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Historia, narrativa y discurso: el extraño viaje como imagen del franquismo en la vida cotidiana

López Hidalgo, Héctor

Abstract

El presente artículo pretende, por medio del análisis del discurso y la narrativa cinematográfica del Extraño viaje, extraer enseñanzas y principios metodológicos para el análisis del mundo cotidiano rural del franquismo, en contraste siempre con el mundo urbano y su evolución. Por tanto, pretende reinterpretar hermenéuticamente la narración cinematográfica como fuente para el estudio histórico de la vida cotidiana.

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CAPÍTULO IV HISTORIA, NARRATIVA Y DISCURSO: EL EXTRAÑO VIAJE COMO IMAGEN DEL FRANQUISMO EN LA VIDA COTIDIANA Héc o López Hidalgo Resumen El p esen e a ículo p e ende, po medio del análisis del discu so y la na- a i a cinema og á ica del Ex año iaje, ex ae enseñanzas y p incipios me odológicos pa a el análisis del mundo co idiano u al del anquismo, en con as e siemp e con el mundo u bano y su e olución. Po an o, p e- ende ein e p e a he menéu icamen e la na ación cinema og á ica como uen e pa a el es udio his ó ico de la ida co idiana. Palab as cla e: Con as e, mundo u al, F anquismo, lo is o y no is o, el pun o de is a Abs ac The ollowing a icule aims, h ough disscu si e analysis and cinema o- g aphical na a i e o El ex año iaje, o ex ac eachings and me odolog- ical p inciples o u al e e yday wo ld analysis o anquism, always in cons a s wi h u ban wo ld and i s e olu ion. So, i p e ends o ein e p e- a e he meneu icly cinema og aphical na a i es as sou ce o his o ical s udies o quo idian wo ld”. Key wo ds: Con as , u al wo ld, F anquism, seen and no seen, poin o iew 1. In oducción: His o ia, na a i a y el ex o e bo isual: Una cues ión de análisis his ó ico-con ex ual en el con ex o cine- ma og á ico después de la ley de censu a de 1963 El con ex o del desa ollismo anquis a aún no ha sido obse ado con su- icien e cla idad. Aunque exis en g andes ob as sob e el asun o, así como g an can idad de li e a u a cien í ica sob e el pe íodo, sus p o agonis as y o as cues iones (Tuñón de La a, 1986; Ca , 2008; Esla a Galán, 2008, P es on, 1990), la ida co idiana como al no igu a p ác icamen e en nin- gún abajo, no digamos ya la ida co idiana en el mundo u al. No obs- an e, es bien cie o que las signi icaciones y los enómenos del mundo u al de los años sesen a es án plasmados en g an can idad de ilms. - 71 - La His o ia, como disciplina de econs ucción y eensamblaje del pasado pa a hace lo in eligible de ca a a la comp ensión del p esen e debe, po an o, pone en es e caso su a ención sob e lo co idiano, lo que ocu e no en la supe icie de los hechos, sino aquello que ha sido ap ehendido y que po- see casi un Habi us i al (Bo dieu, 2012: 215-235). Po ello hemos escogido el cine y el ex o e bo isual como canal esencial de comunicación, signi i- cación y c eación de sen ido pa a comp ende un pe íodo de cambios an p o undos en nues o país. Como indica el í ulo, la na a i a e bo isual o cinema og á ica de la Es- paña de los sesen a cons i uye un ejemplo de imaginación y con as es a la ho a de bu la una censu a que, si bien ue e icaz en sus comienzos de ins- pi ación nazi (Neuschä e , 1991: 9-15), ue elajando sus p emisas con es- pec o a las emá icas, aunque man eniendo é eo con ol de las p oduccio- nes de ilms, así como p ocu ando concilia una con adicción cons an e en e un ape u ismo económico acili ado po el gi o ecnoc á ico de los planes de es abilización y un conse adu ismo a ul anza a la ho a de expli- ca o explici a en los ilms. Es como si los alo es de la España E e na (Neuschä e , 1991: 44-86) se iesen de endidos en una España que p e en- día ab i se al ex e io pa a elimina su imagen inicial de dic adu a de co e ascis a, al abandona las di ec ices económicas au á quicas p o enien es de alange. Po an o, un con ex o no iene nada mal an es de comenza a desg ana El Ex año Viaje. La España de los sesen a ma ca un hi o: Una sociedad que se ecupe a económicamen e de las he idas de la Gue a Ci il, así como una sociedad ealmen e p ospe a sob e la base de los acue dos de 1953 con Es- ados Unidos y del gi o ecnoc á ico dado en 1959, an e la necesidad de ape u a pa a la mode nización del país (B ändle Señán, 2007: 75-114). Po an o, F anco, a a és del almi an e Ca e o Blanco, p e endía legi ima el égimen, ya no en un baño de sang e colec i o, sino en la p ospe idad de 25 años de paz, como mues a el ex o e bo isual F anco, ese homb e. Del mismo modo, la censu a como he amien a de con ol social y de las p oducciones cul u ales ambién desc ibi á una ayec o ia muy in e e- san e. Siguiendo a F eud, la censu a omen a la imaginación y el sueño, ya que en subconscien e es donde se gene an las imágenes que noso os mis- mos nos hemos “p ohibido” a ni el conscien e (Neuschä e , 1991: 44-86). Además, es as su gen de mane a elada, es deci , ocul a y siemp e suje as a cie o ipo de imaginación. Mencionamos es a cues ión como con ex o ge- ne al de la censu a en el anquismo: La necesidad de una p oducción cul- u al que se io some ida a au én icas manipulaciones y co es que conlle- an casi una doble au o ía en muchos casos: la del au o empí ico de la ob a y los e oques del censo (Gube n, 1981: 181-244)10. Como bien an icipan 10 Gube n, R. (1981). La censu a. 1ª edición. Mad id: Ed. Península. Pp. 181-244. - 72 - las ob as de Lo ca, la censu a es un p oceso inicial y inal: p ime o, el au o p ocu a adap a se a una au ocensu a que, más a de, se e á acompañada de una censu a ins i ucional, que pa a el caso que nos ocupa, había cam- biado mucho su pa ece y sus obje i os compa ada con la censu a de los años cua en a o cincuen a. A a és de la censu a el con enido na a i o del ex o e bo isual se e cons eñido an o en o ma como en con enido, po lo que su discu so y signi icaciones se e án al e adas, al menos, en lo su- pe icial. A di e encia de su con apa ida nacionalsocialis a, la censu a es- pañola (que comenzó, al igual que la nazi, siendo dependien e del Minis e- io del In e io ) ue modi icándose y pasando de una dependencia adminis- a i a a o a. El Ex año Viaje o ma pa e de la cinema og a ía de los años sesen a, po lo que la censu a a ni el es a al dependía del Minis e io de In- o mación y Tu ismo, an igua O icina Cen al de P opaganda. La esis de Román Gube n (1981: 181-244) sob e la censu a a un ni el ju ídico es muy ilus a i a de los cambios de la censu a a lo la go de odo el anquismo. Inicialmen e dependien e de la ley de p ensa de 1938 (de ca ác e ascis a y au o i a io), en la p ime a mi ad de los años sesen a y u o del p oceso de ape u a y acele ación de las condiciones de asimilación de la mode nidad en España, se p oduce un nue o código de censu a en 1963 de la mano de Ga cía Escude o. E ec i amen e, y a di e encia de los an e io es, es e código de censu a p e- endía a ni el o mal se más lexible que la an e io ley, de mane a que uese posible (como lo ue), po ejemplo, dobles p oducciones de ca a al ex anje o (más libe adas) y a la p oducción domés ica (ca gadas de co - es). No obs an e, el p opio Gube n econoce que la ape u a del código de censu a ue, más que un ámi e que acili ase la p oducción, un ins u- men o de ca ác e alea o io al se icio del égimen. Ejemplo de ello son los a ículos que pe mi en que una se ie de planos (que en p incipio no en- d ían nada de pelig osos), debido al mon aje, pudiesen se ildados de “con- a ios al buen gus o” (Gube n, 1981: 181-244). Del mismo modo, es a a bi- a iedad, que en el caso de una película podía se la uina de los p oduc o- es debido al dila ado p oceso de Consul a P e ia (obliga o ia has a 1966) y pos e io pos -p oducción, conlle aba una censu a p e ia po pa e de los p opios au o es. No obs an e, las p io idades de la censu a cambia on de mane a habi ual a lo la go del anquismo. Nunca ue una censu a eglada y medida, como la nacionalsocialis a, sino que simplemen e siguió, casi de o ma medie al, una se ie de cánones de aplicación p ác ica que enían, has a 1966 con la nue a ley de p ensa, como p io idades el sexo (la ley de la pu eza y la opinión ene able), el espe o al dogma y la mención de polí ica o ins i uciones en un ono c í ico (Neuschä e , 1991: 44-86). Es e ue el o - den has a mediados de los sesen a, en el cual el sexo pasó a se un p oblema e cia io, pasando las ins i uciones polí icas a p ime pues o. - 73 - En es a con adicción pe manen e en e los alo es de la España de los años cua en a y la ape u a económica del égimen c eó un caldo de cul i o in- e esan ísimo pa a una se ie de cineas as (pensado en el p opio Fe nando Fe nán-Gómez o Ca los Sau a) que ap ehendie on a desa olla un es ilo de na ación y discu so muy pa icula , el cual, aunque au ocensu ándose, nos pe mi i ía c ea imágenes y me á o as que eje cían una ue e c í ica social, como es el caso de Ana y los Lobos, ya en el a do anquismo. Re o - nando a los sesen a, a con inuación, y habiendo desg anado el con ex o del ex o, amos a comp oba como buscando lo que no buscaban los censo es, a sabe , la ida co idiana, su signi icación y cambios den o del ex o e - bo isual, pod emos ex ae algunas pau as pa a el análisis de la ida co i- diana en cambio en el mundo u al de los años sesen a. 2. Na a i a y discu so de El Ex año Viaje: Análisis del socio- semió ico del ex o e bo isual Si lo que p e endemos es ex ae la signi icación y los p ocesos de comuni- cación de El Ex año Viaje de ca a a un análisis de la pe cepción del mundo u al, end emos que ene en cuen a un análisis del ilm pa a usos he e o- doxos. Es po ello necesa io ecu i a las disciplinas del análisis ílmico, así como a la semió ica de la imagen y la eo ía de la enunciación en un ilm. He e odoxo, además, quie e deci que pa a que el ex o si a a los p opósi- os de mos a el mundo u al en con as e con los cambios acaecidos en los años sesen a, es necesa io mi a de o a o ma. No enemos que e la película, sino busca den o de la misma. Jacques Aumon a gumen a que el análisis o al o exhaus i o del ilm es un ho izon e de posibilidades y alo es, es deci , una u opía (Aumon & Ma ie, 2009: 96-129). El ex o e bo isual posee una se ie de in e p e aciones como mo o del análisis que es án suje as a las posiblidades enuncia i as del ex o. Po ello es necesa io un juicio de ca ác e seccionado , que des- componga el ilm sob e la base de aquello que se es á buscando mos a , o aquello que no se mues a pe o que es á implíci o en el ex o (Ab il, 2010). Po ello en endemos que an o la adición pei ceana combinada con el aná- lisis enuncia i o del ilm p opues o po Case i y di Chio (1991:219-262) nos da á las he amien as necesa ias pa a nues o p opósi o, a sabe , es mo- men os de la película que mues an g acias al con as e un mundo u al en cambio, cuya signi icación debe comple a el espec ado . Pa a eensambla el con enido his ó ico del ex o debemos ealiza el análisis enuncia i o, de mane a que, como a gumen a Umbe o Eco (1996: 9-33), el juego del lec o y el au o (Enunciado y Enuncia a io en es e caso) p opues o nos si a como pau a pa a comp ende el pe íodo his ó ico y el po qué de las signi i- caciones sos enidas den o del ex o (Eco, 1987: 5-28). An es de comenza el análisis p opiamen e dicho, se ía bueno da unas con- side aciones p e ias sob e El Ex año Viaje. Si la comunicación es una - 74 - pues a en común, donde el emiso c ea un e a o de sí mismo y su in e - locu o , el ex o que nos disponemos a analiza conlle a sob een ende de- e minadas cues iones. Como ya hemos comen ado en el con ex o, el desa- ollismo es una época de éxodo u al y cambios en la ida co idiana de los pueblos, glacial has a los sesen a. El ex o que p esen amos na a la his o ia de un asesina o den o de un pueblo inde e minado. Es enada en agos o de 1964, un año después del código de Ga cía Escude o, y con un guion de Luis Ga cía Be langa y Ped o Bel án, la película di igida po Fe nando Fe - nán-Gómez se cen a en un c imen pueble ino, un c ono opo esencial den- o del cine de la ape u a censo a de los años sesen a. El c imen en el mundo u al es un acon ecimien o que, como bien ecogen la p ensa de su- cesos de la época, adqui ía ango de acon ecimien o que ompía con la mo- no onía de las idas anodinas en el mundo u al. El ex o nos mues a dicho enómeno en el con ex o del mundo u al. Desde la pe spec i a sociosemió ica de la época, la película es á diseñada pa a a ae la a ención del espec ado sob e el c imen, pe o, al mismo iempo, mues a lo co idiano de la ida u al a a és de es os con as es. Se deja en e e un uni e so en el que la mode nidad indus ial comienza a pene a en o ma de a e ac os y signi icaciones nue as que la película mues a de mane a sobe bia. Po an o, podemos pe segui los as os his- ó icos p esen es en el ilm a a és del discu so y la na a i a (Thompson, 1984: 162-184; Bu ke, 2010). Se a a de busca po ello los elemen os na- a i os que hacen e e encia a lo co idiano. Es, po ello, el con as e el que el e ela los ac o es explíci os pa a la censu a, pe o impe cep ibles al mismo iempo, ya que lo co idiano pasaba po al o como Habi us (B audel, 1990; Bo dieu, 1980/1991: 113-135). Se a a de los obse ado como no - mal. Po ello amos a analiza es momen os esenciales del ex o, en los que se concen an es os elemen os, a sabe , lo co idiano mos ado en con- as e den o de c ono opos bien de inidos, así como sus signi icaciones complemen adas po el espec ado o lec o . Es po ello una labo de he me- néu ica his ó ica (Gadame , 2001: 20-67). El ilm iene es momen os que, como a gumen a Baj ín (1989: 393-407), dejan obse a la acción y los ac an es de mane a concen ada. Pa a nues- os p opósi os hemos escogido el comienzo del ex o, con la desc ipción isual del pueblo, el momen o en que los músicos se e asan y la con esión inal del c imen. En el comienzo del ilm11 se nos mues a una mi ada sob e e is as y p ensa de la época, en la que el enunciado nos deja en e e algo p o undamen e co idiano en el que el espec ado , en su papel de Enuncia a io, se e eco- nocido. De las e is as mos adas muchas hacen e e encias a enómenos y 11 Co esponde desde los c édi os iniciales has a el 00:07:17. - 75 - espec áculos de ca ác e u bani a, colgados de las pa edes de una casa pue- ble ina: P ime elemen o de con as es y mu ación. Todo ello se desa olla en un plano secuencia que e mina con la apa ición de un co sé en las ma- nos de la me ce a. La siguien e escena mues a en un plano gene al un pue- blo desadoquinado, con algunos modelos de camione as al ededo de una plaza cuyo cen o es una uen e. Es á a a deciendo y se comienzan a ilumi- na las calles. En es e espacio se nos lle a de lo más iejo a lo más mode no, como es el eco ido que la me ce a y las iejas del pueblo hacen desde su es ablecimien o al “club el P og eso”, que es la sala de bailes del asen a- mien o. El enunciado nos mues a un espacio u al, co idiano y lúdico, en- cuad ado en el in de semana, que se á cons an emen e un con as e as o o pa a Enuncia a io. La me ce a, en un momen o dado dice “¡pues no dice que en e yo!” cuando busca a su ayudan e a la pue a del club: una nue a compa ación en e una ju en ud cuya escala de alo es y signi ica- ciones se e ubicada den o de los alo es de la censu a (ya que es e pe so- naje emenino es dulce y se quie e casa , pe o al mismo iempo quie e i i su ida de una o ma menos peni en e. En compa ación, la me ce a y las iejas son igu as de la España de los cincuen a y sesen a del mundo u al, expues os como se ios, íos y deco osos (Esla a Galán, 2008). T as es a discusión, la empleada uel e a en a en el club, y en onces se nos mues an di e sos planos del mismo, de nue o, con una cons an e mez- cla en e elemen os p o enien es del mundo u bano con on ados cons an- emen e con los adicionales. La música, los mo imien os del cue po y los en e enimien os son mos ados a a és de una se ie de planos en los que el Enunciado nos a p esen ando (como ya hizo con la me ce a y su em- pleada) a los di e sos pe sonajes del ela o. Es a escena, que incluye lo e ó- ico den o de la misma, nos mues a el con as e en e los bailes más a- dicionales, pegados, len os, donde los cue pos es án en ensión hie á ica; con lo u bano, i mos más ce canos al Rock& oll. Den o de es o úl imo, el baile de Angelines mues a una pe sonalidad indi idual, e escan e y con es imen a u bana, lo que de nue o se pone en elación con las muje es que apa ecen sen adas en el plano secuencia que in oduce el club. El juego de planos del enunciado pe mi e e las mi adas de ellas sob e Angelines, la ap obación o desap obación po medio de muecas o las ca as de asomb o cuando se qui a los zapa os bailando con el aco deonis a de la banda de músicos. Po ello es amos iendo una ies a de un pueblo, sabemos que exis en con as es cons an es y pod íamos llega a c ee , como enuncia a- ios o espec ado es modelo, que las o mas y expe iencias de lo co idiano mu aban cons an emen e en su enunciación en un espacio i o. Con o as palab as, p esenciamos un comienzo de un ípico pueblo de los sesen a que es á len amen e cambiando. Se a a de dos mundos uni icados po los con lic os en e alo es y signi i- caciones, el baile de Angelines susci a las mi adas de unos iejos que es án - 76 - jugando a las ca as (cuyo os o deja luga a pocas dudas) que acaban mi- ándola baila . Es muy p obable que el sexo en el 1964, como enuncia a ios nos hiciese eí , pe o lo que no dice esa escena es que, pa a que se ep e- sen e eso, es necesa io un abajo de ep esión. Aquí, el discu so que si úa en cie o modo a esos iejos como ep esen an es de una co idianeidad u- al pasada que ep imía du amen e (de ahí la so p esa y las la gas chupadas al pu o cuando Angelines baila) y que p e endía e es i se y ans o ma se en una ape u a de las men alidades y una unión ma e ial con Eu opa y lo u bano. Del mismo modo, qui a se los zapa os pa a baila , aunque uese po comodidad, mues a cie a libe ad en un espacio lúdico. Lo co idiano apa ece po con as e, ya que se basaba en no esal a , no mos a se abie o a cambios que pudiesen esul a en mu aciones de los p incipios de la Es- paña E e na, aunque muchos uesen ole ados ya en las ciudades. Esa Es- paña E e na, la de los años del miedo y el “no e señales”, segui á siendo el con as e a a és del ex o. El segundo espacio del ilm12 que amos a analiza comienza plan eando un con a iempo en el in de semana, ya que los músicos se han e asado po un acciden e en la ca e e a, como después e emos. El con a iempo, ade- más de los p opósi os comunica i os de la ama del ex o, ambién ma ca i egula idad, opiezo o co e empo al en la mono onía. El c ono opo, el luga en donde se concen a la acción, es de nue o el club y los al ededo es. En es e caso el enunciado nos mues a un pueblo cuyas eacciones an e la al a de la u ina del di e imien o ac úa de o ma un an o iolen a. Se nos in oduce en la noc u nidad desde un plano gene al que nos mues a a las iejas y la me ce a sen adas en unas silli as a la pue a de la ienda, así como a los jó enes y iejos dando uel as al ededo del club. La desc ipción ea- lis a, écnicamen e obje i a, que se hace de es e agmen o nos pe mi e comp oba los dis in os sen idos de los pe sonajes del ilm, los cuales son en es e caso conc e o de nues o análisis, igu aciones (na ado es) que co- munican la his o ia a a és de un discu so p o undamen e co idiano o cons an e. Las iejas, po ejemplo, en sus diálogos exp esan signi icaciones ales como “lo que puede el icio” o “ellos, al in y al cabo, son homb es y iene que desahoga se; pe o ellas…”. El concep o adicional de la muje , del pecado de la ca ne, así como del homb e como animal concupiscen e dis in o de la muje como ideal de pu eza alangis a p ime o y ca ólico des- pués son comunicados de mane a p i ilegiada po las iejas y la me ce a. Dejan en e e un sis ema en el que lo espe able, lo an iguo y lo se io son las sólidas bases de la España E e na. Doña Ignacia, la nobleza y el seño ío ep esen ados en el pueblo son obje o, en esa con e sación, de espe o po lo adicional, la je a quía y el o den. Doña Ignacia es el espe o al pode , a los seño i os o a los icos del pueblo que poseen una casa sola iega. “¿Qué 12 Co esponde desde 00:35:52 al 00:43:27. - 77 - pensa ía doña Ignacia? Es a ía a e gonzada” son mues as cla e de es a mo al, que se mues a po medio de la p opia enunciación. Ese mismo dis- cu so ansluce ambién el con inamien o de las clases al as u ales, que que ían i i las ansias de libe as y los deseos que el mundo u bano daba, como e emos en la e ce a pa e del análisis. A la llegada de los músicos se les ecibe con pied as. Nos mues a un pueblo que no es educado, que quie e di e i se, sabemos que los músicos es án he idos, pe o da igual, y pod íamos c ee que el enunciado no nos mues a el po qué: El espec ado puede comple a lo en es e caso con la mono onía y la du eza del mundo u al en el que i en. Sus mundos de sen ido lúdico gi an en o no al baile, que es una o ma esencial de elación. “¡Que se le- an en, que oquen! ¡Pa a eso es áis oda la semana abajando sin e oza !” es una pieza enunciada ma a illosa que mues a, de la boca de uno de los iejos es o mismo que hemos mencionado La apa ición de la au o idad, que conlle a ía quizá la censu a como enun- ciado secunda io a és del a amien o de és a, se enuncia como la azón sob e iniendo a unos “asal ajados”. Las escenas de ue za de la Gua dia Ci- il nos mues an al o den po medio del con as e. Es necesa io el o den po que “Qué pueblo más o dina io” en palab as del alcalde. Lo co idiano es el con ol del pueblo, po que no posee au ogobie no en las signi icaciones de la au o idad, po ello lo co idiano se mues a a con aluz, cuando se ompe po que hay que hace p e alece el o den y la ley. De hecho, el al- calde med a en el p oblema de los músicos que no pueden oca po es a malhe idos. Se le ele a a mediado de las pasiones. La al a del baile, como hemos is o, ompe con lo co idiano, po ello apa ece la necesidad de una au o idad mediado a que ele po la esponsabilidad y los alo es, con on- ados és os po las bajas pasiones gene adas po lo u bani a. La España E e na iene mecanismos de con ol de lo que se puede y no se puede hace . Los músicos inalmen e, ía mediada del alcalde, ocan bailes más cas izos. Lo co idiano del pueblo no necesi a an a di e sión, los habi an es se con- o man con poco. En la e ce a pa e del análisis nos di igimos di ec amen e hacia la conclu- sión del ilm13, en donde es os mismos con as es de alo es se e án en la con esión del asesina o de los he manos de doña Ignacia al juez, ya que el enunciado nos pone al músico como na ado que nos cuen a los hechos. Comenza emos po a güi que la au o idad judicial ma ca el comienzo del descub imien o del c imen. De nue o, apa ece un cos umb ismo que, sec- cionado y accionado pa a los p opósi os del análisis his ó ico, pe mi e ob- se a los compo amien os co idianos y el lujo de in o maciones que unos pe sonajes saben y o os no. Aquí podemos menciona la apo ación de in- 13 Co esponde de 01:10:07 al 1:18:25. - 78 - o mación del asesina o, en el que los iejos ac úan como un na ado co- lec i o. No obs an e, la con esión nos mues a al gui a is a como na ado y al juez como na a a io la mayo pa e de las eces, el cual es ep esen ado como impa cial y deseoso de conoce la e dad. La co idianeidad de las clases al as del pueblo, en es e caso una sue e de an igua nobleza e a enien e enida a menos po su al a de casamien os y su é ea mo al se e án, de nue o, al e ados. En p ime luga , po la apa- ición de los músicos (el gui a is a) que ha á de Ignacia un símbolo esen- cial. Ignacia signi ica la muje mayo , ía y du a en apa iencia, cuyo se así se lib e y expe imen a inquie udes, en e a la quie ud y apa iencia glacial del pueblo. Su s a us le impide se quien ella quie e se . La co idianeidad op esi a de su unción social se ompe con la apa ición del músico en su casa. Ignacia y el gui a is a man ienen una elación, aunque no se mues e, en la que él hace sen i más jo en a Ignacia, lo que se plasma en el es ido: Pasa de una opa oscu a y neg a a una moda muy pa isina. Un aspec o ju- enil en e a las o mas oscu as pa a sali al pueblo. La elicidad que co- munica su os o, en con as e con o os momen os de la película, se basa en la up u a de esa mo al es ic a, en su elemen o lúdico que iene como u opía escapa de la ep esión co idiana del pueblo. El gui a is a con iesa al juez que “Empezó a sali a lo e su manía con enida du an e an os años”. Esa manía e a e moda, des iles, y hace posa al músico con ajes de mu- je . “Los apos”, “Me hacía que la pasa a los ajes como si ue a una mo- delo”. Él e a la up u a de lo co idiano pa a Ignacia, ya que a a és de esos ac os podía escapa del pueblo. ambién po que “los apos”, de es ilo pa i- sino, y algo píca os, signi ican en el ex o, de nue o, u banidad. La mode - nidad indus ial de Eu opa y los in en os po ace case se aducen en “Cuando nos ayamos a Pa is” o en “Tú dices que en el ex anje o no soy ieja”. 3. Conclusión: La co idianeidad como as os his ó icos. Nues o análisis ha sido, como anunciamos al p incipio, he e odoxo e in- cluso algo dispe so. Pe o como hemos podido comp oba , el cen ase en es momen os esenciales, sin necesidad de aludi exac amen e a la ama, sino a cómo e an comunicados na a i a, secuencial y discu si amen e las signi icaciones con enidas en el ex o e bo isual pe mi e que lo co idiano sea pe cibido po medio de cons an es con as es. El e aso de los músicos, el c imen o la con esión ma can momen os de up u a que mues an los sis emas de signi icación en juego, los cuales se adap an y aducen cons- an emen e los unos a los o os. El Ex año Viaje nos mues a, analizando some amen e los agmen os se- leccionados, un mundo u al co idiano exp esado a a és de la compa a- ción, en los que el enunciado comunica la ama al enuncia a io po medio de dis in os ecu sos. Si somos capaces de esqui a ese juego, podemos - 79 -