Una obra juvenil inédita del pintor José Jiménez Aranda
Abstract
En este trabajo se da a conocer una obra original desconocida hasta ahora del pintor sevillano José Jiménez Aranda existente en una colección particular
Full text
Una obra juvenil inédita del pintor José Jiménez Aranda 617 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 617-619, ISSN 1130-5762 UNA OBRA JUVENIL INÉDITA DEL PINTOR JOSÉ JIMÉNEZ ARANDA AN UNPUBLISHED WORK OF JUVENILE PAINTER JOSE JIMENEZ ARANDA Por gerardo Pérez Calero Universidad de Sevilla, España En este trabajo se da a conocer una obra original desconocida hasta ahora del pintor sevillano José Jiménez Aranda existente en una colección particular. palabras clave: pintura, siglo XIX, Sevilla, José Jiménez Aranda. This paper discusses an unknown original work of the seville painter José Jiménez Aranda existing in a private collection. Keywords: painting, 19th century, Seville, José Jiménez Aranda En nuestro afán por enriquecer el catálogo de obras de tan singular pintor sevillano, damos a conocer en esta ocasión un interesante ejemplar inédito correspondiente a su etapa juvenil; la cual, como hemos tenido ocasión de analizar en anteriores trabajos, no por menos estudiada carece de interés para quienes valoramos su rica producción; pues, conocerla significa aportar luz al conocimiento más profundo de la obra completa del mayor de los Jiménez Aranda, cuya primera actividad oscila entre el tardo romanticismo y el incipiente realismo correspondiente a la sexta década del Ochocientos español.1 La obra en cuestión podemos titularla convencionalmente como “La mula herida”.2 Muestra un paisaje con figuras en una escenificación costumbrista y al tiempo de temática social. En primer plano se sitúa la representación principal: dos jóvenes arrieros y tres 1 Esta primera etapa del artista va siendo paulatinamente mejor conocida. A este respecto, además de los libros básicos a él dedicados ( B. de Pantorba, Madrid 1930 y 1972 y G. Pérez Calero, “Arte Hispalense” Sevilla, 1982), en el número 19 de la revista “Laboratorio de Arte”(Universidad de Sevilla), correspondiente a 2006, páginas 349 a 368, publicamos el trabajo: “Un álbum juvenil de dibujos del pintor José Jiménez Aranda”, que constituye una esclarecedora aportación acerca de la primera estética del artista. Véase también nuestro trabajo: “José Jiménez Aranda, ilustrador”, en el catálogo de la exposición dedicada al artista por la Fundación El Monte, de Sevilla, en 2005. pp. 193 a 214. 2 Óleo sobre lienzo, 33 x 41cm, firmado: J. Jiménez. Sevilla, de propiedad particular.
Gerardo Pérez Calero 618 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 617-619, ISSN 1130-5762 equinos detienen su marcha al pie de unos árboles y en medio de un territorio abrupto y montañoso. Uno de ellos atiende al animal herido en su mano derecha, mientras el otro, apoyado en una vara larga o garrocha, observa atentamente la cura. Entre tanto, un perro de pelo oscuro que les acompaña descansa enroscado a la espera del desenlace de tan inoportuno e imprevisto acontecimiento. Mientras el animal herido lleva media carga, su otro compañero va a tope, y a pelo el tercero, un burro de refresco. Al fondo a la derecha aparece de espaldas un hombre, rifle en mano, que permanece alerta ante algo o alguien extraño que se vislumbra en lontananza. El joven artista (Sevilla, 1837-1903), que firmaba entonces J. Jiménez, se mantenía hogaño vinculado a las enseñanzas puristas de Eduardo Cano de la Peña, por lo que no es extraño que bajo su consejo y a través de su propia obra aprendiera de los grandes maestros españoles, interpretando de esta suerte en su cuadro una ambientación muy goyesca y, a su vez también con precedentes velazqueños, lo que se manifiesta no solo en el propio asunto (recordemos las pinturas de temática social del genial artista aragonés, v. g. “El albañil herido”), sino también en la hechura, composición y accesorios. El paisaje constituye parte sustancial del cuadro como marco en el que se desenvuelve la escena; un paisaje que recuerda a los fondos utilizados en distintas ocasiones por Goya, por su celaje, luz y tratamiento técnico: tanto en los cartones para tapices de asuntos costumbristas; como en el célebre retrato de Carlos III de cazador (col. Duquesa del Arco de Madrid). De este último, se inspira, en particular, para la plasmación, en primer plano, de los matorrales y del perro enroscado; en general, para el tipo de arbolado de hojas muy brillantes, bien iluminadas y de una tonalidad verde suave. Finalmente, Jiménez Aranda utiliza la habitual iconografía propia del costumbrismo pintoresco español: un agreste paisaje con figuras; éstas, con atuendo según la moda común al proletariado de la España de los siglos XVIII y XIX; esto es, sencilla camisa, pantalón a media pierna y sombrero de ala ancha. Al mismo tiempo, la representación animal, sobre todo la equina (equus asinus) y, aunque menos también la canina, es destacada protagonista de la obra. Como hiciera Goya en “El Coloso” y en la serie de “Los Caprichos”, sería también para nuestro pintor tema recurrente, querido y practicado con ingenuidad, gracia y lozanía en algunos cuadros de asuntos taurinos y, sobre todo, en su exitosa serie de El quijote. Fecha de recepción: 20 de septiembre de 2010. Fecha de aceptación: 21 de enero de 2011.
Una obra juvenil inédita del pintor José Jiménez Aranda 619 LABORATORIO DE ARTE 23 (2011), pp. 617-619, ISSN 1130-5762 Figura 1. La mula herida. José Jiménez Aranda. 1860.