Full text
ESCULTORAS ANDALUZAS:
TRASPASANDO EL UMBRAL DE LO CONVENCIONAL
Ba ionue o Pé ez, Raquel
Depa amen o de Escul u a e His o ia de las A es Plás icas
Uni e sidad de Se illa
[email p o ec ed]
Resumen
Los cambios que se han ido p oduciendo en la es uc u a social así como en la je a quía
a ís ica han sido ap o echados po nume osas a is as pa a consegui un luga desde
donde cons ui su u u o p o esional. Pa alelamen e la e olución que la escul u a ha
su ido a lo la go del siglo XX en cuan o al concep o y alo es ha hecho más ácil la
inco po ación de la muje a la p ác ica de es e eje cicio. La p imacía del concep o sob e
la p ác ica pu amen e o mal y écnica, así como la g an a iedad de ma e iales
u ilizados, han a o ecido el abajo haciéndolo más ágil y menos cos oso.
Conoce el camino que han seguido las escul o as andaluzas es impo an e pa a pode
alo a la o alidad de la c eación plás ica idimensional en es a egión, así como el
es udio de casos nos si e pa a e como han conseguido supe a se a sí mismas y los
nume osos obs áculos que po el hecho de se muje les ha ido poniendo la sociedad. En
la mayo ía de los casos es udiados ha sido la pe se e ancia y la inno ación en
cues iones o males o concep uales lo que les ha se ido de ampolín pa a su
pe manencia cuando no su p oyección en el mundo del a e.
Palab as cla es
Escul o as, Andalucía, Escul u a, Siglo XX, Inno ación, Ma e iales
Tex o
En Andalucía g an pa e de la c eación escul ó ica es u o dedicada du an e muchas
décadas del pasado siglo a la ealización de imágenes sag adas que las dis in as
he mandades y co adías eclamaban insis en emen e pa a su cul o público; unas
imágenes que, muchas eces, debían sus i ui a aquellas en las que el iempo y los
desa íos ideológicos habían dejado su huella inexo able y po an o pedían se
eno adas. Sólo algunos au o es con una isión a ís ica más amplia y o os in e eses
plás icos se án capaces de aden a se po o os caminos escul ó icos, aunque
e dade amen e se án pocos los que se adsc iban a una au én ica eno ación. En e
és os úl imos igu an una se ie de escul o as cuya ob a ha aspasado el umb al de lo
con encional, cons i uyendo e e en es ocacionales indudables y obligados pa a la
jo en p ác ica idimensional andaluza que en los úl imos años es á adqui iendo una
posición undamen al.
Pa alelamen e no podemos omi i el delibe ado ol ido de la muje en la his o ia del a e,
los obs áculos encon ados pa a inicia se en la p ác ica a ís ica y las aún mayo es
ba e as que debie on sal a pa a dedica se a la escul u a han con igu ado el cuad o
clínico de una p o esión poco econocida y mucho peo pagada. Fac o es como la
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imposibilidad de accede a un ap endizaje o icial1, donde es udia dibujo y modelado
del na u al con modelos i os, al igual que sus compañe os, el ca ác e público2 de la
ac i idad escul ó ica con a io a la al a de au onomía su ida po las mismas, los
p ejuicios e incomp ensiones de i adas de su conside ación como “o icio” masculino,
unidas a las c í icas despec i as que algunas ecibie on, dañando su imagen y
ayec o ia, han hecho di ícil cuando no in iable el abajo de es as a is as.
Exis e, en cambio, una amplia nómina de muje es en nues o país, o iundas de egiones
geog á icas di e en es, que a lo la go del siglo XX se han ap oximado a la p ác ica
escul ó ica desde di e sas pe spec i as. El escaso conocimien o de la labo desa ollada
po las mismas, iene en pa e condicionado po la al a de es udios, encaminados a
alo a el papel de la muje en el a e como suje o ac i o, siendo más abundan es
aquellos que p e endie an des ela su imagen como obje o de ep esen ación masculina.
Si añadimos que las in es igaciones ealizadas pa a esca a una nómina de a is as, se
han cen ado en las pin o as, o en las esc i o as, dejando a las escul o as en un segundo
plano, con i ma la escasez de documen os que apo en da os de sus c eaciones.
Pe enece a una clase social p i ilegiada, ene acceso a una esme ada educación,
ínculo amilia con un a is a y con ac o con los cí culos cul u ales del momen o son
los p incipales asgos en común de las escul o as que desa olla on su ob a en la
p ime a mi ad del S. XX. El ma imonio con a is as e a el sal oconduc o pa a pode
elaciona se, aunque el p ecio a paga e a i i a la somb a de su ma ido, en un papel
secunda io. La buena si uación económica que dis u a on y lo inusual que e a encon a
muje es con ac i idad emune ada en esa es e a social, a o eció que concibie an la
escul u a más como hobby, que como p o esión y que deja an muchas piezas sin i ma
ni echa , di icul ando la ca alogación. Además, ue on pocas las que man u ie on una
p oducción escul ó ica cons an e, enunciando algunas po cuida a su amilia.
Resul a de especial in e és que, siendo la imagine ía eligiosa el p incipal enca go
a ís ico de la posgue a den o del con ex o andaluz, al y como hemos apun ado
an e io men e, a is as como Ca men Jiménez y Elena La e ón, log a an supe a la
adición neoba oca. Mien as la p ime a es ablece las bases pa a el u u o cambio y
si e de ampolín en e la adición y las nue as endencias, la segunda apo a
inno ación a la escul u a in oduciendo la neo igu ación.
1Si en el siglo XVIII los Cen os de enseñanza, Academias y Salones, impedían su acceso y
p o esionalización con i iéndolas en a icionadas con unas nociones a ís icas exigidas a oda
dama de clase media, y en el siglo XIX se les es ingía el acceso a las clases con modelos, no
se á has a mediados del siglo XX cuando odo es o queda supe ado, pudiendo cu sa con
libe ad odo el p og ama de asigna u as a ís icas.
2“La p ác ica a ís ica, y en pa icula la escul u a, con una in ención ep esen a i a en endida
como elemen o conmemo a i o, puede se omada como puen e ansmiso de ideas y has a
como ins umen o pa a educa en alo es y, en es e sen ido, ha es ado siemp e inculada al
ámbi o público. Sin emba go, las c eaciones de las escul o as, se han conside ado un p oduc o
de medios p i ados y sus au o as, como decíamos, con inadas a la ida ín ima y ese ada del
hoga . Es e hecho, además, ha sido un a ma u ilizada pos e io men e po la c í ica con a ellas
al conside a sus c eaciones como a eas domés icas poco ascenden es y, po an o, excluidas
de la alo ación y conside ación a ís ica” en BARRIONUEVO, RAQUEL: “Apun es sob e
una ma ginalidad esis ida” en, Reexis encias: Escul o as del siglo XX, [Ca álogo] Mad id,
2006, Comunidad Au ónoma de Mad id, p. 16-17
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Pa iendo de un concep o clásico y median e la ans o mación de la ma e ia, Ca men
Jiménez (G anada, 1920), llega a una sín esis de las o mas pa a ec ea si uaciones y
pe sonas de su en o no más p óximo, ca ac e ís ica común a o as muchas a is as. Su
iconog a ía es undamen almen e emenina, olcando su ene gía en c eaciones, que
quizás, lejos de la ei indicación, p e endan si ua a es e géne o en luga más digno. Las
ep esen a en soli a io, como se es au ónomos, en su mayo ía desnudas, sin opas ni
a adu as, dejando e lo más p i ado de sí mismas. En su ob a Vien o, des aca el os o
de la igu a emenina lige amen e le an ado desa iando al u u o.
El in e és de Ca men Jiménez po los nue os ma e iales le lle a a in oduci el poliés e
en su ob a, inco po ando en ajas ales como la economía, la manejabilidad y la apidez
en el p oceso de elabo ación. Una lucha y abajo cons an e le han se ido pa a ompe
ba e as y e mina con es e eo ipos de géne o que an o han pe judicado el desa ollo
p o esional de muchas escul o as. Su ayec o ia, es á llena de econocimien os que se
ma e ializan en me as alcanzadas, como se la p ime a muje que log a la Cá ed a de
Modelado en España y se miemb o de la Real Academia de San a Isabel de Hung ía.
Si bien Andalucía no p esen a á una e olución muy signi ica i a en el e eno a ís ico
du an e la década de los sesen a, al menos el mes izaje cul u al exis en e en la p o incia
de Málaga, p opicia á un con ex o a o able a Elena La e ón (1938), que con a á con
una clien ela in e nacional y un público con una o mación cul u al más a iada. Su
apo ación se encuen a en el a amien o que hace de la o ma y el uso del espacio
como elemen o plás ico, pa a c ea el con a olumen. U iliza el hueco pa a suge i lo
macizo, elaciona las pa es con el odo y localiza las pa es llenas y acías pa a log a
el equilib io en e los pesos.
Un análisis de la igu a humana le lle a a simpli ica las o mas, buscando lo esencial
de la misma y a in e p e aciones pe sonales que en ocasiones ozan la abs acción. Una
ob a, cla amen e an opomó ica, en la que p o oca de o maciones ana ómicas
in encionadas u ilizando más abundan emen e la ec a cuando hace e e encia al cue po
masculino y la cu a cuando iene que ep esen a a la muje . De la misma mane a,
aumen a el olumen en el o so y miemb os in e io es, educe el amaño de la cabeza y
casi elimina los miemb os supe io es.
Su emá ica gi a en o no al amo , a la en ega ecíp oca de la pa eja, a la ma e nidad y a
la amilia. Son nume osas las ep esen aciones que hace de lo emenino mos ando
siemp e a la muje como cabeza y cen o de la sociedad, ce cana a la idea de mad e o
undida en la igu a masculina.
Indudablemen e la década de los sesen a se á decisi a pa a la consolidación de la muje
escul o a en el pano ama a ís ico español, al en ega se a la c eación como p o esional,
con una labo cons an e y emune ada. In eg ada socialmen e, con ando con e e en es
p e ios y eniendo lib e acceso a la enseñanza a ís ica, és a no p ecisa á como an año
del ínculo jus i icado con un a is a. Aun así algunas, como Ca men Jiménez se
casa on con un escul o , incluso o as, como Te esa Eguíba abaja on con su ma ido,
compaginando sus obligaciones amilia es, con su ca e a escul ó ica. Como no ma no
exis i á colabo ación en e ellas, abaja án, expond án y esol e án los p oblemas de
di usión solas, imp egnándose sus c eaciones de unas ma cadas señas de iden idad.
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Un al o po cen aje de escul o as a pa i de los se en a busca án an o, espacios
al e na i os donde abaja y expone , ue a de los ci cui os come ciales, como, nue as
mane as de comunica se con el público, admi iendo la lib e in e elación de campos.
Tienen en común habe ecibido una o mación mul idisciplina en e España y el
ex anje o. Es a in luencia mul icul u al, unida a un ca ác e independien e, les lle a á a
la inno ación, como Es he Fe e , conside ada la pione a de la pe o mance en España.
La escul o a se con ie e en una in es igado a de la ida, p o agonis a y na ado a de su
his o ia. In oduce e e encias au obiog á icas y a a el ema de la iden idad emenina.
F en e a la ausencia de ejemplos emeninos en las angua dias, un amplio núme o de
escul o as, en e las que se encuen a Mª Luisa Campoy (Málaga, 1945), pa icipa án en
su ede inición, a pa i de los se en a. F u o de la in e p e ación subje i a de la ealidad
y el cul o a lo indi idual nace á una ob a in ui i a que ep esen a á su in e io .
Escul o as que an a en ende la c eación como una e apia pa a exp esa sus miedos y
place es, como una libe ación, median e la cual c ean ob as an ás icas pa a desconec a
de la ealidad y ec ea sus sueños. Re lexiona sob e la condición del indi iduo y sus
limi aciones, in e p e ando di e sos mi os en cla e ac ual. C ea pe sonajes que su gen
del subconscien e po ando elemen os simbólicos, los cub e con pá inas insóli as y los
ubica en escena ios imposibles haciéndonos soña .
La muje , que no es más que ella misma e lejada en su ob a, es cen o de su
pensamien o y cue po p incipal en su abajo. Des acan sus meninas, diosas de g andes
ojos, os os exp esionis as y ala gados, que pa ecen con empla el paso de la His o ia.
Un análisis de la igu a humana les lle a a simpli ica las o mas, buscando lo esencial
de la misma y a usa el espacio como elemen o plás ico y simbólico pa a c ea el con a
olumen. Ob as, cla amen e an opomó icas, con de o maciones ana ómicas
in encionadas, aumen ando el olumen en el o so, educiendo el amaño de la cabeza y
casi eliminando los miemb os supe io es.
En su p oducción la muje cambia con inuamen e de escena io, in ie e lo es ablecido,
al e a lo ijo, lo e eno y lo a en el espacio, como al e na i a a lo ma e ial. Pa a
ep esen a al homb e u iliza me á o as, eligiendo obje os inanimados de es uc u a
simple, es able y acional, o animales. La pa e emenina, a iable, en con inuo
desequilib io busca el con apeso que la ayude a man ene se, haciendo más lle ade a su
exis encia y pa a ello c ea su a mós e a, un uni e so que se adecue a sus necesidades.
Mª Luisa Campoy nos habla del dominio en la elación de pa eja, de la ensión que
p o oca el en en amien o, de la a acción en e los miemb os, del mundo de an asía y
ensoñación que odea a la muje , en e a la acionalidad y es uc u ación masculina.
A inales de los se en a, comienza una búsqueda incansable de las escul o as po c ea
“algo nue o” y encon a un modo de conquis a su espacio dando luga a nue os ipos
de in e enciones en el espacio u bano, al desa ollo de ins alaciones y pe o mances
que log an desplaza la mi ada clásica del a e y “el espacio”.
Al mismo iempo, la escul u a, como disciplina, se ab e a aplicaciones de o a
na u aleza, se con ie e en una p ác ica au ónoma, independizada del pedes al, de
e e encias ex e nas, y de las unciones que le habían ca ac e izado en el pasado3. El
3La eliminación de la peana, la pé dida de la unción conmemo a i a, el inal de la a adu a
es a ua ia, el uso de amaños a iados y la admisión de nue os p ocedimien os se encuen an
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é mino adicional de escul u a, pasa a se en endido en su sen ido más amplio,
u ilizándose pa a e e i se a múl iples in e enciones. La escul u a se uel e menos
comp ensible, al disipa se algunos asgos que le e an p opios y al en a iza se o os
como in es igación ma e ial y concep ual.
Las a is as an a abaja en ec uzando disciplinas, inco po ando géne os has a
en onces conside ados meno es y haciendo uso de la imagen, del sonido, de la palab a,
así como de la descon ex ualización de obje os con el in de hace e lexiona al
espec ado sob e algunos aspec os de la ealidad co idiana. Pa alelamen e, an a
en en a se a las p opiedades inamo ibles de la escul u a o nándola lexible, lige a,
empo al, e an e y cálida, g acias al uso de ma e iales e íme os, al eciclaje de obje os y
a la in oducción de p ác icas a ís icas has a en onces conside adas a esanales y
emeninas. Muchas de es as p opues as busca án la pues a en escena y el ambien e,
como los espacios ú iles, al mismo iempo que mágicos, de Machú Ha as (Málaga,
1948), cuyo in es educa a los jó enes y enseña les a que e su en o no, in i ándoles a
desa olla su imaginación y c ea i idad a a és del juego. Así mismo, exis e una
p eocupación ecológica que se mani ies a en la elección de emas, en el juego con
o mas o gánicas y en el eciclaje de obje os, que dialogan con la na u aleza.
P e ende lle a la cul u a a las calles y como si de un museo al ai e lib e se a a a, c ea
ob as que la ace quen al ciudadano. Concibe pa ques y diseña mobilia io u bano,
u ilizando la an asía composi i a con la que gene a un discu so en el que sin e iza
escul u a, pin u a, ce ámica y a qui ec u a. Ob as como el Á bol de los mensajes, que
ompen con el concep o de pe ennidad a ibuido a es a disciplina, al nace de elemen os
e íme os y eciclados, y que odean al espec ado p ecisando de su pa icipación pa a
alcanza su sen ido. O o ejemplo es la pieza de Machú, cons uida con polies i eno
expandido, a la que el público se ace ca u ilizando las emba caciones del es anque del
Re i o.
Las a is as in es iga án ó mulas inédi as pa a abaja la e ce a dimensión
expe imen ando con ma e iales ajenos a la escul u a, aplicando a és a los usos que la
a qui ec u a hacía del espacio, e in oduciendo elemen os sacados de su uni e so. De la
c eación de obje os de i a án a mon ajes espaciales, median e juegos pe spec i os y
a qui ec ónicos.
“La descen alización de la ob a escul ó ica, con su e ec o asociado de
desbo damien o de con o no, a a se el paso más decisi o pa a que la escul u a ap e
el espacio que se encuen a a su al ededo y lo inco po e a su p opia ob a”4
Desde el plano polí ico-social la llegada de la democ acia a a exigi símbolos nue os y
una conexión con lo que se hacía en el ex e io . Es un momen o de cambio, de
ei indicación social, de mo imien o eminis a, que cala á en las a is as. És as
in oducen en sus ob as e e encias au obiog á icas, e lejan lo domés ico, a an el ema
de la iden idad emenina y la iolencia de géne o. Pepa Rubio (Se illa,1957) a a
ep esen a la si uación de injus icia que i en los colec i os des a o ecidos, la
en e los log os conseguidos po la escul u a. Además se lib a del some imien o que i ía con la
a qui ec u a y la pin u a, c eando un lenguaje p opio, con unciones nue as y plan eamien os
concep uales p óximos al homb e.
4MADERUELO, Ja ie : El espacio ap ado: In e e encias en e A qui ec u a y Escul u a,
Mad id, 1990, Ed. Mondado i, p. 18
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disc iminación debida al sexo o al luga de o igen, omando a menudo como ema, el
con ex o social de la muje . En Cubie os de g asa, en en a el mundo p i ado de la
muje , con obje os que e ocan el abajo domés ico, al mundo público asociado al
homb e y a su abajo.
En Ghu aba. Los sueños que me lle an, la a is a Pepa Rubio na a bajo una pe spec i a
di e en e, el iaje clandes ino de los mag ebíes, ca gado de emociones, sueños y
di icul ades, a las cos as españolas. Compa e con el espec ado un mundo in e io de
sensaciones, así como, la pe cepción de un espacio ex e io de con lic o. En su ob a no
des acan las pa e as, ni las e e encias di ec as, e i a lo ob io y u iliza un lenguaje de
signos que a modo de me á o a nos mues a la ealidad social de es a on e a, dándonos
un espacio pa a la e lexión. T abaja a pa i de la ans o mación de ozos de opa y
obje os ecogidos po ella en la cos a, que como elica ios simbolizan los sueños de los
que consiguie on c uza , así como de los que acasan en el in en o.
Exis e una elación de amo -odio en algunas de sus ob as, en a izada po los ma e iales
que u iliza, de los que ex ae su con enido simbólico y poé ico. Hay un eciclaje
ma e ial y concep ual, una ecogida de es os ísicos y ecue dos de su pasado. Ob as
que su gen an o de expe iencias i idas, como de ideas que saca de los obje os
encon ados. In e iene en su descon ex ualización, manipula su aspec o ex e io ,
obligándonos a hace una lec u a di e en e a la habi ual. En el ja dín de la no ia,
p esen a una se ie de obje os domés icos, que a modo de ajua han sido elabo ados con
ib as na u ales, empleando un mé odo a esanal. Una especie de exo cismo, pa a
echaza los es e eo ipos y cues iona la di isión en e a e y a esanía.
La igencia de cualquie ipo de ma e ial pa a hace una ob a, bene icia á la alo ación
de p ác icas a ís icas has a en onces conside adas a esanales y emeninas. Las a is as,
in oducen en su ob a p eocupaciones espaciales, in e és po la es uc u a, la in eg ación
de las a es, la inco po ación de ma e iales e íme os y el eciclaje de obje os.
La p imacía del concep o sob e la p ác ica pu amen e o mal y écnica, a a a o ece la
inco po ación de ini i a de la muje a la escul u a du an e los ochen a. El escul o , se
ans o ma en un c eado de espacios, que deja el desa ollo ísico de la ob a en o as
manos. Así mismo, del concep o de a is a bohemio se pasa al de c eado posmode no,
in eg ado en el sis ema, lo cual pe mi e a las a is as se alo adas sin cambia su ida y
usa sus habilidades sociales pa a log a bene icios. Como dijo O eiza, “La escul u a e
cosa men ale” y la muje ha demos ado a lo la go de es e siglo su ingenio y c ea i idad.
Una cons an e en la c eación a ís ica emenina a a se la ue e endencia a la
in ospección. És a o igina discu sos au obiog á icos con los que las escul o as ec ean
y ans o man his o ias co idianas, expe iencias y sen imien os. Ca men La ón (Se illa,
1934) nos mues a su peculia eje cicio de in ospección con la ep oducción escul ó ica
del mobilia io y los obje os que "habi an" su en o no. Es di ícil de ini es os ense es, no
sólo po su cualidad de cosas con, a la ez, una emocionan e ida p opia sino, sob e
odo, po la mane a, an despojada, con que se nos p esen an. Ca men nos asmi e el
acen o ísico de su ma e ia, su simbolismo, pe o ambién la na u aleza desnuda y
anónima de lo se ial. En es a ágil línea donde lo i ial y humilde cob a poesía, es
donde se ha mo ido siemp e Ca men La ón. Como comen a F ancisco Cal o Se alle :
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“A ma ios, que son alma ios, po que es án ca gados de p esencias in isibles, de
an asmas que se escapan po sus en eabie as pue as. … La iqueza de ma ices,
concep ual y ísica, que se agolpa en es e conjun o de ob as es al, que es os a ma ios
se con ie en en las cáma as oscu as de la co idianidad”5.
En el es udio: Mesa y episa, cons uye ín ima y mis e iosamen e un escena io
simbólico, en pa e eal y en pa e imaginado. Nos si úa en ese con ex o del alle ,
espacio de con on ación con la idea, me á o a de la in ención, en el que se mezcla la
sensibilidad y la soledad del a is a. Insis e en aquellas calidades casi impe cep ibles
pe o necesa ias, que median en e la luz y la ma e ia, la p esencia de las ex u as y el
deseo, que son los que apo an con enido y gene an el ambien e. Un abajo e lexi o y
concep ual en el que medi a sob e la mi ada del a is a y del espec ado . Espe a la
complicidad de és e, pa a conjuga esa p ime a ue za que nace del eencuen o con
obje os conocidos, co idianos, con la isión inquie a y desasosegada que nos p o oca el
en en a nos a la huella que el iempo y el uso han dejado sob e cada uno de ellos, y po
an o, al o igen de su singula idad.
“Le o ece al público una opog a ía de sus pasos, huellas y acciones en el es udio,
anidadas en esos obje os que componen la ob a: un bus o, una ja a, un elie e, una
mesa y unos ú iles de abajo, que son los que c ean una a mós e a, e ocación de la
emoción y la memo ia”6.
Au o as como Nu ia Ca asco (Ronda, 1962) an a combina su ue e endencia a la
in ospección con la obse ación ex e na, esul ando discu sos en los que ec ean y
ans o man his o ias dia ias, uniendo aspec os de su ida y de su en o no. Su ob a sigue
un camino de asg esión y búsqueda que pone de elie e la huella de los
con encionalismos. Emplea la capacidad de los obje os ín imos, domés icos, pa a
exp esa ideas y alo es, los manipula do ándolos de nue os signi icados al mismo
iempo que hace un uso in encionadamen e equí oco de los ma e iales, in e cambiando
sus p opiedades na u ales de igidez y lexibilidad.
Pa a ella el lá ex es la ma e ia p ima o iginal que se amolda a una ealidad cambian e.
El lá ex pa a p o ege e de mane a incondicional como la p opia piel humana. Es po
ello que hace moldes sob e su cue po sob e los que luego in e iene. También hace uso
de la escayola, la cola, la silicona, el chicle, así como odo aquel ma e ial que le llame la
a ención, que es é i o, que se pueda mo e y oca aunque sea e íme o. Juega con la
pa e isual y simbólica de és os y de los obje os que ep esen a, cons uyendo
me á o as sob e la ans o mación y la adap ación; sob e la lexibilidad, pasaje a y
ágil, de la exis encia humana. Es o p o oca en el espec ado desconcie o y cu iosidad,
así como una necesidad de cues iona se la igidez de cie os plan eamien os sociales y
es é icos. Juega con la i onía pa a ap oxima se al concep o de iden idad y ayuda nos a
eencon a nos con noso os mismos. Ob as como T aje egional, un es ido hecho de
adoquines hexagonales de los que se usan en las ace as, o los sie e delan ales de lá ex de
la misma se ie, en los que puede lee se "Minis e io de Ob as Púbicas o Monas e io de
Asun os Sociales", con las que c i ica la in usión de lo público en el espacio p i ado.
5CALVO SERRALLER, Fe nando: “Alma ios” en ELPAIS.com, Cul u a, Babelia, 24/12/2005
h p://www.elpais.com/a iculo/a e/Alma ios/elpepuculbab/20051224elpbaba _5/Tes
6BARRIONUEVO PÉREZ, Raquel: Reexis encias: Escul o as del siglo XX, Mad id,
Comunidad Au ónoma de Mad id, Di ección Gene al de A chi os, Museos y Biblio ecas,
Se icio de Documen ación y Publicaciones, 2006, p. 21
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In e e encias, es una ins alación de 28 columpios colgados del echo, cada uno con un
pa de zapa os pe enecien es a pe sonas de edades, géne os y ca ego ías sociales muy
di e en es. A un pun o comienzan a balancea se chocando unos con o os, me á o a de
la xeno obia exis en e hacia lo con a io, lo di e gen e, lo ajeno, en de ini i a, muchas
eces hacia lo desconocido en cualquie e eno que en uel e al se humano, desde la
ideología has a los hábi os o adiciones. Nu ia Ca asco desea que se de una elec u a
que ompa es e eo ipos e ideas es ancas.
Explo a la casa p opia como espacio de p oyección de la pe sonalidad y ca ác e de
cada indi iduo. La plan ea como a qui ec u a po able del yo, como el capa azón
in isible de iden idad, acumulado con el paso de los años. En palab as de la a is a: “Es
lo que se iene que deja pe o de lo que no se puede escapa , el o igen, el luga al que
se e o na”7. A a és de una ágil escul u a de papel de seda, unas o og a ías y un
ídeo, la a is a con apone el adicional concep o de casa, en endido como espacio
sólido y segu o, con el del luga ágil, e íme o y cambian e que se encuen a en el
in e io de las pe sonas.
“Una de esas p eocupaciones sociales y polí icas muy habi ual en el a e ac ual es
aquella que iene que e con la idea de nido. La casa, la ciudad, la maque a, la
a qui ec u a, los ma e iales de cons ucción y los ecnológicos, el u banismo y el medio
ambien e, los esiduos y la ecología así como las elaciones sociales que se es ablecen
en es os escena ios pe o ambién del espacio acío o en as o mación, abandonado o
en cons ucción de las ciudades” 8.
Y es que muchas a is as an a explo an en sus ob as, desde a ias pe spec i as, las
múl iples in e p e aciones de la idea de “luga ”: desde las es e as psíquicas, a los
espacios públicos. Ap oximaciones que an a concebi el luga como acon ecimien o,
como escena io pa a la ida, como enc ucijada pa a los encuen os exis enciales. Las
p eocupaciones sociales, polí icas, cul u ales y económicas se con ie en en
p o agonis as de unas ob as ca gadas de simbolismo, con una cla a in luencia pop.
Habla de la ob a de Ca men Osuna (La Rambla, 1962) nos hace pensa en Ma cel
Duchamp9, en el ema del “Ready made” y en la eu ilización del obje o dándole un
nue o signi icado, o mejo dicho en la eu ilización del signi icado y el signi ican e del
p opio obje o. La a is a iene una idea y aunque la p esencia del obje o es
absolu amen e necesa ia pa a la ap eciación de la ob a de a e y el mensaje que c ea, la
acción de la a is a en su es ado más pu o es la idea. “La ob a de a e en es e caso es
7PERTUSA, Pila : Nu ia Ca asco. El pa io de mi casa no es pa icula , [Ca álogo] Málaga,
CAC, 2005, p. 15
8FRANCÉS, Fe nando: Oasis. Colección Unicaja de A e Con empo áneo, [Ca álogo] Málaga,
Fundación Unicaja, CAC, 2007, p.8
9 Cuando en 1917 Ma cel Duchamp en ió un u ina io de po celana i mado con el seudónimo
de R. Mu y i ulado “Fuen e” a un concu so de jó enes a is as del que e a ju ado, algo cambió
pa a siemp e en el a e: Descon ex ualiza la na u aleza de los obje os pa a da les una nue a
iden idad.
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pu amen e la idea y no la ma e ia ni la ma e ialidad del obje o que, aún siendo muy
impo an e, si e de canal pa a ansmi i una idea”10.
La up u a de on e as y sepa aciones je á quicas, especialmen e ei indicado po las
c eado as, les lle a a in es iga ma e ias conside adas a esanales, con el in de da les
nue os en oques plás icos en sus ob as. Ca men Osuna en su in e és po e mina con
ó mulas adicionales y ópicos une el uso de la ce ámica con p eocupaciones
espaciales y sociales, den o de un in e és po la in eg ación de las a es. In luida po su
luga de o igen y po la ac i idad a esanal allí p edominan e, a a u iliza obje os
omados del mundo de los o icios, haciendo una elec u a del signi icado de los mismos.
Un ja dín en el desie o es una ins alación en la que, g acias a las ca ac e ís icas de los
po ones de Có doba, su ie a na al, es posible la ealización de dicho ja dín, pues el
musgo c ece al ededo del bo ijo g acias a la humedad que desp ende. Y ello en medio
de un espacio de ba o seco que ocupa odo el suelo, que se comple a con doscien os
bo ijos colgados del echo.
Emplea un p oceso in elec ual en el que mezcla lo conscien e, lo que busca, con lo que
la ob a y el ma e ial le a o eciendo en cada momen o. Reu iliza la apa iencia ísica de
las piezas pa a ansmi i un mensaje y hace nos e lexiona sob e la al a de alo es y el
absu do de la ida mode na. Un discu so, no al o de cie a ambigüedad, en el que aúna
humo y c í ica en e a lo es ablecido, cues ionando los p ejuicios p opios y las
exigencias sociales.
Con mi dedo ce ca de mi cabeza, plan ea un en en amien o, una c í ica an e el
es e eo ipo de lo que adicionalmen e ha sido conside ado el mundo labo al del homb e
y la muje . Ca men Osuna ep esen a el abajo emenino, cali icado como a esanal,
haciendo mención a la cos u a. Pa a ello deposi a en el suelo in ini os dedales que
dibujando una pis ola mues a esa iolencia con enida al apun a hacia el abajo
desa ollado po el homb e. És e apa ece simbólicamen e ep esen ado po cascos de
ob e os, sinónimo de su desen ol u a en el ex e io , en el espacio público, que se ele an
po la pa ed dando o ma a una in e ogación.
Po la ía de la in e ención c í ica escul o as como Ca men Osuna llegan a p opues as
empo ales acusado as, denuncian es, que u ilizan los mismos p ocedimien os de la
sociedad de consumo a la que c i ican. Median e sus ob as se abo dan emas de in e és
social como la inmig ación, la incomunicación del se humano, los lími es del cue po y
el consumismo. Son a is as o madas en su mayo pa e en un ámbi o uni e si a io que
encuen a en el ac i ismo su p incipal medio de acción. Las al e aciones del luga las
hacen en o den a alo es ideológicos, a pa i de la descon ex ualización sub e si a de
elemen os cul u ales y sociológicamen e admi idos. El én asis in e ac i o de muchos de
es os p oyec os nos hace cues iona nos has a que pun o nos encon amos an e una
expe iencia a ís ica o an e acciones me amen e sociales.
El cue po de las p opias a is as, median e la pe o mance, ambién ha sido u ilizado
como ma e ia y como sopo e de la ob a, como eclamo y como denuncia de si uaciones
10 BARBANCHO RODRÍGUEZ, Juan-Ramón: “Escul u a con empo ánea en Andalucía” en,
Ap oximaciones a la escul u a con empo ánea. Ciclo de Con e encias, Se illa, Fundación
Cul u al del Colegio de Apa ejado es y A qui ec os Técnicos de Se illa, 2002, p.163
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