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Fracasos y dilemas en la Producción urbana del espacio de convivencia

Arias Sierra, Pablo

Abstract

El espacio urbano es, al menos en nuestra concepción actual, el hábitat natural de la civilización moderna. La mayoría de los problemas sufridos por la sociedad hoy en día están relacionados con su condición urbana, no importa si son económicos, tecnológicos o de naturaleza política. La ciudad se ha convertido hoy en un escenario de conflicto natural para el imaginario colectivo, al menos en la misma forma que se considera el medio más creativo o el emporio comercial principal. Pero hay una realidad profunda más allá de este icono simbólico: la historia es muy expresiva sobre el tema de la relación entre la seguridad, la sensación de seguridad y la evolución de la ciudad. Esto no es sólo asunto de interés para planteamientos académicos ligados a la investigación, es también reconocido como un gran problema por las Naciones Unidas y otras instituciones internacionales. La percepción general sobre la seguridad urbana no es, de hecho, una cuestión de interés científico, sino una raíz profunda de la ansiedad cotidiana. Hay una sensación difusa en la cultura contemporánea que vincula el futuro de la sostenibilidad social a una cuestión de control de la conducta antisocial en el entorno urbano. Por supuesto, esa sensación se fundamenta en el temor y puede abrir la puerta a un sistema muy peligroso basado en las tecnologías de vigilancia. Sólo por esta razón, es muy necesaria una reflexión acerca de las razones de porqué las ciudades no están cumpliendo con la función de garantizar la seguridad, o simplemente de proporcionar una sensación de seguridad de sus habitantes. Tratando de hacer este análisis, podemos encontrar por lo menos un factor de influencia obvia en el medio ambiente urbano: la estructura física de la ciudad. Y hay un par de disciplinas relacionadas con la estructura urbana: la planificación urbana y el diseño urbano. El propósito de este trabajo es describir algunos casos de la contribución de estas disciplinas a la falta de seguridad urbana, tomando ejemplos del pasado para comprender nuestro presente, y quizá nuestro futuro.

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• 79 • FRACASOS Y DILEMAS EN LA PRO- DUCCIÓN DEL ESPACIO DE CONVIVEN- CIA URBANA Pablo A ias Sie a (Uni e sidad de Se illa) Abs ac The u ban space is, a leas in ou ac- ual concep ion, he na u al habi a o mode n ci iliza ion. Mos o he p oblems su e ed nowadays by socie y a e ela- ed wi h i ´s u ban condi ion, does no ma e s whe he hey a e economical, echnological o mainly poli ical. The ci y i sel has become nowadays in a na u al con lic scena io o he collec i e imagi- na ion, a leas in he same way ha is conside ed he mos c ea i e en i on- men o he main comme cial empo ium. Bu he e is a deep eali y beyond his symbolic icon; His o y is e y exp essi e abou he issue o he ela ion be ween secu i y and sa e y and he ci y e olu ion. Bu his is no only subjec o in e es o se e al schola s, i is also ecognised as a huge p oblem by he Uni ed Na ions and o he in e na ional ins i u ions. The gene al pe cep ion abou u ban sa e y is no , indeed, like a ques ion o scien i ic in e es , bu as a deep oo o e e yday anxie y. The e is a di use eeling in con- empo a y cul u e ha links he u u e o social sus ainabili y o a ma e o asocial beha io con ol in u ban en i onmen . O cou se, ha eeling in based in ea s and can open he doo o e y dange ous sys em based in su eillance echnolo- gies. Jus o his eason, is e y neces- sa y a e lexion abou he easons becau- se he ci ies a e ailing wi h he unc ion o p o iding secu i y o me ely a sa e y sensa ion o hei inhabi an s. T ying o make his analysis, we can ind a leas an ob ious in luence ac o in he u ban en i onmen : u ban physical s uc u e. Anduli • Nº 9 - 2010 • 79-101 Resumen El espacio u bano es, al menos en nues- a concepción ac ual, el hábi a na u al de la ci ilización mode na. La mayo ía de los p oblemas su idos po la socie- dad hoy en día es án elacionados con su condición u bana, no impo a si son económicos, ecnológicos o de na u ale- za polí ica. La ciudad se ha con e ido hoy en un escena io de con lic o na u al pa a el imagina io colec i o, al menos en la misma o ma que se conside a el medio más c ea i o o el empo io co- me cial p incipal. Pe o hay una ealidad p o unda más allá de es e icono simbóli- co: la his o ia es muy exp esi a sob e el ema de la elación en e la segu idad, la sensación de segu idad y la e olución de la ciudad. Es o no es sólo asun o de in e és pa a plan eamien os académicos ligados a la in es igación, es ambién econocido como un g an p oblema po las Naciones Unidas y o as ins i uciones in e nacionales. La pe cepción gene al sob e la segu idad u bana no es, de he- cho, una cues ión de in e és cien í ico, sino una aíz p o unda de la ansiedad co idiana. Hay una sensación di usa en la cul u a con empo ánea que incula el u u o de la sos enibilidad social a una cues ión de con ol de la conduc a an i- social en el en o no u bano. Po supues- o, esa sensación se undamen a en el emo y puede ab i la pue a a un sis e- ma muy pelig oso basado en las ecno- logías de igilancia. Sólo po es a azón, es muy necesa ia una e lexión ace ca de las azones de po qué las ciudades no es án cumpliendo con la unción de Anduli • Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 80 • 0. INTRODUCCIÓN 0.1. Escena ios de c isis social en el ma co del a ianzamien o de lo u bano en los úl imos 60 años El ámbi o gene al de e lexión de es e ex o se enma ca en el sis ema de elaciones en e los di e sos ac o es que in luyen an o en la p oducción de ciudad como en sus condiciones ambien ales, abo dando a iables que pueden i desde las pu amen e ecológicas has a las cul u ales, a ando asimismo de analiza los esul ados de la in e acción que ales elemen os c ean, consolidan o con ibuyen a sos ene . Especí- icamen e, nos cen a emos en el examen de aquellos escena ios en los que acasa el in en o de c ea en o nos u banos acep ables, al menos desde las expec a i as de una de e minada sociedad, p oduciendo como esul ado una si uación de con lic o mani ies a o la en e. Den o de es e ma co, se á de especial in e és a a de escla e- ce en lo posible la apo ación de la plani icación u bana y el diseño u bano a la c ea- ción de aquellos escena ios conside ados cla amen e dis uncionales, pe o asimismo la de cualquie ecu so de p oducción de espacios u banos no egulado allí donde su papel haya esul ado ascenden e. El obje i o se ía ealiza una ap oximación de los esul ados ob enidos po más de medio siglo de pau as de c eación de ciudad en la limi ación, e incluso a eces en la ausencia, de alo es an indisolublemen e unidos a la idea de ciudad como son la con i encia y la segu idad. Tales plan eamien os pa ecen especialmen e u gen es en un momen o en el que lo u bano en gene al, an o en el ámbi o del deba e concep ual como en cues iones de o den p ác ico, pa ece encon a se en uno de sus pe iodos más complejos. Es a di ícil si uación ac ual, que es incluso pe cibida po muchos como p og esi amen e ines able, iene como una de sus causas p incipales la apa en emen e incon o e - ible ascensión de lo u bano a la condición de hábi a p o agonis a pa a la sociedad ac ual. Si se nos o mulase la necesidad de jus i ica al p o agonismo, pod íamos es ima que és e se a i ma en es ca ac e ís icas cla as: la supe io capacidad de lo u bano como disposi i o p oduc o de nue as ealidades económicas y cul u ales (Toynbee, A nold J. 1973), el eno me c ecimien o de la población u bana (espec acu- la en los úl imos 50 años) (Mulligan, Go don F; C amp on, Jason P, 2005) y el p opio And he e a e a couple o domains ela- ed wi h u ban s uc u e: he u ban plan- ning and he u ban design.The pu pose o his pape is o desc ibe some cases o he con ibu ion o hese domains o he u ban lack o sa e y, aking examples om he pas o unde s and ou p esen , and pe haps ou u u e. Desc ip o s: ci y, u ban sa e y, u - ban planning, ma ginal u baniza ion, squa e s. ga an iza la segu idad, o simplemen e de p opo ciona una sensación de se- gu idad de sus habi an es. T a ando de hace es e análisis, podemos encon a po lo menos un ac o de in luencia ob ia en el medio ambien e u bano: la es uc u a ísica de la ciudad. Y hay un pa de disciplinas elacionadas con la es uc u a u bana: la plani icación u ba- na y el diseño u bano. El p opósi o de es e abajo es desc ibi algunos casos de la con ibución de es as disciplinas a la al a de segu idad u bana, omando ejemplos del pasado pa a comp ende nues o p esen e, y quizá nues o u u o. Palab as cla e: ciudad, segu idad u ba- na, plani icación u bana, okupas. A ículos • Pablo A ias Sie a • 81 • aumen o de la supe icie u banizada o a ec ada po p ocesos de u banización expec- an e en odo al mundo (con el co ela i o aumen o de complejidad y di e si icación de la mo ología del e i o io u banizado) (Fon , An onio ed. 2007). Cada una de es as es ace as del p oceso apo a di e sas a iables a las ac uales condiciones eme gen es de ince idumb e u bana. No obs an e la plu alidad y la abundancia de ma ices posibles en las in e acciones de los aspec os ci ados, a a emos de delimi a en sus asgos gene ales la na u aleza de esas a iables y su con ibución a la ac ual si uación de lo u bano en el ma co especí ico de la segu idad como alo . El p ime desc ip o que amos a abo da es de ácil medición y su capacidad como ec o e indicado de cambio ha sido una cons an e en la his o ia: nos e e imos al c ecimien o demog á ico. Las ecien es cuan i icaciones es adís icas a ni el plane a- io a ojan el diagnós ico de un indudable c ecimien o del núme o de asen amien os que alcanzan la denominación de u banos y de su endencia a hace se cada ez más g andes. De hecho, las p e isiones en es e sen ido del úl imo de los in o mes Hábi a de Naciones Unidas anuncian una p og esión i emediable, pa a los años de la p óxima década, en la que a ias ciudades llega án a la condición de megalópolis de más de 15 millones de habi an es, supe ando alguna de ellas los 20 millones. Es e cambio es especialmen e indica i o si se conside a que, en 1950, únicamen e Lond es y Nue a Yo k supe aban los 8 millones de habi an es (Mulligan, Go don F. C amp on, Jason P. 2005). Como co ola io, la endencia pod ía esumi se en el enunciado: cada ez más ciudades y cada ez más g andes. Pos e io men e anali- za emos como esos aumen os de población, en algunos casos exponenciales, es án en el cen o de muchos de los más ele an es y p eocupan es acasos u banos. En los casos más ex emos se puede incluso asis i a una disociación del c ecimien o económico y el aumen o demog á ico, cualidades que la economía de la indus iali- zación había conside ado dogmá icamen e unidas en el pasado, p oduciéndose un es ancamien o de medios pa a hace en e a un p oblema que a a haciéndose mas g a e. Es o ha p oducido si uaciones lími e en cie os medios u banos, sob e odo en el Á ica Subsaha iana, que han llegado p ác icamen e a colapsa . También, en un ma co de signi ica i a con e gencia con ese modelo, nos encon amos con ciuda- des en Ibe oamé ica y Asia en g a es c isis c ónicas, cuyas consecuencias se han na u alizado y asumido como u inas pese a que su ca ác e , en o as la i udes, las ca ac e iza ía imposibles de asumi po su ele ado cos e en calidad de ida e incluso en pé dida di ec a de idas humanas(UN Habi a , 2007). O os aspec os cla amen e mensu ables son el c ecimien o y la discon inuidad ísica de las zonas u banizadas. Tan o en las sociedades en ías de desa ollo como en aquellas llamadas desa olladas, se ha p oducido un cla o aumen o de la supe icie u banizada. A ello se añade el hecho de que, en las sociedades en que el c ecimien- o de la mo o ización y de las ca e e as (cada ez más depu adas écnicamen e po las apo aciones de la Ingenie ía de T á ico) han impulsado cie os cambios de compo amien o espec o al e i o io, el c ecimien o u bano ha su gido según un pa ón cada ez más dispe so. Podemos deci que, si bien en el siglo XIX se in en ó p opicia una cie a di usión de lo u bano en el e i o io, basada en el an ía y el e oca il, la ecnología que de ini i amen e pe mi ió el sal o a la dispe sión ha sido la ca e e a, y desde ese momen o el desa ollo de la mo o ización y el desa ollo inmobilia io i án empa ejados (Sco , Allen J; Soja, Edwa d W. 1997). La p ime a consecuencia de la agmen ación y discon inuidad ísica han sido la des- es uc u ación del espacio publico y la seg egación social. Es e con ex o ha supues- Anduli • Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 82 • o, en muchos casos, el éxodo silencioso de de e minados escena ios de icción, debido al eje cicio de la opción de desplaza se a localizaciones cada ez más pe- i é icas omada po aquellos segmen os sociales de mayo capacidad económica (Thompson, H A. 1999). No obs an e, el signi icado de la in luencia de la dispe sión sob e las condiciones de ida no puede in e p e a se desde una pe cepción uni- dimensional, dado que ambién es á gene ando, incluso en los mismos con ex os cul u ales, si uaciones sumamen e con lic i as pa a los habi an es de aquellos asen- amien os esidenciales con mayo es elaciones iempo – dis ancia espec o de los p incipales zonas de abajo o de dis ibución de se icios, y ambién incluso desde la pe spec i a de la segu idad, al como e emos más adelan e. T a ando de apo a un ma co en la que puedan encuad a se odas es as si uacio- nes, podemos deci que de la dispe sión ha su gido una nue a ciudad e incluso, al deci de algunos eó icos, algo que pod ía no esponde ya al nomb e de ciudad, ni en el p esen e ni po supues o en el u u o. Según es a ó mula, aunque los nue os conjun os u banos, conse en den o de sí agmen os pe enecien es a di e sas ases his ó icas, ni siquie a los cen os adicionales de las ciudades eu opeas, po pe ec a que haya sido su conse ación, pueden quedan al ma gen de se en en- didos bajo nue os pa áme os. Una mues a de ese ínculo o gánico de ecíp oca in luencia pudie an se los p oblemas p oducidos en algunas de las á eas his ó icas po la in ensa e cia ización, y los impac os y condiciones de desgas e gene ados po esa in ensidad de uso. De e minadas á eas del cen o de las ciudades se han is o obligadas ecien emen e a a on a c isis de insegu idad po azones opues as a las que habían sido habi uales en los años 60 y 70, cuando los cen os su ie on despoblamien o y ma ginalización, as la c eación de un nue o con ex o en el que los ins umen os de e i alización u bana u ilizados han p oducido con asen idos. Respec o a la dimensión del dominio ideológico de lo u bano, nos hallamos an e una ealidad p obablemen e en aizada en sus p opios o ígenes. Incluso algunos e ien- es denos ado es de lo u bano, como una pa e conside able de la in elec ualidad no eame icana del siglo XIX (Whi e, M. 1967), hubie on de admi i que ningún es a- do nacional podía pe mi i se p escindi de és as si que ía a ende a las necesidades indus iales y ecnológicas p io i a ias pa a su supe i encia. No obs an e, las apo a- ciones de la ciudad son an di e sas como sus p opias azones undacionales y sus unciones nunca se han limi ado a la p o isión de ecnología y ecu sos p oduc i os. Como ó mula pa a a a de aba ca esa complejidad nos esul a in e esan e la isión sob e las “ unciones u banas”, expues a po el eó ico u bano Joel Ko kin (Ko kin, J. 2006); que es ima la exis encia de es de ellas: ámbi o de lo ascenden e, espacio de in e cambio y zona de segu idad. La p ime a de ine la ciudad como el escena io en el que se desa ollan las na aciones mí icas p oducidas po cada sociedad. Des- de las ciudades sag adas de las di e sas eligiones, has a la ciudad posmode na del pa aíso consumis a y sus i uales de cons ucción lexible de la iden idad, asumi es a esponsabilidad hab ía sido uno de los in a ian es u banos. Pe o es la e ce a de las “misiones” u banas po excelencia, según la concepción de Ko kin, la que nos concie ne más di ec amen e: la de p opo ciona segu idad. En e ambas dimensiones hay un solape conside able, al menos desde la pe spec- i a de la cul u a de masas. Ello se debe a que, en g an medida, las igu aciones nega i as de lo u bano han pasado a o ma pa e de la p opia iden idad mí ica de la ciudad con la misma alidez que los plan eamien os a cádicos, con e giendo ambas en un discu so simbólico uni a io. Algunos eó icos, como Amendola (Amendola, G. 2000), piensan que muchas de las g andes e-es uc u aciones de lo u bano han A ículos • Pablo A ias Sie a • 83 • encon ado su base ideológica en deba es cimen ados más en e e encias mí icas que p opiamen e eales, ambién incluso en lo que se e ie e a la in luencia de la insegu idad en la o ma u bana. Nues o con ex o his ó ico nos apo a ya, desde en oques de lo más di e so y en ocasiones abie amen e con adic o ios, un co pus de isiones de lo u bano desde el campo de la segu idad. Aquí encon amos desde la desc ipción de las posiciones “du as”, que p opician la o i icación y mili a ización de lo u bano, has a aquellas cuyo en endimien o de la segu idad se incula necesa iamen e a nociones de ges- ión anspa en e y equidad. Bajo la p emisa de esa plu alidad, en la que se incluyen an o ine cias sociales como discu sos más conscien es, se ía especialmen e nece- sa io incidi en las es a egias gene adas desde la plani icación y el diseño u bano pa a la esolución de p oblemas que, en muchas ocasiones, han enido su o igen an o en los excesos dogmá icos como en las omisiones come idas po es as mismas disciplinas. Po o a pa e, el ma co empo al de análisis elegido mencionado an e io men e (des- de la segunda mi ad del siglo XX has a nues os días) se jus i ica en la pe cepción de es e pe iodo como aquel en el que se han decan ado una signi ica i a mayo ía de las si uaciones de iesgo con las que ac ualmen e con i imos. Bien en endido que es a limi ación no signi ica una p ohibición o mal de ealiza alusiones a ealidades incluso bas an e emo as en el iempo, dado que exis e un ace o de e e encias his- ó icas, nu ido de modelos de ciudad, de ó mulas de plani icación edilicia e incluso de ideales u ópicos, que nos b inda la opo unidad de pode con as a las cons uc- ciones socio-cul u ales con los esul ados u banos ob enidos. 0.1. La ciudad como labo a o io del emo ; la p esencia del “o o” Como es de dominio público, el c ecimien o de las ciudades du an e los úl imos 60 años a ni el plane a io ha dis ado de hace se bajo unas condiciones o denadas, cons i uyendo una his o ia en la que se en emezclan aleccionado as expe iencias con la cons a ación de p oblemas que aún no han log ado esol e se o incluso pe i- la se lo su icien e pa a hace de ellos un análisis álido. Una de las azones esencia- les pa a esa condición gene almen e “ umul uosa” y “deso denada” del c ecimien o u bano, eside en que su impulso p o agonis a ha sido la a luencia de población e- nida has a la ciudad desde los medios ex e io es más di e sos. En los países desa- ollados la inmig ación campo ciudad se ha de enido cuando la población u bana ha alcanzado o supe ado las es cua as pa es del o al, pe o en muchos de los países en desa ollo es e p oceso sigue un aumen o c ecien e e incon olable. No obs an e las ciudades de los países desa ollados eciben asimismo nue as poblaciones po la ía de la inmig ación, cuyo acomodo se puede p oduci o bien en la ciudad exis- en e o en nue os c ecimien os de di e sa na u aleza. Así, en el deba e de la ciudad segu a, la p esencia del “o o” y la capacidad de cada sociedad de acep a su p esencia o de echaza la, de inco po a o sepa a al ecién llegado o al la gamen e ma ginado, adquie e hoy día un ca ác e esencial. La ela- ción con la ealidad u bana de ese “o o”, que ha sido una de las bases esenciales del c ecimien o de la ciudad y de su despegue económico, pe o que se e en la necesidad de desen ol e se en odo ipo de espacios pe i é icos, es un elemen o de g an impo ancia en cualquie ap oximación a las pa ologías u banas y sociales de la ciudad con empo ánea. Hemos asis ido, en demasiadas ocasiones, a la u ilización de esa igu a del “ex año” o “ ecién llegado” pa a explica p ocesos con lic i os que, en muchas ocasiones, ienen su o igen en p emisas mucho más complejas y en p in- Anduli • Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 84 • cipio menos acep ables pa a el imagina io social dominan e. La dis ibución espacial de las ciudades y la sec o ización de los dis in os ni eles de espues a u bana, son na aciones casi siemp e muy explíci as de la his o ia de los que Jacob Riis llamaba, con g an in uición, “ he o he hal ” (Riis, Jacob A. 2001). Los luga es en los que la ciu- dad demues a su acaso, esa “o a mi ad” puede llega a po cen ajes al ísimos de población, con escasas o nulas espe anzas de inco po ación a una ida que pueda llama se p opiamen e u bana. Indudablemen e, esa p esencia masi a del “ ecién llegado” que queda esidencia- do en la pe i e ia social no es una no edad en la his o ia; iene ue es aíces en la memo ia de la ciudad. Po ejemplo, la his o ia de Eu opa es á llena de p ocesos de alu ión u bano que ue on en endidos como pé didas de segu idad y de la calidad de la ciudad como hábi a . Incluso la ciudad amu allada, símbolo po an onomasia del educ o segu o y e guida como de ensa en e a un en o no no ablemen e más iolen o, padeció epen inos p ocesos de g a e desequilib io de sus condiciones in- e nas debido a las epen inas a luencias de e ugiados. Un ejemplo indudable de ello El Pa ís de la Gue a de los Cien Años (Cohen, E. 1980), con su lujo de población lo an e compues a po e ugiados y soldadesca li- cenciada, en expec a i a de nue o eclu amien o o aclima ada ya a di e sos ipos de delincuencia (en un p oceso que iba siguiendo los ai enes de las campañas), es un ejemplo de ciudad desbo dada debido a las condiciones c eadas po un c ecimien o demog á ico epen ino, al que ambién con ibuye on los e ugiados económicos ge- ne ados po el hundimien o de la indus ia ex il lamenca. Aquí el luga del ex año e a, gene almen e, el de alguien adicalmen e expulsado de los bienes de la ciudad: la calle, la in empe ie. Pe o en la du eza de sus condiciones no sólo concu ían los igo es ambien ales; la documen ación que se conse a de las sen encias emi idas po el Cha ele ( ibunal eal de la época) ecoge una cla a es igma ización de los colec i os desplazados, con un cien po cien de condenas d aconianas pa a deli os gene almen e meno es en los que no e a di ícil adi ina la subsis encia como elón de ondo. La base de es a ac i ud e a la ca encia de ecu sos de los desplazados, que los abocaba i emediablemen e a mendicidad o la pequeña delincuencia. Todo ello sugie e, no obs an e, que el e dade o mo i o e a undamen almen e polí ico: las clases ec o as de la ciudad, que eían las calles colma adas de mendigos y p os i- u as, enían miedo de que una agi ación popula pudie a e ol e a es a población desespe ada, como de hecho ya había ocu ido en pe iodos an e io es. Una de las azones que po la que aemos a colación es e emo se debe a la posi- bilidad de, pese a sus con inuos y a eces ex años eplan eamien os, as ea sus cons an es apa iciones a lo la go de la his o ia de la ciudad has a nues os días. La i- gu a del “ e ugiado” en la his o ia u bana de la Colombia ecien e (Mose . Ca oline O. N. 2004), ins alado en “in asiones” y “ba ios pi a a” en la pe i e ia de las p incipales ciudades, pod ía se un asun o ac ualizado acep able de los igo es padecidos po los desconocidos campesinos bo goñones o manu ac u e os lamencos del siglo XIV. Po o a pa e, la ciudad ha sido en endida gene almen e como un c isol del que po- dían su gi conduc as nue as, ambién en su e ien e nega i a. Man eniendo nues- os ejemplos en el mismo con ex o his ó ico, la ciudad ya se es aba pe ilando como c eado a de nue as o mas de con lic o, gene ando sus p opias igu as de iesgo en cuan o a ac o es y si uaciones (Becke , Ma in B. 1976). Así, cada a ance u bano hacia un ma co de mayo plu alidad, p opiciaba la apa ición de una igu a de inse- gu idad nue a cuya ele ancia en el plano simbólico no enía en azón de su impo - ancia cuan i a i a, sino en su ni el de up u a espec o a los a canos de su época. A ículos • Pablo A ias Sie a • 85 • Un caso que es á bas an e bien documen ado es el de la mayo p esencia de la muje en el espacio público de las ciudades inglesas medie ales. Las ano aciones de los Co one ingleses ecogen, po ejemplo en el Lond es con empo áneo de la Gue a de los Cien Años (una ciudad no o iamen e in e io a Pa ís en población y que no sob epasaba los 30.000 habi an es), an o el su gimien o de una ague ida cas a de muje es que pa icipaban en hechos iolen os como su inc emen o en el cómpu o de las íc imas de esos mismos hechos (Hanawal , Ba ba a A. 1976). Es a ci cuns ancia había sido cuan i a i amen e inap eciable en el mundo u al inglés, en el que, en cualquie caso, la his o ia ha p obado que los abundan es ac os iolen os, no se p oducían en e desconocidos que a on asen si uaciones inespe adas, sino que e an esul ado de una la ga amilia idad en e los pa icipan es en los hechos así como de las icciones que ello había p oducido. De hecho, una de las azones po las que exis ía una asa de c iminalidad u bana du- an e es a época, que pa ece especialmen e al a bajo nues a pe spec i a his ó ica, eside en que una g an mayo ía de los mecanismos de esolución de con lic os se encon aban en aquel momen o po pe ila . Es a ci cuns ancia implicaba que, an e si uaciones cuya solución no se podía acoge a ningún sis ema no ma i o acep ado, podían llega se a cona os de soluciones unila e ales y aún iolen as. Desde la óp ica de una in e p e ación se ena, esa iolencia e a un peaje ineludible en el p oceso de ap endizaje de la ida u bana. Pe o no cabe duda de que ambién e a posible apo a in e p e aciones ala mis as, que podían se since as o in e esadas. Podemos deci en es e caso que lo que p oducía inquie ud a la sociedad e a la na- u aleza di e en e de es os p ocesos de “nue a” delincuencia. El espacio u bano ue adqui iendo, bajo la noción de es a capacidad de sín esis de nue as condiciones de insegu idad, una ambigüedad que le ha acompañado siemp e como símbolo cul u al. De hecho, una pa e impo an e de los en oques maximalis as p oducidos po esos inicios de la plani icación u bana que ienen a se los u opis as, desde Eiximénides a Fou ie (Bene olo, L. 2008)(), iene de la ecu en e isión de la ciudad como en e con aminado y que necesi a e-es uc u a se pa a libe a se de sus impu ezas, isio- nes espaciales que se a ma on concep ualmen e desde la pe spec i a de ue es de e minismos mo ales en la isión de la sociedad, nacidos de la consciencia del desa ío que ep esen aba lo u bano. En cualquie caso, la endencia a po encia o mas de miedo di uso ha acompañado pe manen emen e la e olución de lo u bano. P ecisamen e, la p og esi a compleji- dad ísica y uncional de la ciudad ha p oducido p ocesos an o de inc emen o del emo como de aumen o de la capacidad de abulación que és e ep esen a. Esa in en i a p ocede del diálogo, casi siemp e ex ao dina iamen e c ea i o y muchas eces delibe adamen e sesgado, en e las amenazas obje i as y las cons ucciones cul u ales de cada sociedad. Ejemplo de ello puede se el Lond es p o o - indus ial del siglo XVIII. Una ciudad que había llegado a los 400.000 habi an es, pese a las ca ás o es que supusie on el incendio de 1666 y una pode osa epidemia con un ma gen de iempo muy escaso. El siglo XVIII consolida un pe se e an e es ue zo de u banización que, sin des aca po ceñi se a una concepción uni a ia y compues o po las apo aciones de inicia i as di e sas, sí p esen a sin emba go un ca álogo de soluciones o ecidas muy homogéneo en cuan o a espacios u banos y a qui ec u a (Mo is, A.E.J. 1984). El esul ado es una ciudad que se pe cibe a sí misma como abie a, de pe iles inde e minados; inde inición que se aslada an o a su mo ología como a su escala de alo es. Anduli • Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 86 • En es e ma co, la ciudad dinámica esul an e, cen o indiscu ible de Ingla e a y del emb iona io Impe io B i ánico, ue especialmen e ecunda en la ab icación de unas igu as de pelig osidad, su gidas de la p opia ince idumb e an e un en o no necesa- iamen e abie o a los cambios. En e esos emo es, que ejían una ed a iopin a de elaciones en e ellos, des acaba po ejemplo el de los mo ines o dis u bios u banos, gene adas casi siemp e en el ma co de una polí ica que se hacía cada ez más com- pleja. Aquí podemos de ec a en el imagina io colec i o de la época un pe sonaje an- iguo con opajes nue os que seguía, posiblemen e, debiendo una pa e de su e ible p es igio p ecisamen e a su condición de en e di uso: el “Mob” (Rudé, Geo ge. 1959). Es e é mino podía designa an o a una mul i ud encole izada e incon olable, como a una subclase compues a po pe sonajes de dudosas inclinaciones mo ales y ocupa- ciones incie as, o incluso a un g upo de ma ones o gua daespaldas empleados po gen es p incipales en el juego polí ico. Pasaba a in e p e a se como una cosa, la o a, o odas ellas a la ez en unción de los in e locu o es y el momen o. El “Mob” puede ene p ecisamen e in e és como ep esen ación de ese enemigo inde e minado, mu- chas eces moldeado y uel o a ede ini y de cuyas muchas másca as, esul a odo un compendio g acias a las cu iosas adhe encias semán icas que el é mino ha adqui ido en el mundo anglosajón. Su capacidad de in asión ha llegado incluso al campo de las ideas, hablándose incluso de un “Mob hinking” como exp esión de un pensamien o a abilia io y iolen o, imbuido de es e eo ipos y ac i udes ag esi as. Resul a signi ica i o que los es udios his ó icos más iables hayan de e minado que una g an pa e de los pa icipan es en esos mo ines y des iles ap esu ados que asal- aban o des uían i iendas o come cios y que ambién a acaban a de e minados candida os polí icos o a sus pa ida ios. E an mayo i a iamen e ecinos en un adio bas an e ce cano a la zona en la que se p oducían los desó denes. El “Mob” e a el espejo de un es ado de ánimo colec i o: el populacho asil es ado al que se emía, y que adqui ía una dimensión casi legenda ia. Es aba o mado en g an medida po a esanos y abajado es en gene al cuyos hoga es casi siemp e se encon aban bas an e ce canos al luga de los hechos. Nos hallamos en onces an e la in e acción en e los di e sos p ocesos de ans o - mación cul u al, económica y de p oducción u bana en el seno de una sociedad con la cons ucción de igu as de pelig osidad social. Es as igu as son he amien as decisi as a la ho a de cons ui la p opia pe cepción en cualquie con ex o social, poniéndose al se icio de lo que se conside an pa adigmas acep ables de p esen e y u u o: la amenaza que se econoce se ans o ma de es a mane a en un aside o con a pelig os desconocidos, y ambién en un ecu so en able en la es e a polí ica. En es e ma co, podemos a i ma que las cons ucciones cul u ales de pe cepción de iesgo es ablecen un ínculo con los p ocesos de p oducción de ciudad; ínculo que la p og esi a complejidad del hecho u bano ha ido e o zando has a nues os días. Ac ualmen e, no obs an e, an o los p ocesos de c ecimien o y di e si icación u bana, como los p opios sis emas simbólicos enca gados de ep esen a las igu as de pe- lig o, pa ecen es a más allá de las posibilidades de los sis emas de encauzamien o de las sociedades u banas globales. Puede se po que, como o muló en sus dia ios el pensado y li e a o alemán E ns Jünge en la p ime a mi ad del siglo, una pa e de la his o ia global desde los albo es del siglo XX pa ece habe sido p og esi amen e in adida po el eino de lo imp e- isible (Jünge , E. 1989). Si hoy nos esul an anspa en es en su in encionalidad y p ocedencia mecanismos de di amación como la in ención, po pa e de cie os elemen os xenó obos en el Pa ís de la Edad Media, de un complo lamenco pa a con amina las uen es de agua, p e ex o pa a gene a una eacción ag esi a con- A ículos • Pablo A ias Sie a • 87 • a los inmig ados po azón económica de esa nacionalidad, nues a co idianidad pa ece pe ila un nue o es ado de la cues ión en la que lo imp obable ha salido del eino de la abulación y se ha p esen ado en la ealidad. Hechos como el 11-S han compa ecido en nues o imagina io colec i o como e e encias imp e is as, cuyas consecuencias aún son obje o de análisis (Vi ilio, P. 2006). Los dis u bios en las ciu- dades ancesas y las di icul ades de o den público en democ acias que des aca on po sus conside ables in en os de in eg ación, como es el caso de Suecia, o man pa e de esos nue os escena ios que han con ibuido a dis o siona la pe cepción de u u o en medios u banos conside ados has a hace poco modelos de es abilidad, in eg ación y segu idad. A es o se ag ega que nues o conocimien o de la ealidad se nu e del abas ecimien- o en iempo eal de una pe manen e cadena de acon ecimien os po los medios de comunicación, que nos man ienen en con ac o con lujo de da os con inuo del que es complejo ex ae la in o mación. Nues as ac uales ciudades ins an áneas, que p ecisamen e o ganizan sus lujos pe cep i os desde esos medios de comunicación, y que p esen an asimismo una es uc u a ísica que se modi ica con g an apidez, es a ían ab iendo al máximo los g ados de inde e minación (Boye , M. C. 1996). En o o o den de cosas, podemos deci que una pa e esencial de la his o ia de las sociedades u banas ha es ado en sus es a egias pa a ges iona el c ecimien o de sus ciudades. La espues a di e encial ha c eado asimismo ealidades de na u a- leza muy dis in a, siendo las condiciones de pa ida que pe mi ían a on a es os p oblemas no ablemen e di e en es (según el escena io his ó ico, social, polí ico o económico) y a la ez de e minan es pa a su e olución pos e io . Den o del cam- po eno memen e amplio de las posibles in luencias, los condicionan es de mayo en idad han enido que e p ecisamen e con la capacidad de comp omiso de las adminis aciones; ni el de comp omiso que no es sino un e lejo de los alo es de la sociedad a la que ep esen an y cuya ealidad ges ionan. Los p ocesos de plani i- cación, an o en las ideas inspi ado as como en la ma e ialización de sus obje i os, o man una pa e insoslayable de es a ealidad. 1. CIUDADES DE DISFUNCIONALIDAD CRÓNICA: CRECI- MIENTO INFORMAL Y PROCESOS DE DESESTRUCTURA- CIÓN URBANA 1.1. Asen amien os ilegales: la c isis u bana como ó mula de c ecimien o En el momen o p esen e nos hallamos an e una eclosión cla amen e pe cep ible de lo u bano con un peso c ecien e, an o en el plano demog á ico como en el de su ex ensión e i o ial, de las g andes u bes. Asimismo, es una ealidad que el cen o de g a edad demog á ico u bano se es á desplazando hacia los llamados países en desa ollo. Es e enómeno coexis e con el hecho de que en muchos de esos luga es eme gen es se es á acasando en la a ea de do a de e ugio a los aspi an es a “u bani as” que an con luyendo sob e ciudades cada ez más g andes. An e es a ealidad, un hábi a pa alelo e i egula men e gene ado eme ge cada ez con más ue za y e oluciona en sus dimensiones y ambién en sus ca ac e ís icas. Su ma e- ialización a anza en una p og esión que a desde la choza de ma e iales p eca ios has a el bloque de a ias plan as, aba cando asimismo desde el pequeño asen a- mien o has a aglome aciones que alcanzan el medio millón de habi an es. F en e a es a ealidad, se pueden disce ni dos ipos de ac i udes: la de aquellos que p e en- den supe a el p oblema median e la pe misi idad y la coope ación y aquellos que, Anduli • Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 94 • ciones de inmig an es que la expansión económica de los países desa ollados iba demandando. De los inmig an es na i os que llegaban del medio u al, se ue pasan- do p og esi amen e a los de Á ica del No e, Asia o La inoamé ica. En la mayo ía de los casos los esiden es eu opeos de es os edi icios llega on a ene una pe ma- nencia ela i amen e baja, p oducida po las nue as condiciones de mayo pode adquisi i o y supe io mo ilidad de las c ecien es clases medias. Lo que en p incipio pa ecía pa a de e minadas gene aciones una conside able adquisición de es a us, al cons i ui su acceso a una i ienda p opia, ue modi icando su conside ación a la baja al cambia las necesidades y con el su gimien o de una ape u a de la o e a e- sidencial y de nue os códigos de ep esen ación social (Helleman, G; Wassenbe g, F. 2004). El esul ado inal ue que las i iendas en bloque abie o, algunas de las cuales se habían cedido po la adminis ación en egímenes de enencia especiales, ue on despa eciendo de las ape encias de un ciudadano medio cada ez más p ós- pe o. Es o las ans o mó, debido a una de e minada ansición his ó ica de hábi os esidenciales, más que en un modelo de ciudad e dade amen e al e na i a, en un puen e pa a la en ada a o as posibilidades de ciudad. Toda ía hoy, el peso en muchas ciudades eu opeas de es e ipo de hábi a u bano es conside able. P ác icamen e cada ciudad española o eu opea conse a un ejemplo de es e modelo de es uc u ación esidencial, muchos de ellos ans o mados en espacios de con i encia, pe o con una mino ía con e idos en ejemplos de ba ios des a o ecidos y algunos en au én icas ampas u banas, que alcanza on y en mu- chos casos oda ía os en an la ca ego ía de p oblemas muy se ios; a eces incluso deba idos a ni el nacional como el sec o (o más p opiamen e ciudad de amaño medio, en conside ación a sus 13.000 i iendas) Bijlme mee de Ams e dam (Helle- man, G; Wassenbe g, F. 2004), o muchas ba iadas ancesas de i ienda social e c.. Su capacidad de ans o mación los con i e e en en idades aún i as y en algunos casos con un u u o muy complejo. Las ciudades han abo dado el p oblema de ecicla las zonas de la ciudad cons ui- das bajo la p emisa del bloque aislado con opciones que iban desde la pu a y simple demolición o al, has a ans o maciones pa ciales, que suelen inco po a planes de di e si icación de usos ajenos a lo pu amen e esidencial e implan ación de equipa- mien os. En algunos casos se es ablecie on planes pa a el ap o echamien o de las á eas de espacio lib e en e los edi icios pa a ag ega mayo densidad esidencial, achacando los p oblemas de algunos de es os sec o es a un exceso de espacio disponible. También se han implan ado expe iencias pilo o de ecu sos de igilancia ex ao dina ios (muchas de las expe iencias eu opeas de u ilización del CCTV han comenzado p ecisamen e en es as localizaciones) con esul ados bas an e a iables (Van den Be g, L. 2006). La he encia española y andaluza en es e capí ulo no iene nada que en idia en peso especí ico y ni el de complejidad a la escena eu opea. Ac ualmen e, una pa e impo an e de los llamados “ba ios des a o ecidos” andaluces pe enecen al modelo u banizado del bloque abie o, en un p oceso de indus ialización de la p oducción de i ienda que ha dejado ejemplos señe os de zonas pos e gadas y con lic i as en la ciudad (Fe nández Aja, A. 1994). Asimismo, en o o o den di e en e, se es á mani es ando len amen e una ans o mación de las poblaciones debida a la inmi- g ación, que empieza a o ece un cuad o de iesgo en luga es signi ica i amen e homogéneos en cuan o a la p ocedencia de sus habi an es. Ese es, sin duda, uno de los escena ios que pueden esul a más di íciles pa a el u u o. Muchos a qui ec os, sob e odo en Eu opa´Cen al y del No e, han hecho én asis en la ápida desapa ición de es as ba iadas, debida a su sus i ución, mencionando A ículos • Pablo A ias Sie a • 95 • cómo “... la ob a de años a despa eciendo an e nues os ojos”. Sin emba go, al escena io es á aún muy dis an e de ealidades como la española. 3.2. El espacio público y sus ac uales condiciones de agilidad En el ámbi o cul u al no eame icano, se ha asis ido a un p oceso que se encamina, según el juicio de muchos eó icos del u banismo, los es udios sociológicos e incluso los p opios p o esionales o c í icos de a qui ec u a, hacia lo que se ha enido en lla- ma “el in del Espacio Público” (So kin, M. 2004). Bajo es a concepción de la ealidad ac ual, el espacio público se ía apenas un p oyec o pe manen emen e inconcluso, apenas bosquejado, que hab ía desplegado su seduc o a u opía en el a co empo al que a del espacio de los mona cas absolu os como pun o de pa ida has a el espa- cio de Las Co po aciones. El balance inal es ablece ía un escena io en el que la i adiación de cie os aspec os de la cul u a no eame icana, de enida en modelo global, unido a la de i a i emedia- ble de las ecnologías y los miedos con empo áneos, hab ían expandido un pa ón de compo amien o que implica el in del expe imen o de la p oducción de espacio u bano a ni el plane a io. En es e ma co, una g an can idad de discu sos han popu- la izado y aún ulga izado, la c eación de lo que podemos llama una “pos -ciudad”, que se ep esen a según modelos muy di e en es y aún con adic o ios; quedando po ello su alo ación abie a a in e p e aciones an espe anzadas como a e ado as. No obs an e, pa ece que en muchas de es as isiones, los espacios de elación cla- amen e econocibles su en una decisi a me ma de su impo ancia, cuando no su desapa ición. Es lógico que, en el seno de un ma co cul u al como el eu opeo que supues amen e p e ende da impo ancia a los alo es de lo colec i o y a la e i alización de una he encia conside ada aliosa, las expec a i as de e olución del espacio público se hayan ans o mado en uno de los deba es medula es de la u banís ica, an e la cons- a ación de que su condición se ha ido ol iendo cada ez más con lic i a (Ash, A. 2008). En es e escena io de di icul ades, exis en una se ie de endencias que exp e- san los p incipales en es de con lic o y e olución del espacio público. En p ime luga , podemos des aca el hecho de que, en una sociedad cuyos cambios se han sucedido en ciclos cada ez más co os, la es uc u a ísica de las ciudades no siemp e ha conseguido apo a las ó mulas necesa ias pa a gene a luga es de encuen o según nue as exigencias o pa adigmas. Es o p oduce la excesi a u i- lización de un núme o de e minado de espacios ep esen a i os que adolecen la sob eca ga. En segundo luga , cada ez más, luga es que se encuen an ue a de la es e a de lo público an asumiendo la condición de espacios de sociabilidad, en muchos casos inducida y man enida en pau as muy es udiadas y ijas. Un ejemplo ca ac e ís ico de ello pod ían se los g andes “mall”, cuyas cualidades eme gen es como luga es de encuen o cí ico, as una ans o mación concep ual a inales de los años 50, ue abie amen e ensalzada po analis as u banos como Jane Jacobs, pe o que no son las únicos disposi i os de es a na u aleza en un medio u bano que se mues a cada ez más p ódigo en disposi i os pa a con ene ó mulas de come cio o de p es ación masi a de se icios (Wall, A. 2005). En e ce luga y desde la pe spec i a de c eación de escisiones sociales, es án su - giendo espacios ambiguos, algunos de g an ep esen a i idad, en los que el con e- nido del luga se a icula en unción de las necesidades de ep esen a i idad de g u- pos muy conc e os. Ejemplo llama i o de es e p incipio se ían los nue os gue os de Anduli • Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 96 • espacios basados en los códigos de iden i icación más a iopin os ( anja de edad, p e e encias de consumo, o ien ación sexual, e c) (Sibalis, M. 2004). El cua o luga lo ocupa la mani ies a desigualdad en la habili ación y man enimien o del espacio en la di e sas á eas de la ciudad. Exis e, lo que puede llama se una desigualdad desde la pe spec i a de u ilización del espacio lib e, an o en Eu opa como en Es ados Unidos, en de e minados momen os sólo en azón de la can idad. A ello se añade que de e minados ecinda ios p esen an impo an es p oblemas de con i encia debidos a la con on ación de concepciones de u ilización del espacio público muy dis in as, p oducidas po la i upción de g upos he e ogéneos cul u al- men e (Madanipou , Ali. 2004). Algunas á eas de la ciudad eu opea han is o como se consolidaban es e ipo de p oblemas que concluye on po p opicia acon ecimien- os iolen os, en algunos casos con las ue zas del o den, en o os con la población au óc ona y en muchos casos en e di e sas comunidades de inmig an es que p e- sen an di e en es sensibilidades en el uso del espacio. En de e minadas condiciones, la limi ación o al o pa cial del espacio público no ie- ne po qué es a inculada a desa ollos u banos ecien es, ni a una des ucción ísica de los an iguos. Ejemplo muy álido de la su ileza que puede llega a alcanza el p oceso pod ían se algunos casos de e i alización en las ciudades his ó icas eu opeas, que las han hecho obje o de ope aciones con inuas de man enimien o y en iquecimien o, pe o que las han dis anciado i emediablemen e de su condición de espacios de con i encia aguados a lo la go del iempo. Es a cons a ación de- bemos hace la sin “demoniza ” la si uación ac ual, pe o sin que ampoco podamos albe ga dudas de los cambios de g an en idad ope ados en unas localizaciones que compi en en a ae la a ención de los u is as globales y que po ello son obje o de inicia i as que ienden a e osiona la he e ogeneidad social. Los habi an es de es as zonas empiezan a ol e se cada ez más escasos an e una pujan e p esión del sec o se icios en el á ea y el consiguien e aumen o del p ecio del suelo (Helms, G. 2006). A la disminución del núme o se añaden o os ac o es que a iculan unas condiciones de ida asimismo di e en es: una mues a de ello es que algunas eces, esos mismos habi an es de los cen os his ó icos alegan sen i se como ex as de un disposi i o u ís ico que les ha inco po ado más allá de oda posible p o es a. Po o a pa e, la concen ación de in e eses esul an e conside a una p og esi a in- luencia de una ue e dinámica de la segu idad en las cues iones de diseño u bano. Ello hace que las pau as de u ilización del espacio cambien ambién, eliminándose o haciendo muy selec i a, la posibilidad de ubica se sob e el ejido u bano en una dialéc ica dis in a a la ca ac e izada po el consumo de p oduc os o se icios. El espacio público se ans o ma en un elemen o de o malización de la ciudad como disposi i o p edominan emen e emp esa ial (Van Melik, Rianne; Van Aals , I ina; Van Weesep, Jan. 2007). 4. El espacio u bano discon inuo como ma co de los desa íos u u os La p egun a que podemos o mula es: ¿cómo ca ac e iza los p oblemas de se- gu idad u bana en una ciudad que ya no puede designa se p opiamen e como al? Ya hemos señalado que, an o las naciones económicamen e desa olladas como en aquellas llamadas “en desa ollo”, se han u banizado e i o ios muy ex ensos, haciendo que la densidad de las ciudades en habi an es po kilóme o cuad ado no haya dejado de baja a lo la go del siglo an e io (Angel, S.2008). En es e con ex o, A ículos • Pablo A ias Sie a • 97 • an o la mo o ización como la na u alización de nue os hábi os sociales han enido un papel p o agonis a en un enómeno es udiado has a la saciedad desde las pe s- pec i as más a iadas (como las necesidades de anspo e gene adas, el impac o sob e el e i o io o los nue os pa adigmas de paisaje que gene a) pe o muy poco analizado desde su posible impac o en el ámbi o de la segu idad u bana. Po apo - a un ejemplo ce cano, se puede ci a que Andalucía ha consumido una can idad conside able de su e i o io con un modelo de i ienda uni amilia de baja densidad, no pocas eces implan ada desde la ilegalidad, aumen ando en más de un 350% su supe icie u banizada desde el año 1956. No obs an e, de la misma mane a que en la mo o ización de la sociedad. los Es ados Unidos ue on los que p ime o a anza on conscien emen e en es e modelo de c ea- ción de suelo u bano; es o ha hecho que ambién sus con asen idos apa ezcan con mayo apidez. Pese a se inicialmen e el escena io u bano de no malización social po excelencia, el c ecimien o del “subu b” en Es ados Unidos ha c eado si uaciones en las que en cie os emplazamien os se daban escena ios di íciles, de con lic o y acaso. Uno de los es udios de es e escena io más es imulan e y lleno de ma ices lo ealiza Mike Da is en su ecuen emen e ci ada “Ciudades de Cua zo” (Da is, M. 2003), en un capí ulo dedicado al subu bio de Fon ana, en la Aglome ación de Los Ángeles. Más allá de escena ios de inibles como “con lic i os”, la deg adación de las condi- ciones de ida en es as zonas ha gene ado, en emplazamien os singula es, g a es aumen os de la insegu idad, undamen almen e a causa de los p ocesos de desa - iculación social, des-indus ialización y “whi e ligh ” combinados (Thompson, H A. 1999). El abandono de i iendas en es os ecinda ios, p oducido cuando la si uación de des ucción alcanza su ceni , c ea un medio especialmen e desolado en que mu- chas de ellas se incendian (o más bien son incendiadas) y quedan como exp esiones cla as del es ado de la con i encia en el en o no, jun o con los ehículos en di e sas ases de desguace y la p esencia de basu as po ecoge . De e minados subu bios pie den población y i iendas has a el pun o que su densidad de habi an es po hec- á ea desciende has a ni eles p opios de un medio u al. Debido a que ha sido el medio anglosajón el que p ime o ha debido en en a se a la deses uc u ación de sus ejidos de baja densidad, ha sido necesa io econside- a de e minados aspec os del discu so sob e la segu idad u bana. Es e eplan ea- mien o e a i emediable, al se especialmen e impo an e la apo ación de la cul u a anglosajona en los llamados es udios de “Sa e Design” (S e en on, G. 1998), que p ác icamen e ienen su o igen en es e con ex o es adounidense. En ese ma co, se da la pa adoja de que el “subu b” se conside aba en p ime a ins ancia una solución acep able como p emisa de pa ida pa a omen a de e minadas condiciones de p i- acidad y una dis ibución induc o a de segu idad del espacio u bano. El “subu b” de baja densidad acasa, no obs an e, en consegui que el ciudadano haga ac o de p esencia en la calle, cuyas condiciones la hacen más a p opósi o pa a la u ilización del au omó il; es o se ha con e ido en uno de los p oblemas más cla- amen e iden i icables de es e ipo de educ os (Doeksen, H. 1997). Una g an pa e de la p ecep i a del New U banism se ha en ocado desde es a pe spec i a de la “ es au ación” del subu bio y su asimilación a un es ado más p opiamen e in eligible desde lo “u bano” con encional. Pe o, mien as se ma e ializan es os in en os en Es ados Unidos, Eu opa ha asis ido a p ocesos casi análogos en algunos espacios de la inmensa ed u banizada en o no a las p incipales edes de dis ibución u bana. La ex ensión de e i o io u ba- Anduli • Re is a Andaluza de Ciencias Sociales Nº 9 - 2009 • 98 • nizado, la in incada ed de accesos, la coexis encia de zonas habi adas con baldíos u banos o la mezcla inespe ada de unciones, hacen ealmen e complejo pa a las ue zas del o den abo da un espacio en el que aún no pa ece habe mucha expe- iencia a la ho a de pe ila p o ocolos de acción, al menos desde la inicia i a pública. Es e con ex o, no obs an e, es excelen e pa a el sec o eme gen e de la segu idad p i ada, cuyo bene icio expec an e en es os espacios es de g an signi icación. El p oblema de la di ícil legibilidad y o ganización de es a nue a ciudad eme gen e se hace ex ensi o a la p es ación de o os se icios, pe o al ez sea la ca encia de segu idad la indicación más cla a de que la ciudad no puede esumi se a una me a ecuación de accesibilidad más in aes uc u as. 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