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El más dichoso prodigio : comedia famosa

Ingenio de Esta Corte, Un

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í'l Num.pj. i EL MAS DICHOSO PRODIGIO. A * ; íCOMEDIA FAMOSA, DE VN INGENIO DE ESTA CORTE. Hablan en ella las perfonas figuientes. Montigre. El Conde do Barcelona. Carda Narro. Don JHan. Vn Angel. Caracol firaciofo. Fabio, criado. La Condefa de Kofeílon. Aurora ,bija de García Narro. Flora, criada. Dos VarJ.oleros. Vn Demonio. Otro criadofegurido . Muficos. •exFfF- i-fí- «ija-n«*-«*h*- y&-yg- JORNADA PRIMERA- tfpada dt(nuda,y Autor* queriir.dtftla quitar. 5udta,Monugre. Men,Ay,Aurore• no me peía, vive el Cielo, de mi agravio, mi rezelo fíente mucho lo que ignora. Dexa la elpada, yadvierte, que todos ellos villano* han de morir ámis mano*, oyo me he de dar la muerte. A»r. Es pofsible, que proíigas ** tu enojo! Coníídera, que ir mi padre viniera. En vano mi ardor mitigas, porqut filor tan obftinado áimpulios de micorage, que halla vengar ríle ultrage no “e de volver al arado. *tln baxa acción riiípueílo? \oinfante! Yo mal nacido? *rc Oros, que ao he podido- Ap*tte»fe García Narro ,pxd tde Aur.ta. G*r. Montigre. Moat. Señor. Gar. Qué es ello! vos con aféelo liviano jurando, quando ya es mengua! vos con la infamia en la lengua, ycon la efpada en la mano! vos defatento! Ytu, Aurora, como con tu hermano ellas riñendo! Pero dirás. Moa. De mi lo (abrás aora. Siempre, feñor, deíde niño no sé, que oculto myíterio ámas grandeza me anima, me alienta ámayor trofeo, que en la lid de la alpereza mal hallado irrita el zeño de aquel toíco afán del campo rudos entretenimientos. Quando madrugando el Alya de it. i de clavetes borda el viento, yaunque embozada, yíifueña la va deicubriepdo el Euro. Quando en di. ices harmonías el Gilguériilo parlero, comiendo le va efcuchanda murmurador arrcyuelo. Quando la arrógame rola de; verde boton tañendo, encendida de vergüenza, vá examinando lu imperio. Quando fragranté azuzena a! Girsíolmasíobervio, de oro, yplata el pie le borda, verdes peipumes haciendo. Quando en lahermoia florefta al coger lo mes <meno, áia talud deí rocío brinda el jazmín liíonjeio, yme hallo en el verde prado, como ya cftoy tan violento, aunque es todo aquello gufto» me cania; pues todo aquello fe viera cada mañana al lalir del So!, luziendo marchar veinte mil Infantes, ydiez mi! ginetes luego, que aimpuiios de la baqueta, yáíoplos del bronce hueco, £aquellos dieílrcs ie animan, fe esfuerzan nobles aquellos. Fuera en mi mayor pelar fatal alivio, pues creo, que para animarme baila qualquíera marcial eílruerdo, que un moiquete íobie el ombro generólo infunde esfuerzo. Yen una mano una pka fíuítra heroycos alientes, yála zejada promete leiiz aplaulodei tiímpo, ydefde ia gola al riílre ferio examine el azero. Yo no nací para el campo, que aunque entofeo trage advierto pebre utilero, me anima áaífomos de Caballero, áfeguir, íeíor, ¡a guerra, de nri inclinación aefecto. Viíte incauto pajranílo, que amarrado, ypriíiojiero, la comida con el pico va poco ápoco ludiendo, de quien la neceísidad fue el cu: tolo Mat&o, ffíjs TicbojoTrodijrio, yque del tiempo cantado tira, al vérte tan violento, que el mimiorel eslabón quiebra, 6le dá la muerte él mermo3. Afsi yo, que fiempre he citado al arado afido, henea al romper tanto terrón cárcel mi defstíbisiego, la cadena hite pedazos, que me oprimía,reluelto ámorir en la facción, óano volver al empeño, que mi natural impropria íbiieita mi tormento. Yrelpondietido, leñor, ála admiración que has htfche. de verme írr ir. rla ¡ra, yde empuñar el añero; digo, que como en mi lar.gre parece que eílan ardiendo flamas de mayor esfera, áíoplos de algún íecreto, áun villano, que atrevido, bárbaramente gronero, me dixa (terrible lance') Que ignoraba ^fuerte aprieto'.) La calidad de mis padres, porque tu, leñor (ha Cielos, quien pudiera en la venganza dar exemploal ekarmiento!) porque tu, ler.or, r.o eras quien medio e! Ser, quite cie¡ys caítigar, que órenlas viles mal atajan Surtimientos. En £n, leñor, yo he de irme iBarcelona, yprimero quiero que me deten gañes de quien ioy, porque ton eílb podré íeguir mi denota, anímete, aquaíquier rieígc; podré arrojarme al peligro, podre conocer, fi puede, apetar cíe la fortuna, emprender heroicos premios. G»r. Admirado cte eícucbarieapenas eitoy creyendo tu reloiucion. *re. Mi hermar.-, ¿con la tetera ciego, ócor. el petar, tenor. Se arroja aquerer tan r.tcio, no atenolcr.de átu decoro,' Ato'. Aurora, yo iieóipre atiendo, fin fabricar üe: v-ai lcs, áhazer tocio 16 que debo. Ga:. Confuto, yabierto eiloy! *f. ?ot- 3 Ingenio de(i Porque fi aora íe alego fu origen, puede impartirle para legnir lus intentos; yfi quien es le declaro, le animo, yno !c detengo: vaigame el Cielo! Que haré en tanta duda? M.n. ta cipero, leñor,a que me icfpondas. fu*. Yno has de mirar primero, que un penfamSento tan leve te precipita áun depeñ»? Mi eilrella todo lo arraftra. C» .En fin,te vas? Ai-.. No hay remedio. Gn.Qué me has de dexar: ALb. Es fuerza. Car. i? -es nha de íer, oye atenta. Aunque en cita pobre Aldea me has viito defde pequeño, ya cultivar elfos campos, ya con arcabuz, yel perro, peynando lalvages tronco», ydeíniarañando cerros, feguir el toico animal, vmitar el bruto horrendo. ÉImi Patria Barcelona, aiii nací tan ioverbío en mi altivez, yen mí íkngre, que aquel delvanecitniemo hereriauo de ¡os Narros, pudo heredar el i,.cendro t.pircirihlad leguaria. Puestos Caderei; mas edo dezirte, que fue la caula . de retirarme al foisiego t.-da Aldea, poco importa, aloque importa paflemos. i Saliendome azia efle monte; Atlante del primer Cielo, Columna, que de efle Alcazax del Sol lufre tanto pelo, guarnición delle Pan, una tarde del Enero: guando alfombra uaníparentf texe en la flor halla el yelo, guando no hay tronco, ni g»i* *quien no villa de tipejo, con cabos de tanta nieve lo rigoroío del tiempo. Yentrando por la e'pefura de ri.cos, zarzas, yenebros, oygo una voz, yla elcucho, dudo lo que es, yla temo. Ya valerofo me animo; cobarde ya no me aliento; ya discurriendo, me oíuiio. abierto yá, titubeo: i aCorte. Tal vez, arras me retiro, tal vez, adelante vuelvo, hallándome fiempre en calma entre el valor, yentre el miedo. Vuelvo aaplicar el oido, yconozco, que no lexos, perfona humana fe quexa en laílimoíbs acentos. Alfombrado en confu Soné*, ylos (émidos opueílos, baraxados unos, yotros ánada íé reiólvieron. Iban creciendo las vozes, mi temor iba creciendo, aunque la duda animavai* eícrupulos del defeo. Determinóme, en fin, pues, yalborozado rompiendo, chopo áchopo, yplanta aplanta del monte todo lo efpeio. Llegué cerca de una gruta, breve esfera del fileacio, amplio aivergue del temor, yadorno del monte fieras quando un arrogante Tigre (compueílo de mil remiendos,, fino de manchas eferito, firmado de dos pies negros 5 falió por la oblcura boca; viendome lolo áelle tiempo, el valor huyo de mi, erizóleme el cabello, mis plantas eran inciertas, cubrióle el cuerpo de yelo, las vidrieras de mis ojos eran ya turbios el'pejos; yen fin, me halle tan turbado, tan fin animo, tan ciego, que pregunte de aiii aun rato ami rr.eimo por mi meímo. Apenas volví ae! fullo, quando el bruto por el fuelo, puefto amis pies me alagaba, yá tímido, ya riiueúo. por leñas empezó áhablan feguile, yalgo temiendo fui, admirando el prodigio, ycontemplando el portento. Llegamos aun tifio hendido, qué fin duda, por foverbio, para hazer del notomia, el Cielo, yla tierra abrieron. Aquí el bruto le paró, ycon demudado ceño, mudo, yracional lenguaje, A* té*- -f j 'Ji‘MltJ feríalo, que entraffe dentro. Entré, yentre blancos paños (perdonad fi me enternezco) bailé un niño, que eres tu, can hermoíb, que íñípenfb, ócreí, que eras EítreÜa fin los impullos primeros, óLuzero enmarañado entre un pedazo de Cielo. Ccnoci el milagro entonces, ycon amoroib aféelo te faqué envuelto en mi capa; yo llorando, tu riendo Laxamos el monte abaxo, yel incapaz bruto fiero nos fue íirviendo de eícolfa, llalla dexarnos fin rieigo. ilegaé contigo áella Aldea, yadmirándome el empeño, en mi cala te he criado, como áhijo, no lo niego. ypuedes creer, Montigre, que te he eftijnado, yte quiero, con fer Aurora mi hija, mucho mas áti fin ferio. Ya te vas, yo no procuro, por fer honrado tu intento, detenerte, pero lleva ciento en el penlamiento, que ha Cdo un monte tu padre, un rifeo tu primer lecho, «na £era por quien vives, yyo quien afsi te ha puedo. Mon. Reconociendo el favor, me ha de dár lugar el Cielo de agradecerlo algún día, yaora juro, yprometo por la Cruz de aquella eípada, de examinar lince atento (halla faber de mis padres) Cataluña toda, íler.do bárbaro horror en las fierras, yalfombro en los Pirineos. aíbrA7.ar.fie. Dame los brazos, yáDios, que yo me voy. Car. Mucho liento tuauier.eia, pero también de tus difigni'os me alegro. E'ez. No llores, Aurora hermeía, yde tu amor, ymi afeólo, aquellos brazos confírmen la verdnd. aur. Apenas puedo mover el labio, yapenas la voz le forma en el pecho. Guárdeos el Cielo mil años. jsicvoj oruai£i9, I Cr, Yati te dé fuerte el Cielo: ven, Aurora, voy fin alma. Av.r. Sin alma, yfin vida quedo. AVxnfie,] Ce.l-.n la Condeja de Rajsllmj¡ig. ra con charpas,] pifiólas. Cok. No dexade ya el criado con los cavados? Flor. Ya queda para que mejor íé pueda nueílro intento aflegurado Si confeguir; pero ta alientas con notable ceguedad la mayor temeridad 'que fe ha vido. Cona. En vano intentas, Flora bella, aconíejatme; yadvierte para mis quexas, que qHando mas me aconlejas, procuras mas irritarme. Teatro ede monte fue del prodigio; mas qué digo? No fue, fi infeliz teíligo de mi defdicha, en quien ves mi temor quando le nombro, para aumentar mi dolor, en cadatronco un horror, yen cada planta un alfombro. Aquí, Fioris bella, aquí, para crecer mideíveio, ¡hize: ay de mil Contra el Cielo lo que re díxe: ay de mil fegunda vez, que el tormente tanto el corazón aflige, que aratos el jniímo elige por ali vio el ientimiento. No sé, de que llego áver fu cumbre como veloz ipuede moverle la voz, ni lengua puedo mover. 1 Pues es cierto, que advertido mi pelar, yno morir, oque yo no sé fentir, óque me falta el fentido. Yaqúi engañada del Conde de Barcelona (ha traydorl Pues aíhdtando un honor, mal áquien es correlpor.de) Vna tarde, quando el Sol £l»a áanegar liberal fus rayos en el cridal, pálido yá fu arrebol. Llegando junto ala falda deíta eminencia, áquien hazé al tiempo que el Alvanace fu hermeía copa guirnalda. Auoque fi en muchos tenjores ZDe un Ingenio e'¡ caydnco previniendo, voy poco ápoco fir.tiendo ¿e mi cíenla los rigores. El Conde (terrible aprieto!) Cías me acobarda el dezirlo, con las anfias de fientirlo, que todo el afán inquieto, üexó aSegurar la gente, yen tan cautelólo daño, pudo injuriar un engaño el honor mas Indecente, j^qui tu difcurfo advierta, como en luerte tan elquiva, tuve aliento para viva en tanto indicio de muerta. Cruel probocó el valor, ylibre ala ceguedad, examino la piedad, qmndo ejecuta el rigor. Dexóme, yíiendo tyrana, dilcurriendome leyera, poco humana para fiera, mucho fiero para humana. Buclvo ámi gente, ymi pena, que con mi elcrupulo lucha, hallo ápenas: pero efcucha, gente parece que filena. ‘'Dizen dentro Mcwip e,y tarta' . iler.. Ha Caracol. Car. Ypregunto, me llamas con caxa, ytodo? íií. De vandidos es el modo. Ccr, Mas que fea el infierno junto. Salí* Carteoi, yMontigre de bandoleros. i'.-r. Buena estu flema-Car. Yogaílo (que por eflo lo dirás) defde que nací no mas fiemas, ymiedos apallo; mas dime, donde caminas, que con tanta prilfa vas? itas. Calla, ydeipues lo labras. Ce-. No entiendo álo que te inclinas tan cruel, ytemerario; pero en lo que mzBifieílas, quieres aprender áCeltas, parahazer algún Calvario. Ayer villano, feáor, yoy vandolero? No infiero ue villano, óvar.dolero, qual puede fer lo peor. Peto te efiimode fuerte, bien eílado, ómal eftado, que como leal criado te ferviré Italia ía muerte, que yicontigo he venido, ícoi; ligo meaje de¡ta Corte. 5 defde que nací. Mis». No sé, ciue alfombro me ha divertido, ílo. Bien rezelaya de quien eran las vozes, leñera, mas efcondernos aora podemos.' on. Has dicho bien. Ha~en que fe -jan y detlenelas Memigre, AUn. No el lufto os haga, íeñora, azelerar defiá fuerte, porque mal teme la muerte quien tal belleza atefora; ymi dilcuríb no ignora, que era intentarlo perderme, pues al querer reíolverme, fuera fuerza entre los dos ler yo el muerto, Iiendo vos quien pudo primero verme: Alas vueílro valor me inclina, ynunca la charpa os falte, para que ninguno aífalte vuellrahermoíura divina, i en todo tan peregrina: naturaleza ingenióla, pulo efpinas ála rola para guardarla, yen vos os pulo efealiento Dios, porque os hizo tan hermoíá. Entre tan confula caima, parece quelois mi centro, pues apenas os encuentro, yya me robáis el alma. Si de vueílro amor la palma mereciera, en lo que toco, amante viviera loco; pero en vano es mi rezeío, porque para tanto Cielo aun he merecido poco. Con'. Galan, afable, ycortes, puedo obligada dezires, que lia fido aora el otros, (en mi) guílcío interes: mas no blafoneis deipues, que fue una fácil pafsion, porque no sé que razón me obliga, que al elcucharos, fin inclinación de amaros, me u(tupáis la inclinación. Reconocida, leñor, álo mucho que os merezco tanto eífe aféelo agradezco, que os eltimo por tavor. Pero caula iuperior, mi recato anima aquí, con que es evidente aísí, ÜendO acalo oy en los dos, que oxlí ftiits aiCfíoj que ha mucho qoe vivo en vos »que vos eltais en mi. No vueftrn fineza admito, que íreiiz dicha pretenda mi aaor, fi, pues que ie enciende álo fácil de un mipito. Yquando mas me retiro, con mas violencia provoco «He ardor, que no revoco, «airad fi entre lo que lucho aveis merecido mucho, con aver grangeado poco. Car*. Ala pelota, ios tíos jugaran por excelencia, porque fi él laca de «tolde, ella rechaza de perla». Mor. El veros en tile trage, yen elle monte, licencia me dad para que os pregunt# que buícais, óque os alienta aleguir eftraños rumbos, vandida deltas malezas, porque fi en alguna cola , áerviros puedo, aunque fea ácolla del mayor rielgo, pondré mi vida en detenía de vueílro intento. 'o. Señora, para el juego que tu llevas, advierte que es buen embire. Ce». Pues en la palabra vncltra £ada, os diré mi empeño. Car. Por Dios, que es rara belleza! Con. El Conde de Barcelona, halla Colvato, ella fieita peda deide Mqníerrate: «ñas porque primero adviertas quien loy, ylo que me anima «n efie lance, Condeía de Ro.eilon naci,en fin, delelichada. Dent. Ala buelta del monte azia eíTotra paite. Ce .Elle es ti Conde, ya empieza mi honor atomar venganzas mes pues lo ellorva una-fuerza» yno puedo halla delpues deciros mas, loíp os ruega tni amor, que por íer muger, en mi favor oí merezca Huí:. Fia ai monte ellos cavalíos. trien. Obra, íeñora, yno temas, que me has de hal ar atu lado, aunque aeílorvario viniera toda Cataluña. Cea. Ei Cielo os dé vida. Car. Ya-me empiezan pariSimo;, yate hazt cocos un R_equien eternam. Sifícnel Conde i; 3andona ,O. ’Srbio, criado de ccu. Jff*. Advierte, feñor. .and. Ea vano mi ardor neciamente templas: yo me he de llevar aAurora. Jar. Su padre, co confirieras, que la guarda cuydadoio? Coa. No importa, que quando quien» impedirlo; mas que es ello? Cirtdc[. Nole admire vueilra Alteza de verme entre tanto tronco. Palas deltas aiperezas. Que como en mi pecho ¿foplo¡ del delayre, las pj velas de la llama de mi agravio Con irritadas centellas, no es mucho, que entre ellos montee defeíperada, ólobervia, negándome para humana, quiera cítudiar para ñera. Como no volvéis ios ojos ála ruzoarComo ciega fin efcuputosde nada, vive en vos una evidencia? Como al verme tenéis vida? pero como no es inquietan obligaciones, no importa ele que os acuerden baxezas. (C o» hizo mi amor? Que os hizo mi ag_,£f.i;o: Qqe violencia de vuelhas £m..s caricias padecen tanta tormenta? ¿i un hombre con un, leñor, que necio no confidera íu origen, quiere aipirar acolas grandes, es fuerza, que le note mas el vulgo, .porque el m'lrao ie violenta» Yfi un Principe executa un engaño, da licencia áque !o murmuren todos; pues de la ínfima manera, que ia grandeza en aquel, parece en él la cautela. Nc refpondefi: Pero vos, claro ella que Sera fuerza hazer con una disculpa frí'sfacion de l.i ofema. Mon. No se que le tiene el Conde, *f- que ai mirarle elahru tiembla. J»c. Señor, en aqueíts lance. Cor. C.dia, que una estratagema lo ha dexemedi-raora. i"- <T>! un lagento Repara ále qtse te anpea». Inadvertida, leñera, c os quexais, cuantió en mí pena¿ ,cvuettrosfán cuydadcfo, hiv maspeiar 4ue en Iavueftra: ,o cautelóle; Yo ¿rifo; \o liíonjas! Quien pudiera cara vueftro rielengaño, ¡1Bopara mi defenia, _odcr deícubrir el pecho, ya la luz de mi firmeza, ¡r.leñaros mucha f¿ fin rebozo en breve e¿ftr»¡ Yo quando efloy tan fin mi per íer vueiliorU nxrf. Vueltra Alteza tan fino; De quando aca tanto agalíajo me mueftra; poique puedo imaginar aloirle mi advertencia, oque vueltra Alteza es otro, oque ir..avenido píenla, que r.o loy yo con quien habla, •¡ por oirá me felleja. Cas. Pues yo, quando de fervtros be faltado? Ypara prueba tieiBÍ amor, ella es mi mano. Crear ,Quien vio mas feliz eftrellaí yeíia,leúor, es la mia, que hazer menos r.o pudiera un Conde de Barcelona, fe cuya heroica grandeza oto timbre le origina, C{)"nto biaion le alienta. 'Htb un rlCerde ,<¡a Cor, Jefa. líe?. De zelos tficy rabiando; pero r.o sé que (cereta scydad en el Conde vive, óquereyíterio le encierra, que atanto rclrcCto mueve. !** Acra el Conde ya esfuerza que olvide á Aurora. Cend. Señor*, ya es tarde, ypues que tan cerca tramos ya de Corvato, pedéis venir, donde pueda oelcaijiur vueltra fatiga un tato: ay, Aurora ueila! Y;jncs,pues es güilo vuettrot ar.itr.O; ltor.cr,que ya rir. pieza avolver por tanto ag; avio e. Ciclo. e«; .Defia manera a(figuro mas mi intento, F'-es con ver ála Condela, lu pudre ce Aurora,es cierto que ha de halar mi diligencia oc»Üoí. cuiu dticaycic; i de e¡tacorte. Y venid, Don Juan. la ¡ . Hay quimeras «/. iguales; Sin duda el Conde quiere que lu eipofa lea. C» di .Hombre, qué tienes, que el alma teme de ver que te dexa; Yartjt cedes ,y¡jar don Mnt¿gre ,yCarMtl. Car. Buenos avernos quedado, lo cierto es, que no pudiera aver íe hecho con un negro eldefayre, pues te dexa _ por figura deicartada, yno es mucho que lo hiziera, con el fiete que le vino. Aíjb. Mas aora me atoimenta» en referir mi pelar, porque entre tan graves penas baila, fin que me lo acuerdes, que ybconmigo lo lienta; Car. Si, pero no üelpedirle, qué mujercilla lo hiziera defpues de gallar tu pi ola en el figón de fu arenga; Mon. O, pluguiera áDios, que antts que lo vielfe entre eftas peñas, álos impulios de un rayo, torpe delperdicio fuera. Pluguiera aDios, que primero me arrojara una febervia, óme echara un precipicio al corage de una fiera. Car. Quieres que te dé un remedio para deificarte deíla? iden. Q¿ié remedio puede aver quanuo con tanta evidencia es ya lu eípoía del Conde; Car. Pues qué imperta que io fea; metete areprelentante, yen la primera Comedia, fin dezir fcofte, ni moíte, caíate ccn una Reyn.i, cue juro aDios, que le avia ¿e morder de las muñecas. i/ o .Sígueme, ydexa locuras. Ca*-. Ydonde vas; M:». Ala Aldea he de volver. Caracol, otra vez. Car. No conlidera», oue ella allí el Conde, iéñor; bien. Aunque el demonio diluvien, fue: ade que en octq trage r.o es muy £uuH de qn; puedan conocernos. Car. Bien eliá: pero coi: aíTo, qué intentas; W.m. Ver ála Condela lolo. Car. San, ympdrcbvv. A£**z* —T »'—Otritio es forzofo que atribuya, de que averle otra vez buelva. Car. Si torio ío facilitas, vamos, pero no quifiera traer un tanto en las eípaldas. Mtp. Yendo cdnmigo,no temas. Salen Au o<a,y Ga'cia ¡a pa iré, jíur. Mal, íéñor, te has empeñado en el férvido del Conde, viendo que no correíponde alo que debe obligado. Gar. Nunca agradecido niega el buen puílage,y aora es forzolo,y alsi,Aurora, retirate,porque llega fin duda cerca. Aur. Es muy juña; pero quando no lo fuera, porque tu güilo le hiciera, lo hiciera por fer tu güilo. vajl Car. Quien vio mas rara belleza, ni vio obediencia mayor! Pero en fin. Salen el Conde, yFabit de caza. Con. García. Gar. Señor, déme abefar vueílra Alteza los pies. Con. Los brazos tomad, que íiento mucho,a fee mia, que no conozcais,García, mi amsr, ymi voluntad. Car. Eílimo mucho,feñor, la merced,) también creo, que os íobra mucho defeo de hacerme mucho favor; pero como haveis llegado tan folo: Con. Como baila aquí he íeguido un javalí, ycon aqueñe criado de todos me adelanté. Car. Venareis caníado. Con. Yquifiera deícanftr,antes que fuera mas tarde, que por mi fee os prometo de verdad que es la caza afan caníado. Ca~. Para quien no eílá enleñado, íéñor, es penalidad; ta, Vueílra Alteza entre aelle qur.rto,parque aora deicanle un rato.'.'o.r. Ay,Aurora, eip. quiera el Cielo que te encuentre! Advertid.. que la Condeía de Eoleilon viene aquí, yque miréis que por mi ¿aun de decirlo me pela; ap, pero para conieguir lo que mi cuydado intenta. que en algo mienta, quien laDe tanto fingir.) Digolq porgue mi elpoia ha ue 1er, ynguílais algtar reflejo la hagáis. Car. Mandad, leñor, otra cola, que en férviros alos dos pondrétodo mi defvelo. Con. Guárdeos mil años el Cielo. Car. Ea,deícaníad,y aDios. Var-Je el Conde,) iavio,yper otro lado (ale Caratol,yAfemigre. Car. Eí camino atoda colla corremos, ymarabillo, que no toques cometido» por lo que tienes de polla. Mor.t. Qujen ama,Caracol,vuela. Car. Eífe, feáor, es el fuíto, que tu vives con el gufto, yami e! gufto me deívela. Mont. Padre,yíéñor. Gar. Hijo mío, ves os volvéis? Pues qué es ello? Como en Colvato tan prefto? Dadme los brazos, que no con queanimofo me aliento, en íolo veros aora la comodidad de Aurora, mi deícanío, yvueitro augmenta. Mcn. De Monferrate, leñor, he buelto otra vez áveros, porque no fuera quereros irme con tanto ri gor. Gar. Defvelo amolelo ha fido, que anima julio cuydado. íío'. No puedo yo aver negado, que por padre os he tenido. Gar. ni nvueílro afeito ¡o abona, rnas mayor dicha os prevengo, íubed, que por huelped tengo al Conde de Barcelona, ~1 yiaCondela también viene efta tarde, y3Ísí; mas ya píenlo que ella aquí. Mon. Mucho temo fu defdén. ap. Sa ta la Condeja, D. Juan, yFiord criada. Con. Fragofa tierra, Don Juan. J«ít. Los Pirineos, leñora, fe puede dezir aora, que en ellas fierras eftán. Gar. Dadme, feñora, los pies, favor de tanta grandeza, pues con vi rvueílra belleza, le acredita mi interés. Quando alegre, yfeliz goza aplaufos del Cande, yyet. (aivrjuj tj rroaigto, esfuerza vanf. vínica* valiendo aora los dos 2bonr-r ella pobre choza. C->a. Aunque Ignoro vueltroler, íuib obligación me anima, 'cor lo que ei Condeos eiiima apoderos conocer. C»-. Siempre conilgüe obligado mayor Inerte mi deiyelo. C,ti •• Vuestro agadajo rezelo, mas afecto, quecuydado. G,,. CanUdo llegó lu Alteza del camino, \-ond. Vn Javali corrió en ei monte. Mono. Ay de JXU. que para tanta grandeza en vano mi ardiente fuego oy impolsibles delea. Cono. Tendréis til aquefta Aldea masquietud,y mas iolsiego. Cir. Aqui, leñora,luaves, ya en rila, ya en harmonía, nos (ir ven de compañía los arroyos, ylas aves. Con. Son hijos yueltros los dos? Gtr. £i uno, yáDios pluguiera, (ay de mi: )que verdad fuera, Cm. Guárdeosle mil anos Dios: quien vio zagal maslozano, pues parece luperior Serrano, que es muy feñor, yleáor, que es muy Serrano ,G¿r. Yo voy 11 me dais licencia, (pero que digo! )aordenar donde podáis delcanfar. Oe.Id con Dios. Cj’u .Ya Y. Excelencia guarde el Cielo. .Pajera, jMigo Ooa ¡na». Con. Vos, Don Juan, mirad li quiere algo ei Conde. Ja--. Con que trayeion correlponde atan amoroio aran! aAurora quiere robar libre con tanto poder; mas Ges fuerza obedecer, en vanointento dudar. uaf. Ya eitas al pie de tu güilo Gn embarazodea. Hay razón, que -tropelle una palsionl C* .Traga de una vez el luito. Mon. Noos alfombre, quando ioios nadie nos elcucha aora, que reconozca un engaño, óuna verdad reconozca: qué admira ver un cariño, que apenas aliento forma de agallajo, yya tallece Vdefden ála primer hora? Sin duda, que aquel aihago, que os debió mi amor, fue tortita de unailuGon; pero yo no le advertí ceremonia, que como me edaba bien, aunque fue tan ami colla, nías le averigüe fineza, que le examiné filón. ja. Con. Hombre, quien eres? Que dizes* O, qué intentas? Mor.. Poco importa, que quien me fingió un afecto tan prello me de-conozca; quien ama, en aquello que ama, como es objeto que adora, fin que pueda reprimirle, le reduce, yfe trrnstorma. Vos no me haveis conocido, con que acredito, leáora, que no debió miamor nada jamás áyueitra memoria. Porque adeberos amarme, fuera evidencia íorzcíá, por vetos avos en mi. Con. Dichofa el alma fe alegra de efcucharlo, aunque le ig ñora. Ca .Quien no ha conocido, aquien, legua de tu pefar.confta, eres tu, yaísi es tu duda, como moneda chanflona. Flo. Quien vio mayor confuGoni ouien eícurrlera la vola! 'Mor.. Si el hallarme tiene modo, mal de quien ioy os informa, dexar la charpa, yei monte, yá me íále ámucha cotia; pero no ha mucho que en vos ton razones amerólas en la falda de efla Gerra, que puntual el Cielo ellore a la luz del Planeta quarto, Gcndo etcandalo del aloréis. - Con . Elperad, que ya quien lois es forzoío que conozca por las lefias, yes muy jufro, que de una acción tan ayrola os agradezca el favor* nías no que tiagaiscan. notoria cautela de una fineza, que examinareis tan propria. Mo7*t. Como no peede íaberie, £i un incendio que enamora, es evidencia, ómentira; no os admire, que fuponga i5 SImasdic, Criador del Cielo,y la Tierra, único Señor yRey. Ypues que yo confidero como en elle lance muero. Señor, miferere mei. Grande es mi cuerda opi níon, que es mucho para vivir, ayudar ábien morir en futura luceision. Pero en lance (entejante, reputación ha de haver valor en mi, para fer paciente ,yagonizante. Sale ví&M/grv con elpad* definida. Mora. Todo Barcelona viene fobre el Conde,quando miro áflaquezas dei delvelo, torpes mis heroycos brios: ya me faltó mi eíperanza. Car. Seas mil veces bien venido, que en la priision,ó en lu muerte conoce un hombre afu amigo. Aios. Qué hemos de hacer,Caraco!, íi examinando el peligro, átanto rielgo evidente, esimpofsibie el alivio: Como elcaparno; podremos antes que el tropel altivo, óbárbaro nos deícubra, ónos ataje advenido? Car. Ya yo me encomiendo áDios. Mon. Entre elle preñado rilco, juzgo, que ha de haver oblcura una gruta, cuyo abrigo nos elcondera. Car. Bien dizes. M:nt. Sígueme, pues. Car. Ya te tigo. Vi jer.traje Vion-.ljri ,yjal: el Conde de Barcelona de difunto ,yle d. tiene. Con. Detente, donde caminas, ciego,y torpe? Car. jeiu Chriílo me valga, que en elle monte todo es lombras,y peligros. Aion. Qmen eres,yerto cadáver, que eitorvando nús defignios, caufas tanto horror? Quien eres, fombra,que mortal te admiro? Otó. Tendrás valor para oírme? ¿Con. De nuevo aora me animo para oírte. Cond. Pues yo foy, ya que no me has conocido, el Conde de Barcelona, áquien con torpe delirio ánoche chite la muerte, yfolo aora he venido, por permiision de los Cielos, m'ofrigio, " que aunque ignoras tus delitos, Ion tan gramies,que yo tiemblo al ver,que he de referirlos. De Rolellon la Condeia, áquien debo inadvertido fu honor, ypor quien padezco tanto infdrible mar: ylio, quedando de mi preñada, lalio azía el ameno fitio de Moníérrate una tarde, yfimiendo aquel principio del parto en leves dolores, fe aparto, para encubrirlo, de lu gente el monte arriba, huyendo de íu peligro, yalii de algún tronco afida, yá el aliento con mas brío, parlo un niño, que eres tu, Caejele la Espada iMont ig'fáquien fu rigor efquivo dexó, fin que la piedad executaífe moficio: yuna tigre menos cruel, opor myiterio divino, tres dias te alimentó, hada que el ronco gemidoeícuchando García Narro, que de aquel monte vezino iba ácaza, fue figuiendo las voces, ycomo ahijo en lu cala te ha criado, fin que mas haya fabido de tu peligrólo origen, que haverte hallauo'en un rilco# Tu, Montigre, ála Condeia, que es tu madre, has poíTeido, ygozado como adueño: tu con bárbaro defino, fiendo tu padre, Ine diite la muerte; yaunque el delito te perdono yo, áDios tienes enojado, yofendido. Agran daño, hay gran remedio, yluelen 1er los fulpiros en un arrepentimiento del perdón imanes vivos. La penitencia con Dios puede mucho, yaísí ínfima fiuele la mifericordia atropellar el calfigo. Ycon efto queda en paz, Montigre, que ya he cumplí-0 mi obligación, pero advierte, que es dei Cieloaqueífe ayño. i» z* Sr. eftts Htirr.ís turfesfe vtya poso ¿peco. j.. Efpera, detente aguarda, (ómbra, iiufioa, mas qué digo, como verdad no ia llamo, fi claramente me dixo si: nacimiento? Ay de mil que ablorto, mudo, yreiniifo, aunque mi torpeza veo, n;í pecado no examino. Car. Parece que has fido muerto, vhas vuelto otra vez al figlo, pues iun difunto le tienes, eu vez de miedo cariño. ,¡tr:. Ami, quealevoiamente. Tiendo inhumano prodigio, heuado muerte ami padre, yengañado, ypersuadido mi madre goze, me puede pecados tan excelsivos perdonar Oios? No es poísible, aunque todo el cryitaiino imperio avoces moviera; yaunque eu el Yermo mil ligios afiorubro fuera de quantos penitentes han vi -ido. Pera como la piedad de Dios mi ciego uiíignio limitar pretende, fie nao la poder can indulto? No uixo Dios, que ha de hacerla £¡ hombre, que arrepentido le bulcare? Pues que dudo? Q¿ mayor ñu toiieito? Luego Oíos no ha ríe faltarme, tanque los pecados mios taeran mas que las arenas del mar, que los rayos limpios íe*Soi: yo peque,Señor, ir-csvuestro prop io oficio perdonar pecadores, perdón de justicia pido. M.s vueílra Milericordia que mi mayor «íelito, iaunque íois Dios juíliciero, noiois. Señor, veng divo. Siempre quien os balea os halla, :uempre es mas vueilro amigo C‘1Je os Huma, fiendo vos j* 1ue e'íaisiiempre ofendido. 5brazos teneis abiertos Fara que os pidan, indicio ..o que al hombre queréis: •aego es mas ufado eíiilo eaTes fcber perdonar. un Ingenio de efidCorte. qu€ no execatar cíUtigos. ^ Qyiíicr^ el iii* cicl m vivir, que ya he conocido mi error, para padecer mas tiempo, que figniñeo la vida del hombre un loplo# yes muv pequeno martyrio penitencia^que es tan corta ¿pecados inhnitos. Car* Mira, que nos dan alcanze. Mont. Milericordia, Dios mío, pequé. Señor. Caj .Vive el Cielo, que eíta loco alo Divino. Canr. dent. Repara, mira, yadvierte, que aunque es tan grande tu error, con penitencia, ydoior, hallaras vida en la muerte. Sale la Condefa ejftftaJa. Mont. O, venturofo preíagio! Cond. Voz, que lleváis mis temidos, qué me quieres? Que me dices? Sin duda, que eíta ofendido Dios, yque de mi pecado mi turbación es indicio. Oír, que dexé en un monte fin el agua de Bautiimo: ay de mi. pero Montigre: Mi bie.i, leáor, dueño míe. hlont. Detente, alfombro, detente, donde con ciego ciéAi no infeliz horror caminas para mi mal? Cend. Qué artificio bufea tu prolixo engaño? Como en tan locos detvios, ácolla de mayor daño, trueca el amor el cariño? Si peníamientos zeioios:- . Mait. Calla, na infames arbitrios IT defvanezcan mis alientos, ya que tu rigor intpio, olvidada de ti melma, ignoras el precipicio. Con .Qué tuces? Ellas en ti? Apenas se lo que d:go, viendo que de tu pecado nie toca tanto el íentirlo. Aua haifa los Cielos tienes enojados, fe-n teAigos de Monferrate los troncos, en cuya cumbre prodigio del mas desdichado exemplo tu rigor.inadvertido- ^ C.ad. Ño profigas mas, aguaita xgElmis que ya con lo que mehas dicho, conociendo mi flaqueza, mi torpe yerro examino. Sin duda, que aquella voz, de mayor piedad fue avilo, que en el peligro me enleña, para elremeoio el camino. Ya sé, Montigre, ya sé, que indignado, yofendido tengo aDios, ypues no ignoras la caula de mi delito, como quando yo te adoro me atropellas tu el alivio? hdtm. Mal averiguas tu mal. Cor.d. Dirás, que entre aquellos ríteos, ala inclemencia del tiempo dexé tan fin alma un niño; pero advierte, que el monte te ha de tener por alivio, por eicuiar el mas grave, quando ie ven dos peligros. ¿ti opinión le vio ariieigada, yalsi vino afer precifio, por 1er con mi honor galante, ler rigorola conmigo. Lcxos vas de mi pelar. ConJ. Con mas confuiion te admiro. idont. Aquien ¿exalte entre el monte £ay de mil )fin mas abrigo que Infortuna, loy yo. Llorando Montigre. que con mas piadoío initínto, me alimentó alguna fiera, halla que al débil ruido de mi liante, Garcinarro de tanto tronco vecino, fue, yen el oblcuro centro de algún abierto relquicie hallándome. C»nd. Cierra el labio, tro pronuncies atrevido de un ignorado fracafo tantoaliombro de delitos. Como nos míre la tierra? Comoabriéndole mas vivos t incendios, no nos lepultan hoicaaes en el abylmo? Como raigados los Cielos no detpiden incentivos rayos, de quien ya losaos fenezcamos delpeiuicios? 2dor.t. Como la niilíricoKlia de Dios reprime eí catrigo. Cria. Luego hadar pueden piedad tan enormes precipicios? no? Yaun de mi dolor lo menos has conocido, poique para lo que liento es poco lo que te he dicho, al Conde de Barcelona, que es mi padre, inadvertido he dado muerte. Con^Que dices? Mor.:. Entre, como diipufimos, en Palacio, yquilo ci hado, óKii deidicha lo quilo, que antes de tacar aAmera, elcuchando algún ruido, di la muerte al Conde, mira ti entre males tan diitintos, quando tus yerros alientas, torpezas elcandairzo. Cena. YDios ha de perdonarnos? Mom. No adviertes ,que iiempre fino fu amor bulca pecadores? Con.-, pues yo peque, ylolicito defoe aora, halta que Dios me perdone, fin que el ligio mas me vea, en ellos montes, álagrymas, yaluipiros fer legunda Magdalena; pero ayerros tan laíci vos qué ha de hallar? T>,c.n d.nt. íes.. Penitencia. M.or.t. Preíumiendo, que el olvido, reyna en mi, legunda vez, la voz me olrece el eltilo. Cena. Ya paramicuípa advierto, ti mal no atendió el oido, el remedio: Penitencia, íi ahí el remeaio contigo. Car. Entre tantos penitentes, loy de luz; pero imagino, legun lo que eicucbo, noto, que eitoy muy cerca del Limbo. Cona. ADios, Montigre, te queda, que halta que el Cielo propicio halle mi'doior, íeré trille ailombro ue elfos rilcos. Moni. ADios, madre, que elle nombre te doy inflámente cagno, porque es bien que hume madre aquien ya le ha arrepentido. Cor. .Vivas con mayores oichas. lAtnt .Dios te dé eficaz auxilio. Cord- Lo que loiícitas halles. Mont. Logres feliz tu deügnio. Cond. Rogare aDios por tu culpa. Mío„. Serc quien mas te ha debido. Cona. Aora ii, que loy tu maore. Mtnt.Aora íi, que loy tu bi;o. UchofoTrodigiO Xíor.t. vues r. Aora fi, que íéré, desando per tuerza el ligio, entre filos, yentre penas Martyr, pero no bendito. JORNADA TERCERA. Salé i'on j*a~. Auraa, .fiera. *r. Señor Don Juan, poco importa, qae entre ellos rúnicos troncos nesfobre lo cortelano, para no faltar ¡o ayroio: Yo os rgradezco el fivor; pero t. mnien es forzoio, que os vais, porque fi mi padre os ve conmigo, no ignoro que ha de poder inuignauo:- «¿¿.Detente, Aurora, yo proprio, para exemplo de ellos montes, dando fin amis ahogos, me daré muerte, ylera lance menos rigorolo morir fino, que vivir deipreciado, amante, yloco. Ya tu hermano, yla Candela viendo lu rielgo notorio, fe han retirado lin duda áRo.eilon, yno lolo en eita muerte del Conde culpan alos dos, mas todos dicen, que eres tu la cauia, fin que puedan en tu abono, ni la razón dilcuiparte, ni acreditarle el loborno. Yo, porque mis enemigos, opuellos, ypoderolos me culpan, yhan de vengarfe, de una injuílicia, medrólo he huido de Barcelona, ymas la luz de tus ojos tiguiendo, que no temiendo pedgros elcandalolos. Yalabes como los dos lo difpuíimos, ycomo te di una llave maellra, Yaunque un daño tan coíloíb no fe pudo prevenir, omi amor, ótu decoro, entrambos intereflados fueron la caula de todo. Yaora es, Aurora, fuerza, que indignados, ofutiólos nos ligan, yíi nos hallan, ni mi valor por heroyco, ni tu belleza por grande, aunque el la ykláTa íollozos, 'ediA Carti yaunque el amenaza áfurias, confeguirán el locorro. Aur. Av, amor! como va obrando tff. tu veneno poco ápoco; pues qué dilponer podemos: J#«. Que antes, que el Aiva de Apolo la crelpa madeja enleñe, ónos coja el alboroto, huyamos -A r. Si; mas mipadre? Jna. Será muy dificultólo el avilarle del rielgo? Aur. No, Don Juan, pero conozco, que obra mal en eítos iances el que llega a1er zeloio. J« a. Venirle, yno darle cuenta . AMr. Yeífe confejo, que álogro quiere poner nueilro güilo, dexa de 1er ambiciólo Mi padre ha de 1er mi padre, yaunque en mayores ellorvos viera mas inconvenientes no he de ccaíionar lu enojo. Ello lupuelto, Don ;uan,: bien podéis ¡ros, quelordo le introduce el íenumiento en las venas poco apoco; elada la langre late, yel corazón entre ahogos, con leñas de algún cariño teme del recato arrojos. jna. Es polsible, Aurora hermoíi, quealhagos afectuolos, lolo conligan deldenes, ypenas configan lolo? Aar. Qué indicios de inclinación en mi haveis vilto, óqué allomes, de elperanza, mudamente han podido dar mis ojos? Bailen los atrevimientos, yr.o aguardéis en mi oprobrio cautelolamente irriten mi honor vuellros delahogos. Jbí>. Aunque el irme, de mi muerte que ha de 1er caula conozco, por ellorvarte un petar ^quiero concederme aotro. Vero antes que me vaya, has de leer para apoyo de mi amor elle papel; S»(* un papel. veras, pues no correfpondo áobligaciones preciffjs, quánto átu deidad me poftro . Es de una dama, yyo se, que me eftima de elle modo: C* l 2¡35 mas lo que no puede lo afable, ouiza ha de hacer lo zeioto. e. ¡a,el. 'J!ur. Dexad,Don luán, el papel, <jue hacer otro amor notorio, aun con la mas vil no ugér viene a1er mucho ei d. 1oco; aquello es accnlejaros. J* .Entre dudas, yentre aUombros,*"- ÍI le admiro un lentimiento, le confidero un rebozo. ti. ¡XA delit oG» !*T. fie. Tupadre fin dut aes elle. ¿fur. Ay lance mas rigeroío. V.xtro ua ih. Cure. Aurora, Fiera. Caejele ilpape . Jíu-. D. Juan, ya es preciflo, qpor todos oselcondars. e.o. Ylea prelto, porque »el viejo un demonio. aSm. Retiraos aaqueile quaito. Solo tu amor poderoio pudiera obligarme atanto. djtoi.de¡e. Tío. Voy áabrir vaf. aíx.lnmobii troco íby, 6eftatua deyeld, que apenas de viva informo. Sr, iOmcifl,} rlord. Car. Aurora. Aur. Señor. Chelo i¡] jladr. Car. í.'.i hija conful-niente ufluílada, yabrirme Flora turbada, no se (_ ay honcrl) que colija. Solo eue pelar aora me f. ira para que muera: (roía, ea.d’íora, vete íuera,y tu retírate, Auaínr. Mi padre lin duda alguna ojo aDon Juan 7lor. Pues que haremos: •si*. Q^e nos vamos, ydextinos que oore también ia fortuna. r'aaje Las d. Car. En una, yotra ei temo» admirado,mldeí ve! o, yentrambas ton de un rezcice, Cie.os la caula mayor. Quandocree» iolicito, de quien remió la ocailcn, dudaba ia eaecution íi no cayó en.el deüto. honor r.opudo manchar de una muger la flaqueza: O, m.u haya ¡a belleza, que tar to :egoaempeñar! Xahb quien no ha de temer,. puclfo iu honor en un vafo, ue es la muger el frucaío efer vidrio una mugerí Pero qué elcrupulo vil, cou tan i.ifame interés, yherido Aurora quien es nit erki arguyendo lutil? Ea, que ei rezelo miente: puede en Aurora caber b2x;z .? No puede 1er, aunque malicíelointente elle penimermo infiel per!ludirme, que con ira me conceda auna mentiras ni«s qué miro: que papel l.evtuita ei papel. es eñe? Todo es rigor, ypuede en lo que hay elcrito tener aquí algún deiito, veneno para mi honor. Porque tanto reyna en mi elle pelar, óelle miedo, que ce nada formar puedo buen luceifo, dice aisi: Lee. Agradecida, atantas fineza», me juzgo muy elidióla en prometerme rendida, eirá roche podéis venir tegur-.aiente ami caía, que yo diipondee el modo de que mi padre iopueda veros. láios os guarde. No en vano es ;uilo preíuma mi afrenta, yaisi hacer quiero pedazos el pregonero, que es de mideshonra en fiama. Aliente la atrevida pluma, que con infame pretexto finge una ñLmia ta r. preílo; ypues ia ley lo ievoca, iluda me toca, que loca eltuvo-al eicribir eito. Aurora, fin atender átu opinión, ain daño, fácil el mencr engaño la ha llegado aconvencerá pero como puede lerí que aunque r.o quiera ler cafta, ll algún amor la contralla en la execucion proiixa, la fuerza de ler ¿tí hijapara ler honrada billa. Ea, honor, nofahe atientono haya temor que dudar, yentremos áe.oami.isr halla el uitiinoapolento. Q¿e elle iáicenoio que me abrafa. a**> 21 aunque la «dad no me esfuerza, ferá rayo, que es la fuerza mucha de un hombre en fu caía. Salga, pues, el limpio azero. Saca la Ejpad?. venganza o.e mi deshonra, yfi he de vivir fin honra, mejor es morir primero. Dan luán al p-.ffa. Jim. ADon García, indignado efcuché, culpando aAurcra, yde la recelo aora nace atento mi cuydado. Gai. Ha infeiize luerte mía! ¡a .Yo quiero hablarle. Gar-Aquien íoy no he de faltar: verán oy. Va aentrar Jarcia ,ya-anr Din laxa, ¿ cncvcr.tran^t. Señor Don }uan. Jan. Don García. Ga .Vamos, de efpacio, rigor, halla iaberloque paila; pues como ves en mi caía, elcondidoals:? Ayjionoí! laa. No fue mireceio en vanes, quando en lance íemejante, con la pena en el femblante vibra el azero en la mano. Yaunque es indicio de culpa eíconderie en la ocafron, también hay íatisfacion, que labe bulcar dhculpat parece que os ha admirad* el verme aora, yafri. ¡acaula de hallarme aquí c.t-.ehad, ymicuydatío. Ga .Coiifalo entremi dolor duda mas el peniamiento. lar. O, como lo que era aliento apenas vive temor! Ya i.- bes como aAurora, con poder íuperior, yíe traydora robó ci Conde una tarde, queriendo de lu amor hazer alarde, que quien ciego íe emplea. en un engaño ,aun es acción tan fea, que qualquiera notara labaxeza en elir,odo,y no ignorara, que era mayor emito en un Principe grande ,m3s.no irrito vueítro honor aeite modo, que icio culpa mi dilcurib en todo al Conde, yvueftra fama, que Barcelona lleincre adama. e» mayor opinión, ymas iluftre. Llegó aPalacio Aurora, yfue un diamante en ¡o firme, íeñor, yen lo confiante; porque aunque la violencia preiumio¡contraílar la relútencia, ahorrores de la parca obilentará lu ¡ronor al mas Monarca. Que no importan alhagos del apetito, ni de furia amagos, aquien diieurre atenta, que ha de manchar lu origen torpe afrenta. Yo entonces, que piudolo admiré fu valor, yelcrupulofo, que fuele ia porfía una roca batir, fi cada dia hafia pofirarla en tierra, » el rigor la amenaza con la guerra; una liave maeltia, que muda libertan, yalivio muefira le di, ypluguiera al Cielo, antes me lepultara tu¡ delycío, pues de un nañoprccíio ler infirumeto quilo, dexando en lance igual, yerror tan cierto ami fuera de mi, yai Conde muerto. Con ella ent ró una noche en Palacio Montigre, quandoei coche del Sol con luz eicaia, lureando el mar áver el Indio paila, queriendo con aliento librar Aurora, yalu venganza atento, le dio la muerte ai Conde, que quien contra tú agravio correlponde, aunque es grávela cuipa, la razón natural le cía ailculpa. Con íu hermana íe va: ycomo un Privad* con malicia, ycon oaio es inviolado, me achacan, que en la muerte compüee he dúo, odeiüicnada fuerte! Yporo ue-era- ambiciólos misenemigos ion tan poderoics, huyendo uel peligro, que pregona el delito, iali ue Barcelona, huleando aiu Coudela, para que antes que le vieífe preía, aRoíelion nos vamos, que con cito. García,.,¿eguraaios el lingo de perdernos quando es tan imporsiolc e, decer.dcrnof. Llegué aqui avueiira cala adar quenta (ay de mi.) délo que paila, yapenas me veo en ella, quando el gufto atropeUa Yér que ala puerta llaman, yccmoion peligros que ya infaman, advertido meeicondo, yadvenido elcuchar.do elruydovos conozco, yalpnnto, avivisiuems coafo de difunto. r Dc un Ingenio de eft4Corte ‘ I Salgo ¿hablaros, yacra os advierto, que vos, qyo, yAurora, peligramos de fuerte, que el caftigo menor ferá la muerte, yno ha de haver mas medio quando folicitémos el remedio, que buícar en la fierra, del monte arado mas inculta tierra, áMontigre, tenor, yala Condeia, qpallando afu Hilado, mas emprefla (era de nueftro aliento íujetar lu ambiciólo peníamiento. Hita la caula ha fido de hallarme temerolo aqui eicódido, el rieigo ya labeis, obrad aora por Montigre, por vos, ypor Aurora, Gar. Apenas edoy creyendo fi es verdad, ófi es mentira, yentre el horror, ylarra, elloy dudando, ytemiendo. Si Montigreal Conde muerte dio, mi rieigo no ignoro, ypor Don juan el decoro tentó de Aurora: ay mas tuerte pelar! pero fi mudanza hallo contra mi opinión, me dara utas ocaíron la fierra de mi venganza. J«a. Que intentas? Car. Qu.: he deintetar; Huir deuryrigor precifló. Pues no (o miréis remido, que eiia ei peligro en tardar. Gar. Primero nueltro cuydado ha de correr elfa tierra. Yfi no eltán en la tierra? Gar. Seguirlos halla íu Hitado. Jaa. Vamos, pues. Gar. Ha, honor mío, que el Cielo es ya quien os guia. 3»*. Mucho temo de (Jarcia, ymucho de Aurora fio. VanJe,J Iale affombrndo .aactl de Hcrm:- taño de una catvayjacna dentro gran 'nido. Car. Mil veces te haré la Cruz, ymil veces al Infierno, con folo un Creo en Dios Padre, te embiaré abeftruz perverfo. Azechador infernal, cocos me hacéis? Vive el Cielo, qu me eche un Calvario acuellas, yte ponga como áun negro. Vete al aoyfino, que yo, vive, yYÍVu Oios Eterno, TrOuigiO, que demore amacha martillo he fido ChriilLano viejo. Sale AíiWMgr de üerm taño. Mont. Caracol, hermano, calles porque jura? Ca .Porque un puerco anda de noche, yde dia alborotando el Detierto. 'Mmt.Vuelva los ojos a Dios, yno re enoje, que el ntelmo con lu poderola mano lo iacaradel aprieto. Car. Mire, yo firviera. Padre, áDios con güilo delYermoj pero también fi quifiera, pues que no importa dos bledos, pudiera bien embiarnre, at pque fuera de pan tierno feis hogazas cada dia, porque eleílomago tengo como trox de pobre hingo, tamo, que en los excrementos no hay quien lleve la edufeta, yhan faltado los correos. Moot. Con diíciplinas, yayunos fe firve áDios, no comiendo por vicio, el mortificarle viene aler merecmiento. Car. No era mejor en <1 nglo, que no entre montes, ycerros, con comodidad, ler uno buen Chrütiano? Mom. Calla, necio. Las vanaglorias mayores, las maquinas, los imperios, dulces lilonjas cel güito, . breves triunfos del deleo, ion un aparente engaño, yaunque todos ¡e e.tan viendo, como es propriedad del hombre no inclinarle alo que es bueno, fabrican lu precipicio, ydeslumbrados, yciegos, ála villa de lu muerte íolicitan lu veneno. Ha fragilidad humana! que ainileros delaciertos, rompiendo leyes Divinas, niegas tu conocimiento! Quien, dime, no confiriera lo poco que es? Dilcurriendo, que ha fido, ylo que ha de ler, que ello baila para freno, que en lu furia le fujete, quando ábárbaro delp eño. 'Dean Ir.^gcn: olvidando 1“ principio, jjjoiiftruolc arroje Soberbio. El hombre que vive, duerme, pero ha de velar durmiendo, que el que para morir vive, duerme para eítar despierto. Toao elte mundo es un caos, yuna ilufion, que tan prefto como fe mira, ie acaba, fin mas fin, que acabar luego. Pues como fiendo uno natía, elle cuerpo humano, yfiendo finito lo que es el mundo, fombra todo, ytodo yerros, aleñando áeternidades en mas lucidos Imperios, obra el hombre mal, ydeva lo que es mas por lo que es menos? Yaun es perluafion ínjuíla, ciega aprebenfion, loco acuerdo, huir por tener deídichas, ni obrar por hallar aciertos, que lolo le ha de querer, yamar áDios, porque él mefino es digno de íer amado, yes quien es, fin que los riefgos del Infierno le limiten el no pecar, ni los premios de eterna gloria le animen, quar.do hay mas caufa primero. Yo, pues, que er.tre mis defdichas, padeciera mas tormentos, ni eternos tiiur fos mealientan, ni horrores me ponen miedos porque íolo atento átanto amor, como áDios le debo, lolo por querer áDios, debuena gana padezco, C*r. Padre, yo erré, yíoy un beílía, mas con tu lie encía quiero ir ahulear en el monte, fihay que engullir, ir trayendo ti comur matalotage. &ir.Yiya,heimano. Ce.Aora apruebo, que es mayor la hrrnbrr hermitaña, que la canina tres dedos. %»J. "•'f.A míordinario exercicio quieto volver, que no puedo tltar en mi el breve rato, que aDios no le elioy pidiendo Ct mis pecados perücn. _Ha teñar. pero qué es efto? '“•st Ucaík aa,yaí naentrar tnlacut- '*». je le apan ce ¿lapuerta un Cmcije arreáiílíi . í ¿f}a Corte . 2J 'Hombre, yDios, ceñcr, yAmigo, Deon, ymanió Cordero, _ que para el maspecador los brazos teneis abiertos. Como tan teiiz he fido, aunque ir bien confidero, queréis para queme enriende, de tantosatreces yerros, que en aquella Cruz os mire; yyo. Señor, os prometo ler tan otro del que he ódo, que no ha de animarte huello en ella eftatua de carne, para entregarle al íolsiego, halla que ©s halle piadoio, ya qmis delitos fueron eicandaloloíí yya, que cada ínllante os ofendo» Merezca defenojaros mi llanto, aunque muera luego condenado, que lera julio, fiendo güilo vueílro. Solo os luplíco, ieñor, que llegue aiaber primero, en qué eítado ella mi madre, fi habita en ellos defiertos, bfi al figlo le volvio, que es tanto mi ientimiento, que ávueñra miiericordia, fiempre por ella os ruego. laxa un Angel tenmujice. Qué armonía foberana, con tuperiores acentos, por ella Región del ayre fuena en íepetidos ecosí Ang. Ha Montigre? Aíer. Angel DivÍB#- Ang. ADios menos juíliciero tus lagrymas han movido, pues te ha eicuchado, oye atento. Tu madre, de quien pretendes faher, entre elfos dos cerros, que confinan rífe valle, en un albergue pequeño pidiendo miiericordia aDios ha eílado algún tiempo, tan deícuydada del ocio, que entre fuípíros perpetuos, una exclamación, yotra, fueron iu arrepentimiento, Yacra, corno tan íragii, en trage de Vandolero quiere engañarla el Demonio, yla reduce del Yermo al figlo legunda vez con perlualrones, diciendo, que tu eítas en Barcelona caisr 24 Elma* Cafado, yque falles fu -roa, porque te dexaffe entonces, tus üifígnios, éintentos. Por aquí palla con ella, ypara poner remedio, áque te avile me enibia Dios Yno, Trino, yEterno. Eífe hermolb Crudñxc, rayo del mejor Lucero, yde Chrillo Imagen, quiere, que tengas para ¡os rieigos contigo, ypara que puedas áeífe enemigo ioberbio .vencer, yaciar atu madre libertad, vicia, yconlueio. Vuelve a!> bir con mufica. Mcnt. Eípera, Querub Alado, no me faltes; mas qué temo, quando contigo ie queda abreviado todo el Cielo? Tenue; Crucifixo enla m*B0,y día hablando con si. Ya de mis penas tan ciertas, nada tengo que temer, pues que me puedo acoger auna de las cinco puertas. Por mi eilan. Señor, abiertas, con que no dudaré aísi de mi lalvacion aquí, que aunque mis pecados fueron, pueílo que por mi le abrieron. Jesvsmio, yo pequé, yaora lagrado he hallado en manos, pies, ycollado, como lo entena la Fé. Favor os pido, porque mi fiador. Señor, leáis, que aunque en la Crnz os miráis, no puedo temer deldén, porque vos pagáis mas bien, quando mas quebrado eltais. Sale el Demonio d: Vando ero, jdetrás Ix CondefaconJa abito de fytendido el cabido. Vcm. Dexa el defierro, yel mame, vuélvete al ligio, que dudas, quando tu engaño conoces? Cond. Aunque me alienta la injuria , no sé que temor me ciega, no sé que pabor me allulla, que 11 atiza la venganza, el miedo cobarde turba. Vem. Montigre ella en Barcelona, ypues burla tu hymoíura, proeura fatisfacerte. dichoj'q "Prodigio, M:nc. No han dé valer :us añudas, dragón, ybettia feroz, que Deydad eterna, yturna dio la vida en ella Cruz por rellaurarle la fuya. D:m. Quita delante, no irrites mi defatinada furia; ha Miníílros infernales de aquella región obícura; amparadme todos. Moxt. Sea fepulcro el abyímo, yurna de tu horror, D>m. Ylea también todo el Infierno «n mi ayuda. Mandefe, y(al: fuego. Mo”t. Bien conocerás aora, que aunque Ion tantas tus culpas, íi tu no baleas aChriíio, es Chriilo quien ya te batea. C# :d. Señor, avuellra piedad, piúienclo peraon me arrojo, quando miro vueítro enojo contra mi fragilidad.. Tantos yerros olvidad, como execusc con vos, haya páz entre losóos; y11 en acción tan liviana pude pec_r, como humana, perdonan vos como Dios. Cede vuettra innig.i .cion, por quedar en recomponía, •mercedes por una órenla, íoio de un Rey es acción. Ya veo con la razón, que me podéis cailigar, inas pues os llego amirar por mi en eífa Cruz, tliré: que aquien tanto le coilé como ine puede olvidar? Moa. Dame, leñara, los brazos, que torpe mi lengua, ymuda lera en querer imitarme, un boiquexode la tuya. E! ser me dille, yno ignoro, que fue raí mayor ventura, porque lleudo tumi madre, que quando tanto te acula, el deuto tu pecado, arrepentido pronuncias, ni puedo temer ruina, ni he de dudar mi fortuna. Cond. De verme: ay de mi!meadmiro, que ella hamaca Arquitectura, obra *5 un TnpeKíüac c- <& ~or¡.e. &un.arroyo, que un penaíío perezolamerite lucí:; con delatadosaylíales. obra del Autor Supremo, .. efabrico aimagen-tuya, r.üáof«gU en lu error tle;it intaufta tumba, íieiido borrron de la noche, n0 ver aun Dios, que ayuda. _ y-n'. Siempre elle monitruo loberbro, con invenciones procura obicurecer la virtud. C¡rJ .Ya yo avencer a(u induitrw H¡e aliento. íegunda. vez; pero dei Cielo fin duda ha iido fecreto grande, paíürellas efpcluras, poique antes de mi muerte nos viedemos. Xtn .No atribuyas íaféelos la iuerte mia. Ct*á. Dios lo hace todo. Afer. En qué gruta has habitado halla aora, por ellos montes? C;r.d. Elcucha. Hay una montaña heraiolñ cerca de aqui, en cuya punta el Atis fiempre frondoio aaxa con lenguas menudas acoronar de penachos el copete que le iluilra. Puntal agudo del Cielo, adonde el Aiva madruga, por fi las flores fe truecan, yel canto las aves mudan: qué loñolientas empiezan, quando entre leñas confuías, aunque embozada, yrilueáa, reí quicios de luz aftna, le conoce, porque Euro le delcubre la faz rubia, tenuido el cabello al ayre, ypor no íaber de burlas, encendidas de vergüenza, tiplendor de iu hermolura, torda el viento de claveles, que azuzenas fueron multias. Uetras, pues, de ella montaña un valle el pie le dibuja, 1la elpalda le guarnece, en cuyo prodigio, en cuya zmenidad, halla oy la naturaleza elludia, Corrida de que en lus obras. Para fabricar pinturas haya original, que pueda Pintarla, de que diieurra el verde peen© is cruzs, en cuya margen hermofa, flor azul de lino turca; ycomo el Sol apacible toda la ribera alumbra, oro, yverde, azul, yplata hacen mayor lu neniioiura. En medio de elle País un pardo rilco murmura» Gigante de aquellas telvas, vanidades mal feguras. ! iDe cuyo honorolo centre produce tina cueva obicura» que ádeícuydos dei aliento } trille temor no repugna. Pues al paífar fus umbrales el cabello fe eípeiuza, ycafi immobles las plantas fienten lo mifino que bulcan. Los huellos cruxen, las.carnes. tiemblan, yen mortal anguilla el organizado cuerpo, del pavor le dclcoyunta. Aqui he vivido dos años, rullica eicuela, óprofunda, donde fe enfeña amorir, I ficndo lu bobeda inculta fino aparente iepulcro, ajuftada fepultura. Pero ya que mi flaqueza pudo renovar mi culpa, han permitido ios Cielos, que te hallallen en mi ayuda, yque te haya Yillo, aora me vuelvo menos contula áeftudiar fobre la muerte, yallorar mi vida injuíla, áanimar mi tibio aliento, yáreconocer íegura, que ofendi aDios, yque íoy tierra, polvo, ynada en fuma. Moa .Los Cielos te hagan dichofa Coni. Logres feiiz tu fortuna. Moni. Tengas ventursla muerte. Cana. Tu configas lo que bufcas. Mor.t. Yo rogare aDios por ti. Ccn Yyo ala clemencia fuya, que te perdone. Mon r. ADios, madre. Cortil. Quedare áDios, hijo. Mcm. O, nunca naciera para pecar.' Coni Ay de aquel que áDios injuria! Dy&Jt