Últimos encuentros sobre franquismo y transición
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ÚLTIMOS ENCUENTROS SOBRE FRANQUISMO Y TRANSICIÓN A pesar de que tradicionalmente abril era el mes por excelencia para la celebración de encuentros de historiadores, el pasado noviembre nos ha proporcionado una excelente cosecha puesto que con un intervalo de pocas semanas se realizaron tres reuniones que giraron en torno a diversos aspectos del régimen franquista y a la transición a la democracia. Períodos que desde hace algunos años han suscitado un creciente interés entre los historiadores no sólo por su importancia intrínseca sino también como respuesta a la demanda de diversos sectores de la opinión pública que vienen reclamando la necesidad de una reflexión clarificadora y comprometida pero, al mismo tiempo, desapasionada sobre nuestro inmediato pasado. Pese a que no hubo ningún acuerdo previo entre sus organizadores, lo cierto es que estas tres reuniones se desarrollaron con una coordinación y una secuenciación cronológica perfectas en lo tocante a los temas y periodos elegidos, de forma que su complementariedad nos permite realizar una reseña global, aunque pormenorizada, de cada una de ellas. El primero de estos encuentros, las Jornadas sobre FRANQUISMO Y MEMORIA, 1939-1975, tenía como uno de sus principales objetivos la recuperación de la memoria colectiva de la Guerra Civil y de la represión como un rasgo omnipresente de la dictadura franquista con la finalidad de analizar sus auténticas claves explicativas y, al mismo tiempo, de contribuir a reforzar los valores democráticos de nuestro presente. Las Jornadas, celebradas en la Universidad de Granada durante los días 14 a 17 de noviembre, fueron organizadas por el prof. Francisco Cobo Romero, que estructuró su desarrollo en tres grandes bloques, dedicados los dos primeros al análisis de la dictadura franquista en una secuencia cronológica -Primer Franquismo y Tardofranquismo- en tanto que el tercero tuvo un carácter transversal al centrarse en torno a los nacionalismos bajo el régimen. Todos ellos contaron con la participación de los que, sin duda alguna, se encuentran entre los mejores especialistas en la investigación sobre este período. A modo de presentación, las Jornadas fueron iniciadas por Francisco Cobo Romero que, desde hace ya algún tiempo ha centrado sus investigaciones en dos aspectos distintos Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 4, 2005, pp. 275-281
276 Ángeles González Fernández pero complementarios sobre el franquismo: de un lado, el proceso de politización del campesinado andaluz y las repercusiones de la guerra civil y la represión sobre los comportamientos conflictivos de las clases rurales populares; de otro, el análisis comparado sobre el papel desempeñado por los ciudadanos corrientes en la colaboración con las dictaduras fascistas del periodo de entreguerras, entre las que incluye, naturalmente, al régimen franquista. Conforme a esta última línea de investigación, Cobo Romero abordó la vinculación entre el franquismo y los fascismos europeos (Franquismo y Fascismos. El régimen franquista en el contexto europeo de entreguerras). A continuación, la sesión dedicada al primer franquismo fue desglosada, de forma muy acertada, en dos apartados temáticos distintos. Tres de las conferencias plantearon los mecanismos que posibilitaron la formación de la red de apoyos al régimen en espacios sociales distintos; en un caso, a través del estudio de los aspectos ideológicos y culturales del franquismo para la creación del consenso, que estuvo a cargo de Francisco Sevillano Calero (Los componentes culturales e ideológicos del régimen Franquista. La «fabricación» del consenso); en otro, el análisis de Glicerio Sánchez Recio (Las bases sociales de apoyo al régimen Franquista. Personal político e institucionalización) se centró en la configuración del personal político de la dictadura y su institucionalización. Por último, Miguel Ángel del Arco Blanco (Las políticas agrarias del Franquismo y el «consenso social» en el mundo rural andaluz) abordó esta misma cuestión desde una perspectiva más concreta, pero no por ello menos interesante. Finalmente, a modo de contrapunto necesario, este bloque fue cerrado por la conferencia de Conxita Mir Cucó sobre la represión de los vencedores (El castigo a los vencidos. Terror, Represión y persecución de minorías y marginados durante la primera etapa del Franquismo) Por lo que se venere al periodo tardofranquista, los intervinientes en esta sesión tuvieron un hilo conductor común: el desarrollo de actitudes disidentes y de oposición al régimen. Pere Ysás Solanes abordó la vinculación entre las transformaciones económicas y sociales y la difusión de nuevas actitudes ante la dictadura (Entre la Disidencia y la Subversión. Modernización económica, cambio social y oposición política al régimen Franquista); Miguel Gómez Oliver, por su parte, analizó el proceso de formación de dos significativos grupos de la oposición antifranquista (Una nueva generación de opositores. La izquierda revolucionaria y la oposición estudiantil al régimen Franquista), en tanto que Teresa María Ortega López intervino con una conferencia de sugestivo título, que tomaba en parte el utilizado para la publicación de su excelente tesis doctoral, Del silencio a la protesta. El surgimiento de la disidencia y la oposición al Franquismo en Andalucía oriental. Por último, las Jornadas finalizaron con el análisis del tema, siempre apasionante, de los nacionalismos bajo el régimen franquista. El caso catalán fue examinado por Borja de Riquer i Permanyer en una conferencia cuyo título expresa a la perfección las relaciones entre los catalanistas y la dictadura (Una convivencia incómoda. Catalanismo y Franquismo) y el vasco, aunque en este caso centrado en la ETA, a cargo de José María Garmen- Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 4, 2005, pp. 275-281
Últimos encuentros sobre franquismo y transición 277 dia Urdangarín El Nacionalismo Vasco radical y la lucha armada contra el Franquismo. La ETA) La segunda de estas reuniones tuvo un carácter más específico ya que giró en torno a las profundas transformaciones de los años sesenta y, más concreto, a la percepción que la sociedad española tuvo de los cambios. Aspecto éste de enorme interés por cuanto esa percepción generó una necesaria e inevitable evaluación de sus resultados, provocó el desarrollo de nuevas actitudes hacia el régimen y, en definitiva, alimentó en sectores sociales cada vez más amplios el deseo de profundizar en la línea emprendida hasta su conversión en un camino sin retorno para el franquismo. Las jornadas sobre ESPAÑA EN LOS AÑOS SESENTA. LA PERCEPCIÓN DE LOS CAMBIOS, fueron organizadas por el catedrático Glicerio Sánchez Recio en el marco del proyecto de investigación que coordina en el departamento de Humanidades Contemporáneas de la Universidad de Alicante y tuvieron lugar entre los días 22-24 de noviembre de 2005. Las jornadas se estructuraron en torno a una serie de bloques temáticos perfectamente ordenados y definidos. En consecuencia, el primero de ellos giró en torno al análisis de los indicadores del cambio, tanto de tipo económico y social; en este sentido, la ponencia de Roque Moreno Fonseret sobre Las industrias de consumo, resultó de gran interés no sólo por la importancia de este sector para el proceso industrializador sino, además, por sus consecuencias para la aparición de una incipiente sociedad de consumo. A continuación, Julio Tascón Fernandez examinó uno de los aspectos más debatidos sobre el crecimiento económico en su exposición sobre La inversión de capital interior y exterior en España. En cuanto a los indicadores de tipo social, la sesión fue iniciada por Manuel Redero San Román, cuya ponencia planteó una caracterización general sobre Los cambios sociales, que fue complementada por la de Caries Santacana i Torres, Cultura y cambios sociales en España en la década de 1960. A partir de estas intervenciones, se desarrollaron una serie de ponencias que versaron sobre las actitudes de distintos grupos sociales ante los cambios: José Sánchez Jiménez {La pujanza de las clases medias) se encargó de examinar el desarrollo y características de una nueva clase media, básicamente urbana y crecientemente alejada del sistema de valores tradicional; Angeles González (Los empresarios ante los cambios económicos y sociales), las actitudes y estrategias del mundo empresarial ante la política económica y laboral de los gobiernos tecnócratas; Francisco Cobo Romero (La actitud del nuevo proletariado) analizó la configuración de una nueva clase obrera subrayando la necesidad de recurrir a los planteamientos conceptuales y metodológicos que presiden hoy día los estudios sobre los nuevos movimientos sociales. Por su parte, Mónica Moreno Seco (El clero ante los cambios sociales y culturales) expuso las transformaciones experimentadas por la Iglesia en los años sesenta y el desarrollo de nuevas actitudes ante los cambios y, por último, Miguel A. Ruiz Carnicer en su conferencia sobre Los estudiantes y el cambio cultural y social, realizó un análisis detallado del protagonismo de los estudiantes universitarios en la mo- Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 4, 2005, pp. 275-281
278 Ángeles González Fernández dernización cultural y, también, como actores políticos de primer orden. El debate posterior se centró especialmente en torno a dos cuestiones que han suscitado y aún suscitan un enorme interés entre los estudiosos y entre la opinión pública. De un lado, la cuestión de la reforma agraria; de otro, el papel de la Iglesia. Por lo que se refiere a la primera, el tema se planteó en torno a la reivindicación jornalera de una reforma agraria entendida como reparto de la tierra. Así, José Sánchez Jiménez afirmó que en los años sesenta los jornaleros andaluces no aspiraban a la propiedad de la tierra, sino que, por el contrario, constató actitudes de rechazo a las faenas agrícolas y una voluntad de huida con destino a las ciudades. Sin embargo, Francisco Cobo sostuvo que el acceso a la propiedad fue un rasgo básico de la cultura jornalera en los años setenta, como quedó de manifiesto en los resultados electorales obtenidos por aquellos partidos que postularon la necesidad de una reforma agraria. La conclusión lógica de todo ello parece ser que el retorno -si es que puede llamarse asíde esa reivindicación entre los jornaleros ha de vincularse a la coyuntura de crisis económica de los setenta, que implicó un grado más que notable de destrucción de empleo industrial y el regreso de emigrantes, así como a los programas de algunas formaciones políticas que reactivaron la reforma agraria como una de sus prioridades esenciales. Por lo que se refiere a la Iglesia, el debate surgió en torno al proceso de modernización experimentado por ciertos sectores del clero, que contrastaba con las actitudes de algunos miembros de la jerarquía, así como el grado de distanciamiento respecto a la dictadura tras el Concilio Vaticano II. Por último, el tercero de los bloques estuvo dedicado a la percepción de los cambios como causa explicativa del proceso de modernización, tanto en materia cultural y social, como explicó Glicerio Sánchez Recio {La percepción de los cambios como factor de la transformación cultural y social) y en lo concerniente a la cultura política, está ultima en la ponencia de Francisco Sevillano Calero La percepción del cambio: el análisis de la cultura política en España (1'965-1'977)- La última intervención de estas jornadas estuvo a cargo de Julio Aróstegui {Las ciencias sociales en los años sesenta. Nuevas categorías para el análisis social, que examinó la situación de las ciencias sociales en estos años y el impacto de nuevas corrientes en la historiografía española. Finalmente, a caballo entre noviembre y diciembre, se celebró el II CONGRESO INTERNACIONAL HISTORIA DE LA TRANSICIÓN. LOS INICIOS DEL PROCESO DEMOCRATIZAD OR, dirigido por Rafael Quiroga-Cheirouze Muñoz, coordinador del grupo de investigación de Estudios del tiempo Presente de la universidad de Almería. El congreso, realmente un macro-congreso tanto por su duración -desde el lunes 28 de noviembre hasta el viernes 2 de diciembrenúmero de participantes (más de un centenar entre ponentes y comunicantes) como por su contenido, ya que tenía como objetivo contribuir a un mejor conocimiento de todos aquellos aspectos que hicieron posible el tránsito de la dictadura a la democracia parlamentaria. Conforme a ello, se estructuró en torno a cuatro mesas, acompañadas de otros tantos debates, Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 4, 2005, pp. 275-281
Últimos encuentros sobre franquismo y transición 279 dedicadas a cuestiones muy distintas: las transformaciones económicas y sociales, las fuerzas armadas, las instituciones, las relaciones internaciones, el proceso autonómico, la cultura y los medios de comunicación, sin olvidar los problemas historiográficos que plantean los estudios de la Transición, de tal forma que posibilitó ofrecer un panorama global sobre el proceso democratizador y sus antecedentes. Como no podía ser de otra manera, la primera mesa tuvo por objeto clarificar el concepto de Historia del Tiempo Presente y su desarrollo en España (Julio Aróstegui), Alemania (Walter Bernecker) y Francia (Marie-Claude Chaput. La ponencia de J. Aróstegui, abordó el concepto de historia del presente como historia vivida, de forma que la transición es el punto de referencia, la matriz, de la historia de España actual, pero no lo será para las generaciones futuras en tanto que es ya pasado. En su intervención, además, subrayó -entre otros aspectosla necesidad de realizar revisión crítica de la transición, puesto que si bien es cierto que los españoles podemos sentirnos legítimamente orgullosos de su éxito, existe un riesgo de edulcorar un proceso en el que no todo se realizó de la manera adecuada, tal como sucedió en la cuestión de las responsabilidades de la Guerra Civil y el régimen dictatorial. Estas ponencias sentaron las bases para la sesión dedicada al debate, centrado en torno a la reflexión sobre la situación actual de las investigaciones sobre historia del tiempo presente en España, acotada al periodo de la transición a la democracia (Julio Pérez Serrano, Juan Sánchez González). La segunda mesa estuvo dedicada a las transformaciones económicas y sociales, por lo que -de forma muy acertadase abordó en primer lugar la situación de la economía española en los años setenta mediante una serie de ponencias centradas en el análisis del comportamiento de distintos sectores; banca (Manuel Titos Martínez); industria (José María Marín Arce) y el turismo (Andrés Sánchez Picón). En esta última, se puso de manifiesto la contribución del desarrollo turístico al cambio político en la medida que fortaleció las corrientes europeístas, suavizó la represión con la finalidad de proporcionar una imagen más aceptable del régimen, aunque al mismo tiempo actuara como una de las principales fuentes de financiación del franquismo. Un segundo apartado estuvo dedicado a dos aspectos claramente distintos: de un lado, el fortalecimiento de las actitudes de disenso entre los empresarios hacia la política económica del franquismo a partir de 1959 (Glicerio Sánchez Recio); de otro, el impacto que el cambio político tuvo sobre la sociedad rural (Miguel Gómez Oliver) Por último, este bloque finalizó con dos ponencias centradas en los comportamientos y estrategias políticas de las organizaciones obreras durante el proceso de cambio (Francisco Acosta Ramírez y Antonio Herrera González de Molina) y en el proceso de politización del Consejo Nacional de Empresarios, organización «cúpula» del sistema de representación empresarial verticalista» en el mismo periodo, Angeles González Fernández). El papel desempeñado por estos grupos sociales en el proceso de reforma quedó completado al día siguiente con el análisis de los cambios Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 4, 2005, pp. 275-281
280 Ángeles González Fernández experimentados por la Iglesia en los años previos a la transición (Feliciano Montero), y de la situación del ejército antes y durante ese período, (Gabriel Cardona), en la que puso de manifies- to la presencia en buena parte del ejército de actitudes de oposición a la democracia, y Carlos Navajas Zubeldía, que explicó la compleja y prolongada transición de los militares). Como viene siendo habitual en los últimos encuentros de historiadores, el papel de la Iglesia, centrado en esta ocasión en la personalidad de Tarancón y en su influencia para la aparición de actitudes críticas hacia el régimen, polarizó el debate posterior. La política interiortanto en su desarrollo institucional como en lo concerniente a la actuación de los grupos políticosfueron objeto de un bloque perfectamente diferenciado, que estuvo a cargo de Encarna Nicolás Marín, Alvaro Soto Carmona, Jonathan Hopkin y Abdón Mateos. La ponencia de Alvaro Soto enfatizó la necesidad de reivindicar el protagonismo de una sociedad que anhelaba una democracia con orden y seguridadfrente al papel otorgado a los partidos políticos y, en este sentido, puso de manifiesto el al- to nivel de improvisación que caracterizó todo el proceso de transición aún reconociendo la habilidad de Adolfo Suárez para conducirlo a buen puerto. Por su parte, Abdón Mateos afirmó la trascendencia que para el proceso democratizador tuvo la reestructuración y renovación de los socialistas, de forma que Suresnes debe ser considerado como uno de sus momentos clave. En un congreso de esta naturaleza, la política exterior y la dimensión internacional de la transición española a la democracia son capítulo obligado. Y, en efecto, esta cuestión fue examinada en una serie de ponencias (Juan Carlos Pereira, Encarnación Lemus López y María Elena Cavallaro), en las que sus autores afirmaron el papel fundamental de Europa en la transición democrática tanto en cuanto culminación del proceso democratizador y factor de homologación internacional (Pereira); la existencia de un notable interés hacia la situación española en Europa, acompañada - en el caso de Franciade una clara voluntad de tutelar el proceso de cambio (Lemus) y, por último, la influencia de los movimientos europeistas en diversos grupos de oposición antifranquistas (Cavallaro). Una afirmación similar puede hacerse en relación a las autonomías, puesto que transición y Estado autonómico fueron procesos indisolubles. No obstante, en esta ocasión, la mesa no se focalizó -como suele ser habitual- en los casos catalán y vasco sino que giró en torno a la aparición de corrientes autonomistas en Andalucía desde los años sesenta que enlazaban con el autonomismo de la II República (Juan Antonio Lacomba) y en Valencia (José Miguel Santacreu Soler), complementadas con un balance general sobre el desarrollo del Estado de las Autonomías (Antoni Segura i Mas). La última mesa del congreso estuvo dedicada a la cultura y medios de comunicación. Los ponentes subrayaron la existencia de una cultura independiente de los estrechos cauces oficiales franquistas, ejemplificada por Julián Marías, Aranguren y por la creación de revistas como Triunfo (Cristina Viñes); la aparición en Andalucía de una nueva generación de intelectuales con una nueva mentalidad Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, A, 2005, pp. 275-281
Últimos encuentros sobre franquismo y transición 281 social (Fernando Arcas); la evolución de la literatura (Javier Fórmeles), la novela (Fernando Valls) y el cine (Manuel Trenzado); el análisis del papel deslegitimizador del franquismo asumido por una prensa cada vez más crítica, que contribuyó a erosionar la imagen del régimen (Javier Muñoz Soro) y, para finalizar, las actitudes y la evolución de la prensa del Movimiento ante el proceso democratizador (Juan Montabes). En suma, sólo cabe repetir la afirmación con la que se inició esta reseña: un excelente noviembre para la historia de España actual y demostrativa de la magnífica salud historiográfica de que goza la historia del tiempo presente entre nosotros. Ahora sólo falta que los frutos de esta magnífica cosecha vean la luz y sean conocidos no sólo por los historiadores sino por esa opinión pública que demanda un conocimiento mejor y más profundo sobre nuestro pasado inmediato. Ángeles González Fernández Universidad de Sevilla Pasado y Memoria. Revista de Historia Contemporánea, 4, 2005, pp. 275-281