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Los puentes de Madrid en la Edad Media. Construcción y reconstrucciones

Morales Segura, Mónica; Núñez Martí, Paz; Pérez Velasco, Eva; Segura Graíño, Cristina

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Los puen es de Mad id en la Edad Media. Cons ucción y econs ucciones En la segunda mi ad del siglo IX, Muhamad 1 eligió como emplazamien o pa a unda un núcleo o i ica- do que con ola a la zona, una pequeña coJina sob e el ac ual ío Manzana es. Aquí es á el o igen del ac- ual Mad id. Es a colina es aba, además, 1anqueada po dos a oyos, a los que después los c is ianos lla- ma on de San Ped o (calle Sego ia) y del A enal, que ha dado nomb e a dicha calle. La colina, po an- o, es aba de endida po es lados, quedando algo más desgua necida la pa e no des e, pe o es a zona e a e i o io islámico. La pequeña colina en apa ien- cia no lo es an o y supone un esca pe impo an e, si quie e emon a se, y, desde luego, el emplazamien o de Mad id, enía unas magní icas condiciones es a- égicas. Nunca ue conquis ada al asal o. El esca pe exca ado po el ío y a oyos adyacen es ue on los esponsables de ello. El ío Manzana es, en la Edad Media llamado Guada ama, iene un cu so i egula , en las in e na- das y en el es ío es ácil c uza lo a pie, pe o, en cam- bio, en p ima e a y en o oño puede ene ápidas c e- cidas con esul ados unes os. Has a iempos muy ecien es el, en apa iencia, inde enso Manzana es se ha lle ado po delan e puen es, cons ucciones, e c. Las ac uales p esas en su cu so al o han egulado su cauce. En las ie as que después han sido mad ileñas, desde iempos p ehis ó icos ha habido asen amien os espo ádicos de población nómada. Po ejemplo, ca- zado es que ap o echaban los ados del ío po los que c uzaban los animales o los so p endían cuando Mónica Mo ales Segu a Paz Núñez Ma í E a Pé ez Velasco C is ina Segu a G aiño enía a agua a es a zona, que enía o illas acogedo- as, pues jun o con el buen agua del Manzana es ha- bía pas os abundan es. Asimismo, en oda la ma gen de echa del ío se desa ollo desde la época omana la explo ación ag a ia, como demues an las nume o- sas illas omanas que se han encon ado. Andando el iempo, buena pa e de los p oduc os ag ícolas que consumían los mad ileños p o enían de es as hue - as. Acabamos de hace e e encia a ados. En la ma- yo pa e del año, el ío e a ácilmen e anqueado, escasos e an los momen os en que es o o ecía di i- cul ades. Cuando las necesidades del u u o Mad id e an escasas, los ados esul aban su icien es, inclu- so pa a el paso de un ejé ci o, c is iano o musulmán. EJ ánsi o de las pe sonas podía discu i más ácil- men e, pe o las di icul ades comenza on a plan ea se a pa i del siglo XI1. En onces, as la capi ulación de Toledo en 1085 oda la F on e a Media, Mad id incluida, pasó a manos del ey de Cas illa Al onso VI. La ciudad ue c eciendo len amen e a lo la go del Medie o, sob e odo desde ines del siglo XIV, y las necesidades de abas ecimien o e an cada ez mayo- es. Lo mismo puede deci se del ánsi o de pe sonas. Los ados desde hacía mucho iempo e an insu i- cien es y ya se había iniciado la cons ucción de al- gunos puen es. No demasiado i mes pues las no i- cias no suelen hace e e encia a su cons ucción sino a los epa os que en ellos deben hace se po causa de los des ozos de las iadas. Has a que Mad id no ue nomb ada capi al de la mona quía de los Aus ias po Ac as del Te ce Cong eso Nacional de His o ia de la Cons ucción, Se illa, 26-28 oc ub e 2000, eds. A. G aciani, S. Hue a, E. Rabasa, M. Tabales, Mad id: I. Juan de He e a, SEdHC, U. Se illa, Jun a Andalucía, COAAT G anada, CEHOPU, 2000. 706 M. Mo ales, P. Núñez, E. Pé ez, C. Segu a Felipe II en 1562, no se cons uye on unos puen es de ango y en e gadu a capaces de sopo a las con- inuas a enidas p ima e ales u o oñales que se p o- ducían en el ío. SITUAC ÓN DE LOS PUENTES EN ÉPOCA SLÁVlICA No hay cons ancia de que en es a época exis ie an puen es pa a c uza el ío, se u ilizaban ados o pon- ones po los que se podía pasa de un lado a o o, sin mucha segu idad de no e mina mojado. La inexis- encia de puen es en es os momen os es lógica ya que nos encon amos con un luga al que el enemigo le iene po el No e y el ío supone una aba. Pa a los musulmanes o ecía segu idad, no había po qué a- cili a su paso; además, el a a esa el ío suponía la Ila e pa a llega a Toledo. Mad id, en onces, e a una o aleza en la que jun o al alcáza había una almu- dayna donde esidía la población mili a que de en- día el paso del Manzana es. En la ecina colina, lla- mada aho a de Las Vis illas, comenzó a asen a se una población de buhone os, me cade es, a esanos, jugado es, p os i u as, e c. que a endían al abas eci- mien o de la gua nición mad ileña, escasa po o a pa e. Las p o isiones end ían del Su , a a és de Toledo. Los ados p óximos al camino de Toledo se- ían u iJizados pa a que pe sonas y me cancías acce- die an a su des ino. Sólo hay no icia de un puen e, una alcan a illa, es deci un puen e de pequeñas dimensiones. No sabe- mos nada sob e su cons ucción pe o en la época c is iana hay e e encias a la alcan a iIla de San Pe- d o que seguía en uso. El u iliza el é mino á abe al- cán a a en diminu i o, sin duda, se debe a que exis- ía an es de la llegada de los c is ianos y a que e a de dimensiones educidas. Es aba sob e el a oyo cuyo cauce ha ocupado hoy la caIle de Sego ia y comuni- caba el a abal de Las Vis illas, la zona come cial en- onces, con la zona mili a odeada de mu os. Es a pequeña puen ecilla siguió u ilizándose du an e bas- an e iempo y su Jejano he ede o es el ac ual iaduc- o. La denominación de San Ped o le iene de la iglesia de es e nomb e que ocupó un emplazamien o p óximo. No hay no icias sob e el ánsi o po el Ja ama, po- siblemen e ambién se ía a a esado po algún ado. Las ca ac e ís icas de es e ío, más alejado del casco u bano, pe o den o de su é mino municipal, son bas an e semejan es a las del Manzana es; po eIlo ambién es ácil supone que se ía a a esado po a- dos o pon ones ci cuns anciales. Los PUENTES DESDE EL SIGLO XII HASTA LA CAPITALIDAD La llegada de los c is ianos a Mad id p ime o, a ines del siglo XI, y, después, el in de los momen os de ines abilidad polí ica, g acias a la ocupación de la Mese a Su po las Ó denes Mili a es a lo la go del siglo XII, hace que la ciudad empiece a c ece y a plan ea se mayo es necesidades de abas ecimien o, de ansi o de pe sonas, de mejo es comunicaciones, e c. Po odo eIlo, los ados y los an e io es a e ac- os u ilizados pa a c uza el ío queda on p on o ob- sole os. Po o a pa e, aho a ya no e a necesa io u i- liza el ío como elemen o de ensi o sino que las nue as ci cuns ancias Jo que exigían e a pode an- quea Jo lo más ácil y cómodamen e posible. Po ello, hubo que empeza a cons ui puen es. La ciu- dad, dada su ubicación en el cen o de la Península y al ededo de o as muchas impo an es necesi aba co- munica y comunica se y, po ello, enía que empe- za a ab i ías de comunicación. Pe o debe sal a dos obs áculos, eJ Manzana es en mayo medida, pe o ambién el Ja ama. Los p ime os puen es que se cons uye on e an de es uc u a muy ágil y es aban cons an emen e iniéndose abajo a causa de las a e- nidas del llamado Guada ama, que es el ac ual Man- zana es. También las ue es llu ias p ima e ales con ibuían a desba a a su de icien e cons ucción pues los ma e iales empleados no e an de buena cali- dad, como i emos analizando. La documen ación u ilizada pa a es e abajo se encuen a en el A chi o de ViIla y, sob e odo, en los Lib os de Acue dos del Concejo de la Villa de Ma- d id, el p ime o de eIlos conse ado es ]464. Aquí encon amos con inuas e e encias a los puen es de Mad id pues anualmen e e a necesa io p ocede a e- pa os de los mismos. En cambio, no enemos docu- men ación que haga e e encia a su p ime a cons uc- ción, pe o sí enemos cons ancia de la p ime a e e encia que se hace a Jas puen es Toledana ySe- go iana. El 24 de junio de J436 se iene no icia que un p ocu ado ue asaJ ado po «dos de a caballo a pun a de lanza» en la puen e Toledana. De la puen e Se io iana, la p ime a e e encia que encon amos es Los puen es de Mad id en la Edad Media 707 de 1345, es una ca a de Al onso XI en la que da li- cencia pa a que se den ondos pa a epa a la puen e. Has a que Mad id no ue capi al, no se cons uye- on unos puen es más segu os y aco des con el nue o ango que se p e endió da a la Villa. En es e mo- men o, se hacía necesa ia una buena ed de comuni- caciones. Po un lado, azones polí icas y económi- cas; la capi al iene que es a unida con el es o del eino, pe o, po o o, azones de ep esen ación, hay que da una imagen aco de con los nue os iempos que se empezaban a desa olla . Los es puen es impo an es de los que se iene e- e encia en es a época son las puen es de Toledana, Sego iana sob e el Guada ama, después Manzana- es, y el puen e de Vi e os sob e el Ja ama. La puen- e Sego iana como su nomb e nos indica es aba si- uada en el camino a Sego ia, se accedía po la pue a de la Vega, de la que oda ía quedan algunos es os, la ubicación del p ime puen e de Sego ia con sus sucesi as e o mas es aba si uado aguas a iba del que ac ualmen e se conoce como puen e de Sego- ia que se cons uyó en el siglo XVI. A la puen e To- ledema se accedía po la pue a Ce ada y luego po la de los Mo os, cuando la p ime a ue ce ada, como su nomb e indica po sus di icul ades de acceso des- de el ío. La puen e de Vi e os es aba si uada sob e el ío Ja ama en el camino a Alcalá. E a la comunica- ción con el No des e, con la Co ona de A agón. Los puen es enían una es uc u a de a cos de me- dio pun o, he encia omana; es os a cos no asmi ían es ue zos la e ales con lo que se cons uían cada uno de mane a independien e de los anexos. Es a mane a de cons ui e a bas an e bene iciosa en la época y en las ci cuns ancias que nos encon amos ya que sólo se caía del puen e la pa e que se encon aba más de- e io ada o ágil y no se enía abajo oda la cons- ucción. La epa ación e a más ácil y el paso po el puen e, más o menos di icul oso, siemp e e a posi- ble. Las cons an es caídas o o u as de los a cos debi- das, undamen almen e, a las a enidas y o men as pe o ambién a o os mo i os, como explica emos a con inuación, daban luga a que el puen e ue a cam- biando cons an emen e sus dimensiones y isonomía. Cuando una pa e se caía, se ol ía a le an a y se e- nía la posibilidad de e o ma y eadap a el puen e a las necesidades del momen o. Así pues, los puen es iban su iendo un su il pe o con inuo cambio. Ap o- echando que se enían que acome e ob as de epa- ación se ealizaban o as ob as que no e an del odo necesa ias pe o si se ían pa a mejo a los; el ec eci- do de a cos, el ensancha el migajón o incluso el ala ga el puen e añadiendo algún a co más son ob as que p oponen siemp e acompañas de las necesa ias. En los siglos a domedie ales, la cons ucción en Mad id es aba en manos de ala i es mudéja es. No puede equipa a se a los ala i es con los ac uales alba- ñiles. Bien es cie o que algunos ala i es cons uían con sus p opias manos, pe o, pensamos, que es mejo conside a a los ala i es más p óximos a los ac uales a qui ec os. T as la conquis a c is iana en Mad id, quedo una impo an e población musulmana, como mudéja ; den o de es e g upo, hubo un núme o im- po an e de expe os ala i es que ue on los cons uc- o es de odas las ob as mad ileñas. Son bas an e nomb ados en los inales del siglo XV los ala i es Ab ahén de San Sal ado y Mohamed de Go maz, sob e odo en el ema que nos in e esa, pues ue on es os maes os los enca gados en muchas de las oca- siones de epa a los puen es. El de e io o p incipal de los puen es enía la ma- yo pa e de las eces del p opio ío; las a enidas que se p oducían se lle aban po delan e las pa es del puen e más ágiles y que es aban más de e io adas. Po ello, se enía cuidado de e o za las ajama es y man ene las en buenas condiciones. Además de la ue za del ío, los puen es enían o os agen es que los dañaban. El asiego cons an e de gen es pa a un lado y o o p o ocaba un de e io o no mal; en es e sen ido se hace obliga o io ci a la si uación excep- cional del puen e de Vi e os. Po aquí pasaba el ga- nado lana dos eces a] año en su ashumancia; po él anscu ía la cañada sego iana y las o ejas nece- si aban un paso segu o, pues las épocas en las que ellas pasaban po aquí, sob e odo al inal de la p i- ma e a, el ío podía i muy c ecido. El man ene el puen e en buen es ado bene iciaba a los ganade os y, po ello, se solici aba al Concejo de la Mes a que ayuda an en las de amas que los a eglos del puen e p oducían. Po o o lado, que emos des aca ambién la posi- ble epe cusión que pudie an ene las es acadas so- b e el de e io o o no de los puen es. Las es acadas e an una se ie de es acas cla adas en el ío o mando una línea que pe mi ía c uza el agua pe o no ans- po a obje os de g andes dimensiones. És as es aca- das se solían coloca ce ca de molinos pa a mejo a su uncionamien o y pa a p o ege los. En la puen e oledana conc e amen e el co egido mandó a los 70S M. Mo ales. P. Núñez. E. Pé ez. C. Segu a bene icia ios de la es acada, los he ede os del Molino de la A /{anzuela, que se hicie an ca go de la epa a- ción de la pa e del puen e que es aba debajo de ella, po que e a la es acada la que había p o ocado el de- e io o. O as eces, e a la impe icia de los maes os lo que hacía que alguna pa e del puen e se inie a abajo; se iene cons ancia de que hay muchas ecla- maciones a los maes os po es a causa. Podemos des aca el caso conc e o en 1484 de los maes os Ab aén de San Sal ado y Mohamed de Go maz que ue on eque idos pa a eclama les, po un lado que los abajos no habían sido ealizados en el iempo aco dado y po o o que se habían hecho mal. El co- egido en nomb e de la Villa les obligó a epa a los e o es y se les pagó una pa e que se les debía. Aho a bien, és as e an sólo si uaciones aisladas. Las a enidas y ue es o men as e an ealmen e la causa p eocupan e de la o u a y caída de pa e de los puen es; cons an emen e se es á haciendo e e encia a és o en los esc i os de la época. Aquí se ci an unos ejemplos: «po es a mane a que sin pelig o se pueda pasa el io en iempo de abenidas» o «sal o si no u ie e caso o ui o que el io c esc a e lo lie en odo». El ema económico a la ho a de epa a los puen es suponía un p oblema pa a la ciudad: había que saca ondos pa a pode l1e a a cabo las con inuas ob as que había que ealiza . Los puen es se ompían y ha- bía que a egla los ya que e an necesa ios pa a la ciudad. O as ob as sí podían deja se pa a momen os de mayo desahogo económico, pe o los puen es e- nían que a egla se, pues la gen e, el ganado, e c. e- nían que ene asegu ado el c uce del ío. Pa a conse- gui los ondos, se enían que hace epa imien os en e las gen es de la Vil1a, pe o ambién del é mino municipal, dado que odos se bene iciaban del puen- e. Los epa imien os e an impues os ex ao dina ios cuyo mon e se epa ía en e odos los peche as, que e an los que pagaban pechas o impues os. Los nobles y los clé igos es aban exen os. También se ijaban si- sas en la ca ne y en el pescado. És e e a un impues o indi ec o que g a aba la comp a/ en a de p oduc os de p ime a necesidad. En o as ocasiones cuando se necesi aba el dine o y no había iempo de ecauda lo con las de amas que hemos comen ado, se ecu ía a p es amos; po ejemplo sabemos que en 1490 el se- ño don Ped o p es a a la Vil1a 20.000 ma a edíes pa a el a eglo del puen e de Vi e os. O a mane a de ecauda dine o e a el a endamien o de ie as y o os bienes del concejo, como la hie ba del Po cal, cuyos bene icios se aplica on pa a el a eglo de la puen e Sc/{o iana. También se endían bienes públi- cos como se hizo el 20 de diciemb e de 1484 en que se endie on 50 anegas de pan públicamen e delan e del seño co egido y el dine o ob enido se des ina pa a el a eglo de la puen e Toledana. Todos es os sis emas de ecaudación demues an el p oblema con inuo que suponía el man enimien o de los puen- es en buen uso po su con inuo de e io o. CONSTRUCCIÓN m: LOS PUEI TES La base de los puen es se o maba con a cos de ob a. Lla pied a en silla es se u ilizaba como ma e ial un- damen al en las ajama es y bases de los a cos ya que es la pa e del puen e que a su i los mayo es es- ue zos. El es o solía hace se con ma e iales más li- ge os y áciles de aca ea , como los el1enos de es- comb o, guijo, a ena, e c. Las calzadas, ace as y an epechos solían se de lad illo, cal, e c. Como es- peci ica emos más adelan e, los a cos iban acumu- lando epa aciones de pequeña en idad e iban pe - diendo su capacidad po an e. Pequeños de e io os se iban apando y la acumulación de és os l1e aba en ocasiones a ene que cega los a cos po que ya no podían sopo a ningún es ue zo, lo cual aía p oble- mas es é icos que enían epe cusiones en la ida po- lí ica de la ciudad. Son muchas las ocasiones en las que el co egido u o os manda a ios de la Villa opi- naban sob e las epa aciones que se enían que lle a a cabo en los puen es lle ando la con a ia a los ma- es os ala i es que se supone e an los expe os. Po ejemplo, en la puen e Toledana en 1484 los maes os oma on la decisión de cega unos a cos po que «es- aban odos a onados y po es a causa se cayó odo lo que se había hecho sob e ellos y que odo lo que se hicie a se iba a eni abajo» y el co egido no pa ece es a de acue do con és o pues obligó a los maes os y can e o a ealiza las ob a como él indi- caba. El elleno de la pa e cen al, llamado migajÓII, so- lía hace se con guijo y a ena; sob e él, se colocaba el suelo que no malmen e e a emped ado y se ema aba con lechadas de cal. En ocasiones, no se solaba la pa e cen al y el acabado inal dcl puen e e an el p opio guijo y la a ena. Es as a iaciones en es a pa - e dependían de a ias azones. Po un lado, de la im- Los puen es de Mad id en la Edad Media 709 po ancia que u ie a el puen e. Po o o, de su uso mayo i a io y, sob e odo, como iene ocu iendo a lo la go de los iempos, de la si uación económica del momen o. A los lados del puen e se colocaban las ace as y los an epechos de p o ección. Las ace as ampoco se cons uían siemp e de la misma mane a siemp e, dependía de la e minación que se le hubie- a dado a la pa e cen al del puen e. Cuando la pa e cen a] no se emped aba, e an las ace as las que se emped aban pa a dis inguidas. Es el caso de la [Jl/en- e de 5ego ia. Cuando ]a pa e de la calzada es aba emped ada, había que busca o a e minación pa a dis ingui las ace as. En es os casos, se op aba po hace las ace as de as a y men e, es deci de lad illo. El as a es la mane a como se de inía a las hiladas de lad illo: de as a es la hilada de un pie y la media as a es la de medio pie. En la puen e de Toledo, po ejem- plo, las ace as e an de as a y i'uen e. Los an epechos e an de cal y guijo y se e ocaban. Sabemos que la luen e Toledana es aba o mada po once a cos de cal y lad illo y donde e minaban és os y empezaba la es acada había 2] apias de 10 pies de la go y 5 palmos de al o. El migajón e a de pied a, guijo y ba o bien sazonado y apiado y la calzada emped ada de guijo y lechada de cal. Las ace as e an de as a y i'uen e, como ya indicamos. Es a puen e enía los a cos como los de la 5ego iana, con su pa e cen al de guijo y a ena y las ace as de cal y can o. La puen e de Vi e os enía sus a cos de cal y lad illo de 15 pies y la calzada de guijo y a ena; los an epechos e an de cal y guijo e ocados. Es a puen e iene una ca ac e ís ica que la dis ingue de las o as dos y es el hecho de que po ella pasase el ga- nado. Posiblemen e, po és o no enía las ace as di e- enciadas como las o as dos y el acabado de la cal- zada e a de guijo y a ena sin emped ado pa a acili a el paso del ganado. Las ca e as no enían pe mi ido el paso po los puen es. Po ejemplo, en la puen e de Vi e os, se hacen coloca unos pos es pa a e i a el paso de es as. En la luen e de Toledo. se piensa en cons ui un puen e en el a oyo del es anque ce ca del ío ap o echando los made os de la Toledana pa a e] paso de las ca e as. Es os puen es a lo la go de los años, como hemos comen ado al p incipio, ue on e olucionando has a llega a los ac uales. De la puen e Toledana, enemos no icias de que ue su iendo un p oceso de de e io o has a que en 1670 se enca gó a Lo enzo de San Ni- colás y Juan de León, po o den de Ca los U, la cons- ucción de un puen e nue o unos me os aguas aba- jo. Diez años más a de, se a uina on algunas de sus bó edas y el paso se hacía po amos de made a co- locados de al mane a que apaban las pa es a ec a- das. En es e es ado pe maneció has a la cons ucción del puen e de Toledo que conocemos aho a. El puen- e de Sego ia se mandó hace nue o en 1574 po o - den de Felipe II que lo enca ga a Juan de He e a. Se cons uyó al igual que el de Toledo en un luga ce - cano pa a pode hace «un bo ón y cuen a nue a» y empeza desde el p incipio sin que lo exis en e pu- die a condiciona la nue a cons ucción. El hecho de que el puen e de Sego ia se ie a a eglado y en bue- nas condiciones an es que el de Toledo signi icó, en pa e, el de e io o y la a danza en a egla és e. El luen e de Vi e os su ió una econs ucción impo - an e bajo el einado de Felipe V, cuando el 26 de e- b e o de 1753 ue enca gado don Jaime 80 pa a e- hace la. Se hicie on nue e a cos endidos sepa ados po pilas a las que se adosaban con a ue es co ona- dos po una cubie a a es aguas o mada po lajas supe pues as. Sabemos que en 1770 se a uinó debi- do al allo de unas bó edas y que se llamó a Ven u a Rod íguez pa a su epa ación, siendo, inalmen e, Ma cos de Vie na el enca gado de a egla lo quien lo hizo más ancho y g ande. BIBLIOGRAFÍA And és, Ca men de: Puen es his ó icos de la Comunidad de Mad id. Conseje ía de Polí ica Te i o ial. 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