scieee Open visual document viewer

La libertad: ausencia de condiciones o "ratio" pedagógica

Pastine, Dino

Full text

La libe ad: ausencia de con diciones o " a io" pedagógica Dino Pas ine El céleb e mi o que anuncia el ema inaugu al de la O a io de hominis digni a e ence aba, en palab as de Bu ck:ha d , las más al as in uiciones, los conocimien os más g a es y pe ec os ace ca del homb e y de la humanidad en su más p o unda esencia. El au o de la O a io, Pico de la Mi ándola, se con e ía po ella en el más cuali icado ep esen an e del espí i u del Renacimien o, el esc i o y ilóso o que había sabido exp esa , en su o ma más comple a y e icaz, el sen ido e da- de o de es a e apa de la his o ia. La he encia con enida en dicho mi o -en el cual, en acue do pe ec o con las c eencias he mé icas de la época, el ela o mosaico de la c eación es aba e es ido de imágenes de inspi ación pla óníca- lle aba inalmen e a cabo la iden i icación de dos adiciones opues as (la judía y la helena) y anunciaba la ape u a de una época nue a. La esis inicial de la O a io es aba con enida en un enunciado de adical simplicidad: la dignidad del homb e eside en su libe ad. Es ella el p i ilegio único que unda y jus i ica el sen imien o de admi ación po el se humano. Al igual que el be ilo de Nicolás de Cusa, al enunciado nos descub e una isión uni ican e y concilia o ia; pe o, del mismo modo que la pu eza y la anspa encia de una pied a p eciosa no excluyen la complejidad de la es uc u a del c is al, ambién la noción de libe ad p esen e en la isión de Pico puede se descompues- a en una a iedad de ayos de luz di e en es. Si acep amos la ei indicación en usias a de Bu ckha d , según la cual la noción de libe ad enunciada po Pico cons i uye el más p ecioso don dejado po el Renacimien o a los iempos mode nos, y si aco damos que al noción ep esen- a la ma ca dis in i a de la nue a e a, las a iaciones sob e el ema, a cuyo desa ollo asis i emos en los siglos enide os, de i a ían, odas, de dicha uen e. Pues la idea mode na de libe ad no compo a solamen e las isiones azonables y p uden es, en i ud de las cuales la au én ica libe ad humana se eje ce a a- és del lenguaje, la azón, las disciplinas que nos ab en el conjun o del sabe , que nos pe mi en edi ica la sociedad y ealiza la pe ec a con emplación de las 84 A auca ia N o. 1 ealidades di inas, sino que compo a ambién las endencias más ex emas que echazan una noción de libe ad negada a cada paso po las abas que la eligión, la mo al y los p ejuicios de la sociedad oponen a la a i mación sin lími es de la subje i idad. La his o ia de es a idea, en los siglos que siguen la eclosión del Renacimien o, no egis a únicamen e las nobles y ías enunciaciones de é o es, eólogos o ilóso os, sino incluso la mi ada sin complacencia y sin esc úpulos que Laza illo de To mes lanza sob e la gale ía de pe sonajes que componen su uni- e so social, o el blas emo desa ío de Don Juan. La noción de libe ad p opues a po Pico de la Mi ándola pa ece, en e ec o, da luga a una a iedad de lec u as, pues se p esen a -al menos en su inicial o mulación- como pu amen e nega i a. Deci que el homb e es esencialmen e lib e equi ale a deci que su na u aleza es, hablando en pu idad, inde e minada e inde inible. Todo se ha ecibido, en el ac o de su c eación, una na u aleza que le es p opia. El homb e, nulla c ea u a um so e con en us, no pe enece ni a las ealidades celes es ni a las e es es. No es mo al ni inmo al. Si el nomb e e ela la esencia de un obje o o de una c ia u a, el nomb e mismo de homb e no pa ece sino una apelación incie a y mu an e. Las Sag adas Esc i u as mosaicas y c is ianas lo llaman an o po el nomb e de cada se de ca ne, como po el nomb e de cada c ia u a. La sola condición a la que se halla some ido es la au- sencia de condiciones, y es es a ausencia jus amen e el ca ác e que de ine su libe ad. Ul imo se en la c eación, el homb e la sien e como algo ex año. An e él se despliega la inmensa a iedad de las c ia u as, odas pe i icadas en su p ede- inición in lexible e inmu able. Nada puede cambia en ese mundo, que encuen a pe ec amen e ealizado y egulado po leyes que puede eco e , pe o sin adi ina sus azones p o undas. Semejan e p ede inición, que hace que las demás c ia u as pa ezcan an e los ojos del homb e como un mundo esencialmen e ex año, debe necesa iamen e se p esupues a, pues es a pa i de ahí que el homb e se econoce como se no p ede inido en su esencia. Una ez conquis ada su iden idad po ía de· al negación, el homb e puede inalmen e deja que su mi ada pene e más allá de las on e as que encie an odo lo que es á p ede inido, euni lo en una o alidad concebida po su espí i u y alinea odas las c ia u as de inidas cada una en su luga en esa o alidad que, inmu able en su obje i idad, de iene pe pe uamen e cambian e po la acción de su espí i u. Tal de inición nega i a lle a, na u almen e, a echaza oda noción de libe - ad inculada a un con enido de e minado. De esas nociones p e endidamen e posi i as, Pico echaza de mane a explíci a las que comp ome en la libe ad en un sen ido p opiamen e polí ico o ju ídico. La polí ica, al menos en sus aspec os La libe ad: ausencia de condiciones o " a io" pedagógica 85 p ác icos y con ingen es, le esul a una ac i idad meno y p osaica, poco digna de un espí i u que se ele a a la con emplación de las ealidades e e nas. Todos cuan- os pasan sus idas buscando el pode , las iquezas o la glo ia en es e mundo no me ecen el nomb e de ilóso os. En lo que espec a a él, decla a habe abandona- do oda p eocupación p i ada o pública, y habe se consag ado po en e o a la búsqueda de su paz espi i ual. Emplazada en un plano on ológicamen e más ele ado, libe ada de oda de- e minación impues a po la na u aleza o po la his o ia humana, la libe ad que Pico elogia ma ca un comple o cambio de pe spec i a espec o de la ideología p oclamada po las p ime as gene aciones de humanis as i alianos. Po o a pa e, los acon ecimien os polí icos apenas dejaban posibilidad de supe i encia a las libe ades epublicanas, sal o en los dominios de la u opía. Los iempos en que los humanis as lo en inos habían inspi ado la esis encia a la polí ica ag esi a de Giangaleazzo Viscon i, y exal ado el desa ío de su ciudad a las amenazas de la i anía no e an más que un lejano ecue do. La libe ad polí ica, en cualquie luga de la I alia del siglo XV, es aba mue a o mo ibunda. Emplaza la en un plano más ele ado, pe o ambién más abs ac o, bien podía se u o de la decepción y de la impo encia. La la ga lucha de las Comunas i alianas con a el Impe io había consag a- do, a pa i de las úl imas décadas del siglo XII, un uso del é mino libe as p o- piamen e polí ico. Rei indica su libe ad e a de ende la independencia de la ciudad en e a las p e ensiones hegemónicas del Impe io, y, más a de, a on a ambién o as amenazas p oceden es de la Iglesia, de la mona quía ange ina, o de las g andes seño ías de la I alia del No e, como las de los Della Scala y, sob e odo, de los Viscon i. Ese sen ido polí ico y ju ídico del é mino libe ad, que se emon aba a los siglos de las luchas medie ales, pe o aún bien p esen e en el espí i u de los hu- manis as lo en inos de la p ime a mi ad del siglo XV -a p opósi o de los cuales se habla, a jus o í ulo, de "humanismo ci il"-, ue olun a iamen e desechado po Pico de la Mi ándola. Al espec o, bas a con on a la O a io con su p eceden e in.media o sob e el mismo ema -el a ado De digni a e e excellen ia hominis, de Giannozzo Mane i- pa a cons a a que en la ob a de Pico el diseño me a ísico p e alece sob e el comp omiso ci il de su p edeceso , el expe o diplomá ico y homb e polí ico que, según el ela o de Vespasiano de Bis icci, Al onso de A agón hab ía in i ado a celeb a la osadía y la indus ia humanas en la cons ucción co idiana de la ciudad e es e. Aho a bien, el concep o de libe ad que se deduce de la isión poé ica de la O a io excluye oda noción conc e a. Con odo, si la libe ad se e ela como un concep o huidizo e impalpable en elación con su con enido, se halla some ida en 86 A auca ia N o. 1 cambio a lími es o males bien de inidos, pues su o igen p ime o y su des ino inal son pe ec amen e conocidos. La libe ad, po su al a y su omega, se incula doblemen e a la ascendencia sup ema de la di inidad c eado a, in úl imo de odo se de la c eación. Ese innegable asgo eológico que la libe ad p esen a en el mi o de la O ación ha sido explo ado a in de empequeñece el ca ác e o iginal de las esis de Pico y, en consecuencia, pa a educi el peso y el alo de su in luencia sob e el pensamien o mode no. Po su echazo del sen ido polí ico y ju ídico, y a causa de la conco dancia que podía es ablece se con las esis de los eólogos, la en a- ción de si ua al au o de la O a io en el en e opues o al del humanismo ci il de é o es y g amá icos, y de insc ibi su nomb e al cabo de una línea con inua que se desa olla desde el o igen del pensamien o c is iano has a el alba de la e a mode na, uniendo no sólo a los pad es de la Iglesia, sino ambién a los mís icos y ilóso os medie ales, e a, na u almen e, ue e. En esa línea, el ca denal de Lubac, con admi able apa a o e udi o, ha sub ayado paso a paso odas las conco - dancias, a menudo casi li e ales, en e las exp esiones empleadas po Pico y una can idad de ex os pa ís icos y escolás icos, con el in de pone de elie e la o odoxia pe ec a del ilóso o, y de o ece o a joya p eciosa a la co ona de la e e na iloso ía. El his o iado jesui a sub aya, a p opósi o, el ca ác e insos enible de in e - p e aciones ex emas, como la de Cassi e , pa a quien el homb e de Pico se ía deposi a io de un e dade o pode c eado , o como la de Gen ile, quien de inía el pensamien o del au o de la O a io como un "idealismo c is iano", en oposición al "idealismo g iego", a ibuyendo al p ime o, como señal dis in i a, jus amen e, la dignidad del homb e, es deci , la ac i idad c eado a del espí i u humano. Ni siquie a Eugenio Ga in es a ía exen o de símil ep oche, pues si bien le econoce opiniones más mode adas, cab ía impu a le el empleo de exp esiones pelig osas y ex emadas, que pod ían incula se a las esis idealis as e inmanen is as. La a ibución al espí i u humano de pode es has a en onces ese ados an sólo al C eado ep esen a ía, según ales esis, la e dade a up u a con el pen- samien o y la ci ilización de la Edad Media. Una ez echazadas ales in e p e- aciones, sólo queda ía econoce la con o midad de las opiniones de Pico con las de la adición c is iana. En pa icula , el ca ác e pa adójico de la na u aleza humana se ía una idea de hecho adicional, en especial omis a. La esponsabi- lidad del homb e an e el uni e so se ía o a idea a ias eces e omada en la adición c is iana. Sob e odo, la doc ina de la libe ad no ha ía sino e oma la an igua doc ina de los pad es de la Iglesia g iega, que hubie on de lucha con a los de e minismos gnós icos y maniqueos. Y en apoyo de al in e p e ación, que educe a su mínima exp esión la o iginalidad del pensado enacen is a, el his o- La libe ad: ausencia de condiciones o " a io'' pedagógica 87 iado apela a buen núme o de au o es: l eneo, Clemen e de Alejand ía, Mé odo de Olimpia, G ega io de Nisa, Basilio de Cesa ea, Ci ilo de Alejand ía, Maca io el Egipcio, Máximo el Con eso , Juan Damasceno y, en e los medie ales, sob e odo a Be na do de Cla i aux. Aho a bien, aun sin nega la exis encia de semejan e adición, e incluso econociendo que es menes e descon ia de las in e p e aciünes que mode nizan en exceso a un au o del siglo XV, se debe igualmen e señala que la coinciden- cia, casi li e al a eces, en e las exp esiones empleadas po au o es c onológica- men e an alejados en e sí, p o enien es de con ex os cul u ales a menudo incom- pa ables, es un hecho que se e i ica con cie a ecuencia. Lo cual no siemp e quie e deci que las azones p o undas que lle an has a la supe icie cie as exp e- siones -y que son las ú ucas en g ado de da nos su sen ido p opio y su e dade a exp esión-, sean ambién idén icas. Con ecuencia, el único c i e io que nos pe mi e medi la dis ancia que sepa a en e sí dos doc inas en apa iencia muy semejan es es el de la conside ación de las consecuencias que de i a ían de ellas -se en iende, po supues o, en el caso de que ales condiciones no puedan se azonablemen e a ibuidas a causas di e en es. Empe o, si se conside an las ideas sob e la libe ad que se mani ies an en la época mode na, incluso en el dominio es ic amen e limi ado de las eo ías polí icas y de los sis emas ju ídicos, se pe cibe de inmedia o un cambio. ¿Quién pod ía aún habla de libe ad como independencia de la ciudad en e a posibles hegemo úas ex anje as, o de la ambición e ible de los ap endices de i ano, sin ac o seguido pone en causa los de echos imp esc ip ibles de los indi iduos que lle an ales de echos como insc i os en su na u aleza de homb es, y no sólo en su ca ác e de miemb os de una colec i idad polí ica? Algunos asgos de la noción eológica de libe ad, que conside a la exis encia indi idual -con su in elec o y su olun ad- en e a la omnipo encia di ina, han pasado pues al e i o io de las disciplinas polí icas y ju ídicas. Po el con a io, ¿quién pod ía oda ía a a en abs ac o el p oblema del lib e a bi io sin incula lo inmedia amen e al debe de la ca idad, es deci , sin denuncia como also y mal di igido un uso del don di i- no de la libe ad no aducido, en el ac o mismo de se conocido, en ac i ud po- si i a hacia la ida, y en comp omiso con la sociedad humana? Cie os asgos de la an igua noción polí ica, que compo aba la p ác ica de las i udes ci iles, han anqueado po an o los lími es del ja dín bien cuidado de la con emplación de las e dades di inas. Las dos acepciones del é mino li- be ad han pe dido en lo sucesi o la posibilidad de camina la una al lanco de la o a, en cuan o se die on mu uamen e la espalda. Los sen idos y las aplicaciones conc e as e ocadas a ec an de inmedia o a la o a. Sin duda, esa ans o mación del sen ido del é mino libe ad, en odas sus acepciones posibles, cons i uye uno 88 A auca ia N o. 1 de los más madu os u os de dicho es ue zo de in ospección, de examen y de búsqueda de un equilib io nue o que ma ca la ida in elec ual en ese in e alo d amá ico que sepa a la edad de o o del p ime humanismo i aliano del es allido de la Re o ma: un pe íodo de p o unda c isis espi i ual, pene ada de la idea de una eno ación eligiosa que hubie a debido ealiza se -en opinión de los más epu ados sabios y de las más nobles conciencias- p ese ando los alo es esencia- les del humanismo. Aho a bien, odos los es imonios concue dan en el hecho que, en el in e io de ese paisaje cul u al, an o la O a io como los demás esc i os de Pico de la Mi ándola, que se es aban imp imiendo uno as o o, e an conside a- dos como piezas maes as y uen es pe manen es de inspi ación. Si cabe si ua el gi o decisi o en es a época a o men ada, no hay po qué c ee que, desde mucho an es, no se hubiese p epa ado el e eno de encuen o en e la adición eológica y la ideología polí ica. Las e lexiones ilosó icas, la c ecien e in luencia de la li e a u a clásica -mayo cuan o más p og esaban las le as-, la medi ación sob e los ejemplos sacados de la his o ia an igua, no había cesado de en iquece y complica las secas ó mulas elabo adas po é o es y ju is as. La cons an e e lexión de los eólogos escolás icos había indicado en la paz el bien sup emo sob e es a ie a, y en is as de ese bien se impo na la enun- cia a la adquisición de la libe ad. El p oblema a on ado po Ma silio de Padua en su De enso Pacis e a jus amen e el de demos a , con a la doc ina pesimis a de los eólogos escolás icos, la compa ibilidad en e la paz y la libe ad. Si los a o es de la paz debían se alcanzados, conse ando al iempo la libe ad in e- io , e a p eciso si ua el bien público po encima de los in e eses indi iduales o co po a i os. Y ello compo aba la p ác ica cons an e de la i ud. En sus canciones "ci iles", Pe a ca había inculado es echamen e la de- ensa de la independencia polí ica con la búsqueda de la independencia espi i ual de los indi iduos, exigencias ambas que sólo g acias a la i ud e a posible sal a- gua da . Aho a bien, el ideal de la i ud, con un sesgo que in e ía el adicional pesimismo agus iniano, e a decla ado no sólo un camino pe ec amen e p ac ica- ble, sino incluso ealmen e eco ido. Los homb es cuen an con la posibilidad e ec i a de alcanza los más al os ni eles de excelencia y de so ea odos los obs áculos. La p ueba es aba -pa a los p ime os humanis as que escucha on con en usiasmo la lección de Pe a ca- an e los ojos de odo el mundo. Bas aba con- empla los u os admi ables p oducidos po el enacimien o de las le as y las a es, la iqueza, la elegancia y la dulzu a de i i , que la ope osidad, las capa- cidades de los me cade es, de los banque os, de los a esanos de Flo encia y de o as ciudades i alianas habían hecho c ece y lo ece . Tal concepción ac i is a y dinámica de la libe ad de ningún modo es negada po Pico de la Mi ándola. Si el ilóso o sepa a la de inición limi ada de la adi- La libe ad: ausencia de condiciones o " a io" pedagógica 89 ción polí ica y ju ídica pa a lanza se hacia las al as es e as de la me a ísica no es pa a echaza los alo es p opios del humanismo ci il. El homb e de Pico es aún, po cie o, el i i u is que Pe a ca y sus discípulos habían ex aído de su o iginal in e p e ación de los ex os clásicos, de Cice ón sob e odo. Su ei indi- cación del alo de cie os ilóso os medie ales, po lo demás no sólo c is ianos, sino ambién judíos e islámicos - es imonio de su libe ad de juicio y de la am- pli ud de su ho izon e in elec ual-, no puede se in ocada pa a p oba la iden idad sus ancial de su idea de la libe ad con los legados de la adición pa ís ica y escolás ica. Sob e ese pun o, ambién el ca denal de Lubac pa ece habe se dejado a as a po un e eno pelig oso cuando ap oxima las obse aciones de Pico ace ca del alo de los esc i o es de la escolás ica -ap eciables po su con enido pese a su bá ba o es ilo- a las pa ecidas conside aciones que se encuen an en las Ré le.xions su l 'é a de l 'Eglise en F ance , de Lamennais. Ninguna nos algia po la ci ilización medie al, ninguna complacencia po la pé dida de una e dad ga- an izada po una au o idad dis in a de la azón, de la ciencia y del amo al p ó- jimo puede encon a se en los esc i os de Pico. Pico indica la ac i idad del homb e, la a ea que el C eado le ha asignado en el ac o mismo de excep ua le de oda p ede inición, y de hace lo po ello li- b e, con las palab as ci cumspice e commodius quidquid es in mundo. En azón de es e ci cumspice e, el uni e so en e o pasa a se el mundo del homb e y pa a el homb e. Se a a de una ac i idad que a anza siemp e hacia la ap opiación del mundo, y que sin cesa p oduce la aniquilación de un ho izon e de posibilidades in ini as. El ci cumspice e jamás puede ene in. Su suje o pone la mi ada cada ez más al o, des ela siemp e algo nue o y dis in o, pe o en cada a en u a en las egiones inexplo adas del conocimien o y de la acción uel e de nue o a sí. Re- conoce en onces el luga que de ine su pun o de is a, él mismo se con ie e en obje o de conocimien o y, al iempo que se ea i ma como el cen o del que i a- dian las o mas cambian es de su ci cwnspice e, o a ez se pone en ma cha hacia los mundos desconocidos. A cada ba e a que cae, a cada línea de ho izon e que se bo a, o o obs áculo ha sido po ello supe ado, des elado un nue o sec e o hacia el conocimien o de sí. Si el homb e es lib e, es a libe ad no puede no se a un iempo ex e na - ale deci , di igida hacia el mundo- e in e na, o sea, ela i- a a sí. En los dos sen idos, sólo puede se in ini a. Los alo es p oclamados po los humanis as, e es idos de exp esiones su- iles, elabo adas du an e la go iempo po los eólogos -que se eían o zados po la necesidad de hace compa ibles con la azón humana los mis e ios plan eados po la p esencia del in ini o- se ele aban sob e un plano nunca alcanzado has a en onces. La libe ad dejaba de se una palab a de o den ideológico, o un expe- dien e de ju is as, pa a adqui i la dignidad de un concep o ilosó ico. Lejos de se 90 A auca ia N o. 1 un banal eje cicio de e ó ica, ap eciable po la elegancia de su es ilo, la O a io de Pico de la Mi ándola pe mi e adi ina el milag o del genio. Encie a un au én- ico Wunde ab me a ísico. Las en usias as palab as p onunciadas po Bu ckha d no e an exp esión de una esis his o iog á ica undada en la idealización de una p e endida época dichosa, sino una p o unda in uición que había ap esado con p e- cisión un gi o capi al en el pensamien o de Occiden e. La opinión de los his o iado es, que han que ido e en la ob a de Pico el abandono de las ideas más ca ac e ís icas del humanismo i aliano, y la de ensa del alo impe ecede o de la iloso ía escolás ica, se undan, gene almen e, en las a i maciones con enidas en la ca a a E molao Ba ba a. Si dejamos de lado las dispu as -a eces nominales- le an adas po la in e - p e ación de dicha ca a, con end ía deci que de una lec u a sin p ejuicios de an céleb e documen o se desp ende la imp esión de que su impo ancia haya sido quizá algo exage ada. Se a a, en e ec o, de uno de los nume osos es imonios de la cons an e in luencia pla ónica sob e el au o . El ema dominan e no es la e a- lo ización de la iloso ía escolás ica, sino la p oclamación de la necesidad de una in es igación de la e dad o almen e desin e esada, sin exclui ningún posible eco ido y, an e odo, sin deja se ex a ia po la acción de causas de o igen no ilosó ico. Los g amá icos y los é o es, que despliegan sus supe iciales elegancias, igno ando los e dade os p oblemas, y que esconden bajo la p o esión de doc os la sa is acción sin esc úpulos de sus ambiciones pe sonales, no son más que los nue- os so is as. Con a ellos es menes e e oma la i onía soc á ica, así como la búsqueda pla ónica de un bien absolu o y uni e sal. Lejos de aconseja ehace el camino al e és, Pico insis e en su olun ad de a anza . La polémica con a la ieja escolás ica, mani ies amen e no le in e esa. A es e p opósi o, odo había sido dicho ya en nume osas ocasiones. E a inú il ol e a bo da lo es secas sob e un cañamazo ya gas ado y ado na se con alsos o namen os, cuando las e dade as iquezas es aban al alcance de la mano. La p ueba de la inspi ación pla ónica dominan e en la ca a es á cons i uida po el empleo de la imagen céleb e de los Silenos de Alcibíades. Es de sob a conocido que la misma imagen se á e o nada más a de po E asmo pa a in oca , con acen os polémicos más ue es que de cos umb e, la uel a a las enseñanzas del E angelio y a la p ác ica since a de una iloso ía c is iana. La in luencia posible -y en ocasiones cie a- eje cida po el pensamien o de Pico sob e la ob a de E asmo es o o ema de dispu a en e los his o iado es. En odo caso, no caben dudas de que sob e un pun o, al menos, el acue do en e los dos au o es es pe ec- o. Ese pun o es la idea -cen al en ambas ob as- de la necesidad de una eno a- ción espi i ual de la c is iandad. La Libe ad: ausencia de condiciones o " a io,, pedagógica 91 En la madu ación de esa idea, que poco a poco ocupa á una posición cen al en su pensamien o, a Pico le ue de ayuda singula su expe iencia pa isina. Los medios in elec uales y o iciales de Pa ís, bajo la egencia de la dama de Beaujeu, han mani es ado epe idamen e un g an in e és y una i a simpa ía po el ilóso o i aliano. Su p ime a ob a ue edac ada en ocasión de una in i ación de Le e e d'E aples. Los maes os de eología pa isinos habían salido en su de- ensa en las comisiones de encues as di igidas con a él po el papa Inocencia VIII, y sólo as ue es p esiones se esigna on a susc ibi la condena de algunas p o- posiciones ex aídas de sus Conclusiones. Su eclusión en el o eón de Vincennes du an e su segundo iaje no ue, sin duda, sino una medida de p o ección con a las pe secuciones de la co e omana. Con odo, nos lle a ía po un camino equi- ocado el supone una con e sión de Pico a las doc inas de la Escolás ica pa isina, o el pensa que en Pa ís hab ía ea i mado sus in e eses po la iloso ía medie al esbozados en su ju en ud paduana, bajo la in luencia del a is o élico Nicole o Ve nia, o del sabio judío Elías del Medigo. Po o a pa e, Pico pa ece cie amen e exclui el nominalismo adical de la sín esis hacia la que se ol ía su búsqueda de la paz ilosó ica. Los medios in elec uales pa isinos ecuen ados po Pico son de sob a conocidos. Los nomb es más ilus es en e sus amigos son los de Le e e d 'E aples y Robe Gaguin, es deci , los sabios más ce canos a las ideas del humanismo i aliano, y que se halla- ban en un p oceso de elabo ación de un sis ema de doc ina que buscaba opone se a la cul u a adicional de la Escolás ica. Los in e eses p edominan es en ales medios pa isinos se habían uel o hacia el pla onismo y el neopla onismo, el he - me ismo, la cábala y la mís ica de Ramón Llul. Sob e odos es os in e eses domi- naba un deseo a dien e de eno ación eligiosa que p on o debía da luga a ese mo imien o de éli e espi i ual que se ha denominado la p e e o ma ab is a. Fue jus amen e ese aspec o eligioso del pensamien o de Pico, ea i mado po su p esencia en los medios pa isinos, lo que lo lle ó a ap oxima se, en los úl imos años de su ida, a la pe sona y la p édica de Sa ona ola. Fue ambién ese aspec o lo que asegu ó la o una de Pico en el pla onismo inglés de comien- zos del siglo XVI, y lo que le hizo con a , en e los admi ado es de su ob a, a dos ilus es pe sonalidades: John Cole y Tomás Mo o. Fue, en in, ese asgo el que le hizo descub i en la palab a "libe ad" un sen ido nue o, y el que di igió su pensamien o hacia esa paz y esa conco dia philosopho um, é mino úl imo de su discu so. El eólogo Hein ich Reinha d ha mos ado, median e un pene an e análisis de los ex os de la O a io y del Hep aplus, que la palab a pax es, al como la usa Pico, sinónimo de "libe ad", en su sen ido más al o y p o undo. El concep o opues o al de pax es, en e ec o, el de se i us. Si el au o no ha empleado en