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Mujeres e investigación. Aportaciones interdisciplinares : VI Congreso Universitario Internacional Investigación y Género

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“ M U J E R E S E I N V E S T I G A C I Ó N . A P O R T A C I O N E S I N T E R D I S C I P L I N A R E S ” Reservados todos los derech os. El contenido de esta obra está protegido por la Ley, que establece p enas de p risión y /o multa s, ad emás de las correspondientes in demnizac iones por d años y p erjuicios, par a quienes reprodujeren, plagiaren, distribuyeren o comunicaren públicamente, en todo o en parte, u na obra literaria, artística o c ientífica, o su transformación , interp retación o ejecución artística fijad a e n cualquier tipo de soporte o comunicada a tra vés de cualquier otro medio, sin la pr eceptiva autorización. © Autoras: Car men García Gil Consuelo Flec ha García María J esús Cala Carrillo Marina Núñez Gil Ana Guil Bo zal Rocío Mar tínez Torres Isabel Vázq uez Bermúdez Edita e i m pri m e: @rea d igital 2.0, S.L. C/ Presidente Cárd enas, s/n local 2 41013 – Sevilla Lugar de edició n: Sevilla I.S.B.N: 978- 84 -944737 -9-1 Depósito Legal: SE 197 8-2016 PRESENTACIÓN ................................................................................................................. I DEBATIENDO LO FEMENINO: POLÍTICAS, CULTUR A Y EDUCACIÓN ................................ 1 ALEJO JARA, MARIA AN DREA COLUMÉ A LONSO, ANA REFLEXIONES ACERCA DEL CARÁCTER DE LA INCORPORACIÓN DE LAS MUJ ERES A LA INSTITUCIÓN MILITAR E N ARGENTINA ............................................................................ 9 ALIONI, ALICIA C EL PESO DE LA HETERONORMATIVIDAD EN LAS FAMILIAS DEL MISM O SEXO. EL CASO DE LA ADOPCIÓN Y LA REPRODUCCIÓN ASISTIDA ........................................................ 22 ÁLVAREZ BERN ARDO, G LORIA HOMBRES LOBO Y MASCUL INIDAD EN CONFLICTO EN LOBOS DE ARGA ..................... 33 BAENA-CUDER , IRENE MENOPAUSIA, ANDROPAUSIA, CUESTIÓN DE GÉNERO ................................................ 44 BALLESTERO QUIN TO, IREN E JIMÉNEZ MORENO , MA RIA DOL ORES BORREGO CABEZAS, LAUR A POVEA LOPEZ, BIBIAN A GAVILAN TRIVIÑ O,MARIA MACÍAS SEDA , JUANA LEÓN LARIOS, FÁTI MA EL GÉNERO COMO VARIABLE INFLUYEN TE PARA EL DESARROLLO DE MALOS TRA TOS PSICOLÓGICOS EN LAS RELACIONES DE PAREJA DE JÓVENES UNIVERSITAR IOS/AS .... 48 BLÁZQUEZ ALONSO , MA CARENA MORENO-MAN SO, JUAN MAN UEL GARCÍA-BAAMON DE SÁN CHEZ , M ª ELENA POZUECO- ROME RO, JOS É MANUEL GUERRERO-BARON A, EL OÍSA FERNÁNDEZ DE LA CRUZ , MARTA EL DERECHO A LA IDENTIDAD DE GÉNERO COMO DERECHO FUNDAMENTAL EN INTERÉS DEL MENOR ...................................................................................................... 65 BURGOS GARCÍA , OLGA INFLUENCIA DE INTERNET EN LA ADOLESCENCIA: UN ESTUDIO SOBRE QUÉ ESTÁN HACIENDO LAS CHICAS Y LOS CHICOS EN LAS REDES SOCIALES ................................... 79 CALLEJA CEN TENERA, CARMEN IBORRA CUELLA R, ALEJA NDRO MARTIN GA LVÁN, ROSA M CIENTÍFICAS Y SUFRAGISM O .......................................................................................... 87 CALVO IGLESIAS , ENCINA MUJER, MEMORIA Y CONFLICTO ARMADO EN PERÚ : HACÍA UNA PERSPECTIVA DE RESPONSABILIDAD PARA PROTEGER A LA LUZ DEL DERECHO INTERN ACIONAL DE LOS DERECHOS HUMANOS .................................................................................................... 95 CANCHARI CANCHARI , ROCIO YU DITH EVOLUCIÓN DE LA SENSIBILIDAD HACIA LA VIOLE NCIA CONTRA LA MUJER EN ESPAÑA (1985-2016) ..................................................................................................... 108 CEPEDA GON ZÁLEZ, Mª ISABEL DERECHO PENAL, VIOLENCIA DE GÉNERO Y FEMI NICIDIO. ANÁLISIS DE LA NORMATIVA PERUANA A PARTIR DE LA EXPERIENCIA ESPAÑO LA ............................ 127 CHANJ AN DOCUMET, RAFAEL HERNAN DO LA CONSTITUCIONALIDAD DE LA DIFERENCI A PUNITIVA POR RAZÓN D EL SEXO EN EL MALTRATO OCASIONAL ................................................................................................ 141 CHANO REGAÑ A, LORENA EL ENFOQUE DE GÉNERO EN LOS PROGRAMAS DE PREVENCIÓN COMUNITARIA EN ISLA CRISTINA ................................................................................................................ 152 COLUMÉ ALON SO, ANA ALEJO JARA, MARÍA AN D REA EL PAPEL DE LA MUJER EN LA RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS ARMADOS: LA MESA DE LA HABANA ................................................................................................................... 164 DEL PRADO HI GUERA, CRISTIN A ¿CÓMO ABORDAR LAS CUESTIONES DE GÉNERO EN EL CONTEXTO DE ÁFR ICA SUBSAHARIANA? ALGUNAS RESPUESTAS DESDE LA TEORÍA Y LA PRÁCTICA ............ 175 EL RHOMRI, IMANE DOMÍNGUEZ-SERRAN O, MÓNICA LA EDUCACIÓN EMOCIONAL COMO RECURSO PARA LA PREVENCIÓN DE LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN NIÑOS/AS DE EDUCACIÓN PRIMARIA ............................. 189 FERNÁNDEZ DE LA CRUZ, M ARTA BLÁZQUEZ ALONSO , MACARENA MORENO MANSO, JUAN MANUEL GARCÍA-BAAMON DE SÁNCHEZ, Mª ELENA GUERREO BARONA, ELOÍSA POZUECO ROM ERO, JOSÉ M ANUEL ROLES DE GÉNERO EN PERDIDOS DE J.J. ABRAMS: (O “POR QUÉ YA NO VEO SERIES MACHISTAS”) ................................ ................................................................................ 207 FERNÁNDEZ LAREDO, ASU NCIÓN DE LA CUA DRA DE COL MEN ARES, ELENA PLAN DE CUIDADOS ENFERM EROS A UNA MUJER VÍCTIMA DE VIOLENCIA DE GÉNERO ................................ ......................................................................................... 240 FERNÁNDEZ, LEÓN, PAB LO COSANO, RA M ÍREZ, MARÍA JESÚS BARRERAS QUE DIFICULTAN LA DENUNCIA DE L A VIOLENCIA DE GÉNER O: REFLEXIONES A PROPÓSITO DE LOS RESULTAD OS DE LA MACROENCUESTA ............ 256 FERRER PÉREZ, VICT ORIA AURORA BOSCH FIOL, ESP ERANZA GEORGE SAND Y LA VILLE NOIRE: UNA PARÁBOLA DEL MUNDO OBRERO CON ROSTRO DE MUJER ....................................................................................................... 271 FIGUEROLA CABRO L, M. CARME TECHO DE CRISTAL Y TESIS DOCTORAL ¿EXISTE U N SESGO DE GÉNERO EN LA CONCESIÓN DE AYUDAS POST-GRADO? ...................................................................... 281 GALLEGO MORÓN, NAZARETH TRATAMIENTO PERIODÍSTICO DEL GÉNER O EN LAS PUBLICACIONES DE LAS PÁGINAS DE FACEBOOK DE LA PRENSA ESPAÑOLA: EL CAS O DE EL MUNDO Y EL PAÍS ............ 292 GARCÍA ESTÉV EZ, NOELIA CARTES BARROSO, M ANUE L JESÚS AMOR ROMÁNTICO Y SALUD EN MUJERES ESPAÑOLAS ............................................ 311 GARCÍA JIMÉNEZ, M ARÍA ESTRATEGIAS PARA LA INTRODUCCIÓN DE LA P RESPECTI VA DE GÉNERO EN EL CURRICULUM DE CIENCIAS BIÓLOGICAS: APROXIMACIÓN ETOLÓGICA A LOS PATRONES DE LIDERAZGO. UNA INICIA TIVA DIDÁCTICA ............................................ 328 GAYTÁN GUÍA, S USANA PILAR VIOLENCIA FAMILIAR Y REPERCUSIÓN EN LOS HIJOS. REVISIÓN DE LA LITERATURA ................................................................................................................... 341 GUERRERO NAV ARRO, M ÓN ICA ÁLVAREZ GON ZÁLEZ, M ERCEDES VE RÓNICA MEMORIA HISTÓRICA FEMENINA EN SEVILLA A TRAVÉS DE PLACAS Y M OSAICOS CONMEMORATIVOS ..................................................................................................... 349 IGLESIAS REDOND O, Mª R OSA DIFERENCIAS DE GÉNERO EN L AS PERCEPCIONES DE BARRERAS DE CARRERA EN LA EDIFICACIÓN. UN ESTUDIO PILOTO ................................................................ .............. 361 INFAN TE PEREA, MARGARI TA ROMÁN-ONSAL O, MARISA NAVARRO-AS TOR, ELENA PERSPECTIVA DE GENERO EN LA APLICACIONES MOVILES PARA GESTIONAR LA SALUD REPRODUCTIVA ................................................................................................. 377 LEÓN LARIOS FÁTI MA MACÍAS SEDA , JUANA ÁRBOL GUERR ERO LAURA BERSABÉ HIDA LGO EVA MARÍ A DOMINGUEZ TRUJILLO MIRIA M FERNÁNDEZ MORODO YO LAN DA GÓMEZ MEGÍA S ISABEL MICROMACHISMOS COERCITIVOS DESDE LA PERSP ECTIVA DEL ALUMNAD O UNIVERSITARIO: UNA APROXIMACIÓN DESCRIPTIVA ................................................ 385 LLORENT VAQ UERO, M ERCEDES SIANES- BAUTISTA, ALICIA DERECHO Y PRINCIPIO DE IGUALDAD .......................................................................... 396 LÓPEZ CHOCERO, SANDRA SANCHIS VIDAL, AMELIA LA INTERVENCIÓN SOCIO-EDUCATIVA Y LAS PRÁCTICAS DE APRENDIZAJE PSICOSOCIAL CON MUJERES EN SITUACIÓN DE VUL NERABILIDAD: INMIGRACIÓN, PROSTITUCIÓN .............................................................................................................. 408 LOPEZ GUTIERRE Z, VIRGINI A MONREAL GI M ENO, Mª DEL CAR MEN PÉREZ DE GUZ MAN PUYA, Mª VICT ORIA LA CONSTRUCCIÓN IDENTITARIA EN LA RED, COMO LUGAR DE RESISTEN CIA DESDE LAS PRÁCTICAS ARTÍSTICAS CIBERFEMINISTAS Y EL ACTIVISMO DIGITAL ................. 431 MAESO GÓM EZ, NOELIA ¿FANTASÍA O REALIDAD? ESTEREOTIPOS DE GÉNERO EN EL CINE ............................. 437 MARTÍNEZ CASTRO, M ARÍA DEL MA R MORENO DÍAZ, RAFAEL EL PARADIGMA DE LA COMPL EJIDAD EN EL ANÁLISIS DE LAS ORGANIZAC IÓNES: UNA APROXIMACIÓN DESDE UN ENFOQUE CULTURAL Y DE GÉNERO ............................... 445 MIMBRERO MA LL ADO, C ON CEPCIÓN GUIL BOZAL, ANA CÁMARA MARÍN , SUSAN A RELATOS DE VIDA SEXUAL CONVENCIONAL EN E L TARDOFRANQUISMO:L A SERIE DE ZARAGOZA (UZ.1-20) .................................................................................................... 456 MIQUEO, CONSU ELO LOS RIESGOS METABÓLICOS SON MAYORES EN LAS MUJERES CON TRATAMIENTO ANTIPSICÓTICO ............................................................................................................. 467 MODREGO AZN AR, MARIA FABIOLA LA FAMILIA EN DISNEY: DESDE BLANCAN IEVES HASTA NUESTROS DÍAS ................... 480 MORENO DÍAZ, RAFAEL MARTÍNEZ CASTRO, M ARÍA DEL MA R LA MEMORIA DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA EN LA LITERATURA DE ALGUNAS ESCRITORAS EXILIADAS ................................................................................................ 487 NEGRETE PEÑA, ROCIO ¿CONSIGUEN LAS MUJERES PR EMIOS EN MATEMÁTICAS? ........................................ 500 NÚÑEZ VALDÉS, JU AN ANTÓN, DÍAZ, ANDREA MANZORRO, CASTRI LLÓN, LUCÍA COMPETENCIAS PARA LA BÚSQUEDA DE EMPLEO: UN ESTUDIO DE LA TR AYECTORIA VITAL Y PROFESIONAL DE MUJ ERES DESEMPLEADAS MAYORES DE 45 AÑOS .......... 511 ORDÓÑEZ JIMÉNE Z, MARÍA AUXILIA DORA ESTUDIO Y ANÁLISIS DE PROGRAMAS DE INTERV ENCIÓN DIRIGIDOS A H OMBRES QUE EJERCEN VIOLENCIA DE GÉNERO: DOS CARAS DE LA MISMA MONE DA ............ 526 PEDRERO GARCÍA, ENCARNACION BLANCAT LUQUE , CARMEN ESTUDIO EMPÍRICO SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉ NERO EN GALICIA: TIPO S DELICTIVOS Y CIRCUNSTANCIAS COM ISIVAS ................................................................................... 538 PÉREZ RIVAS, NATA LIA LA BRECHA DE GÉNERO EN EL MERCADO LABOR AL DE LA COMARCA DE OSONA (CATALUÑA). COMPARATIVA DE TRES GRANDES EMPRESAS DE SERVICIOS ............. 555 PÉREZ-QUINTAN A, ANN A SABATA-ALIBERCH , ANNA VIVET BARAHONA , SANTI ESTEREOTIPOS PATRIARCALES Y CUIDADOS FAM ILIARES .......................................... 5 71 POLVILLO AVILÉS, M ARÍA JOSÉ TORRES, ENAM ORADO, DOLORES AYUGA, LUQUE, MIGUEL Á NGEL RODRÍGUEZ, HIN OJOSA, ARAC ELI REAL, PÉREZ, CE LIA RODRÍGUEZ, C EA, PATRICIA CASADO, MEJÍA, R OSA REVISIÓN DE GERTRUDIS GÓMEZ DE AVELLANEDA EN EL CANON LITERA RIO .......... 580 PUIG GUISADO, JAIME PERCEPCIONES Y ATRIBUCIONES CAUSALES SOBRE LA VIOLENCIA DE GÉ NERO EN LEÓN (NICARAGUA) ...................................................................................................... 587 RIVAS RIVERO, ESTHER BONILLA ALGOVIA, ENRIQUE VÁZQUEZ CAB RERA, JOS É JUA N CALLEJA CEN TENERA, CARMEN MUJER Y ODONTOLOGÍA EN ANDALUCÍA: ESTU DIO DE COLEGIOS PROFESIONALES Y PERSONAL DOCENTE ..................................................................................................... 603 RODRÍGUEZ MENACHO, DIEGO ORTUÑO, GONZÁ LEZ, LUÍS ALEJA NDRO SUCESOS VITALES ESTRESANTES EN MUJERES EN SITUACIÓN SIN HOGAR ................ 611 RODRÍGUEZ MORENO, SAR A ISABEL ROCA MORALES, PABLO PANADERO HER RERO , SON IA VÁZQUEZ CAB RERA, JOS É JUA N LOS MITOS DEL AMOR ROMÁNTICO: S.O.S. CELOS!!! ................................................. 625 RUIZ REPULLO, CARMEN LA JUNTA DE DAMAS COMO MODELO DE ACCIÓN SOCIAL DE GÉNERO: APROXIMACIÓN A SU CONSTITUCIÓN EN CÁDIZ A PRINCIPIOS DEL SIGLO XIX ......... 637 SALAVERRI BAR O, FÁTI MA INSTRUMENTOS NORMATIVOS Y MECANISM OS JU RÍDICOS ADOPTADOS POR EL CONSEJO DE EUROPA PARA COMBATIR Y PREVENIR LA VIOLEN CIA DE GÉNERO BASADA EN PRÁCTICAS ................................................................................................ 647 SALDAÑA DÍAZ, MARÍA NIE VES GÉNERO Y JERARQUIZACIONES. LA MOVILID AD SOCIAL EN LA MIGRACIÓN DE L AS MUJERES MEXICANAS CUALIFICADAS ......................................................................... 665 SALVATORI, SARA TERRÓN-CARO, T ERESA ECONOMÍA DE LA DEPENDENCIA VISTA DEL PRISM A DE L A ECONOMÍA DEL BIEN COMÚN .......................................................................................................................... 678 SÁNCHEZ GÓM EZ, Mª CINT A NO HAY DOS SIN TRES: SEXO, GÉNERO Y SEXUALI DAD. CONCEPTOS CLAVES EN LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO EN EDUCACIÓN PRIM ARIA .................................... 695 SÁNCHEZ TORR EJÓN, BEG OÑA EL VALOR AÑADIDO DEL AULA DE LA EXPERIE NCIA DE LA UNIVERSIDAD DE SEVILLA HACIA SUS ALUMNAS DESDE LA PERSPECTIVA DEL PR OFESORADO .......................... 710 SIANES BAUTISTA , ALICIA LLORENT-VAQUE RO, MER CEDES “OBSTETRICIA PARA MATRONAS”. DOS MANUALES VISTOS CON PERSP ECTIVA DE GÉNERO ................................ ......................................................................................... 720 SUBIRÓN VALE RA, ANA BE LÉN GERMÁN-BÉS CON CHA IDENTIDAD DE GÉNERO DE LAS MAESTRAS DE P RIMARIA ......................................... 731 TAMAYO GARZA, JULIETA CUIDADOS FAMILIARES EN MASCULINO ..................................................................... 745 TORRES ENAMO RADO, D OLORES CASADO, MEJÍA, R OSA DOS MUJERES EN LA GENÉTICA DEL SIGLO XX: NATASHA SIVERTZEV -DOBZHANSKY Y MARÍA MONCLÚS ......................................................................................................... 756 VELASCO-MARTÍN , MARTA SANTESMASES, M ARÍA JES ÚS DISCURSOS Y PRÁCTICAS EN TORNO A LA VIOLENCIA DE GÉNERO EN EL SENO DE LAS OSC ................................................................................................................................ 76 3 VENERANDA, LUCIANA VISKIVICHAN , ISABEL DORA FERNANDES NUN ES, MARÍ A ALEJANDRA EL PRINCIPIO DE IGUALDAD Y NO DISCRIMINACIÓN POR RAZÓN DE SEX O DESDE UN PUNTO DE VISTA CONSTITUCIONAL ............................................................................. 778 VILLANUEVA TURNES, A LEJ ANDRO LAS MUJERES ASESINAS EN LAS SERIES TELEVISIVAS: UNA PERSPECTIVA PSICOSOCIAL ................................ ................................................................................. 786 ZAPTSI, ANNA No son ‘ muj eres’ – un gr upo coh erent e – e xc l usiv amen te en la bas e de un s istem a o pol ític a econ ómi ca part icul ar. Una com paraci ó n inter cultur al tan re ducida r esulta en la col onizac ió n d e los det alles de la exi st encia di aria y de l as compleji dades de l os interes es políti cos q ue las mujer es de dist int as clases sociales y culturas repr esen tan y por l as que s e movili zan. ( Moh anty, 2003) Tal com o no son una cultur a ú nica, l as mujer es tam poco est án uni fic adas e n una única posició n ante l a diver sida d de opci ones. U no de l os obst áculos de la perspect iva fe mi ni sta ac tua l e stá en la te nde ncia, i nevita ble en la d efe nsa del y o femeni no maltra tado hist óricamen te, de c aer en relat ivi smos fáci les y vis iones gl obal es y em páticas de c ualqui er situac ión q ue una m ujer débil sobrev iva. Es deci r, e n la urgenci a de rev indi c ar l o per dido, se hace genér ic a l a vis ión des de abajo , en p alabras de H ara way (1988) “ hay un prem io en el est abl ecer un a capac idad par a ver desd e las per if erias y l as p rofundi dades” , refir iéndose al sentimi ent o comp artido de ente nder a quien ha s ido som etid o, “ pero aquí también s e enc uentra el pel igr o de romantiz ar o apr opi ars e de la vis ión de los meno s pod eros os mient ras s e asever a qu e se ve desd e sus pr opi as posic iones” . Desde l a prácti ca s ocial se piens a en tér mi nos no s ól o sobre el entender c ómo s e repro duc e el statu quo , si no c ómo des de dicha práctica s e puede cambiar el sis tema. Por ende, l as políti ca s de int egrac ió n e ig uald ad, en y par a la pobl aci ón, no s ir ven de nad a mientr as se conti nú e perpet ua ndo l as mi smas repr esent acion es simból icas de l as r elaci ones de po der, sex o/g éner o y cultur a d entro de la soci edad real . Además, par a analiz ar las pol íti cas es i mpr esci ndi ble consi derar l os lobbies y gr upos de po der que se e ncu entra n detr ás de quienes dis eñan las po líti cas, de las n aciones y de los m is m os inter esa dos en qu e dicha s polí ticas se l leven a cabo. Existe un nu evo argu mento de “ no iguald ad, sino di gni da d” que per mite contr ol ar y crear sit uacion es sosteni bles , prec isam ent e desd e las pol ític as que, b enefic ia ndo muc ho más a una m inoría (e n est e caso los hombr es norm alment e s on un porcen taje m enor de po blació n, a unqu e sean más v isi bles que l as muj eres ). Se pued e anal izar , por eje mplo, la s itu ación de “vi olenci a de género” y las pol í ticas que a ést a conci erne n. Empez ando qu e el mism o término géner o , acuña do des de l os años noventa par a hablar s obr e la violenci a contra l a mujer, al men os en el cam po instit ucion al, o el térm ino “ violenci a domés tic a” que la restri nge a un rol de víctim a que nec esita de los r ecur sos insti tuci onal es , g eneran co nfusi ón a l a hor a de trat ar l a probl emáti c a. Cons i dera ndo el si stem a sexo/g énero, do nde el térm ino de gén ero está, teór ic a y soci alment e, des ti nado a l a descr ipci ón de las f unciones hi st órica s soci ales es perad as d e ac uerd o al sexo, d onde di cho sexo está determ ina do y local izado biol ógicam ent e, s ería válido dec ir qu e la vi olenci a es hac ia la m uj er o es de tipo mac hista, cuand o c orr espo nda. H abrá que cons ider ar e nto nces que: Es preci same nte es e ‘el emento hi st óri co y s ocial’ l o que det erm ina que una ‘ espos a’ es una de las necesi dades del tr abaj ador, que el trabaj o dom ésti co lo hac en las m ujeres y no los hombr es, y que el capital is mo es h eredero de una larga tr adición en que las m ujer es no her edan, en que l as muj eres n o dirige n y en que l as muj eres n o habla n co n el dios ( Rubin, 1 975). Esta viol encia, bie n d efini da c omo machi sta, es un a s ituaci ón ocult a tanto p ara q uien l a ej erc e como qui en la suf re . En muc hos cas os por m ás que se rec onoce soci alm e nte, no s aben que se 4 encu entra n sum ergi dos en es ta acci ón di scr im inant e. En la últ im a Macr o encu est a de Vi olenc i a contra l a Muj er ( Cl emente , 2015), r eal izada por el Mi nist erio de S anidad, Serv ici os Soci ales e Igual dad , alr eded or de 1 2,5% de las muj eres may ores de dieciséi s años en Es paña ha sufrido algún ti po de viole ncia mac hista alg una v ez e n su vi da, lo q ue es i gual a u nos 2 ,5 mi ll ones de mujer es. De ellas , en el úl timo año, 2 5% de las m ujeres que h an sid o víctimas de viol enci a psic ológic a de c ontr ol están en el ran go d e edad d e 16 a 19 años . L os hec hos de con fli cto n o son an aliz ados in dividual mente, por que no fu ncionan de es ta f orm a, sino c omo un hech o colec tivo, por que i nv oluc r a muc hos otros agentes , c omo m enor es, fami li ares di rec tos e indir ectos . Además , en cuan to a la pol ítica mi sm a, las i nterv enciones que se es tá n re alizan do para ate nder la probl emátic a s on más asist encial ist as que tr ans form adoras, p orque est án desti nadas a pal ia r las c ons ecuenc ias del hech o violent o, en v ez de enf oc arse t ambi én en el soluc io n ar las ca usas de la viol encia y en el dia gnóstic o de los fac tores que i nterv ien en, así c omo el gr ado en el q ue inci den en otras situ aciones . De l a mis ma f orma, e s im portant e consi derar que, a unque s e present a en cual quier estrato s oci al o en tre pers onas de un ampli o ra ngo de edad, las razone s que l a pro duce n no es tán c onstitui das de la misma m anera. T eniendo en cuenta estos fac tores , los an álisis de estos hec hos deb ería n ser más holís tic os y con u n papel más am plio que ab arq ue la s disti ntas form as de viol enc ia . Simul táneam ente, el pro blema de la vi olenc i a machi sta está ar rai gad o a la propia estr uc tur a soci al, p ues exis te n signi fi caciones soci ales de los dis tintos c ompor tam ientos esper ados po r cada s exo. Sería n eces ario entend er para q ué se util iza l a viol encia, compr ender los v alores y cosm ovis iones de l a real id ad que co nsti tuy en a los s eres human os; ya que e n la actualid ad se prom ueve la r upt ura con u n modelo heg emónico q ue en l a mental ida d de muchos m altr atadores no tie ne ca bida, por lo tant o no les s ería as umible, l o que llev a a compre nder la aproximac ió n neces ari a para solucio nar e stos hechos . En otras pala bras, no s e debe hacer exclus iv amente un anál isis ais lado de los r esult ados , sin o del co ntexto, lo que per mi tir á diseñar interv enc ion es que s oluci o nen a l ar go plaz o. Prom ov er medidas que t ome n en c uent a los problemas s oci ales y cult ural es alr eded or de la cues tión machi sta y, por co nsigui ente, c rear pol ític as m ás integr ales. FEMI NIZACIÓN DE LA POBREZA: HABLEMOS DE EDUCACIÓ N Aunque, alreded or del m undo, m uchas mujeres han alc anza do ci erta in depen denci a eco nómi ca , tod avía q ueda muc ho por hac er p ara que tant o las oportuni dades com o l a rem uneració n que reci ben s ean j ust as e ig ual itarias. A dem ás, esa ind ependenci a ha si gni fic ado p ara much as el tener q ue p asar a depender de ay udas soci ales, j ustamen te p or el ester eotipo so cial que conll eva s er mujer y , d e pas o, emanc ipa da. No obst ant e, es a aut onom í a de l a que s e habla, ocurr e en un período qu e podr í a consi der ars e positi vo p ara l a muj er: aum ento de la p artici pación de la muj er en l a fuer za laboral , la aplicac ió n de acci ones afirma tiva s dentro de la s ocied ad y el incr emento de l as p osi bili dad es de form ación para las muj eres. Es tas a cci ones son entendi das c omo las estr at egias q ue no sólo busc an term inar una pr ácti ca excl uyente, s in o que, medi ante una nu eva y tem poral di scr im in aci ón positi va, equilibre n o compens en los ac tos disc ri mi natori os h acia u n colecti vo. Es deci r, “ un conjun to de medi das cuya finalida d es la elimi nació n de los obs táculos que s e oponen a l a iguald ad real entr e hombre s y mujer es” (Satre, 200 4). Este último a s pect o pla ntea una cues tión : ¿e xiste u na form a es pec ífic a para s alir de un cír culo vi cioso? H asta ah ora la e ducación es una de las m ej ores form as para impulsar el con ocimient o y l a emanci pació n de l as p ers onas. D e es ta 5 form a, la e ducación, específi cam ente l a d e las m ujer es, es una de las mej ores opc ion es p ara acab ar con l as políti cas s exis tas qu e destina n a las m ujer es a u n rol deter minado y l imitad o, dentro de todas las posibili dades qu e, por ej empl o, l os hombr es sí tienen. En el caso de l os p aíses menos favorec id os, l a educ ación es una o portunid ad que ofrec e benefi ci os dir ectam ente a las mujer es, no sólo en cuant o a la for mación y l as posibi lidades laboral es q ue van d e la m ano a ést a. Sino que tam bi én sir ve com o medio de transm isión de conoci mient os que l es empoder en en un a socied ad tan l lena de obst áculos y de negativas hac i a las m ujer es. Sin em bar go, par a que dicho p oder l le gue a ell as se amer ita d e una b ase e duc ativ a, fundam ent ada en v alor es d e igualda d e inclusi ón, q ue al cance ta nto a hombr es co mo a m u jer es porqu e sin c oeducaci ón se con tinuar ía per petuan do es e cír cul o vicioso de sumi sión y cosificación. Aunq ue, las di ferent es mi norí as y col ecti vos pr esent es en l a soci eda d, entre ella s las m ujer es, ti enen muy c om plicado logr ar ser parte de la di námi ca de la gl obali z ación y de las mis mas escuelas de pensa mient o de l a pr oducción académi ca (S assen, 1 996). La educ aci ón pr ov ee a l as mujer es de medi os para escapar de l a explot ación y de l a ne gligenci a que aún está pres ent e en soci edades empobr eci das, i nclus o e n aquel las del mal l lam ado “ pri mer mundo” . La pos ibi lidad de apre ndizaj e les permite c onvertir se en m iem bros de l a s ocie dad mucho m ás di gni ficad as. No obs ta nte, dentr o d e todo el as unt o educ ativ o es impor tant e consi derar la cues tió n del contex to cultur al y sus práct icas , pues para al c anzar el éxito d e l as expect ativas ant es m encionad as, h ay que poner en pr ácti ca un a consi deració n d e la div ersi dad que pr omuev a la cre ación de pol ític as educ ativ as m ás justas , para ambas partes , que se alej en de la conv ención de l as exp ectati vas s ociales de i dent i dad de género, y q ue constr uy an nuev as y diver sas for mas de s er en s ociedad . Sobre est e aspec to existe una ser ie de est ereoti pos que s e pres entan e n cuanto a las m ismas constr ucci ones sobre l o fem enino y l o mas culi no, la s c uales es tán y uxta puestas y se c onjuga n mutuam ent e . De est a manera s e pl ant ea la idea de la muj er que busc a consen tir o som eter se a situac ion es ya es peradas por la soci edad . Así, “ [la] dialéc tica en tre l a co nc ienci a de l os dominan tes y l a fr agmentac ión de c oncienc i a d e los dom inados permite profundiz ar en el a náli sis de la co nstrucció n de las identidad es de sexo t eniend o en c uenta el peso que tiene n los condic ion ami entos soci ales sobre los i ndivi duos” (Campus y M éndez, 19 98). P or lo tanto, l a educ ación y er radi caci ón d el gén ero d e la pobrez a de s er un m edi o p ara la transf orm ación s ocial . Div ersos estudi os y a ha n c ompr obado q ue la educ ación de l a mujer prod uce m uc hos be nefici o s soci ales c omo la m ejora d e su salud y la d e sus f amil iar es, el aument o de la m atriculac ión escol ar d e ni ños y ni ñas, a demás de l a reduc ción de la r eproducci ón c omo refl ej o d e un m ej or aprovec hamient o de s u t ie mpo y c apac ida des m ent al es. Si n em barg o, es indi sp ensa ble r esalt ar cómo es os benefi ci os si gue n estando r elacionad os a la expectati va domésti ca y re productiv a que se tien e de la muj er. Si bi en una ev olució n social es lo ideal, l os benefi ci os de la educ ació n de la mujer deben enfocar se más en l a just ici a e igual dad de op ortunidad es. O, ¿es que ac aso los benefi ci os de l a educac ión del h ombr e se pla ntean desde el punto de v ist a de l as mejor as d e quien es est én a su c argo o de su c apac ida d de r epro ducir se? Alfred M ars hal l pr opon ía la educ ación como un a soluci ón a l a pobr eza , a unque la pr oponía com o una v ersi ón ec onóm ica de la e ducaci ó n don de a m ayor for mación h ay mayor posibili dad d e conse guir mej ores p uestos de trabajo y mejores in gres os; no obs tante, l a educaci ón no debe ser util izada c omo u n recur so compet iti vo o d e prom oc ión del c reci mi ento ec onómico. Por el contrar io, la educ ació n – más es pecífi c ament e el sis tema ed ucati vo – debería prom over condic ion es de vi das más i gualitar ias entre h ombr es y mujer es, una ev oluci ón más hori zon tal ( de 6 avanc e) que v ertical (de cr ecim iento) , pues ¿qui én g arantiz a que u na mujer co n mejor formación log rará mej ores puestos de trabaj o c on mej or remun eraci ón? Incluso, no sólo se d ebería pens ar en a quel mom ent o en q ue la mujer al cance l a posi bili dad de reci bir la mis ma r emuner ación ec onóm ica que el hom bre (por el mi smo pues to de trabaj o), s in o que hay que i r haci a las bas es don de, por ejemplo , la tom a de decisi ón de much as fami li as a la hora d e env iar a un hi jo o hija al c olegi o, se b asa en que el enviar a un niño l es r es ult a cultur alm ent e más pr oductivo que el envi ar a una niñ a. Ent re m uchos pr ogr amas , qu e inc ent ivan la igu aldad e n el acc eso a l as o portu nidades de form ac ión f ormal, se manejan porcentaj es don de más de l a mi tad de , por ej emplo,l a pobl ación i nf antil analfabe ta de Áfri ca son ni ñas , com o lo demuestr an los an áli sis reali zados por el For um de Educa doras Af ric ana (F AW E). Este dat o refl eja qu e las p osibili dade s de obte ner m ayor i gu ald ad, e n país es de Á fri ca do nde exis ten las tasas m ás b ajas d e escola rizaci ón (al menos e n la ver sión oc cide ntal de la m isma) es tán mu y distant es de alc anz arse, lo que prod uce un pr oceso de reflex ión en c uan to a l a im portanc i a d e l a educ ación y l as p osibi li dade s de term inar con los c onf lic tos y l a pobr eza econ ómi ca de la z ona. A MODO DE CONCLUSI ÓN La luch a por los der echos d e las m ujer es es una que, c omo la glo balización , i nvolu cr a a diver so s agentes soci al es; em pez ó hac e much os años atr ás y afecta a dis tintas nac io nes sin i mportar dónde s e suce dan l os hechos. En z onas dond e la pobrez a es el p an nuestro de cada día y donde l as cr isi s econ ómicas no s on un boom a cad a sesen ta años, si no qu e es la r eali dad consta nte que s e vive, el al canzar un nivel iguali t ari o de a tención y cuidad o de los der echos fundam ent ales de l as m uje res es muc ho más c ompl icado q ue lo que las bas es de un sup uest o desarr oll o econ ómic o busc a vender . Como ya s e m enci onó, la educ aci ón es un paso fundam ental para alc anz ar y continuar en cualqui er tipo de m ovim ient o feminist a. No sól o entender los l ogros , además c om prender que l a form ación de una mujer n o deb e ser l a quim era par a alcanzar niñ os y ni ñas más s anas y la dism inuci ón de la pobl aci ón m undial , c omo s i es o única mente depend ie ra de l a muj er. Existen fac t ores de v iol enc ia social , vi olenci a psic ológ ic a, viol enci a en tiem pos de guer ra y de paz, vi olenci a económ ica, v iol encia c ultur al. L a mujer suel e ser el foco de és tas. Ento nces, e n vis ta de que l a muj er ti ene m uchos flanc os abier tos por los cuales pue de reci bir el ataque estrat égi co y c ons tant e del s ist ema soc ial, ec onómic o y políti co, ¿cóm o po dría prom over se u na políti ca igu al de estrat égica pero r ealmente enf ocad a en sus nec esidades ? Se deb e seguir consi dera ndo l a luc ha c om o etern a, incans abl e e in tel igente. D ejar en ev id encia las injus tici as, enco ntrar la p ers pectiv a de géner o de una form a tr ansversal en t odos los rec orridos qu e se empr enden dentro d e la l ucha soci al. BIBLI OGRAFÍA CO NSULTADA » AMELAN G, J. Y N ASH, M. (coord.) ( 1990). Hist oria y gén ero: las m ujer es en la Europa moder na y con tempor ánea. Edic ionsAl fo ns el M agnà ni m, Ins tituc ió Val enc ian a d'E studi s i Inves tig ació. » BORDERÍAS, C. ( ed.) (200 6). Jo an S cot t y l as P olíti ca s de la H is tori a . Barc elo na: Icaria Edit orial. » CAMPU S, A. Y MÉND EZ, L. (ed.) ( 1998). T eorí a femini sta. I dentida d, G énero y Políti ca. UPV. » CLEMENTE, Y. (30/0 3/20 15). Macro encuesta sobre vi olenci a d e géner o . El País. Docum ent o el ectr ón ico 7 http: //elp ais.com/el pais/2 01 5/03/ 30/m edia/ 1427741 565_30120 1.h tml . Consul tado: 01/04/ 201 6 . » FAWE. Forum for Af rican W omen E duca tio nalist. D ocum ento elec trónico http: //ww w.faw e.org/a bout /i ndex.php . 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Alion i 2 RESUM EN El trabajo inda ga desd e un enfoque ps icosoc ial el carác ter, modalidad, forma qu e ha asumido e n Argentina l a i ncor poración de mujere s en organ izacion es mil itares - militari zadas con funci on es en la seguridad y defensa de Estad o. En un recorrido que art icula ref erencias teór icas, epistemo lógica s, metod ológica s, empír icas, que ponen en tensión las re laciones entr e hi storia y estru c tura, se ref erencian y discute n, aspecto s del escenario socio - político en que el ingre s o se produj o, las interfer enc i as que se e stablecen en la m atriz milit ar al desmarcarse el espacio gen érico, y las pos ibi lidade s de articula ción sub j etiva qu e otorgan si gnificado a las diferen c ias de género, el pod er y el reconoci miento. Esto últ imo se realizará considerando lo situaciona l de las prácti cas en el ámbito de una de las in stitucione s de Segurid ad del Estado Naciona l : La Gendarmer ía Na cional A rgent ina. PALA BRAS CLAVES Mujeres, in stitución m ilitar, incorporación, s ubjetividad, p ode r, recono cimiento. ABSTRACT The work de lv es, w ith a psyc hosocial approa ch, th e char acter , modalit y and manner the incorpor ation o f women in military/ militari zed or ganization s with t ies to State defense has ass umed in Arge ntina. In an ana lysis tha t ar ticulat es t heoreti cal, epi stemo logica l, method ologi cal an d empir ic al references t hat put the friction between hi s to ry and structu re on the spo tlight, severa l fac et s are discuss ed such as aspects fro m the soci opolitic al sce nario in w h ich the incor pora tion w as introdu ced, the in terferences t hat are establish ed in the milita ry matri x once the gende r ar ea is demarca ted, and th e possibil ities of subjective e nunci ation that giv e meaning to ge nder differenc es, power and r ecognizement. This las t thing will carry out con s idering t he s ituat ion of the se practices i n the sp ace of one of the instituti ons of the National Sta te Security: Gend armería Naciona l Argent i na. KEYWO RDS Women, military inst i tuti on, in corporation, sub jec tivi ty, p ower, recongnizement. I NTRODUCCIÓN E n Argen tina l a i ncorpor ación m asiv a de muj eres en o rganizaci ones de def ens a y seguri dad del Estad oini ciad a en las últ im as tres déc adas del si glo X X , consti tuye un hec ho hist órico r ec iente , dado , e n un esc enar io d e cam bios i nstituc ion ales y com plejos proc esos pol ític os, eco nómicos y sociales. En este tr abajo s e pro pone pr obl emati zar el carácter , modali d ad, f orm a que ha asumid o la incor porac ió n de m ujer es en l a insti tuci ón mili tar, l a qu e, se div ersi fic a c orp ori zándos e en organiz aci ones mili tares - mi litariz adas, qu e si bien, di fier en entre s í en sus for matos l egal es y 1 Este trabaj o se enmarca en la producción de tesis de maestría “ M ujeres, política y discip lina militar. Una aproximación a las experiencias de mujeres miembros activos de la Gend armería N acional”. Bajo la dirección de la Mg. Ana Correa, Directora de la Maest ría en Intervención Psi cosocial (MIIPS) de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. 2 Lic. en psic ología. Profesora Adjunta del Instituto Uni versitario de Gendar mería Nacional A rgentina. Maestranda de MIIPS. Inv estigadora del Equipo de Investigación en espacio carcelar. UNC. 9 reglam entarios - según est én ori entadas a l a de fens a o l a segur ida d del Es tado - compar ten un a estruc tura orgánic o - fu nc ion al - educ aci onal. La instit uci ón milit ar, cons id erada f undante y para digmáti ca en la v id a social com o lugar p olíti co de pro ducci ón y repr oduc ci ón de sujet os modul ados en práct ic as de subordi naci ón, es d esd e donde s e situ ará el anál isi s para poder pen sar, resc at ando al gunas i mpli cancias in stitucional es y subjeti vas, las te nsiones que l a femi nización ins ta ur a para una c iert a for ma de ejerci cio del poder . A p arti r d e un e nfo que ps icos ocial que i nt err oga la pro ducción y tr ans form ació n del laz o soci al , s e ex plic itar an re flexion es t eóri cas, epistemol ógicas, m etodol ógicas, para inter pelar la t rama en que las muj er es cons tru y e n sus exper ienci as , abrien do int errogantes , res pecto de aquell o que mar ca su i ncorpor ació n a la vida mili tar: ¿Bajo qué c ondi ci ones soci ohi stóricas s e es tabl eció est a incor porac ió n? ¿Qu é si gni fic ados ins tit ucionales se inter fier en al desmarcar s e el espac i o genér ico? ¿ Cóm o s e arti cul an y legi tim an las prácticas en rel ación al poder y el r econocim ient o en el esp acio di sci pli nar io? De man era i nici al, se pres entan cri terios teór ico – polí ti co, epist emoló gicos y met odológic os que fundam ent a n la dis cusi ón del probl ema. En un segund o apartad o se ap ortan dat os respecto de l proces o de i ncorp oración de m ujeres en las or ganiz aciones d e defens a y segur id ad del Estad o. Propo nién dose a continu ación , u na lectur a de la inscr ipci ón de las mujer es en la trama s im bóli ca e imagi nari a de la i nstit uci ón milit ar . Para luego, apel ando a l a historiz ación c omo sustr ato metodol ógico, r eflexio nar l as circ unsta nci as soci ohis tóri cas en las que s e dio el i ngr eso. Final mente desde l a n oció n de exper ie ncia se plantea n las posibi lidad es de agencia y constr ucci ón s ubje tiv a en r elación a l as de term inaciones inst ituci o nales. En e ste rec orr ido ser á puntua do el car áct er s itua ci onal d e las prácticas c ons ider ando un a de las in stituci ones de Seguri dad del Esta do Nacional : La G endar mer ía Naci onal Ar gent ina (GN A). Ello se real izar á a través del an áli sis de enun ciados de mi embr os d e la or ganizac i ón en los pr imer os niv eles d e form ación, resc atand o, signifi cad os atr ibuid os a las difer enci as de géner o, el poder y el reconoc im ient o. CONS IDERACIO NES PRELIMI NARES En pri mer a insta ncia, se hace n ecesar io s eñalar qué s e enti e nde por “ c arácter de la incor porac ió n” de las mujer es como m iembros de organi zaci ones mi li tares - militariz ada s. Si rast ream os e tim ológic am ente el térm ino “c arácter ” en su r aíz gri ega, kharak te hace r efer encia al hecho de “grab ar, m arca r, arañar ” . A su vez, en s u raíz lati na, “c har acter ” , r emi te a la for ma, “al m odo de com p osición” en lo q ue algo se esta bl ece (Soca, R .: 2012). Así se al udirá al “ car ácter” de la incorpor ac ión de l as m ujeres e n cu anto rem it e a los sig nifi ca dos y pr ácti c as puest os e n jue go en dicha i ncorpor ación, r ec onoci endo, en el anud amient o de l as condic iones socio- histór icas y en la s ub jetividad, tant o las huel las, las m arc as ins tituc ion ales q ue compone n unos mo dos de es tar y habitar la ins tituc ió n, com o, en la form a que este habit ar hace insti tuci ón. Para av alar el a náli sis que prop on emos s er á nec esar io es tablecer precauci ones epistem oló gicas, t eóri cas, metodológi cas y pol íti cas , evitan do así, l os ri es gos d e una n arrativ a desco ntext ualizad a que i mpi da co nocer l os f enómeno s en la c omplej ida d de las coor den ada s donde s e inscri ben. 10 U n prime r reca udo epis t emol ógico s urge de l a refl exión que pl antea E ugeni o Zaffaroni (1 993) , quién rem ite al reconoc im iento de nuestr a ubic ación “mar ginal” e n relaci ón al poder mundi al para com pre nder la op erativ idad hi st óri ca de los fen ómenos es truc turales de poder; señ alan do que, és t os “ deben ser inter pretad os e n el mar co d e la de pende ncia…”, para evi tar constr ucci ones epist émicas que fragme ntan s u conoci miento ( Zaffar oni , E.:1993, p 68). En tal sentid o, el autor se ñala c ómo el ej erc ici o de un c ier to pod er histór ico as umido ini c ial mente p or el Ejér cito, conf ig uró una mat ri z const ituti v a que moldeó los sist em as p en ales l at in oamer icanos , trasl adá ndos e lu ego a o tras age ncias que c onform an las actu ales pol icías . Consider ando es ta refere ncia, l a tarea de hi stor izar se vuelve rel evant e, ya que prop one recuper ar l a pro ducción hi s tóri co - s ocial que en l as i nst ituci ones, los agr upamient os, los sujetos , conform an senti dos, i deal e s e ideol ogí as; unos mo dos de p erci bir y vi vir , que al i nsti tuir se, enmasc ara n - a la vez que exp resan - en disc ursos y prácti cas s ociales , l as rel acion es de dominac ió n, los c onfli ct os y l uchas en que s e han estableci d o. Com o adv ier te F oucaul t (19 92 ), se trat a de reco nocer la hi storia desd e el present e, n o para l egiti mar el mom ento actual, s ino para cu esti onar lo, mos tran do la het erog enei dad y disc ontinui dad de la que emer ge. Un segu ndo r ecau do t eóri c o - práctico s e es tabl ece des de Euge ne Enriquez , quie n remiti endo a Castor iadi s, subr aya la cr eación i ncesante d e lo hi stóri co - s ocial , y nos r ecuerda, que el ofic io d e inter venir - inv esti gar supon e aten der “ las c osas que se tr ansfor man ” , dando cu enta, tant o del proyec to s ocial que las exp resa y el im agin ario que las anim a, como de las res ist encias que e n dichas tra nsfor mac io nes oper an en los s ujetos, l os gr upos, los c olect ivos (E nri quez , E: 2 005, p. 40). As í la refl exi ón te órica de la práctica s oci al, prov ee un c amp o de análi sis y abord aje de l o soci al y l o psíquic o, dond e lo i ndivi dual, s e piensa en l a urdim bre de la histori a co lecti va; s ien do en la int err ogaci ón del lazo social posi ble la constr ucci ón de un sab er pol ític o, y en lo qu e aqu í inter esa, sa ber so bre las m ujeres, en t anto partícip es de i nsti tuc iones que cri stal iz an imagi nari os de ley y orden, en mitos, id eologías y en los m eca nism os de pod er qu e los habili tan. Esta compl eji dad re quiere punt uar un tercer recau do de car ácter epist emológico - metodoló gic o, que ant e la esci si ón s ujet o - objet o de co nocim ient o, y l a naturali zada fra gmentaci ón di sci pli nari a que de ello se ha deri vad o, fund ament e l a co nstr uc ción de un campo de pro blemas en e l atraves ami ento de múltipl es di mensi ones (pol ític as , hi stóricas, insti tucional es, de seant es) para leer y anali zar l o ps icos oc ial desde disti nt as int erp retac ion es, y en l a arti cu laci ón d e la s especi fici dades que lo c omponen ( Fern ández A. M: 2 014). En esta orientaci ón, pens ar en su bjeti vi dades , es pe nsar unos mo dos de ha bitar , que c om o refi ere R aquel Boz zolo ( 2011), rem iten al an udamiento s i ngul ar - situaci onal. Por cua nto, la constr ucci ón de es e habi tar lleva las mar cas de l o sociohis tóri co en la pr oducción del psiquism o, siendo al mism o tiem po, los modos de es e habi tar lo qu e habilita l a c onstit ución de una situaci ón, de un m undo. En ot ras palabras , no se trat a d e la su bjeti vidad como v ari abl e de una est ruct ur a invar iante , por el c ontrari o, és ta inter vie ne en l a co ns trucc ión de la estr uc tura m isma y tie n e carác ter s itu acion al (Lewko wicz, I : 1999) . De igu al m aner a es neces ar io formul ar u n c uarto recau do, ya que, acceder a la co mprensión en lo polí tico de l a sit uaci ón de las m ujer es en las organi zaciones m ili tares - mi litariz adas, dem and a la búsq ueda de cate gorías de análi sis que per mi tan pe nsar l a condic ió n y l as posi bilidades de los sujetos en l a inst ituci ón disci pli naria. Para el lo se a pelará a l os aport es de la te or ía soci al y el campo d e los estu dios de g énero. 11 Desde u n saber em píri co, no es p osibl e descon oce r las múl tipl es ref erenci as que se ñal a n sesgos de segreg ación, di scr im inaci ón y otr as f or mas de viole ncia hac ia l as mujeres en insti tuci ones masc uli nizad as ( Durão S. 2009, Sebesta L.: 199 5 en Bo bea L.: 20 08, Badaró M .: 2009,M assó n L.: 2010 , entre otr os ). No obsta nte ello, consi gn ar dicha si tuaci ón sólo en térm inos de la cat egoría de “ opres ión” , supo ne desc onoc er, t anto l os m últi ples es cenari os y m odos por las que l as dif erenci as s on constr uid as, c omo las posi bili dades de tr ansform ació n que en ellos op eran. Ento nces, es pos ibl e acept ar que la c ate gorí a de l o feme nino es pr oducida por una mul tipl ici da d de f ormas cul tural e s situad as que prov ocan ef ec tos di vers ifi cad os al i ns titui r pr ácti cas d ominantes (L acl au E. , Mouf fe C.: 2010 ). Y que al lí, d onde es tas prác tic as oper an, em erge una m ultipl icidad de o tras pr ácticas, actos de r esis te ncia, pr ocedimi entos minúscul os , que t ensa n y mani pulan l os me canismos de l a disc ipli napar a ajustar se a ellos o eva dir los. ( De C erteau, M.: 2000, p. X LIV ) . Rec onoci endo tambi én, q ue las o posicion es que s e es t ablece n entre es ta mul tipl ici da d de práctica s, invisi bil izan las c apacid ades de ag enciam iento, en tanto, p osibili d ades de acció n no nec esari amente li gad as a relac ion es d e res iste ncia y dominac ió n. Por otra par te, d esde u na p erspec tiva qu e contempl e la c iudad aní a soci al de las muj eres, pued e decir se, qu e entre l a normati vi zaci ón de der ech os y l a prác tica s ocial es - institucion ales em er gen confli ctos y co ntradi cci o nes , donde l as d esi gual dades oper an de mod o div erso, ya se a, imponi en do restr icciones a su reconocim iento como i nterlocut oras plen as de la v ida soci al, la redis tri bución m aterial (F raser N., 199 7), o c omo par tíci pes de m inorías s exuales, étnicas , cultur ales . ALGUNAS REFERE NCIAS RES PECTO DE L PROCESO DE INCO RPORACIÓ N El pr oceso d e ingr es o sis te máti co las de muj eres a l a vida mi li tar ar gentin a ha sido pr ece did o histór ic ament e por su parti c ipac ión en l as l uchas de la inde pendenci a latinoam eri c ana en el sigl o XIX. Mom ento en el qu e su contr ibuci ón se dio tant o en el campo polít ico c omo e n el fr ente de batall a. D e ell o Alej andra Ci ri za señala: “no s olo part ici paban c omo guar i nchas, j uanas, soldad eras, si no que se concebí an a s í mi smas como patriot as y ciuda danas : no s ol o conspi rab an en t ertul ias y salones , intervení an en el espac io pú bli co fir mando pronunc iam ient o s y manifiestos…” (Cir iza A. 2 008: 50). Luego d e fin ali zad os los per íodos de confli ct o la m ujeres er an d esligad as d e l os ser vi cios y retor naban a sus acti vi dad es, siéndol e solo en al gun os casos ex ce pcion ales, c onferi do gr a dos mil itar es en reconoc im iento a las acci ones des empe ñadas (S osa de Newt on, L. : 200 8; Masó n, L.: 2 010) . No obst ant e el lo, e n el trat amient o históri co d e es t a con tri bución les fue asigna do un s iti o mar ginal , marc ado por la p ertenenci a al ámbi t o dom és tic o y la posición de c lase . Como ref ier e Joan Sc ott ( 1996) , las muj eres han r ecibido en l a his tor ia tr adicional u n trat o su bs idiar io que ha so lapado s u parti cipac ión polític a y ec onómic a, del eg ando s u abord aje e n estudio s fem ini stas. La incor por ación pr ogresi va de m ujeres com o mi embr os acti vos de or ganizaci ones mili tares - mil itar izadas destin adas a l a defensa y la s egur idad del Es tado, e ncue ntra sus pr imeros antec edent es en los años 70’ , d urant e la últi ma di cta dura m il itar . Sie ndo e n el ámbi to de las organiz aci ones que cum ple n funci ones de se gurida d a nivel nacional : Ge ndarm er ía Nacional y Prefec tur a Nav al, da do el i nici o del r eclut ami ento en di ver sos m omentos entr e los años 2000 y 2007. 12 Cabe acl arar se qu e se entie nde por or ganizac io nes mi li tari zadas aqu ellas que reci ben técnic ame nte el nom bre de F uerzas de Segurida d de la Nac i ón: l a Gendar mer ía Nac ion al Argenti na y la Prefec tura N aval . Ambas dep enden des de el año 20 10 del Mi nister io de Seguri dad de la Nac ión, y cuent an c on una es truc tura m il itar izada i nte grad a al Si stem a de Defens a Naci onal y d e Segurid ad Inter ior. Esta dobl e funci ón y su conf ormación s ocio - his tór ica ligada a las F uerzas Arm ad as - hast a el adveni mi ento de l a democ rac ia en 19 83 - les ha c onferi do un status i nt erm edio en tre l o mi li tar y lo poli ci al. R espondi endo especial me nte la Gen darm ería a l os parám etros c lási cos d e Fuerz as Arm adas (FA) en c uan to a su estruct ura, defi nici ó n fu ncional y la estri cta s ubor din ación jer árquica de s us mi embr os. Así e n 1978 se inc or poraron m ujer es en algu nas esp ecial idad es de la Armada e n el marco de apertur a de la “ Escuela N acional G eneral M anuel B el grano” ( Sosa de New ton, L .: 20 08). Según datos de l Infor me s obr e la i ntegraci ón de la m ujer en l as Fuer zas Ar madas ( 2010 ), en la déc ad a del 8 0’ y c on pos terior idad éste proc es o se ampl ió, i ncluyén dose entr e los año s 198 0 y 2 00 2 mujer es a las disti nt as F uerzas – Arm a da, Ejer cit o, Aeron áutica - para dif erentes ran gos y especi alid ades, con excepc ión de las armas en el Ejer cito. C ont ándos e par a una poblaci ón to tal de 80.7 14 efectiv os con u n 88, 44 % de hombr es y u n 11,5 6 % de muj er es. En cuanto a l as orga nizacio nes de S eg uridad , la Prefec tura Naval abr ió el i ngreso f emenino par a el rango d e Oficial es y Su boficiales en el año 20 00; en ta nto en l a GNA es t a in corpor ación se organiz ó más tar dí ament e, incl uyénd ose muj er es a sus fi las de man era “ experim ental” en el año 2003, y de form a regul ar a partir del año 200 6 (segú n datos M inis teri o de Jus ticia, Seg uridad y Derec hos H umanos. N ot a D .D. N 61 44/ 09. Ar gentin a). En relac ión a es ta últi ma, inter esa resal t ar su trans form aci ón c omo F uer za de apoyo pri ncipal del Estado n aci onal, lo que fue acompa ñad o por un proc eso de inc orpor ación masiva de efec tivos, que se increm ent aro n e ntre los años 2004 al 2014 , en númer o de 17.000 a 34.000. Con un reclu tami ento anua l de 1700 j óvenes de entr e 18 y 24 años como gend armes de tr opa . E ncontr ándo se est a num erosi da d conf or mada por un 30% de m ujeres (Frederic S.: 2014). EL LUGAR DE LAS MUJERE S EN LA TRAM A SIMBÓ LICA DE L A INSTIT UCION M ILIT AR Eugene Enriquez (19 89) no s da pist as para pensar l a v ida m ili tar en s u es truc tur a de valor es y norm as más rit ualiz ados . El autor enti ende l a ins tit ución com o el l ugar del laz o social , de la tr ama sim bóli ca, im aginaria y c ultur al, do nde se pl asman narrativ as h eroi cas, r itu ales y f orm as raci onali zad as, que f undam entan y r egul a n su exis tenci a (Enriqu ez, E.; 1 992 : 84) . Consider ando a la Fam il ia, el Ejér cito, la Igles ia y la E s cuela i nsti tuc ion es fu ndante s que ori ent an las per specti vas n ormativ as del cuer po soci al y expr esan los poder es co nsider ados leg ítimos, Enri quez (198 9) co ncibe l a or ganizaci ón como el lugar donde la i nsti tuci ón se e nc arna, d on d e se sitúa l a “ autonomizaci ón” de su funcionam iento, los es til os de autor id ad, los jueg os de pod er y resi stenci as, per o tambi é n, las pasi ones. Como si stem a sim bólico l a ins tituc ió n es unifi c ación de valor es, m itos , ritos, i deologías , qu e opera n difer enci aciones , enunc ia nd o prohibi ci ones , def inien do el espaci o de lo sagrado y lo profan o, en un c amp o pasi onal d ond e se ju egan el am or, la muer te y el tr a bajo; haci end o emer ger el orgullo, el ideal de l a l egítima m isión y la vocación salv ador a (Enri que z , E.; 1992). El establ ecimient o de fr onter as entr e un or den s agrado de valores y principi os insti tuidos y u na cultur a ext erior pr ofana, se expli cit a en el c arácter q ue l a ins tituc ió n adqui ere c omo for mac ión soci al, l o que, cobr a formas m orfol ógicas obser va bles en l os senti dos confer id os a l a mis ión, e n la repr oducción de prácti ca s ri tualizadas y e n la d efinici ón de los sujet os que la integr an. 13 BIBLIOGR AFÍA Acuña , Car los y Smul ovitz , Catal ina (1995) : M ilitares e n la transic ión ar gentin a: del gobier no a la subor di nac ión co nstituci onal . En “ Juicio, c astigos y m emorias . Der echos H uman os y jus tic ia en la políti ca Ar genti na” . Carl os Acuña, Adri ana Vac chier i, Catalina Sm ulovi tz, Eliza beth Jeli n, In és Gonzál ez Bombal , L uis Qu evedo, y Osc ar Lan di. E d. N ueva Vis ión. Bue n os Air es, pp. 21 - 99. Agamb en, Gi orgio ( 2007) : ¿ Qu’est - ce qu’u n dispositi f? Trad. R ober to Fuentes Rionda . Re v. 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Aquellas estructuras familiares que se alejan del mismo se convierten en objeto de discriminación. Algunas de las formas de discriminación están relacionadas con los criterios de acceso a procedimientos como la adopci ón o la reproducción asistida. El objetivo de este trabajo es conocer el peso que la heteronormatividad ejerce en los procesos de formación familiar en parejas del mismo sexo, en concreto, en la adopción y en el acceso a tratamientos de reproducción asisti da . Se realizó una investigación etnográfica con cinco familias adoptivas y once de reproducción asistida. Los resultados indican que el diseño de ciertas leyes puede excluir a las parejas del mi smo sexo de este tipo de procesos. Se plantea la necesidad de elaborar leyes más inclusivas que no generen discriminación por motivo de opción sexual. PALABRAS CLAVE Heteronormatividad; familias del mismo sexo; discriminación; adopción; reproducción asistida. ABSTRACT Kinship is built around heteronormativity. In this way, that families which have been built far from this principle can be discriminated. Some of these discriminations are related to adoption and a ssisted reproduction. The main purpose of this paper is to show how heteronormativity influences adoption and assisted reproduction in same-sex families. This is an ethnographic study of five adoptive families and eleven assisted reproduction families. Results show that there are some laws that discriminate same-sex families in adoption and assisted reproduction processes. It is necessary to enact laws that not discriminate on account of sexual orientation. KEYWORDS Heteronormativity; same-sex families; discrimination; adoption; assisted reproduction. ANTECEDENTES El dominio de la heterosexualidad en la conceptualización de las relaciones de parentesco ha sido rebatida en los últimos tiempos. Gayle Rubin (1986) fue una de las primeras autoras en cuestionar este dominio. En su artículo, El tráfico de mujeres. Notas sobre la economía política del sexo , la autora acuñó el concepto “sistema sexo-género” para referirse a aquel “conjunto de disposiciones por el que una sociedad transforma la sexualidad biológica en productos de la actividad humana, y en el cual se satisfacen esas necesidades humanas transforma das” (p.97). A través de este sistema se pone de manifiesto que la sexualidad es una construcción social que responde a unos fines productivos y reproductivos específicos. Ante esta situación, las sociedades despliegan una serie de mecanismos represivos pa ra garantizar que haya continuidad entre el sexo biológico, el género socialmente asignado y la sex ualidad reproductora. Para conseguirlo, las relaciones de parentesco juegan un papel central ya que en ellas se producen y reproducen las diferencias sexo-genéricas. Como apunta Rubin, con el !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! 1 Instituto Universitario de Estudios de las Mujeres y de Género. Universidad de Granada. Correo electrónico: [email protected] 22 parentesco “se transforman a machos y hembras en “hombres” y “mujeres”, cada uno una mitad incompletas que sólo puede sentirse entera cuando se une con la otra” (p. 114). Tras esta crítica inicial, se han sucedido otras que han cuestionado el predominio de la heterosexualidad como principio normativo y estructurador de las relaciones sociales. Dentro de esta corriente crítica con el peso de la heterosexualidad, cabe destacar las aportaciones procedentes de los postulados teóricos Queer (e.g. Butler, 2007; Córdoba, 2007; Ingraham, 1994; Jeffreys, 1996; Sáez, 2007; Soley Beltrán, 2009). En este terreno teórico, ha ganado gran populari dad el término “heteronormatividad”. Uno de sus impulsores fue Michael Warner quien, a principios de la década de 1990, empleó este término para referirse a como “la pareja heterosexual representa el principio de la unión social en sí. En el pensamiento so cial este principio es típicamente mediado a través de conceptos tales como dependencia y reproducción, y es entonces naturalizado a través de diferentes y sofisticados trabajos” (2000: p.xxi). Tras esta definición se han sucedido otras como la propuesta por Laura Mamo (2007): “un sistema de poder que afecta de varias maneras, privilegiando y constriñendo, a heterosexuales, gays, lesbianas, bisexuales, transgénero” (2007: p.7). Partiendo de las definiciones anteriores, la heteronormatividad aplicada al cam po del parentesco supone minusvalorar aquellas relaciones parentales cuya estructura se aleja de la pareja heterosexual reproductora. Un ejemplo de ello son las familias compuestas por pareja s del mismo sexo que han sido capaces de desplazar y cuestionar la centralidad de la heterosexualidad (Pichardo, 2008). En este sentido, el reconocimiento social de estas familias es el resultado de una serie de transformaciones legales y políticas (e.g. Cadoret, 2013; Calvo y Trujillo, 2001; Mezey, 2008; Pichardo, 2008) que no siempre han estado acompañadas de reconocimiento y legitimidad social. En consecuencia , las familias del mismo sexo tienen que seguir afrontando situaciones de discriminación y rechazo en distintas etapas y momentos de su ciclo familiar. Alguna s de las barreras que tienen que sortear estas familias están relacionada s con las trabas legales para acceder a la maternidad o paternidad. Uno de los posibles caminos par a ser padre o madre es a través de un proceso de adopción nacional e internacional. N o obstante, en algunos países la adopción es un derecho reservado a las parejas heterosexuales y, excepcionalmente, a las personas solteras. En estas circunstancias, las parejas del mismo sexo se ven obligadas a ocultar su relación y, consecuentemente, un miembro debe permanece r al margen de todo el proceso legal (Berkowitz, 2011; Goldberg, Downing y Sauck, 2008). Por su parte, en aquellos paíse s en que es legal la adopción por parejas del mismo sexo prevalecen prejuicios y actitudes que pueden influir de forma negativa en el proceso (Gianino, 2008; Mallon, 2004). Ante esta situación, algunas parejas deciden ocultar su opción sexual y mentir sobre la identidad de su compañero o compañera, a quien hacen pasar por una simple amistad (Downing, Richardson, Kinkl er y Goldberg, 2009; Goldberg et al., 2008; Goldberg y Gianino, 2011). No obstante, otras parejas no están dispuestas a mentir sobre quiénes son por lo que optan por decir l a verdad y asumir los riesgos que su decisión pueda acarrear (Jennings , Mellish, Tasker, Lamb y Golombok, 2014; Mallon, 2004). Una vez iniciado el trámite de adopción, es un equipo de profesionales quien debe decidir acerca de la idoneidad de la pareja adoptante. Algunos de estos equipos están formados por personas que consideran que las parejas del mismo sexo no ofrecen un clima óptimo para la crianza y educación de menores. La investigación conducida por Stephen Hicks (2000) en Inglaterra analizó la actitud de 30 profesionales relacionados con los procesos de adopción. El 23 autor detectó que en los comités de valoración prevalecía una ideología heteronormativa relacionada con las cuestiones formuladas a los futuros padres o madres. Entre esas preguntas, Hicks destaca la realizada a una pareja de mujeres acerca de cuál de ellas asumiría los cuidados de su futuro hijo o hija, y cuál s e encargaría del trabajo remunerado. En la misma línea, se ponía en entredicho la capacidad de una pareja de hombres para hacer la colada. En definitiva, estas preguntas intentaban recrear una relación de pareja basada en la disparidad genérica característica de las parejas heterosexuales. Para Hicks, la idoneidad para la adopción que prevalecía en estos comités estaba supeditada a que las futuras familias adoptivas fuesen o se comporta se n “como los heterosexuales” (p.163). En estrecha relación con lo anterior, Devon Brooks y Sheryl Goldberg (2011) estudiaron los criterios seguidos por las agencias estadounidenses de adopción. Entre sus conclusiones, señalan que estas agencias priorizaban, en primer lugar, a las parejas heterosexuales, seguidas de las personas solteras heterosexuales y las parejas no heterosexuales y, en último lugar, las personas no heterosexuales que adoptaban de forma individual. Estos resultados no coinciden con otros más recientes (Hall, 2010) que señalan que las y los profesionales que trabajan en l as agencias de adopción no tienen prejuicios hacia las parejas del mismo sexo. Junto con los criterios de preferencia descritos, otros estudios han señalado otra s fo rmas de discriminación relacionadas con el mayor tiempo de espera en la asignación (Goldberg et al., 2008) o la falta de información y apoyo emocional durante el proceso (Brown, Samlling, Groza y Ryan, 2009). Además de las trabas relacionadas con el proce so de adopción, las familias que desean acceder a la maternidad biológica a través de tratamientos de reproducción asistida también pueden convertirse en objeto de dis criminación. L a legislación en esta materia tiende a establecer unos criterios excluyentes para las mujeres solteras y las parejas de mujeres (Imaz, 2010; Mezey, 2013; Sullivan, 2004). Según Teresa Peramato (2013), atendiendo a los criterios de acceso, se puede distinguir dos tipos de países: aquellos que no limitan el acceso por estado civil y/u opción sexual y, por otro lado, aquellos que entienden la reproducción asistida como un derecho restringido a las parejas heterosexuales. La ley 14/2006, de 26 de mayo, sobre técnicas de reproducción humana asistida coloca a Españ a en el primer bloque ya que reconoce el derecho de toda mujer a someterse a un tratamiento de reproducción asistida, sin importar su opción sexual y/ o estado civil. No obstante, las últimas reformas legislativas han establecido unos criterios restrictivos y excluyentes en lo que respecta a la cobertura pública de los tratamientos reproductivos. En concreto, la infertilidad se fija como criterio de acceso y ésta es definida a partir de unas premisas que asumen la sexualidad como heterosexual , esto es : doce meses de relaciones se xuales sin consecución de emba razo. Excluidas del sist ema sanitario público, las parejas de mujeres se ven obligadas a acudir a clínicas privadas para acceder a los tratamientos. No obstante, esta opción no es válida para todas las parejas ya que muchas de ellas carecen de recursos económicos suficientes para costearse tales tratamientos (Inhorn y Birembaum-Carmeli, 2008; Mezey, 2013; Murphy, 2001; Reed, Miller y Timm, 2011). Una vez iniciado el proceso asistencial, las parejas pueden encontrarse con dictá menes y recomendaciones médicas que desaconsejan el uso de la reproducción asistida más allá de las parejas heterosexuales. A este respecto, el Comité de Ética de la Sociedad Ame ricana de Fertilidad manifestó en la década de 1990 su preferencia por las parejas heterosexuales casadas (Sabdelowski citado en Johnson, 2012). En esta misma línea, una investigación desarrollada con 224 especialistas en reproducción asistida procedentes de Italia, Grecia, Alemania y Brasil se interesó por conocer cuál era su opinión acerca de que ciertos sectores 24 de población accediesen a tratamientos de reproducción asistida. El 77% rechazaba que las parejas de mujeres se beneficiaran de estos tratamientos basándose en el bienestar de sus futuros hijos e hijas (Záchia et al., 2011). En el contexto español, cabe destacar el documento Criterios para la utilización de los recursos del Sistema Nacional de Salud en la aplicación de las técnicas de reproducción humana asistida (2002), elaborado por distintos profesionales especialistas en esta materia. Su preferencia por las parejas heterosexuales se puede entrever en afirmaciones como la siguiente: “la reproducción forma parte del proyecto de vida de una pareja y esta es la razón que la hace trascendental para aquélla y para la sociedad” (p.13). A partir de ahí, sus firmantes concluyen que estos tratamientos deberían dirigirse a “miembros de una pareja afecta de esterilidad/infertilidad” (p.13). Por último, las parejas deben enfrentarse a campañas sociales de desprestigio auspiciadas de sde ciertos sectores sociales que tratan de preservar el derecho a la reproducción asistida a las parejas heterosexuales. Algunos estudios (Bryld, 2001, Smith, 2003) indican que la oposición se fundamenta en la necesidad de que exista una figura paterna que consideran imprescindible para el adecuado desarrollo psicológico de las y los menores. OBJETIVO Se plant ea como objetivo del presente artículo “conocer el peso que la heteronormatividad ejerce en los procesos de formación familiar en parejas del mismo sexo, en concreto, en la adopción y en el acceso a tratamientos de reproducción asistida”. METODOLOGÍA Este trabajo es parte de un proyecto de investigación más extenso que tiene por objeto conocer cuál es la realidad de las familias del mismo sexo en el contexto español. Para ello, se realizó una investigación cualitativa entre junio de 2013 y noviembre de 2014, con 21 familias encabezadas por una pareja del mismo sexo . Atendiendo a su proceso de formación familiar, la distribución de estas familias fue la siguiente: cuatro recompuestas, una de acogida, cinco adoptivas y once de reproducción asistida. Hubo un diseño etnográfico basado en dos técnicas de recogida de datos: entrevistas semi- estructuradas y observación participante. En lo relativo a la s en trevistas, se partió de un guión previo de preguntas que iban de lo general a lo particular. Las preguntas de tipo general se relacionaban con aspectos básicos de la biografía personal, y permitían romper el hielo en los minutos iniciales de la entrevista. Por su parte, las preguntas específica s se articulaban en torno a bloques de contenido relacionados con los distintos temas de estudio. La mayoría de las entrevistas fueron realizadas en el hogar de las personas entrevistadas y cuando ello no fue posible se optó por espacios públicos. Así mismo, fueron realizadas de forma conjunta a ambos miembros de la pareja. Antes del inicio de la entrevista se solicitó el permiso oral pa ra la grabación, y se garantizó el anonimato de la identidad de las y los informant es. En cuanto a las observaciones participantes, estas tuvieron lugar en diferentes encuentros de familias, tanto los organizados por asociaciones y colectivos LGTBI; como aquellos de carácter informal y que estaban centrados en reuniones puntuales para favorecer el contacto y la comunicación e ntre progenitores y menores proceden tes de familias del mismo sexo. De igual modo, las observaciones se realizaron en el transcurso de las entrevistas para centrarse en aquel los aspectos relativos a l a comunicación no verbal que emergen durante los procesos de conversación (Gilgun , 2012). El registro del contenido de las observaciones se realizó a través de notas de campo que fueron tomadas en el transcurso de las mismas. 25 Los datos procedentes de las entrevistas y de las observaciones fueron analizados de sde un enfoque fenomenológico. Para ello, siguiendo la propuesta de Richard Hycner (1985) y Linda Finlay (2014), el análisis se realizó a partir de una sucesión de etapas que fueron de la reducción de la información hasta la detección de las princ ipales unidades de significado y su agrupación en categorías más amplias. Para facilitar este proceso, la información fue procesada con el programa informático N-Vivo, versión 10. RESULTADOS A continuación se exponen fragmentos de las entrevistas realizadas a los y las informantes en relación a su acceso a la paternidad o maternidad. “Siempre va a estar mejor con un padre y una madre”. El peso de la norma heterosexual en el procedimiento de adopción. Las parejas que iniciaron el procedimiento de adopción lo hicieron de forma conjunta, valiéndose de la reforma legislativa sobre matrimonio entre personas del mismo sexo aprobada en el año 2005. Hasta esa fecha, muchas parejas no se habían planteado ni siquiera la opción de adoptar como hombre o mujer soltera ya que pensaban en su paternidad o maternidad como un proceso compartido. Este fue el caso de Alba y Cristina que, recién aprobada la Ley, decidieron comenzar con el procedimiento de adopción: “ Eso nosotras la tuvimos en cuanto aprobaron la Ley. Yo hice una copia rápida del Boletín que por ahí andará. Y yo puse con un fluorescente todo lo que podíamos, pues, por eso dijimos: “allá voy””. (Cristina, 53 años) Todas las parejas entrevistadas coincidieron en señalar que en ningún momento ocultaron su opción sexual a las y los profesionales que intervinieron en el trámite de adopción. Incluso, antes del cambio legislativo, l a importancia de esta cuestión hizo que algunas parejas declinasen adoptar con tal de no mentir a este respecto. Este fue el caso de Lorena: “No sé si estaba, no estaba la Ley todavía porque, bueno, tenía que adoptar una de las dos como soltera, que la adopción a personas soleteras hacía muchos años que estaba reconocida. Pero, claro, nosotras llevábamos años viviendo en la casa, con la casa todo era nuestro, de cosas en común. Entonces, ahora, tenía que venir la asistenta, la asistenta social, a ver. Tenías que quitar y esconder todo y, luego, iba a hacer la adopción ella porque era m ás joven, con lo cual te daban al niño más bebé. Y, claro, yo todas mis cosas tenían que desaparecer. La escritura estaba a nombre de las dos. La única cuenta que teníamos era a nombre de las dos. Entonces, ¿cómo borro tantos años de común para que cuando venga esa persona no pille nada? Y la angustia que nos hubiera supuesto aquello. Y, luego, era como conseguir un hijo con mentiras. Entonces, eso no”. (Lorena, 59 años) En la actualidad, la legislación garantiza que las parejas del mismo sexo no sean obje to de discriminación por su opción sexual en los procedimientos de adopción. No obstante, algunas parejas manifestaban que sentí an miedo de que su opción pudiera convertir se en motivo de exclusión. Algunos informantes, como Nicolás y Darío, habían acudido a reuniones informativas previas en las que les habían explicado que su opción sexual no iba a condicionar la resolución definitiva del expediente de adopción. Sin embargo, esos miedos y dudas no se disiparon hasta que el trámite se resolvió de forma favor able: “Entonces, yo qué sé si hay gente homófoba ahí. Tú no lo sabes porque si tienen que decidir entre varias parejas, pues, claro si es decirle que no a una pareja homosexual, pues, tendrás 26 que darle motivos de por qué no. Y el motivo no puede ser porqu e es homosexual. Pero si hay varias parejas y las otras son heterosexuales, y las otras son estupendas también, por qué no, o sea, quiero decir: tienen que elegir una. Entonces, si alguien es homófobo siempre va a elegir a otra. Incluso si no es homófobo, a lo mejor dice: “siempre va a estar mejor con un padre y una madre. El niño va a sufrir menos porque no va a sufrir discriminación por ese tema”. Entonces, ese miedo”. (Darío, 42 años) En algunas ocasiones, esos miedos y temores a la discriminación por la opción sexual se vieron confirmados. En concreto, Alba y Cristina valoraron que la denegación en su primera adopción estuvo motivada por el hecho de ser una pareja del mismo sexo. Así m ismo, esta circunstancia la relacionaron con la premura de su solicitud ya que iniciaron el trámite recién aprobada la legislación que permitía la adopción conjunta. Como comentaban Alba y Cristina: “Yo no me lo creía, nos vino a Correos y fuimos a buscar la carta certificada. Yo no me podía imaginar que te dijeran que no eras idónea para ser madre. Yo me quedé: “¿cómo puede ser?”. Pues nos quedamos […] quizás, la primera vez, vamos, lo tengo clarísimo, fue demasiado pronto. Fue demasiado pronto. Entonces, esos miedos, lo que te decíamos. Y no sólo miedos, sino gente que cada uno piensa. Eso es un grupo de técnicos y cada uno piensa de su forma”. (Alba, 51 años) “No, lo único que pensamos es que, bueno, acababa de aprobarse la Ley. Todavía esto estaba un p oquito así y tenían, yo creo, un poco de miedo. No había más. Porque es que no había razón de ser. Esa excusa era absurda”. (Cristina, 53 años) Una situación similar fue la que vivieron Rebeca y Sara para quienes el paso del tiempo y la “normalización” de este tipo de adopciones favoreció que, en su segundo trámite, la resolución fuese favorable: “Pues dejamos que transcurriera un tiempo y se volvió a iniciar el proceso de adopción. Y se ha resuelto, se ha resuelto”. (Sara, 38 años) “Un derecho para parejas heterosexuales”. El proceso de reproducción asistida. Las parejas de mujeres que se sometieron a tratamientos de reproducción asistida también sintieron el peso de la heteronormatividad en distintas etapas del tratamiento. Atendiendo al momento histórico, algunas de las parejas entrevistadas tuvieron que acceder a este tipo de tratamiento como mujer soltera, negando u ocultando su relación. En estos casos, solían acudir a clínicas privada s porque en éstas no era necesario dar tantas explicaciones acerca de su relación de pareja y opción sexual. Algunos relatos de las informantes ponen de manifiesto esa situación: “Lo público es que no intentamos, siquiera. No. Además es que nosotras empezamos antes de la Ley estuviera (…) Fue antes. Fue en enero y la Ley salió luego en junio o julio”. (Natalia, 44 años) “Sí, lo hicimos en, por Sanitas (…) No podíamos entonces [decir que éramos pareja] porque te podían negar la inseminación (…) Estamos hablando del, el niño nació en el 2003, estamos hablando del 2001. Aunque sabían que éramos pareja”. (Nerea, 60 años) Las reformas legislativas suscitadas al amparo de la ley del matrimonio entre personas del mismo sexo no evitó que algunas de estas parejas viviesen situaciones discriminatorias. Este fue el caso de Rosa y Raquel que acudieron a la consulta de la Seguridad Social para iniciar un tratamiento de reproducción asistida y se encontraron con la negativa del servicio médico 27 para darles cobertura. El personal que las atendió les indicó que había instrucciones de la Consejería de Salud de su comunidad autónoma para no atender a mujeres solteras ni a parejas de mujeres. Tal y como lo explica ba Raquel: “Fuimos las dos y cuando entramos por la puerta el médico que estaba allí, nos dijo: “¿sois lesbianas?”, y nos quedamos así las dos mirando la una para la otra. Y, claro, yo nunca me había ocultado y no lo iba a hacer ahora, y dije: “sí”. Y la contestación fue: “creo que no os voy a poder ayudar”. Entonces, bueno, yo ya me sentí como de muy mal, de muy mal talante porque, claro, no son formas de entrar a una consulta. Entonces, bueno, nos dijo que había tenido una reunión el jueves anterior, porque esto era un lunes, que había tenido una reunión el jueves anterior en la Consejería de Salud y que le habían dicho que no podía volver a atender a mujeres lesbianas ni solteras”. (Raquel, 33 años) Ante esta situación, la pareja decidió solicitar más información para averiguar las causas concretas en que se amparaba su exclusión. La respuesta fue que el criterio de acceso a tratamientos de reproducción asistida requería un diagnóstico de esterilidad entendido éste como : doce meses de relaciones sexual es sin consecución de embarazo. Para Raquel esta situación era inad misible: “Que él [el médico] llevaba años atendiendo a mujeres lesbianas en la unidad y que no había, que él no tenía ningún problema, que era algo que venía de la Consejería, que había tenido varias reuniones y que ellos pedían que la mujer fuera estéril. Y yo decía: “pero vamos a ver, si habéis estado atendiendo. Vamos a ver, si es que ella no me puede dejar embarazada”. (Raquel, 33 años) Con estos precedentes negativos, algunas parejas se decantaron por acudir en primera instancia a una clínica privada y evitar que su opción sexual se convirtiese en una traba en la atención recibida . Como les sucedió a Victoria y a su mujer: “La Seguridad Social justo, creo, no sé si fue ese año, hubo casos de la asociación que denunciaron, nos enteramos, yo creo que f ue ese año. Yo contaba con que no lo cubría la Seguridad Social”. (Victoria, 35 años) La elección de una clínica con precedentes en la atención a parejas de mujeres fue clave, según explicaban algunas de las informantes: “Ya habían tenido más casos de chicas lesbianas. Lo único que no tenían el caso de chicas lesbianas, casadas, que fueran a tener un hijo”. (Blanca, 38 años) “No hemos sido las primeras. Aparte, el médico que nos atendió, fue en la clínica aquí en Cáceres, y el médico es un encanto. Ningún problema ”. (Amelia, 34 años) No obstante, en algunas clínicas, estas parejas recibieron un trato discriminatorio si se comparaban con sus homólogas heterosexuales. Por ejemplo, en una clínica les comentaron que, en materia de elección de donante, los criterios de similitud fenotípica sólo se aplicaba a las parejas heterosexuales, y no a las parejas del mujeres. Como le sucedió a Rosa y Raquel : “Nos dijeron que se referían sólo a parejas heterosexuales y que entonces a mí [madre no gestante] no me tenían en cuenta para nada”. (Rosa, 41 años) 28 DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES La mayoría de las parejas entrevistadas inició el trámite de adopción de forma conjunta, al amparo de las reformas legislativas promovidas en este campo. Contando con una legislación a priori favorable, ninguna pareja ocultó su opción sexual al equipo de valoración. Sin embargo, algunas temían que por el hecho de no ser una pareja het erosexual fuesen excluidas del procedimiento. La visibilidad mostrada por las parejas entrevistadas con trasta con lo s resultados obtenidos en otras investigaciones similares (Berkowitz, 2011; Gianino, 2008; Goldberg et al., 2008). Alg unas de las parejas indica ron que su opción sexual había actuado de forma negativa en la emisión de los informes de idonei dad por parte del equipo de valoración. Esta circunstancia la relacionaron con el momento histórico en que habían iniciado el procedimiento de adopción, es decir, con escasos o nulos precedentes en esta cuestión. Para algunos y algunas informantes, el equipo profesional que les atendió mostró una actitud prejui ciosa hacia su modelo familiar. Este hecho lo relacionaban con la falta de conocimiento relativa a la diversidad familiar. Sin embargo, esta situación cambió con el transcurso de los años y la may or visibilidad y aceptación social de las familias del mismo sexo. En este sentido, otros estudios desarrollados fuera de España también han coincid ido en señalar los prejuicios que prevalecen en los equipos de valoración (Brooks y Goldberg, 2001; Brown et al., 2009; Herrera, 2009; Hicks, 2000). No obstante, en ninguno de ellos se asoció la actitud prejuiciosa de las y los profesionales con la falta de experiencia profesional en materia de adopción con parejas del mismo sexo. En lo relativo a la reproducción asistida, la mayoría de las parejas acudieron a una clínica privada para someterse al tratamiento. Los motivos de esta elección fueron varios, uno de ellos estuvo relacionado con la fecha en que comenzaron el tratamiento. A quellas parejas que decidieron su maternidad antes de la reforma legislativa no tenían reconocido el derecho a someterse a este tipo de tratamientos dentro del sistema sanitario público. En estos casos, la legislación actuó como un mecanismo restrictivo y excluyente (e.g. Bergmann, 2012; Imaz, 2010, Peramato, 2013). En otras ocasiones, el acceso al ámbito privado estuvo motivado por antecedentes negativos en la atención a parejas del mismo sexo dentro del sistema sanitario público. Para evitar su exclusión , algunas parejas optaron por acudir directamente a una clínica privada con experiencia en la atención a este tipo de parejas. Al hacerlo, trataban de sortear las discriminaciones que prevalecen en las redes asistenciales relacionadas con la reproducción asistida (e.g. Tasker, 2013; Záchia et al., 2011). A modo de conclusión es preciso señalar que l a heteronormatividad está presente en las políticas que regulan los criterios de adopción y acceso a los tratamientos de reproducción asistida. En ocasiones, es as formas de discriminación son explícitas y se plasman en leyes que han sido pensadas y diseñadas para su aplicación exclusiva con parejas heterosexuales. En otros casos, se trata de las creencias y los prejuicios de los equipos pro fesionales que se encargan de atender a estas parejas. Para prevenir estas situaciones es necesario que existan leyes que, diseñadas con perspectiva de género, garanticen los derechos de maternidad y paternidad de toda la población, con independencia de su opción sexual. AGRADECIMIENTOS Esta investigación ha sido realizada dentro del programa de becas de Formación de Profesorado Universitario (FPU) del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. 29 En 1975, tras la muerte de Franco, España comienza e l proce so de transición a la democracia , que supuso, a su vez, el comienzo de una serie de cambios sustanciales en la socied ad y la política nacionales y entre los que se incluyen cambios rad icales en materia de género, ya que, “la le gislación fra nquista que estipulada que los h ombres debían ser los cabezas de familia y dominar en e l ámbito público, mientra s las muj eres d ebían permanecer exclusivamente en el ámbito doméstico, dedicadas al cu idado de los hijos” (Estrada , 2006 p.268) fue ab olida en la transición, dando lugar a nuevas identidades de ge nero más progresivas. Sin emba r go, a pe sar de qu e Estra da afirma qu e “el modelo de masculinidad monolítico impuesto p or el régim en fra n quista desaparece gradualm ente d e l as pantallas españolas tras l a muerte del dictador” (Ibid 266), o tros e xpertos en cine español coinciden en q ue este modelo de masculinidad aún e stá presente en la ficción española contemporánea. Tal y como Triana Toribio explica, “Si observamos los actores que han representado recientemente la masculinidad española p ara el público nacional e internacional, e ncontramos que el tipo más frecuen te es el de pr otagonista fotogénico e ncarnado po r Antonio Banderas o Javier Bardem” (Triana Toribio, 2004 p .152), qu ienes personifican e l estereotipo híper masculino de hombre que inicia y lidera iniciativas eróticas (Perriam, 2 003) . De este modo, pod ría decirse que, a pa rtir de la Transición , las mujeres comenzaron un proceso de liberalización y empoderamien to p rogresivo y los hombres e mpezaron a disfrut ar la posibilidad d e adoptar un mod elo de masculinidad alternativo al impuesto hasta entonces. No obstante, el estereotipo tra dicional de macho ibérico no desapareció ni d e nuestras pantallas ni de nuestra sociedad en general. Así mismo, estos c ambios radicales en las co nstrucciones de género tuvieron lugar en un periodo muy breve de tiempo, lo que ge neró ciertas inqu ietudes colectivas, principalmente en relación con e l papel emer gente de la mujer en nues tra sociedad y la consecuente crisis de masculinidad. Esto p rovoca qu e cierto se ctor de la población masculina encuentre dificultades para pa sar d el mode lo e stricto d e masculinidad hegemónica impue sto por Franco a las nu evas masculinidades. La película Lobos de Arga refleja este co nflicto de la masculinidad española a través de una lucha abierta entre dos grupos de personajes masculinos que representan, por una parte el modelo de masculinidad tradicional y, por otro, las nuevas masculinidades. LOBOS DE ARGA La película, dirigida p or Juan Martíne z Moreno en 2012, comienza con una introducción a modo de cómic en la que se suceden oscuras ilustraciones a la vez que una voz en o ff m asculina na rr a el origen de la maldición licantrópica y e stablece la línea narrativa. Aunque e sta trama introductoria ocurre e n el pasado, ya introduce ciertos aspe ctos fundamentales para comprender la historia. Por u na parte, el narrador establece la localización e n Arga, un pequeño pueblo rural de Orense , en Ga licia, una r egión conocida por ser una tierra de mitos y leye ndas con un particular fo lklore autóctono. Este es el caso de la Santa Compaña, las Meigas y, p or supuesto, los lob ishomes, es decir, los h ombres lobo. Además, e s importante tener en cuenta que e l primer y único caso documentado de licantropía, tuvo l ugar en Allariz, otra pequeña localidad rural de Orense. Este caso no es otro que el del conocido Manuel Blanco Romasanta, conocido como el hombre lobo de Allariz, cuya historia h a sido llevada a la gran pantalla en varias ocasiones, desde El Bosque del Lobo (Olea, 1971), a la más reciente Roma santa, la caza de la bestia (Plaza, 2004 ). 36 Por o tra parte, esta h istoria introductoria establece el o rigen de la licantropía e n una maldición gitana, lanzada en el siglo XIX por una gitana sobre el hijo de la duquesa de Ma riño, e n venganza por la masacre de su pueblo. De este modo, la película se diferencia de otras contribuciones internacionales en l as que la licantropía era heredada de padres a hijos o transmitida a trav és de mordiscos. Lobo s de Arga toma como referente a otros productos nacionales como la exitosa La Noche de Walpu r gis (Klimovsky, 1970), en la que la licantro pía también surgía como resultado d e un a maldición gitana. Como se ha comentado anteriormente, al adap tar el mito del hombre lob o, se a ñadieron elementos propios d e España, tales co m o paisajes, el folklore y supersticiones nacionales. Así, parece que la función de esta primera secuencia en flash ba ck sea la de posicionar Lobos de Arga en la trad ición de las e xitosas películas protagonizadas por W alde mar Daninsky a finales de los años ses enta y s e tenta, nuestra a portación al gé nero de los hombr es lobo y de diferenciarla, a su ve z, de otras películas del genero producidas por otros países. T a l y como uno de los creadores d el cómic explicó en una entrevista publicada en RTVE, “ ‘Los increíbles hombres lobo (…) una me zcla d e homen aje al terror clásico (…) y un toque de españolada’ Hernán Migoya, en Jesús Jiménez ‘Los Lobos de Arga T a mbién a úllan en el comic’ RTVE.es<http://www .rtve.es/noticias/20120127/lobos-arga-ta mbien-aullan-comic/488676.shtm> [Accessed 25/10/15]. Una vez a cabado este flash back y los título s de crédito iniciales, la película nos devuelve a l presente e introduce al protagonista, T omás, un escritor treintañero que, tras va rios años en Madrid, decide volver a su p ueblo natal de visita y asistir a sía un homenaje que han preparado los lug areños en su h onor , a pesar de que no ha co sechado ningun éxito con su única novel a publicada. T omás, int erpretado por Gorka Otxoa, se presenta conduciendo su coche camiso a Arga, a la vez que habla por te léfono con su abuela. Esta escena nos deja entrever que cada ve z se adentra en zonas más aisladas y boscosas, donde no h ay otros coches n i cobertura telefónica, y también presenta a T omás como sobre d ependiente de su abuela, lo que indica su inmadurez, ya que su comportamiento, un tanto infaltil, no p arece corr esponderse con su edad. Esto s dos aspectos son de importancia pa ra e l de sarroll o de la histo ria y seran explorados en más profund idad a menudo que ésta avanza. Además, este viaje físico hacia su pueblo, lugar que marcó su infancia y adolescencia, pa rec e simbolizar un profundo viaje em ocional inundado de nosta lgia y marcado por un ejercicio d e memoria en el q u e T omás se esf uerza por recu perar los recuerdos pe rdidos durante tanto tiempo. Esta metáfora parece enfatizada cuando T omás inf orma a su ab uela de su intención de quedarse un tiempo en el pueblo para escribir u na nueva novela; una historia sobre “volver a las raíces “. Así m ismo, en esta secuencia, los pla nos d el coche están a compañados de una dinámic a música pop marcada por el sonido potente de la bate ría y las g uitarras eléctricas pero esta música cambia d rásticamente a u na melodía instrumental, principa lmente se oyen instrumentos de cuerda co mo violines y ha rpas, suave, lenta y dramática que marca la carga emocional y la nostalgia q ue invaden a T omás al llegar a l pueblo veinte años de spu és de su marcha. Además de la música, la iluminación también ca mbia con su llegada al p ueblo, dando lugar a to nos más calidos combinada con la l u z n atural que entra en el p azo a través de las ven tanas, lo cual contribuye a este sentimiento de nostalgia. 37 En el pazo, T o más se reen cuentra con su amigo de la infancia, Calisto, interpreta do por Carlos Areces. Calisto, quien es ap roximadamente de la misma edad que T omás, es un pastor a lgo tosco y bruto, obsesionado con las ove jas. Juntos, cam inan por el pueblo recordando su juventud con nostalgia. Mientras mir an al pasado, se producen varias refe r encias a la Guerra Civil española, especialmente a los anarquistas que se ocultaron y refugiaron en el pueblo durante la contienda. Estas ref erencias históricas se repiten a lo largo de to da la pe lícula, como s i e stuviésemos mirando a la ve z el pasado o lvidado de T omás y el d e España. En el d iálog o se h ace alusión directa a e ste ejercicio de memoria histórica, cuando el duo protagonis ta afirma sentirse como si estuvieran viajando e n el tiempo h acia el pasado, mientras caminan por los túneles usados por los a narquistas. De esta manera, se establece un a conexión entre el pasado franquista al que se hace referencia y el presente diegético . Entre las referencias históricas, cabe destacar que la dinamita abandonada en el pueblo por los anarquistas en su huída, sirve para q ue los protagonistas hagan saltar por los aires la iglesia del pueblo mientras huyen d e los hombres lobo, lo que hace r ecordar a la q uema de iglesias por parte de ciertos grupos anarquistas durante la contienda civil. Conforme avanza la historia, aparecen nuevos personajes, quienes son casi en su totalidad masculinos, aunque aparecen muy brevement e alguna mujer con poc o mas que una frase de diálogo. Así, a exepción de la abuela d e T omás, quien aparece al final d e la pe lícula, la a cci ón recae enteramente sobre los personajes masculinos. S egún Bernárdez Rodal, esto se debe a que ‘La comedia española se articula sobre un tipo particular de h umor que tiene que ver con la violencia y con la acción masculina, donde las mujeres no tie nen cabida y otras fo rmas de entender el humor no están contempladas.’ (Bernárdez Rodal, 2007 p10). Sin emb argo, lo realment e significativo p ara el presente artículo es el hecho de que est os personajes masculinos pue dan dividirse en dos grupos distinto s: los lugareños y T omás y sus amigos. A su vez, estos dos grupos aparecen enfrentados e ntre sí y construidos en oposición al otro. De una parte, enc ontramos a T omás y a su editor Mario, interpretado por Secun de la Rosa. Ambos treintañeros y que representan el p resente. Los d os vien en de Madrid y encarnan nuevos tipos de masculinidad urbanas que difieren considera blemente del aquetipo del mach o ibéric o , eternamente promovido durante el franquismo. Calisto también se incluye en est e grupo de nuevos hombres pues, a p esar de ser residente de Arga , no parece encajar con e l resto de hombres del pueblo, q uienes son b astante may ores y de pe rsonalidad y compor tamiento bastante diferente a los suyos. Estos personajes no son fu ertes ni valie ntes sino, por el contrario, débiles, asustadizos y angustiados por las circun stancias. No saben manejar armas de fuego y tampoco son á giles o atléticos. A dif erencia de la i den tidad masculina propia del macho ibé rico, estos hombres muestran sus e mociones abiertamente, lo q ue hace que se les vea a menudo llorando, gritand o o visiblemente asu stad os. Ade más, en numerosas o casiones se les puede ve tropezar , caer o correr de l enem igo, mientras piden sin tapujos a la a bu ela de T omás que los rescate, mostrando que so n incapaces de cuidar de sí mismo y enfatizando la inmadurez que ya se int uía al principio de la película. Esta inmadurez es patente cada vez que interactúan entre sí, di scutiendo y peleandose como niños. Finalmente, otro rasgo que parece a cent uar su inmadurez emocional es el hecho de que ninguno de estos personajes est é casado, tenga pareja o haya tenido descendencia. De he cho, parece que ni siquiera te ngan un trabajo, po sicionandose así en una 38 construcción más propia de unos adolescente s que de l os hombres que son. De esta man era, la abuela de T omás, interpretada por Mabel Rivera, aparece como el único personaje adulto de es te g rupo, asumiendo un rol materno que a menudo regaña a los tres amigos, pone fin a su s infantiles discusiones y , en última inst ancia, hace todo lo posible por protegerlos y sa lvarlos. T al y como Be rnárdez Rodal afirma, “Los personajes femenino s su elen ser más inteligentes, maduros y p reparados que su s contrapartes mascu linos (…) ellas están major preparadas p ara asumir las d ificultades y son personas más íntegras“ ( Ibid 13). Esta construcción forma parte de una tend encia mayor en la ficción española en la que personaje s masculinos blandos aparecen representados como ‘T orpes, bobos, ignorantes, ridículos, incapaces, débiles, inco mpetentes, o frustrados’ (Guarinos et al, 2 013 p. 44). El elemento cómic o de la pe lícula recae prin cipalmente en esta particular representa ción de hombres cuya “ masculinidad llev ada a los límites de lo ridículo“ (Cobos et al, 2012 p.8). Finalmente, aunque la película no hace alusión alguna a su identidad sexua l, los amigos acuerdan que no han tenido “mucha su erte con las mujeres“ , rompiendo así, a su vez, con e l otro pilar de la mascu linidad tra dicional, la de Don Juan mujeriego. Es preciso recordar que est e aspecto también era decisivo en las películas de licántropos protagonizadas por el icónico Paul Naschy . En algún moment o de la historia, conocemos q ue a T omás lo dejó su novia “y le dejó con el perro“, como apunta Calisto; que la obsesión de Calisto con las ovejas tam bién tiene un componente sexual, posicionándolo co mo zoofílico; y aunque no se profundice en la sexualidad de Mario, e l actor Secun de la Rosa se hizo popular en e l imaginario colectivo español por d ar vida a personajes homosexuale s, tales como T oni Co lmenero en la pop ular serie cómica Aída (T elecinco, 2005-2014) o Pacheco en otro h íbrido comedia -terror na cional, como es Las Brujas de Zugarramurdi (de la Iglesia, 201 3). Como consecuencia, los personajes incluidos en este grupo no so lo no consiguen reproducir el estereotipo de g alán tan popular en las pantallas españolas sino q ue incluso lo d esafían, sugiriendo o tros tip os de sexualidad alternativa a la hegemónica heterosexualidad promiscua propia de los homb res bajo el sistema patriarcal. Por otra p arte, encontramos a los habitantes de Arga, q uienes, co m o ya se ha mencionado, son prácticamente todos hombres salvo contadas y breves exepciones. Estos hombres enca rnan e l arquetipo de ho mbre rudo d e pueblo y su edad supera co nsiderablemente la de T omás y su s amigos. Estos pe rsonajes, que perten ecen a una o varias g eneraciones anteriores, está n construídos dentro de los lími tes del pueblo, por lo que hab itan viejas casas d e aire rústico y austero, visten ropas viejas p ropias de las tareas agrícolas y ganaderas y rodeados de elementos de ambientación y atrezzo igu almente antiguos, más prop ios de una época pasada. Es más, inclu so el p ropio pueblo, con sus casa de pied ra y sus silenciosas calles desiertas, parecen evocar e l pa sado. En e ste sentido, la encargada de bu scar las localizaciones exteriores para el rodaje admitió en una entrevista incluida en el making o f de la película que para la localización p erfecta de Arga, busca ban un pueblo que “estuviera anclado en el pasado“ . Como resultado, estos personajes, al igual que el pueblo, repr esentan el pasado. A d iferencia del g rupo a nt erior , los ha bitantes de Arga aparecen organizados en t orno a una rígida jerarquía vertical que recuerda al pasado reciente español, situando a un cura en la cúspide de la escala de poder . Se trata de E varisto, interpretado por Manu el Manq uiña, quien además de líde r del pueblo, será el macho alfa de la manad a d e lobos tras la transfo rmación . Evaristo es la persona más poderosa del pueblo y el resto de pueblerinos sigue sus órdenes, qu e el disfraza divertida mente de ó rdenes divina s, repitiendo “es la volun tad de l señor“ tras ca da una de sus directrices. Además, de su liderazgo, E vari sto está muy segur o de sí mismo, lo que transmite en si tono de voz y expresión impávida. 39 La primera vez que se reencuentran Evaristo y T o más, los principlaes rep resentantes de c ada uno de los d os g rupos, T omás aparece visiblemente asustado de E varisto, hasta e l punto de correr para alejarse de él. Sin embargo, en su retirada, tropieza torpemente y cae al suelo lo que hace q ue tenga q ue mirar h acia arriba a Evaristo, quien aparece o cupando una situación de poder , mientras que T omás queda vulnerable e incapaz en el suelo. A su vez, Evaristo acarrea una afilada herramienta agrícola, un claro símbolo de f uerza y poder . Cuando Evaristo reconoce a T omás, su sobria expresión se relaja suavemente y golpea amigablemente a l joven, quien reacciona con dolor al amistoso puñetazo, co m o si Eva risto fuera demasiado fuerte. T ras este encuentro, Evaristo conduce a T omás a l bar del pueblo, donde lo p rese nta al resto de pueblerinos, volviendo a sestarle una amigable palmada en la espalda que de nuevo lastima al débil T omás. Una ve z en l a ba rra, T omás pide una t ónica y , ante la expresión inte rrogativa de Evaristo, éste e xplica que no b ebe a lcohol. No obstante, Evaristo insiste en que deb e tomar un orujo, como e s costumbre en el p ueblo. T ras aceptar y beber el pe queño vaso de orujo, Evaristo sigue inmutable pero, por el contrario, T omás reac cion a como si acabase de tragar fuego, tosiendo y visiblemente abrumado por la fuerza del licor . Evaristo responde con una nueva palmada en la espalda, que casi tira al maltrecho T omás al suelo. En esta secuencia, se introducen las marca das dife r encias e n los comportamie ntos d e ambos hombres y , por extensión, de a mbos grupos de personajes. Así, mientras Eva risto es fuerte, imperturbable, filmado en u na situa ci ón de po der y que sabe beber co mo un hombre, materializando e l ideal de mascu linidad tradicional y patriarcal promovid o durante el fra nquismo, T omás es débil, esta asustado, es to r pe y no sabe beber , encarnando un modelo de masculinidad más suave. Como Evaristo, el resto de ha bitantes de Arga son fuert es, duros, valient es y acostumbrados al trabajo duro del campo y a las armas, cuyo manejo conocen perfectamente. Esto s hombres siempre llevan armas de fuego o afiladas herramientas ag rícolas, como símbolo de poder y fuerza. El rasgo más significativo de este segundo grupo d e personajes masculinos e s no só lo su pertenencia a ese tipo de identidad masculina tradicional sino también el hecho de que únicamente se an e stos p ersonajes quienes se tran sfo rmen en ho mbres lobo, relacionando así directamente el ideal tradicional de masculinidad con el mi to licántropo. En cuanto al p roceso de tr ansformación y la estética d e los hombres lobo, s e puede observar que la pelícu l a tiene por claro referen te aquellas producciones del fantaterror nacional protagonizadas po r N aschy p ues, en vez de usar complicadas té cnicas digitales y e fectos especiales, el director parece optar por el tradicional maquillaje y caracterización que tan buen resultado d ieron a W aldemar Dan insky . E sta referencia o quizás ho m enaje no ha pasado desapercibido entre los fans del ge nero. Por ejemplo, en la rese ña de la p elícula publicada en la revista Fotogramas, el crítico Jesús Palacio s describe Lobos de Arga como “Nostalgia de T e rror Fantastic y los mitos del fantaterror ibérico (el añorado Paul Nasch y y su W alde mar Daninsky a la cabeza)“ . En este as pecto, al igual que el atlético Naschy , los hombres lobo de Arga s on muy fuertes, musculosos y e xtremandamente á giles. Se desplazan con intrépida rapidez, saltando impresionantes alturas y distancias y exh ibiendo su capacidad física sobre humana. Sus ojos son 40 rojos, inyectados en sangre, clamando violen ci a y , a dif erencia del resto del cuerpo, sus pe chos y abdómenes no apareen cubiertos de pe lo, dejando así al descubierto los abultados músculos d e estas zonas, símbolo de su fuerza brutal e hiper masculinidad. Asi pues , como se h a me ncionado a nteriormente, los habitandes de Arga y el propio pueblo están construidos en la narr ación como reminiscentes d el p asado, más concr etamente, d el pasado franquista y de la Guerra Civil. A su vez, e st a construcción incluye el mito del hombr e lobo, pues e sta figura cobró vida por primera vez y alcanzó e l éxito, durante este pasado recie nte al que aluden. Además, podria decirse qu e la peculiar co nstrucción hiper masculina de l hombre lobo, en relación con este pasado reciente, parece hacer alusión a l ideal de masculinidad franquista, ya que estos hombres lob o estan dotados de las características promovidas por el régimen franquista en relación a la masculinidad. Finalmente, ambos grupos aparecen enfrentados desde el p rincipio de la película, llegando a la lucha carnal, cuando los pueblerinos tratan de a ca bar con la vid a de T omás y Mario. Esta confrontación ap arece enfatizada a tra vés de la cinematografía, que ofrece planos g en erales en los que ambos grupos aparecen enfrentados , siend o el punto de vista de la camara la líne a divisoria entre ambos bandos. En este aspecto divisorio, parece que la lucha entre los ho mbres lobo y los jóvenes funciona como materialización de u na luch a interna en tre la heredada masculinidad tradicio nal, basada en los principio s de fuerza, heroismo, amor por la pa tria y cato licismo, y las nuevas masculinidade s emergentes en nuestra sociedad actual. De este modo, e ste enfre ntamiento simbólico p arece ha ber surgido como respuesta a las inquietudes compartidas entre cierto sector de la población masculina q ue, d ebido a la influencia que este modelo de masculinidad hegemónico a ún tien e en n uestra sociedad, puesto que estos cambios en la constr ucción d e gene ro h an tenido lugar en tan sólo treinta a ños, o lo que es lo mismo, una generación, aún encuentra dificultad en rechazar esta masculinidad tradicional y adoptar una identidad de genero más liberal e igualitaria. De entre todos l o s personajes m asculinos de la película, T omas, el pr otagonista, es quien interioriza la lucha entre los d os bandos pues, a pesar de adoptar una identidad mascu lina suave, urbana y moderna, él es un habitante más de Arga y , p or lo tanto, al fina l d e la película, tras una larga lucha diegética y simbólica, T o más se tr ansforma en hombre lobo. CONCLUSION ES A travé s de una antigua maldición gitana, cu yas graves con secuencias se pued en aún sentir en el presente, Lobos de Arga combina p resente y p asado d e las masculinidad española en un a narrativa llena de símbolos y refe rencias históricas en la que la figura del hombre lobo, que toma como referente al célebre Waldemar Daninsky de Naschy, mate rializa el pa sado fran quista y la (monstruosa) identidad masculina promovida bajo la dictadura q ue , al igual que la maldición, aú n está al acecho hoy en día . El a taque de d ichos hombres lob o sobre el resto d e los personajes da lugar a una ba talla campa l entre éstos, que simbolizan el p asado y la masculinidad tradicional franquist a, y Tomás y sus am igos, que representa n otros modelos de masculinidad, materializando así el conflicto de masculinidad q ue ciert os hombres padec en e n nuestra socied ad a ctual y que aparece interiorizada por el protagonista quien, por u na p arte, anhela reen contr ar sus raíces y recup erar su pasado y, por otra, quiere huir del pueblo a toda pris a y escapar así del ataque li cántropo. 41 A su vez, mientras Tomás pa sea por su pueblo, que parece pertenecer a otro tiempo, é ste se esfuerza por recordar e l pasado y recuperar sus raíces, incluye ndo refe rencias a la Guerra Civil. Esto pa r ece invitar a la audiencia a recordar nuestro pasado reciente, en un ejercicio d e memoria histórica. Este he cho es muy sign ificativo p orque, al fin al de la película y tras ha ber derrotado a los hombres lobo con la ayuda fundamental de la dinamita an arquista, Tomás acaba transformándose en hombre lobo, con todo lo que e st o conlleva a nivel simbólico respecto a la masculinidad. Esto pone de manifiesto la influencia que este modelo de identidad h eredada aún tiene en nuestra sociedad y, en consecuencia, en nuestras pantallas. Tomás no puede evitar ser un habitante más de Arga y, por lo tanto, lleva La Marc a del Hombre Lobo . BIBLIOGRAFÍA Archibald, David (2012) The W a r that Won’t Die. The Span ish Civil W ar in Cin ema . Manchester University Press, Manchester Bernárdez Rodal, Asunción (2007) “Representación Cinematográfica de la Viol encia de Género: Femenino y Masculino en el Cine Comercial Español“ Circunsta ncia . Año V . Núme r o 1 2. Blasco Lisa, S andra (2013) "El Idea l de Masculinidad en e l Fascismo Español" Intelectuales y política en la Europa de entreguerras . 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En la r eco pilac ión d e datos, se l es pasaro n dos cuesti onari os, uno con var iables s ociod emográf icas , y la es cala v ali dada del Índic e de Sati sfac ció n Sexual ( IS F). Los da tos h an sid o recogi dos en di feren tes Centr os de Salud d e Sevil la y s u pr ovincia, dura nte los m eses de febrer o a abril de 2016. S e identi ficó que ex iste una mar cada infl uenc ia d e género en las v ive ncias as oci adas a la sex ualid ad en las m ujer es menop áusic as y hombres andr o páusic os, por lo que creemos q ue es nec esari o m ás educ ación sanitar ia para romp er l os es tereotip os d e gén ero marca dos en es ta e tapa d e la vi da. Palabr as claves : M en opau sia, Andr opaus ia, Sexuali dad Abst ract : Thi s study aim ed to expl ore the infl uenc e of gender on th e experi ences ar oun d sexual ity dur ing m enop ause and an drop ause . It i s a transver sal , des cri ptive study wi th a sam ple of 167 men an d wom en. I n data c oll ectio n, th ey sp ent two question na ires , on e wit h soci odemo grap hic variabl es, an d valid ated s cal e of Sex ual Satis fac tion In dex (I SF). Dat a hav e been c ollec ted at di ffer ent healt h centers in Sevi ll e and i ts province, during the m on ths o f Februar y t o April 2016. It was ide ntif ie d th at t here i s a m arked influenc e of gender o n the experi enc es rel ated to sexu ali ty i n menopa usal w omen and androp aus al m en, so we bel iev e tha t mor e heal th educ ation i s ne ede d to br eak gend er stere otypes marked at t his s ta ge of l ife. Keywor ds: Men opaus e, Andropa use, Sex ual ity Introducci ón: El ser humano dur a nte el ci clo v ital de s u desar roll o, debe enfr ent ar y s uper ar difer entes et apas , las cuale s son inmin entes e n el tran scurso de su vi da. Las m is mas, ge nera n camb ios en m últi ples asp ectos , com o por ejem plo, durant e la vive ncia de su s exuali da d; asim ism o, algunas d e es tas fases cor res ponde n a la e tapa del clim ateri o y la a ndropa usia. 1 Universidad de Sevilla. Correo : ireneballe stero93@h otmai l.com 2 Un iversidad de Sevilla. Corre o: mdj imen ezm @gma il.co m 3 Universidad de Sevilla. Corre o: l.borrego95 @gma il.com 4 Universidad de Sevilla. Corre o: bibian apovea@g mail.co m 5 Universidad de Sevilla. Corre o: mgavilan @hotmail . es 6 Uni ve rsidad de Sevilla. Correo: jmse da@us . es 7 Univ ersidad de S evilla. Correo: fatim [email protected] 44 La me nopaus ia es un punt o de infl exión par a m uchas mujer es debi do a que mar ca el f i n de su etapa r eprod uctiva pero n o el de su sex uali dad, l a cua l i nfluy e en su cal idad d e vida y , por el lo, es un consti tuy ent e im por ta nte de s u vida y de su s alud . La prim era inves tig ación que r el acion ó las al terac i ones de l a esf era sexual con la fas e men opáus ica l a reali zó el Dr. Hal lstr om, en 1977, y puso de mani fies to la exis tencia de u na dism inuci ón del d eseo sexu al, de la c apac id ad par a cons egui r el orgasm o y de l a f recuenc i a del coito en l as mujer es. A ños desp ués, en 1933, R osen et al . e l aboraron u n e st udi o de carac terís ticas simi lar es, en el q ue hallar on u n descens o del des eo s exu al, m ayor di fic ultad pa r a alcanz ar el or gasmo y mayor prev alenci a de dis pareu nia en m uj eres meno páusic as y posmen opáusicas . Mas ter y Johns on estu diar on l a res puesta sex ual e n un gr upo de mujer es en edad m enop áusica y obs ervaron que aquel las eran p erfec tame nte fu ncion ales d esde una perspec tiv a sexual a unque s e afro ntaban a estas di fere ncias en el tip o de resp uesta sexu al. Actualm ente, s e ha pl ant eado q ue los cambi os físic os, psicol ógi cos y soci ale s que p ueden aparec er en este periodo s on los r esp ons ables de l as pos ibles alt eracion es e n la f unción s exual. Por el contrar io, la andro paus ia se ut ili za para descri bi r los síntom as y s ignos as ociados a una decli nació n de la s ecr eció n de test oster ona, lo que ocurr e durant e el envejec i miento en l os hombr es. Dur ante este p er iodo, c onfluy en c ambi os biopsicos oci ales y am bie ntales, que se acompa ñan de alter aciones hormonales , las que se han r esponsabil izad o con la pr esenci a de l os síntom as y si gnos clínicos. En es tas eta pas, c omo ya hemos vis to, se prese ntan una s erie d e cam bios en l os sujet os, l os cuales puede n modificar la v ida coti dian a y la vivenc ia per son al, l o que signi fica m uchas veces , el dese ncadenamie nto de una c ri sis ; sin em bargo, e s im port ante tener en cuenta q ue esta reali dad es dif erente e n ca d a sujet o. Todos l os ser es human os viv en su sex ualidad d esde sus par tic ular ida des, p or lo cual es signi fic ativo d estacar la im portanci a que pos ee la viv encia de l a mi sma par a el s er hum ano, ya que for ma par t e de s u des arroll o integral. Para l as p ersonas es indis pens able c onoc er, vi vi r y expres ar su sexuali da d, in d ependi ent eme nte de s us ca rac terís tic as p erson ales. A pesar de que el cli mate rio y la andr o paus ia so n etapas i nhere ntes al des arrol lo, s e da de maner a frec uente un d esconoci mi ento d e la mism a, genera ndo m itos , ta búes y prác tic as inadec uadas. Tod as est as realida des son com unes en el diar io de vi vir , es por est o que co n este trabaj o nos hemos pl a ntea do explor ar l a i nflu encia d e géner o en las viv enc ias en torn o a la sexual ida d dur an te la m enopausia y la andr opa usia. Metodología : Estudio des c ri ptivo, trans vers al reali zad o dura nte los mes es de feb rero a abri l d e 2016 en l os c entros de s alud de la pr ovincia de Sev il la. Los partici pantes f uer o n selec ciona dos aleat ori amente en las cons ultas de enfer mería de los centros d e salu d. Para el lo debí an cumpl ir los c rit erios de edad: entr e 45 - 55 años y fi rm a de c ons entim ien to inf ormado. Los parti ci pante s han co ntest ado un c ues tion ario con var iabl es soci o dem ográfi cas y la esc ala val i dada del índic e de satis facci ón s exual ( ISF). Se ha real izado u n análisi s desc ri ptivo ex pres ado en for ma de 45 Tabla 3 : Fact ores y su bfa ctor es d el Cues ti onario de Mal trato Psic ol ógic o (CMP) Procedim ient o En prim er l ugar, co n la fi nalida d de obtener una muestra l o sufi cie ntement e repr ese ntati va del alumnad o univer sit ario de las e dades compr endidas entre l os 17 y 23 añ os matr iculados en l a Facul tad de E ducac ió n contact amos con la Sec re tar ía del Centr o. Pos t erior mente real izamos la selec ción m ues tral par tiend o de l a apl ic ación SPSS 15. 0. A contin uació n, solici tamos la colabor ació n del prof es orado d el cent r o, al qu e dimos a conoc er el conte nido de l a investi gaci ón. P osteri orm ent e, elab ora mos junto a l os d ocen tes u n cale ndario par a l a aplic ación del Cuest io nari o de M altrato P sic ol ógico ( C MP) La aplicac ió n del cues ti onario s e admini str ó de form a colectiva, con u na dur ación aproxim ada de 4 5 minut os. A cont i nuaci ón se codif icar on las v ari ables o bjeto de estudi o en la mat riz del SPSS y se intr odujer on los dat os obte ni dos. RE SULTADOS Los anális is e fectuad os f ue ron los si guientes: en prim er lugar, realizam os un an álisis descr ipti vo de cada uno de l os fact ores y s ubfac tores que i ntegr an el estu dio (desv alorizac ión, h ostilidad , FACTORES Subfactore s 1. Des valor ización 1. Ridiculizació n 2. D escal ifi caci ones 3. Triviali zaci ones 4. O posic ion es 5. D espr ecio 2. Hostilidad 1. R eproc he 2. I nsult os 3 . Am enazas 3. Indiferencia 1. N o empat ía ni ap oyo 2. M onop oliz ación 4. Intimida ción 1. J uzgar, cri tic ar, c orregir 2. Pos turas y gestos am enazantes 3. C onduc tas dest ruct iv a s 5. Impos ición de conductas 1. Bl oqu eo s ocial 2. Ó rdenes 3. D esvi aciones 4. Insistencia abusiva 5. I nvasi ones en la pri vacidad 6. Sabo tajes 6. Culpabiliz a ción 1. Ac usaci ones 2. G asli ghtin g 3. N egaci ón / desmen tida 7. Bondad a parente 1. M anipul ació n de la re alidad 52 indif erenci a, intim idaci ó n, im posic ión de c onductas , cul pabili zación y bonda d aparente) . Con el anális is des cri ptiv o valor amos la pr esencia de mani fes t aciones de m altr ato psi coló gico en la mues tra global ( n =216) , y el ni vel d e adecuac ió n. A conti nuaci ón, real izam o s el an álisis i nferenc i al con la fi nalidad d e a nali zar las di fere ncias signi fic ativas entr e varones y mujeres . A part ir de la a pli cación de l as prueb a s: Kolmogor ov - Smirnov para demos trar si nues tra distr ibuci ón es norm al dent ro de la poblaci ón, la prue ba de Rachas para aseg urar nos de que l a muestr a es al eatori a y la pr ueba de Lev ene qu e compr obó que las vari anz as son h omog éneas , aplic amo s dentro d e las prueb as par amétr icas el ANOVA de un fac tor. En relaci ó n a l os difer ent es comp onent es del mal trato psicológi c o anal izad os, los resul t ados del Cuesti on ario de Maltrato P sicológ ico (CMP) concluy en que t odos se e nc uentra n afecta dos , destac ando las pu ntu acion es obtenidas por los suj et os en los factor es bonda d apar ente e indif erenci a con u n por cent aje del 46% y 37% , respectiv amente. 53 Tabla 4 : Suj etos obs ervad os en la aplicaci ón del C uestionar io de Maltr ato Psic ol ógic o (CM P) segú n nivel de ad ec u ación Como s e aprec ia en la Ta bla 4 la prese ncia de cad a uno de los f actores rel acion ados con el m altr ato psic ológic o que tiene lugar en el se no de l as p arej as evalua das, se di str ibuy e de forma b astante homog énea e ntre los s ujetos, y a s ea des de ni vel es de pres entaci ón m odera da como al tos y m uy altos. Si nos c entr amos en los valor es que reflejan l a aparic ión d e cada fac tor en l a parej a con una frecuenc i a moder a da, enc ont ram os qu e todos ell os se si túan e n un inter val o del 47% - 58% quedand o repr esen tados los porcentaj es lími te por el fac tor de b ondad a parente (4 6.8%) e i ndi ferencia (57. 9%). En cuant o a los val ores que expresan l a a paric ión de fact ores d e violenci a em ocio nal en la pareja c on una frec uencia el eva da, es dec ir alta y muy al ta , dest a car el inter val o que c ompr ende d esde el 33% - 39% donde s e sitúan t odas las punt uac ion es obt enidas en esta cat egoría y c uyo s por centaj es lími te se regi str an en el factor de hosti li dad (33%) y culpa bilidad (39%). FACTOR NIVEL ADECUACIÓN N % 1. D esva lor iza c ión > 80: m uy alto 21 9,7 34 60 - 80: alto 52 24,1 40 - 60: medi o 112 51,9 < 40: bajo 31 14,4 2. H ostilidad > 48: m uy alto 21 9,7 33 36 - 48: alto 51 23,6 24 - 36: medi o 118 54,6 < 24: bajo 26 12,0 3. Indiferencia > 32: m uy alto 21 9,7 37 24 - 32: alto 58 26,9 16 - 24: medi o 125 57,9 < 16: bajo 12 5,6 4. In timidación > 48: m uy alto 21 9,7 34 36 - 48: alto 53 24,5 24 - 36: medi o 113 52,3 < 24: bajo 29 13,4 5. Imposición de conductas > 97: m uy alto 21 9,7 33 72 - 97: alto 51 23,6 48 - 72: medi o 124 57,4 < 48: bajo 20 9,3 6. C ulpabilizac ión > 48: m uy alto 20 9,3 34 36 - 48: alto 53 24,5 24 - 36: medi o 106 49,1 < 24: bajo 37 17,1 7. Bondad Aparente > 16: m uy alto 19 8,8 33 12 - 16: alto 53 24,5 8- 12: me dio 101 46,8 < 8: b ajo 43 19,9 Total 216 100 54 A su vez, es impor tante s eñalar que el ni vel de ej ecuci ón de c ond uctas de bon dad apar ent e e indif erenci a no pres enta i m portantes diferenci as respe cto a l as ma nifestac ion es de d esval oriz ació n, inti midac ión y culp abilización en estos jóv enes, quie nes ponen en prá cti ca est e tipo d e compor tami en tos co n una fr ecue ncia d el 34%. D e es ta form a, podem os afir mar que, las c ond uctas d e indif erenci a son empl ead as con una fr ec uenci a mayor que l as de d esvalor izaci ón, inti midación y culp abiliza ción en un 3% . Asimis mo, l a puesta e n práctica de m anif estaciones hos til es en la p areja ( hosti lidad ) y de carác ter i mposi tivo ( im posi ción de c onductas) se pr oduc e en un 33%, siend o por tant o, menos f rec uente qu e las de desv alor izac ión , in timida ción y cu lpabiliza ción aunque en u n porcent aje del 1%. En cuanto a l as m edi as y d esviaciones tí picas en l os dif erent es factor es de mal tr ato psicoló gico, los resul tad os in dican cóm o l as medi as en l as punt uaci ones de l os subfac t ores del mal trat o ps icol ógico son más elevad as en repr oches (M = 1.43 , DT = . 74 ) , insi stenc ia ab usiv a (M = 1.42 , DT = . 74) y acusaci o nes (M = 1.47 , DT = . 81) . Tabla 5 : Me dias y des viac i ones típic as de l os fac tores del mal trat o ps icol ógi co M DT I. Desvaloriz ac ión 1.71 .83 Ridicu lización 1.73 .85 Desc alif icaci ones 1.66 .84 Trivializa cione s 1.50 .80 O posic ion es 1.55 .78 Despr ecio 1.97 .98 II. Hostilidad 1.69 .81 Reproc he 1.43 .74 Insult os 1.90 .90 Amenaz as 1.73 .86 III. Indifer e ncia 1.59 .74 No empat ía ni ap oyo 1.55 .78 Monop oli zaci ón 1.64 .79 IV. Intimida ción 1.69 .82 Juzg ar, critica r, corre g ir 1.56 .77 Postur as y ges tos amenaza ntes 1.73 .89 Conduc tas destructi v as 1.75 .89 V. Impos ición de conductas 1.66 .78 Aisl ami ento s ocial 1.72 .86 Órdenes 1.49 .81 55 Desv iaci ones 1.65 .83 Insisten cia abusiva 1.42 .77 Invasi ones en l a pr ivacida d 1.74 .82 Sabotaj es 1.81 .90 VI. Culpabil ización 1.74 .85 Acusaci o nes 1.47 .81 Gaslig hting 1.79 .88 Negaci ón/ desm entida 1.90 .94 VII. Bonda d aparente 1.78 .87 Manipul aci ón d e la real ida d 1.79 .85 A su vez, el anál isi s de medias y desv iaci ones tí picas aten dien do al sex o de los j óven es, r evela u na presenc ia difer enc ial de i ndi cadores de m altr ato psi coló gico en l os jóv enes de amb os sexos. Tabla 6 : Me dias y desvi aci ones típicas at endi end o al sexo Varón Muje r M DT M DT I. Desvaloriz ac ión 1.58 1.07 1.76 .72 Ridicu lización 1.73 1.08 1.73 .75 Desc alif icaci ones 1.59 1.20 1.68 .76 Trivializa cione s 1.27 .92 1.59 .73 Oposic ion es 1.49 .97 1.57 .70 Despr ecio 1.76 1.80 2.04 .89 II. Hostilidad 1.51 1.01 1.76 .71 Reproc he 1.08 .77 1.56 .69 Insult os 1.68 1 .09 1.99 .80 Amenaz as 1.73 1.13 1.73 .73 III. Indifer e ncia 1.32 .80 1.69 .69 No empat ía ni ap oyo 1.36 .90 1.62 .71 Monop oli zaci ón 1.37 .81 1.74 .77 IV. Intimida ción 1.51 1.01 1.76 .73 Juzgar , cr itic ar, c orregir 1.12 .81 1.73 .69 Postur as y ges tos am enaza ntes 1.58 1.90 1.79 .80 56 Conduc tas destructi v as 1.66 1.12 1.78 .79 V. Impos ición de conductas 1.42 .91 1.75 .70 Aisl ami ento s ocial 1.58 1.02 1.77 .78 Órdenes 1.19 .80 1.60 .78 Desv iaci ones 1.53 .95 1.70 .77 Insisten cia abusiva 1.12 .77 1.54 .75 Invasi ones en l a pr ivacida d 1.58 .93 1.80 .76 Sabotaj es 1.66 1.06 1.87 .82 VI. Culpabil ización 1.41 .89 1.87 .80 Acusaci o nes 1.02 .75 1.64 .76 Gaslig hting 1.49 .95 1.90 .82 Negaci ón/ desm entida 1.66 1.11 1.99 .86 VII. Bonda d aparente 1.49 .90 1.89 .79 Manipul aci ón d e la real ida d 1.53 .95 1.89 .79 Tal y com o p odemos evi d enc iar en la Tabl a 6 , los r es ultad os indi can que l as punt uaci ones medi as son sup eri ores en l os varones en todos los s ubf actor es except o en ridiculiz ación (M = 1.58 , DT = 1.07 ), des c alif icacione s (M = 1.59 , DT = 1 .20 ) , op osic io nes (M = 1.49 , DT = .97 ) , despr eci o (M = 1.76 , DT = 1.80 ) , i ns ultos (M = 1.68 , DT = 1. 09 ) , amenaz as (M = 1.7 3 , D T = 1.13 ) , post uras y ges tos amenaz antes (M = 1.58 , DT = 1.90 ) , conduc tas des tructi vas (M = 1.66 , D T = 1.12 ) , ais lami ento social (M = 1.58 , DT = 1.0 2) , d es vi aciones (M = 1.53 , DT = .95 ) , insi st encia abusiva (M = 1.12 , DT = .7 7 ) , invas iones e n la privaci dad (M = 1.58 , DT = .93 ) , sabotaj es (M = 1.66 , DT = 1.06 ) , gasli ghting (M = 1.49 , DT = .95 ) , neg ación / des menti da (M = 1. 66 , DT = 1.11 ) , bonda d aparen te (M = 1.49 , DT = .90 ) , manipul aci ón de l a real ida d (M = 1.53 , DT = .95 ) . La puntuaci ó n media i nferior en los varones se establ ece en 1. 02 par a e l subfact or ac us acion es. La más el evada, 1. 76, es para el s ub factor desprec io . En relaci ó n a los c ompone ntes d el maltr ato ps icol ó gico y la var iabl e sexo l os re sultados obteni dos tras ef ect uar el ANOVA d e un factor (ver Tabl a 7), c oncluye n que ex isten difer encias signi fic ati vas entre l os v arones y muj eres en: trivializa ciones ( F (1, 21 4) = 6.8 0, p = . 010 ) , oposi ciones ( F (1, 2 14) = 5.05, p = .0 03) , host ilidad ( F (1, 21 4) = 4. 15 , p = . 043 ) , r eproche ( F ( 1, 214) = 19. 01 , p = .000) , insul tos ( F (1, 214) = 5.20, p = . 024) , indi ferenc ia ( F ( 1, 214) = 1 1.33, p = .00 1) , no empatí a ni apoy o ( F (1, 214) = 5.23, p = .023) , mono pol ización ( F ( 1, 214) = 9.4 5, p = .002) , int imidación ( F (1, 214) = 4.2 0, p = .042) , juzga r, critic ar, corre gir ( F (1, 21 4) = 30.62 , p = .00 0) , i mposi ci ón de cond uctas ( F (1, 214) = 7.85 , p = .00 6) , órde nes ( F (1 , 214) = 11. 76 , p = .00 1) , i nsi stenci a abus iva ( F (1 , 214) = 13.12 , p = .000) , c ulpabil ización ( F ( 1, 214) = 13.23 , p = .000) , acusaci ones ( F (1, 2 14) = 29.2 7 , p = .00 0) , gasli ghtin g ( F ( 1, 214) = 9. 88 , p = .00 2) , neg ación/de smentida ( F ( 1, 21 4) = 5. 45 , p = .020 ) , b ond ad apare nte ( F ( 1, 21 4) = 9.20 , p = .0 03) y ma nipul ación de la realida d ( F (1, 214) = 8. 22 , p = .0 05). 57 Tabla 7 : AN OVA rel ativo al sexo y fac tores del malt ra to psic ológic o F I. Desvaloriz ac ión 2.06 Ridicu lización .00 Desc alif icaci ones .48 Trivi alizaci ones 6.80* Oposic ion es .47 Despr ecio 3.58 II. Hostilidad 4.15* Reproc he 19.01* ** Insult os 5.20* Amenaz as .00 III. Indifer e ncia 11.33* * No empat ía ni ap oyo 5.23* Monop oli zaci ón 9.45* * IV. Intimida ción 4.20* Juzgar , cr itic ar, c orregir 30.62 *** Postur as y ges tos amenaza ntes 2.48 Conduc tas destructi v as .72 V. Impos ición de conductas 7.85* * Aisl ami ento s ocial 2.22 Órdenes 11.76* * Desv iaci ones 1.93 Insisten cia abusiva 13.12* ** Invasi ones en l a pr ivacida d 3.33 Sabotaj es 2.25 VI. Culpa bi lizac ión 13.23* ** Acusaci o nes 29.27* ** Gaslig hting 9.88* * Negaci ón/ desm entida 5.45* VII. Bonda d aparente 9.20* * Manipul aci ón d e la real ida d 8.22* * Nota: *p < . 05; ** p < .0 1; ***p < .001 58 Estas di fere ncias vienen marcadas por un nivel de ejecuci ón si gnifi cati vam ente mayor de est os factor es y sub fact ores por par te del var ón en sus relac i ones de par eja . DI SCUSIÓ N A trav és d e la inv esti gación c ompr obamos que los j óve nes /as c on edad es compre ndidas entr e los 1 7 y 23 años desc ri ben patr ones de i nterac ció n coactiva e n sus r elac iones de n oviazgo, m anifestand o en mayor o me nor medi da t odos y ca da uno d e los factor es y su bfactores que compone n el const ruc to de viol enc ia emoc ion al. El c onjun to de es tos fact ores y sub fact ores en s u to tali dad, s i bie n no s on d irec tament e destruc tiv os, siem pre debilit an l as de fe nsas psi coló gicas de l a vícti ma conf orm ando instr ument os muy pr ecis os a la hor a de m anip ular s us acti tu des y co nductas con el únic o fin d e ejerc er c ontr ol s obre la m ism a. La presenc ia de cada un o de est os f actor es y su bfact ores como element os regulad ores de l a inter acci ón c onyu gal p ued e irrum pir en cualq uier mom ento de l a vi da en pareja, adq uiriend o difer entes f orm as d e ex pre sión q ue se ir án t ra nsfor m ando en f unci ón d e la ev oluci ón de l a pr opia pareja. De esta f orma, a un que par tim os de l a existenc ia de pr opi eda des i nherent es a l a dinámi ca d e malt rato c omo el c aráct er cícl ico y la int ensida d creci ente d e las agr esiones ( Walker , 2000), esta espir al vi olent a que se im pone a l a p areja d esde ataq ues psic ológic os im percepti ble s par a la víc tim a y que c once ntrar á l a te nsió n necesari a para su pos t erior desinhibi ción físic a se perfil a en nues tro trabaj o baj o un elevado número de c onductas host iles como las de re proche , de culpabili zaci ón c omo las acusacion es y de tipo im positi vo como la ins ist enc ia abusi va en el r epertori o conduct ual de los sujetos . Tal y com o señala Tav ern ier s ( 2001), el repr oc he es pr obabl ement e la forma de hostil idad m ás frecuen te de la viol encia co nyugal, er igi éndos e en la ps icopat ología d e la vida c ot id iana de la pareja. Es ente ndid o com o un mec anismo vi olent o, aunque no de agres ión expl ícita, que consiste e n exi gir al otro d e f orm a rígi da y es ter eotipada , q ue s e ada pte a l as propi as expec t ativas de cómo ha de se r y actuar pasando p or alto la i ndi vid ualidad d el mism o. Est e subfact or qued a r eflej ado s egú n los indic ador es r eferi dos en n uestra inv estigaci ón, en re cri minaciones s obr e hechos sucedi dos en el pasa do, repeti das quejas sobr e asp ectos q ue le insati sfacen de su per son a, com entarios m alici osos cuyo únic o obj eti vo es alt erar inte ncionadam ente el bie nestar de la parej a y , el m ás repr ese ntati vo, la consta nte censura de la conduc ta lleva da a cabo por el suj eto, en v irt ud de a quella qu e, arbit rar iament e, es tim a com o apropiad a. Pero si el repr oche es de u na indudabl e naturalez a ac usator ia, h emos de resal tar la coherenci a de los resul tad os obt enid os en es te trabaj o, des taca ndo el papel d e las ac usaci ones pr opiamen te dich as, como otr o de los s ubfactor es más com únm ent e empl eados por l os suj etos , est a vez con ánim o de infun dir en la ví ctim a sentim ientos de c ul pa. De esta f orma, esta úl tim a se co nvier te en rec eptor a de los ata ques de i ra o s ensaci ones d e ins eguridad de su parej a, quien proyect a s obre la m isma, de form a indi scr imi nada, cada una de s us ins atis fac ciones . El c aráct er incon trol able de estas acusaci o nes por parte de la víctim a, quien es cr iti cada i ndependi ent emen te d e la cond ucta que ll eve a cabo, con duce a l a mi sma al aprendi zaje de un es t ado de i ndefensi ón p erpet uo (Sel igm an, 1974) que le des enca dena un prof undo des gaste ps icol ógico y deteri oro la pers onalid ad (Mar tos, 2006). Las acusaci o nes que s e pr oducen más f rec uenteme nte a parti r de nuestr a inv estigac ió n, so n la culpabi li zació n exclusi va d e la víc tim a ante cu alqui er situación pr obl emáti ca q u e se pres ente a l a pareja, la atr ib ución ge neralizad a de conno tacio nes ofensi vas a com entar ios c otidi anos e irr elevantes, asev erac ion es sent enciosas que deter mi nan la anor malidad del sujet o respec to a 59 mujer es y hombres de r eferenci a y, fi nalm ente, la desc alific ación gl obal de las acci ones qu e éste ll eva a cab o en c ual quier ám bito. En cuanto a la insis tenci a abusiva, debem os d estac ar que es una f orma de im pos ici ón de co nduc t a que s e carac ter iza por rei terar l as dema ndas pers onales a l a parej a has ta obten er de ell a los propósi t os mar cad os, a través de ge nerarle ca nsancio. Los i ndicador es encontr ado s de este s ubfactor alude n a l a per sistenc ia del sujet o para ob tener la r azón an te c ualquier sit uac i ón de discrepa ncia, induci r a l a par eja a reali zar pr ácticas sex uales di splac enteras par a ésta, presi onar al sujet o has ta que éste d esis ta de h acer su s propi os plan es en virtu d de los suy os y , por últi mo, l a obsti nación impl acabl e del suje to hast a obt ener d e la parej a to dos sus des eos. El carác ter ex tendi do de los mal os tr atos com etidos entre j óve nes u niver si tari os /as reflej ados en nuestra investig ación cor roboran l os resul tados obt enidos e n diferent es inv estigac ion es, como l a reali zada por He nton , Cat e, Koval, Lloyd & C hri sto pher (1983), qui enes co ncluy er on q ue los ab usos aparecí an en 121 d e cada 100 0 casos y, Ma tthews ( 1984) quien, posteri orm ente, con un a mues tra de 351 uni vers it arios /as , r eveló q ue 79 per so nas, habí an sufrido al m enos un i ncident e de v i olenci a en durant e sus relacion es de nov iazgo . En esta m ism a línea , desta camos los t rabajos de D eal & Wampler (1986) , quie nes tan sólo dos años desp ués, cor rob oraron dic hos hallazg os en un a mues tra de 41 0 don de el 47 % informó de hab er experi ment ado algu na viol encia en s us r elaci ones de nov iaz go. No obst ante, en nin gún moment o preci sar on l a pr eval enc ia de los difer entes tip os de v iolenc ia . P or el lo, consider amos de interés señalar la i nvesti gac ión d e McKi nney ( 1986) q ue, si n duda, supus o en este m ism o año un ligero avanc e e n el estu dio del mal trato psicológi c o dur ant e el noviaz go, po nien do sobr e la mes a, a p artir de una muestr a de 163 univ ersi tari os /as , u n porcentaj e del 85% conforma do p or am bos sexos que declar aro n ser vícti mas de ab usos de natur al eza psíqui ca e n sus r elaci o nes de n oviaz go. Evidenc iam os pues, de a cuerdo a los est udios de Dobash & Dob ash (19 78), W alker (1979) , Rosenb aum & O`Lear y (1981) y Ech eburúa (19 96), que var ios de l os fac tores y subfact ores del malt rato ps icol ógico en l a parej a com ienz an a manif estars e en l as r elaci ones de noviaz go. Asim is mo, l a inves ti gació n confir ma el em ple o difer encial d e los distint os fac tores de m altr ato psic ológic o, si endo pues tos en práct ica en mayor m edida por el var ón fr ente a l a muj er en los subfac tores: triv ial izac iones , oposi cion es, despreci o, hosti li dad, ins ult os, i ndi fere ncia, n o empatí a ni apoy o, mo nop oliz ación, inti mi dación, i mp osición de c onduc t as, órde nes, culp abilizac ión, gaslight ing , negac ión / desm enti da , bonda d aparent e y mani pul ac ión de l a realida d. Hallaz gos que s e ajus tan a los ar gumen tos de cort e so ciol ógico, pre po ndera ntes e n la actu alidad, par a explic ar el fenómeno de l a viol encia de g énero com o “todo ac to de viole ncia sexis ta que tiene c omo r esult ado posibl e o real , un daño fí sic o, sex ual o psíq uic o, incl uye ndo las am enaz as, l a corr ecci ón o la pr ivación ar bitr ari a de liber tad, t anto si ocur re en l a vida públi ca como en l a pr ivada” (ON U, 1995, Ley Orgáni ca 1/2004 de 28 de di ciem bre) si endo en esta últi ma do nde se insc ri be l a viol e ncia c ony ugal . De est a f orm a, la m anifest ac iones de viol encia infligid as del hombre a l a mujer en el sen o de l a par eja recogi das en es t e tra bajo, p ueden s in tetiz arse como el f ruto de un proc es o es truc t ural m arcado p or el esqu ema p atri arc al ins t aur ado en nuestra s oci edad m ediant e el que s e as ign a simból ic amente los princ ipi os y expec t ativas que c ada c ult ura otorga a cada género c re ando una situaci ón de discrimin aci ón trans gen era cional (Ber galli & Bo del ón, 1992). Es lo que G arcí a ( 1994) calific a como viol encia s im bólic a, es deci r, aquell a p or la q ue varon es y muj eres adm iten l a sup rem acía m ascul in a como l a bas e de l a estruc t ur a soci al, pr om oviendo n um erosos es tudi os que as ever an que l a viol enci a en la parej a afec t a princ ip almente a l as mujer es e n el 75% de los c asos ( Martíne z & Walk er, 1997 ; Velásq uez, 2003 ) y respon diendo a severas est adísti cas que sos ti enen que la i ncidencia d el m altr ato 60 de la muj er hac ia el h ombre es del 1% c on res pect o al 99% del hom bre a l a muje r (SERN AM, 1996). Por tant o, lo que B onino ( 1998) designa c omo micr omac hism os coer ci tivos del ho mbr e hacia l a muj er para pr ocurar su byugarl a c astr ándol a de s u libert ad, pensami ento , y p oder de deci sión, que darían refl ejados en cada u no de l os fact ores y s ubf actor es m anejados en nues tra i nves tigación . E n nuestr o trabaj o se c ompr ueba q ue existe n difer enc ias s ignif icati v as e ntre v arones y mujer es co n un nivel de ej ecución si gni fic ativam ente mayor por p arte del v arón fr ent e a l a m ujer en fac tores y subfac tores ya menc io nado s como la hos til idad co n la pr esenci a de r eproc hes , la culpa biliza ción , c on la apari ci ón de a cu sac ion es e impos ici ón de cond uctas , con mani festaci ones de i ns ist encia a busiva. A su vez, la si gnifi cati vid ad de est as difer e ncias abar ca n un mayor númer o de c ompone ntes en el c aso de la hos tilidad, inc l uyen do el subfac tor amenaz a, c omo un m eca nism o median te el que el suj eto trata de uti li zar l os tem ores má s íntimos de l a parej a par a somet erl a a s u po der. L as amenazas más carac terís ticas en es t os jó venes se c orr espo nden c on l as de a bando no de la relac ión y l as q ue advier te n de la ejec ución de c onduc tas a utolesi vas o i nfli gir agr esiones fí sic as a la par eja e n caso d e ser aba ndonados o no cede r a sus pr opósitos . Otro d e los factores don de se o bserv an di fer encias si gnific ativ as entre el varón y la m ujer es en el de desval oriz ació n , con el su bfactor r idiculiz ación , d onde el s ujet o públic a o privadame nte, adv ier te aquel los as pec tos más vuln erables de la parej a a fin d e descali fic arla. Ent re los i n dicador es util izad os por los v aron es con es ta final ida d podem os dist ing uir aquel las b urlas e fect uadas en relación a c ualida des físicas o int elec tual es de l a par eja, así com o la div ulgaci ó n de és tas e n la esf era p úbli ca o la cr eación de expres i ones c hist osas alus ivas a com plejos de l a mism a. El últi mo de l os factor es donde se o bserv an dif erenc ia s si gnifi cati vas entr e el v aró n y la m ujer es en el de intim idaci ón, concr et amente , en el s ubfactor j uz gar , criti car, c orr egir dond e el sujet o enjuic ia cad a movi mi ento de l a pareja en funció n d e su cr iter io pers onal , y l a critic a y cor ri ge c onsta ntem ente s i no coinc ide con és te. Al gu nos indic ador es a dest acar al re specto, s on l a emi sión de ju ici os ante cualquier decis ión t omad a por la p areja, la ej ecució n de c or rec ciones inint errumpi das ante c ada acción efect uad a por la par eja, lanz amient o de duras c rít icas ante pens ami entos disc rep antes de la par ej a con los pr opios y res puesta s de e nfa do o i ra con l a parej a si sus ar gum ent os no son rec tifi ca dos d e acuerd o a las esti maciones que el sujet o co nsi dera opo rtunas. Finalm ente, nos gustar í a c onclui r di ciend o que no bas ta con aport ar evide nci as em píricas que, c omo en es te c aso, c onstate n la exi stenci a de un mayor í ndice de maltrat o de var ones a m ujer es q ue vic evers a (Lor ente, 2001) . Si l os fundame ntos del f enóm eno de l a vi olenci a en l a parej a sur gen del carác ter p atriarcal vi gent e en n uestra soc ie dad oc cident al y se m ateriali za n en ex pectati vas estereo tipadas de géner o ( Cantó n, 2003) q ue di se ñan un a educac ión emoc i onal desigual para varones y muj eres , hem os de interve nir antici pán donos a las consec uencias c onduc tu ales y actit udi nales q ue este a pre ndizaj e diferenc ial i nst aura en los sujet os desde su m á s tier na infanci a. Se trata de m o dific ar l a iden tif icac ión soc ial d e género esti pulada ( Cam ero n & Lalonde, 2001) par a alter ar la génesi s d e la de penden cia afecti va q ue activ a esquem as de vi ctim iz ación a prendida ( Hué, 19 94) convi rti endo a la mujer en una v ícti ma p ote ncial de m altrato a t rav és de la educación del varó n e n compor tami en tos de agr esivi dad, tras gresión y fuerz a frente a las com petenci as de obedi enc ia y pasiv idad entr enadas en l as ni ñas (Lópe z, 2001 ). Por últi mo, añadir qu e consider amos de v ital im por tanci a poner e n marcha est udios que favor ezcan el conoci mient o de aspect os tales como l a prev al encia d e indicad ores y /o mani f esta ciones de v iol enci a psic ológic a, los f actor es d e ri esgo qu e fav orecen l a aparici ón y el ma nteni miento del m altr at o psic ológic o as í c omo i nici ativ as co educ ativas que tr asciendan al mero a pren dizaje c onc ept ual o instr ument al y apu esten por enseñanzas com o “aprend er a convivi r” y “aprender a ser ” (Info rme 61 1. Poderoso deseo de ser del sexo sentido, o una insistencia de que él o ella es del sexo opuesto al asignado (o de un sexo alternativo distinto del asignado). 2. En los chicos (sexo asignado), una fuerte preferencia por el travestismo o por simular el atuendo femenino; en las chicas (sexo asignado) una fuerte preferencia por vestir solamente ropas típicamente masculinas y una fuerte resistencia a vestir ropas típicamente femeninas. 3. Preferencias marcadas y persistentes por el papel del sexo sentido, o fantasías referentes a pertenecer al mismo. 4. Una marcada preferencia por los juguetes, juegos o actividades habitualmente utilizados o practicados por el sexo sentido. 5. Una marcada preferencia por compañeros de juego del sexo sentido. 6. En los chicos (sexo asignado), un fuerte rechazo a los juguetes, juegos y actividades típicamente masculinos, así como una marcada evitación de los juegos bruscos; en las chicas (sexo asignado), un fuerte rechazo a los juguetes, juegos y actividades típicamente femeninos. 7. Un marcado disgusto con la propia anatomía sexual. 8. Un fuerte deseo por poseer los caracteres sexuales tanto primarios como secundarios, correspondientes al sexo que se siente.  B. El problema va asociado a un malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, escolar u otras áreas importantes del funcionamiento.  2.- Disforia de género en adolescentes A. Existe una marcada incongruencia entre el sexo que uno siente o expresa (sexo sentido) y el que se le asignó, de una duración mínima de seis meses, manifestada por un mínimo de dos de las características siguientes: 2. Un fuerte deseo por desprenderse de los caracteres sexuales propios primarios o secundarios, a causa de una marcada incongruencia con el sexo que se siente o se expresa (o en adolescentes jóvenes, un deseo de impedir el desarrollo que los caracteres sexuales secundarios previstos). 3. Un fuerte deseo por poseer los caracteres sexuales, tanto primarios como secundarios, correspondientes al sexo sentido. 4. Un fuerte deseo de ser del otro sexo (o de un sexo alternativo distinto del que se le asignó). 5. Un fuerte deseo de ser tratado como del sexo sentido (o de un sexo alternativo distinto del que se le asignó). 6. Una fuerte convicción de que uno tiene los sentimientos y reacciones típicos del sexo sentido (o de un sexo alternativo distinto del que se le asignó). B. El problema va asociado a un malestar clínicamente significativo o a deterioro en lo social, laboral u otras áreas importantes del funcionamiento. Para establecerse el diagnóstico de transexualidad según clasificación internacional de enfermedades, el CIE 10, la persona afecta debe cumplir 3 criterios: • El deseo de vivir y ser aceptado como el sexo sentido, y no como el asignado al nacimiento, generalmente acompañado por el deseo de hacer el cuerpo lo más similar posible al del sexo sentido por medio de tratamientos hormonales y quirúrgicos. • La identidad transexual ha estado presente persistentemente durante por lo menos 2 años. • La transexualidad no es síntoma de un trastorno mental ni orgánico. La persona que lo padece manifiesta un sentimiento constante y una convicción persistente de pertenecer al sexo sentido, hecho que le crea un permanente conflicto de identidad sexual, siendo éste el aspecto cardinal del fenómeno.” 68  Según estudios científicos reciente de Isaxo Rica, Gema Grau y otros “La identidad de género (sentimiento de ser hombre o mujer) es un proceso de aprendizaje cognitivo y afectivo que evoluciona gradualmente durante la infancia y la juventud, y que ocurre en interacción con los familiares, los compañeros, los amigos y el entorno. Se desconoce en detalle cuándo cristaliza la identidad de género o qué factores contribuyen al desarrollo de una identidad de género atípica. A día de hoy , no hay una información clara sobre la etiopatogenia de la transexualidad.”  En cuanto a la edad que manifiestan los diferentes estudios internacionales sobre el desarrollo de la identidad de género se señala la de 3 años, como la inicial en la que mayoría de los niños/ as tienen una idea de lo que significa ser hombre o mujer , siendo la edad de 5 a 6 años en la que la mayoría de los niños se declara asimismo con una identidad de género de hombre o mujer . Para la mayoría de los niños, esta identidad es consistente con su sexo de nacimiento-asignado y permanece constante durante toda la vida. La mayoría de los niños no conforme con el género registrado al nacer , muestran comportamientos no conformes con el género oficial, es decir , un deseo de ser un género diferente al asignado al nacer . Los estudios tradicionales sugerían que, sin tratamiento, la disforia de género no persistiría al final de la infancia o la adolescencia temprana en la mayoría de los niños pequeños que cumplían con los criterios para su identificación. En los casos en que desaparecen los indicadores de la disforia de género en los menores en su desarrollo, la mayoría de los niños, según dichos estudios, procederán a identificar después como homosexuales o lesbianas, mientras que son pocos los que procederán a identificarse como heterosexuales. Es imposible, aún, en base a los datos de que disponemos, pues se trata de una cuestión sobre la que no existen numerosos antecedentes científicos, predecir con certeza el porcentaje real de los niños seguirán experimentando disforia de género a través de final de la infancia y la adolescencia. Sin embargo, los recientes hallazgos de una muestra clínica realizada, concretamente en los Paises Bajos, se ha sugerido que la probabilidad de la identidad trans en la adolescencia puede ser prevista por varios factores, incluyendo, entre otros, una alta severidad de disforia de género en la infancia, la persistencia en la adolescencia, y una proclividad en niños hacer valer su condición de género cognitivamente frente a sólo su identificación (es decir , "yo soy una chica" frente a "me siento como una niña.”).   I.- LOS MENORES SON T AMBIÉN TITULARES DE DERECHOS FUNDAMENT ALES. EL LLAMADO LÍMITE DE LOS LÍMITES SEGÚN EL TS. Existen distintos pronunciamientos jurisprudenciales recientes, en nuestro país, que apoyan la tutela procesal del derecho a su identidad de género de los menores, bien a través de sus progenitores, tutores/as legales o defensores judiciales en base a sus derechos fundamentales. T al y como sucede en amparo de sus derechos del ámbito de la personalidad ya admiten la posibilidad de que se puede suplir la capacidad jurídica o legal de los menores en demanda del reconocimiento de dicho derecho, en el ámbito del reconocimiento del cambio del nombre del menor , en discordancia con el nombre que refleja su identidad real. Aún permanece cierta prudencia en los tribunales para permitir , con la legislación actual, rectificar el sexo de los menores, en base al artículo1 de la ley 3/2007, que reconoce expresamente dicho derecho a los mayores de edad.  69 La cuestión pendiente de resolver por el T ribunal Constitucional no es baladí, planteada a través del reciente auto del T ribunal Supremo de fecha de 10 de Marzo de 2016, plantea una cuestión de inconstitucionalidad ante el TC, en relación al artículo 1 de La Ley 3/2007 Reguladora de la Rectificación Registral de la mención al sexo de las personas, que parece impedir su ámbito de aplicación a los menores de edad.  No se trataría sólo de resolver o dilucidar si un menor (con suficiente juicio) adolescente o joven menor de edad puede decidir su identidad sexual, es decir , si tiene capacidad jurídica para ello, o si puede ser suplida, en la esfera de su autonomía personal. Se trataría de tratar de fundamentar en derecho, al amparo de nuestra norma constitucional y los distintos preceptos que regulan la identidad de género, en una interpretación extensiva, si cuenta o no con grado o juicio suficiente para cambiar su asignación sexual, de definir qué requisitos y límites se exigirían para regular dicho derecho de la personalidad en su reconocimiento a los menores de edad, de cómo y quién lo tutelaría, de qué manera se articularía su ejercicio legítimo en un ámbito que, en todo caso se mantuviera garantista y protector con los derechos del menor , velando en su propio interés como el más preferente.  La tutela del derecho a la identidad de género en menores en los tribunales se estrena en nuestro país en las demandas ante los tribunales ordinarios de solicitud del reconocimiento del cambio del sexo y nombre de los hijos por parte de sus progenitores.  Una de las sentencias más recientes, la del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción nº 3, de T olosa, de fecha de A 28-10-2015, recaída en autos 621/2015 admite que “los padres son los promotores del expediente, los que conviven habitualmente con el menor y que pretenden como único finalidad favorecer y facilitar el bienestar psicológico del menor “  T odo en base al fundamento de derecho que esgrime el Artículo 51 de la LRC (EDL 1957/53) elimina la prohibición de poder designar nombres que induzca error al sexo , permitiendo la libre elección del nombre y de aquellos que sean contrarios a la dignidad de las personas. En aplicación de dicha norma, el tribunal entiende como lesivo a la dignidad del menor el mantenimiento de un nombre de sexo contrario al sentido/a por el mismo/a.  En otra sentencia, aún más novedosa, la Magistrada-Encargada del Registro Civil nº 2 de V alencia ha autorizado mediante Auto de 15 de febrero de 2016, la rectificación del sexo registral asignado al nacer en función de sus genitales, para adecuarlo a su identidad sexual, para ello aplica como norma al caso concreto el Artículo 3 del C.C (EDL 1889/1) dispone que; "l as normas han de aplicarse en la realidad social en el tiempo que se apliquen”.  Asimismo, con aún más controversia, la Sección Sexta de la Audiencia de V alencia interpreta que tras la promulgación de la Ley 3/2007, no procede la rectificación del sexo registral vía judicial, sino únicamente a través del expediente gubernativo, si bien hace una interpretación del artículo 1.1 de esa Ley que la mantiene conforme a la Constitución, declarando que no hay que entender que la referencia al requisito de la mayoría de edad y capacidad suficiente impida solicitar tal rectificación a las personas menores de edad o sin capacidad de obrar , sino que podrán hacerlo a través de sus correspondientes representantes legales. En concreto, afirma que «Es verdad que esa Ley no contempla expresamente la posibilidad de que una persona menor de edad pueda instar la rectificación registral de la mención relativa al sexo. Sin embargo, la mención que el artículo 1.1 de la ley hace al “mayor de edad y con capacidad suficiente para ello” no debe ser interpretada como una implícita exclusión de los menores e incapaces de la 70 posibilidad de solicitar tal rectificación, pues no se podría entender semejante trato discriminatorio que hiciera a estas personas de peor condición legal, cerrándoles la vía legal más ágil, sencilla y económica para la solución de su problema. Muy al contrario, ese silencio legal debe ser interpretado en el sentido de que, no pudiendo tales personas actuar por si a causa de su minoría de edad o de su incapacidad, lo podrán hacer si actúan representados por sus padres o tutores, que complementen su capacidad de obrar».  Según el auto reciente del T ribunal Supremo de fecha de 10 de Marzo de 2016, en consonancia con los anteriores pronunciamientos:  “ Los menores no son ajenos a la problemática de las personas transexuales. En ellos, a los problemas que atañen a las personas transexuales en general se añaden los que son inherentes a la etapa de la infancia y la adolescencia.”  En dicho sentido, asimismo se muestra el parecer y juicio en los distintos argumentos esgrimidos por Soledad Becerril, la defensora del Pueblo en su informe anual del año 1015, publicado el 26 de Febrero de 2016, que es de bastante relevancia social pues esgrime entre sus fundamentos que:  “Asimismo, ha sido objeto de preocupación por esta institución los diferentes tipos de discriminación que sufren los menores transexuales. Asociaciones de Familias de Menores T ransexuales se dirigieron al Defensor del Pueblo exponiendo la disparidad de criterios sostenidos por los encargados de los registros civiles en el territorio español en las resoluciones de las solicitudes de rectificación registral del nombre propio inscrito, por el usado habitualmente, en los casos de los menores transexuales.  Estos menores presentan disforia de género o transexualidad y solicitan el cambio del nombre con el que están inscritos en el Registro Civil, el cual no se corresponde con la identidad sexual que sienten personalmente y muestran socialmente. La identificación pública con el nombre registrado en discordancia con el nombre que refleja su identidad provoca en los menores un malestar que puede ser perjudicial para el desarrollo personal del menor .  La Ley 3/2007, de 15 de marzo, reguladora de la rectificación registral de la mención relativa al sexo de las personas, solo legitima a solicitar la rectificación de la mención registral del sexo a las personas de nacionalidad española mayores de edad. En consecuencia, los progenitores solicitan el cambio de nombre, conforme lo previsto en el artículo 209 del Reglamento del Registro Civil, ante los registros civiles correspondientes que autorizan o deniegan el cambio de nombre con el resultado de una disparidad de criterios dependiendo del registro civil al que se dirijan.  Se ha solicitado a la Secretaría de Estado de Justicia valorar la oportunidad de impartir instrucciones a fin de facilitar la rectificación del nombre propio de los menores, a efectos de que no resulte discordante con su identidad de género y queden garantizados tanto el interés superior de menor , como la seguridad jurídica y las exigencias del interés general (14023317).”  La mayoría de las demandas presentadas en España por tutores o representantes de menores para el reconocimiento de la identidad de género de sus hijos se resuelven con sentencias contradictorias respecto a la capacidad de los progenitores que suple a la de los menores de 71 edad. Queda pendiente por resolverse una cuestión primordial ¿Están sus tutores legales legitimados para solicitar el amparo de sus derechos?.  Dicha cuestión se ha abordado con distintas soluciones por parte de los tribunales españoles hasta la fecha. De un lado , la interpretación que la Jueza encargada del Registro Civil nº 2 de V alencia ha autorizado mediante Auto de 15 de febrero de 2016, la rectificación del sexo registral ha hecho de ese artículo ha sido clave para lograr esta resolución al incorporar la tesis que la Sección Sexta de la Audiencia Provincial de V alencia expuso el pasado 15 de noviembre en su Auto: “ cabe suplir esta falta de capacidad del menor compareciendo en el expediente a través de quienes ejercen la patria potestad, en este caso, sus padres”  De otro, y según expone el T ribunal Supremo :”L os menores como titulares (directos” de derechos fundamentales según el auto del TS se ampara en jurisprudencia aplicable al caso tales como las que dicta el T ribunal Constitucional en sentencias como las 197/1991, de 17 de octubre; 61/1998, de 17 de marzo; 134/1999, de 15 de julio; 141/2000, de 29 de mayo; 288/2000, de 27 de noviembre; 154/2002, de 18 de julio; 183/2008, de 22 de diciembre, 158/2009, de 29 de junio; 186/2013, de 4 de noviembre, en las que ha resuelto sobre la protección de los derechos fundamentales en casos en que los titulares de tales derechos eran personas menores de edad.”.  Como podemos comprobar se cierne sobre estas cuestiones una clara inseguridad jurídica que demanda un pronunciamiento de nuestro T ribunal Constitucional.  II.- INTERPRET ACIÓN JURISPRUDENCIAL EXTENSIV A DEL DERECHO A LA IDENTIDAD DE GÉNERO. FUNDAMENT OS DERECHOS ESGRIMIDOS POR EL TRIBUNAL SUPREMO EN EL AUTO EN DEFENSA DEL INTERES DEL MENOR  En la normativa actual de reconocimiento de la identidad de género en nuestra legislación nacional, a través de la única legislación específica reguladora existente en la actualidad, es decir de la ley 3/2007 de 15 de marzo, Reguladora de la Rectificación Registral de la mención relativa al sexo de las personas, se identifica el derecho de identidad de género como el derecho a reconocer la reasignación sexual tras un cambio del sexo biológico del nacimiento.  Dicha ley ha sido muy criticada desde amplios sectores de la población afectada y expertos/as en la materia, dado que mantiene una identidad patologizada al presentar la necesidad que exista (art.3) un diagnóstico previo de disforia de género.  El reconocimiento del derecho según el TS en nuestra constitución es un derecho fundamental de mas largo recorrido y ampara su protección y garantía en varios preceptos de la misma según se establece en el auto reciente del T ribunal Supremo de fecha de 10 de Marzo de 2016 :  “Este tratamiento jurídico de la transexualidad es consecuencia directa del principio de respeto a la dignidad de la persona y al libre desarrollo de la personalidad (art. 10.1 de la Constitución), del derecho a la integridad física y moral (art. 15 de la Constitución), del derecho a la intimidad (art. 18.1 de la Constitución) y del derecho a la protección de la salud (art. 43 de la Constitución), y tiene también anclaje en diversos principios y derechos reconocidos en los tratados y acuerdos internacionales sobre derechos humanos ratificados por España, en el modo en que han sido interpretados por el T ribunal Europeo de Derechos Humanos (respecto del Convenio Europeo para la Protección de los Derechos Humanos y de las Libertades Fundamentales) y las diversas 72 instituciones previstas en estos tratados y acuerdos para el control de las vulneraciones y la supervisión del respeto a los derechos en ellos reconocidos”.   La identidad de género siguiendo la definición más aceptada y completa nos la encontramos en “Los principios de Y ogyakarta sobre la Aplicación de la Legislación Internacional de Derechos Humanos a las Cuestiones de Orientación Sexual e Identidad de Género” que fueron adoptados en un reunión de especialistas en legislación internacional realizada en Y ogyakarta, Indonesia, en noviembre de 2006, se define como :  “La identidad de género se refiere a la vivencia interna e individual del género tal como cada persona la siente profundamente, la cual podría corresponder , o no, con el sexo asignado al momento del nacimiento, incluyendo la vivencia personal del cuerpo (que podría involucrar la modificación de la apariencia o la función corporal a través de medios médicos, quirúrgicos o de otra índole, siempre que la misma sea libremente escogida) y otras expresiones de género, incluyendo la vestimenta, el modo de hablar y los modales.”  Y asimismo atender a los principios programáticos e inspiradores de Thomas Hammarberg en su Informe T ematico Comisario de Derechos humanos del Consejo de Europa (2009) sobre un desarrollo de nuevas legislaciones actuales de la identidad de género extensivas y garantistas con su dimensión más integradora y diversa : “T odo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad jurídica. Las personas en toda su diversidad de orientaciones sexuales o identidades de género disfrutarán de capacidad jurídica en todos los aspectos de su vida. La orientación sexual o identidad de género que cada persona defina para sí, es esencial a su personalidad y constituye uno de los aspectos fundamentales de su autodeterminación, su dignidad y su libertad. Ninguna persona será obligada a someterse a procedimientos médicos, incluyendo la cirugía de reasignación de sexo, la esterilización o la terapia hormonal, como requisito para el reconocimiento legal de su identidad de género. Ninguna condición, como el matrimonio o la maternidad o paternidad, podrá ser invocada como tal con el fin de impedir el reconocimiento legal de la identidad de género de una persona. Ninguna persona será sometida a presiones para ocultar , suprimir o negar su orientación sexual o identidad de género.”  En dicha línea interpretativa se desarrollan las recomendaciones para el reconocimiento de este derecho a nivel europeo más recientes que se vierten en la Resolución 2048/2015 del Consejo de Europa.  En dicha Resolución 2048 (2015) de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, aprobada el 22 de abril de 2015 (15ª sesión), sobre “ La discriminación contra las personas transexuales en Europa”, la Asamblea llama a los Estados miembros:  En lo que concierne al reconocimiento jurídico del género: • 6.2.1. A instaurar procedimientos, rápidos, transparentes y accesibles, basados en la autodeterminación, que permitan a las personas transexuales cambiar el nombre y el sexo en los certificados de nacimiento(…) • 6.2.2. A abolir la esterilización y otros tratamientos médicos obligatorios, así como el diagnóstico de salud mental, como una obligación legal previa para el reconocimiento de la identidad de género de una persona en las leyes que rigen el procedimiento de cambio del nombre y del género inscrito en el estado civil;” 73  Es de gran interés, asimismo, la síntesis del de la regulación jurídica e interpretación extensiva del derecho a la identidad de género que esgrime el auto reciente del T ribunal Supremo de fecha de 10 de Marzo de 2016 en el ámbito internacional al resultar esclarecedor del desarrollo progresivo de dicho derecho y su consideración como derecho fundamental:  “ i) Se trata de una materia en la que las consideraciones de la ciencia médica, las percepciones sociales y el tratamiento jurídico dado por las legislaciones y los tribunales se encuentra en constante y acelerada evolución. ii) En el reconocimiento de la identidad de género a las personas transexuales debe primar el aspecto psicológico y psicosocial sobre el puramente cromosomático, gonadal e incluso morfológico. iii) No puede condicionarse el reconocimiento de la identidad de género de la persona transexual a su sometimiento a una operación quirúrgica de reasignación de sexo, ni tampoco a su esterilización. iv) Debe abandonarse la consideración de la transexualidad como una patología psiquiátrica necesitada de curación. v) Ha de facilitarse a las personas transexuales el cambio de la mención del sexo y el nombre en la inscripción de nacimiento y demás documentos de identidad mediante procedimientos rápidos y eficaces. vi) Ha de protegerse la intimidad y dignidad de la persona transexual, y evitar que se vea sometida a situaciones humillantes, de modo que cuando tenga que identificarse en ámbitos como el escolar , el laboral, en sus relaciones con las autoridades públicas, etc, no quede de manifiesto su condición de persona transexual, permitiendo que sea la persona transexual quien decida sobre el conocimiento que los demás puedan tener de esa circunstancia, minimizando de este modo que pueda ser víctima de reacciones hostiles de su entorno.  Para completar el escenario jurídico del sistema de reconocimiento y protección del derecho a la identidad de género y la prohibición de discriminación por razón de identidad de género, hacer referencia, asimismo, a que a nivel autonómico a través de distintas disposiciones legislativas en nuestro país en distintas normas actualmente vigentes, que tiene un carácter restringido y limitado tales como :  La Ley Foral 12/2009 de Navarra, la Ley 14/2012 del País V asco, la Ley 2/2014 de Andalucía, la Ley 12/2015 de Extremadura, y la Ley 8/2014 de 28 de Octubre de Canarias.  En estas leyes se establecen disposiciones sobre la identidad de género en sus comunidades autónomas de residencia, y las medidas a adoptar en los ámbitos de la justicia y de la seguridad, laboral, familiar , de la salud, de la educación, de la cultura y del ocio, de la juventud y de la comunicación para la promoción de la igualdad visibilidad y no discriminación de los derechos de las personas con diversidad en su orientación sexual o que soliciten un reconocimiento de su identidad de género con referencia concreta a la situación de los menores transexuales, adolescentes y personas mayores.  Las personas beneficiarias de estas leyes son las personas residentes en cada una de las Comunidades Autónomas, así que las personas transexuales dependiendo de la comunidad 74 autónoma en la que vivan recibirán un trato u otro, por eso es tan importante que exista una Ley Integral a nivel estatal.  A nuestro parecer la cuestión fundamental residiría en si sería o no discriminatorio restringir el acceso a la rectificación registral del sexo sólo a las personas mayores de edad.  En base a los fundamentos legales expuestos con anterioridad y a la luz del T ribunal Supremo, las restricciones legislativas nacionales podrían violar las disposiciones de no discriminación en la Convención sobre los Derechos del Niño (artículo 3.1), los Principios de Y ogyakarta, 43 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, la jurisprudencia del T ribunal Europeo de Derechos Humanos sobre "Edad", la Carta Social Europea y la Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Afectando directamente al derecho al derecho a la dignidad y autonomía personal, al derecho a la intimidad y el derecho de ser oído y jugar un papel activo en todos los procedimientos administrativos y judiciales que les conciernen.  Por lo tanto, se debería facilitar un ámbito de protección de dicho derecho y de posibilidad de proporcionar dicho reconocimiento a los menores de edad, teniendo en cuenta sus capacidades individuales o bajo criterios de suficiencia. El Consejo de Europa confirma q ue "un número creciente de adolescentes que ya han empezado a vivir en su rol de género deseado al entrar en la escuela secundaria" y se destaca el gran número de adolescentes transexuales que muestran la continuidad identidad de género a lo largo de la edad adulta (WP A TH, Normas de Atención versión 7). El 88% de los encuestados jóvenes trans (edad entre 18 - 24 años) expresaron el deseo da facilitar los procedimientos de reconocimiento de identidad de género ya que ello les permitiría tener una vida más cómoda como las personas trans.  Con este fin, el Consejo de Europa pide a los Estados miembros que proporcionen a los alumnos y estudiantes toda información necesaria, la protección y el apoyo que les permita vivir de acuerdo con su identidad de género. (Recomendación Com 2010 (5) Párrafo 31) y específicamente demanda " que se facilite el cambio del registro como a nombre de pila o de género sentido en los documentos de identificación de los centros escolares" para satisfacer adecuadamente las necesidades especiales de los estudiantes transgénero en su vida escolar (Rec Com 2010 (5) la exposición de motivos p. 18).  En Schlumpf v . Suiza, 48 la Corte sostuvo que las autoridades suizas deben aplicar una regla de tiempo de espera de dos años para acceder a un cambio de sexo, de una manera no excesivamente rígida, que debe tener en cuenta las circunstancias individuales de la parte demandante.  El T ribunal Constitucional alemán en 1982 dictaminó que limitar el reconocimiento del derecho a la identidad de género a los mayores de 25 años de edad era discriminatorio. Asimismo se ha pronunciado dicho tribunal en la República Federal de Alemania con las sentencias de 16 de marzo de 1982 y 26 de enero de 1993.  Actualmente los procedimientos legales de rectificación de sexo en Alemania y Austria y Suecia son accesibles a las personas trans menores de edad. Como paradoja a la flexibilidad en la normativa reciente, en noviembre de 2013, una niña de seis años de edad, fue capaz de cambiar sus documentos bajo la Ley de Identidad de Género en Argentina.  75 Es numerosa la doctrina jurisprudencial que impone la interpretación de las normas atendiendo al interés superior del menor (sentencias del T ribunal Supremo de 17 de febrero de 2015, de 6 de febrero de 2014, y de 1 abril de 201 1).  Como vemos en el ámbito internacional va predominando una interpretación cada vez más favorable al reconocimiento de dicha identidad de género en menores basado en la legislación específica de los mismos que propugna el resto a sus derechos fundamentales y la libre desarrollo de su personalidad.  La restricciones de los derechos fundamentales, según dicta numerosa jurisprudencia constitucional, sólo es proporcionada, en sentido estricto si es «ponderada o equilibrada por derivarse de ella más beneficios o ventajas para el interés general que perjuicios sobre otros bienes o valores en conflicto» (STC 66/1995, de 8 de mayo).  Impedir al menor solicitar la modificación de la mención registral del sexo y del nombre, podría constituir , según se expone en el auto mencionado del TS una restricción desproporcionada de sus derechos fundamentales, interpretados a la luz del art. 10.1 de la Constitución, por las graves consecuencias que puede acarrearle, pueden no guardar una relación equilibrada con las ventajas obtenidas con tal medida.   CONCLUSIONES  La cuestión de inconstitucionalidad planteada por el TS sobre la restricción o limitación del derecho a la identidad de genero a los menores de edad abre una nueva vía de interpretación de dicho derecho a la luz de la jurisprudencia constitucional que podría consagrarlo definitivamente y dotarlo de nueva dimensión más integradora y diversa como derecho fundamental en conexión directa con el interés preferente del menor . Los fundamentos de derechos esgrimidos por el T ribunal supremo suponen un análisis pormenorizado sobre el desarrollo y consolidación del derecho a la identidad de género en consonancia con las más reciente doctrina y jurisprudencia internacional que potencian y animan a los países a desarrollar una específica protección en sus legislaciones nacionales y amparar su garantía en sus instituciones.  BIBLIOGRAFÍA  Aguiar de Luque, Luis (1993): “Los limites de los derechos Fundamentales”, Revista del Centro de Estudios Constitucionales , nº14 (9-34) Becerril, Soledad (2015): Informe Anual Defensor del pueblo .  Bell, Felicity . (2015): “Children with gender dysphoria and the jurisdiction of the family court”.UNSW Law Journal V olume 38(2). (426-454) Butler , Judith (2006): Deshacer el género. Paidós, Buenos Aires.  Butler , Judith (2002): Los cuerpos que importan . Buenos Aires, Paidós.  76 Campos, Aranosa (2001): La transexualidad y el derecho a la identidad sexual. 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SEXUALIDAD Y RELACIONES AFECTIV AS “Belén LA LOBAAAAA…porque me gusta, para conocer a gente nueva,…cuelgo fotos en ropa interior , lo hacen muchas chicas… luego me dicen que estoy buena, pues eso…mira, por ejemplo esta: “preciosa, nena”…que tampoco son fotos desnuda, desnuda, que tampoco son, sabes?...aquí tengo otro tuenti…porque aquí tengo a mis amigas que conozco y en el otro a los que no conozco” (chica, 13 años) “y ¿por qué se ponen de apellido “LOVE”? no sé, porque es un apellido que a ellas les gusta, por ejemplo “love azul”, yo tampoco tengo mi apellido, mira, esta se ha puesto “marinatubocameprovoca” de nombre” (chica, 13 años) “bueno, él las atrae y luego nos las repartimos, y esta es otra chica del instituto, en su cumpleaños, en casa de una amiga que nos quedamos a dormir todos ahí” (chico, 13 años) “es más fácil decir las cosas por tuenti, las cosas que sientes que a la cara porque a la cara da más vergüenza, decirle a una chica que la quieres es más fácil decírselo por tuenti, a ver , se lo dices por tuenti y luego quedas con ella y se lo dices a la cara pero es más fácil empezar por tuenti porque es menos vergonzoso” (chica, 13 años) La adolescente autora de tres de las citas anteriores elige representar su personalidad de diferentes formas, en diferentes sitios con la expectativa de tener diferentes audiencias y diferentes normas. Lo que importa no es la plataforma en sí, sino el grupo al que se dirige cada una, el contexto de cada sitio en particular es construido por las relaciones entre los adolescentes. Otra cuestión relacionada es la de elegir un avatar , lo cual requiere una profunda reflexión pero el anonimato les hace sentir libres, no significa que cambien la identidad sino que buscan otra manera de expresarla. En este proceso se aprecia una notable diferencia entre géneros. Las chicas son más tendentes a tener y fabricar diferentes avatares que los chicos, usan las redes sociales no sólo como un medio de comunicación sino también como una manera de mostrarse físicamente al mundo, de captar las opiniones y el interés de otros miembros de la red social que utilicen, mostrando una mayor dependencia del criterio que otros puedan tener que los chicos. Por otra parte, del estudio también emerge que ellas cambian sus perfiles con una frecuencia mayor que los chicos, se preocupan de que los perfiles sean atractivos y originales y los interpretan como un apéndice de su propia personalidad. CONCLUSIONES La aparición de internet constituye una circunstancia en la que se pone de manifiesto la necesidad de que los adultos tomen conciencia de lo absolutamente necesario que es que los adolescentes manejen con soltura las herramientas derivadas de las nuevas tecnologías, así como del perjuicio que supone prohibirles dicho uso porque forma parte de la vida actual, tanto en relación con contextos sociales como laborales. 84 El navegar por una red social requiere de la persona una determinada madurez y precaución que no abundan en la etapa adolescente, por lo que se antoja necesario la guía, consejo y apoyo de los adultos, en particular los padres, para evitar posibles peligros y conflictos en la red y ayudar a desarrollar todas sus facetas como personas de una forma óptima y socialmente valiosa. Del estudio se desprende así mismo la diferencia del uso de internet entre chicos y chicas que se asocia, en parte, a la correlación entre patrones sociales existentes y referentes a diferentes actitudes y hábitos de comportamiento derivados de uno u otro sexo y su reproducción e incluso aumento de intensidad en el contexto virtual. Se considera necesaria una investigación más profunda y específica sobre este tema dados los posibles problemas que de ella se pueden derivar . Por otra parte, los riesgos inherentes a este tipo de forma de navegación hacen imprescindible que los mismos adultos adquieran una formación, cuando carezcan de ella, que estreche la brecha en este campo con los adolescentes, de forma que puedan prestarles una información y ayuda adecuadas. Algo así, utilizando una metáfora, como cuando un padre o madre enseña a conducir a su hijo o hija, es perfectamente consciente de los riesgos que presenta el manejo de un coche, pero también lo es de lo casi imprescindible que resulta su uso. Por último, señalar que la investigación sigue en marcha dado el interés en continuar analizando el impresionante impacto que las redes sociales están teniendo en la sociedad actual, llegándose incluso a modificar determinadas políticas laborales o instalando tecnología en los vehículos que nos permita estar conectados incluso cuando vamos conduciendo. BIBLIOGRAFÍA Botella, L., Herrero, O. y Pacheco, M.(1999): “Análisis de narrativas con apoyo computerizado: Fundamento teórico, Metodología y Aplicaciones a la Psicoterapia”. Universidad Ramón LLull. Barcelona. Boyd, D.(2014): It’ s complicated: The Social Lives of Networked T eens . Y ale University Press. Erikson, E. (1972): Sociedad y adolescencia. Paidós. Buenos Aires. 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Una lucha que apoyaron científicas como Hertha Marks Ayrton , la primera mujer en ingresar en la Institución de Ingenieros Eléctricos y cuya hija la química Barbara Ayrton parece haber servido de inspiración a uno los personajes de esta película. En esta comunicación damos a conocer el apoyo de algunas científicas de la época a la lucha por los derechos de las mujeres: la astrónoma Maria Mitchell, la ingeniera Ellen Henrietta Swallow Richards y la Premio Nobel en Química Irène Joliot-Curie. El objetivo sería mostrar el compromiso de estas científicas con la situación de la mujeres y también a través de sus vida mostrar la desigual situación de la mujer en el mundo de la ciencia. PALABRAS CLAVE Mujeres científicas, sufragismo. ABSTRACT : The recent release of the film Suffragettes has given importance to the struggle of women for the right to vote. A fight that supported scientists like and Hertha Marks Ayrton, the first woman to join the Institution of Electrical Engineers and whose daughter Barbara Ayrton, chemist, seems to be inspired by one the characters in this film. In this paper we present some scientific support of the time to fight for the rights of women: astronomer Maria Mitchell, engineer Ellen Henrietta Swallow Richards and Irène Joliot - Curie , Nobel Prize. The aim would be to show the commitment of these scientific with the situation of women and also through their life show the situation of inequality of women in the world of science. KEYWORDS Scientist women, suffragist. INTRODUCCIÓN La película Sufragistas narra la lucha de las sufragistas británicas por el derecho al voto a principios del siglo XX. En concreto recrea un momento en el que el movimiento sufragista inglés estaba dividido por las estrategias a emplear, por un lado estaba la Unión de Sociedade s por el Voto de las Mujeres( NUWSS) y por otro la Unión Social y Política de las Mujeres (WSPU) liderado por Emmeline Pankhurst que adoptaba tácticas más agresivas. La película nos cuenta como ante la falta de respuesta política las mujeres del WSPU recur rieron a la acción directa: rotura de escaparates, voladura de buzones de correo, sabotajes en las residencias de políticos lo que provocó que muchas de ellas fueran encarceladas. Dentro de la cárcel en un intento por ser consideradas presas políticas iniciaron huelgas de hambre, pero eran alimentadas a la fuerza con sondas porque no interesaba que se convirtieran en mártires. Algo que sucedería con la muerte de Emily W. Davidson, cuando en un intento de llamar la atención en el hipódromo de Epson fue pateada por el caballo de Jorge V. Pero aun así el voto no llegaría hasta 1918 (para las mayores de 30 años) después de la guerra y como contraprestación a los servicios prestados en ella (Varela, 2005 ). !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! !!!!!!!!!!!!!!!!!!!! ! ∗ Univer sidad de Sa ntiag o de Composte la, encin a.cal vo @ usc.es 87 Algunas de l as sufragistas que aparecen en este film son reales, como Emmeline Pankhurst y Emily Davidson , mientras que otras son personajes ficticios como la obrera Maud Watts o la farmaceútica Edith Ellyn interpretada por Helena Bonham Carter. Aunque el personaje de la farmaceútica está inspirado en la vida de dos sufragistas: Edith Margaret Garrud, una de las primeras mujeres que se profesionalizó en artes marciales e instructora de defensa personal de las mujeres del WSPU y en Barbara Ayrton, la hija de Hertha Marks Ayrton una destacada ingeniera de la época (Ferrer, 2015). La relación de Hertha Ayrton y su hija Barbara con el sufragismo me ha llevado a investigar las relaciones de científicas relevantes con este movimiento, entre ellas la astrónoma Maria Mitchell, la ingeniera Ellen Henrietta Swallow R ichards y la Premio Nobel Irene Joliot-Curie. Mujeres cuya vida está conectada con la Segunda Ola del Feminismo, siglo XIX y primeras décadas del siglo XX, que “coincide, simplificando mucho, con el movimiento sufragista y con la defensa del reconocimiento de la ciudadanía a las mujeres” ( de las Heras, 2009). La película pone al alcance del gran público el conocimiento de la lucha por la emancipación de la mujer, algo invisible en el currículo escolar “unas líneas en los libros de texto de 4º de ESO y poco más en 1º de bachillerato de sociales y humanidades, y con suerte una foto de época” (Moreno, 2016). Aunque sí existen unidades didácticas alrededor del feminismo como por ejemplo: Sufragismo y feminismo: la lucha por los derechos de la mujer 1789 - 1945 (Ocaña, 2003) y El feminismo atraviesa la historia o cómo ha sido la lucha de las mujeres (Suárez, 2005). Dado el potencial educativo del cine supongo que pronto veremos alguna unidad didáctica alrededor de esta película, que sirva para mostrar a las nuevas generaciones las dificultades de las mujeres para alcanzar el voto. U na lucha que libraron obreras y burguesas y donde también participaron científicas como muestro a continuación. CIENTÍFICAS Y SUFRAGISMO EN ESTADOS UNIDOS En el siglo XIX los dos focos principales del feminismo se desarrollaron en Estad os Unidos (EE . UU .) e Inglaterra. El feminismo norteamericano sufragista surgió en un contexto antiesclavista, ligado a los movimientos protestantes de reforma religiosa que propugnaban una regeneración moral de la sociedad y con la concurrencia de un conju nto de mujeres que habían recibido una educación que les permitió verbalizar y escribir sobre la discriminación histórica de las mujeres ( Suárez, 2005). En 1838 Horace Mann crearía la primera Escuela Normal para mujeres en Massachussets y en poco tiempo surgieron más por todo el territorio norteamericano. A partir de 1848, año en que se produjo la declaración de la Declaración de Seneca Falls o Declaración de Sentimientos, comenzó la lucha las mujeres de EE.UU. a favor de sus derechos, tratando de conseguir una enmienda a la Constitución que les diera acceso al voto algo que lograrían en agosto de 1920 (Varela, 2005 ). En este siglo la profesionalización de la ciencia dio lugar a la práctica desaparición de la mujer del panorama científico en Europa. Contrariamente a lo que sucedió en EE . UU . donde “resurgie ron con empuje extraordinario, probablemente debido a la influencia ejercida por los movimientos sufragistas feministas ” (Masegosa, 2009) . De este periodo he elegido a dos ilustres científicas: Maria Mitchell y Ellen Swallow, mujeres en cuya biografía además de los méritos científicos destaca su preocupación por la educación de las mujeres. Maria Mitchell (1818-1889) fue la primera astrónoma académica de EEUU, en 1847 descubrió el cometa que lleva su nombre lo que le valió una medalla del Rey de Dinamarca por el descubrimiento del año (Claramunt y Claramunt, 2012). Hecho que le reportó una gran popularidad “a partir de entonces, Maria fue considerada una gran astrónoma no solo en EE.UU., 88 sino también en Europa” (Sedeño, 2006). Fue la primera mujer elegida miembro de la American Academy of Arts and Sciences (1848) y de la entonces recién fundada American Association for the Advancement of Science (1850). Su padre era astrónomo y en su familia profesaban la religión cuáquera , una religión que defendía la interpretación individual de los textos sagrados, favoreciendo que las mujeres aprendieran a leer y escribir. En 1865 fue nombrada directora de l Observatorio del Vassar College , donde además ejerció como profesora de Astronomía. Este college era exclusivamente femenino y en él impartían clases también mujeres, aunque no recibían el mismo sueldo que los profesores. Mitchell se rebeló contra esta desigualdad, a pesar de su prestigio sólo cobraba la tercera parte que sus colegas varone s, y luchó hasta conseguir igual salario (Masegosa, 2009). Mantuvo amistad con otras sufragistas como Elizabeth Cady Staton, una de las organizadoras de la Convención de Séneca Falls , y fundó la Association for the Advancement of Women que presidió de 1873 a 1876, y de la que fue presidenta del comité científico hasta su muerte. Figura 1. Maria Mitchell y Ellen Swallow Richards ! Fuente wi kimedia commons Otra científica importante de esta época fue Ellen Swallow Richards (1842 -1911) una química y ecóloga americana pionera de la actual ingeniería medio ambiental, además de ser la primera mujer admitida en Massachusetts Institute of Technology (MIT). Estudió en el Vassar College donde fue alumna de Maria Mitchell y posteriormente en el MIT donde tuvo que esperar hasta 1866 para doctorarse porque no podía ser que el primer doctorado en química de la institución lo recibiese una mujer. El 1875 contra jo matrimonio con Robert Hallowell Richards, director del Departament o de Ingeniería del MIT, con el que trabajaría en el aná lisis de la química del mineral, trabajos por los que fue la primera mujer elegida para ser miembro del American Institute of Mining and Metallurgical Engineers (Piqueras, 2007). Fue una feminista y defens ora de la educación de las mujeres, consiguiendo que en 1876 el MIT creara un Laboratorio para Mujeres donde se enseñaba química básica e industrial, biología, y mineralogía a las mujeres . Posteriormente en 1881 sería una de las fundadoras de la American A ssociation of University Women (AAUW) una organización que aún pervive y que defiende la educación e igualdad de todas las mujeres (Claramunt & Claramunt, 2012). Además, como recoge un reciente artículo de Tomé (2016), tuvo una intensa vida actividad industrial y fue responsable del primer estudio 89 sobre la calidad del agua en Massachusets, lo que llevaría a la construcción de la primera planta de tratamiento de aguas. Las biografías de estas dos científicas nos permiten hablar de las dificultades de las mujeres en esta época para acceder a la educación superior. Aunque e l modelo universitario norteamericano caracterizado por la combina ción de instituciones privadas y pú blicas, favoreció la incorporación de las mujeres al posibilitar que sectores de la sociedad más predispuestas a su educación pudieran abrirles las puertas (Palermo, 2006 ). El Vassar College mencionado anteriormente se creó en 1861, y fue la primera instit ución de las Siete Escuelas Hermanas , nombre con el que se conoce a las primeras universidades de EEUU fundadas exclusivamente para mujeres. Mientras tanto e n Europa , el acceso a la educación superior para las mujeres estaba prohi bido en algunos países, lo que llevaría a algunas a emigrar a otros países para poder estudiar una carrera científica como Marie Curie o Mileva Maric, o incluso a contraer un matrimonio de conveniencia como Sofia Kowalevski. CIENTÍFICAS Y SUFRAGISMO EN EUROPA A este lado del Atlántico las sufragistas inglesas intentaron en varias ocasiones que el Parlamento les concediese el voto. Hasta que en 1903 ante la falta de respuesta política pasaron a la lucha directa como nos narra la película Sufragistas. Las inglesas consiguieron el voto tras la Primera Guerra Mundial y “al acabar la Segunda Guerra, en la mayoría de las naciones desarrolladas y en aquellas donde se habían dado los procesos de descolonización, el voto de las mujeres era una realidad ” (Varel a, 2005 ). De este periodo convulso he seleccionado a dos científicas feministas: Hertha Ayrton e Iréne Joliot Curie. Hertha Ayrton (1854-1923) además de sufragista, ingeniera eléctrica e inventora fue la primera mujer miembro de la Institución de Ingenieros Eléctricos (IEE). En 1902 fue propuesta como miembro de la Royal Society pero no la aceptaron por ser una mujer casada, no obstante en 1904 leyó en esta institución un trabajo sobre el movimiento oscilatorio del agua y el origen y crecimiento de las dunas en las playas. En 1906 recibió la medalla Hughes por sus grandes aportaciones al estudio del arco eléctrico. También estudió los diferentes tipos de carbones que podían usarse para la iluminación por arco eléctrico, por lo que recibió seis patentes ent re 1913 y 1914. Al iniciarse la Primera Guerra Mundial inventó el ventilador Ayrton, utilizado por las tropas inglesas en Francia para limpiar las trincheras de los gases venenosos que usaba el ejército alemán (Fraile, 2006). Figura 2. Hertha Ayrton Fuente wikimedia commons 90 Durante su vida Hertha recibió el apoyo de otras mujeres como George Elliot, o Barbara Bodichon que la apoyó económicamente para realizar sus estudios o financiar su primera patente. Y ella a su vez también apoyó la lucha en favor del sufragio femenino, f ue miembro activa de asociaciones sufragistas como la London National Society for Women's Suffrage y la National Union of Suffrage Societies, y más tarde en 1907 de la más radical WSPU junto con su hija Barbara, figura destacada de la organización y que llegaría a ser presidenta del Partido Laborista en 1939 y miembro del Parlamento de Herdon North por ese partido en 1945 (Alcalá, 1993) . Hertha apoyó económicamente a la WSPU e incluso solicitó a su amiga la Premio Nobel Marie Curie q ue firmara en 1912 una protesta contra el encarcelamiento de las responsables del movimiento sufragista en Inglaterra (Osscine, 2015). Fue una de las científicas más comprometidas con la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres pero no la única, como veremos a continuación. Figura 3. Irène Joliot-Curie a la salida de un consejo de ministros ! Fuente wik imedi a co mmons Irène Jol iot - Curie (1897 - 1956) es una de las pocas mujeres galardonadas con el Premio Nobel de Química, galardón que consiguió po r el estudio de la radiactividad artificial junto a su marido Frederic Joliot. Al contrario de su madre Marie Curie, que no deseaba comprometerse politícamente, ella fue una defensora de los derechos de las mujeres, “a favor de los cuales hizo una vibrante proclama en su discurso de recepción del Premio Nobel en 1935 ” (Paéz y Garritz, 2013 ). También formó parte del Comité National Union des Femmes Françaises y participó en el World Peace Council para promover l a educación de las mujeres . En 1936, en una épo ca en que las mujeres no podían votar en Francia, f ue subsecretaria de Estado de Investigación Científica , figura 3, donde estableció las bases del Centre National de la Recherche Scientifique (CNRS). Un nombramiento que aceptó para abrir las puertas del gobierno a otras mujeres y para defender el trabajo femenino (Bard, 2009; Jacquemond, 201). Del mismo modo presentó su candidatura a L´Academie des Sciences de Paris varias veces, como relata su hija Hélène Langevin -Joliot: “Se postuló hasta tres veces. Y no porque le hiciera especial ilusión, sino para defender sus 91 derechos. Creía firmemente que la mujer tenía las mismas capacidades que los hombres para dedicarse a la investigación y debía ser igualmente reconocida. Por eso aceptó también el puesto de S ecr etaria de Estado incluso antes de que se aprobara el voto femenino.” (Lillo, 2014). La vida de estas científicas nos permite hablar de la lucha por el voto femenino pero también de la lucha por entrar en las sociedades científicas. Como señala Solsona ( 1997 ) las sociedades científicas opusieron una gran resistencia a la entrada de las mujeres incluso a aquellas que gozaban de un amplio reconocimiento internacional. Así en EE . UU . la American Chemical Society, se mostró remisa a la entrada de científicas, aunque la idea de fundar la sociedad partiera de una mujer Rachel Bodley, y en la reunión fundacional participaran mujeres como Ellen Swallow Richards (Magallón, 2011). En Inglaterra, la Royal Society negó el acceso a Mary Sommerville, la científica inglesa más destacada del siglo XIX y a H ertha Ayrton como se ha comentado anteriormente y no sería hasta 1945 que entrarían las primeras mujeres ! Kathleen Lonsdale y Marjory Stephenson. En Francia, L´Academie des Sciences rechazó a Marie Curie y posteriormente a su hija Irène, y no sería hasta 1967 que entró Margueríte Perey una de las discípulas de Marie Curie. Y en nuestro país aún se retrasó más, ya que la s primera s mujeres académica s serían María Cascales en 1987 y Margarita Salas en 1988 , “los seres humanos viajamos al espacio, lanzamos el primer satélite artificial, inventamos el microondas y el teléfono celular.... antes de que España aceptara mujeres en sus academias” (Edelzstein 2012). Tanto Ellen Swallow como Hertha Ayrton e Irène J oliot -Curie fueron apoyadas en su carrera científica por sus parejas. Sin embargo, otras científicas no tuvieron la misma suerte, entre ellas la matemática Grace Chisholm a quien su marido el matemático William Young dirigió las siguientes palabras “Lo cierto es que ambos deberíamos firmar nuestros artículos, pero si así fuera ninguno de los dos se vería beneficiado. No. Para mí los laurales ahora y el conocimiento. Para ti, solo el conocimiento. En la actualidad no puedes desarrollar una carrera pública. Y o puedo y lo hago” (Blanco, 2012). PROPUESTA DIDÁCTICA Como se ha indicado en la introducción el sufragismo es invisible en el currículo escolar algo que también sucede con las mujeres científicas, a pesar de que desde los años 70 y gracias a las corrientes feministas, se han publicado numerosos estudios que recuperan a las pioneras. Quizás , porque las mujeres en general no ocupan un lugar en los libros de texto en la educación secundaria obligatoria (López -Navajas, 20 14 ). Espero que en torno a la película surjan propuestas didácticas, como la llevada a cabo alrededor de la película Ángeles de Acero . Y creo que cualquier actividad didáctica que se desarrolle a nivel de Enseñanza Secundaria Obligatori a o Bachillerato debería ser interdisciplinar, como las que figuran en el portal Secundando la Igualdad de la Universidad de Alicante . Entre ellas la unidad didáctica ¿Quién creó a Frankestein? que abarca temas tan variados como la ciencia del S. XIX, el feminismo , el desencanto ilustrado y la literatura de ciencia ficción. Siguiendo este ejemplo , en cualquier unidad didáctica que se construya alrededor del film Sufragistas incorporar a Hertha Ayrton o a su coetánea Emilia Pardo Bazán, nos permitiría habla r de la desigual situación de la mujer en la ciencia y también explicar porque no hubo movimiento sufragista en nuestro país. De las científicas que he seleccionado en esta comunicación, Hertha Ayrton la más implicada en el movimiento sufragista es la más desconocida. P or ejemplo no aparece entre las mujeres ingenieras del calendario elaborado este año por el Observatorio de la Igualdad de la URV, ni en el blog Mujeres con ciencia de la Cá tedra de cultura científica de la Universitad del País Vasco 92 donde sólo citan una frase suya. Y creo que sería importante visibilizarla ya que puede ser un referente femenino para atraer alumnas a las disciplinas académicas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM). Su vida tan sólo aparece en la Wikip edia en catalán sin ninguna referencia a su faceta sufragista y no existe ni en gallego, español o euskera. A lgo de gran importancia para las nuevas generaciones que están acostumbradas a buscar información a través del buscador Google que enlaza prioritariamente con esta enciclopedia. Como señala Monserrat Boix en una reciente entrevista ”La Wikipedia es una de las webs más consultadas en todo el planeta. Yo lo comparo con lo que pasaba en los años 70 u 80 cuando las historiadoras hicieron un esfuerzo por hacer visible las historias de las mujeres del pasado…. Ahora, la necesario es incorporar todo ese contenido a una web como es Wikipe di a que es de las más importantes a nivel mundial. Es el momento histórico adecuado para llevarlo a cabo dado el interés de Wikimedia por ello y también porque es necesario que la mujer tenga la misma presencia que el hombre en el mundo online”. Por ello para el próximo curso y dentro las actividades llevadas a cabo para visibilizar a las científicas en la materia que imparto, Física del Grado de Ingeniería Química, incluiré la realización de una pequeña biografía, o mejora de las ya existentes, sobre estas científicas en formato wikipedia en español y gallego. De esta forma además de visibilizar a estas mujeres familiarizamos al alumnado con los procesos de edición de la enciclopedia libre. CONCLUSIONES En la lucha por el sufragio de las mujeres también participaron importantes mujeres del ámbito de la ciencia. En este sentido la película Sufragistas podría ser utilizada de forma interdisciplinar para mostrar la lucha femenina por el voto y la vida de científicas como Hertha Ayrton, una activa sufragista. Una mujer poco conocida en nuestro país y que podría actuar como referente para atraer mujeres a los estudios STEM. A través de la vida de estas científicas podemos conocer la historia del sufragismo y también las dificultades que las mujeres tuvieron que venc er para acceder a la educación superior y a las academias. BIBLIOGRAFÍA Alcalá Cortijo, Paloma (1993): ! “ Mujeres, máquinas y maquinaciones” . Arbor: Ciencia, pensamiento y cultura , nº 565, ( 91 - 108 ). Bard, Christine (2009): ”Marie Curie et Irène Joliot-Curie. Le féminisme arcouestien”, Revue de la BNF , n° 32, (30- 34). Blanco, D., ( 2012 ): Einstein. La teoría de la relatividad. El espacio es una cuestión de tiempo , Rodesa, RBA editores. Claramunt Vallespí Rosa , & Claramunt Vallespí, T eresa (2012): Mujeres en ciencia y tecnología . UNED, Madrid. De la H eras , S amara (2009): “Una aproximación a las teorías feministas”, Universitas: Revista de Filosofía, Derecho y Política , nº 9, ( 45 - 82 ). Delgado, María: “Monserrat Boix: Hay que impulsar la presencia de las mujeres en la Red más allá del 8 de marzo” Tribuna feminista (internet). Disponible en: http://tribunafeminista.org/2016/04/montserrat- boix - hay - que - impulsar - la - presencia - de - las - mujeres - en - la - red - mas - alla - del -8- de -marzo/. Consultado: 23/04/2016. Edelsztein, Valeria (2012): Científicas: cocinan, limpian y ganan el pr emio Noble (y nadie se entera) . Siglo XXI editores, Buenos Aires. 93 las l abore s mili tar es qu e ellas de bían cum plir , com o po demos visi bil iz ar del t est imoni o de un dec lar ante qu e rel ata: “ A las mujer es qu e inte gra b an el ej érc it o s en der ist a les pr o hi bier on te ner hij os. C uand o un a jov en sal ía em b ar aza da, l os man dos s ender i stas, n os d aba n la ord en de h ac erl a abor tar , es o se ha v enid o hac i e ndo conti nu ame nt e d urant e el confl ic to, no p ermití an qu e u na mujer que par tici paba en el ejérc i to de Send ero Lumi noso te n ga su hij o” (CVR, 2003, tomo VI , tes tim oni o 102 170, p. 215) . De i gual f orm a podem os ev idenci ar el ej ercic io d e un poder j erár quico y pa tri arc al de l os ma nd os se nder ist as res pect o a las muj er es s ometid as a s erv id umbr e sexu al, q uie n es f uer on obli g adas a abor t ar, como po demos cole gir n uevam ente en e l c aso d el líder se nder ista conoci do com o Feli ci ano, és te c on frec uenci a oblig aba a l as muj eres qu e lo acom pañab an a som eter se a pr áctic as abor ti vas. Una per so na qu e vivió en ca uti veri o en un a ret irad a r efier e: “ Su seg uri da d era n tod as muj er es. Y l es hac ía abort ar c ada v ez que s alía n emb araz adas . Prác ticam ent e hac ía l o que qu erí a con es t as muj eres y niñ as . Me h an cont ado qu e habí a viol ado a c hic as menor es d e e dad. Sus se gui dores i gual (…) cambi ab an de m ujer es com o si fue sen cu al qui er obje to. Est a ban un tiem p o con una mu jer y se pasaban a otra mu jer” (CV R, 2003, tomo V I , tes tim oni o 1 021 70, p. 21 2) . En e fec t o, a parti r de l os p atron es de v i ol encia s exu al co ntr a la m ujer p erpe tra dos po r miem bros de Send ero L umi noso , pod emo s evi d enci ar que la viol enci a sex ual s e c onc r etó com o una es trat egia d e guerra , ej erci ci o de p oder y co ntr ol res pect o al c uer po y l a se xu ali dad de la mujer ; as í c omo una form a de cas tigo y am edr ent ami ent o contr a aquél l as que no se adher ían a e st e grupo s ubv ersiv o, y como expresi ón de s uperi orida d y domini o con r es pec to a otros var ones , funda do en códi go s impl íci tos de gé nero, dis cri minac ión, et nic i dad y po de r (He nrí quez, 2006 , p p. 90 - 91) , c omet ido princ ipal me n te por mando s sen d eris t as c omo una pr ác tic a recur re nte e im pune a l o lar go del conflic to e n el mar c o d e las r etirad as e i n curs ione s arm a das . En es e cont exto , l a vi olenci a sex ual y espec ialm ent e la violac i ón s exu al co ntr a la mujer efec tua da por mi embros de Sen dero Lumi noso se ag udiz ó lig ada a la exac erbaci ón de patr ones pr evi os de exclusi ó n, r ac ism o, dom i nac ión , viol enc i a y di scrim i naci ón co ntr a la muj er e i nvis i bil i za da c omo un elem ento c olat eral e n el ám bit o pr iv ado . III. MEMORIA Y PATRONES DE VIOL ENCIA SEXUAL CONTRA LA MUJ ER PERPETRADA POR AGENTES DEL ESTADO PERUAN O De los te stim onios rec abado s por l a C omisi ón de l a V erda d y R econc il i aci ón pod emos evid enci ar que en el con fli c to arm ad o entre l os añ os 1 980 al 2000 , la vi ol enc ia sex ual co ntr a muj er es y ni ñas efec t uad a po r agent es de l Est ado peru ano f ue una práct ica usu al y gen er alizad a, mani f iesta mente con sen tida o aval a da por lo s sup erior es inmedi atos . No f ue un simple ex ceso aisl ado, sino fue una estr ategi a de guer ra com o part e de l a pol í tica de re presi ón a nti subv ersi v a dis eñad a, aval a da, diri gi da y or ganiz ada d esde el Est ado p eruano , com et ida a demás e n el co nt ex to de ot ras viol acion es de los d erech os hum anos , y co n mayor i nci denci a liga da a de te nci ones ar bitr arias y tort ur a, as í como , tam bié n, a d esapar i ciones forz adas y ej ec uci ones e xtraj u dici ales. Hum an Rig hts W atc h enf atiza : 100 “ La viol aci ón s ex ual de m ujeres e n el co nt ext o de l a vi ole nci a pol ític a en Per ú, e s una prác tica c omún y ext endid a. Des de el ini cio d e l a cam pa ña d e contr ains ur genci a c on tra l os gru pos su bv ersi vos , lo s sol dad os o mi li tares us an l a vi ola ció n sexu al c omo u n ar ma par a cas tig ar, int imid ar, co accio nar, humi ll ar y d egra dar a la po blaci ón. P ara un a mujer vivi r e n una ciert a ár ea im plic a corr er el grav e ries go d e s er vi ola da s is temáti ca y habit ualm ent e por age ntes est at ale s que se en cuent ra n en las zon as de clar adas en em er g enc i a y baj o reg íme nes de e xcepci ón, pr inci palm ent e por mi em bros del E jér cito p erua no, s ól o por s er co nsid erada s ospe ch os a de te ner ví ncul o o per t enec er a l os gru pos alz ados e n armas ” (Am eri ca’ s Wa tch y Pr oyect o d e Dere chos de l as M uj er es, 1992 , p. 2) . La violenci a sexual co ntra mujer es y ni ñas se concretó como u na form a de agr esión p ar a obten er inf orm ac ió n y/o c onf es io nes au toinc ulpat ori os, e n t anto s e pres umía l a per ten enci a de l as v í ct im a s a los gr upos subv ersiv os, es de cir , se utilizó con u na f inal ida d ind aga toria, puniti va e i ntimi dator i a , cara cteri z ada c on un a cons t ant e y fu erte a sim etrí a d e p oder y d omini o en tre el agr esor y l a víc tim a . Es t e marco, com o bi e n del i ne ó la C omisi ón Int eram eric ana de D erec hos H umanos en el i nf orm e so bre el c as o de Ra q uel Mar tí n de Mej ía, co nstit uye una form a d e tort ur a y una v iol ación a l os der ec hos hum anos r econ oc ido s en l a C on ve nci ón Am eri ca na de Der echos Hum anos (C o mis ión Int er amer i ca na de Derec hos Hum anos [C IDH ] , 1996 ) . Otro t estim oni o cu en ta: “ Fui dete nida e n el dis trit o de C hil c a, l uego f ui i nt err ogad a y tort urada por efect iv os mi lit ar es (…) . Es tos me am arrar on mi s braz os par a atrás y m e jala ban con l a pol ea. U na noc he entró un e fectiv o a la ha bitaci ón do nde me e nco ntr aba d et eni da, es te hom bre m e dijo si n o habl aba m e viol aría. A la s die z de l a n oche no habí a nadi e (…) ent r ó a l a h abi ta ció n un hom bre . Me ll ev ó a l a fuer z a al ot ro cu art o (…) , me amarr ó con l a mar r oca mis m anos, m is pie s y l ueg o me vio ló , ll or é (...) ig ual m e golp eó, me m altr ató, me tor turó var ias v ec es. Hizo lo qu e quer ía (…) ” ( CVR, 20 03, tom o VI , tes tim onio 3 04 548 , p. 248) . Asim is m o, lo s acto s d e vio lenci a s ex ual c ontr a muj eres y niñ as fue ron come tid os con extr em a cruel dad y e nsa ñam ient o co n el cuer po de las ví cti m as, lo que p one d e mani fiest o la pl anif icación e str até gic a de los perp etr adores : dej ar e vide ncia s de la vi olenc i a s ex ual ejerci da com o u n meca nism o par a i ntimi dar y ge nerar p ánic o en l a poblac i ón c omo podem os vi si biliz ar del t estim oni o de un a declar ante qu e cuent a: “ Fui testi go de l a detenci ón de una ad olesc ente por par te de miem bros del ej ércit o en su ce ntr o de est udi o s ub ica do en el d istri to de Car m en Alt o, de partam ent o de Ay acuc ho. Pos ter iorm ent e, el cuer po de l a adol esce nte ap areci ó en el di str i to de H uanta , dep artame nto de Ay ac uc ho. En es e l u gar vi el cad áver de l a chi ca des troz ado , tení a el uni form e to talm ent e r asgad o, la car a, los senos y la par te vient re go lpeados , la v agina malt r at ada, no ten ía trus a ni za patos , s us pie s es taban totalm ente q uema dos , s u b oc a est aba abi ert a y te ní a un orifi cio de ba la en la f rente” ( CV R, 2 003, to mo V I , testi monio 7000 59, p. 24 9) . III.1. VIOLENCIA SEXUAL CONTRA LA MUJER EN CONTEXTOS D E INCURSIONES DE LO S AGENTES MILITARES Y POLICIALES EN LAS COMUNIDADES CAMPESINAS Y AMAZÓNICAS La vi ol enc i a s ex ual contr a mujer es y ni ñas en c onte x tos de i ncur sio nes por part e de agen tes mil itar es y poli cial es a c omu ni dades c ampesi nas y amazó nicas d eclar adas en es tado de emer genci a , fue uno de l os p atrone s má s sis temát icos y gener aliz ados a l o l arg o del c onf lic to, co m o pod emos in ferir del I nf orm e Final de l a Com isi ó n de la V erd ad y R ec onci liaci ón e i nf ormes emi tidos 101 por or ganism os n o g uber nam ent al es y l a De fens oría del Pue blo , así com o tambi én ref i ere Amn i st ía Int ernac iona l ( Amnis tí a Int erna ci ona l [AI ], 1 991 , p. 7) . En ese c ont exto, uno de los casos par adigm át icos judic ial izados s on las b ases mi li tares de Manta y V ilc a, donde s e us ó com o una prácti ca sistem ática la vi olenc ia sex ual contr a mujer es y niñas . U bica da s en el de par tament o de Huancav elica, d esde su inst alaci ó n entre l os años 1 984 y 1985, age ntes del Ej érc ito peruan o acostum braron a incur sionar en es as zonas andi nas y efect uar ac tos d e viol enci a s exual c ontra m ujer es y ni ñas a escala g enerali zada y si stem ática , tant o en sus pr opias casas com o en esas bas es m ili tares , cu ando se enc ontraban detenid as p or ser c onsid eradas sos pecho sas d e perten ecer a S ender o Lumin oso. Muc has de e stas vícti mas , como s ecuela d e estas múlti ples viol acion es sexual es , sufri eron em bar azos f orzados, com o podem os adv erar de l os 32 casos de ni ños y niñas re gi str ados e n est as dos últimas déc adas e n el dis tri to de Manta, y de sus par tidas de nac imi ent o f luye que ti en en insc rit os el apell ido del padre o el ap elativo o el grado mil itar que cor respo nde a los perp etrad ores como Moroco, Solda do o C api tán , pes e a que és tos n o los han r econocid o (CVR, 2003, t omo VI , testimonio 300556 , pp. 225 - 2 26) . III.2. VIO LENCIA SEXUAL CONTRA LA MUJER EN EL CONTEXTO DE ESTABLECIMIENTO S ESTATALES De lo s t esti m o nio s re gistr ados p or la C omi si ón de l a Ver da d y R eco nc ili ació n e infor m es de org ani sm os de derec hos hum ano s y de l a Def e nsor ía del Pu eblo pod emos e vide nci ar qu e l a violenci a sexu al con t ra muj eres y ni ñas dur ante el co nfli c to ar mado fue un a prác tica con may or inci denci a en el in terior de div ers os est ableci mi entos es tat ales, c omo s on bases mi li tares , cuar teles , dep endenci as poli ciale s y e sta bl eci mi entos penal es, do nde la gra n may oría de las víct im as fuer on co nduc i das par a ser de teni das y s ome tidas a i nterr ogato rios o par a cum plir l a pe na i mpues ta lu ego de s er co ndena das ; y d esde el mom en to de la d et enc ión fu eron víc timas de múlti ples act os d e viol encia sexu al y esp ecí fic ament e de vi olaci ones s exual es, así c om o en lo s tr asl ado s en tre las div ersas en tida des est at al es ( CVR, 20 03, to mo VI , tes tim onio 3 00556 , p. 228 ). La Def ensor ía del P uebl o enf atiz a que a proxim adam en te en 40 b ases mi li t are s u bi cadas en l os depa rtam ento s de Apu rímac, Ay acucho , C usco, Huan cave lic a Huán uco, Jun ín, La L ibe rtad, Lima, Puno , San M artí n, U caya li e Ica s e c om etiero n el m ayor número de cas os de vi ole ncia sex ual per pet r ado s e n cuar teles , uni dad es mili tares , com andanc i as , c omis arí as, pue stos polici al es y est abl ec im ie nt os p enal es (D efens or ía del Pu eblo, 20 03, pp. 145 - 146 ), como p o dem os d educ ir de l te stimon io de un de claran te re lata que : “Du r a nte m i de tenc i ón e n el cu artel d e la Mar ina d e Guer ra d el Per ú, ubi ca do e n la lo cali da d de H uan ta, dep artam ento de Ay acuc ho fui t es tig o de la v iol ació n sexu al d e u na m uje r camp esin a por una fi l a de m arin os, pes e qu e est a muj er les r ogab a y les s upl ic aba q u e no la mat en, l uego d e hab erla v iol ado tod os los mar i nos del cu art el, em pez aron a gol pearl a, ins ultarl a y m al tr atarla , final mente f ue ej ec ut ada p or los mar in os (CVR, 20 03, tomo VI , tes tim oni o 202 941, p. 229) . Asim is mo, podem os c onstatar de l as denunc ias efectuad as por la Co ordinador a Nacional de Derec hos Hum anos de Per ú, en su i nform e emitido en el año 1995, q ue a lo larg o del confl ic to, la viol ación s exual f ue una pr áctic a em plea da por agent es estatal es incl us o al mar gen de o bt ener confesi ones de la det enida ( Coordi nadora naci onal de Der echos Huma nos, 1995, p . 21) , situac ión q ue este or gani s mo enfat iza e n su inform e de 1999, y como podem os observ ar en el 102 caso pa r adi gmáti co de Magdal en a Montez a Benavides , que en 1992 fu e dete nida y vi olada en l a sede de la Pr im era D ivi sión de Fuerz as Es peciales del Ejér cito de Per ú por agent es mili tares : “M e empezar on a s acar l a ropa ( …), se reí an, me hac ían c ami nar desn uda, me manose aban. Me iny ect aro n una susta nci a en el braz o izquierdo ( …) me golp earon, me viol aron ( …) par a que no gri tara me taparo n la boca con un t ra po. Al si guient e día m e volv ieron a viol ar dos vece s más (…) así he pasado torturas, gol pes, manaz os por la cabez a, p atadas en el cuerpo ( …) par ecí a que mi c uer po no er a mío” ( CVR, 2003, tomo VI , p. 23 2) . E n ese m ism o sen tido , en su inf orm e Hum an Ri ght s Watch evi dencia adem á s que a est as mujer es se les niega s iste máticam ente den unciar la t ortur a, vi olaci ón sex ual y el mal trato de l as que han sido víctim as durante el tiemp o de s u de tención p olicial (Americ a’s Watc h y Proy ecto d e Derec hos de las Mujeres , 1 992, p. 28) . De igual f orma, po demos ev idenci ar de los tes tim oni os que otros m uchos c aso s de vi ole ncia sexual se pro dujer on c ontr a mujer es r eclui das en es tabl ecimi entos penit enciarios : “M e sacaron violent ame nte de m i c elda y me llevaro n a gol pes a la DIR COT E par a inter rogar me, en ese lu gar, primer o me qui tar on t oda m i ropa, em pezar on n uevamente a golpe arm e, a ins ultarme, to dos me gol peaba n para q ue ha blara, lu ego me colg aron de los br azos, y a sin fu erzas , me int roduj eron en u n ci lindr o co n ag ua, me ahogaba. M e desmay é vari as vec es con tant as violac ion es qu e tod os hacía n, ap enas grit aba, e staba desmay ada ( …) , luego m e tir aban agua y así m e viol aban” (CVR , 2003, to mo VI , testi monio 70 0059, p. 237) . III.3. V IOL ENCIA SEXUAL CONTRA LA MUJER EN EL CONTEXTO DE EJERCICIO DE PODER DE LOS PERPETRAD ORES De los tes tim oni os recaba dos por l a Comi sión de l a Verda d y Rec oncili ación e infor mes de organis mos de der echos humanos podemos vis ibi liz ar qu e se per petrar on numer oso s casos de viol encia s exual contr a muj eres y niñas sin mediar moti vo apar ente o vi ncul ado al c onflict o arm ado, en el co ntexto de una r elación de poder y dom ini o tot alm ente as im étri ca entre agresor y vícti ma, ex pres ada en el ni vel de c oacci ón, s ubor din ación y s ometi mi ento p or par te de age ntes del Estad o peruan o respec t o a la poblac ió n más pobre , disc ri mi nada y despr otegi da (Espinoz a, 2003, p . 3 6) . En ese contex to podemos adverar del testi mo nio de un miembro del Ejér ci to per uano enfati z a que, “e n 19 93, la vi ol ación sex ual con tra l as muj eres es una pr áctica c omú n conocida con el nombr e de pich ana que sig nifi ca barr er, denomi nación que rec ibí a el hecho de en t regar muj eres a la tr opa dur ante las pat rull as que ellos real iza ban en las com u nida des, do nde apr ov ec haban para ag arr ar a l as muj eres y entregar a l os sol dados y ell os l as vi olaban” ( CVR, 2003, tomo VI , p. 246) . 103 IV. HACÍA UNA PERSPE C TIV A DE RESP ONSABILI DAD PARA PROTEGER A LA LUZ DEL DERECHO I NTERNACIONAL DE LO S DERECHOS HUMANOS La im puni dad q ue exis te en r elaci ó n a est as prác tic as de viol enci a s ex ual c ont ra m ujeres y ni ñas e n el co ntext o del co nfli cto per uano e ntre 19 8 0 al 2 000 , ext endi das hasta s er c ons i der adas sistemáticas y gener aliz adas , r esid e des de u na p erspect i va de r es p ons abi li da d de pr ote ger en v ar io s fa ct ores . E n pr im er lugar se p one d e r eliev e qu e, por l a c or ta dur ación del ma nd ato de l a Comi si ón de la Ver dad y la R ec onci liaci ón, sól o se p udiero n regi str ar un t otal de ca sos d e vio lación sex ual d e 538, d e l os cual es 527 c orre sp ond e a víc timas muj er es y onc e cas os es c ont r a var one s (CVR, 20 03, tom o VII I, p. 67 ) . L a vi olaci ón s exual sólo re pres enta el 1.53% de la t ot al ida d de casos de vi olacio nes de der echo s human os regis trad as en el I FCVR (C VR, 20 03, tom o VI , p. 199) . A demás , el Pl an I nte gral de Repar acione s p ropuest o por el Est ado per ua no no cons id er a com o víctimas a t odas a quell as m ujer es y ni ñas qu e hay an su frid o algun a modal idad d e v iolen cia s exua l que no sea l a viol aci ón s ex ual , es dec ir , q uedan exclui dos l os to cami ent os, l os d es nud os for zado s, los em baraz os y abor t os for zados , ent r e otr os (C VR, 20 03, Pr ogr ama Int egr al de Re par acion es , pp . 151 - 152) , de lo que p odem os d educ ir que e xiste una c lara s ubr epr esent ació n como r es ult ad o d e que es ta pr á ctic a es conc ebi da com o una c ate goría se cundar ia de l conf licto y no como una v iolación a los de rec hos hu mano s. En ese enf oque , exis te una subre pre sent aci ón de la s víct im as de v iol enci a se xu al c ontr a mujer es y niñ as c omo un hech o c ola t eral del c onflic to armad o debi do a que l a gr an may oría de víc tim as no d e nunc i ar on est os cas os, y a s ea por t em or a los per petr ador es, c om o por f alta de ap oy o de las comu nidad es y de l as aut orida des enc arga das de l a i nvesti gació n y del E st ad o per ua no que n o resp eta ni pr ot ege l os der ec hos de l a s muj eres fre nte a l a vi olenci a sexu al y espe cial m ente l a vio laci ón sexua l cont ra las muj eres e inc umpl e su obliga ció n de garan tiza r con debid a dilige ncia el der ec ho d e las mujer es a un a vid a libr e d e viol enci a y di s cr im ina ció n (A I, 200 4, pp. 71 - 72) . De l a ine ficac ia d el sis tema de jus tic ia peru ano , qu e car ece de volu ntad , s e h ace ec o e l Ba lan ce de la Sit uació n de los D erech os de las M ujer es en el P erú d e 2014 , p ubli cado anual m e nte por la Coor dina dor a N acion al d e Dere ch os H umano s , que den u ncia l a con gel a ció n del s ist ema j udi cia l per uan o dand o lugar a una im puni dad tot al, ni un solo res pons a ble ha si do sanc i o nad o (Coor dina dora Nac i on al de Der echos Huma nos, 20 14, p. 173) . La no exist encia d e mec ani smos leg al es ú til es qu e co ncr ete n l a den unci a d e es tos c as os gen era u na do ble vi olaci ón d e der ec hos : viol encia s exual y acc eso a l a jus tici a. Sin em barg o, en el ám bito int ernac ional s í que ha ha bido resp uesta , pudi e ndo r es eñar espec i alm en te las S enten cias d e la Cor t e Int eram eri c an a de Der echos Huma nos so bre el Caso del Penal M iguel Castr o C astr o Vs. Perú , el Cas o J. Vs. P erú y es peci almen te el m ás ac tu al Cas o Espin oza Gonz ales Vs . Per ú. La vi ol enc i a s ex ual contr a mujer e s y niña s fue u na pr ác ti ca sist e mátic a y gen erali za da en el mar co del co nflic to ar mado per uano av alad a adem ás com o ex presi ón de la vi olen cia de gén ero y disc rim inac ió n es tru c tural co ntra l a mujer qu e ex is tía prev ia y dur ant e e l con fli c to . Ca racte riz ada la vi ole ncia s exual s ufri da por m ujeres y niñas fun dame nt alme nte p or su e xtensi ón geog ráfi ca, reiter ación , mo d us op er andi , pluri of ensi vidad de l a agr esi ón, m ani fiest a asim etr ía d e pode r entr e el agr esor y l a vícti m a, omisi ón en l a inve stiga ción y sanci ón a l os r espon sable s com o efec t o de la omi si ón e i nac ción d el Est ado per uano d e su obli gació n de r es petar y gar anti z ar e l ple no ej ercic i o de l os der ec hos f und ament ale s d e las mujer es reco nocid os en el orden amien to 104 int ern o e int er nac io nal; a sí com o d e prest ar ate nci ón con debi da di li genci a a las s ituaci ones qu e afec t an a las muj eres en r az ón a su gé nero (D ef ens oría del Pu eblo, 2003 , pp. 143 - 144) , n os enfr e ntam os a un a vi olaci ón de los d erech os hum anos e n el mar co del D erec ho I nter nac io nal de l os Dere chos Hum ano s; y p erpe tra da dur ant e el con flic to ar mado in tern o, e s u na tr a ns gr esi ón grav e del Dere cho Int ern acio nal H um ani tario, es tri ct ame nte de l as norm as míni m as de hum anid ad est abl ec id as en el ar tícul o 3 comú n a los C onv eni os de Gi nebr a; co ns tit uye cr imen d e les a hum ani d ad y cr ímen es de g uerr a a l a luz de lo es tabl eci do e n el artí culo 7, 1, g y el ar tí c ulo 8 d el Est at uto de R oma d e l a C ort e Penal Int er nacio nal fue ad opta do y abiert o a l a fir ma e l 17 de jul io de 1998 y ; rati fic ado por Perú medi ant e decret o suprem o 79 - 2001 - RE d e 5 de oc tubr e de 20 01 . En es te con text o, ex ist e una clara omisi ón por par te d el Esta do p erua no e n su d eber de r espe tar y gar ant iz ar los der ech os hum an os y l os ins trum ent os le gal es p or lo s que est á obl i gado. El ar tíc ulo 4 4 de l a Co nsti tuci ón p erua na r ec oge el d eber del Estad o de gar ant i zar un g oce pl eno d e los der ech os hum anos , así c om o s u o blig ación de pro te ger a la pobla ción a nte cual quier am enaza (Const itución Pol ític a de Perú , 19 93 , art. 44) . Est o se e xti ende s obre los actos l l ev ados a c abo po r los mi li tares y fuer z as d e s eg uri dad del Es t ado p erua no, a sí com o p or part e de l os gr up os subv ersiv os . “ Un hec h o viol atori o de lo s der ec hos hum anos que i nicial me nte no res ulte imp ut abl e al Es ta do, por ej em plo p or ser obr a de un par tic ular o por no ha ber se id entifi c ado el autor de la trans gres ió n, p ued e acarr ear la resp onsabi li dad in ter nacio nal del Esta do, no por es e hec ho en sí mi s mo , sin o por l a f alt a de l a debi da dil ig enc ia par a preve nir dic ha viol ación” (Cor te I nt eram eric an a de D er echos H umano s [Co rt e IDH ], 199 8, pá r. 172). En aplic ac ión del Derecho I nte rnacio nal d e l os Dere chos Human os, el E stado tie ne l a pr im ari a res pons abi li da d d e res petar y gar a nti zar los der echos human os internac ion almente reco noci dos , est o s e co ncr eta en e l deb er d e gar ant ía , en t anto es su d eber jurí dico pr eve nir l a viol ación de los d erech os hum anos, así com o i nv esti gar , perse guir y sa nci onar c ual quier vi ol ación que s e hay a prod uci do ( CVR , 2003 , Pro grama Inte gral d e Re par aci ones , p. 142) . Fren te a l evide nt e fr acas o del Es t ado peru ano d e cumpl ir co n sus o bli gacio nes, la pobl aci ón per uan a, y las muj eres c omo u n espec i al gr upo v uln er able , su fri ó, dur ante el c onf lic to int ern o, un a compl eta des prote cción y aba ndono , que evi denci a la nec esi dad d e r eforz ar la s herr ami entas pos ibl es en l a luc ha c ont r a l a vio lació n masi v a y si stemá tica de lo s der ec hos h umano s. En la ac tuali dad, la c om uni d ad i ntern acion al ha tr at ad o de des arroll ar nuev as fig uras de prot ecci ón, d and o un s alt o cua l itat i vo sobr e el tra dici onal c onc ept o de s ober anía del Es tado, como es la Res ponsabi li dad Int ernaci onal de Prot eger . “ El d eba te abi ert o en l a c om uni dad int ernaci onal en re fere ncia al der echo a pr ot eger es un clar o i ndi ci o de l o muc ho qu e ha cam bi ado la soci edad y la s nac io nes en gener al des de l a cr eació n de l a O rg ani zaci ón de N acion es Uni das (ON U). E n reali da d es u n deb ate enm arc ado de sde unos nue vo s est ándar e s de co n duct a par a l os Esta dos y pa ra los indi vidu os, donde no s e r econoc e ta n s ólo l a segur idad de los Estado s si no ta mbién l a de la s pe rsonas , la segu ridad hu mana , todo e llo dentr o de marco insti tucio nal que pe rs igue la actua ción int ern acio nal efect iv a ” (Mor gan, 2009 , p. 170) . Ante est e nue vo m ec ani sm o inter naci onal q ue s e ce ntr a en la s egur idad del ind ividuo y la re spu esta fre nt e a l as n ec esi dades re al es de la s víc tima s e n el c ontex t o per uan o , las front era s de l a so beranía est at al s e convi erte n en al go dif uso pri ma ndo la pr otecc i ó n de l a po blació n, tant o cua ndo s e trat a de defi nir qu é es un con flic to inte rno o cua ndo se obs erv a la pasiv i dad d e un E stado incap az o falto de vol untad d e pr oteger a s u pobl aci ón. En e stos c asos la C omu nida d Int ern aci onal de be apr e nder de las experi encia s ya o curr ida s, si end o par adi gm ático en tr e otro s e l c onflicto ar mado i nter no per uan o, par a po ner s obre la mes a el deb ate c ontr a to do us o d e la v iol encia sex ual co n tra m uje res y ni ñas en situ ació n de co nfli c t o arm ado , o por omi si ón del deb er de pro teg er del Es ta do d irec tamen te resp onsabl e. 105 V. CONCLUSIONES La consi derac i ó n de la n ec esi dad de act uar en apl icaci ón de s de la resp onsab ilidad para prot e g e r fre nt e al us o de la viol enci a s ex ual com o arm a de guer r a , co m o una tr ans gresi ó n gr av e d el Derecho Int er nac io n al Hum an it ari o y como c o ns ti tutiv a de cr íme nes d e le sa hum anida d y crím enes de gu erra a la lu z 7,1, g y el ar tíc ul o 8 del Est at uto d e CPI q ue , v isibiliza per f ect ame nte l a rel evan cia de es tos hec hos , d esterr and o fi nalme nt e l a c on ce pci ón q ue , aú n se mant iene com o ef ecto col ater al en los nuev os c onf li ctos ar m ados. En esa per sp ec tiv a a parti r de l Infor me Fina l de la C omis ió n d e Ver d ad y R econc ili aci ón de Per ú , pod emos evid en ciar que, el Est ado p eruan o tuv o co no ci miento que medi ante age ntes est atal es se sir vió de l a v iol enci a sexual c om o arm a d e guerr a usu al y sistem ática mente dejand o en des pr ot ecci ón a bs ol uta a m ujer es y ni ñas en esa rea lidad que , son y fueron v íctima s d e vio le n cia sex ual baj o un ma nto de i mpu ni dad estr u ct ural c omo c onsec ue ncia de s u géner o, obvi ando así; su obli gaci ón d e r es pons abili dad d e prot eger . Desd e el mome nt o que u n Esta do dej a va ca nt e s u pos ici ón d e gara nte d e la segur i d ad y res pet o de s u pobl ación , la com unidad i nter nac ional t i ene que cub rir e se pues to. E n es e nuevo par adi gma ; si s e act i va r á el m ecanis m o d e la r es po ns abi li da d de prot e ger par a det ener e st e cr ime n de gé nero , s obr e todo , cuan do aún queda n m ás de c ua renta c onflic tos arm ados , dond e m ujeres y n iña s perm anec e n vul nerabl es a esta barb ari e ; y a sí, no se p ued e dej ar al mar gen que la v i ol enci a s ex ual en es a real i dad es , ca da vez m ás sistemática y ge nerali z ad a , sino se s up er e el v ie jo conce pto d e la s ober aní a estat al qu e t rans cien da a l a ini ci ativa i nte rnac i onal ; si un Est ado no cum ple c on s us o blig acio nes f r ent e a su p obla ció n . Fina lme nte, se vis lum bra d esde es ta nuev a per sp ec ti va de r es pons abil id ad p ara pro teger qu e posibilite edific ar jus tic i a se nsi ble a g éner o donde , la m emori a de v íc tim as del c ri m en de vi olenc i a sex ual s e m ante nga viv a de lo suce dido , c omo so n los t estim onios r ecog i dos por l a Com isi ón de la Ver da d y l a Rec onc il i aci ón de P erú, guí e e ilumine e s a tar ea prec i osa en l a luc ha por l a prom oción y la defens a com prom etida de los der echo s de las sin v oz g enerand o conc ienci a - sensi ble ha c ia la apli cació n de est e nuevo mec anism o inte rnaci onal en es a and adura difí cil y dol oros a de ve rdad, justi cia y r epar aci ón par a la s miles de v íctim a s de est a viola ció n pe r s é de de re chos huma no s . BIBLIOGRAFÍA - Amnistí a Internac i onal . (1991). Perú : Hum an Rigt hs in a C li mate of T err or . Londr es: Editorial Amni stía I nternaci onal (ED AI) . - Amni s tí a Int ernac ional . (2004) . 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Inform e del Rel ator Es pecia l co ntra la Tor tur a de la Comi si ón de D erec hos H uman os de N aci ones Unid as E/ CN.4/19 93/ 26 . 107 ÍNDICE EVOLUC IÓN DE LA SENSIBILI DAD HACIA LA VIO LENCIA CONTRA LA MUJER EN ESPAÑA (1985 - 201 6) Ceped a G onzález , Mª Isab el * RESUMEN Exis te una am plia dis tanci a entre, por un lado, la r eali dad de l a v iol encia contr a la m uj er y su conoci mient o socia l y , por otro, la se nsibilid ad existe nte hacia es te pr oblema . Los motivos son diver sos, des de l as r aíces c ultur ales del probl ema mi smo , hasta la vol ubil ida d de l a soci edad e n funció n de difer entes estí m ulos . Para esti mular la sensi bil id ad y el c onocimi ent o de es te probl ema p or parte de l a socied ad, el Gobier no r eali za dis tin tas acci ones d e i nfor mac ió n, e duc ación y c om unicac ió n . P er o l a so cie dad tiend e a invi sibi li zar l os cas os de Violencia c ontra la Muj er , po r lo que la proba bilidad de qu e se perci ba como u n pro blema e s escasa . En las e ncues tas s e apr ecia qu e la Violencia contra l a Mujer no empieza a se r consi dera da un problem a gra ve por la soc i edad es pañol a hasta 2004 , año de apr obac ió n de la L ey Orgánica 1 /2004, de 28 de diciembr e, de Me didas de Pr otecci ón Inte gral c ont ra la Violenc ia de Géner o. D esd e e ntonc es, la perce pción de la so ciedad de est e problem a ha sid o muy v aria ble. El objeti vo d e este tr abajo es c ompr obar la evoluc ión de la s ensibi li dad s ocial fre nte al pro blema de la Viol encia co ntra la M ujer en la soc i e dad esp añola desd e 1985 ( momen t o en el que comi en zan a publicar se las encu estas del CIS ) has ta l a actu ali dad. PALABRAS CLAVE Violenc ia c ontra l a mujer , campañ as de se nsibi li zaci ón, per cepción, concienc iaci ón. ABSTRACT There i s a w ide gap b etween, on t he one hand, th e reality of vi olence ag ainst w omen a nd soci ety’s aw arenes s of i t and, sec on dly, t he exis ting se nsi tivi ty to this pr obl em. The re are v ari ous reasons , f rom the c ultural r oots of the pr obl em i tsel f, to s ociet y’s v aryi ng r espons es to diff erent stimuli. To pr omote aw are ness an d understa nding of this problem by society , the gov ernm ent prom otes var ious I nfor mation, E duc atio nal an d Communic ation ac tiviti es. But s ociety ten ds to render cases o f violence against w omen i nvis ible, so t he pr oba bili ty of i t being s ee n as a problem is r emote. Survey s show that viol ence a gainst wom en di d not be gin to be co nsider ed a seri ous problem by Spani s h soci et y until 200 4, wit h the approv al of Orga nic Law 1/ 2004 of 28 D ecemb er on Int egr ate d Prot ection M easures Ag ainst G ender Vi olence Si nce then, s ociety ’ s per cep tion of this pr oblem has been v er y variabl e. The aim of this paper is to ch eck the ev oluti on of soci al sensi tivi ty to t he problem of viol enc e agai nst w ome n in Sp anish soci ety sinc e 19 85 ( when surveys were first p ublis hed by CIS ) to t he pr es ent . KEY WORDS Violenc e ag ainst w omen, awarenes s c ampaigns , per ce ption, awarenes s. * Universidad Rey Juan Carlos , Madrid, email: [email protected] 108 INTRODUCCIÓ N La Vi olenci a c ontr a la Muje r (VcM) es un problem a soc ial gr ave cada vez más reconoc ido en l as redes s oci ales y en l a li ter atura académ ica . Sin em bargo, entr e la re alidad d e la V cM y su percepc ió n social existe una gr an diverg encia. L as raíc es cul tural es son una de las caus as d e esta di scr epancia , pero no la única . L a re ali dad s ocial tiende a invisi bili zar y co ntextuali zar por medio de l a justif icac ió n lo s casos de Vi olencia de Género (VG). Los medi os de com unicac ió n tol eran c on mucha fr ecuenc ia la VG y u til izan u n lengu aje que permit e a la s ocied ad ver este tipo de viol encia c omo alg o aceptable (K ohl man, 20 14) , contribuy end o a su normal izaci ón y banal izac ión . De hecho , los m edios de c omuni c ació n c lasifica n los casos de m altrato com o “sucesos” , y sólo ex cepci onalment e se hace un tr atami ento inte gral c on mar cada vol unt ad d e denunc ia soci al . Los m edi os de c omunic ació n jue gan pu es un pa pel fun dam ental en la norm aliz ación , b analizaci ón y per petuaci ón de la VcM y contri buye n insens ibil izar a la socieda d ante est e probl ema , que ll ega a acos tum brarse a es ta v iol enc ia . Sin embar g o, l os m edios de comuni caci ón tam bién pue den ser un ins trument o e fica z en la l ucha con tra l a Vc M. L a reali d ad s ocial suby acente a l a V cM se insc ribe s ie mpr e en un m arco de subo rdinación de l a mujer y de desigual d ad de gén ero ( La rrauri, 2007) , por lo qu e son preci s os cam b ios c ultur ales , cambi os en la p ercepció n de este probl ema y c ambi os en la res pues ta s ocial que se d é al mismo. L a legislaci ón c ons tit uye u na her ram ienta i mp rescindibl e para err adicar la viol enci a de géner o, pero no puede ser por sí sol a la s oluci ón. S e r equier e con urgenci a un cam bio en l as actit udes que per mi ten co mpor tami ent os de expl ot ac ión (F awol e, 2008) . Es prec iso que en l a soci edad pr eva lez c an los valores qu e contribuy en a evitar la vi olenci a, especi almente e n el ámbit o de l a par eja ( Pallarés, 2012) . La mayor í a de l os es tudios sobre la VcM s e ce ntran en sus mani f estaci o nes f ísi ca s, psi cológi c as y sexual es. Si n embar go, no se de ben despr eciar las c onsecuenci as ec onómi cas , ya que la Vc M se traduc e en aume nto de l a pobr eza y p one en pel igr o las opor tuni dades de des arroll o para las mujer es (Faw ole, 200 8 ). El m ovim iento d e visibil izaci ón soci al de la VG desde l os a ños 90 (D e Mi guel , 2005; F err er y Bosch, 2 006) culmi nó en E spañ a con la apr obac ió n y entrada en vi g or de l a Ley Orgáni c a 1/2004, de 28 de diciem bre, de M edidas de Protecci ón Integral c ontra l a Viole nc ia de G éner o (Ley In tegral). Esta Ley , que ti en e por obj etiv o úl ti mo erradi car l a violenc i a de gén ero, ha dese ncad enado u n gran debat e soci al con result ado s positiv os, tal como r econ oce el I nform e Anual del O bservat orio E st at al de Viol enc ia so bre l a Mujer , de 28 de junio de 200 7. Exis te un ampl io a bani co de medidas para pr ev enir , corr egir e intentar erradic ar la VG y sus consec uencias pr evistas e n el Pl an nacio nal de sensi biliz ación y prev enció n de la Viol encia d e Género (200 7 - 2008) , e n de sarr ollo de la Ley Integral y pr omulgado p or el Gobi ern o en diciem bre de 2006. Seg ún el Pl an, la sensibiliza ción consis te e n dotar a la sociedad de los conoci mi ent os sufic ientes para d etect ar el i nici o o la exis te ncia d e un proc eso de vi olencia c ontra l a m ujer. Com o consec uenc ia, l a m ayor sensibi li zaci ón c ontr ibuiría a g enerar una nueva actit ud ant e la viol encia d e géner o. Los ejes de ac tuación d el Plan so n Inf orm ación, Edu cación y Com u nicac ión. En éste últ im o, e l Plan pr ev é camp añas per manent es de vi gilanc ia s obre la pu blicidad m ac hist a, un p acto de autorr egul ació n con los me dios de c omunicac i ón - q ue gar an tice u n tratam iento de las n otic ias que tra nsm ita val ores de igual dad y sea beli ger ante con esta vi ol encia - y campaña s perm anentes de s ensibil iza ción par a crear u na c ultur a c ontrar ia a la Vc M , en la creencia de q ue 109 38 Subid a de t arif as ener gé tica s 0,1 39 G uerr as e n gener al (Balc anes , Af ganis tan, etc.) 0,0 40 Los pro blemas rel aciona dos con la mujer 0,0 41 La mon arqu ía 0,0 42 Refugi ados /as 0,0 43 Ningun o 0,0 54 (N) 2.496 Fuent e: E l aboraci ón a p artir de D atos del CIS En la Tabl a 4 se clasifican en orden d esce ndente los problemas qu e los encues tados cons ider a n que son los más i mpor tantes e n enero de 2 016 c uando s e les pi de que el ij an tres , ocu pando el paro el pri mer lugar ( 77.9%), en s egund o lugar l a corr upción y el fr aude ( 39.2% ) y en tercer lugar los pol íti cos , los parti dos y l a pol ític a es paño la (23.4% ). L a Vi ole ncia c ont ra la M ujer aparec e en el puesto 19 con un val or muy baj o ( 1.3%), situá ndos e por de trás d e otros c omo de la cris is d e val ores (1.8%), la se guridad ciudad ana (2.4 %), la inmigr ación (3. 2% ) o el terr ori smo inter nac ion al (5.7 % ). Es decir , sól o un 1. 3% de los enc ues tados c onsider a en E nero d e 2016 qu e la VcM es uno de l os tres pri nci pales pro blemas de l a soci edad es pañol a. Gráfi camente, el result ado es el si gui ent e: Gráfi co 2. Pri nci pal es pro blemas qu e per ci be la soci ed ad español a ( e ne - 16 ) Fuent e: El aboraci ón a p artir de D atos CIS En el gr áfic o 3 se puede ap reciar l a escasa p ercepc i ón que l a s oci edad es pañola t iene de la VcM c omo uno de lo s probl emas más i mportant es doce años des pués de e ntrar en v igor l a L ey Integr al . 116 PUESTO RELATIVO QUE OCUPA EL PROBL EMA VIOLENCIA CO NTRA LA MUJER E N L A SOCIE DAD ESP AÑOLA (S ep - 00 / E ne - 16 ) A pa rtir d el baróm et ro d el C IS, en la si gui ente tabl a ap arece n los dat os orde nados por el l ugar r ela tiv o que al canz a en el ra nking el problema VcM en el peri od o sep 00 - ene 16 . El resul ta do es el s igui ente: Tabla 5 . Pues to r elati vo qu e oc upa el pr oblem a VcM en el b arómetro (20 00 - 2 016) FECHA PUEST O FECHA PUESTO FECHA PUESTO FECHA PUESTO mar - 04 5 ene - 03 15 feb - 11 18 abr - 14 26 abr - 04 7 feb - 03 15 mar - 11 18 nov - 14 26 may - 04 8 dic - 03 15 jun - 11 18 jul - 15 26 jun - 04 8 abr - 05 15 ene - 12 18 dic - 12 27 jul - 04 8 jul - 05 15 abr - 01 19 f eb - 13 27 oct- 02 9 dic - 05 15 abr - 03 19 mar - 13 27 feb - 04 9 abr - 07 15 jun - 06 19 sep- 13 27 oct- 04 9 jun - 07 15 oct- 06 19 nov - 13 27 mar - 05 9 may - 08 15 may - 09 19 jun - 14 27 dic - 06 9 feb - 09 15 dic - 10 19 jul - 14 27 nov - 07 9 mar - 09 15 abr - 11 19 ene - 15 27 sep- 02 10 abr - 09 15 may - 11 19 abr - 15 27 feb - 08 10 abr - 10 15 jul - 11 19 may - 15 27 mar - 01 11 oct- 00 16 sep- 11 19 mar - 15 28 jun - 03 11 mar - 02 16 oct- 11 19 ene - 14 29 dic - 04 11 dic - 02 16 nov - 11 19 feb - 15 29 ene - 05 11 may - 03 16 di c- 11 19 jun - 15 29 abr - 06 11 sep- 03 16 feb - 12 19 oct- 12 30 feb - 07 11 sep- 05 16 ene - 16 19 may - 13 30 may - 01 12 nov - 05 16 jun - 02 20 feb - 14 30 nov - 01 12 may - 07 16 jul - 02 20 abr - 13 31 sep- 04 12 sep- 07 16 oct- 07 20 oct- 13 32 nov - 04 12 jul -08 16 jun - 09 20 mar - 08 12 sep- 08 16 oct- 09 20 dic - 01 13 nov - 08 16 sep- 10 20 may - 05 13 ene - 09 16 oct- 10 20 jun - 05 13 dic - 00 17 oct- 15 20 ene - 06 13 feb - 01 17 sep- 00 21 abr - 08 13 mar - 03 17 mar - 12 21 nov - 00 14 oct- 05 17 abr - 12 21 ene - 02 14 sep- 06 17 sep- 14 21 feb - 02 14 mar - 07 17 sep- 15 21 abr - 02 14 mar - 10 17 jul - 12 22 may - 02 14 nov - 10 17 dic - 15 22 jul - 03 14 ene - 11 17 jul - 01 23 oct- 03 14 ene - 01 18 may - 12 23 nov - 03 14 jun - 01 18 ma y- 14 23 ene - 04 14 may - 06 18 dic - 14 23 feb - 05 14 jul - 06 18 sep- 01 24 117 feb - 06 14 nov - 06 18 jun - 12 24 mar - 06 14 jun - 08 18 sep- 12 24 ene - 07 14 jul - 09 18 jun - 13 24 jul - 07 14 sep- 09 18 dic - 13 24 dic - 07 14 nov - 09 18 mar - 14 24 ene - 08 14 ene - 10 18 oct- 14 24 oct- 08 14 feb - 10 18 nov - 15 24 dic - 08 14 may - 10 18 ene - 13 25 dic - 09 14 jun - 10 18 jul - 13 25 nov - 02 15 jul - 10 18 nov - 12 26 Fuent e: El aboraci ón a p artir de d atos del C IS En la tabl a 5 se obse rv a que s iete de los di ez mej ores r esult ados obteni dos en c uanto al puesto relativ o que oc upa el pro blem a VcM se obtie nen en el año 20 04. Convi ene r ecordar que en di ciem bre de dich o año entr ó e n vigor La Ley Integr al. Adem ás, los m es es en los que el pr oble ma V cM ocupa pu estos infer ior es o i guales al 14 son 48 (de un t otal de 169) . E stos r esul tados se re gistr an exclus ivam ent e entr e el año 2000 y el año 2009. Es te dato es muy c urios o, ya qu e la may or infor maci ón y co ncienc i a soci al deber ían plas mar se en un a m ayor sensi bil id ad y perc epc ión del pr obl ema por part e de la soc i edad. Si n embar go, en al año 200 9 sólo hubo un m es en el qu e este probl ema estuvi era e ntre los 14 pr imer os y, desd e entonc es h asta la actualid ad, si empr e ha oc upado pues tos p eores . P or el cont rar io, l as 22 ocasi ones en l os que l os pues tos ocu pa dos han s ido l os peores se refi ere n a me ses bas tante rec ie ntes : siete en e l año 2 015, 6 en el año 2014, 7 en el año 2 013 y los dos peor es resul t ados s e encuentr an en el año 2 012, ya que en diciembr e e ste probl ema oc upaba el pues t o 27, ll egan do a ocupar el pues to 30 en el mes de dici embr e de dic ho año. S e v en más c l aram ent e los ant eriores r esultad os en e l g ráf ico sigui ent e: Gr áfic o 3. Pues to r elati vo que oc upa el pr oblema V cM en el b aróm etr o (2000 - 2016) PU EST O 0 5 10 15 20 25 30 35 sep- 00 ma r-0 1 sep- 01 ma r-0 2 sep- 02 ma r-0 3 sep- 03 ma r-0 4 sep- 04 ma r-0 5 sep- 05 ma r-0 6 sep- 06 ma r-0 7 sep- 07 ma r-0 8 sep- 08 ma r-0 9 sep- 09 ma r-1 0 sep- 10 ma r-1 1 sep- 11 ma r-1 2 sep- 12 ma r-1 3 sep- 13 ma r-1 4 sep- 14 ma r-1 5 sep- 15 Fuent e: El aboraci ón a p artir de d atos CIS En el g ráfic o 3 se ob se rva qu e los r esul tados d el puest o que ocup a el probl ema VcM no son fuert emente dispar es a lo l argo de cada año, co n al guna ex c epció n: en m arzo - 2001 el puesto ocupado por VcM era el 11, m ientr as que e n septi embre se desc olg aba h asta el puest o 24. Adem ás, se obser va un a tend enci a crec iente en el ti empo ( es decir , el pr oblem a VcM oc upa pu estos cad a vez p eor es en el r ank ing ). Es preci so ll amar la at ención sobre el hec ho d e que, en este caso, la fu nción c rec iente sig nifi ca me nor sensi bili dad s ocial ante el pr oblem a que nos ocup a. 118 Mient ras que e n la Tabl a 5 se ha anal izado el puesto que mensual men te oc upa el probl ema Vc M en el baróm etro. En la Ta bla sigu iente se calcu l a el puesto medio que ocup a cada año VcM. Tabla 6 . Pu e st o a nual m e dio qu e oc upa VcM e n el b ar ómetro Año Pues to Anual Medio 2001 15,18 2002 14,73 2003 15,09 2004 9,36 2005 14,00 2006 15,45 2007 14,64 2008 14,36 2009 17,09 2010 18,00 2011 18,55 2012 23,18 2013 27,18 201 4 25,45 2015 25,45 Fuent e: El aboraci ón a p artir de d atos CIS En la tabl a 6 se obser va q u e la ten denci a es clar ament e de crecien te hasta 2 013, co n una leve m ejor ía durant e 2 014 y 201 5 (valor medio más bajo del puest o ocu pado por VcM) y con la exc epc ión de l año 2004, en el que se pr oduc e un nota ble aument o de la sensi bil idad soc ial h acia la VcM , lo c ual se r eflej a en un v alor m edio infer ior del pu esto ocup ado por est e probl em a . Se puede obs ervar claram ente dic ha evoluc ión en el sig uiente gr áfico: Gráfico 4 . Pu esto a nual m edi o que ocup a VcM (2001 - 2 015) Fuent e: El aboraci ón a p artir de d atos del C IS 119 PORCE NTAJE DE E NCUESTADOS Q UE CONSI DERAN LA VcM ENTRE LOS TR ES PRINC IPAL ES PROBLE MAS ( sep 0 0/en e - 16) A conti nuación se analiza l a variac ión exp eri menta da en el porc entaj e de enc uestados que señal a n que la VcM es uno de los tres pr incipal es pr obl emas de la s ociedad esp añola en el p eriodo Septi em bre 2000 - Enero 201 6. L os dat os d el bar ómetr o del CIS se or d enan e n función de dic ho porcent aj e. El r esul tad o es el si gui en te: Tabla 7 . % enc ues tados que consi deran VcM entr e los tr es p r inci pales p roblem as ( sep 00/e ne - 16) FECHA % FECHA % FECHA % FECHA % FECHA % FECHA % mar - 04 11,7 nov - 03 3,3 mar - 09 2,4 may - 09 1,8 feb - 12 1,2 oct- 14 0,5 jun - 04 8,0 ene - 04 3 ,3 dic - 00 2,3 mar - 10 1,8 jun - 13 1,2 jun - 12 0,4 jul - 04 8,0 feb - 05 3,3 ene - 01 2,3 feb - 11 1,8 sep- 14 1,2 nov - 12 0,4 feb - 04 6,7 abr - 08 3,3 ene - 07 2,3 sep- 03 1,7 sep- 15 1,2 dic - 12 0,4 may - 04 6,7 jun - 03 3,2 may - 08 2,3 oct- 05 1,7 oct- 15 1,2 ene - 13 0,4 mar - 05 6,3 oct- 00 3,1 feb - 09 2,3 jul - 09 1,7 dic - 15 1,2 abr - 13 0,4 abr - 04 6,1 dic - 03 3,0 feb - 02 2,2 sep- 09 1,7 dic - 11 1,1 may - 13 0,4 nov - 04 5,4 sep- 05 3,0 feb - 03 2,2 may - 10 1,7 abr - 03 1,0 sep- 13 0,4 nov - 07 5,4 dic - 05 3,0 ene - 08 2,2 nov - 10 1,7 sep- 11 1,0 feb - 14 0,4 oct- 04 5,1 dic - 07 3,0 abr - 01 2,1 jul - 06 1,6 oct- 11 1,0 abr - 14 0,4 feb - 08 4,9 sep- 07 2,9 ene - 02 2,1 jun - 08 1,6 dic - 14 1,0 jul - 14 0,4 ene - 05 4,8 abr - 06 2,8 may - 02 2,1 jun - 11 1,6 jul - 02 0,9 nov - 14 0 ,4 nov - 01 4,5 dic - 06 2,8 may - 07 2,1 nov - 09 1,5 oct- 10 0,9 ene - 15 0,4 mar - 01 4,4 oct- 03 2,7 jul - 08 2,1 jun - 02 1,4 may - 14 0,9 abr - 15 0,4 dic - 04 4,4 abr - 07 2,7 feb - 01 2,0 mar - 03 1,4 jul - 01 0,8 jul - 15 0,4 mar - 06 4,3 dic - 09 2,7 may - 03 2,0 jun - 09 1,4 sep- 10 0,8 feb - 13 0,3 oct- 02 4,2 abr - 02 2,6 jun - 06 2,0 jul - 10 1,4 nov - 11 0,8 mar - 13 0,3 nov - 06 4,1 abr - 05 2,6 sep- 08 2,0 dic - 10 1,4 mar - 12 0,8 nov - 13 0,3 feb - 07 3,9 jun - 07 2,6 nov - 08 2,0 ene - 11 1,4 may - 15 0,8 ene - 14 0,3 jun - 05 3,8 abr - 10 2,6 abr - 09 2,0 jul - 11 1,4 nov - 15 0,8 feb - 15 0,3 mar - 08 3,8 ene - 03 2,5 jun - 01 1,9 sep- 00 1,3 jul - 13 0,7 oct- 13 0,2 sep- 04 3,7 jul - 05 2,5 mar - 02 1,9 oct- 09 1,3 mar - 14 0,7 mar - 15 0,2 may - 05 3,7 nov - 05 2,5 nov - 02 1,9 may - 11 1 ,3 sep- 01 0,6 jun - 15 0,2 feb - 06 3,7 sep- 06 2,5 dic - 02 1,9 ene - 12 1,3 may - 12 0,6 oct- 12 0,1 nov - 00 3,5 oct- 06 2,5 mar - 07 1,9 ene - 16 1,3 jul - 12 0,6 may - 01 3,5 oct- 08 2,5 oct- 07 1,9 feb - 10 1,2 dic - 13 0,6 ene - 06 3,5 dic - 08 2,5 ene - 10 1,9 jun - 10 1,2 abr - 12 0,5 sep- 02 3,4 jul - 03 2,4 may - 06 1,8 mar - 11 1,2 sep- 12 0,5 dic - 01 3,3 jul - 07 2,4 ene - 09 1,8 abr - 11 1,2 jun - 14 0,5 Fuent e: El aboraci ón a p artir de D atos del CIS Únicam ente en 10 me se s de l os 169 an alizados , m ás de un 5% de los enc ues tados percibe la VcM entre l os tr es pri ncipal es p robl emas de la soc ied ad ( mar cados en verde en la t abla 7). Ocho d e esos meses se cor respon den con el año 2004, uno co n 2005 y uno más , co n 2007. El mes en el que mayor porcent aje de enc uestados ha p ercibido di ch o pro blema entr e los tr es pri nci pal es f ue e n mar zo de 2004, hasta un t otal del 11.7%. 120 Sin em bar go, el númer o de meses en los que este porcentaj e está por de bajo del 1% es un total de 4 2 ( mar cados en r ojo en l a Ta bla 7 ). El result ado más d ecepci onant e se regi str ó en o ctubre de 2 012, dond e únicam ent e un 0.1% de los encu estad os señ aló la VcM entr e los tres pr inci pales probl emas de la soci edad. L os resul tados an teriores se repr esent an en el siguien te g ráfico: Gráfi co 5. % encues tado s que c ons ider an Vc M entre lo s t res p rinc ipal es p robl emas (sep 00/e ne - 16) 0, 0 2, 0 4, 0 6, 0 8, 0 10, 0 12, 0 14, 0 s ep-00 m ar-01 s ep-01 m ar-02 s ep-02 m ar-03 s ep-03 m ar-04 s ep-04 m ar-05 s ep-05 m ar-06 s ep-06 m ar-07 s ep-07 m ar-08 s ep-08 m ar-09 s ep-09 m ar-10 s ep-10 m ar-11 s ep-11 m ar-12 s ep-12 m ar-13 s ep-13 m ar-14 s ep-14 m ar-15 s ep-15 Fuent e: El aboraci ón a p artir de D atos CIS En el gr áfico 5 se observ a una m ayor se nsibi li dad en al año 2004 , debido al deb ate social g enerado con moti vo de la elaborac ión de l a Le y Inte gral , q ue aum entó la percepc ión s oci al de la V cM . Tambi é n se apreci a una te ndencia anual en la resp uesta, p or l o q ue no hay fuertes disparid ades exc epto en el año 2012, d onde el p orcent aje osc il a desde el 1. 4% alcanz ado e n e ne ro h asta el 0.1% regi str ado en o ctu bre. E n la t abl a si gui ente s e mu estra el porc entaje medio anua l de encues t ados que han perc ibido la VcM como un o de los tres pri nci pales pr oblem as de l a soci edad, así com o su tasa de creci mi ento . Tabla 8 . % medi o anual qu e consid era VcM entr e lo s t res princi pales pr oblemas . T C de l % (200 1 - 201 5) Fuent e: El aboraci ón a p artir de D atos CIS Año % medio TC del % medi o que c onsider an VcM entre l os 3 pr oblem as 2001 2,31 - 2002 2,24 - 3,15 2003 2,31 3,25 2004 6,28 172,05 2005 3,38 - 46,16 2006 2,87 - 15,05 2007 2,83 - 1,58 2008 2,65 - 6,11 2009 1,87 - 29,45 2010 1,51 - 19,42 2011 1,25 - 16,87 2012 0,62 - 50,72 2013 0,47 - 23,53 2014 0,61 28,85 2015 0,65 5,97 121 En la tabla a nterior se obser va q ue en el año 200 3 el porc ent aje m edi o de encuestad os q ue perci be n como uno de los tres pr inci pales pr oblemas la V cM a lcanz a un valor d e 6.2 8%, si endo és te el valor m ás alto e n el p eriodo cons id erado. Mi en tras qu e en el año 201 5, dicho p orcentaj e se r educe a un 0.47% . La evoluc ión , para dójicame nte, es inv ersa al may or ni vel de informaci ó n, que de bería cor responder se c on u n mayor grad o de s ens ibi liz ación y c oncie nciación del pr oblem a. En cu anto a l a evoluc ió n de la tasa de c reci mi ent o del v alor medi o de l os encu esta dos q ue c onsider an la VcM como uno d e los tres pr inc ipales pro blem as se apreci an fuer tes alter aci ones , que qu eda n refleja das en el si guiente gráfico . Gráfi co 6. TC p orce ntaje m edi o a nu al qu e consider a VcM entre los t res p rincipa les p robl emas ( 01 - 15) Fuent e: El aboraci ón a p artir de D atos CIS El niv el de i nfor mación de bería conllev a r la sensi biliz ación y l a concienc iaci ón h acia l os probl emas de la soci edad. Es to expl ica que en el año 2004, año de la elab orac ión y aprobaci ón de la Ley Int egral , s e apreci e un espectac ular c rec imi ento del 1 72% q ue vien e explic ado p or la m ayor inf orm ación, comuni caci ón y deb ate so cial en t orno al pr obl ema. La VcM pasó de ser una cuestión pr ácticam ent e priv ada a t ener una di mensión p ública y notoria. Sin embar go, a par tir de ahí, l a tendenci a no es es tabl e . Si la s ocie dad est á ca da v ez más i nform ada y s ensibi li zada, la t asa de cr ecim ient o de la percepci ón de dicho pr obl ema d ebería ser siempr e creciente . Sin embar go, en el año si guiente al de la apr obac ión de la Ley Integral, 200 5, la t asa d e cr ecim ient o de est a sensi bili dad dismi nuyó en un brusco 4 6.16% , present ando tas as de c reci mi en to neg ativas hast a el año 2014, qu e vuel ve a tener valores positi v os y elevad os (28.85% ). Final mente, a parti r de las tabl as 1, 6 y 8 se elabora l a sigui ent e Ta bla - R esum en : 122 Tabla 9 . V í ctimas m or tales por Vc M (VMpo r VCM); % m edio a nual que cons ider an Vc M e ntre l os tres p rinc ipal es p r oblemas (Vm edioan ual) y p uest o a nual m edio ocupa do por VcM (Por cMedio) (200 1 - 2015) Fuent e: El aboraci ón a p artir de D at os del IM , Del eg . Gob . VG y de l CIS La relaci ón entre am bas fu nciones , y entr e c ada u na de ellas y los años ( var iabl e crecient e ), se ana liz a mediant e el cál culo, interpr etación y el corresp ondi ente cont raste de hip ótesi s de l os cor res pondi entes coefic ient es de corr elac ión de Pear son. La tabla q ue sigue m uestr a sus valor es, el núm ero d e pa rejas para ca da caso y los p - val ores de los contr astes c uya h ipótes is n ula es l a aus enc ia de c orr elaci ón: Tabla 10 . C oefi cien tes de c orrelaci ón de P earson Correla ciones 2001 al 2015 Víctimas mor tales por VcM Puest o A nual Medio q ue ocup a VcM % m edio anual q ue consi dera n VcM entre los tr es pr obl emas . Año r de P ears on - 0,160 0,847 ** - 0,680 ** p- valor 0,569 0,00 0,005 Vícti mas mor tales por VcM r de P ears on - 0,504 0,491 p- valor 0,056 0,063 Valor Medio Anual d el Puest o alca nzado por Vc M en el bar ómetr o r de P ears on - 0,877 ** p- valor 0,000 % m edio anual q ue consi dera VcM entr e los tres pr oblemas. r de P ears on p- valor **. La cor relac ión es signi fic ativa al niv el 0, 01 (bi la teral). Fuent e: El aboraci ón a p artir de d at os IM , Del eg . Gob. VG y del CIS S e ha n enco ntrad o las si gu i entes corr elac ion es si gni fic ativ as co n u n nivel de c onfianz a del 99% : Año Víctimas mor tales por VcM Puest o medi o an ual alca nza do por la VcM en el barómetr o % m edio anual d e e ncues t ados que c onsid eran la Vc M e ntr e los tres pr incipales problem as 2001 50 15,18 2,31 2002 54 14,73 2,24 2003 71 15,09 2,31 2004 72 9,36 6,28 2005 57 14,00 3,38 2006 69 15,45 2,87 2007 71 14,64 2,83 2008 76 14,36 2,65 2009 56 17,09 1,87 2010 73 18,00 1,51 2011 61 18,55 1,25 2012 52 23,18 0,62 2013 54 27,18 0,47 2014 54 25,45 0,61 2015 60 25,45 0,65 123 • r = 0,447 > 0 , c onforme han i do pasa ndo los a ños d el pr ese nte si glo, h a aume ntado signi fic ativam e nte el Pues t o Medi o An ual alcanzado p or VcM en el baróm etro. ( Recorde mos que , en este cas o, la función cr ecie nte significa men or sens i bilida d social a nte el probl ema que nos oc upa ). • r = - 0, 680 < 0 , c on el mi smo ni vel de c onfianza, ha ido dis minuy end o signi ficat ivam ent e el por cent aje medi o an ual d e encu esta dos q ue c onsi deran la VcM entr e los tr es pri ncipales problem as. • r = - 0,877 < 0 , En este m is mo per iodo de ti empo , 15 añ os, conf orme ha ido aumentan do el Valor Medio A nual del Pues t o alcanz ado por l a Vc M en el baróm etro , ha di sm inu ido signi fic ativam e nte el porc entaje m edi o a nual Del análi si s a nteri or se deduce q ue la sensi bili dad s ocial frent e a la VcM es escas a, inco nsta nte y muy sujeta por el mom ento a f ac tores coy unturales . CONCLUSI ONES Exis te una gr an divergenc ia entre la magni tud del pro blema la Vi olenci a co ntra l a Muj er y su percepció n en la s ociedad espa ñola. Aunque l a s ensibi li zaci ón s oci al hacia es te problem a ha aum entad o , está lejos de alcanz ar un os niv eles a ceptables . P ese a q ue la s ociedad est á cada vez m á s sensi bi l izada contra e l sexi smo y sus est ereoti pos, el porcent aje de poblac i ó n que per cibe l a Viol enc ia contra la Muj er c omo uno de l os tr es princ ipal es probl emas s ig ue sie ndo muy pobr e, aún en l os m es es donde l as es tadístic as alcanz an l os mej ores res ult ados. La may or sensibil izac ió n y conc ienci aci ón coincid e con los m eses de m ayor inform ación y de bate social . Cuand o el debat e s ocial au menta, ex iste un refl ejo a ut omáti co e n la perc epci ón de los es pañoles d e la Violenc ia con tra l a Mujer co mo pr oblem a, mien tras que cuando di ch o d ebate s e mi tiga, s e manifi esta en un nuevo desc enso de la sens ibil idad social . Aun que el paso del ti empo deb erí a material iz arse e n un poso cul tur al que m ostr ara una mayor sensi bil izac ió n hacia el probl ema VcM , los 22 pe ores pues tos ocup ados en el Baróme tro del CIS por est e problem a han sido bas tant e rec i ent es : s ie te veces en e l añ o 2015, 6 veces en el año 20 14, 7 veces en el a ño 20 13 y los dos pe ores resul t ados en el añ o 2012 . En lo s último s 15 añ os, confor me h a ido aumenta ndo el Pu esto Med io Anual alc anzado por VcM en el baróm etro ( es decir , pues tos cad a vez pe ores en el ra nking) , ha dis minui do signific ativam ente el porcent aje medi o anual de encuesta dos que c ons ider an VcM entr e los tr es pri nc ipales pro blemas. Del anális is ant erior s e deduc e que la sens ibil idad soci al e n Espa ña fr ente a la Vi olenci a contr a la M uj er es escasa, incons tant e y muy sujet a de m ome nto a fac tor es coyuntur al es. Si , tal c omo pr ev é el Plan nacional de sensibi li zaci ón y pr evención d e la Viol enc ia de G éner o , una m ayor se nsibil iz ación d ebería con tribuir a gener ar una nueva actit ud ant e la VcM, ese objetivo es tá lejos de conse guir se . D e donde s e des pren de que l as act uales acciones de I nfor mación, Educ ación y Comuni caci ón no so n sufi c ientes . Es preciso mejor ar alguna o var ia s de las acc iones y téc nicas que hace n que el mens aj e sea efic az, par a cons eguir que pen etr e en la conc ie ncia de la sociedad y q ue lleg ue a cambi ar las cr eenc ias s ocial es . 124 BIBLIOGR AFÍA Aize r, A. ( 2007) : “ Wages , Violenc e a nd Healt h i n t he H ous ehol d ” , NB ER Work ing P aper , n º 1 349 4, Issued in October (1 - 55) Banchs , M. (19 96): ” Viol encia de g énero ” , Revi sta venez olana de análisis d e coyunt ura , vol II, nº 2, Carac as ( 1 - 23) Beerl i , A. y Mart ín , J.D. 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Si la po lít ic a c riminal del Es tado no s e dedica para lelamente al tratamiento psic ológico del ag resor, se cor re el riesgo de qu e s e fracase e n el intento de dis minui r los índices de v iole ncia en al ámbito de la pareja, puesto qu e por la propia naturaleza de estas agresiones q ue s e cimientan en concepciones aprendida s dominación machis ta, es especialmen te complicado que con la sola s an ción punit iva se cambien p atrones de con du cta v iolenta. En e ste s entido, el MIMP vien e implementand o el C entro d e Atención Instit ucion al frente a la v iol encia familiar (C AI ), el c ual tiene c omo func ió n brindar una aten ción esp e cializa d a e integral a hombres con senten cia en violencia familiar a fin de reconstr uir nuevo s modelos ig ualitarios entre hombres y mujeres ( Resolución Minist er ial Nº 316 - 2012 -MIM P de 22 de nov iembre). E n t al sentido, es nec esa rio que e stos ce nt ro s se fortalezcan y e xpandan su radio de acc ión, dado que e n la ac tualid a d sólo se encuentr an en funcionamientos tres C AI a nivel nac ional: CAI d e Lima, CAI del Callao y CAI d e Ayacuc h o (Defens o ría del Pueblo, 2015) . IV . LOS DELITOS RELACIONAD OS CON LA V IOLENCIA DE GÉNERO EN EL PE RÚ En el ámbito e spañ ol, hasta ant es de la promulgación de la Ley Orgánica 1/2004 de 28 de diciembr e, de Med i da s de Protección Integral contra la Violen c ia de Gé n e ro, n o e xistía una regu la c ión p e nal específica s obre vi olenc ia de género, sino que s e inc luía est e fenómeno e n la regu la c ión penal general de la v iolencia d oméstica y a similados . La Ley men c ionada pa sa de una v i s ión “do mé s tica” a una concepción de “gén e ro” en e ste tipo de violencia, delimit ando clar amente el tipo de violencia que pretende comba tir c on medidas de car á cter e d ucativo, asis ten c ial, lab oral, penal y p rocesal, a l c ircunscribir s u objeto a la v iole n cia que s ufren las mujeres por parte d e q uien e s sean o h a yan s ido su s có n yuges o de quien e s e stén o ha yan estado ligados a ellas por r ela ciones s i milares de afectividad c om o manifes ta c ión de la disc riminación, la situac i ón de d e s igualdad y las r elaci one s de p oder de los hombre s contra las mujeres (Art. 1°) (Domí n guez I zquierdo, 2009 ) . La entrada e n vigor de la referida le y sup u so la incorporación al Código Penal español (CP esp añol en delan te) de div e rsas agravante s y tipos penales e specíf icos que buscan luc har contra la v iolenc ia basad a e n e l gé nero, lo c ual ha sido d e cierta forma imitado por la nor matividad peru an a a pa rtir de la entrada en vige ncia de la Ley N° 30068 – que c reó el delito autónomo de feminicidio- y la Le y N ° 3036 4, “Ley para prevenir, s a ncion a r y err adi car la violencia contra las mujeres y los int egra nte s del grupo familiar” – qu e c reó agravante s delic tiv a s específ ic as d e géner o-. La no vedad de la norma e s pañola mencion a da es que tipificó e n el CP español u na ser ie de figuras penales agravadas d e stinadas a pr ote ge r de manera esp e cífica la v iolencia de géner o en c ontextos de relaciones de pa r eja : - Agrav ante específica en el delito de lesion e s pa ra los c asos en que “ la v íctim a fuere o hubier e s ido esposa, o muje r qu e e s tuviere o h ubie re es tado ligad a a l autor p or u na análog a rela ción de afectividad, a un sin convivencia” (A rt. 148°.4). - Agrav a c ión de la p ena del delito de maltrato ocasio nal del Art. 1 53° CP esp añol cu ando la mujer víctima sea pareja actual o pa s ada del agresor. - Las amenazas y coacciones leves con tr a la mujer s e eleva n a la ca tego r ía de de lito, inco rporán dose a los a rtículos 171° y 17 2° del CP español. 132 Actualmente, e n la leg islación penal p e ruana se h an ti pificad o delitos que s ancionan de mane ra esp e cífica y/o agr avada ciertas manifesta c iones de v iolenc ia de gén er o. A c ontinuación, se muestran esta s figuras penales: Femi nici d io (Art . 108° -B CP) Será repr imido con pena pri v ativa de libertad no meno r de quince años el que mata a una mujer por su con dición de tal, en cualquiera de los sigu ientes cont extos : 1. Violenc ia famil iar; 2. Coacc ió n, hostigamiento o acos o s exual; 3. A b uso de pode r, confianza o de cualquie r otra pos i c ió n o relación que le confiera autoridad al agente; 4. Cualquier forma de discriminación contra la mujer, indepe ndie ntemente de que exis ta o haya existido una r elación co nyu g al o de conv i v enc i a con el agente.” Lesiones graves (Art . 121° -B CP concordado con el Art. 121° CP) “ Art. 12 1° C P.- El que ca u sa a otro d año grave en el c uerpo o en la salud , ser á reprimido con pena privativa de libertad no men or d e cuatro ni mayor de oc ho año s. S e cons ideran lesiones gra ves : 1. Las que ponen en peligro inminente la vida de la víctima. 2. L as que mutilan un miembr o u ó rgano p rinc ip al del c uerpo o lo ha cen impropio p ara s u fun c ión, causan a una persona inc apac ida d para el trabajo, inva lide z o ano malía ps íqui c a per ma n ente o la d esfigura n de maner a grave y pe rmanente. 3. Las que infieren c ualquier o tro da ñ o a la integridad c or po ral, o a la salud física o mental de u na person a que r equiera trei nta o más días de asis ten c ia o descanso, segú n pre scripc ió n f acultativa”. “ Art. 121°- B. - E n los cas os prev istos en la prime ra parte d el artí culo 121 se aplic a pen a privativa de libertad no menor de sei s ni mayor de doce años cu ando la víctima: 1. E s mujer y es lesionada por su condición de tal en cualquiera de los context os previstos en el pri mer párrafo del artíc ulo 108-B ”. Lesiones l eves (Art . 122° CP) “El qu e c au sa a otro le s iones en el cuerpo o en l a sa lud que requiera más de d ie z y menos de treinta días de asistencia o desc a nso, o n iv el modera do de daño ps íqui c o, seg ún prescripción facultativa, será repr imido con pena pr i v ativa de libertad no menor d e dos ni mayor de cinc o años. 2. L a pen a será pr i v ativa de libe rtad no meno r de s eis ni may or de doce años si la v íctima muere como consecuencia de la lesión prevista en el párr afo 1 y el age nte pudo pr ever ese re sultado. 3. La pena será p ri v ativa de liber tad no me nor d e tres ni mayor de s eis años si la víctima: (…) c. Es mujer y es lesionada por su condición de t al, e n cualquiera de 133 los context os previstos en el pri mer párrafo del artíc ulo 108- B ”. Falta de l esiones (A rt. 441° CP) “ El qu e, de c ualquier manera, causa a otro una lesión d olo sa que requ iera hasta d ie z día s de as i s tencia o d escanso, según p rescripción facultativa, s erá reprimido co n prestación d e servic i o comunitari o de cua rent a a sesenta jornadas, s i e mpre qu e no concurra n c ir cunstancias o medios que den gr a vedad al hecho, en cuyo cas o se rá co nsiderado como delito. Se c ons idera c i r cunstan cia agravante y se inc rementará la pres ta c ión de servicios c omunitarios a oc he nta jornadas c ua ndo la víctima sea menor de ca torce año s o la les ió n se produzca como con secuencia de un hecho de violencia famil iar , o el a gente sea el tutor, guar da dor o responsable de aqu el”. Maltrato sin lesión (Art . 442° CP) “El q ue malt rata d e o br a a o tro, sin ca u sar le les ión, será r eprimido c on pres ta c ión de servic io co munitario de die z a veinte jorna das . Cuando el agente es c ónyuge o concubino la pena s erá de pr e stación de servic io comunitario de veint e a treinta jorna da s o de treinta a se senta días- multa.” Teniendo en cuenta lo antes men ci onado , e n el c ontexto per uano, e xisten agra van te s esp e cíficas en e l C P para el c aso de lesione s gr a ves y lesion es leve s (Art. 12 2º CP) c uando se prod u cen en ag r avio de mujeres por su co ndi ción de tal; es de cir, cua ndo las les io nes son exp resión de v i olencia de g énero. Se reconoce que un a lesión e s expres i ón d e violencia de géner o c uando s e p resenta algu no d e l o s con te x tos s eñalados e n el de lit o d e feminicidio d el Art. 108º -B del CP; es decir, en un contexto de discrimina ción que se ex p rese en lo sigui ente: “1. V iolenc ia f amiliar; 2. Coacc ió n, hostigamiento o acos o s exual; 3. A b uso de pode r, confianza o de cualquier otra posi ción o relación que le con fier a autoridad al agente; 4. Cualquier forma de discriminación contra la mujer, independ ie n temente de que exis ta o hay a exi stido una relación conyug al o de con vi vencia con el agente”. No obstante lo a nterior, en la falta de les iones no hay una a grava ción por cuestiones de g é nero, sino sólo cuando la lesión se produce en u n c ont exto d e “ violencia familiar”, entendida e sta como cua lquier acción o c o nduc ta qu e c ausa muerte, daño o sufrimiento físico, sexual o psi cológ i c o y que s e pr oduce en el c ontexto de una re lación de re sponsabilidad, c onfian za o pod er, d e par te de un /a integr ante a otro del gru p o familiar, es tando co mpue sto este grupo por los c ónyuges, ex cón yuges, c onvivi entes, e x c on viv iente s , pa drastros, madras tr as, ascendien te s y descen die ntes, etc. ( definición es tablecida en los artículo 6º y 7º de la Ley N° 30364). Además de l er ror de técnic a legal qu e existe en la utiliza ción del co n cepto de “violencia famil iar” y que e xplic a remos más adelan te, r e sulta preocu pante que p a ra e sta falta no h aya una a g ravación es pecíf ic a por 134 raz ones de géne ro , pu esto que la v iolencia de género tr a sc ien de al espac i o fam iliar o d oméstico. Aquí, se es tá generando una desprotección ha cia las mujeres cua ndo la v iolencia de g énero s e da en otros con te x tos y representa sólo falta de lesiones. De o tro lado, a dif e renc ia del ordenamiento jurídico españ ol, en el Pe r ú, no e xis te ni ng ún prec ept o pe nal ni agravante que regule espec íf icament e e l maltrato d e géne ro (no constitutivo de lesion e s ni falta de les iones). As í, la ún ica agravante que p odría apli carse para desvalorar mejor alguno s hecho s de maltrato q ue s e produce en el ám bito de la p areja co ntra u na mujer , es la agra vant e específica de re la c ión conyugal o de c o ncub i na to de la falta d e maltrato s in lesión d el Art. 442° CP. Al r espe cto, no toda violenc ia de género en el ámbito de la par eja s e v incula c on una relación conyugal o de concubinato, pién sese en el maltrato q ue se produce por p a r te de l ex cón yuge, ex concubino , c onviviente, exconviviente, no v io o ex novio. Cabe no tar, s obre este punto, que en una inv estigació n llev ada a cabo p o r la Defensor ía de l Pueblo se evidenció que e n el 1 0 % de los casos de v iol encia familiar estudiados la vic tima mujer tenía un a relac ión de exc onvivencia con e l ag resor, u bicándo s e en terc er lugar luego d e las agresiones proferidas po r el cóny uge y el conviviente (Def ensoría del Pueblo, 2004) . En cua nto a l delito de feminicidio en es p ecífico, a tipific ación aut ónoma de l delito de femini c idio en la legis la ción p e ruana (Art. 108º- B CP) supu so u n av an ce en el recono cimiento de la importanc ia de la lucha fron tal c ontra este fenómeno soc ial noc i v o, así c omo una manife s tación de la intenc ión de generar un mayor efec to d i s uasor io en la s o ciedad . Si bien en términos pura mente dogmático-penales el feminicidio y a estaba san cionado de manera má s g ravosa que un as esinato u h omicidio c u alquiera, dado que el /la jue z /a pod ía, en s u oper a ción d e determinac ión de la pen a, a gravar la pena – d entro del marco p enal abstracto del delito - p or el móvil o fin de di s cr imin ac ión a la mujer ( artículo 4 6º in cis o d. del C P) , polít ico cr iminalmente s e intensificaba la represión pe nal con la c reación d e esta figura penal, y a que las y lo s jueces se iban a v er obligados a impo ner una pe na may or para l os casos en los qu e s e a p recie ho micidi os en contex tos de di s criminación contra la mujer . Por último, res ulta criticab le q u e la legis lación penal peruana n o haya tipif icado ninguna agra vant e específ ica de g énero para los delitos pat rimoniales , e n la medi da e n que co mo bien rec onoce actualmente la Ley N° 30364, “Ley para prevenir , sancionar y erradicar la viole n cia con tra las mujeres y los integr ante s del g r u po familiar”, la v iolen cia económi c a también es una manifestación de v iol encia d e g éner o ( Art. 8°) 2 . Violenc ia eco nómica o patrimonial, se gún la ley , es la ac ción u omisión que s e dir ige a ocasionar un men oscabo e n los recu rsos ec onómico s o patrimoniales de cualquier perso na, a través de: 1. La perturb a ción de la posesión, t enenc ia o pr o piedad de sus biene s; 2. La pérdida, sus tra c c ió n , de strucci ón, retención o a propiación ind ebida de objet os, instrumen tos de trabajo, documentos personales, bienes , v alores y d erechos patrimoniales . 2 “Violencia eco nóm i ca o patr imon ial. - es la acción u omisión q ue se dir ige a ocasionar un m enos cab o en l os rec ur sos eco nómicos o pa t rimon i ales de cualqu ier per son a, a trav é s de: 1. La perturba ción de la poses ión, tenenc ia o propied ad de sus biene s; 2. La pérdida, sustracción, destru cción, retenc ión o apr opiación i ndeb ida de objetos, ins t rumen tos de t rab ajo, docu mentos pers onales , b i enes , valores y derech os pa trim on iales . 3. La limi t ación de los recur sos econ óm icos dest i nados a sa ti sfac er sus necesidad es o privación de los medios i ndispens ables para vivir una v ida digna ; así como la evasión de l cump l i mien to de sus obligaciones alimentarias ; 4. La l imitación o control de sus ingreso s, así como la percep ción de un salario menor por i gual tarea, dentro de un mismo lugar de traba jo.” 135 3. La limitación de los recursos e conómico s destinado s a satisfacer sus neces i d ades o priv a ción de lo s medio s in dispensables para vivir una vi da d igna; así como la evasión del cumplimiento de sus obliga c iones alimentaria s ; 4. La limitación o c ontrol de s us ingresos, as í como la pe r cepc ió n de u n salario menor por igual tarea, dentro de un m ismo lugar de trabajo.” Por e llo, de leg e fere nda tend ría qu e c rea rse un a ag rav a nte de gén ero es p ecífica – como se hiz o con los delitos de les iones - pa ra los de litos d e hur to, ro bo, daños , e ntre otros. D e es ta man era, por ejemplo, la s u stracción y/o destru cc ión de l celular de u na mujer por parte de su esposo en bas e a su s celos ma c histas s e ría – justamente- más se veramente sancionado, debido a su mayor des valor d e a cción. En cuanto al eleme nto qu e funda men ta el mayor inju sto e n e sta c lase de delitos, abundar em os a continuación. 4.1 Sobre el /la sujeto /a activo /a de l os delitos relacionados con viol encia de género El tipo penal de feminicidio de l Art. 108 º - B C P des cribe al s ujeto a ctivo co n la fra se “el que mata a una mujer ( … )”. Del mismo modo , se utiliza la pa lab r a “el” p a ra descr ibi r a la o el sujeto activo del delito les io nes agr a vadas p or raz o nes de géner o. Sobre e s te p unto, ha s urgido un de bate res pecto de si el/la s ujeto /a activo /a de estos de litos s ólo podría ser un homb re y no así una mujer. En pr imer lugar, habr ía que menc io nar que e sto s delito s b a s ados en la d is cr imina c ión de género puede n ser d elitos comunes o espec ial es , depe ndie ndo d el sup ue sto ante el cual s e esté (Villavice n cio, 2 015) . Si, po r ejemplo, s e trata de un feminicidio en un contexto de violencia familiar o abu so d e poder que otorga autoridad al a uto r (nu meral es 1 º y 3º respectivamente) se trata de delito especial, mientras que si se trata de un feminicidio por h o stigamiento sexual o cua lquie r otra formas de d i s cr imina c ión de género ( num erales 2º y 4º re spectivame nte) se tratará de un d elito co mún, en la med ida en que cua lquie r pers ona puede ser s ujeto a ctivo del delito, no requ irié ndose comprobar en él alguna c ualidad espe cial (Mir, 2005) . En tal sentido, a diferenc ia de l tipo penal a nte rior de f eminicidio q ue s e ubicab a dentro del Art. 107º CP r efe r ido al parricidio, el a ctual tipo pe nal no se c ir cun scrib e exclus i vamente a re p rimir los feminicidios qu e se producen relaciones de parej a ( feminicidio íntim o), s ino que también san ciona el “feminic idio n o íntim o ” e n e spacios s ociales d iver sos que s uponen di s c rimina ción de géner o ( Vil lavicenc io, 2015) . Con la an terior red a cc i ón d el d elito de feminicidio s e limit ab a el círc ulo de p osibles autores /as del delito a a quellas p ersonas que e r an o habían sido parejas de la v íctima (c ónyug es, c o nviv i e ntes, novios o e namorad o s) . En efecto, la antigua tipif icac i ó n d el feminicidio er a deficien te, puesto q ue el may or r eproche p enal s e basaba s ólo en la vinculación ente autor y víctima (conyugal, conv i v enc i a l, etc.) y no en el elemento discriminat orio d e género (De fensoría del P ueblo, 2015) . Al res pecto, des de mi pu nto de vista, resulta criticable que el /la legis la dor /a haya e stable cido una misma pena abs tra cta para el feminicidio íntimo y el n o í ntimo, pu esto que en el p rime ro de ellos , además d e e star present e el elemento objetivo de dis criminac ión de género en l a c onduc ta de la o el autor (f undamento de l ma yor d e svalor de a cc ió n), también es tá prese nte una relación esp e cial ex istente entre el /la autor /a y bien jur ídico (vida ), lo cua l s itúa a aquel /la en u na pos ición par tic ular de dominio s o bre la vu lne rabilidad del bien jur ídico protegido . Cabe n ota r q ue es el bien jurídico (v id a) el que se halla en una situa c ión e spec ia l de vuln erab ilid ad respecto del o de la s ujeto /a a ctivo /a , po r cuanto él o ella es el/la que, po r la p ropia naturaleza d e las relacio nes de pareja, debe p roteger y fomentar l a integr i d ad mo ral d e la pareja o ex pareja (r e caen deberes 136 extrap en ales de pr ote c ción mutua e n c ontextos de re l ac iones d e pa reja). En raz ón de ello, de lege ferenda s e deber ía es table c er una pena abstract a agrava d a para los c asos de feminicidio íntim o, en base al plus de des valor de a c ción ante s mencionado. Ahora b ien, ha surgido la duda de si e l sujeto ac tiv o del feminic idio y /o lesion e s agrav a das p or raz ones d e gén ero sólo puede ser un homb r e o también lo puede s er u na mujer. U no de los argu mento s q ue s e suelen usar para sos ten er que a u tor de un feminicidio s ólo pu e de ser un hombre es q ue el tipo p enal s e refiere al s ujeto a ctivo c on la fras e “el que mata”. No obs tante, este ar gumento de be ser rechazad o, puesto que, as í c omo el feminicidio , ex isten mucho s otros delitos en el C ó digo Penal que utilizan esta técnica de ti pificac ión para describir al autor o au tora ; piéns e se e n el ho micidi o simple (Art. 106° C P) . Luego , s ería errado s ostener que una mujer no puede comet er h omi c idio s ól o porque el tipo pe n al dice “ el que mata a otr o ” (refiriéndose al Art. 153°.1 C P español, Larrauri, 200 9 ) . De esta man e ra, t a mbién p o dría a plicarse e l tipo pen al de feminicidio y/o les ion es a gravadas por r azones d e género par a r ela ciones de pareja homos e xuales. Sin p erjuic io de es te argumento meramente formal, c abe a g regar que s o stener que sólo e l hombre p uede s er sujeto activo de l d elito implicaría v ulner a r de forma c lara el pr in cipio de culpa bilidad penal, en su manifestación de proscrip ción d e un “ Derecho Penal de autor” (De fensoría del Pueb lo, 20 15 ) . E n efe cto, s i el fundament o del i njus to d el feminicidi o y la s lesion e s agravadas p or r a zones d e género es e l e le men to de l c onte xto de dis cr imina c ión d e géner o en la agresión, en ton c es, di cha man ifesta c ión de dis criminació n puede prese nta r se tanto en ag resione s c ontra mujeres proveni entes d e un h om b re c omo de una mujer . Si bien es c ierto que s egún las estadística s n acionales y a niv el c omp a rado , los hombre s s on lo s que c ometen más feminicidio s, el mero dato cr iminológic o es tadístic o no pued e fundamentar el may or injus to penal del feminicidio (re firiénd ose al Art. 153 °.1 CP españo l, Boldov a, 20 06) . En tal s entido, las figuras p e nales d e gé nero reprimen a l que , en un caso concreto, mató a un a mujer por s u con di c ión de tal, no impor tando q ue esta co nducta haya sido llev a da a cab o p or un hombre o una mujer. Bajo es te p unto de v ista, comete feminicidio tanto la mujer que mata a su nuer a por divorciarse de s u hijo bajo la creen cia de que las mujeres n o tienen derecho a terminar una relación sentim ental , c omo aquel hombre qu e mat a a s u en amo rada por c elo s. En a mbos cas os es tá p resente e l elemen to fundamental de dis cri minac i ón de g énero en la a gresión, d e tal forma qu e, en un Estad o Constitucional de D ere c ho, el D erecho Penal no p uede d i s cr imina r la san ción e n ra zón del sexo del agresor en a ras de r e spetar el principio de igualdad ( Boldo v a, 2006) . 4.2 S obre el elem ento context ual de di scriminación de género Como h emos men ci onado , la n ota car a cterística y defi nitoria del feminicidio y los demás delitos agra vado s po r ra zones d e gén e ro e s el elemento d e d iscriminación c o ntra la s mujer es e n el acc ionar de l age nte. El legis lador ha se ñalado ex p res a mente los s iguientes c onte xtos en los qu e se present a e s te e leme n to: 1. v iole ncia familiar; 2. c o a cc ión, hos tigamie nto o ac oso s e xua l; 3. abus o d e p od er, c onfian za o de cua lquie r otra po si ción o relació n que le confiera a utoridad al agente; y 4. cualquier forma de discr imin ac ión contra la mujer, inde pe ndientemente de que exista o haya ex i s tido una relación con yuga l o de convivencia c on el agente. Precis ame nte, la tipificación e xpr e sa d e la “cláusula ab ierta” del nu mer al 4° de este tipo p enal, permite entende r c la r amente que lo dis tint ivo de l injust o de e stos delitos es la manifestac i ón de disc riminación c o ntra la s muje res en el comportamien to del o de la sujeto /a activo /a . De esta 137 [Document text truncated for crawler view.]