La mediatización intercultural del espacio social en los informativos diarios en televisión
Abstract
El presente trabajo se centra en la problemática de la visibilidad generada por los telediarios brasileños y españoles por medio de la selección y producción de los mismos contenidos informativos que representan el espacio público de cada país. Por lo tanto, para el desarrollo de esta investigación realizamos un análisis comparativo entre las tendencias sociogeográficas en la producción del presente social enquiciadas en la realidad contextual de un Estado, en el caso de España, inserta en la Unión Europea y en el caso de Brasil, perteneciente al núcleo emergente de los países de América Latina.
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1047 La mediatización intercultural del espacio social en los informativos diarios en televisión Amanda Paz Alencar Universidad de Santiago de Compostela [email protected] Resumen: El presente trabajo se centra en la problemática de la visibilidad generada por los telediarios brasileños y españoles por medio de la selección y producción de los mismos contenidos informativos que representan el espacio público de cada país. Por lo tanto, para el desarrollo de esta investigación realizamos un análisis comparativo entre las tendencias sociogeográficas en la producción del presente social enquiciadas en la realidad contextual de un Estado, en el caso de España, inserta en la Unión Europea y en el caso de Brasil, perteneciente al núcleo emergente de los países de América Latina. Palabras clave: Mediatización, telediarios, espacio social, visibilidad. Abstract: The current work approaches the problematic of the visibility produced by Brazilian and Spanish TV News Programs through the selection and production of the same news contents which represent the public space of both countries. Thus, for the development of this research we have entailed a comparative analysis on the sociogeographical tendencies in the mediatization of the social space registered in the contextual reality of a State, in the case of Spain, inserted in the European Union and in the case of Brazil, belonging to the emergent core of South American countries. Keywords: Mediatization, TV news programs, social space, visibility.
1048 1. El medio televisivo y la producción del espacio social El tema de la investigación del poder de los media ha orientado el desarrollo de los marcos teóricos en nuestro análisis acerca del medio televisivo como el principal constructor de la realidad social. Dicha orientación se refiere, en particular, a los estudios de la sociología de Schulz, de la cognición social desde la perspectiva de van Dick y Patrick Charaudeau, además de las investigaciones gerbnerianas y meyrowitziana de los media como los principales agentes socializadores. La proximidad entre los temas de los medios como agentes socializadores y constructores de la realidad ha propiciado la mezcla de perspectivas similares en lo que concierne al análisis del fenómeno de la representación del espacio social. El objetivo de la presente investigación consiste en el planteamiento analítico teóricoempírico de los contenidos informativos televisivos de Brasil y España para intentar describir el fenómeno de las representaciones de las distintas realidades sociales en los dos países60. Esencialmente, analizar la actuación de los media en la producción del espacio social conlleva “focalizar la atención analítica en el impacto que las representaciones simbólicas de los media tienen en la percepción subjetiva de la realidad social” (Adoni y Mane, 1984: 323-340). La representación mediática de los diversos acontecimientos de la realidad social determina la percepción de los consumidores en torno a la representación de los distintos fenómenos descubiertos en los media. En palabras de Wolf (1994: 113-114), “las representaciones simbólicas de los media se utilizan como recursos para elaborar los sistemas de conocimiento de los consumidores”. La relevancia del estudio de la representación mediática de la realidad social consiste en la determinación de los modelos simbólicos de conocimiento producidos a partir de los contenidos televisivos y en la percepción subjetiva de los usuarios. Es decir, la perspectiva de la actuación de los media en el procesamiento cognitivo de la información de la realidad social constituye apenas la base de los estudios en torno a la elaboración de los modelos simbólicos de representación del conocimiento de los consumidores. La producción masiva y repetida de las personas y situaciones en los telediarios proyecta imágenes determinadas de la sociedad y de la realidad. Los espectadores pasan a depender cada vez más de los media para formar sus concepciones de la realidad, sobre todo, en los casos en que determinados grupos sociales no pueden experimentarla directamente (Blumler y Gurevitch, 1982: 263). Así pues, los media adquieren una relevancia crucial tanto en la formación de los roles sociales, como agentes productores y creadores de la propia realidad. Sin embargo, este planteamiento se limita a la dependencia de los media en el procesamiento cognitivo del sistema de conocimientos de los espectadores. Efectivamente, la experiencia directa juega un importante papel en la concepción de la realidad por parte del espectador, esto es, la experiencia directa del espectador con 60 El concepto de representación social nos remite a distintos orígenes teóricos. Ya Durkheim utiliza el concepto de «representación colectiva» como pensamiento colectivo, término que sirve para poner en evidencia ya la primacía de lo social sobre lo individual (Rodrigo Alsina, 2005: 334).
1049 la realidad constituye un factor que contribuye a la atenuación del poder de la televisión en la composición del espacio social. “Mirar la televisión (alemana) no sustituye el vivir en una sociedad civilizada” (Dahrendorf, 1990: 117). De este modo, los factores externos a la producción informativa televisiva afectan la recepción de las imágenes de la vida social representadas en el medio. La experiencia directa implica la existencia de variables de tipo cultural y sociodemográfica que contribuyen a la diferenciación del mayor o menor grado de dependencia de los media. La vida en sociedad se basa en la experiencia desde dos distintas perspectivas: la primera consiste en el “microcosmos de nuestra experiencia directa respecto a los demás y con los demás, hecha de relaciones personales, pero de manera más o menos significativa, compacta y constante”. La segunda se refiere al macrocosmos “compuesto de estructuras mucho más amplias, en el que las relaciones con los demás son casi todas abstractas, anónimas, alejadas” (Wolf, 1994: 114). El microcosmos y todo lo que se refiere a él debe venir incorporado a su correspondiente macrocosmos, así como el macrocosmos presenta una realidad limitada para nosotros si su relación con el microcosmos no está constantemente representada. “En nuestra experiencia, entonces, el microcosmos y el macrocosmos se compenetran recíprocamente sin solución de continuidad” (Berger y Berger, 1972: 22). En definitiva, debemos subrayar la interacción constante entre los diversos niveles de la experiencia directa como un factor que tiene la capacidad de influir en el proceso de construcción de los conceptos de la realidad social. Así pues, el poder de los media en la producción del espacio social no debe anular esta dinámica relacional de la experiencia directa de los espectadores con su entorno. Es lo que afirma Wolf (1994: 115) con relación al proceso de construcción de la realidad por parte de los media, donde “no se tiene que considerar sólo el aspecto relativo a la institucionalización de las representaciones de la realidad”. Así que, los medios tienen la capacidad de construir las nociones acerca de un entorno compuesto de significados más amplios de la realidad cotidiana de los espectadores, pero que no excluyen la influencia de la experiencia social y cultural de los individuos. D. Slater y W. Elliot (1982: 79) defienden que los modernos sistemas de comunicación, como la televisión, representan una parte limitada de los conocimientos de la realidad social, y que “la formación de la realidad es un proceso complejo y los modelos pertinentes tienen que ser capaces de representar esta complejidad”. Consecuentemente, el problema de las investigaciones en torno a la construcción de la realidad social reside en la dicotomía de “si es más fuerte el poder de los media de definir ‘los contextos amplios’ de la experiencia social, o si, en cambio, (…) los contextos de la experiencia directa del mundo quita a los media su poder” (Wolf, 1994: 115). De todos modos, nuestra investigación valora el poder del medio televisivo desde el punto de vista de los media de construir la realidad social a través del uso de estrategias que atraviesan los distintos contextos de la experiencia directa de la realidad social. Reconocemos el poder de los media, sobre todo, en el conjunto de las actitudes y opiniones de los sujetos enmarcadas por las características de representación de la realidad por parte de los media.
1050 El proceso de construcción de la realidad se define como un proceso complejo e indirecto que interacciona con diferentes variables externas al entorno mediático. Dichas variables se refieren a la gran variedad de elementos y factores que componen los distintos contextos de la realidad social. La dinámica sistemática de análisis desarrollada por R. Hawkins y S. Pingree (1983: 53-76) determina 5 niveles de conexión recíproca: Las competencias de los sujetos en el tratamiento de las informaciones y las restricciones de tipo estructural cognitivo; 2) La conciencia crítica del consumo de televisión; La experiencia directa u otras fuentes que confirman o desmienten los mensajes televisivos; Las experiencias de tipo socioestructural; El proceso de cultivo vinculado a contenidos específicos o a una fruición selectiva, en lugar de una fruición general y habitual de televisión. La variable del tratamiento de las informaciones adquiere relevancia cuando el tema de las representaciones sociales de los media se aleja del conocimiento de los receptores. La representación automática y mecánica de los conocimientos por parte del medio televisivo tiene en cuenta diversos factores que controlan las variables existentes en esta dinámica relacional. Las variables sociales de edad establecen conclusiones diferenciadas en la recepción de los contenidos televisivos. Desde el punto de vista del desarrollo cognitivo, admitimos influencias significativas de los mensajes en los niños pequeños vulnerables a dichos mensajes “ya que terminarán aceptando y generalizando los mensajes dominantes, ignorando aquellos pocos mensajes que se apartan de los estereotipos” (Wolf, 1994: 116). Por otra parte, los adolescentes y adultos podrían optar por otras fuentes informativas, pero prefieren tener en cuenta aquellas informaciones provenientes de los media. No existe un equilibrio de fuentes informativas, ya que los sujetos parecen no admitir otro tipo de recurso y todo queda monopolizado por la televisión. Igualmente, las actitudes hacia el medio televisivo sirven de referencia de los tipos de actividades realizadas por el espectador con relación a los contenidos televisivos. Las actitudes pasivas con relación a la televisión tienden a ampliar todavía más los efectos de los media en la formación de las nociones de la realidad, en cambio, las activas puede que limiten este tipo de influencia. Al establecieren controles del mayor o menor grado de exposición de los consumidores a los contenidos televisivos. R. Hawkins y S. Pingree (1983: 69) advierten que “puede ser que una visión ‘inactiva’ (pasiva) sea necesaria para que se produzcan efectos de construcción de la realidad social o que una fruición ‘activa’ inhiba este tipo de influencia”. En el proceso de construcción de la realidad es pertinente establecer papeles específicos que caracterizan la actividad concreta de fruición. Una lectura crítica de la información televisiva consiste en la realización de una actividad de reflexión de los mensajes, comparando y contrastando otras posibilidades de representaciones proporcionales de la realidad en cuestión (Wolf, 1994: 117). Por el contrario, una lectura pasiva muy probablemente enseñaría otras posibilidades de elaboración de las imágenes de la realidad del que tiene el espectador activo.
1051 Por otro lado, la variable de la experiencia directa de los sujetos constituye una fuente de conocimiento que influye de forma significativa en la dinámica de las relaciones que definen el proceso de aprendizaje de las nociones de la realidad social por parte de los sujetos. En palabras de Wolf (1994: 117), “su importancia no reside sólo en la sugerencia de evaluar con más precisión el contexto en el que se verifica la fruición medial, sino también en la distinción de diferentes fases en el proceso de construcción social de realidad”. Por cierto, la primera fase se refiere al proceso de adquisición de informaciones a través de la televisión, y luego, establece los nexos entre los distintos segmentos de las informaciones. Dicho proceso se puede explicar con la definición del aprendizaje mediante la experiencia secundaria, en un modelo de involucración que limita la actividad concreta de recepción. En lo referente a la segunda fase, el sujeto puede utilizar tales segmentos de informaciones para formar sus propias nociones de la realidad social mediante el procesamiento cognitivo de las informaciones de “tipo más ‘elevado’, como sacar inferencias o comparar la fuente televisiva con otras fuentes de información” (Hawkins y Pingree, 1983: 71). El planteamiento de los estudios de la construcción mediática de la realidad no se limita a establecer la correspondencia entre el conocimiento producido por los media y el aprendizaje de dichas informaciones por parte del público. De hecho, las investigaciones de los efectos de las comunicaciones en la producción de la realidad van más allá de la concepción de que los media son la principal fuente de conocimiento de gran parte de la población. Este planteamiento intenta redefinir las etapas del proceso de obtención de conocimiento, subrayando el papel que ejercen los consumidores y sus realidades cotidianas en la construcción del espacio social. De este modo, el análisis se orienta hacia las condiciones que determinan los efectos, es decir, el análisis de la situación de fruición y los contextos correspondientes. “El estudio de la función de los media en la construcción de la realidad pasa también por la investigación sobre cómo los consumidores usan la TV” (Wolf, 1994: 118). Nuestra hipótesis de investigación plantea la influencia directa o indirecta de los informativos televisivos en la formación de las nociones sobre los distintos aspectos de la realidad social. Sin embargo, tenemos en cuenta la relevancia que las variables sociales, económicas y culturales tienen en este proceso de aprendizaje. Las clases de procesos cognitivos, así como las experiencias del mundo real de los individuos también representan un importante papel y son necesarias para que el análisis del poder de los medios pueda especificar los efectos que la televisión produce en la construcción de la realidad social de los individuos. Así como proponen R. Hawkins y S. Pingree (1983: 75), admitimos que las experiencias directas del individuo, igual que su desarrollo cognitivo tienen una relevancia significativa en la construcción de la realidad social, pero que tampoco damos por buena en la presente investigación la hipótesis de la disminución del poder de los media en detrimento de las experiencias del entorno social de los sujetos.
1052 1.1. Aspectos condicionantes del fenómeno de la mediatización de la realidad El proceso de construcción de la realidad social se corresponde con el proceso de formación de la cultura, así pues, en palabras de Wolf (1994: 118), “esto se refiere a que se está estructurando el conocimiento y la conciencia, y por ello los que lo experimentan tienden a ser inconscientes, exactamente del mismo modo en que no se es consciente de la formación del conocimiento”. El proceso de aprendizaje de la realidad atribuye a los media el rol principal en la dinámica de obtención del conocimiento. Los media son los responsables de convertir la información de la realidad social en un conocimiento “visible”, que antes se caracterizaba como “invisible” en la sociedad. En este sentido, tenemos en cuenta que el análisis del papel de los media en la construcción de la realidad no debe limitar únicamente con los estudios de recepción de un determinado público, o de la verificación de este proceso a partir de los contenidos de los medios. Es tal y como afirma T. Bennett (1982: 287-308), “que el asunto que permite a los media tener influencia porque definen la realidad social no puede depender, para su convalidación, sólo de las relaciones subjetivas cuyo conocimiento se afirma mediante este proceso”. Desde esta perspectiva, nuestro estudio se centra en el análisis de los contenidos informativos y sus efectos en la producción de los conceptos de la realidad, en un intento de determinar qué impactos dichos contenidos pueden tener en la formación del conocimiento sobre aspectos puntuales de la realidad. De este modo, nuestro análisis tampoco propone la elaboración de una dinámica relacional entre los contenidos informativos y el entorno social de los consumidores televisivos, sino más bien la configuración del cuadro específico en el que se produce el conocimiento de la realidad social a partir de los telediarios de Brasil y España. Otro de los aspectos relevantes que conducen a una articulación adecuada de los estudios del fenómeno de la producción mediática de la realidad social se refiere a dos elementos que caracterizan el conjunto de las representaciones difundidas por los media en “el microcosmos de contextos de interacción social” (Wolf, 1994: 119). El primer elemento considera el conocimiento producido por los media como la principal fuente informativa, es decir, como la forma admitida de obtener el conocimiento de determinados acontecimientos y fenómenos sociales61, no simplemente como uno de los mundos o conocimientos posibles. Esto no significa ignorar el conjunto de las opiniones y experiencias de los individuos, apenas se asume también por el gran público que las representaciones de la realidad a partir de los medios consisten en fuentes primordiales para la obtención, comprensión de los distintos aspectos y concepciones que componen nuestro mundo real. “De estas 61 Los media constituyen la principal forma de obtención de conocimiento for all practical purposes, según los etnometodólogos. Dicha expresión de origen etnometodológico indica la «actitud natural», es decir, la peculiar pertinencia que, según Garfinkel, el sujeto actualiza hacia el mundo cotidiano. Volviendo a Alfred Schutz, se puede decir que en la vida cotidiana el interés de los sujetos está esencialmente determinado por una motivación pragmática, o sea, que los acontecimientos, sus conexiones y causas, no se consideran en primera instancia como problemas de interés teórico, sino como ambientes de fondo en los que se realizan los asuntos corrientes (Wolf, 1994: 189).
1053 representaciones, en su naturaleza de recursos institucionalizados, se hace así una callada invocación” (Giddens62, 1984). Por otro lado, el segundo elemento considera que las representaciones sociales difundidas por los media “pueden (…) ser asumidas implícitamente como objeto de conocimiento recíproco, como base (en cierta medida) común, como recurso cuyo conocimiento se puede considerar algo obvio” (Wolf, 1994: 120). Es decir, las imágenes de la realidad proyectadas por los media constituyen el objeto de referencia acerca del conocimiento de los diversos aspectos del presente social. Las representaciones mediáticas de la realidad adquieren un valor adicional, constituyen como un horizonte común de referencia. Esencialmente, en los casos en que el conocimiento sobre determinada realidad se escapa de la experiencia directa y personal de los individuos, las representaciones de la realidad social por los media ganan todavía más relevancia. La condición estable de los media en el proceso comunicativo permite la producción y la reproducción de las informaciones, no sólo por medio de la recepción informativa, sino mediante la repercusión automática de los mensajes entre los diversos segmentos sociales. En suma, nuestro trabajo de análisis de la construcción mediática de la realidad ha intentado elaborar una reflexión sintética y crítica desde el punto de vista de las investigaciones más actuales sobre el tema. En este sentido, buscamos evidenciar a partir de los modelos de obtención de conocimiento los aspectos que convierten los media en agentes de socialización, estableciendo las razones para mantener la hipótesis de la fuerte influencia de los media. El epígrafe inmediato desarrolla un análisis de las otras contribuciones de los media a la formación de los distintos conceptos y los nuevos papeles sociales relativos a aspectos puntuales de nuestra realidad, reforzando la idea del poder de los medios en la producción del presente social. 1.1.1. La contribución de los media al proceso de socialización A partir de la teoría de “cultivo” de la realidad social en el medio televisivo, muchos estudios se han ocupado del tema de la socialización política, de la formación de los conceptos de los papeles sexuales, según las variables sociodemográficas y culturales. Considerando la heterogeneidad y la amplitud que implica las investigaciones acerca del tema de los media como agentes socializadores, plantearemos las conclusiones más relevantes a partir del trabajo de análisis propuesto por Wolf (1994: 103-106). Primeramente, empezamos con la contribución de los media en lo referente al ámbito de la socialización política, en la cual “la orientación más actual tiende a considerar a los media como factor contingente que interactúa con otras variables y condiciones diferenciadas” (Wolf, 1994: 103). B. Gunter (1988: 22-50) afirma que la influencia de los contenidos informativos relativos a política depende de factores vinculados a las condiciones de recepción de dichos mensajes por parte de la audiencia, a la competencia y al interés que tiene la audiencia con relación a temas políticos. La capacidad de percepción de los diversos aspectos de la política es más elevada en el caso de los niños provenientes de familias menos protectoras y que fomentan la capacidad de discusión intelectual sobre diversos temas relacionados a la conciencia política (O’Keefe, Reid-Nash, 1987: 426). 62 Cfr. Wolf,. 1994: 119.
1054 Si destacamos las relaciones que establecen los media entre los distintos aspectos de la realidad, constatamos todavía más el poder de los media en la construcción de las concepciones de nuestro entorno social. Es prácticamente imposible no atribuir a los media una influencia puntual en la actuación y la formación de la opinión pública acerca de la política, sobre todo, en los casos en que “la proporción de ciudadanos cognitivamente activos pero no identificados (es decir, los que tienen grandes actitudes políticas, pero no se sienten cerca de ningún partido) se ha casi duplicado en Europa” (Fabbrini, 1988: 445). En lo que concierne a la formación social de los papeles sexuales de los individuos, los media ejercen una influencia significativa en la medida en que propician imágenes estereotipadas, distorsionadas de estos aspectos sociales. Los media refutan la idea de una clasificación más articulada de estas imágenes estereotipadas acerca de las identidades sexuales, raciales o relativas a las diferentes edades. Por cierto, las representaciones familiares propiciadas por los media difunden visiones múltiples de la familia, así pues, en palabras de M. Buonanno (1985: 11), “las características de los modelos (familiares) están relacionadas significativamente con el género de programas: a los relatos televisivos, a la serie y al serial radiofónico, corresponden diferentes tipos de familia”. Por esta razón, “no tiene sentido, porque no tiene verificación empírica atribuir genéricamente a los mass media –por lo menos aquellos contenidos de los mass media relacionados con la cultura de masas y que responden a lógicas de mercadola difusión de imágenes unívocas de la realidad” (Buonanno, 1985: 26). Del mismo modo, el proceso de socialización de los papeles sexuales toman en cuenta los modelos estereotipados producidos por los medios. Por lo tanto, aquellas personas que tienen un consumo más elevado de televisión, sobre todo los jóvenes, presentan ideas más estereotipadas de los roles sexuales que aquellos individuos que tienen un consumo más bajo del medio (Busby, 1985: 273). Sin embargo, F. Williams, R. La Rose y F. Frost (1981) defienden el postulado de que la socialización de los papeles sexuales depende de otras variables relativas al contexto social de los individuos, afirmando que el contenido de los media no es la única fuente de información y, por lo tanto, el único agente socializador. Asimismo, B. Gunter (1988: 22-50) sostiene que la eficacia de los efectos de los media en la formación de los papeles sexuales depende de la competencia cognitiva de los individuos en el procesamiento de las informaciones a partir de las actitudes preexistentes y establecer una conexión con los contenidos que provienen de la televisión. Wolf (1994: 105) retoma otra vez la problemática de la causalidad en la dinámica relacional entre los media y sus efectos, “es decir, si el consumo televisivo es el que causa actitudes estereotipadas en los papeles sexuales o las diferencias raciales, o si las correlaciones son intercambiables”. La tendencia que enmarca la vuelta al poder de los media plantea distintos cuestionamientos de dicha problemática, pero que “los interrogantes más relevantes (…) se quedan ampliamente sin contestar” (O’Keefe y Reid-Nash, 1987: 427). En este sentido, admitimos el duro trabajo que tiene que enfrentar nuestro presente análisis, ya que, por un lado, debemos intentar determinar las influencias puntuales de los contenidos informativos televisivos en la formación de ciertas nociones de la realidad, y, por el otro, asumir las influencias propiciadas por la experiencia directa
1055 del entorno social. Así pues, tal como plantea K. Jensen (1986: 113), la tarea de investigación consiste en “intentar dar cuenta de la contribución específica que los media proporcionan al proceso de socialización, y, al mismo tiempo, por el otro, reconocer la importancia de todo el contexto social de recepción en su complejidad”. La problemática en torno al proceso de socialización de los media plantea la gran valorización del medio televisivo en detrimento de las otras variables del proceso de fruición en la formación del conocimiento de la realidad. Además, las más recientes investigaciones intentan individualizar el papel de la televisión en el proceso de socialización de los niños y jóvenes, admitiendo la influencia televisiva en las primeras percepciones y actitudes hacia las nuevas experiencias. Como ya he señalado anteriormente, en este presente trabajo me limito a analizar la construcción de la realidad social a partir de los contenidos informativos televisivos desde la perspectiva de la elaboración de los elementos cognitivos necesarios para producir o cultivar las nociones del espacio social. 1.1.2. De la construcción a la decadencia del relato informativo en la producción de los nuevos roles sociales La presencia de los media electrónicos ha replanteado los estudios sobre el proceso de socialización y, sobre todo, el tema de la influencia del medio televisivo en la construcción del espacio público. Las aportaciones de Joshua Meyrowitz63 (1985) destacan las alteraciones en las formas y dinámicas del conocimiento acerca de la realidad social. Así, “el procesamiento del conocimiento tiene cada vez menos que ver con la estructuración de la experiencia vinculada a los confines de los espacios socialmente delimitados” (Wolf, 1994: 107). En este sentido, Meyrowitz (1985: 5) afirma que “many of the traditionally perceived differences among people of different social ‘groups’, different stages of socialization, and different levels of authority were supported by the division of people into very different experiential worlds”. Las modificaciones con relación al modo de acceso a la información vinculado al comportamiento social pueden alterar la competencia de los individuos en torno a los papeles sociales más convencionales. Este tipo de segmentación consiste en la división de las personas según diferentes realidades informativas, es decir, diferentes modos de lectura de la información, así como el aislamiento de diferentes personas en lugares distintos, limitando sus experiencias a representaciones de realidades más cercanas. Como consecuencia, la penetración de los media electrónicos, y de manera especial, del medio televisivo, ha reunido los diferentes tipos de personas en el mismo lugar, afectando la «situational geography of social life» (Meyrowitz, 1985: 6). En palabras de Meyrowitz (1985: 43) “by changing the boundaries of social situations, electronic media do not simply give us quicker or more thorough access to events and behaviours. They give us, instead, new events and new behaviors”. Desde este planteamiento, las influencias a largo plazo y los efectos acumulativos no se apoyan en la irrupción masiva de los contenidos televisivos, sino en la mutación 63 Los planteamientos meyrowitzianos convergen al panorama actual de los Media Studies –y en concreto a la perspectiva que enquicia los medios de comunicación como agentes de socialización de primer ordencomo una innovadora línea de investigación que vincula el análisis de las influencias mediáticas con la sociología de la interacción de corte goffmaniano (Castelló Mayo, 2004: 19).