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Boletín de Loterías y Toros. Revista Cultural Taurina, Córdoba, mayo de 1997, n.º 9, Año VI, 48 págs., tamaño folio, portada color, ils. [Reseña]

Romero de Solís, Pedro

Full text

Re is a de Es udios Tau inos N.º 6, Se illa, 1997, págs. 245-254 Bole ín de Lo e ías y To os. Re is a Cul u al Tau ina, Có doba, mayo de 1997, n.º 9, Año VI, 48 págs., amaño olio, po ada colo , ils. Fig. n.º 58.– Cla eles, de Ignacio Collado. Po ada del Bole ín de Lo e ías y To os, 1997. Fe nando González Viñas y Agus ín Ju ado Sánchez, an iguos alumnos del Aula Tau ina de la Facul ad de His o ia de la Uni e sidad de Có doba, con el pa ocinio de Caja Su , aca- ban de da a la es ampa un núme o más –el nº 9– de su suge- en e Bole ín de Lo e ías y To os. Re is a Cul u al Tau ina, publicación que, como ya nos hicimos eco en es a misma Re is a de Es udios Tau inos, oma an cu ioso nomb e de un céleb e semana io que se edi ó en Có doba inisecula 1. Si los an e io es núme os de es e Bole ín que hoy eseñamos hicie on su andadu a bajo los u ela es mu os de la Uni e sidad, hoy, sus di ec o es, ya eg esados, los p osiguen en la sociedad ci il. El p esen e núme o, como e a de espe a de una publica- ción au ina y co dobesa, se halla dedicado po en e o al cin- cuen a «ani e sa io de la inmo alidad» de esa gigan esca igu- a del o eo con empo áneo que ue el malog ado Manuel Rod íguez, Manole e (1917-47), hé oe inmenso y conmo edo que mu ió, encido po Isle o, un o o del linaje de Miu a, en la lidia que los en en ó en la plaza de Lina es (Jaén) el 28 de agos o de 1947. El Bole ín alcanza, bajo el diseño a ís ico de Elisa Rome o e Ignacio Collado, una co ección o mal muy po encima de las log adas po o as publicaciones semejan es. La po ada, ealizada po Collado a pa i de una composición de cla eles ojos sob e ondo neg o, anuncia un con enido que se ab e con unas no as ecogidas po la edacción a pa i de una cha la con Ma ías P a s, ese monumen o i o de la mode na comunicación de masas que, po ejemplo, de las sesen a co i- das que o eó Manole e en Ba celona, e ansmi ió cua en a y dos. El ecue do del o e o se con unde, en el ho izon e nos ál- Ped o Rome o de Solís 246 1Pa a más de alles e Re is a de Es udios Tau inos, n.º 3, 1996, págs. 241-246. gico del au o , con los ojos melancólicos del a is a: «en su mi ada is e –nos con iesa P a s– se plasmaba la is eza de siglos de un pueblo op imido po an os y an os pueblos que deja on, sin emba go, su g ani o de a ena en la idiosinc acia de las gen es». Sigue el a ículo “El e o no de Almanzo ”, de José Balles e , un homb e de esa gene ación au inamen e p i ile- giada que u o la sue e de e o ea a Manole e, lo io de no ille o, en 1939, lidia en la Maes anza de Se illa y lo admi- ó en Mad id, a lo la go de la empo ada del 44, «aquella em- po ada en que se consag ó como amo único e indiscu ible del o eo de la época». José Balles e des aca cómo, en aquella España «c ispada en e la mise ia (donde po no habe , ni siquie a había o os con un mínimo de omana) y el lujo del es ape lo», la apa ición de una igu a como la de Manuel Rod íguez, Manole e, «supuso un enómeno sociológico que a ec ó en p o undidad a odos los españoles» has a el pun o de se con olado po una égimen polí ico que p oducía y censu- aba la in o mación y, po an o, la o mación de las posibles «glo ias nacionales». En ese con ex o de manipulación Manole e con ino al Régimen como hé oe nacido del o eo, su gido del seno de una mani es ación de nues a cul u a popu- la que e a ajena o almen e al abismo en e «azules y ojos». En e ec o, la au omaquia enía, en aquel momen o his ó ico un doble in e és, po una pa e, en an o que mani es ación de una cul u a popula que hundía sus aíces en una España p ebélica, gua daba el ecue do de una sociedad que oda ía no se halla- ba ágicamen e escindida y, po o a, se e igía como un i ual simbólico capaz de insu la en el pensamien o colec i o la con- icción de que la econciliación en e « ojos y azules» no e a algo g a ui o, no podía hace se sin de amamien o de sang e. Recensiones de lib os 247 En ese con ex o, el o e o mos aba su az de expiación y Manuel Rod íguez a anzaba día a día en la ágica ep esen a- ción «de aquél que ha de mo i ». Juan J. Fe nán- dez Palomo se lamen- a, en su a ículo “Abel Gance y Manole e. Lo que no pudo se ”, del malhadado des ino que impidió que un cineas- a de la alla de Gance lo ilma a. Gance e a amigo de Chagall y de Apollinai e, e a posee- do de un li ismo ina- go able siendo p eciso iden i ica lo como el ep esen an e, jun o con René Clai o Ca l D eye , de la angua - dia cinema og á ica ancesa de los años 20. Pa a Gance y esa angua dia el cinema- óg a o e a como “un puen e de sueños endido desde una época a o a”. En la medi- da que había ealizado una de las ob as cumb es del cine de epopeya –Napoleón–, Gance hubie a sido el mejo di ec o pa a da le ida en celuloide a un hé oe como Manole e. De aquel malog ado in en o sólo se conse a menos de un cua o de ho a de ilm, unos diez planos en los que igu an las claque as de Ped o Rome o de Solís 248 Fig. n.º 59.– Manole e po Abel Gance (Apud. Bole ín de Lo e ías y To os, 1997: 12). iden i icación «Dos in ensos minu os –nos dice Fe nández Palomo– de un p ime plano de Manole e, casi sin pes añea , con un oco di igido a los ojos, un juego de luces y de somb as de he encia exp esionis a y un deco ado casi inexis en e» (Fig. n.º 59)2. Acon inuación Sal ado a D ôme nos ansmi e en “La ac iz” unas dolo idas pinceladas sob e Lupe Sino, la muje de e e na son isa que había p o agonizado la película La amosa Luz Ma ía de Fe nando Mignoni (España, 1942) y que siendo Recensiones de lib os 249 2Es os in ensos minu os se han is o es e año p oyec ados en la Filmo eca de Andalucía en Có doba. El agmen o, es au ado, ue po p ime a ez p oyec- ado en el Fes i al In e nacional de Cine de San Sebas ián en 1963. La icha se ía: Gance, A.: Manole e, España, 1944, guión de A. Gance, diálogos de E. Ma quina, o og a ía de E. Gue ne y A. Cos ey, in e p e ada po Manole e, Isabel Gance, José Ga cía Nie o, Félix de Pomés y el au o del a ículo en e o os. Fig. n.º 60.– Lupe Sino, el amo de Manole e (Apud. Casado, 1997: 27). el au én ico, el g an amo , de Manuel Rod íguez ue, sin emba - go, echazada po el en o no a isaico del o e o (Fig. n.º 60). Según D ôme, Lupe Sino pe enecía «a ese conjun o de igu o- nes la e ales no econocidos po la sociedad, una sociedad que oda ía sopo ada el a a dece casi e e no sob e la gue a». Paco Laguna en “Hay en Có doba un o e o que se llama Manole e” a i ma que su glo ioso paso po el o eo ma có oda una época, que hay «an es y un después de Manole e» y que, sólo en ocho empo adas, log ó alcanza un luga inaccesible que b illa como una es ella en la his o ia de la au omaquia. Juan R. Yáñez, a pesa de no se , como él mismo con iesa, “a icionado”, aza el “Pe il as ológico de Manuel Rod íguez Manole e” y po él sabemos que nació bajo el signo de Cánce aunque con ascen- den e Tau o –cu iosa inculación subconscien e con el mundo au ino– (Fig. n.º 61). Los dos a ículos más ambiciosos an o po su apo ación eó ica como po la ampli ud de los emas en ellos a ados se deben a los co-di ec o es del Bole ín de Lo e ías y To os, Agus ín Ju ado Sánchez y Fe nando González Viñas. En el p i- me o, “La He encia de Manole e”, se analiza la au omaquia de es e ma ado a pa i de la obse ación de cómo ejecu aba el maes o el «pase na u al». Pa a Ju ado una de las ca ac e ís- icas esenciales de la au omaquia de Manole e es, p ecisa- men e, habe sob epasado el o eo belmon ino. Pa a Domingo O ega, au o de El A e del To eo (Mad id, Re is a de Occiden e, 1950), las no mas clásicas –pa a , empla y man- da – debían se comple adas po la que él conside aba la máxi- ma apo ación belmon iana, es deci , po el momen o de la «ca ga de la sue e». Pa a O ega, a pa i del o eo de Belmon e, la co ec a ejecución del «na u al» exige que el a co que desc ibe el paño y embebe la a ancada del o o comience a se ins umen ado a la ez que el o e o a anza, al en e, la Ped o Rome o de Solís 250 pie na izquie da. Po eso O ega di á que la e na clásica, al in e io de la cual debe desa olla se oda «sue e», ha de se comple ada con la in ensidad de la «ca ga». Así p opone, pa a el pase na u al, un nue o canon y eclama que debe se ins u- men ado según una sucesión de momen os que con empla los de «pa a , empla , ca ga y manda ». F en e a ello Manole e p opone una nue a au omaquia que, en su culminación, sup i- me la ca ga de la sue e. Al o o boyan e –nos di á cuando des- c iba el «pase na u al», pied a angula de su aena– no hay que adelan a le la mule a y la pie na izquie da debe pe manece inmó il de modo que el ema e del pase debe deja al o e o de Recensiones de lib os 251 Fig. n.º 61.– La «ca a as al» de Manole e, po Juan R. Yáñez (Apud. Bole ín de Lo e ías y To os, 1997: 44). ca a a su enemigo pa a que, casi sin mo e se, da el pase siguien e y, así uno as o o, has a conclui la se ie. Mien as el o o b a o en e a place no se debe ca ga la sue e po se , en esas condiciones, una en aja pa a el o e o. En cambio, a los a dos –a i ma á Manole e–, sí que hay que adelan a les la mano y ayuda los con el c uce y la ca ga. Así expues as las dos au omaquias, la de Belmon e y su «ca ga» y la de Manole e y su «quie ud», Agus ín Ju ado se emplea, en el a ículo que glo- samos, en demos a no sólo que la de Manole e «es la e olu- ción na u al y única de la écnica de es e a e, que ma ca e in luye en los cincuen a años pos e io es» sino ambién que su escuela, su enseñanza, su in luencia, pe sis e aunque se haya hecho, po lo común, ya inap eciable a la is a (Fig. n.º 62). En “El suicidio del hé oe”, Fe nando González Viñas de ine, desde la Mi ología y la Filoso ía, al hé oe como aquel indi iduo excepcional, mediación en e los dioses y los hom- b es, llamado a ealiza po noso os aquello pa a lo que es a- mos negados, siendo, en consecuencia, su des ino no sólo « ea- liza a eas g andiosas, descomunales» sino, más allá, mo i , es o es, esc ibi con indelebles le as de sang e su nomb e en la memo ia colec i a. Desde Esquilo a Shakespea e, au o es y públicos han sen ido la necesidad de «sac i ica » a sus hé oes pa a así pode los con e i en mi os. La esis que demues a González Viñas es que ambién Manole e su ió el des ino á- gico de los hé oes, ue empujado a la mue e y mi i icado has a con e i lo en “signi icado” de nues a ida. Es e des ino ya le enía de cas a. Manuel Rod íguez e a pa ien e de Pepe e, el o e o que cayó, en Mad id, bajo las as as de Jocine o, un o o del linaje Miu a, de Cúcha es, de Panchón, Manchegui o, Laga ijo Chico, e c. Su p opio pad e, Sagañón, omó la al e - na i a de manos de Machaqui o llegando a se un no able es o- queado . Viñas, paso a paso, a econs uyendo, desde la pe s- Ped o Rome o de Solís 252 pec i a del hé oe, la ida del o e o que, p ueba as p ueba, a aniquilando, uno a uno, a odos los an ihé oes que le an haciendo en e; desde su pad e el cual quedó, po la p ác ica misma del hijo, bo ado de la his o ia de la au omaquia, pasando po el o o que ue dejando, bajo el dominio de su a e, una imagen cada ez más de aluada –los p oblemas que plan- ean son esuel os po el ma ado con espan osa sencillez– has a los o e os que a medida que iban siendo de o ados –Lalanda, O ega, e c.– an eng andeciéndole dejándolo solo en e al más pelig oso de los enemigos, el público. «El an ihé- oe de Manole e –nos di á González Viñas– no es o o que la p opia sociedad». Cuando en el 47 uel e iun an e de la empo ada de Amé ica, Manole e pa ece que ae consigo la i me decisión de Recensiones de lib os 253 Fig. n.º 62.– Un de echazo de Manole e (Ba celona, 1947) (Apud. Bole ín de Lo e ías y To os, 1997: 42).