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Marcos Arévalo, Javier. 2018. La Siberia extremeña en la voz de su gente: el etnógrafo y los informantes [Reseña]

Agudo Torrico, Juan

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REVISTA ANDALUZA DE ANTROPOLOGÍA NÚMERO 17: ESTRATEGIAS SUBALTERNAS EN AMÉRICA LATINA: RECONFIGURANDO LA IDENTIDAD PARA ARTICULARSE A UN MUNDO GLOBAL. SUBALTERN STRATEGIES IN LATIN AMERICA: RECONFIGURING IDENTITY TO BE ARTICULATED TO THE GLOBAL WORLD. SEPTIEMBRE DE 2019 ISSN 2174-6796 [pp. 146-154] h p://dx.doi.o g/10.12795/RAA.2019.17.09 MARCOS ARÉVALO, JAVIER (2018). La Sibe ia ex emeña en la oz de su gen e (El e nóg a o y los in o man es). Badajoz: Fundación CB y Uni e sidad de Ex emadu a. Juan Agudo To ico Uni e sidad de Se illa La monog a ía p esen ada se a a de un abajo o malmen e muy denso, con 581 páginas de ex o ap e ado y amaño g ande (27x21 cms.), con escasas imágenes y un mapa ci cunsc i o a la coma ca y ubicación de las poblaciones que la con o man. El í ulo e leja co ec amen e las in enciones del au o . Se a a de un abajo, en el que signi ica i amen e no exis e ninguna e e encia bibliog á ica, en el que au o apenas y no siemp e se limi a a ealiza una b e e e lexión in oduc o ia sob e los con enidos de cada epíg a e (alimen ación, juegos, i uales, e c...) pa a luego deja habla , ex ensamen e, a los in o man es. Lo cual, en nues a opinión, como seguidamen e e e encia emos, iene sus p os y sus con as. El abajo se es uc u a p opiamen e en es bloques emá icos, aunque o malmen e sean seis capí ulos. El p ime o (“Plan eamien os me odológicos. El abajo de campo: una expe iencia pe sonal”) ecoge la me odología empleada, pe o sob e odo da cuen a de las azones de se de es e es udio y de sus peculia idades, in e caladas con algunas e lexiones eó icas. Se a a de un abajo de campo ealizado en 1994, publicado aho a, 24 años después. Las azones de su o igen ienen mucho que e con el p oceso de “e nogénesis” que en e i o ios como la nue a comunidad au ónoma ex emeña se habían indicado con el es ablecimien o del sis ema democ á ico ins au ado con la cons i ución de 1978. Nue as ealidades polí icas, gene ado as o ecupe ado as de unas iden idades polí icas que han de undamen a se en unas iden idades cul u ales a es ablece , ede ini o, sencillamen e, c ea . Y es as han de ene una de e minada base e i o ial. En la página ein idós se explici a la azón que mo i a la e nog a ía de la coma ca de La Sibe ia “... 146 solici ud de la Sec e a ía Gene al Técnica de la Conseje ía de Cul u a y Pa imonio de la Jun a de Ex emadu a... pa a la ealización de una in es igación e nog á ica sob e la Sibe ia Ex emeña”. Desde una pe spec i a an opológica ya no se cues iona que odo p oceso de c eación de una de e minada “iden idad cul u al” nunca end á un o igen “na u al”, esencialis a e inal e able al paso del iempo, o inculado a cualquie also imagina io acial. Todo lo con a io, son p ocesos undamen ados en unas bases his ó icas cambian es con el anscu so del iempo: en las mo i aciones de sus o ígenes, asgos de ini o ios, ex ensión e i o ial, e c. El caso de España no deja de se pa adigmá ico. Cada pe iodo his ó ico ha enido una a iculación e i o ial di e en e, con unas mani es aciones cul u ales dispa es en sus lenguas, c eencias, a qui ec u as, paisajes, sis emas simbólicos, e c. De hecho, pa adójicamen e, la nue a es uc u ación e i o ial-cul u al que se ha ido consolidando desde la segunda mi ad del s. XX no es sino el esul ado imp e is o de habe a ado de a ianza p ecisamen e el p oceso uni a is a (polí ico-cul u al: es ado nación) de la nue a españolidad bu guesa su gida en el s. XIX, a ando de pone de ini i amen e in al imagina io de lo que quedaba de los an iguos einos medie ales. La p o incialización de 1833 acaba con los di e sos y agmen ados e i o ios ju ídico- adminis a i os del an iguo égimen. Y, sin emba go, aquellos nue os y a bi a ios lími es p o inciales han e minado po con e i se en lími es cul u ales y ju ídico-polí icos con el subsiguien e p oceso au onómico. Tan o es así que, según qué c i e ios se hubie an u ilizado (o ganización eligiosa, iscal, seño ial) la coma ca de la Sibe ia hoy ex emeña bien pod ía habe seguido siendo cas ellano-manchega como lo ue a en el pasado al depende de la sede episcopal oledana; como se e leja según el deci de sus habi an es en el o igen y peculia idades de algunos de sus asgos cul u ales has a el p esen e. Y lo mismo pod íamos deci de o as coma cas ecinas de La Sibe ia como es el caso del Valle de Los Ped oches hoy andaluz (Có doba), pe o que has a bien en ado el siglo XIX buena pa e del mismo bajo in luencia en muchos de sus aspec os adminis a i os y simbólicos de e i o ios ex emeños; el p opio condado de Belalcáza que ocupó buena pa e del Valle de los Ped oches incluía como pa e del mismo las poblaciones de Puebla de Alcoce y He e a del Duque den o de la coma ca de la Sibe ia. Un ínculo en e ex ensos e i o ios localizados al su de Badajoz y no e de Có doba que aún se pone de mani ies o en muchos asgos cul u ales compa idos: léxico, a qui ec u a, gas onomía, paisajes, e c. El é mino e nogénesis aplicado a es e p oceso en el que se e implicada la coma ca es u ilizado epe idamen e po el au o , en emezclando las a iables polí icas (adminis ación en el p esen e) y e i o iales (na u ales) como ac o es po enciado es. Aunque Ja ie Ma cos emplea con ecuencia el é mino de “coma ca na u al” pa a e e i se al conjun o de los 17 municipios que ac ualmen e la componen, e incluso de 147 mane a más ambigua a i ma a p io i la exis encia de una iden idad é nica compa ida, la e nog a ía esul an e al deci del p opio au o no pa ece an con unden e, ni a la ho a de es ablece sus lími es, con poblaciones limí o es de adsc ipción coma cal dubi a i a. En p incipio de acep a se es e p oceso de e nogénesis ( al ez la en e en la in encionalidad polí ica de ca og a ia e nog á icamen e es os e i o ios pa a da a conoce , mos a , unos asgos cul u ales demos adamen e compa idos), el ni el de e e encia nunca puede se la coma ca, sino que end ía que se la comunidad ex emeña en la que se inse a. Aún en ámbi os coloquiales y no sólo polí ico-cul u alis as, el é mino de “comunidad” (conjun o de pe sonas con unos in e eses y/o asgos cul u ales compa idos) es a o que lo encon emos aplicado a los ámbi os coma cales. Va a se aplicado, e e ido al caso en cues ión, a los ni eles de in eg ación au onómico (comunidad ex emeña, andaluza, cas ellano-manchega...) o bien a lo local, en e e encia a las comunidades simbólicas que con o man nues as poblaciones y en las que, pese a sus di e encias/desigualdades in e nas (al igual que ocu e en el ni el au onómico) se ac i a como sen imien o compa ido en de e minados con ex os, imagina ios, simbólicos. Y, sin emba go, es e ni el de e e encia con as i a, Ex emadu a, p ecisamen e po su complejidad, apenas sí es á p esen e. Se suele e e encia con ecuencia la in luencia o ánea de los e i o ios/cul u a inculada a las poblaciones cas ellano-manchegas de la an igua diócesis oledana a la que es u o inculada, pe o no se nos dice, en con aposición, qué o os asgos compa i ía con el es o de Ex emadu a. En el mismo sen ido, en es a densa in oducción se ei e a su condición de “coma ca na u al”, de la idiosinc asia de una iden idad y asgos peculia es comunes ( adiciones, gas onomía, i uales, de echo consue udina io, e c.) pe o nos queda la duda sob e si es os mismos asgos son an p opios de la coma ca o son en su inmensa mayo ía compa idos con las coma cas igualmen e ex emeñas y ci cun ecinas de La Se ena, Villue cas o Vegas Al as. E incluso más alejadas, de hecho, en lo que conozco y como he indicado, muchos de los asgos desc i os los podemos encon a en la coma ca co dobesa del Valle de los Ped oches, donde ambién al ino se le denomina de pi a a, ajoblanco, migas y elleno, o man pa e de su gas onomía adicional, nos apa ece una a qui ec u a simila , léxico e incluso algunos de sus modelos es i o-ce emoniales son simila es. Y aún pod íamos a en u a has a qué pun o, cues ión sob e la que ambién e lexiona el au o , es os asgos son p opios de un de e minado e i o io o más bien de una as a cul u a u al- adicional ex endida po buena pa e del e i o io peninsula . Sob e es as cues iones, no menos signi ica i o y lo que edunda en la a bi a iedad de los c i e ios que dan inicio a es os p ocesos de iden i icaciones colec i as, no deja de se llama i o la peculia y a día (comienzos del siglo XX) denominación de “Sibe ia ex emeña” con la que se le conoce hoy en día (en o os iempos buena pa e de sus poblaciones se edis ibuían en e las coma cas ecinas y lo que quedaba se conocía 148 como Los Mon es), imposible po o a pa e de as ea en las mo i aciones o azones his ó icas de su o igen pese a es a ce canía empo al. Aunque sí pa ece exis i consenso en el alo simbólico a ibuible a dicha denominación, como analogía con la imagen c eada de desolación con la que se asocia es a palab a po su inculación con la Sibe ia usa. La Sibe ia ex emeña ha sido y es una coma ca con o mada po luga es aislados, de economía p eca ia y, en el pasado, inculados a una imagen de sociedad caciquil undamen ada en la desigual dis ibución de la ie a y p eponde ancia del modelo la i undis a. Ac ualmen e se nos dice que ya es una denominación acep ada, en pa e como consecuencia de la nue a ede inición polí ica ( oda ía no ju ídica en el caso de Ex emadu a) del hecho coma ca a la ho a de a icula de e minados se icios. Si bien, como anécdo a no exen a de in e és, aunque ya es acep ada la denominación de Sibe ia Ex emeña como e e encia coma cal, no lo es así la aplicación del gen ilicio “sibe iano”, que sigue siendo echazo po sus habi an es, a inche ados en el au o econocimien o a lo sumo de sus gen ilicios localis as. Aunque la p opia e nog a ía e lejada po el au o ( ecuencia de los e i o ios- poblaciones más e e enciadas, pa icula idades de algunos de los asgos e e enciados) pa ecen pone de mani ies o que exis en al menos “dos coma cas” que han e minado po ees uc u a se en la ac ual: los Mon es ( é mino que sigue aplicando en ocasiones al conjun o de ella), y el Llano. De igual modo, dos poblaciones eclaman la capi alidad (se icios, come cio, cen alidad adminis a i a, impo ancia demog á ica) de cada uno de es os e i o ios, He e a del Duque (Los Mon es) y Tala ubias (Los Llanos); y exis en, según se desp ende de los in o man es y cons an es alusiones, subá eas con ue es singula idades: y es a á siemp e p esen e, como indica en epe idas ocasiones el p opio au o , un ue e localismo, bien mo i ado po la p opia des e eb ación que ha ca ac e izado a la coma ca o, en sen ido con a io, po la ue e i alidad habida en e poblaciones ecinas. En la quieb a de es a desa iculación in e na, así como del undado imagina io de aislamien o del conjun o de la coma ca, de ie a ol idada en la pe i e ia an o de Ex emadu a como de Cas illa la Mancha, ha enido mucho que e , en palab as del au o , la Jun a de Ex emadu a y la labo de las Dipu aciones. Se a a, al menos en eo ía, de a icula y do a de se icios a e i o ios aliados, cuando no ma ginalizados, pe o ambién de con o ma una au oconciencia de sí mismos como colec i idades más allá de sus pa icula idades e i o iales/localis as. Se ía la p ensión de es a e nog a ía coma cal, apoyando dichos p esupues os polí icos-adminis a i os. Todo lo dicho hace especialmen e in e esan e es e capí ulo in oduc o io (al que añadi al menos los seis p ime os epíg a es del capí ulo III que le sigue), po lo que supone de e lexión, a con as a en el u u o, sob e el p oceso de cons ucción polí ica de una “iden idad e i o ial” coma cal, sin econocimien o ju ídico po hoy al y como hemos 149 indicado, pe o que es á jugando un des acado papel en el p oceso de ges ión adminis a i a y de se icios: sani a ios, judiciales, planes de desa ollo u al, e c. Queda ía po e si ello ambién se ma e ializa en o os p ocesos de iden i icaciones cul u ales. Jun o a es a imagen de la cons ucción iden i a ia undamen ada en el e i o io, o a de las a iables en las que el au o undamen a las (b e es) e lexiones eó icas que in e cala, a a se la pe i encia o no de la “cul u a adicional” (p opiamen e “ u al- adicional” en palab as de Ja ie Ma cos) e lejada en la e nog a ía. En la mul i ud de emá icas abo dadas en el capí ulo de e nog a ía, con mucha ecuencia emplea la alocución “es/e a” cada ez que desc ibe/analiza alguna de ellas, aunque esul a e iden e, y así lo ecoge, que en la mayo pa e de los casos se a a de alo es, compo amien os y p ác icas cul u ales que ya pa a aquellos años de 1994 es aban en decli e cuando no, sencillamen e, habían dejado de p ac ica se. Resul a signi ica i o cómo pese a la conside able edad de buena pa e de sus in o man es, es ecuen e que en sus na aciones no solo se emi an al pasado de lo que conocie on y ya no se hace, sino que con ecuencias emplean la cons ucción “habe oído deci ” sob e p ác icas o cos umb es que ni siquie a ellos mismos habían i ido. Aunque ambién esul a in e esan e ap ecia qué asgos de es as adiciones han quedado en el pasado y cuales se man ienen en el p esen e. Poco queda de odo aquello elacionado con la ecnología p eindus ial (o icios a esanos, sis emas de lab anza y de ans o mación) empleada en la economía de subsis encia en la que se undamen ó el ap o echamien o de los pa cos ecu sos ecológicos y ag oganade os disponibles; de e minados alo es y compo amien os sociales (pad inazgo, cos umb es de no iazgo y boda); e incluso de la in luencia di ec a y isibilidad sob e su o ganización social del o den je a quizado impues o po la desigual es uc u a basada en el la i undismo y caciquismo, o o de los e e en es cla e en el imagina io de lo que ue la ida en la coma ca. Pe o o os asgos se man ienen e incluso se ea i man como señas iden i a ias, emblemá icas, de la coma ca/localidades; al ez po su adap ación a nue os usos sociales y a las nue as lec u as que desde la nue a pe cepción pa imonialis a se hace de ellos, como son los elacionados con la gas onomía y pe i encia e incluso eac i ación de de e minados es ejos y i uales. Y, sin emba go, es os plan eamien os eó icos ( a ados como hipó esis) muy a ene en cuen a, no pa ecen ebasa en su cons a ación, e isión o consecuencias los lími es de capi ulo inicial. Tal y como es ecu en e escucha en abajos académicos ales como esis o abajos inal de g ados y mas e , los plan eamien os eó icos no se aplican o no se pe ciben adecuadamen e, en el de eni del análisis de la e nog a ía que le sigue. En g an medida po que como bien ecoge el p opio í ulo de la ob a y es in ención del au o , en la e nog a ía que sigue los únicos p o agonis as son los p opios in o man es. El capí ulo 150 III, in i ulado sencillamen e “E nog a ía”, es el núcleo cla e y de indudable in e és del conjun o del lib o. Aba ca desde la página 85 a la 461, o ganizado con una peculia es uc u a de con enidos en ec uzados, aunque se ha p e endidos segui el sis ema básico de ecoge , po es e o den, las mani es aciones inculadas con, en palab as del au o , la in aes uc u a (sis ema ecnoeconómico, alimen ación), o ganización social (sis ema de clases, asociacionismo) y supe es uc u a ideológica (c eencias, p ác icas es i o- ce emoniales, de echos consue udina ios, mi os y leyendas). Un o den que, sin emba go, y al ez po es e in en o de compa imen ación ce ado, no siemp e se consigue, dado como esul ado emá icas que se en emezclan según el con ex o en que se abo dan, y po ello la ei e ación a eces excesi a de ases in oduc o ias o acla a o ias, e incluso de algunas in e p e aciones; o, en sen ido con a io, con adicciones en su in e p e ación según la mi ada desde la que se abo de. No se a a de un análisis/in e p e ación/ alo ación al uso académico/in es igado en el que se plan ea una emá ica y se con as a o e isan sus con enidos/conclusiones a pa i de los da os apo ados po in o man es y o as uen es de documen ación. Conside o que no hay ni exis e al p e ensión. Se a a, po el con a io, de una me odología caleidoscópica, de emá icas muy di e sas y con ecuencia en emezcladas. Emig ación, au ope cepción del e i o io y su inculación con los p oceso de iden i icación colec i a, con lic os y i alidades localis as, a qui ec u a e nácula, ecnologías e indus ias de as o mación, a esanías, caza y pesca, cul u a pas o il, alimen ación, asociacionismo y o mas de sociabilidad, eligión y eligiosidad, es ejos y i uales, p ác icas inculadas al ciclo de la ida, pa en esco, sis ema de he encia, li e a u a o al y leyendas y o os emas se in e calan, se es uc u an en o no a 24 epíg a es y mul i ud de subepíg a es. El esul ado es un ma emágnum de in o mación que p e ende se aliosa po sí misma (y lo es), sin que apenas medie el in e locu o que la ha ecogido, dejando habla ex ensamen e a los in o man es y delegando en el lec o las in e p e aciones. En cada epíg a e Ja ie Ma cos se limi a, y no siemp e, a ealiza una some a p esen ación, más elabo ada en aquellas cues iones en las pa ece desen ol e se mejo po su bagaje como in es igado (c eencias y sis ema de ocional, i uales y es ejos, adición o al), pe o bas an e pa ca y con usas en o os casos (a qui ec u a, es uc u a socioeconómica). Luego se deja habla a los in o man es, con pá a os gene almen e muy la gos y consecu i os en e di e en es in o man es, en ocasiones con con adicciones en e lo que se cuen an en e ellos. Una me odología que en mi opinión iene un ac o posi i o y o o no an o. Lo más alioso es que las p opias na aciones de los in o man es ienen con ecuencia un g an alo en sí mismas, en su semán ica, cons ucciones g ama icales, léxico, p io idades e in o mación complemen a ia apo ada, así como en las con usiones y ol idos que ambién se egis an. Aunque es a iqueza en in o mación queda inconclusa 151 en sus signi icados cuando puede se cues ionada po el más que p obable p eca io conocimien o del in o man e sob e el ema p egun ado (a qui ec u a, o icios a esanos y ecnologías empleadas en el pasado y ya solo ci adas de oídas, imp ecisiones en el uso del de echo consue udina io en di e en es aspec os elacionados con sis emas de he encia o ap o echamien o de bienes comunales); al ando al ez una mayo ma ización en sus de alles según a iables como su aplicabilidad según sec o es sociales (la imagen que se nos mues a es de sociedades locales bas an e homogéneas una ez es ada la éli e e a enien e, y es o úl imo siemp e en pasado) e incluso de aplica se la a iable géne o. Tan o es así que cuando es as dos a iables nos apa ecen la in o mación se en iquece no ablemen e, caso de la ica in o mación sob e el sis ema alimen a io o de los ma ices localis as y según ex ensión de los p edios en los sis emas de ap o echamien o de la ie a, o de odo lo elacionado con la caza y ecolección de p oduc os sil es es. Ejemplo de lo dicho espec o a dispe sión de in o mación e incluso con adicción en las ideas dominan es que subyacen a lo la go del ex o, se ía el epíg a e que lle a po í ulo “Eso de las clases aquí se ha e minado. Es a i icación social”. Explíci amen e pa ece exis i consenso en e odos los in o man es en la desapa ición de uno de los asgos dis in i os del pasado aplicable a oda la coma ca, la ue e pola ización social en e un amplio sec o jo nale o y de pequeños p opie a ios y g andes hacendados que con alaban la ida sociopolí ica de es as poblaciones. Pe o so p ende que aun siendo así, pese a su condición de un pasado ela i amen e ecien e y o ma pa e de una memo ia oda ía i a (1994), apenas se isualice lo que supuso es e modelo de es uc u a social ue emen e desiguali a ia, y que solo sea ei e adamen e ci ado con escue as y epe i i as alusiones a que exis ió sin más. Sólo algunos es imonios indi ec os nos dan cuen a de lo que debió se su in luencia en compo amien os y modos de ida. Y sin emba go, se puede deduci de las p opias palab as de es os in o man es que su p esencia, adap ada a los nue os modelos socioeconómicos, sigue p esen e (ma izable y aco de con las nue as simbologías y unciones de pode /p es igio en cada sociedad local) en una di isión social desigual que con inúa a iculando es as sociedades locales. Así se desp ende en e e encias que encon amos al habla de las ipologías de las casas, bodas y sis ema de pa en esco, e olución en los sis ema o ganiza i os de i uales y he mandades, a amien os p o ocola ios en las elaciones in e pe sonales, e c. La dependencia ex ema como única uen e de la in o mación ex ual apo ada en cada epíg a e po los in o man es seleccionados, hace que no siemp e sean cohe en es las conclusiones que podamos saca . Aunque ello no menoscaba en absolu o la iqueza de in o mación que nos ansmi e sus palab as, y su po encialidad como in o mación base pa a un uso compa a i o an o en la e olución de los cambios sociales den o de la p opia coma ca como en elación a o os luga es. Lo que sí so p ende es la al a de o o ma e ial, no menos e nog á ico y nos cons a que 152 exis e en los a chi os del au o , que hubie a ayudado a acla a la in o mación apo ada y a ap oxima se al conocimien o de la coma ca pa a aquellos que la desconocen. Una sencilla abla nos hubie a apo ado los da os demog á icos de las poblaciones que las componen y hace nos idea de sus dimensiones y papel que ocupan en plano geopolí ico coma cal y en la oz de los in o man es que las e ie en; unos b e es esquemas planimé icos da nos cuen a de la es uc u a básica de sus i iendas y acla a la e minología con la que se conocen las di e en es dependencias y cualquie o a peculia idad inculada a las mismas. Pe o sob e odo al an o og a ías, lo cual puede pa ece un con asen ido si emos que en la po ada del ex o apa ecen a modo de composición simbólica los ins umen os básicos con los que un an opólogo abo da su abajo de campo: cuade no de campo, g abado a y cáma a o og á ica. Únicamen e en el capí ulo in oduc o io hay an iguas o og a ías, sacadas du an e la labo de abajo de campo, en a ias de ellas apa ece como es imonio de e el p opio au o . Apenas son 12, de ellas 3 es án dedicadas a uno de sus compo amien os i uales más signi ica i os, los au o os, y en alguna o a se puede en e e algún o o elemen o elacionado con su a qui ec u a u o icios e e enciados; pe o en su mayo pa e no ienen una inalidad “e nog á ica” sino es imonial, nos dan cuen a de la in e acción habida en e el e nóg a o (Ja ie Ma cos) y sus in o man es, lo que las hace cohe en es con la inalidad del ex o. Pe o no hay una sola imagen en el núcleo cen al del ex o dedicado a la e nog a ía. Y no deja de se con adic o io no ecu i a algunas imágenes p ecisamen e pa a con a es a simbólicamen e la p opia imagen, alga la edundancia, de ol ido y desconocimien o de la coma ca de La Sibe ia. ¿Cómo son los paisajes an as eces e e enciados?, ¿las i iendas y calles de es as poblaciones?, ¿los san ua ios que albe gan sus imágenes y pa ajes que los acogen?, casi odo lo que se na a bien pod ía ene una imagen que lo isualice, ya sea mi ando en el p esen e o ecupe ándola del pasado. Pa a conclui , el e ce bloque que compone la ob a se ían los capí ulos inales. En ellos se ecoge el guion empleado en las en e is as y un glosa io e minológico. Los ex ensos con enidos del p ime o e lejan la ambición del p oyec o, con una in encionalidad de ealiza una e nog a ía que aba ca a la o alidad de egis os de la cul u a adicional- popula de la coma ca, pe o que ambién nos ecue dan buena pa e de las p io idades que, en el buen sen ido de la palab a, ca ac e iza on los es udios de oklo e de an año y el anhelo de egis a an iguos sabe es y p ác icas cul u ales amenazadas. E nog a ía y olklo e se en emezclan, gene ando una imagen de comunidades/ e i o io iguali a is a que di icul a en e e como las mismas p egun as y sus espues as es posible que no sólo cambien en azón del ac o iempo, sino ambién po mo i os elacionados con la posición social de los in o man es e incluso de la dis ibución geog á ica y expe iencias 153 compa idas en cada comunidad. El o o capí ulo de es e bloque inal cons i uye en mi opinión o a de las piezas cla es del ex o. Se a a de un ex enso y elabo ado “glosa io” que supe a con c eces la inalidad y con enidos acla a o ios que usualmen e se da a es e é mino. En él encon amos buena pa e de las explicaciones e in e p e aciones compa a i as que las mismas palab as ienen en di e en es localidades. Un ex enso glosa io cuyo léxico ecoge y nos explica a qué se e ie en los di e sos é minos empleados po los in o man es en elación con las emá icas su gidas. Se egis a po igual alocuciones, concep os aplicados a de e minados alo es sociales, p ác icas elacionadas con o icios y ida co idiana, denominación de las di e sas mani es aciones de la cul u a ma e ial y los elemen os que las componen, e c. Tal ez buena pa e de es as explicaciones sucin as debie an habe se inse ado en el ex o, no solo pa a acla a sus con enidos sino ambién pa a a icula el p opio discu so en muchos casos, e lejando la dispa idad de usos y inalidades que unos mismos é minos o alo es sociales ienen según que con ex o. Según nos cuen a el au o , abajo edi ado, de ahí ambién buena pa e de lo dicho y los comen a ios que hemos hecho, en ningún caso c í icos con los con enidos aunque al ez con las o mas, no es sino la publicación del in o me que en su día p esen o as el año de abajo ealizado en 14 de las 17 poblaciones que con o man la coma ca. Ja ie Ma cos es un an opólogo ex emeño pione o de es a disciplina en es a comunidad, aman e de su ie a y buen conocedo de los en esijos de su cul u a, como queda de mani ies o en una abundan e y igu osa bibliog a ía sob e muy di e en es emas de la cul u a ex emeña. De ahí que al ez ambién debié amos cues iona nos es a c í ica bené ola a las o mas empleadas en es e abajo, según c eemos no siemp e aco des con una igu osa in e p e ación an opológica. Las o mas en que es á desa ollado no ienen a se sino el modo p emedi ado de un au o con sob ada expe iencia como pa a habe declinado una in e p e ación más elabo ada de es os esul ados en a as de deja el p o agonismos a los in o man es, al modo como se exp esa on, y ambién al p opio iempo que ec ean con sus palab as dando alo en sí al p oceso de ans o mación en el que es aban inme sos. 154