scieee Open visual document viewer

La dirección artística en el flamenco. Experiencias desde mi ventana

Rojas, Ángel

Abstract

El artículo propone un recorrido por el proceso de creación del espectáculo "Desde mi ventana" ̧protagonizado por el bailaor flamenco Farruquito. Propone, en base a distintos momentos (el encargo, el reto, el proceso, la experiencia, la maduración, la obra), una reflexión acerca de cómo la experiencia personal del director se imbrica con las demandas del intérprete para producir un espectáculo final. En virtud de las claves de comprensión y planificación, la exposición de la idea, los procesos comunicativos, la actividad de acompañamiento del artista, el descubrimiento mutuo y la confección del diseño, se propone un orden escénico donde el espacio, la dinámica y los límites interpretativos permiten un acercamiento directo a la obra.

Full text

Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 144 LA DIRECCIÓN ARTÍSTICA EN EL FLAMENCO. EXPERIENCIAS DESDE MI VENTANA Ángel Rojas Di ec o a ís ico Fecha de ecepción: 04/12/2020 Fecha de acep ación: 25/10/2021 Resumen El a ículo p opone un eco ido po el p oceso de c eación del espec áculo Desde mi en ana¸ p o agonizado po el bailao lamenco Fa uqui o. P opone, en base a dis in os momen os (el enca go, el e o, el p oceso, la expe iencia, la madu ación, la ob a), una e lexión ace ca de cómo la expe iencia pe sonal del di ec o se imb ica con las demandas del in é p e e pa a p oduci un espec áculo inal. En i ud de las cla es de comp ensión y plani icación, la exposición de la idea, los p ocesos comunica i os, la ac i idad de acompañamien o del a is a, el descub imien o mu uo y la con ección del diseño, se p opone un o den escénico donde el espacio, la dinámica y los lími es in e p e a i os pe mi en un ace camien o di ec o a la ob a. Palab as cla e: Flamenco, di ección escénica, co eog a ía, danza. ARTISTIC DIRECTION IN FLAMENCO. EXPERIENCES FROM MY WINDOW Abs ac The a icle p oposes a jou ney h ough he p ocess o c ea ing he show F om my window, s a ing lamenco dance Fa uqui o. Based on di e en momen s ( he commission, he challenge, he p ocess, he expe ience, he ma u a ion, he wo k) i goes h ough a e lec ion on how he di ec o ’s pe sonal expe ience is in e wo en wi h he demands o he in e p e e o p oduce a inal show. In i ue o he keys o unde s anding and planning, he exhibi ion o he idea, he communica i e p ocesses, he a is ’s accompanimen ac i i y, mu ual disco e y and he making o he design, a scenic o de is p oposed whe e space, dynamics and limi s in e p e i e allow a di ec app oach o he scenic wo k. Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 145 Keywo ds: Flamenco, A is ic di ec ion, Cho eog aphy, Dance. Suma io 1. El enca go………………………………………………………………………………...145 2. El e o………………………………………………………………………………….….145 3. El p oceso………………………………………………………………………………...147 4. La expe iencia…………………………………………………………………………….149 5. La madu ación……………………………………………………………………………150 6. La ob a……………………………………………………………………………………153 1. El enca go 5 de mayo, Candeleda (Á ila). Suena el elé ono en pleno con inamien o. —Sí, dígame. —Quisie a habla con ***. —Sí, soy yo. —Hola, ***. Soy Fa uqui o, y me gus a ía hace e el enca go de di igi Desde mi en ana, mi p óxima ob a pa a la Bienal de Se illa… Desde ese momen o, mi cue po seguía con inado, pe o mi men e comenzaba a ola a los luga es donde nace lo incie o, lo inespe ado, el é igo… Vol ía a es a conec ado con la c eación. Imagen 1. El baile de Fa uqui o. Desde mi en ana, Bienal de Flamenco, Se illa, 2020. Fo og a ía: Claudia Ruiz Cla o. 2. El e o Yo ca ezco de mé odo ap endido en alguna escuela de di ección pa a pode di igi a un in é p e e lamenco. En mi caso, necesi o conoce cuáles son sus e dades, po muy oscu as y p o undas que puedan llega a se . Me en ego a la in uición como p ime mandamien o pa a ahonda en la singula idad —a eces llamada «esencia» en el mundo lamenco— de los in é p e es, que poseen el ellocino de o o, pe o ca ecen de he amien as pa a hace lo b illa y, cla o es á, a una ida dedicada al ap endizaje den o y ue a de los má genes lamencos, siemp e eniendo el a e como mo o de ida y c eación. Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 146 En ein a años de ca e a a ís ica, he podido habi a in inidad de pieles. La in e p e ación, la co eog a ía, la p oducción, la iluminación… He sen ido la glo ia y el dolo en mis p opias a iculaciones, pe o no solo las que unen un hueso con o o, sino ambién las que unen los sen imien os, que hacen al in é p e e un se único en la glo ia y ulne able ue a de ella. Po esa azón, decidí dedica mi conocimien o a se más ú il pa a los demás de lo que lo soy pa a mí mismo. Esa es la e dade a azón po la que soy di ec o . Cuando enía 16 años, u e la o una de o ma pa e del elenco de la compañía del maes o José G ane o en la eposición del Balle Español de Mad id, compañía de su p ime a e apa en los años 80. Tu o g an ele ancia pa a la c eación de una nue a o ma de na a el baile español en un país que ecién es aba despe ando de cua en a años de é ea dic adu a anquis a; con ó en e sus ilas con igu as an impo an es como Me che Esme alda, José An onio, Goyo Mon e o o El Güi o. El maes o G ane o, c eado icónico y e oluciona io donde los haya, co eog a ió la que conside o la ob a más impo an e de nues o baile español, Medea, c eada pa a el Balle Nacional en 1984, con d ama u gia adap ada po el maes o Miguel Na os. G ane o ue quien me enseñó que, cuando di iges a un in é p e e de danza, ienes que se como una lecha que solo puede i en una di ección. Si, po el con a io, esa lecha cambia y oscila, no se llega á al ondo de lo esencial y odo queda á en un allido in en o. Aga a po la aíz lo que emana del paso pa a con e i lo en na a i a sin ex o, pa a que las secuencias co eog á icas sean la na a i a en mo imien o. He aquí la di e encia en e el ea o de ex o y el ea o bailado. Cuando se a a de aplica las mismas eglas pa a di igi al in é p e e lamenco es cuando la expe iencia se con ie e en un choque de enes. He i ido, a lo la go de mi ca e a, di e en es expe iencias muy aliosas con g andes di ec o es de ea o y ópe a: con Ge a do Ve a en la ob a Salomé, de la co eóg a a Ca men Co és, es enada en el es i al de Mé ida en 1996; o con el mí ico di ec o de cine F anco Ze i elli jun o a José Ca e as, en la ópe a Ca men, pa a la A ena de Ve ona en 1997. En ambos casos, e an di ec o es pa a quienes los códigos del mo imien o, an o en el lamenco como en la danza, les e an en gene al desconocidos, esul ando las c eaciones in e esan es, pe o de ini i amen e i egula es. Po el con a io, cuando el di ec o es á asociado al undamen o adical del es ilo, se consiguen g andes pun os comunes que hacen que la c eación b ille y, sob e odo, conec e con el público. Si an de ejemplos To e o, en 1993, del maes o An onio Canales y di igido po Luis Olmos, o Cacho o, en 1994, del maes o José An onio, di igida po Sal ado Tá o a, sin duda, el g an e oluciona io y de enso a a és de su ob a de los alo es del pueblo abajado y que, a lo la go de oda su dila ada ca e a, siemp e ha sido iel a esos p incipios é ico-a ís icos. Tá o a dejó a las siguien es gene aciones un legado a ís ico con unos códigos únicos pa a que podamos segui ahondando y ap endiendo de ellos. Aplicando es a conclusión en la escena lamenca, a la ho a de di igi , es cla e en ende de qué modo hay que mi a y con ence de o ma pe suasi a al in é p e e pa a que haga lo que necesi as y se sien a iden i icado con ello. Si no lo consigues, siemp e se ha de ene un plan al e na i o pa a que el in é p e e no se sien a pe dido e insegu o. La esponsabilidad del di ec o es p o ege la ma e ia más sensible que habi a en la plena con ianza en e el in é p e e y el di ec o . Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 147 Imagen 2. Fa uqui o y su hijo, El Mo eno, bailando a dos. Desde mi en ana, Bienal de Flamenco, Se illa, 2020. Fo og a ía: Claudia Ruiz Cla o. La disc eción es una i ud que se hace undamen al cuando di iges den o de los má genes lamencos, po que, en mi opinión, el lamenco nace no solo del abajo cons an e y del ap endizaje de los maes os, sino que ambién iene un componen e espon áneo y lib e, y es á inculado a las i encias en comunidad. Si un di ec o quie e que odo eso es é, como se dice en el a go ea al, «a a o de ob a», iene que se el a ón que habi a en la esquina de la sala de ensayo y solo sali cuando el in é p e e se sien e cómodo pa a saca un buen ozo de queso. Es en ese momen o cuando la e dad es á se ida en bandeja y el di ec o se con ie e en un lamenco más, que inco po a la na a i a a compás de los pasos de los bailao es y las alse as de los gui a is as. «Al buen di ec o no se le sien e cuando es á, pe o odo el mundo le echa a al a cuando deja de es a ». Es o es algo que me enseñó el di ec o escénico de la mí ica compañía canadiense Ca bone 14, Gilles Maheu, du an e el p oceso de c eación del musical Don Juan, es enado en Mon eal en 2003, donde desa ollé jun o a Ca los Rod íguez oda la pa i u a co eog á ica. Todo p oceso c ea i o es un camino incie o; lo que e uncionó aye , po azones que no son lógicas, hoy deja de unciona , y es que la lógica y el a e no son buenas compañe as. 3. El p oceso Pa a a on a el enca go de di igi a una de las máximas igu as masculinas del baile lamenco de nues o iempo, la p ime a p egun a que me plan eó el iaje ue que no podía di igi a Fa uqui o sin an es conoce a Juan Manuel Fe nández Mon oya. En ese momen o, yo e a un ex año den o de un mundo dominado po la adición, los alo es del pueblo gi ano y las cos umb es a aigadas en una de las sagas más impo an es del a e lamenco. Si que ía llega a «se ú il», no podía deja de aden a me en odo eso. Como di ec o en el lamenco, solo se puede se ú il si hablas el mismo idioma y conoces además odos los dialec os, que cambian cons an emen e, al igual que se ans o man las i encias de quienes los p ac ican. Pe o, además, hay que mi a po den o de la ma e ia angible pa a encon a las cla es que conec an el compás con el co azón y la azón con nues a Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 148 ealidad. La escena debe ene compás y, necesa iamen e, iene que casa en e sí pa a que el a co a gumen al se sien a en a monía. El lamenco, como ehículo comunicado de emociones, necesi a un hábi a adecuado como el buen ino, la empe a u a pe ec a, el iempo adecuado de e men ación en ba ica, la u a que haya bebido del sus a o de la ie a. Los lamencos beben y i en de odo eso, y, a la ho a de comunica sus necesidades a ís icas en sus ob as escénicas, es muy común encon a como necesidad na a i a sus p opias i encias como pun o de pa ida pa a accede a un buen guion. Es po esa azón que el undamen o pa a compone una buena pieza escénica pa a lamenco na a i o sale de con i i y conoce en p o undidad su e dad, po oscu a y dolo osa que sea. Los g andes a is as son g andes, no po lo i uosos que puedan llega a se , sino po lo alien es que son a la ho a de no gua da nada en el in e o y desnuda se sin pudo , llegando así al ondo de odo con lic o pa a pode sana el alma a a és del a e. Yo acompaño al a is a du an e odo ese p oceso, empujándolo en algunos casos a p ecipicios emocionales pa a i descub iendo quiénes son ealmen e y desde qué p isma necesi an con a sus p opias his o ias. Ese p oceso puede lle a iempo y, po ello, hay que deja madu a lo descubie o pa a e si ealmen e es sos enible pa a se con ado den o del a co a gumen al. La cues ión en es e caso, cuando hablamos de lamenco na a i o, no adica en se o almen e explíci o en lo que quie es deci , sino en deja una pue a abie a al espec ado pa a que pueda empa iza desde su p opia i encia lo que el in é p e e es á na ando y que nazca el ínculo en e ambos. Imagen 3. Dos ins an áneas de Fa uqui o y su hijo, El Mo eno. Desde mi en ana, Bienal de Flamenco, Se illa, 2020. Fo og a ía: Claudia Ruiz Cla o. Pa a que se pueda en ende mejo es e concep o, lo más adecuado es ci a a uno de los c eado es con empo áneos más ele an es den o de la danza ea o eu opea: el sueco Ma s Ek. Cuando Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 149 analizamos sus ob as na a i as con a gumen o lib e —como la co eog a ía Niños iejos, es enada en Es ocolmo en 1989 po el Cullbe g Balle —, en endemos la na a i a de un a gumen o en mo imien o, donde el público puede en ende di e en es elaciones en e los pe sonajes con di e en es in e p e aciones sob e su desenlace. El sec e o de odo ello adica en la «magia», po u iliza un é mino no académico, pe o compa ido po la comunidad lamenca, que encie a la libe ad que nos b inda la danza, sin la u ilización de la palab a. Es e imagina io c ea i o (donde el mo imien o siemp e ma ca lo na a i o y las conclusiones las iene el espec ado ) es lo que, de o ma pe manen e, u ilizo como he amien a den o de odas mis ob as c eadas pa a el lamenco, consiguiendo que el lamenco se exp ese de o ma lib e y u ilizando sus can es, no como na ado es li e ales, sino como na ado es de emoción. 4. La expe iencia Cuando c ucé la cancela de «Villa Aleg ía», la esidencia de Fa uqui o, empecé el camino que me conduci ía al se humano pa a llega al cen o de los pila es que sos end ían el a co a gumen al de Desde mi en ana. P e iamen e, ya había enido a ios encuen os con las pe sonas más ce canas a Fa uqui o, pa a i descub iendo los di e en es pun os de is a que me da ían los miemb os de la saga de los Fa ucos. La ma ia ca, el he mano, su esposa, sus hijos… Todos es os encuen os ue on azando el mapa pa a pode emp ende el iaje que me conduci ía a Juan Fe nández Mon oya. Pa a mí, es e es el momen o más emocionan e de odo el p oceso, cuando comienza el cue po a cue po, donde el di ec o deja la je a quía a un lado pa a comenza desde lo pe sonal a se uno más, compa iendo quiénes y cómo son cada uno de los elemen os a descub i , donde desapa ecen las achadas in anqueables. Todo y odos al mismo ni el, en el mismo luga . Son muchos los p ejuicios que, de un modo u o o, se ienen, aun cuando e c ees que eso no a con igo po el hecho de se c eado . Hay muchos es igmas que e p edisponen a ac ua de un modo conc e o. En es e p oceso de descub imien o de quién e a Juan, ui despojándome de odas las ideas con las que uno con i e a a és de los escapa a es po donde emos al es o de se es humanos y, en es e caso conc e o, a un a is a icónico, pe o a su ez con o e ido, po lo que en aña se el pa ia ca de la saga del baile más ele an e de nues a his o ia ecien e. Comenzamos a camina jun os po sus ecue dos, cen ándonos en el pasado y el p esen e… sin hace le demasiado caso al u u o, pa a no pe de la e e encia y el pálpi o de lo e dade amen e impo an e. El camino me enía p epa ados g andes descub imien os en o no a un buen puche o de po aje y la gas con e saciones en su es udio de g abación, jun o a una de sus p incipales pasiones en la ida: la música, solo in e umpidas po su ángel de la gua da, Rosa io, que, más que su compañe a, es su doble alma enca nada en cue po de muje . Y po sus es c ia u as, que deseaban en a y conoce al ex año que po esos días abso bía el iempo de su pad e en «Villa Aleg ía». Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 150 Imagen 4. La Fa uca. Desde mi en ana, Bienal de Flamenco, Se illa, 2020. Fo og a ía: Claudia Ruiz Cla o. Encon é en sus ojos los eso os escondidos, po que Juan gua da su mayo eso o den o de los ojos de sus hijos. Salió el pad e y mos ó la necesidad de se posible y con i i con el a is a. Ahondamos en su in ancia llena de ecue dos al lado del abuelo Fa uco y me mos ó gene osamen e su ace a de hijo y la admi ación o unda hacia su pad e, el can ao El Mo eno. Pasamos po oscu os momen os y has a quise ebobina el iempo pa a co egi los e o es, pe o ue Juan el que me dijo que lo i ido, ap endido es á. 5. La madu ación T ascu ido es e iempo de descub imien o mu uo, dejamos de e nos y yo ol í a eclui me en el campo, el mismo luga donde Fa uqui o me llamó pa a o ece me di igi es a c eación. Elegí como única compañía los ecue dos que Juan me había con iado, deseando pode encon a las luces que nos hiciesen segui caminando. Juan es un se de luz, alguien que iene su p opia ene gía, que alimen a al a is a desde la calma y el sosiego apa en e, pe o ealmen e es es o mismo el e dade o mo o que impulsa a Fa uqui o y lo hace se único, den o y ue a del escena io. PATRIARCADO RESPONSABILIDAD MIEDO ARTE GLORIA MUERTE PADRE DOLOR LUZ HIJO FRUSTRACIÓN Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 151 Todas es as palab as comenza on a amon ona se deso denadamen e en mi cabeza, pidiendo se escuchadas y, sob e odo, se o denadas pa a mos a se ú iles y con a así la his o ia de mane a hones a. ¿Qué pesaba más, el a is a, la pe sona, el dolo o la luz…? Lo eníamos odo delan e de noso os, y es aba en el momen o jus o pa a comenza a o ganiza el puzle. Cuando se a a de aca icia los ecue dos de g andes a is as pa a ayuda les a con a sus e dades, no exis en mé odo ap endido ni eglas iguales. Solo lanza se a escucha el pálpi o y no eme a la ho a de mi a en el ondo de odo pa a consegui se el nexo de unión en e lo que somos y lo que quisié amos se . Juan me dejó un deseo en e an os ecue dos, algo que ma ca ía mi búsqueda y sob e odo mi misión. Que ía que Desde mi en ana uese un «ag adecimien o a la ida». Es o me ma có de un modo especial. En el lamenco, se iende a con a la pa e oscu a y dolo osa del in é p e e, la soleá, como e ugio y alismán. Pe o él me enca gó odo lo con a io: que p e aleciese sob e la oscu idad la luz que —pa adojas de la ida— él había ido cons uyendo desde sus dolo osas i encias. E a el mejo deseo y ealmen e ue es o lo que me ayudó a encon a códigos y incones di e en es pa a c ea una pieza a la medida de Juan —con emplando y ep esen ando al homb e— y a la al u a de Fa uqui o, pe mi iendo que el bailao pudie a expone odo su conocimien o y oda su pe sonalidad a ís ica en el escena io. Esa luz que yo aducía en sal a idas la u e delan e de mí du an e el iempo que pasé en «Villa Aleg ía», y no es aba en o o luga que en los ojos de sus es c ia u as. Po esa azón, lo p ime o que puse encima de la mesa a la ho a de cons ui el guion ue eso: cómo ans o ma ese pensamien o en escena ea al. La en ana e a, alegó icamen e, el elemen o pa a con a odas esas emociones que me encon é en «Villa Aleg ía». Una en ana que nos pe mi iese e quién e a Juan en su in imidad, con dos e sos in e nos en las imágenes: lo que e a eal y lo que salía de sus pensamien os. El elemen o audio isual apa eció de inmedia o en mi cabeza, a pesa de que yo no soy muy admi ado de es e ecu so den o de mi uni e so c ea i o. ¿Cómo in eg a lo de mane a su il pe o o unda en los di e en es pasajes que la ob a necesi aba? El colo de las imágenes no salía po ningún pensamien o; solo apa ecía el blanco y el neg o, como si el colo nos quisiese da la ca a y la c uz de las e dades de Juan. Encla es. Re is a de Li e a u a, Música y A es Escénicas, n.º 1, 2021, pp. 144-155. e-ISSN 2792-7350 Ángel Rojas, «La di ección a ís ica en el lamenco. Expe iencias Desde mi en ana», h ps://dx.doi.o g/10.12795/encla es.2021.i01.09 152 Imagen 5. Colabo ación de Raimundo Amado en Desde mi en ana, Bienal de Flamenco, Se illa, 2020. Fo og a ía: Claudia Ruiz Cla o. Y, de nue o, los ojos de sus hijos, que pedían apa ece en esa en ana de dimensiones ea ales si uada a la izquie da de la escena, desplazando el cen o del escena io pa a busca nue os caminos, nue os ángulos; c eando un escena io pa alelo a su en ana pa a que Fa uqui o con i ie a con Juan. A pesa de que los mé odos pa a abo da los p ocesos c ea i os no malmen e no se pa ecen en e sí, hay un elemen o que de o ma pe manen e se epi e en mi o ma de concebi las ob as. Es lo que ma ca el o den en e an o caos c ea i o. Cons ui la casa pa a luego habi a la. Es un ac o necesa io pa a pode sen i e «en con ol» en e an o apa en e deso den. Necesi o c ea el espacio escénico pa a que, seguidamen e, apa ezcan la luz, el ángulo y la di ección de los ocos, po que la luz en la danza y en pa icula en el lamenco es el ac o que baila con los bailao es, un elemen o undamen al pa a c ea las escenog á icas en mo imien o. Sen ía que debía c ea pa alelamen e al espacio escénico y el guion, la luz que lo en ol e ía odo. Y de nue o no apa ecía el colo … Pa ecía que es u iese pidiendo la ca ne i a del oco sin il a , la c udeza y la e dad asociadas a los ecue dos pa a ans o ma se en luz y alabanza que ag adeciese lo ap endido en el camino. El espacio escénico que se islumb aba no e a un espacio con encional a o ado a la i aliana. Necesi aba saca las o es de luces y que ocupasen un luga p o agonis a en el escena io, como si quisie an con a lo que es aba po eni as esa en ana. Y, de nue o, la ipa del ea o a la is a, con los apa a os como elemen os angibles.