me bastan para sosegar el pecho. Cam. Cuatro pienso beberme en el nombre de mi abuelo. Mat. Pues vamos", yeste süíragí: por su alma aplicaremos. Cam. Yo le aplicaré bastantes que lo quise con estremo. Los dos. Vámonos, pero primero pidamos humildemente que nos perdonen los verros.