Los puentes de Madrid en la Edad Media. Construcción y reconstrucciones
Full text
Los puen es de Mad id en la Edad Media.
Cons ucción y econs ucciones
En la segunda mi ad del siglo IX, Muhamad 1 eligió
como emplazamien o pa a unda un núcleo o i ica-
do que con ola a la zona, una pequeña coJina sob e
el ac ual ío Manzana es. Aquí es á el o igen del ac-
ual Mad id. Es a colina es aba, además, 1anqueada
po dos a oyos, a los que después los c is ianos lla-
ma on de San Ped o (calle Sego ia) y del A enal,
que ha dado nomb e a dicha calle. La colina, po an-
o, es aba de endida po es lados, quedando algo
más desgua necida la pa e no des e, pe o es a zona
e a e i o io islámico. La pequeña colina en apa ien-
cia no lo es an o y supone un esca pe impo an e, si
quie e emon a se, y, desde luego, el emplazamien o
de Mad id, enía unas magní icas condiciones es a-
égicas. Nunca ue conquis ada al asal o. El esca pe
exca ado po el ío y a oyos adyacen es ue on los
esponsables de ello.
El ío Manzana es, en la Edad Media llamado
Guada ama, iene un cu so i egula , en las in e na-
das y en el es ío es ácil c uza lo a pie, pe o, en cam-
bio, en p ima e a y en o oño puede ene ápidas c e-
cidas con esul ados unes os. Has a iempos muy
ecien es el, en apa iencia, inde enso Manzana es se
ha lle ado po delan e puen es, cons ucciones, e c.
Las ac uales p esas en su cu so al o han egulado su
cauce.
En las ie as que después han sido mad ileñas,
desde iempos p ehis ó icos ha habido asen amien os
espo ádicos de población nómada. Po ejemplo, ca-
zado es que ap o echaban los ados del ío po los
que c uzaban los animales o los so p endían cuando
Mónica Mo ales Segu a
Paz Núñez Ma í
E a Pé ez Velasco
C is ina Segu a G aiño
enía a agua a es a zona, que enía o illas acogedo-
as, pues jun o con el buen agua del Manzana es ha-
bía pas os abundan es. Asimismo, en oda la ma gen
de echa del ío se desa ollo desde la época omana
la explo ación ag a ia, como demues an las nume o-
sas illas omanas que se han encon ado. Andando
el iempo, buena pa e de los p oduc os ag ícolas que
consumían los mad ileños p o enían de es as hue -
as.
Acabamos de hace e e encia a ados. En la ma-
yo pa e del año, el ío e a ácilmen e anqueado,
escasos e an los momen os en que es o o ecía di i-
cul ades. Cuando las necesidades del u u o Mad id
e an escasas, los ados esul aban su icien es, inclu-
so pa a el paso de un ejé ci o, c is iano o musulmán.
EJ ánsi o de las pe sonas podía discu i más ácil-
men e, pe o las di icul ades comenza on a plan ea se
a pa i del siglo XI1. En onces, as la capi ulación
de Toledo en 1085 oda la F on e a Media, Mad id
incluida, pasó a manos del ey de Cas illa Al onso
VI. La ciudad ue c eciendo len amen e a lo la go del
Medie o, sob e odo desde ines del siglo XIV, y las
necesidades de abas ecimien o e an cada ez mayo-
es. Lo mismo puede deci se del ánsi o de pe sonas.
Los ados desde hacía mucho iempo e an insu i-
cien es y ya se había iniciado la cons ucción de al-
gunos puen es. No demasiado i mes pues las no i-
cias no suelen hace e e encia a su cons ucción sino
a los epa os que en ellos deben hace se po causa de
los des ozos de las iadas. Has a que Mad id no ue
nomb ada capi al de la mona quía de los Aus ias po
Ac as del Te ce Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Se illa, 26-28 oc ub e 2000, eds. A. G aciani, S. Hue a,
E. Rabasa, M. Tabales, Mad id: I. Juan de He e a, SEdHC, U. Se illa, Jun a Andalucía, COAAT G anada, CEHOPU, 2000.
706 M. Mo ales, P. Núñez, E. Pé ez, C. Segu a
Felipe II en 1562, no se cons uye on unos puen es
de ango y en e gadu a capaces de sopo a las con-
inuas a enidas p ima e ales u o oñales que se p o-
ducían en el ío.
SITUAC ÓN DE LOS PUENTES EN ÉPOCA SLÁVlICA
No hay cons ancia de que en es a época exis ie an
puen es pa a c uza el ío, se u ilizaban ados o pon-
ones po los que se podía pasa de un lado a o o, sin
mucha segu idad de no e mina mojado. La inexis-
encia de puen es en es os momen os es lógica ya que
nos encon amos con un luga al que el enemigo le
iene po el No e y el ío supone una aba. Pa a los
musulmanes o ecía segu idad, no había po qué a-
cili a su paso; además, el a a esa el ío suponía la
Ila e pa a llega a Toledo. Mad id, en onces, e a una
o aleza en la que jun o al alcáza había una almu-
dayna donde esidía la población mili a que de en-
día el paso del Manzana es. En la ecina colina, lla-
mada aho a de Las Vis illas, comenzó a asen a se
una población de buhone os, me cade es, a esanos,
jugado es, p os i u as, e c. que a endían al abas eci-
mien o de la gua nición mad ileña, escasa po o a
pa e. Las p o isiones end ían del Su , a a és de
Toledo. Los ados p óximos al camino de Toledo se-
ían u iJizados pa a que pe sonas y me cancías acce-
die an a su des ino.
Sólo hay no icia de un puen e, una alcan a illa, es
deci un puen e de pequeñas dimensiones. No sabe-
mos nada sob e su cons ucción pe o en la época
c is iana hay e e encias a la alcan a iIla de San Pe-
d o que seguía en uso. El u iliza el é mino á abe al-
cán a a en diminu i o, sin duda, se debe a que exis-
ía an es de la llegada de los c is ianos y a que e a de
dimensiones educidas. Es aba sob e el a oyo cuyo
cauce ha ocupado hoy la caIle de Sego ia y comuni-
caba el a abal de Las Vis illas, la zona come cial en-
onces, con la zona mili a odeada de mu os. Es a
pequeña puen ecilla siguió u ilizándose du an e bas-
an e iempo y su Jejano he ede o es el ac ual iaduc-
o. La denominación de San Ped o le iene de la
iglesia de es e nomb e que ocupó un emplazamien o
p óximo.
No hay no icias sob e el ánsi o po el Ja ama, po-
siblemen e ambién se ía a a esado po algún ado.
Las ca ac e ís icas de es e ío, más alejado del casco
u bano, pe o den o de su é mino municipal, son
bas an e semejan es a las del Manzana es; po eIlo
ambién es ácil supone que se ía a a esado po a-
dos o pon ones ci cuns anciales.
Los PUENTES DESDE EL SIGLO XII HASTA LA
CAPITALIDAD
La llegada de los c is ianos a Mad id p ime o, a ines
del siglo XI, y, después, el in de los momen os de
ines abilidad polí ica, g acias a la ocupación de la
Mese a Su po las Ó denes Mili a es a lo la go del
siglo XII, hace que la ciudad empiece a c ece y a
plan ea se mayo es necesidades de abas ecimien o,
de ansi o de pe sonas, de mejo es comunicaciones,
e c. Po odo eIlo, los ados y los an e io es a e ac-
os u ilizados pa a c uza el ío queda on p on o ob-
sole os. Po o a pa e, aho a ya no e a necesa io u i-
liza el ío como elemen o de ensi o sino que las
nue as ci cuns ancias Jo que exigían e a pode an-
quea Jo lo más ácil y cómodamen e posible. Po
ello, hubo que empeza a cons ui puen es. La ciu-
dad, dada su ubicación en el cen o de la Península y
al ededo de o as muchas impo an es necesi aba co-
munica y comunica se y, po ello, enía que empe-
za a ab i ías de comunicación. Pe o debe sal a
dos obs áculos, eJ Manzana es en mayo medida,
pe o ambién el Ja ama. Los p ime os puen es que se
cons uye on e an de es uc u a muy ágil y es aban
cons an emen e iniéndose abajo a causa de las a e-
nidas del llamado Guada ama, que es el ac ual Man-
zana es. También las ue es llu ias p ima e ales
con ibuían a desba a a su de icien e cons ucción
pues los ma e iales empleados no e an de buena cali-
dad, como i emos analizando.
La documen ación u ilizada pa a es e abajo se
encuen a en el A chi o de ViIla y, sob e odo, en los
Lib os de Acue dos del Concejo de la Villa de Ma-
d id, el p ime o de eIlos conse ado es ]464. Aquí
encon amos con inuas e e encias a los puen es de
Mad id pues anualmen e e a necesa io p ocede a e-
pa os de los mismos. En cambio, no enemos docu-
men ación que haga e e encia a su p ime a cons uc-
ción, pe o sí enemos cons ancia de la p ime a
e e encia que se hace a Jas puen es Toledana ySe-
go iana. El 24 de junio de J436 se iene no icia que
un p ocu ado ue asaJ ado po «dos de a caballo a
pun a de lanza» en la puen e Toledana. De la puen e
Se io iana, la p ime a e e encia que encon amos es
Los puen es de Mad id en la Edad Media 707
de 1345, es una ca a de Al onso XI en la que da li-
cencia pa a que se den ondos pa a epa a la puen e.
Has a que Mad id no ue capi al, no se cons uye-
on unos puen es más segu os y aco des con el nue o
ango que se p e endió da a la Villa. En es e mo-
men o, se hacía necesa ia una buena ed de comuni-
caciones. Po un lado, azones polí icas y económi-
cas; la capi al iene que es a unida con el es o del
eino, pe o, po o o, azones de ep esen ación, hay
que da una imagen aco de con los nue os iempos
que se empezaban a desa olla .
Los es puen es impo an es de los que se iene e-
e encia en es a época son las puen es de Toledana,
Sego iana sob e el Guada ama, después Manzana-
es, y el puen e de Vi e os sob e el Ja ama. La puen-
e Sego iana como su nomb e nos indica es aba si-
uada en el camino a Sego ia, se accedía po la
pue a de la Vega, de la que oda ía quedan algunos
es os, la ubicación del p ime puen e de Sego ia con
sus sucesi as e o mas es aba si uado aguas a iba
del que ac ualmen e se conoce como puen e de Sego-
ia que se cons uyó en el siglo XVI. A la puen e To-
ledema se accedía po la pue a Ce ada y luego po
la de los Mo os, cuando la p ime a ue ce ada, como
su nomb e indica po sus di icul ades de acceso des-
de el ío. La puen e de Vi e os es aba si uada sob e
el ío Ja ama en el camino a Alcalá. E a la comunica-
ción con el No des e, con la Co ona de A agón.
Los puen es enían una es uc u a de a cos de me-
dio pun o, he encia omana; es os a cos no asmi ían
es ue zos la e ales con lo que se cons uían cada uno
de mane a independien e de los anexos. Es a mane a
de cons ui e a bas an e bene iciosa en la época y en
las ci cuns ancias que nos encon amos ya que sólo
se caía del puen e la pa e que se encon aba más de-
e io ada o ágil y no se enía abajo oda la cons-
ucción. La epa ación e a más ácil y el paso po el
puen e, más o menos di icul oso, siemp e e a posi-
ble. Las cons an es caídas o o u as de los a cos debi-
das, undamen almen e, a las a enidas y o men as
pe o ambién a o os mo i os, como explica emos a
con inuación, daban luga a que el puen e ue a cam-
biando cons an emen e sus dimensiones y isonomía.
Cuando una pa e se caía, se ol ía a le an a y se e-
nía la posibilidad de e o ma y eadap a el puen e a
las necesidades del momen o. Así pues, los puen es
iban su iendo un su il pe o con inuo cambio. Ap o-
echando
que se enían que acome e ob as de epa-
ación se ealizaban o as ob as que no e an del odo
necesa ias pe o si se ían pa a mejo a los; el ec eci-
do de a cos, el ensancha el migajón o incluso el
ala ga el puen e añadiendo algún a co más son ob as
que p oponen siemp e acompañas de las necesa ias.
En los siglos a domedie ales, la cons ucción en
Mad id es aba en manos de ala i es mudéja es. No
puede equipa a se a los ala i es con los ac uales alba-
ñiles. Bien es cie o que algunos ala i es cons uían
con sus p opias manos, pe o, pensamos, que es mejo
conside a a los ala i es más p óximos a los ac uales
a qui ec os. T as la conquis a c is iana en Mad id,
quedo una impo an e población musulmana, como
mudéja ; den o de es e g upo, hubo un núme o im-
po an e de expe os ala i es que ue on los cons uc-
o es de odas las ob as mad ileñas. Son bas an e
nomb ados en los inales del siglo XV los ala i es
Ab ahén de San Sal ado y Mohamed de Go maz,
sob e odo en el ema que nos in e esa, pues ue on
es os maes os los enca gados en muchas de las oca-
siones de epa a los puen es.
El de e io o p incipal de los puen es enía la ma-
yo pa e de las eces del p opio ío; las a enidas que
se p oducían se lle aban po delan e las pa es del
puen e más ágiles y que es aban más de e io adas.
Po ello, se enía cuidado de e o za las ajama es y
man ene las en buenas condiciones. Además de la
ue za del ío, los puen es enían o os agen es que
los dañaban. El asiego cons an e de gen es pa a un
lado y o o p o ocaba un de e io o no mal; en es e
sen ido se hace obliga o io ci a la si uación excep-
cional del puen e de Vi e os. Po aquí pasaba el ga-
nado lana dos eces a] año en su ashumancia; po
él anscu ía la cañada sego iana y las o ejas nece-
si aban un paso segu o, pues las épocas en las que
ellas pasaban po aquí, sob e odo al inal de la p i-
ma e a, el ío podía i muy c ecido. El man ene el
puen e en buen es ado bene iciaba a los ganade os y,
po ello, se solici aba al Concejo de la Mes a que
ayuda an en las de amas que los a eglos del puen e
p oducían.
Po o o lado, que emos des aca ambién la posi-
ble epe cusión que pudie an ene las es acadas so-
b e el de e io o o no de los puen es. Las es acadas
e an una se ie de es acas cla adas en el ío o mando
una línea que pe mi ía c uza el agua pe o no ans-
po a obje os de g andes dimensiones. És as es aca-
das se solían coloca ce ca de molinos pa a mejo a
su uncionamien o y pa a p o ege los. En la
puen e
oledana conc e amen e el co egido mandó a los
70S M. Mo ales. P. Núñez. E. Pé ez. C. Segu a
bene icia ios de la es acada, los he ede os del Molino
de la A /{anzuela, que se hicie an ca go de la epa a-
ción de la pa e del puen e que es aba debajo de ella,
po que e a la es acada la que había p o ocado el de-
e io o. O as eces, e a la impe icia de los maes os
lo que hacía que alguna pa e del puen e se inie a
abajo; se iene cons ancia de que hay muchas ecla-
maciones a los maes os po es a causa. Podemos
des aca el caso conc e o en 1484 de los maes os
Ab aén de San Sal ado y Mohamed de Go maz que
ue on eque idos pa a eclama les, po un lado que
los abajos no habían sido ealizados en el iempo
aco dado y po o o que se habían hecho mal. El co-
egido en nomb e de la Villa les obligó a epa a
los e o es y se les pagó una pa e que se les debía.
Aho a bien, és as e an sólo si uaciones aisladas. Las
a enidas y ue es o men as e an ealmen e la causa
p eocupan e de la o u a y caída de pa e de los
puen es; cons an emen e se es á haciendo e e encia
a és o en los esc i os de la época. Aquí se ci an unos
ejemplos: «po es a mane a que sin pelig o se pueda
pasa el io en iempo de abenidas» o «sal o si no
u ie e caso o ui o que el io c esc a e lo lie en
odo».
El ema económico a la ho a de epa a los puen es
suponía un p oblema pa a la ciudad: había que saca
ondos pa a pode l1e a a cabo las con inuas ob as
que había que ealiza . Los puen es se ompían y ha-
bía que a egla los ya que e an necesa ios pa a la
ciudad. O as ob as sí podían deja se pa a momen os
de mayo desahogo económico, pe o los puen es e-
nían que a egla se, pues la gen e, el ganado, e c. e-
nían que ene asegu ado el c uce del ío. Pa a conse-
gui los ondos, se enían que hace epa imien os
en e las gen es de la Vil1a, pe o ambién del é mino
municipal, dado que odos se bene iciaban del puen-
e. Los epa imien os e an impues os ex ao dina ios
cuyo mon e se epa ía en e odos los peche as, que
e an los que pagaban pechas o impues os. Los nobles
y los clé igos es aban exen os. También se ijaban si-
sas en la ca ne y en el pescado. És e e a un impues o
indi ec o que g a aba la comp a/ en a de p oduc os
de p ime a necesidad. En o as ocasiones cuando se
necesi aba el dine o y no había iempo de ecauda lo
con las de amas que hemos comen ado, se ecu ía a
p es amos; po ejemplo sabemos que en 1490 el se-
ño don Ped o p es a a la Vil1a 20.000 ma a edíes
pa a el a eglo del puen e de Vi e os. O a mane a de
ecauda dine o e a el a endamien o de ie as y
o os bienes del concejo, como la hie ba del Po cal,
cuyos bene icios se aplica on pa a el a eglo de la
puen e Sc/{o iana. También se endían bienes públi-
cos como se hizo el 20 de diciemb e de 1484 en que
se endie on 50 anegas de pan públicamen e delan e
del seño co egido y el dine o ob enido se des ina
pa a el a eglo de la puen e Toledana. Todos es os
sis emas de ecaudación demues an el p oblema
con inuo que suponía el man enimien o de los puen-
es en buen uso po su con inuo de e io o.
CONSTRUCCIÓN m: LOS PUEI TES
La base de los puen es se o maba con a cos de ob a.
Lla pied a en silla es se u ilizaba como ma e ial un-
damen al en las ajama es y bases de los a cos ya que
es la pa e del puen e que a su i los mayo es es-
ue zos. El es o solía hace se con ma e iales más li-
ge os y áciles de aca ea , como los el1enos de es-
comb o, guijo, a ena, e c. Las calzadas, ace as y
an epechos solían se de lad illo, cal, e c. Como es-
peci ica emos más adelan e, los a cos iban acumu-
lando epa aciones de pequeña en idad e iban pe -
diendo su capacidad po an e. Pequeños de e io os se
iban apando y la acumulación de és os l1e aba en
ocasiones a ene que cega los a cos po que ya no
podían sopo a ningún es ue zo, lo cual aía p oble-
mas es é icos que enían epe cusiones en la ida po-
lí ica de la ciudad. Son muchas las ocasiones en las
que el co egido u o os manda a ios de la Villa opi-
naban sob e las epa aciones que se enían que lle a
a cabo en los puen es lle ando la con a ia a los ma-
es os ala i es que se supone e an los expe os. Po
ejemplo, en la puen e Toledana en 1484 los maes os
oma on la decisión de cega unos a cos po que «es-
aban odos a onados y po es a causa se cayó odo
lo que se había hecho sob e ellos y que odo lo que
se hicie a se iba a eni abajo» y el co egido no
pa ece es a de acue do con és o pues obligó a los
maes os y can e o a ealiza las ob a como él indi-
caba.
El elleno de la pa e cen al, llamado migajÓII, so-
lía hace se con guijo y a ena; sob e él, se colocaba el
suelo que no malmen e e a emped ado y se ema aba
con lechadas de cal. En ocasiones, no se solaba la
pa e cen al y el acabado inal dcl puen e e an el
p opio guijo y la a ena. Es as a iaciones en es a pa -
e dependían de a ias azones. Po un lado, de la im-
Los puen es de Mad id en la Edad Media 709
po ancia que u ie a el puen e. Po o o, de su uso
mayo i a io y, sob e odo, como iene ocu iendo a
lo la go de los iempos, de la si uación económica
del momen o. A los lados del puen e se colocaban las
ace as y los an epechos de p o ección. Las ace as
ampoco se cons uían siemp e de la misma mane a
siemp e, dependía de la e minación que se le hubie-
a dado a la pa e cen al del puen e. Cuando la pa e
cen a] no se emped aba, e an las ace as las que se
emped aban pa a dis inguidas. Es el caso de la [Jl/en-
e de 5ego ia. Cuando ]a pa e de la calzada es aba
emped ada, había que busca o a e minación pa a
dis ingui las ace as. En es os casos, se op aba po
hace las ace as de as a y men e, es deci de lad illo.
El as a es la mane a como se de inía a las hiladas de
lad illo: de as a es la hilada de un pie y la media as a
es la de medio pie. En la puen e de Toledo, po ejem-
plo, las ace as e an de as a y i'uen e. Los an epechos
e an de cal y guijo y se e ocaban.
Sabemos que la luen e Toledana es aba o mada
po once a cos de cal y lad illo y donde e minaban
és os y empezaba la es acada había 2] apias de 10
pies de la go y 5 palmos de al o. El migajón e a de
pied a, guijo y ba o bien sazonado y apiado y la
calzada emped ada de guijo y lechada de cal. Las
ace as e an de as a y i'uen e, como ya indicamos.
Es a puen e enía los a cos como los de la 5ego iana,
con su pa e cen al de guijo y a ena y las ace as de
cal y can o. La puen e de Vi e os enía sus a cos de
cal y lad illo de 15 pies y la calzada de guijo y a ena;
los an epechos e an de cal y guijo e ocados. Es a
puen e iene una ca ac e ís ica que la dis ingue de las
o as dos y es el hecho de que po ella pasase el ga-
nado. Posiblemen e, po és o no enía las ace as di e-
enciadas como las o as dos y el acabado de la cal-
zada e a de guijo y a ena sin emped ado pa a acili a
el paso del ganado. Las ca e as no enían pe mi ido
el paso po los puen es. Po ejemplo, en la puen e de
Vi e os, se hacen coloca unos pos es pa a e i a el
paso de es as. En la luen e de Toledo. se piensa en
cons ui un puen e en el a oyo del es anque ce ca
del ío ap o echando los made os de la Toledana
pa a e] paso de las ca e as.
Es os puen es a lo la go de los años, como hemos
comen ado al p incipio, ue on e olucionando has a
llega a los ac uales. De la puen e Toledana, enemos
no icias de que ue su iendo un p oceso de de e io o
has a que en 1670 se enca gó a Lo enzo de San Ni-
colás y Juan de León, po o den de Ca los U, la cons-
ucción de un puen e nue o unos me os aguas aba-
jo. Diez años más a de, se a uina on algunas de sus
bó edas y el paso se hacía po amos de made a co-
locados de al mane a que apaban las pa es a ec a-
das. En es e es ado pe maneció has a la cons ucción
del puen e de Toledo que conocemos aho a. El puen-
e de Sego ia se mandó hace nue o en 1574 po o -
den de Felipe II que lo enca ga a Juan de He e a. Se
cons uyó al igual que el de Toledo en un luga ce -
cano pa a pode hace «un bo ón y cuen a nue a» y
empeza desde el p incipio sin que lo exis en e pu-
die a condiciona la nue a cons ucción. El hecho de
que el puen e de Sego ia se ie a a eglado y en bue-
nas condiciones an es que el de Toledo signi icó, en
pa e, el de e io o y la a danza en a egla és e. El
luen e de Vi e os su ió una econs ucción impo -
an e bajo el einado de Felipe V, cuando el 26 de e-
b e o de 1753 ue enca gado don Jaime 80 pa a e-
hace la. Se hicie on nue e a cos endidos sepa ados
po pilas a las que se adosaban con a ue es co ona-
dos po una cubie a a es aguas o mada po lajas
supe pues as. Sabemos que en 1770 se a uinó debi-
do al allo de unas bó edas y que se llamó a Ven u a
Rod íguez pa a su epa ación, siendo, inalmen e,
Ma cos de Vie na el enca gado de a egla lo quien lo
hizo más ancho y g ande.
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Cul u al Al-Mudayna. Mad id, 1990.
AGRADECIMIENTOS
Que emos ag adece a Lau a Bu gue e su colabo ación en
es e abajo.