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La Real Orden de Carlos III DE 1777 y la implantación de los retablos de estuco en el Arzobispado Hispalense

José M. Sánchez-Cortegana

Abstract

Uso del estuco en sustitución del mármol a fines del siglo XVIII en Sevilla en los retablos religiosos.

Full text

LA REAL ORDEN DE CARLOS III DE Mil Y LA IMPLANTACIÓN DE LOS RETABLOS DE ESTUCO EN EL ARZOBISPADO HISPALENSE El e ce cua o del siglo XVIII supuso a ni el nacional el len o pe o p o- g esi o languidece del lenguaje ba oco y el iun o del Neoclasicismo, co ien e impo ada desde F ancia e I alia. El nue o lenguaje a ís ico, in oducido en España po Felipe V, p e en- día un cambio o, más p ecisamen e, una egene ación comple a de las a es plás icas, que ue a signo dis in i o de la eno ación ideológica p e endida po la nue a mona quía de los bo bones. En es e sen ido, las ob as ba ocas se in e p e a on como la imagen de una sociedad en e miza y iciada he en- cia de la Casa de Aus ias que había que eno a de la mano del e o mismo ilus ado símbolo de los bo bones, cuya aducción a ni el plás ico se ía el es ilo neoclásico (1). Las in enciones del mona ca ue on sancionadas pos e io men e po su suceso Femando VI en 1751 con la undación de la Real Academia de Bellas A es de San Femando de Mad id, que inmedia amen e asumió el con ol de la nue a p ác ica a ís ica. Sin emba go, el golpe inal al gus o ba oco se p oduci á años después bajo el einado de Ca los III quien, as una p ime a Real O den po la que (1) NAVASCUÉS PALACIOS, Ped o: "In oducción al a e neoclásico en España" en Neoclasicismo, Mad id, I99I; págs. 9-10. exigía la supe isión de odas las ob as públicas ci iles po la Real Academia de San Femando, en 1777 hizo ex ensi o al con ol a las emp e- sas a ís icas de ju isdicción eclesiás ica. De es a mane a, con e ía a la Academia en un o ganismo censo de con ol de odas las p oducciones a ís icas del Es ado. Aunque sus an eceso es habían mani es ado cla a olun ad de implan- a y a o ece los ideales neoclásicos, lo cie o es que el gus o ba oco, muy a aigado a ni el popula , con inuaba p oduciendo ob as, y es a con i encia e a lo que no es aba dispues o a man ene Ca los III. Po ello, posiblemen- e aconsejado po An onio Ponz y el a qui ec o F ancisco Saba ini p omul- gaba la ci ada Real O den, cuyo con enido e a cla o y explíci o a es e es- pec o: Después de habe p omo ido el Rey en sus dominios el es udio de las es nobles A es, Pin u a, Escul u a y A qui ec u a, ya omen ando en Mad id el ins i u o de la Academia de San Femando y ya undando en o as pa es del eyno Academias o escuelas... ha sabido y obse ado po si mismo S.M. que no se coge odo el u o que de an su iles es a- blecimien os debía espe a se, iendo emp ende j lle a a e ec o a ias ob as cos osas, de poca du ación y de ninguna he mosu a, expues as a muchos iegos y censu adas de los in eligen es nacionales y de la emulación ex anje a... La necesidad de pone é mino a an las imosos ejempla es, ha mo ido el ánimo de S.M., además de habe p o idenciado lo con enien e espec o a las ob as públicas p o anas, a manda me esc ibi a V.S.I. en su Real nomb e, y exci a po lo que mi a a las Sag adas... pa a que en adelan e cuide de no pe mi i se haga en los emplos de su dis i o ob a alguna de consecuencia sin ene undada segu idad del acie o..." El Rey... comp ende no habe medio más obje i o y e icaz que el de que se consul e a la misma Academia po los A zobispos, Obispos, Cabildos y p elados, siemp e que es os... dispongan hace ob as de alguna en idad. Con end á pues que los di ec o es o a í ices que se enca guen de ellas en eguen an icipadamen e a aquellos supe io es los diseños con la co espondien e explicación, y que los agen es o apode ados espec i os p esen en en Mad id a la Academia los dibu- jos de los planos, alzados y co es de las áb icas, capillas y al a es que se ideen... pa a que examinados con a ención y b e edad y sin el meno dispendio de los in e esados, ad ie an... el mé i o o e o es que con engan..." El p opósi o del mona ca e a no sólo p o ege odo aquello que poseye- a un ideal clásico sino elimina lo que pa ecie a ba oco (2). Po ello cual- quie p oyec o de ob as inanciado con ondos públicos o po ins i uciones eclesiás icas debía some e se al con ol de la Academia, la cual emi i ía un in o me de lo con enien e o no de su ejecución. Se a aba de un cambio de men alidad que sólo podía ene éxi o si se imponía con au o idad. No obs an e, la Real O den con enía o as disposiciones más especí icas e e en es a un géne o a ís ico -el e ablo-, con las siguien es pun ualizaciones: En p ime luga se p oponía des e a la made a como ma e ial cons- uc i o, alegándose dos g a es incon enien es al espec o: p ime o, el peli- g o de incendio, pues la cos umb e de coloca lumina ias en es as colosales es uc u as los días es i os li ú gicos había a o ecido nume osos sinies os: ...a S.M. han llamado singula men e su eligiosa y sobe ana a ención, las is es V (¡olo osas expe iencias que se epi en ecuen emen e en los Sag ados Templos, en que po lo ágil y combus ibles de las ma e ias de que se componen los e ablos..., y po no adap a exac amen e su o ma a las eglas del a e >' del buen gus o unos pe ecen las imosamen e en e las lla- mas... y o os desdicen de la majes ad de aquellos luga es en que damos cul o a el Omnipo en e y ene amos los más sublimes obje os de la eligión..."; el segundo incon enien e e a el eno me gas o de los do ados ...expues os a enne- g ece se y a ea se en b e e iempo, gas o al que se p e endía hace esponsa- ble de las sucesi as desmone a izaciones que había padecido el Es ado a lo la go de los siglos XVII y XVIII. No obs an e, el mo i o encubie o e a que la made a do ada cons i uía el símbolo inequí oco de la es é ica ba oca que, en el ondo, el mona ca p e endía des e a . Como al e na i a se p oponía la ealización de los e ablos en pied a - má mol o jaspes-, que además de se ma e iales nobles, habían sido ya emple- ados en ob as públicas y cul u ales en la An igüedad y, po ello se en endían muy adecuados pa a una es é ica que enía pues o sus ojos en las p oduccio- nes g iegas y omanas. Po o a pa e, su disponibilidad pa ecía ácil, pues o que apenas hai ciudad en el Reyno en cuyas ce canías no abunden má moles u o as pied as adecuadas- (3). (2) MARTÍN GONZÁLEZ, J.J.: "P oblemá ica del e ablo bajo Ca los IH" en F agmen os, n° 12-14, Mad id, 1988; pág. 33. (3) El má mol ya se había empleado en el siglo XVII, po el jesui a Alonso Ma ías en el e a- blo mayo de la Ca ed al de Có doba en 1617, quien ya exp esaba en onces en un memo ial man- dado al obispo de la diócesis los incon enien es de la made a y la benignidad del má mol, ma e- ial usado p e e en emen e pa a es as ob as en I alia. No obs an e, se ad e ía un incon enien e de ca ác e económico, pues ales ob as habían de esul a necesa iamen e muy cos osas, an o po el p e- cio del ma e ial en sí, como de los gas os añadidos de su ex acción y di ícil anspo e desde las can e as al luga donde la ob a hab ía de se emplazada. Además, la ca encia de allis as y escul o es en pied a cons i ui ían o a di i- cul ad pa a la sa is acción de la demanda, enca eciendo po ello la labo . Po an o, como al e na i a ecogida exp esamen e en la Real O den, se p oponía el uso del es uco, ma e ial ealizado a base de yeso y pol o de má - mol que, hábilmen e polic omado y inamen e acabado, pod ía da una apa- iencia ma mó ea. Además, el es uco, aplicado a ob as de áb ica, ambién había sido u ilizado en la an igüedad clásica, ecogiéndose su écnica en los Diez Lib os de A qui ec u a de Vi ubio; po lo an o, ambién se conside ó idóneo po los p omo o es de ob as de gus o clasicis a. Así pues, en los años inales del siglo XVIII, comenza on a cons ui se los p ime os e ablos de es uco que, len amen e, ue on eemplazando y sus- i uyendo a los adicionales de made a do ada. La impo ancia que cob ó el es uco como ma e ial pa a el le an amien o de e ablos supuso la apa ición en 1785 de un lib o sob e su écnica de elabo- ación y pues a en ob a: A e de hace el es uco jaspeado o de imi a los jas- pes a poco cos a, o iginal de Ramón Pascual Diez, acione o de la ca ed al de Ciudad Rod igo (4). Señala su au o en el p ólogo que el obje i o de su lib o e a e i aliza y di ulga la écnica del es uco jaspeado que, bien po igno ancia o po se ocul- ado po quienes lo p ac icaban, no e a empleado con gene alidad, suponien- do, po ello, un ue e eno a la olun ad del ey exp esada a a és de la Real O den de 1777: Si log o da una idea cla a de la o mación del es uco, po mane a, que en el Reyno se es ablezca y p omue a su uso, cumpli é con mi debe y consegui é mi in en o... especialmen e es ando enca gado y p opues- o su uso pa a la cons ucción de e ablos po S.M. (que Dios gua de). Pos e io men e ad ie e al lec o que las ece as que con iene las ap endió de la obse ación de cie os maes os i alianos que lle a on a cabo la cons uc- ción del e ablo mayo de la iglesia del Semina io Concilia de San Caye ano de Ciudad Rod igo. (4) La edición o iginal, publicada po la Imp en a Real en Mad id, cons aba de 54 páginas más un p ólogo, y es aba es uc u ada en once capí ulos. Hablando de las excelencias del es uco y su necesidad, comienza po conside a lo como un jaspe a i icial ealizado a base de yeso blanco, pig- men os y agua cola (5); y enume a sus incon ables en ajas: p ime o, que supe aba en belleza a las p opias c eaciones na u ales, segundo que no se de e io aba po el pol o o el agua y, po con a, e a ácil de limpia e incluso de epa a en las pa es dañadas; y, po úl imo, exal a su ca ác e moldeable y económico. Sin emba go, lo más in e esan e de su lib o se á la enume ación de los pasos necesa ios pa a la ejecución de un e ablo de es uco, que esume en cua- o ases: - P ime o, hab ía que p ocede al le an amien o de la es uc u a de la ob a en lad illo y cal, pudiéndose emplea o os ma e iales -como made a, hie o o pied a- pa a elemen os complemen a ios y pe iles más complejos. - Segundo, se en osca ía la es uc u a con una g uesa capa de yeso mo eno, a ena y cal, co igiéndose los de ec os de la lab a y dejándo- se la supe icie áspe a. - El e ce paso, se ía su enlucido con es uco que, pos e io men e humedecido con una esponja, se ía o ado con aspe ón o pied a pómez has a ob ene una ex u a ex emadamen e ina y consis en e. - Finalmen e, pa a ob ene el lus e aconseja aplica le una lechada muy ina de yeso con el colo dominan e y, a con inuación, o a con un paño de lienzo pa a que suqa el colo ; ope ación que hab ía que epe- i a ias eces has a dexa la ob a an e xa como un c is al. Po úl imo dedica algunos pá a os al emplazamien o de la ob a, eco- mendando un luga seco, pues po se su p incipal ma e ial el yeso, se debe hui emplea la en pa ajes húmedos-, ecomendando así mismo hui de aba- ja la en in ie no, po que en él no iene an a ac i idad el yeso, a da mucho en seca se la ob a... y no quede con la pe ección debida (6). (5) El 5 de ma zo de 1794 Manuel Ra a, ecino de Alcalá de Hena es, di igió un esc i o a la Academia ad i iendo que lo que hacía Pascual Diez no e a es uco sino escayola pues el es uco se hace con pol o de má mol y la escayola es un yeso que se mezcla con colo es (MARTÍN GONZÁLEZ, JJ.: "P oblemá ica del e ablo... pág. 42). (6) Si bien, en ob as de g an en e gadu a la es uc u a pod ía hace se en in ie no y el es o en e ano. La ci cula con la Real O den ue ecibida en Se illa el 25 de No iemb e de 1777, siendo enseguida aca ada po las au o idades eclesiás icas. No obs- an e, en los emplos del A zobispado los dic ámenes de su Majes ad no u ie- on una e ec i idad inmedia a, pues el neoclasicismo, como es ilo impues o, chocó iolen amen e con el gus o ba oco a ni el popula (7), po ello oda- ía po esos años con inua on ejecu ándose cie o núme o de ob as, de g an en e gadu a y cos o, en made a do ada como, po ejemplo, el g an e ablo mayo de la Colegia a del Sal ado , ob a de Caye ano de Acos a, inaugu ado el 25 de ma zo de 1779 (8). El p ime e ablo de es uco ealizado en el A zobispado de Se illa se le an ó en el año 1793 en el al a mayo de la pa oquia de Onmium San o um, siendo su au o el maes o José Gab iel González. El p oyec o pa a su ealización comenzó a ges a se en omo al año 1791, a p opósi o de la con e gencia de una se ie de ci cuns ancias que esul a on especialmen e a o ables. Po es os años las au o idades eclesiás icas de la pa oquia ad i ie on el g ado de de e io o que p esen aba el an iguo e ablo mayo , máquina de ca ác- e pic o-escul ó ico ealizada en omo a 1592 po And és de Ocampo -pa e de imagine ía- y Juan Chacón -pa e pic ó ica y polic omía- (9). Po ello en a on en con ac o con el Seño Duque de Albu que que, Ma qués de la Mina pa a que, en su calidad de pa ono que es de él y de su capilla mayo , omase las medidas más opo unas pa a epa a el exis en e o ealiza uno nue o. En e an o, la he mandad de Nues a Seño a de Todos los San os, es a- blecida en dicha pa oquia y que con aba con un pequeño al a cola e al, dese- osa de da a su i ula una colocación más decen e (10), se di igió al seño (7) Sob e el escaso a aigo del neoclasicismo en Se illa puede consul a se SERRERA, Juan Miguel.: "Los ideales neoclásicos y la des ucción del Ba oco. Ceán Be múdez y Je ónimo Balbás". A chi o Hispalense, n" 223, Se illa, 1990, págs. 135-160. (8) GONZÁLEZ GÓMEZ, Juan Miguel.: "El e ablo mayo del Sal ado de Se illa". A chi o Hispalense, n° 217, Se illa, 1988, págs. 253-272. (9 HERNÁNDEZ DÍAZ, José: And és de Ocampo (1555-1623). Colee. A e Hispalense, n° 45. Se illa, 1987; pág. 69. (10) La ampliación o e o ma de su al a con aba con un se io p oblema de espacio al es a cubie o con una ibuna ", en el co lo dis i o de un pila . Duque de Albu que que p oponiéndole que u iese a bien de concede le pe - miso pa a coloca en el ci ado al a mayo el cama ín co espondien e a dicha Sag ada imagen, siendo de su ca go el cos o que pa a és o se hubiese de impende y odo ello bajo la exp esi a condición de que po es e hecho no uese is o pe judica en los más mínimo el de echo del pa ona o que goza su Excelencia, ni adquie a alguno la he mandad en los mencionados e ablo y capilla mayo ; lo que a ianza ían po medio de ins umen o público con cuan as cláusulas y i mezas pa eciese necesa ias (11). Tal p opues a, que inmedia amen e con ó con el espaldo de la áb ica al mani es a que el p oyec o e a muy en ajoso pa a la decencia de la iglesia, ambién con ó con el benepláci o del seño Duque que, no iendo menosca- bados sus de echos sob e el ci ado e ablo y capilla y ad i iendo el aho o que ello le supond ía en el cos o de la ob a, dio su ap obación. Su Excelencia esol ió ealiza un nue o e ablo pa a lo cual omó in o - mes y pidió dibujos y, as a ias y expe as diligencias, con dic amen de la Real Academia de A qui ec u a, esol ió las azas y la ma e ia con la que se había de ealiza ; y és a ue el es uco, po se la más p opo cionada con o - me a las in enciones de su Majes ad. Su elección e a lógica, pues en su cali- dad de noble y al esidi en Mad id, es a ía muy media izado po las co ien- es ideológicas impe an es en la Co e y, po ello, en ningún modo, pod ía habe apoyado una ob a de gus o ba oquis a, más en la línea de las p e e en- cias del pueblo llano (12). El p ecio de la ob a ascendió a es mil ducados, de los cuales dos mil co ie on a ca go del Duque de Albu que que y mil a cuen a de la he mandad de Nues a Seño a de odos los San os. Su au o , José Gab iel González, quizás es ablecido en la ciudad po es os años, e a, sin duda, el único a í ice que conocía el dominio de es a nue a écnica, si uación que quedó de mani ies o cuando, e minada la ob a y eniéndose que p ac ica el p ecep i o econocimien o el Fiscal Gene al del (11) Pa a su cumplimien o es aban dispues os a a ianza su palab a median e documen o no a ial, con cuan as cláusulas y i mezas pa eciesen necesa ias, además de asen a una lápida en luga isible de la ci ada capilla mayo donde se e i iese la azón, é minos y ci cuns ancias de halla se colocada allí la Seño a. (12) Como se ad ie e, u o que se la p opia nobleza, p óxima a los cí culos eales, la que in oduje a la modalidad de e ablo de es uco en Se illa, ac uando a modo de guía del gus o pa a emp esas u u as. A zobispado exp esaba: el econocimien o que us ed iene p e enido no puede se en los é minos que has a aquí se ha ejecu ado, que ha sido po medio de pe i os i ula es de es a dignidad a zobispal que, con espec o a habe se siemp e hecho en made a sob edo ada, son maes os allis as y do a- do es; el se de es uco y po la di ección del único a í ice que se ha es able- cido en es a ciudad po consiguien e se ca ece de o o a quien pueda enco- menda se la diligencia. An e es e hecho el P elado y el p opio Fiscal u ie on que pasa al em- plo a econoce la ob a y bajo ju amen o admi ie on g an sa is acción po el esul ado de la emp esa, co obo ado po el gene al aplauso con que se ha admi ido po odo el pueblo en las concu encias que ha enido po nue e días con inuos, con mo i o de las magní icas iinciones celeb adas po la de o a he mandad de Nues a Seño a bajo el í ulo de Omnium San o um en la colocación de su e igie y no ena. Además, is o el esul ado y an e una p ác ica que hab ía de gene aliza - se, el p opio iscal ecomendaba al A zobispo que le nomb e y despache í u- lo de maes o de las áb icas de es e a zobispado. Concluida la ob a, la He mandad, cumpliendo lo p ome ido al Seño Duque de Albu que que, o o gó esc i u a pública enunciando a odos los de echos sob e el e ablo, además de coloca una lápida en el p esbi e io en la pa ed del lado de la epís ola con la siguien e insc ipción: POR SÚPLICA DE LA HERMANDAD DE MARÍA SANTÍSIMA DE TODOS LOS SANTOS AL EXMO. SR. DUQUE DE ALBURQUERQUE, MARQUÉS DE LA MINA &. PATRONO DE LA CAPILLA MAYOR Y ALTAR PRINCIPAL DE ESTA IGLESIA; Y GRACIA QUE SU EXCELENCIA CONCEDIÓ POR EL TIEMPO DE SU VOLUNTAD, Y DE LOS SEÑORES SUS SUBSESORES EN LOS DERECHOS DEL ESTADO DE LA MINA, HA TENIDO EFECTO LA COLOCACIÓN DE LA DICHA IMAGEN EN EL ESPRESADO ALTAR, SOBRE LO CUAL SE OTORGÓ ESCRITURA ANTE EL ESCRIBANO PÚBLICO DE SEVILLA, D. JOSÉ DE STA. ANA, EN 16 DE ABRIL DE 1793. El e ablo ue des uido du an e los ágicos acon ecimien os de la Gue a Ci il, no obs an e con amos con una desc ipción de González de León en 1844 donde se a i ma: Cons a de zócalo o pedes al, cua o g andes colum- nas y la comisa de o den co in io; en lo al o hay una achada con dos colum- nas y comisa con á ico pa a mani es a a S.M. que no co esponde en su amaño con el cue po bajo. En el nicho p incipal que o ma a co moldu ado debajo de la comisa, se ene a una an igua y bella escul u a de Nues a Seño a con el í ulo de odos los San os, y en los in e columnios San Ped o y San Pablo, imi ando a pied a (13). A inales del siglo XIX su ió un cambio iconog á ico colocándose en los in e columnios del p ime cue po las imágenes de San a Bá ba a y San a Ca alina y sob e el en ablamen o sendas ep esen aciones de San o Domingo y San Basilio, ema ando el conjun o un c uci icado de pas a con una dolo o- sa hincada de odillas a sus pies (14). T as es e p ime e ablo, p on o se ealiza on o os de es uco -el mismo José Gab iel González ejecu aba en 1798, el e ablo Mayo de las Cabezas de San Juan (15)-; pe o an e la al a de maes os conocedo es de la écnica, la mucha demanda y la ineludible ealidad de la con inuidad de muchos alle es de imagine ía, siguie on lab ándose máquina de made a, aunque camu lando su ma e ia con acabados en blanco o imi ando má moles y jaspes. A pa i de 1808, como consecuencia de la in asión ancesa y del es a- do de ana quía gene alizada, la ac i idad a ís ica su ió un ue e eceso y con ello los dic ámenes de su Majes ad queda on ol idados o simplemen e deja- on de pone se en p ác ica. No obs an e, es ablecido el o den con el eg eso de Femando VII al ono, el 2 de oc ub e de 1814, se ea i ma on nue amen- e los p incipios y no mas de la Real O den de 1777. Cie amen e, el nue o mona ca se mos aba con inuado de los p incipios es é icos impues os en el país desde la llegada de los Bo bones y ea i maba su comp omiso con la Academia y el gus o clasicis a. Así lo exp esaba a a és de una Real Cédula de 2 de oc ub e de 1814 ... ela i a a eco da >• a i ica , que se hallan en su (13) GONZÁLEZ DE LEÓN, F.: No icia a ís ica de odos los edi icios públicos de es a muy noble ciudad de Se illa. Se illa, (1844) 1973; pág. 49. (14) HERNÁNDEZ DÍAZ, José: Es udio de los edi icios eligiosos y obje os de cul o de la ciudad de Se illa saqueados y des uidos po los ma xis as. Se illa, 1936; Págs. 90-91. (15) SANCHO CORBACHO, An onio: A qui ec u a ba oca se illana. C.S.LC. Mad id, 1984; pág. 292. ¡W.^MI Y R. R I ATHK «I,I ;IA V HLT>IU .ÍÍ HÜ » iíU j'l .ix im .' l ' MTíWi;* .i iim^i P k «W uM ••i 'M Moldu as en es uco. De alle " -^' i "Síí".- :: ' • . ... i ií 1 ^ -í" ü ' - ' - s , - «aí^ / í ^ -^ ^ • • ,V FS. . ... «Xi íS /i «iukí jií Moldu as en es uco. De alle