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El estudio de la variedad dialectual en España durante el siglo XX

Narbona Jiménez, Antonio

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Lexis XXVIII. 1-2 (2004): 199-215. El es udio de la a iedad dialec al en España du an e el siglo XX An onio Na bonajiménez Uni e sidad de Se illa No hace muchos años, José Luis Ri a ola se ocupó en un b e e a- bajo de cuándo y cómo su gió y se desa olló en el pensamien o occiden al la noción de a iedad dialec al de una lengua. 1 Den o de esa línea de in es igación pueden si ua se es as obse aciones sob e la dialec ología en España a lo la go del siglo XX. O. No oy a aza , cla o es á, un pano ama de las apo aciones más ele an es, de sob a conocidas, sino que me limi a é a pone de elie e algunas cla es del eco ido seguido y cie as azones de las in lexiones en su ayec o ia, así como de sus ca encias. Como sucede en an os o os campos de la ilología española, a R. Menéndez Pidal se deben el a anque en e noso os de los es u- dios dialec ales y los p ime os pasos i mes, an o desde una pe s- pec i a his ó ica (en el capí ulo III -"Regiones y épocas"- de sus O ígenes se dibuja la si uación de las a iedades en el pe íodo a cai- co) como sinc ónica. Sus in es igaciones sob e el dominio as u ia- noleonés, que con aban con muy escasos p eceden es -Gessne , Mun he, Hanssen y pocos más- y son aún de ineludible consul a, ue on con inuadas po es udiosos es echamen e inculados a él (R. 1 "Algunas obse aciones sob e los o ígenes p e nodemos del concep o y del é mino dialec o", La To e, III, n° 7-8 (1998), 29-40. 200 Lexis XXVIII.l y 2 Lapesa, E. Ala cos, A. Galmés, D. Ca alán, e c.). Y una minuciosa eseña suya de la esis doc o al de A. G ie a sob e la on e a en e el a agonés y el ca alán2 se si úa en el inicio del in e és po las hablas a agonesas, de las que pos e io men e se han ocupado T. Na a o Tomás, A. Kuhn, F. K üge , M. Al a , F. Láza o, F. Monge, P. González Guzmán, T. Buesa, F. González Ollé y o os muchos. Animado po R. Menéndez Pidal, su discípulo T. Na a o Tomás emp endió la a ea de con ecciona un a las lingüís ico simila al de J. Gillié on y E. Edmon pa a F ancia, pe o la emp esa quedó un- cada, como an as o as, po la Gue a Ci il que es alló en 1936. Puede a i ma se que hoy no queda á ea del español descuidada po los dialec ólogos. Pe o son las modalidades me idionales de la Península, el cana io y el español de Amé ica, es deci , el inmenso espacio que se ha que ido engloba bajo la denominación de español a lán ico, las que han ido acapa ando cada ez más su a ención. Desde que H. Schucha d publicó en 1881 su abajo sob e los can es lamencos, 3 las hablas andaluzas no han cesado de a ae a los es udiosos, algunos an p es igiosos como A. Cas o, o o discípu- lo de M. Pida! a quien debemos unas páginas, publicadas en 1924,4 que con ienen ideas que no han pe dido ac ualidad, o como el mismo T. Na a o Tomás, que, no mucho después (1933), en cola- bo ación con A. M. Espinosa [hijo] y L. Rod íguez Cas ellano, azó la on e a del andaluz:5 M. Al a , desde su llegada a la Uni e sidad de G anada en 1948, dio un impulso decisi o a la dialec ología andaluza. El A las lingüís ico y e nog á ico de Andalucía (ALEA), ealiza- do con la colabo ación de A. Llo en e y G. Sal ado , y cuyos seis omos ue on apa eciendo en e 1961 y 1973 -en 1991 la Conseje ía de E. y C. de la Jun a de Andalucía publicó una edición acsimila en es olúmenes-, se con i ió en modelo pa a o os, la mayo ía de ellos di igidos ambién po M. Al a : Islas Cana ias (1975-1978), A agón, Na a a y Rioja (1979-83), Can ab ia (1995), Cas illa y León (1999), e c. 2 "Sob e A. G ie a: La . on e a ca a/ano-a agonesa", RFE, III (1916), 73-88. :l "Die Can es lamencos", ZRPh, V, 249-322. Hay edición independien e en español con comen a ios de G. S eing ess, E. Feens a y M. Wol . Fundación Machado. Se illa 1990. 4 "El habla andaluza", en Lengua, enseñanza y li e a u a. Mad id, 1924, 52-81. 5 "La on e a del andaluz", RFE, XX, 1933. Na bona • El es udio de la a iedad dialec al 201 La dialec ología cali icada de dia ópica, espacial u ho izon al ha enido en España un cul i o an ex endido e in enso, que, po ejem- plo, en las décadas de 1960 y 1970 muchos licenciados en ilología daban sus p ime os pasos en la in es igación con una monog a ía sob e el habla de alguna localidad, coma ca o zona, cuya elección solía esponde , si no e a suge ida po el Di ec o , a azones de inculación amilia . Es e dad que bas an es memo ias de licencia- u a y esis doc o ales de es e ipo due men, sin publica , en los depa amen os uni e si a ios, y no pocos de sus au o es han p e e i- do abandona esa senda de indagación. l. El juicio global que ha me ecido an ingen e labo no ha sido muy a o able. En Lingüís ica Ibe o-Románica. C í ica e ospec i a, ob a publicada en 1974, en la que se oma "como echa e minal [del aná- lisis] la década de los 60", D. Ca alán llega a una conclusión que cabe cali ica de desco azonado a. En el epíg a e 3.16, i ulado "Ha- cia una eno ación de la Dialec ología", cali ica su ayec o ia de pa adójica. Llamada a se la disciplina que, po su ex ao dina io in e és expe imen al, debe ía habe sacado a la lingüís ica de la insa- is acción a que lle a cen a se en lenguas "ideales", p e i ió man e- ne se en un con o able conse adu ismo y a e a se a los iejos moldes, bien ence ándose en sí misma, bien e ugiándose en el campo e nog á ico. Vein e años después, E. de Bus os Gisbe , en un a ículo i ulado "Dialec ología, sociolingüís ica y español de Amé ica",6 en el que examina la "si uación de la in es igación dialec al desde p incipios de los 70" (es deci , desde el pun o en que la había dejado D. Ca alán), iene a sos ene casi lo mismo: "Lo que ca ac e iza a la Dialec ología es su es ancamien o o su en en amien o con los plan eamien os nue os, cuando no su más absolu o desdén" (las neg i as son del au o ). Compa e la opinión de J. K. Chambe s y P. T udgill de que "la dialec ología y la lingüís ica han enido cada ez menos con ac o". Los dos au o es españoles coinciden ambién al señala las ci - cuns ancias y ac o es de e minan es de al si uación. Según el p i- me o, la dialec ología no se ha in e esado más que po lo que "se 6 Dicenda (Cuade nos de Filología Hispánica), UCM, 13, 1995, 39-64. 202 Lexis XXVIII.l y 2 apa a de la no ma cas ellana" y se ha limi ado a "in en a ia los asgos abe an es [sic]"/ en luga de "desc ibi la es uc u a y un- cionamien o de los dialec os, p ecisa las elaciones (sinc ónicas y diac ónicas) en e unos y o os y en e odos y la lengua pa ón". No se ha plan eado {la ha e i ado, llega a deci ) la pe spec i a e ical, y cuando ha comenzado a despe a se el in e és po los es udios so- ciolingüís icos, ha sido "más bien en unción de los p oblemas socia- les, que como mé odo de ahonda en el conocimien o del mecanis- mo del lenguaje". Compa e, pues, el diagnós ico que, po la misma echa, hacía Y. Malkiel, e i iéndose al conjun o de las lenguas omá- nicas: "los ing edien es más a ac i os de la dialec ología adicional no se p es an a una ansmu ación sociolingüís ica", po lo que sólo puede sob e i i si es "abso bida po su he mana más jo en y más sólidamen e cons uida". Pa ece se una idea gene alizada. En el capí ulo que se dedica a la dialec ología en el Pano ama de la lingüís- ica mode na de la Uni e sidad de Camb idge, se dice lo mismo en elación con el ámbi o anglosajón. 8 Apa e de aludi a p oblemas " écnicos" no desdeñables {po ejemplo, la len i ud de la a ea de ecoge los da os, que, además, po se labo iosa y poco lucida, suele enca ga se a in es igado es p incipian es), E. de Bus os Gisbe hace hincapié en el es anca- mien o eó ico, incluso a eo ismo, achacable al modo de p ocede de los dialec ólogos. Sin ni siquie a sepa a con cla idad lo que es un mé odo -la geog a ía lingüís ica- de la disciplina p opiamen e dicha, se lanzan a ecoge miles de da os sin que se sepa muy bien pa a qué {las neg i as siguen siendo del au o ). No ex aña po an o, e mina diciendo, que la lingüís ica haya acabado po ce a el paso al p og eso cien í ico de la dialec ología. La i upción del gene a i ismo no supuso, ni mucho menos, en España la pos e ga- ción inmedia a del es uc u alismo; y con iene no ol ida que el 7 Aunque hab é de ol e sob e ello, me in e esa des aca que una y o a ez alude a la "absolu a desa ención de la sin axis". 8 Vol. IV. El lenguaje: con ex o socio-cul u al. Edición española, Viso , Mad id, 1992, 149- 172. K. Wal e s econoce que la geog a ia dialec al "no es an popula como lo ue an es de la 11 Gue a Mundial", en e o as azones, po que "desde sus comienzos como ama de la ilologia y de la lingüís ica his ó ica, se ha mani es ado acé imamen e o gullosa de la adición de sus mé odos y obje i os", dis anciándose así cada ez más de los a ances mode nos en el es udio del lenguaje. Na bona • El es udio de la a iedad dialec al 203 único e eno en que había llegado a aplica se ealmen e la concep- ción es uc u alis a de la elación en e la a iación dialec al y el día- sis ema de in a ian es es el de la onología. 2. No puedo de ene me con de alle en ese des ase o dé ici eó i- co, obse ado y denunciado epe idamen e. Me limi a é a eco da que, si bien es mucho lo que se ha esc i o ace ca de las in e ela- ciones que han ma cado la conexión en e la dialec ología y la g a- má ica gene a i a, la discusión { ambién p ác icamen e educida al campo de lo onológíco) en e in eg acionis as y aislacionis as pa ece no ene inal ni solución posible. Mien as los p ime os de ienden que la desc ipción de un conjun o de dialec os debe se uni a ia, a pa i del que esul e más simple, median e cambios en las eglas, los segundos opinan que los dialec os deben es udia se po sepa- ado, y sólo después p ocede compa a las desc ipciones pa a es- ablece el g ado de a inidad o de di e enciación en e ellos. Si ha sido es a úl ima posición la más seguida, es sólo po que pe mi e se i se mejo de los enómenos dialec ales pa a con as a hipó e- sis; pe o hab ía que discu i p e iamen e la alidez de las hipó esis mismas y, sob e odo, la u ilización que de los da os se hace pa a in en a e i ica las. De modo que, si bien ha con ibuido a ecupe- a el encuen o en e la dialec ología y la lingüís ica eó ica, los p oblemas de siemp e siguen sin esol e : ¿cuál es la na u aleza de la a iación?, ¿con qué c i e ios e índices debe medi se?, ¿es posi- ble la p edic ibilidad?, ¿hay o no on e as in e dialec ales? La e en el ondo de odo ello una cues ión que ambién es am- pliamen e compa ida. Así la exp esa E. de Bus os Gisbe : "el obje- i o de desc ibi la compe encia lingüís ica de un hablan e-oyen e ideal en una comunidad lingüís ica homogénea es necesa iamen e con a io al del dialec ólogo". La dialec ología, añadi ía yo, no puede pe mi i se el lujo de dis ancia se un ápice de los hablan es eales y conc e os, idealiQindolos a su an ojo. No hace muchos años {1992), aunque sin e e i se en pa icula a la dialec ología, E. Ala cos, al p esen a en O iedo a N. Chomsky, a i mó lo siguien e: "Noso os hacemos lingüís ica de las lenguas; los gene a i is as, lingüís ica del lenguaje. Noso os andamos po la supe icie; ellos, po las p o undi- dades; nos in e esa lo pa icula de cada lengua; no lo uni e sal del lenguaje. No somos incompa ibles, pues eco emos caminos di e en- 204 Lexis XXVIII.! y 2 es". Lo que de a inado hay en es as palab as iene a coincidi en lo esencial con lo que piensan o os, como E. Cose iu. Pe o, en opinión de es e úl imo, ampoco el pa adigma cien í ico uncional se ocupa e dade amen e de los idiomas, sino de la lengua p e iamen e aisla- da po el lingüis a. Todos los lingüis as se encuen an, en mayo o meno medida, como sos iene R. Simone, 9 je á quicamen e de o mados, al au oe igi se en ep esen an es de ( odos) los hablan es, la mayo pa e de los cuales iene escasa o nula conciencia de es a empleando a ian es de una supues a in a ian e. Pe o en la ac i ud de E. Ala - cos, plenamen e iden i icado con los p incipios de la escuela iloló- gica española, al de o mación es mínima o nula, como puede comp o- ba se en bas an es de sus esc i os. En el i ulado "Es e o es la inos y agidos omances", 10 en que se ocupa del nacimien o del cas ellano, a i ma que "no cambian las lenguas, sino que son los homb es [que las usan] los que las ans o man, los que cambian de lengua, si bien no como cambian de a uendo o de ideas". La insa is acción a que conduce la conside ación de la lengua desde cualquie modelo es uc u al, uncional o o mal, o zosamen- e se acen úa en e los dialec ólogos, y ambién en e los sociolin- güis as, que han de mo e se en las capas más supe iciales. Ni unos ni o os pueden despega se de los da os, del co pus ep esen a i o del que han de pa i . Puede pesa en algunos el emo a la disminución de la en idad de los es udios dialec ológicos. Pe o no c eo que deba e se como p oblema la pé dida de au onomía, pues es discu ible que la lingüís ica misma deba segui siendo au ónoma, en el sen ido de sabe desligado de o os, y que ello sea ga an ía, po sí solo, de un mayo igo cien í ico. Las elaciones con o os campos cien í i- cos son demasiado ob ias pa a segui siendo ob iadas. 3. La dialec ologia, abocada a se cada ez más e ical que ho i- zon al (has a el cambio de o ien ación, desde lo u al a lo u bano, se debe a que en las pequeñas comunidades las a iables sociales con epe cusión en el compo amien o lingüís ico son menos ele an es), no puede desen ende se de sus aíces his ó icas. Si no se puede ha- bla del espacio geog á ico de ningún dialec o sin e e i se al de la lengua 9 "¿Cuál es la lengua de de aul en un ambien e de a iación?", en A. Na bona 1 M. Rope o {eds.), El habla andaluza. Ac as del Cong eso del habla andaluza, Se illa, 1997, 29-41. 10 BRAE, LXXXV, 1995, 433-445. Na bona • El es udio de la a iedad dialec al 205 en que se incluye, es po que icisi udes his ó icas (indesligables, eso sí, de las cul u ales, polí icas, e c.) explican la o mación de los idio- mas nacionales o comunes. Cada dialec o, como cada idioma, iene su p opia his o ia, sus p opias c isis his ó icas, que an de e minan- do, no sólo su mayo o meno expansión geog á ica, sino ambién el dis in o alcance e ical de los enómenos. Y es es e c i e io sociohis ó ico el que ha de ayuda nos a en ende las condiciones e ec i as de uso de los dialec os, sin sub e i la elación en e la lengua y el dialec o. Siemp e que en an en con ac o modalidades lingüís icas di e sas (sean lenguas o dialec os), hay una a iedad que, po ene un mayo adio de acción, se más p es igiosa y alo ada cul u almen e, y más ú il pa a ascende socialmen e, domina sob e o a u o as. La dominada ecibe más que lo que apo a en odos los casos. A pesa de los obs áculos, algunos insal ables, que no pe mi en a e igua cómo se hablaba en el pasado, una dialec ología y una so- ciolingüís ica his ó icas son posibles, y es signi ica i o que la p ime- a igu e como una sección más en los Cong esos de la Asociación de His o ia de la Lengua Española desde el celeb ado en Salamanca (1993) y la segunda se haya inco po ado en el de Mad id (2003). También lo es que el in e és se o ien e hacia los hechos g ama i- cales, y en pa icula los sin ác icos, po en ende se que son los que han de p opo cionamos la base pa a descub i las di e encias más signi ica i as. En un ecien e abajo i ulado "Hacia una dialec o- logía his ó ica. Re lexiones sob e la his o ia del leísmo, el laísmo y el loísmo", 11 Inés Fe nández O dóñez, pese a admi i que hay una limi- ación de pa ida (pocas posibilidades hay de econs ui la his o ia de un enómeno "si cons i uye un ma cado sociolingüís ico, si es á condicionado en su co a iación po ac o es es ilís icos"), no sólo no duda de su iabilidad, sino que es á con encida de que "la his o ia de la lengua española es á necesi ando u gen emen e una e isión c í ica alumb ada desde la pe spec i a de la dialec ología his ó ica". 4. No deben ex aña los juicios, algunos adicales, sob e el aba- jo de los dialec ólogos. Los dialec os ya no son lo que ue on ni pa a los lingüis as, que se ace can a ellos desde pe spec i as y con p oce- dimien os de análisis di e sos, ni pa a los hablan es. Sin habe sido des e adas del odo, a ás an quedando las c eencias dispa es, e 11 BRAE, LXXXI, 2001, 389-464. 206 Lexis XXVIII.l y 2 incluso con adic o ias, sob e las a iedades dialec ales. Mien as pa a unos és as e an algo ma ginal e in e io , o os las eían como lo incon aminado y au én ico; lo que pa a algunos e a sinónimo de a aso o se encon aba ligado a un asnochado nacionalismo ideoló- gico que suponía un iesgo de agmen ación, un eno al p og eso e incluso un escollo en la enseñanza, no pocos lo conside aban exp e- sión p opia de la iden idad cul u al de los pueblos o de los g upos sociales, que debía man ene se como al e na i a libe ado a -se ha llegado a deci - en e a la c ecien e uni o midad de la impa able globalización. No hace al a deci que de la segunda ac i ud a posi- ciones excluyen es no hay más que un paso, que en los úl imos de- cenios se ha dado más de una ez en España. Pe o en la e a de la mul iplicación de los con ac os in e nacionales, de los medios de comunicación de masas cada ez más in luyen es y de los mo i- mien os mig a o ios cada ez más in ensos y mul idi eccionales, el dialec ólogo no iene o a opción que eplan ea y ede ini una y o a ez el pa lengua! dialec o. La lingüís ica se ha ido haciendo más a iacionis a, pe o la a iación que impo a especialmen e es la de i- ada de las di e encias e icales que se dan en e las clases sociales que con igu an una comunidad idiomá ica y de las que ienen que e con la di e sidad de si uaciones comunica i as en que pa icipan sus miemb os. En ealidad, ningún es udio dialec al se ha limi ado a señala exclusi amen e la dis ibución geog á ica de las a ian es, y aunque no al a quien opina que no se ha hecho sociolingüís ica ni dialec ología u bana has a W. Labo , lo cie o es que desde muy p on o la balanza se ue inclinando en España en esa di ección. M. Al a dedicó su lib o Ni eles sociocul u ales en el habla de Las Palmas de G an Cana ia (1972) a Vicen e Ga cía de Diego, po se "el p ime o que en e noso os habló de dialec os e icales", conc e amen e ien 1926! Las elaciones en e lengua y sociedad nunca son sencillas, ni áciles de descub i . Po un lado, opiniones no ilus adas ni con as- adas y p ejuicios y es e eo ipos in undados dan luga a ac i udes a aigadas que suelen se in e p e adas en é minos, no es ic amen- e lingüís icos, de leal ad y desleal ad, 12 y en u bian la desc ipción. Po o o, la inculación de lo dialec al a ámbi os de uso y es ilos o 12 C . A. Na bona, Sob e la conciencia lingüís ica de los andaluces, Se illa, 2003. Na bona • El es udio de la a iedad dialec al 207 egis os p opios del habla amilia e in o mal iene a complica bas an e el análisis. De hecho, la dialec ología ( ampoco la socio- lingüís ica) no cons i uye el p eceden e de los es udios ac uales sob e las hablas i as, que han acabado in e esando más po se hablas que po se lo de una zona o es a o de e minado. Encon a los cauces adecuados pa a que los da os que, cada ez en mayo núme o y con más acilidad, se an ob eniendo no que- den con e idos en un simple in en a io acumula i o, no es a ea ácil. Menos lo es a ibui cada hecho o asgo a uno o a ios g upos o edes sociales de usua ios que ealmen e se si en de él y p ecisa las ci cuns ancias de las si uaciones comunica i as en que lo hacen. Descub i las di e encias a a ez es u o del aza , sino de una in ensa labo de búsqueda. Sólo la ealización de muchas encues as pa a el ALEA pe mi ió a G. Sal ado y M. Al a de ec a las di e - gencias en e el habla de los homb es y de las muje es en algunas localidades g anadinas. 13 En el ALEA hay más sociolingüís ica de lo que pa ece, como se han enca gado de señala , en e o os, J. Villena 14 y R. Mo illo. 15 En el úl imo olumen queda de mani ies o, po ejemplo, que cuando coexis en dos o más a ian es en un mismo hablan e, és e elige -con mayo o meno g ado de concien- cia, cla o es- en unción de a iables sociales. R Mo illo ha des a- cado, además, que la ob a nos b inda la a a opo unidad de com- p oba los cambios habidos en el andaluz en iempo eal a lo la go de medio siglo. Incluso podemos deduci si las p e isiones que hubie- an podido hace se aplicando la hipó esis del iempo apa en e esul an álidas o no. Así, a di e encia de lo que ha ocu ido con la dis in- ción en e y y ll en cie os islo es andaluces, que, po es a en mayo o meno medida es igma izada, e ocede en e al yeísmo, las dos ealizaciones de la eh, a icada y ica i a, siguen hoy en oda An- 13 G. Sal ado , "Foné ica masculina y oné ica emenina en el habla de Ve ien es y Ta i a (G anada)", O his, l, 1, 1952, 19-24; M. Al a , "Di e encias en el habla de Puebla de don Fad ique (G anada)", RFE, XL, 1956, 1·32. 14 "Sociolingüís ica andaluza y sociolingüís ica del andaluz: p oblemas y mé odos", en A. Na bona 1 M. Rope o (eds.): El habla andalWJl. Ac as del Cong eso del habla andalWJl, Se illa, 1997, 277-347. 1.5 "Sociolingüís ica en el ALEA: a iable gene acional y cambio lingüís ico", ELUA, 15, 2001, 13-49. 214 Lexis XXVIII.! y 2 independencia de la dis ancia que medie en e los in e locu o es), se encuen an, po supues o, los sociocul u ales, pe o la ubicación en la escala de cada ac o comunica i o depende ambién del p opio esce- na io en que iene luga y, sob e odo, del g ado de complicidad y conni encia en e los pa icipan es. Es o iene a co obo a , pues, que los dialec ólogos no pueden cen a sus pesquisas sólo, ni siquie- a p e e en emen e, en un sec o de la población conc e o, a sabe , el cons i uido po hablan es mayo es con escasa pa icipación en in e cambios comunica i os con hablan es de á eas dis in as, poco expues os a la in luencia de los medios de comunicación, e c., odo lo cual daba como esul ado unos da os es ilís icamen e homogéne- os. La ealidad es o a. Así, po ejemplo, en casi odo el e i o io andaluz hay hablan es que con inúan usando la co espondien e o ma de se como auxilia del pluscuampe ec o de subjun i o (si yo o{e }a es a{d]o allí no o{e }a pasa{d}o eso); no se sabe cuán os, ni am- poco su dis ibución e ical, pe o sí que son p ecisamen e los que ienen nula o muy escasa conciencia de es a si iéndose de una a ian e (his ó icamen e an e io ) de la in a ian e con habe . Ope a con el pos ulado de que la a iación es una noción inhe- en e y esencialmen e ela i a, po lo que odas las a ian es han de examina se, en p ime a ins ancia al menos, en pie de igualdad, iene en sin axis más di icul ades que en el e eno de la p onunciación y en el del léxico. En e o as azones, po que es más cos oso deja de aslada la conciencia del lingüis a a los hablan es. ¿Cómo iden i i- ca las in a ian es (algo que, cla o es, ha de se siemp e decisión del lingüis a), cuando oda elección de los hablan es iene de e minada po la adecuación al ipo de ac o y si uación de comunicación, po se la más ele an e y e icaz? En suma, no cabe segui abajando en dialec ología, que ha de se ho izon al y e ical simul áneamen e, ue a del ma co del análi- sis del discu so con e sacional. En la con e sación, el con ol es uc- u al p edica i o se some e con inuamen e a la e icacia comunica i a con que se log a ansmi i el con enido in encional. An es de cali i- ca su andadu a sin ác ica de in io , lo que es discu ible, debe con- empla se como di e en e de o as, y a e igua po qué lo es. La a ea es an di ícil como suges i a, pe o no más pa a los dia- lec ólogos que pa a el es o de los lingüis as, pues el obje i o es el mismo: en ende y explica , a a és de los usos idiomá icos, el com- Na bona • El es udio de la a iedad dialec al 215 po amien o humano. Que el in e és de la dialec ología se cen e en cie as mani es aciones habladas -las p ime as, po cie o, desde cualquie pun o de is a, y las únicas de que muchos pueden se i - se-, no cambia sus ancialmen e nada. O alidad y esc i u a no i en sepa adamen e, sino que man ienen una elación ecíp oca cada ez más in ensa, pues mayo es el núme o de los que pa icipan de la cul u a esc i a. En la medida en que el dialec ólogo, que no iene o o obje i o que el es udio de la a iación lingüís ica, siga sin a en- de al p og ama de abajo aquí esbozado, con inua á con la sensa- ción insa is ac o ia del debe incumplido.