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Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 51 ] LA PARADOJA DE LA MODERACIÓN IDEOLÓGICA EN LA ÉTICA SINGERIANA 1 José Barrientos Rastrojo, Universidad de Sevilla. Resumen: Peter Singer ha investigado las responsabilidades sociales de los ciudadanos de las sociedades del bienestar en relación a los países en vías de desarrollo desde 1971. Defiende que hemos de donar el dinero o dedicar el tiempo necesario a esas personas hasta el punto en que los problemas que nos creen esta acción sean mayores que los beneficios derivados de la misma en el otro. Este principio nos lleva a preguntarnos si este axioma no es demasiado ambicioso porque implica que deberíamos de donar todos nuestros ingresos para asegurarnos que nuestra situación personal se equipara a la de la gente que no posee nada para alimentarse. A pesar de este principio, la acción concreta solicitada por Singer no es tan exigente. Así, propone donar entre un cinco y un diez por cierto de nuestros ingresos a los países en vías de desarrollo. Aquí topamos con una paradoja entre un principio exigente y una concreción fácil de llevar a término. Este artículo se propone explicarla basándose en varios artículos y libros escritos por nuestro profesor princentoniano. Abstract: Peter Singer has been researching affluent citizen social responsibilities related to developmental countries since 1971. He defends that we have to give so much money or dedicate so much time to people until our troubles that it creates on us are bigger than benefits they get because our action. This principle leads us to question if this axiom is too ambitious, because it involves that we should give almost all our incomes in order to make sure that our personal situation is the same that people who have nothing to eat. Despite this principle, concrete actuations asked for by Singer aren´t so demanding. So, he proposes to give between five and ten percent of our incomes to development countries. Here we find out a paradox between a demanding principle and an easy concretization. This article aims to explain that one based on several books and articles wrote by our princetonian professor. 1. Peter Singer y la ética la relación primer/tercer mundo. Peter Singer, profesor de la Universidad de Princeton (Nueva Jersey, Estados Unidos) llevó su nombre a reconocimiento internacional debido a su interés en dos temas éticos: la ética animal y la discusión sobre bioética humana. En primer lugar, se convirtió con su joven obra de 1975 Animal Liberation en uno de los más reconocidos defensores de la ética animal, es decir, de erradicar el sufrimiento animal innecesario 2 . Más tarde, ha seguido profundizando en el 1 Este artículo no podría haberse llevado a cabo sin la amable invitación que el Profesor Peter Singer me ofreció para investigar su obra en la Universidad de Princeton durante el verano de 2011, sin la Ayuda de movilidad de Ayudantes y Ayudantes Doctores del Plan Propio de Investigación de la Universidad de Sevilla. 2 Richard Keshen, un estudiante canadiense, con quien participó en las clases de la Universidad de Oxford de Jonathan Glover en 1969, lo convenció para que se hiciera vegetariano. Ambos junto a un grupo de amigos, comenzaron a trabajar para el cambio de actitudes hacia la ética animal en los primeros años de la década de los setenta. De estos
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 52 ] asunto a través de trabajos como Animal factories (1980), The greens (1996), Ethics into practice (1998), The way we eat (2006), libros editados con contribuciones internacionales u otros prologados por él como In defense of animals (2006) o Animal welfare and the enviroment (2002) o numerosos artículos y presentaciones públicas en conferencias. Incluso llegó a presentarse a las elecciones australianas con el partido de los Verdes 3 . En segundo término, su apología sobre la eutanasia de los recién nacidos con defectos graves, que los hacían inviables para vivir o que los conminaban a una vida de sufrimiento, levantó a finales de la década de los años ochenta y principios de los noventa incendiarias reacciones. Su posición provocaría su veto en varios congresos y cursos, después de invitaciones formales, siendo acusado de nazi (dándose la paradoja de que tres de sus abuelos fallecieron en campos de concentración durante la Segunda Guerra Mundial 4 ) e incluso provocaría que fuese agredido en uno de ellos 5 . Aunque sus argumentos sobre la ética de los desfavorecidos no han motivado tanta controversia social, su interés no ha sido menor en relación a esta cuestión. Su primer artículo “Famine, affluence and morality” surge en la mente de un joven Singer (contaba con veinticinco años) que se hace eco de una crisis alimentaria sin precedentes en Bengal (India) en noviembre de 1971 6 . Después, ha continuado sus pesquisas analizando el hecho no sólo desde su fundamentación teórica sino desde los ángulos prácticos más concretos. En este sentido, el reciente artículo “What should a billionaire give and what should you?” calcula el porcentaje ético de la aportación económica que cada ciudadano debería destinar al Tercer Mundo 7 . intercambios y ardores éticos y juveniles, surgirá Animal liberation. La obra, procedente de una reseña de un libro de uno de sus compañeros, no tuvo un excesivo éxito en los primeros años, aunque progresivamente fue ganando relevancia. Hoy se considera uno de los libros de referencia del movimiento en defensa de los animales. La historia completa de estos comienzos pueden consultarse en varias fuentes aunque recomendamos las dos siguientes: SINGER, P: “Animal liberation: a personal view” en SINGER, P.: Writings on ethical life, Harper Collins, Nueva York, 2002, págs. 293-302; SINGER, P.: “By stranders to poverty” en DAVID, N.A. – KESHEN, R. – MCMAHAN, J.: Ethics and humanities. Themes on the philosophy of Jonathan Glover, Oxford University Press, Nueva York, 2010, pág. 199-200. 3 Cfr. PREECE, G.: “The unthinkeable and unlivable Singer” en PREECE, G. (ed.): Rethinking Peter Singer. A Christian critique, Intervarsity, Illinois (Estados Unidos), 2002, págs. 28-29. 4 Puede verse la narración novelada del hecho en SINGER, P.: Pushing time away.My grandfather and the tragedy of Jewish Vienna, Harper Collins, Nueva York, 2003. 5 Cfr. SINGER, P: “On being silenced in Germany” en SINGER, P.: Writings…, págs. 293302. Véase también PREECE, G.: “The unthinkeable and unlivable…”, pág. 28. 6 “As I write this, in November 1971, people are dying in East Bengal from lack of food, shelter, and medical life. The suffering and death that are occurring there now, are not inevitable, not unavoidable in any fatalistic sense of the term” (SINGER, P.: “Famine, affluence and morality” en SINGER, P.: Writings…, pág. 105). 7 Cfr. SINGER, P.: “What should a billionaire give and what should you?” en ILLINGWORTH, P. – POGGE, T. – WENAR, L. (eds): Giving well. The ethics of philanthropy, Oxford University Press, Oxford, 2011, págs. 13-25.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 53 ] El trabajo más amplio en esta circunvolución es The life you can save (2009). Allí, el profesor australiano recopila su principio eje utilitarista, lo aplica, indaga las razones por las que los sujetos huyen de su responsabilidad moral y propone cómo mejorar la motivación para cooperar con aquellos que nacieron en países que no cuentan con los recursos mínimos. Navegaremos por estos mares procelosos seguidamente. 2. El principio. 2.1. El deber del principio. El guarismo abstracto del principio de The life you can save puede resultar atractivo y novedoso para los lectores noveles del profesor princentoniano, sin embargo, se trata de una descripción que se puede rastrear en toda su obra. Recogemos tres formulaciones, aunque podrían citarse más. If it is in our power to prevent something very bad happening, without thereby sacrificing anything of comparable moral significance, we ought to do it 8 In order to be good people, we must give until if we gave more, we would be sacrificing something nearly as important as the bad things our donation can prevent 9 We are obliged to give to the point at which by giving more we sacrifice something of comparable moral significance 10 Las tres oraciones subrayan la obligación moral de dar a los más desfavorecidos con tres verbos que recorren el espectro desde el consejo a la coerción: ought to (debería), must (debe) y oblige to (estar obligado). Sea cual sea el nivel de compromiso exigido, se acentúa que el hecho de dar no aparece como un añadido benevolente sino como una responsabilidad ética que no se puede ni debe escamotearse. Singer traza pistas de esta perentoriedad ética inorillable en el capítulo “Is it wrong not to help?” 11 de The life you can save, a través de los textos de las tradiciones religiosas. En todas ellas, la donación es más que un acto de benevolencia tal como destacan los autores cristianos Jim Wallis o Rick Warren. Asimismo, para los judíos, la palabra hebrea que designa la “caridad” (“tzedakah”) significa “justicia”; por eso, el pueblo elegido considera 8 “Si está en nuestra mano evitar que suceda algo realmente malo, sin por ello sacrificar algo de significado moral análogo, debemos hacerlo” (SINGER, Peter: Practical ethics, Cambridge University Press, Nueva York, 1979, pág. 168. La misma formulación aparece en el artículo “Famine, affluence and morality” en SINGER, Peter: Writings…, pág. 107). 9 “Para ser una buena persona, debemos donar hasta que, si diéramos más, estuviéramos sacrificando algo tan importante como lo malo que nuestra donación podría evitar” (SINGER, Peter: The life you can save, Picador, Londres, 2009, pág. 140). 10 “Estamos obligados a donar hasta el punto en que dando más sacrifiquemos algo de significado moral comparable” (SINGER, Peter: Practical ethics…. Pág. 180). 11 SINGER, P.: “Is it wrong not to help?” en The life…, págs. 13-22.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 54 ] que “donar a los pobres no es un extra opcional sino una parte esencial para vivir una vida justa” 12 . El mismo grado de imposición se destila en las enseñanzas del Islam o en la tradición China. A pesar de ello, Singer precisa otro tipo de argumentos. El ateismo declarado que se opone a las esferas de sacralidad de la vida humana como Singer impide que quede satisfecho con razones religiosas 13 ; así, persigue la justificación de su premisa (donar es una obligación ética) desde análisis racionales como el que sigue. Imagínese que un día festivo está cruzando el puente situado sobre un lago. De pronto, escucha los gritos de un niño que ha caído y se está ahogando. Para cualquier ciudadano medio, no estaría justificado éticamente que un ciudadano se negase a salvar la vida del niño por miedo a que se estropeasen unos botines nuevos o un traje recién comprado 14 . Intentar salvar al niño no es una benevolencia gratuita sino una exigencia moral en este caso. El coste económico de las citadas prendas de vestir no justifica éticamente la falta de auxilio. Hay una exigencia ética a perder el dinero por la vida humana. La consideración social ética es que hay que sacrificar ese pequeño coste por la vida del chico. Comparémoslo con la donación al Tercer Mundo: ¿no es equiparable esta circunstancia con la de un ciudadano medio que, en lugar de destinar sus fondos a salvar a uno de los veintisiete mil bebés que mueren al día por causas evitables, lo emplea en un fondo de pensiones? Si trasladamos la visión, la donación aparece no como un escamoteable añadido ético que se pueda invisibilizar sin consecuencias sino una obligación que compele tanto como lanzarse al agua para salvar al infortunado rapaz del lago. 2.2. Utilitarismo imparcial y expansionista. Unificando la conclusión de The expanding circle y la del primer capítulo de Practical ethics (“About ethics”) inferimos la raíz ética de nuestro autor: un utilitarismo global y expansionista. 12 Ibídem, pág. 21. 13 En una entrevista aparecida en Open thinkers, señala “I don’t agree with religious foundation for ethics (…) People can be altruistic when they are not religious too. I would like to encourage more compassion and empathy without religious belief, which can often lead to fanaticism and make problems more difficult to solve” (RODRÍGUES, L. F.: Open thinkers. Diverse thinkers discuss God, Religion and Faith,Praeger, Oxford, 2010. pág. 296). Asimismo, otra cita recogida en Writings on ethical issues definía su postura en los siguientes términos: “I don´t believe in existence of God, so I also reject the idea that each human being is a creature of God” (SINGER, P.: Writings…, pág. 320). La misma idea se repite en otras entrevistas más tendenciosas como la realizada para World / Todays news – Christian views (Cfr. OLASKY, M.: “Culture | Same-sex marriage? Euthanasia? Child's play issues in the avant-garde philosophy of Peter Singer”, World / Todays news – Christian views, volume 19, nº 46, 27/11/2004. Disponible online en http://www.worldmag.com/articles/9987 (último acceso 12 de julio de 2011). 14 SINGER, P.: The life you can…, págs. 3-4.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 55 ] Ante todo, estamos ante un utilitarista 15 que sostiene que no hay justificación ética para provocar el sufrimiento de otro sujeto, sino para evitarlo en la medida de nuestras posibilidades 16 . Éste es, de hecho, el fundamento de su ética animal, puesto que los animales también sufren (y poseen intereses) 17 , o de la eutanasia activa en aquellos sujetos que no tienen visos de disminuir el dolor y sufrimientos de enfermos 18 o niños nacidos con defectos que los abocan a una vida que descarta la felicidad 19 . Las conclusiones singerianas han entrado en liza con frecuencia con las éticas de raigambre religiosa. Sin embargo, Singer es diáfano en este aspecto: las éticas religiosas abocan a tres atolladeros. El primero es de fundamentación: una ética fundada en una revelación no cuenta con una justificación racional y/o humana de sí misma. Si se estudia su corpus, se descubre, además, una de las críticas singerianas más repetidas: la sacralidad de la vida. Aquí no tenemos tiempo para analizar este tema, pero sí para indicar que, bajo la visión de nuestro filósofo, este punto de partida no fundamentado conduce a consecuencias provocadoras de acciones dolientes, por ejemplo, la oposición a la eutanasia 20 . 15 Cfr. HÖCHSMANN, H.: On Peter Singer, Wadsworth/Thomson learning, California, 2002, págs. 53-54. 16 En otras palabras, “the classical utilitarian regards an action as right if it produces as much or more an increase in the happiness of all affected by it than any alternative action, and wrong if it does not” (SINGER, P.: Practical ethics…, pág. 3). Asimismo, Singer define en The expanding circle el utilitarismo en los siguientes términos: “Utilitarianism is the theory than an act is right if and only if it does at least as much as increase happiness as reduce misery, for all those affected by it, as any possible alternative act” (SINGER, P.: The expanding…, pág. 64). 17 Junto al citado Animal liberation, donde se explica pormenorizadamente el concepto de “especiecismo” (Cfr. SINGER, P.: Animal liberation.A new ethics for our treatment of animals, Avon books, Nueva York, 1977, págs. 192-258) y Animal Factories (Cfr. SINGER, P. – MASON, J.: Animal factories. An inside look at the manufacturing of food and profit, Crown Publishers, Nueva York 1980), animamos a consultar una excelente puesta al día del asunto revisando The way we eat (Cfr. SINGER, P. – MASON, J.: The way we eat. Why our food choices matter, Rodale, Nueva York, 2006). 18 Cfr. SINGER, P.: Rethinking life and death. The collapse of our traditional ethics, St. Martin´s Press, Nueva York, 1994. 19 Cfr. SINGER, P. – KUHSE, H.: Should the baby live? The problem of handicapped infants, Oxford University Press, Oxford, 1985. 20 Nótese bien que la ética de Peter Singer se cifra en evitar el dolor. Por eso, su sistema no se pronuncia en torno a la eutanasia realizada a aquellos sujetos que no padecen dolor. De ahí, el error de ciertos sectores religiosos que le critican que no haya practicado la eutanasia a su propia madre con Alzheimer. Véase, en este sentido, el error que queda manifiesto por sí mismo en el argumento siguiente de uno de sus críticos, Gordon Preece: “Singer has claimed consistency by arguing, “My mother is not suffering pain by her condition, because she lacks the self-awareness that would lead to suffer from it. So it’s not like the cases of euthanasia that I’ve written about”. But it is like those cases: because she was not self-awareness, she had no interest or ability to live her life, as Singer says elsewere” (PREECE, G.: “The unthinkeable and unlivable Singer” en PREECE, G. (ed.): Rethinking Peter Singer. A Christian critique, Intervarsity, Illinois (Estados Unidos), 2002, págs. 30). Preece no comprende que la defensa singeriana de la eutanasia se basa en la
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 56 ] El segundo atolladero de las éticas religiosas consiste en su incapacidad de universalización para todos los sujetos, puesto que se originan en revelaciones diversas. Situación diversa es la ética propuesta por nuestro filósofo. Aunque es consciente de que su propia ética no debe ser un edificio válido para todos, conforma un punto de partida racional desde el que todos puedan comenzar un diálogo sin apartar a nadie. El principio básico utilitarista puede ser asumido por todos: el aumento de la felicidad y la eliminación del sufrimiento. Desde ahí, pueden construirse catedrales éticas que se concretarán en modelos diversos pero aceptables desde el principio general. A pesar de esta falta de coincidencia arquitectónica, el utilitarismo dota de una base ética incluso para aquellos que no la poseen. Es aquí donde se enlaza el tercer atolladero. “Hace cuatrocientos años nuestras perspectivas sobre nuestra posición en el universo entraron en crisis” 21 provocando un giro copernicano sin precedentes. Hoy, con el mundo religioso en crisis, se da idéntica circunstancia y, rota el consenso ético religioso 22 , no existe un marco ético fuerte desde el que podamos decidir 23 . El utilitarismo ofrece este nuevo marco de raíces aceptables universalmente que ayuda a reorientarse al ciudadano medio. Este tercer aprieto, nos conduce a exponer el tipo específico de utilitarismo de Peter Singer. El aspecto imparcial del utilitarismo demanda no caer en una posición subjetivista. Cuando un sujeto ha de realizar una evaluación utilitarista, ha de tener presente el propio interés como uno más dentro del espectro de intereses comunes 24 . No hay justificación ética para aquellos sujetos que aseveran la bondad de algo en función de sí mismo o de su propia comunidad o ciudad. La bondad de algo depende de una evaluación global en sentido imparcial, es decir, si la bondad aspira a constituirse éticamente ha de transformarse en un concepto global. Al transformarse en una categoría global, ha de buscarse la bondad de todos, de ahí la necesidad de la imparcialidad. Ahora bien, ¿cuál es el agente moral?, ¿quiénes son esos “todos” que marcan la imparcialidad? Como la bondad utilitarista descansa en la captura de la felicidad y la evitación del sufrimiento, los agentes éticos serán aquellos que tengan capacidad de sufrir o aquellos que manifiesten intereses para conseguir objetivos ausencia de sufrimiento. Si la persona no sufre, el sistema singeriano no defiende ningún tipo de acción. Aun en el caso de una persona o ser sin intereses, no se defiende su eliminación, puesto que no hay argumentación para su muerte inducida. Por tanto, Preece está confundiendo dos conceptos e infiriendo una conclusión no fundamentada. 21 SINGER, P.: Rethinking…, pág. 187. 22 “One reason why religion no Langer provides a satisfactory answer to the puzzle about the nature of morality is that religious belief itself is no longer universally accepted as it once was” (SINGER, P.: The expanding circle. Ethics and socio-biology, Farrar, Straus and Giroud, Nueva York, 1981, pág. x). 23 Respecto al cambio de era que provoca un giro ético con consecuencias profundas puede consultarse QUERALTÓ MORENO, Ramón: La estrategia de Ulises o ética para una sociedad tecnológica, Doss Ediciones-CICTES, Sevilla-Madrid, 2008. 24 “To reason ethically I have to see my own interest as one among the many interest of those that make up the group, an interest no more important than others” (SINGER, P.: The expanding…, pág. 118).
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 57 ] que los hagan felices. Por tanto, el agente moral es tanto la persona como los animales. En la conceptualización de este agente moral, habría que matizar una distinción que completa la sinfonía singeriana: la separación entre agente moral decisor y agente moral receptáculo. El agente moral receptáculo sería aquel sobre el que la ética debería pensar, es decir, todos aquello que puedan sufrir y poseer intereses. El agente moral decisor coincide con el responsable de tomar decisiones. Por eso, no tiene sentido defender que un animal, un niño o un paciente en coma sea agente moral decisor, pero no, por ello, han de ser extraídos de la toma de decisión moral, puesto que son agentes morales receptáculos. La decisión moral, por su carácter imparcial y expansionista debe tener presente lo mejor para evitarles el sufrimiento y han de contar tanto ellos en la decisión (aunque sea vicariamente) como el sufrimiento de quien decide. La ausencia de contar con esta diferenciación ha provocado en la historia del pensamiento reacciones contra la ética animal. Como el animal no puede ser sujeto de deberes, no se podría arrogar derechos 25 . Sin embargo, la ética expansionista y utilitarista de Singer favorece esta ampliación. Dejamos este asunto para una próxima investigación y regresamos a nuestro pensador: That is why I believe that if ethics grows to take into account the interest of all sentient creatures, the expansion of our moral horizons will at last completed it long and erratic course 26 De hecho, el expansionismo desde la categoría puramente personal conduce a nuestro autor a la ética de los desfavorecidos: no se puede apelar a una ética completa sin incluir la hermandad igualitaria de todas las personas del mundo. Pero, ¿cómo hablar de esa hermandad en un mundo atribulado por grandes diferencias sociales? Taking impartiality element in ethical reasoning to its logical conclusion to means, first, accepting that we ought to have equal concern for all human beings (…). There can be no brotherhood when some nations indulge in previously unheard-of luxuries, while others struggle to stave off famine 27 . Asistimos aquí a la conexión entre su ética y su activismo por los más desfavorecidos. 3. Concreción del principio ético relativo a la donación. 25 Aunque algunos consideran esta posición de un progresismo inaudito, otros autores empiezan a quejarse del conservadurismo de Singer a través de propuestas más avezadas. Éste es el caso de quienes no sólo defienden los derechos de los animales sino su demanda de ciudadanía. En esta línea, es importante consultar trabajos como el de Angus Gibbon “Animal citizenship in a Democracy” sobre el que actualmente investiga (Cfr. GIBBON, A.: “Animal citizenship in a Democracy”, Universidad de Toronto, 2011, disponible on-line en http://homes.chass.utoronto.ca/~agibbon/anmlrght.html, último acceso 25 de julio de 2011) 26 SINGER, P.: The expanding circle…, pág 124. 27 Ibídem, pág. 119.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 58 ] Recordemos el principio realativo a los más pobres: donar (nuestro tiempo, dinero, pertenencias, incluso órganos 28 ) hasta el límite en que los beneficios de quien recibe debido a lo dado se equiparen con los perjuicios provocados en el donante. En términos latos, dar pan hasta que mi hambre se iguale con la de aquel que recibe mi alimento. The life you can save da forma al principio por medio de los siguientes puntos: Reducing your environmental harmful consumption by 10 percent each year until you can do no more. Giving 5 percent of your time to helping people in your community Taking democratic political action at least 10 times a year, for example, contacting your political representatives 29 . A lo cual añade hacer publicidad del hecho de haber donado dinero a otros 30 . Esto no responde a una motivación ególatra, sino a la evidencia de que exponer ante otros la propia caridad da lugar a que los demás se sientan compelidos a repetir nuestra acción. Asimismo, propone que se anime a la propia empresa a que se ofrezca la oportunidad a que los empleados que lo deseen donen el uno por ciento de su sueldo a fines sociales relacionados con el Tercer Mundo 31 . Por último, pero no menos importante, establece una tabla que especifica las donaciones económicas de cada ciudadano según su nivel de ingresos. Un trabajador con un salario medio debería donar el cinco por ciento de su sueldo 32 , afirmación que se matizaría según la siguiente escala. 28 Singer relata en “What should a billionaire give and what should you?” el caso de un millonario, Zell Kravinsky, que donó cuarenta y cinco millones de dólares, conservando lo mínimo para vivir dignamente él y su familia. Cuando descubrió la necesidad de donantes de riñones que había, ofreció uno de los suyos (Cfr. SINGER, P.: “What should a billionaire… “, págs 20-21). 29 SINGER, P.: The life you can… págs. 160-161. Otros textos sugieren que la ayuda sea del doble, rememorando así el diezmo eclesial de la Edad Media: “What level of contribution, population control as well as food and agricultural development should be advocated? Any figure will be to some extent arbitrary, and anything on this topic will be tentative; but for a middle class person in an affluent society, there is something to be said for the figure of 10% of one’s income (…). The figure of 10% of one’s income has the additional advantage of being reminiscent of ancient tithe, or tenth of all agricultural produce, which was traditionally given to support the church, whose responsibilities included cared for the poor” (SINGER, P.: “Reconsidering the famine relief argument” en BROWN, P. – SHUE, H.: Food policy. The responsibility of the United States in the life and death choices, The Free Press, Nueva York, 1977, pág. 49). 30 Cfr. Ibídem, págs. 168-169. 31 Cfr. Ibídem, pág. 169. 32 “I propose a much easier target: roughly 5 percent of annual income for those who are financially comfortable, and rather more for the very rich” (SINGER, P.: The life you can…, pág. 152).
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 59 ] INCOME BRACKET DONATION $105,001 - $148,000 5% $148,001 - $383,000 5% of the first $148,000 and 10% of the remainder $383,001 - $600,000 5% of the first $148,000, 10% of the next $235,000 and 15% of the remainder $600,001 - $1,9 million 5% of the first $148,000, 10% of the next $235,000, 15% of the next $217,000 and 20% of the remainder $1,900,001 - $10,7 millions 5% of the first $148,000, 10% of the next $235,000, 15% of the next $217,000, 20% of the next $ 1,3 million and 25% of the remainder Over $10,7 millions 5% of the first $148,000, 10% of the next $235,000, 15% of the next $217,000, 20% of the next $ 1,3 million, 25% of the next $8,8 million and 33.33% of the remainder Fuente: SINGER, P.: The life you can save, Picador, Londres, pág. 164. Ocioso es indicar que, con una serie de propuestas tan específicas, se cumple uno de sus prerrogativas nodales de la ética: la utilidad más allá de la abstracción 33 . Sin embargo, comenzamos con las paradojas: la normatividad como punto de partida cuando Singer es contrario a la misma. The second thing that ethic is not, is an ideal system which is all very noble in theory but no good in practice. The reverse of this is closer to the truth: an ethical judgment that is no good in practice must suffer from a theoretical defect as well, for the whole point of ethical judgments is to guide practice. People sometime believe that ethics is inapplicable to the real world because they believe that ethics is a system of short and simples rules (…). It is not surprising that those who hold this model of ethics should also believe that ethics is not suited to life´s complexities 34 33 Idea que siempre estuvo en la mente de Singer y que, explica el filósofo, coincide con las motivaciones de su abuelo paterno David Ernst Oppenheim. Una carta del abuelo señalaba: “I am really an historian, and love the concrete, the living things”. Even in philosophy, he says, he dislikes “pure conceptual philosophy” (Cfr. SINGER, P.: Pushing time away.., pág. 25). 34 SINGER, Peter: Practical ethics…, pág. 2.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 66 ] (1) La inexistencia de un código moral universal, justifica a que cada individuo siga su propia orientación ética 53 . (2) Cada cual gana su propio dinero y puede hacer con él lo que le plazca 54 . Singer desmonta estas dos modalidades relativistas desde argumentos relacionados con el utilitarismo expansionista, explicados más arriba. (3) No tenemos obligación moral de restaurar nada a nadie, puesto que no somos responsables de su sufrimiento 55 . La réplica breve se explica desde la interconexión del mundo y la forma en que las decisiones del primer mundo, aun cuando el ciudadano medio no es consciente sobre ello, influye sobre el tercero. Además, hay que ser consciente de que las condiciones favorables de los países ricos son deudores, en gran medida, de las dificultades de los pobres. A este tema ha dedicado Singer su libro One World 56 y, una especificación para Estados Unidos se encuentra en The president of good and evil 57 . El “capital social” es un concepto que apunta a las condiciones sociales que nos facilitan a una persona a vivir de una determinada forma. Así, el depauperado “capital social” de los países en desarrollo conmina a que los sujetos vivan en situaciones deplorables. La suerte de un sujeto no sólo depende de su trabajo sino de esta categoría. Herbert Simon ha determinado que el “capital social” es responsable del 90% de lo que la gente gana en los países ricos 58 . Como hemos señalado, hay gran influencia en el aumento o disminución del “capital social” de relaciones injustas con el tercer mundo. (4) No hay obligación de dar más al tercer mundo, puesto que parte de nuestros impuestos van destinados a él 59 . Con los datos en la mano, se pone de manifiesto que el ciudadano medio considera que: (a) Se está donando a los países en desarrollo más de lo real. (b) Se debería donar más de lo que se está donando, que ellos desconocen. La conclusión es obvia: si se donase lo que el ciudadano piensa que es justo, la ayuda del gobierno habría de completarse con financiación personal. (5) Dar dinero sólo fomenta la dependencia y alimenta el capitalismo 60 . En este punto, Singer coincide y anima a buscar formas de financiación que dirijan a la independencia económica de los países. (6) Dar todo lo que tenemos, nos limitaría para conseguir más y para seguir donando 61 . Obsta hacer crítica de este punto. 53 Cfr. SINGER, P.: The life you can…, págs. 25-26. 54 Cfr. Ibídem, págs. 26-28. 55 Cfr. Ibídem, págs. 28-33. 56 SINGER, P.: One world. The ethics of globalization, Yale University Press, New Haven, 2002. 57 Cfr. SINGER, P.: The president of good and evil. Taking George W. Bush seriously, Londres, Granta, 2004. 58 Cfr. SINGER, P.: “What should a billionaire…”, pág. 16. 59 Cfr. SINGER, P.: The life you can…, págs. 33-36. 60 Cfr. Ibídem, págs. 36-38. 61 Cfr. Ibídem, págs, 38-39.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 67 ] (7) La escasez de los recursos. Esta objeción procede de su artículo “What should a billionaire give and what should you?” 5. Conclusión: la racionalidad y la cultura como superación de las fronteras biologistas. 5.1. Limitaciones genéticas y culturales. Peter Singer ha realizado una encomiable tarea los últimos cuarenta años estudiando las limitaciones que impiden al sujeto humano donar más allá de ciertos estándares. Consciente de las mismas, realiza una concreción moderada de su ética en The life you can save. Propuesta, en cualquier caso, que no está cerrada sino que se edifica como un medio abierto a ambiciones más elevadas. Detengámonos, en cualquier caso, en las razones que ofrece Singer para argüir en pro de su concreción ética moderada. Por una parte, topamos con la objeción genetista a donar a personas muy alejadas a nosotros: los estándares del principio singeriano sobre la donación serían excesivos para un ser humano cuyos genes sólo se preocupan por los más cercanos, con el fin de perpetuar los propios genes. El interés del ser humano por los más cercanos (familiares y desfavorecidos del propio país) sobre los de continentes alejados es justificado por E. Wilson en el deseo de cada sujeto de perpetuar los propios genes. Mientras más cercanía haya con los otros, más posibilidades hay de compartir genes. Por eso, los genes motivarían que el sujeto done más ayuda y dinero a los cercanos que a los lejanos. Por otra parte, tropezamos con una objeción menos clara para donar: nuestra naturaleza no es la de santos (“saints”) sino de pecadores (“sinners”), es decir, no estamos destinados a desarrollar imperativos morales excesivamente rigurosos ni, si se me permite el neologismo, rigorosos. Demos un salto atrás: ¿cuál es el fundamento de tal distinción?, ¿qué posee el santo que no tiene el pecador?, ¿cómo puede mejorar el pecador para mejorar los estándares éticos y aspirar a las alturas del principio singeriano más exigente? La excelencia ética del “santo” se funda en su racionalidad. Si fuésemos más racionales, podríamos salvar a más personas. Por otra parte, la “santidad” trasciende lo individual y llega a lo cultural. Los estándares culturales marcan la santidad. Alguien que done un uno por ciento de su sueldo a los desfavorecidos puede ser considerado santo o villano según la media de donación de su cultura. Vayamos a otro ejemplo. La insoportabilidad de vivir hoy sin un teléfono móvil no es análoga a la de hace cincuenta años. Por tanto, nuestra cultura, la de España de principios de milenio, nos ha colado una necesidad ético-economicista de la que no podemos prescindir. Si esa necesidad cultural no existiera en nuestra cultura, probablemente al 5% de donación propuesto por Singer se podría añadir un pequeño porcentaje más (el del coste del móvil y del pago de sus facturas), sin que nos viéramos atribulados. En cierto sentido, esta nueva necesidad nos hace hoy menos santos, o si se quiere menos dadivosos que hace cincuenta años.
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 68 ] Añadámos a esta necesidad la de un coche, unas vacaciones anuales, un traje para las bodas, unos zapatos nuevos para ciertos eventos, un portátil para ir a trabajar y uno de sobremesa para la casa, un e-reader para ir en avión o un MP4 para cuando salimos a correr por el parque. Todas son necesidades culturales que no contemplaban nuestros tatarabuelos y/o que no son básicas para los miembros de ciertas tribus australianas que todavía existen. Colmar las necesidades citadas disminuye nuestros niveles de frustración. Hoy, no poder disfrutar de unas vacaciones pagadas en verano significa un serio riesgo de insatisfacción. Ahora bien, esas vacaciones tiene un coste, digamos que un dos por ciento de todos nuestros ingresos anuales. Ayer, esta necesidad cultural (disfrutar de vacaciones) no existía. Por tanto, hace cincuenta años, ese dos por ciento extra se podía dedicar la ganancia al tercer mundo. Esto quiere decir, que el cinco por ciento singeriano se podría haber aumentado hasta el siete por ciento. Trasládese esto a otras necesidades que no existían tras la Guerra Civil Española. Hoy, la cultura hace necesaria que los hijos cursen no sólo una carrera sino un Máster (y, probablemente, en el futuro, sea obligatorio que el mismo se haga en el extranjero). Esto constituye otra demanda cultural que influye directamente en el porcentaje que podríamos dar al tercer mundo sin vernos perturbados. ¿A dónde queremos llegar? Dar curso a la exigente propuesta de Singer no depende de limitaciones genetistas, sino del ritmo de vida impuesto por la cultura. El utilitarismo de Singer depende de sujetos que encuentren placer y eviten el dolor. El sistema económico modifica las concreciones de nuestro filósofo. Un mundo sin tantas necesidades como el nuestro (móviles, coches, portátiles, ereaders…) daría lugar a concreciones normativas más “santas”. Por tanto, el conservadurismo de nuestro pensador está motivado en gran medida por el universo cultural en que el sujeto de las sociedades ricas se desenvuelve. Curiosamente, esto nos obliga a comunicar la ética individual con la social alcanzando el adagio orteguiano “yo soy yo y mis circunstancias y si no las salvo a ellas no me salvo a mí mismo”. Salvar las circunstancias implica modificarlas y, al hacerlo, transformo las concreciones del principio de Singer: un mundo donde todos dan genera una tendencia favorecedora a ampliar los estándares éticos de donación. 5.2. A vueltas con el principio de ética expansionista. El utilitarismo singeriano no se funda exclusivamente en la felicidad personal sino que en la toma de decisión debe contar tanto la propia satisfacción como la del resto de los miembros del mundo 62 . Este principio anima a ascender en el sistema ético hasta límites no descritos en el momento de saber qué hacer. 62 Curiosamente, esta apertura no es entendida por algunos de sus críticos que defienden que una ética tan abierta es autocontradictoria. El amor exige, aseveran los críticos, proclividad de unos sobre otros. Esta crítica surge en el seno cristiano, por lo que habríamos
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 69 ] Retrocedamos a los dos polos del asunto: (A) Por un lado, la cultura modifica nuestras necesidades disminuyendo nuestros niveles de frustración cuando no poseemos objetos, necesidad que va en aumento en el sistema capitalista. (B) Por otro, la conciencia del sufrimiento de los demás nos hace sufrir provocando otro tipo de insatisfacción. A riesgo de colapsar al sujeto en un impasse descorazonador, lo que deseamos no es dar una solución sino comprender los resortes del entramado de la acción ética que catalicen las actitudes donativas. Para ello, proponemos los siguientes puntos: (1) Empoderar la racionalidad que nos vacuna contra los males del genetismo o de éticas subjetivistas o fundadas en revelaciones sectarias humanas. Esta racionalidad nos hace ser más conscientes de qué se gana y qué se pierde al contrastar la felicidad y sufrimiento personal y las de los demás. (2) Potenciar la cultura de la donación. Si ésta se entiende como requisito moral indispensable y no como anexo ético, no podremos sentirnos satisfechos cuando nos ceguemos a ella. En este contexto, percibiremos mejor la necesidad del otro y ésta quedará por encima de nuevas necesidades socio-culturales creadas. Nuestro potencial donativo aumentará puesto que sentiremos más satisfacción al dar o más insatisfacción cuando no lo hagamos. Es más, la ética moderada del cinco por ciento (escasamente racional desde una ética expansionista rigurosa) nos resultará insuficiente. Consecuentemente, nos acercaremos a la moral de los santos de una forma natural integrándola como requisito antes que como regalo opcional. (3) Sensibilizar. Hemos de divergir con el racionalismo a ultranza de Singer, al menos desde las alturas presentes de nuestra investigación. Si el filósofo australiano hace depender su criterio moral de elementos culturales, habrá que modificarlos para mejorar la situación donativa global. Según el autor de The expanding circle, los sujetos no son totalmente racionales, esto coarta sus capacidades de donar. Por ello, pensamos, hay que llevar a término una concreción moderada. A la solución se aumentar los niveles de racionalidad se une otro: esquivar el sentimiento de la perentoriedad de todo lo que nuestra cultura nos ofrece y sentir la exigüidad de aquel que no posee lo mínimo. Sin duda, el análisis racional modifica la emoción, pero se precisa, además, un trabajo que trasciende la racionalidad (o lleve a la misma a un nivel que trascienda lo lógico-argumental). Se trata de una formación del carácter (ethos) que tenga capacidad de escucha y de empatía y que pueda entrenar desde una racionalidad experiencial. Esta otra racionalidad tiene presente los argumentos, pero se abre a nuevos sentidos de la realidad; además, es más capaz de escuchar con humildad y, en última instancia, de entrar en contacto con la sensibilidad del animal sufriente y, por ende, de reclamar a quien lo violente que detenga su acto. de preguntarnos si en sí misma, la crítica no está violentando los propios principios cristianos (PREECE, G.: “The unthinkeable…”, págs. 33-34).
Thémata. Revista de Filosofía. Número 45. 2012 [ 70 ] En fin, una racionalidad cuya exposición excede los límites de lo que aquí queríamos exponer. José Barrientos Rastrojo, Departamento de Metafísica y Corrientes Actuales del Pensamiento, Universidad de Sevilla. [email protected]