Tratado de la verdadera religión contra los incrédulos y los herejes
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TRATADO DE LA VERDADERA RELIGION CONTRA LOS INCRIIDULOS Y LOS HEREJES POR EL P. PERRONE, PROFESOR DE TEOLOGIA EN EL . COLEGIO ROMANO. < 117 . 3 F h“:1 ‘ ri l .1 CE S -71 MADRID: 1844. Imprenta de D. José FEux PALACIOS FO1TOL
INTRODUCCION DEL EDITOR FRA.NCE1, M uchas obras, y algunas muy estimadas, existen en todas las lenguas de Europa bajo un título casi idénti. co; pero nos parece que ninguna ha resumido hasta aqui las objeciones de la incredulidad con tanta precision , ni las ha rebatido con tanta fuerza. El autor divide, su tratado en dos partes: en la primera combate á los incrédulos que toman el nombre de deistas y naturalistas, refutando asi á un tiempo los errores de los siglos pasados y del actual, cuya fuente, como es sabido , está principalmente en la filosofía de los delirantes mas á menos célebres de los diversos paises de Alemania. La marcha que ha seguido el autor en esta refutacion, es tan sencilla, como elegante y preciso su estilo. Sienta en primer lugar las verdades de la religion cristiana y desenvuelve sus pruebas: despues presenta las objeciones de la incredulidad bajo su forma mas sorprendente, sin que pueda jamas echársele en cara que las omite y debilita en ninguna cuestion, y va respondiendo victoriosamente á ellas una tras de otra. Su buena fé es tan evidente , su lógica tan firme, tan vigoroso su raciocinio, que penetra la luz en el entendimiento por todos lados, y no puede salir de allí. Negando los adversarios á quienes combate en la
---- 6 •~ZIMMIP primera parte de su obra, la posibilidad, la necesidad y la existencia de una revelacion divina, consagra el autor un capítulo á cada cuestion de estas. Primeramente prueba que es posible una revelacion divina y sobrenatural, porque no repugna en nada , sea á la nocion de Dios que revela, sea á la nocion del hombre que recibe la revelacion, sea á las cosas reveladas. Probada esta posibilidad, demuestra en seguida que existen señales de una certidumbre absoluta para distinguir esta revelacion divina y sobrenatural de cualquier otra revelacion fraudulentamente inventada por los hombres. Divide estas señales en interiores y exteriores: las señales exteriores de la verdad y de la divinidad de la revelacion de Cristo son los milagros y las profecías que los acontecimientos han verificado: la señal interior es la santidad de la doctrina que ella enseña. Considerando despues esta revelacion en la parte de aquellas doctrinas que no superan de un modo absoluto la fuerza de la inteligencia humana, es decir, en la que abraza los deberes del hombre para con Dios, para consigo mismo y para con la sociedad, prueba que esta revelacion es no solamente útil, sino hasta de una necesidad moral absoluta, y apoya esta demostracion en tres hechos atestiguados con una fuerza invencible por todos los monumentos históricos. ((El primer hecho de estos, dice, es que no ha existido jamás, ni existe una nacion que privada de esta revelacion dilina y sobrenatural haya tributado á Dios un culto digno, y no haya caido mas ó menos vergonzosamente en errores torpes contra los pt iris ipios de la sana moral.» El
7 giod segundo hecho es que adoleciendo los filósofos y sabios de todos los siglos de tres defectos inherentes á su doctrina y personas, es á saber;, falta de unidad , falta de autoridad y falta de sancion , no han podido, ni pueden" ni podrán nunca sin esta revelacion apartar á los hora, tres de sus errores mas groseros y perniciosos, hacerlos entrar en el deber ;y mantenerlos en . él. Por último el tercer hecho es que la razon humana despojada de todo auxilio extraño no puede presentar al hombre mal. tivos suficientes para contenerle en el deber y apartarle del vicio, aun respecto de las cosas que puede conocer por las luces naturales de la razon. Tal . es el resumen que el mismo autor hace de su obra al fia de la discusiou que :ha sostenido ; pero es necesario ver con , qué vigor y claridad expone los argumentos. Sentados éstos principios se pregunta si hallándose los hombres en tan grande necesidad, los ha abandonado enteramente lo bondad divina á sí mismos, ó si al contrario ha acudido en su auxilio; en otros términos, si Dios les ha hecho una revelacion; y responde al punto que Dios no ha faltado á los hombres, y que él mismo los ha traido á la verdadera religion y á la sana moral en la persona de Cristo. Prosiguiendo su demostracion pone fuera de duda la divinidad de la mision de Jesucristo con argumentos exteriores , es decir , con las profecías y milagros que Jesucristo cumplió , y sobre todo con su gloriosa resurreccion de entre los muertos, que es á un tiempo mismo el mayor de los milagros, la profecía mas patente de las que los acontecimientos han
8 Verificado , y como la confirmacion y sello de todas las demas. En esta parte de su obra indignado el autor por la mala fé de los adversarios , ya antiguos , ya modernos, redobla el vigor de su estilo y argumentacion. Las contradicciones, los sofismas, las mentiras de la incredulidad quedan descubiertas á la luz del dia , y yo iba á decir, escarnecidas justamente sin ningun miramiento. ¿Qué respeto puede infundir la supuesta gloria de algunos impíos á un verdadero cristiano, cuando Dios es ultrajado abiertamente? Tales son los argumentos exteriores que emplea el autor en esta cuestion, las profecías, los milagros y la resurreccion de Cristo. En cuanto á los interiores los saca de la santidad de la doctrina evangélica que procura la gloria de Dios en el mas alto grado, y cuyo sistema entero es tan adecuado á la naturaleza del hombre, que no deja nada que desear con respecto á la utilidad que le trae , ya relativamente á la doctrina, ya á los motivos, ya á la sancion; de suerte que es imposible añadir ni quitar nada. A estos argumentos principales expuestos coi' gran fuerza de lógica agrega otros que llama subsidiarios, la admirable propagacion de la religion cristiana , conservacion no menos admirable y el testimonio de los mártires , que cuando se le considera en todas sus circunstancias, no puede atribuirse mas que á una causa sobrenatural y divina. Por último termina con esta reflexion : « Todas estas pruebas reunidas tienen una fuerza tan grande, que no puede resis. tuse á ellas ningun hombre sincero y de buena fé, mucho mas cuando estos tres últimos argumentos, la pr
3 pagacion, la cónservacion de la religion y la constancia de los mártires, encerrando en sí mismos el cumplimiento de las predicciones de. Cristo, se reunen naturalmente por un vinculo sagrado é indisoluble á los argumentos principales. Conócese que el autor ha debido tocar en esta discusion , como era su plan, todas las objeciones suscitadas por los incrédulos contra la autenticidad de la Biblia , las profecías, los milagros &c.; y puede decirse que las ha resuelto todas en favor de la religion de un modo victorioso. Por lo demas , como él mismo dice al concluir, si de los argumentos empleados por los incrédulos y los racionalistas para combatir la revelacion divina y sobrenatural se quitan la mentira hábilmente engalanada , las chanzas, las calumnias y todo ese aparato vano de falsa erudicion con que las cubren, el resto inspira un profundo desprecio. En efecto ¿á qué se reducen? Véase aqui su análisis exacta: « El hombre se basta á si mismo como se bastan los otros animales. — Toda revelacion está sujeta á una multitud de errores y engaños. — Hay revelaciones falsas; luego todas las revelaciones son falsas. — Muchos milagros y profecías son falsos; luego todos lo son. — Muchos hombres han abusado de la religion ; luego debe desecharse toda religion. — El paganismo, el islamismo y el protestantismo se han propagado rápidamente y conservado por causas naturales; luego otras causas naturales produjeron el misma efecto en favor del cristianismo.— Muchos individuos de diferentes sectas han sufrido la muerte por fanatismo; luego los mártires
cristianos no eran mas que unos fanáticos. — Se han cometido y se cometen aun grandes abusos y hasta grandes crímenes en la religion cristiana ; luego la religion cristiana entera no es otra cosa que una gran seduccion y engaño.» Véanse pues los argumentos de los' incrédulos despojados de su oropel. Pero ¿ quién no ve, prosigue el autor , que tales argumentos, á pesar del ruido que se mete con ellos, y de que se presentan bajo tantas formas , no solo no debilitan las pruebas de verdad y di.. vinidad en que se apoya la religion cristiana; pero ni siquiera las tocan superficialmente? Porque al fin si la religion cristiana no es otra cosa que un hecho, y este es un punto demostrado con una fuerza invencible; es evidente que para destruir este hecho deben los incrédulos echar antes por tierra todos los monumentos que prueban su existencia. Mas estos monumentos tienen tan alto grado de certeza , •que su ruina , sí fuera posible, acari-earia en el mismo instante la ruina de la certeza misma. Despues de descubrir y reducir á la nada los sofis mas de los incrédulos pasa el autor á la segunda parte de su obra , dirigida enteramente contra los herejes antiguos y modernos de todas las sectas. La forma de su argumeutacion es la misma, es decir , que presenta primeramente las verdades y luego las objeciones, que discute una despees de otra : solo que siendo en la realidad innumerables los errores de las diversas sectas y los mas coritradictorios, para no verse precisado á retroceder á cada paso sienta un principio general cuya de-
1 1 mostracion basta evidentemente para el objeto que se propone , la refutacion de todas las herejías. Represen.. tan este principio, del qué dimana todo, las dos cuestiones siguientes. La primera : ha abandonado Dios su revelacion al juicio individual de cada hombre, ó la ha cometido á una sociedad pública , infalible y perpetua establecida por él? La segunda : cuál de las sociedades religiosas es la que presenta al mundo los títulos legítimos de donde debe inferirse que le corresponde esta autoridad ? Al desenvolver clara y precisamente el autor estas dos cuestiones toca todas las objeciones y las resuelve con el mismo vigor de estilo y de raciocinio que desplegó en la primera parte. Sirve de fundamento á su argumentacion una serie progresiva de proposiciones enlazadas entre sí y que se prestan mutuo apoyo. Trátase de probar que Dios fundó una sociedad para conservar su revelacion , y que esta sociedad es la iglesia católica. Cuáles son las pruebas de estos dos hechos, en vista de las cuales no queda otra alternativa á los herejes que someterse y obedecer á la autoridad de la iglesia establecida por Cristo , ó ser condenados por su propio juicio ? Estas pruebas son la imposibilidad moral absoluta de que Dios haya abandonado las leyes que tuvo por bien de establecer, á la interpretacion voluntaria y caprichosa de cada hombre, porque en esto se hubiera mostrado menos sabio que los legisladores humanos, que confian la defensa de sus instituciones á magistrados y jueces. En efecto ¿no es absolutamente necesaria esta precaucion en todo sistema de legislacion ? y ¿ qué absurdo mayor que querer que el
E CAPITULO PRIMERO. Posibilidad ite una revolaelon divina. L a palabra revelación en el sentido en que aqui la tomamos, 'significa manifestacion de una ó muchas verdades ; y esta revelador' se llama divina si viene de Dios por un medio extraordinario ó fuera de la marcha conocida y acostumbrada de la naturaleza. Dios puede manifestar verdades á un hombre , ó á varios hombres que las transmitan á otros , ó por , fin á todos los hombres 'indistintamente. Si se hace una manifestador' 'de este género á todos los hombres, se llama revelacion general y comun: si solamente se hace á algunos hombres escogidos , se llama particular y privada: si la hace directamente la divinidad á alguno , se llama inmediata , y mediata cuando pasa de un hombre á otro. De las verdades que Dios puede manifestar , las unas no son superiores á la inteligencia humana : otras la superan' enteramente y por eso se llaman misterios. Entre los incrédulos unos niegan la posibilidad de una revelacion cualquiera: otros admiten una revelacion mediata, adecuada á nuestra naturaleza y transmitida por un hombre á otros : por último los hay que combaten como absolutamente imposible toda revelacion de misterios. Nosotros respondemos sucesivamente á estas tres clases de incrédulos. Y en primer lugar debe admitirse como posible una
revelacion divina inmediata, si no repugna en nada , ya se la considere relativamente á Dios que revela , ó relativamente al hombre que recibe la rel elacion, á relativamente á la cosa revelada. Con respecto á Dios que revela , infinitamente sabio y poderoso, es evidente que puede manifestarnos ciertas verdades, y que para darnos á conocer su naturaleza á su voluntad tiene infinitos medios á su disposicion : solo el ateo puede dudarlo. En efecto si el hombre puede descubrir su pensamiento á otro, ¿cómo no podria hacerlo Dios? Con respecto al hombre inteligente . y dotado de razon nada estorba ciertamente que pueda recibir la verdad que se le propone: no la recibe en las comunicaciones habituales con sus semejantes? Con respecto á las cosas reveladas , si estas conducen á un conocimiento mayor de Dios por un interes de su gloria , si son útiles á los hombres; ¿por qué no habian de ser objeto de una revelacion divina ? Nada se opone á ello, y el consentimiento uníversal nos testifica que la especie humana no ha repugnado jamás admitir revelaciones sobrenaturales.. Lejos de esto la historia nos dice que todos los pueblos las han recibido verdaderas ó falsas. Pero se dirá: nosotros no podemos conocer los medios que Dios emplea para manifestar ciertas verdades: ademas toda revelacion es dudosa y ambigua por su naturaleza: luego nadie está tan seguro de la verdad de la revelacion que ha recibido, que podamos desechar toda sospecha de error involuntario á supercheria de su parte. Esto es tan cierto que en tódos tiempos han sido engañados torpemente muchos con inspiraciones de esta especie , fantasmas de su cerebro enfermo, vanas invenciones producidas por el estado de sueño. Por último ¿no es degradar la majestad divina el abatirla hasta hablar á miserables criaturas? Respondo á estas objeciones que si no podemos de.
terminar exactamente el modo preferido por Dios, :S lo menos podemos indicar varios como capaces de producir este efecto. Dios puede manifestar su voluntad ó las verdades de que-quiere instruirnos, ya por medio de zucitos, ya por el lenguaje por signos ó símbolos , ya por otros medios que estar] en su mano y de que es el único juez, y no nos toca á nosotros determinar cuál es el mejor de los que haya tenido por bien de emplear, Se dice que toda revelacion es incierta por su naturaleza. Falso : no lo es si se mira al objeto que Dios se propone. En efecto cuando la verdad que manifiesta Dios, importa á la felicidad del individuo, y con mucha mas razon de la especie entera, puede y debe cerciorar de tal modo á aquel á guíen la. descubre , que no quede lugar alguno á la duda , ni al temor del error. De otro modo la flaqueza del hombre podria mas que el poder de Dios. Los que no han tenido verdadera revelacion, y sin embargo han creido tenerla, se han equivocado torpemente ; al contrario los que han tenido una verdadera, no han podido, equivocarse : luego es injusto aplicar el mismo raciocinio á los unos que á los otros. Los primeros , vano juguete de la. ilusion , se han figurado tener lo que no han tenido realmente: los segundos honrados co n una revelacion verdaderamente divina poseen interiormente una certidumbre tan absoluta y tan íntima de elJa, que no pueden equivocarse, porque cuando Dios habla ú obra, su sabiduría y prevision que no tienen lfMiles, dan tales señales de su obra que se disipa y desvanece en un instante todo temor de error. Mas ¿cómo distinguiremos el hombre que ha recibido una revelacion verdadera „del que la recibió falsa? Ademas de la certidumbre íntima de que acabamos de hablar, se distinguen tambien los hombres de Dios de un moddseguro por los signos exteriores siguientes : la
santidad de su vida, los milagros, las -profecias justifica. ,J1 das por los acontecimientos, el testimonio de otros profetas, el objeto mismo de la revelacion, cierta aprobacion universal etc.; de suerte que cuando todos estos signos exteriores y otros semejantes concurren á la confirmacion de las verdades que nos revelan , no puede quedar. ninguna sospecha de fraude. En cuanto á fa última parte de, la objecion que com, bato, á saber, que se .degrada á la divinidad abatiendola hasta hablar á miserables criaturas; diré que no nos toca á,nosotros decidir lo qüe . conviene ó no: á Dios. Pero, suponer que es indigno de su divinidad hablar al hombre, principalmente en las cosas que interesan á su di-! cha, es. ocurrencia propia de un insensato ó de un impío. 'No fue indigno de Dios criar alhombre y criarle para ser feliz; ¿cómo pues habia de ser indigno del mismo Señor mostrar el camina. que puede conducirnos á.- la felicidad para que fuimos formadós, y que tan ardiens teniente deseamos?. De la posibilidad de la revelacion inmediata que hemos probado , resulta evidentemente la posibilidad de la revelacion mediata. Sin duda puede un hombre comunicar á los (lemas las verdades que ha recibido divinamente. Si hay alguna dificultad, proviene mas de la cosa revelada, que de los hombres que no quieren dar fi. al revelante. Pero si el revelante es el mismo Dios, y si la revelacion se ha hecho con la mira de la felicidad comun por los medios determinados mas arriba , principalmente por lós milagros y las profecias;_Dios hará sin duda que pueda y deba creerse. Supóngase por el contrario que faltan estos signos exteriores, y nadie está obligado entonces á creer las predicaciones del re% &ante. Confirmase esto con el e j emplo de todos los pueblos, que lejos de ver nada absurdo en esta clase de relelaciones , han escuchado á sus jefes cuando se anunciaban
como enviados de los dioses para . instruirlos en los deberes de la religion, darles leyes, y formarlos en las buenas costumbres, como Minos, Licurgo , Numa 'y otros que enseñoreándose asi del entendimiento del hombre se valieron de la revelacion para dar mas autoridad á su persona y á las instituciones políticas qüe fundaban. Pero de esto mismo se sigue, dicen los contradictores, que toda revelacion mediata está sujeta á fraudes innumerables. Véase por qué, continunn , han sido engañados no ya algunos hombres, sino pueblos enteros, y en - gañados con tanta mayor facilidad, cuanto que faltan los medios para descubrir el fraude , y que, si los hubiera no podrian producir nunca mas que una certeza moral, insuficiente para excluir del todo el temor de errar. Asi seria mucho mas provechoso para los hombres que los instruyese el mismo Dios de todas las verdades que necesitan saber, del mismo modo que de las verdades de la _ religion natural que con razun pueden llamarse la revelacion primitiva, y que nos enseña por la razon. Entonces en efecto bastaría consultar esta voz interior que ha puesto Di6s en nosotros , y con su respuesta cesaria al punto toda controversia religiosa. ¿Con que es cierto, responderé yo á estas dificultades, que el hombre no tiene medios para distinguir una revelacion verdadera de una falsa? Esos pueblos engañados cuyo ejemplo se nos opone, ¿lo fueron por una imposibilidad absoluta de descubrir el error, ó mas bien por falta de cuidado y examen? Por último ¿ es cierto que la certeza moral no puede ser tan plena y perfecta como la física y la metafísica? Ya he resuelto la primera parte de la dificultad: en cuanto á la segunda los críticos y los lógicos reconocen unánimes que la certeza moral no , tiene menos fuerza que la de cualquier otro género. Dios, decís deberia dar á cada hombre la verda-
dera religion por un medio íntimo como le da la rama! Decid para ser consecuente que deberia cambiar la nao turaleza humana , y extinguir en ella la llama interior de las pasiones; porque si el hombre no ha ces do de abusar de esta luz divina que ilumina á todo hombre que viene á este mundo; si á pesar ó mejor á causa de esta luz ha incurrido en mil errores absurdos y criminatos al mismo tiempo; ¿cómo no abusada de una revelacion divina del mismo modo que de la razon? Y entonces cuando se valiera de esta revelacion divina para decorar cosas torpes con un nombre holt] oso , ¿cómo podria acusarsele y convencerle de falsedad? Cada cual convertida en revelaciones divinas los delirios de su imaginacion , y habria tantas religiones como individuos sobre la tierra. Y no se diga que esta es una hipótesis puramente gratuita , porque eso es lo que ha sucedido_ constantemente en la religion que los incrédulos llaman la revelacion primitiva. Queda pues sentada y probada la utilidad de una revelacion mediata, es decir, de hombre á hombre, en el sentido de que por la unidad y el consentimiento general de que es madre , viene á ser el fundamento mas sólido y la fianza mas segura de la duracion de toda sociedad humana. Ahi estar las señales principales de la verdadera religion : al contrario si s© admite una revelacion individual ; cada hombre, cuando se apodere de él la duda, deberá exigir al cielo las profecias que le son propias. ¿Quién no ve que esto es llevar el absurdo mas allá de todos los límites? ¿Quién no ve tambien que contra la asercion de los incrédulos, por el hecho solo de ser cada uno juez en causa propia, crecerian indefinidamente las disputas de religion y se abriría un campo ilimitado al entusiasmo , corno lo atestiguan las sectas sin número que pululan en Inglaterra y en los Estados Unidos americanos? De las pruebas do la posibilidad de una revelacion
hob mediata ó mas bien de su verdad y necesidad pasemos á la revelacion de las verdades que superan nuestra inteligencia, es decir, de los misterios, y probemos contra los incrédulos y deistas que es posible esta revelador). La palabra misterio que significa una cosa oculta, se toma aqui por una - verdad á donde no pmede llegar nuestra inteligencia, no ciertamente porque se nos oculte del todo toda verdad misteriosa y cuya expresion conocemos sin embargo - , sino porque no concebimos cómo se han ligado los dos términos de la proposicion que expresan el misterio. De ahí proviene su obscuridad. Pero procedamos con ór den. Hay verdades que exceden las fuerzas de nuestro entendimiento: los deistas que niegan que Dios pueda revelar misterios, no lo niegan. De esta clase es la naturaleza del hombre y aun la de todos los cuerpos que nos rodean : todo es misterio en el universo. La ciencia moderna á pesar de sus inmensos y reales progresos no ha podido levantar el velo. Ha descubierto en verdad leyes y fuerzas ; pero le-son desconocidas las causas de estas: asi lo confiesa ella , y desconfiando de explicarlas las llama causas ocultas. Ahora bien si la naturaleza finita de este universo tiene sus misterios, ¿cómo no los tendria la naturaleza infinita de Dios? Y si este Señor quiere manifestarnoslos , ya para, ejercitar nuestra fé, ya para probar nnestra obediencia y respeto , ¿qué hay en esto que repugne á la razon? Pero se dirá que el mismo sentido de la palabra misterio excluye su revelacion. Revelar es descubrir lo que está oculto; luego un misterio revelado cesa de ser misterio. Ademas repugna revelar al hombre lo que su razon no puede comprender. ¿ De qué puede servirle esta revelacion ? ,,No es hablarle una lengua desconocida? ¿No es (y est r o tiene mas gravedad) suscitar por disersion eternas disputas entra los hombres por la obs-
curidad inherente á todo misterio , como lo prueba por desgracia el , zelo ciego de los cristianos zelo empleado en la defensa ó impugnado)) de la fé ortodoxa, es decir, en combatir obstinadamente por fórmulas vanas de sentido? Por lo tafito refiriéndonos Locke que niega que nadie está obligado á dar su conformidad á una proposicion cuyos _términos son absolutamente incom p rensibles , ya por su-afirmacion , ya por su riega - cion , rehusamos creer en los misterios. Sin duda la revelacion de un misterio, considerado en cuanto á su misma naturaleza, implica contradiccion en los términos; pero lo que no la implica es la revelacion de su existencia. Y ¿no es esto únicamente de lo que se trata aqui ? Luego los deistas juegan del vocablo cuando objetan que un misterio revelado no es un misterio. Esta revelacien de una verdad desconocida y oculta, naden ellos , no puede sernos de ningun modo ()lit — Mas ¿desconocemos absolutamente los misterios que nos propone la revelador)? Cuando decimos que la naturaleza divina tiene tres personas, enunciamos dos ideas cuyo sentido nos_ es familiar, solo que no comprendemos cómo puede ser que tres personas distintas esten en una naturaleza simplicísima. Cuando decirnos que en Cristo hay dos naturalezas subsistentes én una persona divina, conocernos bien los dos términos de esta verdad; pero se nos oculta el modo de su reunion. ¿Puede decirse que nos son inútiles estos misterios, que nos dan ideas mas grandes y sublimes de Dios , sobre las cuales se apoyan las virtudes morales como sobre un fundamento inmoble, y que nos excitan á la perfeccion? ( Puede . cirse que su revelacion, si pudiera verificarse, para hablar el lenguaje de los incrédulos , no seria mas que un ruido vano de palabras , que hieren nuestros oídos sin fruto alguno? Qué! Cuando decimos que el hijo de
-16 — 11 Dios se revistió de la naturaleza humana para salvarla, que murió para que' vivamos, ¿hablamos-urja lengua ex` tranjera pira el hombre y que no le ofrece ningun sentido ? Ah! sin duda esta obscuridad de los misterios ha producido miserables -disputas entre los hombres; pero estas disputas ¿ han nacido <le los que desechan toda autoridad legítima , ó de los que la admiten ? No, no han nacido y nacen aun todos los días esas controversias deplorables de la naturaleza misma de los misterios , sino de la falta de obediencia á la po - testad. constituida por Dios. Ademas ¿se disputa solo sobre los misterios ? La rebeldia del espíritu humano ¿respeta los otros artículos de nuestra santa religion? Vanas declamaciones! j Torpes calumnias de los deistas! Imputais á crimen á la iglesia el haber defendido fielmente de siglo en siglo el santo depósito que le fue confiado , contra toda innovacion; pero si hubiera aflojado en su defensa , si hubiera cedido en un solo punto , ¿qué seria hoy la religion cristiana ? Ruinas y escombros difíciles de conocer. Asi sus armas mas seguras son esas fórmulas de palabras que llamais vanasi vicias de sentido, y jamás debe quitarse -de ellas ni una letra. El principio de Locke que se nos opone, parece que se sentó por odio á los misterios de la religion cristiana. Felizmente es de todo punto falso, porque si fuera cierto que hubiera que rehusar la creencia de toda próposicion cuyos términos ó mutua relacion desconociésemos, habria que desechar los misterios de la metafísica, de las ciencias exactas y de la misma naturaleza ; misterios innumerables como lo prueba Feller , y como lo confiesan los corifeos mismos de los deistas , Voltaire Hume, Diderot y otros mil.' El ciego de. nacimiento no podria ser persuadido á creer el fenómeno de la luz cuya existencia testifican todos los demas hombres , y el ignorante deberla condenar como absurdos los teoremas de la geo-
-,t7 rnetria , porque no puede comprender su demostracion. A ese punto conduce el principio de-Locke tan ponderado por los. deistas. El hombre dotado de Tázon , se dice tambien , no debe - admitir sino lo que h razon le demuestra ser cierto. Ll inteligencia que Dios le da, es para que la consulte y la siga principalmente en materia de religion, porque es la mas importantede.. todas. Siendo la religion necesaria á todos los hombres , debe ser comun á todos, y por consecuencia tan evidente que pueda comprenderla aun el mas ignorante. Nosotros no creemos á la fuerza, sino por persua-sion. 1,1 clarida0 y la evidencia de las cosas es la que determina nuestra fé. Pues si un misterio no es claro, ni evidente, ¿cómo se ha de -creer? Nuestro Dios, dice Rousseau, no es el Dios de las tinieblas, sino de la luz , y no nos ha dado la inteligencia pan no comprender nada , ni la' razon para combatir aquella. Bayle por su parte observa en muchos lugares de sus obras que los misterios son contra la razon -en el hecho solo de ser superiores á la razon , y apoya esta idea con la comparacion de una torre vista de lejos, que por la distancia pare 4 ;e redonda, aunque sea cuadrada; de suerte que me veo obligado á creer en esto la . cion de otro contra el testi Imínio de mis ojos. Por eso no hay religion falsa-que no se suponga revelada y no tenga sus misterios, sin duda á Cm de reinar mas fácilmente en el ánimo de los ignorantes. De todo esto concluye Gibbon con razon que el arte de fundar una religion ha consistido siempre en presentar misterios incomprensibles como fundamentos de la fé, y en establecer ritos cuya causa y motivo no pueden señalarse. Si el hombre no debiera admitir como verdadero mas que lo que su razon le demuestra ser claro y evidente; ¿cuántas verdades no deberla desechar, aun de las naturales ? Dios ha puesto limites á nuestra
34 4.. Gamos que no todos fueron tal vez tan insensatos que miraran como dioses la madera y la piedra ; sin embargo si vamos de buena fé , si no querernos ponernos en contradiccion con los monumentos mas auténticos , confesaremos que aquella creencia era casi general. Los griegos y romanos , á mas de sus genios, veneraban Cambien como dioses á los héroes muertos ó vivos. La historia de esta aberracion del entendimiento humano es demasiado conocida: asi no alargaremos los ejemplos. Tambien es cosa averiguada que las naciones paganas atribuyeron todas las pasiones y vicios á sus dioses, y las pusieron expresamente bajo su patronato : testificanlo los antiguos poetas , sobre todo Hornero y Virgi, lío. Por último es cierto que todo el culto de los paganos, representaciones obscenas, fiestas, sacrificios, don-. de no solamente corría la sangre humana , sino que era inmolado hasta el pudor, las acciones de las divinidades, los templos , los ritos , todo lo que tocaba ó se refería á aquel culto, no era mas que una excitacion manifiesta y perpetua á los crímenes y á los vicios de toda especie ; 6 por mejor decir , aquel culto era la verdadera apoteosis del vicio y del crimen. No hay quien no se estremezca de horror al leer lo que nos cuentan Orígenes , Tertuliano, Clemente de Alejandría y Lactando de aquellas supersticiones obscenas y sanguinarias. Pues si tal era el culto , ¿cuáles debían ser las costumbres de las naciones que le profesaban? Sus teatros y juegos públicos eran escuelas de corrupcion ; y el uso y á veces hasta las leyes sancionaban ciertos vicios infames , enyos nombres apenas nos atrevemos á recordar ; la fornicacion , la pederastia y la exposicion de los niños. Se ve pues, porque seria inútil y aun vergonzoso detenernos mas tiempo en esta pintura execrable de las costumbres paganas, que cualquiera que sea la fuerza de la razon humana 6 para establecer un culto digno de
-- 35 — Dios , 6 para conocer los principios de la sana moral ( fuerza que ponderan tanto los deistas y racionalistas); no por eso deja de-ser un hecho público , universal y constante que ningun pueblo ya civilizado , ya bárbaro, ha podido en una larga serie de sigios tributar á. Dios un culto digno de él á falta de una revelacion divina, ni evitar el incurrir en los mas torpes errores contra los principios de la sana moral. ¿Y qué se sigue de ahí? Evidentemente la necesidad de un medio superior á la razon humana para fundar legítimamente la raligion y las costumbres , enotros términos la necesidad de una revelacion divina y sobrenatural. Las mismas objeciones que oponen los incrédulos á esta verdad , no hacen sino confirmarla mas. Lo probaremos. El principal atributo de la humanidad , dicen ellas, el que la distingue de los brutos , es la perfectibilidad. Asi aunque los hombres se hayan desviado mucho tiempo de la justicia y de la virtud , no puede inferirse sine hubiesen continuado siempre en la misma ignorancia y los mismos errores. !hal los últimos tiempos de la república romana se descubrian indicios de una mudanza próxima : un desprecio general del politeismo y las chanzas de los filósofos contra todas las supersticiones idolatricas ; chanzas que han llegado hasta nosotros en las obras de Ciceron entre los latinos y en las de Luciano entre los griegos. Por fin hubia una tendencia al misticismo y al retiro, de que da fe entre otros el historiador Josefo y con muchos pormenores. Ademas no todos estaban acometidos de esta lepra de la supersticion y de los vicios. La historia nos transmite _muchos ejemplos de eminentes virtudes, dados por hombres y mujeres en diversas épocas , tanto que el mismo Agustín manifestó grande admiracion á las virtudes de los romanos. Nunca feneció enteramente entre los hombres el conocimiento de un solo y supremo Dios y de la diferencia en-
.36. tre lo justo y lo injusto : pruebalo el que los criminales fueron siempre castigados con el desprecio de los particulares y los suplicios de la justicia pública. En vano pues se infiere de esta condicion general de los pueblos antiguos la necesidad de una revelacioñ sobrenatural, cuando este medio está enteramente en la naturaleza racional de los hombres , los cuales para valernos de los mismos términos de Wegscheider reclaman todos los conocimientos en materia de religion como su propiedad mas santa y legítima. Voy á responder á estas objeciones. La perfectibilidad humana , real hasta cierto punto en las ciencias y las artes, es una quimera si se aplica á la religion y á las costumbres, mientras haya en los hombres pasiones y propension natural á lo malo por el mal ejemplo. Asi una lamentable experiencia prueba que el hombre abandonado á sí mismo ha caldo siempre en errores monstruosos, ya especulativos , ya prácticos - . De ahí proviene que para alcanzar la verdad en estas materias no se ha de considerar al hombre ó á la humanidad en abstracto, sino tal como es , á saber , instigado y seducido por las malas inclinaciones , rodeado de ejemplos perniciosos, imbuido en las preocupaciones de su infancia y arrastrado en fin por un modo -de vivir público , general y universal: Ciceron describe en estos términos la fuerza irresistible de estos impulsos al mal: «La naturaleza no nos ha dado mas que débiles rayos de luz , y por nuestras malas costumbres y opiniones obscurecemos hasta tal punto la antorcha que hemos recibido de ella , que en ninguna parte se la ve..... Apenas descubrimos la luz, apenas venimos á este mundo , nos entregamos á toda especie de errores y á las opiniones mas perversas : casi diríauno que mamamos el error con la leche de nuestras nodrizas. El hecho es que entregados á nuestros padres y luego encomendados á los maestros pronto nos imbui-
3 7 ..-. rn o s en tantos errores, que la apariencia triunfa de la verdad , y la naturaleza misma cede á las prevenciones... Si á esto 1e agrega el mayor de todos los maestros, el pueblo , la multitud , que en todas partes con_ cuerda con todos los vicios ; entonces nós dejamos inficionar de las máximas mas viciosas , y rompemos enteramente con la sabia naturaleza.» De donde se sigue indudablemente que el hombre abandonado á sí mismo no va á lo mejor , sino á lo peor. Si la perfectibilidad que se nos objeta se aplicara á las costumbres y á la religion , resultaría que cuanto mas adelantase una nacion en la via de la civilizacion, mas puras serian sus costumbres y mas santa su religion ; pero ¿quién no sabe que lós monumentos históricos prueban abiertamente lo contrario ? La infancia de los pueblos es la época de la virtud , y la vejez la del vicio. Asi los chinos cuyo imperio es tan antiguo , debieran haber llegado á la mas alta perfeccion , supuesto que no p arecen de artes ni de ciencias; sin embargo perseveran en sus supersticiones y en la depravacion de sus costumbres; y siguiendo en esto la marcha inevitable de todas las sociedades humanas son hoy mucho mas depravadas que en los siglos anteriores. Los indicios de un cambio próximo que se advertían hacia los últimos tiempos de la república romana , solamente prueban que cediendo al impulso maléfico del epicureismo , se aproximaba rápidamente á una disolucion social y religiosa, y que si vivía aun, lo debla á al-. gunas instituciones conservadas de las edades anteriores y á los restos cada di-a mas débiles de la probidad y honradez naturales. Ademas cuanto mas supersticiones hay en un pais , mas corrompida es la multitud. Por último si los epicureos y los ateos despreciaban el politeismo , ¿ es cierto que el pueblo y los magistrados participasen de este desprecio? Aquellos filósofos no
- 38-, combatían solamente el politeismo y la idolatría; sino que parecidos á los deistas de nuestro tiempo y sin duda por los mismos motivos cornbatian toda religion sin pensar siquiera en sustituir á este vínculo y alma de las sociedades humanas alguna otra cosa que evitara su disolucion y perecimiento. En cuanto á lo que pensaban los magistrados y el pueblo del politeismo y' sus torpes supersticiones , bastante lo probaron tres siglos enteros de odio y furor inaudito contra los cristianos. La propension al misticismo y al retiro que se nos opone con el fin de apo - yar esta prevision de un cambio para mejorar por las solas fuerzas de la naturaleza , podia muy bien encontrarse en algunos individuos; pero no en la multitud. Ademas el -historiador Josefo ¿ no habla de esto á causa de su trato con los judios corno judío que era , ó mas bien con los cristianos que comenzaban á difundirse por todo el imperio romano? En cuanto al corto número de individuos de uno ú otro sexo que se escaparon car p o por milagro de la-corrupcion universal, no hubieran podido conseguirlo jamás por sí mismos, y lo debieron ya á los auxilios de la revelacion primitiva , ya á alguna comunicado!' con el pueblo escogido de Dios. Observemos sobre todo , para dar mayor claridad y evidencia al asunto , que una cosa es hablar de la multitud , y otra de algunos individuos. Cuando decimos que la razon humana por sí misma era impotente para corregir estos males , hablamos de los pueblos o la multitud como lo prueba el hecho: en cuanto á algunos individuos particulares de la especie. humana podian , absolutamente hablando, evitar la supersticion universal y la vergonzosa corrupcion de las costumbres , porque si nadie hubiera podido , hasta los mas corrompidos serian disculpables. Por eso en todos tiempos han sobrenadado algunos hombres puros é integros , semejantes á islas flotantes, en' el mar de vicios
--- 39 en que habia naufragado el mundo entero; pero nf confesar estas felices excepciones no concederé que aquello% hombres se hayan salvado sin el auxilio de la revelacion primitiva , cuyo conocimiento llegó á todas las naciones como lo probaré mas adelante, d á lo menos sin alguna comunicacion con los adoradores del verdadero Dios. Y de este mismo ejemplo resalta con mas fuerza la necee. sidad de una revelacion sobrenatural. Los ejemplos sueltos de virtudes en algunas personas no destruyen el hecho constante y general que he-. mos sentado , porque no ha de partirse de una á dos 11 c - I clones ilustres para juzgar el verdadero modo de vivir de los pueblos antiguos , sino de la serie , de la perpetuidad y enlace de todos los hechos. La admiracion de S. Agustin hácia los romanos requiere explicarse. Admirabalos en comparacion á los otros pueblos, en los primeros tiempos de su república, y sobre todo prescindiendo del culto de los falsos dioses y de los demonios. Leanse sus palabras: « Aunque 103 romanos, semejantes en esto á todas las demas naciones, si se exceptúa únicamente al pueblo julio , adorasen á lo:; falsos dioses é inmolasen víctimas , no á Dios , sino á los demonios ; sin embargo amaban la gloria y despreciaban el dinero. Aspiraban á una gloria inmensa , y no quedan las riquezas sino en cuanto eran puras y honestas. Amaron pues esta gloria con ardor , quisieron vivir por ella , y no vacilaron en morir por ella , sofocando con esta gran pasion todas las demas.» Vease en qué sentido y con qué restriccion elogia S. Agustín á aquel pueblo ilustre. ,Ademas no hay sino echar una ojeada por los primeros libros de la Ciudad de Dios para ver en efecto lo que pensaba de las costumbres romanas. Mese tambien: el conócimiento de un Dios supremo y único ha existido siempre entre los hombres. rly
— 40 — pero desfigurado, sofocado con una multitud siempre creciente de errores, fábulas y supersticiones, y en ninguna parte en su primitiva sencillez. Sin duda no seremos nosotros los que neguemos este pensamiento de Tertuliano que el alma es naturalmente cristiana ; pero con cuántos absurdos comentarios habian desfigurado Jo , 1 paganos, corrompido y hecho ininteligible esta idea sublime de la unidad de Dios! Lo mismo sucedia con aquellos conocimientos generales sobre lo justo y lo injusto, sobre la virtud y el vicio , impresos en nuestra alma por la mano omnipotente de Dios. Corrompidos y extraviados de su fuente estos conocimientos que envanecen con justicia á la naturaleza humana , se habian convertido en ignominia suya : tan perversa é insensata era su aplicacion en la práctica enmedio de la depravacion general! En vano pues afirman los deistas, considerando al hombre en abstracto para eludir estos documentos de la historia, que hubiera podido ailuel reformarse por si mismo y sin necesitar de ninguna revelador) sobrenatural : todas las teorías y raciocinios no pueden destruir un hecho constante y universal. Ante este hecho tan evidente como el dio y que no pueden negar sin rechazar, como ya liemos dicho, todos los monumentos históricos , se hunden ya las objeciones que sacan unas veces de la fuerza nativa de la razon , otras de la ley natural , ya sus mas ingeniosos sistemas. En efecto, y aqui entrarnos en la segunda parte de la próposicion sobre que fundamos la necesidad de la revelacion divina , es decir , la imposibilidad en que se vió el hombre, una vez caído en el error, de abandonarle por sí mismo, aunque los sacerdotes de Egipto, los gimnosofistas de la India , los magos de la Peisia y los filósofos de Atenas y de Roma se dedicasen al estudio de la sabiduría instituyesen escuelas y academias, y for-
1 - masén sectas por una larga serio de arios y de siglos; sin embargo no pudieron jamás llevar los pueblos al conocímiento de la verdad y al culto del Dios verdadero. Esta empresa sublime fue superior á sus fuerzas , porque siempre hubo de su parte tres faltas invencibles: falta de unidad, falta de autoridad y falta de sancion. Falta de unidad: no solamente las escuelas , sectas y academias , sino cada uno de los filósofos diferian entre sí en la enseñanza de la moral y de la religion. Lo que una escuela aprobaba , otra lo combatia, y aun á veces se levantaban los discípulos contra los maestros; de suerte que todas aquellas escuelas filosóficas degeneraron en el escepticismo á resultas de la falta de consentimiento y unidad. Asi los mismos filósofos se imposibilitaban para persuadir á los pueblos. Falta de autoridad: no habla en ellos una autoridad personal , supuesto que no teilian por sí ninguna potestad sobre el pueblo: no habla autoridad de doctrina,supuesto que por muy grande admiradora que infundiese la suya , no bastaba jamas para hacer dejar á los pueblos las vestiduras manchadas de que los hablan revestido sus pasiones. No habia en ellos una autoridad real, ó para decirlo mejor, no habla autoridad de ninguna especie. Y ademas cómo pudieran haber librado á los pueblos del yugo de la supersticion, cuando ellos mismos le llevaban voluntariamente y hasta hablan erigido en principio que era preciso someterse á él y acomodarse á todas las supersticiones populares , ya para evitar la venganza de los magistrados y los castigos de la ley, ya para conservar su vida y bienes? El mismo Sócrates, considerado ordinariamente como el mártir del monoteinno, sacrificaba á los dioses de su pais , segun lo atestigua Jenofonte , su biógrafo y apologista. Por último falta de sancion: no teniendo aquellos filósofos ninluna especie de autoridad no hiñan podido
--- 42 — proponer ni recompensas , ni penas á los observantes y transgresores de sus preceptos, y aun destruían con sus chanzas toda creencia, comparativamente-util , en los calabozos del Tártaro y en los campos Elíseos. Pues sin una sancion cierta ¿ de qué pueden servir á los pueblos los tratados de moral mas elocuentes para atraerlos á la luz de las virtudes ó sacarlos de las tinieblas del vicio'? He dicho tres faltas , no solo para explicar la impotencia de los antiguos filósofos, sino tambien para probar contra los deistas y racionalistas de nuestros dial que adoleciendo ellos de estas tres faltas no podian ni podrian jamás dejando á un lado la revelacion divina, acudir en socorro de los pueblos, como tampoco Pudieron sus antecesores. Sentado esto continuo y digo: Es un hecho patente é indudable que ninguna sabiduría é industria humana ha podido sacar á los pueblos privados de revelacion de la depravacion moral y religiosa en que hablan caido. Aun cuando aquellos filósofos lo hubieran deseado aldientemente , no hubieran podido ú causa de las faltas que hemos enunciado y que les eran inherentes : luego es absolutamente necesario un auxilio fuera de todos los recursos humanos y que encierre estas tres condiciones, unidad, autoridad y sancion , de que carecieron los filósofos. Y qué puede ser este auxilio sino la revelacion divina y sobitnaturalen que brillan en sumo grado la unidad mas absoluta , la autoridad mas grande y la sancion mas eficaz ? Mas ¿qué responden nuestros adversarios? Oigamos á Ammon y á Wegscheider. Es constante, dicen, que la razon , en cuanto es una potencia expresa de concebir las ideas á por - mejor decir, la idea misma, es una facullad que Dios ha dado al hombre para cultivarla asiduamente, de suerte que , viniendo en su auxilio ciertas
ui 43 — circunstancias felices, traídas por la divina providencia, pueda curarse á si misma y librarse de las tinieblas del error. Por tanto hay que distinguir entre la razon fuera de los hechos y en los mismos hechos. Ademas no puede dudarse que casi todas las grandes escuelas filosóficas se mostraron admirablemente acordes acerca de las materias mas graves que tocan á la religion y á las costumbres, como Cambien en cuanto á los preceptos del arte de raciocinar ; y aun entrelos escritores que llamamos profanos , y que los defensores de las tinieblas aborrecen y calumnian injustamente, hay muchos cuyos pensamientos sobre la religion y la verdadson bellos, admirables y poco diferentes de las máximas y doctrinas de Jesucristo. Al contrario entre los que se glorian de confesar y seguir la misma revelacion , se observa gran diversidad de opiniones: y esta autoridad de la revelaclon no ha podido evitar que sus partidarios incurran en una multitud de errores y supersticiones, unos absurdos y perniciosos los otros. Pero si Dios hubiera querido que todos los hombres en todos tiempos tuvieran las mismas ideas de las cosas divinas ; si hubiera querido que la esencia y la forma de las ideas religiosas fuesen absolutamente las mismas en todos ; ciertamente que aquel cuya voluntad es omnipotente, hubiera hecho en esto lo que hubiera querido; y los medios empleados por él hubiesen conseguido el objeto sin que se hubiera podido dudar ni negar. Respondamos sucesivamente á estas objeciones como hemos hecho hasta aqui. En primer lugar en cuanto á la posibilidad ideal, con que los incrédulos arguyen, de ilustrarse y dirigirse la razon por si misma, no destruye de ningun modo la serdad del hecho sentado por nosotros. No es mas que una teória imaginaria, que trae su origen, como probaremos mas adelante, de la existencia de esta rekelacion que combaten con tanta injusticia. Asi
ralismo racional, sostienen que la religion cristiana está en perfecta armonía con la razon, y sin embargo dan una causa sobrenatural á esta religion, combaten las leyes del pensamiento que dió Dios al hombre, porque toda doctrina religiosa que se supone concordar con la razon , debe por lo mismo concordar con, las leyes naturales que constituyen la razon. Ademas habiéndose arrogado muchas de las religiones llamadas vulgarmen-- te positivas la dignidad de una 'revelacion divina , sobrenatural y milagrosa , no itay otro medio para preferir la una á la otra , á no que se quiera proceder temerariamente y á ciegas , que examinar con cuidado si sus doctrinas concuerdan . con las de la recta razon que hemos recibido inmediatamente de 'Dios mismo. Esta es la regla indispensable: todo el' que en este examen rehuse someterse á ella y seguirla en la verdad , debe temer que si por casualidad un demonio ó un hombre, imponiéndose enviados de Dios, se atreven á enseñarle lo falso en vez de lo verdadero y el mal en lugar del bien, se lo persuadan y le hagan adoptar las doctrinas mas injuriosas á la divinidad como reveladas por esta misma divinidad. La historia de los pueblos nos enseña cuántos crímewes se cometieron entre los hombres durante aquel sueño voluntario de la razon y bajo el yugo de esta creencia sin examen en los dogmas de una revelacion divina. Recordémos ademas, continúan nuestros adversarios, que apoyándose toda revelacion , asi como la historia , en los testimonios de otro, no hay ci ninguna que pueda conducirnos á una persuasion tan absoluta como la que nace de la razon , cuyos decretos intima ,a1 hombre su propia conciencia. Cuanto mas impresa está naturalmente una religion en el corazon del hombre , mas siente su fuerza 'benéfica en todas las circunstancias en que puede hallarse. Por último el argumento mas especioso en que se apoyan los partidarios
de la revelacioridivina-, no es mas que una verdadera péticionde principios en términos de escuela. En efecto lo sacan de lo que leen en cierto libro cuya composicion , segun ellos, es sobrenatural ; y porque este libro sobrenatural contiene una revelacion sobrenatural, quieren que demos fé á esta revelacion. f i ero ¿quién no ve que esto es sentar por demostraciou lo que precisamente hay que demostrar ? Tambieii es incurrir sin duda alguna en el mismo defecto de lógica el querer fundar la debilidad de la razonliumana y la insuficiencia natural en la doctrina del pecado original. Es proceder contra las reglas lógicas el fundar sobre argumentos sacados de la razon y de la filosofía una fé religiosa que es completamente agena de Dios, y.que no se quiere que la razou y lá filosofía puedan juzgar por los medios propios de ellas. Tales son los raciocinios de Wegscheider en su obra ya citada para probar su sistema de racionalismo. Si algunos parecen obscuros i los lectores, quéjense al autor alemán : en este párrafo todo es suyo , pensamiento y forma ; y9 he traducido palabra por palabro. Respondiendo primero en general diré que no solo no destruyen las objeciones de nuestros adversarios el. hecho sentado por mí, sino que ni le desvirtúan siquiera: asi quedan intactas la fuerza del argumento que he invocado , y las consecuencias que se derivan necesariamente de él. Pero ya es tiempo de volver á mi método, y responder punto por punto á las dificultades propuestas. objecion sacada de que el hombre, lo mismo que los animales , debe tener en sí los medios propios de alcanzar el fin para que fue criado, carece absolutamente de valor. En efecto si es cierto que los animales, obrando instintiva y necesariamente , deben haber red? bi d° todos lo s medios de conseguir el fin que les es pub.
52 plo, 'no puede suceder lo mismo con el hombre, que ha recibido la razon para elegir y conducirse libremente, Puede pues apartarse, , si quiere, de su fin propio, y ciertamente los testimonios de la historia y la expérien_ cia prueban lo bastante que respecto del culto que debe á Dios y de las diversas obligaciones que tiene que-cumplir, .so desvió en' los tiempos antiguos, y se desvía ver, gonzosamenie todos los días. -La misma experiencia nos •prueba que no ha podido jamás salir de aquel olvido público y universal de sus deberes sin auxilio extraño, que no solo establezca leyes positivas para recordarselos, sino tambien para hacerselos amar y observar. Por este auxilio ageno del hombre es protegida la dignidad del hombre y defendida .contra el hombre mismo: por este auxilio es conducido con Inas seguridad al bien; y en fin por este auxilio se le da ocasion de ejercitar las virtudes que le son propias , y de conocer mejor las perfecciones admirables de la divinidad. La razon basta al hombre, añaden, para conocer Sus deberes é intimarle motivos suficientes de cumplirlos; pero esta es una hipótesis enteramente gratuita que la experiencia y los hechos destruyen absoluta-. mente. Esto es lo que se disputa , y los racionalistas mismos cometen esa peticion de principios de que nos acusan , porque dan por .prueha lo que hay que probar, y que ademas es de todo punto falso. No se ha de concedertodo á la razon, ni negarselo todo; y los partidarios de la revelacion no tocan á los derechos legítimos de aquella.Luego es mala fé , de los racionalistas cuando afirman que se exige una creencia: ciega en nombre de esta revelucion , que por el contrario recomienda á cada paso el uso de la razon lejos de proscribirle. Las p rerogativas de la razon con respecto á la revelado!' son examinar los fundamentos en que esta se apoya, y una vez reconocidos aquellos fundamentos como legi.
53 - timos é inexpugnables su deber es someterse el/ Itticosas que exceden las fuerzas del entendimiento. La misma razon reconoce como justa - esta distincion. En. cuanto á las cosas que no exceden sus fuerzas, puede y aun debe examinarlas y estudiarlas bajo todos, sus aspectos. Este modo de obrar no menoscaba en nada los derechos de la razon humana , por mas que digan los racionalistas; al contrario evita la caida dela razon , que es inevitab l e cuando el hombre está privado del auxilio, de la revelacion divina. Nuestros adversarios suponen; pero no prueban que la razon humana privada de un auxilio divino se basta ási misma para conocer sus deberes y, cumplirlos. Los hechos los condenan, ya lo hemos demostrado. ¿Qué importa pues que ocupen la trípode, y desde allípronuncien sus oráculos.? El hombre seria un insensato, dicen ellos, si inventara un acontecimiento sobrenatural para explicar uno natural que no com prendiese. Pero nosotros no inventamos nado: en el suceso de la revelacion: esta existe, y hay señales ciertas. para conocer que este acontecimiento es de todo punto. milagroso. Lo probaremos mas adelante con entera evidencia. No , es mas cierto que las doctrinas de los cató licus esten en oposición con la razon , porque , aquellosconfiesan deber el conocimiento de ciertas verdades á una revelacion divina. En efecto una cosa es, Guando una vez se han revelado, ciertas verdades contenidas en el. órdei de la naturaleza, reconocer que estas verdades concuerdan con los principios de Ira recta razon, lo cual no es dificil ; y otra cosa llegar al conocimiento de estas mismas verdddes sin el auxilio de la revelacion ; lo que por el contrario es tan dificil, que han quedado á una distancia inmensa de ellas nosolamente pueblos enteros. durante una larga serie de siglos, sino hasta los filóufos mas sabios, segun hemos demostrado. Nuestros ad-
-- 54 — rersarios pues mezclan dos cosas que no deben estarlo: separadlas, y se desvanece la objecion. Ademas la revelacion , como ellos dicen, no solo entierra verdades de un órden natural , sino que abarca otras superiores á las fuerzas del entendimiento humano; y asi el raciocinio de nuestros adversarios cae por sí , porque se funda en una suposicion falsa. Todas sus acusaciones versan sobre un equívoco perpetuo. Asi los crímenes que achacan á la religion , no han provenido de la revelaclon tal cual realmente es, sino de la revelacion mal estudiada y entendida. La persuasion que nol proporciona esta revelacion, implica la completa certeza tan bien como cualquier otro modo de persuasion. Segun todos los lógicos' hay tres especies de certeza: metafísica, física y moral: esta última (omito las otras dos que no tienen rclacion con mi objeto) con tal que sea completa , y ofrezca todas las condiciones requeridas, nos demuestra la verdad con tanta fuerza como la certeza metafísica 5 y al cabo se asemeja completamente á ella. Asi yo estoy tan cierto de la existencia de Roma y Paris como de la mia propia, aunque la una certeza venga de mi sentido íntimo, y la otra del testimonio de otro. Pues en esta última especie de certeza se funda la existencia de la revelacion. Por último es igunimente falso que la divinidad de nuestros libros santos sea el argumento mas especioso de los nuestros. En toda esta discusion no le hemos empleado una sola vez, ni aun hecho siquiera alusion á él, y no por eso hemos dejado de probar el hecho de la necesidad de una revelacion ¿Qué es pies lo que queda de las objeciones de nuestros adversarios? Nada, absolutamente nada, y sin embargo en unos argumentos de tan poco valor se fundan los profesores de teología de las universidades alemanas para engañar y sed.
...... 55 ....... .ducir á la juventud que les está encargada. Esos hombres que se glorian de llevar el nombre de cristianos, echan por tierra Tos fundamentos del cristianismo, quitándoselo todo á la revelador' para darselo á la num: son deistas, y ¡todavía se dicen cristianos! Tales son los frutos' que ha . producido el protestantismo eu. Alemania.
— 56 CAPITULO De las señales de la revelaelon divina - y sobrenatural, En vano habria probado yo la posibilidad y la necesidad de la revelacion divina y sobrenatural , si no estableciera ademas señales ciertas para distinguirla de las revelaciones inventadas por el fraude. Las señales mas seguras de este género son los milagros y profecías por consentimiento de todos. Si existen verdaderamente estas señales en apoyo de una doctrina ó de una mision que se anuncia como obra de Dios; debe desvanecerse toda duda. No admitiendo los deistas y racionalistas ninguna revelacion sobrenatural, no admiten de consiguiente ninguna obra sobrenatural para confirmarla. En el sistema de los racionalistas la religion que se llama sobrenatural , no es otra cosa que la religion natural bajo una forma positiva , propuesta en nombre de Dios y envuelta en dogmas arbitrarios y en fabulas para establecer mas fácilmente su autoridad sobre el espíritu de los simples é ignorantes. Asi con respecto al dogma llaman ellos arbitrarias las religiones de Moisés y de Jesucriso; y con respecto á las narraciones que prueban milagros , las llaman mitológicas. Por consiguiente lejos de admitir ningun hecho milagroso en
ore p oo 57 apoyo de la revelácion sobrenatural, 6 ven rábulas en estos hechos, b los explican por las leyes de la naturaleza. Siendo tales estos sofismas impíos , ¿ qué hemos de hacer para refutarlos ? Nada mas que definir las palabras y profecía en el sentido católico; porque con esta sola definicion probaremos que son las señales mas seguras de la verdad de una revelacion en favor de la cual se - verificaron: solo que siendo vasta la materia dividiremos nuestra respuesta en dos artículos principales para evitar la confusion: en el primero hablaremos delos milagros , y en el segundo de las profecías. En cuanto á los milagros antes de entrar en discusion examinaremos las muchas dificultades que se suscitan contra ellos. • Viniendo la palabra milagro del verbo admirar, y acostumbrando los hombres admirar todos los efectos extraordinarios cuya causa ignoran , ocurre una primera dificultad. Si la causa es natural, es decir, si se-encierra en las leyes de esta naturaleza corporal y visible; el efecto será asombroso ó admirable sin ser por eso un milagro, y las leyes d-e la naturaleza, que una vez le produjeron, deberán producirle muchas mas. De los agentes naturales unos pertenecen al mundo visible, otros al invisible, tales como los lingeles buenos ó malos, cuya existencia ( y sea dicho de paso) no admiten los deistas y racionalistas sino cuando coricicen su necesidad para combatir la autoridad de los milagros. Ahora como desconocemos las fuerzas positivas de estos espíritus , decirnos que puede suceder á veces que no distingamos bastante en un milagro si proviene de Dios 6 inmediatamente por él ' rnisrno ó mediatamente por los ángeles; y de ahí nacen algunas dificultades sobre la de-
- 58 - finicion del milagro. He dicho algunas retes, porque en, efecto hay milagros , como veremos, que solo pueden, atribuirse á la accion inmediata del mismo Dios. Y sin, embargo no siendo todos los milagros de esta última clase, es oportuna y necesaria una discusionsobreeste punta. Supuesto que el milagro propiamente dicho puede ser tal por su naturaleza á circunstancias , la dificultad que procede de la fuerza y eficacia de los ángeles, no, puede recaer sino sobre los milagros que, san tales por sus circunstancias, es decir, como probaremos mas adelante, sobre los milagros de segundo. y tercer órden. Mas no pudiendo obrar los ángeles buenos sobre la naturaleza material sino por órden de Dios, ni los malos sin su licencia, desaparece toda dificultad de esta especie. En efecto cualquiera que sea el poder que se suponga en los ángeles , es cierto_ que si son buenos obrarán milagros para confirmar la verdad coma ministros de Dios; y si son malos na podrán hacer nada para la conlirmacion del error, á lo menos en el sentido de que no. pueda ser destruido este error , porque se oponen absolutamente á ello los atributos morales de Dios. Luego no hay para que nos detengamos mas tiempo en esta dificultad. Conforme .á estas observaciones preliminares no hay inconveniente en definir el milagro con Santo Tomas una cosa hecha fuera del órden de toda la naturaleza criada, ó como él mismo explica su pensamiento en otra parte, solo se debe llamar milagro lo que se hace divinamente fuera del órden comun de las cosas; porque aunque los hngeles esten contenidos en el circulo de las naturalezas criadas, como sin embargo no pueden hacer nada sin la órden ó licencia .de Dios , siempre será cierto que el milagro es lo que se hace fuera del órden de toda la naturaleza criada, ya intrínsecamente , ya por sus circunstancias exteriores,- como hemos probado. Si esta de-
ág finicion no agrada á algunos espíritus , deScontentadizos; no rehusamos definir el milagro una obra sensible, asombrosa , contraria al . órden acostumbrado de la Pro.. videncia y á las leyes de la naturaleza. Con esta c l efinieion concuerdan , salvo la diferencia de los términos, todas las que dan del milagro . loS mas de los filósofos y teólogos , si se exceptuan algunas ó enteramente singulares, ó dispuestas artificiosamente con el intento expreso de engañar. Ademas con esta definicion concuerdan tambien los cuatro puntos que se exigen para probar la verdad del milagro :_ 1.° que el erecto sea sensible : 2." que ninguna causa criada pueda producirle en el órden expuesto; :4.° que sea sobrenatural : ft.' que tenga un objeto divino. Yo no he atribuido esta definIcion á todos los teólogos indistintamente , porque es bien sabido que Carlos Bonnet y Claudio Houteville tomaron otro rumbo, y segun ellos el milagro no es mas que un suceso sorprendente, cuyo origen está en las leyes armónicas de la naturaleza , aunque nosotros no podamos descubrirle. Sin embargo muchos desechan esta definicion del milagro, tal vez con razon. Yo no la juzgo aqui; pero confieso que la conceptúo poco necesaria para el objeto de aquellos dos autoras, la rerutacion de los sofismas de Espinosa. He exceptuado tarnbien algunas definiciones singulares y dispuestas fraudulentamente con la intencion expresa de , engañar : tal es por ejemplo esta de Locke: El milagro es una obra sensible que supera el entendimiento de los espectadores les parece contraria al curso de la naturaleza , y la reciben corno una obra divina. Esta definicion del milagro destruye su misma . nocion , porque hace depender todo el valor de él del juicio que forman los espectadores. Otro tanto digo de todas las denlas definiciones de esta especie , mas ó menos viciosas, que no tengo tiempo de refutar.
6 — gar entre una obra natural y una obra milagrosa. Asi et que juzgamos con frecuencia muy falsamente de una cosa que la naturaleza no puede obrarla, y que es contraria á sus leyes; lo que puede acontecer en especial á los ignorantes , incapaces del profundo exámen necesario en tal caso. Supuesto pues que en los juicios de esta clase subsiste siempre la duda , puede decirse que loa milagros sean una prueba cierta de la divinidad de una revelacion, y en vano invoca esta el testimonio . de aquellos. Los discípulos de Kant y los racionalistas adoptan estas ideas de los antiguos deistas, y las deslien de mil maneras diferentes. El entendimiento humano , dice Kant, adolece de una especie de orgullo , considerado sin razon por modestia, que le hace atribuir sin vacilar al poder de Dios ó á cualquier otro poder sobrenatural todos los acontecimientos extraordinarios del universo que no puede explicar inmediatamente por las leyes físicas y morales. La verdadera modestia por el contrario consiste, cuando no se descubren inmediatamente las causas naturales é intermedias de un acontecimiento, en esperar su explicacion de lo futuro mas bien que atribuirle á un agente sobrenatural; porque este es un delirio de nuestro orgullo y sobre todo de nuestra ignorancia. Las causas de muchos acontecimientos ó actos de la naturaleza, sus razones y sus leyes suelen ocultarsenos por debilidad de espíritu ó falta de experiencia nuestra , como por ejemplo el misterio de la generacion. Sin embargo no puede concluirse que no existan estas causas y leyes , ni que Dios mismo obre de tiempo en tiempo en este mundo sensible por la intervencion de causas intermedias , es decir , de una manera inmediata y sobrenatural. En efecto Dios estableció el pensamiento humano sobre tales basas , que cuanto acontece en el universo , por extraordinario que sea , debe atribuirlo á las causas y leyes constitutivas del universo; y solo despues
67 ."dli de un clamen atento y escrupuloso debe buscarse en Dios la causa primera y suprema de las cosas , de donde todo dimana por una serie no interrumpida de efectos. Asi lo ha dispuesto.todo de manera que no suceda nada que no pueda examinar.el entendimiento humano y comprenderlo despues de este exámen. Siendo esto asi , al paso que se conceda que el poder de Dios es superior á las leyes de la naturaleza que él mismo hizo, es menester confesar que el hombre , sujeto á las leyes del pensamiento innatas en él, no puede entender la fuerza y el poder divino en el gobierno de las cosas de este mundo, á no ser por el enlace de las causas y de los efectos cuya experiencia adquiere con la ayuda de los sentidos. Nadie sin duda (responderé yo á estas objeciones) conoce bastante las fuerzas de la naturaleza para afirmar con seguridad en todos los casos hasta dónde se extiende su poder pero la experiencia enseña asi al hombre instruido como al ignorante que hay casos en que estas fuerzas de la naturaleza encuentran limites que no pueden traspasar. Asi cuando se traspasan , evidentemente hay milagro. Y para dar un ejemplo positivo, en cuyo terreno rehusan siempre colocarse nuestros adversarios á fin de quedar ocultos en las tinieblas de la abstraccion, aunque confesamos ignorar hasta dónde puede elevarse el noble arte de la medicina, sin embargosabernos con plena certeza que ningun médico puede curar á un enfermo por su sola palabra , ni restituir la vida á un muerto, cuyo cadáver encerrado cuatro dias en la sepultura ha entrado ya en putrefaccion. Asi cuando acontezcan estas cosas, ¿ quién se atreverá á dudar del milagro? ¿No le proclamarian los mismos deistas y racionalistas dejando á un lado sus sofismas y razonamientos embrollados? Por fin ¿no podriamos imitar aqui á aquel hombre sensato, que para responder á la negacion absoluta del movimiento se contenta con echar á andar?
68— Se ve pues que si no conocemos todas las fuerzas de la naturaleza , sabemosio bastante para distinguir en ciertos casos lo que no puede absolutamente: Hacese hincapie en la dificultad d£1 exámen y en la imposibilidad de los ignorantes pura-hacerle: en algunos casos particulares tal vez; pero en los que acabo de enumerar qué dificultad hay en juzgar de la resurreccion de un muerto? No hay mas que ver. Ademas en los casos difíciles de que no pueden juzgar los ignorantes , de. ben someterse al juicio de las personas instruidas. Añado que Dios para dar testimonio á la verdad de su revelacion emplea milagros en que nadie puede equivocarse, porque su misma providencia esta comprometida en ello; de modo que los deistas se forjan dificultades imaginarias en todo esto. Desechar todos los milagros por exceso de modestia é admitirlos todos indistintamente por exceso de orgullo, como habla Ktint , no es mas racional lo uno que lo otro y y es preciso evitar igualmente los dos extremos. Nosotros mismos , acusados de ser crédulos en demasía, enseñaMos que en materia de milagros no ha de creerse ligeramente y sin exámen. Pero no seria el colmo de la ridiculez si al ver por ejemplo que salia un muerto del sepulcro á la voz de un hombre, se titubease y se esperase, para fundar su juicio sobre tal hecho, á que la naturaleza y el tiempo le renovasen? Nuestros adversarios suponen falsamente, ó á lo menos parece que suponen , que los milagros se asemejan á los fenómenos químicos, eléctricos ó magnéticos cuya causa física puede encontrarse , y de consiguiente pueden explicarse; pero no es esa la naturaleza de los milagros que obra Dios en apoyo de su revelacion : estos no dejan lugar á ninguna duda, ni suspension de juicio; y aun el mas ignorante no puede engañarse, ni ser engañado, atendidas sobre todo las circunstancias en que se obran aquellos.
69 - Sin duda. hay 'algunos acontecimientos extraordinarios que exigen un exámen atento y un estudio profundo de sus causas por parte del hombre; pero ¿sucede eso con todos los acontecimientos indistintamente? Acabamos de probar lo contrario. A si nuestros adversarios pecan contra la buena fé y la razon diciendo de todos lo que no puede decirse mas que de un corto número , y colocando en la misma línea lo dudoso y lo que no lo es. El pensamiento humano , dicen tambien , de acuerdo en esto con las leyes que Dios le dió , refiere forzosamente á las causas naturales todo lo que acontece en la naturaleza ; pero hallándose los milagros fuera de esta ¿cómo podría aquel referirlos á ella ? — Con que hemos de creer con nuestros adversarios que en el sistema ordenado y perfecto cuya sabiduría proclaman ellos mismos, lo dió Dios todo al pensamiento humano y no reservó nada al suyo? Si el hombre en las cosas ordinarias no comprende siempre el gobierno de Dios, ¿ cómo le - comprenderá en las extraordinarias ? Objeciones sacadas del poder de los demonios.— Los demonios pueden hacer cosas asombrosas que son milagros ó lo menos equivalen á milagros en -cuanto al efecto ; y por consecuencia siempre estaremos inciertos si lo que consideramos como milagro porque excede las fuerzas de la naturaleza que conocemos , debe atribuirse á una operacion diabólica en vez de atribuirse á una operacion divina. En esta duda, antes de formar juicio sobre el autor del milagro, es menester examinar su doctrina y cerciorarse de si es buena ó mala; pero fuera de que los mas son incapaces de hacer semejante examen, sobre todo cuando se trata de una doctrina evidentemente superior á las facultades humanas , no puede decirse que los milagros sean una prueba de la divinidad de una revelacion , porque hay que juzgar por esta misma re-
70 velacion de la divinidad de los milagros que se alegan en su contirmacion.' Ya he probado que la justicia de Dios se opone á permitir á los demonios que obren milagros que puedan obscurecer la evidencia de los suyos: con que asi las dudas con que se arguye en esta parte, no existen realmente. En erecto es evidentísimo qué si se obra un milagro en apoyo de una doctrina que proporciona juntamente el bien temporal y espiritual del hombre y la gloria de Dios, este milagro no puede ser obra del demonio, que es el enemigo de Dios y del hombre. Ademas hay que pesar las calidades morales del autor de esas cosas asombrosas, los fines que se propone, y todas las circunstancias en que se coloca. Antes de fundar su juicio sobre el autor de un milagro , es menester, se dice, cerciorarse por medio de un examen atento si es buena ó mala la doctrina que predica : sí , de una manera general y de que sea capaz el hombre menos instruido: no , de un modo analítico y erudito. Ademas no se ha de perder nunca de vista que Dios no puede permitir á los demonios hacer milagros de todo punto semejantes á los suyos, sin lo cual seria siempre imposible en las cosas sobrenaturales distinguir la verdad del error. Pero reconocida la bondad general de la doctrina , el milagro es como el sello de su divinidad. Sin embargo , continúan nuestros adversarios, la Escritura concede á los demonios el poder que vosotros les negais, como lo testifican los pasajes siguientes: «Si se levanta entre vosotros un profeta ó alguno que diga que ha tenido una vision , y que prediga un prodigio y una maravilla , y sucede lo que anunció, y os dice: Vamos y sigamos á dioses extraños; no escuchareis las palabras de aquel profeta ó soñador , porque el Señor vuestro Dios os prueba. » En el nuevo testamento dice
7 1 ~a el mismo Cristo: «Porque se levantarán .falsos«Cristos y falsos profetas , y harán grandes prodigios y cosas asombrosas; de modo que seducirán, si fuera posible, á los mismos escogidos. » El Apostol, hablando del hombre del pecado, dice: «Este hombre que vendrá segun la operador' de Satanás, rodeado de poder con sig. nos y prodigios falaces..,...» Por último en el Apocalipsis se dice de la bestia que lleva dos cuernos en la frente como el cordero : « Obró grandes prodigios hasta hacer caer fuego del cielo sobre la tierra y sedujo á los habitantes de la tierra con los prodigios que obró á presencia de la bestia. » Y mas adelante: «Los espíritus de los demonios son los que hacen prodigios y van hácia los reyes de toda la tierra.» Son innumerables, añaden , los pasajes de esta clase , y seria tan prolijo como inútil citarlos todos. Sí , respondemos nosotros, la Escritura testifica que los demonios pueden hacer cosas asombrosas de cuando en cuando con el permiso de Dios, ya para probar á los buenos , ya para castigar á los malos aumentando su ceguedad; pero no dice en ninguna parte que esos prodigios tengan todas las señales de los verdaderos mila-. gros, ni sobre todo que no se los pueda absolutamente distinguir. Así es que la mayor, parte de los teólogos niegan que en los pasajes citados se trate de milagros verdaderos y propiamente dichos, y se fundan en las mismas palabras de S. Pablo que llama signos falaces á estos prodigios, como acabamos de ver. Pero aun admitiendo que en los textos que se nos oponen se trate de verdaderos milagros, á lo menos con respecto á la debilidad del hombre , en este caso siempre acude Dios en nuestra ayuda 6 con milagros mas patentes, ó quitando á los espíritus malos y á sus ministros toda posibilidad de ejercer su poder maléfico , á precipitándolos en una vergonzosa confusion , de suerte que no pueda prevale.
794 cer el error sobre la verdad. Esto es lo que sucedió á los mágicos de Egipto en presencia de Faraon , cuando 110 pudiendo hacer salir mosquitos del polvo se vieron obligados á exclamar : «A qui está el dedo de Dios. » Lo mismo aconteció á los profetas falsos de &al á vista de todo Israel congregado; y esto sucederá en los últimos dios del mundo á aquellos profetas falsos que combatan la religion verdadera, sobre todo si reflexionamos que Cristo por su prediccion quitó de antemano toda su fuerza á los prodigios que les sea permitido obrar. De estos prodigios sacará Dios su gloria , el mérito de los justos y la obcecacion de los malos. _Dificultades sacadas de la historia. — No hay religion que no se apoye en milagros. Sin duda son verdaderos milagros restituir la vista á los ciegos, dar la vida á los muertos , curar súbitamente á los enfermos , llevar agua en una criba , sacar con un ceñidor una nave pesadamente cargada y encallada en la arena , cortar un pedernal con una navaja de afeitar, y otras mil cosas por este estilo. Pues Vespasiano y Adriano restituyeron la vista á algunos ciegos al decir de Tácito, Suetonio y Esparciano: Esculapio resucitó á Androgeo, hijo de , y á Hipólito, hijo de Teseo , segun nos cuenta Diodoro de Sicilia, el cual afirma tambien que el mismo Esculapio curaba repentinamente las enfermedades de toda género en los templos de Isis que le estaban consagrados : la vestal Claudia llevó agua en una criba, y sac-ó á rastra una pesada nave con solo su ceñidor; y A ttio Navio cortó un pedernal con una navaja de afeitar. Luego ó hay que decir de toda religion que es divina , ó hay que confesar que los milagros no pue- - den dar un testimonio sólido acerca de la divinidad de ninguna. No hay religion que no se funde en milagros ; pero de estos ¿cuáles son los verdaderos y los falsos ? Esa es
73 la cuestion. Los que se nos oponen , no tienen ningun fundamento real en los monumentos históricos. Los autores citados no los refieren como testigos oculares, sino por rumores inciertos y noticias vanas. Ciceron los desprecia, Luciano se burla de ellos, y los mas los atribuyen á los fraudes de los sacerdotes. Ademas ninguno de estos supuestos milagros se hizo expresamente para apo. yar una religion falsa , y la mayor parte pueden explicarse por causas naturales. A estos prodigios del paganismo se agregan otros que obraran los herejes; y sobre esto , se cita á Sócrates y Sozomeno que atribuy en diferentes milagros á los novacianos y eutiquianos; y se añade que no solo Tertuliano, sino el mismo S. Agustin creia en la posibilidad de este hecho , supuesto . que quiere que se juzgue de la verdad no por los milagros que los donatistas tercian á su favor, sino por las señales de la verdadera iglesia. Por último lo que destruye toda duda en esta parte, son los milagros obrados en el sepulcro del diácono Paris, hereje jansenista; milagros que algunos prelados de la iglesia confesaron ser verdaderos, y cuya relacion exacta y circunstanciada nos ha conservado un sacerdote parisiense. Todas estas dificultades, responderé yo, no tienen el menor fundamento: los herejes no han obrado jamás milagros. José Bingham , hereje tambien, lo confiesa ingénuamente , y aun prueba muy á la larga que ninguno de ellos pudo, aunque muchos lo desearon ardientemente. Asi se cumplió á la letra aquel pensamiento de Tertuliano en la comparacion que hace entre los herejes y los apóstoles. «Reconózco, dice , todo el poder de los herejes en imitar malamente á los apóstoles : estos hacian de los muertos vivos, y aquellos hacen de los vivos muertos.» De aqui proviene sin duda que los protestantes de nuestros días se desatan con
7t1 — tanta violencia contra los milagros : como no pueden hacerlos , no quieren que los otros los hagan. Por lo demas los ejemplos referidos no tienen absolutamente ningun valor, como ni tampoco las observaciones con que se confirman. Lo que cuentan Sócrates y Sozomeno en favor de los novacianos, lo sacaron de los escritos á de la tradicion engañosa de aquellos sectarios , y Sócrates mismo confiesa que su relacion se funda en el testimonio de un tal Auxenon, sacerdote novaciano. Ni Tertuliano , ni S. Agustín , al hablar de los supuestos milagros de que se jactaban los herejes, los admitieron jamás como verdaderos ; y en cuanto á los del diácono Paris, fuera de que han causado la ignominia de la secta de los jansenistas por lo absurdos é infames, nunca los ha reconocido la iglesia , y hasta, los partidarios mas ciegos de aquel los han abandonado al desprecio publico hace mucho tiempo. Dificultades sacadas de la falta de certeza. — Supuesto que yo no he visto los milagros , dice el in.. crédulo, estoy obligado á creer por el testimonio de otro , y de consiguiente no puedo averiguar la verdad de la revelacion con plena seguridad. En efecto siempre queda en mi ánimo una duda invencible: los testigos de los siglos pasados que refieren estos milagros , ¿se engañaron ellos mismos , ó quisieron engañar á los otros ? Y ¿ puede acriminárseme porque no quiero creer en semejante materia mas que aquello de que yo mismo -sea testigo ? Si hubiera de admitirse la exactitud de esta objeclon, no habría ninguna especie de certeza moral é histórica para el hombre ; y esta .consecuencia arredra á nuestros mismos adversarios. En vano dicen que los milagros requieren otras pruebas que los sucesos ordinarios acaecidos en el universo: no ha de examinarse el hecho en sí. mismo , sino la calidad de los testigos
it 7 5 que le refieren y afirman. Si está probado por su carácter y virtudes que -han sido incapaces de engañar voluntariamente, y ademas si se han visto en tales circunstancias que haya sido imposible que se engañasen, su testimoniorequiere forzosamente completa fé de nuestra parte. En efecto no siendo diferentes de nosotros los hombres de los tiempos antiguos y gozando de las mismas facultades; es de presumir que obraron en las circunstancias en que se hallaron, del mismo modo que nosotros mismos hubieramos obrado. Por ejemplo si supleramos que ha resucitado un hombre , ¿cómo nos con-. duciriamos? Sin duda examinariamos atentamente el hecho y todas sus circunstancias: querriamos saber si el hombre que se decía haber resucitado, estaba real- , mente muerto, en qué lugar habia resucitado, de qué modo , por quién. &c. Respecto de un ciego de nacimiento que nos dijesen habia recobrado la vista, y respecto de todos los hechos de-esta clase nos conduciriamos exactamente del mismo modo, sobre todo si se hablan efectuado para servir de principal testimonio á la verdad de una doctrina cualquiera; porque todas estas investigaciones son peculiares del entendimiento humano , y fá_ cilmente pueden hacerse. Es pues de presumir que los hombres que nos han precedido, se condujeron así, á no que queramos suponerlos de otra naturaleza y carácter que los hombres de hoy. Pero semejante suposicion seria el colmo de la impudencia y de la locura. Nuestros adversarios insisten diciendo : Un argu- ,, mento que se funda en el testimonio de los hombres, solo produce una certeza moral, es decir , una certeza incompleta que no puede destruir la posibilidad del hecho opuesto. Asi aunque se reunan muchos hombres para afirmar que ha sucedido una cosa, no por eso deja
- 89 — los hombres como árboles en movimiento, y no sanó completamente hasta que se repitió la ceremonia de la imposicion de manos. Asi solamente bajo esta condicion transmite á 'sus apóstoles la potestad de curar á los enfermos: «Les impondreis las manos ; dice, y serán curados.» A lo menos los apóstoles y discípulos no los curaban tnas que con la uncion del oleo ; y ¿qué cosa mas parecida á lo que conocemos del poder del magnetismo? Nuestros adversarios 'ven 'siempre la cuestion bajo el punto de vista que les conviene, y nunca bajo el que les es contrario. ¿Qué buena fé hay _en suponer que todos los milagros sean curaciones cuya causa pueda depender de la fuerza de la imaginacion ? Ciertamente la multiplicacion y transmutacion de las sustancias no son de esta clase. Cuando los fautores del magnetismo y sus iniciados hayan alimentado y hartado á cinco mil personas con cinco panes y dos peces, ó convertido el agua en vino, como hizo Cristo;, podrán ponderarnos la poderosa eficacia de su imaginacion sin que nadie se oponga á ello. Hasta entonces sus objeciones quedarán reducidas á 'lo que son , sofismas vanos y pueriles. Sin duda que en al unos casos se exige una fé viva como condicion; pero colirio causa eficiente y en todos los casos jamás. .Por ejemplo si se trata del sugeto del milagro los muertos ó los hombres privados de sus sentidos no pueden tener esta fé. Supongamos al contrario que se trate no del sugeto, sino del agente del milagro; empiezo por notar que á veces obra Dios milagros por meffiacion de hombres malos , no seguramente para la confirmador) del error, lo cual no puede ser, sino pára la manifestacion de su gloria. En efecto él mismo nos e n se r iu.que los hombres perversos deben clamar en el dia de sus venganzas y justicias: «¿No hicimos muchos prodigios en tu nombre? Si muchas veces se exige la fé
11:1 jl 8 3 -- para el cumplimientode'los milagrós, es solo como condicion y nunca como causa eficiente del milagro segun suponen nuestros adversarios. Notemos ademas que esta fé, por viva que sea, no tiene eficacia sino en cuanto se refiere á Dios mismo , á Cristo ó á sus santos como objeto , y que es nula si se refiere á cualquier otro, ya persona humana, ya demonio. Algunas enfermedades de un género particular pueden curarse por la imaginacion , es decir, que esta facultad tan poderosa de nuestra alma puede en algunos casos deshacer lo que habia hecho. Sí, la persuasion íntima de que uno se curará produce á veces la curadon casi infaliblemente. No tenemos dificultad en concederlo, porque no lo reconocen solamente los médicos, sino el mismo Benedicto XIV en su ya citada obra, donde trata esta cuestion muy por extenso. Por eso la congregacion de ritos tiene siempre á la vista este poder particular de la imaginacion humana al apreciar y juzgar los milagros. Pero querer extender á todos los cabos lo que es peculiar de algunos; querer que las fracturas de huesos ó de algun miembro , las heridas y las enfermedades tenidas por incurables puedan -repararse ó curarse completamente por la fuerza sola de la imaginacion obrando fuera del cuerpo , no solo es una obstinacion ridícula, sino hasta una locura, Si en efecto sucediera asi , si la imaginacion sola tuviera este poder y le tuviera siempre; se destruiria el arte de la medicina y de la cirugia lo mismo que los milagros. ¿Es eso lo que quieren nuestros adversarios? La mayor parte de los efectos atribuidos al magnetismo son falsos y gratuitos: si algunos son reales, provienen de la persuasion íntima cuya eficacia hemos admitido en algunos casos respecto de las enfermedades imaginarias. Por lo denlas ni podemos ni querernosexaminar todos los absurdos y extravagancias de los mas111
netizedores: hay pocos hombres instruidos que tro los desprecien , y Mesmer, jefe de aquellos, es considerado generalmente como un charlatan. r Ademas ¿qué importa á la Tresente discusion que el magnetismo produzca efectos admirables en todos los casos de muertes aparentes . ? Nosotros hablamos de muertos reales, de muertos resucitados á la voz y por orden del taumaturgo: hablamos de Lazaro encerrado cuatro dial hacia en el. sepulcro y que. ya olía mal. La experiencia ense-fra - . á todos los hombres qtre na. die puede atra c ar lalluvia/del cielo por la fuerza sola de su imagrnacion: de otro modo en tiempo de sequía, el remedio seria fácil y pronto. Pero á la verdad es vergonzoso responder con formalidad ,á tales locuras. Sentemos 'pues á nuestra vez una cuestion del mismo género , y propongamosla á estos disputadores. ¿Quién sabe si los hombr es lograrán, algun dia por la fuerza sola de la imaginación pasarse sin comer ni beber? Este es un experimento que deben hacer los fautores del magnetismo. 1ntretan • to la ridiculez de sus objeciones basta para destruirlas. Mese que Cristo exig i r siempre la fé de aquellos en cuyo foor hacia milagros. ¿ Acaso exigia la fé de nadie para multiplicar los panes , comedir el agua en vino, resucitar al hijo de la viuda de Nairn y la hija de Jairo, y otros muchos milagros que omito por bastar estos y no poder referidos todos? El Evangelio no lo dice: ¿dónde pues está la prueba de esta asercion? Si á veces exigió la fé como contlicion, era únicamente porque los milagros que obraba probaban la divinidad de su mision; pero nunca la exigió como causa eficiente y necesaria. Por falta de esta fé, añaden, no pudo hacer milagros en su pais. No le faltó el poder, sino la voluntad por haberse mostrado sus compatriotas indignos de sus beneficios; fuera de que si por esta razon no hizo muchos mi-
-85 — M a los entre ellos, á lo menos es ciertomn-c hizo algunos. d ' la imposicion de manos que.empleó Cristo una ó dosveces para car g ar á los enferinos, hocen nuestros adversarios una ceremonia general sin la cual , no los curaba, jamás. Que lean el , Evongelio : se detienen con complacencia en el ejemplo . del ciego, cuya historia nos cuenta, S. Marcos, y no dicen nada* de aquellas curaciones obradas por larsola_palabral, aun en ausencia de los e4rmos9, extendiendo asi, segun su costumbre, un cfiso.extraordinario á todos los ciernas, auríquetsté probado lo con-- ívario. Bajo esta sola condiciw , dicen tambien, Cristo á. sus discípulos su, maravilloso póder: no., jamásles prescribió Cristo este cito;-solamente les predijo que, siempre que impilsieran las manos &un enfermo, sanaria. Estas poiabras de _Cristo con que se, nos arguye, no son una órden , sino.-una prediccion.: la prueba, recusable es el contextorde la historia evangélica. En &la leemos que el cojo sentado delante de la puerta del, templo de Jerusalem fue.curado por Pedro y Juan sin, imposicion de manos y sin. uncion-de oteo : que la sombra de Pedro curaba al , tiempo de pasar á todos las que. cogia : que las vestiduras de Pablo producian el mismo efecto milagroso etc. Pero el último rasgo de la objecion de nuestros adversarios da completa idea de su buena f. «Todo esto, dicen, se-parece enteramente á los prodigios obrados por el magnetismo_. » Pues ¿dónde estan en los milagros del cristianismo ese aparato , esas convulsiones, esas contorsiones, ese sueño letárgico, esos_ preparativos de toda clase., indispensables á las. opera - dones del magnetismo y sin embargo las mas veces sin efecto corno ellos mismos lo confiesan? ¿No es el colmo. de la impudencia esta comparativo que se atreven á hacer? Ademas de los milagrosse apoya la revelacion divina en las profecias, La profecía se define generalluewki
- — te un conocimiento anticipado Y upa prediccion cierta de un suceso futuro que no pueda preverse naturalmente, ó mejor aun , la 'manifestacion de una cosa venidera oculta á las . criaturas: De esta definicion resulta que la profecía , para serlo verdadera y propiam-ente„ debe encerrar las tres-coRdiciónes siguientes: 1. 0 debe ser una pre, diccion clerta'y' no una prediccion . - conjetural r 2.° debe ser la prediccion de una cosa futura-, libre ó contingente , .que por consecuencia no pueda saberse por 'ningun arte ó ciencia natural:. 3." . esta prediccion debe , determinarse de maneraque el acontecimiento no se acomode á la profecía, sino que mas bien la - profecía determine 'el acontecimiento. — En otros términos es . menester que la prediccion que forma el objeto de la profecía, no sea vaga ni obscura, ni equívoca, que no se pueda plegar á todo acontecimiento, -ni aplicarse arbitrariamente.Siendo estás condiciones las únicas que imprimen, un carácter divino á la profecía, los tendremos siempre á la vista pararespnnder'á los sofismas de nuestrosadversarios. Pero á qué Vienen estos sófismaS? Porque la profecía es un milagíó y aun el nias fuerte de todos, porque lleva' la prueba consigo. En efecto 'cualquiera puede cerciorarse de la verdad de una *profecía, con tal que sepa que se hizo antes del. acOntecimiento , y que sus ojos ó su entendimiento conozcan que,se ha verificado. Sigamospties-á - los incrédulos en todos sus rodeos: ellos Megan la posibilidad de la profecía : "demostremos esta posibilidad : ellos combaten su certeza : probemos que esta certeza es forzosa _ ellosse empeñan . en arrancar á la revelación divina su arma mas poderósa: pongamosla en manos de aquella., y quedarán confundidos. Colofonio-, Epicuro y Carneades entre los antiguos, y Espinosa - , los - socinianos _y los racionalistas entre los modernos. negaron ñ niegan la posibilidad de la profe-
Pt 87 da. Estos son los adversarios que nos salen al encuentro , y á ellos tenemos que responder. Esta proposicion: Dios conoce lo futuro y es dueña de manifestarlo, •es de una 'evidencia incontestable y no hay contradiccion ni repugna,ncia en admitirla. Fúndase en lá idea misma •ue se forman los hombres de Dios, y en, la persuasion íntima en que están y han es,- fado sienre , de que Dios lo s:Ibe todo. Quítese esta fncultad:&,Dios,.y no verá ya un tiempo todas las cosas que existen , no abarcará todos los tiempos en la eternidad, cesara, de ser petrecto,, en upa palabra noserá, Dios. ¿Con qué sonsmas. tratan los adversarios, de obscur recen la evidencia de esta proposicion, que prueba invenciblemente la posibilidad de la profecía? —Lo que no es aun., dicen ellas, no es nada: es asi que el objeto de la profecía es lo,que no es aun , es. decir , lo que no es nada , y lo que no es nada, no puede preverse ni predecirse ; luego la profecía es imposible. Ademas es difícil, por no decir imposible, que el profeta estápo . sitivamente cierto de haber recibido de Dios la profecía que anuncia. Mas todavía, toda prediccion divinamente inspirada que descubre claramente el destino inevitable de un hombre ó de un pueblo, destino dependiente de cierta accion precisa ejecutada por ellos, repugna á la idea de un Dios santísimo y bonísimo, establece la doctrina del fatalismo , y destruye la libertad moral del hombre. Fácil es la respuesta áestas objeciones: el objeto de la profecía que no existe en las cosas actuales , existe en las cosas contingentes , y por consecuencia es perceptible*á la inteligencia infinita y soberana. Las cosas futuras son con corta diferencia relativamente á Dios lo mismo que las cosas pasadas son relativamente. á nosotros. Las - cosas pasadas no son nada en si mismas; sin embargo es cierto que han sido : las cosas fui
turas no son actualmente; sin embargo es cierto que serán , si es que puede decirse que las cosas son pasadas 45 futuras para Dios , en vez de decir que todas estar' presentes á un tiempo ante él. Asi propiamente hablando, no hay presciencia en Dios, sino ciencia. Esimposible , se objeta, que el profeta esté positivamente cierto de haber recibido la profecía que anuncia. Ya he respondido á esta dificultad tratando de la posibilidad de la revelacion divina: no volveré á hablar de ella , mucho mas cuando la profecía lleva la prueba en sí misma , y el cumplimiento del suceso que anuncia, demuestra su verdad de un modo irrecusable. En vano alegan los incrédulos en esta cuestion la justicia y la bondad de Dios só pretexto de fatalismo. En efecto no sucede la cosa porque está prevista y predicha ; pero está prevista y predicha porque está aun por venir. Luego si las predicciones verdaderamente divinas encierran alguna necesidad en sí mismas , es una necesidad deducida de una causa y simplemente hipotética , porque es menester que una cosa sea antes de verse y descubrirse (1). Considerada la profecía bajo este aspecto tiene mucha mas fuerza que el milagro para probar la divinidad de la revelacion. Su luz es tan brillante , que no saben los incrédulos cómo apagarla II obscurecerla siquiera. Asi está menos expuesta á sus tiros que el milagro propiamente dicho. Freret por ejemplo, ó mas bien e autor t) Epleuro y Carneades envos argumentos no liaren tías que reproducir los racionalistas en su nombre, habían suscitad, ya esta dificultad que Wegscheider y las suyos ponderan tanto. Es inútil detener se en una materia agotada. Cireron entre los paganos y S. Agust in y,--Santo Tomas entre los eristianos•no dejan nada que desear en cuanto á la téfutacion de este sofisma.
rr 141 !¡rj 89 oil•••• de la abra publicada en – su nombre, despues de haber. recogido trabajosamente acá y 'acullá argumentos de to. da especie contra las pruebas del cristianismo y contra. su doctrina y milagros, se detiene al llegar á las profe. cfas y laspasa absolutamente en silencio como si no, las hubiera visto. Pero lo que na hizo Freret ó su homón.ima, lo hacen los racionalistas, no perdonando diligencia para quitar esta seilal evidente de su origen á la revelacion divina. y sobrenatural. Examinaremos inmediatamente sus argumentos.; pero antes es bueno sentar con solidez estaprueba tan decisiva.. La profecía, decimos nosotros., es la seña} mas cierta de la divinidad de la revelación sobrenatural. En efecto no pudiendo venir mas que de Dios toda profecía propia y verdadera,. cuantas veces hay profecía , otras tantas hay prueba irresistible é invencible. Todas las naciones juzgaron asi , y sus sabios consagraron esta creencia comun en un adagio que conservó Ciceion: «Si hay profecía , hay dioses: si hay dioses , hay profecía.» Esta creencia general de las naciones que puede decirse que se funda en el sentido coman, no detiene á nuestros adversarios. Segun ellos toda profecía es el fruto de la imaginacion humana. Dicen que esta facultad ardiente excitada mas por alguna pasion extraordinaria evoca lo futuro ante sí , y se figura que ve presente el objeto de sus esperanzas ó temores: por otra parte lo pasada la instruye, par decirla asi, sin saberlo ella ; de suerte que hay circunstancias dadas en que los acontecimientos pueden realizar algunas conjeturas puramente humanas ; de lo cual nos suministra muchos ejemplos la historia de todos los pueblos. ¡ Can que se nos oponen predicciones inciertas, conjeturales , indeterminadas que pueden suceder (S no suceder! La imaginacian mas viva y excitada con mas vehemencia ¿puede tener alguna influencia en las ohm-
- 90 -- tules libres de los hombres y en .sus acciones, que por estar . por venir , no son determinadas por ninguna causa particular ó general ?, Eso es lo. que habria que probar , parque al fin dando, á Dios lo que es de , Mos ¿quitamos al hombre lo que es del hombre ? Porque se verifica un acontecimiento predicho, ¿decimos que necesariamente es obra de Dios ?Nosotros mismos hacemos profecías y no. hay hombre que no las haga. Del carácter de un niño, -de sus hábitos y de sus inclinaciones conjeturamos su suerte futura, y h de los imperios de las circunstancias políticas en que se encuentran. Unas veces los sucesos realizarunuestras conjeturas , y otras las contradicen. Y ¿por qué t Porque el hombre , no puede coma Dios abrazar todos los casos pibes en sus previsiones. Pero si las profecías vinieran de Dios como afirmais, nos responden los racionalistas, :deberían ser per-. rectamente claras é ^indudables. Mas en vano buscamos algunas que lo sean en el antiguo y nuevo testamento: no las hay. La misma prediccion de Jesucristo sobre la ruina de la república judía no se enuncia bastante claramente. Ademas de esta falta de claridad las profecías llamadas divinas encierran otras de toda clase. Unas veces se hallan en boca de hombres manifiestamente indignos de la inspiracion divina: otras el suceso no concuerda con la profecía, y en mil parajes se contradicen unas á otras, ó se fundan en las tradiciones mitológicas y supersticiosas de los pueblos. Otras veces el artificio de los escritores hebreos consiste en fingidas en vista del suceso verificado. En otras partes, torcida su significácion propia , se acomodan al acontecimiento ó se ponen fraudulentamente de acuerdo cín él. Aun hay mas: el mismo Jesus juzgó poco honoríficamente &los profetas hebreos, y los apóstoles confesaron qué las profecías de aquellos son obradoras é imperfectas. Por último Jesus
9-1 siguió en 1a interpretación de las profecías el rnéloao empleado por los talmudistas' yrabinos, que hallamos muy por extenso en las obras de Filon y. Josefo , es decir „que se aprovechó hábilmente de que varios oráculos de las profetas parecia s que ,se referían a su persona y acciones para aplicarselos 1 . á fin de que los indios cre.- yesen en él persuadiéndose par esta Conformidad enga- . fíosa entre las ideas de aquel/os y los hechos que era el Mesías destinado á fundar cierto reino espirituol (1). (t) Estas proposiciones blasfeynatorias tse dos racionalistas van acompañadase muchas citas de nuestras santas escrituras; pero solamente con la indicacion de los capit tilos. y versículos, cuyas palabras se guardan bien de -copiar Tal es su método, del qne se separan niuv rara vez Obran asi por dos motivos: primero por engallar á los ignorantes y o•ni-. tar mas fácilmente su mala fé ; y segundo para mostrar su ciencia en estas materias. El primer motivo ¿' estos es indigno de un escritor que se tiene en_ algo el segundo es pule. ril , porque no ha v quien no pueda ostentar la misma ciencia tomándose el trabajo de hojear la Concordancia de las ese • íturas. Ahora para dar un eiernplo de la mala fé y de las aserciones e.nt , •ramente gratuitas de VVegscheider - en los pasajes que cita , bastará observar que la materia del capitulo XXIX de Isaias es ladestruccion futura de Jerusalem confirmada á la letra por los acontecimientos • que el capítulo XXXIV predice la venganza de Dios en las naciones ; diction cumplida en los caldeos : que el capítulo LX III, donde se anuncian el triunfo de Cristo sobre sus enemigos y el abandono de la nacion judía, se ha efectuado plena y enteramente; y por último que lo mismo sucede con el capitu. LXVI , donde se profetizan la vocacion de lose gentiles y el abandono 15 reprobacion de los judio 5 ,; l id ccano con el capitulo II de Daniel que trata de la stision de Nabucodonosor y de las cuatro monarquías. Lo que digo de estos capítulos, puede decirse de todos. Pero de qué sirve Ole nos detengamos en esto ? Cuando la mala ft ; es tan evidente, ¿ no basta indita, la?
9 8 ter Ammon en Libia , de Apolo en Delos, Delfos y otras partes, de Latona en Egipto bajo el nombre do oráculo sebenítico, y otros mil que seria muy prolijo enumerar; pero que pueden verse circunstanciadamente en la erudita-obra de Mussa-rd sobre esta materia? ¿Quién no sabe ademas que los paganos les pedian y las mas veces alcanzaban profecías , es decir, respuestas sobre cosas obscuras, ocultas y enteramente fuera de los acontecimientos humanos? Luego nada tiene de extraTio que los paganos hayan mirado aquellas respuestas corno inspiradas por la divinidad. Los paganos y los cristianos admiten igualmente _los versos sibilinos tan célebres; y á lo menos es imposible negar que los demonios pudieron predecir ciertos acontecimientos que ellos mismos debian ejecutar. _ De estas objeciones unas se han destruido con nuestros anteriores razonamientos , y otras van á serlo. Díese que casi no hay ninguna diferencia entre los oráculos paganos y bíblicos : al contrario las hay completamente características y esenciales, aunque apoyados nosotros en tos testimonios de los santos padres no creamos con Van-Dale y Fontenelle que deban atribuirse todos los oráculos gentílicos á los fraudes de los sacerdotes. Indiquemos solamente algunas diferencias de estas, y bastarán y aun sobrarán. Los oráculos y adivinaciones de los paganos eran algunas de una naturaleza singular, sin enlace ni conexion , relativas á sucesos muy próximos, á los asuntos de ciertas personas ó pueblos, y tan ambiguas; que sucediera lo que sucediera, siempre párecia que se habia predicho. Son notables las palabras de Ciceron á este propósito: «Ahora, dice, vengo á tí , Apolo , porque. Crisipo ha llenado su libro entero de tus oráculos, enparte falsos, segun mi opi-- nion en parte verdaderos por casualidad, en parte equívocos y obscuros &c. »
- 99 — Al contrario los oráculos bíblicos son muchos y concuerdan perfectamente entre sí: se dirigen á un objeto comun, grande y digno de Dios: anuncian aconteci. mientos que deben cumplirse en la mas remota posteridad: lejos de ser ambiguos son determinados y definidos por ciertas circunstancias y tan claros como se necesita. De este género son las profecías que anuncian con una armonía admirable la serie de acontecimientos que por espacio de veintidos siglos se alargaron desde Abraham á los hebreos y los otros pueblos; oráculos encaminados á probar la mision divina de los profetas, y por esta mision la verdad de la doctrina . de un Dios único, perfectamente sabio, próvido y santo, á fin de que conservada esta doctrina benéfica por los hebreos hasta la venida del Mesías que debia nacer de la posteridad de David, se propagase despues en su nombre por todo el universo. La forma de estos oráculos no es N aga y general : los mas se presentan con sus circunstancias de tiempo , lugar y persona , sin ninguna ambi güedad , claros y evidentes. Ya hemos citado varios que encierran todas estas condiciones: añadamos por via de ejemplo, aunque no lo necesitamos para nuestra causa, los 9.le estan esparcidos en los capítulos XII , v. 2 , 3, XV, v. A, 5, XVII I v. fi, 8 &c. del Génesis, el XXI de Isaias y los L y LI de Jeremias sobre la ruina de Jerusalem por los medos y tos persas. Si estos últimos oráculos se cotejan con la narracion de Jenofonte sobre este famoso suceso; parece que el historiador es solamente el comentador de los profetas , segun se ha cumplido la prediccion de estos en todas sus circunstancial y hasta la última sílaba. Mas no solo se diferencian los oráculos bíblicos -de los paganos en su esencia misma , sino hasta en las circunstancias exteriores. La mayor parte de los orácu... los gentílicos eran fruto de la destreza : estaban anejos
&-- 100 -- á ciertos lugares como Dodona , Delfos, Delos &c. entre los griegos, de modo que se contaban trescientos á lo menos en el mundo entero: ademas dependían do »ciertas estaciones del año ó del vapor que exhalaban las cavernas soterráneas, de una corona de laurel, de la trípode, del murmullo de un riachuelo , de una estátua de bronce &c. Ciertos sacerdotes se metian en el tronco de una encina para pronunciar sus oráculos, y se los ganaba con presentes; lo cual explica a q uel dicho célebre de Demóstenes: la Pitonisa filipiza. Cada uno de estos oráculos y adivinos tenia sus partidarios entre los contemporáneos; pero á medida que adelantando el tiempo se descubrian la vanidad y mentira de sus predicciones , caían en el desprecio y en un profundo olvido. Al contrario los profetas hebreos no estaban fijos en ningun lugar particular: salían de todas las condiciones de la sociedad: pronunciaban sus oráculos sin ningun aparato ó preparativo: los pronunciaban no solo sin ser 'rogados , sino á despecho de los reyes , de !os grandes y del pueblb: en vez de conseguir alabanzas ó provecho eran despreciados y aborrecidos , perseguidos y amenazados, aprisionados y aherrojados , y condenados á crueles suplicios y á la muerte. « ¿Cuál el profeta, dice S. Estevan á los judíos en el libro de los Actos, á quien no persiguieron vuestros padres?» Muchos de ellos no lograron que los creyeran sus contemporáneos, y solo fueron creídos despues de su muerte cuando los sucesos hablan realizado tan claramente las profecías , que muchos paganos reconocieron la verdad de los oráculos de la Biblia. Asi ¿qué hacen aqui 6 la fe de los paganos ignorantes de sus 'oráculos, porque las personas instruidas no los creían , ó los versos sibilinos enteramente perdidos, sobre los cuales no se puede fundar ningun argumento? porque es imposible formar opinion cierta de ellos,
Oi ¿ Qué hace el poder de los demonios, supuesto que los atributos morales de Dios se oponen á que induzcan á los hombres en un error invencible, obrando prodigios que no puedan distinguirse de los del Señor? Nos causa vergüenza repetir tantas veces las mismas verdades; pero ya que nuestros adversarios no se avergüenzan de reproducir sin cesar los mismos errores, fuerza es seguirlos en el terreno que han elegido.
109 - CAPITULO IV. Existencia de la ~dacio"' divina y sobrenatural. Si la revelacion divina y sobrenatural es posible, si es necesaria , si puede reconocerse y distinguirse de todas las demas revelaciones por caracteres ciertos é indudables , como creemos haberlo demostrado contra los deistas y racionalistas en los capítulos anteriores; ¿ qué nos queda que hacer ? Examinar si Dios ha faltado al hombre, ó si conforme á la bondad suprema que hay en , ha venido en auxilio de la humanidad por una re- . elacion positiva. En otros términos nos resta examinar si existe esta revelacion : los deistas y racionalistas lo niegan : nosotros lo afirmamos. Tratase de unid cuestion de hecho ; pues por los hechos ha de resolverse. Moises, Cristo y los profetas se anunciaron como enviados de Dios para manifestar su voluntad á los hombres : con que si probamos con monumentos ciertos é irrefragables que Moises , Cristo y los profetas ademas de la utilidad y sardidad de su doctrina confirmaron su mision con milagros y profecías, habremos probado evidentemente la divinidad de su mision , la divinidad de la doctrina que enseñaron á los hombres , en una palabra la existencia de la revelacion sobrenatural. Toda mision, apoyada en milagros y profecías ver-
103 — daderas , es necesariamente divina , sobre todo si el objeto de estos milagros y profecías ha sido demostrar la verdad de aquella mision. Pues asi probó Jesucristo la mision que había recibido de su Padre. Los milagros de Cristo no son pocos, ni sospechosos, ni obrados en secreto: los mas se hicieron en las plazas públicas, en el templo , en las ciudades mas célebres por su poblacion , delante de un gentío innumerable; muchos se obraron en favor de personas ricas ó eminentes en dignidad. Por último eran tan célebres en todo el pais , que excitaron la atencion pública hasta el punto de ser objeto de un informe del gobierno , del odio de los grandes y de la curiosidad del rey; de suerte que si hubieran envuelto algun fraude , le hubieran descubierto inevitablemente las personas instruidas , y estas lo hubieran manifestado á las que no lo eran. La Multitud de estos inilagTos proporcionaba la ocasion mas favorable de cerciorarse de su verdad , y desvanecia todo riesgo de ser engañado. Supongamos con efecto que hubiera podido probarse que una sola de aquellas obras maravillosas era fruto de la habilidad de un chariatan : en el acto perdian su fuerza todas las domas, sobre todo cuando Cristo las obraba para probar la verdad de su mision , y las ()punja á sus adversarios. Por fin aquellos milagros eran de tal naturaleza, que bastaba tener el uso de los sentidos para juzgarlos, y que el hombre mas ignorante podia dar testimonio de ellos , como que consistian en la curacion de enfermedades de toda especie con una sola palabra, en la restitucion del uso de sus miembros á los paralíticos, en la resurreccion de los muertos etc. Las profecías de Jesucristo son claras, evidentes y determinadas como estos milagros, y ya se han cumplido, 6 se estau cumpliendo todos los dias. ¿ Habremos de citar
1 1-- 04 --- algunas? Predijo que su Evangelio seria predicado en todo el universo: que la piedad de aquella mujer que derramó perfumes sobre su cabeza, se celebraria en todas partes: que sujetarla todos los pueblos á las leyes evangélicas; y estas predicciones cuyo efecto apenas comenzaba cuando las escribían S. Marcos y S. Mateo, no han cesado de cumplirse, se cumplen y se cumplirán hasta los últimos dias del mundo. Predijo en términos formales que estaria siempre presente con sus apóstoles, concediéndoles el confirmar su doctrina con prodigios inauditos, y mostrar una constancia y firmeza invencibles ante los judios y paganos, ante los magistrados y reyes cuando compareciesen en su tribunal como impíos y sacrílegos , como enemigos del género humano. Y ¿quién puede decir que estas profecías tan claras, patentes y decisivas no se han cumplido en todos sus puntos y hasta la última sílaba? Predijo que su iglesia , combatida perpetuamente por las olas de la adversidad , permanecería en pie bajo el gobierno de los sucesores de Pedro hasta el fin , del mundo. Esta iglesia está en pie, y sabido es cuántos esfuerzos se han hecho para derribarla. Predijo que Jerusalem seria destruida: la ciudad y el templo cayeron: circunstancias de tiempo, personas, modo , prodigios, todo sucedió conforme á la profecía , como lo atestiguan las narraciones de Josefo, Tácito , Plinio y Suetonio. ¿Qué mas se quiere ? ¿ Será preciso recordar la tentativa, tan vana corno insensata, del impío Juliano, y mostrar á nuestros adversarios, como si no lo vieran con sus propios ojos, la nacion deicida miserablemente dispersa por toda la tierra? ¿Tendrán los ojos para no ter, como dice un poeta ? Pero todavía tenemos en nuestro apoyo un milagro mayor, un milagro que lleva la prueba consigo porque fue predicho, y que supera y confirma al mismo tiempo todos los (lemas: hablamos de la resurreccion de
--- 105 "41 Jesucristo, El Serior predijo que resucitaria al tercero dia de su muerte : esta prediccion no fue secreta , sino pública y sabida de todos los judios. Estos para impedir que se cumpliera , pusieron guardias al rededor del sepulcro ; pero todo contribuye á los designios de Dios, y aquella misma precaucion se convierte en beneficio de la verdad. Este hecho de la resurreccion se prueba con el testimonio de los apóstoles que no titubearon en pagarle con su vida , y con el de mas de quinientos hermanos, de los cuales vivian todavía algunos bajo el reinado del emperador Trajano , con los prodigios de los mismos apóstoles obrados para confirmar aquel hecho , con la conversion de tantos judios y páganos que abrazaron la religion de Jesucristo , á pesar de sus preocupaciones de na(flon , culto y leyes, de las miserias y padecimientos es identes á que se exponian , y de la muerte que los amenazaba siempre y los alcanzaba muchas veces. Tales son las pruebas directas de este gran milagro. Las indirectas son la conducta de los judios con los apóstoles cuando estos les testificaban la verdad de aquel suceso, los guardas del sepulcro que no fueron perseguidos, ni castigados como debieran haberlo sido , y como hubiera sucedido indefectiblemente si por negligencia suya hubiesen arrebatado los apóstoles el cuerpo de Cristo. Otra prueba tambien es la confesion tácita de los judios que encontramos en el libro 1. 0 de Orígenes contra Celso , en la obra de Agobardo sobre las supersticiones judaicas y en el impuro libelo escrito en lengua hebraica bajo este título: La vida de tiesas 6 las saetas inflamadas de Satanas. Aquel sepulcro vacío es un suplicio perenne para nquellos espíritus insensatos. Conociendo toda la fuerza de aquel milagro que los condena , no hay fábula por absurda que sea que no inventen á no se apresuren á
— 106 adoptar para destruirle y obscurecerle. Los*urtos cuen-. tan que los discípulos de Jesucristo arrebataron su cuerpo de noche : los otros que fue arrojado y arrastrado por las calles de Jerusalen y despedazado por las aves: otros que los mismos judíos te escondieron, temerosos de que comunicara una fuerza mágica á los discípulos. Pero enmedio de todas estas extravagancias nos conceden, sin duda porque se ven forzados á concederlo, que Cristo fue bajado de la cruz , sepultado en un huerto, custodiado por guardas puestos junto al sepulcro , y que á pesar de todo se halló este vacío. Añadiremos para completar la demostr ► cion que los judíos confiesan los milagros de Jesucristo , ya en los libros citados , ya en el tratado del Sanhedrin , aunque los atribuyen al arte mágica á á otras causas : que los paganos , aun los mas instruidos y mas enemigos *del nombre cristiano , como Celso , Porfirio, Ilierocles y Juliano , no los pusieron en duda ; de modo que los apologistas de la nueva religion no tuvieron que defenderla bajo este punto de vista. Luego la existencia de los milagros obrados por Jesucristo no puede ser cuestionable, porque la reconocen igualmente amigos y enemigos. Pero, dicen nuestros adversarios, los milagros de Cristo se fundan en un testimonio sospechoso , el de los apóstoles. En efecto estos tenias interés en mentir: se proponian un objeto grande , del cual esperaban ó á lo menos podian esperar grande gloria. Ademas es falso que todos los apóstoles hayan muerto violentamente , y por consecuencia la prueba de su constancia en los tormentos para confirmar la verdad de los milagros no tiene el valor que se le da. Aun concediendo que todos hayan muerto de esta manera , no se trató en sus procesos de los hechos atribuidos á Cristo , sino que fueron condenado; por supersticion, impiedad ó maleficio. Por fin está probadb -eónel testimonio del mismo S. Lucas
07 -- que esta secta naciente es contradicha en todas partes. Dícese que el testimonio de los apóstoles es sospechoso, y que de aquella mentira esperaban ellos ó podian esperar grandes utilidades. — Pues j qué ¿pudo parecerles ventajoso abandonar su patria, sus parientes, sus amigos, sus bienes , no tener paz , ni sosiego, ni mansion segura , estar expuestos á los ultrajes, ser azotados , cargados de cadenas , sumidos en horribles calabozos, sufrir el hambre y otras necesidades, y padecer por último la muerte mas cruel enmedio de la algazara de sus verdugos'? ¿ Son esos los bienes, los goces , y las delicias que envidian los hombres? ¿Mentirán los apóstoles para alcanzar semejantes ventajas en esta vida y conseguir en la otra un suplicio eterno , justo castigo de una mentira sostenida en el nombre mismo de Dios? Y ademas ¿ en qué podian fundar esta mentira ? ¿Qué esperanza racional tenian de hacerla pasar ? Tratábase de hechos públicos , .que cada cual podía examinar, y convencer de impostores á los que los propalaban. Mese tambien que todos los apóstoles no sufrieron la muerte. — Sin duda se quiere hablar de S. Juan; pero todos se ofrecieron á ella : ¿qué mas puede pedirseles? Fuera de esto Clemente de Alejandría testifica que todos murieron por las iglesias que fundaron: el antiguo autor de la epístola á los filipenses bajo el nombre de S. Ignacio les da el mismo testimonio; y esta es una de las tradiciones constantes del cristianismo. No fueron interrogados en sus causas sobre los hechos de Cristo, porque nadie ponia en duda estos hechos públicos y universalmente reconocidos; pero en el fondo se trataba de los mismos. Las acusaciones de supersticion, impiedad-, magia y blasfemia que los judios y paganos entablaban á porfia contra la religion naciente, se dirigían todas á los milagros , acciones y palabras de
114 — km y esparcirse por el mundo testificaron pública y solemnemente de la resurreccion de Jesucristo delante de toda la sinagoga. La ocasion era preciosa para convencerlos de mentira: ¿por qué no se aprovechó? A ñadís que muchos de los autores del nuevo testa-. menio no vierort.los hechos y los escriben por la tradidon. Sin duda habíais de S. Pablo, S. Marcos y S. Lucas Pero Pablo atestigua que Cristo se le apareció despues de su resurreccion : Marcos era el discípulo é intérprete de S. Pedro : Lucas acompañó á S. Pablo en todos sus viajes : lo que escribieron lo habian oido de viva voz á los otros apóstoles y discípulos que lo habian visto ¿Llamais ya una tradicion'esta relacion de un testigo ocular á otro hombre en el acto mismo de hacerla? A lo menos ciertamente noes una fábula , que segun vosotros mismos necesita largas generaciones para formarse. Continuemos sin embargo y no dejemos nada sin respuesta: Decís que los discípulos ignoraban que debiera resucitar Jesucristo : dudaron despues del suceso que fuese cierta la resurreccion : no creyeron el testimonio de las mujeres que afirmaban haber visto á Cristo, y Tomas no creyó el de los otros apóstoles. Por último se notan muchas contradicciones en la historia de Jesus resucitado. Ninguna de estas objeciones sufre el examen. En efecto esta ignorancia de los discípulos sobre la resurreccion de su divino maestro, con que se arguye , provenia únicamente de que no entendian aun el sentido de las escrituras: nondum enim seieband scripturatn, dice S. Juan. Algunos de ellos dudaron mas ó menos tiempo de la verdad de la resurreccion ; pero no dudaron todos, Y sobre todo ninguno dudó siempre.
115 --- La conducta de tos ápóstoles con respecto á las santas mujeres y la de Tomas con los apóstoles prueba contra nuestros adversarios que no eran á lo menos tontos, ni crédulos. Sabido es el pensamiento de S. Gregorio el Grande sobre este punto: Plus enim nobis Thome infidelitas ad fidem, quám lides eredentium discipülorum profuit. En cuanto á las contradicciones que se nos objetan en las narraciones evangélicas, está probado hace mucho tiempo hasta la última evidencia que son simplemente aparentes y de ningun modo ciertas y reales. El solo exámen atento de las circunstancias de tiempo, lugar y personas con respecto á las diferentes apariciones las desvanece todas al instante. Objetase ademas que muchas circunstancias tienden á persuadir que la resurreccion de Cristo no fue 'mas que un delirio de la imaginacion de los apóstoles que siempre tenian presente á su maestro. Así ellos mismos creían ver un espíritu : así los discípulos que iban carnino de Emmaus no le conocieron mas que en la fraccion del pan : entró en el cenáculo estando cerradas las puertas, yMaría Magdalena no pudo tocarle. Todas estas circunstancias raras, juntas á las apariciones súbitas y sucesivas que hallamos referidas en el Evangelio, ya bajo una forma, ya bajo otra , unas veces como caminante, otras como hortelano , casi demuestran la ilusiona Veamos las respuestas á estas objeciones. Si, los apóstoles en el primer movimiento de sorpresa y espanto , no concibiendo cómo Babia entrado su maestro en el aposento sin abrirse las puertas , le tuvieron por un espíritu; pero cuando dejó que á su espacio le examinaran con sus ojos y le tocaran con sus manos , le conocieron tan bien , que no titubearon nunca despues , ni variaron en el testimonio que dieron de él; y sabido es con cuánto valor padecieron por sostenerle. Jesucristo resucitado no quiso que los dos discípulo&
-116ric Emmaus le conociesen al pronto: no quiso que María Magdalena le tocase: entró en el cenáculo con las puertas cerradas: 'escogió cierto modo de apariciones sucesivas y de diferentes especies para instruir á los suyos : todo esto , prueba su poder; pero ¿prueba que -su resurreccion sea falsa , ni siquiera dudosa? Los apóstoles, se añade, pudieron ser engañados de otro modo: pudieron tomar por una resurreccion verdadera una fingida. En efecto quizas no habla aun muerto . Cristo cuando le desprendieron de la cruz los dos discípulos de que nos habla Juan. El mismo Pilato manifestó su admiracion de que hubiese muerto tan pronto. Luego pudieron llevarsele vivo José de Adulatea y Nicodemus , curarle las heridas y cuidarle , y manifestarse despues Jesus á sus discípulos como si 'hubiera resucitado. Los guardas puestos en el sepulcro no destruyen esta duda : pudo fingirse el enterramiento, y los sacerdotes y fariseos sellar el sepulcro vacío. ¿Con que Cristo, diré yo, padeció en público y á la vista de sus mas encarnizados enemigos : ademas del suplicio horroroso de la cruz recibió una lanzada de un soldado romano en el costado; y todavía se quiere que los discípulos le desclavasen vivo del madero santo? Pilato, admirado de que hubiese muerto tan pronto el Salvador, niega la entrega del cuerpo á los que le piden , y llama centurion, testigo de todas las circunstancias del suplicio. Preguntado el centurion res. ponde que Jesus está muerto ; y este testimonio de un testigo ocular que basta á Pilato , j no basta á nuestros adversarios! José de Arimatea y Nicodernus pudieron fingir que le enterraban, y los sacerdotes y fariseos engañados con este artificio pudieron sellar un 'sepulcro vacío. Todas las circunstancias de la narracion evangélica demuestran plenamente la falsedad de la primera suposi-
.117 — cion , , y en euanto , á la segunda, ¿quién se figura que, las sacerdotes y los fariseos , despues de solicitar con tan vivas instancias el permko , de Pilato para poner una guardia en el sepulcro , con el objeto paladinamente confesadode . impedir cualquiera fraude, fuesen. á, sellar aquel sin cerciorarse , de si estaba vacío?. Pero todavía se insiste diciendo,: ¿por qué no pidie. ron los apóstoles-á Pilato los testimonios jurídicos de la resurreccion de Cristo, á fin de , que mostrados por ellos. átodo eluniverso probasen donde quiera la verdad de aquel suceso, y obligasen, á creer á los mas incrédulos? ¿Tor qué no se persuadió el sanhedrin, aun con el testimonio de los soldados-? ¿ Por qué Jesus resucitado no, se mostró á toda la nacion , siendo, asi que durante su. vida habla dadoet milagro de su, resurreccion como la. señal mas evidente ó masbien corno el signo expreso. é, infalible de la divinidad de su -mision?-. ¿Por qué no pidieron los apóstoles á Pilato los testi:. monios jurídicos?— Porque los apóstoles lo esperaban todo de Dios y nada de los hombres. Y ciertamente,. piensen lo que quieran nuestros adversarios , los milagros que haciaii en nombre de la resurreccion de Cris, to , probaban mucho mas la verdad de esta que los testimonios jurídicos cuya autenticidad hubieran podido. poner en duda los hombres,. ¿ Por qué no se persuadió el sanhedrin ?—Nosotros creemos que lo estuvo plenamente. En efecto lejos de castigar ár los soldados por su descuido los sobornó 4 fuerza dedinero para arrancarles un testimonio falso.. Cuando los apóstoles testificaran públicamente la resurreccion de su maestro, en vez de perseguirlos aquel y castigarlos como violadores de los sepulcros se conten -tó con prohibirles predicar la nueva religion , que hacia recaer sobre la-cabeza de los judios la sangre de Cristo crucificado. Otra prueba de esta conviccion del sanhe-
-118~ drin es la conversion de una multitud de sacerdotes al cristianismo. ¿Por qué Jesucristo resucitado no se mostró á toda la nacion?— Porque no quiso; y de este no querer no tiene que dar cuenta á nadie. Ademas el testimonio público de la resurreccion de Cristo que daban los apóstoles á los judios, y los milagros que hacian en su presencia, bastaban para convencer á todo hombre de buena fé. Habiendo llegado á las últimas objeciones de los racionalistas contra el gran milagro de la resurreccion, recordamos primeramente su método fraudulento de citar sin cesar la sagrada escritura indicando solo los capítulos y versículos sin tomarse el trabajo de probar que es verdadero el sentido que le dan. Algunos ejemplos bastarán y sobrarán para demostrar que así al fin como al principio de esta discusión sus únicas armas son el sofisma y la mentira impudente. Vengarnos á las pruebas. En la narracionevangélica, dicen ellos, no hay nada que pruebe la naturaleza gloriosa del cuerpo de Jesucristó despues de su resurreccion, y en apoyo de esta asercion gratuita citan los cap-Rulos XXIV de San Lucas y XX de S. Juan ; pero en ellos refieren los dos evangelistas que Jesucristo se apareció y desapareció de repente : que entró enmedio de los discípulos estando cerradas las puertas; y .que subió á los cielos. Si estas acciones imposibles para el hombre no demuestran que el cuerpo de Cristo despues de su resurreccion era un cuerpo verdaderamente glorioso y dotado de los dones que enumera el Apóstol. en su primera epístola á los corintios; no vemos que pueden significar. Luego es una mentira impudente lo que dicen nuestros adversarios, esos hombres que 1e proclaman á si mismos sabios é ilustrados, y podemos aplicarles aquel pasaje de Isaias: « Nuestra esperanza está en la mentirá , y lo mentira es nuestro apoyo.»
.;19 Casi todos los evangelistas, dicen en otra parte, concuerdan en confirmar la relacion de la resurreccion de Jesus Casi todos es, otra mentira : debió decirse todos. Que nos mut I stren , la excepcion con que arguyen; peros no pueden. Los racionalistas no se causan de mentir , y yoi me canso de tachar sus mentiras. Citaré otro ejemplo, y estoy seguro, que bastará para que se edifique completamente el lector en esta materia. Dicen los racionalistas que Jesucristo no-. anunció-su futura resurreccion en términos formales; y aun suponen que anunció abiertamente lo contrario,; y. de , esta ignorancia de los discípulos deducen su desconfianza de la, muerte del Señor y la obstinacion de Tomas, qué no quiso creer hasta haber tocado , con sus manos las cicatrices de las llagas. Pero basta leer los pasajes siguientes para convencerse de que Jesucristo pr'edijo su muerte y resurreccion, no una sola "vev, sino muchas y en términos formales, y sobre todo que los discípulos tenian noticia de esta prediccion :.« Resucitó . , dice el ángel á las santas mujeres,_. como. os lo dijo , no está aqui: id , decid á sus discípulos y á Pedro que va delante-de vosotros á , Galilea : allí le viereis_ como os lodijo, No está , aquí : resucitó: recordad. cómo os ‘ habló cuando todavía estaba en Galilea diciendo: « Es necesario queel hijo del hombree sea entregado en manos de los pecadores y crucificado, y que resucite al tercero dia ; y ELLAS SE ACORDARON ENTONCES DE LAS PALABRAS DE JESUS.» En otra parte habla el Salvador mismo á sus apóstoles en estos términos « IiÉ AQUÍ LO QUE YO os DEC1A cuando todavía estaba con vosotros: que era menester que se cumpliese todo lo que se ha esctito de mí en la ley de Moises , en los profetas y en los salmos.» Asi reune Jesucristo y hace concordar sus propias predicciones y las profecías del.antigeo testamento. Así reconocen los evangelistas unánimes y en los mis-
-- 120 mos términos que les habla predicho su suplicio, muerte y resurreccion ; y sin embargo lo niegan las racionalistas. Y ¿con qué fundamento? Es imposible descubrirlo. Mas con la conviccion de una mentira tan escandalosa ¿ quién querrá en adelante dar fé á sus palabras? ¿ quién no despreciará ega supuesta ciencia de nuestras santas escrituras con que ellos mismos se honran?
.191 CAPITULO II.. La excelencia y santidad de la .«Ioetrtna evangélica prueban invenciblemente que nalsion de Jesucristo es divina y sobre-, natural. Cuandoun hombre nos propone en el nombre de Dios una doctrina que en la teoría y en lá práctica es digna de Dios, del hombre y de la sociedad; cuando esta doctrina encierra dogmas superiores á toda sabiduría humana; cuando abraza todos los deberes de la ley natural, y manifiesta al hombre el modo, y los medios de cumplir aquellos sin dejar lugar al error ; .cuando no solamente rechaza los vicios sino que nos descubre tambien su origen, y nos facilita los auxilios necesarios para arrancarlos de raiz de nuestros corazones, si queremos; cosas todas que no ha imaginado jamás , ni podido siquiera imaginar ningun filósofo; ¿no puede decirse del hombre que nos propone esta doctrina , que en efecto ha recibido su mision de Dios? Pues tal es la doctrina que nos propone Jesucristo en nombre de Dios. Vamos á probarlo. 1. 0 Jesucristo no nos muestra á Dios solamente como un ser supremo y perfecto, sino tambien como el padre mas tierno : nos muestra los hombres como hijos de este mismo y único padre, que componen una sola
122. familia ,.unidos con el vínculo fraternal de la caridad, obligados á la verdad á rendir homenaje y pagar tributo á los príncipes., pero por conciencia y como á Dios mismo, - cuyos representantes sobre , latierEa, son los príncipes, y sin ningunsentimiento de temor. 2.° Todos los dogmas que nos enseña, se encaminan á dar una idea mas sublime de Dios y unt conocimiento mas profundo de la condirion humana. , Asi el dogma del pecado original, queinficionó á todos los hombres, supone el dogma de la Encarnacion ó la. red'encion , este el de la Trinid'ad de las personas subsistente en una misma naturaleza divina; y' estos-tres dogmas reunidos explican de un modo admirable el origen del género humano , su caida ó la pérdida de su dignidad primitiva, manifiestan e todo su esplendor la justkick: y. la bondad" de Dios., y suministran asi el fundamento mas seguro, en que podemos apoyarnos paca_ seguir ,, amar y cum.- plir nuestros-deberes, 3.° lestwristo los abarca todos:eh su enseñanza. Despues de sentar que el hombre fue criado, por Dios y para Dios, le enseña á amar leste Señor sobre todas las cosas., y á amar á, su prójimo por Dios comoá sí mismo , y bajo: nombre, d-e prójimo comprende á un tiempoá todos los hombres , amigos ó enemigos, propios ó extraños. Asi el amor ó la caridad en la, doctrina evangélica es, por decirlo coma un fluido universal, que penetranda todo el cuerposocial riega y fecunda juntamente á todos y cada uno de sus miembros. Este amor es coma una cadena admirable cuyos eslabones son los hombres, - .y cayo remate está en Dios.. De este principio tan fecundo: se derivan todos nuestros deberes, cuya verdadera naturaleza solo Cristo nos ha enseñado y explicado , ya en el maravilloso discurso de la montaña , ya en la multitud de máximas llenas todas. de una sabiduría verdaderamente divina y de una cla.
193-» ridad y sencillez tan penetrantes, que no hay hombre, de cualquiera condicion que sea, que no pueda comprenderlas y santificarse conformánflose, con ellas en su conducta y costumbres. 4." No se contentó con . mostrarnos nuestros debe res, sino que añadió. los motivos mas eficaces, asi para excitarnos á cumplirlos , como para hacernos temer su transgresion. Como la mayor parte de los bonibres ig. norantes y casi bárbaros "no pueden hallar en el amor cristiano un motiva suaciente para resistir sus pasiones Jesucristo les señaló recompensas eternas para los buenos en la otra vida y castigos eternos para los malas. Por último dando el ejemplo con la lecclon se presentó él mism6 como 'un modelo Infecto y •acabado de todas las virtudes, y para nuestra insiruccion sufrió con admirable dulzura las angustias, dolores y adversidades que uos oprimen, ea este' mundo por todas partes (1). • . (r) Este carácter inimitable de nuestro divinó maestro es un argumento de grandísima fuerza á favor de la divinidad de su mision. Aunque expuesto muchas veces nunca lo ha sido con tanta elocuencia como en el siguiente pasaje de Rousseau. «¡Qué dulzura,. qué .pureza en sus costumbres! exclama el filósoio ino qué gracia persuasiva en sus instrucciones!' ¡qué elevaciou en sus máxírnas!' ¡ qué profunda sabiduría en sus discursos!' erré presencia de ánimo, qué agudeza y qué precision en sus respuestas! ¡ qué imperio sobre sus pasiones! ¿ Dónde está el hornkre, dónde está el sabio que sabe obrar, padecer y morir sin debilidad y ostentacion ? Cuando Platon pinta el justo r) ima « inario cubierto de todo el oprobio del crimen y digno de tod o s los P re -mios de la virtud, pinta á 3esucr . isto lineamiento por n'ocamiento: la semejanza es taxi patente, que todos los santos padres la han advertido, y no es posible equivocar rse. Qué preocupado y ciego es menester estar para atreverse á COM-
nos con las luces puras y tranquilas de la sabiduría. « Vos quereis que las mujeres esten sujetas á sus maridos por una obediencia fiel y casta para ayudarlos en la direccion de su familia y de sus negocios , y para dar hijos al mundo y no para satisfacer la sensualidad. « Vos dais á los maridos la autoridad sobre sus mujeres no para abusar de la debilidad de su sexo, sino para gobernarlas. .segun las reglas de . un amor sincero. « Vos sujetais los hijos á los que les dieron el ser, y los manteneis en una especie de servidumbre libre de estos, como el imperio que dais á los padres sobre los hijos es todo > de ternura y amor. ((Vos teneis á los hermanos unidos mas estrechamente aun por el vinculo de la religion que por el de la sangre. « Vos unís por un afecto recíproco á todos los que estan ligados por cualquiera género de parentesco y conexion , y haceis que subsista entre ellas la union de los corazones tanto como la; de la naturaleza. « Vos enseiiais á los criados á interesarse por sus amos mucho mas por amor á su deber que por la necesidad de su estado. « Vos inspirais á los ambs benignidad para con sus criados , poniéndoles sin cesar delante de los ojos que Dios es el amo comun de los unos y de los otros ; y haceis que se inclinen mas á hacerles bien é instruirlos con bondad , que á castigarlos con dureza. Vos no os contentais con unir á los ciudadanos de una misma ciudad, sino que unís tambien á las diferentes naciones y generalmente á todos los hombres , no Rolo con el vínculo de la sociedad civil, sino recordándoles que descendiendo todos de un mismo padre todos son hermanos unos de otros.
'p 1 ---- «Vos ensetlais . á los, reyes ágobernar bien á los pueblos, y á estos á obedecer á sus reyes. «Por último vos enseñais á todo el mundo que se debe honrar, respetar, amar, temer, instruir , exhortar , consolar , reprender , corregir ó castigar , y que aunque no se deba lo mismo á cada uno , se debe la caridad á todos los hombres sin. excepcion , y. que no se debe jaMás cometer ninguna injusticia con nadie.» Tal es el cuadro rápidamente bosquejado por el profundo ingenio de S. Agustin : ¿quién - desconocerá aquí la fuerza de la verdad unida á las gracias de la elocuencia? Por eso este sistema de religioñ tan, perfecto , y . acabado en todas sus partes ha , cautivado la admiracion hasta-de sus mas encarnizados enemigos. En efecto ¡qué conexion , • qué continuidad , que enlace! Sus dogmas dependientes los unos de los otros echan primero la basa de todos nuestros deberes: de ahí se enseña toda virtud, nTe equivoco, la perfeccion de,toda virtud , y se prohibe todo vicio , tambien `me equivoco, hasta el mas leve defecto. Y qué diremos de los motivos tan eficaces y de los medios tan poderosos que pone en nuestros corazones y_entre nuestras manos para obrar el bien y huir del mal? Pero hay mas: establece positivamente el fin último del hombre, que es la gloria de Dios y la bienaventuranza de aquel.: desde luego todo se refiere á él ,‘todo se encamina á él; pero_ con una simplicidad tan sublime y tan adecuada á nuestra naturaleza , que todas las edades y condiciones encuentran la luz y Ja truccion que les conviene , y no importa la variedad infinita de las circunstancias en que puede colocarnos la sociedad humana. Tal es pues, el. sistema de la doctrina evangélica; y su excelencia y santidad demuestran forzosamente que el autor de este sistema es Dios, y por consecuencia que la rnision de Cristo es 'divina y sobrenatural.
---- 132 Mas ¿á qué hacer tanto .hincapie en la perfeccion de la religion cristiana? responden los incrédulos. Nos otros no la negamos ; pero sostenemos que en vez de ser útil á la sociedad le perjudica. El cristiano es un hombre perfecto, es decir , un ser privilegiado , y de consiguiente rarísimo. Envileciéndole á sus propios ojos la religion que profesa , sus virtudes no son suyas, y conoce que las debe á aquella sola. Asi la religion por un lado le levanta sobre la humanidad , y por otro le hace inferior por la abnegacion de todo su ser que le prescribe. Es buena para monjes separados del mundo y que viven en la soledad : es mala para los hombres reunidos en sociedad. La autoridad ó por mejor decir el imperio absoluto de los clérigos , las -minuciosas y multiplicadas observancias del culto abruman al hombre , y se oponen al adelantamiento natural de la industria y dá la libertad : basta para convencerse de esto comparar el catolicismo con el protestantismo. Entre los protestantes la industria y las costumbres públicas estan florecientes: al contrario todo perece entre los católicos. Alli los progresos naturales de la sociedad ilustran á los pueblos : aqui las ceremonias exteriores del culto los mantienen en la ignorancia: allí el comercio sin el cual no puede vivir ninguna sociedad en nuestra época , es libre y está en auge : aqui es despreciado y hasta se halla esclavizado con las leyes severas que ha promulgado y mantiene la iglesia católica contra la usura. Asi nuestros adversarios , reducidos al absurdo, combaten la religion cristiana porque es perfecta , es decir, porque es divina ; pero sin hablar de la experiencia de todos los siglos que prueba que la sociedad civil Do ha estado nunca mas floreciente que cuando aquella religion ejercia todo su poder sobre los hombres; sin hablar del desórdén y confusion en que sumiria al mundo su desaparicion, la prudencia humana les grita: «Sin la
.91. 133 4••• religion toda potestad políticá no seria mas que una fuerza ciega y material , supuesto que separada de la razon divina careceria de toda conciencia y por consiguiente de toda justicia. Y_aun puede decirse que en este estado completo de violencia y embrutecimiento le seria imposible ejercer la menor accion sobre las inteligencias y conservar algunosmomentos de existencia: de donde resulta que cuanto mas respetada es la ley di vina á la cual está obligada á obedecer y qué constituye su verdadera fuerza, tiene mas razon , conciencia y equidad Enla religion cristiana es donde ba recibido esta ley su último incremento; luego en las sociedades cristianas es donde la oposicion moral tiene mas fuerza. En esta sociedad está obligada la potestad política , sujeta á preceptos que la obligan como al último de los súbditos , á volver á cada instante , por mas esfuerzos que haga . para traspasarlos, á los límites del órden y de la justicia, á practicar las virtudes que de aqui se derivan , y á mostrarse inteligente para mandar las inteligencias.» Ademas prescribe la religion indistintamente á todos los cristianos la perfeccion qué se nos objeta ? No, el adversario confunde de intento dos cosas que deben estar separadas , la perfeccion de precepto y la perfeccion de consejo. La primera que consiste toda en la observancia de los preceptos, los cuales en su mayor parte dimanan de la misma religion natural, se liga perfectamente con todos los deberes de la sociedad, como lo prueba la experiencia : la segunda , aconsejada solamente en la doctrina evangélica , accidental y accesoria, por decirlo asi, no es propia mas que de unos pocos; y estos, aunque separados de la sociedad en la apariencia, le son sin embargo real é indisputablemente útiles. Sirven á aquella con el cultivo de las letras, la instruccion de la juventud, la asistencia de los enfermos en los hospitales , las oracio- .
134 nes y el ejemplo; de suerte que solo los enemigos de toda sociedad pueden negar el bien que aquellos hacen, despreciarle. ¡Qué diferencia de estos sofistas modernos á los filósofos verdaderos del siglo XVII , aun los - protestantesi Confieso, dice Leibnitz , que siempre he aprobado y admirado las - órdenes religiosas, las congregaciones piadosas, las sociedades é institutos de la religion católica. Estas sociedades son verdaderamente una milicia celestial sobre la tierra , con tal que quitados los abusos que se introducen en las mejores cosas y las depravan á la larga , sean gobernadas segun las reglas de sus fundadores y dirigidas por el sumo pontífice al bien de la iglesia universal. ¿ Qué cosa mas grande ni mas gloriosa puede haber que llevar la antorcha de la verdad á las naciones mas remotas atravesando las olas del mar, el fuego y las espadas ; privarse de la dulzura hasta de la conversacion mas inocente para entregarse sin obstáculo á la contemplacion y meditacion divina de las verdades mas profundas; dedicarse á la educicion de la juventud con la única esperanza de conducirla á la ciencia y la virtud ; consolar la desesperacion , socorrer á los enfermos , á los pobres y á los presos , acompañar al infeliz reo hasta el suplicio , y por fin acudiy en socorro de todas las miserias de la humanidad, sin que la distancia ni aun el temor de una muerte inminente dest'en de este deber, ni apaguen en los corazones la llama ardiente de la caridad ? Ignorais estos generosos sacrificios y los'despreciais? Pues no teneis mas que una idea ulgar de la virtud , me equivoco , no la conoceis siquiera: medís las obligaciones del hombre para con Dios por esa fria costumbre del deber que' se cumple maquínalmente sin celo , ni calor , sin espíritu , ni verdad.» Asi hablaba y escribia aquel gran filósofo, á quien remitimos á nuestros adversarios. Aedslse á la autoridad sacerdotal y se le pide cuenta 1,1
. 135 de los desórdenes que pueden ocurrir en los paises católicos. Esta acusacion es una negra calumnia. En efecto ¿qué exigen los sacerdotes á los pueblos que mas los escuchan? ¿qué les qnseñan ? La sinceridad , la buena fe en sus contratos particulares, la justicia en el desempeño de los empleos públicos , es decir . el cumplimiento exacto de todos sus deberes sociales. Si se introducen algunos abusos en el ejercicio de esta autoridad , la religion los condena. En cuanto al culto exterior tan frecuente é injustamente combatido no solo se.instituyó para honrar á Dios, sino tambien para encender y alimentar la piedad en el corazon de los hombres y unirlos con un lazo mas estrecho. Destruid ese culto , , y perecerá tambien la religion , como se ve por el ejemplo del protestantismo que tan pronto ha degenerado en deismó y racionalismo. Se nos ponderan las buenas costumbres de los protestantes; mas algunos observadores, exactos y sinceros, apreciadores justos de las cosas, hallan por el contrario que generalmente son malas y corrompidas ; y j ojalá que asi no fuese, porque el cristiano no puede alegrarse de la corrupcion de sus hermanos extraviados! Objétasenos tambien la situacion floreciente, del comercio y la 'industria en los pueblos del Norte; pero ese es un efecto del carácter é índole de las naciones y de las circunstancias. Los católicos en Inglaterra , Irlanda, Alemania y Francia no son menos industriosos ni menos cuidadosos de sus intereses que los protestantes: en otro tiempo los italianos hacian casi solos el comercio del mundo entero, y en el dia hay una parte de Italia en que la industria y el comercio no tienen nada que envidiar á los pueblos septentrionales. Por último los portugueses católicos fueron en el siglo XV1 lo que son los ingleses en el XIX. Luego la religion católica no ataja el vuelo dela actividad de las siaciónes: las circunstaucias S013 las que
136 -i transportan sucesivamente la actividad de la una á la otra. Pero á lo menos, se añade, la religion católica destruye el amor á las letras y sofoca su cultivo. — Este cargo no solamente es una injusticia , sino la mas negra ingratitud de parte de nuestros adversarios. ¿ A quién deben el cultivo general de las letras y la civilizacion creciente de que se vanaglorian como si fuera su propia obra , sino á esa religion santa y en sumo grado civilizadora que persiguen con sus sarcasmos? ¿Quién agotó sus esfuerzos en la edad media para sacar á los pueblos de la barbarie que oprimia á la Europa entera? La religion católica y . 'sus ministros, y sobre todo los pontífices romanos. Asi esos ingratos vuelven contra su madre las armas que recibieron de ella. Si somos sospechosos á sus ojos, les citaremos con gusto un escritor, cuyo testimonio no recusarán sin duda. «En ciertos hombres, dice el presbítero Gregoire en su Historia de las sectas , es tan ardiente el odio al papado, que quisieran exterminar la Italia porque reconoce al Papa , y apenas perdonan al ,Tiber que bañe la ciudad de Roma. Estos insensatos hacen responsable al cristianismo de las faltas de alguna de sus ministros. Con este modo de discurrir se proscribirian el oro porque hay monederos falsos, y el desinterés y la sobrie-• dad , porque hay avaros licenciosos. Todas las virtudes serian cómplices de los que las ultrajan. Cuando se abren los ojos para ver el mal, ¿ deberán cerrarse para no ver el bien? El cristianismo y sus pontífices fueron, por decirlo asi , 'el cimento que impidió la disolucioa de la Europa en la édad media. El clero no pudo preservarla enteramente de la barbarie; pero á lo menos conservó (y él solo lo hizo ) algunas reliquias 'de la civilizacion antigua: el ministro del Evangelio es el vínculo que pone en contacto las diversas clases' de la sociedad:
137 —= colocado entre el rico y el pobre apoya las súplicas del necesitado , y ablanda el corazon del que puede dar. El clero es un. cuerpo .moderador entre los que mandan y los que obedecen. En la época en que algunos' potentados sin freno atormentaban á los pueblos , interponían comunmente los Papas para reprimir los abusos de autoridad , reunian los intereses y las voluntades , y evitaban G apagaban los disturbios. Roberto Ward en sus doctas indagaciones sobre las leyes atribuye la conservacion del estado social al ascendiente que ejercian los Papas , y á los concilios que reconciliaban á los pueblos por el intermedio de sus obispos; y hasta los príncipes reclamaban la intervencion pontificia. La historia de Jersey y Guernesey da un ejemplo de esto. Por una costumbre establecida de antiguo cuando había guerra entre Inglaterra y Francia , los habitantes de ambos paises no debían insultarse ni pelear en toda la extension de mar que, abarca la vista desde las islas. A solicitud de Eduardo IV el Papa Sixto IV en el año décimo de su pontificado lanzó una bula excomulgando ipso facto á los infractores. Juan de Muller , historiador protestante, cree que sin los Papas serian tan extraños 'para nosotros los conocimientos de los antiguos , como las artes y ciencias de los griegos para los turcos que ocupan su territorio. Mientras que esforzados caballeros se gloriaban de no saber escribir, atendida su calidad de nobles; al paso que los barones de Inglaterra pedian á Ricardo II que ningun villano pudiera enviar su hijo á la escuela , y le forzaban á revocar las actas de emancipacion; por todas partes se erigían escuelas monásticas que conservaban el fuego sagrado , y de alli salían rayos de luz.» Está visto que hasta nuestros enemigos nos defienden en caso necesario. En cuanto á la imputacion de despreciar el comercio y sujetarle con la severidad de
— 138 — algunas leyes, que se hace á la iglesia, es otra calumnia. En efecto la iglesia católica no prohibe el comercio en lo que tiene debueno , justo , l'a p esto y útil : lo que prohibe es el lucro inmoderado y usurario , y en esto es útil al mismo comercio y á la sociedad entera , á quien preservarla si sus preceptos fuesen escuchados , de la mala fé y de la rapacidad de aquellos hombres que especulan con la miseria y angustia de sus hermanos. Pero se insiste diciendo: El cristianismo envilece el entendimiento del hombre , confunde su mon y encadena su cuerpo. Y ¿ en qué viene á parar su libertad? Sometido el cristiano á una religion que le muestra la tierra como un valle de lágrimas y propende sin cesar á desprenderle de esta, es en realidad un cautivo. Su padre verdadero está en el cielo, y para unirse á él es menester que abandone á su padre y á su madre, y diga á sus hermanos : « No os conozco. » No hay mas patria que el cielo , y las riquezas que puede adquirir , lejos de abrirle la entrada, se la cierran. Las lágrimas son las que preparan el camino del cielo, y conducen á él los dolores, las privaciones y el desprendimiento de todas las cosas. A. vista de semejantes máximas se confunde y es inútil toda ciencia humana. Recomiéndase al cristiano una vigilancia de todas las horas para hacer frente al enemigo que le sitia y anda sin cesar á su rededor como un leon que busca su presa para devorarla. El pensamiento de la muerte no se aparta nunca de él , y los ojos de la divinidad que le persiguen por todas partes , penetran hasta los pliegues mas secretos de su corazon. Todas sus acciones estan escritas por una mano invisible en un , libro misterioso que se le presentará en un dia fijo, y el juez supremo no baja jámás de su tribunal. El mas leve error de su entendimiento puede causarle una pérdida irreparable: el menor deseo de una satisfaccion prohibida que le pase por la imagina:ion, puede hace r -una
i3§ herida incurable en su alma. «Por último la religion cristiana concede al celibato y á la virginidad los honores que otorga el mundo á Ja dignidad paterna. Hasta las recreaciones mas inocentes , necesarias á los hombres para pasar una vida honesta y pacífica , no son á sus ojos mas que un tributo deplorable que se paga á las flaquezas de nuestra naturaleza , y de que es cosa gloriosa emanciparse. Se ve pues que la doctrina cristiana envilece al hombre y le hace incapaz de todos los deberes de la sociedad , y sobre todo de la guerra , dejándole absolutamente indefenso contra los temores que le infunden los ministros de esta religion terrible. . De estas objeciones unas son falsas y otras exageradas: muchas recaen sobre doctrinas que tienen su origen en la ley natural y deben admitirse en todo sistema de religion. En primer lugar es falso que la religion cristiana envilezca el entendirniento humano, confunda la razon y sujete la actividad del hombre. Esta es una acusacion calumniosa , desmentida de siglo en siglo por esa multitud de hombres sabios que ha producido la iglesia de su seno. Nunca han tenido las ciencias y las artes liberales mas nobles progresos que bajo la religion cristiana y católica. Roma , centro de esta religion, ha sido siempre el centro de las artes; y attn hoy vienen los hombres del Norte en tropas á aprenderlas de ella , y de su seno se difundieron aquellas por toda Europa. Es falso que el cristiano sea cautivo de una religion que no propende á otra cosa que á desprenderle de la tierra. ¿Qué significa la e y presion de cautividad? ¿Hablan nuestros adversarios del imperio absoluto da la fé? Mas si la fé exige la sumision de la razon, es solamente en casos en que la razon misma exige aquella sumision. ¿Es uno cautivo porque obedece á su razon?
- 46 ces falsas y de esa licencia torpe del pensamiento, cuyos secuaces y detestables propagadores son los incrédulos? En ese sentido la religíon no ha hecho nada por España y se vanagloría de ello. Pero si por el contrario se habla de la verdadera instrucción, de la reforma real y positiva de las costumbres; á la influencia de la religion debe aquella region fecunda en hombres grandes* todos los que la han hecho célebre. Y si ese pais noble ha pagado corno todos los demas el tributo á la flaqueza humana, repetiremos que no es culpa de la religion católica , sino de los que se han puesto en el lugar de esta religion. En cuanto á la inferioridad que nuestros adversarios tienen á bien atribuir á España é Italia en punto á la civilización , despreciamos esta alegacion que no tiene otro fundamento que un pensamiento impío y perverso. No es mi ánimo establecer aqui una compara. cion odiosa entre los paises del norte y del mediodía de la Europa ; con todo diré que aquellos, tan ponderados por la bondad de sus costumbres, se componen de hombres sujetos á las mismas flaquezas que los otros : que no ha de juzgarse por cierta apariencia de probidad muchas veces engañosa , y que el gusano que devora, siempre está escondido debajo de la corteza ; y añadiré que las relaciones de los viajeros que han visitado aquellas regiones, no concuerdan de ningun modo con el testimonio ventajoso que dan de las mismas nuestros adversarios : por último que la corrupcion que se echa en cara á Roma y á Italia , es traída las mas veces por hombres del norte; y ¡ ojalá que viniesen menos á menudo A las objeciones que acabamos de refutar se añaden las siguientes: Jesucristo no trajo nada . al mundo que no hubiese tomado ó de la ley de Moises ó de los antiguos sabios de la Grecia. Sus misterios, dogmas y ritos
147 los tomó de las diferentes religiones paganas ; el misterio de la Trinidad , la Encárnacion, la calda del irombre, la' rebelion de los ángeles , el bautismo &c. de los judios; el precepto de la humildad , él perdon de las ofensas y el amor de los enemigos . de los, chinos. Los egipcios y persas le proporcionaron otros. -A estos dogmas y creencias DO ha sabido la religion cristiana añadir mas que la intolerancia religiosa. Esto es lo único que le pertenece; y- ¡ cuántos males no ha producido!, la llama de las hogueras donde han sido arrojados vivos tantos hombres, el tribunal terrible de la inquisicion, la noche de S. Bartolomé, las guerras desastrosas que han despoblado á Europa y la han _puesto á dos dedos de su ruina, la deposicion de emperadores y reyes fallada por los Papas, deposicion injusta que _ha ocasiona. do males innumerables , de que han sido única causa aquellos jefes de la iglesia. Sí , responderemos ^nosotros, Jesucristo tomó mucho de la ley de Moises; pero explicándola y perfeccionándola. En efecto no siendo esta ley mas que la sombra , la figura el tipo y la preparacion del Evange_ lío debla ser necesariamente obscura é imperfecta en muchas de sus partes. Pero que Jesucristo no haya enseñado nada suyo á los judios, que no les haya prohibido una multitud de cosas que 31oises les habia permitido á causa de la dureza de 'su corazon , es una mentira tan evidente, .que nuestros adversarios que de nada se ruborizan, deberían ruborizarse de ella. Ademas la divinidad de la religion de Moises está tan bien probada por la moral que enseña, como la divinidad de la religion cristiana; y no hay otra diferencia entre las dos que la de la aurora al dia. Mas ¿ qué diremos de la acusacion de que Cristo tomó sus doctrinas de los sabios de la Grecia , á quienes no vió ni oyó jamás? ¡Pues qué I las máximas . de estos filósofos, sus principios
148 si n órden ni trabazon , mezclados de errores y Remejantts los miembros dispersos de un cuerpo des.. tmiado, .¿-rabian de haber producido un sistema admirable de religion donde todo está unido , ligado y enlazado con una perfeccion absoluta ? Se quieren comparar los dogmas y misterios de las religiones paganas, tradiciones vagas y confusas, conservadas en todos los pu e blos y •nas ó menos desfiguradas por el error, con los `dogmas y misterios -del Evangelio , aunque separe á unos y otros una distancia tan grande como la que hay del cielo á la tierra? Asi los incrédulos que niegan que el Evangelio nos enseña dogmas y misterios, hallan despues estos dogmas y misterios en las naciones bárbaras., y afirman gut" de ellos dimanan los del Evangelio. ,¡ Que aabsurdo 1 ¡Qué incoherencia! En cuanto á la intolerancia religiosa propiamente dicha me reservo hablar de ella en otra parte. Solo diré aqui un palabra , que basta para revelar mi pensamiento: el error y la verdad no pueden subsistir ju n tos. Queda la intolerancia civil; y á este propósito diré que los crímenes achacados injustamente á la religion se originaron las mas veces de la barbarie de los pueblos y de la ambicion de los príncipes. En efecto la intolerancia religiosa puede muy bien subsistir á lado de la tolerancia civil ; y no quiero otra prueba que la multitud de judios que viven tranquilamente bajo la dominacion de los Papas. Al contrario la intolerancia civil que es enteramente distinta de la "religion, depende de la índole de los príncipes , de las leyes civiles , de las circunstancias , que ya la excluyen , ya la consienten. Por lo demas conviene observar que los sectarios que nos reprochan nuestra intolerancia, son los mas intolerantes del mundo. Siempre, en todas partes y á la fuerza cuando pueden, ó con la astucia , la calumnia y la trai.
149 — don cuando les está prohibido el uso de la fuerza, han perseguidse y persiguen á los católicos. Si' se cuentan las víctimas de una y otra parte, se verá cuáles son los verkaderos perseguidores. Antes de entrar en la discusión de loshechos hoy que enunciar algunas reflexiones generales. ciiNo se debes hacer cargo á una doctrina , dice un autor célebre de nuestros dios , mas que de sus consecuencias legítimas, y no de las que pueden deducir las pasiones de los hombres'; y aplicando esteprincipio á la religion , advertiremos que-en estocomo en tódo lo demas es muy superiortodas las teorías humanas por los caracteres' inimitables que h distinguen. La religion excluye toda consecuencia mala , y la excluye con - aquella' misma, atitoridadque hace sagrados sus principios; cosa que solamente» ella puede ejecutar.. Cuando de raciocinioen. raciocinio se llega á una injústicia, puede uno, estar seguro de que ha raciocinado mal, , y el hombre sinceraencuentra en la misma religion la advertencia de que, ha abandonado el camino recto, porque donde quiera. ¿pie aparece el m'al, aparece también una prohibicion una amenaza. Luego si los hombres se han aborrecido y destruido entre sí', es t'itera de razon achacar 1-a culpa á. la verdad revelada; alicontratio debe decirse: la m'oyension funesta de l'os hombres á aborrecerse y á hacerse mútuamente daño es tan fuerte-, que para satisfacerla han sabido hallar -pretextos hasta en lbs dogmas y verdades de una religión toda divina , queles impone la regla absoluta y sin e'xcepcion de amarse y ayudare unos á otros. La religion católica no ha obrado, ni podido obrar jamásde manera que hay sido, la causa directa' y necesaria de las disensiones humanas. Pero en manos de un furioso todo se convierte en arma. Esas disensiones religiosas quehan turbado el mundo , no han ocurrido en paises pacíficos y sujetos al yugo de
--150 --- las leyes, sino en tiempos bárbaros y en circunstan_ cias en que.ardian todas las pasiones. Siempre que se encuentra en la historia un epmplo de la feliz influencia de la religion , hay que reconocer por fuerza que aquel es un efecto absolutamente propio suyo. Uno de estas ejemplos admirables es la tregua de Dios, esa voz de paz rcompasion que se levanta entre los gritos de venganza y furor, y separa á los combatientes: esa es la voz del Evangelio que resuena por la boca de los obispos y sacerdotes. Al contrario para explicar' las crueldades cometidas só pretexta de religion hay que suponer un tiempo de ignorancia y mala fé , de ferocidad y preocupaciones. rencorosas : hay que suponer en los que cometen estas crueldades, designios ambiciosos y ocultos y unas pasiones tan exacerbadas , que ciegan el espíritu y le hacen consentir en lo que proscribe la misma ley que se propone por regla. S. Ambrosio manda fundir y vender los vasos de la iglesia Tara socorrer las necesidades de` los esclavos de la Iliria , la mayor parte de los cuales profesaban los errores del arrianismo : S. Martin de Tours va á buscar al emperador á Tréveris para interceder en favor de los priscilianistas, y tiene por excomulgtidos á Itacio y los otros obispos que habian inducido al monarca fi que se encrueleciera contra aquellos sectarios : S. Agustin suplica al proconsul de Africa por los donatistas , cuyos crímenes son notorios, asi como los sensibles perjuicios que causaban á la verdadera iglesia : «Os suplicamos , dice este grande hombre al proconsul , os suplicamos que no sean condenadol á muerte, y pedimos á Dios que se conviertan y se arrepientan de sus errores.» Estos san los verdaderos católicos , y la historia abunda en tales ejemplos. • Se necesitan aun otras autoridades para cerrar la boca á los incrédulos? Les-citaremos un escritor que sin
-151-- duda no. recusarán „,e1 célebre , Montesquieu.. Hé aquí sus. palabras . sobre esta materia « Es discurrir . mal contra la religion « el enumerar en una obra dilatada. los males, que ha, producido , si no se enumeran, los bienes que ha causado: si yo quisiera cornac todos los males. que han ocasionado la monarquía , las leyes civiles y el gobierno republicano., diría cosas espantosas.» Pero, continuemos. Se habla en especial, de la inquisicion. ¿Con qué , fin se instituyó. este tribunal, célebre?_ Para conocer errores en materia de fé, y para evitar que se propagasen é inficionasen á. miembros_ fieles de la. iglesia. Segun las reglas constitutivas de este tribunal , los jueces eclesiásticos instruyen el proceso; pero los jueces seculares , á quien se remiten siempre los. reos, aplican-: la pena : luego el estado es el que los castiga y no la iglesia. Y ¿por qqé los príncipes, temporaL les han decretado-penas tan, severas contra los herejes? Porque la experiencia les ha enseñado bastante que na- (lie combate la fe y la religion sin una segunda intencion de destruir el trono , ó á lo menos de conmoverle. Ademas es bueno recordar,, ya que lo callan nuestros. adversarios , que los tribunales de inquisicion en materia de fé son mucho mas severos entre los herejes que entre nosotros. Con la memoria de las crueldades de Isabel de Inglaterra y de las violencias de los príncipes protestantes cOntra los católicos deberian callar los que nos acusan , si no , por amor á la verdad, al menos de vergüenza y confusion. ¿ Qué cosas no se han hecho en Dinamarca y Suecia contra los católicos? ¡Con qué furor han perseguido los protestantes: anglicanos á los arminianos de blanda! Donde quiera que los incrédulos y los protestantes han mandado, han procedido lo mismo. Esa Isabel de Inglaterra, á quien la historia ha marcado justamente con el epíteto 'de Tiberio femenino , hizo perecer mas hombres en cada un
- 155 - ario de los de su reinado, que el tribunal de la inquisi_ don de España desde su t'undulan hasta nuestros dial. Y sin embargo aunque la inquisidor) de España y Portugal era mas bien una institucion política que re1igiosa, siempre la sacan á plaza los incrédulos, y pasan enteramente en silencio los furores de los sectarios. ¡Qué buena fé y qué justicia t «Jóvenes inconsiderados , exclama con este motivo el conde de Maistre, cuando tomais en la mano algun libro de esos hombres perversos, acordaos que la primera cualidad que les falta es siempre la probidad.» Se acusa á la religion de la matanza del dia de San Bartolome; pero ¿mandó ni permitió siquiera la religion aquel crimen po!ítico ? La corte de Francia ¿suscitó el furor popular contra los calvinistas en beneficio de La fé y por castigar la herejía? No, la venganza del duque de Guisa contra el almirante de Coligny preparó la catástrofe, y la precipitó la esperanza de sofocar de un golpe los disturbios incesantemente reprollucidos que sembraban aquellos sectarios de un cabo del reino al otro. Aqui se ven las pasiones de los grandes que ponen en movimiento á la multitud ignorante so pretexto de religion ; pero no se ve á la religion. Y ¿ no es cosa sabida que algunos sacerdotes y obispos dieron asilo en sus casas á los proscritos y los libraron asi de la rabia de los verdugos? Las guerras llamadas de religion no tuvieron otra causa que la matanza del dia de S. Bartolomé , como lo confiesa el mismo J. J. Rousseau en su carta al arzobispo de Paris: despues de cuanto hemos dicho basta remitir á ella nuestros adversarios. En cuanto á Id deposicion de los emperadores y reyes por los papas ocurrió en un tiempo y en circunstancias particulares que justifican esta medida. Los sumos poniffHs al restablecer el imperio de Occidente
rYombrarern tares jefes ó príncipes con ra expresa condi.- cion de que _en todas ocasiones serian los defensores de la iglesia romana. Mas habiéndose convertido los emperadores de defensores obligados que debian ser de ella,. en sus mas fogosos y encarnizados enemigos , fuerondespojados de su autoridad como infractores del tratado que habian jurado,. y segun las reglas del derecho eléctoral introducido: entonces en Europa. Esta deposicion de los emperadores hecha por los papas no, traiar sus cirígen de una potestad particular que se arrogaban los papas, sirio de la naturaleza misma fas cosas. Ademas es preciso no olliclar que obrando asi los sumos pontífices no pugnaban con las opiniones de su siglo, al contraria se conformaban con ellas. «Si se juzga de aquellas cabezas de la iglesia , dice un autor moderna, trasladándose con el pensamiento á los tiempos en que vivieron , se formará un juicio muy diferente. En efecto hay cosas que suseitarian una justa auimadversion en nuestros di g as, y que pueden parecer útiles al bien general de los hombres bajo otra atmósfera y en un órden social diferente. A veces es prudencia aplicar remedios extremos á los males extremos, y para contener los siglas de hierro se requiere en cierto modo una vara de hierro. Estas son las verdaderas lecciones de la historia para cualquiera lector atento y de buena fé.» La religion no ha sido la causa de las discordias originadas entre las dos potestades civil y religiosa; pero se las imputaban algunos hombres astutos y ambiciosos á fin de que recayeran sobre ella los males que agobiaban á los pueblos, y el odio que estos experimentaban. Mas al juzgar los hechos la sana crítica prescribe que se distinga cuidadosamente y se separe elxretexto de la causa. En efecto muchas veces elprerexto de una guerra ó de un crimen está á la vista de todos,
154 -- al pasa que su causa real queda oculta y desconocida para los. mas. Por otra parte aun cuando fueran ciertas todas las objeciones que acabamos de impugnar, ¿qué resultaria de agur?. Solamente una cosa : que la religion cristiana se compone de , hombres que abusen de las mejores instituciones de cuando, en cuando , . Estos crímenes y otros semejantes provienen de la flaqueza y perversidad de los hombres;. pero de ningun moda de la religion que los prohibe y reprueba. Ademas es propio de la malignidad buscar y exagerar el mal y callar el bien; y esa es evidentemente , la conducta de nuestros adversarios.. •
-355CAPITULO VI.- ILLIproit y agaélon. y konservacion de la . reit.. gion cristiana,. consideradas. en, todas sus elrennstanrlas:,. dan una . prueba Invencible de la dbilnidad de la ~Ion de JesUeristo * . • Pongamos esta prueba en toda su evidencia. Jesucristo predijo que' su religion se'propagaria por todo el universo ; y en menos de tres siglos se cumplió esta prediccion, como la atestiguan monumentos públicos y auténticos, entre otros la célebre carta de Plinio ele joven al emperador Trajano. Sabidas son las palabras de Tertuliano á los romanas « Nosotros somos de ayer ,. y llenamos ya las ciudades , los templos , el ejército mismo , el . palacio, el senado, el foro; y á vosotros no os hemos dejado mas que vuestros templos.» Pues qué religion era esta para que fuese tan rápida y general su propagacion? Una religión absolutamente nueva. ¿ Qué dogmas proponía? Dogmas impenetrables á la razon humana y contrarios á todas las nociones admitidas, tales como los misterios de la Trinidad, de un Dios hecho hombre, muriendo ignominiosamente en una cruz, y descendiente del linaje aborrecido de los julios. ( 1 Cuál era su moral ? La abnegacion de sí mismo , la humildad , el desprecio de la vanagloria. Sus preceptos aterraban por su austeridad. Declaraba •
— 258 ---- recibió la potestad de Cristo para ello? Unos particulares no pueden tener jamás el derecho de ejercer una potestad cualquiera en la iglesia. Luego los que se arrogan este derecho deben ser considerados como sacrílegos y rebeldes, y detestados como usurpadores , toda vez que quieren variar la fé aprobada por la iglesia. La Escritura , dicen -tambien los herejes , supone en todas partes la libre discusion de doctrina y el exámen por parte de los fieles que deben probar si los espíritus son de Dios, como dice el apóstol S. Juan en el cap. I de su epístola cuarta. S. Pablo les da tambien la misma arden en estos términos: (, Probadlo todo: adheríos á lo que es bueno.» — «Cuidad de que no os seduzca alguno, dice en otro lugar.» Por último se les manda no someterse á ninguna autoridad exterior, porque el Espíritu Santo enSeña á cada uno de ellos interiormente lo que es necesario para la fé. « Por vuestra parte, dice S. Juan, conservad la uncion que habeis recibido de Cristo, y no necesitareis que nadie os instruya; pero como su uncion os lo enseña todo, y ella es la vedad y no la mentira, perseverad en lo que os ha enseñado.» Este pasaje de S. Juan'concuerda perfectamente con la antigua profecía de Jsaias: «Yo haré que todos tus hijos sean instruidos por el Señor; U y Jesucristo mismo nos ha enseñado que esta profecía habla recibido su cumplimiento en la nueva ley , supuesto que prohibe que ninguno de sus discípulos sea llamado maestro « porque vosotros, dice con esta ocasion , no teneis mas que un maestro, que -es Cristo. » Estos testimonios de nuestras escrituras, entendidos siempre por la iglesia en un sentido diferente, no prueban nada en favor , de la asercion de nuestros adversarios. En efecto el objeto de estos testimonios es preservar á los fieles de los doctores sospechosos , que
259 0— aun en vida de los apóstoles habian .comenzado ya á esparcir dogmas_ falsos y 'corromper la pureza :de la doctrina evangélica. Por lo tanto los , apóstoles, como pastores -vigilantes , no cesan de advertir al rebaño encomendado á su zelo el peligro que le amenaza , y la necesidad de obedecer' á la autoridad legítima si quieren estar á cubierto ' del error y de la seduccion. « Yo os he escrito, dice S. Juan , con motivo "de los que os seducen. Y sobre este pasaje de S. Juan el cardenal Belarmino hace la preciosa reflexion:siguiente: « Lo que S. Juan escribe aqui , todo católico _lo es cribiria á católicos oprimidos y turbados por la herejía. Diriales : «No necelitais que ñingun luterano ó calvinista os enseñe la doctrina de Jesucristo, porque cuanto es necesario que sepais , lo habeis aprendido por la predicacion de la iglesia con el auxilió de launcion del Espíritu Santo.» Jesucristo rió quiere que sus discípulos tomen el nombre de maestro. -- ' Pero ¿ qué quiere enseñarlos con esto? El desprecio de una gloria_vana ; porque si con estas palabras excluyera á los maestros de su iglesia, ¿cómo hubiera dicho á los apóstoles : Id , enseñad? Ademas de que se anuncie él como el único maestro, .no se sigue que excluya la autoridad de la iglesia. Aeste respeto observa juiciosamente S. Agustin que se llama propia y principalmente maestro aquel que enseña su doctrina propia , y no él que enseña á los otros una doctrina que ha recibido de otro. Ahora bien la iglesia no enseña á sus hijos mas que lo que le enseñó Jesucristo. . Pero ¿qué respondereis prosiguen los herejes , á estos dos pasajes del Apóstol : « Nosotros no mandamos á vuestra fé ,» y «El hombre espiritual lo juzga todo, y no es juzgado por nadie?» Respondemos que con las palabras nosotros no man-
960 damos quiere decir el Apóstol: No intentamos, porque os hemos predicado la fé, ejercer sobre vosotros una dominacion arbitraria con ostentacion de poder. En efecto este sentido es el único que resalta naturalmente de la materia del capítulo en que se encuentran es tas palabras, y de toda la 'serie del texto como lo confiesa el mismo Rosenmauller. Y ciertamente Dios solo es el que domina nuestra fé: la iglesia no hace mas que enseñarnos lo que Dios le ha re l l ciado. « El hombre espiritual lo juzga todo , y él no a juzgado por nadie.» — Sí , lo juzga todo; pero no definitiva é independientemente de la autoridad de la iglesia , porque si tal fuera el sentido de este pasaje, San Pablo estaria evidentemente en contradiccion consigo mismo. Añadase que muchos teólogos entienden por las palabras del texto en este lugar el juicio que daban de la religion cristiana los paganos y los profanos, porque ningun cristiano puede ser acusado de error respecto de la doctrina que profesa, y el texto concuerda naturalmente con esta explicador'. Mas aun ¿admitiendo que el Apóstol hable del fiel iluminado interiormente por el Espíritu Santo, no se puede saber jamás de positivo cuál es este hombre espiritual. Las cosas que miran á la salvador', dicen tainbien los herejes, deben pesarse con el mayor cuidado y discutirse libremente por cada hombre , á no quo queramos violar los derechas de la misma naturaleza. Debe pues elegir cada uno ó adherirse la opinion de la iglesia, ó apartarse de ella , segun que su conciencia le prescriba lo uno ó lo otro. - Antes que se haya abrazado la fé cristiana , es decir, mientras que uno es infiel , sin duda tiene el derecho, de examinar los motivos de credibilidad; pero desde el instante en que sé abraza la fé, se extingue
961 por sí mismo este derecho natural. En erecto no puede permitirse al fiel ningun examen dubitativo corno se le llama, porque ningun exámen de esta clase puede subsistir con la verdadera fé. Solamente se . permite un exánien de discrecion á los que son capaces dw hacerle, á fin de confirmarse mas y mas en la fé. A lo menos (insisten los adversarios) debe ser licito á todo hombre examinar cuál es la , verdadera iglesia: sin esto cada uno podria y aun deberia adherirse á la secta Cristiana -en que ha nacido; lo cual es absurdo. Y si este eXámen dubitativo es necesario para conocer la verdadera iglesia , ¿por qué no lo seria relativamente á los otros dogmas de la fé? Digo que este exárnen dubitativo en lo que toca á la verdad de la iglesia es permitido , y hasta es necesario á todos los que tienen la desgracia de estar fuera del seno de la iglesia católica ; pero no lo es á los católicos mismos. La razon de esta diferencia entre unos y otros da en los ojos. En esta cliestion tienen los católicos de su parte la sucesion no interrumpida de los obispos desde los apóstoles hasta nosotros y el testimonio incontrastable de todos los monumentos públicos , es decir, una certeza moral llevada al mas alto grado de evidencia. Al contrario los herejes conocen con esta misma la época en que sus antepasados se separaron de la iglesia para formar una nueva sociedad que se opuso ya á la autoridad, ya á la fé que abandonaron ó,de que fueron excluidos á causa de su obstinacion. Por consiguiente los católicos estan seguros,-y seguros por _la fé, de la infalibilidad de su propia iglesia que Jesucristo prometió defender y protejer hasta la consumacion de los siglos , mientras que los sectarios no pueden reconocer en sí esta infalibilidad , á no que quieran arrogarse lo que niegan á la iglesia universal, de la que se han separado, Asi los católicos segun sus propios principios
--- 269 - no pueden dudar, y los sectarios deben segun los suyos. PROPOSICION SEPTIMA. La fé en los que rechazan la autoridad de la igl e sia para seguir las inspiraciones del juicio particular, no es una fé verdadera , sino solo una opinion ó una duda. Antes de pasar á las pruebas - que confirman la verdad de esta proposition , nos parecen indispensables algunas reflexiones preliminares. 1. 1 Segun la doctrina admitida universalmente , el acto de fé . se compone de dos partes , á saber, su objeto mater - ial - ó las mismaá verdades reveladas, y su causa determinante ó la autoridad y la veracidad de Dios que revela; y estas dos-cosas con el auxilio de la gracia divina se exigen y bastan para" probar el acto de fé teológica. Luego cuando nosotros decimos con tela_ don á los que det5echan la autoridad de la iglesia católica , á. fin de seguir las inspiraciones del\ juicio.particular, que -su fé no -es la fé verdadera , lo decimos en sentido de que carecen de una regla á sus alcances, universal , infalible, que nos 'proponga á los católicos las verdades reveladas y el verdadero sentido de la revelacion : de suerte que es imposible que seamos engañados de cualquiera modo que sea con respecto á su objeto material. En efecto que la revelacion natural haya sido inspirada divinamente , y que el sentido de esta revelacion sea este y no aquel , es un hecho de que no pueden-cerciorarnos mas que aquellos que Dios se sirvió establecer para ser testigos , depositarios ,é intérpretes , como lo fueron desde el principio los apóstoles juntamente con Pedro , en los cuales comenzó la iglesia doctrinarte, siempre visible y siempre gobernando sin Interrupeion en los pontífices romanos, sucesores de Pe-
263 — dro , y en los obispos que estan unidos y subordinados á ellos. 2.' No hablamos aqui de un acto particular de fé que un hombre podria hacer con relacion á una de las verdades reveladas , prescindiendo de la autoridad de la ig l esia , porque aquel acto de fé podria tener por causa á los ojos de este hombre, ya ciertos motivos de credibilidad , cómo se los llama , ya una certeza moral evidente nacida de alguna verdad revelada'', ya por fin el sentido general y natural de esta revelacion. Pero nosotros hablamos aquí del sistema entero de la fé , es decir, de todos los artículos que estamos obligados á creer como revelados por Dios. En efecto Jesucristo , segun hemos visto, encomendó á su_ iglesia el depósito entero de la fé , á fin de que enseñase á todos los pueblos hasta la consumacion de los siglos esta fé que recibió de sus manos. «Enseñadlos , dice , á guardar todo lo que yo os he enseñado.» Aquí pues se trata del objeto material entero de la fé y no de una de sus partes solamente. Sin embargo , y hay que observarlo con cuidado , nadie puede positivamente, hacer un acto de fé fuera de la autoridad de la iglesia , que á lo menos en el origen fue la única que le enseñó la existencia de la revelacion y el sentido cierto de cada una de las verdades de esta revelacion. Y si los protestantes creen á veces positivamente alguna cosa , lo creen por un principio católico , por decirlo asi, y son católicos en esta parte de su creencia ; loque debe decirse igualmente de los sectarios de toda especie , porque nadie es protestante ó hereje sino por lo que quita ó aumenta á la doctrina de la iglesia. 3.' Sostenemos que los que oponen ó sustituyen las opiniones del juicio particular al gobierno y á la autoridad de la iglesia fundada por Jesucristo , no pueden poseer en su integridad el objeto material de la fé,
— 264 — y no pueden por las dos causas siguientes , : la primera, porque desechan las reglas de la fé, corno por ejemplo la Escritura y la tradicion de que no pueden juzgar prescindiendo del testimonio de la iglesia : la segunda, porque el verdadero sentido de la Escritura y de la tradicion pertenecen tambien á la misma iglesia, y no pueden conocerle sin ella. Esto es lo que vamos á intentar demostrar á priori y á posteriori como se dice, ó por el derecho y por el hecho , segun el método de los protestantes mismos. Preparado asi el terreno pasemos á las pruebas que confirman nuestra proposicion. El sistema de la fé es un sistema de autoridad. En efecto la fé en sí misma no es otra cosa que el consentimiento de otro dado á una persona á causa de la autoridad que esta posee. Ahora bien los apóstoles instruidos por Jesucristo en las verdades de la fé transmitieron estas verdades á unos sucesores escogidos por ellos , á fin de que estos las transmitieran igualmente hasta la mas remota posteridad, íntegras y sin discusion, tales como las habian recibido. Los apóstoles y sus sucesores propusieron luego estas verdades á las naciones infieles; y como todo este sistema sobrenatural superaha la inteligencia de la razon , produjeron milagros x5 expusieron motivos de credibilidad bastante poderosos para que la obediencia de las naciones infieles atraidas á la fé fuese una obediencia racional. En lo que mira á estas verdades tales como son en sí , los apóstoles y sus sucesores exigieron siempre á aquellos á quienes evangelizaban , que sometieran su inteligencia á aquellas verdades y las creye - sen só pena de los castigos eternos para los que no las creyeran. Asi pues todos los que las creyeron, lo hicieron á causa de la autoridad de la iglesia que afirmaba haberlas recibido de Jesucristo es decir , del mismo Dios.
Luego esta autoridad infalible de la iglesia católica, que viene de Dios , ha hecho Ihe-los fieles han creído como otros tantos artículos de fé las verdades que les ha enseñado , y no otras: que han admitido como divi- 'n'as las tradiciones de esta iglesia y no otras: que han reconocido como inspirados por Dios los libros que aquella tiene por canónicos y no otros., todo conforme á la célebre máxima de S. Agustin: «Por mi parte no creería en el Evangelio, si no me moviese á creerle la autoridad de la iglesia católica.» S. Ireneo antes de San Agustin habia expresado el mismo pensamiento cuando dijo que no debe buscarse la verdad en otra parte que en la iglesia. Véanse sus palabras: «En su seno pusieron los apóstoles el rico depósito que contiene abundantemente todo lo que pertenece á la verdad': allí está la fuente de la vida donde puede ir á. beber cada cual si quiere: por allí se entra en la vida...» Exponiendo despues la sucesion de las iglesias apostólicas y principalmente de la de Roma , concluye en estos términos: «En este órden y por esta sucesion han llegado hasta nosotros la tradicion apostólica y la predicacion de la verdad.» S. Ireneo apoya su dictámen con el de S. Policarpo que le habia precedido , varon de mayor autoridad, dice, y de mas acendrada veracidad que Yalentin , Marcion y otros cuya doctrina está corrompida. «Porque S. Policarpo, añade , ha enseriado siempre lo que rabia aprendido de los apóstoles , lo que le habia transmitido la ; y esto solo es verdadero.» Ante« de Agustín , Ireneo y Policarpo habia defendido esta opinion Clemente de Roma, de quien dice Ireneo que habla visto á 'los apóstoles y platicado con ellos , de suerte que tenia aun vivas delante de sus ojos la predicacion y tradicion de aquellos. Tal habia sido Cambien el sentir de S. Ignacio mártir, de quien nos manifiesta el historiador Eusebio que exhortaba á los fieles á confor-
966 — marse exclusivamente á las tradiciones de los apóstoles: tales fueron mas adelante las opiniones de Orígenes, Eusebio y Tertuliano en su libro de las Prescripciones, que versa todo entero sobre esta materia , de Cirilo de A lejandría , de Capreolo de Cartago , de Vicente Lerinense etc. En una palabra todos estos padres de las diversas edades insisten unánimemente sobre la necesidad absoluta tanto como sobre la verdad del principio de la autoridad en la iglesia católica, ya para conocer cuáles son los libros de la Escritura verdaderamente inspirados, y cuáles son las tradiciones apostólicas, ya para determinar el verdadero sentido de los unos y de las otras. Por consiguiente eI mismo motivo universal, quiero decir, la autoridad Infalible de la iglesia que ha hecho que los infieles abrazaran el cristianismo, ha hecho tambien que creyeran todas y cada una de las verdades que les propuso la misma iglesia: en otros términos por el mismo motivo que-se hicierori cristianos, se hicieron católicos. Luego si la regla legítima de nuestra fé es la autoridad de la iglesia que propone ó ejerce la autoridad divina sobre nosotros;' y si esta condicion es tal que sin ella no podemos conocer de un modo positivo é infalible cuáles son los artículos de fé que debemos creer y profesar; es evidente que todo el que desecha esta iglesia ó protesta contra su autoridad , no puede poseer la fé verdadera. En efecto una vez admitido el método del juicio particular, no hay ninguna razon para creer tal artículo de fé mas bien que cual otro, y por la misma causa que se desecha uno , pueden tambien desecharse todos. Por eso decia Tertuliano: «Lo quepudo hacer Valentin , pueden sin duda hacerlo los valentinianos; y los marcionitas pueden hacer lo que pudo Marcion, porque si los maestros han tenido derecho de innovar en la fé , ¿por qué no le tendrian los discípulos? » Aho-
267 --- ra bien, siendo falible en sí y sujeto á error y engallo el juicio particular, es evidente que no existe ninguna regla infalible para los que desechan la autoridad de la iglesia, sola basa inmutable de una fé siempre la misma , quiero decir, divina ; de suerte que todo lo que admiten ó desechan los herejes, sujeto á un pensamiento mudable , se encierra en el círculo variable de las opiniones humanas sin poder salir jamás de él. Ademas no pudiendo nadie mirar como absolutamente cierto su propio pensamiento , ni desechar como absolutamente falso el pensamiento de otro que es opuesto al suyo , sobre todo en las cosas que superan al entendimiento humano ; es tambien evidente que de está sustitucion del juicio particular á la autoridad de la iglesia debe nacer una duda universal con relacion á las cosas de la fe; y que en este estado de duda es imposible todo acto de fé, á no ser que le produzca el principio católico, como ya lo hemos notado. Estas verdades se confirman mas y mas con la doctrina y conducta de los protestantes mismos. Asi Lutero desechó primero algunos dogmas, Calvino negó otros, Zuinglio otros, y los anabaptistas otros: por último vinieron los socinianos , metodistas , racionalistas y deistas que los desechan todos. Los pastores de, Ginebra se han apartado tanto de las opiniones de Calvin() , que en estos últimos años han suscitado una guerra no acabada todavía cuando escribimos esto, contra ciertos doctores ó ministros de su comunion , porque estos doctores, desviándose del sistema que se les proponia, se empeñaban en defender y conservar algunos dogmas, como por ejemplo los del pecado original , de la Trinidad y de la divinidad de Jesucristo. En la Revista protestante se define el protéstantismo un acto de independencia de la razon humana en materia de religion. Segun el anglicano Watson el Pro-
- 974 que no es otra cosa que un principio perfecto 'de des.. truccion? Asi los tres argumentos del doctor Tittman, considerados cada uno de por sí , no prueban nada : á favor de la unidad de la iglesia protestante. Y ¿prueban mas reunidos ? De ninguna manera , porque no hay secta á la cual no puedan convenir lo mismo que al protestantismo. Por ejemplo los simonianos y nicolaitas hubieran podido igualmente arrogarwe esta supuesta unidad, aunque la verdadera iglesia que ha quedado . en pie é inmoble , los ha visto desaparecer hace mucho tiempo, corno desaparecerá á su vez el protestantismo á pesar de su propagacion perpetua de la verdad y su progreso indefinido. Pero á lo menos , insisten los herejes , no podeis negar que no baste creer implícitamente todas las cosas que enseñó Jesucristo , ó como habla Otto, tener la fé segun el espíritu de su fundador. No , responderé yo , esto no basta , porque es necesario creer lo que enseñó Jesucristo por el ministerio de la iglesia : asi lo quiso el fundador de la religion cristiana : asi lo mandó muchas veces, como lo demuestran los pasajes de los libros santos que hemos citado ya. En efecto sin esta precaucion seria completamente inútil la revelacion: nosotros ignorariamos el objeto de nuestra fé : las verdades de la religion no tendTian ninguna influencia sobre nosotros, y quedariamos fluctuando en una perpetua duda , mucho mas cuando la ignorancia de que aqui se trata, es una ignorancia voluntaria que nace de la rebelion y de una terquedad culpable.
- 275 - PROPOSICION OCTAVA. Los herejes y los cismáticos declarados estau fuera de la iglesia de Jesucristo. No hablamos aqui , como lo manifiestan los términos de nuestra proposicion , de los que estan en el cisma ó la herejía por una ignorancia invencible como se dice de buena fé. Nadie duda que estos herejes involuntarios pertenecen á lo menos en espíritu á la verdádera iglesia de j esucristo , asi como los niños bautizados segun las formas requeridas. Tampoco hablamos de los he. rejes y de los incrédulos todavía ocultos ó que la iglesia no ha declarado tales por una decision solemne; porque mientras no son separados de la iglesia éexpulsados por ella, pertenecen á lo menos á su cuerpo. Solamente pues hablamos en esta octava proposicion de aquellos que separados exteriormente de la iglesia forman una sociedad entre sí que es distinta de aquella, y esto por uña desercion voluntaria y culpable. Ahora es fácil demostrar que estos hombres de quienes hablamos aqui, no pertenecen de ningun modo ni al 'cuerpo de la iglesia , como dicen , ni á la iglesia misma. Ya hemos visto que los sectarios y cismáticos son como otras tantas ramas cortadas de aquel gran árbol que plantó Jesucristo para que creciese hasta la consumacion de los siglos: son otros tantos riachuelos separados de sus fuentes , otros tantos miembros desprendidos de su cuerpo. La iglesia los ha condenado y separado de la unidad como rebeldes y obstinados en su propio sentido contra las definiciones de la misma iglesia. Esta conformándose con el precepto de Cristo los tiene por paganos y publicanos , y siguiendo en esto la doctrina y el ejemplo de S. Pablo y de los otros apósto-
--276. les los . evita como condenados y pervertidos por su propio juicio: no comunica de ninguna manera con ellos , -ni permite que comuniquen sus hijos en todo lo que dice relacion á las cosas espirituales. Se ve pues que los herejes y cismáticos voluntarios son tan extraños al espíritu de la iglesia como el error es extraño á la verdad , la confusion al órden y el individuo á la unidad : son tan extraños al cuerpo de la iglesia como el miembro al cuerpo de que ha sido separado, como una rama cortada del árbol y como el riachuelo desviado de su origen, como unos rebeldes y refractarios expulsados violentamente de la sociedad que turbaban. Y como no puede existir ningun convenio entre Jesucristo y Bella', ni ninguna sociedad entre la luz y las tinieblas ; del mismo modo los herejes y cismáticos no tienen parte con Jesucristo y su reino , es decir, con la verdadera iglesia de Jesucristo. Tales fueron el pensamiento y la costumbre de toda la antigüedad , apoyadas en la misma revelacion. Jesucristo dirige severos cargos en el Apocalipsis, como ya hemos notado , al angel ó al obispo de la iglesia de Pérgamo , porque toleraba en su iglesia sectarios de la doctrina de los nicolaitas , y le manda hacer penitencia de este pecado. El apóstol S. Pablo pronuncia anatema en su epístola á los gálatas contri los hombres que enseñaron una doctrina diferente de la que él mismo les había enseñado. S. Juan escribe á Electa y á sus hijos: «Si alguno viene á vosotros y no enseña esta doctrina, no le recibais en vuestra casa ni le saludeis, porque el que le saluda participa de _sus malas acciones. » Con. forme á esta doctrina , desde los tiempos apostólicos eran ya separados de la iglesia los cerintianos , los ebio. Bitas etc. segun testimonio de Ireneo. Habiéndose encontrado casualmente S. Juan con Cerinto en una casa de baños , dijo : «Huyamos de aqui no sea que se hun.
- 977 — da y nos coja esta habitacion en donde se halla el enemigo de la verdad.» S. Policarpo , discípulo de San Juan , respondió á Marcion , cuando este saliéndole á recibir fuera de Roma le pedia que le reconociese : «Yo te reconozco como, el hijo primogénito de Satanás.» Eusebio que menciona este hecho, añade al ¡muto la reflexion siguiente: « Tan religiosamente cuidaban los apóstoles y sus discípulos de no comunicar, ni aun de palabra , con los que corrompian la verdad. Orígenes abandonó la casa de una señora que le rnantenia ; y prefirió quedar pobre y sin morada , fija , á -habitar mas tiempo aquella, porque habitaba tambien alli un hereje, y eso que tenia el mayor cuidado de no encontrarse con él, Tertuliano apostrofaba asi á los herejes: « ¿ Quiénes seis vosotros , y de dónde venís?» Y luego añadia: « Que muestren, el origen de su iglesia, y que expongan despues la serie de sus obispos ; de suerte que dejen sentado por una sucesion no interrumpida desde el, principio hasta nosotros que el primero de ellos tuvo por consagrante y predecesor , ya á, uno de los mismos apóstoles, ya á uno de aquellos varones apostólicos que no se separaron jamás de los apóstoles. » De ahí vienen los catálogos de los herejes que publicaron San Ireneo , S. Epifanio, S,. Águstin y otros hasta nuestra época. Luego los herejes y cismáticos han sido mirados en todos tiempos COMO , enteramente extraños en la iglesia. - Y la razon es evidente. En efecto si sucediera otra cosa , la iglesia de Jesucristo seria una mezcla confusa de la verdad con todos los errores y todos los absurdos que hubieran podido inventar jamás la ignorancia y la perversidad humanas ; y sabido es si los novadores de todos los siglos han dejado de entrar en esta senda obscura y sin salida. Si cada uno pudiera innovar á su antojo é impunemente, ¿ qué medio quedarla á los hombres
978 — para conocer y conservar intacta la verdad que Jesucristo trajo del cielo á la tierra , y que encomendó á su iglesia para que la enseñara á todas las naciones ? ¿ Cómo en esta confusion de palabras y creencias, en esta diferencia , en esta variedad siempre creciente , en este laberinto de opiniones habla de encontrarse el camino, y conocerse positivamente lo que se ha de creer y obrar para salvarse? ¿ Qué cosa mas absurda , ni mas injurio - sa al fundador de esta santa religion ? En efecto adrnitase la opinion de nuestros adversarios, y se acabó la misma revelacion en otros términos el Dios mismo que la dió, habia asegurado al propio tiempo su ruina: Luego es una verdadera locura de los protestantes presumir que pertenecen á la iglesia de Jesucristo únicamente porque creen en él : porque es menester adi!- mas (y esto es evidente) que pertenezcan á la unidad de fé y de gobierno tal corno la constituyó Jesucristo : es menester que profesen la doctrina que enseñó el Salvador á los hombres por su iglesia. Y ¿ cómo se ha de dudar esto cuando enmedio de las perpetuas variaciones que produce su sistema, N'emos que los protestantes , desesperados de no poder hallar la verdad , proclaman una tolerancia religiosa universal para todas las máximas , opiniones y paradojas , sea de la secta que quiera, que se apoye corno ellos en el principio de independencia de toda autoridad-? Este es el origen de ese odio con que todos los protestantes , cualquiera que sea su nombre , persiguen en comun á la iglesia católica que no cesa de oponerles las palabras mismas de Jesucristo: (c No os conozco, » y que se resiste á recibirlos en su unidad y comunion. Por último los herejes y los cismáticos se han separado en verdad de la iglesia ó han sido excluidos por ella ; y sin embargo ni sus errores , ni su rebelion han podido des-
garrar jamás, ni. aun.. herir la. unidad. de . la iglesia de Cristo. Los, here¡esnosresponden con las, objeciones siguientes Si los • herejes y. los cismáticos no. estuvieran dentro de la iglesia . , esta no.,podria ejercer. ninguna ju.- risdiccion sobre" ellos: mas en el -sentir de-los católicos este derecho, corresponde« á. la, iglesia : ¿ cómo pues se puede« decir que los herejes noson de la' iglesia , y. que esta tiene derecho de 'ejercer su 'jurisdiccion sobre tilos ?.• Digo. que sin.duda nalendria la iglesia ningutt derechasobre los herejes: si estos no perteneciesen á aquella por ningun título..; pera.se hicieron súbditos .suyos por el bautismo, y. habiéndoles. impreso este sacramento. un -caracter perpetuo éindeleble,. la iglesia_ tiene un de- - re - chaperpetuoé«:« inalienablesobreellos, ; y aunque son rebeldes , este derecho.. existe mientras viven con mas fuerzaaun , que el que conserva un príncipe sobre sus. súbditos rebelarlos.,_ Pero si la iglesia misma los-desecha y excluye , me replican , ¿cómo. pueden, eantinuar. sujetos á. su jurisdiccion La iglesia - tos desecha; y excluye para.. castigarlos,. corregirlos , y apartar el peligro, del contagia. de sus. jos que han permanecido,fieles; pero, obrando. asi no abdica aquella su derecha, quesegun hemos dicho es Continúan nuestros adversarios : Los saduceos á pesar de los errores mas. graves en materia de fé y aun las diez tribus á. pesar de su. cisma no, hablan cesado de pertenecer á. la iglesia judia que« era_ entonces la verdadera iglesia asi pues los-. herejes. y cismáticos, aunque separados de la fé y dela unidad de la iglesia católica, no cesan de pertenecer á la verdadera iglesia de Jesucristo.
280 — Respondo que los saduceos, no habiendo sido excluidos de la sinagoga por una decision solemne, pertenecían todavía al cuerpo de la verdadera iglesia ; pero no pertenecian ya á su espíritu, Hallabanse bajo este respeto en la misma situacion que una multitud de incrédulos de -nuestros Bias Sabemos ademas por el testi - monio del historiador Josefo que los judíos ortodoxos no encomendaban ningun cargo público á los saduceos, á no que enseñasen públicamente que las almas sobreviven á los cuerpos , es decir , á no ser que no reconociesen la doctrinas de los fariseos. En cuanto á los israelitas pertenecientes á las diez tribus cismáticas hay que distinguir entre los que conservaron la fé y los que cayeron en la idolatria. Los primeros que siempre fueron bastantes en número, conformándose con las prescripciones de la ley de Moises y subiendo á Jerusalem en el tiempo ordinario para adorar á Dios, á no ser que la violencia los impidiese cumplir este deber , pertenecian al cuerpo y al alma de la iglesia ; al contrario los segundos no pertenedan á ella por ningun titulo. Ademas es de todo punto falsa la comparacion establecida por nuestros adversarios, porque Cristo instituyó su iglesia por un órden de cosas enteramente diferente. Todos los que creen en Jesucristo , continúan miestros contrarios , y tienen caridad para con el prójimo, son verdaderos discípulos de Jesucristo: el Señor mismo lo dijo: «Vosotros creeis en Dios: creed tambien en mí.— El que cree en mí tiene la vida eterna.— Todas conocerán que sois mis discípulos, si os amais anos á otros. » Estos pasajes prueban evidentemente que todos los que creen en Jesucristo y aman á su prójimo, estan en la verdadera iglesia del Señor.' Para estar en la verdadera iglesia de Jesucristo no basta creer en Jesucristo, sino que hay que creer tan-
— — bien todas las cosas que él enseñó , y creerlas por y con la iglesia , es decir, de la manera que Jesucristo quiere que se crean. «Id , dice el mismo á sus apóstoles , enseñad TODAS LAS COSAS , que yo os he confiado.» NQ es pues una parte de estas cosas y corno cada uno quiere, sino todas y corno quiere Jesucristo. Añado que los herejes ignoran lo que es Jesucristo , si es Dios ú hombre solamente etc. En cuanto á estas p a labras del Salvador: «Todos conocerán que sois mis discipulos si os amais unos á otros,» no quieren decir que la caridad sola baste para manifestar que son discípulos suyos sino que deberá conocerselos por verdaderos discípulos suyos si á la profesion de fé juntan tarnbien las buenas obras, siendo las principales las de caridad. En efecto el Señor quiere que sus discípulos se den á conocer por buenas obras que recomienden su fé; porque hay algunos; como dice el Apóstol, que hacen profesion de conocer á Dios; pero que renuncian á él por sus acciones. En el mismo sentido decia el Apóstol Santiago : «Yo os mostraré mi fé por mis obras.» Debe añadirse que los herejes no tienen ni pueden tener el verdadero amor de la caridad. Sin la fé es nula la caridad , y hay que guardarse de confundirla con la beneficencia , como lo prueba este pasaje del Apóstol : «Y aun cuando yo. distribuyese todas mis riquezas para mantener á los pobres , si no tengo caridad , todo esto no me sirve de nada,» Objétasenos ademas que muchos hombres en diferentes épocas han vivido y muerto en ¿cisma , y sin embargo no han sido mirados como extraños en la iglesia de Jesucristo , y aun algunos han sido inscritos en el catálogo de los santos , tales corno Melecio y Paulino, ambos obispos de Antioquía , Lucifer de Caller y muchos de los que se adhirieron al cisma de Acacio. Digo que estos cismáticos que la iglesia no desechó
282 estaban de buena fé y en la duda con respecto al pontífice que debian reconocer como legítimo. Ya hemos advertido, que hay circunstancias en que puede ser inocente esta duda. Meted° y Paulino eran unos santos varones, y Ulf10• y otra comunicaban á lo, menos inmediatamente con la iglesia universal. Esta no. ha colocado entre los santos,á Lucifer de Caller; ademas que g murió en la unidad , (5searrepintió antes. de morir. Lo mismo sucede con todos los que se adhirieron al cisma de Acacia: ninguno_ ha sido, inscrito en el catálogo de los santos. Hay mas: los nombres de M'etnia y Macedonio , patriarcasde Constantinopla, fueron borrados de los sagrados dípticos , porque habian conservado en ellos el nombre de Acacia. PROPOSICIGN NOVENA.. El origen del protestantismo y las diversas variaciones que ha experimentado,. demuestran su falsedad. Asi como el origen , estabilidad y perpetuidad de la iglesia católica prueban incontestablemente que es de institucion divina: del misma moda el origen del protestantismo, sus variaciones'perpetuas y las alteraciones que ha sufrido , no menos que todas las sectas rebeladas en diversos tiempos contra la iglesia, demuestran plenamente su falsedad. • Una obra divina lleva consigo unos caracteres divinos, de suerte que fácilmente se la distingue de todo lo que procede de los hombres. Pues tal es la iglesia católica , en pie desde su origen, inmutable, siempre la misma , manifestando siempre los testimonios patentes de aquella asistencia divina pie le prometió su fundador. Y al ver esto hay forzosamente que exclamar:
- 983 «Las obras , de Dios san perfectas y no hay en él mil, danza ni vicisitud'.» Mas ¿cuál es el orígen del .protestantismo?' Sabida cosa es nue nació en el siglo XVI, y le produjo el odio privado del. apóstata Lutero. ¿Cómo, seacrecentó esta secta? Tambien es sabido que po:r • la terquedad y rebelion de aquel apóstata contra la const.ituci©n en que Lean X. condenaba sus errores.* Entonces en dedo es cuando , por primera vez proclamó aquel reformador de la g cosas sagradas el prhicipia fundamental del prdiestantisma,. quiero decir, la' independencia absoluta del juicio individual , opuesta de frente á la autoridad de la iglesia. Con este principio conmovió á su antojo todo el edificiode la religión cri g iarra. Desechó las indulgencias, el purgatorio, la misa rezada y la necesidad de las buenas obras:: sentó su doctrina-de la sola fé justificante , y quitó casi todas los sacramentos. A esto a-odió la alteracion de las escrituras, borrando muchos libros del catálogo de los hagiógnros, sin cuidarse de estar acorde consigo mismo, 'porque unas veces afirma lo que antes habla negado, otras niega lo que habia afirmado, y tan arrebatado de las pasiones vergonzosas de todo género y en tanto grado hinchado de orgullo, que - paree-e muchas veces dirigido por un espíritu de Satanás: El principia del-protestantisma, principio destructivo que habla sentado Lutero el primero, produjo inmediatamente nuevos reformadores de las cosas sagradas. Zuingiio en Suiza , Calvino en Francia , Carlostadio en Alemania y Munster en Westfalia reformaron, segun su sentido , lo que les habla dejado que reformar Lutero, ó mas bien derribaron lo que este habia dejado en pie. Pero estos nuevos reformadores fueron reformados tambien por los cuákeros, los hermanos bohemios, los pietistas, los herrnhutas , los swedenborgianos, los
En vano se glorían muchos protestantes de que el fundamento y la regla del protestantismo es la sola palabra de Dios; porque sin la autoridad de la iglesia ¿cómo pueden conocer esa palabra de Dios, supuesto que no hay , digamoslo asi , ningun libro cuya autenticidad no hayan puesto ó no pongan en duda , supuesto que desechan la inspiracion divina si no de toda la Biblia, á lo menos de su mayor parte , y supuesto que la palabra pura de Dios depende segun ellos de la interpretador) particular de cada individuo. Segun este método extravagante , no hay un error ni una paradoja que no pueda fundarse en la palabra de Dios comprendida y explicada asi , como hacen los anabaptistas , los cuakeros , los socinianos , los metodistas y otros novadores. Ademas ¿cómo la palabra de Dios escritay consignada en libros puede ser la regla de la fé, si la discusion recae casi siempre enteramente sobre el sentido ‘erdadero de aquella palabra ? Cuando se sigue un pleito entre dos partes , cada cual cree que la ley está en su favor, y si no hubiera juez -para fallar , el pleito no se acabarla jamas. No ha existido nunca un hereje que no Se gloriara de tener la palabra de Dios, en su favor: esta presuncion la tuvieran sucesivamente los gnósticos , los maniqueos , los arrianos , en suma todas las sectas que se han separado de la iglesia ; y Sin embargo todas han fenecido. Por esta razon tantos particulares y tantos príncipes, distinguidos por su ciencia , , no pudiendo soportar por mas tiempo este caos naturalal protestantismo, han vuelto á entrar en el serio , de la iglesia católica que abandonaran sus padres, á fin de hallar la tranquilidad de Conciencia que 'labial) buscado en vano entre tantas dudas y variantes. Al contrario ¿qué prosélitos ha hecho el protestantismo entre los católicos? Solo un corto número de sacerdotes indignos , de co-stutnbres des-
‘91 ordenadas y cansados del celibatóy de la .. vocaciorr que habían abrazado. Sin embargo ¿qué nos responden nuestros adversarios? Tiempo es' que los dejemos, hablar. La iglesia católica , dicen , ha sufridó tambien vicisitudes y variacioneS. Las definiciones de fé quede , tiempo en tiempo ha -dado esta iglesia,- son otros tantos .-argumentos en favor del sistema . de . progreso. y perfectibilidad que han adoptado los 'protestantes.. "Ademas ¿qué son esos dogmas de fé de que, se gloría la iglesia católica? luyen_ ciones'de los-santos padres ó fórmulas vacías de -sentido. No habiendo aparecido la verdadera luz .hasta el siglo XVI, desde entonces no ha cesado de despedir raOs mas viN . os y brillantes para disipar las tinieblas que habia derramado sobre la tierra la iglesia ó engasando ó engaña da , y que el fanatismo y la ambición se hablan empehado en propagar y conservar hasta que . [os reformadores de las cosas sagradas , quebrantando las prisiones de aquel vergonzoso cautiverio, restituyeron juntamente la libertad á sí 'y á nosotros. Asi se explica esa . apa - rienda 'de inconstancia yfluctuacion que se advierte á veces en los reformadores y en sus primeros discípulos relativamente á un número mayor ó menor de artículos de fé que continuaron profesando, porque no les bastó un instante para despojarse como dé una vestidura de todas las ideas en que se habian criado 'desde su infancia. Y no se nos opongan el racionalismo y el naturalismo, -porque si bien se mira , el racionalismo es el mismo sistema de la iglesia católica , y la cabeza de la ig!esia romana debe considerarse como un puro racionalista. En efecto esta cabeza .afirma que su pensamiento interior y su razon pueden con ayuda de una" insj)iracion inMediata.producir y dar al mundo cristiano leyes que dirijan la fé de un modo absoluto , aun cuando la &critura guarda silencio sobre estas llamadas leyes á
- 292 está en oposicion con ellas. Del mismo modo los carvi.. líos de la iglesia católica son naturalisticos , racionalisticos , es decir, que su potestad es toda de imaginacion, en cuanto confirman sus propios decretos no solamente con la regla infalible de la palabra escrita de Dios, sino con una falsa luz interior y con la supuesta inspiracion del Espíritu Santo , como ha hecho con especialidad y entre todos los demas el concilio de Trento. Respondo que las variaciones que hán ocurrido en la iglesia católica , han recaido todas sobre la disciplina cuyas formas son variables y accidentales , y ninguna sobre la doctrina de la fé y de las costumbres. Mas nuestros adversarios nos conceden que en el primer siglo se encuentran , los principios generales del. catolicismo; y cuando les pedimos con instancia que se sirvan indicarnos la época de la supuesta variacion de que se prevalen contra nosotros , no podemos sacarles respuesta. Ciertamente es cosa fatal , cuando se entabla una acusacion , no-poder probarla. - La iglesia ha dado en diferentes épocas muchas definiciones de fé para la acta racion y defensa de los dogmas ya admitidos , y no para introducir otros nuevos. Cuando su'doctrina era combatida temerariamente, soy metía el artículo controvertido á un examen mas atento, y la definicion que recaia , era juntamente la adopcion de aquel punto de fé y la condenacion del novador. Tal ha sido la conducta de la iglesia en todos tiempos, y á fin de ponerse á cubierto de toda impugnacion legítima en esto ha recordado á los disidentes los monumentos antiguos y la fé ya admitida; de lo cual puede cerciorarse cualquiera con la lectura de la historia de los concilios. Al contrario el protestantismo no ha usado su llamado sistema de perfectibilidad mas que para desechar uno tras otro todos los dogmas de la fé, hasta que habiendo desaparecido el nombré Mismo de fé pue-
293 . de lisonjearse de haber llegado al mas alto grado de perfeccion que haya deseado jamás , entre las ruinas que le, rodean. Dicen nuestros advers'arios que los do - gmas.de la fe de la iglesia católica no son mas que invenciones de los santos padres ó fórmulas , de palabras vacías de sentido. ResOlido que estos dogmas son otras tantas verdades reveladas divinamente, que la iglesia recibió de Jesucristo para transmitirlas á los hombres de generacion en gene. racion , puras é intactas , con órden de preservarlas del espíritu maléfico de los noVadores ; y alado que esta iglesia apoyada en los 'auililios celestiales ha llenado hasta aqui este deber yle llenará hasta la consumacion de los siglos segun las promesas de 'Su fundador. Alegar que estos dogmas divinos fueron supuestos ó inventados por los santos padres, es una aser,lon' enteramente gratuita de nuestros adversarios , sin ningun fundamento y contradicha por todos los documentos históricos. Ya decia S: Agustin en su tiempo de los padres de la iglesia : Lo que han encontrado en la iglesia , lo han mantenido y conservado : lo, que han aprendido , lo han enseriado : ló que han -recibido de los padres , lo han transmitido - á los hijos.» Y mucho antes que S. Agustiri decia Tertuliano : «1 En qué estriba nuestra proposicion? En la doctrina que la iglesia ha recibido de los apóstoles, los apóstoles de Jesucristo , y Jesucristo de Dios.» Y de aqui parda para separar á los católicos de la turba de los herejes 'que se atrévian á mancillar la antigua doctrina de la iglesia universal con sus novedades. Son innumerables los ejemplos de la misma especie, y todos testifican contra nuestros adversarios , cuya mentira es tan evidente, que solo puede inducir á error á los hombres mas ignorantes'. Por lo que toca á las fórmulas de palabras vacías de sentido, ya he respondido en uno de los párrafos anteriores, y me pa-
294 — rece del todo inútil volver á hablar ,de esta materia. La bri que apareció en el siglo XVI, no eratan nueva como suponen nur ► stros adversarios : antes de - aparecer á Lutero, se habia manifestado á los simonianos, á los nicolailas y á los otros sectarios que . habian. prec-éd'ido al apóstata atenan. Pero ¿quién habia producido esta luz? ¿Jesucristo ó el demonio? Esa es la cueslion. Oigamos á Tertuliano. «¿Quién. debe - interpretar las opiniones confusas de los herejes?' El diablo, cuyo oficio es hacer tomar la verdad por - el error.» Seria sin duda un - tanto extraño que Jesucristo no hubiera velado por la salvacion . de su . iglesia , sino desde . el tiempo de Lutero y dé los cómplices de sti rebelion y apostasía ; de suerte que hubiese sido énteramente .desconocido por espacio de diez y_ seis siglos el supuesto principió de regeneración que sentó aquel impío. Es-cuchemos_otra vez á Tertuliano á este propósito: ¿(Lo que se halla fundado en una creencia Comun y casi universal, no puede ser un error , sino una tradicion.-¿Quién se atreverá á decir que se hayan engañado los primeros autores de esta tradicion? ¿ Cón que ; Mientras no hubo herejes reinó el error sobre la tierra ? La verdad cautiva aguardaba á loS:marcionitzs y valentinianos(loase los luteranos y calvinistas) para alcanzar sil libertad. Antes .de ellos se evangelizaba mal , se creia mal, el agua sant) ta del bautismo no tenia virtud , las obrasde la fé se practicaban mal, las virtudes y las gracias eran malas, se-desempeñaban mal las funciones delsacerdoció, -y los mismos Mártires eran 'coronados injustamente.)) Mas ¿qué diremos de la libertad que afirman los sectarios haber dado; al mundo cristiano? Esuna exención impfa de todo frenó - legitimo , el aniquilamiento de la surnision debida á la ley evangélica y_ á. los preceptos divinos , _una:licencla desordenada en comparaciOn cie la cual es imperceptible la - de lbs musulmanes . , de ha-
cer y creer todo lo que se le antoja á cada uno. Si los jefes de la herejía del siglo XVI y sus inmediatos discípulos so detuvieron en su obra de destrucdon , se vieron forzados, ó por el grito íntimo é irresisti ble de su conciencia , ó por la disposicion general de los ánimos , con la que temieron chocar abierta y enérgicamente. Quizás no descubrieron tampoco al pronto los llamados reformadores todas las consecuencias desastrosas del , principio que habian sentado: quizás poco firmes todavía en la impiedad se horrorizaron ellos mismos, semejantes á aquellos viajeros imprudentes que conducidos á la orilla de un precipicio en el peligro, y no teniendo fuerza para evitarle, intentan detenerse enmedio del camino que han emprendido. Pero el abismo estaba abierto : ellos mismos habian dado el impulso; y sus discípulos, siguiendo el enlace necesario de todas aquellas consecuencias, llevados siempre hacia adelante por el ejemplo de sus predecesores, despees de muchas fluctuaciones recogieron al fin todos los frutos que debla producir aquel principio destructivo. Asi como un cadáver conserva todavía algun tiempo las facciones humanas , y luego se corrompe y se disuelve; asi hizo el protestantismo. Bossuet y FerieIon habian previsto y predicho esta disolucion del protestantismo , y los hechos han confirmado la predicclon. La justicia no puede subsistir con la iniquidad , ni la luz con las tinieblas, ni Cristo con Belial. Si el racionalismo es la doctrina propia de la iglesia católica, como lo afirma el imprudente autor á quien combatimos , ¿cómo es que la iglesia católica condena y anatematiza el racionalismo , y que los racionalistas desprecian y aborrecen á la iglesia católica? ¿No es esto dar al dia el nombre de noche, y hacer de Jesucristo el Antecristo? Ademas no hay necesidad de grandes es-
296 — fuerzos para rechazar esta calumnia. Por eonfesion de los protestantes mismos el protestantismo ha producido el racionalismo, y se glorían de ello. Weigscheider á quien he citado tantas veces en el curso de esta obra, ha formado el catálogo de los autores de este sistema impío , y solo se hallan nombres protestantes. Pero ¿á qué insistir tanto? El filósofo Kant , á quien sin duda se puede llamar el verdadero padre del racionalismo, ¿no es protestante? ¿No lo son todos esos autores cuyas obras han engendrado el misticismo y el. fanatismo? Devolvamos pues á los protestantes lo que les corresponde de pleno derecho: asi como asi es el efecto natural de la gran luz que apareció en el siglo XVI, el fruto de la libertad que Lutero y los otros reformadores de las cosas sagradas introdujeron en el mundo. Nuestro adversario afirma que el papa y los concilios de la iglesia son racionalistas, naturalistas etc., só pretexto que dan definiciones por una inspiracion inmediata sin la Escritura y aun contra la Escritura. Pero ¿á quia podrá persuadírselo? Las, definiciones de fé dadas por el papa y los concilios se fundan todas en la palabra de Dios ó en la revelacion divina llegada hasta nosotros , ya por la Escritura , ya por la tradicion : el papa y los concilios no deciden nada por sí mismos: solamente son los testigos de la doctrina enseñada por Jesucristo y tra! smitida por los apóstoles , como hemos expuesto mas arriba. Una cosa es la asistencia divina (le que está en posesion la iglesia segun las promesas de Jesucristo, y otra la inspiración divina inmediata de que habla nuestro adversario. Mas el papa y los concilios no se han atribuido jamas , esta en las definiciones de fé que han dado; y ¿cómo ,pudieran haberlo hecho cuando los católicos no la conceden sino á los escritores hagiégrafos? En cuanto á la asistencia divina que poseen, ya el papa cuando decide ex cathedrd corno se di-
29? ce , ya la iglesia , dispersa ó reunida , significa en el sentido católico la providencia especial con que Dios vela sobre su iglesia, no permitiendo que, caiga en error, sin que importe por otra parte qué medio emplea para conseguir este efecto, porque al fin es preciso que se cumplan plena y enteramente estas palabras de Jesucristo: «Las puertas del infierno no prevalecerán contra ella:» «Ved que yo estoy con vosotros hasta la consumaciort dejos siglos;» y todas las de la mismas especie. Si nuestro adversario hubiese leido el concilio de Trento , hiera visto que no hay un solo decreto de fé que no se apoye en testimonios sacados de la Escritura ó de la tradicion. PROPOSICION DECIMA. La esterilidad del protestantismo en sus Misiones entre los infieles es una nueva prueba de su falsedad. Entre los caracteres divinos y los dones magníficos que distinguen, la verdadera iglesia , hay que contar la potestad fecunda de convertir que ostenta en beneficio de las naciones infieles. Desde que recibió esta órden de Cristo : «Id por todo el mundo, predicad el Evangelio á toda criatura,» no ha cesado jamás de enviar sus hijos á los diferentes paises para llamar á los hombres de las tinieblas de la infidelidad-á la luz del Evangelio. Innumerables operarios, llenos de un espíritu verdaderamente apostólico, salieron de su seno, y propagaron la viña del Señor , unas veces regándola con su sangre, otras glorificándola con el poder de las profecías y de los milagros de que muchos de ellos estaban dotados , no solamente en los primeros tiempos del cristianibmo, sino
- 298 — de siglo en siglo hasta nuestros dios. Ningun reino, provincia, ciudad r ni aun lugar ha venido á la fé de Cristo, sino por medio de estos obreros de la iglesia cattSlica, y los anales de la historia eclesiástica nos muestran casi en cada siglo el fruto de sus afanes en la agregacion de algun pueblo infiel al catolicismo. Al contrario el cielo ha castigado á las sectas heréticas con la esterilidad , de suerte q-ue ninguna de ellas puede gloriarse de haber atraido un solo pueblo á la fé de Jesucristo en ningun tiempo Intimamente convencidos los herejes de esta esterilidad han desatendido en un todo la conversion de infieles, ó si la han intenta -do, pronto han desmayado con lo infructuoso de sus tentativas,. y han dirigido todos sus esfuerzos á la perversion de los católicos ; porque, como decia ya en su tiempo Tertuliano, es propio de los herejes no convertir á los paganos, sirio pervertir á los fieles : gloríense de derribar á los que estan de pie, y no de levantar á los que estan en el suelo. Su obra es solamente la destruccion de la verdad, -y no cosa alguna que sea suya. Con las ruinas de nuestra casa edifican la suya. — Tal ha sido el carácter y la conducta de la herejía en todas épocas. El protestantismo no se ha conducido de otro modo. Desde el principio de la reforma los protestantes no pensaron ni por asomo en la conversion de los infieles: todos sus esfuerzos se fijaron en los medios de pervertir á. los católicos y destruir la fé antigua. Por eso aunque muchas repúblicas protestantes tuvieron numerosas escuadras, y fueron señoras del mar, ninguna ele ellas pensó en emplear aquel poderío para propagar ta religion de Jesucristo entre los paganos, prefiriendo aplicarle á la destruccion de las misiones católicas , como lo hicieron lo.-; holandeses , y desgraciadamente con buen éxito , el Japon sobre todo y en las Indias orientales. Sin em-
-- 999 — bargo avergonzándose los protestantes á pesar suyo esta falta de zelo - por la própagacion del Evangelio, declararon para disculphrse que no 'es lícito , turbar á los paganos en su fé , y cuando - el siriodo de Dordrecht, habiéndoseles, hecho una objecion á este propósitó, respondieron en estos, términos : «El que anuncia el Evangelio á los paganos sin una vocacion particular , atrae sobre su cabeza la tacha del apóstol Pedro, es decir, que se entremete s en negocios que no le tocan , y tienta á Daos arrostrando un peligro tan grande sin vocacion.» Mas adelante afirmaba el deán - de Cantoriiery en un discurso pronunciado delante del rey de Inglaterra que no es lícito á nadie combatir la religion de ningun" país, por falsa que pueda ser , ni desviar á los hombres de la profesion de ella contra -la voluntad de los magistrados, á no ser que haya recibido como los apóstoles , y pueda probar haber recibido, un encargó extraordinario para este efecto. - Mas al cabo los protestantes admirados de los triunfos gloriosos de los católicos comenzaron á fines del siglo XVII á reflexionar seriamente en los medios do fundar á su vez misiones en los paises infieles. Ya en el año 1647 se habia' formado la primera sociedad en Inglaterra con este objeto, y el parlamento la habla aprobado; sin embargo no comenzó sus operaciones hasta mas adelante. En el año 1701 Federico IV de Dinamarca fundó una mision para su colonia de Tranquebar en las Indias orientales ; y en el de 1708 el venerable Juan Egede predicó el Evangelio en Groenlandia. Los anabaptistas principiaron sus misiones en 1792. Por último la Inglaterra , sobre todo al principio del presente siglo , tomó ocasioñ de las misiones de los anabaptistas y de los metodistas para desplegar por su parte el mayor zelo. En el mismo pais se formaron muchas sociedades generales' y particulares para propagar
--- 306 y de la proteccion de Dios sobre ellos, asi como 'la este. rilidad del protestantismo en sus misiones entre los infieles es una nueva prueba de su falsedad. Veamos ahora cuáles son las consecuencias naturales y positivas de cuanto acabamos de probar : 1.° La imputacion de proselitismo que con tanta frecuencia hacen los protestantes á la iglesia católica, no solo es uu testimonio patente de la fecundidad y de la gloria de dicha iglesia, sino tambien una prueba sin réplica de la increible esterilidad y de la falta absoluta de esperanza de que adolecen todas las sectas protestantes; y de ahí proviene que á vistde la impotencia de sus esfuerzos y del estado cada vez mas infeliz de sus misiones se secan de envidia, por decirlo asi , estas sectas, y acriminan á la iglesia católica por lo que ellas mismas _quisieran y no pueden hacer. 2.° Si los protestantes quieren conformarse completamente con el principio esencial y fundamental de su llamada reforma, quiero decir , con la independencia absoluta del juicio individual en materia de fé, no pueden establecer misiones entre los infieles; porque teniendo cada uno de ellos el derecho de formarse una religion, es evidente que no pueden menos de decir á los paganos cuando les presenten la Biblia: Formaos de ahí una religion ; sin embargo absteneos de enseñar á vuestros hijos lo que hayais aprendido , porque tienen el mismo derecho que vosotros de formarse su religion. Hay mas : los protestantes no pueden afirmar que el libro que presentan á los paganos contiene en efecto la pura palabra de Dios , porque cada uno de ellos no solamente tiene el derecho de juzgar del verdadero sentido de las santas escrituras , sino tambien el de decidir cuáles son los libros auténticos , inspirados y que han llegado íntegros hasta nosotros &c. Tales son los derechos que. se arrogan. Es pues cosa clara que 61
- 307 - en la conversion de los infieles abandonan el principio de exámen para sustituirle su propia autoridad, estan en contradiccion consigo mismos, y destruyen la esencia misma del protestantismo. 3. 0 La sociedad bíblica, al distribuir Biblias á los infieles para convertirlos , combate por un lado el principio fundamental de la reforma, y por otro' perjudica á la propagacion del Evangelio; porque sin hablar de los otros motivos , no pudiendo los infieles por sí mismos comprender las santas escrituras , se escandalizan mas bien que se edifican con las diversas narraciones que dichas escrituras contienen , y preocupado asi su entendimiento , es mas difícil atraerlos á la religion de Jesucristo; lo que acontece generalmente en las Indias, como lo atestigua y prueba con hechos incontestables el presbítero Dubois que ha pasado treinta años en las misiones católicas de aquellos paises. 4.° La infinita cantidad de dinero que reunen de todas partes los demandadores de las sociedades protestantes para aumentar el uilinero de las misiones ó mejorar su estado , no es otra cosa por confesion de algunos hombres de aquella secta que el producto de un robo hecho á personas sencillas y bien intencionadas, víctimas de charlatanes indignos; porque cuando estas se lisonjean de cooperar á la obra santa de la conversion de los infieles y de la propagacion de la palabra de Dios , su dinero no sirve mas que para alimentar la codicia de unos sofistas, que saben bien que no pueden convertir á los infieles sin contravenir al principio esencial y constitutivo del protestantismo. 5.° No puede ser verdadera ni digna del nombre de cristiana una comunion que si hubiese existido sola no hubiera podido sacar al mundo de las tinieblas del paganismo , como lo prueba su impotencia absoluta de anunciar y propagar el Evangelio. Por último el mismo
308 -- -protestantismo no existiría si no viviera de la rebelion y perversion de algunos católicos como todas las demas sectas. Los protestantes nos responden con las objeciones siguientes : «En primer lugar , dicen , es falso que las misiones protestantes adolezcan de esa esterilidad de que se les antoja á los católicos acusarlas; al contrario estan florecientes en todos los paises. Asi en 1830 la revesleiana ó metodista contaba 39000 prosélitos, y '' la sociedad de la propagacion del Evangelio en los paises extranjeros 5000: Jo mismo sucede con las misiones de las otras sociedades , sobre todo con las de los hermanos moravos. ¿ Quién ignora los felices resultados de las misiones de Ziegenbalg , de Schulze y de .Schwartz? Ademas estos triunfos ¿no son la promesa segura de mayores adelantamientos en lo futuro? Y aun cuando el fruto de tantos afanes y dispendios no fuera mas que la salvacion de una sola alma ; ¿ no quedarian bien recompensados aquellos? En fin ¿no es de notorie- -dad pública que los misioneros protestantes encuentran en todas partes por delante á los de la iglesia romana, que excitan la indignada) de los cristianos y de los infieles contra nosotros, de modo que impiden que nos re. Liban? ¿Qué tiene pues de extraño que las misiones protestantes no hayan producido todavía todos los frutos que deberiamos esperar si no encontraramos estos obstáculos? Esos prosélitos de que os gloriais , preguntaré yó á nuestros adversarios , ¿son verdaderos prosélitos ? Sed francos una vez : ¿ no contáis su número por el de las Biblias que habéis distribuido, ó por el de los discípulos que frecuentan vuestras escuelas? No podeis negarlo segun las relaciones mismas de vuestros misioneros. Mas esa manera de contar ¿os es favorable? Esas Biblias que repartís con tanta profusion ¿ en qué las emplean
309 losque las recibén 4 ! las mas veces en diferentes usos do.- mésticos y como dice Horacio.. Et piper e.t quidquid ehartis amicitur ineptis. Y en cuanto á los discípulos que frecuentan vuestras escuelas, cualquiera que sea su número, sabéis: muybien que en tanta que:vuestros misioneros lesreparten comestibles y dinero, los escuchan fielmente; pero que los abandonan y aun hacen burla de ellos asi que cesa aquella distribucion. De esta multitud de pro-- sélitos nin-gano:se hacé cristiano , y todos vuelven á sus Molas. Tales son en realidad los triunfos de vuestros. misioneros: tales son los frutos de vuestras sociedades, bíblicas. ¿Es esto para vanagloriarse? Nos oponeis con especialidad los resultados ventaja. sos de los hermanos moravos. Sí , los hermanos moravos se dan muy buena prisa á fundar colonias industriales y á establecer fábricas , y poco ó nada les importa la conversion (le los infieles. ¿ Cuál era el objeto de sus célebres misiones de Sarepta? ¿ganar hijos á Cristo? No, sino ganar dinero, como lo afirma Klaproth, testi. go ocular. Sus misiones al pie 'del Cáucaso no produjeron absolutamente ningun efecto: asi es que el emperador Alejandro de Rusia derogó en 1822-la aprobacion. de dichas misiones de hermanos moravos ya en Sarepta, ya en otras partes de su dilatado imperio , y desde entonces perecieron todas corno otras muchas fundada& por la diligencia de los herejes. Tambien se 'nos oponen los frutos de los. Ziecren-- bala , de los. Schulze y de los Schwartz. Un solo Jecho. demostrará la naturaleza de aquellos y la importancia real que debemos darles. Nadie ignora con qué transportes de alegría y can qué eNageracion contaron los protestantes los primeros triunfos de los tres supuestos
- 310, - apóstoles en Tranquebar, Trichnípolis , • Tanjor y Travancor. El obispo protestante Heber acostumbraba decir segun refiere el doctor Robinson : « Allí está la fortaleza de la causa cristiana en las Indias. » Si se los cree, nunca habia estado el cristianismo tan floreciente en ninguna parte del mundo; y sin embargo ¿en qué se fundaban estos gritos de triunfo? Veamoslo: despees de cincuenta años de afanes , enmedio de las circunstancias políticas mas favorables ha dejado Schwartz siete mil hijos espirituales, si hemos de creer al mismo obispo Heber ; y yendo siempre á menos este número, solo quedaban no há mucho cincuenta en la iglesia misma de Tanjor donde está enterrado aquel falso apóstol. Apenas quedan vestigios de esta mision tan célebre entre los protestantes: ¿á qué pues hemos de hablar de las dermis? Los progresos que hemos hecho, añadennuestros adversarios, son la prueba evidente de los que liaremos todavia. Al contrario nosotros pensamos, y creemos haberlo probado, que si los triunfos pasados son la medida de los venideros , los protestantes no deben esperarlos de ningun género en esta clase de tareas. «La viña que no plantó con sus manos el padre celestial, dice S. Ignacio mártir, no puede producir frutos de vida.» ¿Qué mas hemos de decir? Recordaremos la observacion que haciamos no há mucho: es costumbre disculparse exageradamente con las esperanzas de futuras mejoras cuando en la actualidad no se puede mostrar nada cumplido; y en efecto este fraude es comí' á todos los misioneros protestantes con el objeto de engañar á las personas sencillas y confiadas y hacerlas contribuir á la siembra de una tierra que ellos saben muy bien no ha de producir ninguna mies. ¡Conducta honrosa por cierto y muy digna de tales apóstoles! La salvacion de un solo-hombre obrada por su din,
.311 gencia , dicen nuestros adversarios , bastaria y sobraria para recompensar todos sus afanes y dispendios. — Sí, si co© ellos pudiera salvarse, aquel hombre; pero es muy de temer, que las siguientes palabras de Jesucristo se dirijan precisamente á ellos: «Desgraciados de vosotros los que recorreis la tierra y los mares para hacer un solo prosélito , y cuando lo habeis conseguido le haceis dos veces mas digno del infierno que vosotros. » Es cosa sabida que los mas de estos llamados prosélitos se determinan á profesar la religion cristiana con la esperanzo de vivir con mas libertad ó de sacudir enteramente el yugo de Ta servidumbre que los oprime. Otros ene, gran número ( hablo .aquí de las misiones de los' cuákeros y anabaptistas) son admitidos en la sociedad cristiana antes de recibir el bautismo. - Muchas veces se les administra la santa eucaristía con ron puro;, porque este licor es mas barato que el vino en aquellos paises, y á. veces se mezcla con agua por la misma razon de baratura. T ease si tales apóstoles harán unos cristianos excelentes. Por eso los mas de sus prosélitos llevan una vida tan . escandalosa , que los mismos magistrados protestantes rehusan conferirles cargos públicos; y este es el caso de recordar lo que he dicho mas arriba , que estas supuestas misiones son otros tantos impedimentos para la predicacion y propagacion del verdadero cristianismo. Mayores serian nuestros triunfos, dicen los protestantes, á no ser por los obstáculos de toda especie que nos oponen tos misioneros católicos. — A lo menos confesareis, les responderé yo, que estos obstáculos no existen en las dilatadas regiones sujetas á la dominacion de vuestros gobiernos. Ademas á este propósito ad; ierto en primer lugar que los misioneros católicos no hacen mas que cumplir su deber trabajando para alejar los lobos de los apriscos encomendados á su guarda : en se-
-312gundo lugar que no son los misioneros católicos solos los que expulsan á los predicadores cuákeros y metodistas, sino los ricos propietarios y los mismos magistrados públicos, para que nó exciten á los esclavos á rebelarse y á huir, ,y para que su predicador> no introduzca el desárden y la turbadorr en las colonias. Por otra parte las misiones protestantes van declinando cada vez mas aun en los paises donde gozan del favor y proteccion de los reyes. Si estos nuevos apóstoles ardiesen verdaderamente en deseos de conseguir el martirio, no deberian arredrarlos unos obstáculos que no arredran á los misioneros católicos; pero aprecian demasiado su vida para arrostrar el menor peligro, y no deb,e extrañarse que ningún() de ellos haya derramado hasta aqui su sangre por ta causa del Evangelio. Insisten nuestros adversarios diciendo: «A lo menos no pueden negarse los infinitos progresos que ha hecho la religion cristiana por el zelo de los misioneros protestantes en las islas Sandwich del Oceano pacífico y en otras del mismo mar , conocidas con el nombre de islas de los Amigos. En efecto son tales estos progresos, que pueden mirarse aquellos paises como un nuevo Paraguay. Pero ¿ es cierto que los afanes de los misioneros protestantes hayan propagado la religion de Jesucristo en aquellas islas? ¡Ah ! no, y los que nos los ponderan lo saben tan bien como nosotros: estos afanes no han hecho mas que debilitar las excelentes disposiciones de aquellos pueblos. Una ojeada bácia atrás bastará para probarlo. v s sabido que el rey y los caciques de aquellas regiones baldan apartado ya á sus vasallos de la idolatría,' cuando deseando tener ministros de la religion cristiana los pidieron á los ingleses, quienes se apresuraron á enviarles misioneros protestantes, sobre todo de la secta de los puritanos. Estos segun lumbre
- 313llevaran consigo trabajadores y artesanos de toda clase, y no tardaron en reinar en todos aquellos paises la seduccion , la licencia, la pereza y los vicios mas vergonzosos bajo la influencia de los corrompidos europeos. Júzguese por un hecho histórico de la santidad de las instrucciones que ios llamados misioneros daban á sus prosélitos. Cuando murió en Londres Riho-Iliho, rey de las islas Sandwich, ya hacia cinco años que habia recibido el bautismo, y sin embargo aun vivía en la poligamia y en el incesto, porque entre sus mujeres contaba á su propia hermana que ha muerto como él en . Londres. Bien pronto se arrepintieron los caciques de las islas Sandwich , asi como Pomaré, rey de las de los Amigos, de haber llamado á aquellos predicadores, que como el granizo y el viento abrasador habian llevado todo género de males á aquellos paises por confesion de los mismos protestantes. Llamáronse pues nuevos misioneros, es decir, misioneros católicos que llegaron en el año 1827, y al siguiente supimos por noticias auténticas que ya habian conseguido mitigar las desgracias y padecimientos de los naturales, y que los protestantes casi habían perdido toda influencia sobre aquellos pueblos. ¿Cómo han de extrañañe estos diferentes resultados? ¿No es propio de la he ' 11 . 11a producir la desolacion y la muerte, asi como de lá-verdad el dar ó restituir la vida? PROPOSICION UNDECIMA. Los que mueren criminalmente en la herejía, el cisma ó la incredulidad , no tienen que esperar salvacion: en otros términos, fuera de la iglesia católica no ha y salvacion. Esta proposicion que tanto irrita á los sectarios é incrédulos, se funda no solamente en la autoridad de la
— 314 Escritura en el sentido que le ha dado . siempre la ifYlesia católica , sino tambien en la misma razon ; y de arta modo tan evidente, que es menester estar ciego para no descubrir la verdad. Hablamos aqui, cómo se ve por tos términos mismos de nuestra proposicion , de los que viven criminalmente en la h.erejia , el cisma ó la incredulidad , y no de los que imbuidos desde su niñez en preocupaciones y errores no sospechara siquiera (pie se hallen en tan funesto estado-, ó que buscan inmediata- . fi si por mente -la verdad con sinceridad y de todo corazo n p or acaso se origina esta duda en su. entendimiento. Dejamos estos al juicio de Dios, á quien pertenece sondear y escudriñar lospliegues secretos del corazon humano. Dos es la bondad misma, y no puede consentir que nadie sea condenado á castigos eternos por una culpa involuntaria. Afirmar lo contrarioes contradecir la doctrina expresa y autorizada de la iglesia católica. Mas decimos que los sectarios que se han rebelado contra lo que -enseña la iglesia, y que han perseverado obstinadamente separbdós de la unidad,, no pueden conseguir la salvacion. decimos que estan destinados al fuego eterno ;` y -para decirlo, tenemos la autoridad de Jesucristo mismo. Este . Señor dice por boca de S. Mateo, cap. XVII , versículo 17: « Si alguno no escucha á la iglesia, sea para vosotros como gentil_ y publicano:» por boca ' de S. Lucas cap. X, versículo 17 : «El que os desprecia á vosotros, me desprecia á mí ; y el que me desprecia á mí, desprecia á aquel que me envió:» por boca de S. Marcos en, el capítula último: ‹, El que no crea se condenará:» y por último por boca de S. Juan, cap. versículo 18: El que no cree esta ya juzgado » Por lo cual el apóstol S. Pablo llama á los heredes « hombres pervertidos y. condenados por su propio juicio:» el apóstol S. Pedro: « Doctores falsos que infloducen sectas perniciosas , y que r renunciatido sal Senor
3 1 5 atraerán sobre si una -ruina. repentina :» San Juan: Antecristos seductores. » -y escribe á sus queridos discípulos cuya salvador) torna con empeño : u - 5 % 4)d sobre vosotros mismos para que-no perdais las buenas obras que ha beis hecho: el que no -perseverá en la doctrina de Jesucristo, sino que se aparta de ella , no posee á Dios. «- El apóstol S. Judas en su epístola los llama seductores, á los cuales está reservado un torbellino de tempestades para la eternidad. «Miradlos , dice mas adelante, como juzgados y condenados.» Estos testimonios son tantos , tan claros y de suyo tan evidentes, que no necesitan comentario. Los padres apostólicos, adhiriéndose á estos principios , no se-desviaron jamásde ellos; y del mismo modo que los apóstoles habían excluido del seno de la iglesia y entregado á las penaseternas á los nicolaitas, ceriotianos, imaginarios y ebionitas, si no ,se arrepentian; asi tambien los padres apostólicos amenazaron suceshamente con el fuego del infierno á los menandrianos, basilidianos saturnianos , marcosibnos , valentinianos, gnósticos y denlas trovadores y protestantes de aquellos primeros tiempos de la iglesia; Asi obraron S. Ignacio, Policarpo , Ireneo , Justino , Teófilo etc. « No os enga - beis, hermanos mios , dice S. Ignacio: si alguno sigue á un jefe cismático, no alcanzará la herencia del reino de Dios. Si alguno camina en una doctrina extraña , no se conforma coa la pasion.» Y explica asi su pensamiento; «porque lobs loSque son de Dios y de Jesucristo, estar con el obispo ; y tambien todos los que se arrepientan y vuelvan á la unidad de la iglesia, serán de Dios. «En otro lugar llama el santo martir á los herejes fieras cubiertas de forma humana, maestros de muerte mas bien que de verdad , abandonados por Cristo , que ignoran á Cristo; » y afirma , de ellos que es muy raro y dificil que se muevan á penitencia. Enseña ademas que es-
- 322 migo Aunque los sectarios , se nos dice tambien , esten en el error pensando de otro modo que la iglesia ; sin ern-- bargo estan verdaderamente persuadidos que creen como deben creer y que obedecen á Cristo; luego la herejía es un error involuntario, y por consiguiente si es un delito es el mas digno de perdon de todos los delitos. Nadie profesa voluntariamente el error , y si se mide la grandeza del delito por la libertad de la eleccion , no puede negarse que la herejía es el menor de todos los delitos. A esto respondo que la herejía no consiste precisamente en la aberracion del entendimiento ó en la ignorancia, sino en una voluntad obstinada que se opone al gobierno de la iglesia ; y esta obstinacion es causa de que se prefiera el juicio propio_á la autoridad legítima instituida por Jesucristo. De ahí nace la rebelion , el crimen mayor de todos en su clase. Fuera de eso los que conducían á la muerte á los apóstoles y á los mártires, -creian tambien obedecer á Dios; ¿ y se dirá por eso que son disculpables ? Se insiste todavía diciendo : ¿ No es una dureza y una inhumanidad repugnante condenar á suplicios eternos por diferencias de opinion á una multitud casi infinita de hombres , muchos de los cuales rebosan en caridad y arden en zelo evangélico llevado al mas alto grado? ¿No es contrario á la caridad el principio de que fuera del seno de la iglesia católica no hay salvacion , y no descubre un odio perpetuo contra el prójimo? Los herejesque nos proponen estas cuestiones, saben muy bien que si son condenados á las penas eternas no será por una diferencia de opiniones , sino por su terca resistencia y su rebelion contra la iglesia ; y en este último sentido no se puede tachar de crueldad y de inhumanidad la coridenacion de nadie , á no decirlo tambien de todo hombre que muere en pecado mortal; mas Je-
•~P b23 sucrtsto y 104 no y stoles lo ensefu,„ ost; Mego puede contradecir sin acusar de crueldad é injusticia la doctrina de Cristo mismo : vean nuestros adversarios si les conviene proferir tal blasfemia. Arrepientanse los culpables, vuelvan á la fé que abandonaron , y no tendrán ya motivo para quejarse. Si no quieren arrepentirse y en consecuencia perecen por toda la eternidad , á nadie deben imputado sino á sí mismos. Si cada uno pudiera innovar en materia de fé, se acabaria esta y la unidad establecida por Cristo. Por lo que toca al zelo y á la caridad en que suponen inflamados á muchos de los suyos, ya hemos visto lo que pensaba S. Cipriano ; y si todavía necesitan nuestros adversarios otro testimonio , les recordaremos lo que escribia S. Agustín de un hereje y de un cismático voluntario: « Estan. do como estais vos fuera de la iglesia y separado del vínculo de la unidad y de la caridad , sereis castigado con un suplicio eterno, aunque fuerais quemado vivo por el nombre de Cristo.» Dícennos los adversarios que el principio que defendemos es contrario á la caridad, y descubre un odio profundo contra el prójimo. —¿ Con que es aborrecer á su prójimo advertirle que corre un peligro mortal si persevera en la senda en que se ha metido? Ademas la iglesia no cesa ni siquiera un instante de desear la conversion de los herejes, de los cismáticos y de los incrédulos , y de pedirla á Dios con fervientes súplicas; y los exhorta incensantemente al arrepentimiento y á llorar su ruina , porque no siendo la verdad otra cosa que la caridad , aborrece sin duda el error y ama á los que yerran. Mas ¿ no basta para alcanzar la salvacion, se nos objeta tambien, vivir virtuosamente y ejercer las obras de misericordia con el prójimo? Jesucristo en el dia último ¿no castigará mas bien á los que hayan vivido mal
324 que á los que hayan errado en la fé ? ¿ no debe -explicnrse asi este pasaje del Evangelio : «Tuve hambre y no me disteis de comer &c?» - El mismo Jesucristo respondió á esta objecion con las siguientes palabras : « El que no crea se condenará.» No basta pues vivir virtuosamente , como lo suponían en otro tiempo, segun testimonio de S. Agustin, los mis_ mos paganos, qu'e bajo este pretexto no querían abrazar la religion cristiana: no, no basta esto, porque tes preciso ademas vivir una vida sobrenatural que solo la fé puede producir : «Sin la fé es imposible agradar á Dios .... El justo vive ide la fé.» El Salvador en el pasaje que nos objetan los contrarios, Tuve hambre y no me disteis de comer , expuso sin duda uno de los motivos de condenaciou eterna ; pero al exponer este ¿ quiso decir que' no habia otros? No ciertamente, porque entonces los adúlteros , los licenciosos , los ladrones, mas aun, los judios, los mahometanos y los idólatras que ejerciesen las obras de misericordia mencionadas en este-pasaje del Evangelio, se salvarían; lo cual es absurdo. Lo que Cristo quiso enseñarnos es que la fé sola no nos salva sin las obras; doctrina contraria á la de Lutero , padre del protestantismo , á quien Grocio mismo tachaba esta máxima extraña: Pecca forliter et crede fortius. Pero si Jesucristo nos enseña aquí que la fé sin las obras no salva, en otra parte nos enseña que las obras sin la fé no salvan , como en este pasaje de S. Juan: «El que no cree , ya está juzgado.» La sublime civilizacion del siglo actual , prosiguen los adversarios , no puede sufrir con paciencia unas doctrinas tan duras y crueles , que dan una idea de Dios enteramente indigna. Esas son fábulas de los tiempos de ignorancia inventadas por la supersticion. Desechemos -las pues lejos de nosotros porque desdicen demasiado
del filantropía, de la dulzura de las costumbres públk, cas, en una palabra del espíritu de la misma humanidad. Asi en sentir de nuestros adversarios deberiamos hacer que la doctrina de la fé caminase de siglo en siglo acorde con la sabiduría del hombre; y la sabiduría del hombre se adelantarla á la sabiduría de Dios. Mas en, tonces se acabaría la misma fé , y se acabarian los preceptos del decálogo-, porque muchos de estos son ins.oportables á la sabiduría del mundo. Dejaremos pues esta sabiduría á los protestantes , racionalistas é incrédulos de toda especie , que siendo ellos la regia y la ley de sí mismos pueden con este principio.cómodo variar siempre y cuando les place; y por nuestra parte continuaremos atenidos á la luzque trajo Jesucristo al mundo, porque no conocemos ni queremos conocer otra. Muchos hombres sepultados en densas tinieblas rehusaron en otro tiempo abrir los ojos á aquella, luz, y muchos la rechazan aun prefiriendo seguir unos falsos resplandores mas acomodados al delirio de sus pasiones : no sucede asi con. nosotros. En, efecto otra fue la doctrina de los apóstoles y otro el sentir de toda la antigüedad y de los protestantes mismos , hasta que brilló á sus ojos la nueva luz filosófica. Aun rabian ido mas allá que nosotros en esta doctrina que nos echan en cara , porque como es propio de los que no siguen , ninguna regla pasar de un extremo á otro , hablan excluido de la salvaclon ácuantos no se adherian áí su propia secta ,. aun cuando una ignorancia invencible los retenia en otra. Tambien se nos tacha que la máxima que defendemos da una idea indigna de Dios, y que no es masque una fábula inventada por la supersticion en tiempos de ignorancia. El primero de estos cargos es propio de un incrédulo ó de un insensato , porque es sentar que Dios obra injustamente condenando á las penas eternas al hombre
— 396 que muere sin arrepentirse en estado de pecado mortal. En cuanto al segundo respondo que el dogma en cuestion , lejos de ser una invencion de la supersticion y de la ignorancia, está contenido manifiestamente en la revelacion y en la simple palabra de Dios escrita, que se glorían los protestantes de tener por regla única de la fé. Pero esta inconsecuencia de su parte no debe admirar, porque siempre que la palabra de Dios escrita contiene algo que no concuerda con los principios de estos supuestos sabios , ó la desechan ó eluden su sentido, prefiriendo á la doctrina de Jesucristo los raciocinios vanos de la filosofía ó de la incredulidad. Tales son los argumentos ó mas bien las declamaciones que nos oponen los sectarios en este asunto de la mas alta importancia. Trátase de su salvacion eterna, y la exponen por una duda : ¿qué sucederá si se engañan? A ellos les toca el pensarlo. PROPOSICION DUODÉCIMA. La tolerancia religiosa es impía y absurda. Hay dos especies de tolerancia : la tolerancia política .y civil que puede llamarse exterior , y la teológica y religiosa que puede llamarse interior. La tolerancia política es la libertad que el gobierno , príncipe ó república concede á los ciudadanos de profesar la religion que cada cual prefiere; y la tolerancia religiosa es el reconocimiento expreso ó tácito que hacen los mismos gobiernos de la verdad de todas las religiones y de todas las sectas; con cuyo reconocimiento declaran que todas ellas son igualmente verdaderas , igualmente buenas y de consiguiente igualmente útiles y saludables al hombre. Segun este principio ninguna religion ni secta puede acusar á otra de falsa y desecharla ; y de aquí nace lo que se llama indiferentismo hácia todas las religiones,
327 porque pudiendo todas ser buenas , verdaderas y divinas, importa poca profesar una mas bien que otra. No. hablamos aqui de la tolerancia política , porque hay circunstancias tales en que no solamente es permitida, sino. aun necesaria. En cuanto. á la tolerancia religiosa la llamamos impía y absurda, y lo . probamos: 1.° Si se admite, viene á ser enteramente inútil la revelacion; porque 4, á quéIvabria de haber manifestado Dios su voluntad á los hombres si son igualmente buenas y saludables todas las religiones cristianas y anticristianas? ¿ A quéhabia de habernos amenazado, con suplicios eternos si nos resisfiamos á su voluntad'? No serian unas contradicciones vanas? Mas Dios no, es como, el hombre para mentir, ni como el hijo del hombre para variar. X ¡qué ¿ dijo, y no ,hará ? ¿habló, y no. cumplirá?. 2.° En la hipótesis de nuestros adversarios una varias verdades serian contrarias entre sí ; lo. cual esabsurdo, hasta el mas, altopunto. La verdad es tina y esencialmente simple , y no puede combatirse á sí: misma, ni tieneotro enemigo, que el error. La verdad, vuelvo á decir, no puede de modo alguno subsistir con el error y la falsedad , y los excluye necesariamente como la luz á. las tinieblas.. 3.° En esta hipótesis Dios protegeria igualmente la verdad y el error : amada y salvarla igualmente á los que le obedecen y á los que se resisten voluntaria y criminalmente á sus órdenes desechando las verdades que él mismo les propuso_ creer; y seria indiferente á la verdad y al error , á la virtud y al vicio, It la obediencia y á la rebelion. ¿No es esto destruir la nocion misma de la divinidad é introducir en el mundo el Dios de Epicuro? It.° Jesucristo en la misma hipótesis de nuestros adversarios, si hablamos aqui de las diferentes sectas cristianas, seria el autor y revelante de todas las opiniones
- 328 contrarias que corren en estas diversas y casi innumerables sectas , no solo separadas de la iglesia católica, sino divididas entre sí. Jesucristo habría revelado que es Dios y no lo es , ó á lo menos le seria indiferente que se creyese lo uno ó lo otro, es decir , que se le adorase como Dios ó se le mirase como una simple criatura ; y lo que digo de este punto de la fé, hay que decirlo de todos los lemas. Asi le seria indiferente que uno enseñase á creyese absolutamente lo contrario de lo que él mismo enseñó, y no por ignorancia , sino por una perfidia y obstinacion voluntarias. Y ¿ quién no ve que estas consecuencias y otras mas que podriamos sacar de la hipótesis de nuestros adversarios, demuestran plenamente que la tolerancia religiosa es no solo falsa, impía é injuriosa á Dios , sino Cambien absurda, como contraria á.la revelacion y á la razon misma? Asi lo habian entendido los protestantes casi hasta estos últimos tiempos. De ahí provienen tantos sínodos entre ellos , donde sus diferentes sectas se anatematizaban entre sí con furor , dándose una á otra el nombre de heréticas y rebeldes sin ninguna esperanza de salva _ cion ( y por esta vez á lo menos decian verdad }. De ahí, porque dejo á un lado épocas mas antiguas , viene ese sínodo de presbiterianos celebrado en Irlanda el año 1828, en el que fueron proscritos los nuevos arrianos y los unitarios. Pero los protestantes en sus disputas no se han contentado con palabras, sino que pasando á los hechos han perseguido generalmente como reos de un crimen capital á todos los que llegaban á pensar de otro modo que la secta á que pertenecian. La historia del protestantismo suministra innumerables ejemplares de hombres atormentados , despedazados y hasta quemados vivos por esta causa; y hablo aqui de protestantes condenados á muerte por otros protestantes, porque respecto de los católicos es cosa demasiado
329 — sabida . que el protestantismo , sin exceptuar ninguna secta , les ha hecho desde su nacimiento una guerra tan constante como atroz, que todavía dura en algunos paises no obstante el sistema de tolerancia universal introducido últimamente por ellos , porque hay Ve tener entendido que siempre son exceptuados los católicos de esta tolerancia. En efecto muchos protestantes no vacilan en manifestar con palabras y hasta con acciones el odio que les profesan. Y sin embargo ¿á qué es ese odio, á qué' ese zelci ardiente de proselitismo y esas misiones establecidas con tantos dispendios en paises remotos, si todas las religiones son igualmente buenas y aceptas á Dios, ó cuando menos le es indiferente que se profese una mas bien que otra ? Si todo hombre puede salvarse en' su comunion, ¿de donde procede que se afanan tanto por propagar la suya , y que persiguen con tanto ardor á los que vuelven al seno de la iglesia católica? Quieran ó no los protestantes, es evidente que se contradicen á sí mismos , y que á lo menos en la práctica su conciencia se manifiesta convencida del absurdo é impiedad de esa tolerancia religiosa que tan falsamente han inventado de poco acá. Síguese de todo esta: 1.° Que la tolerancia religiosa universal es perjudicial á todas las religiones, porque suponiéndolas todas igualmente verdaderas , las declara todas falsas ó á lo menos dudosas. 2. 0 Que solo pueden defender esta tolerancia las personas que no tienen fé ni religion , como los ateos, los deistas y los protestantes, á quienes su perpetua incertidumbre obliga á buscar asi una especie de tranquilidad y paz de conciencia que no pueden hallar en otra parte. Ademas es bueno observar que los protestantes no han proclamado esta tolerancia , hasta que progresando rápidamente el racionalismo y la nueva
-330 filosofía entre ellos, desapareció del todo la fé en la religion revelada. Esto dió origen á la sociedad instituida para emprender la reforma de sus tres iglesias principa. les,-y corregir á Lutero, Zuinglio y Calvino. 3 Que la paz buscada par los indiferentistas y los tolerantes no es una verdadera paz del alma, sino, una languidez, un sueña poco diferente de la muerte misma. Agradanles las tinieblas, ó á lo menos no les desagradan la muerte y la nada. Gustan de la tranquilidad del sepulcro, y 'esta enfermedad del corazon y del entendimiento de que adolecen, es tanto mas grave é incurable , cuanto que la descuidan , la ignoran ó se la ocultan á sí mismos. ¿Qué ha de hacerse con un hombre que no quiere curarse, que niega que está enfermo, y que en el instante en que le amenaza la muerte se cree sano y piensa solamente que no es inmortal? Su herida es desesperada, para valerme de las palabras del profeta Miqueas. 4.° Tal es la causa principal por qué los deistas sectarios de toda especie tienen tanto horror á esta máxima: Fuera cte ta iglesia católica no hay salvacion. Sumergidos en un sueño de muerte se hallan gustosos y no quieren que se los despierte. Hacen mas: semejantes á aquellos enfermos que se irritan contra su médico, se indignan contra nosotros porque no queremos unir nuestra voz á la suya cuando, proclaman su tolerancia religiosa. Mas á pesar del odio y de los sarcasmos con que nos acosan, no nos cansemos de cumplir este deber de caridad con ellos, y repitámosles sin cesar aquella máxima saludable. Aunque ahora los turba y los inquieta, tal vez esa turbacion los salve. La duda que agita la conciencia, es ordinariamente el primer paso que dan hácia la verdad los que estas en el error. Por eso debe sentirse vivamente que algunos escritores modernos se atrevan apenas á defender
331 abiertamente este dogma de nuestra fé, y le debiliten en términos que pierda toda su utilidad, no sabemos por qué falso pretesto y por qué vana esperanza , sobre lodo en los paises en que el mal, por ser mas grande y general, exige un remedio mas eficaz. Asi acontece que los protestantes no sacan ningun fruto de esos lenitivos temerarios que encubren la verdad , y los católicos vacilantes en su fé estará expuestos cada dia á un peligro mas inminente.. Respondernos nuestros adversarios que la diferencia de las religiones, lejos de excitar la cólera de Dios, le agrada por el contrario. Dios se complace con esta variedad de ritos y ceremonias que emplean los hombres para reverenciarle: - asi nos embelesa la variedad de frutas y flores en nuestros jardimes asi los emperadores sentados en su trono reciben con gusto la obe - diencia que expresan de diversos modos los numeiosos pueblos sujetos á ellos. Esta objecion apenas merece respuesta. Dios que es la verdad , no puede complacerse con la falsedad y el error, ni por consiguiente con la diferencia de religiones. La variedad Je flores en nuestros jardines y de empleos en los palacios de los príncipes va encaminada al mismo objeto: los diversos modos de obediencia pueden agradar á los re) es_ si se conforman con el respeto que se les debe; pero la verdad , la religion y la supersticion no pueden convenir entre bí mas que el desprecio con el respeto, y la obediencia con la rebelion. La tranquilidad pública, prosiguen nuestros contrarios , exige que cada uno profese la religion de su pais : de otro modo son despreciadas las leyes del estado : de ahí provienen esas guerras, esas sediciones, esos desastres que tantas veces ha producido la intolerancia de los católicos. Pero si no debe seguirse la religion
- 338 da uno de ellos haga la guerra á la verdad. El cisma es su unidad. » Tan cierto es que el mismo espíritu ha movido á los protestantes y á los herejes en todos los siglos. Por lo demas los católicos no se quejan de ser desechados de la comunion de los herejes y rechazados por, ellos: no se tome el ministro ginebrino ningun cuidado por nosotros. Ni buscamos ni deseamos ser recibidos en la comunion de los llamados reformados , y aun cuando nos lo ofrecieran voluntariamente, lo rehusaríamos. Bastanos la autoridad que nuestro adversario llama una autoridad humana y somos tan intolerantes que la preferimos á cualquier otra. Todavia insisten los herejes diciendo : La religion no es un dogma: consisté en la relacion del - hombre con su Dios , y de ningun modo en la nocion que cada uno de nosotros se forma de la divinidad, ó en las palabras que expresan esta nocion. La religion és cierto afecto del alma y no una ciencia=: es la expresion misma dei mor que la produce. A esto digo que la religion no es un dogma; pero propone dogmas á nuestra fé. Es una virtud moral que inclina al Jombre á tributar á Dios el culto que le es debido , y el objeto de este culto son los dogmas que el mismo Dios nos ha revelado y mandado creer. Todo hombre que rehusa dar fé á. Dios que revela , ó á la iglesia por la cual nos transmite aquel su revelacion, rehusa evidentemente adorar á Dios del modo con que el Señor quiere serlo. Pues sobre esta fé estriba como sobre su único fundamento la relacion que el hombro tiene con su Dios, porque por ella le ha enseñado este á conocerle verdaderamente , y por ella Cambien le enseña los mas de los términos de que el hombre debe usar para expresar este conocimiento. El afecto del alma de que se nos habla, no es la re-
339 — ligion misma , sino el fruto á el efecto que produce la religion. No deben confundirse las nociones de las cosas para que no se introduzca la confusion en los en - tendimientos. Asi la expresion del amor es un sentimiento qué nace de la religion y no la produce, porque la religion , absolutamente hablando , puede existir sin esta expresion. El judio Salvador hace la última objecion que tenemos que combatir. «Dios mismo , dice , manda la tolerancia religiosa. En el principio quiso criar el cielo y la tierra para el bien comun de los hombres. —Hizo alianza con Noé, de donde descendemos todos. — No se ve que Moisés intentase por ning,un medio desviar á su suegro del culto de sus dioses.— La buena Noemi decia á sus nueras: id , volved á vuestros pueblos y á vuestros dioses.—Los embajadores de Jefté hablan con _respeto de Kamos, dios de los amonitas ; y por fin Mi-- queas llega á profetizar del modo mas formal y positivo los tiempos de la tolerancia general. « Un dia , dice, cesarán todos los pueblos de combatir y se complacerán en la paz : cada uno caminará invocando el nombre de su Dios: Israel siempre el nombre de Jehova.» Sin duda quiso Dios criar el cielo y la tierra para el bien de todos los hombres , es decir , para que todos los hombres colmados de beneficios por él le rindiesen un homenaje digno de obediencia y amor ; pero de esta proposicion, sentada por nuestro adversario, y que nosotros aceptamos , ¿ se sigue que la tolerancia religiosa sea acepta á Dios , en otros términos que haya querido aprobar y recibir con complacencia los homenajes que han inspirado al ; hombre las supersticiones vergonzosas ? ¿ Quién puede concebir un pensamiento semejante, á no ser, el ateo mas empedernido ? Supongamos que este raciocinio del filósofo judío Salvador , en vez de ser una impiedad escandalosa, tenga en efecto al. • •
-340~ gun fundamento : qué resultará de aqui ? Que los h os 0.,„ micidios , los robos , las blasfemias, los vicios de toda clase á que se abandonan tan fácilmente los hombres corrompidos, agradan á Dios, porque no menos crió el cielo y la tierra para estos hombres que para los denlas , y porque hace llover igualmente sobre los justos y los injustos. Sin embargo .es bueno recordar al sofista que impugnamos, que Dios crió tambien el paraiso y el infierno á fin de recompensar ó castigar á cada hombre despues de esta vida segun sus méritos. Sin duda Dios desea que se salven todos los hombres y que vengan todos al conocimiento de la verdad ; pero si los hombres Se apartan de ella y prefieren entregarse á sus pasiones ; si adoran la obra-de sus propias manos y olvidan al úaico Dios verdadero que los hizo ; este, aunque haya criado el cielo y la tierra para ellos, los castigará ciertamente por toda la eternidad, aunque se arrepientan antes de su muerte. La alianza que hizo Dios con Noé, significaba que el - linaje humano no perecerla ya todo en el dilivio, y lejos de ser el objeto de esta alianza establecer la tolerancia religiosa sobre la tierra renovada , Dios á fin que las invenciones del hombre no pusieran en olvido ó desfiguraran la verdadera religion, eligió en A bráham y en su - posteridad un pueblo particular, á quien quiso confiar su revelacion hasta que viniese la plenitud de los tiempos en que todas las naciones debian ser llamadas de sus errores al conocimiento y amor del Señor. Del sofisma que es una mentira disfrazada, pasa el autor judío á la mentira descarada. Moises , dice , no persuadió á su suegro que abandonara sus dioses.— Pero ¡ como ! si Jetro era adorador y aun sacerdote del verdadero Dios, y le ofreció holocaustos y víctimas en el desierto, segun se ve en el cap. XVIII,
3 1 versículo 12 del Exodo. ¿Cómo pues pudiera Moises haber persuadido á Jetro que dejara el culto de los falsos dioses á quienes no adoraba? Ademas es otra mentira que Moises no persuadiese á su suegro que se uniera al pueblo de Israel y abrazara su culto ; y para convencerse de esto basta leer los versículos 29 y 31 del cap. X del libro de los Números , donde le exhorta á ello con instancia , prometiéndole grandes bienes. ¿ Es esta la buena fé judia ó mas bien filosófica de que se jacta el íntegro-Salvador ? Las palabras que pone este sofista en boca de Noemi , ó no se hallan en la Biblia, ó está tokrjiversado su sentido. No dice Noemi como Je hace decir áquel: id, volved á vuestro pueblo y á vuestros dioses , sino sola, mente: volved hijas mias y marchaos. Luego que la dejó Orfa dijo Noemi á Ruth : « Mira que tu hermana se ha vuelto á su pueblo y á sus dioses , vete con ella;» es decir, vuelvete tú tambien á tu patria. Y segun-todos los intérpretes si Noemi habló asi á Ruth fue para probar su constancia y resolucion. ¿Oué hay pues en esto que tenga relacion con la tolerancia religiosa? En las instrucciones dadas por Jefté á los embajadores que envia al rey de los mondas y moabitas , habla de los falsos dioses de estos pueblos bajo el punto do vista de los mismos: esto es evidente. Supongamos por ejemplo que en una discusion con un mahometano le dijeramos : Si vuestro profeta Mahoma os ha prescrito esto etc.; habrá de iuferrirse de aqui que nosotros miramos á Mahoma como un verdadero profeta y que hablamos de él con respeto ? No lo creo asi. Pues tal es el sentido claro y positivo del pasaje de la Biblia en que se funda nuestro adversario. No es este mas feliz , ó mejor dicho , no emplea mas buena fé en la interpretacion de las palabras del profeta -Miqueas. Mease el verdadero sentido de estas:
— 342 Aunque todas las naciones caminan en la vanidad de sus pensamientos adorando falsos dioses é ídolos; nosotros sin embargo caminamos y caminaremos siempre en nombre de Jehova nuestro Dios.»—Se ve cuán contrario es este sentido al que le atribuye el filósofo judio : he aqui cómo Rosenmuller , tantas veces citado por Salvador , traduce este pasaje del profeta : cc Porque todos los pueblos caminan en nombre de su Dios; pero nosotros caminamos en nombre de Jehova, nuestro Dios, en el siglo y en la eternidad.» Y parafraseando despees el pasaje en cuestion se expresa asi: cc Pues que Jehova os da la esperanza de una restauracion tan gloriosa , confiad y apoyaos en sus promesas, perseverad en su culto, aunque los otros pueblos sirvan á sus dioses y se envanezcan de sus supersticiones.» El sentido que da el parafrasta caldeo á este pasaje, es casi el mismo: «Porque todos los pueblos , dice , caminan unánimemente en la ádóracion de los ídolos; pero nosotros por nuestra parte confiamos en la palabra de Jehova , nuestro Dios, en el siglo y en el siglo de los siglos.» El filósofo judio debia tener noticia de estas explicaciones. ¿Dónde está pues la prediccion positiva y mas formal , segun sus términos , de una tolerancia general en lo venidero ? No respondo á la cita que hace del cap. II de Isaias , en el versículo 4 , porque no veo que tenga la menor relacion con la materia de que se trata. La intolerancia civil , prosiguen los incrédulos , no puede distinguirse de la intolerancia religiosa. Estas dos especies de intolerancia son indivisibles , porque es imposible vivir en paz con unos hombres á quienes se mira como enemigos de Dios. Niego esta objecion'en todas sus partes. No solamente pueden , sino que deben distinguirse esencialmente Mas dos clases dé intolerancia, como se distingue el objeto temporal del objeto espiritual. Correspon-
fp-- 343-- de á los reyes y magistrados decretar penas y aplicarlas á los ciudadanos que turban la seguridad de la república: corresponde á la religion declarar cuáles son los que por sus errores caminan fuera de la senda de salvador); pero al mismo tiempo le corresponde sobre todo sufrirlos , amarlos, hacerles bien y procurar su salvacion por todos los medios posibles á ejemplo de Jesucristo y los apóstoles , que no solamente vivieron en paz con los incrédulos mas obstinados , sino que los colmaron de todo género de beneficios á fin de ganarlos. Tal es pues nuestro deber , mucho mas cuando ignoramos si estos desgraciados que estan actualmente en el error , se arrepentirán algun dia y volverán á la verdad. En tanto que viven, nos complacemos en alimentar la dulce esperanza de srr conversion ; y esta esperanza se ha realizado felizmente muchas veces. CONCLUSION. La discusion precedente prueba bastante que el sistema entero de la religion cristiana está fundado en la autoridad. Dios quiso que el hombre, ser limitado y sujeto al error, sometiese su razon al ser infinito é infalible que le crió; y coi este objeto ademas de las verdades naturales que puede comprender su razon, le reveló ciertas verdades sobrenaturales que son muy superiores á su inteligencia y alcances , enseñándole asi que su deber es someter su razon á las cosas de la religion y de la fé, porque la fé es la que ha de salvar el mundo. Dios mismo por una providencia extraordinaria conservó pura é intacta la revelacion que 'labia hecho al hombre hasta que vino la plenitud de los tiempos. Llegados estos tiempos , ek; decir , cuando envió á su hijo para arrancar á los hombres dt/ las tinieblas de la
- — ignorancia en que se hablan sumergido ellos mismos y atraerlos á las verdades gut habla tenido á bien manifestarles en otro tiempo, y ellos hablan olvidado , á lo menos en su mayor parte, quiso que hubiese en adelante una autoridad doctrinante , infalible, visible y perpetua sobre la tierra, que los dirigiese con seguridad por el camino de la salvacion, ylos impidiese abandonar la senda de la verdad , como lo hablan hecho antes. Puso esta autoridad en la iglesia que fundó Jesucristo y adquirió con su sangre, y quiso expresamente que el fundamento de esta' iglesia, edilicio indestructible levantado para la salvacion de los hombres , estribase todo entero en la congregacion de los pastores bajo el gobierno de una sola y misma cabeza visible, que animase todas las partes de aquel. Quiso ademas que todos los hombres estuviesen sujetos á esta iglesia , só pena de er mirados como gentiles y publicanos, es decir, como excluidos de esta sociedad santa instituida por él , como reos de rebel ion , y por consecuencia destinados á las llamas del infierno. Entregó á esta iglesia el depósito de la revelacion, y la mandó predicar en su nombre el Evangelio á toda criatura , es ' decir , en todo tiempo y lugar , prometiéndole su asistencia para que pudiera desempeñar perpetuamente este gran ministerio sin diminucion ni error. Quiso que por prueba patente de la asistencia que le prornetia, y que no le faltada jamás , mostrase á los hombres milagros , profecías , dones ó gracias magníficas y sobre todo ese poder fecundo , no solamente de adquirir nuevos hijos todos los dias, sino tambien de guiarlos á la mas alta santidad. Ahora bien habiendo durado sin interrupcion y llena de vigor hasta nuestros dias esta iglesia que comenzó en Pedro y en los apóstoles, semejante á una persona moral , fortalecida con las promesas divinos;
345 — durará tariabien siempre una , siempre infalible hasta la consumacion de los siglos , llenando todos los lugares y todos los tiempos , y llevando siempre delante de sí las pruebas y testimonios de la proteccion del Altísimo. Ella ha permanecido en pie firme é invencible contra las maquinaciones del infierno que se le hablan predicho, contra las guerras exteriores que le han hecho los paganos y los infieles, y contra las guerras civiles que algunos hijos ingratos han promovido en su seno. Bastándose á sí misma, ó mas bien fortalecida con el auxilio divino y con las promesas infalibles que ha recibido, se halla tan independiente del favor de los hombres como de su fuerza. Mira la proteccion humana como un medio en que no se apoya, y las persecuciones y el odio corno una prueba que no teme. Atravesando los siglos de triunfo en triunfo, y produciendo sin interrupclon frutos prodigiosos de santidad , quiero decir , hombres admirables á quienes adorna de todas las virtudes y dones de la gracia , no cesa de enviar nuevos hijos al cielo, hasta que habiéndose completado el número de los elegidos vaya ella misma , sin arruga y sin mancha , á reinar por eternidades de eternidades. Pero asi corno Dios quiso que la unidad de su iglesia se fundase eri el principio de autoridad; del mismo modo las sectas , al separarse de esta autoridad divinamente instituida por seguir el pensamiento independiente de la razon individual , sustituyeron un principio de disolucion y division á la autoridad de la iglesia. Una vez sentado este principio ha sucedido que estas sectas no han podido jamás conservar la unidad de doctrina entre si , ni ser constantes mas que ensu inconstancia misma yendo de novedad en novedad y de error en error, y publicando sin cesar nuevas confesiones de fé, hasta que divididas en' fracciones casi imperceptibles se las
-346vió consumirse y perecer por sí mismas como la sal se di.. suelve en el agua. Esto acontecia á las sectas antiguas, y esto acontece en nuestros di-as á las nuevas, que concluyen en el naturalismo ó el racionalismo, esa última herejía como la llama Leibnitz. Si á veces y por un tiempo mas á menos corto parece que se ha establecido una especie de unidad entre los protestantes,'herejes antiguos y rrioder-. nos , ha sido porque ellos mismos han abandonado su principio sustituyendo abierta ú ocultamente su autoridad propia á la de la iglesia que habian dejado. En efecto quítese esta autoridad y necesariamente desaparecerá la unidad : digo mas, es preciso que deje de existir el principios de unidad y por consecuencia la iglesia misma , porque una vez quitada esta autoridad no queda mas que la libertad individual ó el sentido particular de cada uno. Rompese el vínculo comun que une al cuerpo los diferentes miembros de que se compone ; de suerte que todas estas sectas no son mas que una agregacion tumultuosa de individuos sin otro lazo entre sí que un principio de disolucion y division , en otros términos una unidad negativa, que no es otra cosa que la privacion esencial y absoluta de todo vínculo y de toda unidad. Y no hay que decir, como hacen los protestantes, que la autoridad de la Escritura suple á favor de ellos la falta de la autoridad de la iglesia católica , porque ademas de no poder conocer ellos con certeza el número , la integridad y la inspiracion divina de los libros sagrados ó de sus diversas partes sino por el testimonie y autoridad de la misma iglesia católica cuyos lazos se glorían de haber roto , para hablar su lenguaje, desde que á ejemplo de' todos los protestantes antiguos sientan por principio fundamental el derecho de admitir y desechar aquellos libros que les agradan ó no les acomo dan; es evidente que . presentan como remedio lo que oi
347 — origen del mal , porque . , segun habla observado muy bien S. Agustin, las herejías y los dogmas perversos que cautivan las almas'y las precipitan en el abismo, han nacido únicamente de que se han interpretado mal las escrituras que son buenas en sí mismas, y de que estas interpretaciones malas se han sostenido con audacia y teineridad._ Y es tanto mas sorprendente por su verdad la explicacion del santo doctor, como que no ha habido una sola secta de herejes qué no haya apoyado sus errores con alguna autoridad en las escrituras. Sin embargo Dios permitió por una providencia admirable que naciesen sectas y herejías aun en vida, de los apóstoles, para que por el modo con , que se conduje. ran estos con los novadores de su tiempo, conociesen los siglos siguientes sn poder equivocarse cuál era el orígen de toda herejía , y cómo debla tratar la iglesia á los herejes ó protestantes que la turbasen en lo sucesivo, con el fin de que los expulsase de su seno, defendiese á sus hijos fieles de las violencias y artificios f de aquellos, y les anunciase la certeza absoluta de su castigo eterno si no se * arrepentian, no distinguiendo entre las herejías de diversas clases, sino condenándolas todas sin excepcion. , En efecto todo el que es culpable de protestantismo, es decir , de protesta contra la iglesia que instituyó Jesucristo, depositaria perpetua de la revelacion, maestra é intérprete, ó como dice S. Pablo, columna y fundamento de la verdad , es digno' tambien de las llamas del infierno. Ademas no ha sido una leve ventaja para la iglesia católica ver nacer y morir á su rededor tantas sectas diversas por su propia movilidad. Primeramente los errores que en diferentes tiempos han inundado el orbe cristiano, han presentado siempre á aquella la ocasion de examinar mas atentamente su propia fé , y exponer la
— 354 -- humano , que como sucede las mas veces cuando nos arrebatan las pasiones, nos es mas fácil desaprobar y detestar lo que es malo , que abandonarlo y enmendarnos. ¿Creeis que importa poco á la humanidad que no sean ya solamente unos pocos doctos entre los doctos los que disputando entre sí de la naturaleza de Dios dicen que no es nada terreno , nada que esté sujeto á los sentidos , y que únicamente es perceptible al alma, sino qua el vulgo ignorante de ambos sexos crea y predique esta gran verdad en tantas naciones diferentes? ¿ Creeis que importa poco á la humanidad que el espíritu haya vencido á la materia hasta el punto de haber llegado el ayuno á la abstinencia completa de todo alimento por muchos dial, la castidad hasta el menosprecio de las satisfacciones conyugales y paternales, la paciencia hasta no hacer " nin ef un caso de las cruces y las hogueras , la liberalidad hasta distribuir su patrimonio á loa, pobres , y por fin el desprecio absoluto de todas las sas de este mundo hasta desear la muerte? Pocos hombres sin duda hacen estos sacrificios , y menos aun los hacen como se debe : pero la multitud ve, aprende, aplaude y ama al cabo: se acusa con amargura de no poder hacer estas cosas grandes, y esta confesion de su flaqueza no carece de alguna aspiracion provechosa del alma hácia Dios, y de algun destello de virtud. Pero ¿quién ha hecho esto? La Providencia divina. ¿Cómo lo ha hecho? Con los oráculos de los profetas , con la humanidad y la doctrina de Cristo, con las peregrinaciones de los apósto. les, con los oprobios, la cruz, la sangre y la muerte de los mártires, con la vida admirable de los santos y con esos milagros innumerables, en que brillan las virtudes mas resplandecientes y diversas segun la oportunidad de los tiempos. Al aspecto de estos auxilios divinos tan poderosos y de estas ventajas tan grandes y visibles ¿ podremos titubear en entrar en el seno de la iglesia, que por una
— sucesion no interrumpida de obispos desde los apóstoles hasta nosotros ha poseído y posee aun la autoridad suprema por confesion del género humano entero, á pesar de los clamores de los herejes que se extremecian á su rededor , y cuyos errores fueron condenados parte por el juicio del pueblo mismo, parte por la sabiduria imponente de los concilios , parle por la fama soberana de los milagros? Negar á la iglesia la obediencia que se le debe entre todas las demas, es el colmo de la impiedad ó de la presuncion mas insensata; porque si para llegar á la sabiduría y á la salvacion es necesario que la fé abra el camino á la razon , cómo puede mostrarse el hombre mas ingrato hácia Dios que rehusando los auxilios que le ofrece el mismo Dios , es decir , resistiendo á la autoridad que fundó con tanto cuidado? Y si cada ciencia, por sencilla y fácil que sea, exige sin embargo un maestro para que la enseñe; ¿ qué cosa hay mas orgullosa y temeraria que no querer conocer los libros:sagrados por sus intérpretes , y condenar los que no se ersticirden? Por lo tanto si la razon ó nuestra exhortacion os persuade; si como creo os interesa el cuidado de vuestra salvacion; ojalá que me escucheis confiando con fé, esperanza y caridad en los maestros legítimos de la cristiandad católica, y no cesando de pedir á aquel Dios cuya bondad nos crió, cuya justicia nos castiga, y cuya clemencia nos liberta. Asi no os faltarán ni las lecciones y explicaciones de hombres doctos y verdaderamente cristianos, ni los libros, ni aun los buenos pensamientos para conseguir fácilmente el objeto á que os eneaminais.»
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35 7 DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTE LIBRO. k ntroduccion. . • • t . • • • • i • • a 44 • Advertencia del _e_ autor. . • • . • • • • • • . • • • • • PRIMERA PARTE . Contra los incredulos. . . • • CAPÍTULO PLUMERO. 4 — Posibilidad de una revelacion divina• • • * • • . • • • • 0 • ** 8 1 Necesidad de la revelacion 31 III. — Señales de la revelacion divina y sobrenatural. 56 íV.xistencia de la revelacion divina y sobrenatural. ó . • . • . • • o • • • lo 'o • • • • • 102 V. — La excelencia y la santidad de la doctrina evangélica prueban incontestablemente que la mision de Jesucristo es divina y sobrenatural. • . • . b • . 1 2 I VI. — La propagacion y la conservador ' de la religiosa cristiana en todas sis circunstancias dan una prueba incontestable de la divinidad de la misia " ' de Jesucristo. i 55 VII..- El testimonio de los mártires cristianos, considerado en todas SUS circunstancias, prueba incontestablemen te que la mision de Cristo es divina y sobrenatural. 174 Resumen de las proposiciones anteriores y conclusion. 190 SEGUNDA. PARTE. Contia ICS herejes. • • • • a • i gei unoPosicioN PRIMERA. 1.ns ra7,unes mas poderosas demuestran que en el &den ordinario di be una autoridad div inaluente instituida é infalible defender y proponer la revelacion . . . . . ...... • • 197 '7
- 358 PROPOSICTON sEGutma. Solo la iglesia fundada por Jesucristo-posee esta autoridad infalible. . . . 205 PitoPoszetort TERCERA. Solo la iglesia católica es la guardadora é intérprete-infalible de la revelacion divina, ya transmitida de viva voz por tradicion , ya consignada en libros. * • • . . • • • • • ..... • . • • . 2 I 4 PftoPosfetox tüaRTA,. La iglesia de Jesucristo es una, visible y perpetua. . . . . . . • .. . . . . n 2o PROPOSICION QUINTA. •— La iglesia católica es la única iglesia verdadera de Jesucristo. i se*. es 236 PROPoSIcION SEXTA. Todos los hombres que en cualquiera tiempo siguen los caprichos del juicio individual y se oponen á la verdadera iglesia de Cristo, son rebeldes, secta rjo* y novadores. . . . . . • . . . . . . . . 250 PRo p oSICION SÉPrzmite — La fé no es una fé verdadera I sino solamente una opinion ó una duda en los que desechan la autoridad de la iglesia para seguir las inspiraciones del juicio particular. . e... 262 P11 -9P0EICTOS OCTAVA, Los herejes y los cismáticos declarados estau fuera de la iglesia de Jesucristo. . . . 275 Pa o p oSICION NOVENA. — El orígen del protestantismo y las diversas variaciones que ha experimentado, demuestran su falsedad. . . . . • . • . • • • • • 2 8 2 PR OPOSICION DÉCIMA. — La esterilidad del protestantismo en sus misiones entre los infieles es una nueva prueba de su falsedad, . . • . . • • • . •• • • .• •. 297 PROPOSIC1ON UNDÉCIMA. — Los que mueren criminalmente en la herejía , el cisma ó la incredulidad, no tienen que esperar salvacion : ó en otros términos , fuera de la iglesia católica no hay salvacion. . . . . . , . . . 3:3 PRoPoS/CIONDUODÉCIMA. — La tolerancia religiosa es impía y absurda; . . • • • • • • e•• • • • • • • • 326 C onclusion. • . ** • • • . ... . 343 FIN.