Nuevas tendencias penológicas: hacia la penología del control
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A iculado
In ancia, Ju en ud y Ley 7
I. Hacia la Penología del con ol
I. Aunque de una o ma con adic o ia las úl imas décadas pe -
mi en descub i una se ie de elemen os en las e o mas penológi-
cas, lo su icien emen e e iden es y cohe en es en e si como pa a
que podamos augu a la iniciación de una nue a época en la Pe-
nología que, po nues a pa e, en endemos puede ca ac e iza se
como la Penología del con ol, cuya seña de iden idad es el desa-
ollo de un conjun o de es a egias con el obje i o inmedia o de
con ola amplios sec o es de la población, supe io es a los que
enían siendo enca celados con el obje i o no an o de sancio-
na como de inocuiza . En es e sen ido, puede a i ma se que se
a ecina en un u u o no muy lejano una Penología del con ol que
no a a emplea como elemen o hegemónico la p isión, la cual,
en cie a o ma ha ocado echo. El cos o en é minos no solo
económico, sino ambién social, de la p isión esul a insopo a-
ble. Las p isiones con e idas en me os cen os de cus odia, en
e dade os depósi os de se es humanos, es án eñidas, en p ime
luga , con el ca ác e p omocional del Es ado. Cie amen e, que
es á c í ica no es nue a, pe o apa ece eno ada an e la si uación
de colapso en que nos hayamos. La máxima au o idad de Ins i-
uciones Peni encia ias no iene epa os en decla a que las cá -
celes españolas “ oda ía ienen ni eles impo an es de sob eocupa-
ción en elación a la ci a ideal”, econociendo implíci amen e que
i imos un es ado de excepción peni encia ia y que es o pone en
en edicho la p opia e icacia del sis ema, has a el ex emo que ha
obligado a educi la pena del deli o de á ico de d ogas (a . 368
CP) pa a p o oca un b usco descenso de la misma.
En con as e con es e echo peni encia io las demandas de
con ol siguen inc emen ándose y equie en nue os ins u-
men os más allá de la eclusión. La sociedad ac ual no es á
dispues a a que la ges ión del iesgo solo pueda desplega se a
a és del es echo cauce del ing eso masi o en los es ableci-
mien os peni encia ios de pe sonas pelig osas que no han co-
me ido deli os o que, habiéndolo, come ido ya cumplie on sus
condenas, pe o sob e alo a el discu so polí ico de la segu idad.
Po ejemplo, la condición de ex anje o sin papeles a los ojos de
la opinión pública puede jus i ica su expulsión masi a, pe o
no su ing eso en p isión, ni siquie a se acep a pe iodos de p i-
ación de libe ad camu lados bajo la e ique a de la e ención
o in e namien o es a égicos.
Es as nue as es a egias penológicas han sido expe imen adas
con cie o éxi o en elación con g upos pelig osos de baja in-
ensidad como es el caso de los jó enes. La legislación penal
del meno adelan ó un sis ema penológico adicalmen e dis-
in o al que se emplea pa a los adul os. Bajo el a ac i o ac í i-
co de neu aliza la ag esi idad de cie os g upos de jó enes se
iba a pone en ma cha un modelo que inalmen e es a siendo
ans e ido al ámbi o de los adul os.
II. Algunos da os nos pe mi en iden i ica las nue as p opues-
as penológicas. De ellos amos a des aca es:
• A ni el de p opues as de polí ica c iminal encon amos
nume osas decla aciones o iciales en las que explici a o
implíci amen e se enuncia a segui sus en ando el análisis
sociológico según el cual en el diseño de las penas deben
econoce se el de echo de los delincuen es a se esa cidos
median e ecu sos esocializado es pa a compensa su con-
dición de íc ima de una sociedad injus a y desigual. Po el
con a io, p ospe a la idea de que las pe sonas son esponsa-
bles de sus ac os y quienes come en deli os son plenamen e
me ecedo es del cas igo. No hace mucho iempo se p egun-
aba la Minis a de Jus icia ancesa (Guigou, Le Monde,
1999) has a que pun o algunos mé odos de p e ención no
alimen an, a eces po inad e encia, cie a cul u a de la in-
dulgencia que des esponsabiliza a los indi iduos. Los basa-
men os ideológicos sob e los que se sus en an los p og amas
ic imológicos caen con ecuencia en el a gumen o de que
es la íc ima la única que su e el deli o y sus consecuencias.
El ciudadano me ece o den y anquilidad y no se le puede
exigi que sopo e índices de c iminalidad en su en o no que
le impiden eje ce sus de echos. El a gumen o es hoy desca-
adamen e econocido po las ins ancias o iciales. Ya las úl-
imas e o mas de la ley de esponsabilidad penal del meno
p onos icaban es os cambios (“Las es adís icas e elan, dice
la Exposición de Mo i os de la Re o ma 7/2000, un aumen o
conside able de deli os come idos po meno es, lo que ha causado
g an p eocupación social y ha con ibuido a desgas a la c edibi-
lidad de la ley po la sensación de impunidad de las in acciones
mas co idianas y ecuen emen e come idas po es os meno es”.
El in e és del meno , con inua, no “es único y excluyen e en e
a o os bienes cons i ucionales a cuyo asegu amien o obedece oda
no ma puni i a o co eccional”). Poco iempo después la Ex-
posición de Mo i os de la e o ma del CP 5/2010 econo-
ce ya abie amen e la opción inocuizado a, aunque solo sea
pa a echaza la o malmen e (“La opción inocuizado a, que se
aduci ía en la p olongación ilimi ada y/o indisc iminada de
la p i ación de libe ad, choca ob iamen e con p incipios ele-
men ales del De echo Penal que la Cons i ución ampa a. Se hace
necesa io, po an o, pa a ales casos de especial g a edad exp e-
samen e p e is os, con empla o as soluciones que, sin ceja en el
es ue zo ehabili ado que debe segui inspi ando el a amien o
Nue as endencias penológicas:
hacia la penología del con ol
BORJA MAPELLI CAFFARENA
Ca ed á ico de De echo Penal
Di ec o del Ins i u o de C iminología. Uni e sidad de Se illa
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peni encia io, pe mi an concilia las e e idas exigencias cons i-
ucionales con o os alo es no menos dignos de u ela, como son
la segu idad y la libe ad del es o de los ciudadanos, po enciales
íc imas del delincuen e no ehabili ado que el sis ema peni en-
cia io de uel e a la sociedad. Ago ada, pues, la dimensión e i-
bu i a de la pena, la pelig osidad subsis en e del suje o halla su
espues a idónea en una medida de segu idad”).
• Elsu gimien odees enue oyan iguodiscu sohadado
luga a que los c i e ios de elección y de e minación de las
sanciones no sean los de las posibilidades esocializado as del
indi iduo, sino los cálculos obje i os de posibilidades de ies-
go de donde se desp ende la necesidad de con a con ca ego-
ías de g upos iden i icados po su dis in o ni el de iesgo.
• Sehandesa olladonue as écnicasqueapun anaconjun-
os de delincuen es, seleccionados median e c i e ios obje i-
os (ex anje os, e o is as, d ogodependien es) a los cuales
se le aplican nue os medios de con oles écnicos. Técnicas
que ponen en en edicho algunos p incipios del sis ema pe-
nal como la p opo cionalidad o la culpabilidad po el deli o.
II. ¿Qué queda de la ieja penología?
Las nue as p opues as no ienen como obje i o hace desapa-
ece los alcances log ados bajo los pos ulados de la penología
esocializado a, bien al con a io aspi an a comple a aquella
con el desa ollo de écnicas puni i as que pe mi an sa is ace
las nue as polí icas de segu idad y con ol.
De la ealidad penológica p eceden e nos queda una ed de
ins i uciones peni encia ias que han lle ado el modelo de
opacidad y cus odia a ni eles inimaginables. Los cen os pe-
ni encia ios ac uales esponden a las mismas ca ac e ís icas de
las iejaspeni encia ias.Se a adees ablecimien osubicados
en medios u ales, de amplias dimensiones, con un diseño a -
qui ec ónico agmen ado que asegu a un con ol pe manen-
e de los desplazamien os en el in e io con un bajo cos o de
pe sonal de igilancia, en g an medida sus i uidos po medios
écnicos. Mien as la esocialización se asumía como obje i o
de la pena, los es ablecimien os peni encia ios se desa olla on
con o me al p incipio de la di e sidad p ocu ando que el pe-
nado ecibie a un a amien o pe sonalizado de acue do a sus
necesidades pe sonales, amilia es o labo ales. Hoy los cen os
peni encia ios han abandonado esos modelos, su diseño es
sencillamen e con a io a cualquie aspi ación esocializado a
en la medida que acen úan el cisma sociedad-p isión a a o
de modelos ue emen e es anda izados y pu amen e cus o-
diales en los que en absolu o son enidos en cuen as los pe i-
les pe sonales del in e no, sal o pa a seg ega los po azones
de segu idad. Ni las muje es, ni los jó enes en p isión eciben
un a amien o peni encia io indi idualizado que jus i ique el
a án po su sepa ación del es o de la población y, po el con-
a io, las sepa aciones en g upos c ean una sociedad a i icial
–mas a i icial de lo que ya es una sociedad sin libe ad- que al
padece mas ca encias esul a mas ácil de some e a la discipli-
na ca cela ia. E i a la conciencia colec i a o la comunicación
incon olada es un obje i o p io i a io en el nue o diseño de
las p isiones. Pe o dispone de ecu sos humanos pa a asegu a
es a nue a disciplina esul a en ex emo a iesgado, de mane-
a que se han empleado odo ipo de medios ecnológicos de
con ol, que hace aun mas despe sonalizada la p isión.
En es e con ex o los bene icios peni encia ios no se o o gan en
unción de las pe spec i as esocializado as del indi iduo, po
las que se ha pe dido in e és, sino en azón de unos pa áme os
que deben de concu i en cada g upo de in e no con o me a
su iesgo. La e o ma 7/2003 ha in oducido una in e p e a-
ción absolu amen e no edosa en elación a los c i e ios con los
que debe in e p e a se la e olución a o able al a amien o,
como equisi o pa a accede a los bene icios peni encia ios y a
la p opia clasi icación del in e no den o del cen o, de la que
depende las condiciones de ida a las que a a se some ido.
Dicho equisi o concu e, a la luz del nue o ex o legal, cuando
se haya educido el pe juicio a la íc ima si el deli o come ido
es de ca ác e pa imonial o cuando se haya colabo ado con la
in es igación policial, si se a a de e o ismo o deli os come-
idos en la sede de las o ganizaciones c iminales.
III. Nue as p opues as en la penología del con ol
Ya no o ma pa e de la p eocupación del sis ema el diseño de
es a egias di igidas a de e mina las ci cuns ancias pe sonales
del penado con el in de p og ama un a amien o adecuado
pa a mejo a sus expec a i as de ecupe ación social ( ases de
obse ación y p onós ico). En su luga , el legislado nos ha ido
in oduciendo en un lenguaje en el que desapa ece la e e encia
al indi iduo y a su e olución como c i e io pa a de e mina la
espues a puni i a a a o de la c eación de g upos y subg upos,
esul an es de emplea c i e ios de u ilidad social. Los ex anje-
os, quienes ac úan den o de g upos o ganizados, los d ogode-
pendien es, los ag eso es sexuales, quienes eje cen iolencia de
géne o o man hoy ca ego ías peni encia ias y subpoblaciones a
los que se di igen condiciones puni i as p ede e minadas esul-
an es de una alo ación es adís ica del iesgo de los mismos.
Los obje i os aho a no son esocializa a los condenados in-
di idualizados, sino es ablece es a egias e icaces de con ol
sob e g upos de la población. La iden i icación de los g upos
no es una labo del sis ema penal, sino de ins ancias ajenas al
mismo basados en los da os es adís icos que se o ecen po los
indicado es de ac uación de sec o es sociales.
No debe de ex aña que en es as ci cuns ancias c i e ios que
han cons i uidos el elemen o nuclea pa a desplega el e ec-
o puni i o, como la eincidencia, haya sido sus i uido po la
pe enencia a uno de los g upos iden i icados que o ecen p o-
blemas de gobe nabilidad. En la ac ualidad esul a de mayo
impo ancia o ma pa e de es os g upos iden i icados que
se einciden e. Los einciden es o mul i einciden es e án in-
c emen adas sus penas den o de la aplicación global de las
ci cuns anciasag a an esya enuan es,pe o, nadamas. Sin
emba go, pa a quienes pe enecen a algunos de los g upos
iden i icados el sis ema le asegu a una condiciones de ejecu-
ción pos e io es esencialmen e dis in as. La pena pa a es os
puede alcanza sus máximas co as de du ación (A . 76 CP),
ambién pa a ellos se blinda un pe iodo de segu idad que hace
imposible el acceso a los bené icos peni encia ios (A . 78 CP),
las condiciones de ob ene la libe ad condicional y los causas
de e ocación de la misma esul an di e en es y mas g a es;
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asimismo, son mas g a es las penas acceso ias y las consecuen-
cias pos peni encia ias. Pa a la aplicación de es as condiciones
mas se e as se emplean ablas de a iables despe sonalizadas.
Es a acionalización ecnoc á ica no solo aleja al sis ema pu-
ni i o de aspi aciones di íciles de en ende y e i ica , como el
deba e susci ado en la década de los se en a en e los p og amas
máximos y mínimos de esocialización, sino que al conc e a y
educi los obje i os del sis ema a unos indicado es obje i os
y es adís icamen e e aluables, las es a egias penológicas pue-
den con on a se con c i e ios de acionalidad y e icacia. Los
é minos de una alo ación c i ica con espec o a los modelos
penológicos esocializado es son necesa iamen e dis in os. El
acaso de los a amien os esocializado es pa a los delin-
cuen es y el al o índice de eincidencia en e ellos ha se ido
en pe iodos p eceden es pa a c i ica los excesos puni i os de
los sis emas penales adicionales. La cá cel como ins i ución
pie de su legi imación y su posición hegemónica en los sis e-
mas penales occiden ales an e dicho acaso. Los pa áme os
de éxi os educidos a e alua el iesgo de de e minados g u-
pos ayudan a ce a el sis ema en o no al iesgo cuan i icable.
Ausen es o debili adas las aspi aciones sus anciales de u ilidad
social p opias de una comp ensión p e en i a especial posi i a
de la pena, la educción insopo able del iesgo se aduce en
una e o ma acional con c i e ios de e icacia.
La e olución de nues a legislación penal del meno ilus a, a
nues o juicio, es a acionalización.
IV. Nue as es a egias puni i as
El modelo p isional es á ago ado. Pa a es as nue as es a e-
gias de con ol de amplios sec o es de la población la p isión se
mues a como una pena de icien e. Cie amen e, que es después
de la pena de mue e el mejo ejemplo de pena inocuizado a y
po ello no a desapa ece , pe o si a a cede su pues o hegemó-
nico a a o de o as sanciones mas en ables. La p isión es cos-
osa y excesi amen e isible en odos los sen idos. Po encima
de de e minados iempos alcanzados, ya, en e o os países, en
el nues o con el ope de los cua en a años, la p isión se con-
ie e en una pena c uel cuyos daños i e e sibles –la mue e
ci il- no son socialmen e acep ados ni siquie a pa a los peo es
de los delincuen es. Incluso pa a ellos el iempo peni encia io
e mina bo ando la memo ia social del deli o.
Baja la e ique a adul e ada de las al e na i as a la pena de
p isión, apa ecen hoy en la mayo ía de los países sanciones
de nue o diseño, ceñidas a su inalidad. No se a a an o de
cas iga educiendo el eje cicio de cie os de echos a los con-
denados, como sanciona con el único obje i o de neu aliza
el iesgo. En es e sen ido gua da una cie a elación con las
penas de inhabili ación especial, aunque a di e encia de es as
cuyo con enido consis e en p i a el eje cicio del de echo que
se u ilizó pa a la comisión del deli o, las nue as penas esul an
más gené icas, di igidas a ene a iesgos mas inde e mina-
dos.Se a a,po an o,desancionesdecon olmuyeconó-
micas cuya in ensidad es a en unción de la e aluación del
iesgo.Soncá celessinmu os,libe adcondicionada,con ol
elec ónico, a es o domicilia io, cen os de cus odia abie a,
alejamien o, con inamien o, in e ención de comunicaciones,
e c.Son odasellassancioneso ien adasalaneu alización
posi i amen e e aluables po la opinión pública en la medida
de que la ejecución de muchas de ellas es compa ible con una
no malización de la ida del condenado.
Po encima de ellas y ese ada pa a los casos mas g a es se
man iene la p isión. La pena p i a i a de libe ad no es algo
ajeno a es os obje i os, sino un g ado más en la escala o un mo-
delo dis in o de es a egia global del con ol. En es e con ex-
o los llamados bene icios peni encia ios adquie en un nue o
signi icado, con ellos se a a de eajus a el sis ema puni i o a
los cambios de ec ados en elación con los penados y edis-
ibui os en nue os ni eles de con ol. También los nue os
modosde égimenpeni encia io–FIES,CISomódulosde
espe o- son igualmen e, dis in os mecanismos de edis ibu-
ción de los penados en unción de las necesidades de con ol.
En los documen os o iciales de Ins i uciones peni encia ias
e e idos a los módulos de espe o, po ejemplo, podemos e
como el obje i o del mismo es desa olla sis emas de con ol a
la medida del iesgo de los condenados que habi an en dichos
módulos (“La en aja más impo an e de su aplicación es que hace
posible ep oduci esquemas sociales no malizados de con ol en el
mic ocosmos que se c ea en un módulo de espe o. El obje i o de los
Módulos de Respe o es consegui un clima de con i encia homolo-
gable en cuan o a no mas, alo es, hábi os y o mas de in e acción
al de cualquie colec i o social no malizado”).
Es a di e sidad de espues as capaz de moldea se a las exigen-
cias de neu alización del iesgo en cada caso se e aumen ada
median e es a egias de neu alización selec i a con la cuales
se puede combina en el iempo y en in ensidad la aplicación
de algunas de ellas. El condenado se some e a una sue e de
modelo de pena con inuada. Pa a es o ha sido necesa io su-
pe a o o de los dogmas del sis ema penal clásico de pena
de e minada, asociado al p incipio de segu idad ju ídica. La
penología del con ol equie e de mayo e sa ilidad. En es e
nue o escena io la pena no puede de e mina se po el deli o
come ido ni po la esponsabilidad del suje o en elación al
mismo, sino con o me a los pe iles de iesgo y, consiguien-
e, necesidades de con ol. En de e minadas ci cuns ancias el
legislado debe p e e la combinación de unas y o as en una
iempo puni i o lo mas inde inido posible.
Analizadas es as p opues as de la penología del con ol puede
esul a seduc o a y a ac i a si nos plan eá amos el despla-
zamien o de pa e de la ac ual población peni encia ia hacia
es as nue as penas. Pe o ya no se a a de al e na i as a la pena
de p isión sino ampliación de los sis emas de con ol pa a
nue os sec o es y g upos de la sociedad. Pa a ello el p opio ilí-
ci o penal se adminis a i iza con undiendo la lesión de bienes
ju ídicos con los ac os de me a desobediencia.
V. Valo ación c í ica de es a nue o modelo
I. No es amos aun en condiciones de alo a en p o undidad los
cambios que se a ecinan de la mano de es a nue a penología del
con ol. Es a iesgado denuncia globalmen e la misma, pues,
como ha esul ado en o as ocasiones, pos e io es e o mas han
e minado compa ibilizando las nue as p opues as puni i as
con las exigencias del Es ado de De echo. No obs an e, hay dos
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aspec os conc e os de dimensiones mundiales que no esul an
especialmen e p eocupan es. El p ime o de ellos, es la acep a-
ción ac í ica de los medios de con ol elemá icos y la e olución
de los mismos. El segundo hace e e encia a las posibilidades
que ya se con emplan en los sis emas penales de muchos países
y que pe mi en ex ende el con ol puni i o median e ins u-
men os de baja in ensidad du an e un pe iodo mas o menos
de e minados en e a cie os g upos de delincuen es en a en-
ción a los pe iles de iesgo que compo an.
II. El o igen de los sis emas elemá icos de con ol en aque-
llos países en los que es á ya implemen ados ha sido el mismo.
Se a abadeex ende lasposibilidadesdeconcede bene icios
peni encia ios y exca celaciones a condenados que aun no o e-
cían una plena con ianza pa a dis u a de la libe ad ambula-
o iaplena.Sinemba go,p on oseibanamodi ica sus ancial-
men e los usos de es os ins umen os en un doble sen ido. El
hecho de que el condenado an solo es u ie a bajo un con ol
espacial a o eció un uso expansión de los con oles elemá i-
cos de mane a que comenza on a u iliza se pa a pe sonas que
no habían ing esado en p isión po la escasa g a edad del deli o
come ido. Nues o país ambién ha dado ese uso con la e o ma
5/2010 al pe mi i que pa a ga an iza el cumplimien o e ec i-
o la localización pe manen e, el Juez o T ibunal pueda aco da
la u ilización de medios mecánicos o elec ónicos que pe mi an
la localización del eo (A . 37. 4 CP).
Pe o lo e dade amen e p eocupan e es la e olución ecnológica
que es os apa a os han su ido en los úl imos años y el alcance
que su aplicación puede ene pa a el sis ema penal. La e ce a
gene ación, las llamadas de sis ema ac i o, no solo ubican al eo
y ansmi en in o mación sob e cie as cons an es i ales del
mismo, que pe mi en conoce su es ado de exci ación o si han
consumido o es án consumiendo algún ipo de psico ópico,
sino que son capaces de hace unciones de ala ma o de ans-
mi i al po ado desca gas eléc icas de dis in a in ensidad o,
incluso, median e un disposi i o inyec a le una sus ancia que
le na co iza cuando ue e p eciso. En odas es as unciones los
sis emas de con ol elemá ico sin onizan con la penología del
con ol y hay un iesgo de un uso masi o del mismo.
La ascinación del p og eso y las en ajas de economización de
ecu sos y e i ación de la cá cel, in ocadas ecuen emen e pa a
legi ima el uso de es os medios écnicos, exigen una e lexión
c í ica sob e los mismos. Los con oles elemá icos empleados
como ins umen os de ubicación de pe sonas o con o as un-
ciones complemen a ias no asociados a una pena mas g a e
cons i uyen un a en ado a la p i acidad y a la in iolabilidad.
Co emos el iesgo de con e i el hoga , el luga de abajo o
de di e sión en luga es de enca celamien o. Es a nue a o ma
de igilancia ansciende las dis ancias, los espacios ín imos y
las ba e as ísicas. Ni la luz ni la obscu idad son obs áculos
pa a ella. Y los adicionales lími es del Es ado se mues an
incapaces de ena las posibilidades de con ol de las egiones
mas in e nas, in elec uales, emocionales y ísicas del indi iduo.
Nace con ellas un nue o concep o de enca celamien o de p o-
po ciones gigan escas e inde inidas.
La penologia del con ol encuen a en la ecnología a su se i-
cio una in o mación sob e la pe sona que asciende el iempo
( empo almen e congelada), que puede se ans e ida a o as
ins ancias pa a con ex os in e p e a i os di e sos y ajenos al
o igen que legi imó su cap ación. Los iesgos p oceden am-
bién del escaso cos o que conlle a la ob ención de es as ingen-
es bases de da os. El sabe que unas pocas pe sonas pueden
ob ene in o mación de la es e a in ima de o as muchas esul-
a demasiado a ac i o como pa a e i a que ello suceda en el
escena io de es os nue os mo imien os penológicos.
III. La Re o ma 5/2010 ha abie o un nue o ámbi o de aplica-
ción de las medidas, desconocido has a aho a en nues o sis e-
ma penal, y cuya ascendencia quizás sea oda ía p ecipi ado
alo a (“Ago ada, pues, la dimensión e ibu i a de la pena, dice
la Exposición de Mo i os (IV) de la Re o ma 5/2010, la pe-
lig osidad subsis en e del suje o halla su espues a idónea en una
medida de segu idad”). En cie a o ma nos encon amos an e
una eedición del neodualismo. La ciencia penal y la opinión
pública como consecuencia de dis in os acon ecimien os en la
ida nacional enían ap eciando un dé ici de p o ección en la
sociedad en aquellos casos en los que un suje o impu able y
pelig oso cumplía su condena y salía en libe ad. Casos como
los e o is as no a epen idos o los ag eso es sexuales inco e-
gibles han sido los que inalmen e han hecho que se disponga
la aplicación de la libe ad igilada como medida de segu idad
a ejecu a inmedia amen e después de la salida de la p isión
(a . 106.2 CP). Desde luego que semejan e disposición solo
es imaginable en un escena io polí ico c iminal de endu eci-
mien o y expansión como el que se i e en los úl imos años,
en el que se p e ende que el sis ema penal asuma po encima
de o os sis emas de con ol social el obje i o de una sociedad
sin iesgos. La posibilidad de p o oga los limi es del con ol
es a al a a és del De echo penal mas allá de la ex inción de la
pena supone un sal o cuali a i o sob e la incidencia de los an-
eceden es penales, con un g a e iesgo de p o oca la up u a
del dique hacía ho izon e inimaginables de con ol, ya que la
única jus i icación que se da pa a ello es que, incluso después
de cumpli la condena, cie os suje os han sido ca ego izados
como pelig osos. Con es e a gumen o los comedidos lími es en
los que se ha mo ido la Re o ma 5/2010 ca ecen de undamen-
o, ya que si pa a un e o is a o un ag eso sexual es posible
p o oga la ida de la pena, po que aun son pelig osos, la p e-
gun a es ob ia y ya se la con es a on desde las ilas del posi i is-
mo libe al hace mucho iempo: ¿po que no hace lo ex ensi o
a un asesino o un secues ado , si ambién lo es, o, inalmen e,
po que no ol ida nos del deli o come ido y pe mi i con ca ác-
e gene al la con inuación del con ol del Es ado siemp e que
se e i ique la pelig osidad c iminal, sin mas. La debilidad del
con aa gumen o de la p opo cionalidad es e iden e.
Además la ci cuns ancia de que el legislado haya p e e ido lla-
ma las medidas de segu idad cuando en ealidad nos encon a-
mos an e au én icas penas e idencia que, a pesa de lo mucho
que se ha a anzado en el sis ema de ga an ías de las medidas,
siguen siendo es as un campo de cul i o óp imo pa a in oduci
sis emas de con ol es a al de dudosa cons i ucionalidad. La me-
dida que se impone a un impu able que ha cumplido su condena
o es p edelic ual y es amos pe mi iendo la in e ención penal
con medidas de segu idad de es e ipo o se sigue conside ando
pos delic ual y en onces el es igma de habe come ido un deli o
acompaña á a la pe sona has a su mue e, lo que es a odas luces
es con a io a los pos ulados de legalidad, igualdad y dignidad
sob e los que se asien a el Es ado de De echo.