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Murillo y lo contemporáneo

Vadillo, Marisa

Abstract

Hablar de un artista como Bartolomé Esteban de Murillo (1617- 1682), cuatrocientos años después de su nacimiento, no deja de ser fascinante por lo arriesgado de evaluar a un autor tan singular dentro de un tiempo contemporáneo convulso. El eco de su época continúa manifestándose de múltiples formas, sobre todo a través de una mutación en la que persiste una simbiosis de realidad y fantasía con lo superficial; ahora, más que nunca.

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45 Mu illo y lo con empo áneo Mu illo y lo con empo áneo Hawking, en su His o ia del Tiempo, de iende que podemos medi con más exac i ud iempos que dis- ancias, es ableciendo que el iempo del suceso es “ iempo medio en e el ins an e de emisión del pul- so y el de ecibimien o del eco”1. De e mina, además, que a pa i de las eo ías de Eins ein se acep a la imposibilidad del iempo absolu o, de lo de ini i o. En cie o modo, de lo empo al ce ado. Habla de un a is a como Ba olomé Es eban de Mu illo (1617- 1682), cua ocien os años después de su nacimien o, no deja de se ascinan e po lo a iesgado de e alua a un au o an singula den o de un iempo con em- po áneo con ulso. El eco de su época con inúa mani- es ándose de múl iples o mas, sob e odo a a és de una mu ación en la que pe sis e una simbiosis de ealidad y an asía con lo supe icial; aho a, más que nunca. Nos e e imos a es a e a de las supe icies ac ua- les, cuando la a i icialidad ha impues o elones que se mani ies an as el engaño apa en e de la alsa anspa encia, cuando no podemos más que mi a de soslayo a una época ascinan e donde las luces y las somb as impusie on su imagina io: el Ba oco. His ó icamen e, es a es é ica es una c isis de es ilo, supone el impe io de la icción. Quizás es e no-es ilo his ó ico es é aún imponiendo su eco al y como es- ableció Sa duy, y haya mu ado desde el ámbi o a ís- Ma isa Vadillo Vicedecana Coo dinado a de Ac i idades Exposi i as de la Facul ad de Bellas A es de Se illa 1 HAWKING, S., His o ia del iem- po. Del big bang a los aguje os ne- g os, Cí culo de Lec o es, Ba celo- na, 1988, p. 48. Mu illo y la Facul ad de Bellas A es de Se illa 400 años después 46 2 WATZLAWICK P., KRIEG, P. (comps.), El ojo del obse ado . Con ibuciones al cons uc i ismo, Gedisa, Ba celona, 1994, p. 127. 3 BYUNG-CHUL, H., El a oma del iempo. Un ensayo ilosó ico sob e el a e de demo a se, He de , Ba - celona, 2015, p. 36. ico a la expe iencia social o co idiana de lo que en la ac ualidad pod íamos en ende como nues a p opia ealidad empí ica. Y es que nunca como hoy es a ea- lidad y la an asía han con i ido con an a na u ali- dad. Tan o que hemos ins alado é minos an con u- sos y cau os como ‘pos e dad’, pa a in en a acep a es uc u as de c i e io, aunque sean ines ables, al- sas. Au o es como Calab ese, Sa duy, Deleuze, Vi i- lio, Buci-Glucksmann o Baud illa d –en e o os- han e lexionado en o no a es e enómeno a ís ico. Wa - zlawick, po su pa e, ya se p egun aba a inales del siglo pasado “¿qué ocu i ía si la ealidad ue a una an asía, es deci , una c eación de nues o ce eb o, y la su il di e encia en e dónde e mina la ealidad y dónde comienza la an asía, ue a en consecuencia ágil o una cons ucción sociocul u al?”2. Los p incipios ca ac e ís icos del Ba oco no pue- den se más con empo áneos aho a socialmen e. Co- lumnas que no sos ienen nada, el impe io del a i i- cio, el pliegue de Deleuze. Una ac i ud que supone una negación de la ealidad, o su espues a a una ea- lidad monó ona y abu ida. Hoy cons uimos nues- o Ba oco en edes sociales, es nues a huida. Un plan eamien o que pod ía mani es a nues o iem- po a omizado, discon inuo, del que habla Byung-Chul Han: “un iempo de pun os (Punk -Zei )”3. En es e eino de lo a i icial, la ea alidad que im- ponen las edes y demás mecanismos sociales, nos con ie en a la mayo ía - an sólo- en un simulac o de lo di e en e. Quizás en el Ba oco la icción se desa- ollaba a a és de la an asía; p obablemen e aho a, esa misma icción lo hace a a és de la hípe - isibi- lidad, de la ilusión de la apa iencia, de una sociedad monó ona y acía en gene al que exige aho a de la pose o del ins an e del sel ie una isibilidad obsce- na, pa a ocul a su acío absolu o. Nues a sociedad uni o mada se mani ies a en lo eal a a és del es- pec áculo, e íme o, ugaz, í olo mien as exige una 47 Mu illo y lo con empo áneo 4 BYUNG-CHUL, H., La sociedad de la anspa encia, He de , Ba ce- lona, 2013, p. 12. 5 HAUSER, A., His o ia social de la li e a u a y el a e, olumen 2, Guada ama/Pun o Omega, Ba ce- lona, 1978, p. 102. 6 C ., WOLFE, T., La palab a pin- ada & ¿Quién eme al Bauhaus e- oz?, Anag ama, Ba celona, 2010. 7 C ., LUCAS, A., El as ondo ba- oco de lo mode no (Es é ica y c i- sis de la Mode nidad en la iloso ía de Wal e Benjamin), Cuade nos de la Uned, Uni e sidad Nacional de Educación a Dis ancia, Mad id, 1992, p. 19, donde el au o emi e al ex o de Benjamin “El signi ica- do del lenguaje en el d ama y en la agedia”. cla idad “La sociedad de la anspa encia es un in- ie no de lo igual”4. El eino de lo a i icial, nues a exis encia que sólo se jus i ica an e la ep esen ación (pública, hacia los demás) supone una desapa ición que nos con ie e en pu a ep esen ación. El Ba oco supuso pues la ea alización del mun- do, el iun o del eino de lo a i icial, de la ugacidad, de la desapa ición, de lo e íme o. En él se es ableció el d ama, las emociones, la exube ancia de la iqueza sensual, el des ello do ado -que no el o o-, el in de la pe ección, un gus o po lo lúdico y la alsedad que no supuso más que una cosi icación de la condición humana. “Todo a e Ba oco es á lleno de es emeci- mien o, del eco de los espacios in ini os y de la co- elación de odo el se . La ob a de a e pasa a se en su o alidad, como o ganismo uni a io y i i icado en odas sus pa es, símbolo del Uni e so”5. La sen- sualidad de lo comp ensible, la accesibilidad del ca - ón pied a que, sin emba go, supusie on un a aque adical a la expe iencia eal acep ando su ca ác e uinoso de un a e e iblemen e na a i o, ese ipo de na ación que in adió la plás ica cuyo enómeno explicó an bien Tom Wol e en su ensayo La pala- b a pin ada6. Es a pu a ep esen ación supone una sa u ación isual que, al y como de iende Lucas, es- ablece que “su isión alegó ica de la ealidad insis e en la ep esen ación de la idea del mundo como un ‘pe i icado paisaje p imo dial’”7. Uno Mu illo como a is a Es e es el singula con ex o his ó ico, la expe ien- cia exage ada de lo ac ual, desde el que e isamos la igu a y ob a de un au o an poliéd ico como ue Mu illo, ac i o en una época his ó ica –en e 1600 y 1750- cuando con i ie on en nues a cul u a Na u a- lismo, Clasicismo y Ba oco como líneas gene ales de c eación. Mu illo y la Facul ad de Bellas A es de Se illa 400 años después 48 8 La copla es de inida po la Real Academia de la Lengua Española como “composición poé ica que cons a solo de una cua e a de o- mance, de una seguidilla, de una edondilla o de o as combinacio- nes b e es, y po lo común si e de le a en las canciones popu- la es”. La p esencia de Mu illo es signi ica i a en la le a de la copla “T iniá”, esc i a po el composi o Ra ael de León y A ias de Saa ed a (1908-1982) que cuen a la his o ia de amo de un jo en pin o que al isi a el Museo de Bellas A es de Se illa a dia io pa a “copia las ma a illas de Mu illo” queda p en- dado de una muchacha, cuya ima- gen se le an ojaba al jo en “como si ue a la Inmaculada”. La ob a de Mu illo apa ece aquí popula men- e como ideal inalcanzable de be- lleza y pu eza idealizada. 9 GARCÍA, Mª d. San os, La o una de Mu illo (1682-1900), Dipu ación P o incial de Se illa, Se illa, 1989. La au o a analiza de un modo ex- celen e los ai enes y la ayec o- ia his ó ica de la ama de Mu i- llo como a is a, an o en Eu opa como en su país. 10 GARCÍA, Mª d. San os, Op. Ci ., p. 216. El a is a es una de las igu as a quien le debe- mos en 1660 la undación de la Academia de Dibujo de Se illa, o igen di ec o y emocional de nues a Fa- cul ad de Bellas A es cuyo cue po docen e se eúne aho a, cua ocien os años después de su nacimien- o, pa a homenajea la labo de es e au o . Desde la más a iada he e ogeneidad con empo ánea y libe - ad c ea i a, o mal o a ís ica, el p o eso ado de la Uni e sidad de Se illa que ansi a hoy en e la do- cencia, la in es igación y la c eación ac ual p opone una exposición colec i a que ecupe a el débi o del legado del a is a se illano. Todo ello, sin ol ida un e e en e pa a noso os, la mues a que u o luga como Homenaje a Mu illo en el icen ena io de su mue e, celeb ado po nues o p o eso ado en 1982, po lo que es a mues a no deja de se ambién un ecue do pa a aquellos a is as que o maban pa e de la plan illa docen e en aquellos años, algunos de ellos aún ac i os en nues o cen o. El p ime aspec o que no pod íamos igno a con espec o a su igu a es que pocos han sido los au o es an e gi e sados po el éxi o popula como el a is- a se illano, que pasó de la éli e c ea i a eu opea a las la as de dulce de memb illo, su iendo un juicio popula ausen e de piedad que no hizo jus icia a su in ensidad c ea i a. E iden emen e, Mu illo desa o- lló una nume osa p oducción a ís ica de emá ica eligiosa que u o un g an calado en el imagina io social, pe o su ascendencia a ís ica a más allá del ámbi o sac o. Se conoce que el a is a ue muy eco- nocido en su ciudad na al8 po su ca ác e piadoso y po sus p o undas con icciones ca ólicas; de hecho, en ocasiones su leyenda le lle a a se idealizado en lo que Ga cía Felgue a9 denominó como una especie de “Supe man c is iano”10. Al ma gen de la ica p oducción sac a, Mu illo desa olló di e sos géne os clásicos y encon ó en o os emas nue os esos alo es ideales posi i os que 49 Mu illo y lo con empo áneo 11 BROWN, J., Mu illo and his D aw- ings, P ince on Uni e si y P ess, P ince on, 1976, p. 37: “Mu illo’s uni e se is uncomplica ed by d a- ma, he oics, pain o su e ing. The esul is an a o delibe a e supe - iciali y”. Ca álogo de exposición celeb ada en The A Museum de la P ince on Uni e si y, del 12 de diciemb e de 1976 al 30 de ene o de 1977. 12 Es a idea comenzó a modi ica - se con lec u as de ex os como el de Gayo Plinio Segundo (Plinio el iejo 23-79) en su His o ia Na u- al o de F ancisco Pacheco (1564- 1644) A e de la Pin u a (1649) cuando menciona que los clásicos g iegos como Dionysius copiaban cosas co idianas, como Zeuxis o Pa hasius. Así, se die on au o es plás icos que a a on la emá ica de géne o, ce canos a Mu illo en el iempo como Michelangelo Me isi de Ca a aggio (1571-1610), Be n- ha d Keil (1624-1687), An onio del Cas illo (1616-1668). Pos e io - men e, su seguido Ped o Núñez de Villa icencio (al ededo de 1635-1695). le conmo ían sus p incipios eligiosos. Po ejemplo, el a is a desa olló una p oducción singula en e- a o, al igual que explo ó la emá ica mi ológica con alego ías como la de las cua o es aciones, donde los p o agonis as de la iconog a ía son muchachos jó e- nes, algo mayo es y más idealizados que los niños de las escenas calleje as, unas alego ías paganas con cie a in ención mo alizan e. No obs an e, el ámbi- o de la in ancia co idiana se ía, quizás, una de las apo aciones más o iginales del a is a, al desa olla una emá ica que le p opo ciona ía impac o in e na- cional en Eu opa. En ealidad, pa ece que en la ob a conc e a de pe sonajes in an iles de Mu illo se da un as ase de signi icados, donde la p oducción de la es e a in an il sac a es á do ada de un lige o oque ‘humano’ que ace ca al San o In an e a la conciencia de los ieles. Po el con a io, en las escenas de géne- o in an iles paganas se adi ina cie o cando p opio del piadoso ideal eligioso, lo que p o oca pe sonajes amables y encan ado es a pesa de su baja condición social –lo que con e i ía a Mu illo en un c onis a idealizado de su época, no en un na ado obje i o de un ealismo social c udo que mi a la mise ia eal in an il en aquella época de epidemias... -. De hecho, es a dulci icación ha sido acusada de “supe iciali- dad”11, ajena a la ealidad de la agedia. Posiblemen e, su simpa ía con es os pe sonajes, sea debido a a ias ci cuns ancias. Así, pod ía debe - se a una condición pe sonal de su p opio ca ác e pia- doso o a su condición de pad e de amilia nume o- sa. Igualmen e, po una cues ión p o esional pod ía esponde a una endencia de emá ica más popula que ya había iniciado el ambién se illano Velázquez, asis iendo a una co ien e eno ada de ei indica- ción de emas co idianos12 en las a es. No ol ide- mos el in e és exp eso de pa icula es come cian es eu opeos, como Nicolás Omazu , que es imula on al pin o en es os emas; in luencia e iden e po es a Mu illo y la Facul ad de Bellas A es de Se illa 400 años después 50 13 GARCÍA, Mª d. San os, Op. Ci ., pp. 36-37. 14 Aunque el concep o de mímesis no es uní oco, an o Pla ón como A is ó eles, seguidos po muchos au o es en la an igüedad, conec- a on es e concep o con el a e, econociéndole a és e la unción de la imi ación (mímesis), ep e- sen ación o igu ación. En asgos gene ales, se puede deci que cuan- do Pla ón habla de un pin o que imi a, quie e deci que es e pin o pin a un cuad o igu a i o que e- p esen a el obje o eal que pin a; el pin o o ece la apa iencia sen- sible del obje o. Mien as que A is- ó eles cuando dice que un poe a o d ama u go imi a algo, conside a que p esen a una icción con el as- pec o que end ía si ue a eal. la ciudad de Se illa, como cen o come cial, muy en con ac o con o as egiones del no e de Eu opa (es- pecialmen e en los Países Bajos) con o os gus os a - ís icos. Ga cía Felgue a13 indica que es e en usiasmo de la clien ela eu opea po la ob a de géne o in an il pagano de Mu illo se obse a en dos hechos: uno, que el a is a sea ci ado en lengua inglesa po p ime- a ez (po John E elyn el 21 de junio de 1696) y dos, que se le a ibuyese al a is a el e a o más an iguo de un inglés ealizado po un español. Sin duda, su alioso g upo de pin u a in an il pa- gana, aunque no es excesi amen e nume oso, sí es muy signi ica i o po su impo ancia debido a que es p ecisamen e es a pin u a de géne o de Mu illo la que le apo a un oque de mode nidad a su ob a: al e a a lo co idiano -un ema an p esen e incluso en el a e con empo áneo- do a a su p oducción de ac ualidad e in empo alidad a ís ica. Es a elección de la niñez p o ana es especialmen e signi ica i a si enemos en cuen a la emá ica dominan e eligiosa de un momen o en el que el a e de su país es aba al se icio de la di usión de un o undo dogma eligioso y los emas ajenos a la Iglesia Ca ólica e an conside- ados meno es –y en ocasiones apenas a ados-. De es e modo, las escenas de géne o, en odas sus a ian- es (paisajes, bodegones, escenas cos umb is as) e an conside adas imágenes más ulga es po se me as copias mundanas14 po lo que se asociaban a un ol secunda io, e iden emen e in e io a la g andiosidad mo al inna a de los emas sac os. Señalemos que es e iden e que pa a Mu illo es e g upo de escenas in an iles, no sac as, ep esen aban su ideal emocional con espec o a los pe sonajes, e i ando así una ía desc ipción del ema, ansmi- iendo ce canía, espe o y simpa ía. Es a ec eación op imis a de la desp eocupación ingenua p opia de la in ancia le lle a a ep esen a , en algunos de sus cuad os de niños, una de las exp esiones humanas 51 Mu illo y lo con empo áneo 15 C ., VALDIVIESO, E., Mu illo. Somb as de la ie a, luces del cie- lo, Edi o ial Sílex, Mad id, 1991, p. 228. 16 Especialmen e p esen e en Einladung zum A golla-Spiel (El juego de la a golla, al ededo de 1670) en The T us ees o Dulwich Pic u e Galle y que ep esen a una sua e en ación in an il: el dilema mo alizan e en e el debe ep esen ado po el niño que es á de pie con un cán a o y el dis u e pe sonal del niño que es á en el suelo jugando y p opone la in i ación. menos cap adas en pin u a po su e iden e di icul- ad plás ica y psicológica: la isa15. De es e modo la aleg ía, en gene al, es compañe a habi ual de es os niños p o agonis as de su pin u a de géne o. Encon- amos a ios ejemplos en la ob a pic ó ica de Mu- illo en los que el p o agonis a es á iendo: Mucha- cho iendo (al ededo de 1670) ac ualmen e en The Na ional Galle y de Lond es; El jo en galle o (al ede- do 1655-1660) en colección p i ada de Mad id; el muchacho de Vieja comiendo gachas con un niño y un pe o (1650-1660) en München, en la Sammlung Ca s anjen; Muchacho con pe o (al ededo de 1650- 1655) en S aa liche E emi age, S . Pe e sbu g; el niño que es á en el suelo de la ob a El juego de la a go- lla (al ededo de 1670) en The T us ees o Dulwich Pic u e Galle y. También enemos alguna p o agonis- a emenina, como La gallega de la moneda (1645- 1650) ubicado en el Museo de El P ado de Mad id o La endedo a de u as (1650-1660) con una son isa más p uden e. En es e sen ido, quizás an sólo pod ía se una excepción una de sus c eaciones genuinas más an iguas que ep esen a es a emá ica exclusi a in an il Niño espulgándose (al ededo de 1648) que ac ualmen e se conse a en el Musée du Lou e, una pieza maes a cuyo p o agonis a pa ece en uel o en cie o halo melancólico de mise ia co idiana. O a de las peculia idades de la ob a de géne o in an il p o ano de Mu illo con espec o a las ep e- sen aciones in an iles sac as gene ales es concep ual. En las imágenes eligiosas del Niño Jesús, a amen e la igu a es á ocupando una au onomía independien- e en el con enido, más bien suele o ma pa e de una na ación supe io . Sin emba go, en la mayo ía de es as escenas de géne o de Mu illo la in ancia y su medio p opio son p o agonis as exclusi os, les acom- paña an sólo el juego16, la na u aleza o las isas. En la mayo ía de las ocasiones es án e a ados solos, sin p esencia adul a –Niño espulgándose, Niños comien- Mu illo y la Facul ad de Bellas A es de Se illa 400 años después 52 17 SHKLOVSKI, V., Zoo o ca as de no amo , Á ico de los lib os, Ba ce- lona, 2010, p. 94. do melón y u as (al ededo de 1650), en e o os-, no suelen apa ece los pad es, en odo caso pe sonajes de edad a anzada que les acompañan, pe o que no ep esen an la au o idad ni el ínculo de la amilia, como ocu e en Cua o igu as en un escalón (al ede- do de 1655-1660). Igualmen e los niños ocupan es- pacios que son p opios de la in ancia calleje a, ajena al espacio domés ico, luga es casi exclusi os de una in ancia modes a: esquinas, uinas, calles, siemp e acogedo as y sin in enciones hos iles. A p opósi o de es a con adicción en e la isa, el juego y la mise ia señalaba Shklo ski que “las pin- u as nacen como los niños. Se conciben de mane a aleg e, aleg e y des e gonzada. Después llegan con su imien o, el pa o es dolo oso, y i en ama ga- men e po el es o de sus días”17. Posiblemen e, la ob a global de Mu illo haya su ido como pocas ese ‘ es o de sus días’. No obs an e, su pin u a de géne o y su p oducción sac a es u ie on inme sas en esa es- é ica Ba oca cuya po encia ac ual mencionamos al p incipio de es e ex o. La mi ada de Mu illo, hoy, se- ía con empo ánea. De hecho, pod íamos a i ma que el maes o es con empo áneo y sus plan eamien os c ea i os esponden an o a cues iones sac as como paganas, a inquie udes c ea i as llenas de libe ad como a p incipios clásicos composi i os más ce ca- nos a la academia, con un lenguaje plás ico que ue ganando g acia, i mo, sol u a y luminosidad con los años. Su legado y el de su época con inúan inquie- ando a los au o es más dispa es en la ac ualidad, suponiendo un mo o de c eación en la con empo- aneidad. Dos El juego del Neoba oco. Las inquie udes del maes o Mu illo en la c eación ac ual Señalaba Eugenio D’O s, en su céleb e ex o Lo 53 Mu illo y lo con empo áneo 18 D’ORS, E., Op. Ci ., p. 33. 19 CALABRESE, O., La e a neoba- oca, Cá ed a, Mad id, 1999, p. 12. Ba oco que es e es un es ilo de cul u a, que enace, que inspi a –incluso- sin copia se se ilmen e. Po ello, no ex aña ía que ese nue o é mino al que se ecu e, conocido como ‘Neoba oco’ desde que en 1972 Se e o Sa duy lo es ablecie a, es é p esen e en el lenguaje es é ico a inales del siglo XX y p incipios del XXI. Mu illo y su época con inúan en la posmo- de nidad o hípe -mode nidad más ecien e. Los elo- nes o el ampan ojo son nómadas y se han ins ala- do –p incipalmen e- en las pan allas. El no-es ilo de lo eo, de lo excesi o, í olo, dionisíaco o ex año se ha con e ido en una ca ego ía: “Siemp e que encon- amos eunidas en un solo ges o a ias in enciones con adic o ias, el esul ado es ilís ico pe enece a la ca ego ía del Ba oco. El espí i u ba oco, pa a deci - lo ulga men e y de una ez, no sabe lo que quie e”18. Toda una decla ación de in enciones que no pod ía sin e iza mejo nues a p opia época, un eslogan ideal pa a esumi el ascinan e es ado del a e con- empo áneo global. La lis a de au o es ac uales que a a ían aspec os es é icos o concep uales inse ados en la esencia del Ba oco his ó ico, que es a ían den o de ese plan ea- mien o conocido como Neoba oco de la que Cala- b ese es ablece oda una e a empo al, esul a ía in- e minable. El eó ico lo plan ea como una ca ego ía espi i ual o es é ica que se con apone al ideal clásico en las a es, más allá del pe iodo his ó ico; se ía una cons an e que eapa ece, de endiendo al igual que D’O s, que es a mani es ación ba oca es me a-his ó- ica. Un ai e de iempo que supone “la pé dida de la in eg idad, de la globalidad, de la sis ema ización o denada a cambio de la ines abilidad, de la polidi- mensionalidad, de la mu abilidad”19. Pa a pe cibi la ue za de es e enómeno a ís ico no end íamos más que pensa en la unidad neoba- oca que supond ían nume osas pe o mances que se celeb an hoy en día, los nue os al a es o e ablos Mu illo y la Facul ad de Bellas A es de Se illa 400 años después 60 25 D’ORS, E., Op. Ci ., p. 35. en su ca ego ía es é ica, que no his ó ica, pod íamos econoce la ácilmen e en las piezas de Takashi Mu- akami (1962). Sus ob as son una in asión plás ica y escénica de elemen os apa en emen e í olos, inocen es, di e idos, llenos de ies a. Su ho o a- cui hace p esen e, no sin cie a zozob a, la dimen- sión más inquie an e de es as o mas. El gus o po el de alle y la epe ición adquie e en Mu akami una dimensión de sunami isual. Sus lo es, llenas de an asía, en ocasiones a e an… ¿de qué se íen en piezas como Flowe s in hea en (2010)? Una p egun a que nos emi e de nue o a D’O s: “El Ba oco es á sec e amen e animado po la nos algia del Pa aíso Pe dido”25. Un pa aíso que nunca ha sido an inal- canzable como aho a, ya que su espejismo nos odea cons an emen e a a és de medios de comunicación, publicidad o edes sociales. Es la i anía de la isa como obligación i al. Una i anía que pa ece cen a la ob a del a is a chino Yue Minjun (1962), en su modo más his é i- co, his iónico y apa en emen e inocen e a a és de la ep esen ación ca ica u esca de la ca cajada, con la que el au o consigue ansmi i en sus pin u as una c í ica y desazón social sin igual. En ellas, son p o agonis as p ocesos como la epe ición (no sólo o mal sino c omá ica) del au o e a o iendo has a con e i lo en una imagen in ini a, en el eco de su p opio miedo o angus ia; los ojos ap e ados y ce a- dos al ex e io po un ges o que se pod ía ace ca al del dolo . La isa siemp e es un elón, y las suyas pa- ecen isas desespe adas, ne iosas, ce canas al in. Quizás, en es e sen ido, las igu as más inquie an es en las pin u as del maes o Mu illo las obse emos en algunos p o agonis as que ocupan los úl imos é - minos de ondo en el espacio pic ó ico que apa ecen en algunas ob as como Muje es en la en ana (1670) y Cua o igu as en un escalón. La p ime a, di ec a- men e, ocul a su boca mien as que la segunda se de- 61 Mu illo y lo con empo áneo 26 No ol idemos que la no ela pi- ca esca su gió en España pa a e- a a las a en u as de unos pe so- najes –los “píca os”- gene almen e muchachos pe enecien es a una baja condición social pe o muy as u os, ingeniosos y que lle aban una o ma de ida ap o echada y amposa. Es as a en u as siemp e desc iben unos pasajes muy di e - idos, aunque dejan al lec o cie - o sedimen o cómico-ama go, ya que el ingenio que aplican es una o ma de sob e i i a ci cuns an- cias c ueles que les imponen los seño es a los que si en o su ida co idiana. 27 Pensemos en au o es como Ce - an es con los jó enes p o agonis- as de Rincone e y Co adillo o La ida y hechos de Es ebanillo Gon- zález (1646). Igualmen e, A en u- as y ida de Guzmán de Al a a- che: a alaya de la ida humana (1599 la p ime a pa e y en 1603 la segunda) de Ma eo Alemán (1547- 1614); La píca a Jus ina (1605) de F ancisco López de Úbeda; F an- cisco de Que edo Villegas (1580- 1645) con su His o ia de la ida del Buscón llamado don Pablos, exemplo de agamundos y espejo de acaños o El Buscón (al ededo de 1604). o ma en una singula mueca. Po úl imo, no ol idemos que es os elemen os e- má icos –el juego y la isa- se dan en Mu illo a a és de una de las e e encias más in e esan es que abo - dó: la p opia in ancia pagana, inse ada en lo co idia- no. Sus p o agonis as, son en la mayo ía de los casos pequeños gol illos de la calle, llenos de e nu a, ino- cencia y pica esca26. Es de ecibo eco da que en su en o no his ó ico se es á p oduciendo en li e a u a pe sonajes memo ables27. En la ac ualidad, esa in ancia sigue siendo p o a- gonis a absolu a de una mi ada a ís ica que, en nu- me osas ocasiones, se si e de la igu a in an il pa a denuncia o c i ica la iolencia de sis emas polí icos o sociales cuya ag esi idad se ceba con la sociedad ci il en gene al. Pod íamos pensa en p ime as i- gu as de a is as in e nacionales, au o es que i ían desde el g a i e o Banksy (1975, supues amen e) al belige an e a is a chino Ai Weiwei (1957), pasando po el humo acidísimo de Mau izio Ca elan (1960) o la c udeza de los he manos Jake y Dinos Chapman (1962/1966), en e o os muchos. Es habi ual que Banksy ecu a a igu as in an i- les en sus pin adas con g a i i. Niños y niñas que se en en an con su inocen e ac i ud a escenas de gue- a, hipoc esía social o ag esión económica. Sus p o- agonis as in an iles suelen apa ece acompañados de igu as del ejé ci o, sos eniendo a mas, abajando ilegalmen e, he idos po un sis ema labo al in an il, asus ados, pidiendo ayuda, sin u u o, denunciando men i as polí icas, siendo cacheados o llenos de cu- iosidad an e el espec áculo gene al que con emplan. Ellos ep esen an en Banksy la magia, la mi ada ino- cen e y pu a: son las íc imas. También son niños u banos, calleje os que ocupan p ecisamen e los di- e sos mu os de la ciudad. En es e sen ido de denuncia end íamos que se- ñala la conmo edo a in e ención que lle ó a cabo Mu illo y la Facul ad de Bellas A es de Se illa 400 años después 62 en 2010 Ai Weiwei (1957) i ulada Remembe ing en el Museum Haus de Kuns de Munich con 9000 mo- chilas de colo es que compusie on el ex o “ella i ió eliz en es e mundo du an e sie e años”, en alusión a un comen a io de la mad e de una de las allecidas en los e emo os de Sichuan. Una ca ás o e p o a- gonizada en su mayo ía po niños ya que lo edi icios p incipales que se de umba on ue on las escuelas es a ales, p obablemen e a causa de dé ici s de segu- idad y calidad en sus cons ucciones. Una sensibili- dad social que es habi ual en el lenguaje discu si o del a is a, an o con la sociedad china o inculado con o as agedias con impac o en Eu opa, como es el caso de los e ugiados si ios. Po o o lado, la in ancia co idiana ha sido un ele- men o de c eación en au o es an insu ec os como es Ca elan cuya mi ada se a icula desde la p o o- cación. Así pod íamos señala alguna de sus ob as cen ada en igu as in an iles como ue la pieza que mos ó en la I Bienal de A e Con empo áneo de Se i- lla (BIACS) celeb ada el año 2004 con una g an polé- mica pública e ins i ucional al mos a en un espacio ex e io la igu a escul ó ica de un niño aho cado. Una pieza a ís ica que ansmi e e lexiones y sen- saciones complejas, ob as alejadas de la indi e encia o la amabilidad que ambién son p o agonis as en las p opues as de au o es como los he manos Chapman. Sus dan escas T agic Ana omies (1996), p o agoni- zadas po niños y niñas de ana omías e o cidas, a modo de maniquíes p opios de escapa a es come cia- les cuyos miemb os o geni ales es án dis o sionados, de o mados, cambiados de luga . Cue pos usiona- dos, desnudos en la mayo ía de los casos sal o po calza unas depo i as, igu as que ocupan espacios a i iciales in adidos po una ege ación ideal que nos hace ememo a la idea de pa aíso. Un pa aíso que –segu amen e- esas igu as no han conocido ni an a conoce jamás. 63 Mu illo y lo con empo áneo 28 C ., LIPOVETSKY, G., De la lige- eza: hacia una ci ilización de lo lige o, Anag ama, Ba celona, 2016. En de ini i a, pod íamos a i ma que las inquie- udes a ís icas o emá icas que ya es aban en la p o- ducción p o esional de Mu illo siguen es ando igen- es en las mani es aciones que se p oducen den o de la dimensión a ís ica ac ual, ace cándose el maes o se illano a una línea de p oducción más p o unda y o iginal que ha seguido igen e en la c eación a lo la go de es os siglos. Su impac o y complejidad como a is a pa ece i más allá de la isión que, po lo gene- al, se iene de su ob a en nues o país. Po ello, con oda es a complejidad, con o e sia, pasión y caos p opios de una época e anescen e y i ual como la nues a celeb amos desde el ámbi o académico no sólo a una igu a inigualable como ue Mu illo, sino en cie o modo a oda su época. No es de ex aña que uno de los ensayos más apasionan- es y ecien es esc i os po Lipo e sky a en de la lige eza28. En un sen ido con a io a es a lige eza y a la elocidad desmesu ada que no malmen e nos ocu- pa a odos hoy, es a mues a iene el obje i o cla o de p o oca un homenaje que a o ece la unión de a is as muy dispa es que compa imos las mismas p eocupaciones docen es y las mismas complejida- des p o esionales. Unidos no malmen e po nues o alumnado, es a ez, nos une el maes o Mu illo. So- mos p o eso es y p o eso as, pe o ambién a is as que desa ollan su labo desde la libe ad c ea i a. Así unidos, suponemos un conjun o de lo más he e- ogéneo que mi a sin complejos an o a la c eación más clásica como a la más angua dis a, que no huye de las on e as. La Uni e sidad de Se illa, a a és de su Facul ad de Bellas A es, p opone así un home- naje i epe ible a una igu a malog ada en algunos ámbi os del imagina io popula . Segu amen e, Mu- illo es a ía o gulloso de la labo de adición e inno- ación que a día de hoy supone nues o cen o que ha encon ado una seña de iden idad en la calidad o mal, en la exquisi ez del dibujo clásico o académi- Mu illo y la Facul ad de Bellas A es de Se illa 400 años después 64 29 DELEUZE, G-, Op. Ci ., p. 160. co pe o ambién en una o mación más inno ado a y ac ual que mi a de en e y sin complejos a las co- ien es es é icas o las úl imas mani es aciones a ís- icas. Como señala Deleuze, “Lo p opio del Ba oco no es cae en la ilusión ni sali de ella, lo p opio del Ba oco es ealiza algo en la ilusión misma”29. 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