Pintura mural en el siglo XVII sevillano
Abstract
La pintura mural tuvo una presencia destacada en el siglo XVII sevillano, aunque, desgraciadamente y por distintas razones, se haya conservado relativamente poco, excepto de las últimas décadas de la centuria. La técnica predominante empleada fue la del temple con abundantes toques al óleo. Así lo señaló ya el tratadista y pintor Francisco Pacheco, quien en el Ar te de la pintura..., publicado en 1649, nos ofreció abundantes noticias sobre pintores sevillanos muralistas desde la segunda mitad del siglo XVI hasta el primer tercio del posterior. Los mejores intérpretes sevillanos de este tipo de pintura fueron Francisco de Herrera "el Viejo", Juan Valdés Leal y su hijo Lucas Valdés
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PH
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Resumen
La pin u a mu al u o una p esencia des acada en el
siglo XVII se illano, aunque, desg aciadamen e y po
dis in as azones, se haya conse ado ela i amen e
poco, excep o de las úl imas décadas de la cen u ia.
La écnica p edominan e empleada ue la del emple
con abundan es oques al óleo. Así lo señaló ya el a-
adis a y pin o F ancisco Pacheco, quien en el A e
de la pin u a..., publicado en 1649, nos o eció abun-
dan es no icias sob e pin o es se illanos mu alis as
desde la segunda mi ad del siglo XVI has a el p ime
e cio del pos e io . Los mejo es in é p e es se illanos
de es e ipo de pin u a ue on F ancisco de He e a
"el Viejo", Juan Valdés Leal y su hijo Lucas Valdés
Palab as cla e
Pin u a mu al / Siglo XVII / Se illa
Es opinión común en la bibliog a ía a ís ica sob e la
pin u a se illana del XVII insis i en que es a cen u ia
ue su g an pe íodo, su au én ico Siglo de O o. En
e dad, no po epe ido deja de se menos cie o.
Lo es sin duda po que desde sus inicios el p ime si-
glo del Ba oco ajo a Se illa la combinación de ele-
men os sociales y cul u ales necesa isos pa a que así
ocu ie a. Pe o, indiscu iblemen e, lo es ambién
po que la o una o el des ino quiso que en aquel
momen o nacie an o habi a an en es a ie a un
conjun o de in é p e es excepcional calidad: He e-
a “el Viejo”, Zu ba án, Velázquez, Cano, Mu illo,
Valdés Leal...,e c. La pin u a ba oca se illana, den o
del con ex o de la escuela española del siglo XVII,
alcanza á en es e pe íodo pe sonalidad p opia y di-
e enciada en es ilos y c ea i idad en los modelos;
bien es cie o que es os úl imos casi o almen e in-
culados con los plan eamien os icónicos de i ados
de la Con a e o ma y de la cul u a di igis a de la
época.
Aunque odos es os elogios iniciales sean me ecidos
y cie os, y muchos más que pod ían añadi se en un
lis ado que po p o uso pudie a se enojoso, se
cons a an ambién en la mayo ía de los análisis algu-
nas lagunas y cues iones oda ía sin espues as sis e-
ma izadas. Así, po ejemplo, ¿es e encomiás ico p e-
ámbulo a ec a po igual a odas las emá icas
desa olladas en la escuela se illana del seiscien os?,
y, especialmen e, ¿a ec a po igual a odas las écni-
cas y a odos los sopo es pic ó icos u ilizados?. En
es e úl imo caso, la mal llamada pin u a deco a i a
sob e sopo e mu al o pa ie al no alcanzó en Se illa
du an e el siglo XVII los ni eles de en idad a ís ica
p o agonizados po la pin u a ealizada sob e lienzo
con la écnica del óleo. De hecho a díamen e, sólo
a pa i de las úl imas décadas de es a cen u ia, es e
ipo de pin u a pa ece alcanza , al menos en lo con-
se ado, un desa ollo de en idad, g acias a la p o-
ducción de a is as como Juan Valdés Leal y su hijo
Lucas Valdés. Es a p oducción se man end á en el si-
glo XVIII siemp e den o de ni eles ap eciables que
no sob esalien es.
En ealidad a es e campo de la pin u a en la escuela
se illana sólo se le han enido dedicando comen a-
ios muy gene ales, si se llegaban a hace , en ob as
globales. Apa ecen ambién e e encias en aquellos
abajos suje os a plan eamien os biog á icos, siem-
p e muy impo an es, pe o ca en es de la necesa ia
isión de conjun o. Algo pa ecido ha ocu ido con
algunas monog a ías dedicadas al es udio de edi icios
que con ienen conjun os pic ó icos de es e ipo. La
ía iconog á ica ha abie o algunas pue as pa a el
concimien o de p og amas en los que se ha in en a-
do, sob e odo, ma ca líneas de es udio iconológi-
cas. Tenemos no icias ambién de algunos abajos
de in es igación nacidos en el seno uni e si a io que,
aún, pe manecen inédi os. Loable ha sido el es ue zo
de algunos, como en iempos Celes ino López Ma í-
nez y más ecien emen e Juan Miguel González Gó-
mez, po sis ema iza y hace un eco ido e olu i o
en épocas conc e as o du an e la Edad Mode na
1
.
Nos encon amos pues an e un campo abie o a la
in es igación his ó ico a ís ica y écnica, en el que
las di icul ades han de se el mejo acica e pa a me-
jo a y amplia su conocimien o y igila en lo posible
po su sal agua da.
Como en odo el ámbi o español, a excepción de la
Co e o de algunos conjun os aislados de iden idad
emá ica mi ológica, his ó ica o pu amen e deco a i-
a, la pin u a eligiosa ocupa, des acada, el p ime
luga en e los asun os abo dados en la pin u a mu-
al. Desde la óp ica de la Con a e o ma, los alo-
es cul u ales del Ba oco ue on adap ados a la es-
e a de la Religión como cauce de exp esión de un
nue o simbolismo social. T as la publicación de los
dec e os del Concilio de T en o, sob e el mundo ca-
ólico se cie ne una ola de in ansigencia eligiosa y
mo al, cu iosamen e plan eada como una Re o ma
Ca ólica, p opiciada po la au o idad y la adición
de la Iglesia. Como indicó Blun : “El e ec o de la Con-
a e o ma sob e las a es ue simila al que u o en
las demás amas de la cul u a y el pensamien o”
2
. Es-
e e ec o enía esencialmen e un ca ác e psicológi-
co, ligado al au ocon encimien o en la bondad de
los alo es dominan es que, pa a pe pe ua se,
adop an un ca ác e sac alizado o di inizado. Las
p emisas ma cadas ue on:”nihil p o anun, nihil insoli-
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
Pin u a mu al en el siglo XVII se illano
José Fe nández López
Depa amen o de His o ia del A e
Uni e sidad de Se illa
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um nihique inhones um”; alejando odo aquello ca-
en e del “deco o” necesa io. El p edominio de la
“Ve dad” sob e la Belleza, de inen al pin o c is iano
an e la sociedad con i iéndolo en una especie de
o ado sag ado que ha de con ence median e su
ob a de la e dad de los alo es piadosos y mo ales
y de los bene icios y ecompensas de los mismos so-
b e el homb e. Señaló el a adis a jesui a Gab iele
Paleo i, que el pin o no sólo iene la capacidad de
pe suasión a a és de las imágenes sino que ese
pode que es á en sus manos ha de se u ilizado en
la de ensa de las c eencias y las i udes
3
. La nue a
men alidad mani es aba el p edominio de los alo es
eológicos a un doble ni el o es uc u a de pode :
de una pa e polí ico, en el con ol del Es ado po el
absolu ismo, y de o a eligioso, dominado de las
conciencias. Mona quía e Iglesia, Es ado absolu is a y
Religión con igu a án el “s a us” impe an e en el
con ol de la sociedad del An iguo Régimen, an o
en los es ados ca ólicos como en los p o es an es.
Sin emba go, ese con ol social y cul u al eje cido
po el pode en el siglo XVII u o di e sas o mas y
mani es aciones aplicables a las dis in as ac i idades
de la época, den o de una concepción uni a ia de la
ida.
En España, como indicó Ma a all, “deci Ba oco espa-
ñol equi ale an o como a deci Ba oco eu opeo is o
desde España”
4
. Po ello es e país, y Se illa, la “Men-
is de Cas illa” como la llamó Ti so de Molina
5
, pa i-
cipó del ca ác e gene al de la cul u a ba oca, pe o
adap ándola de una o ma an pe sonal que ha lle a-
do a pensa a algunos in es igado es, en di e sos as-
pec os, en su o igen hispano
6
. Fue en la nue a ico-
nog a ía pos iden ina donde quedó más pa en e, en
el mundo a ís ico, la in luencia del di igismo ideoló-
gico. En las a es plás icas, la eligión omó cue po
con sus i os y sus p ác icas, ans o mando en obje-
o a ís ico el ce emonial eclesiás ico. Todo ello dio
o igen a una iconog a ía de ca ác e mímico, con en-
cional y comp ensible pa a los c eyen es, en opinión
de Weisbach
7
. Po o o lado el concep o hie á ico
de la ep esen ación eligiosa se al e a en es e mo-
men o po un sen ido na a i o, mucho más com-
p ensible a ni el popula . Se es uc u an a pa i de
en onces en las denominadas “his o ias”, bíblicas,
eclesiás icas, monás icas o hagiog á icas. El undamen-
o de la “his o ia” adica en el in en o de aleja los
alo es abs ac os de los concep os eológicos, ace -
cándolos al homb e a a és de lo emocional. Tam-
bién las exal aciones apo eósicas hagiog á icas y los
emas eológicos más complejos pa icipa on de es a
nue a men alidad.
La pin u a con igu ada de mane a p og amá ica pa-
ece pues el mejo ehículo de exp esión de es os
ideales, pudiéndose es uc u a , en el ma co de una
señalada e ó ica isual, en se ies de lienzos, en e a-
blos (ma cos a qui ec ónicos pa a con ene pin u as
en sus egis os), o en pin u as mu ales. Todas es as
mani es aciones a ís icas es u ie on p esen es en
di e sos espacios den o de los edi icios eligiosos.
Sólo a la pin u a mu al se le ese an además bó e-
das y cúpulas.
La p ime a mi ad de siglo
Tenemos no icias sob e la ac i idad deco a i a mu al
de pin o es se illanos o inculados a la escuela desde
comienzos del siglo XVII. Nues a uen e de conoci-
mien o de especial in e és en es e momen o es, co-
mo an as eces en la pin u a se illana, el a ado de
F ancisco Pacheco, A e de la pin u a..., publicado en
Se illa, en 1649
8
. El amoso sueg o de Velázquez, en
el capí ulo III del Lib o III de su ob a, esc ibe sob e la
écnica del esco, dejándonos jugosas no icias sob e
pin o es se illanos expe os en es a écnica desde la
segunda mi ad del siglo XVI, de los que sob e odo
des aca a Luis de Va gas, pin o al que admi a y e ie-
e como el p ime o que ajo a Se illa es a écnica
del esco en 1555 con su Vi gen del Rosa io, del con-
en o de San Pablo, pe dida ya en época de Pacheco.
Ci a además o as ob as mu ales de Va gas como el
A co del Sag a io, la deco ación de la Gi alda y de las
G adas de la Ca ed al de Se illa. Pacheco, du an e su
ex ensa ida a ís ica, iniciada en Se illa a pa i ap o-
ximadamen e de 1585, conoció a los mejo es mu a-
lis as ac i os en la ciudad desde la e apa manie is a
has a la ase inal de in oducción y consolidación na-
u alis a del p ime ba oco, hacia 1625. En e los ci-
ados po el a adis a debe des aca se a Pablo de
Céspedes, amigo y conseje o a ís ico e iconog á ico
pe sonal, como e idencia la “Doc íssima ca a de la
pin u a” que emi ió a Pacheco en 1608, año de su a-
llecimien o. Céspedes ue pin o de es i pe manie is-
a, nacido en Có doba, hacia 1548, y o mado en Ro-
ma desde 1570 ap oximadamen e. Homb e cul o y el
p ime g an eó ico español del a e pic ó ico, en a-
bló amis ad en la Ciudad E e na con Fede ico Zucca-
o, ealizando ob as al esco como en la iglesia de la
San a T ini á dei Mon e. De uel a a su Có doba na-
al, en 1577, su labo allí deja á honda huella en los
pin o es de aquella escuela. Su p esencia en Se illa,
in e mi en e desde 1585 has a 1603, dejó ambién
imp on a en la escuela se illana de inales del siglo
XVI y comienzos del XVII, en especial en la écnica
del esco, que eje ció con un es ilo igo oso p opio
del manie ismo omano. También se ci a en es e
apa ado po Pacheco la labo de Ma eo Pé ez de
Alesio, ac i o en Se illa en e 1584 y 1585.
La p esencia de es os a is as en la en onces me ó-
polis andaluza, ue esencial en la o mación de los
a is as de la gene ación pos e io . A muchos de es-
os jó enes pin o es les unía su inculación y has a
admi ación po la pin u a mu al ejecu ada al esco.
F ancisco Pacheco lo exp esaba así:
“Viniendo pues a su execución: de odos los mo-
dos que los pin o es usan, el pin a en pa ed a
esco es el más magis al, de mayo des aza y
expedición. Consis e en pin a en un día y de una
ez lo quede las o as mane as du a mucho y se
puede e oca . Quie e g an des aza y esolución;
sus ye os no son emediables si no se uel e a
desencala y de iba lo hecho. Es una pin u a
más a onil y más e e na y, así, a los que la exe -
ci an bien se les debe mayo e e encia y es ima,
como a mayo es maes os”
9
.
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
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Aun así el a adis a comp ende las di icul ades que
ae apa ejado es e uso pic ó ico po lo que señala:
“En cuan o a e oca a emple después de seca
la pa ed, hay muchos de pa ece con a io, no
obs an e que lo usa on alien es homb es como
Ma eo Pé ez de Alecio en el S. C is obal y la
pue a del Ca denal, An onio Mohedano y Alonso
Vázquez en el claus o de S. F ancisco,...”
10
.
El ondeño Alonso Vázquez (h.1563-h.1608), ac i o
en Se illa desde 1588 has a su ma cha, en 1603, ha-
cia a México, ue pin o o mado en el manie ismo
que e olucionó en su úl ima e apa p o esional apa-
eciendo en sus ob as algunas dosis de na u alismo,
especialmen e bodegonis a pe o ambién esal an-
do la exp esión y el colo ido, aun sin enuncia a
los modelos an e io es pues e a buen conocedo
de los esquemas lamencos de Ma ín de Vos y de
Co nelis Co en e o os. El lucen ino An onio
Mohedano (h.1563-1626), pe maneció en Se illa al-
go más de iempo, has a 1610. Fue pin o de o -
mación manie is a, au o de composiciones de ígi-
da sime ía, dibujo se e o que ma ca los pe iles de
las igu as y esal a los amplios pliegues de los opa-
jes, cie a ialdad en la exp esión y colo idos i os
e ideales. Ese c oma ismo, alejado de la ealidad,
con as a con la dedicación de Mohedano al bode-
gón, especialmen e comen ada po el a adis a Pa-
checo, quien alaba sus cualidades en es e campo y
ambién pa a la pin u a mu al
11
. Quizás, como Blas
de Ledesma, pin o del ámbi o g anadino, Moheda-
no debió o ma se en es e campo en los cí culos
ce canos a los pin o es de g u escos Julio de Aquilis
y Alejand o Mayne . Se ad ie e en su ob a un ex-
quisi o sen ido deco a i o en la desc ipción de las
o mas na u ales: pajá os, lo es y u as. Tal ez po
ello Ceán Be múdez le a ibuyó de an iguo los ele-
men os o namen ales de las o las de los echos del
Salón P incipal y la Gale ía del P elado del Palacio
A zobispal de Se illa
12
. Como señaló Pacheco, Mo-
hedano y Alonso Vázquez pin a on al esco e oca-
do al emple las pa edes del claus o g ande del
con en o de San F ancisco de Se illa. De ese con-
jun o, hoy desg aciadamen e pe dido y que ue po-
siblemen e ya e ocado a inicios del siglo XVIII po
Lucas Valdés, F ancisco Pacheco des acó los es o-
nes de u as hechos po Mohedano
13
. Se conse a
ac ualmen e de es e a is a las pin u as de la bó e-
da del p esbi e io de San Ma eo de Lucena, da a-
bles hacia 1600
14
.
La écnica del emple, con dis in as a ian es, y con
e oques al óleo, pa ece impone se en la pin u a
mu al se illana a lo la go del siglo XVII. Es o no
quie e deci que no se cul i a a el esco, pues se
conse an algunos ejemplos, que sin se ele an es
po su calidad a ís ica sí p esen an una azonable
en idad. El monas e io de San Isido o del Campo,
en San iponce, o ece di e sas mues as anónimas.
Su sala capi ula es á deco ada con pin u as de la
p ime a mi ad del siglo XVII, que ep oducen en la
cubie a las Vi udes mien as en los mu os la e ales
se pin a on las igu as de San Je ónimo y San Isido o
y di e sos pasajes de la ida de C is o. En la capilla
P i ada o del Rese ado se conse an algunos es-
cos de comienzos del seiscien os, en los que sob e-
salen algunos emblemas ma ianos en o las de es ilo
manie is a. Finalmen e en el claus o de los Mue os
de es e cenobio se pueden con empla escos que
ep esen an di e sos miemb os de la o den
je ónima
15
.
Hacia los inicios del segundo cua o del siglo XVII, el
mejo pin o mu alis a se illano ue F ancisco de He-
e a “el Viejo”. En la deco ación de los in e io es
eclesiás icos en es a época p edominan los mo i os
de yese ías, habi ualmen e polic omadas, que podían
lle a unido a es e lenguaje o namen al la p esencia
de una deco ación mu al pic ó ica igu a i a. En los
ci ados mo i os o namen ales pe i en los diseños y
modelos de i ados del es ilo manie is a, y, esal án-
dose en los huecos dejados po ma cos y a jas, pin-
u as en las que se e lejan escudos, emblemas y em-
p esas, e a os y o os mo i os eligiosos. Es os
conjun os pueden comple a se con la p esencia de
lienzos en se ie de ca ác e de ocional o desa ollan-
do las ya ci adas “his o ias” de la Redención o hagio-
g á icas. Hay que eco da ambién que muchas pin-
u as mu ales de es a época y an e io es se
pe die on as los encalamien os p o ilác icos de mu-
os y bó edas en muchas iglesias después de la pes e
que asoló la ciudad a mediados del siglo XVII.
F ancisco de He e a “el Viejo” (1590-1654), ue
uno de los pin o es más in e esan es de la p ime a
mi ad del siglo XVII se illano como demues a, con
al ibajos, su p oducción a ís ica. Su es ilo e olucio-
nó desde las ó mulas manie is as hacia el na u alis-
mo con o mas muy igo osas, se e as a eces en la
exp esi idad, con una pincelada suel a y un c oma-
ismo que ecue da en muchas ocasiones la écnica
eneciana. En e sus ob as más des acadas debemos
eco da La apo eosis de San He menegildo (Se illa,
Museo de BB. AA.), de 1620, la se ie de San Buena-
en u a, comenzada hacia 1627 y ema ada po Zu -
ba án, o el Juicio Final(Se illa, pa oquia de San Be -
na do), de 1628. En su e apa inal el exp esionismo
de los pe sonajes se dulci ica, aunque man enga la
monumen alidad co po al, y su écnica se hace aún
más suel a. Si a de ejemplo las es e siones de su
San José con el Niño que se conocen, ealizadas a
pa i de 1645, de las que des acamos la conse ada
en el Museo Láza o Galdiano, Mad id. Fue He e a
“el Viejo” un buen g abado , p oducción no habi ual
en e los pin o es se illanos de su época
16
.
El Colegio anciscano de San Buena en u a, si uado
en el ámbi o del despa ecido con en o Casa G an-
de de San F ancisco de Se illa y cuyos o ígenes da-
an de 1600, ue ins i uido como cen o de al os es-
udios eológicos de la o den, cons i uyendo la única
ins i ución de es as ca ac e ís icas de los ancisca-
nos en España, du an e la p ime a mi ad del siglo
XVII. En el año 1626, los ala i es Juan Be na do de
Velasco y Juan de Sega a concie an la ealización
de la deco ación es ucada de la iglesia del colegio,
diseñada po F ancisco de He e a “el Viejo”, quien,
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
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en e 1626 y 1627, acome ía las pin u as mu ales de
las bó edas: e a os, emp esas mo ales y escudos.
El ico epe o io o namen al y igu a i o que deco-
a las bó edas de es e emplo, p esen a un p og a-
ma in elec ual y eligioso de g an p o undidad, en-
oncado en los p incipios ilosó icos de San
Buena en u a y en los ca ac é es gene ales de la es-
pi i ualidad se á ica. Ma ínez Ripoll es udió con
p o undidad es e p og ama iconog á ico, desen a-
ñando el lenguaje simbólico que de su deco ación
emana, inculándolo con los ex os bona en u ianos
e indicando las di ecciones iconológicas de su con e-
nido den o de la ac i idad y unción del Colegio.
Recien emen e Cha e o Blanco ha p opues o una
nue a lec u a iconológica de la deco ación de es e
emplo concluyendo que su con enido exal a, a pa -
i del lenguaje del ba oco, la ciencia y la san idad
desde el sen ido y la ob a bona en u ianos
17
.
En la deco ación de las bó edas de la na e cen al
se dis inguen cinco emp esas eológico mo ales y la
ep esen ación del Espí i u San o, ubicadas en las
cla es de los cinco amos y la cúpula, pa iendo de
los pies de la iglesia. Re ie en es as pin u as en nues-
a opinión, en o den p og esi o, el camino de ace -
camien o del alma a Dios a a és de los pun os un-
damen ales de la mís ica bona en u iana ecogidos
de sus ob as el I ine a io de la men e hacia Dios y el
Soliloquio. Sopo es in elec uales del p og ama son
los diez ilóso os, eólogos y esc i u a ios aciscanos
ep esen ados en las bó edas de la na e, mien as
que se ese a la cúpula, en o no al Espí i u San o,
pa a la p esencia de ocho g andes San os de la o -
den: San Buena en u a, San An onio de Padua (Fo o
1), San Juan de Capis ano, San Luis de Tolosa, San Pe-
d o de Alcán a a, San Jacobo de la Ma ca, San Be na -
dino de Siena y San F ancisco de Asís.
Pe o el p og ama pic ó ico de la iglesia del Colegio
de San Buena en u a no e mina aquí, ue comple-
ado con un ciclo de lienzos, conmemo a i os de la
ida y las i udes eligiosas del san o pa ón del
emplo, San Buena en u a. Es e ciclo, que ue eali-
zado desde 1627 a 1629, es aba compues o po
ocho lienzos de He e a “el Viejo” y F ancisco
Zu ba án y colga on de las pa edes de la na e cen-
al de la iglesia colegial has a su dispe sión en
1835. La se ie es aba di idida en dos, ísica y emá-
icamen e. He e a ep odujo en sus lienzos del la-
do de echo hechos de la in ancia y p ime a oca-
ción de San Buena en u a: Apa ición de San a
Ca alina de Alejand ía a los amilia es del San o, San
F ancisco cu ando a San Buena en u a niño, San Bue-
na en u a omando el hábi o de la o den anciscana
y San Buena en u a ecibiendo la comunión de un án-
gel. Zu ba án pin ó, en el lado de la Epís ola, los
ela i os a la madu ez y la mue e del Doc o Se á-
ico: San Buena en u a ecibiendo la isi a de San o
Tomás de Aquino, San Buena en u a con o ado po
el ángel, San Buena en u a en el Concilio de Lyón y
Mue e de San Buena en u a. La explicación a es a
ajan e sepa ación ha sido desa ollada po Odile
Delenda, pa iendo del ex o e o mado del B e ia-
io Romano, en 1568, du an e el pe íodo del pon i-
icado del Papa San Pio V, quien había nomb ado a
San Buena en u a doc o de la Iglesia con los mis-
mos hono es que San o Tomás de Aquino
18
.
La segunda mi ad del siglo
El desa ollo de la deco ación pic ó ica mu al del
pleno ba oco llega a España con pos e io idad a
mediados del siglo XVII, a a és, como odas las
no edades desde aquel momen o, de la Co e. He-
ede os de la adición pic ó ica mu al clasicis a o-
mano boloñesa, aunque colabo ado es del amoso
Pie o da Co ona, ue on los pin o es Agos ino Mi-
elli y Angelo Michele Colonna, cuya enida a Espa-
ña, en 1658, ue ges ionada po Velázquez du an e
su segunda es ancia en I alia. Su ac i idad ue esen-
cial pa a el desa ollo de la pin u a mu al española,
an o po su abajo en la deco ación de iejo Alcá-
za mad ileño y en los salones del palacio del Buen
Re i o, como po la enseñanza a los pin o es espa-
ñoles que colabo a on en sus abajos, Juan Ca e-
ño Mi anda y F ancisco Rizi. Ambos pin o es i alia-
nos, con la écnica del esco, aje on a España la
ó mula de la quad a u a, con dominio de la pe s-
pec i a en la igu as y en las a qui ec u as ingidas,
aun én icos ompe-l’oeil, capaces de enma ca es-
cenas di e en es: mi ológicas, his ó icas o eligiosas.
Apa e de la écnica, es e ipo de pin u a eque ía
del a is a un g an dominio de la geome ía p oyec-
i a que pe mi ía dispone los elemen os a qui ec-
ónicos sob e supe icies cu as (bó edas, cúpulas y
pechinas), sin dis o siona los pun os de uga com-
posi i os. En buena pa e, pa iendo del abajo de
es os pin o es, se desa olló en la co e un es ilo
deco a i o pa ie al de dibujo mo ido y ágil, de con-
cepción ib an e en el colo y de g an co ección
en la concepción de las escenog a ías. Todos esas
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
Fo o 1: F ancisco de He e a “El
Viejo”. San An onio de Padua. Iglesia
de San Buena en u a. Cúpula.
PH
Bole ín 34 223
no edades alcanzadas y asumidas en es os momen-
os no habían sido p opias en la pin u a española
has a la echa y su di usión po odas las escuelas
p o inciales u o una conside able epe cusión.
A mediados del siglo XVII, se p oduce en Se illa el
iun o y la consolidación de ini i a de las o mas del
pleno ba oco. In oducido len amen e desde algu-
nos años an es el dinamismo ubeniano, el comedio
del siglo ae consigo un i aje en la ac i idad de
muchos pin o es locales hacia un a e de mayo e-
hemencia exp esi a, i alidad ísica y apa a o esce-
nog á ico en ondos, es imen as, colo idos y luces.
Es e es ilo del llamado ba oco dinámico y ea al,
que no pa ece a ae mucho a Velázquez en la Co -
e, ue in oducido en Se illa, o al menos su p esen-
cia aquí jugó un papel esencial, po F ancisco de
He e a “el Mozo” (1627-1681). Es e pin o nacido
en Se illa, ealizó su o mación con su pad e, el ya
ci ado He e a “el Viejo”, a quien abandonó as su-
gi en e ambos di e encias i econciliables que co-
nocemos a a és de leyendas. Pa ece que comple-
ó su o mación en I alia, aunque aún no enemos
cons ancia documen al de ese iaje. De se es o
cie o, imbuido ya en el ba oco iun al y dinámico
ap endido en aquellas ie as, debió eg esa a Espa-
ña en 1650 y a su ciudad na al en 1655, dejando
aquí algunas piezas esenciales de su ca e a a ís ica,
como El iun o de la Euca is ía (Se illa, He mandad
Sac amen al del Sag a io), y el Éx asis de San F an-
cisco (Se illa, Ca ed al)
19
. Su es ancia en es a ciudad
debió se un se io acica e pa a los pin o es locales,
quienes pudie on conoce , g acias a las apo acio-
nes de un pin o de g an ca ego ía, las no edades
de angua dia en el ambien e a ís ico español. Su
p es igio sin duda ue g ande, po ello en el mo-
men o de la o mación de la Academia de Pin u a
se illana, en 1660, se le nomb ó p esiden e jun o
con Mu illo. No ocupó mucho iempo el ca go,
pues ese mismo año pa ió pa a Mad id, donde de-
sa olló lo más impo an e de su ca e a a ís ica
has a su allecimien o.
A pesa de la impo an e p esencia en Se illa de
He e a “el Mozo”, la g an igu a de la pin u a se i-
llana de mediados del siglo XVII ue Ba olomé Es e-
ban Mu illo. Sin emba go, Mu illo no ue pin o mu-
alis a. De hecho es a écnica pa ece es a en
decadencia en Se illa has a la década de los se en a
del siglo. No dejan de se hipo é icas las posibles
enseñanzas que He e a “el Mozo” pudie a deja en
Se illa espec o a la pin u a mu al, más aún eniendo
en cuen a su posible conocimien o di ec o de los
g andes pin o es deco ado es del pleno ba oco o-
mano. E ec i amen e, desde la década de los ein a
del siglo XVII, la cabeza isible de es a gene ación
de pin o es, Pie o da Co ona, c eó un es ilo de
pin u a mu al llamado en onces “he oico”, o o gan-
do a sus escenas un sen ido apa a oso y ea al. Con
es e es ilo ealizó di e sas ob as deco a i as, en e
las que des acan las bó edas del palacio Ba be ini,
en Roma, a ios salones del palacio Pi i, en Flo en-
cia, y, nue amen e en Roma, abajó en el palacio
Pamphili y en el o a o io de los Filipenses.
Fue Juan Valdés Leal (1622-1690), el úl imo de los
g andes maes os de la pin u a ba oca se illana del
siglo XVII. Su pe sonalidad a ís ica y su a e ue on
ené gicos y exp esi os, llenos de i alidad ísica y
anímica en los modelos, y de écnica muy suel a y
es egada. Resul a con enien e hui de los ópicos
al e e i nos a es e pin o , adicionalmen e incula-
do con emas macab os. Su ac i idad ue amplia y
a iada en el campo a ís ico. Su ob a pic ó ica ue
desigual, pe o siemp e do ada de pe sonalidad sin-
gula . Lo mejo de su abajo se concen a a pa i
de 1660. Sin emba go, con an e io idad ealiza
ob as impo an es como la se ie del con en o de
San a Cla a de Ca mona, el e ablo mayo de la igle-
sia de las Ca meli as de Có doba, la se ie de la sa-
c is ía de San Je ónimo, en Se illa, y el e ablo de
San Beni o de Cala a a de la misma ciudad. En es-
os conjun os se puede obse a el ca ác e a ís ico
de Valdés Leal, i me en el dibujo y algo desmañado
en el colo , y su e olución hacia las o mas del pleno
ba oco. Aunque lógica pudo se la in luencia sob e
su es ilo del pin o An onio del Cas illo du an e sus
es ancias en Có doba, pa ece que la p oyección de
la escuela se illana hacia 1656; el con ac o con a is-
as mad ileños como F ancisco Rizi y Claudio Coello
y, posiblemen e, el conocimien o de ob as o áneas
lamencas e i alianas, con igu a on de ini i amen e su
o ma de pin a en la madu ez. La imp on a de sus
igu as jun o con la endencia esca ológica de los e-
mas de muchas de sus ob as, han sigula izado y da-
do a es e a is a una pe sonalidad indiscu ible, ade-
cuada a los cánones es é icos del ba oco español, a
los mensajes de su cul u a eligiosa. P ueba de ello
es que Valdés Leal, en sus más conocidas pin u as
Los je oglí icos de las Pos ime ías (Se illa, Hospi al de
San a Ca idad), adujo con genialidad el mensaje
ascé ico popula de Miguel de Maña a en su Discu -
so de la e dad, publicado en Se illa en 1671
20
.
Los con ac os de Juan Valdés Leal con el mundo de
la Co e pudie on incula le con la pin u a deco a i-
a mu al en un lenguaje ya asimilado del pleno ba-
oco. Es posible que el p ime abajo mu al de in-
e és acome ido po el maes o ue an las pin u as
euca ís icas de la capilla sac amen al de la pa oquia
de San And és de Se illa. Es a ob a, ecien emen e
ecupe ada, pudo ealiza la Valdés Leal hacia 1670-
1675, pues o que en esas echas ap oximadamen e
pin ó los quince medallones que deco an el e ablo
de la Vi gen del Rosa io de dicha capilla. Años más
a de Valdés Leal acome ió la deco ación de la igle-
sia del Hospi al de la San a Ca idad donde, en e
1680 y 1682, pin ó al emple los cua o e angelis as
de las pechinas, los cua o san os de los a cos la e-
ales del c uce o (San Ma ín, San Julián, San o Tomás
de Villanue a y San Juan Limosne o), y los ángeles pa-
sionis as de la cúpula
21
. Casi con empo ánea ue la
deco ación mu al que Valdés Leal ealizó desde
1680 y has a 1683, en el Real Monas e io de San
Clemen e. Más a de, a pa i de 1689, Lucas Valdés
acome ió la inalización del conjun o, debiéndose a
es e a is a la imp on a inal del mismo. Realizada la
ob a como las an e io es al emple con e oques al
óleo, además de los mo i os pu amen e o namen a-
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
224
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les, emodelados en buena pa e a mediados del si-
glo XVIII, los mu os ecogen di e sos episodios igu-
a i os. En el p esbi e io: La lac ación de San Be na -
do, San Clemen e haciendo b o a el agua del desie o,
San Beni o con San a Escolás ica yLa ecupe ación mi-
lag osa del cue po de San Clemen e del ma . En las
pechinas de la cúpula: San Juan, San Ma cos, San Ma-
eo y San Lucas. Finalmen e sob e el mu o del co o
se colocó un lienzo, que o ma pa e del discu so
deco a i o del emplo ep esen ando: San Fe nando
en ando en Se illa
22
.
El mejo conjun o mu al iniciado po Valdés Leal ue
el de la iglesia del Hospi al de los Vene ables, uno
de los más in e esan es del ba oco se illano. El a-
bajo comenzó, según la documen ación conse ada,
en 1686. La edad del maes o y su es ado de salud
mal echo mo i a on la in e ención de su hijo y
discípulo Lucas Valdés. La deco ación ue iniciada
po las bó edas de la cabece a, y desde ellas has a
las de los pies, las pin u as de es a iglesia p esen an
un mensaje eclesiológico de exal ación de la condi-
ción y el eje cicio sace do al c is iano a a és de los
iempos. Es e obje i o se log ó emon ándose me-
dian e ex os al An iguo Tes amen o, ejempli icándo-
lo con sucesos his ó icos ep esen ados en las pa e-
des de la na e y esal ando el papel eno ado que
Jesuc is o concede al sace docio a a és de su Sa-
c i icio. El con enido ideológico de es as pin u as es-
á en consonancia con el ca ác e his ó ico de la ins-
i ución del Hospi al de los Vene ables Sace do es y
con las di ec ices de la Iglesia enden es a digni ica
la labo del cle o y su p esencia an e la sociedad.
En las bó edas y mu os de es a iglesia podemos en-
con a asun os como la Vene ación del Cue po de
C is o, po San Ped o y San Clemen e, acompaña-
dos po las alego ías de la Ca idad y la Humildad
(Fo o 2). Desde es e p ime amo del p ebi e io,
las pin u as mu ales mues an un dies o sen ido de
la pe spec i a y un c oma ismo ma cado y a monio-
so. El an ep esbi e io, que se cub e con cúpula so-
b e pechinas, es á o almen e deco ado con mo i os
o namen ales y igu a i os. En las pechinas y mu os
la e ales de es e espacio se ap ecian los aldesianos
modelos de ángeles mancebos acompañados de
o os niños que po an u ensilios de la misa y es i-
men as eclesiás icas. En medio de es a exube ancia
deco a i a queda espacio en los mu os pa a las e-
p esen aciones in e io es del Ángel de la gua da a la
izquie da y de Tobías y el ángel a la de echa. La me-
dia na anja p esen a ocho medallones que simulan
b once do ado con la imagen de san os a zobispos
y obispos de la p imi i a iglesia española: San Lau e-
ano, San Fla iano, San Ca pó o o, San Julián, San
Fulgencio, San Cecilio, San Ilde onso y San Pío.
Sob esale en odo el apa a o o namen al de las bó-
edas de la na e de la iglesia de los Vene ables la
p esencia angélica que, en su unción mediado a an-
e los homb es, es equipa ada a la de los sace do es.
El lenguaje de los símbolos, bien sea de las i udes
y dones eclesiás icos, del papado y de los san os pa-
onos del Hospi al, San Ped o y San Fe nando, e-
sul a con inuo en odo el p og ama. Puede con em-
pla se ambién en los mu os de es a iglesia un
Apos olado en igu ados medallones sob e los pila-
es, ce ado con las p esencias de C is o y la Vi gen
en el co o, ac ualmen e ocul os as el nue o ó ga-
no, y las ep esen aciones en g isalla, a los lados del
cancel de en ada de la An igua Ley y el Celo eli-
gioso. Pe o lo que adicionalmen e ha despe ado
mayo in e és po su o iginalidad en la pin u a se i-
lana son los seis apices simulados con escenas his-
ó icas y ex os alusi os al hecho ubicados en las
pa es al as de los mu os de la na e. Es os episo-
dios, imágenes de la sumisión del pode empo al al
eligioso median e el espe o al o den sac o, mues-
an a: San Ma ín p esidiendo la mesa del empe ado
(Fo o 3), Ca los II cede su ca oza a un sace do e po -
ado del iá ico, San Amb osio niega la en ada en el
emplo al empe ado Teodosio, El empe ado Cons a i-
no en el Concilio de Nicea, San León de iene a A ila a
las pue as de Roma yFede ico Ba ba oja pide pe -
dón al Papa Alejand o III. Todas es as pin u as desde
la cúpula has a los píes del emplo, ue on diseñadas
po Valdés Leal y inalmen e ejecu adas po su hijo
Lucas Valdés. En la sac is ía, pequeño espacio la e al
en el mu o izquie do del an ep esbi e io cubie o a
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
Fo o 3: Lucas Valdés
con diseño de Valdés
Leal. San Ma ín p e-
sidiendo la mesa del
empe ado . Iglesia de
los Vene ables.
Fo o 2: Juan Luis Valdés Leal.
Vene ación del Cue po de C is o.
Iglesia de los Vene ables. Bó eda
del p ebis e io.
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baja al u a con echo plano, se pin ó con dies o
sen ido de la pe spec i a el T iun o de la San a C uz.
Es a úl ima ob a ue ealizada po los Valdés Leal
desde p incipios de 1687 y es de las más bellas del
conjun o. No podemos ol ida inalmen e los mu a-
les ex e io es del pó ico de la iglesia, en muy mal
es ado de conse ación, donde se ep esen a la Lle-
gada de sace do es pe eg inos al Hospi al y el Auxilio
a los sace do es en la en e me ía del Hospi al. Ambas
ob as son de Lucas Valdes, así como los modelos de
las mismas ambién conse ados en el hospi al
23
.
En esencia el único con inuado y colabo ado inal
de la labo a ís ica de Juan Valdés Leal ue su hijo Lu-
cas Valdés (1661-1725), un co ec o pin o de bue-
nas cualidades como mu alis a aunque al o del alen-
o de su p ogeni o . Su labo ue des acada en la
Se illa de inales siglo XVII, culminando los p oyec os
pa e nos, como hemos señalado, y ealizando o os
meno es; pues sus mejo es ob as pe sonales en es e
campo son ya c onológicamen e del siglo XVIII. Debe
ambién señala se que Lucas Valdés ue maes o de
pin o es mu alis as de la gene ación pos e io en e
los que sob esale Domingo Ma ínez.
Desg aciadamen e las ob as mu ales seicen is as de
Lucas no se conse an, aunque sí hay abundan es
e e encias sob e ellas. Des aquemos aquí la desapa-
ecida deco ación del claus o y escale a p incipal
del con en o de los T ini a ios Descalzos de Se illa
que ue ejecu ada hacia 1690. Ya ci amos an e io -
men e las pin u as del claus o y quizás po e ía del
con en o Casa G ande de San F ancisco de Se illa,
con a adas en 1700
24
.
1. “La pin u a mu al se illana desde el siglo XVI al XVIII”, en
Fo mación P o esional y A es Deco a i as en Andalucía y
Amé ica, Conseje ía de Cul u a y Medio Ambien e, Jun a de
Andalucía, Se illa, 1991.
2. BLUNT, A., La Teo ía de las a es en I alia (1450-1600), Ox o d,
1.956, ed. Española, Mad id, 1.976, págs. 116-117.
3. Disco so in o no le immagini sac e e p o ane, Bolonia, 1582.
4. MARAVALL, J. A., La cul u a del Ba oco, 3ª ed., Ba celona
1.983, pág. 48.
5. No hay peo so do..., en Ob as d amá icas comple as, . III,
Mad id, 1962, ac o III, escena VII, p. 1056.
6. Es a coincidencia de algunos aspec os hispanos en el Ba oco
ue pues a de mani ies o po : WEISBACH, W., El Ba oco,
a e de la Con a e o ma, ed. Española, Mad id, 1.942; y
MALE, E.,L’a eligieux ap és le Concilie de T en e, Pa ís,
1.932. También han pues o de mani ies o es a in luencia
WATKIN, S., Ca holic a and cul u e, Lond es, 1.942; TAPIE,
V. L., Le Ba oque, Pa ís, 1.961.
7. WEISBACH, W.,ob. ci ., págs. 56 y 57.
8. Finalizado al pa ece hacia 1638, ue publicado de o ma pós-
uma pues Pacheco alleció en 1644. Ed. 1991,pp. 453-466.
9. A e de la pin u a..., ed. 1991, p. 464.
10. Id., p. 465.
11. Id. p. 461.
12. Ceán Be múdez,J.A., Dicciona io his ó ico de los más ilus es
p o eso es de las Bellas A es de España, 1800, . III, p.116.
Pé ez Sánchez, A., Pin u a española de bodegones y lo e os de
1600 a Goya, Mad id, 1983-1984, p. 461.
13. Id., p. 511; Valdi ieso, E. y Se e a, J.M., Ob. ci .., Mad id, 1985,
p. 187.
14. Valdi ieso, E. y Se e a, J.M., Ob. ci .., Mad id, 1985, pp. 176-
177. Valdi ieso, E., His o ia de la pin u a se illana, Se illa, 1986,
pp. 128-130.
15. Mo ales, A. Sanz, Mª.J., Se e a, J.M. y Valdi ieso,E., Guía a ís-
ica de Se illa y su p o incia, Se illa, 1981, pp. 544-545.
16. Ma ínez Ripoll, A., F ancisco de He e a “el Viejo”, Se illa,
1978. Valdi ieso, E., His o ia de la Pin u a Se illana, Se illa,
1986, pp. 158-167.
17. Ma ínez Ripoll, A., La iglesia del Colegio de San Buena en u a,
Se illa, 1976; F ancisco de He e a “El Viejo”, Se illa, 1978. pp.
85-92. Sebas ián, S.,Con a e o ma y Ba oco, Mad id, 1985, p.
285 y ss. Fe nández López, J., P og amas iconog á icos de la
pin u a ba oca se illana del siglo XVII, Se illa, 1991, pp. 69-
74.Cha e o Blanco, F., “La iglesia del colegio de San
Buena en u a de Se illa. Lec u a iconológica”, en El ancisca-
nimo en Andalucía (III Cu so de Ve ano), Códoba, 1999, págs.
55-84.
18. .- Delenda, O., “Zu ba án in e p è e idèal de la Con a-
Ré o me espagnole” en La e ue du Lou e e des Musées de
F ance, 1988, p. 120.
19. Sob e es e pin o esul an imp escindibles los abajos de:
Pé ez Sánchez, A.J., Ca eño, Rizi, He e a y la pin u a mad ileña
de su iempo (1650-1700), Ca álogo de la Exposición, Mad id,
1983, p. 92-101 y 266-275. Valdi ieso, E., ob. ci .,1986, pp.
199-204.
20. Sob e es e pin o debe consul a se: Kinkead, D.Th., Valdés
Leal, New Yo k, 1978. Valdi ieso, E., Valdés Leal, Se illa, 1988.
21. Valdi ieso, E. y Se e a, J.M., El Hospi al de la Ca idad de
Se illa, Se illa, 1980. Valdi ieso, E., Guia de San a Ca idad,
Se illa, 1988.
22. Valdi ieso, E. y Mo ales, A., Se illa ocul a, 1980, p.21;
Valdi ieso, E., ob. ci ., 1986, 288-289; Id., ob. ci ., 1988, pp.
199-200 y 286-287. Pa eja López, E., “Ob as maes as del
a e”, en Real Monas e io de San Clemen e, Có doba, 1999,
361-368.
23. Valdi ieso, E., ob. ci ., 1988, pp. 200-205. Valdi ieso, E. y
Fe nández López, J., “El pa imonio a ís ico”, en Los
Vene ables, Se illa, 1991, pp. 73-111.
24. Fe nández López, J., Lucas Valdés (1661-1725), en p ensa.
In o mación: Pa imonio His ó ico Andaluz
No as