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Apoikiai: Estrategias de legitimación e identidad en las fundaciones griegas

Silva Cátedra, Violeta

Abstract

El trabajo se ha desarrollado bajo la atenta dirección de la Dra. Irene Pajón Leyra, profesora en el departamento de Filología Griega y Latina de la Universidad de Sevilla. La investigación se centra en una selección de colonias divididas según la zona geográfica: Sicilia (Siracusa), el Helesponto (Lámpsaco), la Propontis (Ástaco) y el Mar Negro (Olbia). Los criterios elegidos para la la creación de esta selección han sido geográficos, puesto que buscamos analizar las diferencias entre las colonias orientales y las occidentales según lo que se conserva gracias a las fuentes literarias y a materiales de otra naturaleza, como por ejemplo epigráfica o numismática. Se estudiarán los mecanismos de creación y desarrollo de la identidad griega en esos contextos, la interacción entre griegos y no griegos en las colonias y su influencia en la aparición de nuevas mitologías e historias de pasados heroicos. Las razones por las que he elegido este tema son varias, ya que las colonias griegas son un objeto de estudio muy completo para el cual se debe tener un buen manejo de las fuentes clásicas, conocer la geografía y su uso en la Antigüedad, entender el pensamiento griego y no griego, se deben tener en cuenta los descubrimientos arqueológicos, epigráficos, etc. Mi interés personal en este tema se basa en esta multidisciplinariedad del tema que no sólo abarca distintos niveles de investigación, sino que además implica estudiar distintos tipos de comunidades de manera diacrónica y sincrónica.

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MÁSTER UNIVERSITARIO EN Estudios Lingüísticos, Literarios y Culturales (título del Máster) TÍTULO DEL TRABAJO DE FIN DE MÁSTER Apoikiai: Estrategias de legitimación e identidad en las fundaciones griegas AUTOR DEL TFM Nº DNI o pasaporte Correo-e Violeta Silva Cátedra 32098824R [email protected] Con su firma, el estudiante SOLICITA, DECLARA y AUTORIZA lo siguiente: SOLICITUD DE DEPÓSITO (ANEXO IV) SOLICITO que sea aceptado el Trabajo de Fin de Máster arriba reseñado en calidad de DEPÓSITO, con objeto de poner en marcha los trámites de defensa en los plazos que correspondan. DECLARACIO N DE ORIGINALIDAD (ANEXO I) (NRTFE: Art. 8.1) DECLARO 1. que el presente Trabajo de Fin de Master es original e inedito y esta libre de plagios; 2. que ha citado adecuadamente los textos y ejemplos tomados de otros autores; 3. que es consciente de las consecuencias academicas y/o disciplinarias derivadas del incumplimiento de las dos declaraciones anteriores, en aplicacion de las normas vigentes de la Universidad de Sevilla. AUTORIZACIÓN DE CONSULTAS (ANEXO V) AUTORIZO/NO AUTORIZO que el Trabajo de Fin de Máster se incorpore al repositorio de la Universidad de Sevilla para que se ponga a disposición y consulta para potenciales interesados. Márquese una opción: AUTORIZO NO AUTORIZO Firmado: ____________________________________ DECLARACIÓN DE CONFORMIDAD DEL TUTOR/A (ANEXO I) El profesor/a D./Dña. Irene Pajón Leyra, del Departamento de Filología Griega y Latina, tutor/a del estudiante autor/a de este Trabajo de Fin de Máster, EXPRESA su conformidad con su contenido y con su forma, y autoriza los trámites administrativos para su depósito y defensa. Igualmente EXPRESA no ser consciente ni responsable de posibles plagios ni del uso indebido de textos o ideas de otros autores. Firmado: ____________________________________ (el Tutor /a) FACULTAD DE FILOLOGÍA. Universidad de Sevilla. C/ Palos de la Frontera s/n 41004 ANEXO ÚNICO PORTADA Y DECLARACIONES del TFM FECHA: 02/06/2024 Firmado por SILVA CATEDRA VIOLETA - ***9882** el día 02/06/2024 con un certificado PAJON LEYRA IRENE - 07252758F Firmado digitalmente por PAJON LEYRA IRENE - 07252758F Fecha: 2024.06.02 12:27:24 +02'00' 12345678990 9321654987 99999999999999 123456789012345678 90 123456789 1 ÍNDICE RESUMEN ................................................................................................................... 2 OBJETIVOS ................................................................................................................. 2 MARCO TEÓRICO Y METODOLÓGICO .................................................................. 3 CONTENIDOS ............................................................................................................. 4 Proceso de nombramiento de las colonias griegas ...................................................... 4 SIRACUSA ............................................................................................................ 4 OLBIA ................................................................................................................... 5 LÁMPSACO .......................................................................................................... 8 ÁSTACO................................................................................................................ 9 Oikistés y fundación de las colonias ......................................................................... 11 SIRACUSA .......................................................................................................... 11 LÁMPSACO ........................................................................................................ 15 OLBIA ................................................................................................................. 16 ÁSTACO.............................................................................................................. 20 Santuarios y cultos locales ....................................................................................... 22 SIRACUSA .......................................................................................................... 23 LÁMPSACO ........................................................................................................ 26 OLBIA ................................................................................................................. 28 ÁSTACO.............................................................................................................. 30 Colonización secundaria .......................................................................................... 32 SIRACUSA .......................................................................................................... 32 LÁMPSACO ........................................................................................................ 33 OLBIA ................................................................................................................. 34 ÁSTACO.............................................................................................................. 35 Etnicidad ................................................................................................................. 36 SIRACUSA .......................................................................................................... 36 LÁMPSACO ........................................................................................................ 38 OLBIA ................................................................................................................. 40 ÁSTACO.............................................................................................................. 42 CONCLUSIONES ...................................................................................................... 45 BIBLIOGRAFÍA ........................................................................................................ 48 FUENTES CLÁSICA ................................................................................................. 55 2 RESUMEN El trabajo se ha desarrollado bajo la atenta dirección de la Dra. Irene Pajón Leyra, profesora en el departamento de Filología Griega y Latina de la Universidad de Sevilla. La investigación se centra en una selección de colonias divididas según la zona geográfica: Sicilia (Siracusa), el Helesponto (Lámpsaco), la Propontis (Ástaco) y el Mar Negro (Olbia). Los criterios elegidos para la la creación de esta selección han sido geográficos, puesto que buscamos analizar las diferencias entre las colonias orientales y las occidentales según lo que se conserva gracias a las fuentes literarias y a materiales de otra naturaleza, como por ejemplo epigráfica o numismática. Se estudiarán los mecanismos de creación y desarrollo de la identidad griega en esos contextos, la interacción entre griegos y no griegos en las colonias y su influencia en la aparición de nuevas mitologías e historias de pasados heroicos. Las razones por las que he elegido este tema son varias, ya que las colonias griegas son un objeto de estudio muy completo para el cual se debe tener un buen manejo de las fuentes clásicas, conocer la geografía y su uso en la Antigüedad, entender el pensamiento griego y no griego, se deben tener en cuenta los descubrimientos arqueológicos, epigráficos, etc. Mi interés personal en este tema se basa en esta multidisciplinariedad del tema que no sólo abarca distintos niveles de investigación, sino que además implica estudiar distintos tipos de comunidades de manera diacrónica y sincrónica. OBJETIVOS El objetivo de este trabajo es realizar una comparación entre una selección de colonias griegas para poder observar las diferentes estrategias de colonización y expansión llevadas a cabo en épocas arcaica y clásica por las distintas poleis según su localización geográfica, la época de fundación y la metrópolis. Además, se observarán los mecanismos de creación y desarrollo de la identidad griega dentro de estas comunidades y su separación en cuanto a lo considerado ‘bárbaro’ o extranjero. Veremos si en la construcción de estas comunidades participaban distintas etnias o pueblos y si a lo largo de su historia se formarán vínculos o conexiones interculturales que predispongan una convivencia pacífica o si, por el contrario, las colonias se mantienen sin diversidad étnica y violentas hacia el forastero. 3 MARCO TEÓRICO Y METODOLÓGICO El estudio de las colonias griegas ha sido muy cultivado a lo largo de los siglos XX y XXI. Para el desarrollo de este trabajo hemos partido de los estudios de Irad Malkin, los cuales han servido a la hora de enfrentar el análisis de las estrategias de legitimación para el establecimiento de la identidad griega dentro de las colonias griegas y hemos prestado especial atención a las colonias orientales que han sido menos estudiadas en comparación con las occidentales. En el estudio de estas colonias orientales hemos recurrido a estudiosos ucranianos y rusos como Petrova y Rusyaeva, ya que en estos países se ha cultivado más el estudio arqueológico de las colonias del Mar Negro debido a la cercanía. Para la base del apartado de la interacción entre culturas griega y no griega dentro del contexto de expansión hemos retomado la investigación de Kostas Vlassopoulos en su obra Greeks and Barbarians (2013), ya que no pone sólo el foco de estudio en los conflictos que pueden surgir a raíz de la convivencia y el encuentro, sino también analiza el intercambio positivo y pacífico. Además, hemos utilizado los trabajos de Graham, Hornblower y Biffis, Hodos, Gnatz y Farnell para afrontar la complejidad de la diversidad de cultos locales y basados en historias míticas que fomentan y refuerzan su aparición y desarrollo. Esta investigación es de tipo correlacional con un rasgo exploratorio, puesto que nos proponemos aclarar las distinciones y puntos en común entre colonias griegas orientales y occidentales. El estudio de las colonias griegas es muy amplio, sobre todo en el Mediterráneo, pero los estudios centrados en la comparación entre colonias del Mar Negro y el Mediterráneo son escasos y de difícil acceso para la comunidad investigadora joven. Para el desarrollo de esta investigación hemos recopilado un amplio número de información documental, en su mayoría textos antiguos de autores clásicos, y de estudios anteriores desde investigadores de gran prestigio a lo largo de la historia como los de mayor referencia internacional en los temas que nos conciernen. Para estas recopilaciones de textos, hemos usado varias bases de datos entre las que destaca el proyecto PERSEUS y para las abreviaturas hemos seguido las pautas del DGE. El enfoque utilizado para este trabajo es cualitativo. Hemos analizado no sólo textos documentales contemporáneos y de otras épocas, sino que hemos tomado la 4 precaución de incorporar en el estudio de restos arqueológicos como apoyo para las conclusiones y el análisis de los fenómenos a explorar. CONTENIDOS Proceso de nombramiento de las colonias griegas La teoría de que muchas de las apoikiai griegas adoptan sus nombres a partir de masas de agua cercanas permite explicar el origen de los siguientes nombres: Siracusa y Borístenes (Olbia). También puede aplicarse este mismo principio el origen del primer nombre de Lámpsaco (Pitiusa/Pitiea) y el posible anterior nombre de Nicomedia (Ástaco). Para que una colonia pudiera prosperar desde su inicio, era muy importante que tuviera acceso a fuentes de agua dulce para abastecer las necesidades de los ciudadanos y al mar o un río a través del cual poder comerciar con mayor facilidad. Su importancia se manifiesta a través de las descripciones de estas colonias que he mencionado por parte de las fuentes clásicas, que muchas veces destacan sus grandes y significativos puertos. SIRACUSA El pseudo Escimno, el cual nos relata la fundación de muchas colonias sin detallar la cronología, habla de la fundación de Siracusa dándonos un dato que no aparece en el resto de las fuentes clásicas como Heródoto o Estrabón: Siracusa debe su nombre a un antiguo lago ya hoy desaparecido, posiblemente aquel en el que desembocaba el río Anapo. Debemos tener en cuenta que la fundación de Siracusa en el 733 a. C. (o 708 a. C. según la cronología de Eusebio de Cesarea) se dio en la isla de Ortigia. El nombre “Siracusa” tiene dos posibles interpretaciones: que provenga de ‘Syraco’, nombre nativo de un pantano o laguna de la zona, o que provenga del fenicio “roca de las gaviotas” (Sour-ha-Koussim) (Evans, 2016: 1; Bérard, 1902: 515). En cualquier caso, ambos orígenes se refieren a masas de agua cercanas a la ciudad. En cuanto a la primera hipótesis, estaría relacionada con la zona conocida como Lisimelia, situada al otro lado del Gran Puerto frente a Ortigia (Evans, 2016: 1). Vibio Secuestre en su Ad Paludes (s.v. Tyraca) dice lo siguiente: Attica dialecto Tyraca hic ponitur pro Syraca; nam hoc verum fuit stagni nomen, a quo dictum ipsum Syracusarum oppidum. Stephanus Byz. plurimas 5 dicit Siciliae urbes nomen esse ab iis, quibus rigarentur, fluviis fortitas, inque iis commemorat Syracusas. Según el dialecto ático, Tiraca es usado aquí en lugar de Siraca; Pues este era el verdadero nombre del estanque, por el cual la propia ciudad de Siracusa es llamada. Esteban de Bizancio dice que muchas ciudades de Sicilia tienen su nombre por estos ágiles ríos, que las riegan, y destaca entre estas a Siracusa. OLBIA La ciudad de Olbia Póntica fue fundada en las orillas del río Hipanis en el s. VI a. C., aunque compartía su segundo nombre, Borístenes, con el asentamiento del siglo VII a. C. en la isla de Berezán (Müller, 2010: 48). Este segundo nombre parece que se debe al río que pasaba cerca de la ciudad, el actual Dnieper, de gran importancia en la Antigüedad porque constituía una vía comercial que comunicaba el Mar Negro con el Báltico. Dión de Prusa (XXXVI, 1-2) explica que toma su nombre por la belleza de este río, aunque la ciudad se encontraba a orillas del Hipanis. El pseudo Escimno explica que Borístenes y Olbia son la misma ciudad, que el de esta última era su nombre inicial hasta que llegaron los milesios, fundaron allí una colonia y decidieron ponerle el nombre del río. Añade que la colocación de la ciudad se encontraba en la confluencia de los ríos Borístenes e Hipanis. Heródoto habla de la ciudad bajo el nombre de Borístenes, aunque asegura que los habitantes de la ciudad prefieren el gentilicio Ὀλβιοπολίτας (IV, 18), evidenciando así que se trata de la misma ciudad. En este pasaje, Heródoto está realmente dándonos dos denominaciones referidas a los ciudadanos según su etnia: ‘boristenitas’ para los habitantes de la región sean griegos o no y ‘olbiopolitas’ para los griegos de la ciudad de Olbia (Hdt. IV, 17; ver Müller, 2010: 48): ἀπὸ τοῦ Βορυσθενειτέων ἐμπορίου (τοῦτο γὰρ τῶν παραθαλασσίων μεσαίτατον ἐστὶ πάσης τῆς Σκυθίης), ἀπὸ τούτου πρῶτοι Καλλιππίδαι νέμονται ἐόντες Ἕλληνές Σκύθαι, ὕπερ δὲ τούτων ἄλλο ἔθνος οἳ Ἀλαζόνες καλέονται. οὗτοι δὲ καὶ οἱ Καλλιππίδαι τὰ μὲν ἄλλα κατὰ ταὐτὰ Σκύθῃσι ἐπασκέουσι, σῖτον δὲ καὶ σπείρουσι καὶ σιτέονται, καὶ κρόμμυα καὶ σκόροδα καὶ φακούς καὶ κέγχρους. ὕπερ δὲ Ἀλαζόνων οἰκέουσι Σκύθαι ἀροτῆρες, οἳ οὐκ ἐπὶ σιτήσι σπείρουσι τὸν σῖτον ἀλλ᾽ ἐπὶ πρήσι. τούτων δὲ κατύπερθε οἰκέουσι Νευροί. Νευρῶν δὲ τὸ πρὸς βορέην ἄνεμον ἔρημον ἀνθρώπων, ὅσον ἡμεῖς ἴδμεν 6 A partir del puerto comercial de los boristenitas (pues dicho puerto ocupa el lugar más céntrico de las costas de toda Escitia), a partir, repito, de ese lugar, los primeros habitantes son los calípidas, que son escitas helenizados; y, al norte de ellos, se encuentra otro pueblo, que recibe el nombre de alazones. Estos últimos y los calípidas siguen, en todos los órdenes, las mismas costumbres que los escitas, a excepción de que siembran y se alimentan de trigo, así como de cebollas, ajos, lentejas y mijo. Al norte de los alazones residen los escitas labradores, que no siembran trigo para consumirlo, sino para venderlo. Más allá de estos últimos residen los neuros, mientras que la región situada al norte de los neuros se halla, que nosotros sepamos, totalmente deshabitada (Heródoto, Trad. Schrader, 1979: 297, con ligeras modificaciones). En la misma situación se encuentra Estrabón (VII, 3, 17) cuando dice “πλεύσαντι δὲ τὸν Βορυσθένη σταδίους διακοσίους ὁμώνυμος τῷ ποταμῷ πόλις: ἡ δ᾽ αὐτὴ καὶ Ὀλβία καλεῖται, μέγα ἐμπόριον, κτίσμα Μιλησίων” 1 . En el Periplo del Ponto Euxino (20.2) atribuido incorrectamente a Arriano encontramos un fragmento muy parecido al de Estrabón: “κατὰ δὲ τὸν Βορυσθένην ἄνω πλέοντι πόλις Ἑλλὰς ὄνομα Ὀλβία πεπόλισται” 2 . Gracias a la aportación del Pseudo Arriano, Bravo (2021 3 ) ha reconstruido el fragmento 10 de Pseudo Escinmo: “ἐπί δέ ταῖς καθ’Ὕπανιν καὶ Βορυσθένην ταῖς τῶν δυσί ποταμῶν συμβολαῖς ἐστιν κτισθεῖσα πόλις, πρότερον μὲν Ὀλβία [Σαβία] καλουμένη, μετὰ δὲ ταῦτα ὑφ’Ἑλλήνων πάλιν Βορυσθένης κληθεῖσα” 4 . Pomponio Mela (II. 6.), sin embargo, separa ambos nombres y los atribuye a dos ciudades distintas situadas cerca la una de la otra 5 . El resto arqueológico más antiguo en el que se atestigua el nombre de Olbia para designar a esta ciudad es una tablilla del 540-510 a. C, hallada en el témenos oriental de Olbia (Bravo, 2021). Esta tablilla es bastante compleja y presenta una respuesta del propio oráculo de Apolo de Dídima. A continuación, expongo la transcripción realizada por Bravo (2021): Recto A 1 ἑπτά, λύκος ἀσθενής. ἑβδο- 1 “Navegando por el Borístenes 200 estadios está la ciudad del mismo nombre que el río: pero esta misma se llama también Olbia, un gran emporio, fundación de los milesios”. 2 “Y navegando río abajo por el Borístenes hay fundada una ciudad griega llamada Olbia”. 3 Trabajo recuperado de la página web https://books.openedition.org/efa/14050 sin las páginas enumeradas. 4 “Por el Hípanis y el Borístenes hay una ciudad fundada en la confluencia de ambos ríos, primero llamada Olbia [Sabia], después de esto llamada por los griegos, a su vez, Borístenes”. 5 Para más información sobre los motivos de la confusión de Pomponio Mela cf. Bravo, 2021. 7 2 µήκοντα, λέων δεινός. vac. ἑπτ<α>- 3 κόσιοι, Τοξοφόρος Φίλι<ο>ς δωρε- 4[[δ]]ῇ, δυνάµ<ι> Ἰητρός. vac. ἑπτακι<σ>χί- 5 λι<οι>, Δελφὶς φρόνιµος. vac. εἰρή- 6 νη Ὀλβίῃ πόλι. µακαρίζω σε{ι}. 7 µέµνηµαι αἰί Recto B 1 ἑ[[ε]]πτά 2 Ἀπόλλωνος 3 Διδυµ(έος) 4 Μιλησ(ίο) 5 µέγ<α>ς ὀλ{ολ}βοφόρος 6 νικηφόρος Βορέω 7 Διδυµ(εύς) Verso ἑπ<τ>ά Ἀπόλ(λων) Διδ(υµεύς) νικηφόρος Βορέω El topónimo deriva seguramente de “ὄλβιος” (feliz, próspero), nombre que habría sido dado por los griegos por la riqueza que alcanzaba la ciudad. La numismática nos aporta también otra interpretación para el topónimo ‘Borístenes’, que está atestiguado en el decreto de Canob sobre la acuñación de monedas (IPE I² 24) 6 . ¿Cómo puede ser que el asentamiento de la isla de Berezán que se encuentra tan alejado del río mantuviera este nombre? Al igual que ocurre con el Bósforo Cimerio que puede en ciertas ocasiones referirse a Panticapeo o también a toda la zona territorial controlada por esta capital, ‘Borístenes’ (Hdt. IV, 78: ἐς τὸ Βορυσθενειτέων ἄστυ 7 ) parece utilizarse 6 Estela datada en el s. IV a. C. y descubierta a finales del s. XIX en el Hieron de los calcedonios en Olbia y conservada en el Museo de Ankara (Nikolaev, 2023). 7 “Hacia la ciudad de los Boristenitas”. 8 para designar el territorio controlado por Olbia incluyendo las transacciones por mar (Müller, 2010: 49). LÁMPSACO En cuanto a Lámpsaco, me gustaría centrarme primero en otras dos formas que aparecen en textos clásicos para designar a la ciudad. En el ‘Catálogo de las naves’ de la Ilíada (II, 829-830) se habla de una ciudad llamada “Pitiea”: οἳ δʼ Ἀδρήστειάν τʼ εἶχον καὶ δῆμον Ἀπαισοῦ καὶ Πιτύειαν ἔχον καὶ Τηρείης ὄρος αἰπύ 8 . Asimismo, incluye una referencia a Caronte de Lámpsaco en Mulierum virtutes (Mor. III, 19) en el que se describe la fundación de la ciudad llamada “Pitiusa” (τὴν Πιτυόεσσαν) a manos de unos tracios denominados bébrices “pitiesenos” (βασιλεύοντι Βεβρύκων τῶν Πιτυοεσσηνῶν προσαγορευομένων 9 ). Estrabón (XIII, 1, 18) es quien arroja luz sobre el asunto y conecta estos topónimos en una misma ciudad explicando que antes de llamarse ‘Lámpsaco’ fue ‘Pitiusa’ (ἐκαλεῖτο δὲ πρότερον Πιτυοῦσσα). Nos dice además que este también había llegado a ser el nombre de Quíos. Este nombre tiene una conexión con la flora de la zona en la que se fundó la ciudad, debido a que es zona montañosa junto al mar y reúne las condiciones perfectas para el crecimiento de pinos. En Heródoto (VI. 37) se describe la relación que tenía Lámpsaco con las ciudades vecinas, entre ellas destaca el inicio del conflicto con los tracios “doloncos”, quienes para fundar sus propias colonias pidieron consejo a la Pitia, la cual les dijo que debían elegir como fundador a la primera persona que les mostrara hospitalidad. Así fue como Miltiades, tras encontrarse con ellos e invitarlos a su casa, fue recompensado con este nombramiento, dirigiendo entonces a los tracios al Helesponto y enfrentándose a los apsintios y, tras vencer, a los lampsacenos. Estos últimos capturaron a Miltiades, pero rápidamente recibieron una amenaza de Creso, gobernador de Lidia, en la que les decía que los talaría como a pinos. Ante la confusión que generó esta amenaza, los lampsacenos se reunieron y se dieron cuenta de que la amenaza se basaba en una metáfora con su anterior nombre, ya que el pino μούνη πάντων δενδρέων ἐκκοπεῖσα βλαστὸν οὐδένα μετιεῖ ἀλλὰ πανώλεθρος ἐξαπόλλυται (“es el único de todos los árboles que tras haber sido cortado no le surge un brote, sino que queda totalmente destruido”). Por lo tanto, concluyo que su nombre tuvo que haber sido dado por la abundancia de este tipo de árbol en el lugar del emplazamiento. En cuanto al nombre Lámpsaco, 8 “Y estos tenían no sólo Adrastea sino también el pueblo de Apeso y tenían Pitiea y el monte escarpado de Tereia”. 9 “Siendo rey de los bébrices llamados pitiesenos”. 15 personaje público y con presencia política de dos maneras: la primera, como crítica hacia la familia como causa de una situación histórica o social que llevara a una valoración negativa de esta familia; y la segunda, como forma de reivindicar su honor gracias a la respuesta de Arquias que reconoce su error y se autoexilia por el bien de la comunidad (Lancaster, 2018: 33). Esta última opción resulta más convincente, puesto que hay muchos ejemplos de relaciones homoeróticas con jóvenes que terminan mal y no tienen un carácter crítico o reprochable. Dougherty (1993: 178-181) relaciona varios textos clásicos que hablan sobre leyes en la Antigüedad con el exilio de un asesino y se basa en ellos para justificar la expulsión de Arquias de Corinto. Según Dougherty (1993: 181-184), la purificación de una ciudad comparte los puntos básicos con la colonización griega, ya que requiere la expulsión de una parte de la comunidad, su unidad como grupo independiente y la creación de un nuevo sistema ‘limpio’. Los Baquíadas eran conocidos por ser tiranos “despóticos” (Sierra Martín, 2014: 64) según nos cuenta Heródoto (V. 92B) que acabaron siendo derrocados por Cépsilo, hijo de Eetión y Labda, trayendo así justicia a Corinto 20 . Parece probable que la historia de Arquias pueda estar influida por la situación político-social relacionada con su propia familia, siendo él protagonista de una historia en la que su comportamiento arrogante es castigado y debe irse de la ciudad por ello. También se debe tener en cuenta que Arquias podría haber sido el fundador estrictamente por su familia. Las relaciones entre colonias se fortalecían a través de las conexiones familiares, en el caso de las colonias de Corinto cuyos fundadores eran baquíadas encontramos las siguientes colonias: Corcira, fundada por Quersicrates; y Epidamnos, cofundada por un oikistés de Corcira y Falio, uno de Corinto. Falio, Quersicrates y Arquias eran de la misma familia, lo que se refleja en la búsqueda de mantener buenas relaciones entre colonias que comparten metrópolis (Malkin, 2018: 101). LÁMPSACO En la fundación de una colonia, la figura del oikistés es muy importante en la cultura griega. Las ciudades rinden culto a su fundador de distintas maneras y es recordado a lo largo de la historia. A pesar de ello, es posible encontrar colonias como la de Lámpsaco en la que no hay registros ni vestigios del oikistés. Lámpsaco fue fundada 20 “δικαιώσει δὲ Κόρινθον”. 16 alrededor del 654 a. C. según Eusebio de Cesarea, pero en el 615 a. C. según la cronología de Burn (Cook, 1946: 77). La colocación de las colonias en la Propóntide y el Helesponto nos da indicios de lo que buscaban los griegos al fundarlas: se tratan de zonas estratégicas para el comercio debido a sus conexiones marítimas (Roebuck, 1959: 109). Plutarco (De Mulierum Virtutibus, XVIII), como ya hemos visto, explica que los fundadores fueron los bébrices, los cuales son tracios que emigraron a Asia (Str. VII. 3. 2.). Polieno (Estratagemas, XXXVII) si bien señala a los bébrices como fundadores de la ciudad, hace hincapié en la aparición de los foceos y su toma de la ciudad. Pomponio Mela (I, 19) y Simeón Logoteta (De Leone Basilii f., XIII) hablan tan sólo de los foceos y cómo fundaron la ciudad según el mito del resplandor (cf. pág. 9). Estas dos variantes se diferencian según los siguientes criterios: si hablan de cómo la ciudad ya existía y era gobernada por los bébrices, el mito del nombre de la ciudad se remonta a la llegada de los foceos y su muestra de respeto hacia Lámpsace; si, por otro lado, se trata a la ciudad como una fundación focea desde sus inicios, el mito que se usa para explicar el nombre de la ciudad es el del resplandor. Finalmente, Estrabón (XIII. 1. 19.) destaca por trasmitir una historia completamente distinta a la de los otros autores y atribuir la fundación a los milesios: κατέσπασται δ᾽ ἡ πόλις, οἱ δὲ Παισηνοὶ μετῴκησαν εἰς Λάμψακον, Μιλησίων ὄντες ἄποικοι καὶ αὐτοί, καθάπερ καὶ οἱ Λαμψακηνοί 21 . Este suceso se ajusta a lo que sabemos de las costumbres milesias en cuanto al proceso de colonización, puesto que tendían a fundar sus colonias sobre asentamientos preexistentes de otras culturas (Roebuck, 1959: 113). Lámpsaco fue la primera colonia focea en Asia Menor. La expansión focea tiene unas características únicas que la diferencian de las de otros pueblos griegos, comenzando por que su migración hacia el oeste fue bastante posterior a las demás, ya que comenzó a finales del siglo VII a. C. (Morel, 2006: 360). OLBIA Los estudios sobre la colonización en el Mar Negro se basan generalmente en los avances arqueológicos llevados a cabo en la zona, los cuales no son pocos, ya que gracias a sus ríos los griegos podían mantener importantes conexiones marítimas en las costas del limán (Wasowicz, 1975: 24-25). Esto se debe a que conservamos menos fuentes literarias que hablan de estos procesos en el Mar Negro que en ninguna otra 21 “Y la ciudad estaba destruida, entonces los pesenos se trasladaron a Lámpsaco, ya que estos también eran colonos de Mileto, como también lo son los propios lampsacenos”. 17 zona, como la Propontis, el Helesponto o Sicilia. Por otro lado, los textos que nos relatan los sucesos acaecidos en Olbia son, en general, muy tardíos (san Jerónimo, Dión de Prusa, Pomponio Mela...). Asimismo, lo que más destaca en el estudio de la expansión griega hacia el Mar Negro es la ausencia de una ola “precolonial” que formara una red de contactos marítimos (Damyanov, 2015: 302). Esta expansión hacia el Mar Negro podría haber estado motivada por la pérdida de tierra en la zona de Lidia por parte de Mileto, lo que habría empujado a los colonos a buscar tierras fértiles, provistas de ríos y lagos, que no estuvieran habitadas. Es Heródoto (IV, 78) uno de los autores que nos revela el origen de los griegos de Olbia (οἱ δὲ Βορυσθενεῗται οὗτοι λέγουσι σφέας αὐτοὺς εἶναι Μιλησίους) 22 . La falta de fortificación tanto en las ciudades como en las zonas rurales es muestra de un tipo de colonización pacífica (Alexandrescu, 1999: 18). Más específicamente, Olbia pudo ser elegida por los milesios a causa de su situación privilegiada entre dos importantes ríos que la abastecían de alimento y agua dulce, además de encontrarse en el paso frecuentado por los escitas (Alexandrescu, 1999: 22-23). No tardó en ser la colonia helénica más próspera del norte del Mar Negro, lo cual se indica claramente en su nombre, ‘Olbia’. Esto hace que la isla de Berezan sea considerada una de las “principaux chaînons de la pénétration grecque dans les espaces orientaux de l’oikoumenê” y que la propia Olbia se volviera la mayor expresión de interculturalidad entre los escitas, los bárbaros y los griegos de todo el Ponto Euxino (Wasowicz, 1975: 24). Antes de la llegada de los griegos, los territorios silvo-esteparios del limán de los ríos Hipalis y Borístenes estaba habitado por pueblos sedentarios que vivían de la agricultura, la ganadería y la artesanía; los territorios esteparios estaban habitados por pueblos escitas nómadas (Wasowicz, 1975: 29-30). Uno de los restos arqueológicos más estudiados en Olbia que representan la complejidad de la mezcla y la intervención cultural en la ciudad son los refugios subterráneos (‘dugouts’ o ‘semi-dugouts’). Los ‘dugouts’ pertenecientes a los primeros colonos griegos se han encontrado al noreste de la isla Berezán y estaban hechos de barro, eran pequeños y de forma rectangular o circular (Wasowicz, 1975: 32). Vlassopoulos (2013: 113) atribuye estas construcciones a interacciones producidas entre los primeros colonos griegos y los pueblos nativos, al igual que estas interacciones están atestiguadas a través de las cerámicas encontradas en el mismo territorio. Estas estructuras se alejan de las construcciones helénicas que 22 “Y estos mismos boristenitas se llamaban a sí mismos como si fueran milesios”. 18 encontramos en cualquier otra parte del Mediterráneo con influencia griega, por lo que durante mucho tiempo los estudiosos creyeron que estaban hechas por y para los nativos (Kryzhitskiy, 2007: 18-19). Hoy día se ha llegado a la conclusión de que se trata de estructuras hechas por los colonos griegos que se han podido también encontrar de manera igual de concentrada en otros asentamientos del norte del Mar Negro y que habrían sido hechas debido al limitado desarrollo tecnológico y económico de los colonos, unido a las condiciones climáticas del territorio (Buyskikh, 2007: 25-26). Bien es cierto que estas edificaciones podrían haber sido influencia de los nativos y que los griegos desarrollaran el concepto mostrando una gran capacidad de adaptación al medio en el que se asentaban (Buyskikh, 2007: 26-27). En el campo de la investigación, Solovyov (1993; 1994; 1995; 1998; 1999; 2000) presenta una serie de publicaciones en las que se separa de esta línea y asocia estas construcciones a una mayor presencia de nativos que de colonos griegos. Sin embargo, se han podido encontrar refugios similares en la expansión colonial de Magna Grecia, en la chora de Metaponto, lo cual establecería una semejanza entre la colonización oriental y la occidental (Buyskikh, 2007: 26). Buyskikh (2007: 27-28) se opone a la teoría de Solovyov enumerando las siguientes razones: 1) hay evidencias de que los griegos ya hacían este tipo de construcciones subterráneas no sólo con la finalidad de formar una vivienda, sino también de crear un espacio de culto como en Beyjush; 2) la medida estándar de las construcciones era la típica samia de 0,35m; 3) hay pruebas de que en Olbia la disposición de estas casas subterráneas seguía un orden establecido por un plano urbano. Con todo, podemos concluir con que fueron construcciones conocidas por los griegos en el territorio de Olbia y que resultaban ideales para afrontar condiciones climáticas locales tales como lluvias violentas (Wasowicz, 1975: 26). En Olbia se daban las condiciones idóneas para la recolección de sal. Heródoto (IV, 53) habla de las salinas que se forman en la desembocadura del río Borístenes, salinas que debían jugar un papel crucial en el comercio de la colonia no sólo con el resto de la ecúmene griega, sino también con la cultura escita (Wasowicz, 1975: 27). Desde el Bósforo tracio hasta Crimea se había formado una ruta costera comercial muy importante que tenía ciertos puntos estratégicos como el de la isla de Berezán. Por otro lado, Olbia conectaba también el comercio del Mar Negro con el de los escitas río arriba, Wasowicz (1975: 28-29) explica cómo la observación del terreno ha participado en la reconstrucción de estas rutas comerciales: “L'existence d'antiques voies terrestres 19 traversant la steppe sur le Boug et sur le Dniepr inférieurs paraît attestée entre autres par les observations faites à vol d'oiseau. Les vues aériennes ont démontré que les grands tumulus, dont certains datent de l'âge du Bronze, jouaient le rôle de points de repère”. No hay una amplia gama de textos griegos clásicos que nos hablen de la situación intercultural del territorio en comparación con lo que encontramos sobre las colonias del oeste. Con todo, aún podemos destacar la obra de Heródoto y su descripción socio-cultural de Olbia. En su IV libro (78) descubrimos la inclinación helénica de Escilas, rey de los escitas, y de su pacífica relación con la ciudad de Olbia: “βασιλεύων δὲ Σκυθέων ὁ Σκύλης διαίτῃ οὐδαμῶς ἠρέσκετο Σκυθικῇ, ἀλλὰ πολλὸν πρὸς τὰ Ἑλληνικὰ μᾶλλον τετραμμένος ἦν ἀπὸ παιδεύσιος τῆς ἐπεπαίδευτο” 23 . Este interés por la cultura griega lo llevó a construir una lujosa vivienda en la ciudad, a adorar a los mismos dioses y a casarse con una griega (Hdt. IV, 78-79) (καὶ τά τε ἄλλα ἐχρᾶτο διαίτη Ἑλληνικῇ καὶ θεοῖσι ἱρὰ ἐποίεε κατὰ νόμους τοὺς Ἑλλήνων. ὅτε δὲ διατρίψειε μῆνα ἡ πλέον τούτου, ἀπαλλάσσετο ἐνδὺς τὴν Σκυθικὴν στολήν. ταῦτα ποιέεσκε πολλάκις καὶ οἰκία τε ἐδείματο ἐν Βορυσθένεϊ καὶ γυναῖκα ἔγημε ἐς αὐτὰ ἐπιχωρίην (...) ἦν οἱ ἐν Βορυσθενεϊτέων τῇ πόλι οἰκίης μεγάλης καὶ πολυτελέος περιβολή, τῆς καὶ ὀλίγῳ τι πρότερον τούτων μνήμην εἶχον, τὴν πέριξ λευκοῦ λίθου σφίγγες τε καὶ γρῦπες ἕστασαν: ἐς ταύτην ὁ θεὸς ἐνέσκηψε βέλος. καὶ ἣ μὲν κατεκάη πᾶσα, Σκύλης δὲ οὐδὲν τούτου εἵνεκα ἧσσον ἐπετέλεσε τὴν τελετήν) 24 . Sin embargo, en este mismo fragmento descubrimos una de las mayores desavenencias entre griegos y escitas que rodean los ámbitos religioso y ético: el ejército de los escitas no podía entrar en la colonia griega (ἐς τούτους ὅκως ἔλθοι ὁ Σκύλης, τὴν μὲν στρατιὴν καταλίπεσκε ἐν τῷ προαστείῳ) 25 y su pueblo criticaba a los griegos el culto a Dionisos (Σκύθαι δὲ τοῦ βακχεύειν πέρι Ἕλλησι ὀνειδίζουσι: οὐ γὰρ φασὶ οἰκὸς εἶναι θεὸν ἐξευρίσκειν τοῦτον ὅστις μαίνεσθαι ἐνάγει ἀνθρώπους) 26 . Asimismo, Escilas se había iniciado en este culto, lo que puede ser una muestra de influencia helénica en un personaje fuertemente 23 “De los reyes escitas este Escila de ninguna manera estaba contento con el modo de vida escita, sino que estaba mucho más inclinado por la griega debido a la educación que había recibido”. 24 “Y seguía en todo lo demás la forma de vida griega y hacía sacrificios a los dioses según las costumbres de los griegos, y cuadno había pasado un mes o más así, se escabullía llevando ropa escítica. Estas cosas las hacía muchas veces, incluso construyó una casa en Borístenes y se casó con una mujer de este lugar. (...) Tenía en la ciudad de los boristenitas una gran casa costosa y espaciosa, también hace poco he hecho una mención de esta, alrededor había esfinges y grifos de blanca piedra, el dios lanzó un rayo hacia esta. Y aunque se quemó entera, Escilas no por ello celebró menos los ritos (báquicos)”. 25 “Una vez que había llegado allí Escilas, dejaba al ejército en las afueras”. 26 “Los escitas reprochan a los griegos que celebren los misterios báquicos. Pues dicen que no es oportuno buscarse un dios que lleva a los hombres a la locura”. 20 simbólico de su propia cultura. Tal es la ofensa que Escilas había cometido, que terminó siendo decapitado por su hermano Octomasades (καὶ Σιτάλκης μὲν παραλαβὼν τὸν ἀδελφεὸν ἀπήγετο, Σκύλεω δὲ Ὀκταμασάδης αὐτοῦ ταύτῃ ἀπέταμε τὴν κεφαλήν. οὕτω μὲν περιστέλλουσι τὰ σφέτερα νόμαια Σκύθαι, τοῖσι δὲ παρακτωμένοισι ξεινικοὺς νόμους τοιαῦτα ἐπιτίμια διδοῦσι) 27 (Hdt. IV, 80). ÁSTACO Si tomamos como referencia las fuentes clásicas, la fundación y localización de Ástaco son confusas. Puede que fuera fundada en el siglo VIII a. C. o en el V a. C. por griegos de distintos orígenes, ya fuera por un tracio (Paus. V. 12. 7), por los calcedonios (Caronte de Lámpsaco, FGrHist 262 F. 6, ap. Photios, Lexikon s.v. ᾽Οστακός) adjudicó la fundación de Ástaco a los Calcedonios.), los megarenses, los atenienses (D. S. XII. 34) o estos dos últimos (Str. XII. 4). El autor que puede presentar mayor veracidad histórica es Caronte de Lámpsaco, ya que es un autor muy antiguo y conocedor de la historia de la zona. Se encuentra en la Propontis, en el Olbianus Sinus (Talbert, 2000: 784), golfo que, en su honor, también es llamado ‘Astacenus’. En estas fuentes clásicas encontramos muchas inconsistencias, comenzando por el relato de Pausanias quien atribuye la fundación de Ástaco a un tracio de nombre Cipetes, este nombre resulta ser el mismo que el del padre de Nicomedes, rey de Bitinia que cambió el nombre de Ástaco a Nicomedia en el siglo III a. C. Este nombre no se encuentra atribuido al fundador de Ástaco en ningún otro texto conservado y su etnia tracia es poco fiable, ya que Pausanias sólo la menciona por la proveniencia del nombre (τὰ δὲ ἐξ ἀρχῆς αὐτῇ Ζυποίτης ἐγένετο οἰκιστής, Θρᾷξ γένος εἰκάζοντί γε ἀπὸ τοῦ ὀνόματος) 28 . Memnón de Heraclea (FGrHist 434, F. 1, ap. Phot. 224.9.5) habla de Cipetes como rey de Bitinia y gobernador de Tracia, por lo que podría provenir de aquí la confusión. De hecho, Polieno en su Estratagemas (II. 30. 3) describe la incursión de Clearco contra Ástaco y llama a sus ciudadanos ‘tracios’ (Κλέαρχος βουλόμενος πολλοὺς τῶν πολιτῶν ἀποκτεῖναι πρόφασιν οὐκ ἔχων κατέλεξε τοὺς ἀπὸ ἑκκαίδεκα ἐτῶν μέχρι πέντε καὶ ἑξήκοντα ἐπὶ στρατείαν ἐν τοῖς κυνικοῖς καύμασιν ὡς πόλιν Ἀστακὸν πολιορκήσων. ἐπεὶ δὲ ἧκε τῆς Ἀστακοῦ πλησίον, τοὺς μὲν πολίτας ἐν ἑλώδει 27 “Y Sitalces tomando a su hermano se lo llevó, pero Octamasades allí mismo le cortó la cabeza a Escilas. Así entonces defienden sus costumbres los escitas y estos castigos dan a los que se exceden con las costumbres extranjeras”. 28 “Y desde el principio el oikistés de esta fundación fue Cipetes, de linaje tracio, al parecer, por su nombre”. 21 χωρίῳ καὶ νηνέμῳ καὶ μεστῷ στασίμων ὑδάτων ἐκέλευσε στρατοπεδεῦσαι παραγγείλας προσέχειν, μὴ Θρᾷκες ἐπιφανῶσιν ἐκ τῆς χώρας) 29 . Lo más interesante de este texto es que describe la toma de Ástaco por el tirano de Bizancio y no hay más fuentes que relaten este suceso. Por otro lado, Estrabón (XII. 4) atribuye la fundación de la colonia a Mégara y, después, a Atenas. Sabemos que la expansión de Mégara hacia Oriente se llevó a cabo entre el s. VIII y el VII a. C., lo cual es consistente con esta versión. Hay estudiosos que creen que Ástaco recibió el nombre de Olbia tras la llegada de los atenienses en el 435 a. C., ya que no está claro si Olbia, Ástaco y Nicomedia son la misma ciudad en distintas épocas o ciudades separadas (Avram, 2004: 990). En cuanto a la relación de la ciudad con los reyes de Bitinia, según Estrabón (XII. 4), Ástaco fue conquistada por Dédalso, rey de Bitinia, y que, al ser destruida por Lisímaco, los habitantes se refugiaron en Nicomedia. Nicomedia fue fundada por Nicomedes I ca. 264 a. C. quien, además, comenzó a reinar en Bitinia en el 279 a. C. Sin embargo, Lisímaco falleció en la batalla de Corupedio en el 281 a. C., por lo que es imposible que Nicomedes llevara a los habitantes de Ástaco hacia Nicomedia tras su destrucción. Una solución a esta confusión podría ser que ocurriera lo mismo que con Cío y Prusias I, quien reconstruyó la ciudad en ruinas y le puso su mismo nombre: Prusias. Asimismo, Nicomedes habría tomado la ciudad en ruinas de Ástaco y la habría reconstruido, renombrándola Nicomedia. Diodoro habla de la fundación de Ástaco por parte de los atenienses en el 435 a. C., lo que concordaría con el período de conflictos entre Mégara y Atenas, por lo que Mégara podría seguir siendo la primera ciudad en haber fundado la colonia, pero haberla perdido en la guerra. No obstante, ¿por qué los atenienses cambiaron el nombre de Ástaco a Olbia? Atenas en la segunda mitad del s. V a. C. había dirigido su atención hacia una ciudad corintia llamada Ástaco situada en Arcanania (Gehrke & Wirbelauer, 2004: 358). Esta ciudad tuvo una época en el siglo IV a. C. en la que produjo sus propias monedas, entre las cuales algunas de las de plata tenían la imagen del rostro de Atenea junto a una langosta, animal que en griego recibe el nombre de ἀστακός (Georgiou, 2005: 253-254). Es probable que Atenas decidiera que las dos ciudades 29 “Clearco queriendo matar a muchos de los ciudadanos, pero no teniendo ningún motivo reclutó a los que tenían desde 16 años hasta los 65 para una expedición en la ardiente canícula como para sitiar la ciudad de Ástaco. Y una vez que estuvo cerca de Ástaco, entonces a los ciudadanos en una parte pantanosa, sin aire y lleno de estancadas aguas les ordenó acampar animándolos a que lo apoyaran, no fueran a aparecer los tracios en ese lugar”. 22 costeras con importantes puertos que había tomado en la segunda mitad del siglo V a. C. no debieran tener el mismo nombre y le pusiese uno de los nombres de colonias griegas más repetidos. Según Memnón (Phot. 224. 12.) Ástaco había sido fundada por Mégara en el 712 (o 711) a. C. durante la Olimpiadas 17. Entonces los atenienses entraron en la ciudad en la segunda mitad del siglo V a. C., mientras Dédalso reinaba en Bitinia (᾽Αθηναίων αὐτὴν μετὰ Μεγαρέας ἐπωικηκότων, ἔληξέ τε τῶν συμφορῶν καὶ ἐπὶ μέγα δόξης καὶ ἰσχύος ἐγένετο, Δοιδαλσοῦ τηνικαῦτα τὴν Βιθυνῶν ἀρχὴν ἔχοντος) 30 . Además, añade que su bisnieto fue Cipetes, un gran estratega que derrotó incluso a Lisímaco y murió ca. 278 a. C. La concepción de la distancia geográfica entre Nicomedia y Ástaco se mantiene a lo largo del Imperio Romano. Plinio el Viejo (V. 43. 1) separa ambas ciudades y no menciona ninguna conexión entre ambas, incluso dice que Ástaco ya lleva años desaparecida. No obstante, en la Chorographia de Pomponio Mela (I. 100) sí aparece Ástaco como ciudad fundada por Mégara y con un importante templo dedicado a Neptuno. Ptolomeo (V. 1. 3) separa las tres ciudades de Olbia, Ástaco y Nicomedia, pero las coloca muy cerca las unas de las otras. Santuarios y cultos locales Los cultos locales solían estar basados en relatos de nostoi, mitos sobre héroes o divinidades, mitos sobre los fundadores o, incluso, personajes destacados locales. Hay una gran variedad de tipos de cultos, pero la mayoría solían manifestarse de maneras similares: a través de fiestas, festines, sacrificios y juegos. Uno de los cultos locales más importantes de las colonias eran los dedicados al oikistés, a los que se les hacía un funeral público, un enterramiento en el ágora y unas fiestas anuales con sacrificios y plegarias. Además, podían aparecer imágenes de ellos en las monedas de la ciudad (Lane, 2009: 244-246). En Sicilia y en el suroeste de Italia la imposibilidad de llevar a cabo excavaciones limita los conocimientos que tenemos sobre los cultos locales. En Siracusa, la ciudad más importante de la Antigüedad clásica en Sicilia, no se ha podido encontrar por ahora la tumba de Arquias. Si bien era común que por motivos políticos se 30 “Habiendo ocupado esta los atenienses junto a los megareos, detuvo sus infortunios y consiguió gran gloria y fuerza, mientras Dédalso tenía el poder de los bitinios”. 23 movieran de lugar los restos del oikistés (que eran los únicos que se podían enterrar dentro de la ciudad), no conservamos ningún texto que hable de un suceso como ese en Siracusa (Lane, 2009: 245). SIRACUSA Al inicio de la fundación de Siracusa, en ese primer movimiento colonial en la isla de Ortigia, se construyó un santuario a Atenea. Encontramos restos arqueológicos que atestiguan los primeros conflictos que enfrentaron a griegos y a siculos en este territorio, como la lanza sícula ofrecida por los griegos seguramente tras una victoria en batalla (Orsi, 1919: 577). Probablemente en este momento la lanza fuera un símbolo de etnicidad, que se asociara directamente con el pueblo sículo y fuera un elemento identitario. Sin embargo, en Siracusa se han encontrado restos que prueban el uso de ornamentos nativos no griegos por parte de los gamoroi (Hodos, 1999: 64). No es un evento único ni extraño en las colonias griegas, pues se da en muchas otras como Cumas o Pitecusas. Incluso en el Mar Negro, en Olbia, los primeros griegos adaptaron su día a día haciendo uso de ornamentos y cerámicas locales (Kryzhitskiy, 2007: 19). Lo que diferencia ese carácter étnico de la simple adaptación o influencia estética o funcional es el contexto en el que aparece este objeto. Tomar un arma sícula tras vencer en la batalla y dedicársela a una diosa griega difícilmente puede interpretarse fuera de la voluntad de reclamar la atención de la diosa para decirle: ‘hemos vencido, somos un pueblo más fuerte’ 31 . Las ofrendas de los templos tenían una gran simbología identitaria, política e, incluso, económica. Los eginetas y los argivos llegaron a prohibir cualquier ofenda que no fuera ática como cuenta Heródoto (V. 88). Siracusa es un caso especial en cuanto al culto del oikistés, puesto que no se conserva ninguna edificación sagrada dedicada a Arquias. Se debería haber encontrado su tumba en una zona céntrica de la colonia en la que pudiera haber recibido culto, sin embargo, no ha sido así. Por el contrario, Gelón, el ‘refundador’ de Siracusa, sí recibió honores parecidos a los del oikistés: ἐτάφη δ᾽ αὐτοῦ τὸ σῶμα κατὰ τὸν ἀγρὸν τῆς γυναικὸς ἐν ταῖς καλουμέναις Ἐννέα τύρσεσιν, οὔσαις τῷ βάρει τῶν ἔργων θαυμασταῖς. ὁ δὲ ὄχλος ἐκ τῆς πόλεως ἅπας συνηκολούθησεν, ἀπέχοντος τοῦ τόπου σταδίους διακοσίους. ἐνταῦθα δ᾽ αὐτοῦ ταφέντος ὁ μὲν δῆμος τάφον ἀξιόλογον ἐπιστήσας 31 Podría compararse con la evolución arquitectónica de algunos edificios como la famosa Giralda de Sevilla, que acumula componentes romanos, árabes y cristianos, unos sobre otros, con un gran simbolismo. 24 ἡρωικαῖς τιμαῖς ἐτίμησε τὸν Γέλωνα (D. S. XI. 38) 32 . 288-291. Otro personaje que fue honrado como héroe en Siracusa fue Dión (ἑκατέρωθεν παρὰ τὴν ὁδὸν τῶν Συρακουσίων ἱερεῖα καὶ τραπέζας καὶ κρατῆρας ἱστάντων, καὶ καθ᾽ οὓς γένοιτο προχύταις τε βαλλόντων καὶ προστρεπομένων ὥσπερ θεὸν κατευχαῖς [Plut. Dio. XXIX]) 33 , quien derrotó al tirano Dionisio II y fue nombrado strategos autokrator (Lane, 2009: 266-267). Finalmente, debemos destacar el papel de Timoleón en Siracusa, que repobló la ciudad, expandió sus límites y reinstauró el régimen democrático, recibiendo a cambio un enterramiento público en el ágora y celebraciones anuales como a un oikistés (Lane, 2009: 267-268). El pueblo de Siracusa le dedicó el siguiente epitafio (Plut. Tim. XXXIX): ὁ δῆμος ὁ Συρακουσίων Τιμολέοντα Τιμοδήμου Κορίνθιον τόνδε θάπτει μὲν διακοσίων μνῶν, ἐτίμησε δ᾽ εἰς τὸν ἅπαντα χρόνον ἀγῶσι μουσικοῖς, ἱππικοῖς, γυμνικοῖς, ὅτι τοὺς τυράννους καταλύσας καὶ τοὺς βαρβάρους καταπολεμήσας καὶ τὰς μεγίστας τῶν ἀναστάτων πόλεων οἰκίσας ἀπέδωκε τοὺς νόμους τοῖς Σικελιώταις. El pueblo de los siracusanos entierra a Timoleón hijo de Timodemo, corintio, por doscientas minas y acordó honrarlo para siempre con competiciones de música, de caballos y gimnásticas, porque, tras derrocar a los tiranos, vencer a los bárbaros y repoblar las principales ciudades devastadas, dictó sus leyes a los sicilianos. (Plutarco, Trad. Pérez Jiménez & Ortiz, 2006: 317) Al igual que en Corinto había un templo dedicado a Apolo, en la isla de Ortigia durante el siglo VII a. C. se construyó un templo dedicado al mismo dios posiblemente como agradecimiento por el lugar tan favorable que habían encontrado los colonos. Esta 32 “Su cuerpo recibió los ritos funerarios por el campo de su mujer en las llamadas nueve torres, las cuales resultan asombrosas por el peso de su trabajo. Y toda la multitud de la ciudad lo seguía, aunque el lugar se encontraba a 200 estadios. Y tras haber sido allí enterrado, entonces el pueblo tras haber erigido una tumba extraordinaria honró a Gelón con honores heroicos”. 33 Mientras a ambos lados del camino los siracusanos ponían víctimas de los sacrificios, mesas y cráteras, y cuando estaba junto a estos le lanzaban flores y le adoraban con plegarias como a un dios 31 En esta moneda observamos por un lado el perfil de ‘Julia Mamaea’, madre del emperador Alejandro Severo, y por la otra cara a Astakos bajando de un barco y animando a sus compañeros a seguirle hacia la fundación de la ciudad. La moneda fue hallada en Nicomedia y está datada entre el 222 y el 235 d. C. No es la única moneda encontrada en la ciudad que contiene un personaje mítico; se han encontrado monedas con Deméter, Niké, Psyche, etc. También se conservan monedas con la misma imagen de Astakos, pero de épocas distintas: Ilustración 2: Imagen tomada por A.Tricarico. (81-96 d. C.) Ilustración 3: Imagen tomada de Classical Numismatic Group - www.cngcoins.com. (177-192 d. C.) Como ya hemos visto anteriormente, las ciudades de Olbia, Nicomedia y Ástaco se han confundido y mezclado a lo largo de la historia hasta el punto en que hoy día no podemos asegurar si siempre fueron independientes o si llegaron a unirse. Sin embargo, el mito que describe Esteban de Bizancio (Eth. s.v. Ἀστακός, Α 497 Billerbeck, 137.14 Meineke) conecta la ciudad de Olbia con la de Ástaco, pues explica que una ninfa con el nombre de Olbia dio a luz al oikistés Ástaco tras unirse con Poseidón. Sabiendo que todos los autores clásicos mencionan cómo el Golfo Astaceno tomó su nombre de la ciudad y que en uno de los mitos de su fundación interviene el propio dios del mar no nos sorprende que el culto a Poseidón estuviera muy presente en la polis y hubiera un templo importante dedicado a él. De este mismo templo se ha teorizado que Domiciano Enobarbo tomó la inspiración para algunas de las figuras del altar que dedicó en el Circo Flaminio de Roma, ya que fue gobernador de esta zona del 40 al 35 a. C. (Pollitt, 1983: 95). 32 Colonización secundaria En esta sección, vamos a analizar la chora y la colonización secundaria de las colonias de Siracusa, Lámpsaco, Olbia y Ástaco. El término ‘chora’ es el ‘espacio que la ciudad debe tener dominada política y económicamente para poder establecer su necrópolis y para cultivar lo necesario para abastecerse desde su fundación en adelante’ (Baralis, 2009: 101). La colonización secundaria es el proceso de fundación de subcolonias o asentamientos por parte de las colonias griegas. Este procedimiento presenta más diferencias que puntos en común entre colonias, sin embargo Flavia Frisone (2018: 73-77) enumera una serie de características comunes: la primera es la tendencia a fundar estas subcolonias en zonas de interior, no en zonas de costa, como son los casos de Heraclea de Tarento y Eubea; la segunda también está relacionada con la colocación de la subcolonia, la cual es típico que sea fundada en las cercanías de un río que conecte el interior de la península o la isla con la colonia originaria o que sea fundada en el camino más corto entre una costa y otra; la tercera característica implica la cercanía entre las subcolonias y la colonia originaria, teniendo en cuenta que a veces podían discernirse a la distancia; finalmente, la cuarta y última característica consiste en modificar la zona visual y políticamente para poder crear una ‘red regional’ (regional network) sobre la que tener el control. SIRACUSA La primera ‘subcolonia’ 41 de Siracusa fue Heloro, fundada en el sur a caballo entre el siglo VIII y VII a, C. Sus demás subcolonias son Acras, Casmene y Camarina, fundadas entre los siglos VII y VI a. C. por motivos estratégicos como la de crear mejores conexiones entre distintas partes de Ortigia y el de frenar la expansión de Gela (Lane, 2009: 100-101). Todas estas colonias fueron situadas en el sureste de la isla, siempre cerca de Siracusa y haciendo un recorrido que permitía el acceso comercial hacia el occidente. Las subcolonias Camarina y Heloro se encontraban en la costa, característica poco propia de las subcolonias, pero que permitía crear esa red regional en uno de los tres picos de la isla y mantener el control de la zona. Aunque Camarina estaba en la desembocadura del río Híparis y Heloro en la del Heloro. Por el contrario, Acras y 41 A aquellas colonias surgidas por expediciones de otras colonias serán llamadas ‘subcolonias’ en este trabajo para facilitar su diferenciación en cuanto a las demás. 33 Casmene se sitúan en el interior a medio camino entre Siracusa y las anteriores subcolonias. Además, se encuentran cerca del río Ánapo y del río Tellaro. Las subcolonias Camarina, Acras y Casmene junto con Siracusa forman un límite, una barrera geográfica, que posiblemente pretendía frenar la expansión de Gela hacia oriente. Las relaciones entre estas subcolonias con Siracusa fueron muy variadas: Camarina entró en conflicto con su colonia originaria (Th. VI. 5. 3: καὶ Καμάρινα τὸ πρῶτον ὑπὸ Συρακοσίων ᾠκίσθη, ἔτεσιν ἐγγύτατα πέντε καὶ τριάκοντα καὶ ἑκατὸν μετὰ Συρακουσῶν κτίσιν: οἰκισταὶ δὲ ἐγένοντο αὐτῆς Δάσκων καὶ Μενέκωλος. ἀναστάτων δὲ Καμαριναίων γενομένων πολέμῳ ὑπὸ Συρακοσίων δι᾽ ἀπόστασιν, χρόνῳ Ἱπποκράτης ὕστερον Γέλας τύραννος, λύτρα ἀνδρῶν Συρακοσίων αἰχμαλώτων λαβὼν τὴν γῆν τὴν Καμαριναίων, αὐτὸς οἰκιστὴς γενόμενος κατῴκισε Καμάριναν) 42 ; Heloros, Acras y Casmene fueron siempre dependientes de Siracusa (Frisone, 2018: 80). LÁMPSACO Lámpsaco fue fundada por los foceos (o los milesios) en el Heleponto, al frente de Calípolis y a la entrada de la Propóntide. No parece haber pruebas que señalen a Lámpsaco como una colonia que llevó a cabo su propia expansión, probablemente porque a su alrededor ya había muchas colonias fundadas. Lámpsaco se encontraba junto al mar al igual que Siracusa, Olbia y Ástaco, pero su función debía ser más comercial y de producción agrícola debido a su posición privilegiada en el estrecho hacia la Propóntide. Por otro lado, debemos recordar que pasó bajo el dominio persa los siglos VI y V a. C., lo cual impediría su expansión subcolonial propia de las colonias griegas más fuertes. Con todo, durante su período griego es probable que no tuviera ambiciones de crear nuevas colonias que estuvieran bajo su mandato para mantener un control del terreno. Sin embargo, gracias a Jenofonte (Hell. II. 1. 29) 43 sabemos que tenía un famoso promontorio llamado Abarnis: Κόνων δὲ ταῖς ἐννέα ναυσὶ φεύγων, ἐπεὶ ἔγνω τῶν 42 “Y Camarina primeramente fue fundada por los siracusanos, como unos 135 años tras la fundación de Siracusa. Los fundadores fueron Dascon y Menecolo. Habiendo sido expulsados los camarineos de la ciudad por los Siracusanos a causa de una revuelta, con el tiempo Hipócrates tirano de Gela, tras haber tomado la tierra de los camarineos como rescate de unos hombres siracusanos prisioneros, él mismo como convirtiéndose en su fundador restableció Camarina”. 43 “Tras huir Conon con las nueve naves, cuando comprendió que los asuntos de los atenienses estaban perdidos, tras arribar a Abarnis, promontorio de Lámpsaco, tomó desde allí las grandes velas de los barcos de Lisandro, y este mismo con las ocho naves junto a Evágoras navegó hacia Chipre, pero el 34 Ἀθηναίων τὰ πράγματα διεφθαρμένα, κατασχὼν ἐπὶ τὴν Ἀβαρνίδα τὴν Λαμψάκου ἄκραν ἔλαβεν αὐτόθεν τὰ μεγάλα τῶν Λυσάνδρου νεῶν ἱστία, καὶ αὐτὸς μὲν ὀκτὼ ναυσὶν ἀπέπλευσε παρ᾽ Εὐαγόραν εἰς Κύπρον, ἡ δὲ Πάραλος εἰς τὰς Ἀθήνας ἀπαγγελοῦσα τὰ γεγονότα. Por otra parte, se han encontrar restos arqueológicos que indican la presencia de los templos de Apolo Delfo, de Zeus y de Atenea en la región del Dnieper-Bug (Domínguez, 2006: 258). OLBIA Olbia llegó a tener su propio chora a través de la fundación de pequeños asentamientos rurales a lo largo de las orillas del río Hipanis. Sus fundaciones fueron resultado de una creciente necesidad de productos agrícolas y se comenzaron a conectar a través de carreteras y vías marítimas. A continuación, muestro una imagen de la localización de estos asentamientos rurales realizado por Kryzickij (2008: 100-102): Las rutas por tierra resultaron ser tan importantes y eficientes como las fluviales o marítimas, según Kryzickij ‘las vías por agua eran usadas para las comunicaciones con Berezan, los asentamientos en el margen izquierdo de la orilla del Bug y los de la península de Kinburn. Las rutas por tierra servían como conexiones con asentamientos en el margen derecho de la orilla del Bug y del Dnieper’ (2008: 102). Los asentamientos de la chora de Olbia se pueden clasificar según su importancia: la isla de Berezán y Olbia, que fueron los asentamientos más importantes y los que habían mantenido el control político y económico del territorio; luego serían los asentamientos rurales con algunas infraestructuras y, finalmente, los puestos temporales de ganaderos y pescadores, de los cuales no hay restos arquitectónicos. En cuanto a la relación de poder entre Berezán y Olbia, Berezán fue el primer asentamiento de la zona y fue el lugar del que salieron los fundadores de Olbia, la cual se convirtió en el siglo VI a. C. en la polis central de la chora (Kryzickij, 2008: 104-105). Paralos hacia Atenas para reportar lo que había sucedido”: 35 Los primeros asentamientos no parecen haber estados delimitados por murallas ni presentaban sistemas de defensa en caso de ataque, pero sí se han encontrado las infraestructuras llamadas ‘semi-dugouts’ (cf. pág. 17). Tan sólo dos asentamientos tenían otro tipo de edificios, en este caso santuarios, los antiguos asentamientos de Bejkus y de Staraja Bogdanovka (Kryzickij, 2008: 104-105). Es a partir del siglo IV a. C. que aparecen estructuras típicamente griegas y entre el siglo III y II se comienzan a construir estructuras defensivas. Otra cuestión es la población de estos asentamientos rurales, que entre el siglo VI y el siglo V a. C. estaban muy poblados, se estima que entre 5000 y 10000 personas vivían en estas zonas, pero en el siglo V la población se redujo drásticamente mientras que en la zona urbana aumentó y la polis de Olbia experimentó una expansión considerable. La población en los asentamientos rurales se mantuvo inestable y cambiante a lo largo de los siglos siguientes (Kryzickij, 2008: 106). Estos asentamientos rurales habían comenzado con la llegada de los griegos, mientras que antes que a ellos no hay ninguna evidencia de que hubiera nativos establecidos allí (Kryzickij, 2008: 107), por lo que podemos imaginar que la llegada de los griegos impulsó la agricultura y el comercio y cambió la forma de vida nómada local. ÁSTACO Es destacable que no se encuentre información acerca de la expansión de Ástaco, más allá de su posible conexión con la Olbia de la Propontis y Nicomedia. Si su localización real era junto a Nicomedia y Olbia al final del Golfo Astaceno la posibilidad de que hubiera una relación de colonia y subcolonias previa a la fundación de Nicomedia existe, especialmente si tenemos en cuenta que los restos hallados al sur del Golfo Astaceno son realmente de Ástaco/Olbia y los del norte, como ya sabemos, se corresponden con la ciudad de Nicomedia, ya que abriría una vía marítima de corta distancia entre la parte sur de Bitinia y la parte Norte que se acerca a las colonias del Mar Negro como Colpe (Tülek, 2016: 156). Suponiendo que Nicomedia se hubiera fundado sobre un asentamiento astaceno como un pequeño puerto o una zona de pescadores, encontramos paralelos de relaciones así en Olbia Pontica y el Ástaco ateniense, que tenía un pequeño asentamiento costero llamado Agios Pandeleimon (Gehrke & Wirbelauer, 2004: 353). 36 Etnicidad Determinar la etnicidad y el número de miembros de una cultura en una colonia griega es hoy día muy difícil, ya que pocos textos describen este tipo de convivencias con el nivel de detalle que nos gustaría; y la interpretación de los restos arqueológicos es siempre subjetiva y basada en nuestras conclusiones. En la actualidad, la arqueología es consciente de que no puede basar la etnicidad de un grupo de personas solo en los objetos o tipos de construcciones arquitectónicas que haya, puesto que en las comunidades mixtas lo común era la influencia mutua, la compenetración de identidades en un mismo individuo y la adaptación al medio (Guggisber & Colombi, 2018: 206). SIRACUSA Los orígenes de Siracusa forman parte de una corriente de fundación que prioriza la etnia griega a la bárbara o nativa. Tucídides (VI. 3) relata la fundación de Siracusa como un proceso violento contra los nativos (Συρακούσας δὲ τοῦ ἐχομένου ἔτους Ἀρχίας τῶν Ἡρακλειδῶν ἐκ Κορίνθου ᾤκισε, Σικελοὺς ἐξελάσας πρῶτον ἐκ τῆς νήσου ἐν ᾗ νῦν οὐκέτι περικλυζομένῃ ἡ πόλις ἡ ἐντός ἐστιν: ὕστερον δὲ χρόνῳ καὶ ἡ ἔξω προστειχισθεῖσα πολυάνθρωπος ἐγένετο) 44 , de manera que, si bien se trata de una comunidad mixta entre corintios, dorios y ciudadanos de Tenea, se muestra una ausencia de etnia no-griega en sus inicios. Su relación con los nativos es negativa a lo largo de su historia, pues su estratificación social se basaba más en la situación social que en la etnia, por ello tenemos el caso de los cilirios o kyllyrioi (Zuchtriegel, 2022: 219). Los cilirios habían sido un pueblo nativo que se encontraba en una situación de sumisión con respecto a los siracusanos. Un paralelo de este tipo de convivencia lo encontramos en los Mariandinos en la colonia de Heraclea Póntica, los cuales servían a los milesios de esa ciudad como grupo sometido (Str. XII. 3. 4: εἴρηται δὲ καὶ τοῦτο ὅτι πρῶτοι τὴν Ἡράκλειαν κτίσαντες Μιλήσιοι τοὺς Μαριανδυνοὺς εἱλωτεύειν ἠνάγκασαν τοὺς προκατέχοντας τὸν τόπον, ὥστε καὶ πιπράσκεσθαι ὑπ᾽ αὐτῶν, μὴ εἰς τὴν ὑπερορίαν δέ συμβῆναι γὰρ ἐπὶ τούτοις) 45 . La actitud de estos nativos hacia los griegos era visto como símbolo de inferioridad, un reflejo de la imagen que tenían los griegos de sí 44 “Siracusa la fundó al siguiente año Arquias de los Heraclidas de Corinto, tras expulsar primero a los sículos de la isla en la que ahora que ya no está rodeada por mar la ciudad que está dentro. Con el tiempo también la parte exterior (de Siracusa) habiendo sido rodeada con la muralla se volvió populosa”. 45 “Y se dice esto también que los milesios, que fueron los primeros que fundaron Heraclea obligaron a los mariandinos, que habían ocupado antes el lugar, a servirles como esclavos, por lo que fueron vendidos por ellos, pero no más allá de la frontera (pues lo habían acordado entre ellos)”. 37 mismos en comparación a los pueblos locales con los que se encontraban al formar colonias: πολλούς τινας ἑαυτῶν οὐ δυναμένους προίστασθαι διὰ τὸ τῆς διανοίας ἀσθενὲς ἐπιδοῦναι ἑαυτοὺς εἰς τὴν τῶν συνετωτέρων ὑπηρεσίαν, ὅπως παρ᾽ ἐκείνων τυγχάνοντες τῆς εἰς τὰ ἀναγκαῖα ἐπιμελείας αὐτοὶ πάλιν ἀποδιδῶσιν ἐκείνοις δι᾽ αὑτῶν ἅπερ ἂν ὦσιν ὑπηρετεῖν δυνατοί, καὶ τούτῳ τῷ τρόπῳ Μαριανδυνοὶ μὲν Ἡρακλεώταις ὑπετάγησαν (Ath. VI. 84) 46 . La tensión entre los cilirios y los gamoroi resultó en una revuelta que llevó a la expulsión de estos últimos. Según Evans (2016: 21), es posible que los cilirios hubieran aceptado ayudar en la instauración de un gobierno oligárquico en Siracusa a cambio de su libertad, pero que la promesa no se hubiera llegado a cumplir, aumentando así la rivalidad. Fue Gelón quien restauró el gobierno de los gamoroi y aplacó las revueltas de los cilirios (Hdt. VII. 155: μετὰ δὲ τοῦτο τὸ εὕρημα τοὺς γαμόρους καλεομένους τῶν Συρηκοσίων ἐκπεσόντας ὑπό τε τοῦ δήμου καὶ τῶν σφετέρων δούλων, καλεομένων δὲ Κυλλυρίων, ὁ Γέλων καταγαγὼν τούτους ἐκ Κασμένης πόλιος ἐς τὰς Συρηκούσας ἔσχε καὶ ταύτας: ὁ γὰρ δῆμος ὁ τῶν Συρηκοσίων ἐπιόντι Γέλωνι παραδιδοῖ τὴν πόλιν καὶ ἑωυτόν) 47 . Por la forma en la que se expresa Heródoto, separando los habitantes libres que no forman parte de los gamoroi por un lado y los esclavos, llamados kyllyrioi por otro, podemos teorizar que para aquella época este concepto había evolucionado para abarcar a los esclavos, independientemente de su etnia. Tras esto, Siracusa se convirtió en una ciudad multiétnica con una población diversa (Hdt. VII. 156). En este mismo pasaje podemos ver cómo la situación social podía fácilmente derivar en esclavitud, ya que los habitantes de Mégara Hiblea, colonia que se había enfrentado a Gela, fueron divididos en dos: los que tenían un poder económico fuerte, a los que se les concedió la ciudadanía siracusana y los más pobres, que fueron expulsados de Sicilia. Por otro lado, a finales del siglo V a. C. una serie de eventos revolvieron las colonias de Sicilia, formándose poblaciones mixtas pacíficas por decisión del tirano Hierón (D. S. XI. 49). Un elemento interesante en el estudio de las interacciones dentro 46 “A muchos de estos no siendo capaces de ser gobernantes por la flaqueza de su inteligencia se entregan a sí mismos al servicio de los más sabios, de manera que mientras reciben de ellos el cuidado en asuntos necesarios ellos a cambio se entreguen a sí mismos para que como puedan les sirvan. Y de este modo los mariandinos fueron sometidos a los heracleotas”. 47 “Tras este descubrimiento, a los llamados propietarios de tierras de los siracusanos, que habían sido echados por el pueblo y por sus propios esclavos, los llamados cilirios, Gelón, tras haberlos traído desde la ciudad de Casmena a Siracusa, también la tomó. Entonces pues el pueblo de los siracusanos entrega la ciudad y a sí mismos a Gelón, que marchaba contra ellos”. 38 de las comunidades mixtas en las colonias griegas es el matrimonio. Heródoto (I. 146) 48 relata la fundación de Mileto, para la cual no se habían llevado mujeres griegas, sino que los colonos habían tomado por esposas a mujeres carias. A pesar de que en los relatos de fundaciones coloniales de los autores clásicos no se habla de presencia femenina, Heródoto nos da a entender por su forma de hablar de este suceso que llevar a mujeres de la metrópolis a la zona donde van a fundar la colonia era lo normal y que lo llamativo había sido tomar por esposas a las mujeres nativas: οὗτοι δὲ οὐ γυναῖκας ἠγάγοντο ἐς τὴν ἀποικίην ἀλλὰ Καείρας ἔσχον, τῶν ἐφόνευσαν τοὺς γονέας (Hodos, 1999: 66). También el rey Escilas había tomado por esposa a una griega en la colonia de Olbia. Los hijos de los colonos griegos eran griegos independientemente de la etnia de sus madres, podríamos afirmar que el gen ‘bárbaro’ es un gen recesivo, por lo que la ciudadanía y la identidad griega no tenía por qué ir de la mano de la etnia. Como ya vimos, en Siracusa los gamoroi usaban ornamentos provenientes de los nativos (Hodos, 1999: 64). También los ritos funerarios son ejemplo de esta pérdida de carácter identitario de ciertos objetos, puesto que, por ejemplo, en Pitecusas ‘parecían estar más relacionados con la edad y el grupo socioeconómico que con las tradiciones étnicas’ (Hodos, 1999: 67). En los propios cementerios se han encontrado enterramientos de mujeres con peplos dorios y fíbulas sículas (Hodos, 1999: 68). Las cerámicas y la arquitectura, por otro lado, eran de tradición griega. Al igual que hoy día, los griegos eran muy receptivos a las modas, Heródoto (V. 88) 49 dice: ἔστι δὲ ἀληθέι λόγῳ χρεωμένοισι οὐκ Ἰὰς αὕτη ἡ ἐσθὴς τὸ παλαιὸν ἀλλὰ Κάειρα, ἐπεὶ ἥ γε Ἑλληνικὴ ἐσθὴς πᾶσα ἡ ἀρχαίη τῶν γυναικῶν ἡ αὐτὴ ἦν τὴν νῦν Δωρίδα καλέομεν. LÁMPSACO Lámpsaco era una colonia multicultural. Podemos saberlo a través de los textos, no sólo por su fundación, a partir de la cual ya podemos suponer que habría una mezcla entre bébrices y foceos (y/o milesios), sino también por los relatos que encontramos en los textos clásicos. Uno de los ejemplos más claros es el de la migración de los paesinos de origen milesio (Str. XIII. 1. 19), los cuales se dirigieron a Lámpsaco tras la destrucción de su ciudad. Es importante señalar que Estrabón creía que habían sido los 48 “Estos no llevaban a sus mujeres a la colonia sino que tomaron a carias, cuyos padres habían matado”. 49 “A decir verdad, esta ropa no es tradicionalmente jonia, sino caria, ya que toda la ropa antigua de mujeres era la misma que llaman ahora doria”. 39 milesios los fundadores de la colonia y atribuye a esta característica común el motivo por el que los paesinos eligieron Lámpsaco como nuevo hogar. En la época en la que Roma estaba expandiéndose y agrandando cada vez más su poder, su conexión antigua con Troya resultó crucial para la identidad de muchas ciudades a lo largo del Mediterráneo. En la década del 190 a. C., Lámpsaco envió unos embajadores a Roma pidiéndoles ayuda y apoyo apelando a una relación de ‘parentesco’ (Erksine, 2001: 40). Este parentesco debía remontarse a la época de Troya. Roma en ese momento había derrotado a Macedonia en Cinoscéfalas y Lámpsaco aprovechó la ocasión, posiblemente motivada por la amenaza de la expansión de Antíoco III, para mandar esta embajada y conseguir el apoyo de la nueva potencia internacional (Erksine, 2001: 169-170). Se ha encontrado en Lámpsaco una inscripción en honor a Hagesias, uno de los que formaron parte de esta embajada, en la que se menciona esta relación de parentesco con Roma (Syll. 591): (...) καὶ ἐγδημήσας καὶ πα[ραγε]- [νόμενος εἰς τὴν] Ἑλλάδα, ἐντυχὼν μετὰ τῶν συμπρ[εσ]- [βευτῶν τῶι στ]ρατηγῶι τῶν Ῥωμαίων τῶι ἐπὶ τῶν ναυ[τι]- [κῶν Λευκίωι ἀ]πελογίσατο αὐτῶι διὰ πλειόνων διότι σ[υγ]- [γενὴς ὢν κα]ὶ φίλος ὁ δῆμος τοῦ Ῥωμαίων δήμου ἐξαπέσ[τει]- 20 [λεν αὐτοὺς] πρὸς αὐτόν, καὶ διότι ἀξιοίη αὐτὸν καὶ παρα[κα]- [λοίη μετὰ τῶν σ]υμπρεσβευτῶν, ὄντων ἡμῶν συγγενῶν τῶ[ν Ῥω]- [μαίων, προνοεῖ]ν περὶ τῆς πόλεως ἡμῶν, ἵνα συντελῆτα[ι ἃ ἂν] [εἶναι δοκῆι] λυσιτελῆ τῶι δήμωι· ἐπιβάλλειν γὰρ αὐτ[οῖς] [ἀεὶ προίσ]τασθαι τῶν τῆι πόλει συμφερόντων διά τε [τὴν ὑ]- 25 [πάρχουσαν] ἡμῖν πρὸς αὐτοὺς συγγένειαν, ἣν καὶ ἀπο[— — —] [— — — — — κ]αὶ διὰ τὸ Μασσαλιήτας εἶναι ἡμῖν ἀδελφ[ούς], [οἵ εἰσι φίλ]οι καὶ σύμμαχοι τοῦ δήμου τοῦ Ῥωμαίων· (...) 40 And, after leaving home and arriving [in] Greece amd, along woth his fellow-ambassadors, having met with the general of the Romans in command of the fleet, [Lucius], he explained to him at length that the demos, being the [kinsman] and friend of the demos of the Romans, had sent [them] to him, and that he might bring about [what might seem to be] beneficial for the demos; for it was incumbent upon them [always] to support (?) what is of benefit to the city, both account of [the] kinship [obtaining] between us and them - which (kinship) even [they themselves accepted] – and because of the fact that the Massiliotes, [who are friends] and allies of the demos of the Romans, are our brothers (Trads. Bagnall & Derow, 2004: 71). Heródoto (VI. 37-38), como ya hemos visto antes, habla del conflicto entre Lámpsaco y el Quersoneso helespóntico de origen tracio. Milciades el Viejo, un ateniense, tras haber conquistado Quersoneso, se dirigió inútilmente hacia Lámpsaco, que se defendió de él. En la pretensión del pueblo lampsaceno de evitar ser tomado por Milciades podemos discernir un sentimiento de autodeterminación e independencia que los alejaba de los atenienses. Especialmente revelador resulta el pasaje 38 del libro VI, puesto que se describen unos juegos gimnásticos en honor a Milciades en la ciudad de Quersoneso en los que Lámpsaco tenía prohibido participar. En cuanto a su relación con el Imperio Persa, participó en la revuelta jonia de principios del siglo V a. C., pero volvió a ser tomada por Daurises (Hdt. V. 117), hasta que Lámpsaco pagó 12 talentos a la Liga de Delos para enfrentarse a los persas (Tekin, 2014: 155). Años más tarde, Artajerjes I le entregó a Temístocles Lámpsaco para que le suministrara vino (Th. I. 138). Pausanias (VI. 18. 3) cuenta cómo Anaxímenes intercedió en favor de Lámpsaco cuando Alejandro Magno los acusó de favorecer al bando persa. Como podemos ver el Imperio Persa tuvo el control de Lámpsaco durante mucho tiempo y, sin embargo, Lámpsaco siempre mantuvo su identidad griega uniéndose a las polis con el fin de enfrentarse al enemigo común. OLBIA Braund (2007: 38-62) estudia la relación entre griegos y escitas en la literatura de Heródoto. Heródoto (IV. 17) señala la existencia de los Callippidae (ἀπὸ τούτου 47 procedentes de distintas metrópolis que iban tras los asentamientos más estratégicos y el control político, económico y comercial de los alrededores y las rutas de navegación. Los cultos locales eran una herramienta utilizada por los griegos para fortalecer una conexión con la metrópolis y reforzar la identidad griega en el contexto de la expansión. Por ello, no nos sorprende que cada colonia continúe profesando el culto de su metrópolis. Por otra parte, observamos que se rinde culto a divinidades o personajes que se pueden relacionar con la colonia y que normalmente tienen una conexión con el mar, un río, una laguna, una fuente... Podemos observar que cuanto más lejos esté la colonia, más diferente es el culto al de la metrópolis y más influencias no griegas tiene en los rituales y objetos utilizados. Por ello Olbia ha destacado en cuanto a los restos arqueológicos hallados. En cuanto a las colonizaciones secundarias, Olbia en el Mar Negro pudo formar un chora de finalidad comercial y agrícola, puesto que allí no había un conflicto con los nativos y no había colonias enemigas cercanas. Sin embargo, Siracusa tuvo que fundar una serie de colonias con carácter defensivo, ya que en Sicilia había muchas colonias de distintas metrópolis que tenían, además, una relación violenta con los nativos. Por otro lado, en el Helesponto y en la Propóntide no hubo oportunidad para que las colonias formaran su propio chora debido a la situación geoestratégica del territorio y la distribución de los pueblos de alrededor. La violencia en las expediciones era muy común. Encontramos en la propia Odisea un ejemplo del comportamiento violento que podían adoptar los griegos al llegar a una zona extranjera (Hom. Od. XIV. 234-284), pero se observan ejemplos de llegadas y fundaciones pacíficas en territorios inhabitados. La identidad griega se desarrolla en las colonias griegas con métodos relacionados con los cultos y los relatos heroicos. Es difícil determinar cómo se establecían exactamente los límites de la identidad y la etnicidad, pero en todas las colonias hemos encontrados casos de relatos míticos, especialmente relacionados con la fundación de la colonia, que conectan a los habitantes con héroes y dioses griegos a través de la tierra. Por otro lado, se han encontrado materiales arqueológicos que han fomentado la diferencia entre etnias en casos de violencia entre griegos y no griegos. Concluimos que, en períodos de conflictos constantes, la identidad griega se establecía a través de la etnia, ya que unía al pueblo a través de un enemigo común y una superioridad moral y étnica; sin embargo, en períodos pacíficos, la estratificación social y el comportamiento eran seguramente los que definían la identidad griega en las 48 colonias de un ciudadano. Por ello, las colonias con mayores diferencias han sido Olbia en el Mar Negro (oriente) y Siracusa de Sicilia (occidente). BIBLIOGRAFÍA Akiyama-Kim, J. (2015). Arethusa: representations of the syracusan nymph in colonization narrative, consolatio, and epic. [Tesis de doctorado, University of Oregon]. Repositorio Dspace. Avram, A. (2004). “The Propontic Coast of Asia Minor”. En M. H. Hansen & T. H. Nielsen (Eds.). An Inventory of Archaic and Classical Poleis (974-1000). 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