scieee Open visual document viewer

Mitotauro: Imágenes de Asterión, formas del Ser

Martín Márquez, Desirée

Full text

MITOTAURO Imágenes de As e ión, o mas del Se Desi ée Ma ín Má quez T abajo Fin de G ado Bellas A es TRABAJO FIN DE GRADO GRADO EN BELLAS ARTES UNIVERSIDAD DE SEVILLA CURSO 2015-2016 Au o a: Desi ée Ma ín Má quez Tu o : Fe nando In an e del Rosal Vº. Bº. del u o : MITOTAURO Imágenes de As e ión, o mas del Se ÍNDICE 7 PRIMERA PARTE: Dossie a ís ico 57 SEGUNDA PARTE: Desa ollo eó ico 58 1. El discu so del acío 59 In oducción 62 Se ie Vacío 66 Composiciones y Sona a no.1 70 Lec u as 75 Cuade no 10 x 15 80 2. A ie as de As e ión 81 In oducción: el mi o 89 Reesc i u as del mi o 97 El Mino au o en la li e a u a con empo ánea 106 La Pe sona 115 El Espacio 126 3. Conclusiones inales 132 Bibliog a ía 143 TERCERA PARTE: P opues a de in eg ación p o esional P ime a Pa e Dossie a ís ico Vacío Esencial Con emplación Li ismo Monoc omía Vacío Composición Abs acción Composición I 2015 Se ig a ía sob e ca ulina 42 x 60 cm Se ig a ía 16 Fig. 6 17 Composición IV 2015 Se ig a ía sob e ca ulina 42 x 60 cm Se ig a ía 18 Fig. 7 19 Au o e a o 2015 G a i o sob e olio 21 x 29,7 cm C eación abie a en Dibujo 20 Fig. 8 21 Lec u as Dualidad Au oma ismo Deso ien ación Anhelo Cues ionamien o Melancolía del espacio I. En busca del iempo pe dido Se ie Lec u as 2015 Fo og a ía C eación o og á ica y g á ica digi al 24 Fig. 9 25 Cuade no 10 x 15 Simbólico Me á o a Ilus ación Collage In ospección Cuade no 10 x 15 La casa de As e ión III Cuade no 10 x 15 2015 Collage y o ing sob e ca ulina 10 x 15 cm Discu sos del Dibujo 34 Fig. 13 35 La casa de As e ión IV Cuade no 10 x 15 2015 Collage, o ing y acua ela sob e ca ulina 10 x 15 cm Discu sos del Dibujo 36 Fig. 14 37 Con la llu ia a cues as Cuade no 10 x 15 2015 Ca ulina y papel cebolla 10 x 15 cm Discu sos del Dibujo 38 Fig. 15 39 Ensayo sob e la cegue a Cuade no 10 x 15 2015 Collage y in a china sob e ca ulina y papel cebolla 10 x 15 cm Discu sos del Dibujo 40 Fig. 16 41 I Poema io A ie as de As e ión 2016 Digi al 29,7 x 42 cm Ilus ación 48 Fig. 19 49 II Poema io A ie as de As e ión 2016 Digi al 29,7 x 42 cm Ilus ación 50 Fig. 20 51 III Poema io A ie as de As e ión 2016 Digi al 29,7 x 42 cm Ilus ación 52 Fig. 21 53 IV Poema io A ie as de As e ión 2016 Digi al 29,7 x 42 cm Ilus ación 54 Fig. 22 55 Segunda Pa e Desa ollo eó ico Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 64 lí ico y esencial. En su a án po p ima la exp esión en e a la ep esen ación, el a is a p escinde de odo elemen o supe luo o anecdó ico: busca aquello que pe du a, que es á de ás de la o ma y de lo que pe cibimos. Zóbel supo pulsa la ecla adecuada, en an o que sal a la ba e a de los sen idos y la pe cepción humanas pa a oca di ec amen e el alma del Se . Con es os e e en es como base y la c eencia de es a an e una ausencia absolu a de c ea i idad su gie on los p ime os pasos de la se ie Vacío. Con el g a i o como medio y habiendo obse ado la iqueza de ma ices que consigue el Sumi-e a a és de la gama de g ises -conside ado un no-colo en la cul u a occiden al- su gió la idea de en en a blanco y neg o pa a ep esen a un ma co, como elemen o que coloca di ec amen e al au o en un isión in e na, de obse ación, que da a un paisaje insinuado po un plano deg adado que hace las eces de línea de ho izon e. (Fig. 1) Sin emba go, en e al esul ado hueco espe ado, se pudo obse a que ese conjun o mínimo de elemen os e an su icien es pa a ansmi i una sensación de comple o sosiego. Y aún más, al gi a el dibujo 180º, la simple in e sión de los planos e a su icien e pa a gene a una sensación o almen e con a ia, como si el blanco de la “ ie a” ayuda a a in ensi ica la oscu idad del “cielo”, augu ando Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío 65 una o men a. (Fig 2.) No ue has a meses después cuando descub í la ob a o og á ica de Hi oshi Sugimo o y pude legi ima odas es as sensaciones. A pesa de la simili ud que exis e en e las imágenes de sus ma es, cada una, con su simpleza y minimalismo, iene el pode de despe a una sensación lige amen e dis in a. T as es os dibujos, inie on o os en los que desapa ece el ma co jun o con oda alusión ep esen a i a. T as comp oba el po encial que los elemen os g á icos – ales como líneas, deg adados, planos- ienen po sí solos, el p o agonismo de la composición ecae plenamen e en ellos. De es as p uebas expe imen ales se pudo deduci que no exis e el acío c ea i o, al igual que no exis en indi iduos es á icos; si enemos en cuen a que el a e es un p oduc o humano, siemp e que haya ac o, hay con enido, po mínimo que pa ezca. Incluso el ges o más simple es capaz de ansmi i una idea que, ine i ablemen e, no es á desconec ada de las emociones ín imas del au o . No exis en los emas ue a de las a es, el A e en sí es una ó mula de ema iza : el Vacío dejó de se una c eencia en el momen o en que pasó a se un ema en base al que c ea . Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 66 Composiciones y Sona a No.1 La música es un lenguaje que habla po sí solo. Sin imi a una ealidad sono a conc e a, es el a e más pode osa a la ho a de gene a una expe iencia es é ica en el oyen e. Pa iendo de elemen os abs ac os p opios, es capaz de despe a emociones con solo la combinación y composición de los mismos. En la pin u a del siglo XX, los elemen os g á icos, como los musicales, dejan de subo dina se a la ep esen ación igu a i a pa a cob a au onomía y p o agonismo. De es o se dio cuen a Kandinsky cuando abandonó la igu ación en pos de la abs acción. Al igual que el sono o, Kandinsky in en ó sis ema iza un lenguaje que uese único y exclusi o de la g á ica basándose en el modo de compone de la música. En su lib o Pun o y Línea sob e el Plano, los elemen os g á icos base –con los que se gene an odos los demás- son conside ados se es au ónomos que p oducen de e minadas sensaciones según su o ma, amaño y si uación que ocupen den o del plano, así como su elación con o os elemen os. A di e encia de lo que se piensa comúnmen e, Kandinsky no “pin aba” la música, al modo de un me o eje cicio de aducción, un ac o sin duda ca en e de sen ido a ís ico; lo que el pin o in en aba e a aplica las nociones composi i as Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío 67 de un a e a o a: elacionaba el modo en que se componían y discu ían los sonidos con la dis ibución de esos elemen os básicos del dibujo, conec ando los medios p opios del oído y la is a pa a en iquece sendos lenguajes mu uamen e. Es as nociones, jun o con la idea de acío, con emplación y dualidad son la base que sos iene las se ies Sona a y Composiciones (Fig. 3-7). La ausencia de elemen os na a i os da luga a la desnudez de las o mas, a la composición pu a. Median e la gama de g ises he edada del Sumi-e se consigue odo un uni e so de ma ices exp esi os. El mé odo de abajo es, sencillamen e, compone ; aplica los escasas nociones composi i as de música y aplica las al p oceso de cons ucción de la imagen. Se pa e de un ma e ial base: un de e minado núme o de plan illas de igu as geomé icas simples. Como en música, es e ma e ial se u iliza de o ma li e al o se modi ica (se in ie e, se di umina) y se o ganiza de al o ma que los elemen os p oduzcan un i mo, un sen ido de lec u a que cap e el in e és del espec ado y lo guíe po dis in as zonas de con as e: elajación, acumulación, uido, llegada a un pun o culminan e, dispe sión... El esul ado es un conjun o de elemen os que se cohesionan en e sí pa a da cohe encia mo í ica a odo el conjun o, una abs acción geomé ica que ca ece de pe spec i a. Un espacio donde las o mas lo an ing á idas, e é eas, enden es Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 68 a cen aliza se. Como ha ían Schoenbe g o Webe n en sus piezas a onales, el dibujo pie de el suelo donde asen a se, pa a da luga a una imagen sin peso, sin e e encia alguna a las leyes ísicas: un dibujo que al no subo dina se a una ealidad conc e a comienza a habla po sí solo, a p oduci unas sensaciones que nada ienen que e con el mundo en el que nos mo emos. Sin emba go, no es á desligado del odo del concep o ba oco de a e o en an o que gene a o p edispone a un es ado de e minado de con emplación a pesa de que no haya acción. En Sona a no.1 (Fig. 3-5) se p e ende hace una analogía con es e géne o musical y segui el esquema en es mo imien os que p oponían los an iguos: “El p ime mo imien o es á des inado a la azón; el segundo al co azón; el e ce o a los pies”. Son las sensaciones que se p e enden ansmi i median e el mo imien o de los elemen os. En esumen, no es necesa io que la imagen “ ep esen e”, “ aduzca” o “in e p e e”; debe exis i un lenguaje p opio del medio que enga alo po sí mismo, al igual que la música posee su p opio idioma pa a ansmi i emociones que, po la e iden e imposibilidad del medio, no p o ienen de la imi ación es ic a de esa emoción po pa e del sonido. Así, al igual que de la buena combinación (composición) de no as esul a una mani es ación a ís ica con au onomía, Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío 69 ambién la co ec a composición de los elemen os g á icos - ales como línea, mancha, igu as geomé icas básicas, e c.- debe se capaz de habla su p opio lenguaje. Y no es an dispa a ado compa a es os dos mundos; al igual que los sonidos son ib aciones, cambios pe iódicos en la p esión del ai e, ambién los colo es y ma ices son ib aciones de ondas, capaces de “pulsa el alma” del que los pe cibe. Lo cu ioso de es as expe imen aciones es que llegué a e me e lejada en ese cúmulo de igu i as que lo aban ing á idas, anhelan es y casi ímidas. (Fig. 8) Sin duda, cada ac o del se humano es un e lejo de su es ado in e io . Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 70 Lec u as Lec u as pa e de es a idea y escoge un camino o mal o almen e opues o al an e io po el que expe imen a . El au oma ismo, ya sea en la esc i u a, en el dibujo o en la imp o isación musical, es una mues a de cómo la espon aneidad es el ecu so más iel al es ado in e no de la pe sona, que no se e il ado ni ade ezado po los mecanismos de la acionalidad. De es e modo, el inconscien e luye di ec amen e hacia el ex e io sin abas, y se mani ies a en c eaciones con las que el indi iduo a p io i puede que no se iden i ique del odo, pe o que son el más pu o e lejo de sí mismo. Todo lo que nos odea en el momen o p esen e iene un in lujo, en meno o mayo medida, sob e odo aquello que p oducimos. Todo p oceso c ea i o au omá ico es á hablando del Yo p esen e y sus ci cuns ancias. El p oyec o exposi i o Lec u as pa e de la idea de la o og a ía au omá ica como un modo de e leja el mundo in e io del au o en el momen o p esen e. En es a ocasión, se uel e la is a hacia la li e a u a como una uen e de ideas; no como una his o ia que ilus a con imágenes sino como una he amien a de suges ión, de c eación de imágenes espon áneas en la imaginación que después buscan la o ma de ma e ializa se a a és de la cáma a. Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío 71 El p oyec o cons a de cua o se ies o og á icas, inspi adas en cua o lec u as di e en es que han ido acompañando pa alelamen e al p oceso c ea i o. No se busca en un p incipio elaciona la cap u a au omá ica con cie a ob a, sino que la elación en e una y o a su ge a pos e io i, as el (au o)análisis acional de los esul ados que en en lo igu a i o símbolos y me á o as di ec amen e enlazadas con los concep os de la lec u a que más conec aban con mis in e eses. Así, el análisis de la cap u a deso denada de di e sos espacios y au o e a os lle a a p egun as como: ¿Po qué he o og a iado ese luga y no o o? ¿Po qué desde ese pun o de is a? ¿Po qué me ha llamado la a ención ese elemen o? Al inal, los espacios, como los e a os, hablan ambién de nues o mundo in e io . Un mundo in e io que se p oyec a hacia el ex e io a a és de sensaciones ancladas a la ealidad sensible. Un mundo que, en el sen ido in e so, no ecibe esa ealidad desnuda, sino que la is e de p ejuicios. Todo es e p oceso de la in o mación ex e na c ea anclajes emocionales en el obje o a pe cibi , ce ando el cí culo. Así, del obje o ex e io , pasado y modi icado po el il o de la pe cepción del suje o, llegamos al suje o mismo, condicionado ambién po la pe cepción de sí mismo, que a su ez se p oyec a en la ealidad sensible. Todo es un bucle Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 72 con inuo. Las cua o se ies de o og a ías c ean un eco ido que a de lo ex e io (bañado po lo in e no) a lo in e io (condicionado po la in o mación ex e na). Un iaje que a desde la pe cepción única del mundo, inhe en e a cada indi iduo, has a la p opia pe cepción del indi iduo mismo; de la luz a la penumb a y ice e sa, pasando po la cegue a o al, que es la conclusión a la que llegamos. Como decía Schopenhaue , es amos ciegos an e la ealidad, condenados a ansia esa Volun ad inaccesible po las limi aciones de nues a p opia condición humana. En la p ime a se ie de o og a ías, En busca del iempo pe dido (Fig. 9), de i ada de la diges ión de la ob a de P ous , es imágenes de luga es, sepa adas po agmen os de un e a o ( ep esen ando el pun o de is a de un único indi iduo), ienen en común un g an plano que cub e odo sin deci nada y un único elemen o en soledad que le da sen ido a odo. Es como si se escondie a del eno me en o no pe o a la ez goza a del p o agonismo de la composición. Pa ece que ese elemen o insigni ican e se pe soni ica y iñe el es o del espacio mudo de un ma iz sob ena u al. En Ensayo sob e la cegue a (Fig. 10), inspi ado po la no ela homónima de José Sa amago es el mejo ejemplo de ello. Las cua o imágenes la e ales gene an la misma sensación de angus ia y deso ien ación que expe imen an los pe sonajes Desa ollo eó ico: 1. El Discu so del Vacío 73 en la his o ia. Incon ables indi iduos con sus espec i as o mas de pe cepción compa en una única isión del mundo: un ma blanco que los aleja de la ealidad. Aquí más que en ninguna o a se ie es donde se in eg a la idea de Volun ad y us ación de Schopenhaue . An e la cegue a su ge la necesidad de un guía, ep esen ado en la se ie po la o og a ía cen al: en la his o ia es e elemen o guía es la única muje que e; en la ida, es el A e la única en ana que nos mues a empo almen e esos o os ni eles de ealidad, aunque “no se nos pe mi a” el acceso a ella. En La náusea (Fig. 11) se combinan dos g upos de o og a ías de ca ac e es con as an es. El p ime o es muy luminoso, de ambien e elajado; hay cie a iolencia en el mo imien o debido a la de o mación: en algunos o og amas pa ece que la igu a se íe, en o os se i i a... no se sabe muy bien qué es á sucediendo. Mien as que en el segundo g upo se pe cibe cla amen e la abia y us ación que empapan la ob a de Sa e a la que se alude. El ambien e es muy oscu o y eneb oso, y con as a el luga co idiano con la inde e minación de la igu a, que se educe a una somb a gigan esca de o mada. El esul ado composi i o es un juego con esa ambigüedad. Y esa ambigüedad es la que de ine la úl ima se ie, El diablo y Dios (Fig. 12), en la que se e idencia la coexis encia de ex emos opues os en un mismo se sin esul a po ello una con adicción. Es o es á ep esen ado po un único 2. A ie as de As e ión 2. A ie as de As e ión Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 81 In oducción El Homb e es un se que busca la Ve dad. Como animal conscien e, necesi a sen i que hay una es uc u a i me más allá de la ealidad empí ica, un o den in e no de las cosas, un sen ido. Desde iempos inmemo iales, ha p oyec ado es a necesidad en cons ucciones ex e io es: dioses mí icos, doc inas eligiosas, e c. Pe o con la llegada del Racionalismo y la Ilus ación, y su consecuen e “desencan amien o” del mundo, pa ece que el sen ido de se del homb e se e en jaque ma e. El in e és po la ciencia, la medida lógica de la ealidad palpable, la Re olución Indus ial, la “mue e de Dios”, la ecni icación, digi alización, e c. El Homb e se ha limi ado. Ha pe dido su dimensión espi i ual en a o de una ealidad que le sa is ace acionalmen e, pe o que ca ece de un sen ido de la exis encia. 1 1 Hugo Mujica, La c isis de occiden e y el sen ido de la ida (2008) Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 82 El pensamien o Román ico, del que en cie a medida aún somos he ede os, se ca ac e izaba po una sensación de anhelo cons an e. Es a sensación enía acompañada, insepa ablemen e, po esa o a sensación de habe pe dido algo en los o ígenes: una o ma de e el mundo quizás “mí icamen e”, de e la Ve dad de las cosas, su o a ca a. Es deci , anhelamos algo que no enemos pe o que, al que e lo, hemos conocido alguna ez. Ese conoce pe o no ene signi ica una pé dida de ese algo que hemos dejado a ás. Su ge así el “mi o de la pleni ud inicial”. Un es ado de búsqueda de la expe iencia inmedia a de la na u aleza, de una o alidad pe dida i emediablemen e bajo el dominio de la azón y la e lexión.2 El Homb e empieza a oma au oconciencia de la deg adación del Homb e, de su “ acasada socialización”; se uel e en onces la mi ada hacia los o ígenes pa a in en a comp ende dónde y cuándo se p odujo esa pé dida3. El pensamien o mí ico, que has a en onces e a conside ado una an asía de pueblos p imi i os, que buscan explicaciones i acionales a al a de un desa ollo de la lógica, pa ece cob a aho a una dimensión mís ica. El anhelo omán ico po una ealidad p o unda e inaccesible se con ie e en onces en nos algia con empo ánea. 2 Jauss, H. R., (2004) T ans o maciones de lo mode no. Mad id, Viso . 3 Zúñiga, J. F., Mi o, e dad y iloso ía. Gaze a de An opología, 2006, 22, a ículo 30. Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 83 “La ascinación del in e és c ecien e po la ue za engañosa, pe o mis e iosa, de la imaginación mí ica, po la o iginalidad de sus me á o as y la signi ica i idad de sus con igu aciones, cons i uyó el suelo alimen icio en el que, de imp o iso, la nue a ciencia, con a el acionalismo dominan e de la Ilus ación, p odujo su p opio, y mode no, mi o de la mi ología.”4 El mi o así, se con ie e en símbolo de una ealidad inaccesible, de una dimensión pe dida. ¿Qué en endemos po mi o hoy? En su o igen, my hos e a aquello que solo puede se na ado. Du an e siglos se le conside ó un in en o de explicación de los enómenos na u ales an es de que su gie a la azón, el logos (discu so explica i o y demos a i o). Nos cuen a Eliade que exis en dos ipos de mi os: cosmogónico (o igen del Mundo) y de o igen (cuen an cómo ese Mundo que es aba ya allí ha sido modi icado, en iquecido o empob ecido). Es os úl imos son conside ados una na ación de los cambios (No hay más que e el í ulo del poema de O idio: Las Me amo osis).5 4 Ibídem. 5 Eliade, M., (1985) Mi o y Realidad. Ba celona, Labo ., p. 28 Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 84 El Homb e mode no encon aba una explicación de es os cambios en la His o ia, conside ada como una se ie de acon ecimien os que lo cons i uyen, es deci , su jus i icación acional de po qué las cosas son así se basa en una se ie de hechos in a iables. Pa a las sociedades a caicas y p imi i as, po el con a io, el mi o ep esen a algo an sag ado y esencial, an en conexión con el modo de exis i , que no se obse a desde ue a sino que se i e en él, y se e i e cons an emen e: “Pa a el homb e de las sociedades a caicas, po el con a io, lo que pasó ab o igine es suscep ible de epe i se po la ue za de los i os. Lo esencial pa a él es, pues conoce los mi os. No solo po que los mi os le o ecen una explicación del Mundo y de su p opio modo de exis i en el mundo, sino, sob e odo, po que al ememo a los, al eac ualiza los, es capaz de epe i lo que los Dioses, los Hé oes o los An epasados hicie on ab o igine.”6 La explicación acional (logos), p imo dial pa a noso os, es pa a ellos algo secunda io. Se i e an al ma gen de la Razón que lo dicho no admi e ninguna o a posibilidad de se expe imen ado que jus o la de ecibi lo dicho: el mi o es, po an o, po ado de una e dad p opia, la oz de un iempo o igina io más sabio.7 Es a idea de que el homb e ha pe dido la Ve dad po el camino hace que ea los mi os y i os como p oduc os cul u ales de 6 Ibídem, p. 20 7 Gadame , H.G., (1999) Mi o y Razón. Ba celona, Paidós., p. 11 Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 85 una sociedad que i e más allá de lo mundano. Se busca po an o la Ve dad en el mi o: “Conoce los mi os es ap ende el sec e o del o igen de las cosas. En o os é minos: se ap ende no solo cómo las cosas han llegado a la exis encia, sino ambién dónde encon a las y cómo hace las eapa ece cuando desapa ecen.”8 Y en su es ue zo po hace eapa ece lo pe dido, lo ocul o, se uel e al i o mí ico, al ace camien o a lo sag ado de la na ación mí ica. Sin emba go, el mi o que nos ha llegado a a és de la li e a u a nada iene que e con ese sen i di ec o o iginal, lo ecogido en uen es esc i as ep esen a solo el iun o de la ob a sob e la c eencia, un eco de lo e dade o; una somb a de lo eal. El Homb e con empo áneo, al que la Razón ha a eba ado el sen ido mís ico, el sen ido de Se , no encuen a o a o ma de i o mí ico sino a a és de la expe iencia es é ica, aquello que aún no ha podido se explicado po medio de la azón, en cie o modo po que su Ve dad se ap ehende an di ec amen e, que pie de p o undidad cuando se la in en a explica . “La demos abilidad es un concep o más endeble que la e dad, independien emen e del sis ema axiomá ico de que se a e.”9 En nues a sociedad con empo ánea, de apa en e 8 Eliade, M., op. ci ., p. 20 9 Ho s ad e , D. , (2009) Gödel, Esche , Bach: un e e no y g ácil bucle. Ba celona, Tusque s, p. 21. Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 86 con igu ación a ea, lo eligioso, en cuan o búsqueda de lo espi i ual, del sen ido de Se , de Ve dad, se ha mudado al campo de lo a ís ico: se esconde en lo simbólico, en la me á o a, pues o que la azón nos ha hecho pe de la capacidad de accede di ec amen e al concep o. Pe o, ¿qué o a cosa pod ía se la poesía sino esa ep esen ación de un mundo en que se anuncia algo e dade o pe o no mundano?[...] El mundo e dade o de la adición eligiosa es del mismo ipo que el de es as con igu aciones poé icas de la azón.10 Así, el A e cons i uye la e sión mode na del i ual mí ico: An e es e pano ama es comp ensible que el mo imien o del pensa heidegge iano ome la di ección de una uel a al mi o. Si las cosas han llegado a se como son, se hace necesa io e ocede has a el o igen his ó ico de la me a ísica ( ie a na al del logos) pa a p egun a po qué ha pasado lo que ha pasado y qué hemos pe dido del o igen o en el o igen. Son conocidas sus esis: ¿Qué se ha ol idado o pe dido? El sen ido del se . ¿Quién puede eco da lo ol idado? El homb e c eado , el homb e poe a. Los pensado es y los poe as compa i ían una misma a ea, una a ea mí ica, que consis i ía en la ememo ación de lo que acon eció en el o igen con is as a una expec a i a u u a de sal ación o sen ido o inalidad. Su a ea consis i ía en abaja en la ape u a del cla o del mundo a pa i del cual se hab ía desplegado el ho izon e his ó ico de sen ido –aho a ya pe dido- donde comenza on a mos a se las cosas en su se , pa a que el homb e pueda demo a se de nue o 10 Gadame , H. G., op. ci ., p. 22 Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 87 jun o a ellas o, como dice Heidegge , pa a que el homb e pueda ol e a habi a el mundo.11 Pe o el mi o hoy en día es ambién li e a u a, pin u a y oda aquella mani es ación cul u al que p esen a una ealidad del como si12; un o den in e no ajeno a lo co idiano que cons i uye una me á o a o símbolo de esas o as “ ealidades p o undas”. 13 Mi o, hoy día, ha pasado a se algo más abs ac o, más allá de una his o ia de dioses y hé oes, a o ma pa e de ese g upo de con igu aciones a ís icas que ienen lo que Gadame llama “poesía”; esa ep esen ación de un mundo en que se anuncia algo e dade o, pe o no mundano. Esa Ve dad ine able que solo puede se sen ida. No es a o en onces que los a is as hayan uel o su mi ada hacia el mi o. Y debido a su lexibilidad de o ma pe o inmu abilidad esencial, es menos a o aún que se eesc iba y ein e p e e con inuamen e desde las dis in as pe spec i as 11 Zúñiga, J. F., op. ci ., 12 Ri adeney a, J., Mi o y U opía como conje u a, me á o a y símbo- lo. Re is a P axis educa i a. Vol. 2, Núm. 2 p. 42. (1996) 13 Sales de Nasse , D., Diagnosis del homb e mode no en Mino au- oamo de Abela do A ias. Pied a y Can o. Cuade nos del CELIM. Núm. 11-12 (2005/2006) p. 147-165. Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 88 que el Homb e (en cuan o a se ísico) a adqui iendo en su con inua me amo osis. Si se conside a que a pa i de la expe iencia in e na el mi o se cons i uye en expe iencia p ác ica o ex e na, lo cual implica un au oconocimien o psicológico, siendo el ela o de una e dad psicológica y en ningún modo his ó ica, he ahí que sea ansmu able y e olucione, se ola ilice y pa ezca enace con inuamen e en di e en es sociedades a a és del a e.14 El A e mues a las in ini as o mas en las que se puede con ene una Ve dad. Un conjun o in ini o de icciones que no hace más que e o za esa única icción po la que hemos decidido i i y a la que hemos llamado “ ealidad”. 14 Rod íguez, N., Mi oc í ica: cómo se e leja un mi o en el a e. Re- is a Es inge, ab il 2014 Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 89 Reesc i u as del mi o Las eesc i u as de los mi os no es algo no edoso. Desde el siglo pasado se ienen dando con asiduidad en di e sas o mas a ís icas. Un ejemplo amoso de la li e a u a es la no ela de Ma y Shelley. Ya el sub í ulo alude a esa ac ualización del mi o clásico: F ankes ein o el mode no P ome eo. También en las a es iene su mani es ación es e enómeno con más cla idad. Desde la apa ición de la o og a ía, la imagen deja de copia la ealidad y empieza a in e p e a la. El mi o, uen e pa a el A e, deja ambién de se ep esen ado pa a con e i se en un símbolo de alo es. El mi o e ue za en onces su condición simbólica y me a ó ica. Se ap o echa la dimensión simbólica de la imagen, su capacidad me a ó ica, de esconde un con enido de ás de lo que mues a, mos ándolo, a su ez, a a és de ello (pa adójico). Se es á “escondiendo” un mensaje as la imagen, pe o a la ez lo es á con ando a a és de ella. Se le suma a la imagen un alo concep ual además del ep esen a i o y/o es é ico. Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 96 mues an el desa ollo de un es ado psicológico a a és del monólogo de un solo pe sonaje. Un epílogo de Júpi e al Mino au o, al que in en a consola al inal, cie a el ciclo. Como en la ópe a, aquí odos los ecu sos disponibles es án a a o del concep o. La imagen e ue za el signi icado del ex o, pe o ambién el mismo ex o, a a és de modi icaciones en la calig a ía (ampliación, de o mación, acumulación espacial, e c.) in en a imi a las modulaciones de la oz y las i egula idades del i mo en la declamación. El calig ama de la Fig. x, donde el ex o se ha uel o imagen, es uno de los ejemplos más cla os: el labe in o in ini o del que se habla es el mismo poema ce ado. Así, la íada de e e en es (li e a u a, música y A e) encuen an su modo de con lui en el monólogo de As e ión. Pe o, ¿po qué As e ión? y Ba bazul de Ba ók. Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 97 El Mino au o en la li e a u a con empo ánea “Le doy la azón a Jung y a su eo ía de los a que ipos: odo es á en noso os. Hay una especie de memo ia de los an epasados y, po ahí, anda un a chibisabuelo uyo que i ió en C e a, 4000 años an es de C is o y, a a és de los genes y c omosomas, e manda algo que co esponde a su iempo y no al uyo, y ú, sin da e cuen a, esc ibes un cuen o o una no ela y en ealidad es ás ansmi iendo un mensaje muy an iguo y muy a caico.” Julio Co áza Pa ece se que en 1949 a dos au o es a gen inos les llegó es a especie de e elación “mi ológica”. Sin habe se pues o de acue do pa a ello, el mismo año ie on la luz dos ob as que, si bien di ie en en su géne o, son insepa ables en cuan o a la nue a isión que o o gan del mi o clásico; se a a del cuen o La casa de As e ión de Jo ge Luis Bo ges y el poema d amá ico Los Reyes de Julio Co áza . Vol amos p ime o a los o ígenes: sabemos que As e ión ue u o de un cas igo que in ligie on los dioses al ey Minos po incumpli su p omesa a Poseidón; el mons uo con cue po Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 98 de homb e y cabeza de o o ue ence ado en un labe in o cons uido po Dédalo, se alimen aba de los ca o ce jó enes que llegaban a C e a como ibu o anual de A enas y uno de esos jó enes, Teseo, consiguió ma a le y sali ileso g acias al hilo que A iadna, la he mana del mons uo, le dio pa a que encon a la salida de eg eso y pode ma cha se con él. De lo que nos habla la “ e sión” clásica, en esumen, es de un se único cuya bes ialidad le impone su des ino: se ” encido” po un hé oe. Pe o, ¿no es es a una isión incomple a, la e sión de un colec i o a emo izado, el de los homb es? ¿qué end ía que deci el Mino au o desde su isión de híb ido? Como dijo Co áza , pa ece se que el pe sonaje, 4000 años después, esu ge del imagina io colec i o, de la oscu idad del labe in o, como una idea que busca su medio pa a hace se palpable: el Mino au o se asoma po la li e a u a con empo ánea pa a da la uel a al mi o; pa a mos a la o a ca a de la moneda a a és de su e sión de la his o ia. Po p ime a ez, As e ión se humaniza pa a ei indica su de echo a se escuchado. En La Casa de As e ión, el pe sonaje se uel e na ado en p ime a pe sona y, a a és de una se ie de pis as, nos a e elando su iden idad mí ica a lo la go del cuen o. Sin Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 99 emba go, es as ca ac e ís icas p opias del mons uo clásico apa ecen solo ocasionalmen e en un discu so que, si bien no conocié amos al na ado , nos pa ece ía p opio de un Se Humano, an o más cuan o que aquello que se e ie e al mons uo son solo de alles con ex uales que hacen e e encia simbólica al mi o. Así, sigue habiendo un se mi ad o o, mi ad homb e; un labe in o y un “hé oe”, pe o las ca ego ías se han eo ganizado. Nada ni nadie uel e igual1; el mino au o esuci a pa a adqui i iden idad: As e ión, median e su nomb e p opio, se dice a sí mismo.2 En una discu so donde apenas hay acción, el p o agonis a oma la oz y elabo a un monólogo donde nos desc ibe su si uación desde su pun o de is a y nos con iesa sus sen imien os an e ella: po p ime a ez, el Mino au o nos habla de la soledad, an o ísica como emocional La exclusi idad del se , su unicidad, se ea i ma en el hecho de que la llegada de o o indi iduo como él signi ica un juego imagina i o: Pe o de an os juegos el que p e ie o es el de o o As e ión. Finjo que iene a isi a me y que yo le mues o la casa. Al humaniza se, el Mino au o ambién se de iende: su 1 Sca ino, L., Bo ges, Co áza y el Mino au o. El e e no e o no de un mi o 2 Ibídem Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 100 na ación es su es imonio de los hechos: los jó enes no son asesinados, mue en de ho o po sí solos. Tampoco ha sido ence ado; en su labe in o hay in ini as gale ías e in ini as pue as abie as po las que se asoma a con empla el ex e io y que pe mi en que en e el que quie a. Lo que le impide sali no es una ba e a ísica sino el miedo a se echazado as e el ho o en los os os de la gen e; el miedo a i i la misma soledad en el mundo de a ue a, un mundo que no ha sido cons uido pa a él. An e ello, se queda en lo conocido (su casa, el labe in o), aunque le haya sido impues o, y espe a con anhelo que un día, en e esos se es que se a e en a en a , haya alguien que no le ema, que se ace que y le libe e de odo mal. Un mal que se de ine po su na u aleza dual: en en amien o cons an e en e su na u aleza humana y animal. “¿Cómo se á mi eden o ? ¿Se á un o o o un homb e? ¿Se á un o o con cabeza de homb e o se á como yo?” Solo en el pá a o inal, la na ación se in e umpe y un na ado omniscien e, despe sonalizado, p esen a la conclusión: “-¿Lo c ee ás, A iadna?- dijo Teseo- El mino au o apenas se de endió.” De epen e, econocemos el mi o clásico: el Mino au o ha mue o a manos de Teseo. Los hechos que na a on Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 101 Apolodo o, Plu a co y O idio se han cumplido como si de una p o ecía se a ase. Es en onces cuando odo cob a sen ido, y de golpe el lec o ya no sien e el cuen o como una “ e sión” del mi o sino como una “ isión” e dade a, un añadido no edoso pe o pe ec amen e lógico con espec o al o iginal. Y es que el, llamémoslo, “mapa” undamen al del mi o se man iene inal e able: lo que ha cambiado es el pun o de is a. Como bien dice Lucas Sca ino en su a ículo, “de la uni e salidad de la enunciación mí ica se pasa a la in imidad de lo indi idual [...], e dad única y a empo al e sus e dades p o isionales y ci cuns anciadas de los p o agonis as de los sucesos.”3 Pues ¿qué sab ía Teseo del mundo in e io de As e ión? Ha enido que se la bes ia quien, desde la isión ín ima de Bo ges, nos lo cuen e. An e es o úl imo, Co áza in en a da nos una azón con incen e: Teseo es un hé oe que no piensa, una enca nación de la es upidez, de la acción sin azón. A di e encia del cuen o bo gesiano, en la ob a de Co áza cinco pe sonajes oman la oz pa a, en un o ma o dialogado, dispu a se la e dad.4 Una e dad que no es más que i a se la culpa, pues los hechos se man ienen inal e ables. 3 Ibídem 4 Ibídem Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 102 Co áza , aunque no p e ende hace una c í ica ni una exposición camu lada de la si uación polí ica de su iempo, no puede e i a ampoco que sus ideas se anspa en en en las páginas de su ob a. Ence ado po una sociedad co ompida po el pode , el se di e en e se con ie e en una he amien a del ey pa a a emo iza y enga se de sus enemigos. La única di e encia es que los a enienses no mue en (ni a manos de la bes ia ni a causa del e o ). El labe in o co aza iano es un e ugio, una ciudad apa e donde la música y la danza cob an ida. Sus habi an es ado an a As e ión como el p o e a, aquel que les ha despe ado el in e és po la belleza y la elicidad lejos de lo p ees ablecido. Vemos po an o, un se que enca na la sabidu ía, que solo es mons uo bajo la mi ada de los Homb es -con excepción de su he mana A iadna, que e en él la Humanidad que los demás niegan-. Y As e ión niega es a condición de mons uo en el momen o en que se niega a lucha con Teseo y, como dice Bo ges, no se de iende. El Mino au o no se de iende ins in i amen e del a aque mo al, como una bes ia, po que no lo es esencialmen e, a di e encia de los que se is en de homb es y son asesinos po comple o. Comba e con la in eligencia po la in eligencia. La conquis a, Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 103 pa a él, consis e p ecisamen e en ascende su condición ísica de bes ia, la de Teseo, en nega su humanidad pa a conse a el ins in o bes ial.5 En el mismo a ículo se dice que “la cosmo isión de Co áza aspasa las on e as nacionales y empo ales y pene a cie os enigmas que pe siguen al homb e: el mal que acompaña al pode , sea indi idual o polí ico, la cues ión axiológica del ma e ialismo en e a la ida espi i ual, la dualidad del homb e en e su se humano y animal”. Pe o no solo Bo ges y Co áza p esen an es os alo es en sus eesc i u as del mi o. Un e ce au o a gen ino, en 1966, comple a el abanico de o mas li e a ias , es a ez con el géne o de la no ela. En Mino au oamo , Abela do A ias, además de las peculia idades de las eesc i u as an e io es con espec o al mi o o iginal, añade una isión que mues a la e olución de la sociedad casi ein e años después. P esen a con más cla idad la deg adación de alo es del homb e mode no que ya expusie on los au o es an e io es. 5 Taylo , M.C., Los Reyes de Julio Co áza : El Mino au o Redimido, en Re is a Ibe oame icana XXXIX (julio-diciemb e 1973), núme o 84-85, p. 537-556. Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 104 Y de o ma más explíci a, e oma el mi o helénico y lo ec ea es é icamen e con la in ención de explica el o igen de es a inhumanidad.6 Debido a su o ma o, la his o ia se ala ga, dando luga a más acciones, a un desa ollo más complejo. El mino au o, a di e encia de los an e io es, comienza eniendo las ca ac e ís icas de un animal pa a, poco a poco y con la ayuda de un maes o, ap ende a pensa , habla y en iquece su mundo emocional. Así, con es e “despe a de la conciencia” e la deg adación del mundo que le odea y lo juzga mons uoso: “Es a ac i ud supone habe desplegado ambién su in e io idad, ese ámbi o donde se asien an las “ ealidades p o undas. Es po ello que disminuye el ni el de ex añamien o cuando el lec o se en en a a un Mino au o capaz de ho o iza se de su acciona ins in i o.”7 T as ese despe a , mo ido po el deseo de pa ece se al homb e, el Mino au o su e al no sen i se iden i icado con su obje i o, al econoce la bes ialidad de la que huye en la misma Humanidad. Es en onces cuando en iende su sen ido de se : “La mons uosidad del homb e no es ísica sino que se hace p esen e a a és de sus acciones. [...] De allí que el Mino au o debía exis i necesa iamen e. Su unción e a minimiza la mons uosidad del homb e. [...] Cuando el lado más 6 Sales de Nasse , D., op. ci . 7 Ibídem Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 105 pu amen e humano, log a p e alece sob e el cos ado bes ial de As e io, en onces su exis encia ca ece de sen ido pues o que es e hecho ha modi icado sus ancialmen e la inalidad de su exis encia. La p esencia de es e mons uo humanizado ya no disminuye el g ado de mons uosidad del se humano, sino que, po el con a io, e mina po con e i se en el espejo más cla o que le de uel e al homb e la conciencia de su o al deg adación. Es po es o que, en de ini i a, el Mino au o debe mo i ”8 ¿Signi ica en onces la mue e del Mino au o su comple a de o a? ¿O es la mue e esa edención que an o anhelaba? 8 Ibídem Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 112 La igu a del Al e Ego Uno de los p ime os a is as plás icos que ( e)c ea el mi o c e ense es Picasso. A di e encia de los esc i o es a gen inos ci ados an e io men e, in e esados en cada elemen o del mi o –al que ans o man en un símbolo o me á o a a a és del que ansmi i una idea-, el pin o se cen a exclusi amen e en el pe sonaje del Mino au o. Es la p ime a ez en que el mons uo deja de se al pa a se do ado de una dimensión humana. Las ca ac e ís icas dionisíacas de desmesu a, sexualidad e ins in o animal no es án bañadas ya de ese ai e mons uoso sino que cons i uyen –a pesa de sus conno aciones- una ace a econocida del Se Humano: su lado “animal”, que es po ende, humano ambién. Así, se ha engullido el mi o. Los concep os dionisíacos o apolíneos se han con e ido en me á o as, se han gua dado –que no escondido- den o del se humano. Apolo no es un se como al, sino el símbolo de una decisión de se indi idual e ín ima de cada se humano. Picasso oma es os concep os, se iden i ica con ellos y oma al pe sonaje que los enca na pa a c ea un pe sonaje nue o. Se ha c eado po an o, un pe sonaje nue o a pa i del mons uo mí ico. Se ha humanizado al mons uo. Picasso ha c eado la igu a del Al e Ego. Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 113 Mino au o aca iciando a una muje , Sui e Volla d, Pablo Picasso (1933) Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 114 Pe o en las eesc i u as del mi o, As e ión ya no es el símbolo del homb e-bes ia que pe sigue la g a i icación sexual5 sino una enca nación de la lucha del homb e consigo mismo: una ep esen ación de su na u aleza dual, donde el lado humano y emocional in en an ence al ins in o bes ial. Es el deba e en e su na u aleza y el deseo de se ; en e la somb a -el Doppelgänge - y la luz (Fig. 22). En los poemas, el se de apa iencia bes ial e in e io humano, an e el su imien o exis encial, implo a la Sal ación, la edención (Fig. 19 y 20). En el Mino au o se p oduce una in e io ización que lo ace ca a lo humano y es la mue e la que lo edime de su exis encia mons uosa6 Es a edención no es más que e mina con el en en amien o dual, un anhelo de alcanza un absolu o, una espues a. Así, el mino au o se con ie e en el al e ego del au o , al da oz a las cues iones y c eencias del mismo. 5 Taylo , M.C., op. ci . 6 Sales de Nasse , D., op. ci . Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 115 El Espacio “La idea de un edi icio pensado pa a pe de se es a e ado a” J. L. Bo ges Labe in o: In ini o y Pa adoja Pe o no solo a a és del mino au o se enca nan c eencias. Los elemen os espaciales y la si uación del pe sonaje, en conc e o el labe in o y lo in ini o es ambién un ue e símbolo de las ideas expues as has a aho a. El labe in o, hoy día, sigue i o más que nunca en la men alidad de la sociedad: Pocos obje os en su simplicidad (po que el labe in o solo es complejo e indesci able pa a quien lo habi a) pod ían se símbolo an cabal de nues o p esen e aza oso. [...] Es el esumen de nues a humana deso ien ación en cuan o a la exis encia de in ini as si uaciones en las que es ácil en a pe o la di icul ad adica en sali de ellas7 7 Lipscomb, A. y Losada, J. M., op. ci . Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 116 “Según a i ma ía es e a is a, el labe in o e a como una imagen de su p opia ida, de sus expe iencias, ci cuns ancias y emo es, donde cada uno encuen a una p isión y un san ua io, un iaje y un des ino. Iden i icado con la igu a del Mino au o y su obligado encie o, lo asimila ía a un homb e común íc ima de la desespe ación.” Lipscomb, A. y Losada, J. M., Mi o e In e disciplina iedad End Maze III, Michael Ay on (1973) Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 117 Vemos que el in ini o es á en cada aspec o del mi o, no solo en el espacio labe ín ico. Donde más cla amen e se mani ies a es en la psicología del pe sonaje: en su e e na lucha en e sus dos pa es; el e e no oscila de una na u aleza a o a. Es una pa adoja de la condición humana y de la ida en gene al. Todo en el Uni e so es mo imien o, el es a ismo a en con a del p incipio i al. En el comienzo de los poemas se habla de un oleaje, de un oscila en e lími es. No hay más que e las olas, los g á icos de las ondas del sonido, de la luz, un ca diog ama, pa a da nos cuen a de que ese oscila es lo que ep esen a la ida. Se No Se Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 118 También lo encon amos en la es uc u a cíclica de los poemas, en los que el Mino au o no mue e ni se na a una his o ia, sino que se in en a e leja un es ado psicológico, ese oscila en e la lucidez y la locu a, y de nue o a la lucidez. Así, pod ían empeza en cualquie pun o y lee se en cualquie sen ido sin al e a su signi icado. En GEB8, el au o elabo a el concep o de “au ológico” o “au o e e encial”; aquello que hace e e encia o que con iene algo que a su ez es ello mismo. En la Fig. 21, emos que el poema que habla de la in ini ud del labe in o es en sí un ex o ce ado, sin p incipio ni in, un poema labe ín ico con in ini as opciones de lec u a. Vemos ambién es a au o e e encia en el concep o de “cas igo”. El Mino au o es el cas igo que ecibió Minos po desobedece a Poseidón y es el que eciben los a enienses después. Lo que se le añade aho a es que él ambién es un cas igo a sí mismo; debido a su na u aleza dual, su lado humano i e o u ado po su lado de bes ia. Po o o lado, el Minos co aza iano, que siemb a el miedo en sus enemigos pa a con ola los, es a su ez p esa de su p opio pánico. Como As e ión dice en los poemas: “Soy cas igo y soy cas igado”. El op imido y el op eso se sien en a su ez op eso y op imidos, espec i amen e. Se ha ce ado la cin a de Möbius. 8 Ho s ad e , D., op. ci . Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 119 ESQUEMA: El in ini o es á p esen e en odo. Es in ini o el labe in o, pe o ambién es in ini o el mundo que hay ue a de él. Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 120 Labe in o como Sis ema El labe in o es ambién símbolo de un sis ema. Un sis ema que manipula, que encie a a odo aquel que no se adecue a es e eo ipos. Pe o ambién es un sis ema que es á hueco. Nos cuen a Hugo Mujica: los g iegos p imi i os enían nue e o mas de comp ensión, con las que el homb e se elacionaba con la ealidad, pe o a noso os nos ha quedado solo la azón. El p ime uncionamien o de la cabeza es la iden idad: solamen e es eal lo que es igual (A = A), no puede habe con adicción, no puede se igual y desigual a la ez. El e ce mecanismo de la cabeza es que A solo puede se A , no puede habe un e ce o -el e ce o excluido-: “el que es di e en e debe se o eliminado o hecho igual a mí, si no, no es lógico y lo encie o, o es sal aje y se le impone algo. Todo debe se igual o debe se eliminado.”9 El Mino au o es ese Se al que han ence ado, aquel que i e aislado. Le han es echado su espacio, lo han ocul ado en un labe in o que lo man iene pe plejo, mo ibundo, en pe pe ua oscu idad. Vi imos en una sociedad que, ca ac e izada po el indi idualismo, es á compues a de in ini os Minos e in ini os Teseos: se es que componen nues a másca a. Se es que 9 Hugo Mujica, op. ci . Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 121 ocul an al Se in e no, al se di e en e. Todo lo emos desde una misma pe spec i a; la pe spec i a de la azón. Vi imos hacia a ue a, hacia la másca a que lle amos: los Humanos, ue a del labe in o, ca en es de sen ido y sabidu ía. La azón ha ence ado al Mino au o co aza iano, al cul i ado de la sabidu ía y la Ve dad; y que sin emba go, como le sucede a Minos, es á siemp e p esen e en la conciencia, siemp e pesa, siemp e “amenaza”. La úl ima súbida, Celdas, Louise Bou geois (2008) Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 128 los de la Razón, es ambién una in ención humana. Vemos en onces que odo aquello que se undamen a en es as bases, que iene a se casi la o alidad de la “ ealidad” empí ica, o ma pa e de un a i icio. En la cul u a g iega clásica, la agedia enía la unción de ea i ma el nue o o den democ á ico (cons ucción, a i icio) median e la ( e)p esen ación de un sis ema caduco, pe enecien e a un iempo pasado donde los alo es ya no son los p esen es: “A a és del pasado social que na a la adición, se es ablece una elación de o edad con espec o a ella, lo cual pe mi e ea i ma la mismidad, es o es, la iden idad social a eniense del momen o p esen e. Se a a, pues, de una “al e idad in e na” in eg ada y cons i uyen e del pe iodo g iego clásico.”3 Al igual que la sociedad a eniense acen uaba la di e encia pa a e o za se, así la sociedad con empo ánea e ue za su “ ealidad” median e las llamadas “ icciones”, in enciones que ayudan al indi iduo a a ianza esa o a in ención en la que i e; en de ini i a, lo que la “ icción” hace es ayuda al homb e a c ee se la “ ealidad” que ha c eado. Así, el A e, como la li e a u a y el mi o, econoce que no es una icción sino una modulación de aquello que llamamos ealidad. Es como aquella onda que oscila de un polo a o o 3 Pas o , J.A., Mi o y A e. Uni e sidad de Valencia Desa ollo eó ico: 3. Conclusiones inales 129 y que necesi a ebo a en cada lími e, en cada ex emo que la impulse pa a con inua oscilando. De es e modo, se a a de dos ealidades (o dos icciones) que se modulan y que es án hechas de la misma ma e ia. El mi o, en endido como icción, iene en onces la capacidad de eco da nos que la ealidad es á hecha de mi os; la ealidad es á cons uida sob e símbolos mí icos. Todas las His o ias son his o ias; odos los “g andes emas” de la Humanidad son in ención, así como ambién lo son los concep os po él c eados: “na u aleza humana”, iloso ía, a e... “El paso del mi o al logos, el desencan amien o de la ealidad, se ía la di ección única de la his o ia sólo si la azón desencan ada uese dueña de sí misma y se ealiza a en una absolu a posesión de sí. Pe o lo que emos es la dependencia e ec i a de la azón del pode económico, social, es a al. La idea de una azón absolu a es una ilusión.”4 “Realidad” y “Ficción”, é minos p oduc o de la palab a (in ención) son, como la bes ia y el humano, dos ca as de la misma moneda. Así, se en ende ía que el Mundo, el Se , sea un oscila en e con a ios: una onda necesa ia pa a que el Se sea. “[Las con igu aciones poé icas de la azón] son espues as consumadas en las cuales la exis encia humana se comp ende a sí misma sin cesa . Lo acional de ales expe iencias es jus amen e que 4 Gadame , H., op. ci . Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 130 en ellas se log a una comp ensión de sí mismo. Y se p egun a si la azón no es mucho más acional cuando se log a esa au ocomp ensión en algo que excede a la misma azón.” La ueda del cambio De aquí emos que la idea de e olucionismo que plan eaba Kandinsky con su me á o a de El Ca o de la Humanidad, de la pi ámide con su sen ido y di ección, no pa ece del odo álida hoy día. Si odo es una icción y podemos c ea la “ ealidad” que que amos, en onces el e olucionismo es un mi o en sí, pues o que odo cambio no se da po sí solo sino que es una elección, una c eación, un dis az. El Mundo es á suje o a una con inua me amo osis, como ya plan eaba el í ulo de O idio. El in e és de moda aho a po las doc inas de lo cíclico es una e e encia au ológica; la p ueba misma de esa con inua mi ada hacia a ás (o hacia el o o lado), de ese «e e no e o no». No es un ascende , ni un i hacia delan e, sino un gi a . Como bien dice Hugo Mujica, hemos sido una cul u a muy egocén ica, c eyen e en el «pa a siemp e». Pe o las cul u as apa ecen y desapa ecen: la ida es más ue e que los i ien es y esu gi á en o as o mas. Es amos en onces en una época de ansición, diciendo adiós a una o ma de ida que ha mue o y pe plejos an e lo que a a llega . Desa ollo eó ico: 2. A ie as de As e ión 131 Cude no pe sonal 2015 Bibliog a ía 133 BIBLIOGRAFÍA LIBROS AAVV, (2003) Picasso: Sui e Volla d y Mino au omaquia. Mad id, Sociedad es a al pa a Exposiciones In e nacionales. A gan, G. C., (1998) El a e mode no: del Iluminismo a los mo imien os con empo áneos. Mad id, Akal. Bo ges, J. L., (1998) El Aleph. Mad id, Alianza. Bo ges, J. L., (1998) El lib o de los se es imagina ios. Mad id, Alianza. Bo ges, J. L., (1997) El Hacedo . Mad id, Alianza. Bo ges, J. L., (1997) Ficciones. Mad id, Alianza. Bo ges, J. L., (1980) Nue a an ología pe sonal. Ba celona, B ugue a. B a o, P. y Paole i, M., (1999) Bo ges e bal. Ba celona, Emecé. Byung-Chul, Han, (2012) La sociedad del cansancio, Ba celona, He de . Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 134 Cabanne, P., (1983) El A e del siglo ein e. Ba celona, Políg a a. Ci lo , J. E., (1985) Dicciona io de símbolos. Ba celona, Labo . Camus, A., (2011) El ex anje o. Mad id, Alianza Emecé. Co áza , J., (1985) Los Reyes. Mad id, Al agua a. Co áza , J., (2012) Rayuela. Mad id, Cá ed a. Eliade, M., (1985) Mi o y Realidad. Ba celona, Labo . En ico, F., (2005) La es é ica musical desde la An igüedad has a el siglo XX. Mad id, Alianza. Gadame , H.G., (1999) Mi o y Razón. Ba celona, Paidós. Gomb ich, E.H., (2011) His o ia del A e. Lond es, Phaidon. Hause , A., (1998) His o ia social de la li e a u a y el A e I. Mad id, Deba e. Ho s ad e , D. , (2009) Gödel, Esche , Bach: un e e no y g ácil bucle. Ba celona, Tusque s. Jauss, H. R., (2004) T ans o maciones de lo mode no. Mad id, Viso . Jiménez, P., (2009) Sui e Volla d: 1930-1937. Mad id: Fundación MAPFRE, Ins i u o de cul u a. Bibliog a ía 135 Ka ka, F., (1979) El P oceso. Mad id, Eda . Kandinsky, V., (2004) De lo espi i ual en el a e. Ba celona, Paidós. Kandinsky, V., (1993) Pun o y línea sob e el plano. Ba celona, Labo . Lipscomb, A. y Losada, J. M., (2013) Mi o e In e disciplina iedad. Ba i, Le an e. Man ique, M. E., (2006) Pin u a zen: mé odo y a e del sumi-e. Ba celona, Kai ós. O ey, L., (1993) La ópe a: una b e e his o ia. Ba celona, Des ino. O idio, P., (2011) Me amo osis, Mad id Espasa. Pé ez, R., (1978) Zóbel, la se ie blanca. Mad id, Rayuela. P ous , M., (1999) En busca del iempo pe dido. Po el camino de Swann. Mad id, Unidad Edi o ial. Rapelli, P., (2003) Kandinski: los colo es del en usiasmo, del exp esionismo a la abs acción. Mad id, Elec a D. L. Ross, A., (2014) El uido e e no. Ba celona, Seix Ba al. Salze , F., (1990) Audición es uc u al: cohe encia onal en la música. Ba celona, Labo . Sa amago, J., (2010) Ensayo sob e la cegue a. Mad id, Pun o de lec u a. Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 136 Sa e, J. P., (1995) El Diablo y Dios, Mad id Alianza, Sa e, J. P., (1970) La náusea. Buenos Ai es, Losada. Shelley, M.W., (1994) F ankens ein o El mode no P ome eo, Mad id Alianza. Vázquez, M. E. (1977) Bo ges: Imágenes, memo ias, diálogos. Ca acas, Mon e Á ila Edi o es. ARTÍCULOS Espigado, M., La icción como a ma polí ica. El Es ado Men al, 24 de ma zo de 2016. h ps://eles adomen al.com/dia io/ la- iccion-como-a ma-poli ica Imb ogno, M., Reesc i u as del mi o del Mino au o en la li e a u a a gen ina: Mino au oamo de Abela do A ias. Hispane Jou nal 5 “Hispanic Mons e s”, a ículo 2, Ab il 2012. Pas o , J.A., Mi o y A e. Uni e sidad de Valencia h p:// www.u .es/~japas o /mi os/a2-4.h m Po cel, D., Una espues a es é ica a la c isis del pensa me a ísico. Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 14, ene o 2015. Bibliog a ía 137 Ri adeney a, J., Mi o y U opía como conje u a, me á o a y símbolo. Re is a P axis educa i a. Vol. 2, Núm. 2 p. 42. (1996) Rod íguez, N., Mi oc í ica: cómo se e leja un mi o en el a e. Re is a Es inge, ab il 2014 h ps://www. e is aes inge. com/cul u as/mi ologia/i em/1060-mi oc i ica-como-se- e leja-un-mi o-en-el-a e Sales de Nasse , D., Diagnosis del homb e mode no en Mino au oamo de Abela do A ias. Pied a y Can o. Cuade nos del CELIM. Núm. 11-12 (2005/2006) p. 147-165. Sca ino, L., Bo ges, Co áza y el Mino au o. El e e no e o no de un mi o. h ps://www.academia.edu/3232150/Bo ges_ Co %C3%A1za _y_el_Mino au o._El_e e no_ e o no_ de_un_mi o Taylo , M.C., Los Reyes de Julio Co áza : El Mino au o Redimido, en Re is a Ibe oame icana XXXIX (julio- diciemb e 1973), núme o 84-85, p. 537-556. Zúñiga, J. F., Mi o, e dad y iloso ía. Gaze a de An opología, 2006, 22, a ículo 30. h p://www.ug .es/~pwlac/ G22_30JoseF ancisco_Zuniga_Ga cia.h ml Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 144 P opues a de In eg ación P o esional 145 Resul a complicado esumi en unas pocas páginas lo ap endido du an e a ios años. No solo es un p oblema cuan i a i o, sino ambién cuali a i o, en an o que el lími e en e habe ap endido algo en Bellas A es y se el esul ado de un p oceso na u al de madu ación a a és de los años no siemp e es á cla o, o no siemp e exis e.. Lo que sí es á cla o es que el paso po una ca e a an peculia como Bellas A es no ha sido in uc uoso. Además de ap ende la base de las dis in as écnicas de la plás ica, el es udia una ma e ia o almen e subje i a como es el A e me ha abie o la men e y ha en iquecido mi isión del mundo. En p ime luga , me ha se ido pa a da me cuen a de que el a e, como p oduc o humano y subje i o, es un espejo donde el c eado se e-conoce y se conoce a sí mismo . Es po ello que lo p ime o que ha é cuando e mine la ca e a -y digo ha é y no “segui haciendo”- es segui c eando, ya sin la p esión del sis ema, ya no como un abajo con p e ensión de que el esul ado sea “bueno” o acep able, sino que sea since o -que no es poco. Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 146 Po o o lado, Bellas A es me ha ayudado a despe a mi sen ido es é ico, a amplia mi pe cepción de la ealidad y a en iquece la. Pe o sob e odo, me ha encendido el in e és po la iloso ía y la his o ia, po lo que una de las al e na i as que me plan eo es hace el Más e en Filoso ía P ác ica de la UNED. Todo es o se á una excelen e he amien a pa a con inua mis es udios de Composición Musical y Piano, que son mi p io idad en es e momen o: en p ime luga , po que me a a ayuda a ene una isión mul idisciplina de las a es. Po o o lado, combina His o ia del A e con His o ia de la Música me si e pa a ene una isión más amplia de la his o ia en gene al. Todo es á in e elacionado y es un e o clasi ica y encajona . También, muchas de las nociones aplicadas en la cons ucción de una ob a plás ica son simila es a la esc i u a de una ob a musical. Po úl imo, la búsqueda de un ambien e p opicio pa a que una idea encuen e su medio de ansmisión solo se consigue si los di e sos elemen os ( isual, audi i o...) se combinan con un mismo in. Es o encuen a su máximo exponen e en la ópe a, un géne o que me apasiona y donde c eo que las a es plás icas ienen mucho que deci en cuan o a esceni icación y deco ado. Es po ello que quie o en oca mi ca e a po es a ía. P opues a de In eg ación P o esional 147 METaÓpe a es un p oyec o de emp esa de di ulgación cul u al sin ánimo de luc o que p e ende abo da la ópe a del siglo XX y XXI desde un pun o de is a mul i e in e disciplina . Pa a ello se lle an a cabo di e en es ac i idades. En e ellas se des aca el p oyec o de una ilmo eca-sala de concie o donde se p oyec a ían ob as de epe o io y se lle a ían a escena las mismas po pa e del alumnado de conse a o io, en o ma o de cáma a, pa a se más accesible al público. Todo ello i ía acompañado de con e encias y coloquios que ayuden a da una isión ampliada del con enido de la ob a. Po o o lado, se c ea ía una pla a o ma web, donde es udian es, p o esionales y ama eu s de cualquie campo del conocimien o pod ían deba i sob e emas p opues os elacionados con la ópe a con empo ánea. Con ello, se publica ía una e is a que inclui ía opiniones, comen a ios y a ículos que los usua ios en ia ían a a és de un co eo y edes sociales. El obje i o es hui del modo co idiano de e la ópe a como un acon ecimien o en el que se dan ci a nomb es de ea os, músicos, can an es, e c. y busca aquello que es á más allá de la ob a, su con enido, su idea, su Ve dad; ab i la conciencia del espec ado y ace ca es e Mi o au o: Imágenes de As e ión, o mas del Se 148 modo de e a las nue as gene aciones. Pa a pode da los p ime os pasos de es e p oyec o, necesi o aho os y es po ello que segui é impa iendo clases pa icula es de música, así como in en a é busca abajo en el campo de la ilus ación y maque ación, sob e odo de publicaciones elacionadas con la música, pues conoce es e campo me puede ayuda a que la imagen sea más ce e a con el con enido. También con inua é solici ando becas y cu sos de o mación, además del campo a ís ico, en elación con los idiomas, que me pa ecen una he amien a undamen al. Pe o sob e odo, haga lo que haga, ya sea abajando o es udiando, mi in ención es segui o mándome y en iquece me de di e sos campos pa a i conociéndome cada ez un poco mejo a mí misma y e oluciona como p o esional, pe o sob e odo como pe sona. Es a en el labe in o: c ee se lib e po ene in ini os caminos a elegi cuando se lib e se ía no e se en la necesidad de busca una pue a.