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Toma de conciencia y dignidad humana: la lucha y el goce de los derechos a partir de Paulo Freire

Sánchez Rubio, David

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 235 TOMA DE CONCIENCIA Y DIGNIDAD HUMANA: LA LUCHA Y EL GOCE DE LOS DERECHOS A PARTIR DE PAULO FREIRE Da id Sánchez Rubio. P o eso Ti ula de Filoso ía del De echo. Facul ad de De echo. Uni e si- dad de Se illa. 1. INTRODUCCIÓN: SABER NUESTRO LUGAR, TOMANDO CONCIENCIA Y REACCIONANDO Pa a mí, hay es nomb es emblemá icos que se me ienen inmedi- a amen e a la cabeza, cuando medi o, de epen e, sob e el pensa- mien o b asileño de las ciencias sociales y de humanidades, sin cae en educcionismos y sin deja de alo a y desme ece a una g an can idad de muje es y homb es admi ables que pe enecen a la cul u a e his o ia de ese he moso y que ido país que an o ad- mi o, quie o y espe o. Esos es iconos son el geóg a o- ilóso o Mil on San os, el pedagogo- ilóso o Paulo F ei e y el eólogo- iló- so o Leona do Bo . Cu iosamen e, no me so p ende que sob e el- los se desca gue una ba e ía de descali ica i os demonizándolos y c iminalizándolos, pues a lo la go de la his o ia de la Humanidad, quienes se ponen de lado de las íc imas de cualquie sis ema so- cial y denuncia sus injus icias, su en el acoso de los sá apas y sus adlá e es, al igual que les sucede a las p opias íc imas ulne abili- zadas que luchan. Quienes quie en man ene sus dominios, sus so- me imien os, sus subo dinaciones y sus sujeciones, solo quie en un mundo en el que quepan solo ellos o unos pocos. Las eli es y oli- ga quías, siemp e desoxigenadas po mo e se en las al u as de la ambición de pode , deshumanizan a odos aquellos que p e enden cons ui un mundo en el que quepamos odos con dignidad. En es e esc i o solo me oy a limi a a habla de Paulo F ei e am- pliando la mi ada al campo de los de echos. Pienso que,  236 inú ilmen e, el populoquis a desce eb ado Jai Bolsona o y sus ab aza a olas, le han in en ado denig a . No han enido éxi o. Tal como muy bien ha exp esado en su úl imo lib o Wal e Kohan (2020), Paulo F ei e más que nunca es necesa io. In en a é elaci- ona , sin mucho de alle, algunos de los apo es que el pensamien o del pedagogo pe nambucano me ha apo ado en mi modo de con- cebi y p ac ica los de echos humanos como luchas, medios o sa- is ac o es que hacen posible la dignidad de la gen e, sin humillaci- ones ni desp ecios, cuya base debe cimen a se en una co-en- señanza y en una co-educación que nos sensibilice a odos, con co- esponsabilidad y espe o, a a a nos siemp e unos a o os como suje os elacionales y desde las acciones, las p ác icas y las amas sociales in e subje i as. Vayamos po pa es… El p ime con ac o que u e con la pedagogía de F ei e ue hace más de 24 años, con mo i o de la ealización de mi esis doc o al sob e la p oyección ju ídica de la iloso ía de la libe ación la inoa- me icana y la ob a de Leopoldo Zea y En ique Dussel. En onces descub í en la egión, odo un clima cul u al, desde disciplinas di- e en es, que analizaban, en e o as cosas, las causas de la si ua- ción de dependencia que his ó icamen e enía Amé ica La ina con espec o a Eu opa y Es ados Unidos, y de cómo a ec aba es o a su o ma de se y a su p oducción ilosó ica, a ís ica, ju ídica, polí ica y económica. Asimismo, se isibilizaban las peculia idades de las iden idades y subje i idades cul u ales de sus sociedades an a ec- adas po sucesi as mig aciones a lo la go del iempo y las epe - cusiones en sus condiciones socioeconómicas, con especial men- ción al pe e so a amien o ealizado, has a nues os días, sob e los pueblos indígenas o igina ios exis en es an es de la llegada de españoles y po ugueses, sumando a ello el pos e io p oceso de escla i ud es ablecido sob e las comunidades a o-descendien es. Todos los es udios buscaban la o ma de en en a mejo las con- secuencias de una his o ia ca ac e izada po la iolencia y la desi- gualdad es uc u al, an o in e na como ex e na y colonial. El caso es que en o no al concep o de “libe ación” su gie on dis- in as co ien es, eo ías y pe spec i as epis emológicas en el  237 ámbi o eológico, ilosó ico, económico, sociológico, an opoló- gico, pedagógico y a ís ico (Wolkme , 2006: 107 y ss.). Todos sus pensado es y pensado as a aban de esponde buscando soluci- ones al po qué de los es ados de ma ginación y desigualdad sis é- mica, a iculando un a aque on al con a los posibles condicio- nan es que p oducían esa ausencia de sensibilidad y de a ención a las necesidades y a las demandas del pueblo conside ado y p odu- cido como op imido. El concep o polisémico de libe ación conden- saba la pe cepción in e disciplina de una ealidad ad e sa que de- mandaba una necesidad de cambio, de p opues as de al e na i as, de búsqueda de soluciones ans o mado as (Sánchez 1999: 19 y ss.). Los mé odos, así como los en oques ue on muchos, con ue e in luencia del pensamien o, humanis a, ma xis a y del sis ema de c eencias eligiosas y eológicas del c is ianismo o igina io cimen- ado sob e la jus icia en a o de los pob es. No so p ende que, desde casi odos los pun os geog á icos de La- inoamé ica, se p oclama a y se pusie a de elie e que la cul u a eu opea y usame icana, con la colabo ación de de e minados co- lec i os oligá quicos y mino ías plu oc á icas nacionales, habían ocasionado di e sas o mas de alienación, ex endiendo y consoli- dando sob e la egión un sis ema es uc u almen e op esi o en o- dos los e enos económicos, polí icos, ideológicos, ilosó icos, ju- ídicos y cul u ales. An e la dependencia en e a las g andes po- encias de los países del No e aquila ada po el capi al y la di isión in e nacional del abajo, se p ecisaba eacciona y con on a me- dian e la libe ación como p oceso no sólo eó ico, sino undamen- almen e p ác ico, necesa io pa a consegui una plena y au én ica libe ad de los pueblos la inoame icanos en lo ins i ucional, lo exis- encial y lo socio-ma e ial (Sánchez, 1999: 22). En lo e e en e a Paulo F ei e, él se dio cuen a que en e los me- canismos que no malizan, na u alizan y, po an o, consolidan los sis emas op esi os, es á el modelo educa i o adicional, banca io, el cual, apa e de se eli is a y o mal, descon ex ualiza y abs ae la ealidad social injus a y ajena a las necesidades eales de la ciuda- danía. Po ello, pa a el pedagogo b asileño, la educación iene que  238 di igi se a los di e en es sec o es ma ginados po la cul u a de do- minación, con una pedagogía comuni a ia y popula que p opo ci- one la oma de conciencia de la injus icia y deshumanización es- uc u al y las bases de su ans o mación pa a ecupe a la digni- dad del bloque social de los op imidos a a és de luchas conc e as de libe ación. Además, Paulo F ei e se mues a o almen e con a io a oda es- uc u a que coa a al se humano su ocación on ológica e his ó- ica de humaniza se, de se cada ez más. Po es a azón elabo a un sis ema educacional en a o de los más des a o ecidos (F ei e, 1970 y 1972). Uno de los p incipales obje i os de es e sis ema es la concien ización pe sonal, psicológica y exis encial, la oma de con- ciencia de oda la ealidad en odos sus planos y en odas sus ace- as, pa a sabe qué elemen os de ellas son op eso es y/o ad e sos, y cuáles libe ado es (Salaza Bondy, 1975: 85-86). No obs an e, no es un simple ac o men al, sino que implica ambién un comp omiso p ác ico y pa icipa i o, con el que odo se humano iene que sen- i se p o agonis a desde un espí i u c í ico y p oblema izado de las elaciones que impiden su lo ecimien o y el desa ollo de sus capacidades. La educación, que es co-educación, pues en ella o- dos co-ap endemos, un@s de o @s, supone un in e cambio de ex- pe iencias, siendo el diálogo el ins umen o que pe mi e la colabo- ación solida ia, a e nal, ho izon al y sin subo dinaciones ni je a - quías. El econocimien o mu uo y ecíp oco en e los se es huma- nos, sabiendo escucha al o o, azonando, comp endiendo y a gu- men ando a pa i de la ape u a y el espe o a la al e idad, e i a nue as o mas de op esión y de disc iminación (Fio i, 1975: 19, 101 y ss.). Algunas de es as ideas del pedagogo pe nambucano, jun o a las de muchas o as oces de la eo ía c í ica del de echo y del pensami- en o de libe ación la inoame icano, me han se ido pa a i a - mando una concepción y una eo ía de los de echos humanos ba- sada en la lucha ins i uyen e, desde las íc imas del sis ema, pa a cons ui un mundo en el que quepamos odos, en condiciones de goce y dis u e de una ida digna pa a oda la Humanidad.  239 A con inuación, menciona é algunas de es as ideas que es án bas- an e in e elacionadas, pe o que oy a ci cunsc ibi únicamen e al ámbi o de las con icciones pe sonales que, gene almen e, me mue en a la ho a de en ende , comp ende , p ac ica y co-educa en de echos humanos y que, a modo de c i e ios p e ios o ien a- do es, me suelen inspi a . También suge i é, sin p o undiza dema- siado, algunos con enidos conc e os que hay que a a o a los que hay que acudi pa a una más ica pedagogía en de echos humanos: 1. Lucha es pode se más que lo que dicen que somos. En p ime luga , a i ma el esc i o u uguayo Edua do Galeano que somos más que lo que dicen que somos. Si lo p oyec amos sob e las no mas ju ídicas y sus ins i uciones, pod íamos mani es a que somos más que lo que las no mas y las ins i uciones dicen que so- mos. Cla o que en el caso de que si en pa a pe mi i nos se más, bien enido sea, pe o si no, ahí es án las luchas que los mo imien os sociales han desa ollado pa a ei indica y demanda espacios de libe ad y dignidad coa ados, impedidos o limi ados. En ellas, ese p oceso de humanización al que se e ie e Paulo F ei e, nos hace se y nos pe mi e se , siemp e más. No hay que ol ida que el o igen his ó ico de los de echos huma- nos se cimen a en p ocesos de lucha y ei indicación en e a dis- in os excesos de pode . Tienen en su eclamación en e a una in- jus icia a uno de sus componen es más impo an es. La bu guesía ue un mo imien o social que se le an ó en e al o den medie al de los eyes, de la Iglesia y de los seño es eudales; la clase aba- jado a y el p ole a iado demandaba y demanda los de echos labo- ales iolados po pa e del o den bu gués y el sis ema capi alis a; las muje es lucha on y luchan con a el o den pa ia cal de unos y o os; el o den colonial es in e pelado y en en ado po los pueblos indígenas y po las cul u as que han sido ahogadas y explo adas po el e ec o exp opiado y de desposesión de Occiden e; gays, lesbianas, pe sonas ans, in e sexuales, quee , denuncian la  240 op esión de las homo obias y los sis emas dualis as hegemónicos; los mo imien os ambien ales ca gan con a el e ec o dep edado y eco-cida de la economía capi alis a; e c. G acias a las luchas pasadas y p esen es, nos damos cuen a y o- mamos conciencia solida ia de que somos siemp e más en ese p o- ceso de humanización incluyen e, cuyos pila es se sos ienen desde la plu alidad, la di e sidad y la di e encia de lo humano. Las luchas son p o agonizadas po mo imien os y ac o es sociales, pe o am- bién se suma a es os ac i ismos las luchas co idianas e indi iduales que cada uno de noso @s desen ol emos en odos los espacios co idianos de con i encia y elacionales. Po ello, co-enseña nos se incula ambién con el ipo de elaciones que día a día enemos con nues os semejan es, siendo la lucha un componen e unda- men al. La lucha, la insu gencia, la ebeldía con a odo aquello que nos achica y empequeñece es una mane a cons an e, como p oceso inconcluso y pe manen e, de c ea y man ene alo es que su gen en si uaciones de injus icias en e a disposi i os que menguan nues a condición, excluyendo, disc iminando, eliminando y/o ma- ando. Po esa azón, los de echos humanos desde las luchas po la libe ación son exp esión de odo an agonismo o mo ilización in- su gen e que, en an o, lucha, ab e y consolida espacios de eac- ción, ei indicación y demandas a a o de la dignidad humana, del inc emen o y la ape u a de la humanización inacabada de la ida digna de se i ida po odos y po odas. Las luchas ejempli ican p ocesos his ó icos que acumulan alo es é icos, mo ales y ju ídicos ins igados po las injus icias que aniqui- lan las exis encias. Los de echos humanos son pa e de ese bagaje acumula i o de los se es humanos que colec i a y solida iamen e se le an an con a aquellas si uaciones que les impiden signi ica , do a de ca ác e a sus ealidades. Lo más cu ioso es que las luchas a a o de la jus icia, no son e e nas, a-his ó icas, ascenden es,  241 sino elacionales, co idianas, del día a día, en los asun os conc e os y apa en emen e más insigni ican es de la exis encia humana y a los que Paulo F ei e ponía mucha a ención. Po es a azón, los de- echos humanos, no se educen a alo es abs ac os, a no mas ju- ídicas e ins i uciones, ni a ibunales, sino a acciones e in e elaci- ones que odos los se es humanos cons uyen en odo luga y en odo espacio social jun o con sus semejan es. Son si uacionales, con ex uales y elacionales, además de se exp esión de las e uel- as, las e oluciones, las esis encias y eacciones comba i as de aquellos suje os disc iminados en su condición de p oduc o es de ealidad y que a i man su “suje i idad” en e a si uaciones en las que se les niega su se siemp e más, desde ac uaciones y hace es que ab en ealidades y ho izon es. 2. FE ANTROPOLÓGICA, AGENCIA Y RIQUEZA HUMANA En segundo luga , oma conciencia, concien iza se o concienci- a se, ambién se incula con el se econocido como suje o y hace que el o o sea a ado ambién como suje o, nunca como obje o. Implica un de echo (el que nos a en como suje os) y un debe (el de ene que a a a los o os como suje os). Aquí en a unos de los sus a os nuclea es que si en de base a ese sen imien o y com- p omiso po lo humano y po los de echos que od@s enemos que ene econocidos, pa a pode dis u a y goza de la ida cuando nues as necesidades son o pueden se sa is echas y nues as ca- pacidades lo ecen y pueden se desa olladas. Es e componen e apa ece en el pensamien o de Paulo F ei e y, ambién, en muchos pensado es y pensado as la inoame ican@s de la libe ación como e o con icción po lo humano y que se mani ies a a a és de los denominados c i e io de agencia humana y c i e io de iqueza hu- mana. Siguiendo al eólogo u uguayo Juan Luis Segundo (2010), la apu- es a po los de echos humanos, pese a sus luces y sus somb as, es  242 una apues a po el se humano y una e an opológica po él. Es o se aduce en el p incipio de agencia humana de endido po Helio Galla do y que apa ece en muchas de las ideas de Paulo F ei e. El pensado chileno lo e oma del log o de la mode nidad sob e la capacidad de indi iduación del homo sapiens, en an o que adqui- sición de au onomía. El comp omiso y la sensibilidad con lo hu- mano se aduce en una disposición y un impulso a lucha po c ea las condiciones que pe mi an a odo se humano de do a de ca- ác e (libidinal, sexual, cul u al, social, polí ica, económica, é nica- men e) a sus p opias p oducciones en en o nos que no con ola en su o alidad, an o en lo indi idual, como en lo comunal y colec i o. El o o c i e io es el c i e io de iqueza humana abo dado po Joa- quín He e a (1989 y 2005) e inspi ado en Ma x, con el que de i- ende la posibilidad de eacción que oda pe sona posee en e al en o no de elaciones en que se encuen a, a pa i del p opio c i- e io de dignidad humana que se signi ica y se desa olla en cada con ex o cul u al, é ico, social y polí ico. Cuando se nos impide y se nos niega la acul ad pa a goza del desa ollo de las capacida- des humanas obje i adas social e ins i ucionalmen e y pa a ap opi- á selas de un modo siemp e eno ado, se nos imposibili a se a- ados como suje os y se nos cie a la posibilidad an o de i i , ac- ua y signi ica ealidades y mundos di e sos. En esumen, desde la agencia y la iqueza humanas, se acili a á un insumo pedagógico que po encia y cul i a la au oes ima, la au ono- mía y la esponsabilidad de cada uno de noso os. Sen i nos p o a- gonis as de nues o des ino y alo a nues as capacidades de sig- ni ica , e-signi ica ealidades, de c ea y ec ea mundos di e sos y plu ales jun o con nues os semejan es, puede se un an ído o en e a complejos, pé dida de au oes ima, sen imien os de culpa- bilidad, dep esión o ac i udes de some imien o y acep ación de hu- millaciones. Sen i nos ac i os y suje os ins i uyen es desde nues- as pa icula idades, con capacidad de ans o ma y en en a  243 odo aquello que nos empequeñece o anula, nos hace c ece y no decae an e las ad e sidades. 3. PRAXIS INSTITUYENTES Y PRAXIS DE LIBERACIÓN En e ce luga , Ch is ian La al y Pie e Da do (2015: 496 y 497) p o undizan en odo el capí ulo 10 de su lib o Común, sob e con- cep o de p axis ins i uyen e. La de inen a pa i de los plan eami- en os, no solo de Cas o iadis, sino ambién de K. Ma x, en el sen- ido de que los se es humanos hacen su p opia his o ia y ealizan una ac i idad au o ans o mado a condicionada y conscien e. Como ac o es, nos p oducimos como suje os en y median e nues- as acciones y lo hacemos a a és de una p axis en la que y medi- an e la cual los homb es y las muje es nos cons uimos, una y o a ez, sin cesa , elacionalmen e, como suje os. Es el hace ins i u- yen e lo que posibili a a los ac o es sociales se ales suje os po au o- ans o mación. A pa i de es a idea de p axis ins i uyen e, conside o in e esan e ab i una bi u cación sob e cómo los de e- chos humanos se pueden comp ende no solo a a és de la lucha, sino ambién po su dis u e. Co-enseña nos dialógicamen e siendo conscien es de la capacidad que enemos de gene a y p o- duci mundos, puede se una ica uen e de empode amien o. Con la p axis ins i uyen e se despliega es a c eación de ealidades en con ex os de no malidad. Con la p axis de libe ación se eacciona, esis iendo, en e a los pode es que op imen y los sis emas de do- minación que some en. La p axis ins i uyen e se e ie e al goce que la lucha consigue, cuando se log an obje i os pa ciales, siemp e e e sibles, y se lo- g an en o nos elacionales de econocimien o e ec i o de la digni- dad, po medio de la sa is acción de las necesidades y la opción de desa olla nues as capacidades en an o suje os c eado es y p o- duc o es de ealidades y mundos mul icolo es. En cambio, como exp esión conc e a de la p axis ins i uyen e, nos encon a íamos con las luchas e lejadas en el concep o de p axis de libe ación.  250 in e io ización, dominación, ma ginación, humillación y exclusión y que busca sub e i el sis ema que le niega las condiciones pa a la p oducción, ep oducción y desa ollo de una ida digna de se i- ida es la que p oduce la p axis de libe ación. Va más allá del p o- agonismo del es ado o de la na u aleza humana como undamen o de lo uni e sal. Po lo gene al, los discu sos y las p ác icas de los de echos humanos se hacen hegemónicos de a iba abajo, desde las ins ancias de pode . Po medio de la libe ación, se in ie e el p oceso pa a que sea desde abajo desde donde i adia las luchas de esis encia, legi imándolas y a iculándolas pa a que la igencia de los de echos humanos sea más social que ju ídica. De ahí la im- po ancia de las as e encias de pode desde las amas sociales y las elaciones ins i uyen es que son la base de las dinámicas de emancipación y libe ación (Galla do, 2006 y 2008). Asimismo, Paulo F ei e lo supo ambién islumb a al se consci- en e de que sensibiliza y educa pa a y desde los op imidos cul i a oda una uen e de ganancia de au oes ima y de pode ío pa a con- oca humanidad y dignidad. Allí donde se p oducen elaciones de dominio y je á quicas excluyen es, se ha de isibiliza las es uc u- as de desigualdad y asimé icas en las que de e minados colec i- os quedan a me ced de g upos de pode y sis emas que son ans- o madas en ídolos y e iches endiosados que es án po encima de la condición humana. Eso es una esponsabilidad pa a quienes apu- es an po una co-educación que consolide la sensibilidad po de- echos humanos. A pa i de es a apues a po lo humano y de sus condiciones de ida, la co-educación en de echos humanos debe o na se más a ec i a y solida ia, a en a y p eocupada en mos a que la exis en- cia digna se basa en las necesidades y las co po alidades humanas, sin excepciones. Todo se humano, con nomb es y apellidos debe ene la posibilidad de cons ui y econs ui mundos en odos los  251 ó denes de la ida, en en ando cualquie limi ación, obs áculo o cie e que lo impide. 5. LA RECURSIVIDAD DE LA PEDAGOGÍA BANCARIA Y LA SIMPLICIDAD DE ENSEÑAR DERECHOS Finalmen e, me gus a ía e mina con un ejemplo conc e o omado de Paulo F ei e, elacionado con lo exp esado en odo es e a- bajo, que suelo u iliza como ecu so me odológico pa a sensibili- za nos y co-enseña nos sob e lo impo an e que es en ende de- echos humanos desde una pedagogía no banca ia, po que una pe- dagogía ealizada desde la cen alidad je á quica del educado o pedagogo, muchas eces na u aliza y no maliza hábi os que, aun- que pueden incomoda nos, acabamos ep oduciéndolos banca ia- men e. El ejemplo que explica é se mue e en dos planos: en el modo como se enseña en gene al y en la mane a de explica lo que son los de echos humanos. Cuando explico el p incipio de ecu si idad o bucle o ganizacional en el pensamien o complejo de Edga Mo in, al como acabo de deci , suelo pone el ejemplo de la pedagogía banca ia denunciada po Paulo F ei e. Jun o con el p incipio dialógico y el p incipio ho- log amá ico el sociólogo ancés a ma su pensamien o complejo. Sin emba go, con la ecu si idad o ganizacional Mo in alude di ec- amen e al pa adigma de las nue as ciencias que en en a al pa a- digma de las ciencias adicionales basado en las eo ías de Copé - nico, Galileo y Keple en lo e e ido a la causalidad lineal, unidi ec- cional y mecánica con la que se a i ma que oda causa iene, inde- ec iblemen e un e ec o conc e o y p eciso, sin opciones de ape - u a o bi u caciones. Aho a se ompe a i mándose que odo e ec o p oducido po una causa puede se ambién causa o p oduc o de aquello que lo ha p oducido o causado, eniendo en cuen a que el bucle es un izo que gi a sob e sí mismo, pe o se ab e hacia o a di ección. Es e juego de palab as de apa en e di ícil solución iene a ios ejemplos. Uno de ellos, mencionado po Mo in, es el de la  252 pa e nidad y la iliación. El se humano es hijo o hija de algún pad e y mad e, y puede pasa a se pad e o mad e de sus hijos. Pues bien, yo suelo p oyec a o o ejemplo de es e p incipio de ecu si idad sob e el modelo de educación que expe imen amos cuando somos pequeños y jó enes: du an e g an pa e de ese pe- iodo de ida, ecibimos un ipo de enseñanza que no nos gus a, que odiamos o echazamos po abu ida, po que nos esul a incó- moda y ediosa, como suele se la pedagogía banca ia cues ionada po Paulo F ei e cuando se e ie e a ese modo de educa con el que una pe sona se limi a a da in o mación y los oyen es (es udi- an es o alumnos que, pasi a y ecep i amen e, son iluminados po quien cen alizadamen e da luz), se limi an a escucha como asos acíos o cabezas huecas que se llenan de agua o in o mación, sin e lexión ni disposición c í ica pa a pasa a una nue a uen e de emisión de enseñanza que uel e a ca ga sob e nues as cabezas. El hecho es que, pese a esa p o es a o queja, esul a que cuando enemos la opo unidad de se pedagogos, p o eso as, maes os o maes as, o enseña en la ida de o as mane as (como pad es o mad es, he manos, he manas o amigos), ol emos a las andadas y epe imos esa misma mane a de enseña , con i iéndonos en p o- duc o es de un ipo de educación que hemos su ido como p o- duc os. En de ini i a, somos un e ec o aducido como obje os es- pec ado es y nos con e imos, como he ede os, en ab ican es de nue os suje os cosi icados pasi os, que únicamen e pueden ap en- de memo izando lo que se les enseña. De la misma mane a suelo u iliza es e p incipio de bucle o izo o - ganizacional con el modo como, po lo gene al, en endemos los de- echos humanos al como se nos explica y se nos enseña en las acul ades de de echo o en las ins i uciones que impa en cu sos sob e los mismos. De una mane a hegemónica, a ni el o icial se ha ex endido un imagina io demasiado o malis a, eó ico, ju ídico-po- si i o po no ma i is a, bu oc á ico, monocul u al, delega i o, pu- ni i o y pos- iola o io de de echos humanos. Cuando se habla de de echos humanos (allí donde se habla, cla o es á, pues exis e una ex ensa cul u a cínica que, sin esc úpulos, los igno a o se íe de  253 ellos) se suele acudi a una idea de los mismos basada en las no - mas ju ídicas, en las ins i uciones con el es ado a la cabeza y en cie os alo es que le dan undamen o (como la dignidad, la libe - ad, la ida, la igualdad y la solida idad) y que es án o bien basados en la misma condición humana en an o cualidades inna as o inhe- en es o bien e lejados en sus p oducciones no ma i as e ins i u- cionales (Sánchez, 2018). Los de echos humanos apa ecen así como ins ancias ins i uidas, sepa adas de sus p ocesos socio-his ó- icos de cons i ución y signi icación. Las ga an ías que los hacen e ec i os se educen a lo ju ídico-es a al, bien a a és de polí icas públicas o po medio de sen encias judiciales y se piensa que el de echo es a al es la única ins ancia sal ado a de la insociabilidad humana, en an o que uen e de las iolaciones de los de echos. Se deslegi ima, así, la capacidad de la sociedad ci il o pueblo pa a im- plemen a di ec amen e sus p opios sis emas de ga an ías que, den o o ue a del ma co legal, p o egen y de ienden de echos his- ó icamen e conquis ados, pe o que son debili ados po di e sas ci cuns ancias y ambién nue os de echos que el o den polí ico y económico no los quie en econoce , po la amenaza que suponen pa a el o den de pode es ablecido (Sánchez, 2015: 199 y ss.; 2018: 23 y ss.). Po uno u o o mo i o, se acaba po po encia una cul u a bu oc á- ica, unciona ial y no ma i is a que educe y enco se a su ue za ins i uyen e, ya que nues os de echos, desde la o alización de esas dimensiones, únicamen e se ga an izan cuando una no ma los posi i izada y cuando un cue po de unciona ios pe enecien es al es ado, los hacen ope a i os en e e lexiones doc inales de apoyo, dándoles cu so a a és de ga an ías conc e izadas po me- dio de polí icas públicas y sen encias judiciales. Lo cu ioso de es a mane a de en ende de echos humanos, somos conscien es y pe cibimos de que, no nos llena, de que algo ex año sucede y, pese a odo, e minamos ep oduciendo ese mismo ima- gina io. Desde es a óp ica ins i uida de los de echos humanos, nos damos cuen a que se delega ín eg amen e en de e minados espe- cialis as, écnicos e in é p e es la capacidad de sabe si es amos o  254 no es amos p o egidos cuando se nos iola nues a dignidad, nues- a libe ad o nues as condiciones de ida y, además, endemos a educi su e ec i idad solo cuando un ibunal posee la sensibilidad in e p e a i a de ga an iza los. Asimismo, enemos la sensación de que la exis encia de un de echo humano se mani ies a y apa ece, en el ins an e en el que es iolado o ulne ado, hecho que pe mi e la ape u a de los p ocedimien os desa ollados en los ci cui os de la adminis ación de jus icia. Pues bien, e ec i amen e, sucede lo mismo que lo que he señalado con esa educación banca ia que no nos gus a, que hemos ecibido y que, sin in ención, capacidad o olun ad de e e i la, inalmen e nos con e imos en sus ansmiso es y ep oduc o es. Con los de- echos humanos, po medio de es e imagina io educcionis a, el e ec o exp opia o io y de secues o an o de la capacidad de lucha ins i uyen e popula como de la acción social y co idiana es mani- ies a y a pesa de odo, con inuamen e la ep oducimos sin eac- ciona . In olun a iamen e pa icipamos en di undi un imagina io hegemónico minimalis a y es echo de de echos humanos, aunque seamos conscien es de sus consecuencias. Implica un debili ami- en o y una anulación del eje cicio au ónomo del pode po pa e del pueblo y/o la sociedad ci il al despoli iza se sus capacidades y no econoce se su pode ío ins i uyen e y ga an e de de echos hu- manos. Con es e modo de en ende y p ac ica de echos humanos, se educe el econocimien o e ec i o de que od@s podamos de- sa olla nues as p ác icas ins i uyen es y nues as p ác icas de li- be ación que posibili en la cons ucción de un mundo donde od@s quepamos, donde e dade amen e, en palab as de F anz Hinkelamme , el se humano (en a monía con la Na u aleza), siem- p e sea el se sup emo pa a el se humano. 6. BIBLIOGRAFÍA Ellacu ía, Ignacio (2012), “His o ización de los de echos humanos en los países subdesa ollados y op imidos”, en Senen de F u os,  255 Juan An onio (ed.), La lucha po la Jus icia. Selección de ex os en Ignacio Ellacu ía (1969-1989), Uni e sidad de Deus o, Bilbao. Fio i, E nani Ma ía (1975), “Ap ende a deci su palab a. El mé odo de al abe ización del p o eso Paulo F ei e”, en F ei e, Paulo, ¿Qué es y cómo unciona la concien ización?, Edi o ial Causachun, Lima. F ei e, Paulo (1972), La educación como p ác ica de la libe ad, Si- glo XXI, México, 3ª edición. 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