Presumes que eres la ciencia (estudios sobre flamenco)
Full text
PRESUMES QUE ERES LA CIENCIA
(ESTUDIOS SOBRE FLAMENCO)
Coo dinado es
José Cenizo Jiménez (Uni e sidad de Se illa)
Emilio J. Galla do Sabo ido (Uni e sidad de Se illa)
Comi é cien í ico
C is ina C uces Roldán (Uni e sidad de Se illa / Consejo Audio isual de
Andalucía)
José Miguel Díaz-Báñez (Uni e sidad de Se illa)
Emilia Gómez Gu ié ez (Uni e si a Pompeu Fab a)
Rosa io Gu ié ez Co de o (Uni e sidad de Se illa)
José Ma ínez He nández (Uni e sidad de Mu cia)
Joaquín Mo a Roche (Uni e sidad de Se illa)
José Luis Na a o Ga cía (Uni e sidad de Se illa)
José F. O ega Cas ejón (Uni e sidad de Mu cia)
Eulalia Pablo Lozano (Uni e sidad de Se illa)
Se illa 2015
PRESUMES QUE ERES LA CIENCIA
(ESTUDIOS SOBRE FLAMENCO)
Consejo Edi o ial
• Al onso Ca mona González. Uni e sidad de Mu cia.
Ha sido Di ec o de su Aula de Flamenco.
• Agus ín González Gallego. Uni e sidad de Ba celona.
Ha sido Decano de la Facul ad de Filoso ía y Di ec o “Els Juliols”.
• Ra ael In an e Macías. Rec o de la Uni e sidad de Se illa
Di ec o de su Cá ed a de Flamencología.
• José Luis Na a o Ga cía. Uni e sidad de Se illa.
P emio Nacional de Flamencología.
• Eulalia Pablo Lozano. Uni e sidad de Se illa.
Di ec o a del P og ama de Doc o ado “Es udios A anzados de Flamenco”.
• Juan Manuel Suá ez Japón. Uni e sidad Pablo de Ola ide de Se illa.
Rec o Magní ico de la Uni e sidad In e nacional de Andalucía.
Rese ados odos los de echos. Ni la o alidad ni pa e de es e lib o pue-
de ep oduci se o ansmi i se po ningún p ocedimien o elec ónico o
mecánico, incluyendo o ocopia, g abación magné ica o cualquie alma-
cenamien o de in o mación y sis ema de ecupe ación, sin el pe miso
p e io po esc i o de Lib os con Duende, S. L.
© De los au o es
© Maque ación: Rocío Na a o Pablo
© Diseño de po ada: Beni o Alcón López
© de la edición, Lib os con Duende, S. L.
Plaza de la Fuensan a, nº 7, 4º B, 41020 Se illa
www.lib osconduende.es
CIF. B-91974204
Se illa, 2015
La publicación de es e olumen ha sido posible g acias a la colabo ación
del Vice ec o ado de In es igación de la Uni e sidad de Se illa y del
Cen o de Documen ación Musical de Andalucía, Jun a de Andalucía.
ISBN: 978-84-15718-32-1
Depósi o Legal:
Índice gene al
1. Pasión y igo : Palab as p elimina es (José Cenizo Jiménez / Emilio J. Galla do
Sabo ido) ...............................................................................................................
2. P esencias lamencas en los A chi os Gaumon -Pa hé. Regis os calleje os en
la G anada de 1905 (C is ina C uces-Roldán) ........................................................
3. Flamenco y Ma ca España (F ancisco Pe ujo Se ano) ......................................
4. Un algo i mo e icien e pa a es udia la simili ud melódica de los can es lamen-
cos (Juan Ca los Rizo-Massia/ José Miguel Díaz-Báñez) ............................................
5. Ca ac e ización au omá ica del can e lamenco a pa i del análisis de g abacio-
nes (Nadine K ohe / Emilia Gómez/ Ra ael Ramí ez) ................................................
6. Aspec os e olu i os de la gui a a lamenca en elación con el can e (Inmacu-
lada Mo ales-Peinado/ José Miguel Díaz-Báñez).
7. In oducción a la apo ación del iolín al lamenco (Ana M.ª Go be Ma ínez) ..
8. T ansc ibi el lamenco ¿pa a qué? (Ra ael Hoces O ega) ................................
9. El andango de Huel a en “El T aslado” de la Vi gen del Rocío: un es udio
e nomusicológico (Inmaculada Ma qués/ José Miguel Díaz-Báñez) .....................
10. El andango de Casa es (José F ancisco Balbuena Pan oja) .............................
11. La siega en To edelcampo: can e bajo la canícula (An onio Alcán a a Mo al) ..
12. T íada undacional y eno ado a en el p oceso de ans o mación de la nana
lamenca (Guille mo Salinas Ayllón) ......................................................................
13. E olución del baile lamenco en la Escuela Se illana (Ana Domínguez Man-
zano) .................................................................................................................
14. “Baila en homb e”: Un análisis de la no ma i idad y la gene ización en el
baile lamenco (Fe nando López Rod íguez) .........................................................
15. E o ismo en las le as lamencas (Ca men M.ª González Sánchez) .................
16. Tango y milonga: dos a oneg ismos en el léxico lamenco (An onio San os
Mo illo) ..................................................................................................................
17. La in e ención social a a és del lamenco en la educación (Víc o Pas o
Pé ez) .....................................................................................................................
18. Sob e los au o es .............................................................................................
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Pasión y igo : Palab as p elimina es
José Cenizo Jiménez
Emilio J. Galla do Sabo ido
Dice una soleá: «P esumes que e es la ciencia, / yo no lo comp endo
así / po que siendo ú la ciencia / no me has comp endío a mí». El la-
menco ha gozado (y su ido) a lo la go de su exis encia po la e e escen-
cia pasional que le an a en quienes se ace can a es a música esencial,
discu ida y amada. Su conside ación ha sido obje o de denues o y pulla,
pe o ambién ha log ado codea se con las más al as p oducciones cul u-
ales del espí i u humano y, a día de hoy, pocos se ían los a e idos que
se a iesga ían a minus alo a una música y una cul u a que han dejado
de se insignia exclusi a de los españoles pa a con e i se en Pa imonio
de la Humanidad.
La ciencia se cons uye sob e las con ibuciones de quienes nos p e-
cedie on. Po ello, debemos econoce que el lamenco hace ya no poco
iempo que con i e con sol u a y aplomo con el mundo de la academia.
Los edi o es de es e olumen nos sen imos he ede os de una uc í e a
adición cien í ica que ha in es igado sob e el lamenco sin complejos,
aunque en e di icul ades y p ejuicios, y con una se iedad académica
ue a de oda duda. Aunque no es es e el luga pa a ealiza un ca álogo
de deudas en es e sen ido, sí deseamos eco da con un especial a ec o
a dos de esos aledo es de lo lamenco que nos han legado páginas lu-
minosas y ce e as: el g an esc i o y poe a Félix G ande y el in a igable
in es igado José Blas Vega, ambos desapa ecidos hace poco iempo.
Es e olumen ecopila abajos de algunos de los alo es consolida-
dos en el es udio del lamenco, al iempo que da la bien enida a nue os
8
in es igado es que se inco po an, con pleno de echo, a es e campo de
análisis cien í ico. Pa a la c is alización han sido de c ucial impo ancia
las exposiciones y discusiones que se han lle ado a cabo en los di e en-
es Cong esos de In es igación y Flamenco (o ganizados po COFLA, P o-
yec o de Excelencia «Análisis COmpu acional de la música FLAmenca»),
especialmen e las que u ie on luga en su cua a edición, celeb ada en
la Facul ad de Ciencias de la Educación de la Uni e sidad de Se illa en
oc ub e de 2013. Igualmen e, desde es a ins i ución se ha impulsado
desde unos años a ás la in es igación y la o mación sob e lamenco
al más al o ni el a a és del P og ama de Doc o ado «Es udios A anza-
dos de Flamenco: Un Análisis In e disciplina ». Es a o e a o ma i a ha
pe mi ido e o za la ap oximación académica a lo lamenco y ha p o eí-
do a es e campo de nue as plumas, cuyos esul ados son palpables en
muchos de los ex os que aho a p esen amos. Lás ima que a pa i de
2017 el p og ama ya no pueda con inua en los é minos en que enía
haciéndolo po impe a i os bu oc á icos y académicos. Nues o econo-
cimien o pa a los coo dinado es, p o eso es, di ec o es de esis, admi-
nis a i os y alumnos que ienen o mando pa e de él desde hace años,
así como a los que componen el ci ado p oyec o COFLA y a cuan os han
omado pa e de la edacción y e isión de los a ículos del lib o que
p esen amos.
En él encon a á el lec o un a iado g upo de capí ulos que abo da
el es udio del lamenco desde su complejidad inhe en e, de modo que
jun o a es udios de aíz musicológica, se encon a án o os más incula-
dos a lo li e a io, a lo an opológico, a lo ílmico o a las Ciencias Sociales,
po ci a algunos casos.
Así pues, el olumen se ab e con una no able in es igación de C is ina
C uces Roldán, quien bucea en los A chi os Gaumon -Pa hé o eciendo
nue os da os y análisis sob e la elación en e lamenco y cine en los
inicios del siglo XX. Su con ibución nos da la opo unidad de bucea en
cómo se ue con igu ando el baile lamenco en aquel pe iodo y cómo ue
pe cibido po la di ec o a ancesa Alice Guy.
9
Que el lamenco no es un a e anquilosado y escle ó ico, lo demues-
a sob adamen e F ancisco Pe ujo Se ano al de ende la ele ancia que
aquél iene pa a po encia una imagen ex e io posi i a de España y, po
ende, pa a mejo a su desa ollo económico. En oques p o enien es de
los es udios de me cado, la comunicación social o la polí ica ayudan a
p oba que el lamenco cons i uye un elemen o e eb al a la ho a de
con ibui a la con igu ación de la imagen ex e na o de ma ca que Espa-
ña expo a ue a de sus on e as.
A con inuación, se encon a án dos capí ulos que se cen an en la,
insospechada po algunos, inculación en e ecnología compu acional
y lamenco. De es e modo, los au o es de «Un algo i mo e icien e pa a
es udia la simili ud melódica de los can es lamencos», Juan Ca los Rizo-
Massia y José Miguel Díaz-Báñez, p oponen un nue o p ocedimien o e i-
cien e que, basado en el bien conocido algo i mo DTW, pe mi e ealiza
disc iminación en e can es del g upo de las onás. El mé odo supone
aplica una es a egia combinada que ejecu a una simpli icación de la
melodía con an e io idad a la aplicación del p opio algo i mo DTW como
medida de simili ud. Po su lado, «Ca ac e ización au omá ica del can e
lamenco a pa i del análisis de g abaciones», de Nadine K ohe , Emilia
Gómez y Ra ael Ramí ez, e alúa la desc ipción au omá ica del can e la-
menco basándose en el análisis de g abaciones de audio. Demues an
que pa a el can e lamenco los modelos compu acionales basados en los
desc ip o es inhe en es a la in e p e ación son álidos pa a desc ibi las
ca ac e ís icas pa icula es de un can ao de e minado, a la ez que pa a
p edeci la pe cepción de simili ud melódica en e a ias in e p e acio-
nes del mismo can e.
Le siguen es a ículos de análisis musicológico: «Aspec os e olu i-
os de la gui a a lamenca en elación con el can e», de Inmaculada
Mo ales Peinado y José Miguel Díaz-Báñez, «In oducción a la apo a-
ción del iolín al lamenco», de Ana M.ª Go be Ma ínez y «T ansc ibi el
lamenco ¿pa a qué?», de Ra ael Hoces O ega.
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ios ac o es con e gie on en el despe a de la p ime a e apa de ilmes
co os y mudos. P ime o, un con ex o expe imen al que había enido su
p eceden e en la apa ición del sonido, po el que muchas g abaciones
si ie on pa a es a las po encialidades ecnológicas del celuloide. El
consumo escénico de la época suponía, po su pa e, una opo unidad
de negocio nada desp eciable. El cine se si ió de las a iedades pa a
egis a sus p ime os con enidos, y se a ecindó con ellas en el espacio
público del music-hall, los ea os, ea illos y ba acas.
Finalmen e, el cine se in e esó p on amen e po las explo aciones
geog á icas inculadas al colonialismo decimonónico, que se u a on de
obje i os e nog á icos. La cu iosidad po conoce cul u as dis in as, en lo
que de ipismo y o edad signi icaban, ue un obje o cen al del in e és
de las masas. Así se comp ueba en egis os p imigenios como la Sioux
Ghos Dance, g abada po William K.L. Dickson y William Heise pa a Tho-
mas Al a Edison en 1894, y en la cons an e ocación po las exposiciones
uni e sales o in e nacionales del pe iodo in e secula , exhibiciones de
mode nidad y p og eso en las que siemp e enían un hueco es igios de
p imi i ismo y adición. Como ejemplos, la Exposición Uni e sal de Pa ís
de 1900 y la Paname icana de Bu alo de 1901 han legado un pa imonio
ílmico excepcional.
En las p ime as películas de la his o ia oma on cue po ac obacias,
escenas co idianas, ci co o depo es, en e o as escenas admi ables,
so p enden es y audaces. La cu iosidad po es as a acciones ue com-
pa ida con la de escenas de danzas de di e en es zonas del mundo, oco
escópico de lo que –no sin ese as– podemos denomina «cine p imi-
i o»2. En ausencia de sonido sinc onizado, la imagen en mo imien o se
ponía al se icio de la écnica isual.
Fue así que los «bailes españoles» comenza on a ocupa o og amas
y die on luga a un conjun o de egis os que, incluso si en algún caso son
2 El «cine de a acciones» ha sido de inido po Gunning (1990) po su ca ác e exhibicio-
nis a y su p e e encia po ilusiones y e ec os. Ve Tom Gunning, «The Cinema o A ac ions:
Ea ly Film, I s Spec a o and he A an -Ga de», en Thomas Elsaesse , ed., Ea ly Cinema:
Space F ame Na a i e, London, B i ish Film Ins i u e, 1990, pp. 56-62.
17
ela i amen e conocidos, han sido sólo pa cialmen e es udiados. Es as
p ime as ilmaciones deno an el peso especí ico y la mi ada que, con el
es igo de aquellos p ime os cineas as, se compa ía ue a de nues o
país sob e la es é ica de «lo español», en ealidad una me onimia de
«lo andaluz». En 1894, las p ime as imágenes emeninas en mo imien o
son –no po casualidad– las de la baila ina alme iense «Ca menci a»,
que combinó los quieb os y se pen eos enidos po ca ac e ís icamen e
nacionales, las o mas bole as y las a lamencadas en sus exi osas ac ua-
ciones3. Ya en es a misma década es á documen ada la p oyección de la
cin a The Spanish Dance en la ciudad de Shangai4.
En el caso español, el kine oscopio de Edison se p esen ó en Mad id
en 1895, y el kine óg a o de We ne io po p ime a ez ie as andaluzas
un año más a de5. Pe o la his o ia había comenzado an es. Dos ocos,
no eame icano y eu opeo, p o agoniza on los o ígenes de una apues a
de ep esen ación que enía ba un ándose desde los 80.
En Es ados Unidos, las g abaciones a anca on en 1888. Ya en e 1889
y 1892, el asis en e de Edison William K.L. Dickson empezó a desa olla
la mayo ía de ensayos del kine óg a o y el kine oscopio, que se ían pa-
en ados y eng osa on la lis a de ingenios de la Edison Manu ac u ing
Company. Edison mejo ó undamen almen e los sis emas de imp esión,
y ya en 1890 comenzó a g aba de o ma expe imen al.
3 Aunque no es el momen o de desa olla el caso de es a baila ina, algunos ex os suponen
ace camien os de g an in e és, como Kiko Mo a, Ca menci a on he oad: Baile español y
aude ille en los Es ados Unidos de Amé ica (1889-1895) [h p://www.elumie e.ne /exclusi o_
web/ca menci a/ca menci a_on_ he_ oad.php] y «Ca men Dause Mo eno, p ime a musa del
cine es adounidense», Ze , ol. 19, 36 (2014), pp. 13-35; José Luis Na a o Ga cía, José Luis
y José Gela do, Ca menci a Dausse . Una bailao a alme iense, La Hid a de Le na Ediciones,
Alme ía, 2011 y James Ramí ez, Ca menci a, The Pea l o Se ille, New Yo k, P ess o he Law
and T ade P in ing Company, 2010. Kiko Mo a eseña una segunda oma de Ca menci a del
mismo día, descubie a po Vanessa Toulmin y Cha les Musse que se encuen a en el Na ional
Fai g ound A chi e de la Uni e sidad de She ield, aunque no es accesible online, como sí la
alojada en The Lib a y o Cong ess [h p://www.loc.go /i em/00694116].
4 Xiao Ziwuei y Yingjin Zhang, Enciclopedia o Chinese Film, Lond es, Rou ledge, 1998.
5 Pa a el caso andaluz, consul a Ca alina Pulido y Ra ael U e a, «Los o ígenes del cine-
ma óg a o en el su : Andalucía y Ex emadu a», An ig ama, 16 (2001), pp. 155-172.
18
En Eu opa, apa e de la denominada «Escuela de B igh on»6, los he -
manos Lumiè e habían pe eccionado los sis emas de p oyección –que ha-
b ía de implemen a más a de Edison– y pa en ado su ingenio. En 1895,
p oyec a ían an e el público la amosa cin a Salida de los ob e os de la
áb ica7. Con luye on en F ancia a ias emp esas de o ma p ác icamen e
coe ánea, desde el singula p oyec o de Méliès has a la Casa Pa hé (1896),
que inicialmen e compi ió con la emp esa Gaumon pa a usiona se, en
1927, como ge men del magno a chi o que es aho a obje o de análisis.
Nues o p opósi o es p esen a algunos de los esul ados de una
in es igación más amplia, El lamenco en o og amas, 1894-1910, que
a iende a unas p oducciones muy conc e as que se de u ie on en los
«bailes españoles» y las «danzas andaluzas»8. Más que cen a nos en el
deba e eó ico sob e el cine p imi i o, nos limi a emos a una de las uen-
es a chi ís icas undamen ales en es e iaje inicial: los A chi os Gau-
mon Pa hé, si uados en Sain -Ouen (F ancia) y accesibles p e io egis o
en la pla a o ma www.gaumon pa hé.com.
El p ime obje i o es lis a las películas localizadas has a el momen o en-
e la década de 1890 y los p ime os años del siglo XX en es os a chi os,
p esen a los da os básicos de cada ilm según indicado es clasi icados y
ealiza una o denación po g upos. El cue po cen al del ex o p esen a una
desc ipción de allada de las escenas calleje as de g upo de co e lamenco
ealizadas en G anada en 1905 po la di ec o a ancesa Alice Guy, pa a iden-
i ica elemen os es é icos y écnicos de la ejecución de los bailes.
6 Uno de los a í ices de la escuela b i ánica, el cineas a iaje o R. W. Paul, egis ó en
1896 Andalusian Dance median e la écnica del iloscopio y como una sucesión de imáge-
nes animadas. Se a a de un baile bole o de pa eja, ejecu ado po dos baila inas es idas
de homb e y muje [h ps://www.you ube.com/wa ch? =QbJw FT4ngo]. Visiona 2006 BFI
Video Publishing edi ion, R.W. Paul: The Collec ed Films 1895-1908 (1895-1908), black &
whi e, 147 minu es o al, BBFC Classi ica ion E.
7 [h p://www.you ube.com/wa ch? =4nj0 EO4Q6s] incluye los p ime os ilmes de los he -
manos Lumiè e del año 1895.
8 Aunque no es el momen o de p o undiza en el in enso deba e eó ico ace ca de la pe inen-
cia de e apas y pun os de ansición, se puede consul a la posición c í ica de And é Gaud eaul
en «F om “P imi i e Cinema” o “Kine-A ac og aphy”», en Wanda S au en, ed., The Cinema
o A ac ions Reloaded, Ams e dam, Ams e dam Uni e si y P ess, 2006, pp. 85-104.
19
Po azones de espacio, no desa olla emos las elaciones his ó icas
en e lamenco y cine, la ep esen ación de los gi anos en el cine de es e
pe iodo9, ni ampoco el deba e eó ico ace ca del signi icado de «lo an-
daluz», «lo español» y «lo lamenco» en es e pe iodo. Como e emos
más adelan e, una de las conclusiones que se ex ae del con enido de
es as ilmaciones es la on e a aún imp ecisa que, al menos en las pe -
o mances obje o del análisis de con enido, ca ac e iza los bailes de los
gi anos de la zamb a.
Hacia una p ime a clasi icación
Nues o abajo no es á exen o de limi aciones. Se a a en p ime
luga de una ap oximación seccional, un co e en la his o ia. Aún en su
elocuencia, los ollos ílmicos que han llegado has a noso os ienen un
ca ác e agmen a io, dispe so, escaso y has a excepcional, ob enido
desde una mi ada ex anje a acaso la e al. Y aun siendo muy des aca-
bles los que aquí analizamos, los egis os no han ansmi ido p ác ica-
men e nada de odo ese co pus in o ma i o pe dido que ep esen ó el
lamenco amilia , ín imo, es i o, «de uso», que sólo po e azos pode-
mos adi ina de ás de algunos de los o og amas hoy de uel os po la
his o ia. Como ampoco el lamenco del ca é can an e, indi idualizado
en exp esiones a ís icas ya en onces en p oceso de codi icación, o inclu-
so p ác icamen e concluidas.
Aunque es os p imi i os han de se as eados con ecuencia como
documen os dispe sos, escasamen e conse ados y poco accesibles en
a chi os his ó icos, el A chi o Gaumon Pa hé pe mi e un o denado ace -
9 Se pueden consul a al espec o, pa a el caso ancés, los abajos de Alain An onie o,
«Le Cinéma o ain… e bohémien. Du mue au débu du pa lan », É udes siganes, n. 3
(1985), pp. 9-20, «Les Tsiganes dans le cinéma. Essai ilmog aphique», É udes Tsiganes,
n. 3 (1985), pp. 37-45 y n. 4, pp. 41-51 y «Les Tsiganes dans le cinéma, de nie s ou s de
mani elle. Essai ilmog aphique (3)», E udes Tsiganes, n. 1 (1986), pp. 39-44. También
el ecien e a ículo de Nicole Gab iel, «La ep ésen a ion des Tsiganes dans le cinéma
ançais a an 1912», É udes Tsiganes, n. 47 (2011), pp. 40-54. Pa a el caso español, José
Ángel Ga ido, Mino ías en el cine. La e nia gi ana en la pan alla, Uni e sidad de Ba celona,
2003. Sin emba go, po lo común la bibliog a ía al uso se cen a en pe iodos pos e io es de
la p oducción cinema og á ica.
20
camien o a los egis os, digno de elogio10. A pa i de la a dua búsqueda
po echas, e ique as y palab as-cla e, hemos alcanzado unos p ime os
esul ados que pe mi en es ablece en e los ollos del pe iodo 1880-
1910 cinco concep os di e enciados en cuan o a los bailes «del país»:
1. Escenas de danza indi idual, 2. Tomas de g upo, 3. D ama izaciones,
4. Pa odias y 5. Películas de icción. Des acamos en neg i a y cu si a los
egis os que se án obje o especí icamen e de es a p esen ación:
Tabla 1: Fondos de «bailes españoles» en los a chi os Gaumon Pa hé
N. Tí ulo Re e encia Colección Fecha Du . 11 O os da os Localización
10 Ine i ablemen e, esul a indispensable pe ila lo que en ocasiones es una in o mación
equi ocada o una iden i icación con usa. En la in es igación más amplia, los ondos de
a chi o es udiados (The Lib a y o Cong ess, Fundación Lumiè e, Filmo eca Española, Bi-
blio eca Digi al Mundial…) se han acompañado de g abaciones suel as o agmen os de
documen os dispe sos de acceso digi al que puedan con ibui , al menos pa cialmen e, a
supe a los dé ici s de las colecciones a chi ís icas.
11 En minu os. Du ación del agmen o exac o de la e e encia.
Escenas indi iduales. Baila inas
1Danse espag-
nole pa la
Belle O e o
1896PDOC
00116
Casa Pa hé 1896 00.42 In é p e e:
La Bella
O e o
F ancia
2Danses espag-
noles
PERS O1 BIS
2592
Pa hé-Pe son-
nali és
1898? 00.28 In é p e e:
La Bella
O e o
Ope ado :
¿Felix Mes-
guish?
¿San
Pe e sbu go?
3 Danses Di e -
ses: Tango.
Fandango
VF 105 Pa hé (Pa hé
Documen ai e
PDOC)
1903 00.23
00.27
In é p e e
descono-
cida
¿F ancia?
4 Danse du oile.
La T iane a
1910GHIDOC
00847
Ghilbe 1910
ci ca
02.01 ¿F ancia?
21
Escenas de g upo
5Espagne.
Moeu s anda-
louses
0000GR
10019
Sé ie Rouge 1905 01.01 In é p e es
desconocidas
Sin da os
Se illa
6Tango 1905GFIC
00005
Gaumon
Fic ion
(También en
2008GDVD
00001, 2008 Gau-
mon : Le Cinéma
p emie , Vol. I)
1905 01.46 Di ec o a:
¿Alice Guy?
Colo eado
manual
Se illa, Casa
de Pila os
7 La malaguena
(sic) y el o e o
1905GFIC
00006
02.00
8Espagne: Se i-
lle Ma enga o.
Danse gi ane
0000GR
10047
Documen ai e
Gaumon
(Se ie Rouge)
01.36 In e p e es:
¿Zamb a la
Capi ana?
Di ec o a :
Alice Guy
Ope ado :
Ana ole Thi-
be ille
G anada,
Calle Jesús,
Albaicín
9Espagne:
G anada.Dan-
ses gi anes.
Sé illane
0000GR
1053
01.20
01.31
02.08
10 Alhamb a
de G enade
(Espagne)
AL B4 29 Ac uali éPa hé
(Alexand e)
An .
1910
00.26 In é p e es
desconocidas
Sin da os
G anada. La
Alhamb a
22
D ama izaciones, pan omimas y icción
11 El Cid 1900PCT
00019
Gaumon -
Pa hé
Phono Cinéma
Théâ e
1900 01.56 In é p e es;
Ca lo a Zam-
belli, Michel
Vasquez
Phono
Cinema
Téâ e, Pa ís
12 Te psicho e
(Saha e , le
bolé o)
1900PCT
00024
02.19 In é p e es:
Ch is ine Ke
y y M. Achille
Viscusi
Balle Mme.
Saha e
Pa odias
13 Li le Tich, pa-
odie de danse
espagnole
0000GPRIM
00015
Gaumon
(P imi i s)
1907 01.30 In é p e e:
Li le Tich
¿Folies
Be gè e,
Pa ís?
14 Danse Époque
1910
0000GB
00951BOB 2
Ac uali é
Gaumon
1910 02.15 In é p e e:
Ma ghe i e
“Elgé”
Ficción
15 Le dese eu 1906CFPFIC
00015
(Boi es Ve es)
Fic ionPa hé
Fic ion
1906 00.12 SCE: And é
Heuze
Sin da os
16 Sang espagnol 1908CN-
CPFIC 00086
Fic ion
Pa hé Fic ion
1908 03.10 [h ps://www.
you ube.com/
ch? = 3 XEB8g0S8].
Sin da os
17 Clai de lune
espagnol
1909GFIC
00033
Fic ion
Pa hé Fic ion
Copia de
o iginal
almacenado
en The Lib a y
o Cong ess
1909 04.00 In é p e es: sin
da os
Di ec o es:
É ienne
A naud, Émile
Cohl
F ancia
18 Le cha me des
leu s
1910CN-
CPFIC 00039
Fic ion
Pa hé Fic ion
1910 07.26 In é p e e:
S acia Napie -
kowska
Di ec o : Gas-
on Velle
Fuen e: elabo ación p opia (acceso 01/12/2014).
23
Se han incluido en la abla sólo aquellos egis os cuyo isionado
es posible, sal o Sang espagnol, que se encuen a a disposición en la
ed y no en los A chi os Gaumon Pa hé. La base de da os incluye am-
bién o os como Cou se de au eaux. Danseuses espagnoles (1900), e .
0000GB 00649, Balle Espagnol (1903), e . 1903CNCPFIC 00021, Danses
Andalouses (1907), e . 1907CFPFIC 00041 y El Ba be o de Se illa (1910),
e . 1910CFPFIC 00070, que deben con ene escenas de baile. La pelí-
cula de 1906 L’An e de la so ciè e ( e . 1906PFIC 00013 B) incluye en su
minu o 3.16 a una gi ana a la usanza española dando una uel a. Vie de
gi ans, de 1908 ( e . 1908 10), p esen a en sus segundos inales unas es-
cenas de e ia con el baile de es pa ejas emeninas es idas de blanco
acompañadas de una pequeña o ques a, sin que sea posible de e mina
ielmen e el es ilo de danza dada su co a du ación.
Danzas gi anas y danzas españolas. Escenas mudas de g upo
Si bien el cinema óg a o ecogió escenas indi iduales de baila inas
al es ilo español y géne os como la d ama ización, la pan omima o la
icción, nos cen a emos en escenas colec i as de ono e nog á ico que
se ían ambién a las aspi aciones de consumo de las salas de p oyec-
ción y a los in e esados públicos del oda ía eme gen e sép imo a e.
Las hemos denominado «escenas de g upo», una ca ego ía gene al
que eco e o os ejemplos de cinema og a ía p imi i a. Es indispensa-
ble eco da aquí las doce cin as de Danses espagnoles de co e bole o,
g abadas pa a la i ma Lumiè e en el Cenado de la Alcoba de los ja dines
de los Reales Alcáza es de Se illa en ab il de 189812, Danse espagnole de
la e ia Se illanos (sic) y Danse espagnole de la e ia cuad o lamenco,
ambién p oducción de los he manos Lumiè e y que ecogen el cuad o
del Maes o O e o en la Exposición In e nacional de 1900 en Pa ís, y las
Danzas gi anas en la Exposición Paname icana (Bu alo, EEUU), un docu-
men o impagable de 1901 sob e una oupe aná quica de gi anas es i-
12 Es as ilmaciones han sido es udiadas ecien emen e po F ancisco G iñán en Las es-
aciones pe didas del cine mudo en Málaga, Málaga Cinema, Tex os de cine, Dipu ación de
Málaga, 2009, pp. 25-35. Lamen ablemen e, y a pesa de su es au ación en la Filmo eca
Española, no es án disponibles pa a el isionado online.
24
das de o ma cos umb is a, del que hemos enido ocasión de ocupa nos
en o o o o13.
En conc e o, en el A chi o Gaumon Pa hé, hay películas mudas con
escenas de bailes españoles que encuad an o ales de g upo y es án
pa icipadas de homb es y muje es o muje es solas. Rodadas en Anda-
lucía, en F ancia, EEUU, al ez Rusia, ue on g abadas en el ea o, en
ex e io es, ienen un ca ác e expe imen al, es imonial, na a i o o de
a acciones. Su es é ica es a iada: es ilizada, na u alis a, espondiendo
con mayo o meno impos ación al modelo lamenco o pa a- lamenco
del momen o, o bien al esquema bole o o de a oma «nacional».
Va ias de es as películas son a ibuidas a Alice Guy, cuya ob a es am-
plia y es á muy bien conse ada en los A chi os Gaumon Pa hé. F en e a
los es udios, ea os y music-halls que unciona on como ondo ambien-
al de o as de sus películas, o su in e és po los co ome ajes de icción,
nos in e esa de ene nos en las g abaciones g anadinas de 1905, en algu-
nos casos gene osamen e di undidas en ed, en o os poco conocidas14.
Pe o an es, es p eciso un b e e esbozo de la igu a de Guy, que me ece
una a ención especial po su capacidad pa a c ea emp esa y escuela y
su ca ác e pione o: aplicó el sis ema c onophone a sus películas, sinc o-
nizando sonido e imagen, y di o ció las igu as de di ec o y ope ado .
Los ilmes sob e danzas g abados en Andalucía son au én icas joyas
cinema og á icas y uen es impagables pa a la his o iog a ía del lamen-
co. Guy iajó a España en 1905 con su ope ado , Ana ole Thibe ille, pa-
ece que en e oc ub e y no iemb e. Después de Ba celona y Mad id,
isi ó Andalucía y p opo cionó algunas deliciosas imágenes de Có doba,
Se illa y G anada, pasando ambién po Algeci as y Gib al a 15. El obje i-
13 Localizados espec i amen e en
[h p://collec ions. o umdesimages. /CogniTellUI/ aces/de ails.xh ml?id=VDP13353],
[h p://collec ions. o umdesimages. /CogniTellUI/ aces/de ails.xh ml?id=VDP13353] y
[h p://www.loc.go /i em/00694361].
14 Ve Espagne, donde se sin e izan algunas de las apo aciones de es os ilmes p imi i os
(2008, e . GDOC 00001), y, a modo de esumen, Gaumon , Le cinéma p emie , ol. I: Alice
Guy (2008, e . 2008GDVD 00001).
15 Se pueden consul a los de alles de su iaje an o en el ex o ci ado de G iñán (2009)
25
o de Alice Guy no ue sólo a ís ico o écnico, sino, como bien ae G i-
ñán, «g aba un sou eni cinema og á ico que cap a a el ópico andaluz
y au ino como seña de iden idad de la cul u a española»16. La ocación
de hace a ac i as es as p ime as mues as de celuloide, que se insc i-
bían en los ca álogos de las casas come ciales o se hacían acompaña de
lib e os, se hace palma ia en la ac u a y selección misma de los emas
ípicos, así como en de alles de pos p oducción como el colo eado.
Los documen os de au o ía de Alice Guy según la in o mación eco-
gida en los A chi os Gaumon Pa hé son, en p incipio, es as cua o e e-
encias: 1.- Tango, 2.- La malaguena (sic) y el o e o, 3.- Espagne: Se ille,
y 4.- Espagne: G anada. Ello, apa e de o os dos ilmes del pe iodo en
los que, aunque agmen a iamen e, apa ecen bailes andaluces y que
pod ían a ibui se a la di ec o a:
- Alhamb a de G enade (Espagne), al ez el núme o 1379 del ca álogo
de la casa de 1906 que se de alla más abajo G enade. L’Alhamb a (la cou
des lions). Rep esen a un g upo de muje es con man illas blancas que, o-
cando cas añuelas, se mue en al unísono en una oscilación más bien insulsa,
además de una can an e a a iada con man illa neg a.
- Espagne. Moeu s andalouses incluye un g upo de muchachas es idas
a la moda, con cas añuelas en las manos. Dos ocao es de gui a a las acom-
pañan en un ba ido de g upo, al que sigue una escena e bene a de balcón,
po se illanas.
Los bailes odados po Alice Guy en Andalucía con ienen dos apues-
as escénicas bien dis in as: cuad os lamencos-bole os (¿ ue on algunos
de ellos ealmen e di igidos po Guy?) y, haciendo uso de una cie a li-
cencia, las que denomina emos «escenas calleje as». Se a a de g aba-
ciones muy co as, incluso apenas agmen os incomple os o secciones
de mo imien os, películas mudas de un abajo sob e el e eno que
compa en escena ios de campo al ai e lib e.
como en los abajos de Víc o Bachy, Alice Guy Blache: La p emiè e emme cineas e
du monde, Pe pignan, Ins i u Jean Vigo, 1993 y Alison McMahan Following Alice Guy’s
oo s eps in Spain: Se ille [h p://www.aliceguyblache.com/news/2010/ma / ollowing-alice-
guy%E2%80%99s- oo s eps-spain]
16 Ci ., p. 55.
32
Se a a de un plano gene al en el que al ondo, si uados en ila en
una pa ed encalada, algo de e io ada y con dos pue as en los ex emos,
apa ecen nue e igu an es de ez oscu a. A la izquie da se encuad an
dos muje es gi anas. Una niña, a a iada de co a aldilla, se si úa en e
ambas. Dos homb es y un niño pequeño sen ado en el cen o ocupan
una supe icie más ele ada. El de la izquie da oca las palmas; el de la
de echa, con somb e o de ala ancha, la gui a a. En un e ce sec o del
g upo, dos gi anas más, es idas con alda la ga de olan es ado nados
y man oncillo, ambién ocan las palmas. Ocupa el ex emo de echo del
g upo un pe sonaje es ido con capa y somb e o.
La icha de egis o de ine la g abación como sigue: «Una pa eja con
indumen a ia adicional gi ana baila. Unas muje es ocan las palmas,
un homb e oca la gui a a. Especie de Flamenco. Se illana. Espec ácu-
lo de calle».
Pe o el ilme es mucho más. E iden emen e, se a a de una eunión
es e a. Los bailes pod ían se unos angos, aunque ambién nos ecue -
dan, po cie as llamadas y cie es, las bule ías. Es no o ia la di e encia
en ejecución en e la muje –la misma igu an e que pe manece sen ada
en o o egis o calleje o de Guy en G anada y que baila en soli a io en
el segundo–, mucho menos elabo ada y g aciosa, y el bailao . Un enju o
y eco ado in é p e e, es ido con aje neg o y camisa blanca y ocado
con un somb e o de ala ancha, que ealiza un baile «co o» admi able,
jugando con la cade a, el ecogido de chaque illa y somb e o, la lexión
de pie nas y el ai én en odas di ecciones.
Exen o de p o esionalidad, el núme o consis e en ma cajes (con amos
has a diez) con a iaciones, colocación on al de la pa eja, alejamien os
y encuen os, y co os y ecu en es paseos ci cula es. Los ma cajes e-
meninos son básicos, aun con amplios b aceos, y las manos ca ecen de
a abesco. Los mo imien os de cade a se ap ecian menos en la muje ,
dada la ampli ud de la la ga alda, con dos g andes olan es al hilo has a
el suelo ema ados con ado nos geomé icos. Comple an la indumen a-
33
ia un man oncillo al pecho, un cue po e minado en mangas de a ol al
codo, ambién ado nadas de ema e, y un delan al oscu o.
Ma enga o p incipia con una salida de la muje , que se si úa a la iz-
quie da del encuad e, enca ada con el bailao . La posición de pa eja,
en e a en e, se man end á p ác icamen e en odos los ma cajes, si
bien él y ella an mudando al e na i amen e su ubicación (de echa e
izquie da de la imagen) al ce a se las llamadas.
La ejecución es la p opia de una ies a lamenca, con bailes que de-
bie on ansmi i se de gene ación en gene ación, mimé icamen e. T as
el a anque de la bailao a, que se si úa son iendo a la izquie da con un
amplio b aceo, su acompañan e apa ece den o del encuad e con unos
co os pasos y las pie nas lexionadas, b azos delan e os y pi os en las
manos. Como ha á a lo la go de oda la in e p e ación, ma ca el eje cicio
de b azos a la al u a del homb o. Ella lo hace mo iendo el o so. T as un
encuen o ci cula , ambos uel en a ma ca , en es e caso con la bailao a
agachada. Se suceden unas palmadas, un sal o y de nue o una epues a
con mo imien os de cade a, él lanzando la pie na a la de echa, la la-
menca aga ándose con la izquie da la alda y con la de echa el delan al.
Su mo imien o se localiza en o no a la igu a del bailao .
Nue o ma caje, palma, sal o, y la mudanza uel e a si ua la cade a
masculina delan e y el b azo de la bailao a en al o, mien as ealizan, de
nue o, el encuen o ci cula . Cua o pasos ús icos de ma ala aña po
pa e de la muje , a sus cos ados, o a palmada, y uel a a la ci cula idad.
Ella, omando su alda y mo iendo la cade a. Él, ce ando su cue po so-
b e ella, oca las palmas en al o al compás de la música, de pe il, has a
si ua se de nue o a la de echa del cuad o.
Aho a, pa a la palmada de llamada, el bailao gi ano se desplaza en
un ápido mo imien o hacia la de echa, y pa ece pe segui a la bailao a,
con un ai én de a ás adelan e. Vuel e la muje a la de echa del encua-
d e, y se p oduce un nue o ma caje. Enca ados, él pa ece descoyun a
34
la cade a a la izquie da, con un acuneo que nos ecue da los angos del
Ti i de T iana. Ma caje de nue o, llamada con palmada, sal o, y o a ez
el mo imien o en edondo en e a en e, ocupando apenas una peque-
ña supe icie, con cimb eos de cade a y –en el caso del bailao – alzando
una de las manos pa a ema a con unos palillos gi anos.
Vuel e el ma caje. El bailao se si úa a la de echa, y –pa a el sal o– se
saca la manga izquie da de la chaque a y odea a la gi ana, que uel e
a ocupa la zona de echa después de un ápido mo imien o. Aho a se
ma ca mudando el si io, y a anza con la mano en el somb e o, len a-
men e y componiendo la igu a. Pa a la siguien e llamada, o o ápido y
espasmódico desplazamien o y un sal o adelan e del bailao , que uel e
a ealiza en eco ados y e iginosos mo imien os con los pies.
La gi ana, aho a a la de echa, ecoge la ma ala aña, y el desplazamien-
o ce ado se ema a con unas palmas del bailao , que uel e a ocupa el
la e al de echo del encuad e. T as el ma caje y el sal o, se aga a la cha-
que a, y menea la mano de echa, le an ada y abie a. Úl imas palmada y
llamada, y mien as uno en e a o o se mue en en cí culo, él ase su som-
b e o con la mano de echa y su chaque a con la izquie da, y ella le an a y
agi a su delan al en o no. T as un ma caje, la g abación se co a.
Danses gi anes. Sé illane
Es á disponible en los A chi os Gaumon Pa hé un segundo ollo del
iaje de Alice Guy a España, que bajo la denominación Espagne. G a-
nade, cons i uye o a ob a undamen al de los egis os al ai e lib e de
la di ec o a. Se a a de la di undida g abación a la que nos e e íamos
como p ueba de con as e23. La e e encia debe co esponde se de algún
modo con Danses Gi anes que apa ece en el ca álogo de 1906 (g aba-
ción de 1905), pues incluye la denominación «Se illana» que apa ece en
el ilme de la se ie. La e e encia comple a es un ollo la go —07.44 mi-
nu os— que incluye a ias pa es muy in e esan es: un baile in an il po
23 Ve no a 22.
35
aleg ías (¿), is as de G anada, un baile de palillos emenino, una pano-
ámica de la ciudad, y un baile po se illanas (¿) ejecu ado po dos niñas.
Sepa a emos la desc ipción de los es bailes lamencos que con iene.
Ya sabemos que Alice Guy mon ó es as ilmaciones sin guión p e io.
Apa en an se apun es de campo –salen y en an pe sonajes, o un pe o,
de la escena, sin con ol– aunque el pac o p e io, la e ibución o incluso
la música p eg abada ponen lími es al na u alismo es ic o. Ya hemos e-
señado en o o ex o24 que es os co es de «danzas gi anas» se ins alan,
bien que en su a i icio, en el en o no del b once: una eunión p i ada
con pequeños, muje es y un gui a is a dispues os co eicamen e, a a ia-
dos con indumen a ia al uso en una calleja emped ada, sob e la que dos
niñas y una muje adul a ejecu an sus bailes lamencos y de cas añuelas.
Aunque hay quien hace co esponde el g upo con la zamb a de la Capi-
ana, no podemos con i ma la iden idad amilia de los igu an es.
1.
La icha de los A chi os Gaumon Pa hé comienza la desc ipción del
ollo como «Pano ama de la Alhamb a (Al Hamb a)», pa a con inua con
el desc ip i o: «Un gui a is a, dos gi anas que ocan las palmas a com-
pás ( apen des mains en y hme) y una niña cubie a con un somb e o
baila en el cen o. Indumen a ias gi anas, aldas, lo es en los cabellos.
Bailes y e e encias di e en es. Un bebé juega con unas cas añuelas». Se
e ie e al p ime baile gi ano de en e las es secciones de danzas que
incluye el egis o.
E ec i amen e, as la is a de la Alhamb a, el co e –de 01.20 minu-
os– comienza con el baile de la niña que epe i á la e ce a sección de
es e me aje. Vis e alda co a ado nada con cin as y olan e, una g uesa
enagua que e olo ea en cada uel a, y calza alpa ga as blancas en pleno
in ie no, con espesas medias neg as. Se acompaña de man oncillo co o
y delan al, y su pelo es á ado nado con lo es.
24 C is ina C uces Roldán, «Cons uc os audio isuales sob e el lamenco. La pe spec i a an opo-
lógica y la ep esen ación del i ual», Re is a Comunicación, n. 10, ol. 1, año 2012, pp. 479-503.
36
Abo da la ejecución odeada po un g upo que se concen a ci cu-
la men e en o no a ella: a ias muje es sen adas –en la zona izquie da,
co adas en el plano–, un gui a is a, un niño que oca las palmas, y al-
gún igu an e más en el ondo, con undido con el ejado y los mu os de
una casa que encuad a la escena. El hecho de que pa a es a ilmación no
se usen palillos ni po las acompañan es ni po la bailao a nos ace ca al
ono lamenco, que po es uc u a co eog á ica y cohe encia his ó ica
nos hace sospecha unas aleg ías. Es ilo que pa ece can ado, a eno de
lo que es imonian las imágenes de la igu an e que es á jun o al gui a-
is a, que en añadidu a oca las palmas, bailó en Ma enga o y se á la
p o agonis a del núme o siguien e.
El desa ollo de la exposición es p o ocola io. A lo la go de odo el
baile, los mo imien os de la igu a an desc ibiendo los se pen eos ca-
ac e ís icos. Como suele p oduci se en es e ipo de ilmes, la secuencia
encadena ma cajes y a iaciones sin solución de con inuidad.
La niña sale desc ibiendo un paseo ci cula ocándose el somb e o con
la mano de echa, y con inúa la p esen ación con un ag adable mo imien-
o de cade as de a ás adelan e, ya en el cen o del pequeño espacio y
a iculando su mano de echa. A con inuación, uel e a ealiza o o pa-
seo ci cula , es a ez omándose la alda al cos ado y dejando la enagua
ase a. Inclina la cabeza g aciosamen e y lanza las pie nas en un c uce
delan e o. De uel a al cen o, comienzan los ma cajes con b aceos, p i-
me o uno al o –apenas «señala », con una uel a en el medio de su desa-
ollo– y más a de, después de una uel a in e sa de pecho y casi a as de
suelo, un b aceo más comple o con o ación de ue a aden o.
T as un a isbo de « i abuzón», se inicia o o eco ido cu o con el
cue po inclinado y amplios b aceos de den o a ue a. T as de ene se en
el cen o, se p oduce un en ec uzamien o de pie nas con un sal o, una
especie de llamada, y de inmedia o se desc ibe un cí culo con mo imien-
o de cade as, con un paso de pie c uzado.
37
Después de un gi o comple o y e olo eo de enaguas con el pie de e-
cho a iba y en plan a, se p oduce un mo imien o la e al de cade as con
pie a iba ans e sal. Con inúan dos ma cajes con b aceo señalado y
comple o, y un nue o sal o con pie nas c uzadas, pa a ol e a desc ibi
el conocido cí culo, es a ez lle ando la cabeza con ga bo a izquie da y
de echa y ocándose el somb e o a compás, epe idamen e.
Se suceden o o paseo en edondo y un mo imien o de muñecas ape-
nas insinuado en la mano de echa, la pa ada en ac i ud y el paseíllo o
silencio. Las campanas se hacen manos en ja a a la cade a, cogiendo la
alda y el pie izquie do en sos enido. La chiquilla ab e un b aceo comple o
has a la quin a, y comienzan unos muy g aciosos golpes en la odilla de e-
cha, que queda doblada con la pie na le an ada y el pie en diagonal. Los
golpes se epi en y se lle an a la pun a de la alpa ga a. La igu a adop a
aho a una posición oblicua, con la ca a mi ando al en e. La niña se lle a
las manos a la quin a la e al pa a simula a ios golpes de palillos, y le an-
a a la ez la pie na izquie da en odazán, sin dobla las pun as.
Es en onces cuando apa ecen dos momen os p opios de la escuela
g anadina, que no se dan en las aleg ías hoy no malizadas. Nos e e i-
mos a las bajadas –más que caídas– del cue po al suelo, de odillas, con
los b azos c uzados po delan e a la al u a de la ba billa. Cuando la niña
se inco po a, uel en a p oduci se el paseo ci cula y el ma caje. A pa i
del sal o, se epi e básicamen e la exposición inco po ando un odazán
con la pie na izquie da. Has a al pun o la ejecución es idén ica, que en
un p ime isionado pensamos que se habían duplicado los o og amas.
Analizados a en amen e, comp obamos el e o de nues a sospecha,
pues hay nue os mo imien os como un descenso del cue po ocándose
el somb e o. La bailao a indica ges ualmen e al g upo, mi ando hacia
a ás, que iene un segundo momen o de silencio donde se epi en las
mismas e oluciones, as el cual esul an muy is osos los golpes al é-
mu , con la pie na de echa le an ada y un os o son ien e, encan ado .
Rasgos genuinos del lamenco oman cue po en la soca ona exposi-
ción: igu a in o e ida, búsqueda de la g a edad, mo imien os pél i-
38
cos, paseíllos, b aceos desde la quin a y en oposición… Sin emba go, las
manos no es án aún den o de la es é ica del a abesco, y se man ienen
ce adas, sin g acia, o más comúnmen e los dedos an en pi os. No se
ejecu an escobillas, aunque se espe a el silencio de la co eog a ía clási-
ca po aleg ías.
2.
T as es e p ime baile, el ex o de la icha incluye en su esumen des-
c ip i o: «Pano ama de G anada. Vis a de la Alhamb a. Casas y ejados
de la ciudad y de la mon aña, Sie a Ne ada». El núme o TC: 01 07 37 20
queda como «Danza gi ana. Desc ip i o: una muje baila una se illana al
cen o, odeada de muje es, un homb e oca la gui a a, los niños hacen
i mo con las manos. La baila ina lle a aldas y lo es en los cabellos, y se
si e de cas añuelas».
La desc ipción nos conduce, pues, al mo i o de la se illana. Así pa-
ece de la e olución de pasos y mudanzas, eso sí bailadas po una sola
in é p e e. Se a a de la igu an e que an es pa ecía can a jun o al gui-
a is a, y que ue p o agonis a de la an e io bobina Ma enga o, con lo
que no epe i emos la desc ipción de indumen a ia.
El me aje de la pieza ocupa 01.31 minu os. Los mo imien os, la ex-
p esión de la ca a, los b aceos y o mas son muy simila es a los de Ma-
enga o, si bien en es a ocasión, en ausencia de pa eja, la bailao a mi a al
en e y sus i uye las ce adas e insípidas manos an e io es po el oque
de palillos con cin as. No exis en los gi os y quieb os de las aleg ías ni la
g acia de los angos, sino paseos más len os y simulaciones de pasadas,
ealizadas de o ma indi idual. Los b azos se man ienen bajos y abie os
p ác icamen e odo el iempo, sin o aciones sal o pa a encon a se í-
midamen e en el cen o, y baja los en el momen o de la ma ala aña.
Lo que sí hallamos en un momen o cen al es una llamada clásica,
an o de b azos como de pies. La llamada incluye un mo imien o de
homb os y con inúa con un paseo ci cula , un desplazamien o más len o
39
con sua e inclinación de homb os hacia a ás, sin alcanza el camb é, y
cie o ai én de cade as, que uel e de inmedia o al ma caje y las pasa-
das. El cie e del a ance de las llamadas se ealiza ya con pie adelan ado
lamenco. Se diseña pues un pequeño p o ocolo que se i á de plan illa
al es o del me aje, donde se epi e la llamada, p ác icamen e idén ica,
has a dos eces más, y iplica la conca enación de mudanzas en el o al
del ilme. La bailao a cie a con un b azo en quin a y el o o a la cin u a,
muy lamenco y con pie adelan ado, y has a alcanza a hace un pequeño
ges o de saludo escénico an es de e i a se.
El co e e idencia dos conclusiones p incipales pa a es e momen o
his ó ico del lamenco: que las écnicas de in e p e ación en el baile se
ubicaban en un e i o io ecléc ico en e las o mas abole adas de ono
popula y las que hoy econoce íamos como lamencas, y que, en su
desa ollo, se a a oda ía de epe o ios muy limi ados y epe i i os,
como hemos is o ambién pa a las aleg ías.
3.
La icha del egis o en el A chi o con inúa con TC: 01 09 08 10, Sie a
Ne ada, que desc ibe a «Una muje y unos niños sob e un mi ado . Pa-
no ámica de la mon aña». De hecho, se a a de Alice Guy y el Mi ado
de San Nicolás. A con inuación, TC: 01 11 21 02, Danza gi ana. Se illa-
na: «Dos niñas muy jó enes bailan. Las muje es las odean, ocando las
cas añuelas. Un homb e oca la gui a a. Gi anos. Bailes y cos umb es
adicionales, TC: 01 12 19 06. (Mas e 6004)». Nos encon amos en el
e ce o de los bailes que componen es e Espagne: G enade. Un juego
algo lib e po se illanas, que debió da nomb e al í ulo o iginal.
El agmen o ocupa 02.08 minu os, el más la go de odos los egis a-
dos en bailes de G anada. Consis e en la ejecución de un baile de pa eja
po dos niñas pequeñas, de en e seis y diez años. Las odea una pa e
del g upo de las g abaciones an e io es, aho a educido a dos muje es
de pie (una de las cuales oca los palillos), el mismo gui a is a, un niño
es ido ambién de neg o, es muje es sen adas ocando los palillos
(una de ellas ue a de plano en la zona izquie da del encuad e), y la mis-
40
ma chiquilla que se sen aba en su silli a, aho a de pie, que desapa ece en
algún momen o po la zona de echa del plano.
Las dos danzan es –la mayo , la p ime a in é p e e po aleg ías–, is-
en de o ma simila . La más pequeña suele queda al e na i amen e
ue a de plano, ocul a en la zona izquie da del encuad e como conse-
cuencia de las pasadas que se suceden y de los ca eos p opios del baile,
que e ec i amen e pa ece una se illana. Se in e p e a en andas, econo-
ciéndose un o al de es «bien pa aos», el segundo de ellos de muy poca
du ación, y es secuencias. La segunda se illana posiblemen e ue a un
encadenamien o de dos, pues su du ación es mani ies amen e mayo y
se ad ie e la mezcla de a ios pasos.
Las niñas hacen uso de palillos con cin as de colo es, en cuyo oque se
ad ie en an o ca e illas como golpes y pos iceos, al modo adicional.
La oma, exen a de p o esionalidad, huele menos lamenca y se ace -
ca a o mas popula es abole adas p oducidas y ep oducidas sin ape-
nas a iaciones pe sonales. No exis e en absolu o a án de solemniza ,
de eng andece . No se ex ienden las pun as en las posiciones de pies,
en pa icula en el paseíllo, que ca ece de los cuidados sos enidos de la
se illana a ís ica. Los b azos se man ienen bas an e bajos, a la al u a del
homb o excep o pa a algunas o aciones de a ás adelan e, po ue a, a
g an elocidad y sin aspi aciones a ís icas. Los pasos son idén icos, au-
oma izados, nada espon áneos y sin g andes di e encias in e p e a i as,
aunque la mayo de las niñas goza de una no able capacidad exp esi a y
apa ece son iendo como en las aleg ías. Tu ela y o ien a a la meno , que
la mi a a en amen e pa a no come e e o es.
La ejecución consis e, básicamen e, en la sucesión de paseos de
a anque de se illanas, ca eos, pasadas, pasos y mudanzas ca ac e ís-
icos, an o de las andas hoy enidas po popula es, como de las bole-
as. Se econocen los llamados «sale i os», pas de bu e , pies c uzados y
ma ala añas algo oscos. Apenas se hace uso de las pun illas. En el baile
se suceden c uces, pasadas, uel as y medias uel as, quedando las bai-
41
la inas de cos ado en ac i ud. Las pasadas se hacen en gene al po den-
o, aunque ambién son on ales, de al o ma que las dos in é p e es
asoman de ca a a la cáma a. Los b azos en ja a, los enzados y sal i os
bole os, los cue pos agachados, la combinación de golpes y pos iceos en
las pasadas, las uel as en ca eo y los con inuos encuen os y dis ancia-
mien os de las dos gi anillas imp egnan de g acia y sale o el baile.
Conclusiones
El eco ido a a és de los a chi os seleccionados pa a es e aba-
jo demues a que, ya desde los inicios del cine, el in e és po mos a
«lo español» ocupó emp esas pione as. Los da os nos pe mi en e i ica
que es as piezas, aun de o ma impe ec a, adquie en cie o ono e no-
g á ico. Son el es imonio de mane as de hace en onces conside adas
«exó icas», esiduos de un pasado y una adición ensalzados du an e
el siglo XIX como icono de au en icidad de los pueblos, sin llega a las
de o maciones es e eo ipadas que expe imen a ían los gi anos en las
p ime as películas mudas de icción25.
En su p imi i ismo, se a a de g abaciones de una sola oma, gene-
almen e sin co es y no edi adas, que no eniegan de los e o es de eje-
cución de los in é p e es, dadas las limi aciones de la pos p oducción. Se
egis an a a és de planos ijos, a eces con pequeños desplazamien os
de en oque y encuad e. La ausencia de un p o ocolo no malizado de ilma-
ción hace que los inales sean cambian es: a eces se ema an los bailes,
en o os casos se in e umpen, se incluyen o no los saludos disc ecional-
men e. La ape u a es mínima, su icien e pa a una escena cen al siemp e
de pequeño o ma o, con lo que ecuen emen e los ac o es se salen del
encuad e, uel en a en a o la igu a se co a. O a ca ac e ís ica de es as
omas de campo es la ausencia de in e és po iden i ica a los igu an es,
quienes apa ecen in e cambiando papeles en las dis in as escenas.
25 Consul a los abajos ya ci ados de An onie o y Gab iel, quien concluye que el gi ano
“ unciona como un signo que emi e a una ambigüedad undamen al en e el p incipio del
place (la belleza, las ac i idades del homo ludens) y lo p ohibido ligado a la ansg esión”
(Gab iel, 2011, p. 54, nues a aducción).
48
Be na d Miège (1998: 53), «es e educcionismo del espacio público a
su componen e polí ico debe se some ido a c í ica […] la complejidad
del uncionamien o de las sociedades democ á icas ha de e minado un
p oceso de c ecien e complejidad y una di e si icación de las unciones
que ese espacio cumple». Hay emas elacionados con acon ecimien os
cul u ales, sociales, depo i os, e c., que compi en en la es e a pública,
que son de in e és pa a los medios, po que en an en el ci cui o de p e-
dilecciones de los públicos y, desde una pe spec i a ma e ialis a, en sus
hábi os de consumo.
En es e con ex o de cambios acele ados y ac o es en compe encia,
ecu i a a inidades colec i as, a elemen os de iden idad, aunque sea
desde lo concep ual y lo esquemá ico, esul a imp escindible pa a cin-
cela esas di e encias que suponen ganancias compe i i as, que gene an
pe cepciones posi i as y que son capaces de mejo a la imagen de noso-
os que p oyec amos hacia el ex e io . Imposible cons ui la ma ca de
un país sin cons ui an es el país, pe o in iable es ambién que ean lo
mejo de noso os si somos incapaces de mos a lo. En es a delicada en-
c ucijada se mue e el diseño o icial de las iden idades ep esen a i as.
Un p oceso que es á sopo ado po es «d»: de inición (a gumen os,
ideas, con enidos e imágenes que azonan la di e encia), diseño (con-
cep ualización y plasmación men al- isual en los dis in os o ma os y so-
po es) y di usión (canalización de mensajes a a és de odos los medios
posibles: adicionales y nue os).
E imológicamen e, ma ca es pone nomb e, sella , es ablece un
apela i o especí ico, bau iza . Sin emba go, es a unción p imi i a de ca-
ác e lingüís ico se ca ga luego po el uso de signi icaciones adiciona-
les, de conno aciones sociales, de alo es que ascienden la ísica del
signi ican e e inundan de simbolismo el signi icado. Como asegu a Joan
Cos a, «ma ca no es sólo es ampa , sella un signo sob e un p oduc o.
Es ambién un ac o de bau ismo. La ma ca empieza po el nomb e: es
signo e bal […] Si e pa a nomb a , pa a e e i se al p oduc o a a és
de la ma ca» (Cos a, 2009: 25).
49
Pe o aquí no queda la cosa. La misión y la isión de las ma cas esca-
pan a la me a o malización de un ac o bau ismal desde la me a codi i-
cación lingüís ica. Se llenan de asociaciones, de imágenes men ales, de
ep esen aciones que aluden a odo un uni e so de in angibles. «Más o
menos implican es o inmedia as, más o menos es ables en nues a me-
mo ia, las imágenes men ales ligadas a las ma cas apa ecen y eapa ecen
en la conciencia cuando un es ímulo las p o oca […] Aquí es án p esen-
es la subje i idad, la sensibilidad, las i encias del se : sus expec a i as
y sus impulsos, sus aspi aciones y sus escalas de alo es, sus p ejuicios y
sus an asías, sus ins in os y su cul u a» (Cos a, 2004: 109).
Sea como sea, el asun o de la Ma ca España se ha in oducido en e
los emas que, en los úl imos meses, ha a iculado la dialéc ica social. Los
medios, de o ma delibe ada o siguiendo una es a egia po meno izada,
han eje cido de co eas de ansmisión pa a coloca en la opinión públi-
ca una secuencia in e mi en e de in o maciones que han es imulado el
deba e. No se a a de algo banal, sin impo ancia. Polí icos, expe os en
ma ke ing, sociólogos y economis as coinciden en la necesidad de cons-
ui una «ma ca país» de p oyección hacia el ex e io que cumpla es
equisi os undamen ales: que sea a ac i a, que incida en la di e encia-
ción y que aslade una imagen posi i a a las sociedades y me cados de
odo el mundo.
Es a isión no a aiga en un me o en oque es uc u alis a. La eo ien-
ación o sus i ución de los elemen os que usa un país pa a p esen a se
en sociedad ienen que cumpli unos equisi os desde la pe spec i a de
su u ilidad pa a la comunicación. Las ma cas uncionan, pe o no du an
siemp e. Deben adecua se. Asumi una necesa ia me amo osis adap a-
i a a los acon ecimien os, a los nue os usos y pe iles comunica i os de
la sociedad.
Un país es un p oduc o, que puede de alua se, no es imula el con-
sumo o bien en a en una espi al ecesi a en el imagina io de odos sus
po enciales públicos obje i os, an o in e nos como ex e nos. En onces,
50
en a en c isis, en una la ada c isis de comunicación. De es as ca en-
cias y u gencias, su ge la necesidad de e o mula su escapa a e hacia
el mundo pa a, de es e modo, e e i el cu so de los acon ecimien os y
con e i se en una ma ca suge en e, ape ecible, in e esan e, bien is a
y bien alo ada.
Cuando las cosas an bien, ni los gobe nan es ni el sec o p oduc i o
epa an en la exigencia de la adap ación con inua del país como ma ca.
No hace al a mien as no sal en los sis emas de ala ma. Si las cosas un-
cionan, se i e pa a la acción. El pensamien o e lexi o es hipo ecado en
de imen o de la opo unidad de segui p ospe ando sin la cau ela de
e lexiona sob e el cómo y el has a cuándo. Nos aco damos de San a
Bá ba a cuando uena. Solo a pa i de la conciencia de es a mal, epa-
amos sob e los e ec os de que nos ean mal.
En onces, que emos pone emedio, pe o ya es a de. Se ecu e a la
comunicación como e apia cu a i a, ob iando que son de e minan es
sus apo aciones en la pe spec i a de la p e ención. Se comienza, en-
onces, una espi al a la desespe ada en el ámbi o de la medicina palia i-
a. Pa e del daño es á hecho y puede que sea i epa able. Las c isis de
imagen son complicadas de e e i . Es como a a de e adica un mal
ecue do de la memo ia colec i a. No se puede anes esia la conciencia
de una sociedad. Es lo que ha pasado con la Ma ca España. Nos equi o-
camos si emos en ella el «bálsamo de Fie ab ás». Ca ece de po encia-
lidades auma ú gicas. No ob a milag os ni cons i uye una a i a mágica
pa a la comunicación. Resul a imp escindible mejo a nues o posicio-
namien o en el mapa in e nacional en momen os de u bulencia, pe o
ambién en si uaciones de bonanza. Un desa ío que no se en iende sin
su aducción a é minos de imagen.
Pa a la cons ucción de una ma ca país hay que emo e cimien os y
conciencias. Hui de es e eo ipos y encasillados. Ti a de imaginación y
pone se en manos de especialis as en un ámbi o de ac uación u ado de
en en amien os polí icos, in e eses económicos y deba es públicos.
51
La a ea no es ácil. Es e complejo p oceso de econs ucción colec i-
a debe abaja con in eligencia, mé odo y igo un conjun o de in an-
gibles que con igu an la memo ia, la idea y la imagen ep esen a i a de
millones de pe sonas. En el diseño y ejecución de la ma ca país pa ici-
pan muchos ac i os y muchas colec i os, pe o unos más que o os, pues
se con ie en en e e encia y, en consecuencia, no pueden se o illados,
caso del lamenco. Cons ui una ma ca es po an o una a ea complica-
da, compa ida y especializada.
Pa a Je Da is, es posible es ablece un o al de cua o ases en el
alambicado y nunca lineal p oceso de cons ucción de una ma ca. Cua o
pa es debidamen e secuenciadas, en o den, sin opción a in e cambio:
el desa ollo de la isión de ma ca, la de e minación de la imagen de
ma ca, el diseño y ejecución de una es a egia de adminis ación de ac-
i os de ma ca y el omen o de una cul u a de adminis ación de ac i os
de ma ca. En es e sen ido, nos ecue da es e au o que «pa a a ma una
imagen de ma ca es necesa io en p ime luga desa olla una comp en-
sión plena de imagen de su ma ca en la men e de los clien es pasados,
p esen es y u u os» (Da is, 2002: 21).
La isión nos o ien a hacia el des ino, la inalidad y el obje i o que
pe seguimos con la de inición y pues a en ci culación de una ma ca.
Debe se i pa a algo, a ende a una uncionalidad, asegu a unas ga-
nancias. Si in e imos iempo, in eligencia, es ue zo y ecu sos es po que
nos mue e la in ención de alcanza en ajas comunica i as asociadas a
la es a egia de supe i encia y mejo a de cualquie o ganización. Si no
es comp endida, en endida, admi ida po sus públicos po enciales pue-
de gene a incomp ensión, indi e encia o echazo. El es udio de obje i-
os, públicos y usos es undamen al an es de su lanzamien o y, en es a
logís ica p e ia, la con igu ación de la imagen de ma ca cons i uye una
exigencia inaplazable.
Una ez que hemos despejado el camino y han sido cla i icadas la
isión y la de e minación de la imagen de la ma ca, dos eso es pa ecen
52
indispensables an es de echa a anda , hay que dispone una es a egia
pa a el diseño, lanzamien o y ejecución y con a con oda la opa de
nues a o ganización. En eso consis e, p ecisamen e, el imponde able de
adminis ación e ec i a de la ma ca. No podemos co e el iesgo de que
se nos aya de las manos, que se e mine ol iendo en nues a con a o
que no enganche ni siquie a a los nues os, es deci , a los públicos in e -
nos, al yo colec i o. De ahí, la impo ancia de ac ecen a una cul u a de
ma ca pa a que cada uno de los indi iduos a los que ep esen a y o o -
ga singula idad se sien a implicado, conce nido, mo i ado, econocido y
eje za, en consecuencia, un ol de embajada en su ámbi o de ac uación.
El éxi o de odo es e complejo p oceso es a ina con las ep esen a-
ciones y alo es asociados a la imagen de ma ca. Es o engancha con un
concep o cla e pa a Je Da is, la Pi ámide del alo de la ma ca, es deci ,
sus «ca ac e ís icas y a ibu os, bene icios y c eencias y alo es». «Mien-
as más a iba de la pi ámide aya uno, más pode osa se á la ma ca y
más di ícil pa a los compe ido es usu pa su posición y o alezas» (Da-
is, 2002: 55). Tan o es así, que:
[…] las asociaciones de ma ca y la pi ámide del alo son la mi ad de la ima-
gen de una ma ca. El pe sonaje de la ma ca es la o a mi ad. […] conjun o
de ca ac e ís icas humanas que los consumido es asocian a la ma ca, como
la pe sonalidad, la apa iencia, los alo es, los gus os y echazos, la alla, la
o ma, el o igen é nico, la in eligencia, la clase socioeconómica y la educa-
ción. Es os asgos dan ida a la ma ca (Da is, 2002: 64).
Po odo ello, hay ci cuns ancias imponde ables, sec o es económi-
cos y mani es aciones sociales, an opológicas y cul u ales que, al igual
que eje cen un p o agonismo incues ionable en la con igu ación colec i-
a, deben se enidas en cuen a y pa icipa ac i amen e en la ilación de
ese cons uc o men al- isual que es una ma ca. Es el caso pa icula del
lamenco pa a la Ma ca España. No es que o me pa e de lo que somos.
Su signi icación a más allá. Fo ma pa e de lo que somos de di e en e
en el mundo. No pa ece cohe en e, pues, esponde a lo di e en e con
indi e encia cuando es, p ecisamen e, lo que se busca pa a que el uso
53
de una ma ca, más allá de su unción p imi i a de pone nomb e, sea
ú il y si a pa a dis ingui nos y gene a una imagen posi i a que no pase
inad e ida, que se ecue de y que nos iden i ique y apo e alo en e
en un en o no c ecien emen e compe i i o.
«An e la sa u ación y homogeneización de los p oduc os, la ma ca ha
enido que coge el imón e in en a lle a la emp esa a buen pue o. Y
es que lo angible puede se ácilmen e imi ado, copiado o mejo ado
con inno ación ecnológica; en cambio, lo in angible, los elemen os in-
ma e iales, aquello que se elaciona en cuan o a su alo con la men e
del indi iduo y su capacidad pa a pe cibi la supe io idad, odo es o es
mucho más complicado de ans e i , de iguala o c ea » (Fe nández/La-
ba a, 2009: 58). De es e modo, Fe nández y Laba a hacen hincapié en
las po encialidades de lo in angible como el elemen o p eponde an e en
la con igu ación de la imagen de ma ca. Un e eno donde las mani es a-
ciones y ep esen aciones cul u ales cons i uyen un apo e undamen al,
sob e odos aquéllas genuinas, o iginales y singula es que nu en de con-
enidos di e enciado es el pa imonio ma e ial-inma e ial de un país.
Es a ce eza no despeja el camino, en exceso jalonado de p ejuicios,
educciones demagógicas y es e eo ipos aca onados cuando hablamos
del lamenco. Hay una his o ia que discu e en pa alelo a la p o agoni-
zada po la mani es ación a ís ica –no solo musical– más in e nacional
y ep esen a i a de la cul u a española: la del an i lamenquismo. La c u-
zada egene acionis a con a lo lamenco como un a que ipo cañí donde
con e gen los peo es icios del país no es un compo amien o asno-
chado y supe ado po los iempos. Lejos queda el no en ayochismo an i-
lamenquis a, las u ibundas campañas de hos igamien o y idiculización
o ques adas a p incipios del siglo XX po pe sonajes como Eugenio Noel
o la publicación en la p ensa de la época de la Teo ía Andaluza de O ega
y Gasse . En la ac ualidad, con inúan las a eme idas.
Valga como mues a un bo ón. Son muchos los es imonios y e e en-
cias que pueden encon a se en blogs y no icias en las ediciones digi ales
54
de dis in os medios de comunicación elacionados con el ac o o gani-
zado po Ma ca España en B uselas, la capi al eu opea, hace unos me-
ses. Un alu ión de c í icas cons e nadas y es upe ac as po la elección
del lamenco como pa e de los con enidos de un e en o que p e endía
mos a algunos de los exponen es más des acados de la economía y
la cul u a española. Una línea de opinión que no es nue a y que queda
e a ada en el pos publicado en El Blog de A ium1 bajo el í ulo de «La
ma ca España y el lamenco»:
Aunque a muchos le pueda pa ece so p enden e, el minis e io español
de Asun os Ex e io es piensa que hoy en día el lamenco es uno de los
a gumen os cla e que hay que u iliza pa a p omo e la imagen in e na-
cional de España. El lamenco ue e ec i amen e uno de los componen es
cen ales del ac o de p omoción de la Ma ca España que se celeb ó ecien-
emen e en B uselas.
Reduci una ma ca a un único elemen o es una alacia de simpli i-
cación desp opo cionada e innecesa ia, más aún si su obje i o es ap e-
hende concep ualmen e y o o ga iden idad isual ep esen a i a al
conjun o de un país. Hipe boliza el uso de una ac i idad, un sec o , un
e e en e, conlle a el iesgo de la de o mación. Igno a lo de o ma a -
bi a ia y delibe ada es una inconciencia, una injus icia y una espues a
ca gada de p ejuicios. Debe es a p esen e odo aquello que apo e di e-
encia y aslade una imagen posi i a. En eso consis e. Y, aquí, el lamen-
co, sin duda, se ha ganado un hueco incues ionable. Pa icipa, po su
calidad a ís ica, su po encial exp esi o, su ue za es é ica, su p oyección
in e nacional y su singula idad en el dimensionamien o de la Ma ca Es-
paña desde la pe spec i a cul u al de un país con un pa imonio ma e ial
e inma e ial imp esionan e.
Du an e décadas, el lamenco ha sido un nu ien e de iconos y de
iden idades, i adiados epe idamen e po los mass media en odas las
1 El ex o es á ex aído de una en ada en El Blog de A ium –in e nacionalización y nego-
cios in e nacionales-, una publicación digi al de Ibe global (po al pa a la in e nacionaliza-
ción de la emp esa y la economía), echada el 24 de junio de 2013 con el i ula «La Ma ca
España y el lamenco». Enlace: h p://ibe global.com/a iumblog/?p=381.
55
di ecciones. A eces, lle ados al ex emo de o ma abe an e po la ac-
ción gene alizado a de es e eo ipos que cincelan nues a «dimensión
cañí». Un abuso que ha sido pe judicial, que ha desen ocado la ealidad,
que se cen a obs inadamen e en la epe ición de imágenes y concep os
y que ha dañado socialmen e la pe cepción pública de la mani es ación
cul u al más genuina, di e enciada e in e nacional de España. Una ac i-
ud e oalimen ada desde el p opio lamenco.
En cie a medida, como señala Luis Clemen e, el lamenco ha enido
«necesidad de ki sch, de mos a se a a és de imágenes econocibles,
de iconos luminosos que sub ayan lo cañí» (Clemen e, 2009: 12). Una
especie de «mímesis alsi icado a» y abusi a que ha ca apul ado un con-
jun o de imágenes es ancas que, desde el pun o de is a comunica i o,
han a o ecido su anclaje en un desmesu ado olclo ismo con in es de-
cimonónicos. La pe sis encia en el uso de es os asgos y su aslación ha-
cia el imagina io colec i o se han con abulado pa a o ece una ealidad
decons uida espec o a un a e complejo, dúc il y en e olución.
Al ma gen de de ec os y excesos, el lamenco, desempol ado de cli-
chés educcionis as, hace décadas que i umpió in e nacionalmen e pa a
con e i se en escapa a e y embajado cul u al de España. El e en o más
uni e sal, más mediá ico, de mayo con oca o ia mundial son unos jue-
gos olímpicos. En sep iemb e de 2013, la ciudad de Mad id de endía po
e ce a ez su candida u a, es a ez pa a la o ganización de los Juegos en
2020. No ue posible, pe o, como en las ocasiones an e io es, la banda
sono a, la música elegida, ue el lamenco. Una elección que no es ca-
sual.
Mad id se p esen ó al mundo po bule ías con los aco des de la gui-
a a lamenca de Ra ael Andúja . El í ulo de la composición, oda una
decla ación de p incipios: «Con los b azos abie os». El lamenco ab e
la cul u a española al es o del plane a como ninguna o a mani es a-
ción de nues o pa imonio a ís ico. La enuncia a exp esiones musi-
cales más locales, inculadas al cas icismo de la ciudad, no signi icó un
56
ag a io. El lamenco nos ep esen a como país. El cho is, no. Ahí es iba
la di e encia. 21 años an es, C is ina Hoyos puso su baile en las ce emo-
nias de inaugu ación y clausu a de los Juegos Olímpicos de Ba celona 92,
C is ina Hoyos puso su baile po bule ías. Un es imonio más de una p o-
yección in e nacional cen ena ia. En 1900, con oda la in elec ualidad
no en ayochis a en con a, el espec áculo La Zamb a de los Amaya del
Sac omon e g anadino ep esen aba musical y cul u almen e a España
en la Exposición Uni e sal de Pa ís.
En un mundo en e isión con el concep o ma ca en cues ión y donde
los es ados con o man un pode en e oceso en e a un me cado glo-
balizado, deben ene se en cuen a odos los elemen os que de inan la
ma ca de un país desde un p u i o de di e encia, de ahí el papel de ma-
ni es aciones cul u ales singula izadas como el lamenco pa a a anza
en ese camino.
La c eación cul u al o ma pa e del ac i o de un país. No solo con i-
buye a su e eb ación, a la con igu ación de su imagina io colec i o, a la
o mación de los conec o es emocionales e iden i a ios que cons i uyen
el denominado común de cualquie demos, sino que, en un en oque
más es uc u alis a, con o ma ambién un cimien o pa a la gene ación
de iqueza, pa a la expo ación de alo es y e e en es cul u ales, pa a la
de inición de la imagen de ma ca en e al es o de países.
En opinión del an opólogo ancés Edga Mo in, no es amos en una
e a de cambios, sino, más bien, en un cambio de e a. Es e momen o de
up u a, que se i e a g an elocidad y que nos obliga a ges iona la ince -
idumb e sin ap endizaje p e io, equie e de elemen os con igu ado es,
de iconos pa a la di e enciación, de ealidades que con ibuyan a o ja la
ma ca de un país. Un desa ío impensable si desenganchamos su ealidad
de las mani es aciones cul u ales que lo sus en an y lo dis inguen.
Todo ello nos conduce a un pun o sin uel a de hoja: el lamenco
apo a alo a la ma ca España desde la imp escindible dimensión cul-
57
u al que debe sus en a , jun o a o as magni udes, la imagen de lo que
somos en el mundo. Un a e p o esionalizado, come cial y escénico que,
como en ocasiones an e io es, puede encon a en la in e nacionaliza-
ción una salida a su pa icula c isis. La eo ía del alo es un a luen e
undamen al en el andamiaje concep ual y cien í ico del ma ke ing mo-
de no. Aquello que no apo a alo , que es incapaz de ascende , de
añadi signi icación comunica i a, gene a iqueza y mos a dis inción
espec o a sus po enciales compe ido es, iene di ícil en a en un me -
cado con muchos ac o es y demasiadas uni o midades.
La cul u a no puede sus ae se a las leyes del me cado. Exis e una
compe encia innegable en el ámbi o del consumo de elemen os cul u-
ales. La dinámica de uncionamien o, con algunos ma ices, es la misma.
La p oducción y pues a en ci culación de un p oduc o con des ino a unos
públicos de e minados que dispond án de la p e oga i a de la elección
pa a, de es a o ma, sa is ace un conjun o de necesidades p e iamen-
e susci adas. Si la come cialización, más o menos es uc u ada, de una
mani es ación come cial es exi osa, se p o esionaliza, se amolda a las
di ec ices de la o e a y la demanda y c ea un nicho de negocio p opio.
En es e e eno no exis e la ciencia exac a. Es di ícil mo e se con ga-
an ías. La segu idad o al es in iable. Nos manejamos siemp e en el o-
luble espacio de las posibilidades. Una capacidad de p e isión que, aun
mejo ada po el es udio y la p o isión de habilidades in es igado as, es
in e samen e p opo cional a la acele ación de las ans o maciones eco-
nómicas, sociales y cul u ales que condicionan el ac ual de eni de los
acon ecimien os. Y es aún más complicado po que en an en juego las
ape encias, sen imien os y elecciones pe sonales. Es eme a io educi a
la comp esión de algo i mos y es adís icas lo que pensamos y los a gu-
men os, en e acionales y emocionales, que manejamos pa a ex e io i-
za nues a opinión o pa a sopo a nues os hábi os de consumo.
En e un p oduc o y o o, en e una ma ca y o a, muchas eces la
di e encia se condensa en la pe cepción que enemos de ella. Es os ma-
64
en palab as del sociólogo Ge a d S eing ess, se popula iza con el iem-
po; que se ab e paso desde la clandes inidad cul u al; que iene algo
más de doscien os años de eco ido his ó ico desde que apa ecen las
p ime as mani es aciones con pe sonalidad p opia y que ha expe imen-
ado un p oceso de socialización y de digni icación que lo ha lle ado a
consolida se en el espacio cul u al de España e in e nacional, pa iendo
de una doble pe spec i a: la del conocimien o (más seguido) y del eco-
nocimien o (más alo ado). La p ime a ía conduce a su iden i icación, la
segunda, aún más impo an e, a su pues a en alo .
En la ac ualidad, el lamenco es un a e p o esionalizado, escénico y
come cial. Su geog a ía se ha agigan ado exponencialmen e. Desde el
epicen o del su de España, llega hoy a odos los países. Como el Real
Mad id o el Fú bol Club Ba celona el lamenco iene peñas epa idas
po los cinco con inen es. Cuando se hacen es udios demoscópicos so-
b e la cul u a española ue a de nues as on e as, siemp e apa ece en
el ecue do de quienes nos isi an, en el es ímulo de quienes piensan
iaja a España y en la cosmo isión que exis e del país en el ex e io .
Sob e el o igen, aún bas an e nebuloso, y la ansmisión eglada del
lamenco como ámbi o de conocimien o pa celado no exis e oda ía una-
nimidad cien í ica. Es un a e en cons ucción que necesi a de la o mula-
ción en pa alelo de un co pus de conocimien o cien í ico que lo explique
sin p ejuicios, lo analice con igo y lo p oyec e como un alo cul u al de
la ma ca España, lejos de la in luencia dañina del es e eo ipo y con o-
cación de p ese a su u ilidad pa a p oyec a nos mejo hacia el mundo.
Solo si somos di e en es se emos p io izados, elegidos y eco dados.
En es e sen ido, el lamenco ma ca la di e encia cul u al de España. El
es o de mani es aciones musicales y escénicas no alcanzan es a dimen-
sión in e nacional y di e encial ue a de nues as on e as. Se han nu-
ido, más bien, de la e e be ación y la ec eación. La p og amación de
odos los espacios escénicos del mundo con iene p opues as semejan es
elacionadas con la música clásica, la ópe a, el balle , e c., disciplinas
65
odas en las que España ha dado g andes c eado es, composi o es, in-
é p e es, a eglis as o co eóg a os, en e o as ca ego ías p o esionales
de e e encia. Sin emba go, el lamenco es nues a g an apo ación y,
siemp e que se abo da la posibilidad de su inclusión como p opues a
cul u al, de su in es igación como ámbi o de es udio, de su p esencia
en alle es, semina ios y demás posibilidades docen es como unidad de
conocimien o pa a su ap endizaje, cada ez que nos si uamos en es a
esi u a, ine i ablemen e, hay que mi a hacia España, po que somos la
e e encia, el caudal y la uen e.
De es a o ma, el lamenco nos da pe sonalidad, nos o o ga econoci-
mien o y nos p opo ciona una indiscu ible dis inción cul u al en su doble
acepción posible: como sinónimo de iden idad (nos hace di e en es y
singula es en e a endencias y modas cul u ales cada ez más olubles,
e íme as, masi as y anamó icas) y como sinónimo de conside ación y
ele ación, ya que nos coloca po encima del ho izon e ayano de la epe-
ición y del complejo subcul u al.
En el PIB cul u al de España pesa el PIF, es o es, el Po cen aje de In-
cidencia del Flamenco. Sin duda, es e a e con ibuye a compensa la
balanza, a equilib a los in lujos, a no se me os impo ado es de mo-
delos cul u ales globales has a el pun o de expo a cul u a al es o del
mundo. Es di ícil aduci en dígi os el impac o de es a ealidad, e e i
en ci as es a e elado a e idencia. Quizás po que oda mani es ación
conec ada a la c eación humana es inmanen emen e in e eb ada y po -
que, como consecuencia de lo an e io , de es a mani es ación a ís ica
conocemos odas las le as, pe o, al iempo, desconocemos odos los
núme os, y solo a a és de la a idez despe soni icada de los gua ismos
es posible mensu a la dimensión del lamenco como indus ia cul u al,
gene ado a, no solo de iden idad, sino de iqueza.
En odo caso, no se puede en ende el u u o de la cul u a en España
sin una o ma de exp esión cul u al que es, quizás, la indus ia cul u al
más ca ac e ís ica de nues o país. El lamenco no es un me o escapa a e
de lo que somos po que no mues a una ealidad inmó il, aca onada,
66
de enida en el iempo. El lamenco es un enómeno cul u al en mo i-
mien o, que iaja a odos los incones del plane a y uel e, en muchas
ocasiones, ca gado de eminiscencias de o os lenguajes es é icos, de
o os discu sos musicales.
Apos a po el lamenco no es una esponsabilidad a inche ada en
un ibu o simple al pasado. La isión e ospec i a es insu icien e, y po
lo an o no es álida, pa a con igu a la imp on a cul u al de un país que
necesi a mos a se y p oyec a se más allá de sí mismo.
El lamenco ha gene ado su p opia iden idad, que ma ca algunos de
los asgos más de ini o ios de la cul u a española lejos de nues as on-
e as, pe o que deben se en endidos desde una pe spec i a cul u al no
sac i icada po el celo án del es e eo ipo, que lo iñe odo de simpleza.
Nada más lejano al lamenco, ca ac e izado po su ex ao dina ia iqueza
c ea i a y po su complejidad.
Una dimensión exis encial a asado a. La uni e salidad po el
sen imien o
El lamenco seduce. Es suges i o. Nos emociona. T aslada como po-
cas exp esiones a ís icas las mo i aciones, es ímulos y e lexiones que
de inen nues a exis encia. En es e sen ido, « lamenco y exis encialismo
pa en de un mismo o igen: encon onazo con la ealidad. Sin emba go,
son bien di e en es en cuan o a su inal. El exis encialismo desemboca en
una angus ia emenda y sin solución; el lamenco, po su pa e, iende a
echa la pena y a enjuga la con su exp esión» (Ga cía Chicón, 1991: 65).
La indiscu ible dimensión exis encial que eposa en las músicas, en
las le as y en las co eog a ías del lamenco lo con ie e en un a e sin
on e as, capaz de conec a emocionalmen e con pe sonas de odo el
mundo po que el discu so de las emociones humanas es uni e sal. Aquí
adica la uni e salidad de un a e que asciende a sí mismo, que incide
en o as co ien es musicales y se deja in lui po o os i mos y exp esio-
nes. Ol ida es a po encialidad es enuncia a uno de los pe iles más de-
67
ini o ios que de inen la ma ca España desde un en oque cul u al, pe o
ambién come cial y u ís ico.
Tal como asegu a la an opóloga C is ina C uces, «el lamenco si ió
pa a exp esa la comp ensión del mundo que odeaba a quienes lo c ea-
on y p ac ica on [...] Si ió a la in eg ación social como un modo de
i ualización de lo colec i o, ascenden e y más sublime que la indi i-
dualidad de su ejecución. Con i ió las pe cepciones de lo co idiano y
de lo uni e sal en una base pa a la exp esi idad y el sen imien o. Y jun o
a es a inalidad di ec a, inin e cambiable, jun o al alo de uso del la-
menco, se ins aló una uncionalidad p o esional y económica» (C uces
Roldán, 2003: 34).
De es a o ma, «el lamenco es, an e odo, exp esión, exp esión de
los sen imien os humanos, y los di e en es palos, la a iedad de sus can-
es, se adecuan a los di e en es es ados de ánimos del homb e» (Ve gi-
llos, 1999: 44), pe o ambién un a e p o esionalizado y come cial, que
o ma pa e de los gus os y consumos cul u ales de miles de pe sonas en
odo el mundo.
El lamenco es más dúc il que ósil. Es un a e en cons an e e olución.
No es una eliquia. No es una o ma es anca. No deja de ein en a se.
«No es un ósil his ó ico como lo demues an su pe manen e eno ación
y la capacidad de iden i icación que susci a en e los andaluces» (C uces
Roldán, 2003: 34). Su i educ ible e a c ea i a es un ibu o a la comple-
jidad, a lo imp e isible, a la mul iplicación de su iqueza y a la imp e isión
de su des ino. O, como a i ma el p o eso A ebola, en el can e «el cen-
o g a i a o io se ía el homb e in e io con sus sen imien os elemen a-
les de amo , odio, espe anza, emo , aleg ía, desespe ación» (A ebola,
1993: 16). Y es es a ue za la que lo con ie e en una p opues a cul u al
suscep ible de emociona a c ia u as de odos los hemis e ios.
Además, el lamenco no se ciñe al concep o adicional y an opoló-
gico del olclo e. Una de las ca ac e ís icas que e elan al lamenco en-
e a las mani es aciones olcló icas adicionales es la pe sis encia de la
68
indi idualidad sob e el g upo, del yo sob e el noso os. De es a o ma,
«la c ónica de los dolo es gene ales se concen ó en el dolo pa icula
y el épico mensaje denunciado de a ocidades se con i ió en soli a io
lamen o: el ellos y el noso os deja on de se suje os p imo diales y el
impe io del yo se impuso en el e so y en las o mas» (O iz Nue o, 1985:
50). Po an o, el lamenco es algo más que una música popula y un con-
jun o de adiciones y cos umb es.
En consecuencia, el alo musical y ilosó ico del lamenco aspasa lo
olkló ico. Si abundamos en la adición olcló ica española, encon amos
sob e odo bailes acompañados de canciones pa a ameniza un abanico
ex enso de ies as ípicas, elacionadas con la siemb a, la ecolección, la
endimia o las celeb aciones c is ianas. El olclo e se con ie e así en la
banda sono a pa a las dis in as mani es aciones colec i as que compo-
nen la an opología popula . Sin emba go, en lo olcló ico no asciende
la iden idad de sus in é p e es, adsc i os siemp e a la disciplina de un
conjun o ocal-ins umen al que se pe cibe como un odo en su in e p e-
ación, sal o escasos in é p e es de modalidades muy popula izadas.
El lamenco, pues, se ca ac e iza po su ex ao dina ia pe meabilidad
y elas icidad c ea i a. Es amos an e un a e que es la consecuencia de
un ingen e núme o de con ibuciones en e pe sonales y colec i as. En
sín esis, «el géne o lamenco es un géne o demasiado ecléc ico pa a ca-
ac e iza lo de o ma unidimensional» (S eing ess, 1998: 104), pues ha
e olucionado en unción de la in e acción con su en o no y de su ín ima
elación con la es uc u a social que lo p ede e mina.
La gene alización del p o esionalismo en el lamenco con ie e el a e
en un p oduc o de consumo, en una ac i idad económica, en una uen e
de iqueza. Desde una pe spec i a ma e ialis a y me can ilis a, el can e, el
baile y el oque se han con e ido en una me cancía, que se concibe pa a
se come cializada y se ecibe como un obje o de comp a, que se ende
y nos mues a. Po eso, en la ac ualidad, el lamenco apa ece bas an e
exone ado de es a aplas an e ca ga de ealidad indi idual, que ec ea.
69
El lamenco se sube a la escena con el ca é can an e a mediados del
siglo XIX, y no se baja desde en onces de ahí, pues comienza un iaje sin
e o no, o jando un modelo ep esen a i o que se complica sob ema-
ne a con el concu so de los mass media y de los mode nos sis emas de
g abación y ep oducción. Desde en onces, hemos en ado, sin e e -
sión, en la e a ep esen a i a del lamenco. El lamenco se ep esen a en
la escena y p esen a lo más genuino de la cul u a española po escena-
ios de odo el mundo.
El indi iduo y sus ci cuns ancias cons i uyen el ing edien e unda-
men al pa a do a de con enidos es e a e de la na ación exis encial en
p ime a pe sona en el que acaba con i iéndose el lamenco. Pe o, con
el iempo, han cambiado los p o agonis as y el con ex o social, económi-
co y cul u al donde se desen uel en.
Desde una pe spec i a exis encial, el lamenco se alimen a de los
g andes d amas, pasiones e imposibilidades que han asediado al se hu-
mano desde que, en disposición del pensamien o abs ac o, ue capaz
de obje i a se, de pensa se, de azona , de o mula ideas sob e el mun-
do. No aposen a, pues, sus e lexiones sob e la ida en alambicados p o-
cesos men ales ni se isualiza luego po medio de complejas es uc u as
sin ác icas. Aquí eside una de sus g andes pa adojas: la indiscu ible p o-
undidad exis encial de los emas abo dados y la simplicidad elec izan e
de sus le as, la opción de aden a se en las g andes ibulaciones de la
exis encia y con e i se al mismo iempo en un p oduc o cul u al p o e-
sional y come cializado.
Po consiguien e, la es é ica del lamenco es esencialmen e pa é ica,
po que se alimen a del pa hos. En su ace camien o a la ealidad, expues-
a con cla idad en el paisaje de sus emas p e e en es, ep oduce una
i me on ología de lo conc e o, de lo humano, de lo ce cano, de lo eal,
de lo que nos a ec a, nos limi a, nos libe a y nos consume cada día. Es
un e lejo de la co idianidad. Más p óximo a lo dionisiaco y e enal que
a lo apolíneo y me a ísico. No aspi a a eo iza , a ex ae conclusiones,
70
a desci a enigmas. Su exp esi idad se basa en el ela o de lo palpable.
Su he meneusis cons i uye, pues, un sencillo eje cicio de in e p e ación
ace ca de aquellas condiciones exis enciales que i e o mani ies a el a -
is a a a és de su a e. Una cons elación de causas y de ep esen acio-
nes que lo con ie en en único y uni e sal, al iempo.
La discusión de las di e en es concepciones del lamenco como a e
«se ha limi ado, en gene al, a en en a lo pu o, iden i icado no malmen-
e con el pasado ideal, con la angua dia, la mis i icación, y consecuen e
deg adación» (Ve gillos, 1999: 65) y que su p esen e ac ual es admi ido
e óneamen e como la lo ación de un pasado que debe congela se al
cual pa a las gene aciones enide as.
La de ensa de es a esis conse acionis a no hace más que abo a
y condiciona la e olución del lamenco de hoy, lo supedi a a se an es
escoldo que apues a. En la duc ilidad de es e a e encon amos su p o-
yección. En su a asado a dimensión exis encial es á su i e enable p o-
yección de uni e salidad. Sea po el paisaje desc ip i o de sus le as que
ab azan odos los g andes emas del se humano; sea po la pode osa e
ilus a i a es é ica de su baile; sea po las emociones que asladan sus
músicas, es un a e capaz de pene a y sensibiliza a homb es y muje es
de odo el mundo. Y nada más que po eso, esul a ía un de oche no
con a con sus ex ao dina ias apo aciones en la elabo ación de nues a
ma ca país.
Una in e nacionalización consolidada. Un país no puede p es-
cindi de sus embajadas
El lamenco ma ca la di e encia cul u al de España a los ojos del mun-
do. Sus c eado es e in é p e es lle an décadas exhibiendo sus alo es
musicales, es é icos y humanos po los cinco con inen es. Di ícil eclui -
lo en las limi adas on e as del es ado nación, aunque sea aquí donde
nace, se con igu a y expande. En su in e nacionalización encon amos
un a gumen o pa a la espe anza. La c isis nos ha obligado a expo a
71
alen o, una ealidad ex ensible ambién al g emio de los a is as. Más
p oyección in e nacional supone más posibilidades labo ales espec o
a un me cado nacional donde el sec o de las indus ias y del consumo
asociado a la cul u a se ha is o especialmen e con aído.
Desde una pe spec i a exclusi amen e cul u al, en pa e, somos co-
nocidos en el mundo en e o po la impa able expansión del lamenco.
Nos p oyec a como país y nos e is e de una iden idad singula izada a
a és de su es é ica y de sus o mas musicales. Exis en academias pa a
el ap endizaje del lamenco en sus es modalidades posibles (can e, o-
que y baile, p incipalmen e es a úl ima) en los cinco con inen es y las
más impo an es ciudades del mundo (Pa ís, Nue a Yo k, Washing on,
Lond es, Ams e dam, Tokio, en e o as) cuen an con ciclos especí icos
de lamenco en su p og amación escénica y musical.
Aquí hallamos una de las pa adojas del lamenco: es la exp esión
cul u al más nues a y, al mismo iempo, más in e nacionalizada. Como
mani es ación a ís ica, ha deambulado siemp e con acilidad po el e-
eno de la dualidad en lo es é ico, en lo concep ual, en lo musical, en
lo humano. Es ascenden e y li iano. Español e in e nacional, de aquí
y de odo el mundo. Cons i uye una au én ica iloso ía del se humano.
«Como el homb e no sólo iene con lic os, sino que ya de po sí es un
con lic o po su na u aleza dual: alma y cue po, b u o y ángel, iempo y
e e nidad, nada p ehis ó ica y des ino absolu o, una iloso ía del homb e
iene que se , en es e sen ido, dualis a» (Base e Fe nández, 1978: 21).
Y el lamenco, lo es. Es capaz de ansmi i la aleg ía en el compás de la
bule ía y la de as ado a is eza de la desazón en los lamen os p o undos
de una segui iya.
Una cues ión se p esen a incon o e ible: el lamenco es in e nacio-
nal, pe o iene cuna, y esa cuna es España, muy especialmen e a a és
de la c eación cul u al y musical que en los dos úl imos siglos ha ge mi-
nado en Andalucía, e dade a ac o ía cul u al del país. Desde el su , ha
conquis ado España; desde España, ha llegado a odos los incones del
plane a.
72
Muchos de los iconos cul u ales de España han enido su génesis y su
nu ien e en Andalucía. El lamenco es un ejemplo. Una ealidad que nos
ma ca como país, que de ine nues a mani es ación cul u al más dis in i-
a, que se exhibe con éxi o po los escena ios más p es igiosos del o be,
que o ma pa e de la p og amación musical y escénica de los ea os
más impo an es y que cosecha adep os po odos los países, no impo a
la edad, el pe il social o la conside ación académica.
En es e sen ido, el lamenco, como enómeno a ís ico español que
a más allá de la música y de España, debe se en endido no solo como
una mani es ación de nues o pa imonio, sino como una pa icula in-
dus ia cul u al que es capaz de gene a iqueza y de a ae isi an es.
Ha ans o mado su demog a ía o igina ia, pe o sigue do ando de
c eaciones y de una pléyade des acada de c eado es e in é p e es al
elenco de a is as españoles que lle an nues a cul u a po los ea os y
escena ios del mundo en e o. Dicho de o a mane a, «aun admi iendo
que el lamenco ha pe dido su aigamb e y su p esun o sen ido i ual,
lo cie o es que con inúa haciendo gala de su legí ima y ex ao dina ia
capacidad pa a ein en a se a sí mismo» (Caballe o Bonald, 2005: 123),
pa a segui exhibiéndonos en el mundo, pa a con inua apo ando asgos
di e enciado es y posi i os a la ma ca España en los cinco con inen es.
En el ma ke ing de p oduc os cul u ales unciona e icazmen e el axio-
ma «i pa a que engan y calidad pa a que uel an». Es impo an e con-
a con una plani icada p omoción in e nacional que pe mi a mejo a el
posicionamien o espec o a mani es aciones a ís icas simila es que com-
pi en po un mismo segmen o come cial y que pe siguen un de e minado
pe il de público obje i o, en es e caso los po enciales consumido es/es-
pec ado es de música de aíz. Y al mismo iempo, esul a c ucial dispone
en el luga de o igen de una o e a pa imonial, escénica y museís ica de
excelencia que compense el es ue zo del desplazamien o y ga an ice la
p o isión de un consumo singula , di e en e, po cues iones cul u ales,
sociales y an opológicas, al que puede p oduci se en o os pun os.
73
No hablamos de un concep o i ial. Pa a Je Da is, «el posiciona-
mien o de la ma ca es el luga que us ed quie e que su ma ca posea en
la men e de los consumido es: el bene icio en el que us ed quie e que
piensen cuando piensan en su ma ca. Debe se ele an e y esponde a
las necesidades del me cado. Debe di e encia se de la compe encia y,
lo que es más impo an e, debe se alo ado» (Da is, 2002: 109). Todas
es as i ualidades las p ocu a el lamenco: es ele an e, se di e encia de
la compe encia y es cada ez más alo ado in e nacionalmen e.
A aídos po el lamenco, nos llegan isi an es desde odos los inco-
nes del mundo y, al mismo iempo, el lamenco se ha p opagado mun-
dialmen e po medio de es i ales y e en os de dis in a na u aleza y, muy
especialmen e, g acias al uso de las nue as he amien as ecnológicas y
comunica i as. Es un ilón u ís ico, es gene ado de iqueza, y no solo
cul u al, y con ibuye, en consecuencia, a la de inición de las ep esen a-
ciones e imágenes que o o gan una isión di e enciada de España. Es o
es, el ámbi o especí ico donde in ie e sus análisis y e ec os la de inición
y p oyección de la ma ca país.
En la edición XVII del Fes i al de Je ez, úl ima celeb ada has a el mo-
men o ( eb e o-ma zo 2013), un o al de 34.620 pe sonas asis ie on a las
140 ac i idades p og amadas. Como siemp e, des acó especialmen e el
á ea o ma i a. Sus 44 cu sos de baile y 1.085 plazas o e adas alcanza-
on, pese a la c isis, un 88,6% de ma iculación en las plazas o e adas.
Los pa icipan es p ocedían de 38 países di e en es. Una delegación in-
e nacional encabezada po japoneses, seguidos de anceses, alemanes,
españoles, b asileños, suizos y no eame icanos.
O a ci a que demues a la po en e a acción in e nacional del la-
menco la encon amos en el balance de la úl ima Bienal de Se illa (sep-
iemb e 2012). Se endie on más de 54.000 en adas pa a los 71 espec-
áculos p og amados. La adquisición on line de iques es un indicado
económico de e e encia. Se comp a on en adas desde nume osos lu-
ga es del mundo. Un anking in e nacional lide ado po F ancia, I alia,
80
Un algo i mo e icien e pa a es udia la simili ud melódica
de los can es lamencos
J. C. Rizo-Massia
J. M. Díaz-Báñez
Resumen
En es e abajo se es udia la simili ud melódica en e can es lamen-
cos usando el pa adigma Dynamic Time Wa ping como medida. Cen-
amos nues o es udio en un g upo de es ilos en pa icula , las onás,
can es lamencos a capela, ca ac e izados po se can es ad libi um y
po su al o g ado de complejidad en la o namen ación. Se mues a que
es a medida de simili ud disc imina co ec amen e a iaciones en e es-
ilos. Con elación a la acele ación de los algo i mos de simili ud clásicos,
nues a es a egia calcula una segmen ación e icien e del con o no me-
lódico p e ia a la aplicación de la medida de simili ud. Se demues a que
nues o mé odo ob iene mejo es esul ados ( an o en e iciencia como
en p ecisión) que o os algo i mos exis en es.
1. In oducción
Pese a la exis encia del lamenco desde hace más de un siglo y al g an
a aigo cul u al y social que posee, no ha sido has a hace ela i amen-
e poco cuando se ha que ido some e es e a e al juicio de la ciencia.
Posiblemen e, es e hecho ha es ado mo i ado po el ca ác e aná quico
y sen imen al del p opio can e lamenco, ya que, aunque sus o mas y
es ilos es án cla amen e de inidos, la adición o al ha hecho que es os
se supe pongan y mezclen de al o ma que esul a muy complejo es a-
blece un pa ón ijo e inamo ible de cada palo.
81
El lamenco es la música adicional más impo an e en Andalucía,
y goza además, de g an in e és in e nacional. La música lamenca es
undamen almen e de adición o al, lo que di icul a, y hace más in e-
esan e a la ez, su es udio cien í ico. Po o a pa e, la conse ación de
es a música de gene ación en gene ación hace que la melodía juegue
un papel c ucial en la e olución y clasi icación de los dis in os es ilos del
lamenco, siendo es e uno de los p oblemas abie os más apasionan es
del á ea.
La Teo ía Compu acional de la Música es un campo de c eación ela i-
amen e ecien e. La música y las ma emá icas han es ado elacionadas
desde al menos 2.500 años, cuando Pi ágo as descub ió que los in e -
alos más consonan es p o enían de p opo ciones simples y pequeñas.
Desde en onces, la in e acción en e música y ma emá icas no ha hecho
sino c ece . Y ha sido en las úl imas décadas cuando se ha p oducido
una e i alización como consecuencia de la in oducción de los mé odos
compu acionales en el análisis de la música. Las écnicas compu aciona-
les y modelos ma emá icos u ilizados en el á ea de in es igación de la
Teo ía Compu acional del lamenco, pe enecen al campo de la Music
In o ma ion Re ie al (MIR)1.
Po su pa e, la clasi icación de los es ilos lamencos con un p ocedi-
men o au omá ico es á suje o a di e sas di icul ades (incluso manual-
men e). Sin emba go, aunque dos in e p e aciones de un mismo palo
puedan sona muy di e en es pa a un oído no acos umb ado al lamen-
co, de ás de cada es ilo exis e un pa ón o esquele o melódico que iene
memo izado el can ao , de al sue e que, cuando in e p e a el can e,
lo imp egna de o namen ación y melismas p opios del lamenco y que
hacen bas an e compleja la de ección de al pa ón de ini o io del es ilo.
De cualquie modo, esul a e iden e que encon a un mé odo e ec i o
y e icien e de cálculo de simili ud melódica en el can e lamenco no deja
de se un e o apasionan e y complejo.
1 N. O io, «Music e ie al: a u o ial and e iew», Founda ions and T ends in In o ma ion
Re ie al, ol. 1 (2006), pp. 1-90.
82
Exis en abajos ac uales donde se p oponen medidas de simili ud
melódica en el con ex o del lamenco. Tal es el caso de los abajos del
g upo COFLA2. Así en uno de ellos3 se p opone el uso de una dis ancia
que combina el uso de la dis ancia de edición sob e dos con o nos meló-
dicos y una dis ancia ec o ial sob e una cadena simbólica de a iables
musicales p e iamen e de inidas pa a los can es de onás.
En es e abajo p esen amos un p ocedimien o no edoso de cálculo
de simili ud melódica que pe mi e la dis inción de dis in as a ian es del
lamenco. Lo aplicamos aquí a los can es po Tonás, conc e amen e De-
blas y Ma ine es, pe o puede usa se ob iamen e a o os es ilos menos
o namen ados.
2. El mé odo del DTW
Es e algo i mo de simili ud conocido po sus iniciales DTW4 se aplica
cuando las dos secuencias que se an a compa a pueden a ia en iem-
po o elocidad, es deci , cuando ambas secuencias ienen di e en e lon-
gi ud. Es muy u ilizado en aplicaciones de econocimien o au omá ico
del habla, donde el sis ema puede ecibi una misma palab a enunciada
a di e en es elocidades.
En nues o caso, las secuencias de en ada se án las dos melodías
que que emos compa a . En gene al, el uncionamien o del algo i mo se
basa en la búsqueda de un camino óp imo de coincidencia en e dos se-
cuencias con cie as es icciones. Las secuencias se ans o man de o -
ma no lineal en el iempo, de modo que son comp imidas o expandidas
en el iempo pa a que engan el mismo amaño, y así pode compa a las
2 h p://m g.up .edu/ esea ch/p ojec s/co la.
3 J. Mo a; F. Gómez; E. Gómez; F. J. Escoba -Bo ego; J. M Díaz-Báñez, «Cha ac e iza-
ion and melodic simila i y o a Cappella lamenco can es», In e na ional Socie y o Music
In o ma ion Re ie al Con e ence, ISMIR, 2010.
4 H. Sakoe; S. Chiba, «Dynamic p og amming algo i hm op imiza ion o spoken wo d e-
cogni ion. Acous ics, Speech and Signal P ocessing», IEEE T ansac ions, 26 (1) (1978), pp.
43-49.
83
pun o a pun o. Una a ian e del algo i mo DTW, conocida como Con ex -
Dependen Dynamic Time Wa ping5 ue u ilizada pa a la localización de
pa ones melódicos p ede inidos y di e enciado es de es ilos en el con-
ex o de los andangos de Huel a.
El al o g ado de complejidad del mé odo DTW, an o en iempo como
en espacio, c ea la necesidad de es ablece es a egias o mé odos que
acele en el compo amien o del algo i mo DTW o iginal. Se han eali-
zado muchos es ue zos en es e sen ido pa a la búsqueda de simili ud
de cadenas simbólicas y numé icas bajo el pa aguas del algo i mo DTW.
Dos de las p opues as más usadas son las que se basan en es ablece
es icciones en las ayec o ias de búsqueda, como son las bandas de
Sakoe-Chiba o el pa alelog amo de I aku a. Recien emen e se ha p o-
pues o un algo i mo más ápido, Fas DTW6, que ob iene una ap oxima-
ción median e la p oyección de ayec o ias que calcula el mé odo DTW
pa a dis in os ni eles de educción.
3. La segmen ación. El algo i mo FITTING
El algo i mo de ap oximación FITTING7 ue p opues o pa a simpli ica
cadenas o ogonales. P oponemos aquí el uso de es e mé odo pa a seg-
men a las melodías del can e lamenco. Aplicando es e algo i mo sob e
la cu a melódica, se ob iene una ep esen ación disc e a de la cu a o i-
ginal (segmen ación) de mínima longi ud pa a un e o o umb al ijado
de an emano. Teniendo en cuen a que las máximas a iaciones de ono
en el can e lamenco es án con enidas en una oc a a musical, la elección
de alo es de umb al comp endidos en e uno y medio semi ono pa ece
adecuada pa a cap u a el esquele o melódico de la pieza ( e Figu a 1).
5 A. Pik akis; F. Gómez; S. O amas; J. M. Díaz-Báñez; J. Mo a; F. Escoba ; e al., «T ac-
king Melodic Pa e ns in Flamenco Singing by Analyzing Polyphonic Music Reco dings»,
ISMIR, 2012, pp. 421-426.
6 S. Sal ado ; P. Chan, Fas DTW: Towa d Accu a e Dynamic Time Wa ping in Linea Time
and Space. KDD Wo kshop on Mining Tempo al and Sequen ial Da a, 2004, pp. 70-80.
7 J. M. Díaz-Báñez; J. A. Mesa, «Fi ing ec ilinea polygonal cu es o a se o poin s in he
plane», Eu opean Jou nal o Ope a ional Resea ch, 130, (1) (2001), pp. 214-222.
84
Figu a 1: Segmen ación de la ecuencia undamen al 0 ealizada po el algo i mo i ing.
A con inuación se desc ibe el algo i mo sin en a en de alles écni-
cos. Dado un conjun o de pun os P={p1,p2,…,pn } en un espacio bidimen-
sional y una ole ancia al e o α, se azan segmen os e icales ( en a-
nas) Vi de longi ud 2α cen ados en cada pun o pi. La es icción ijada de
que cada pun o de la cu a melódica inicial es é den o del in e alo Vi es
equi alen e a deci que la unción escalonada (segmen ación) in e cep a
cada uno de es os segmen os de longi ud 2α. Ba iendo de izquie da a
de echa, el algo i mo a a de in e cep a an as en anas consecu i as
como sea posible, an es de empeza un nue o escalón y epe i el p o-
cedimien o.
El segmen o e ical Vi de ine un in e alo Y=[yi
+,yi
-] donde yi
+ e yi
-
deno an las coo denadas del pun o inal supe io y in e io de y es-
pec i amen e. Reco iendo de izquie da a de echa se man iene la in-
e sección ∆ de los in e alos has a que se llega a un segmen o Vj no
in e cep ado po ∆. En es e caso se e mina la cons ucción del seg-
men o, y se empieza un nue o escalón (segmen o ho izon al).
El iempo compu acional ( apidez) de es e algo i mo es excelen e y
cons uye una cadena de segmen os ho izon ales de mínima longi ud
que ep esen a la segmen ación de la melodía con una ole ancia α.
4. Nues a es a egia
La ine iciencia del mé odo clásico DTW, an o en iempo como en es-
pacio, c ea la necesidad de es ablece es a egias o mé odos que acele-
85
en el compo amien o del algo i mo DTW o iginal.
A la ho a de en oca una es a egia pa a mejo a la complejidad del
algo i mo DTW, es posible conside a dos al e na i as pa a diseña una
medida de simili ud melódica:
1. Aplica alguna es a egia de simpli icación del DTW, po ejemplo,
Fas DTW, bandas de Sakoe-Chiba, o alguna o a, y ob ene una medi-
da de simili ud ap oximada asumiendo los e o es que ello conlle a.
2. Aplica el algo i mo clásico del DTW sob e una ap oximación de los
da os de en ada (de la melodía) calculada median e algún mé odo de
segmen ación.
En es e abajo se adop a á la segunda es a egia. Po lo an o, nues-
o obje i o se cen a en disc e iza la en ol en e de la ecuencia unda-
men al ex aída con he amien as exis en es (Sms ools2, Melody, Mami
o simila es) en pequeños segmen os o secuencias, de modo que las me-
didas de simili ud no se al e en globalmen e. La complejidad empo al
de los algo i mos de segmen ación u ilizados a ía desde el o den de la
du ación de la p opia pieza (muy len o), en el caso de usa la segmen a-
ción ob enida po el Sms ools2, has a la g an elocidad o ecida po el
mé odo basado en el algo i mo Fi ing.
A modo de esumen la es a egia combinada que p oponemos se lle-
a á a cabo en los siguien es pasos:
1. Ob ención de la ecuencia undamen al (que llamamos 0) de las
piezas a analiza median e mé odos de análisis de pi ch8.
2. P e- a amien o de la ecuencia undamen al pa a la eliminación
de silencios y posibles da os espu ios.
3. No malización de la ecuencia undamen al a una ecuencia de
e e encia.
8 E. Gómez; J. Bonada, «Towa ds compu e -assis ed lamenco ansc ip ion: An expe i-
men al compa ison o au oma ic ansc ip ion algo i hms as applied o a cappella singing»,
Compu e Music Jou nal, 37 (2) (2013), pp. 73-90.
86
4. Segmen ación usando el mé odo elegido.
5. Aplicación del algo i mo DTW y ob ención de la ma iz de dis ancias.
Desc ibimos b e emen e a con inuación las e apas del mé odo:
4.1. P ime paso: ob ención de la ecuencia undamen al
Pa a la ob ención de la ecuencia undamen al ( 0) se ha á uso de
mé odos de análisis de pi ch, con él se ob end á a pa i de la g abación
de audio en o ma o *.wa , en mono, con una ecuencia de mues eo
de 44.1 kHz.
4.2. Segundo paso: p e- a amien o de la ecuencia undamen al
Los da os ex aídos poseen silencios y da os espu ios que no apo an
in o mación y dis o sionan la o ma del con o no melódico que se a a
analiza , po lo que se ealiza á un p e a amien o de los da os pa a así e-
ne un pe il melódico co ec o. Los silencios y los da os espu ios del ipo
« alo es nega i os», han sido eliminados de o ma au omá ica, mien as
que los da os espu ios de ipo « alo es excesi amen e al os», han sido
eliminados de o ma manual median e la inspección del con o no.
4.3. Te ce paso: cuan ización y no malización
Al es a los da os de la ecuencia undamen al en Hz, debemos no -
maliza los pa a pode compa a odos los can es en base a un ecuencia
de e e encia. La ecuencia de a inación omada como e e encia es 440
Hz, que en el código de no as MIDI ep esen a la no a LA 4ª. Pa a no ma-
liza la ecuencia undamen al, se ealiza á una con e sión a semi onos,
omando como se ha dicho como ecuencia de e e encia 440 Hz.
4.4. Cua o paso: segmen ación
Como se ha comen ado en la in oducción a la me odología a segui ,
87
la base undamen al de la es a egia escogida es simpli ica los da os
de en ada al algo i mo DTW median e una segmen ación del con o no
melódico. Dicha segmen ación se ealiza á median e la implemen ación
en código de Ma lab del algo i mo Fi ing.
La segmen ación ob iene un ep esen ación disc e a mínima de la
cu a de con o no melódico pa a un ango ijado de ole ancia al e o α,
el cual ma ca el g ado de ap oximación de la ep esen ación disc e a a la
eal con inua, es o es, a meno α más simila es la ap oximación a la eal,
con eniendo mayo núme o de componen es. A su ez, a mayo α se
ob end á una ap oximación con mayo e o pe o con un meno núme o
de componen es. En es e escena io, se ha de encon a una solución de
comp omiso en e la e iciencia y la e icacia del algo i mo al es ablece
un α de e minado. Dicho p oblema se esol e á en la p óxima sección,
al ealiza p uebas con dis in os α y de e mina los iempos de compu a-
ción y los e o es que és os poseen. La esolución mínima que se consi-
de a pa a el pa áme o α es de medio semi ono, es deci , la en ana se
ija con una al u a de 1 semi ono. En la siguien e igu a se ep esen a la
segmen ación de una Debla in e p e ada po An onio Mai ena.
Figu a 2: De alle de la segmen ación.
A medida que se disminuye el pa áme o α, la ap oximación de la un-
ción disc e a (segmen ación) se ciñe mejo a la unción con inua (con o -
no melódico), pe o po el con a io, como se ha dicho an es, el núme o
de componen es, o segmen os po los que la ep esen ación disc e a
ap oxima al con o no melódico, aumen a. La abla siguien e mues a un
ejemplo del cambio de núme o de componen es de la segmen ación de
88
una Debla in e p e ada po An onio Mai ena.
α Nº de segmen os ob enidos
270
1174
0,5 398
Tabla 1: Núme o de segmen os pa a cada ole ancia al e o .
4.5. Quin o paso: aplicación del algo i mo DTW y ob ención de la ma-
iz de dis ancias
En es e paso de la es a egia se llega a lo no edoso del algo i mo
SDTW: la aplicación del algo i mo DTW clásico sob e el con o no seg-
men ado de los audios que o man el co pus de can es elegidos. Con
ello, se calculan las dis ancias o di e encias numé icas en e los can es
del co pus.
5. Medidas de endimien o
Con el in de e alua y compa a nues o algo i mo con o as es a e-
gias usa emos di e en es medidas de endimien o o bondad. Las desc ibi-
mos b e emen e:
• Una ep esen ación g á ica de las dis ancias ob enidas median e la c ea-
ción de á boles ilogené icos. Se ha á uso de écnicas de Bioin o má ica9
que son capaces de cons ui un á bol que e leja las elaciones en e sus
miemb os. Un análisis simila se ealizó po p ime a ez pa a la música
lamenca en un a ículo sob e la e olución í mica del lamenco10.
• Tes de Man el11 pa a cuan i ica la co elación en e las ma ices de
dis ancias pa a cadenas melodicas no segmen adas y segmen adas.
9 D. H. Huson, «Spli sT ee: analyzing and isualizing e olu iona y da a», Bioin o ma ics,
14 (1) (1998), pp. 68-73.
10 J. M. Díaz-Bañez; G. Fa igu; F. Gómez; D. Rappapo ; G. T. Toussain , «El compás la-
menco: a phylogene ic analysis», en P oceedings o BRIDGES: Ma hema ical Connec ions
in A , Music and Science, 2004, pp. 61-70.
11 N. Man el; R. S. Valand, «A echnique o nonpa ame ic mul i a ia e analysis», Biome-
ics, ol. 26, no. 3 (1970), pp. 547-558.
89
Es e análisis de co elación p o ee como esul ado la co elación en-
e dos ma ices y se ace ca a 1 en caso de ue e co elación.
• De o o lado, el uso de las mé icas P ecision & Recall12 y F-measu e13
pa a cuan i ica la bondad, en é minos de p ecisión y e ec i idad, de
la clasi icación gene ada. Es os pa áme os se ace can a 1 en caso de
conco dancia comple a en e la clasi icación dada po la es a egia y la
clasi icación p opia del co pus TONÁS14, que se oma á como G ound
T u h (base cie a ano ada manualmen e po expe os de lamenco).
• Pa a cuan i ica la e iciencia del mé odo usado en cada p ocedimien-
o, medi emos el iempo que consume la compu ado a es comple a
la es a egia comple a.
Pa a el cálculo de las mé icas P ecision & Recall y F-measu e, se es-
ablecen é minos usuales en a eas de clasi icación ( e dade o posi i o,
also posi i o, also nega i o y e dade o nega i o) en base a compa a
la p edicción de un mé odo de clasi icación en e a un juicio ex e no o
G ound T u h. Finalmen e, pa a es ablece la clasi icación de un de e mi-
nado audio usa emos el mé odo de clasi icación supe isado k-NN15 con
k=3, es o es, di emos que un audio co esponde a un ma ine e si los 3
audios más ce canos a él son ma ine es.
6. Resul ados con el co pus de onás: p ecisión, e ec i idad y
e iciencia
E aluamos nues a es a egia en una colección de música o co pus,
compues o po 24 agmen os ep esen a i os de dos es ilos de can es a
capela (12 deblas y 12 ma ine es) seleccionados del co pus TONÁS.
12 C. J an Rijsbe gen, «A new heo e ical amewo k o in o ma ion e ie al», en P ocee-
dings o he 9 h annual in e na ional ACM SIGIR con e ence on Resea ch and de elopmen
in in o ma ion e ie al, ACM, 1986, pp. 194-200.
13 C. J. an Rijsbe gen, «Founda ion o e alua ion», Jou nal o Documen a ion, 30 (4)
(1974), pp. 365-373.
14 h p://m g.up .edu/download/da ase s/ onas.
15 N. S. Al man, «An in oduc ion o ke nel and nea es -neighbo nonpa ame ic eg es-
sion», The Ame ican S a is ician, 46 (3) (1992), pp. 175-185.
96
Ca ac e ización au omá ica del can e lamenco
a pa i del análisis de g abaciones
Nadine K ohe
Emilia Gómez
Ra ael Ramí ez
Resumen
Debido a sus ca ac e ís icas imp o isadas, los eci ales de can e la-
menco ep esen an una usión en e las eglas de un palo y la in e p e-
ación pa icula y espon ánea de un can ao . En es e es udio lle amos
a cabo una desc ipción compu acional de los asgos exp esi os de un
can ao pa icula du an e su ac uación. En p ime luga p ocedemos a
la ex acción de desc ip o es a pa i de un núme o impo an e de g a-
baciones de audio y luego desa ollamos un algo i mo que pueda iden i-
ica au omá icamen e al can ao a pa i de dichos desc ip o es, den o
de a ios candida os posibles. A di e encia de es a egias simila es que
se es án u ilizando pa a música come cial en el mundo occiden al, no
nos basamos únicamen e en los desc ip o es de imb e pa a modela
las ca ac e ís icas especí icas de un can ao , sino que u ilizamos a la ez
el ib a o y ca ac e ís icas musicales de su in e p e ación de mane a si-
mul ánea. Po la na u aleza amplia de es e abanico de da os, ob enemos
una mejo a subs ancial en los esul ados. Además, es e es udio analiza
simili udes melódicas en los eci ales de can es a cappella: Los palos a-
dicionales como el ma ine e, de inidos median e un esquele o melódico
común, es án suje os a unas ue es al e aciones pe sonales, an o me-
lódicas como í micas. E aluamos unos modelos compu acionales pa a
pe cibi la simili ud en e a ias e siones del mismo can e, compa ando
sus p edicciones a los esul ados de una clasi icación humana.
97
1. In oducción
La in es igación sob e la ecupe ación de in o mación musical es de
g an impo ancia pa a ges iona g andes bases de da os musicales y p o-
ee al usua io con ecomendaciones y me ada os au ogene ados. Aun-
que exis e una g an a iedad de adiciones musicales y comunidades
de apasionados a dichas adiciones, la mayo ía de los algo i mos es án
diseñados y adap ados pa a bases de da os cuyo con enido es p incipal-
men e música come cial del mundo occiden al. Los es udios ealizados
han demos ado que la aplicación de las ecnologías de desc ipción au-
omá ica de con enido exis en es ac ualmen e, ales como la iden i ica-
ción au omá ica del can an e, a las bases de da os de música no occiden-
al conducen a unos esul ados compa a i amen e no an e icien es. Po
o a pa e, el endimien o se e inc emen ado cuando las ca ac e ís icas
de una adición musical especí ica ‒ ales como el sis ema onal subya-
cen e, los es ilos í micos clásicos o la ins umen ación ca ac e ís ica‒
son omadas en cuen a du an e la ase de elabo ación. El can e lamen-
co es una o ma a ís ica de g an in e és pa a es e ipo de in es igación
debido a su exp esión na u al imp o isada y a las di e gencias con el
sis ema onal occiden al. Además algunos es ilos de can e a cappella son
de i mo lib e y acompañados de muy poca ins umen ación. Pe o es-
as ca ac e ís icas combinadas con la limi ada exis encia de g abaciones,
muchas eces además de escasa calidad, ep esen an el desa ío p incipal
pa a desc ibi es e es ilo de mane a compu acional.
La iden i icación au omá ica del can an e (segunda sección) es una
me a ap opiada pa a es udia las p opiedades indi iduales que desc i-
ben a un can an e. Las es a egias en es e campo iden i ican a un can-
an e desconocido p incipalmen e a a és del análisis de desc ip o es
de imb e. Es o p oduce que la dis o sión espec al en iejas g abaciones
o en las de baja calidad p o oque e en ualmen e e o es de clasi ica-
ción. No obs an e, el núme o limi ado de ins umen os, el uso ex enso
de ib a o en la oz y la ue za de los elemen os exp esi os, combinados
con unas in e p e aciones melódicas espon áneas, gene an ca ac e ís-
98
icas ú iles pa a desa olla un algo i mo de iden i icación del can ao
más obus o pa a el lamenco. Adicionalmen e, desc ip o es adecuados
pa a modela la oz pueden se i pa a es ima simili ud en e can ao-
es en sis emas de o ganización au omá ica de las bases de da os del
lamenco así como pa a gene a ecomendaciones pa a usua ios. Anali-
zando y compa ando de mane a compu acional a ias in e p e aciones
de ma ine es y compa ando con e aluaciones subje i as, se llega a una
mejo comp ensión de la pe cepción de simili ud melódica pa a el can e
lamenco. A es e e ec o se implemen an a ias medidas de dis ancia y
se analizan sus co elaciones con los da os de un expe imen o audi i o
( e ce a sección). Un modelo de simili ud iable es una he amien a ú il
pa a los es udios musicológicos, po ejemplo en lo que se e ie e a la
e olución c onológica de un es ilo, a sus elaciones con una escuela o un
luga geog á ico de e minado. Técnicas simila es han sido u ilizadas pa a
la educación musical y la o mación de los can ao es. Las conclusiones
de nues o es udio así como unas p opues as pa a un u u o desa ollo
es án esumidas en la cua a sección.
2. Iden i icación au omá ica del can an e
2.1. Con ex o
El abajo de iden i icación au omá ica de un can an e median e el
análisis del a chi o de audio ha sido desa ollado de mane a ex ensi a
en el pasado1. El ma co básico se undamen a en las écnicas de ap en-
1 Vid. los siguien es ex os:
- Wei Cai; Qiang Li; Xin Guan, «Au oma ic singe iden i ica ion based on audi o y ea u es»,
Se en h In e na ional Con e ence on Na u al Compu a ion, Donghua Uni e si y Shanghai,
China, July 2011, pp. 1624-1628, IEEE.
- Wei-ho Tsai; Hsin-chieh Lee, «Au oma ic Singe Iden i ica ion Based on Speech-De i ed
Models», en In e na ional Con e ence on Ad ancemen s in In o ma ion Technology, 2012,
pp. 13-15.
- Ma hieu Lag ange; A. Oze o ; Emmanuel Vincen , «Robus Singe Iden i ica ion in Po-
lyphonic Music Using Melody Enhancemen and Unce ain y-Based Lea ning», en P ocee-
dings o he 13 h h In e na ional Socie y o Music In o ma ion Re ie al Con e ence, Po o,
2012, pp. 595-600.
- Jialie Shen; John Shephe d; Bin Cui; Kian-Lee Tan, «A no el amewo k o e icien au-
99
dizaje au omá ico: en p ime luga , unos desc ip o es es án ex aídos de
un núme o impo an e de canciones e ique adas, incluyendo odos los
candida os posibles. Un algo i mo de ap endizaje au omá ico cons uye
un modelo, el cual elaciona a un can an e con unos a chi os de audio
sin e ique as median e la compa ación de los desc ip o es con la base
de da os. Pa a que los algo i mos de ap endizaje au omá ico p o ean
unos esul ados iables, el abajo de selección de los desc ip o es es
una a ea c ucial. La mayo ía de las écnicas ela i as se han basado en la
ex acción po segmen o de las ca ac e ís icas del imb e, ales como co-
e icien es en escala mel (Mel- equency ceps al coe icien s2 o MFCCs),
los coe icien es de p edicción lineal (linea p edic ion coe icien s3 LPCs)
o los Gamma- one ceps al coe icien s4 (GTCCs). En cualquie caso, los
desc ip o es de imb e po sí solos inducen a e o es cuando exis e una
dis o sión espec al, como, po ejemplo, en las g abaciones his ó icas.
Además, en la música poli ónica, el imb e no es á sólo de inido po
la oz sino ambién po los ins umen os que la acompañan. Po es as
azones p oponemos un sis ema ex endido basado en desc ip o es es-
adís icos elacionados con el imb e, ib a o y las ca ac e ís icas de la
in e p e ación.
2.3. Me odología
Aunque los humanos pa ecen iden i ica una oz pa icula po su
imb e, los desc ip o es ela i os no son siemp e iables pa a la a ea de
iden i icación au omá ica del can an e, al como a iba queda expues o.
El ib a o ha sido ya u ilizado con éxi o pa a es a a ea5. Se ob iene una
es imación de la ecuencia del ib a o así como su p o undidad pa a
oma ed singe iden i ica ion in la ge music da abases», ACM T ansac ions on In o ma ion
Sys ems, ol. 27, n. 3 (2009), pp. 1-31.
- V. Rao; C. Gup a; O. Rao, «Con ex -awa e ea u es o singing oice de ec ion in po-
lyphonic music», P oceedings o he 9 h In e na ional Wo kshop on Adap i e Mul imedia
Re ie al, July 18-19, 2011, Ba celona.
2 Vid. Cai e al. (2011); Tsai, Lee (2012); Lag ange e al. (2012).
3 Vid. Shen e al. (2009).
4 Vid. Cai e al. (2011).
5 Vid. T. New; H. Li, «Explo ing Vib a o-Mo i a ed Acous ic Fea u es o Singe Iden i ica ion»,
IEEE T ansac ions on audio, speech and language p ocessing, 15 (2) (2007), pp. 519-530.
100
cada segmen o median e el uso de il os en el dominio del iempo. En
up u a con es a écnica, desc ibimos el ib a o u ilizando el con o no
de la ecuencia undamen al del cual ex aemos la media y la des iación
ípica, la ecuencia y la p o undidad a lo la go de una canción en e a así
como la can idad ela i a de segmen os con p esencia de ib a o. Como
los eci ales de lamenco son muy imp o isados y cada can ao desa olla
su p opio es ilo de in e p e ación, ex aemos nume osas ca ac e ís icas
de in e p e ación a pa i de una ansc ipción au omá ica, ales como
el ango de ono, la can idad de o namen ación o la du ación media de
una no a. Incluimos ambién los desc ip o es de imb e (MFCCs) pe o
en luga de ealiza una clasi icación pa a cada segmen o ol emos a
calcula a la ez la media y la di e gencia es ánda pa a oda la canción6.
E ec uamos además una clasi icación basada en los g upos de desc ip o-
es sepa ados con el in de e alua su idoneidad pa a es a a ea.
2.4. Bases de da os y e aluación
Hemos p ocedido a e alua es a écnica an o pa a un ma e ial mo-
no ónico (can es a palo seco, sin acompañamien o ins umen al) como
pa a uno poli ónico. El g upo de selección mono ónico con iene 65 g a-
baciones de 5 can ao es di e en es, p oceden es de CD come ciales, de
documen ales ele isi os y de colecciones pe sonales. Pa a es a colec-
ción se seleccionó, a pa i de un es udio p e io7, un subconjun o de can-
ao es de los que se u ie a disponibilidad de al menos 10 g abaciones
de can es a palo seco con calidad: An onio Mai ena, Chocola e, Manuel
Aguje as, Juan Talega, Ra ael Rome o. La calidad del sonido a ía y la se-
lección incluye nume osas g abaciones his ó icas con impo an e dis o -
sión. No hay acompañamien o ins umen al, excep o pa a algunos can-
es cuyo i mo es á ma cado median e un ma ine e golpeando el me al.
6 Una desc ipción de allada del algo i mo y los desc ip o es ex aídos igu an en N. K ohe ,
The Flamenco Can e: Au oma ic Cha ac e iza ion o Flamenco Singing by Analyzing Audio
Reco dings, esis de más e , Uni e si a Pompeu Fab a, Ba celona, 2013.
7 Vid. J. Mo a; F. Gómez; E. Gómez; F. J. Escoba -Bo ego; J. M. Díaz-Báñez, «Melodic
Cha ac e iza ion and Simila i y in A Cappella Flamenco Can es», 11 h In e na ional Socie-
y o Music In o ma ion Re ie al Con e ence (ISMIR 2010). Disponible en: h p://m g.up .
edu/node/1708.
101
La selección incluye los palos ma ine e, oná, sae a y debla. La selección
poli ónica con iene un o al de 150 can es de lamenco de 5 can ao es
di e en es. Las g abaciones p o ienen de CD come ciales e incluyen oz,
gui a a y en algunos casos elemen os de pe cusión ales como palmas.
Pa a la selección de los can ao es se siguie on c i e ios p ác icos (dis-
ponibilidad de ma e ial en di e en es can es) y de di e sidad de es ilos,
sexo y época: An onio Mai ena, Cama ón, Ca men Lina es, Manuel Agu-
je as y Pas o a Ma ía Pa ón (Niña de los Peines).
2.5. Resul ados
Los esul ados de la iden i icación au omá ica del can ao a pa i de
g upos de selección mono ónicos y poli ónicos igu an en las ablas p e-
sen adas a con inuación. Se puede obse a en el caso de la selección
mono ónica que el uso de desc ip o es ela i os al ib a o y las ca ac e-
ís icas de in e p e ación p oduce mejo es esul ados que el uso de los
desc ip o es de imb e. La combinación de es os es g upos conduce
a un inc emen o en p ecisión del 20% sob e los esul ados ob enidos a
pa i del único c i e io de desc ip o es de imb e. A la in e sa, pa a la
selección poli ónica, la u ilización de los desc ip o es de imb e ob ienen
mejo es esul ados que los ob enidos u ilizando los desc ip o es del i-
b a o y de las ca ac e ís icas de la in e p e ación. Pa a can es poli ónicos
la es imación de ecuencia undamen al de la oz es más suscep ible a
e o es, lo cual iene consecuencias en la de ección del ib a o y en la
ansc ipción au omá ica. Además con iene ene en cuen a que el es ilo
poli ónico deja luga a menos libe ad de in e p e ación pa a el can ao
que el es ilo mono ónico, po lo cual los desc ip o es de in e p e ación
no son an signi ican es pa a ca ac e iza el es ilo pe sonal del can ao
como en el caso de los es ilos mono ónicos.
Desc ip o es Clasi icación co ec a
Timb e 60.00 %
Vib a o 70.31 %
In e p e ación 63.08 %
Todos 80.00%
Tabla 1: esul ados de clasi icación, can es a palo seco (mono ónico).
102
Desc ip o es Clasi icación co ec a
Timb e 86.67 %
Vib a o 63.67 %
In e p e ación 53.33 %
Todos 88.00 %
Tabla 2: esul ados de clasi icación, can es acompañados (poli ónico).
La g an p ecisión de los desc ip o es de imb e equie e cau ela. En
las p oducciones mode nas exis e lo que se llama el e ec o de álbum8,
que puede p oduci se debido al p oceso de g abación, de mezcla y de
mas e ización, de modo que los desc ip o es de imb e pueden ol e se
homogéneos pa a odo un álbum. Po lo cual el algo i mo de ap endizaje
au omá ico iene endencia a modela el sonido de un álbum de e mi-
nado más que a conside a el sonido pa icula del can ao es udiado.
Así, en K ohe (2013) se demues a que los esul ados de una clasi ica-
ción bajan signi ica i amen e ‒has a el 41.67% de p ecisión‒ cuando el
ap endizaje y la e aluación se e ec úan median e bases de da os cons i-
uidas po canciones p oceden es de álbumes di e en es.
3. Análisis compu acional de la simili ud melódica pe cibida
3.1. Con ex o
Los modelos compu acionales de simili ud melódica han sido es u-
diados con p o usión ecien emen e. O ece una lis a exhaus i a de las
in es igaciones a es e espec o queda ue a de los lími es de es e a-
bajo, pe o un esumen de allado de medidas de simili ud, así como una
ecopilación de es udios conc e os, se encuen a en Ma sden (2012)9. La
mayo ía de los plan eamien os modelan la simili ud melódica midiendo
la dis ancia en e sus ep esen aciones simbólicas. Cuando se a a de
a chi os de audio de los cuales no exis e una pa i u a, es na u al u iliza
en onces pa a la compa ación los con o nos de la ecuencia undamen-
8 Vid. T. New; H. Li, «Explo ing Vib a o-Mo i a ed Acous ic Fea u es o Singe Iden i ica ion»,
IEEE T ansac ions on audio, speech and language p ocessing, 15 (2) (2007), pp. 519-530.
9 A. Ma sden, «In e oga ing Melodic Simila i y: A De ini e Pheonomenon o he P oduc o
In e p e a ion?», Jou nal o New Music Resea ch, 41(4) (2012), pp. 323-335.
103
al. En Cab e a e al. (2008)10, la ep esen ación g á ica de las dis ancias
en e con o nos melódicos de can es mono ónicos da como esul ado
unas ag upaciones cla as pa a los di e en es es ilos es udiados. En nues-
o es udio, nos hemos en ocado en la simili ud in aes ilo pa a eci ales
de ma ine es: nues o obje i o es de ini un modelo compu acional de
pe cepción de simili ud melódica pa a es as in e p e aciones y de e mi-
na las ca ac e ís icas que hacen que una in e p e ación sea simila a
o a o no.
3.2. Bases de da os y e aluación subje i a
La simili ud melódica es á es udiada a pa i de una selección de 12
g abaciones mono ónicas de ma ine es, in e p e ados po di e en es
a is as, y que son un subconjun o del co pus de TONÁS11. Pa a cada g a-
bación se ha ex aído únicamen e la p ime a copla. La base de da os
incluye los can an es más ep esen a i os del es ilo y ha sido de inida
con la colabo ación de expe os en es e campo. Tal como a iba se ha
expues o, odas las in e p e aciones pe enecien es a es e es ilo es án
ca ac e izadas po un esquele o melódico, el cual es á suje o a ue es
o namen aciones y a iaciones melismá icas. Además los ma ine es
es án in e p e ados según un compás lexible o lib e, lo cual induce im-
po an es des iaciones í micas en e cada in e p e ación. Nues o es u-
dio se basa en una e aluación subje i a, al como lo ilus a Gómez e al.
(2012)12: 19 oyen es inexpe os y 3 oyen es especializados en lamenco a
los cuales se ha solici ado la c eación de g upos de melodía simila en e
las canciones de la selección. Unas ma ices de dis ancia han sido cons-
10 J. J. Cab e a; J. M. Díaz-Báñez; F. J. Escoba ; E. Gómez; F. Gómez; J. Mo a, «Compa-
a i e Melodic Analysis o A Cappella Flamenco Can es», Con e ence on In e disciplina y
Musicology, Salónica, 2008.
11 Vid. J. Mo a; F. Gómez; E. Gómez; F. J. Escoba -Bo ego; J. M. Díaz-Báñez, «Melodic Cha-
ac e iza ion and Simila i y in A Cappella Flamenco Can es», 11 h In e na ional Socie y o Music
In o ma ion Re ie al Con e ence (ISMIR 2010). Disponible en: h p://m g.up .edu/node/1708.
Además, se puede consul a a es e espec o: h p://m g.up .edu/download/da ase s/ onas.
12 E. Gómez; C. Guas a ino; F. Gómez; J. Bonada, «Analyzing Melodic Simila i y Judge-
men s in Flamenco a Cappella Singing», P oceedings o he join 12 h In e na ional Con-
e ence on Music Pe cep ion and Cogni ion and 8 h T iennial Con e ence o he Eu opean
Socie y o he Cogni i e Sciences o Music, July 23-28, Salónica, 2012.
104
uidas de acue do con el núme o de pa icipan es que han ag upado
melodías simila es. Mien as el acue do de clasi icación en e el g upo
de audi o es inexpe os ha sido bas an e bajo (μ=0.0824 y d=0.2109), el
g upo educido de expe os ha p oducido unas clasi icaciones más ho-
mogéneas (μ=0.1891 y d=0.1170).
3.3. Me odología
Compa amos dos es a egias pa a modela la pe cepción de simili ud
melódica: medidas ob enidas de dynamic ime wa ping (DTW) y la dis an-
cia en e los ec o es de desc ip o es. El algo i mo de dynamic ime wa -
ping alinea un con o no de ecuencia undamen al sob e o o, median e
es i amien o y con acción de de e minados segmen os. En un p oceso
i e a i o, la ans o mación es idónea cuando exis e la máxima conco -
dancia en e dos melodías. La can idad de manipulación u ilizada p o ee
una medida pa a la simili ud í mica, mien as la dis ancia esidual a la
ecuencia undamen al en e las secuencias alineadas si e como medi-
da pa a la simili ud de ecuencia undamen al. En un en oque di e en e
se ex aen los desc ip o es de in e p e ación mencionados en la sección
an e io y se calcula la dis ancia euclídea en e los ec o es esul an es.
Como no odos los elemen os son suscep ibles de con ene in o mación
ele an e pa a es a a ea, p ocedemos adicionalmen e a una e aluación
au omá ica de subg upos, basándonos en dos ag upaciones p incipales
sacadas de la ep esen ación g á ica de la e aluación subje i a. Es e p o-
cedimien o selecciona au omá icamen e las ca ac e ís icas que p o een
las más ue es a iaciones en e dos conjun os. Con el in de e alua las
dos me odologías, ealizamos el es de Man el13 pa a analiza la co ela-
ción en e las ma ices de dis ancia compu acional y la clasi icación sub-
je i a. Es e análisis de co elación p o ee como esul ado dos alo es: R
co esponde a la co elación en e dos ma ices y se ace ca a 1 en caso
de ue e co elación, mien as la a iable de con ianza p iende has a
ce o cuando la co elación encon ada es signi ica i a.
13 E. Bonne ; Y. Van de Pee , «z : a so wa e ool o simple and pa ial Man el es s», Jo-
u nal o S a is ical so wa e, 7 (10) (2002), pp. 1-12.
105
3.4. Resul ados
Los esul ados pa a las dos me odologías igu an en la abla 3: mien-
as la medida de des iación de la ecuencia undamen al a pa i del
algo i mo DTW no pa ece indica una co elación signi ica i a con la e a-
luación humana, an o la des iación í mica como la dis ancia ec o ial
en e los desc ip o es pa ecen se mé odos adecuados pa a modela la
pe cepción de simili ud melódica. Con iene menciona que los desc ip-
o es de in e p e ación incluidas en el subg upo seleccionado e an:
• La can idad ela i a de silencio.
• La luc uación de du ación de la no a.
• La can idad de o namen ación.
• La du ación media.
• El olumen medio (no malizado).
• La luc uación dinámica.
En consecuencia, las di e encias en e es os a ibu os pa a dos in e -
p e aciones de can e a cappella ienden a de e mina de mane a óp ima
en qué medida las melodías son pe cibidas como simila es.
E aluación subje i a Des iación Des iación Dis ancia
empo al(DTW) melódica (DTW) ec o ial
Oyen es inexpe os R=0.333 R=0.130 R=0.308
p=0.003 p=0.198 p=0.0123
Expe os de lamenco
R=0.306 R=-0.118 R=0.431
p=0.047 p=0.256 p=0.011
Table 3: Co elación en e e aluación subje i a y
modelos compu acionales de simili ud melódica.
4. Conclusiones y abajo u u o
Es e es udio e alúa la desc ipción au omá ica del can e lamenco
basándose en el análisis de g abaciones de audio. Hemos demos ado
que pa a el can e lamenco los modelos compu acionales basados en los
112
y sép imo g ado al e ados ascenden emen e, que nos da án pie a la si-
guien e gene ación de gui a is as. Además Mon oya, al p ocede de una
gui a a clásica y lamenca, pues o que sus an eceso es ue on A cas, Pa -
ga y Damas, p o oca una e olución écnica de la gui a a lamenca al in-
co po a e ec os en onces no habi uales como el émolo y el a pegio11.
Si seguimos a anzando en el iempo, en e 1930-1950, con Manuel
Vallejo, Tomás Pa ón, o Manolo Ca acol, podemos ap ecia que el gui-
a is a acompañan e posee un mayo conocimien o an o de los can es
como de la gui a a, una e olución que a ec a no sólo a su ejecución sino
ambién a la complejidad de su oque. Así, islumb amos que la gui a a
pasa de se un acompañamien o pe cu ido de aco des a una búsqueda
de un mejo y más adap ado acompañamien o a la melodía del can e,
con el in de ecalca la o guia la. En es e caso, podemos ci a al oque de
Paco Aguile a con Manuel Vallejo en el acompañamien o de la a an a
«Tú la joya y yo el joye o»12. O o ejemplo no o io es «A la de echa me
inclino» de Manolo Ca acol y Melcho de Ma chena13.
En es a época se consolida el acompañamien o al can e en lo que
a añe a la a monía y los aco des empleados y supone un pun o de e-
e encia a pa i del cual los gui a is as de las siguien es gene aciones
comenza án a e oluciona . Exis e, po an o, un desa ollo écnico muy
a anzado donde el «picado» y las escalas adquie en mucho p o agonis-
mo, in en ando imi a la elocidad de los gi os de la oz en el can e, es o
es, en los can es lib es se pasa de una gui a a pe cu ida a una gui a a
más melódica. Po o a pa e, se u ilizan nue os aco des con segundas
in e siones, además de no as añadidas como la sép ima, la no ena o la
sex a (sol M, sol 7, sol 7/9).
Ya en la época de los 60-80 comienza una e olución en cuan o a la
a monía, que se á el o igen del desa ollo a mónico que an o gus a in-
11 No be o To es, «El oque po Ta an a, desde Ramón Mon oya has a la ac ualidad», La
Mad ugá, e is a de in es igación sob e lamenco, n. 5, diciemb e, 2011, pp. 77-107.
12 Manuel Vallejo, Y que iene más sale o el hue ani o, La Fuen e del Flamenco, 1920-1950.
13 Manolo Ca acol, Una his o ia del Can e Flamenco, 1959, Hispa ox HH-1663.
113
daga y expandi en la ac ualidad. Los gui a is as de esos años se mues-
an más c ea i os, dejando de lado las alse as de los g andes maes os
y p oduciendo cada uno las p opias. Es el momen o de Paco de Lucía y su
inco po ación de nue as a monías a la gui a a, u ilizando escalas como
la pen a ónica, la hexá ona, la disminuida..., con aco des de sép ima ma-
yo , quin a disminuida, y no as añadidas como la sex a o la cua a. És as
p ime o se án u ilizadas en la gui a a de concie o pa a más a de se
ge men de un nue o acompañamien o, como es el caso de «Se pelean
en mi men e» de Cama ón y Paco de Lucía14, y de «A mi ie a de Lina-
es» de Juani o Valde ama y Paco de Lucía15.
A modo de a que ipo de es a e olución, obse amos la compa a i a
de un mismo can e in e p e ado po dos can ao es, u ilizando dos o-
nalidades lamencas dis in as16. Hemos escogido dos g abaciones muy
p óximas en el iempo aunque muy dispa es en cuan o a a monía se
e ie e. La p ime a de Escacena de 1908 y la segunda de Pas o a Pa ón
de 1910.
Desde un pun o de is a ho izon al, la mayo di e encia se encuen a
en los sal os in e álicos, que se p oducen en cada comienzo de e cio,
pues como podemos obse a , el in e alo que ealiza Escacena es de
e ce a, y lo epi e en muy pocas ocasiones, mien as que Pas o a, eali-
za un sal o de cua a, que se á an ca ac e ís ico en es e ipo de es ilo.
Figu a 1. T ansc ipción de la in e p e ación de Escacena.
14 Cama ón, Soy Caminan e, 1974, Philips.
15 T ibu o Flamenco a Juan Valde ama, 2004, BMG.
16 Véanse las ansc ipciones en el anexo.
114
Figu a 2. T ansc ipción de la in e p e ación de Pas o a Pa ón.
Obse ando la a monía desde un pun o de is a más e ical, a pa i
de los aco des, emos un mayo desa ollo de p og esiones a mónicas en
los ayeos de la in e p e ación de Pas o a en elación con la que hace Esca-
cena, po lo que podemos islumb a que hay una mayo o namen ación
en la melodía. En cuan o al acompañamien o del can e en cues ión, e-
mos cómo los aco des es án mucho más ea i mados en la in e p e ación
de Pas o a, encon ándonos aco des de sép ima meno y no ena meno
(es a úl ima, asgo p opio del aco de de a# lamenco, a#-sol).
En elación a las cadencias, debemos menciona que la an ex endida
cadencia andaluza o lamenca (IV-III-II-I), como ac ualmen e se la deno-
115
mina, no se u ilizaba en es a época, sino que más bien hay un p edomi-
nio de una cadencia conclusi a pe ec a, dominan e- ónica (II-I), o, a lo
sumo, una p og esión que ambién ecae en la ónica, pe o que añade
un aco de más (III-II-I), como hemos expues o en la abla siguien e:
En lo e e en e a las escalas que se u ilizan pa a los mo i os melódi-
cos de inal de e cio, podemos deci que se ecu e a la escala mayo
de la onalidad mayo (do mayo , en el caso de Escacena, y e mayo en
el caso de Pas o a), además de a una segunda escala que u iliza Ramón
Mon oya en el acompañamien o a Pas o a en los e cios que ema a a
a# lamenco. Es en es a escala donde el e ce g ado es á al e ado as-
cenden emen e.
2.2. La g anaína
O o a que ipo que que emos menciona es el de la g anaína, el cual
ha enido un p oceso más len o den o de su e olución a mónica, sob e
odo en lo e e en e a la sono idad o modo en el que se in e p e a. Así,
ci a emos su a ance en los dis in os momen os his ó icos en los que se
ha p oducido un cambio de in e és.
Cons i uye la g anaína o o caso pa icula que ha expe imen ado un
cla o desa ollo en cuan o a las a monías empleadas po la gui a a. En
un p incipio se ocaba en mi lamenco (el Mochuelo, «Po que me gus a
oí la campana»17), pe o, en la búsqueda de nue as sono idades pasó a
17 An onio Pozo, El Mochuelo, Zonophone, 1907 X-54.077.
116
oca se en si lamenco (An onio Chacón y Ramón Mon oya, «Enga za en
o o y ma il»18). Décadas más a de, ya en los 80, consolidada es a úl ima
onalidad, la g anaína ha pasado a oca se con una sco da u a en la sex a
cue da que a de la no a mi a si, como se puede ap ecia en Cañiza es o
Manolo F anco con Calix o Sánchez.
3. Apo aciones del compás, i mo y el empo de los es ilos
En es e sen ido, pa a habla de las apo aciones del compás, debemos
dis ingui en e empo, compás (nos e e imos es ic amen e al é mino
musical) y es uc u as í micas (la acen uación que se ealiza den o de
un esquema í mico cíclico) que e olucionan hacia o as, las cuales nos
ayuda án a di e encia las di e sas apo aciones que han enido luga en
es e campo.
3.1. Tempo
Los es ilos como las solea es, pe ene as, o angos son los que, a nues-
o juicio, más han e olucionado en lo e e en e a es e aspec o musical.
En la p ime a e apa del siglo XX, p ime cua o de siglo, y a a és de g a-
baciones del Mochuelo, Pas o a Pa ón, Manuel To e, el Cojo de Málaga,
Chacón..., podemos obse a que, en cuan o al empo, las in e p e a-
ciones de es os palos lamencos ienen ca ác e alleg o o i o. Aunque
puede ene su causa en el o ma o de g abación, ambién es cie o que
a medida que pasa el iempo las in e p e aciones de es os mismos can-
ao es se an desacele ando.
3.2. Compás
3.2.1. La pe ene a
Du an e el pe iodo 1900-1930, la gui a a se o na más pausada en
odos los es ilos en gene al, incluso en algunos, pie de el compás en pos
18 An onio Chacón, G abaciones discos de piza a 1913-1930, DiscMedi S.A.
117
de un i mo más pausado pa a el lucimien o del can ao . Es el caso de
la pe ene a, que p imi i amen e es can ada en un cons an e compás de
amalgama bien de inido en la pa e del can e («Me acue do de i más
eces», Mochuelo, 1904-1922) y acompañada po cas añuelas19. Más
a de, con Pas o a Pa ón y Manolo de Badajoz («Quisie a yo enega »20)
obse amos que es e compás de amalgama se pie de en la le a, pa a
deja un i mo casi lib e o, en ocasiones, e na io. Es e modelo de pe e-
ne a, y sin la ins umen ación pe cusi a an e io , se á el que se desa o-
lle y sob e el que se e olucione, dándole cada ez un ca ác e más lib e
y pausado al can e.
3.2.2. Los angos
En el caso de los angos se p oduce el p oceso de «bina ización», pa-
sando de un compás de subdi isión e na ia, p oceden e de los angui-
llos, a uno de subdi isión bina ia, alen izando el empo y u ilizando el
modo lamenco en la mayo ía de las in e p e aciones. Es e p oceso se
puede comp oba a a és del Mochuelo en «Tangos de los Maes os,
odos los maes os»21, donde se pe cibe en el acompañamien o un i mo
de subdi isión e na ia; y en «Tengo el gus o an colmao»22, pe enecien-
e a la misma ecopilación discog á ica, donde ya se ad ie e ese cambio
de e na io a bina io. Con Pas o a Pa ón se p oduce la c is alización de
es e es ilo en cuan o al compás se e ie e. Pos e io men e se mejo a á
la écnica del asgueado y los cie es, que se án mucho más ma cados y
más ágiles que en la e sión del Mochuelo.
3.3 Es uc u as í micas
El compás de amalgama en las p ime as solea es no es á an de inido
como ac ualmen e se acos umb a, sino que es á encajado como en un
19 P obablemen e, con es e ins umen o de pe cusión enga la pe ene a un alo más
olkló ico en es a época.
20 G ea In e p e s o Flamenco, Niña de los Peines 3, 1927-1950, Musical A k, 2011.
21 An onio Pozo, El Mochuelo, Zonophone, 1907.
22 An onio Pozo, El Mochuelo, Zonophone, 1907 X-54.067.
118
compás e na io, es deci , los acen os no son an ma cados como en la
ac ualidad. Ya a pa i del Cojo de Málaga o el Niño de Cab a23, con gui a-
is as como Bo ull o Ramón Mon oya, el compás apa ece mucho más
de inido y con la es uc u a í mica con la que se empieza a ap ende una
soleá hoy en día. Andando en el iempo, podemos e cómo ese compás
de amalgama consolidado, pa a o os es ilos, desplaza la acen uación,
p oduciendo nue as es uc u as í micas que se consolida án po ejem-
plo en la bule ía po soleá. Como ejemplo, ep oducimos en la Figu a 3
las a iaciones que han acon ecido en los pa ones í micos e na ios del
lamenco, desde el es po cua o has a el conocido como «sonique e
mode no».
Figu a 3. Acen uaciones e na ias del lamenco.
4. C eación s. ec eación
Desde los p ime os a chi os sono os se hace p esen e lo que pod ía-
mos llama la genialidad del can ao o gui a is a, pues es sabido que hay
una incesan e ac i idad de inno ación, c eación o apo es pe sonales
desde los mismos o ígenes del lamenco. Como ejemplo de es o que de-
cimos, enemos la g an a iedad de andangos o solea es que se a ibu-
yen a can ao es conc e os po el simple hecho de in oduci un cambio
melódico en alguno de los e cios. En es e con ex o de «necesidad c ea-
do a» nos p egun amos: ¿la gui a a es pa e c eado a de esas nue as
inno aciones melódicas o sólo ec ea lo escuchado?
23 El Cojo de Málaga y Miguel Bo ull: «Ándale y cuén ale esas quejas» y Niño de Cab a
y Manolo Badajoz: «Mal ín enga». G ea In e p e s o Flamenco, Niño de Cab a y Cojo de
Málaga, 1907-1927, Zonophone.
119
A la is a de las g abaciones exis en es podemos induci que la gui-
a a iene una doble unción. Po una pa e, ayuda a la e olución me-
lódica del can e, en la que es pa e undamen al de la c eación, y po
o a, ec ea lo escuchado pa a adap a lo a o o con ex o o momen o
musical. Algunos ejemplos que a alan lo an e io los cons i uyen las
di e sas modalidades lamencas c eadas desde p incipios del siglo XX,
como los oques e olucionados de a an a, g anaína, mine a, ondeña...,
que acili an al can ao un desa ollo melódico y ocal de mayo es ue-
los, in luenciando en él con nue as sono idades, más allá de los ípicos
aco des de pa illa y po a iba (la lamenco y mi lamenco). Como caso
pa icula ano amos el de la a an a «Que me den espuelas»24 in e p e-
ada po Manuel To e y Bo ull, ealizando la cadencia de a# lamenco
o aco de de a an a.
4.1. Del can e a la gui a a
En lo e e en e a la ec eación, an o can ao como gui a is a mues-
an su memo ia musical en el desa ollo de los es ilos, in luenciándose
mu uamen e, es deci , el can ao ecoge los es os melódicos in e p e a-
dos po la gui a a que han quedado imp egnados en su memo ia y los
con ie e en un mo i o melódico a desa olla en su can e; ice e sa, los
es os melódicos del can e memo izados po el gui a is a le si en como
células o incisos melódicos pa a el desa ollo de una alse a.
Es e as ase musical se da cla amen e en la p ime a mi ad del siglo
XX, cuando el gui a is a no enía aún la noción de au o o composi o , y
pa a acompañamien o al can e se u ilizaban a menudo alse as popula-
es. Así pues, quizás, la inquie ud po inno a o desa olla nue as ideas
p opicia es e as ase musical en e can ao y gui a is a. Algunos ejem-
plos no o ios es án en la alse a de in oducción que ealiza Manolo de
Badajoz en la pe ene a «Quisie a yo enega », acompañada pa a la Niña
de los Peines25 ‒es cla amen e una ec eación de una le a de pe ene a
24 La leyenda del Can e, Manuel To e 1909-1930, Soni olk, 1996.
25 G ea In e p e s o Flamenco, Niña de los Peines 3, 1927-1950, Musical A k.
120
(«Me acue do de i más eces»)‒, o en una ase musical que Melcho
de Ma chena in e p e a, donde ecoge esencialmen e la melodía ocal
que Pas o a Pa ón ealiza en los andangos de Huel a «Al cielo que es mi
mo ada»26.
4.2. De la gui a a al can e
En el caso de los can ao es emos cómo el Mochuelo en «Tango de
los Maes os», incluido en la ecopilación an es ci ada, imi a y ec ea la
melodía que p oduce el asgueado de la gui a a en el compás. También
o o ejemplo de ello se ía la melodía que ejecu a Pepe Ma chena en la
a an a «Pue o Lumb e as»27, que se co esponde con la écnica melis-
má ica ealizada po Ramón Mon oya en su c eación «Con en o de la
Ma ías»28.
Conclusiones
En es e a ículo hemos abajado bajo la hipó esis de que el lamenco
e oluciona a a és del in e cambio musical en e los di e en es elemen-
os que lo componen. La música lamenca, en su génesis, se e some ida
a un p oceso de con aminaciones que a c eando o ec eando es ilos
lamencos y que se conc e a en la e olución y apo ación que ealiza la
gui a a en una sue e de ampliación a mónica, de ans o mación de
compás, ajus e del iempo y su consecuen e as ase al can e.
T as el análisis de una pa e de la discog a ía lamenca de la p ime a
mi ad del siglo XX, podemos des aca algunos hechos ele an es ela i-
os a casos conc e os. Des acamos que al e olución depende de la p e-
dominancia empo al de los es ilos o palos. En e ec o, según la e apa del
lamenco p oli e an más unos es ilos que o os. Así, en la época del Mo-
chuelo, Chacón, el Niño de Cab a, el Cojo de Málaga, hay un p edominio
de los can es de Le an e, malagueñas, g anaínas, a an as...; en cambio,
26 La Niña de los Peines, G abaciones discos de piza a 1930-1940, DiscMedi S.A.
27 G ea In e p e s o Flamenco, Niño de Ma chena 2, 1927-1946, Musical A k, 2011.
28 Niño de Ma chena, Los cua o mule os, La uen e del lamenco 1920-1950.
121
en la época de Manuel Vallejo o Ca acol, es os es ilos no se cul i an an-
o, eniendo mayo p edominancia la soleá, la segui iya y los angos.
También es en la p ime a mi ad del siglo XX cuando se da una con a-
minación de es ilos, mezclándose la a an a con la malagueña (Ca acol y
Melcho de Ma chena), la soleá ambién con la malagueña (Pepe Pin o
y Melcho de Ma chena, «El can e llo a su pena»), o las colombianas
acompañadas a i mo de bule ía al golpe (Ca bone o y Sabicas, «Se illa
de la ie a mía», 1932).
En lo que concie ne al compás y al empo de ejecución de cada uno
de los es ilos, podemos a i ma que del p ime al segundo cua o del si-
glo XX se iende a alen iza el empo en p o del embellecimien o melis-
má ico de las melodías. El compás se a con igu ando y adap ando a es e
nue o con ex o í mico, obse ándose un cla o dominio de la écnica ya
en el segundo cua o de siglo.
Finalmen e como ha quedado expues o en los ejemplos mencionados,
la gui a a se mues a inno ado a en la a monización de los can es así
como en su p og esi a expansión po el más il, en una búsqueda po la
nue a sono idad y la ensión; pues la música lamenca, desde su génesis,
busca la disonancia, la angus ia o ince idumb e, en de ini i a, la ensión.
De es e modo, pasa de se una gui a a anónima o en segundo plano (en lo
que se e ie e a la c eación de alse as pa a el can e) a se una gui a a que
c ea/ ec ea en pe ec a «colabo ación» con la melodía can ada.
En es e abajo se han mos ado an sólo unos cuan os ejemplos,
pe o no se ha lle ado a cabo una p o unda ecogida de da os ni de com-
pa ación de melodías ansc i as o de las elaciones en e los in é p e-
es. Es po ello que puede conside a se simplemen e el p ime paso de
un es udio que p e endemos acome e con mayo p o undidad. Como
ambién nos p oponemos analiza la e olución que ha expe imen ado la
gui a a en su elación con el baile, lo cual se á obje o po nues a pa e
de u u as in es igaciones.
128
de alo a ni de omen a a su ez esa g an pa e in e p e a i a y unda-
men al del lamenco que es la imp o isación y que hace que la música se
c ee du an e la ac uación.
Sob e la ansc ipción del can e lamenco
En lo que a añe a es e ema, c eemos necesa io especi ica que en
nues o mé odo de ansc ipción la pa i u a esul an e se ciñe a la o -
ma más adicional de esc i u a musical. Des acan elemen os lamencos
como el ipo de compás lamenco, los acen os p opios del lamenco en
de e minados palos como los de la bule ía, la soleá, la segui iya, e c.,
y ligadu as, ano aciones de exp esión, cambios de empo y es uc u as
p opias de palos lamencos. Pe o odos los elemen os de la pa i u a –
sal o los mencionados– pueden y pod ían encon a se en cualquie pa -
i u a desde el oman icismo has a la ac ualidad. T ansc ibimos el can e
siguiendo las mismas pau as que segui íamos pa a ansc ibi cualquie
o a música ocal. Es deci , nues a o ma de abajo pa a pasa una a-
an a de En ique Mo en e a una pa i u a se ía la misma que u iliza ía-
mos –en caso de que no se hubie a esc i o p e iamen e– pa a pasa un
a ia de una ópe a de Ve di (en la e sión de un can an e conc e o) a
pa i u a. Conside amos los elemen os del lenguaje clásico adicional
su icien es pa a la ealización de dicho abajo. In en amos ex ae de
la in e p e ación los undamen os de la ob a o iginal, pe o no p e en-
demos e leja oda la in e p e ación de o ma milimé ica, sino deja
que el in é p e e ealice su p opia e sión. En el ejemplo de Mo en e,
al oca la pa i u a se deduce la e sión exac a de Mo en e que oma-
mos como e e encia; sin emba go, cualquie can ao o can an e pod ía,
a pa i de esa pa i u a, imp imi a su in e p e ación su p opio gus o
pe sonal, que pod ía pasa po imi a de una o ma iel la e sión de
Mo en e o, po el con a io, apo a un sello más singula y di e encia-
do. Vol iendo al pa alelismo de la música clásica, end ía a se como si,
omando una e e encia pa a ealiza la pa i u a de una in e p e ación
de un can an e conocido, una ez esc i a la ob a, dejá amos libe ad al
in é p e e pa a que su in e p e ación se pa ecie a a la de es e can an e,
129
a o as e siones, o a una nue a y pe sonal. Es deci , nues a o ma de
ansc ibi p e ende saca la pa i u a sob e la que abaja el can an e,
no la e sión exac a que él ealiza. Po ejemplo, un uba o5 exp esi o que
ealiza un can an e de e minado no queda ía e lejado en nues a ans-
c ipción, pues o que se conside a pa e de la in e p e ación y no de la
ob a. Es a opción de ansc ibi es únicamen e eso: una opción. Aunque
esul a e iden e pa a noso os, es impo an e ema ca que espe amos
y alo amos an o el abajo como el esul ado de o as opciones, como
po ejemplo, la de algunos ansc ip o es que consis e en e leja en la
pa i u a odo lo que se escucha en la in e p e ación. En lo que a añe a
los elemen os écnicos e in e p e a i os de la p ác ica del iolín – unda-
men almen e a cos y digi aciones– que apa ecen al in e p e a un can e,
son los que el edi o (en es e caso ansc ip o ) c ee que mejo si en
pa a que la e sión de iolín alcance la exp esi idad del can e. Siendo
algo pe sonal, cabe deci que es a o ma de esc i u a (quizá po la co-
he encia que se consigue al coincidi en una misma pe sona los oles de
ansc ip o , edi o e in é p e e) ha conseguido su obje i o, pues o que
en nues as in e p e aciones en público, algunos en endidos de lamen-
co han comen ado que pa ece que el iolín «can e». La ansc ipción, a
la ho a de acompaña al can e, cob a mucha impo ancia, pues, g acias
a las pa i u as se agilizan los ensayos y el abajo de adap a dis in os
palos a la al u a de la oz de di e en es can ao es. El hecho de no ene la
posibilidad de u iliza cejilla hace que anspo a la música a la esi u a
de cada can ao /a suponga un impo an e abajo p e io al ensayo o a la
ac uación pa a el ins umen is a, que se puede agiliza con el abajo de
la música esc i a.
Análisis de las uen es documen ales: pa icipación del iolín
en el lamenco
Ac ualmen e no se conocen in es igaciones especí icas sob e el iolín
lamenco o, al menos, noso os desconocemos su exis encia aunque no
cejamos en su búsqueda. Pe o, a pesa de es a ausencia de esc i os que
5 Ruba o: Modo de ejecu a un pasaje musical con cie a libe ad en el iempo de los com-
pases. De inición accesible en www.wo d e e ence.com/de inicion/ uba o.
130
e sen de modo especí ico sob e el iolín en el lamenco, sí que de ec a-
mos su p esencia en publicaciones que se han hecho sob e los e diales
como sucede, po ejemplo, en el lib o Los Ve diales en el Flamenco. Su
p oyección musical6.También encon amos pa i u as que pueden es u-
dia se con el iolín en el lib o de eje cicios écnicos Mé odo lamenco
pa a ins umen os melódicos7.
His ó icamen e podemos asumi que, sal o la excepción de los e -
diales –donde el iolín sigue cob ando un p o agonismo especial–, en-
con a emos una laguna de documen os esc i os en e los comienzos del
lamenco (el p o o lamenco o p e lamenco) y la época ac ual. En su p i-
me a época es p obable que el iolín lamenco apa ecie a en los ex os
de o ma simbólica y poé ica. En el oman icismo exis ía una g an a ac-
ción po odo lo di e en e y lo exó ico y es posible que es e ins umen o
su gie a en poesías o ex os desc ip i os de si uaciones con elemen os
lamencos. Sin emba go, se á di ícil que encon emos ex os sob e el io-
lín esc i os po expe os en lamenco (aunque no po ello deja emos de
segui buscándolos).
Pa a da con da os eales, obje i os desde el pun o de is a musico-
lógico, debe emos in es iga en biblio ecas, cen os de documen ación,
e c. Hemos pensado asimismo que esul a á ú il pa a es e come ido
solici a pe miso pa a consul a lib os que no son de ácil acceso. Po
ejemplo, en las biblio ecas de algunos conse a o ios. La al a de ex os
sob e écnica del lamenco en gene al, al igual que la al a de pa i u as
de lamenco pa a iolín que se in e p e a ía en los o ígenes del mismo
nos lle a a in e i que no se á ácil encon a muchos ex os sob e el
iolín lamenco como al, po lo que, además de los ex os sob e los que
in es iguemos, cob a á g an impo ancia la búsqueda de pa i u as y
g abaciones.
6 Al edo A ebola Sánchez, Los Ve diales en el Flamenco: su p oyección musical, Málaga,
G upo Edi o ial 33, 2005.
7 Juan Fe nández Gál ez (Juan Pa illa), Mé odo lamenco pa a ins umen os melódicos,
Mad id, Flamenco Li e, 2009.
131
Encon amos algunos p eceden es o ejemplos del in e és po la mú-
sica popula de composi o es de o mación académica. Resul a á nece-
sa io analiza la in luencia de iolinis as españoles como Manuel Qui oga
(1892-1961) o Pablo Sa asa e (1844-1908) en el iolín como ins umen o
lamenco, pues o que ya desde inales del siglo XIX incluye on en sus
ob as emas popula es de dis in as zonas de España, con lo que omen-
a on el in e és po las aíces de la música de nues o país a ni el in e -
nacional. P ueba de es e econocimien o son las ob as que o os compo-
si o es les dedica on, de ma cado ca ác e español.
La ob a de es os dos composi o es ma ca un an es y un después en
lo que espec a al econocimien o in e nacional de la di icul ad écnica
y es é ica de a ios emas y es ilos p oceden es del olklo e, además de
demos a cómo es e ipo de música se puede inclui , adap a y usiona
con o os es ilos, en su caso conc e o, con el oman icismo musical. Po
lo que, desde el pun o de is a del iolín, con ibuye on no ablemen e a
p o esionaliza lo popula .
Hoy en día, el iolín lamenco se encuen a di ec amen e en el esce-
na io. En la ac ualidad, quienes más conocimien o ienen del ema son
los iolinis as que habi ualmen e es án cen ados en la p epa ación de
sus concie os y en la ejecución de los mismos. Dado que no hay mucha
in o mación igu osa po esc i o, pa e de nues o abajo de in es iga-
ción pa a pode esc ibi más capí ulos sob e el ema que nos ocupa, se á
consegui iempo de los in é p e es más cuali icados pa a pode en e-
is a los y que compa an así su expe iencia con noso os.
Ac ualmen e, el iolín lamenco esul a a ac i o y es muy alo ado
an o po a icionados como po los expe os, sin emba go, no hay an os
in é p e es como cab ía espe a dada es a buena espues a de público
y c í ica. En gene al, al no habe muchos iolinis as lamencos en p o-
po ción a la can idad de compañías y de cuad os lamencos que hay en
odos los ni eles, es lógico que no se hayan hecho muchos es udios o
in es igaciones al espec o.
132
Si uación ac ual sob e el ap endizaje del iolín lamenco
Po lo gene al, los iolinis as que más se conocen po su in e p e a-
ción y di usión del iolín lamenco –como es el caso de A a Malikian– son
pe sonas que ienen una g an acilidad écnica desa ollada en la o ma-
ción clásica has a el pun o de alcanza un dominio del ins umen o que
les pe mi e abo da con éxi o el es udio de cualquie es ilo musical. En
cualquie caso, que el g an dominio écnico de un iolinis a le pe mi a in-
eg a se con éxi o en muy poco iempo en un es ilo musical es un hecho
aislado y pun ual. Sin emba go, no con amos en España ni en el es o de
países con una escuela o una buena can e a de u u os iolinis as cono-
cedo es del lamenco.
Es e hecho se debe en pa e a que, po lo gene al, no se ha man e-
nido la enseñanza en o ma de ansmisión o al de la pa icipación del
iolín en el lamenco. Si ocu ie a en o os palos como ocu e en los e -
diales, en los que sí se ha con inuado con es e ipo de enseñanza, las
cosas hab ían sido muy di e en es. En Andalucía y en el es o de España,
el es udio del iolín en cualquie es ilo musical se ha ealizado a ni el
académico, pues no hay adición amilia ni social de es udia es e ins-
umen o po lib e. Es po ello que los « lamencos en po encia», es deci ,
los a icionados que se mue en en en o nos que p opician el lamenco,
no suelen ene la ce canía del ap endizaje de es e ins umen o como la
ienen con espec o al can e, al oque (de gui a a lamenca) o al baile.
Y a su ez, los es udian es de iolín, adicionalmen e, no lo han enido
ácil pa a accede al lamenco.
La al a de iolinis as lamencos se debe, po o o lado, al hecho de
que la o mación musical que se ha impa ido has a hace poco en los
conse a o ios ha es ado o ien ada hacia lo que llamamos «música clá-
sica» y, po lo an o, muy suje a a la pa i u a y a las indicaciones del
composi o , lo cual no ha sido la o ma de enseñanza más p opicia pa a
ace ca se a un a e que an o debe a la imp o isación y a la p o esionali-
zación de la música popula de au o es desconocidos.
133
Po odo lo expues o has a aho a puede deduci se que hay una g an
necesidad de in es iga sob e la apo ación del iolín a la música la-
menca, y debido a ello hemos decidido plan ea unos obje i os pa a que
dicha necesidad pueda empeza a cub i se en la medida de lo posible.
Obje i os de nues o es udio
• Localiza esc i os y an eceden es sob e abajos p e ios de in es i-
gación sob e el iolín lamenco, buscando documen ación de la o ma
más igu osa posible en dis in as uen es.
• E ec ua un análisis del iolín y su apo ación a la música lamenca en
los casos en los que los palos adicionales han man enido su p esencia
con inuada a lo la go de la his o ia, como pueden se los e diales.
• Obse a y p o undiza en el análisis de la unción del iolín la-
menco en los dis in os palos en la his o ia en gene al y especialmen e
en los años inales del siglo XX y comienzos del XXI, la labo de los
iolinis as ac uales así como las apo aciones es ilís icas conc e as de
és os al lamenco.
• La apo ación es é ica de cada iolinis a debe á se analizada desde
la ob a de cada uno de ellos, analizando su écnica, e olución indi i-
dual y o ma de ap oximación al lamenco.
• Sabemos de o ma gene al, sob e los iolinis as ac uales, pequeños
de alles como que Be na do Pa illa p ocede de una amilia de mú-
sicos andaluces y man iene esa ap oximación al lamenco de la o -
ma más adicional; que Alexis Le e e iene o mación eu opea, es á
a incado en España y iene una g an expe iencia en ac uaciones y g a-
baciones de lamenco; que A a Malikian posee una écnica inc eíble
y la combina con una acilidad pa a imp o isa que hace de odas sus
incu siones en el lamenco un éxi o; y que Maya Yoshida, as una g an
o mación écnica, ha conseguido un conocimien o impo an e del
lamenco y que, asimismo, en su disco 2 colo es. Concie o en di ec o
de iolín y gui a a lamenca8 se obse an in luencias de dis in as mú-
8 Emilio Maya y La Maya, 2 colo es. Concie o en di ec o de iolín y gui a a lamenca,
G anada, 2011.
134
sicas é nicas y g andes conocimien os de imp o isación de jazz que
ella aplica al lamenco de o ma muy pe sonal. Po odo ello esul a de
g an in e és p o undiza en la ayec o ia de es os músicos.
• In es iga sob e la e olución del iolín a a és del iempo en la
música lamenca, sob e los dis in os g ados de pa icipación de es e
ins umen o a lo la go de la his o ia.
• Analiza los dis in os papeles que puede a on a el iolín lamenco
en el escena io, an o de o ma solis a como o mando pa e de un
cuad o lamenco.
• P o undiza en el conocimien o y la desc ipción de la écnica del
iolín an o de mano de echa como de mano izquie da aplicada a la
ejecución de la música lamenca pa a dicho ins umen o.
• Analiza los p oblemas écnicos que encuen a el iolín po sus ca-
ac e ís icas especí icas al ac ua con o os in é p e es, y elabo a p o-
pues as pa a sus posibles soluciones.
• Elabo a una me odología de la ansc ipción que pe mi a c ea pa -
i u as a pa i de g abaciones, de adap aciones de alse as de gui a-
a, de ansc ipción de can es adap ados al iolín, e c.
• Pa a elabo a dicha me odología obse a emos las necesidades es-
pecí icas de nues o ins umen o así como la e olución de la ansc ip-
ción de la música lamenca y los mé odos que se u ilizan en la ac uali-
dad, como, po ejemplo, el que se desc ibe en el lib o La ansc ipción
pa a gui a a lamenca9.
• C ea un co pus de pa i u as, ansc ibiendo música que ya se co-
noce y se ansmi e po adición o al, o haciendo adap aciones de
ob as pa a o os ins umen os, y sin ol ida las nue as ob as que se
in e p e an en la ac ualidad.
• La pa i u a como elemen o écnico que ayuda al ap endizaje pon-
d á a nues o alcance opciones como abaja a dis in as elocidades
pasajes di íciles, acili a la memo ización de la es uc u a de la ob a y
ija los a cos y digi aciones que que emos emplea .
9 Ra ael Hoces O ega, La ansc ipción pa a gui a a lamenca, Se illa, Lib os con Duen-
de, 2013.
135
• Analiza la impo ancia de la ansc ipción a la ho a de acompaña
al can e. En ese sen ido, a con inuación exponemos ejemplos de pa -
i u as que he adap ado pa a iolín.
La pa i u a que iene a con inuación co esponde a la pa e de iolín
de una alse a esc i a en la onalidad en la que can a es e palo ( ien os)
Al edo A ebola.
Figu a 1. False a de ien os popula es, ansc ipción de Ana Ma ía Go be.
Es a segunda pa i u a es un agmen o de una alse a de in oducción
de g anaína que es á esc i a pa a la esi u a de oz de Alicia Mo ales.
Figu a 2. False a de in oducción pa a g anaína, ansc ipción de Ana Ma ía Go be.
Es a e ce a pa i u a es un agmen o de la ansc ipción pa a iolín
de una e sión de En ique Mo en e de una a an a mine a.
136
Figu a 3. Ta an a mine a de En ique Mo en e, ansc ipción de Ana Ma ía Go be.
A con inuación, mos amos la pa i u a de la pe ene a de May e Ma -
ín que hemos ex aído de oído, escuchando uno de sus emas: «Glosa a
La Niña de Los Peines»10.
Figu a 4. Pe ene a de May e Ma ín, ansc ipción de Ana Ma ía Go be.
10 May e Ma ín, Que encia, Vi gin Reco ds, 2010.
137
• Fomen a el conocimien o de la impo ancia que puede ene la
c eación y di usión de pa i u as pa a iolín en la música lamenca de
ca a a que es a pa e del Pa imonio Inma e ial de la Humanidad que
es el lamenco pueda ansmi i se, ap ende se y dis u a se en o as
pa es de mundo.
• Realiza un es udio de la aplicación didác ica de dichos ma e iales.
Pa a ello obse a emos y analiza emos los esul ados del ap endizaje
a aíz de la u ilización de las pa i u as p opues as con alumnos que
engan conocimien o p e io de la écnica básica del iolín pe o que
quie an ap ende lamenco, de o ma que podamos mejo a la e ec i-
idad de las pa i u as a la ho a de abo da las di icul ades especí icas
que p esen a el lamenco como el compás lamenco, po ejemplo.
• Pa a en iquece con nues os conocimien os musicales a es e a e,
es imp escindible la alo ación y ap endizaje del lamenco más adi-
cional como paso ineludible an es de a iesga se a inco po a nue as
apo aciones. Especialmen e los iolinis as españoles y los esiden es
en España debemos ap o echa el acceso que enemos al lamenco
pa a inclui lo en nues o epe o io y pode ansmi i lo a nues os
alumnos.
• Ab i las pue as a u u os es udiosos o in es igado es que deseen
ap oxima se a dis in os elemen os elacionados con el iolín y su in e-
g ación en el a e lamenco.
Conclusiones
Aunque el iolín o mó pa e del lamenco como demues a su p e-
sencia en algunos palos, du an e años su ayec o ia en es e a e ha sido
poco es udiada o al menos a ni el gene al no se han conocido muchos
documen os que a es igüen su in e ención en los cuad os lamencos.
Es necesa io, po lo an o, in es iga sob e los o ígenes y e olución de la
música lamenca pa a es e ins umen o de o ma igu osa y cien í ica.
144
¿Pa a qué ansc ibi ?
Toda ía son pocas las monog a ías que hacen alusión al ema de la
ansc ipción del lamenco, si bien podemos encon a in e esan es
opiniones en los abajos de au o es como No be o To es9 o Manuel
Ce a10. La e nomusicología sí se ha ocupado de ansc ibi o as músicas
de adición o al, pe o no hay es udios comple os ya que el ema de la
gui a a no apa ece. Po nues a pa e, en el lib o La ansc ipción pa a
gui a a lamenca11 abo damos en p o undidad el p oblema que supone
lle a una música eminen emen e de adición o al al papel. C eemos
necesa io po di e sos mo i os demos a que el lamenco puede y debe
es udia se desde una pe spec i a musical. An e odo se a a de música
y como al debe es udia se. Los a gumen os sin base documen al de la
lamencología adicional quedan obsole os en e a los es udios cien í-
icos o écnicos de los in es igado es ac uales.
Analiza emos aho a las mani es aciones en con a de la u ilidad de la
ansc ipción que señalábamos más a iba. Si que emos encon a una
explicación pa a ellas, hab á que busca y analiza los mo i os que las o i-
ginan. Una e idencia se enma ca en la línea de la al a de o mación: los
musicólogos ienen su icien es conocimien os musicales mien as que
a is as y lamencólogos los ienen de lamenco. Sin emba go, el pe il
que aúna a ambos es escaso oda ía. O a azón, dada po la co ien e in-
elec ual de los no lamencos, pod ía debe se a la ca alogación aplicada
al lamenco como música, al pa ece , de bajo abolengo y cope e. En es e
con ex o, siemp e se ha enido elacionando el lamenco con las cul u as
más excluidas socialmen e y po ello, no end ía el su icien e p es igio
como pa a se es udiado. O o plan eamien o e óneo desde su hipó e-
sis inicial se ía la ue e p esencia de la imp o isación. En úl imo luga ,
9 No be o To es Co és, Gui a a Flamenca. Lo clásico, Se illa, Signa u a de lamenco,
2005, pp. 79-120.
10 Manuel Ce a Ve a, «En o no a la gui a a lamenca y la no ación musical», Re is a del
Conse a o io Supe io de Música «Ra ael O ozco» de Có doba, 4 (2006), p. 112.
11 Ra ael Hoces O ega, La ansc ipción pa a gui a a lamenca, Se illa, Lib os con Duen-
de, 2013.
145
y no po ello menos impo an e, encon a emos o a azón en las ca ac-
e ís icas de los in o man es. Si los p opios lamencos mani ies an que
no se puede esc ibi aludiendo a un mágico “duende”, que es imposible
ap ende , ca aloga …, esul a ácil desanima se.
F en e a es as e icencias que his ó icamen e han ido su giendo so-
b e la necesidad o u ilidad de pasa el lamenco a pa i u a no podemos
más que a güi las en ajas que supone, po ejemplo, en el ámbi o de la
enseñanza.
Supongamos que somos neó i os en los compases del lamenco y
p e endemos ap ende el complejo sis ema de acen os en los compases
de 12 iempos. Podemos in en a lo de es mane as di e en es: median-
e la pu a imi ación del p o eso , a a és de la eo ía o bien combinando
ambas.
El mé odo de imi ación esul a ácil de ap ende , si bien es más com-
plejo de memo iza . El p o eso p opone un esquema de palmas y el
alumno lo epi e. Se ap ende de mane a ins an ánea pe o pueden su gi
complicaciones po al a de en endimien o acional –sólo es amos p o-
po cionando un esquema a imi a , sin da ninguna explicación adicio-
nal–o simplemen e, po ol ido: media ho a después no eco da emos el
esquema cla amen e y necesi a emos escucha lo de nue o.
El ap endizaje a a és de la eo ía nos pe mi e dibuja un esquema
de palmas y lee lo mien as lo in e p e amos. El en endimien o y azo-
namien o se á mayo y se á más ácil eco da lo, si bien se á necesa ia
la p ác ica pa a pode in e io iza ma ices. Po o a pa e, una combina-
ción de la imi ación y la pa i u a acili a la ejecución e in e io ización
aún más ápidamen e. Po ello es el sis ema p incipal que se u iliza en
aquellos luga es en los que la pa i u a iene sen ido, como en los con-
se a o ios.
En é minos de e iciencia, no cabe duda de que la música esc i a iene
más en ajas que incon enien es, excep o pa a aquellos que no conoz-
146
can el lenguaje musical, en cuyo caso la imi ación es el único camino a
segui . Resul a necesa io conoce el idioma pa a pode in e p e a lo. Un
músico que conozca el lenguaje musical es a á pe ec amen e capaci a-
do pa a in e p e a la pa i u a con un al o g ado de idelidad si és a con-
iene odos los elemen os necesa ios. Lo que se conoce en el lamenco
como el «duende», «ai e» o «sabo » se aduce al papel como dinámica
y agógica, po an o, puede se indicado pa a que el in é p e e los ejecu-
e aun no siendo conocedo de dichos é minos del lamenco.
Ci ábamos an e io men e a Me ioui12 señalando un pa de des en-
ajas de la pa i u a. Los bene icios, según su pun o de is a, son aún
mayo es: la esc i u a de la música pe mi e la sal agua da de la misma, la
ob ención de ma e ial de es udio pa a los in es igado es, acili a su di-
usión así como su ap endizaje, dado que cons i uye un alioso ma e ial
de apoyo pa a la memo ia, y do a a la música de p es igio.
El lamenco, ac ualmen e, goza de ese p es igio que, en e o as dis-
ciplinas, le han dado los es udios apa ecidos algunas décadas a ás en la
línea musicológica. El es e eo ipo del lamenco como música de bajo abo-
lengo, que pe du ó du an e an o iempo, hoy ha pe dido su azón de se .
El pe il del in es igado o mado en el lamenco y en la eo ía de
la música a siendo cada ez más nume oso debido, sob e odo, a los
i ulados en las especialidades de Gui a a, Can e y Baile Flamenco y Fla-
mencología, así como a los alumnos de más e y doc o ado.
Mencionábamos an e io men e la opinión de los a is as sob e las
pa i u as pa a el can e. Si no ue a posible ec ea un can e con el auxi-
lio de una pa i u a, el ejemplo de ansc ipción que p esen amos a con-
inuación, a pa i de una mine a en e sión de Miguel Po eda así como
su iel ec eación a ca go de un iolín, no se ía un documen o eal13.
12 Oma Me ioui, ob. ci ., pp. 63-107.
13 T ansc ipción de la mine a de Miguel Po eda del disco Fes i al del Can e de las Minas. An o-
logía II. Po Ana Ma ía Go be Ma ínez; c . h ps:///www.you ube.com/wa ch? =nkLqHkG2j U.
Rep oducida con pe miso del au o .
147
F en e a la posibilidad que mencionaba Me ioui de que la imp o isa-
ción y el maes o adicional se pie dan con el papel pau ado, podemos
asegu a que el lamenco ha sido y se á de ca ác e imp o isa o io siem-
p e, ya que o ma pa e de su esencia. Los gui a is as ac uales, engan
de la escuela que engan, imp o isan desde el comienzo de su o ma-
ción. El p o eso de conse a o io, po su pa e, no deja de u iliza la en-
señanza adicional po imi ación, al iempo que abaja con la pa i u a.
Así es y ha sido desde hace algunos años en es os cen os.
148
Sin pa i u as de lamenco
Imaginemos que la ansc ipción de pa i u as no u ie a sen ido en
el lamenco. ¿Qué hubié amos pe dido? Pa a comenza , la gui a a hu-
bie a a dado más iempo en accede al conse a o io. El in e és que
hoy día ienen los gui a is as clásicos en el lamenco se e ía educido a
la mínima exp esión, al no con a és os con ma e ial de es udio su icien-
e. Además se e ían abocados a es udia solamen e de oído o po imi a-
ción, y sus conocimien os de sol eo y a monía no les pod ían ayuda en
el p oceso de ap endizaje.
En los planes de es udio del G ado Supe io de Gui a a Flamenca y
Flamencología se incluye una asigna u a denominada «T ansc ipción»,
que se cen a exclusi amen e en lamenco. Nues a ma e ia, que es ob-
je o di ec o de es udio así como una impo an e asigna u a de una ca-
e a o icial, no exis i ía.
La implemen ación del lamenco en la enseñanza p ima ia y secun-
da ia se e ía limi ada a sólo aquellos p o eso es que conocie an el
lamenco po adición o al, que son mino ía. Asimismo esul a ía más
di icul oso abaja ins umen aciones en es os ni eles, ya que es casi
imposible memo iza la melodía de a ios ins umen os que in e p e an
de mane a simul ánea.
En de ini i a, pa a la enseñanza supond ía una des en aja no pode
con a con ma e ial esc i o como apoyo, ya que se ía necesa io más
iempo pa a el ap endizaje, po lo que esul a ía más sencillo ace ca a
los alumnos a la música clásica que al lamenco.
En el campo de la composición, se pe de ían nume osas c eaciones
musicales que no hubie an sido egis adas po medios de g abación di-
gi al14. Es cie o que hoy día la ecnología acili a eno memen e que una
14 Mayo can idad aun de la que ya se pie de hoy día a causa de odas las ocasiones en
las que se componen o imp o isan ob as o alse as, den o y ue a del escena io, y no se
g aban o esc iben.
149
idea quede egis ada, pe o dicha ecnología hay que conoce la y domi-
na la y no odo el mundo se encuen a p epa ado pa a ello.
El in e és y la di usión de nues a música ue a de nues o país pe -
de ían en e os. Una exp esión muy u ilizada en el ámbi o educa i o eza
«se ama lo que se conoce». Los es udiosos, e nomusicólogos o espe-
cialis as en o as pa celas de la música se encon a ían con mayo es
di icul ades pa a ace ca se al lamenco an e la imposibilidad de ene
pa i u as pa a analiza . Dicho ace camien o sólo pod ía ene luga po
medio de las g abaciones exis en es en el me cado o las ealizadas en los
abajos de campo.
Conclusiones
El lamenco se ha con e ido hoy en un obje o de in es igación que
a ae cada día más el in e és de di e en es disciplinas. Reco demos cómo
ya Demó ilo en el siglo XIX hablaba de un lamenco que se encon aba
des i uado po in luencias no gi anas o donde algunos can es ya se ha-
bían pe dido y los can ao es no in e p e aban igual de bien que en el
pasado. Es o demues a que el lamenco ha sido siemp e un a e en con-
inua e olución, con a es ada po un sec o que e en dicha e olución
un pelig o de pé dida de au en icidad.
Resul a imp escindible des aca , en p o del igo en los da os, el in e-
és máximo que mues an los es udiosos allende nues as on e as. Los
p ime os in es igado es del lamenco e an o áneos, así como lo han sido
la mayo ía de los ansc ip o es y los expe os en eo ía musical del la-
menco. Es o demues a que hay un in e és pa en e en los es udios écni-
cos sob e la ma e ia. Se á aho a, a pa i de las gene aciones enide as,
cuando los i ulados en gui a a lamenca, lamencología, alumnos de
más e o doc o ado en lamenco amplíen el co pus de conocimien os.
De es e modo el en iquecimien o de nues a música se á aún mayo .
Es os u u os in es igado es debe án ocupa se de las nume osas lí-
neas de abajo que quedan po cub i en es e campo: la ansc ipción
150
del can e –en la que los he manos Hu ado han conseguido impo an es
log os–, la del baile –en la que oda ía apenas encon amos un pa de
abajos que incluyen algunos ejemplos–, y la de la gui a a, que al se
la más compleja es la que equie e un es udio más con inuado po un
equipo de expe os.
Teniendo en cuen a que cada ez son más los cen os que impa en
es udios musicales del lamenco, la necesidad de c ea pa i u as que
si an como ma e ial de apoyo es como la que ienen los maes os de
ma emá icas de ene su lib o de ex o. En los conse a o ios la pa i u a
es el ehículo p incipal de ansmisión de conocimien os. Nues as in es-
igaciones apun an una línea mejo able espec o a las pa i u as exis en-
es en el me cado. Deben se los p o eso es los que in es iguen y c een
un ma e ial adecuado pa a po encia el ap endizaje de los gui a is as.
En nues o caso, hemos que ido ace ca nos a la música c eada po la
gui a a lamenca con obje o de demos a la posibilidad que iene de
se ano ada e in e p e ada po un músico de cualquie es ilo. Las di icul-
ades que p esen a su esc i u a, e lejadas p incipalmen e en écnicas
ípicas de la gui a a lamenca como los asgueos y alzapúas, pueden
supe a se con una sólida o mación musical así como un conocimien o
p o undo del ins umen o y de la idiosinc asia de es a música. Es e pe -
il, his ó icamen e a o en el mundo del lamenco, cada ez a haciendo
mayo ac o de p esencia an o en el campo de los in es igado es como
en el de los in é p e es.
152
El andango de Huel a en «El T aslado» de la Vi gen del
Rocío: un es udio e nomusicológico
Inmaculada Ma qués
José Miguel Díaz-Báñez
Resumen
El can e lamenco es á p esen e en múl iples mani es aciones eli-
gioso- es i as en o no a la Imagen de la Vi gen del Rocío, pa ona de la
localidad de Almon e, en la p o incia de Huel a. En el p esen e es udio
se ealiza un análisis e nomusicológico sob e un e en o que ocu e cada
sie e años cuando la Imagen es asladada desde la aldea del Rocío al
pueblo de Almon e pa a endi le plei esía du an e nue e meses, as los
cuales, la Vi gen uel e a su e mi a en la aldea ma ismeña. Du an e «El
T aslado», la Vi gen es po ada a homb os es leguas de camino po los
almon eños, que la i o ean con sal as de escope a y can es po andan-
gos y se illanas. Nos cen amos aquí en el can e po andangos de Huel-
a dedicados a la Vi gen. Conc e amen e, el pe o mance que se analiza
se e ie e a la o enda que le dedica un a icionado local que, subido a un
pino, un mon ículo o un caballo, le can a a la Imagen po andangos. Po
an o, se ealiza un análisis de «El T aslado» de la Vi gen como un ma -
co socio- eligioso donde apa ece in eg ada una a ian e especí ica del
andango como ehículo exp esi o de un ipo de eligiosidad popula al
iempo que e leja una idea de iden idad cul u al y pe enencia local.
1. In oducción
El lamenco como ehículo de ocional es á p esen e en mul i ud de
mani es aciones eligioso- es i as en el su de España, sucediéndose a lo
la go de odo el calenda io eligioso. Asimismo, dichas mani es aciones
153
se desa ollan en dis in os escena ios de ocionales locales, an o en el
in e io de los emplos como en el ex e io de los mismos. La mayo ía de
ellas se con ocan con mo i o de es i idades eligiosas y es án dedicadas
a imágenes sag adas. Sin emba go, no podemos habla de una homoge-
neización de las p ác icas i uales ni de los signi icados cul u ales que se
les asocian a las mismas, sino que más bien cada una de ellas de iene
singula como el esul ado de especi icidades cul u ales locales. De igual
mane a, los can es que apa ecen in eg ados en cada uno de los di e en-
es escena ios se nos mues an en una di e si icación de es ilos como
son los casos de la onás en los ac os de la Semana San a en Se illa, la
albo eá en la p ocesión del Jue es San o en U e a o el andango en el
caso que nos ocupa, que pod ían se el esul ado de cie as p e e encias
locales o esul ado de la asimilación de cie os es ilos y las sono idades a
ellos asociados como cul u almen e p opios.
La elación en e el lamenco y eligiosidad popula como obje o de
es udio ha sido a ada escue amen e en disciplinas como la musicología
y la an opología. Exis en abajos aislados que a an es e ema con cie -
a p o undidad pe o lo hacen de o ma sepa ada desde ambas pe spec-
i as. Los abajos que encon amos al espec o se cen an en emá icas
ela i as a la o alidad1, a la ipi icación de es ilos y a la uncionalidad de
los mismos en el con ex o eligioso con ca ác e gene al. Den o de los
es ilos que se asocian a ales con ex os esul a se la sae a la más es u-
diada, an o desde el pun o de is a de su «uso» y uncionalidad2, como
en los aspec os e olu i os de las mismas desde el pun o de is a del
análisis musical3.
1 M. Ga cía Jiménez, Pa imonio y c ea i idad. La música de adición o al en con ex os
de ocionales. Religiosidad popula , Alme ía, Ins i u o de Es udios Alme ienses, Biblio eca
elec ónica, 2010.
2 A. A ebola, La espi i ualidad en el can e lamenco, Se icio de publicaciones de la Uni-
e sidad de Cádiz, 1988.
M. A. Be langa, Mé odos de ansc ipción y análisis en E nomusicología, el concep o de
Pe inencia Cons uc i a, G anada, Pa imonio E nológico Musical, Conse je ía de Cul u a
de la Jun a de Andalucía, 2002.
3 L. J. K ame ; C. Plenke s, «The S uc u e o he Sae a lamenco. An Analy ical S udy o
I s Music», Yea book o T adi ional Music, ol. 30 (1998), pp. 102-132.
256
Me ié de una ilusión
Pe o ue cosi a ana
Y enseguida se mu ió
De la noche a la mañana.22
Además, hay muchas e e encias a e minologías p opias del mundo
de los mue os, donde el aman e se cobija pa a encon a espues a a
sus dudas:
En e simen e io en é,
Y has a el ome o me dijo
Que e a a so u que é.23
El enmasca amien o e ó ico del léxico lamenco
Un análisis po meno izado de la lí ica lamenca, a endiendo a la di-
e sidad polisémica de cada uno de sus ocablos más ecu en es, nos
lle a a cues iona nos la posibilidad del nacimien o de un lenguaje e ó-
ico especí ico en es e can e, u o, a su ez, de las posibles in luencias
o aíces in ínsecas en la poesía popula . Si obse amos cada una de las
coplas podemos pe ca a nos de cómo p e alece una e minología espe-
cí ica que hace que el lamenco adquie a un lenguaje p opio y pe sonal.
Así, el doc o Miguel Rope o en un a ículo ealizado pa a la Re is a Li o-
al, es udia el lamenco como lengua especial:
Den o del sis ema de la lengua española común exis en nume osos
subsis emas que cons i uyen una especie de «lengua uncional» en la que
los signos, sob e odo léxicos, adquie en a eces acepciones pa icula es
especializadas e incluso alo es semán icos au ónomos. Así sucede, po
ejemplo, en los lenguajes o lenguas especiales p opias de de e minados
g upos sociolingüís icos como el lenguaje de los di e sos o icios o p o esio-
nes, el lenguaje p opio de la caza o el depo e, el a go de los delincuen es,
la je ga es udian il, el lenguaje au ino, el lenguaje lamenco, e c.24
22 José Luis O iz Nue o, Coplas lamencas del siglo XX, Se illa, Signa u a, 2001, p. 92.
23 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 111.
24 Miguel Rope o Núñez, «El mes izaje en el lenguaje del can e lamenco», La poesía del
lamenco. Re is a Li o al, 238 (2004), p. 124.
257
Si pe cibimos es e a e como c eado de un lenguaje pa icula , pa-
ece a su ez in e esan e p o undiza en el es udio de un léxico e ó ico
especí ico, omando como p és amos lingüís icos aquellos é minos im-
po ados de la poesía popula . Po lo an o, en es a pa e del a ículo
amos a hace especial hincapié en exp esiones o palab as que puedan
suge i cie o ma iz sexual, sin cae en alsas suposiciones o in e p e-
aciones, pues como comen a Roys on O. Jones: « odo se p es a a una
in e p e ación e ó ica si se echa el lec o a busca la con su icien e empe-
ño»25. En e los é minos y exp esiones más suge en es encon amos los
siguien es: en ana, pue a, agua y lo es a, en e o os.
Cuando paso po u pue a
Una de las exp esiones inse as en la poesía popula y en el olklo e, en
gene al, es el pasa po la pue a de la amada, conside ada como pun o
de encuen o de los aman es y a su ez el elemen o disco dan e que impi-
de el ace camien o de los enamo ados, dis anciados a a és de ella:
Cuando paso po u pue a
y me mi as con desp ecio
me dejas la sang e helada
y el co azón sin consuelo.26
En el lamenco podemos ap ecia , del mismo modo, el uso de es a
exp esión: «A pasa yo po u pue a, / Ti é un puñao e papeles; / Se me
go bie on mosque as»27.
A su ez la pue a simboliza el a ibu o emenino an anhelado po
el aman e, deseoso de ecibi como p emio a su co ejo la consuma-
ción sexual. En ese sen ido la encon amos en la siguien e umba, donde
queda en a izada con el adje i o cali ica i o e de, símbolo de la pu eza
25 Roys on O. Jones, «Isabel la Ca ólica y el amo co és», Re is a de Li e a u a, 21
(1962), p. 28.
26 F. Rod íguez Ma ín, ob. ci ., p. 132.
27 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 90.
258
inmaculada aún no p o anada: «Áb eme la pue a e de / Donde i en
los sec e os / Mis e ios que gua das ú»28.
Con la misma conno ación apa ece en la siguien e copla lamenca e-
sal ada con el supe la i o muy g ande:
La casi a donde i o,
Tiene muy g ande la pue a;
¡Pe o yó no sé que iene,
Que po ella nadie en a!29
En un sen ido bas an e simila apa ece el é mino en ana, donde
el enamo ado espe a pe cibi alguna mi ada o simplemen e el a oma
de la amada. En la copla popula , como en el lamenco, se ansmi e la
misma conno ación de en ana como elemen o me a ó ico que alude a
la sexualidad emenina:
Cuando paso y e mi o
a la en ana,
me pa ece que asoma
ya la mañana.30
En la siguien e copla lamenca, la en ana es enma cada bajo un nue-
o con ex o que en a iza su condición e ó ica, a a és de la palab a cam-
po, espacio donde se suelen encon a los aman es:
Po aqueya en ana
Que a campo salía
Po allí jablaba con mi compañe a
Cuando yo que ía.31
28 J. Luis O iz Nue o, ob. ci ., p. 25.
29 M. Balmaseda y González, ob. ci ., p. 76.
30 F. Rod íguez Ma ín, ob. ci ., p. 231.
31 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 206.
259
El agua
El agua y cada uno de los é minos que hacen e e encia a ella, como
uen e, ío, puen e... pe enecen al mundo simbólico de los enamo ados,
cuyo signi icado es á elacionado con la idea de e ilidad. De es e modo,
el agua ope a como signo de la semilla p opo cionada po el enamo ado.
Ya con es e sen ido apa ece en la lí ica popula , pues si eco damos el
omance anónimo de «Fon e ida», el cual comienza: «Fon e ida, Fon-
e ida, / Fon e ida y con amo , / do odas las a ecicas / an oma con-
solación, / si no es la o olica / que es á iuda y con dolo »32. En él se
ap ecia el luga de encuen o y sa is acción de los aman es, sal o la o -
olica que es símbolo de la idelidad al ma ido allecido. En el lamenco
hay nume osas coplas que aluden al agua con las mismas conno aciones
ya ap eciadas en la poesía popula : «Agua esca; ¿quién la bebe? / Ten-
go yo mi nebe ía /Ebajo de un limón be de»33.
En es e poema ecopilado po Demó ilo, el simbolismo e ó ico del agua
es á a su ez e o zado po el adje i o esca y limón e de, es e eo ipos
de la pu eza o ju en ud de los enamo ados. Jun o a es e ma iz, el agua
ambién apa ece como elemen o que aplaca la sed de amo : «Ese hom-
b e es á abu ío: / Echa le las aguae as, / Que baya po agua al ío»34.
En es a copla se ap ecia el luga o espacio donde se encuen a con la
amada, el ío, a cuyas o illas se culmina la pasión. En un mismo sen ido,
se puede conside a los é minos puen e, uen e o pozo inculados con
un e o ismo ocul o, símbolos de la i ilidad masculina y pun o de en-
cuen o de los enamo ados:
En la boqui a de un pozo,
Me puse a llo a un día,
Po e como mi llan i o,
El agua a iba subía.35
32 VV. AA., El Romance o Viejo, ed. c í ica de Me cedes Díaz Roig, Mad id, Cá ed a, 1995, p. 267.
33 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 94.
34 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 106.
35 M. Balmaseda y González, ob. ci ., p. 32.
260
Po úl imo, con iene hace mención del ma y al léxico elacionado
con él, como ba co, elemen o muy ípico de la lí ica galaico-po ugue-
sa y empleado en el lamenco. Como comen a Juan Vic o io: «p esen e
desde luego en la lí ica galaico-po uguesa, en cuya p esencia pa ece ía
necesa ia, dada la geog a ía de dicha egión»36. He aquí un ejemplo en
es e sen ido: «Ayí no hay naí a que be: / Po que un ba qui o que había /
Tendió la bela y se ue»37. Como comen a An onio Machado y Ál a ez en
una de sus no as a pie de página: «La copla pa ece esencialmen e amo-
osa; el é mino me a ó ico ende la ela, es de p ime o den»38, dando
a en ende la consumación plena del ac o amo oso.
La lo es a
Son nume osos los é minos alusi os a las lo es que ep esen an un
cla o ejemplo de la sexualidad emenina, con i iéndose dichas imáge-
nes poé icas en ópicos. Así, la amada es compa ada con las lo es y su
belleza se asemeja a és as: «Es mi niña más boni a / Que los cla eli os
blancos / Que ab en po la mañani a»39.
Del mismo modo, en la poé ica de cancione o emos es as alusiones
y cómo los jó enes enamo ados son me amo oseados en lo es: «As
o es do meu amigo / b iosas an no na ío. / E anse as lo es / daquí
ben con meus amo es»40. Median e es e juego me a ó ico los aman es
son in i ados a en ega se al amo ísico. En el mismo sen ido se puede
pe cibi en los siguien es anguillos:
Mi cue po una osa,
El uyo un cla el;
36 Juan Vic o io, «El e o ismo en la lí ica adicional», en Luce López-Ba al y F ancisco
Má quez Villanue a, eds., E o ismo en las le as hispánicas. Aspec os, modos y on e as,
México, El Colegio de México, 1995, p. 510.
37 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 89.
38 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 89.
39 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 108.
40 Xose Ma ía Ál a ez Blázquez, Escolma da poesía medie al, Vigo, Cas elos, 1975, p. 177.
261
Rosa sin espinas,
Me puedes coge .41
Jun o a las lo es, son é minos muy ecu en es los alusi os a los
á boles y sus di e en es ipos como el limone o, el oli o, el pino, el al-
mend o, mo e a… es igos del encuen o amo oso:
Como la o oli a
Te andube buscando
Compañe i a e olibo en olibo
E ami o en amo.42
A su ez, son muy u ilizados los é minos hue o y p ado, elemen-
os ópicos de la elación y encuen o sexual. Incluso en algunos casos,
lle a me al hue o se ha in oducido como exp esión popula : «Neni-
a, yébame a güe o, / Y dame unos paseí os, / Que me es oy cayendo
mue o»43.
Conclusión
En es e es udio podemos ap ecia que el mundo de la lí ica lamenca
es á es echamen e elacionado con la poé ica adicional de la cual oma
p és amos lingüís icos y los emplea como si ue an suyos. De es e modo,
el simbolismo e ó ico en aizado desde épocas li e a ias emp anas pe i e
y se pe pe úa a a és del iempo llegando a in luencia a un ipo de lí ica
olcló ica, como la lamenca. Po lo an o, se ía muy in e esan e p ose-
gui es e es udio pa a sabe en qué momen o in e ac úan ambas lí icas y
cómo, incluso, poemas adicionales son adap ados en el lamenco.
Además, hay una se ie de elemen os emá icos que no han sido ex-
pues os en es e ex o y que debe ían se analizados en es udios pos e-
io es, como los celos o la in idelidad. Po es e mo i o, aun pa iendo
de los lib os ya esc i os sob e el amo en el lamenco, exis en bas an es
elemen os í genes aún no es udiados.
41 J. Luis O iz Nue o, ob. ci ., p. 81.
42 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 187.
43 A. Machado y Ál a ez, ob. ci ., p. 123.
262
Tango y milonga: dos a oneg ismos en el léxico lamenco
An onio San os Mo illo
La e imología a icana de ango y milonga es una p ueba más de la
exis encia de conexiones en e la música lamenca y la subsaha iana.
Desde el pun o de is a lingüís ico, el p esen e a ículo in en a se o a
apo ación a los es udios sob e los ínculos en e es as dos mani es a-
ciones musicales.
1. In oducción
A pesa de que la in luencia neg oa icana en la música española ha
sido no able desde el Siglo de O o –e incluso an es– a nues os días, su
imp on a en el lamenco no ha susci ado el in e és de los in es igado-
es has a hace ela i amen e poco iempo. Se suele p esen a es e a e
andaluz como el esul ado de siglos de mes izaje en los que la cul u a
popula andaluza –p e e en emen e gi ana– aglu inó elemen os de di-
e sas adiciones. Jun o a la ya asen ada idea de las huellas c is iana,
musulmana, judía, y o ien al, gana e eno en la ac ualidad la hipó esis
de la p esencia neg a en e los mimb es que han ido con o mando el
lamenco a lo la go de su his o ia1.
1 En es a eo ía abundan una se ie de abajos en e los que podemos des aca los que
siguen: Fe nando Quiñones, De Cádiz y sus can es. Lla es de una ciudad y un olklo e mi-
lena ios, Se illa, Fundación José Manuel La a, 2005 [1964]; José Luis Na a o, Semillas de
ébano. El elemen o neg o y a oame icano en el baile lamenco, Mai ena del Alja a e (Se i-
lla), Po ada Edi o ial, 1998; José Luis O iz Nue o & Faus ino Núñez, La abia del place . El
nacimien o cubano del ango y su desemba co en España (1823-1923), Se illa, Dipu ación
de Se illa, 1999; Eloy Ma ín Co ales, «Los sones neg os del lamenco: sus o ígenes a ica-
nos», en La ac o ía, nº 12 (www. e is ala ac o ia.eu); J. J. Lab ado He aiz & R. A. Di anco,
«Villancicos de neg os y o os es imonios al caso en manusc i os del Siglo de O o», en Ped o
M. Piñe o Ramí ez (ed.), De la canción de amo medie al a las solea es, Se illa, Sec e a iado
de Publicaciones de la Uni e sidad de Se illa, 2004; J. M. Díaz-Báñez & F. J. Escoba , «La
modulación onal en las o mas musicales del lamenco: p opiedades de p e e encia e hib i-
263
En es a como en o as ocasiones, el p ejuicio acial jun o con la igno-
ancia y el desp ecio de la cul u a a oneg a han obs aculizado el a ance
en el conocimien o de una de las uen es de las que bebió el lamenco
desde sus o ígenes2. Y es que, en e a los o os pueblos a los que se les
econoce den o de la ca ego ía de ci ilizados po con a con esc i u a y
con una ica adición cul u al, a los neg os del Á ica subsaha iana se les
ha negado es a dis inción. Sob e odo, a pa i del desa ollo de la a a
escla is a mode na. Al conside a los bá ba os y sal ajes, más ce canos al
animal que al humano, los eu opeos jus i icaban su escla i ud con el a gu-
men o de ci iliza los y sal a los de la igno ancia de Dios. En consecuencia,
se desp eció al neg o y se con i ió en obje o de bu la cualquie asgo que
lo singula iza a: su lengua e a un chapu eo; su eligión, la supe s ición
ino ensi a del igno an e; su música, un es uendo ho ísono y b u al...
La p esencia a oneg a en la península Ibé ica alcanza su cima en los
siglos XVI y XVII y llega a supone un po cen aje bas an e ele ado de la
población de algunas ciudades del su en e las que des aca Se illa3. Son,
dación a mónica», en I ama , e is a de in es igación musical: e i o ios pa a el a e, Uni e -
sidad de Valencia, Ri e a Edi o es, 2010, pp. 261-266; A. del Campo & R. Cáce es, His o ia
cul u al del lamenco. El ba be o y la gui a a, Có doba, ed. Almuza a, 2013.
2 «Es e iden e que la es é ica, los bailes y canciones de es os c iados y escla os [neg os]
in luye on en el he e ogéneo pano ama musical de la ciudad hispalense, y aun de oda
Andalucía occiden al, especialmen e de la po ua ia. Muchos de ellos [e an] de T iana,
ba io que acabó con o mándose en g an medida po los sec o es ma ginales de la ciudad,
con población gi ana y neg a, que da ían su pellizco a lo que siglos después se llamó el
lamenco»; «lo gi ano y lo neg o [son] dos de los ec o es esenciales pa a comp ende la
génesis del lamenco» (A. del Campo & R. Cáce es, ob. ci ., pp. 131 y 200; éanse ambién
las pp. 121-131, 227-233, 344-352).
3 La impo ación de escla os a icanos a a és de los pue os a lán icos andaluces du an e
el siglo XV dio luga a un desa ollo de la población neg a en es a egión. A inales del XVI,
según cálculos de Domínguez O iz (La escla i ud en Cas illa du an e la Edad Mode na,
Pa ona o de His o ia Social de España del Ins i u o «Balmes» de Sociología, Mad id, CSIC,
1952, pp. 10-11), había en España un núme o de escla os que oscila ía en e los 100.000
y los 300.000 –ap oximadamen e un 1% del o al de habi an es de odo el país–. La mi ad
de es os a icanos i ía en Andalucía, p incipalmen e en las p o incias de Se illa, Huel a y
Cádiz. De hecho, Se illa e a, después de Lisboa, el me cado neg e o más impo an e de la
península desde inales del siglo XV y es a ci cuns ancia u o epe cusiones demog á icas.
Según un censo eclesiás ico, en 1565, el 7’2% de la población se illana –6.327 indi iduos–
e a escla a. Si a es e núme o de sie os –la g an mayo ía neg os– se le suman los neg os y
mula os lib es, el po cen aje pod ía ascende casi has a al 10% (Isido o Mo eno, La an igua
He mandad de los Neg os de Se illa, Se illa, Uni e sidad de Se illa, 1997, p. 62).
264
en su o alidad, escla os o descendien es de escla os que cons i uyen el
es amen o más bajo de la sociedad blanca en la que desa ollan su ida.
An e la desazón que lo exó ico p o ocaba, los au o es de ob as li e a-
ias y musicales se enca ga on de ija el es e eo ipo del neg o: e an in-
an iles, luju iosos, agos, pendencie os, b u os, igno an es, no hablaban
bien el español y gus aban sob emane a de la música4. De en e odas
es as ca ac e ís icas, la que más nos in e esa en es a ocasión es la úl ima
pues, a pesa de o ma pa e del ópico, iene mucho de e dad.
En e las posibles causas de la desmedida a ición musical del subsa-
ha iano se pueden des aca las siguien es:
a) La música o maba pa e de sus adiciones y ce emonias i uales.
Pa a los neg os de la diáspo a, el añido de ins umen os, el can o y el
baile enían mucha impo ancia pues ep esen aban el único eslabón
que oda ía los inculaba con la cul u a que habían dejado a ás.
b) En las ies as, los escla os se di e ían, se socializaban, descansaban
y, como esul ado, endían más. Así acudían más gus osos al abajo
y sob elle aban mejo su cau i e io5, po lo que al amo le in e esaba
omen a o, al menos, ole a dicha ac i idad.
c) Al es a al ma gen del sis ema po no se conside ados pe sonas
ju ídicas, podían da ienda suel a a sus inclinaciones ies e as pues
no enían que cumpli con los p ecep os, no mas, cos umb es y o de-
nanzas que obligaban a los blancos6.
4 Son muy nume osas las ob as li e a ias del Siglo de O o en las que los pe sonajes neg os
apa ecen can ando, bailando y/o ocando ins umen os musicales. De en e es os úl imos, se
podía des aca la gui a a que añen el neg o po e o de El celoso ex emeño de Ce an es y los
escla os que p o agonizan el En emés de los neg os de Simón Aguado; de hecho, según A. del
Campo & R. Cáce es (ob. ci ., p. 131), el neg o añedo de gui a a e a una igu a a que ípica en
las ob as li e a ias del Siglo de O o que pe du ó has a el siglo XVIII en saine es y onadillas.
5 Roge Bas ide, Las Amé icas neg as, Mad id, Alianza Edi o ial, 1969, p. 160; Humbe o
T iana y An o eza, Léxico documen ado pa a la his o ia del neg o en Amé ica (siglos XV-
XVI), Bogo á, Ins i u o Ca o y Cue o, 1997, p. 81.
6 José Ramos Tinho ão, Os neg os em Po ugal. Uma p esença silenciosa, Lisboa, Ca-
minho, 1988, p. 124.
265
d) Po o a pa e, en la a ición de los a icanos a la danza y al can o
ambién había un componen e sub e si o: se alían de ales mani es-
aciones í micas pa a idiculiza a los blancos. La ies a e a el único
ámbi o social de espa cimien o, dis ensión y ela i a libe ad con que
con aban los subsaha ianos7.
Has a al pun o des aca es a mani es ación eligioso-cul u al y lúdica,
que es la que, a lo la go de oda la his o ia del encuen o de blancos y
neg os, más elemen os p opios ( i mos, bailes, ins umen os...) ha podi-
do ans e i a la cul u a dominan e.
Ya en echa an emp ana como el siglo XIII, un o ado cancione il,
D. Lopo Lias, esc ibió en gallego-po ugués una can iga de esca nio que
él mismo cali icaba en el p ime e so como son de neg ada. Es muy
posible que dicha can iga de i a a de la música y el can o a icanos, ha-
bi uales en la España musulmana debido a la exis encia de una g an can-
idad de escla os neg os en aquel e i o io8. También en las bodas de
Fede ico III de Habsbu go con Leono de Po ugal, celeb adas en 1451,
hubo danzas y bailes ibales p o agonizados po neg os y mo os9; así
como en las del u u o Juan II de Po ugal con su p ima Leono de Viseu
que u ie on luga en 1473 y pa a cuyos desposo ios –que se celeb a on
en 1471– el co esano Fe não de Sil ei a esc ibió el p ime es imonio
conse ado de lengua de neg o li e a ia. En es a composición, el ey de
Sie a Leona o ece como ibu o a la p incesa que a a desposa se una
danza denominada mo isca. Dicha danza de o igen popula e a ejecu-
ada po baila ines dis azados de neg os y pasó a o ma pa e de las
co eog a ías de las co es eu opeas en los siglos XV y XVI10.
7 R. Bas ide, ob. ci .; Bal asa F a Moline o, «La o mación del es e eo ipo del neg o en las le as
hispanas: el caso de es coplas en pliegos suel os», Romance Languages Annual, 3, 1991, (con-
sul a: 14-4-10), ell. ll.pu due.edu/RLA-A chi e/1991/Spanish-h ml/F a-Moline o,Bal asa .h m.
8 Pe e E. Russell, «La “poesía neg a” de Rod igo de Reinosa», en Temas de La Celes ina
y o os es udios. Del Cid al Quijo e, Ba celona, A iel, 1978, p. 406, n. 42.
9 P. E. Russell, ob. ci ., p. 383.
10 Ma io Ba bie i, «Un espec áculo pa a la p incesa: la danza del neg o en el B e e da
mou isca a o a de Fe não da Sil ei a (Cancionei o Ge al de Resende)», en And ea Bal-
disse a e Giuseppe Mazzocchi, eds., I canzonie i di Luc ezia. Los cancione os de Luc ecia,
272
Manuel Ál a ez Naza io ecoge el é mino, con la acepción de «can o
y baile», en e los a oneg ismos pue o iqueños, aunque como palab a
ya poco conocida34. P opone la misma e imología que Almeida & Sam-
paio y piensa que el signi icado que iene en B asil de «en edos, in igas»
y «ba ullo» –que ambién se egis a en el Río de la Pla a– es pos e io al
de «can o y baile» y consecuencia de es e.
Es, pues, una palab a cuyo uso no se limi a a A gen ina como asegu a
el dicciona io académico sino que se ex iende a o os e i o ios ame i-
canos como U uguay, B asil, Boli ia, Chile, Pue o Rico y, según el Diccio-
na io de ame icanismos elabo ado po odas las academias de la lengua
española, ambién en Nica agua donde compa e la acepción de baile
y composición musical. Todos es os países, en mayo o meno medida,
han con ado con población de ascendencia a icana.
En cuan o a su p ime a documen ación, solo cons a lo que al espec o
dice Rolando Lagua da quien egis a su uso en Mon e ideo a ines del siglo
XIX35. Según el Co pus diac ónico del español, el p ime ex o donde apa e-
ce es en Ma ín Fie o de José He nández, ob a publicada en 187236.
3.2. El ango y el anguillo
La p ime a ez que la Real Academia egis a ango con la acepción de
« eunión y baile de gi anos» es en el suplemen o de algunas oces omi i-
das que apa ece al inal de la edición de 1843. Es e signi icado se conse a
du an e es ediciones más: 1852, 1869 y 1884; pe o desapa ece de ini i-
amen e en la de 1899, ocasión en la que se cambia po « ies a y baile de
neg os o de gen e del pueblo en Amé ica»37 y «música de es e baile». Al
mismo iempo, se asegu a que la palab a de i a del e bo angi .
34 Manuel Ál a ez Naza io, El elemen o a oneg oide en el español de Pue o Rico, San
Juan, Ins i u o de Cul u a Pue o iqueña, 1974, p. 317.
35 Rolando Lagua da, «A oneg ismos iopla enses», Bole ín de la Real Academia Espa-
ñola, omo XLIX, ene o-ab il, 1969, pp. 27-116.
36 Todos los da os p o enien es de la RAE es án ex aídos de la página elec ónica de
es a ins i ución: h p://www. ae.es.
37 Ac ualmen e, la e ce a acepción que da el dicciona io académico pa a es a oz es más
polí icamen e co ec a: «Fies a y baile de gen e de o igen a icano o popula en algunos
países de Amé ica».
273
En la edición de 1925 se inco po an dos acepciones: «baile de sociedad
impo ado de Amé ica en los p ime os años de nues o siglo» y, en Hondu-
as, «ins umen o músico que usan los indígenas, o mado po un cilind o
de un onco hueco cubie o en uno de sus ex emos con un cue o, sob e
el que se golpea». Es e hondu eñismo semán ico que desapa ece en la
úl ima edición del dicciona io académico lo ecogen Albe o Memb eño38,
F ancisco Ja ie San ama ía39 y Ma cos Mo ínigo en los suyos espec i os.
El p ime o lo de ine de o ma pa ecida a la Academia, pe o con un ma iz
impo an e pues no a ibuye su uso a los indígenas sino a «los mo enos
de la cos a no e». Pa a el segundo, es oz de o igen a icano impo ada
po los mismos neg os y, pa a el úl imo, iene es acepciones: en Hondu-
as, «ins umen o músico simila a la ma imba»; en Colombia, «hojas de
abaco a ollado que o man como una cue da que se co a en ozos pa a
masca »; y, en México, adje i o que signi ica « echoncho».
En los dicciona ios académicos de 1956, 1970 y 1984 se indica que es
oz ame icana, pe o, en los dos úl imos, se lanza la idea de que posible-
men e sea onoma opéyica sin especi ica p ocedencia geog á ica algu-
na. En la edición de 1984, se sus i uye la de inición de «baile de sociedad
impo ado de Amé ica...» po «baile a gen ino [ iopla ense, en la úl ima
e isión], di undido in e nacionalmen e, de pa eja enlazada, o ma mu-
sical bina ia y compás de dos po cua o».
A aíz de los cambios semán ico y e imológico que se obse an en las
sucesi as ediciones del dicciona io académico desde 1803, se pueden
plan ea dos cues iones que in en a é acla a a con inuación: ¿Cuál es
ealmen e la e imología de es e é mino? ¿Qué elación exis e en e el
ango de los gi anos y el de los neg os?
1ª cues ión:
Debido a la emp ana aplicación de la palab a a neg os: « eunión de
neg os bozales pa a baila al son de sus ambo es y o os ins umen-
38 Albe o Memb eño, Vocabula io de los p o incialismos de Hondu as, Tegucigalpa, Tipo-
g a ía Nacional, 2ª ed., 1897.
39 F ancisco Ja ie San ama ía, Dicciona io gene al de ame icanismos, México, Edi . Pe-
d o Rob edo, 1942.
274
os»40, Joan Co ominas & José An onio Pascual41 ienen en cuen a la e i-
mología a icana p opues a po Fe nando O iz42 pues –según el es udio-
so cubano– en el Calaba –Níge cen al– amgu o uñgu es la palab a que
signi ica «baila ». Sin emba go, se inclinan más po conside a la c eación
onoma opéyica po el hecho de habe apa ecido p ime amen e en el sen-
ido de « eunión de neg os pa a baila al son de un ambo » y como nom-
b e del mismo ambo . Es e úl imo signi icado se conse a en Hondu as
como se ha is o, pe o ambién se egis a en Cuba a mediados del XIX43.
P oponen que la onoma opeya de la que pa i ía la palab a se ía ang,
«exp esi a de un añido g ose o de ambo o de o o ins umen o».
O as e imologías p opues as po O iz se ijan en lenguas habladas
po dos g upos é nicos de Á ica occiden al: en e los soninké o sa ako-
lé, n iangu signi ica «baila »; en e los mandingas, dongo es «baila » y
om on o am amngo, «el ambo ». Admi e –como pos e io men e Co-
ominas & Pascual– que pudie a se de c eación onoma opéyica. No se-
ía dispa a ado es udia las posibles elaciones de es a palab a con o a
onoma opéyica como am an que designa un ipo de ambo a icano y,
al mismo iempo y al igual que ango, un baile o ies a de neg os en el
Río de la Pla a44.
Po su pa e, Lagua da45, que halla es imonios esc i os de ango a
p incipios del siglo XIX, c ee que es amos an e una oz española de o -
mada po la p onunciación de los escla os a icanos. Según la e imología
40 Es eban Picha do, Dicciona io p o incial casi- azonado de oces cubanas, La Habana,
Imp en a de M. Sole , 2ª ed., 1849.
41 Joan Co ominas & José An onio Pascual, Dicciona io c í ico e imológico cas ellano e
hispánico, Mad id, G edos, 6 ols., 1980-1991.
42 Ob. ci ., pp. 424-426.
43 J. L. O iz Nue o & F. Núñez (ob. ci ., p. 22) lo encuen an en el habane o Dia io de la
Ma ina del 6 de ene o de 1846: «En él [el día de Reyes], segu amen e apenas esuenan el
ango, el cue no y la lau a en la calle, (…)».
44 H. T iana y An o eza, ob. ci ., p. 84.
45 Los signi icados de ango que ecoge Lagua da (ob. ci ., pp. 104-107) se e ie en a
bailes o canciones elacionados es echamen e con los neg os del Río de la Pla a. Los
es imonios esc i os p o ienen de A gen ina –1802– y México –1803–.
275
que p opone es e in es igado , en ez de ambo , el neg o di ía ambó
que, po in luencia de la palab a a gen ina ambo –«ag upación y baile
de los neg os en la época de Rosas»–, cambió de posición su acen o y,
pos e io men e, con i ió la bilabial en una ela . Re ue za es a hipó esis
un da o que o ece T iana y An o eza: ango u o acen uación aguda en
la egión del Pla a46.
El in es igado pe uano Fe nando Rome o47, po su pa e, ecopila y
esume di e sas eo ías ace ca del é imo de es a oz. En e ellas, des aca
la de Lagua da, a la que añade una hipó esis p opia: mien as el in es i-
gado u uguayo no encuen a elación alguna en e ango y las palab as
a icanas que designan los dis in os ipos de ambo es, Rome o p opone
la congoleña ángola que iene dos acepciones elacionadas: «un g an
ambo la go y de dos pa ches» y «un pequeño ambo ».
En esumidas cuen as y a pesa de las dudas sob e el é imo exac-
o de es a oz, se puede a en u a que se a a de un a oneg ismo se-
gún apun a la mayo ía de las hipó esis expues as. Incluso en el caso de
que ue a onoma opéyica –como sugie en la Academia y Co ominas &
Pascual–, hay que ene en cuen a que es e ipo de lexías ambién se
o iginan en una lengua de e minada. La e imología más p obable es la
a icana dado que el é mino hace e e encia, desde su apa ición, a un
baile, una eunión, un ins umen o y una música a icanos.
2ª cues ión:
Es signi ica i o el hecho de que, en las cua o p ime as ediciones del
DRAE donde apa ece ango con la acepción de « eunión y baile» (1843,
1852, 1869 y 1884), se elacione con los gi anos y que, a pa i de la si-
guien e (1899), es os sean sus i uidos po «neg os o gen e del pueblo en
Amé ica». La ec i icación conside a de mane a implíci a que había una
elación: se iden i icó como p opio de las cos umb es de un g upo é nico
español lo que, en ealidad, p ocedía de o o ame icano. Es e equí oco
46 Ob. ci ., p. 81.
47 Fe nando Rome o, Quimba, a, malamba, ñeque. A oneg ismos en el Pe ú, Lima, Ins-
i u o de Es udios Pe uanos, 1988, pp. 255-256.
276
pudo se debido a la ápida acogida del ango cubano en el pano ama
musical de la península, sob e odo en e las clases popula es.
Si se buscan en el Co pus diac ónico del español (CORDE) ejemplos de la
palab a ango apa ecidos en ex os peninsula es del s. XIX, es signi ica i o
que los pocos que apa ecen se elacionan con neg os (Vale a, 1867), con
Cuba (Mu o, 1891-94), con la za zuela (Galdós, 1888) y con Cádiz (Pa do
Bazán, 1889). A g andes asgos, en es os pocos ejemplos es á condensada
la his o ia de la aclima ación del ango en la península: el can o y el baile
ienen su o igen en las ies as de neg os cubanos, se hace popula en Espa-
ña g acias a que –es ilizados– se inco po an a las za zuelas, a los núme os
del géne o de a iedades y a los can os del ca na al gadi ano. Según O iz
Nue o & Núñez48, a inales del XIX, el pa ón de habane a o i mo de ango
se encon a á en la península po odas pa es, pe o no se á has a comien-
zos de la siguien e cen u ia cuando se a lamenque49 g acias, sob e odo, al
genio de Pas o a Pa ón, la Niña de los Peines.
J. L. Na a o50, po su pa e, e o ae el a lamencamien o de los angos
a inales del XIX, en las décadas 70 y 80, g acias a las nume osas bailao as
que lo exhibían en los ca és can an es. En lo que sí coincide con O iz Nue-
o & Núñez es en la inculación de los angos lamenco y a oame icano
al asegu a que el p ime o es descendien e di ec o del segundo; algo a lo
que ambién pa ece apun a Alcalá Venceslada al de ini la palab a como
«can o y baile andaluces p oceden es de Amé ica»51. Ilus ando su hipó-
esis con nume osos ejemplos sacados de pe iódicos, a ados y ob as de
ea o, J. L. Na a o desc ibe el p oceso de aclima ación de la música y el
baile que, con es e nomb e, llegó a nues as ie as. Según dicho in es i-
48 Ob. ci ., pp. 84, 139.
49 En La busca, Pío Ba oja (Mad id, Alianza Edi o ial, 2008 [1904], p. 140) apoya es a hipó esis
cuando a i ma que un gi ano, en un ablao de Mad id, «bailó un ango, un danzón de neg os».
Sin emba go, en Desde la úl ima uel a del camino. Memo ias (Mad id, Biblio eca Nue a, 1978
[1944-1949], pp. 1136-1137), con iesa su igno ancia sob e el o igen andaluz, á abe o ame ica-
no de la música, pe o asegu a que, a pa i de la segunda mi ad del XIX, se ex endió po oda la
península g acias al impulso que le dio la co ien e lamenquis a de la época.
50 Ob. ci ., pp. 161-173.
51 An onio Alcalá Venceslada, Vocabula io andaluz, ed. acsímil, Jaén, Uni e sidad de
Jaén-Cajasu , 1998 [1951].
277
gado , el ango nació en Cuba a p incipios del siglo XIX y e a un baile ípico
de escla os52. A España pa ece que llegó el baile en la e ce a década del
ochocien os y e a conocido con el nomb e de ango de neg os o ango
ame icano, p ueba e iden e de su o igen. Su éxi o ue ápido y se inco po-
ó con acilidad al in en a io de danzas popula es, sob e odo en Andalucía
y, más conc e amen e, en Cádiz, po cuyo pue o en ó.
También el composi o Manuel de Falla abunda en es a idea al iden i-
ica el ango andaluz con la habane a, o a de las músicas de ida y uel a
que iene su o igen en los can os de nos algia que en onaban escla os
a icanos y ma ine os de la Cuba decimonónica: «la habane a (que has-
a cie o pun o no es o a cosa sino el ango andaluz)»53. A esa misma
nos algia hacen alusión Emilio Cas ela y Pío Ba oja; el p ime o asegu a
que los escla os cubanos can an «el ango melancólico que ecue da el
ien o del desie o y el umo de las sel as»54; y el segundo, que el ango
cubano enía «una música de ca ác e nos álgico y is e, y las le as es-
aban llenas de melancolía»55.
La melancolía a que apun an es os úl imos au o es con as a con el
ca ác e aleg e que ienen los angos lamencos. Sin emba go, no hay
con adicción: musicalmen e, el i mo de ango o pa ón de habane a es
lo mismo. E an dos o mas de in e p e a la misma música: una, omán-
ica (habane a) y o a, sensual y aleg e ( ango)56. De hecho, hay un es ilo
lamenco que puede se conside ado puen e en e ellos: me e ie o a los
ien os. Como no se sabe quiénes ue on los p ime os, si los ien os o los
52 Es eban Picha do (ob. ci .) de ine ango como «Reunión de neg os bozales pa a baila
al son de sus ambo es y o os ins umen os»; la oz hacía e e encia a las cuad illas de
neg os o cabildos que solían eco e las calles de ese modo.
53 Manuel de Falla, Esc i os sob e música y músicos, Mad id, Espasa Calpe, 1988 [1916-
1939], p. 75. En «El a oz eden o Laza us Mo ell» (His o ia uni e sal de la in amia, Mad id,
Alianza edi o ial, 1997, p. 18), Jo ge Luis Bo ges coincide con Falla al señala a la habane a
como aíz del ango, pe o, en es e caso, el a gen ino, po lo que, si ambos es án en lo cie -
o, an o es e como el lamenco compa en ascendencia cubana.
54 Emilio Cas ela : His o ia del año 1883, (2002 [1884]), Biblio eca Vi ual Miguel de Ce -
an es, cap. III, (consul a: 7-11-11), h p://www.ce an es i ual.com.
55 Ob. ci ., 1978 [1944-1949], p. 1137.
56 J. L. O iz Nue o & F. Núñez, ob. ci ., pp. 31, 66, 69.
278
angos, se puede deci que los ien os no son más que angos len os o
que los angos no son más que ien os acele ados. Lo que sí pa ece e i-
den e es que el ango lamenco de i a del ame icano y se puede a i ma ,
po an o, que es o o de los can es de ida y uel a.
El poe a Fe nando Villalón le dedicó una de las composiciones que
apa ecen en Andalucía la Baja (1926); en ella, alude a la di usión del an-
go po oda España y a la inculación del lamenco con el ame icano:
Can o de los bu deles, ango cubano
que po Cádiz en as e con us cha angas,
los danzones c iollos son us he manos
y jun as e can a on Cuba y España.
Ni gachó, ni lamenco... De odo ienes.
Del neg i o que siega la dulce caña
e ecogió la musa de los cua eles
y paseó us no as po oda España.
En Cádiz y en los Pue os, que ue u cuna,
e bailan y e can an con el sale o
que iene aquella ie a como ninguna57.
Caballe o Bonald58, sin emba go, siguiendo la línea ma cada po Ri-
ca do Molina y An onio Mai ena en Mundo y o mas del can e lamenco
(1963), clasi ica el ango como de i ación de los p imi i os can es gi a-
nos con los que gua da una inculación di ec a y c ee que el nomb e es
ex a lamenco –aunque no a en u a ninguna hipó esis e imológica–. En
cuan o a la elación de los angos con la música hispanoame icana, solo
la encuen a en la modalidad de los angos de Málaga o anguillos «del
Piyayo» donde ad ie e «ai es “aguaji ados” que llegaban de Cuba».
Pa a el esc i o je ezano, pues, los angos son de cla o o igen gi ano y
la imp on a ame icana únicamen e se acusa en los de Málaga y no en el
es o de a ian es.
57 Fe nando Villalón, Poesías comple as, Mad id, Cá ed a, 1998, p. 149.
58 Ob. ci ., pp. 111-112.
279
No obs an e, según O iz Nue o y Núñez59, hay un hecho que des-
mien e es a eo ía: Demó ilo no nomb a los angos en su Colección de
can es lamencos (1881), p ueba de que no los conside aba lamencos
o andaluces. De hecho, hacia 1906, aún no es aban los angos incluidos
den o de los géne os lamencos sino que más bien pe enecían a los de
a iedades. Po o a pa e, no u ie on cabida en el céleb e concu so de
can e jondo o ganizado po Falla y Lo ca en 1922 aunque, en es e caso,
se puede explica po la exclusión de los can es es e os ya que ampoco
ue on admi idas bule ías ni aleg ías.
En de ini i a y apa e de las in luencias musicales a ohispanoame i-
canas que se puedan econoce en el ango lamenco, la hipó esis de la
e imología a oneg a de ango y su de i ado anguillo es la más plausible.
4. Conclusiones
Las dos oces aquí analizadas son una huella léxica de la in e co-
nexión de la música a icana con la española en gene al y la lamenca en
pa icula . Una elación que se ha dado siemp e que ha habido con ac o
es echo y p olongado con la comunidad neg a y que u o su máxima
exp esión en los pue os andaluces que p o agoniza on la a en u a ame-
icana: Se illa du an e el Siglo de O o y Cádiz en el XVIII y el XIX.
La buena acogida de los i mos a icanos en los hábi os musicales
españoles du an e siglos, el gus o popula po es as composiciones, la
p esencia de neg os bailando y can ando en ies as eligiosas como el
Co pus o las es echas elaciones de aquellos con los gi anos en Andalu-
cía, son da os que apoyan es a idea. Hubie a sido ex año que la in luen-
cia no alcanza a a una música an pe meable como la lamenca. Máxime
cuando uno de los asgos que la ca ac e izan es la capacidad pa a adap-
a a su na u aleza í mica es ilos de las más di e sas p ocedencias. De
hecho, a aíz de los ya nume osos y mul idisciplina es60 es udios sob e
59 Ob. ci ., pp. 102, 131, 139, 142, 160.
60 Como se puede ap ecia en la bibliog a ía indicada en la no a 1 de es e abajo, con a-
mos con da os his ó icos, an opológicos, li e a ios, í micos, e c. que apoyan la idea de la
280
la imp on a neg a en la génesis y el desa ollo de es e a e mes izo, se
puede a i ma que ha sido una cons an e a lo la go de su his o ia.
Sin emba go, el apoyo de la lexicología a la esis de la p esencia a i-
cana en el lamenco no puede se más que disc e o ya que se ciñe a las
dos oces que aquí se p esen an y que son cla amen e a oneg ismos.
Unas oces que nomb an es ilos musicales que llegan a la península p o-
ceden es de Amé ica a lo la go del siglo XIX y que, a lamencándose, se
inco po an como dos palos más.
Es cie o que son muy pocos los a oneg ismos elacionados con es e
a e andaluz, pe o, si enemos en cuen a que, de los ce ca de cien mil
egis os ecogidos en el DRAE, solo unos cien o cincuen a co esponden
a p és amos de lenguas subsaha ianas, el hecho de que en el léxico la-
menco apa ezcan dos (milonga, ango), más o o de i ado ( anguillo)61,
es su icien emen e signi ica i o y supone un apoyo alioso a la eo ía de
la conexión en e la música a oneg a y la que hoy es Pa imonio Cul u al
Inma e ial de la Humanidad.
p esencia neg a en el lamenco.
61 Aunque no sean a oneg ismos, el signi icado de o os géne os lamencos como umba,
ien os, ga o ín, habane a, a uca… los incula con es ilos musicales a oame icanos.
288
gi ana, con un 16% de población española no gi ana y con el 5% es an e
de población inmig an e de di e en es nacionalidades.
El p oceso de di e sidad cul u al ca ac e izado po el al o índice de
población gi ana y seña de iden idad del ba io comenzó con el desman-
elamien o del poblado chabolis a de La Celsa15, lle ándose a cabo la es-
cola ización de los niños de e nia gi ana en los cen os de la zona, sien-
do de es a mane a el CEIP Núñez de A enas el segundo cen o con más
población gi ana de la zona después del CEIP Ga cía Mo en e. Recien-
emen e, el desman elamien o del poblado de San a Ca alina16 ha p o-
ocado el mismo p oceso que se dio an e io men e con La Celsa, aumen-
ando así el núme o de alumnado gi ano en el Cen o. De es a mane a,
el alumnado del Núñez de A enas p esen a unas ca ac e ís icas p opias
an o po su cul u a de o igen ‒la cul u a gi ana‒, como de i adas de un
pe il socioeconómico conc e o ‒una si uación de ma ginalidad‒.
Una de las a iables de e minan es a la ho a de que la población gi a-
na del Núñez de A enas no pa icipe ac i amen e en el sis ema educa i o
que ep esen a el Cen o y enga luga un al o g ado de absen ismo y de
abandono escola , iene que e con la si uación de clase de esas amilias
y su g ado de inclusión en la sociedad mayo i a ia.
El je e de es udios en a iza que el mayo p oblema en cuan o a la
adap ación posi i a de es e ipo de alumnado en los cen os educa i os
de i a undamen almen e de la clase social, no del hecho de pe enece
a una cul u a di e en e:
(E-2) […] Hay que sepa a dos cosas. Po un lado, la e nia gi ana siem-
p e ha es ado asociada a una se ie de p ejuicios, de alo es… en in, a un
mundo y a un conjun o de ideas, amos, a una disc iminación po pa e
de la sociedad. Esos mi os pe du an, pe o pe du an debido a la ma ginali-
dad, o sea, nues a población es una población que i e en chabolas, y que
15 La Celsa ue uno de los poblados ma ginales más an iguos de Mad id, en el que esi-
dían 110 amilias. Fue desman elado en 1999.
16 El poblado chabolis a de San a Ca alina, con 171 amilias censadas, ue desman elado
en el año 2011.
289
e ec i amen e cuando una población i e en chabolas iene un con ex o
ma ginal pues que condiciona ambién sus espues as, y que condiciona
su o ma de elaciona se, condiciona su modo de ida, condiciona muchas
cosas, ¿no? [...] Hay que di e encia , que es lo que me pa ece in e esan e,
en e lo que es e nia gi ana y lo que es ma ginalidad, que se iende siemp e
a me e odo en lo mismo.
[…] Hay di icul ades pedagógicas, pe o más asociadas al ema de la ma -
ginalidad que al de la e nia, po que hay o os gi anos en o os ba ios de
Mad id que i en en pisos o almen e in eg ados en una si uación no mal y
su acceso a la cul u a es como la de cualquie o a pe sona. Lo que pasa es
que hay unas condiciones de ma ginalidad, una si uación de ma ginalidad.
Es a egias educa i as desa olladas con el alumnado gi ano
Has a aho a hemos des acado algunos de los elemen os del con ex o
del CEIP Manuel Núñez de A enas de Vallecas. Pe o, ¿qué es a egias
educa i as adop a el equipo di ec i o y docen e del Cen o con un alum-
nado de es as ca ac e ís icas?
Po un lado, el je e de es udios señala que pa a ans o ma se y adap-
a se a la si uación se han cen ado en p ime luga en la uncionalidad,
dándose cuen a de que en e las necesidades que exis en la p io idad es
la alimen ación de los niños y niñas, o eciendo al e na i as a las ami-
lias al euni una pequeña can idad de dine o y lle a a cabo un alle de
desayunos. Y po o o lado, se es á lle ando a cabo una ape u a pa a
que los pad es conozcan el Cen o desde den o. Los p incipales ac o es
que han o mado pa e de es as es a egias pedagógicas han sido los
p o eso es, y las es a egias se han lle ado a cabo siemp e pa iendo de
las ideas y de las p opues as del p o eso ado. En es e sen ido, al bus-
ca di e en es es a egias pa a abaja y ace ca se de mane a posi i a al
alumnado gi ano su gió la pa icipación en el cu so 2011-2012 de la Aso-
ciación Cul u al Sueños Flamencos con la ealización de alle es: «(E-2)
[…] odo lo que sea elacionado con la música y en especial el Flamenco,
con lo que ep esen a el Flamenco de a e, de exp esi idad, me pa ece
que e a una ansición lógica… Se ía es a ciego si no nos damos cuen a
que el Flamenco es la he amien a pues pa a llega a muchos».
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Sob e los elemen os que han apo ado al alumnado gi ano la ealiza-
ción de es os alle es nos comen a la di ec o a:
(E-1) Una cosa que se ha hecho en el alle de Sueños Flamencos, y que
yo he is o, es que han ap endido a ene una di ec iz, no es el palmo eo y
la jue ga y la ja ana que les a mucho. […] habéis conseguido que o denen
eso que ienen en la cabeza y eso que ienen en los pies y que ienen en
los b azos. Que lo o denen, que no ayan a su ai e, que sea un mo o que
ellos puedan segui y que les ha enido muy bien… […] que cuando uno
es á ocando escuche al o o que ambién es á ocando y que uncionen
en sin onía odos, ¿no? O ganiza eso es muy di ícil.
Y añade el je e de es udios hablando como si uese un alumno:
(E-2) ‒Me engo que en e a de las ins ucciones que ú me es ás dando
y cuando llegue mi u no engo que hace lo que engo que hace , y engo
que es a pendien e de lo que es á haciendo mi compañe o y al ‒… Y eso
es muy impo an e, es una es a egia undamen al en la ida, y lo ap en-
den con el Flamenco.
El espe o al o o, ya sea un p o eso o un compañe o, la escucha,
la pa icipación y la coope ación necesa ias pa a un abajo en g upo
conjun ado con la pues a en escena de momen os en los que cada chico
o chica se exp esan indi idualmen e, son ac i udes po enciadas en es e
ipo de espacios. Más allá de lo que es una se ie de ac i idades a ís i-
cas ce canas al alumnado, su gen elemen os necesa ios pa a un óp imo
p oceso educa i o, que son in e io izados y pues os en p ác ica en es os
momen os conc e os pe o que ambién les pueden ayuda y se i como
base y expe iencia pa a que puedan ene esas ac i udes y ese conjun o
de alo es en cualquie momen o y en cualquie luga .
El lamenco como he amien a pa a la in e ención social
La Asociación Cul u al Sueños Flamencos ue cons i uida en el año
2010 po dos muje es o madas académicamen e en el ámbi o de la In-
e ención Social, la Mediación, la In eg ación, el T abajo Social, la Ani-
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mación Sociocul u al, la Psicología y el Flamenco, y con una expe iencia
p o esional de más de diez años in e iniendo con colec i os en si ua-
ción de ma ginación y exclusión social: d ogodependencia, salud men al,
eclusos y ex- eclusos, colec i os con los que han abajado emas desde
la al abe ización has a la pe spec i a de géne o y la igualdad de opo u-
nidades, o el apoyo escola en la in ancia y adolescencia.
Fue a aíz de su abajo pa a el Sec e a iado Gene al Gi ano cuando
comenza on a desa olla de o ma más amplia los espacios de in e en-
ción a a és del Flamenco. Pa a apoya la labo de es as dos pe sonas, al
equipo de abajo de la Asociación se unen e en ualmen e los miemb os
del conjun o musical «Remedios Flamencos»17 y el au o del p esen e
a ículo.
En elación con los mo i os po los que el CEIP Manuel Núñez de A e-
nas pide a Sueños Flamencos lle a a cabo los alle es, nos dicen:
(E-3) La p o eso a de música se pone en con ac o con Sueños Flamencos
po que ella lo que es á obse ando es que en las clases de música, cha ales
que ienen conduc as más ag esi as, cuando es án en el espacio de música
y hacen Flamenco se ans o man. En onces, los ni eles de ag esi idad se
educen: ‒Les cambia la ca a…‒, esa es la explicación que ella nos da. Y nos
p opone empeza a ealiza un alle de una ho a a la semana con edades
de e ce o, cua o y quin o de p ima ia.
Respec o al apo e del Flamenco en el abajo de aula en con ex os
educa i os con población gi ana, nos comen an:
(E-4) Los niños en gene al ienen mejo es esul ados académicos en e-
mas que in e esan a la comunidad. En onces, en colec i os en donde hay
an o acaso escola , donde hay an o absen ismo, donde el cole sigue
siendo oda ía, pues eso, una ins i ución muy alejada de su día a día, in o-
duci el Flamenco c eemos que es una he amien a po eso. A e , po que
es alo ado en la comunidad, po que pa a ellos supe -ce cano y sob e odo
po que les gus a, po que dis u an.
17 Remedios Flamencos (h p://www.you ube.com/use /PlasKany).
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Asimismo, nos hablan de los obje i os de los alle es:
(E-4) Hay algo que es muy impo an e, que es ompe ese bloqueo que
exis e con capacidades y compe encias que los cha ales y las cha alas ie-
nen, que ienen en su ida dia ia, pe o que no son capaces de ans e i al
ámbi o académico. En onces, a a és del Flamenco sí que apos amos po
es a poniendo en el aula en p ác ica odo eso que saben hace de pue as
pa a ue a del cole, y eso después pode lo aplica ambién a las clases.
Un ejemplo de que es e ipo de ac i idades puede pone en ma cha
capacidades que el alumnado no siemp e desa olla en el ámbi o acadé-
mico ‒pe o que poseen, y a eces pensamos que no las ienen po que
en ese ámbi o académico no siemp e las mues an‒ es el caso de uno
de los alumnos que en la ac uación de inal de cu so can ó a ias le as
de andangos y de bule ías mien as la p opia di ec o a se so p endía
po el hecho de que es e alumno ni esc ibía ni leía p ác icamen e nada
en el aula, y en ese momen o es aba demos ando una g an capacidad
memo ís ica y de e minadas habilidades del lenguaje.
(E-3) Nues o obje i o e a da le ambién o o en oque al Flamenco, que
e a u iliza le as in an iles, es deci , si ya son niños que bueno, que en oca-
siones c ecen demasiado ápido, y i en si uaciones que a lo mejo , desde
la cul u a mayo i a ia la emos como más de adul os, nos pa ecía u iliza
el Flamenco pa a de ol e esa pa e de in ancia. En onces, es amos u ili-
zando le as de Sonique e Alendoy18, que es o a gen e de Je ez que es á
abajando con cha ales y que ienen le as, pues eso, pa a niños...
Sob e la me odología lle ada a cabo en los alle es, nos dicen:
(E-3) In en ábamos que ayan ap endiendo un poqui o la dinámica de
lo que es una clase siguiendo unas u inas, ¿no? […] el esul ado inal no
es que salgan una can e a de p o esionales, aunque enemos cha ales que
son muy buenos, lo que sí nos in e esa más es oda esa elabo ación has-
a llega a un p oduc o inal, que es una se ie de ac uaciones que hemos
18 El P oyec o Alendoy iene como obje i o el acili a la in eg ación social a a és de
alle es lamencos pa a niños (h p://www.sonique e.ne /alendoy.php). Fecha de consul a:
oc ub e 2013.
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hecho con ellos y que se ha is o ese esul ado, ¿no? […] In en amos que
odos y odas pa icipen, cada uno en unción de sus posibilidades, en la
medida de lo que pueda hace , pe o odos pa icipamos y odos y odas
hacemos algo. […] No se nos ol ide que son niños, y que se lo ienen que
pasa bien, que ienen que dis u a , pe o que ambién se necesi a pa a
que ap endan un cie o o den, una cie a es uc u a, que a eces es e dad
que cues a, pues po que es el momen o ese de des ogue de cajones, y de
mad e mía... […] Es una de las di icul ades que ambién nos encon amos,
pa ece se que ampoco el a e o el Flamenco enga un o den o equie a
de una es uc u a… y noso as emos que hay una pa e que dejamos am-
bién lib e jus amen e po que pensamos en esa pa e de c ea i idad, pe o
sí que noso as seguimos una es uc u a. Es e dad que al p incipio cues a
i me iendo, pe o as me iendo poco a poco esa es uc u a, y en onces
ambién da como más segu idad, y a los peques yo c eo que les pasa mu-
cho eso: cuando ya sé a lo que oy, cómo oy, quiénes ienen, po qué lo
hacemos, e c. iene ya y ecoge odo ese signi icado, ¿no?
Re lexión y conclusiones
A ende a la di e sidad de las aulas median e p opues as de en ida-
des y p o esionales que apoyen con su abajo la educación o mal es
algo posi i o. En nues o caso, con los alle es de Flamenco lle ados a
cabo en el CEIP Manuel Núñez de A enas de Vallecas se ha p e endi-
do que los chicos y chicas asuman un papel p o agonis a en algo donde
no malmen e sólo pa icipan las pe sonas mayo es, a la ez de do a al
Flamenco de un ca ác e in an il p opio sepa ándolo de alguna de las
conno aciones nega i as a las que es á asociado. No malmen e, es os
niños y es as niñas pa icipan de es e a e en unos ambien es que no
son p opios de la in ancia, es deci , en con ex os es i os y de celeb ación
en los que a menudo es á p esen e el alcohol. Se p e ende sepa a lo
de es e ámbi o y que lo sien an como una capacidad de exp esa se a -
ís icamen e con algo que sien en suyo, pe o que no malmen e hacen
sus mayo es; que ellos y ellas omen ese papel p o agonis a, lle ando
a cabo ambién ese abajo en g upo y omen ando el espe o hacia el
o o po enciando de e minadas capacidades in elec uales en elación al
lenguaje y la memo ia. Al mismo iempo, los pa icipan es de los alle es
in e io izan el hecho de que pa a hace buen Flamenco ‒pa a oca bien
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el cajón o la gui a a, pa a baila o can a bien‒ es p eciso un es ue zo
y un abajo con inuado c eando de e minados hábi os de abajo pa a
consegui cie os obje i os.
En es e caso, los obje i os pa a los chicos y chicas son exp esa se a -
ís icamen e, pe o las habilidades, compe encias y capacidades pues as
en ma cha pueden ans e i las a muchas o as ace as de la ida.
En el con ex o social, las a iables económica, polí ica y educa i a no
se encuen an aisladas, debiendo incidi en odas y cada una de ellas
pa a no en ende como un simple p oblema educa i o la si uación del
alumnado gi ano en el aula, eniendo que i más allá. Hemos de incidi
en la ma ginalidad, ya que es un ema de clase social y no de cul u a.
El e o iene que e con a o ece la inclusión de la población gi ana
más que la me a in eg ación, posibili ando elaciones que acaben no -
malizando la si uación en cuan o a las pau as de compo amien o en e
gi anos y no gi anos.
Debemos supe a la isión que iene pa e de la población gi ana en
elación a que la asis encia a los cen os educa i os no les a a apo a
nada, ya que den o de su g upo amilia o cul u al ienen odo lo que
necesi an. Y a anza en la implicación eal del sis ema educa i o espa-
ñol en cuan o a lo que a la a ención a la di e sidad y adecuación a los
di e en es con ex os socioeduca i os se e ie e, alo ando en un mayo
g ado la in e ención a a és del a e.
La ans o mación social a a és de espacios a ís icos en el ámbi o
de la educación no o mal es posible. Es e ipo de ac uaciones suponen
un impo an e apoyo a la educación o mal y sis ema izada en cuan o a
hábi os de abajo, de pa icipación y coope ación, de es ue zo y de es-
pe o al o o, consiguiendo un paso más en la comp ensión de ese «o o»
y en la elación en e pe sonas de di e en es cul u as. De es a mane a, es
necesa io p opo ciona un mayo apoyo a la mediación y la in e ención
social po pa e de las ins i uciones públicas en el ámbi o educa i o, y
log a una mayo implicación de los equipos di ec i os y docen es po-
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sibili ando el desa ollo de p opues as como las que se mues an en el
p esen e documen o.
El es udio de di e en es p ác icas me odológicas de in e ención so-
cioeduca i a con de e minados colec i os des a o ecidos en si uación
de exclusión social nos ace ca al concep o de Educación pa a la Jus icia
Social en elación al Flamenco, alo ando así de mane a posi i a sus po-
sibilidades didác icas y de aplicación educa i a con es e ipo de colec i-
os en el ámbi o de la Educación P ima ia y Secunda ia.
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Sob e los au o es
An onio Alcán a a
Licenciado en Pe iodismo po la Uni e sidad de Se illa abaja ac ual-
men e en Cadena SER Ex emadu a cub iendo in o mación pa lamen-
a ia en Mé ida. Con expe iencia en p ensa esc i a du an e cua o años
en Dia io de Alme ía, La Voz de Alme ía y colabo ado del dia io Público.
En la ac ualidad es a iculis a en El Pe iódico Ex emadu a. Ha abajado
pa a di e sos medios digi ales como la web i aliana Fi enze.ne , Dia io Si-
glo XXI o Eu ospo en el que ealizó un más e de pe iodismo depo i o
po la Uni e sidad Eu opea de Mad id. En adio ha eje cido en medios
como RNE Andalucía y Cadena SER Alme ía y ambién iene expe iencia
ele isi a en Canal Alme ía. En el ámbi o lamenco es doc o ando en el
p og ama in e depa amen al sob e lamenco de la Uni e sidad de Se-
illa con un p oyec o sob e los can es de labo de su pueblo: To edel-
campo. Di ige y p esen a el p og ama SER lamencos que se emi e los
sábados en Cadena SER Ex emadu a. Ha di igido du an e cua o años
Flamenque ía en Candil Radio de Alme ía y colabo ado con e is as o
páginas especializadas como El canon del Minis e io de Cul u a, La Fla-
menca, Ai e lamenco o Jondoweb. P omo o de p oyec os como Educa -
e lamenco de la Dipu ación de Alme ía, ha p esen ado nume osos es-
i ales lamencos como la ase inal del concu so Desencaja del Ins i u o
Andaluz del Flamenco, el de Hué cal de Alme ía o el de Cáce es.
José F ancisco Balbuena Pan oja
José F ancisco Balbuena Pan oja (Ba celona, 1973). Doc o ando del
P og ama «Es udios a anzados del lamenco. Un análisis in e discipli-
na » de la Uni e sidad de Se illa. Licenciado en Sociología y Ciencias Po-
lí icas po la Uni e sidad de G anada. Desa olla su ca e a p o esional
297
como pe iodis a en medios de comunicación locales (Di ec o de Radio
Casa es (Málaga) 2001-2011). Ac ualmen e ealiza un p og ama de di-
ulgación del lamenco (“Al compás de los iempos”) en la ed de Emiso-
as Municipales de Andalucía EMA RTV.
José Cenizo Jiménez
José Cenizo Jiménez, Pa adas (Se illa), 1961. Licenciado y Doc o en
Filología Hispánica. Ac ualmen e es p o eso de Lengua y Li e a u a (E.
Secunda ia) y del Á ea de Didác ica de la Lengua y la Li e a u a de la
Facul ad de Ciencias de la Educación de la Uni e sidad de Se illa. C í ico
li e a io (www.papel-li e a io.com..., Renacimien o, A chi o Hispalense,
An h opos…). Au o de lib os sob e la poesía de Ra ael Po lán, Ja ie Sal-
ago, Manuel Gahe e, en e o os. In es igado de Flamenco, con lib os
sob e la copla lamenca y su didác ica, An onio Mai ena, la albo eá y la
pe ene a, e c. Coo dina el p og ama de Doc o ado “Es udios a anzados
de Flamenco” de la Uni e sidad de Se illa.
José Miguel Díaz Báñez
José Miguel Díaz Báñez es P o eso Ti ula de Uni e sidad del Depa -
amen o de Ma emá ica Aplicada II ubicado en la Escuela Supe io de
Ingenie os de la Uni e sidad de Se illa. Desde 1994 ealiza labo es de
in es igación en las á eas de Geome ía Compu acional y Op imización
Geomé ica y desde el año 2004, en Análisis de la música lamenca. Ha
di igido dis in os p oyec os de in es igación sub encionados po el Mi-
nis e io de Educación y Ciencia, La Jun a de Andalucía y la Agencia An-
daluza pa a el Desa ollo del Flamenco. Ha sido di ec o de cua o esis
doc o ales y en e las publicaciones más ele an es des acan 50 a ículos
en e is as in e nacionales de impac o cien í ico, un lib o, a ios lib os
de ac as y a ios capí ulos de lib os. Ha o ganizado di e sos cong esos
nacionales e in e nacionales. En el año 2004 inicia, en colabo ación con
o os p o eso es de ma emá icas de o as uni e sidades, el es udio de
las p opiedades de la música lamenca haciendo uso de he amien as
Es e lib o se acabó de imp imi el día 26 de junio de 2015, el mis-
mo en que, en 1997, alleció el can ao Miguel Va gas, un can-
ao po de echo muy ap eciado po la c í ica y po la a ición.