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La expresión artística del horror bélico, de Goya a Otto Dix. Estrategias artísticas, fundamentos estéticos, condicionantes éticos

López Hernández, José Ignacio

Abstract

La investigación de la expresión artística del horror bélico añade a las preguntas generales sobre la expresión del horror otras específicas debido a sus condicionantes éticos. Al enfrentarnos a obras que evocan el sufrimiento real desbordamos las cuestiones referidas únicamente a lo estético y ficcional, viéndonos obligados a responder también a interrogantes morales: ¿cuándo es legítima la representación de este tipo de dolor? El objetivo del texto es explicitar esos condicionantes éticos, relacionándolos con las estrategias artísticas que buscan una representación veraz del horror de la guerra, una línea que inaugura Goya y que lleva a su acabamiento Otto Dix.

Full text

LA EXPRESIÓN ARTÍSTICA DEL HORROR BÉLICO, DE GOYA A OTTO DIX ESTRATEGIAS ARTÍSTICAS, FUNDAMENTOS ESTÉTICOS, CONDICIONANTES ÉTICOS José Ignacio López He nández Uni e sidad de Mu cia Resumen: La in es igación de la exp esión a ís ica del ho o bélico añade a las p egun as gene ales sob e la exp esión del ho o o as especí icas debido a sus condicionan es é icos. Al en en a nos a ob as que e ocan el su imien o eal desbo damos las cues iones e e idas únicamen e a lo es é ico y iccional, iéndonos obligados a esponde ambién a in e ogan es mo ales: ¿cuándo es legí ima la ep esen ación de es e ipo de dolo ? El obje i o del ex o es explici a esos condicionan es é icos, elacionándolos con las es a egias a ís icas que buscan una ep esen ación e az del ho o de la gue a, una línea que inaugu a Goya y que lle a a su acabamien o O o Dix. Palab as cla e: Gue a, es e ización, é ica, sublimación, Goya, Dix Abs ac : Resea ch on he a is ic exp ession o he ho o s o wa adds some issues o i s own o he gene al ques ions abou ho o exp ession due o i s e hical cons ain s. When acing wo ks ha e oke ac ual su e ing, we a e no only add essing aes he ical and ic ional issues, bu he e is a need o ackle some mo al ques ions as well: when is i legi ima e o depic his ype o pain? The goal o his pape is o clea ly s a e such e hical cons ain s by connec ing hem o he a is ic s a egies ha sea ch o an accu a e ep esen a ion o he ho o s o wa , a pa h opened by Goya and ended by O o Dix. Keywo ds: Wa , aes he i a ion, e hics, sublima ion, Goya, Dix. Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 183 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 El in e és de la p egun a po la na u aleza y las condiciones de la exp esión a ís ica del ho o bélico adica en el hecho de que la exp esión de es e ho o en conc e o, del ho o de la iolencia eje cida sis emá icamen e en e g andes masas de homb es po mo i aciones polí icas, no sólo nos pe mi e in en a esponde a las p egun as que cualquie ep esen ación del ho o plan ea, sino que, además, suma o as especí icas con un componen e é ico más ue e. Cuando a amos con un ho o que no es pu amen e iccional y cuyo in e és no puede asimila se al del delei e o mal, con lo que lidiamos es con la cues ión de cómo el a e puede ecoge una ealidad ex ema en la que hay se es humanos eales, miles o millones de ellos, padeciendo un su imien o eal sin que se aicione ese su imien o. Ya que el ho o aquí no es un me o juego in elec ual ni una excusa pa a la emoción es é ica, sino que nos es amos en en ando a una ealidad dolien e que nos impone coo denadas mo ales, en onces cabe p egun a se si la exp esión a ís ica del ho o de la gue a supone de o ma necesa ia una banalización, jus i icación o espec acula ización del dolo de las íc imas y de la culpa de los ag eso es. O si bien hay o mas de con e i en a e hechos an dolo osos haciendo jus icia a su ca ác e ho ible. Es a úl ima se á mi p opues a, pa a cuya elabo ación oma é como modelo las es a egias a ís icas de ep esen ación del ho o bélico que pone en juego po ez p ime a Goya y que ecupe a, pa a lle a las a su máxima exp esión, O o Dix. Es as es a egias a ís icas e i an p esen a los hechos iolen os jus i icados po alo es que legi imen la des ucción que asola sus imágenes, así como se i se de un a amien o o mal que cons i uya ebaja de algún ipo de la in ensidad del ho o que con emplamos a a és de ecu sos a lo sublime, la belleza y demás ins ancias es é icas posi i ado as. Jun o con el análisis de es as es a egias a ís icas que buscan p esen a lo nega i o de o ma nega i a, el ho o de o ma ho ible, se hace necesa io ambién da cuen a de los undamen os es é icos que si en de sopo e pa a sus p e ensiones. Las ca ego ías es é icas como belleza o sublimidad quedan desbo dadas po el ca ác e nega i o sin con apa idas de es as ob as ho ibles; y la expe iencia es é ica, en endida como expe iencia ne amen e placen e a y posi i a, no consigue aba ca nues a con emplación de ob as que buscan jus o 184 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 lo con a io a un delei e ag adable. Es a o ma de exp esión a ís ica p e ende se , en an o a e, an iolen a como las anécdo as que le si en de base, po lo que end emos que e isa qué en endemos po expe iencia es é ica en su caso, apoyándonos más en concep os como disonancia o quieb a que en place y dis u e. Es o es algo que se e á de o ma cla a al en en a la adicional esolución de la conocida como “pa adoja de la agedia”, o mulada de o ma pa adigmá ica po Hume, que nos dice que los aspec os o males edimen el con enido dolo oso haciendo que el cómpu o global de nues a expe iencia sea posi i o, incluso placen e o. Lo que se cuen a puede que sea ho o oso, sí, pe o la o ma en la que se cuen a es an ma a illosa que lo compensa. Es a o ma de in en a man ene el saldo posi i o de la expe iencia es é ica del ho o es jus amen e lo que los a is as que amos a es udia p e enden e i a . Los aspec os o males, es ilís icos o es é icos de sus ob as no buscan edimi el con enido, sino p o undiza en lo que ienen de ho ibles. Respec o a la elección del in e alo his ó ico y es ilís ico que a de Goya a O o Dix, son a ias sus azones. Con Goya lo que se inaugu a en el a e y ue a del e eno del a e es una nue a mane a de eje ce , su i , con empla y ep esen a la iolencia bélica; po eso supone un pun o de pa ida ideal. Y que en el o o ex emo de ese in e alo encon emos a O o Dix esponde a que és e lle a a su máximo la o ma en la que Goya empieza a da cabida a nue os ac o es y nue as o mas de p esen a los, de la misma o ma que en la P ime a Gue a Mundial se lle an a cumplimien o esas líneas maes as que comienzan en las gue as napoleónicas: la gue a mode na con su pode de mo ilización masi o, su uso in ensi o de medios écnicos y el abandono de cualquie limi ación con espec o al eje cicio de la iolencia. 1. Es a egias a ís icas Al habla de es a egias a ís icas busco hace e iden e su ca ác e de medio pa a un in. Bajo esa óp ica se en iende que dichas es a egias a ían según el in que pe sigan: no se án las mismas en ob as que busquen una legi imación de los hechos bélicos que ep esen an, que las que encon amos en ob as que p e enden ealiza una denuncia sin palia i os de la iolencia. Pa a incidi en ese 185 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 con as e, no me limi a é a p esen a las es a egias de las que se si ie on Goya y O o Dix pa a ealiza su despiadada c í ica de oda gue a, sino que las con as a é con las es a egias que usa on sus con empo áneos en ob as que negociaban con la con eniencia de la iolencia. Tan o Goya como Dix ealiza on sendas se ies de es ampas en las que inmo aliza on sucesos de ex ema iolencia que se die on en el ma co de la Gue a de la Independencia, en el caso del p ime o, y en la G an Gue a de 1914- 18 en el caso del segundo. Se a a de los conocidos como los Desas es de la gue a del a agonés, y la se ie De K ieg (La gue a) del a is a alemán. La elección del g abado iene p o undas implicaciones a la ho a de comp ende de o ma co ec a es as ob as. El g abado iene unas ca ac e ís icas que le hacen un medio de di usión de imágenes ideal pa a la p opaganda: ep oduc ibilidad, apidez, bajo cos e. Pe o ambién, g acias a sus posibilidades g á icas (ausencia de colo ido, inde inición, amaño educido), pa a da cue po a una ob a que denuncie la iolencia de o ma gene al, aunque ilus e una gue a conc e a. Po eso las es ampas de Goya y Dix, siendo ep esen aciones de anécdo as conc e as, es ando his ó ica y geog á icamen e localizadas, consiguen ese g ado de uni e salidad y si en pa a ilus a cualquie gue a. Pa a ealiza la compa ación en e las es a egias de denuncia y las es a egias de sublimación de la iolencia bélica, un p ime paso es ace ca nos a la con igu ación de la ep esen ación a ís ica de la iolencia en los albo es de la mode nidad, momen o en el que oma cue po eso que podemos denomina es a egias legi imado as, pa a después pode compa a las con las lle adas a cabo po nues os au o es de e e encia en su in en o de p esen a la iolencia bélica sin con apa idas jus i icado as. 1.1 Las es a egias a ís icas legi imado as Pa a e o ae nos al momen o en el que su ge o igina iamen e la exp esión mode na de la iolencia, enemos que emon a nos al gi o que impone la Re olución F ancesa a la ep esen ación a ís ica de las ba allas y episodios iolen os en gene al. Es jus o en ese momen o cuando se hace posible como ema a ís ico la iolencia polí ica en oda su c udeza, sin que és a pie da el au a de 186 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 legi imidad his ó ica. Más bien al con a io, me ced a la es a egia a ís ica legi imado a de la que se an a se i , cuan o más iolen o sea el hecho ep esen ado, más jus i icado se en iende que es á. La conciencia de encon a se en e al su gimien o de una nue a época, p opia de los e oluciona ios (pe o ambién de quienes se les oponían), y de que ese su gimien o se p oduje a median e la iolencia, se aducía en la di usión de pin u as y g abados de ipo bélico que daban cuen a de las ba allas en las que el des ino de la humanidad se encon aba en juego. La impo ancia de lo que se pe seguía con la lucha, en odos los bandos, jus i icaba la iolencia eje cida. El a e que ep esen aba esa iolencia lo hacía incluyendo, a a és de una es e ización de co e sublime, su legi imidad. No en ano, la iolencia se en iende aho a como medio más que legí imo pa a oma o conse a el pode , sea en nomb e de los de echos humanos o del o den social di inamen e sancionado. F en e a la o ma en la que po ejemplo Velázquez nos habla de una ic o ia bélica en La endición de B eda, en la que no con emplamos la ba alla di ec amen e sino los alo es que la han p esidido: caballe osidad, nobleza, p opo cionalidad, e c; la mane a en la que aho a las ba allas se subliman po su calado his ó ico no e i a mos a oda la c ueldad, que aho a es p esen ada y pe cibida como un alo a ensalza . Las ba allas ya no se en ienden como la con on ación en e dos bandos equi alen es en en ados en un plano de igualdad, sino que el signi icado his ó ico de las luchas en en a aho a al u u o con a la eacción que in en a ahoga lo, la luz de la azón que ga an iza de echos con a el oscu an ismo medie al, un o den jus o y lib e con a la op esión eligiosamen e sancionada. En las pin u as de An oine-Jean G os enemos un ejemplo cla o de la ope ación jus i icado a de la iolencia en la que consis e es a es e ización sublime de la que ya p esen amos sus asgos en la in oducción. La anécdo a es iolen a sin co apisas an o en Napoleón en el campo de ba alla de Eylau como en La ba alla de Abuki (Figu a 1). Pe o no la o ma de o ganiza la, que busca a a és de la o denación composi i a do a de una lógica jus i icado a a la escena. Con un esquema que se epi e en es as dos ob as, pe o ambién en o as muchas de es e y o os au o es del momen o, pueden dis ingui se es ni eles en la composición que son ambién es ni eles de sen ido que, jun os, nos p esen an 187 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 el e ible hecho de una ba alla como do ada de sen ido po sí y den o del con ex o his ó ico: es á sublimado el con enido iolen o a a és de los alo es que jus i ican la lucha y es á sublimada la o ma es é ica a a és de una oman ización de su aspec o isual. Si seguimos el análisis de Vale iano Bozal en Sublimes ba allas pin adas1 , en un p ime ni el, o mal y signi ica i o, nos encon amos a los soldados ya mue os, que son ep esen ados a la base del cuad o, sin esconde los como en la ob a de Velázquez. En el segundo ni el, colocado en el cen o del cuad o se halla el hé oe, Napoleón o alguno de sus gene ales, que jus i ica con su p esencia los mue os del ni el in e io , sac i icados po él y po lo que él ep esen a, que es ambién an e lo que los enemigos huyen y los he idos se econ o an. En el e ce y úl imo ni el encon amos la ba alla p opiamen e dicha, o sus es os, como un ondo que da y oma sen ido de los dos p ime os ni eles. Figu a 1, G abado a pa i de Napoleón en la ba alla de Eylau, de Jean G os Es a es a egia a ís ica, que p e ende mos a hechos bélicos jus i icados an o en el plano o mal como en el del con enido, puede denomina se sublimado a. Po que es una doble ope ación de co e sublimado lo que ealiza 188 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 al p esen a hechos iolen os escamo eando su adicalidad a a és de la legi imidad que da: 1. Hace p esen es en la escena elemen os que jus i ican los es agos (hé oes, igu as de au o idad, enemigos deshumanizados, e c.) 2. Modula es é icamen e la escena de o ma que se p oduzca un embellecimien o o exal ación es ilís ica de los elemen os iolen os (ocul a los daños p opios y magni ica los del con a io, busca composiciones espec acula izan es que minimizan el desag ado, a ea al enemigo, e c.) Es en es o en lo que chocan las es a egias a ís icas de la exp esión del ho o bélico que busco analiza , se di e encian en la di ección en la que la es e ización del ema busca en oca nues a espues a emocional. Pa a los e oluciona ios anceses, como pa a cualquie e oluciona io, es la época que nace, su jus i icación en é minos de necesidad o jus icia his ó ica, lo que do a de la magni ud absolu a de lo sublime a la iolencia con la que la nue a e a iene al mundo. Pa a nues os au o es, lo absolu o es la in ensidad de la iolencia en sí, sin en a en conside aciones de a qué in si a, po muy jus o o ine i able que és e sea en e al ibunal de la His o ia, siemp e inmise ico de con los indi iduos a los que hay que condena a se pasado median e la bayone a. La iolencia, cuando se sublima pa a jus i ica la his ó icamen e, puede y debe se cuan o más desa ada mejo , ya que eso no signi ica más que la esis encia del iejo o den a da paso al nue o. Cuan o más iolen os deban se los acon ecimien os que cons i uyen el cambio social e his ó ico, en peo conside ación hab á que ene al an iguo égimen que obliga a lucha así y, del mismo modo, más adical y más jus a es po an o la nue a sociedad, a la que an du amen e se comba e y que an obs inadamen e, po manda o de la azón y lo que debe se , esis e. 1.2 Las es a egias a ís icas pa a la exp esión del ho o bélico La ep esen ación a ís ica de la iolencia no es algo excepcional y nue o. La mue e y el dolo han enido su luga , desde iempos inmemo iales, en mul i ud de ob as que nos han p esen ado esas si uaciones lími e jus i icadas y legi imadas po alo es y designios supe io es a las idas que po ellos se pie den: son acon ecimien os con ango de des ino implacable. El o men o y el ho o 189 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 como mo i os a ís icos e an acep ados como composiciones complejas que ponían de mani ies o la maes ía a esana, mues as ejempla izan es de lo ine i able o escenas mo bosas educidas a espec áculo den o incluso de la misma ob a, en la que jun o al que su e se ep esen an obse ado es que ealzan el ca ác e espec acula del hecho2. Lo que cambia con la llegada de la mode nidad es, como hemos is o, que esa iolencia se eje za y ep esen e como una ía legí ima pa a ealiza conquis as polí icas. Pe o man iene ese asgo de des ino implacable an e el que no cabe plan ea epa os, aunque aho a se a e de una ins ancia secula izada, como la His o ia, y no an o la di inidad adicional. Que la pues a en escena a ís ica del su imien o y lo a oz se haga como la ep esen ación de algo condenable sin negociación y que, ue a del ámbi o de la icción, deba e i a se, se ab e paso his ó icamen e con la en ada en esa escena de un ac o que se había man enido delibe adamen e ue a de ella: la población ci il que su e, de o ma cola e al o di ec a pe o siemp e injus i icable, los e ec os e ibles de la gue a. Es e cambio de ep esen ación y es a oma en conside ación de nue os elemen os ep esen ables ocu e de o ma cla a y e iden e con los g abados de Goya, en los que nos mues a la iolencia desa ada po el ejé ci o ancés en su in asión de la península ibé ica. Y se lle a a su pa oxismo con los g abados de Dix, en los que en e el labe in o de inche as y aguje os de obuses no encon a emos los alo es po los que se lucha o los p ohomb es que di igen la ba alla, sino cadá e es en descomposición y soldados que no lo son po aho a. En Dix, que da un paso más allá, las íc imas no es án cla amen e ca ac e izadas de ci iles y dis inguidas de los soldados, ya que son los p opios mili a es, obligados a esa deshumanización, los que aho a son ambién íc imas. Es impo an e epa a en que lo que encon amos en los Desas es de la gue a y La gue a no es un simple cambio de mo i os y escenas, es un cambio de isualización: las imágenes lle an al espec ado ce ca del ho o , has a sume gi lo en él. En es as colecciones de g abados se p escinde de odos los elemen os e ó icos de lo espec acula : el paisaje se educe a un ambien e oscu o apenas esbozado, los pe sonajes no ienen más asgos de allados que aquellos que 190 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 nos dicen si su en o hacen su i ; pod ían se cualquie a en cualquie luga . La iolencia se hace aho a ubicua, no nos encon amos la gue a como espec áculo eglado, como “noble emp esa de caballe os” some ida a no mas casi depo i as. La des ucción a ec a a odo y odos: edi icios, paisajes na u ales, soldados y ci iles, muje es y niños. Ni Goya ni O o Dix pe mi i án siquie a el e ec o de sedación lógica p opia de la na ación cohe en e, que se man end ía aunque lo que se na a a ue a algo e ible. Al con a io, los g abados que componen los Desas es o La Gue a son imágenes inconexas en e sí, componen una se ie de golpes po so p esa, cuyo e ec o acumulado esul a más desazonado que si compusie an una p og esión explica i a, como po ejemplo las Mise ias de la Gue a de Callo 3. Con Goya, como pasa á un siglo más a de con O o Dix, el a e llega a un pun o de in lexión con espec o a cómo ep esen a y cómo pe cibi la a licción. Goya inaugu a en a e lo que la mode nidad inicia ue a del e eno de lo ic icio: un nue o c i e io de espues a an e una o ma inaudi a de in ligi y su i la iolencia, que abandona cualquie limi ación y dis inción p emode nas. Aunque sea cie o que, has a con sus g abados más uculen os, seguimos a ando con imágenes a ís icas p oducidas pa a su con emplación, ya no podemos deci que son “composiciones complejas que ponían de mani ies o la maes ía a esana, mues as ejempla izan es de lo ine i able o escenas mo bosas educidas a espec áculo”. Goya añade a cada es ampa un pie con ases y exp esiones que inciden en la di icul ad, ísica y mo al, de con empla las sin sen i un uelco: No se puede mi a , ¡Bá ba os!, ¡Qué locu a!, o ¿Po qué? 1.3 Compa a i a en e las dos es a egias a ís icas El a e p opagandís ico que odo con lic o bélico gene a busca exal a el pa io ismo median e la glo i icación de los p opios hé oes y la denuncia de los enemigos. Es posible dis ingui con ni idez quién es ag eso y quién ag edido, quién eje ce su de echo a de ende se y quién in lige un daño injus i icable. Es algo que no sólo se colige de las anécdo as ep esen adas, ambién el a amien o o mal nos dice quiénes me ecen nues a simpa ía y quiénes nues a a e sión. 197 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 p eludia el Gue nica de Picasso o la Casa des uida po bomba deo aé eo de O. Dix (Figu a 13). Figu a 12 Es agos de la gue a, Desas es de la Gue a, Goya. Figu a 13 Casa des uida po bomba deo aé eo. La Gue a, O. Dix. Uno de los mo i os donde el con as e en e las es a egias a ís icas que es amos some iendo a es udio es más iluminado es en el a amien o de la mue e. La mue e en nues os au o es deja de se un momen o necesa io den o de un desa ollo supe io (el iun o del bando co ec o), algo que se hace gus oso en nomb e de alo es que así lo me ecen. Lo más pa ecido, ex emando la analogía, pod ía se el alo que da la abia inconscien e en Goya y la al a de miedo a la que lle a la lucha mecánica y desapasionada en Dix. Pe o, en cualquie caso, no hay lección que ap ende , no hay iun o inal que esa ci á esas mue es. No se nos mues a una ba alla en la que las mue es son anónimas y nume osas, plu ales, sino mue es conc e as, indi idualizadas y no malmen e ue a del ma co gene al que p es a la g an ba alla: ejecuciones, en en amien os desiguales en e pequeños g upos, cadá e es a los que la mue e les so p ende haciendo gua dia o descansando (Figu a 14). 198 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 Figu a 14, Vis o en Cle y-su -Sommen, La Gue a, O. Dix. La cen alidad que adquie e la igu a del cadá e es ele an e. La mue e, ep esen ada ue a del con ex o en el que se p oduce se e i a que adquie a el mínimo sen ido que puede da a un asesina o sabe cómo se come e. En Dix los i os ienen que mo e se luchando con a el ango y los cadá e es semien e ados en és e, con el que se con unden en un magma epugnan e que ya empieza a aga se a los soldados cuando oda ía es án i os. En Goya los g upos de cadá e es amon onados nos emi en a las ejecuciones masi as y suma ias, con empladas po espec ado es que, como e lejos de noso os mismos, se apan los ojos, p ocu an no mi a y omi an cuando lo hacen (Figu a 15). En Dix el de allismo ho endo con el que se igu an los cadá e es no pe mi e la habi ual ope ación de glo i icación del hé oe9. Las nume osas he idas in es adas, las pos u as imposibles y descoyun adas, la in empe ie po la al a de en e amien o o el abandono de los cue pos al ango en el que acaban en e ados has a que un obús los desen ie a, abo an la jus i icación es é ica de la mue e a a és de la imagine ía del sac i icio que, aunque no excluya la ep esen ación del 199 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 momen o de la mue e y del cue po, man iene unas limi aciones deco osas. Puede esul a con adic o io pe o, quien es á dispues o a mo i po la pa ia, a sac i ica la p opia ida, lo hace eniendo en men e que una ez hecho el sac i icio, pe dida la ida, su cue po end á cie os hono es que se án espe ados has a po el enemigo. Lo que signi ica que al hé oe p es o a la inmolación, y a su ep esen ación a ís ica, le p eocupa más el a o a su cadá e que el hecho de con e i se en él. Figu a 15 Pa a eso habéis nacido, Desas es de la Gue a, Goya La o ma en la que p oducen las ejecuciones ambién es mo i o de algunas imágenes, y ambién se cons uyen de al o ma que e i an la legi imidad que pueda o o ga ningún sen ido ascenden e. En Goya se al e nan los g upos que cons i uyen íc imas y e dugos, la c ueldad es ex ema y iola cualquie con ención sob e cómo qui a la ida de una o ma jus i icada, con el desapasionamien o y el mecanicismo de lo legal. Dix, lo hemos is o, ambién elimina esa p e endida dignidad de la mue e, que adica en la o ma en la que se mue e y en el a o que el cadá e ecibe, especialmen e cuando se a a de ejecuciones, y cuya al a p oduce un e ec o de “deshumanización”. La mue e, al menos cuando no ocu e en el campo de ba alla o en los es agos que la población in adida su e, es un hecho que acon ece a los se es humanos en cuan o ales, po lo que es azonable espe a cie os c i e ios y i os, incluso cuando el que mue e lo hace cumpliendo una sen encia legal. Ni en Los Desas es ni en La Gue a se cumple ninguno de los i os, ampoco se sa is acen las pau as que la adición 200 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 es ablece. A los mue os que pueblan es as imágenes no se les o ece ni el más mínimo espe o, se les a a como si no ue an humanos. La mue e no sólo los despoja de ida, ambién de su humanidad. Es a deshumanización a ec a ambién a quien a a así, como si no ue an se es humanos, a sus íc imas; algo que nos mues a de o ma e iblemen e magis al O o Dix (Figu a 16). Figu a 16 Soldado mu iendo, La Gue a, O. Dix. 2. Condicionan es é icos La cues ión é ica que condiciona la exp esión a ís ica del ho o bélico es, como se anunció en la in oducción y hemos is o en el análisis compa a i o de las dis in as es a egias a ís icas, cómo hace a e a pa i del su imien o eal de pe sonas eales sin aiciona ese su imien o. O, pa a exp esa lo de o ma más gene al oda ía, si la a is i icación de la iolencia con ibuye a su banalización o, po el con a io, iene algún pode de denuncia: ¿Diluimos la indignación mo al que los hechos bélicos debe ían p o oca al con e i los en un espec áculo a ís ico? ¿Es la a is i icación de lo iolen o su es e ización, y la es e ización necesa iamen e posi i ación? Como algo ep obable a ís ica y mo almen e, la es e ización es el p oceso po el que manipulamos la apa iencia de algo pa a hace lo más a ac i o, aunque no debie a se lo, o el p oceso po el que eclamamos como pe inen e la ap eciación es é ica pa a un obje o, cuando la co ec a se ía o a; como cuando 201 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 ins i uimos como a e algo que no end ía que se lo y que po se lo se despo encializa. Es p ecisamen e eso lo que lle an a cabo las ob as de a e que hemos con as ado con las de Dix y Goya, ca ac e izándolas de sublimado as y legi imado as de la iolencia que ep esen an. ¿Puede la es e ización busca lo con a io, puede conmociona , llama a la e lexión, no pe mi i que se manipule en o a di ección lo p esen ado? Lo que aquí se de iende es que es e ización, a la luz de lo is o en los g abados de Los Desas es y La gue a, no debe ía signi ica necesa iamen e embellecimien o, ni la alo ación de las p opiedades es é icas una obligación de man ene nos en una supe icialidad o mal que abo a alo aciones de o o ipo. Pe o lo cie o es que es común encon a se en la li e a u a sob e el ema10 ejemplos de cómo la es e ización de algo que en p incipio no eque ía al alo ación o la p io ización de su dimensión es é ica des i úan su sen ido, impiden el co ec o juicio sob e el obje o e incluso lo hacen acasa a ís icamen e en el caso de que sea una ob a de a e. Y un candida o pe ec o pa a ello es la c eación de ob as de a e g á icas a pa i de sucesos de iolencia bélica. Suele señala se el caso de las o og a ías que si en como es imonio g á ico de g andes ba ba ies, pe o que son an buenas es é icamen e que no podemos e i a con empla las quedándonos en su supe icie, en un plano o mal desde el que no epa amos en las implicaciones é icas que la o og a ía quie e denuncia . El juicio es é ico, e lexionan e, desin e esado y placen e o que la calidad es é ica de la imagen nos impone deja en un segundo plano su con enido y los posibles juicios mo al y polí ico que és e me ece. La es é ica de la imagen, o oda ía peo , su es e ización, nos dicen, son una pe e sión de la unción mo al que la imagen debe ía ene y hace que acase an o como documen o de denuncia y como ob a de a e. Aun eniendo en cuen a odo ello, pa ece di ícil nega que cuando nos hallamos en e a la exp esión a ís ica del ho o bélico la es e ización, que po supues o exis e, ac úa en una di ección o almen e con a ia a és a. La modulación es é ica de lo ep esen ado, bien o ien ada y ealizada con pe icia, nos obliga en es e caso a ealiza el juicio é ico co ec o, a no pode e i a oma en cuen a los “o os aspec os” necesa ios pa a la comp ensión de la ob a. 202 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 Aspec os cogni i os, mo ales, polí icos, e c., que no se en ep imidos y ocul ados po un p imado de la “me a apa iencia”, sino esal ados y pues os como p incipal hecho a alo a en la expe iencia de es as ob as de a e. Veamos po qué. Más allá de la condición de p ueba, en el sen ido de “ en ana anspa en e a un hecho eal” que una ob a de emá ica iolen a pueda ene , que cie amen e siemp e se á in e io a la del es imonio pu amen e pe iodís ico, la a is i icación o es e ización de la iolencia in oduce una dis ancia p ocli e a la e lexión, y lo hace además en an o ob a de a e. Como espec ado , sé que es oy en e a una icción a ís ica, cons uida de o ma in encional, po lo que cabe p egun a me la azón de que esa ob a sea y sea así. Po que en nues a elación con el a e el in e és es é ico es un in e és di igido a la apa iencia in encionada del obje o11. Su apa iencia no es aza osa ni casual, iene sen ido p egun a se po qué lo que se nos p esen a se nos p esen a así y no de o a o ma, alo a lo ace ado o no de los aspec os es é icos que in encionalmen e se han buscado pa a ese obje o, deja nos conduci po cómo se nos mues a algo pa a esponde de una o ma u o a an e ello. Mo i ando de o ma especial esa necesidad de p egun a se po la ob a en an o ealidad es e izada de una mane a de e minada, la ob a de a e que a a la iolencia como un ho o p esen a, sob e odo cuando su medio es el g abado, una especial inde inición e ince idumb e. És a se explica po esas es a egias a ís icas que, según es ablecíamos, buscan desdibuja las iden idades de lo ep esen ado pa a do a de uni e salidad a sus anécdo as. Es a ince idumb e obliga a la p egun a po los medios y ines de la ob a y hace legí ima la a is i icación de la iolencia po c i e ios especí icamen e a ís icos, aunque espe e sus condicionan es é icos. 3. Fundamen os es é icos Es ablecido el condicionan e é ico que domina a la exp esión a ís ica del ho o bélico, queda po abo da la cues ión de cuál es su undamen ación es é ica. A ese espec o, he p opues o ya que a la base de la legi imidad é ica de la exp esión a ís ica del ho o bélico debe encon a se una nega i idad es é ica: 203 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 una es e ización que no ebaja el ho o , sino que lo in ensi ica; una con e sión de hechos luc uosos en a e que no supone su espec acula ización, sino su denuncia. Lo que hab ía que esol e en onces es si es posible la co espondien e expe iencia es é ica nega i a, una expe iencia de lo nega i o sin que se pie da esa nega i idad po acción del medio a ís ico. Dos son las ías po las que se ha explo ado adicionalmen e nues a elación es é ica con lo nega i o: a a és de la ca ego ía de lo sublime y a a és de la llamada “pa adoja de la agedia”. Pe o ambas abo dan el ópico esol iéndolo a a és de una posi i ación ul e io , po lo que no sa is acen la p e ensión de es a in es igación. A a és de un análisis de ambas en a i as mos a é su insu iciencia y las con as a é con una p opues a de expe iencia es é ica es ic amen e nega i a, pa a la que puede se i de modelo, o al menos de an eceden e, la ca ego ía a is o élica de lo pa é ico. 3.1 Insu iciencia de lo sublime T es ca ego ías son econocidas como undamen ales pa a la disciplina es é ica, especialmen e en su sis ema ización y consolidación mode na: lo bello, lo sublime y lo pin o esco. La cues ión aquí con espec o a es e apa a o ca ego ial y la expe iencia que lle a apa ejada es si esul a su icien e pa a da cuen a del a e mode no, jun o con el que su ge como al y al que p e ende explica de o ma exhaus i a. Y la espues a es, como emos, no; esul a a odas luces insu icien e cuando nos en en amos a ob as undamen ales, como las de Goya u O o Dix, que las exceden po las azones expues as has a el momen o. La no a común a es as es ca ego ías es é icas de la ga adición, a pesa de su dispa idad, es que son posi i as, y en es o eside la insu iciencia que p e endemos señala . Lo pin o esco había su ido una descali icación du an e el ba oco que le da ía cie os in es nega i os, pe o del Rococó en adelan e, p esen ado como lo in e esan e y mezclándose con lo sublime en la ep esen ación pic ó ica de paisajes, es edimido has a su degene ación cos umb is a en lo ki sch. La belleza, a pesa de sus ans o maciones, man enía un ca ác e absolu o y absolu amen e posi i o desde su o mulación pla ónica. Aunque en el siglo XVIII se eelabo a me ced al gi o subje i is a, ans o mándose en algo nue o 204 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 espec o an o del pe iodo ba oco inmedia amen e an e io como de la his o ia de la es é ica has a el momen o, sigue siendo en endida como un alo , y aho a, p ác icamen e como el c i e io de dema cación de lo a ís ico14. Ya no se conside a la ep esen ación de la Idea, como habían de endido po ejemplo Poussin, sino que deja de en ende se como la ep esen ación de ninguna cosa o de ninguna cualidad pa icula de un obje o. Aho a, omando como pa adigmá ica la de inición kan iana, podemos de ini la como el lib e juego de las acul ades cognosci i as susci ado po la egula idad a moniosa que cap amos como inalidad sin in. La posi i idad de lo sublime no es e iden e, exis iendo conc eciones de es a ca ego ía como lo sublime e o í ico o lo sublime espan oso, que pudie an hace pa ece que la no a ca ac e ís ica de lo sublime ue a nega i a. Pe o eso sólo pod ía pa ece así en un ace camien o supe icial. Aunque en un p ime momen o hablamos de lo sublime como suspensión del ánimo, aniquilación del suje o o abandono al miedo, según el au o al que sigamos, hay siemp e una supe ación de ese p ime momen o nega i o. O bien lo e o í ico o espan oso se legi ima como eje cicio o en enamien o de nues as acul ades espi i uales an e una icción, siguiendo la p opues a empi is a12; o bien hay una supe ación mo al de la nega i idad en i ud de la supe io idad del suje o au oconscien e, si seguimos a Kan 13. Así ca ac e izado, lo sublime iene a signi ica la posi i ación de una p ime a ins ancia nega i a, po lo que es, de las ca ego ías es é icas posi i as, la que se encuen a en una zona más limí o e con la nega i idad, pe o sin asumi su cen alidad. Tan o en Bu ke como en Kan , condición indispensable pa a habla de sublime es que el obje o, o al menos su pelig osidad, es é a una dis ancia p udencial, sea es a la dis ancia absolu a que nos sepa a de una ob a de icción o la con emplación desde una segu a lejanía de un enómeno o paisaje na u al. No debe deja de se espec áculo, al y como desa olla Hans Blumenbe g14 a p opósi o de la me á o a del nau agio con espec ado . Lo que con emplamos, puede y debe se e iblemen e g ande, incluso noci o y pelig oso, sob epasa nos 205 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 sin esis encia posible; pe o como espec ado es a los que lo nega i o de al magni ud no puede alcanza más que como e ec o es é ico. Es po es o po lo que ambos au o es señala án como cen al a la ho a de en ende lo sublime la e e encia a lo absolu o. Sea algo p opio del e o que nos p o oca aquello que pone en iesgo la p opia conse ación, si seguimos la o mulación bu keana; o una p ueba de la capacidad acional del suje o lib e pa a supe a la inadecuación de lo eno me a su in uición, según Kan 15, es a e e encia a lo absolu o ea i ma el ca ác e posi i o de lo sublime al ema ca la ine i able dis ancia que nos sepa a. Lo absolu o, sea absolu amen e bueno o malo, es á siemp e absolu amen e dis an e de noso os, se es ini os. Y bien en endamos ese aspec o absolu o como p opio del obje o, en cuyo caso se si úa en una dimensión ajena a la nues a, desde la que no nos a ec a, o lo en endamos como un esul ado de nues o aciocinio, en cuyo caso somos noso os los que albe gamos la posibilidad de ese absolu o, la e e encia sublime al absolu o delimi a una dis ancia in anqueable po la que lo e iblemen e g ande se con ie e en “ e iblemen e” placen e o, mo i o a ís ico y expe iencia es é ica16. De o ma gene al, como e ec o es é ico lo sublime suele in oca se a a és de una anécdo a o escena en la que la na u aleza es, sin deja de se imp esionan e, dominada po el se humano. Sea és e alguien que oma pa e en la escena, sea, de modo indi ec o, el espec ado de la ob a, es un suje o acional el que pone co o, desde su dominio espi i ual, a la ue za desa ada. Pe o la ope ación sublimado a se complica cuando es el p opio se humano, a a és de la iolencia y la gue a, quien despliega la magni ud amenazado a que hay que domina . Po que ya no se a a del en en amien o en e la na u aleza, lo ajeno al homb e, y la azón, la humanidad misma en su mejo ace a. En es e caso es el homb e el que se demues a pelig oso, ajeno a la humanidad y po an o poniendo en duda la capacidad de o o homb e pa a domina su c ueldad, iolencia, e c. Es a di icul ad es la que encon a án aquellos a is as que quie an legi ima desde la e ó ica sublime la iolencia con la que se ab e paso la mode nidad a a és de e oluciones, gue as y e o polí ico. Y esa misma es la di icul ad que Goya y 206 Fed o, Re is a de Es é ica y Teo ía de las A es. Núme o 15, julio de 2015. ISSN 1697- 8072 Dix no e i a án, sino que usa án pa a hace explo a la maquina ia legi imado a que esconde el a amien o sublime de lo que en ealidad es pa é ico. Es os a is as eligen sus mo i os y la o ma de p esen a los e i ando oda dis ancia absolu a y legi imación sublimado a. Las escenas de sus g abados son compues as buscando una con inuidad isual en e el mundo ep esen ado y el del espec ado , al que se le quie e nega al condición. La escena no se mues a e minando en los lími es de la es ampa, sino que se p olonga hacia noso os haciéndonos es igos más que espec ado es. La inde e minación en e los ag edidos y ag eso es en muchas de las es ampas, la iolencia desa ada con igual u ia po in aso es y esis en es, que se disuel en en populacho, no pe mi e la legi imación habi ual de la iolencia. No hay pa io ismo, no hay designio di ino o his ó ico: sólo des ucción y además an ce cana que nos acusa si p e endemos man ene la dis ancia de lo sublime. Es po ello que an e ob as de a e que, como las que cen an nues a a ención, no posi i izan lo nega i o, que no buscan hace e iden e la econ o an e dis ancia en e al absolu o, que no emi en a alo es supe io es a la ho a de p esen a la iolencia y el pelig o, ¿podemos habla de sublimidad? ¿Sigue siendo es a ca ego ía, con su posi i ización inhe en e, su icien e? F en e a la dis ancia que nos p esen a la escena como un espec áculo an e el que nos sen imos segu os y podemos sen i cie o place , Goya y Dix ienen o a p e ensión; su sis ema isual y composi i o busca e i a la dis ancia, no hay el en enamien o bu keano de “nues as más inas pa es”, ya que las imágenes nos acusan si in en amos educi las a ello. No hay ampoco supe io idad mo al al es ilo kan iano e ilus ado, po que la amenaza pues a al descubie o es la que esconde la mode nidad misma: es la e olución que p oclama los de echos humanos la que pone a la ez en ma cha la maquina ia bélica y des uc i a que no cesa á has a su pa oxismo en el campo de concen ación, máximo exponen e de la acionalidad no azonable, del sueño de la azón goyesco. 3.2 Pa adoja de la agedia y expe iencia es é ica nega i a An e el p oblema, pa alelo al nues o, de cómo podemos sen i place en e a los hechos na ados po las na aciones ágicas, Hume esponde en O