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Aproximación al origen y desarrollo del periodismo de investigación en Andalucía

Reig, Ramón

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Se a a del p ime ace camien o al ema desde la óp ica de elaciona el con ex o his ó ico con el quehace pe iodís ico y li e a io. El a ículo nos a a mos a como exis ía una elación e i- den e en e esc i o es y pe iodismo indagado en lo que el au o conside a los inicios en Anda- lucía del ci ado ipo de pe iodismo. Se o ecen además casos ac uales y es imonios en los que los pe iodis as andaluces de nues os días dan a conoce sus opiniones, es a egias y écnicas de abajo. 1.- In oducción No engo conocimien o de ninguna publicación que a e monog á ica- men e ace ca de los o ígenes y desa ollo del pe iodismo de in es iga- ción en Andalucía y menos de que en esa hipo é ica publicación se hayan ecogido es imonios de pe iodis as que hayan lle ado a cabo alguna a ea conc e a de indagación pe iodís ica desde Andalucía. El p esen e ex o p e ende apo a unos mínimos apun es al espec o. Es e iden e que el ema puede ab i una línea de in es igación in e esan e, una línea que, como an as o as en lo que se e ie e a la comunicación y el pe iodismo en Andalucía, espe a a que sea desa ollada y consolidada. De o o lado, asumo desde es e momen o las ca encias que, con oda segu idad, se an a obse a en es e a ículo. Me e ie o a que soy conscien e de abajos pe iodís icos indaga o ios que se han publicado en Andalucía en los momen os ac uales pe o que no an a se abo dados aquí. Es el e o que dejo pa a o os abajos y con el que desa ío a o os in es igado es. Se a a pues de coloca unas mínimas bases de abajo. P e endo ceñi me, casi en exclusi a, al quehace pe iodís ico de in es igación en p ensa, es deci , sob e papel. Queda e eno, mucho e eno, no sólo en la p opia p ensa andaluza sino en el sec o audio isual andaluz, pa a segui abajando. Me dispongo a aza unos o ígenes del pe iodismo de in es igación que ha enido a Andalucía como escena io, a pesa de que algunos de los p o agonis as que se an a menciona no sean andaluces. Es lo de menos. Lo que impo a es que ue Andalucía el obje i o y el obje o de sus esc i os. En un ápido epaso, llega é Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía D . Ramón Reig P o eso Ti ula de Es uc u a de la In o mación Pe iodís ica Uni e sidad de Se illa ÁMBITOS. Nº 3-4. 2º Semes e 1999-1e Semes e 2000 (pp. 249-268) 250 Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía a la ac ualidad. Pa a ello, di idi é la ac i idad pe iodís ica en bloques c onológicos que nos se i án de sopo e con ex ual. A su ez, subdi idi é el segundo de los bloques po emá icas conc e as que hayan sido obje o de a amien o pe iodís ico. Algunos de los p o agonis as que descub imos den o de los bloques c ono- lógicos son más conocidos como esc i o es que como pe iodis as. Sin emba go, su labo es u o es echamen e elacionada con el pe iodismo y, más en conc e o, con el pe iodismo de in es igación. Nada ex año pa a quien ha p o undizado mínima- men e en la his o ia del pe iodismo1. Pe o es e mé odo de abajo hay que comple a lo y eso signi ica que lo p ime o que hay que deja cla o es qué en iendo po pe iodismo de in es igación. Digámoslo con b e edad y la mayo cla idad posible. 2. Qué en endemos po pe iodismo de in es igación Pe iodismo de in es igación es una exp esión que encie a, desde mi pun o de is a, los siguien es elemen os esenciales: a) Obse ación y capacidad c í ica del pe iodis a (lo cual suele i acompa- ñado po la expe iencia en la p o esión-o icio). b) P oceso de abajo p olongado y especialmen e p o undo y complejo dadas las uen es de in o mación a iadas que hay que u iliza y el con as e obligado de los da os. c) No edad en el ema o, al menos, una g an dosis de no edad u o igina- lidad en su a amien o. d) Apoyo del medio de comunicación en el que el p o esional abaje ya que, como indican Me ill y o os2, es e ipo de pe iodismo se aden a en ace as especiales y equie e de la paciencia an o del pe iodis a como del medio de comunicación en el que abaje. Los elemen os an e io es son a la ez ca ac e ís icas que de inen al pe io- dismo de in es igación, dejando po sen ado que, como ya han indicado nume o- sos especialis as (Ma ínez Albe os, Mon se a Quesada, J.M. de Pablos, Pepe Rod íguez...)3, en oda ac i idad pe iodís ica debe exis i alguna dosis indagado a. 1 Siemp e me ha pa ecido cu iosa, aunque nada so p enden e conociendo algo la idiosinc asia es adounidense, ese supues o in en o, esa supues a o iginalidad made in USA llamada Nue o Pe iodismo de los años sesen a, en el que pe iodismo y li e a u a an de la mano. Si ceñimos el ema a ie as es adounidenses pod ía acep a se pe o es que da la imp esión de que el enómeno se ha a ado de expo a . Me p egun o en onces qué es aba haciendo, po no ci a a La a, Gus a o Adol o Bécque cuando en iaba sus «c ónicas» desde Ve uela a El Con empo áneo, de Mad id. 2 MERRILL, LEE, FRIEDLANDER: Medios de comunicación social. Teo ía y p ác ica en Es ados Unidos y en el mundo, Fundación Ge mán Sánchez Ruipé ez, Mad id, 1992. 3 MARTINEZ ALBERTOS, J.L.: Cu so gene al de Redacción Pe iodís ica, Edición Re isada, Ed. Pa anin o, Mad id, 1992; QUESADA, Monse a : Pe iodismo de in es igación o el de echo a denuncia , Ed. Cims, Ba celona, 1997; DE PABLOS, José Manuel: «Pe iodismo de in es igación: las cinco ases P», en VV.AA.: Es udios de Pe iodís- ica VI. Pe iodismo de In es igación, SEP-Facul ad de Ciencias Sociales, Uni e sidad de Vigo, 1998; RODRIGUEZ, Pepe: Pe iodismo de in es igación. Técnicas y es a egias, Ed. Paidós, Ba celona, 1994. 251D . Ramón Reig De lo con a io, la in o mación no la hace el pe iodis a sino que se la hacen «o os» y desde ese mismo momen o debo a i ma que el pe iodis a deja de ene al condición pa a con e i se en un copis a, en un mensaje o, sin más. C eo que en la ac ualidad se hace poco pe iodismo de in es igación a pesa de que algunos medios nos hablen de él pa a o o ga se p es igio. En el ondo, el pe iodismo de in es igación no es en able; el pe iodismo ac ual no obse a, no es udia con de enimien o e in ensidad las i egula idades y abusos que en algún luga se es én come iendo. El pe iodismo se ha uel o demasiado cómodo, cen a sus denuncias sob e odo en los pode es públicos igno ando los pode es p i ados, sal o que se lle en a cabo ope aciones de il ación in e esada de da os de unos g upos con a o os. En onces el pe iodismo en a más en la es e a de los in e eses polí icos educcio- nis as4 que en asun os que ealmen e a ec en a la sociedad. El pe iodismo no suele an icipa se y denuncia con inuamen e asun os y ac uaciones « u bias» ligadas a conc e os segmen os de pode o de i adas de de e minadas es uc u as. Pe o es os son ya o os emas que nos des ia ían del obje o del p esen e abajo y que abo damos en un lib o cuya salida es á p e is a pa a la p ima e a del año 2000. O a cues ión que hay que deja cla a es que no podemos compa a la labo de los que amos a señala como p ime os in es igado es pe iodís icos que aba- jan sob e emas andaluces con la que se ealiza en nues os días, cuando se ealiza. Aho a las es a egias son más so is icadas, más abundan es. Si el pe iodis a ac ual lo desea y su emp esa lo apoya, puede desa olla una in es igación más p o esio- nal que la de inales del siglo XIX o p ime as décadas del XX. En de ini i a, lo que se a a alo a aquí es la no edad del ema y la concen ación y dedicación que le exige al pe iodis a y/o esc i o . Es e aspec o es común an o pa a el siglo XIX como pa a épocas pos e io es has a llega a la ac ualidad. 4 En oc ub e y no iemb e de 1999 el dia io El Mundo «des apa» los de alles del «escándalo» Jesús Gil pe o, en el ondo, y de paso, le hace el a o al Pa ido Popula de qui a le la compe encia elec o al del seño Gil ya que log a que és e enuncie a su p e ensión de p esen a se a las elecciones gene ales. La igu a de Ma io Conde iene un a amien o simila desde hace años pe o es a ez po pa e del dia io El País. Uno y o o medio se suelen dedica a publica «casos de co upción» que p esen an como de in e és público pe o que casi siemp e ienen un ondo común: hace polí ica p o PP y an i PSOE, o ice e sa, an es que pe io- dismo. El día 9 de no iemb e de 1999 El Mundo publicó que al os ca gos del Minis e io de Fomen o (en manos del PP) habían a o ecido a amilia es y conocidos en la adjudicación de cie as ob as. Esos al os ca gos☞ ☞ dimi ie on. ¿Po qué «a acaba» El Mundo al PP? Po que de ez en cuando hay que da sen- sación de independencia haciendo oda cabezas de u co pa a incluso e o za al p opio PP. Lo «so p en- den e» es que los medios del G upo P isa (la Cadena SER en es e caso), que suelen igno a a El Mundo negándole c edibilidad, en es a ocasión se hicie on eco posi i o de la no icia. E iden emen e, les e a ú il pa a, de nue o, hace polí ica, con a el PP. Aho a esul aba que El Mundo sí e a un medio c eíble. 252 Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía 3. Pe iodos his ó icos y pe iodismo de in es igación en Andalucía Cuando me he cen ado en obse a la ac i idad pe iodís ica de indagación en Andalucía a a és de su his o ia más p óxima, he llegado a la conclusión de que, pa a su es udio, podemos, g osso modo, di idi la en dos g andes pe iodos: el que a desde las pos ime ías del siglo XIX has a el inal de la Gue a Ci il española (1936-1939), y el que se p olonga desde los años cua en a has a la ac ua- lidad (años no en a). Como puede obse a se, una di isión muy simpli icada p opia de una ap oximación gene al al ema. 3.1. De las pos ime ías del siglo XIX has a el inal de la Gue a Ci il: el p oblema de la ie a Un ac o a a es a ín imamen e unido a la ac i idad li e a ia y pe iodís ica de odo es e iempo: el p oblema de la ie a. A inales del siglo XIX y has a la conclusión de la Gue a Ci il, Andalucía es una zona geog á ica donde el sec o p ima io de la p oducción (o de la no p oducción y las desigualdades, he ahí el núcelo del p oblema de la ie a), a a ene un signi icado c ucial. La cues ión de la ie a se a a p olonga bas an e más en el iempo has a llega a nues os días. En los años se en a las huelgas del e deo, po ejemplo, aún e an no icia des acada en las páginas de los medios de comunicación de oda España. Las malas condiciones de los jo nale os e an denunciadas con ela i a ecuencia y aún en la década de los no en a se han dado casos aislados en la p o incia de Jaén. La p ime a legisla u a del Pa lamen o de Andalucía (1982- 1986) ap oba á una Ley de Re o ma Ag a ia que ya la Segunda República p e en- día acome e pe o que la Gue a Ci il dejó en suspenso y así con inuó has a que comenzó de nue o el deba e as la mue e de F anco y el inicio de la T ansición (a pa i de 1975). También en los años se en a y ochen a la ac i idad sob e odo del Sindica o de Ob e os del Campo (SOC), a a és de la « oma» simbólica de incas, co es de ca e e as, e c., ue ecogida p o usamen e po los medios in o ma i os. Sin emba go, a inales de los ochen a y has a nues os días, el p oblema jo nale o a a i emi iendo. Andalucía es ya una egión donde el sec o e cia io o de se icios es esencial, como en cualquie sociedad mode na, y donde el sec o «cua e na io» o de nue as ecnologías de la comunicación, se desa olla con ela i a len i ud pe o sob iamen e a a és del Pa que Tecnológico de Andalucía, si uado en Má- laga, y del cen o Ca uja 93, ubicado en Se illa, en los mismos e enos en los que u o luga la celeb ación de la Exposición Uni e sal de 1992. Además, las exigencias de la Polí ica Ag a ia Común (PAC), de la Unión Eu opea, y aspec os ambién nega i os pa a el ag o andaluz como los subsidios es a ales y las i egula idades que lle an consigo, han in luido decisi amen e pa a que el p oblema del campo quede en suspenso. Andalucía ya no es una ie a de jo nale os, como ópicamen e la siguen conside ando algunos, sino que de su población mayo de 16 años (unos 5,5 253D . Ramón Reig millones de pe sonas) an sólo unas 250.000 pe sonas se puede deci que ienen es a condición, pues o que el núme o de pe sonas dedicadas a la ag icul u a es de ap oximadamen e 370.000, si bien aquí hay que inclui a los p opie a ios de ie as. La población jo nale a se concen a en de e minadas á eas geog á icas que, como se ha dicho, es án subsidiadas po ondos es a ales, lo que quie e deci que la mayo ía de es a población o ma pa e de los ap oximadamen e 900.000 pa ados que, o icialmen e, hay en Andalucía5. Lo que se quie e deci con los da os an e io es es e iden e: si el p oblema de la ie a llega has a nues os días (aunque la Re o ma Ag a ia que se ap ueba en la p ime a legisla u a andaluza poco o nada enga que e con aquel p oyec o sumamen e in e encionis a de la Segunda República), es ácil deduci que a inales del siglo XIX y has a el é mino de la Gue a Ci il dicho p oblema se con ie e en un con ex o c ucial en el que an a desen ol e se de e minados esc i o es y pe iodis as. El p oblema de la ie a es á ine i ablemen e unido a la con lic i idad social que, en no pocas ocasiones, oma aspec os de especial iolen- cia y c ueldad. Es e en o no a a signi ica un pun o de a acción lógico pa a el pe iodismo y pa a la li e a u a. Veamos algunos casos. A inales del siglo XIX y p incipios del XX, esc i o es de enomb e an a acudi a Andalucía pa a ealiza a eas pe iodís icas. Leopoldo Alas «Cla ín», asis e a p ocesos judiciales con a ac i is as del mo imien o ana quis a «La Mano Neg a»6 como en iado especial del dia io mad ileño El Día, que le enca ga abajos de indagación sob e el ema. El esc i o no se a a limi a a desc ibi los hechos como asun os de ac ualidad sino que, además, y como es lógico, se a a in e esa po el con ex o que los o igina: la si uación en el campo andaluz. Publica á sus conclusiones de o ma anónima a lo la go de 1883 en El Día a a és de una se ie de a ículos bajo í ulos gené icos como «El hamb e en Andalucía» o «La c isis de Andalucía», ex os «con un ma cado ai e de mode nidad»7. El mismo ema -el p oblema de la ie a y sus consecuencias- es la causa de que José Ma ínez Ruiz «Azo ín», publique a ículos en El Impa cial (cinco en e 5 Véase Anua io Es adís ico de Andalucía 1997, Conseje ía de Economía y Hacienda-Ins i u o de Es adís ica de Andalucía, Jun a de Andalucía, Se illa, 1997, p. 159 y ss. 6 Se suele a ibui a la ac i idad ana quis a o, mejo dicho, a cie as co ien es de es e mo imien o, la c eación de una o ganización sec e a llamada «La Mano Neg a» que ue desa iculada en Andalucía en 1883. Sus miemb os ac uaban con a los e a enien es de zonas como el ma co de Je ez. El asun o aún pe manece odeado de cie o mis e io pe o de lo que no cabe duda es de que el gobie no de Sagas a ap o echó la ocasión pa a desa icula buena pa e del mo imien o ob e o-campesino de Cádiz, Có doba y Se illa, muy in luido en onces po el ana cocolec i ismo y el ana cocomunismo. Un p oceso lle ado a cabo en Je ez con a «La Mano Neg a», que oma su nomb e de unos documen os hallados po la Gua dia Ci il en la p opia Je ez con una mano neg a pin ada, e minó con a ios ajus iciamien os y des ie os. 7 BERNAL RODRIGUEZ, Manuel: «La Andalucía conocida po los españoles», en VV.AA.: His o ia de Andalucía, Volumen VII, La Andalucía Con empo ánea (1868-1983), Cupsa Edi o ial/Edi o ial Plane a, Ba celona, 1983, p. 307. 254 Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía el 3 y el 24 de ab il de 1905) bajo el í ulo «La Andalucía ágica». Azo ín obse a in si u el es ado en que subsis e el campesinado andaluz, en plena e e escencia del mo imien o ana quis a, y denuncia incluso la ine icacia del ecién c eado Ins i u o de Re o mas Sociales8. También en 1905 la si uación del campo andaluz (Je ez de la F on e a) apa ece de mane a ealis a y c uda es a ez en la no ela de Vicen e Blasco Ibáñez La bodega. Po cie o, en es a misma época -p incipios del siglo XX- un p olí ico no elis a andaluz, José Mas, desconocido pa a el llamado g an público, publicó a ias no elas inspi adas en el medio u al andaluz9. En 1933 se p oducen los sucesos de Casas Viejas (Cádiz) a los que Ramón J. Sende aplicó su isión li e a ia y omán ica. Lo signi ica i o pa a un es udioso de la comunicación y el pe iodismo es el í ulo de su no ela, Viaje a la aldea del c imen (docume al de Casas Viejas), publicada en Mad id en 1934, ya que, como se acaba de comp oba , se emplea el concep o «documen al», que en la ac ualidad unimos sin acila al epo e ismo, al pe iodismo de in es igación o a abajos audio isuales di ulga i os. Sende na a los hechos sucedidos en Casas Viejas, una aldea del municipio de Medina Sidonia (Cádiz), cuando los jo nale os decla a on una si uación de comunismo libe a io, oma on el cua el de la Gua dia Ci il, se hicie on con a mamen o y asesina on a a ios agen es. La pos e io ep esión po pa e de la p opia Gua dia Ci il y las Fue zas de Asal o del gobie no epublicano ocasionó la mue e de es agen es más al asal a la casa donde Cu o C uz «Seisdedos», el líde de los suble ados, se había e ugiado con su amilia. La quema y asal o de la casa dejó paso a una ep esión en la que mu ie on ein iún campesinos, doce de ellos usilados suma ialmen e. His o iado es como los anceses G. B ey y J. Mau ice han in es igado es a agedia que lle ó consigo la dimisión de Manuel Azaña como p esiden e de la Segunda República10 . Igual- men e, el pe iodis a An onio Ramos Espejo, al que nos e e i emos más adelan e, publicó en 1984 un lib o de in es igación: Después de Casas Viejas11 , en el que 8 BERNAL, op. ci . p. 307-308. 9 José Mas e a hijo del poe a Beni o Mas y P a , que nació en Ecija (Se illa) en 1846 y mu ió en Se illa en 1892, cuya ob a, como la de an os o os, se io eclipsada po el esplando que emi ía la de Gus a o Adol o Bécque . Mas y P a ambién es un comple o desconocido. A lo sumo, el se illano «medio» di á que «le suena» po que hay una calle con su nomb e jun o a unos amosísimos, en odo el mundo, g andes almacenes. Algo es algo. Pa a esa pléyade de poe as a ec ados po la igu a de Bécque éase RODRIGUEZ BALTANAS, En ique J.: Ga illa de poe as se illanos, lí icos, sa í icos, clásicos y cos umb is as del siglo XIX, Ed. Guadalmena, Se illa, 1988. 10 Be nal, op. ci ., pp. 309-310. 11 RAMOS ESPEJO, An onio: Después de Casas Viejas, Ed. A gos Ve ga a, Ba celona, 1984. Recien emen e, el nomb e de Casas Viejas, que había sido bo ado del mapa, ha uel o a Medina Sidonia po pe ición de los ecinos y concesión de la Jun a de Andalucía. Casas Viejas se ha llamado, has a bien en ada la década de los no en a, Benalup de Sidonia. En la ac ualidad ha eg esado aquel nomb e, símbolo de una de las mayo es agedias del p ime e cio del siglo XX en España. 255D . Ramón Reig pone de mani ies o el papel ep esi o del capi án Rojas, a quien años después amos a encon a en G anada al en e de la ep esión en cuyo con ex o ue usilado Fede ico Ga cía Lo ca. Poco después de Casas Viejas es alla ía la Gue a Ci il. Cuando en 1939 e minó con la ic o ia del gene al F anco se inició el la go pa én esis de cua en a años en el que la ac i idad pe iodís ica es a ía es echamen e igilada po el nue o égimen y la in o mación e a monopolio del Es ado. Sin emba go, aho a podemos sabe cómo, a pesa de odo, hubo algún caso aisladísimo en el que alguien, en Andalucía y bajo el pleno dominio anquis a, lle ó a cabo una ac i idad in es i- gado a con mé odos pe iodís icos. 3.2. Desde el inal de la Gue a Ci il has a nues os días 3.2.1. B enan y la mue e de Lo ca El caso al ez más signi ica i o lo sabemos g acias a las in es igaciones académicas del an es mencionado pe iodis a y p o eso An onio Ramos Espejo. En su esina y en su esis doc o al12 , ambas elabo adas bajo la di ección del D . José Manuel Gómez y Méndez, del Depa amen o de Pe iodismo de la Uni e sidad de Se illa, en el que ac ualmen e es p o eso el p opio Ramos Espejo, nos expone la ac i idad que en 1949 desplegó el hispanis a Ge ald B enan, quien decide en aquella oscu a época, poco después de la ic o ia anquis a, eg esa a España desde Ingla e a, adonde se había ma chado en plena Gue a Ci il as habe eje cido di e sas a eas pe iodís icas pa a medios de comunicación undamen al- men e ingleses. B enan había conocido a Lo ca y has a su domicilio en ie as inglesas le llega la no icia de que su amigo había mue o en G anada du an e la con ienda española, sin ningún da o más conc e o. La mue e de Lo ca e a en onces un asun o en uel o en el más absolu o silencio. Decide en onces eg esa a España y lo p ime o que hace es a a de sabe lo que le ha ocu ido al poe a. Sus a e iguaciones podemos conoce las g acias al abajo exhaus i o de Ramos Espejo quien indica: «En un ambien e hos il, como es la España de la pos gue a, un au o , cuya ob a undamen al, El labe in o español, es á p ohibida en España y que además se había inclinado po el bando epublicano y po lo an o en con a del égimen de F anco, se expone a eco e escena ios es echamen e igilados, a hace p egun as a e idas, a en e is a a gen e que le pueda da pis as sob e la umba de Fede ico Ga cía Lo ca. Realiza un abajo de documen ación y de campo, p opio de un 12 RAMOS ESPEJO, An onio: Ge ald B enan: p ime in es igado pe iodís ico de la mue e de Ga cía Lo ca, esina o abajo de in es igación di igido po el D . José Manuel Gómez y Méndez, Depa amen o de Pe- iodismo, Uni e sidad de Se illa, 1996. Inédi a; RAMOS ESPEJO, An onio: El pe iodismo en Ge ald B enan, esis doc o al di igida po el D . Gómez y Méndez, Depa amen o de Pe iodismo, Uni e sidad de Se illa, 1998. Inédi a aún cuando doy el úl imo epaso a es e a ículo en ma zo de 2000. 256 Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía epo e o de in es igación. Son cua o días de búsqueda y ano aciones en su cuade no, de abaja con sigilo; y una ez conseguidos los da os necesa ios, ma cha se del luga pa a no hace pelig a su si uación pe sonal ni el esul ado de su in es igación»13 . Alguien pod ía obje a que cua o días son pocos pa a un abajo de in es- igación pe iodís ico. Pe o hay que ene en cuen a las condiciones en que aba- jaba B enan quien, po o a pa e, no pe dió el iempo des iándose del asun o que le ocupaba. En la conclusión oc a a de su esis doc o al, Ramos Espejo uel e a desc i- bi el abajo de B enan en elación con la mue e de Lo ca: «Conside ación apa e me ece, en es a modalidad pe iodís ica de in es iga- ción de ac ualidad, su apo ación, en ‘La az de España’, al descub imien o de la e dad sob e la mue e de Ga cía Lo ca, que el anquismo man enía sec e a como una cues ión de Es ado. En el capí ulo sex o de es a ob a, B enan esc ibe su a iesgada in es igación, lle ada a cabo siguiendo odos los equisi os que hoy nos dicen los expe os que han de da se pa a adqui i la dimensión de es a modalidad pe iodís ica: a) Documen ación p e ia del ema obje o de in es igación. B enan conoce la sociedad g anadina en la que ha de desen ol e se y el ambien e socio-polí ico que odea la mue e del poe a que él había conocido en los años ein e. b) Lle a a cabo su in es igación en cua o días, en un ambien e hos il. El es un au o p ohibido en España, que se mue e clandes inamen e. Realiza un abajo de campo, p opio de un epo e o de in es igación. Son cua o días de búsqueda y ano aciones en su cuade no, de abaja con sigilo y, una ez conse- guidos los da os necesa ios, ma cha se del luga pa a no hace pelig a su si uación pe sonal ni el esul ado de sus pesquisas. c) Descub e undamen almen e los p ime os da os e elado es pa a su abajo: que la umba de Ga cía Lo ca no es á en el cemen e io de G anada y que el poe a no había sido usilado en las apias de es e luga , como e ónea o in encionadamen e se había publicado; sino en un pun o ce cano a la uen e de Ainadama , en un ba anco limí o e en e los dos pueblos de Vizna y Al aca . Allí ue usilado y en e ado. d) El in es igado apo a ambién dos nomb es, que son la cla e pa a en ende el cúmulo de ci cuns ancias ad e sas y la polémica que se o igina en e alangis as y cedis as, no ya sólo de G anada, sino de odo el país: la amilia de Luis Rosales, en cuyo domicilio se esconde el poe a y donde c eía es a más segu o po la impo an e inculación de algunos de sus miemb os a la Falange; y, 13 RAMOS ESPEJO, An onio: Ge ald B enan: p ime in es igado pe iodís ico de la mue e de Ga cía Lo ca, abajo de in es igación inédi o, Depa amen o de Pe iodismo, Uni e sidad de Se illa, pp. 232-233. 257D . Ramón Reig po o a pa e, el nomb e de Ramón Ruiz Alonso, ex lino ipis a del pe iódico local, Ideal, y ex dipu ado de la CEDA. e) B enan es el p ime o en publica el esul ado de sus in es igaciones en es e capí ulo de «The Face o Spain», en 1950, y en la P ensa. Con sus publica- ciones, desmon a la e sión o icial del égimen de F anco, di undida, en e o os, po José Ma ía Pemán, que esponsabilizaba de los hechos a unos desconocidos. Lo ca, como deja bien cla o el in es igado , es aba inculado a la izquie da: su cuñado, Fe nández-Mon esinos, alcalde socialis a, había sido usilado días an es; y él e a, además, amigo y discípulo de Fe nando de los Ríos, uno de los homb es más odiados po la de echa g anadina. ) B enan ab e un camino de in es igación que segui án inmedia amen e después Claude Cou on, Schonbe g, Ma celle Auclai ... y o os in es igado es que econocen su apo ación, como Ian Gibson, Vila-SanJuan y Edua do Cas o. g) El in es igado no sólo ealiza una in es igación impo an e sob e uno de los hechos más lamen ables y que más de e io a on la imagen del égimen al usila al poe a español más uni e sal de su iempo, sino que conduce una in es- igación que, en es e caso, en endemos, se con ie e en un a ado de es ilo pe iodís ico.»14 El abajo de B enan cons i uyó pues uno de los g andes hi os del pe iodis- mo de in es igación en la Andalucía de la pos gue a, si enemos en cuen a las condiciones en las que se lle ó a é mino una ac i idad in es igado a de es a índole. En e ec o, B enan ab e el camino a o os esc i o es, in es igado es y pe iodis as in es igado es que, más adelan e, ya al inal del pe iodo anquis a y en épocas pos e io es, se a e ie on a segui con el ema, pues o que ampoco en onces, al inal del anquismo, e a ácil. En e los pe iodis as que desa olla on abajos de allados sob e la mue e de Lo ca cabe des aca al g anadino Edua do Cas o que indagó en el asun o con F anco oda ía en el pode y, inalmen e, publicó sus esul ados en un lib o que se edi ó en 1975, el mismo año de la mue e del gene al que de en ó el pode en España du an e casi cua en a años15 . 14 RAMOS ESPEJO, An onio: El pe iodismo en Ge ald B enan, Tesis Doc o al inédi a, Depa amen o de Pe iodismo, Uni e sidad de Se illa, 1998, pp. 556-557. La cu si a es del au o . 15 Véase CASTRO, Edua do: Mue e en G anada: la agedia de Fede ico Ga cía Lo ca, Ed. Akal, Mad id, 1975. 264 Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía nales’. Así sin e izaba años más a de es a si uación el sec e a io de O ganización de un sindica o clandes ino cuya exis encia e a impensable en esos momen os». 3.2.6. La «ma ia de la cons ucción» De 1991 deseamos ecoge la indagación que el pe iodis a de ABC, edición de Se illa, Jesús Al a ez, comenzó a desa olla en o no a lo que la p ensa bau izó como «ma ia de la cons ucción»: el descub imien o de que el sindica o Comisiones Ob e as p esionaba a algunos emp esa ios pa a que con a a an aba- jado es seleccionados po el p opio sindica o y que igu aban en una lis a. Al a ez, pe iodis a que, como buen p o esional, se ca ac e iza po e más allá de lo e iden e y explíci o, u o como pun o de pa ida un simple b e e que apa eció an o en su pe iódico como en o os: en diciemb e de 1991, a ios ob e os de la cons ucción denuncia on habe sido ag edidos po o os ob e os que, al pa ece , ambién e an de la cons ucción. Ex año. El pe iodis a habló con la colega que había publicado la no icia en ABC quien le dijo que los denuncian es habían hablado en los juzgados de Se illa de la exis encia de una lis a en la que e a obliga o io es a pa a pode abaja en el sec o y que esa lis a la con olaba la ama de la Cons ucción del sindica o Comisiones Ob e as. La compañe a añadió que an o abajado es como con a is as enían miedo a habla del asun o. El siguien e paso ue lógico: «yo le pedí a mi je e que me libe a a de cualquie o o ema du an e dos días pa a e si enía sue e y podía a e igua algo»25 . Al p incipio, Jesús Al a ez chocó con a ese miedo, con a la esis encia de las uen es, has a que se en e is ó con un e e ano sindicalis a de la Fede- ación de la Cons ucción de la Unión Gene al de T abajado es (UGT), «quien se since ó conmigo y me con ó odo lo que es aba pasando y que e a básicamen- e que en las ob as de Se illa, en odas las ob as de Se illa, sólo abajaban los que es aban apun ados a una lis a o almen e al ma gen de la ley y del INEM y que manejaban no se sabía muy bien qué di igen es del sindica o de la cons uc- ción de CC.OO. Me habló de pique es que ag edían a los ob e os que no es aban apun ados, de coches que apa ecían incendiados sospechosamen e y de cosas de ese eno . No quiso que pusie a en su boca muchas de las cosas que me con ó pe o le a anqué la p omesa de que me llama ía en cuan o se en e a a de alguna nue a ag esión». El ema e a an in e esan e como pa a solici a más iempo: «Hablé con mi je e y le con encí pa a que me concedie a una mo a o ia pa a mi in es igación, le pedí una semana más de dedicación exclusi a a es e asun o». La mo a o ia ue decisi a pa a abaja in ensamen e y cla i ica los hechos. El pe iodis a con ac ó con uen es de los emp esa ios de la cons ucción que coincidie on esencialmen e 25 Los en ecomillados que oy a cons a a p oceden de una cha la que, en mayo de 1995, desa olló el p opio Jesús Al a ez en un Semina io de Pe iodismo de In es igación que, bajo mi coo dinación, u o luga en la Facul ad de Ciencias de la In o mación de Se illa. Dicha exposición pe manece inédi a. 265D . Ramón Reig con la e sión del sindicalis a de UGT. «Has a me die on el elé ono al que había que llama pa a apun a se a la lis a y que co espondía a uno de los que enía CC.OO. en Se illa». Las siguien es líneas, esc i as po el p opio au o del abajo, son bien signi ica i as: «Pa a pode publica mi epo aje enía ya en ese momen o la his o ia, enía los p o agonis as, enía las íc imas, enía los es imonios, enía el mó il pe o me al aba el asesino, es deci , los seño es que con olaban la lis a y los que en de ini i a decían quién podía abaja y quién no en Se illa. Pa a pode supe a ese úl imo escollo me p esen é a la mañana siguien e en la sede del sindica o de CC.OO. y haciéndome pasa po solado o po alica ado , ya no lo ecue do exac amen e, me ui a apun a a la lis a. Allí pude comp oba que e ec i amen e había una lis a que enía su mo ada en la Fede ación de Cons ucción del sindica o pe o me al aba pode demos a que esa lis a se aplicaba con mé odos iolen os. Esa misma a de me llamó el sec e a io de la Cons ucción de UGT pa a deci me que esa mañana un a iliado suyo había su ido la ag esión de un pique e en una ob a de Se illa po no es a en la lis a. No lo pensé y nada más colga el elé ono, llamé al núme o que me habían dado algunos abajado es y con a is as y que e a el que le habían dado a su ez los pique es pa a que se apun a an. T as una espe a de a ios minu os pude g aba una con e sación ele ónica con uno de los di igen es del sindica o de la Cons ucción que con olaba las lis as y que ue de ini i a pa a la publicación del epo aje. Me hice pasa po ese abajado que había su ido la ag esión del pique e esa mañana. Tenía odos los da os, el luga de la ob a, la ho a en que se p odujo la ag esión, la con e sación man enida con el pique e y pasé no sin algunos p oblemas la p ueba del escep icismo inicial con que mi llamada ue ecibida. Al inal, conseguí que la con e sación g abada e leja a, pa a mi anquili- dad y pa a la de los abogados del pe iódico, odo el en amado ma ioso que odeaba el abajo de la cons ucción en Se illa, con cuo as que había que paga pa a pode abaja y en algunos casos la a iliación obliga o ia al sindica o. El domingo 9 de eb e o de 1992 publiqué el epo aje en el que con aba odo lo que había descubie o y al que mi di ec o ( as ce cio a se de que podíamos a on a una que ella o cualquie inicia i a legal del en o no de CC.OO.), le dio la po ada del núme o». 3.2.7. La gue illa o el «maquis» en Andalucía Ya en 1993, y pa a da alguna mues a de pe iodismo indagado en el campo audio isual, hemos de des aca los dos capí ulos de un mismo epo aje documen al que el mad ileño Al onso A ese os, que se asen ó en Se illa cuando se dio cuen a de la «ma e ia p ima» que o ecía Andalucía pa a el documen al de in es igación, elabo ó pa a el p og ama de Canal Su TV Ven ana de la His o ia. 266 Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía Los documen ales se cen aban en el enómeno de la gue illa o maquis en Andalucía, al que ya hemos aludido an es al habla de An onio Ramos Espejo. El mé i o de A ese os es u o en su eno me labo de esca e documen al, en la localización de p o agonis as de uno y o o bando-gue illa y Gua dia Ci il-, an o en ciudades, como G anada, y en pueblos de las sie as de Málaga y G anada, y en la conexión de odo el ema con imágenes de la época, con uen es de in o mación independien es (como his o iado es uni e si a ios) y con uen es de in o mación a ec adas po la agedia de los en en amien os bélicos. El documen al -de 62 minu os de du ación en e las dos en egas-, me eció en aquel año de 1993 el P emio Andalucía de Pe iodismo en su modalidad audio isual, concedido po la Jun a de Andalucía a a és de la O icina del Po a oz del Gobie no, dependien e de la Conseje ía de la P esidencia. 3.2.8. El c imen de Los Galindos F ancisco Gil Chapa o, pe iodis a de El Co eo de Andalucía, lle a a é mino en 1995 la econs ucción de los hechos y la apo ación de nue os da os ace ca del conocido como «c imen de Los Galindos», un asesina o múl iple y no esuel o que se come ió en el co ijo del mismo nomb e, si uado en la localidad se illana de Pa adas. El suceso inspi ó a Al onso G osso la no ela Los in i ados26 que ue lle ada al cine. Los asesina os u ie on luga en julio de 1975. Vein e años después, y cuando ya el deli o es aba p esc i o desde la óp ica judicial, Gil Chapa o publicó en el ci ado dia io un epo aje di idido en doce capí ulos en los que daba a conoce algunos da os -sob e odo documen os g á icos- has a en onces igno ados po el público. Los epo ajes ue on edi ados con pos e io idad en un lib o27 que con iene unas palab as in oduc o ias en las que el pe iodis a nos na a lo esencial de su mé odo de abajo: «Fue on ho as y ho as dedicadas en exclusi a a Los Galindos, con seguidas isi as a la Heme o eca Municipal, con con inuadas en e is as con jueces, iscales, abogados, agen es policiales y pe sonajes de Pa adas y de su en o no, de los que en la mayo ía de los casos ecogí sus oces en una pequeña g abado a con la única in ención de que la idelidad y la ausencia de imp o isación o la in e p e ación especula i a ue a la base de mi epo aje; sino más bien al con a io: la ealidad de lo que cada uno de ellos me con a a»28 . 26 GROSSO, Al onso: Los in i ados, Ed. Plane a, Ba celona, 1978. La no ela ue inalis a del P emio Plane a que anualmen e con oca la edi o ial. 27 GIL CHAPARRO, F ancisco: El c imen de Los Galindos, Colección Ambi os pa a la Comunicación, Se ie Tes imonios Pe iodís icos, G upo de In es igación en Es uc u a, His o ia y Con enidos de la Comunicación, Uni e sidad de Se illa, 1999. 28 GIL CHAPARRO, op. ci , p. 25. 267D . Ramón Reig 3.2.9. El Palma de T oya El enómeno eligioso que desde hace años iene luga en el luga conocido po el Palma de T oya, si uado en U e a (Se illa) o, mejo dicho, odo lo que se esconde de ás de ese enómeno, es un pun o con inuo de a acción pa a los pe iodis as in es igado es. Aún no se ha llegado a ninguna conclusión sol en e sob e el ema más c ucial: de dónde p ocede el dine o que eciben es os «sace - do es» o denados po un «papa» undamen alis a y isiona io. No obs an e, los in en os indagado es pe sis en. En 1996, Jo ge Molina, pe iodis a de El Co eo de Andalucía, publicó una se ie de ex ensos epo ajes en los que p o undizaba de mane a no o ia en el acon ecimien o29 . Las cáma as de Canal Su TV han in en ado en a ias ocasiones ilma de e minados «encla es» exis en es en la «basílica» que se ha cons uido en el luga , así como los i os que allí se p oducen. Pe o lo han log ado sólo en pa e pues o que las amenezas han impedido a los p o esionales abaja con de enimien o. Un ema pues que sigue abie o a los p o esionales del pe iodismo que abajan en Andalucía pe o que, po supues o, asciende bas an e más allá del e i o io andaluz. 3.2.10. El asun o Gil y Gil A comienzos de 1999 Ped o de Tena publicó en el dia io El Mundo30 una indagación en cua o en egas que, aunque no p osiguió, sí mos aba las posesio- nes y negocios de Jesús Gil y Gil en Ma bella. Dado el signi icado y la p oyección pública que ha alcanzado es e pe sona- je, el abajo de Ped o de Tena adquie e a lo la go de 1999 un especial alo po cuan o en es e año el emp esa io y alcalde de Ma bella ha sido inculpado i me- men e de a ios deli os y elacionado con la ma ia, al iempo que, sin emba go, la implan ación del G upo Independien e Libe al (GIL), su pa ido, gana in luencia social y polí ica, po aho a en Andalucía (p o incias de Málaga y Cádiz) y en las plazas españolas de Ceu a y Melilla. Cuando concluimos es e abajo, en no iemb e de 1999, Gil había anuncia- do su «desemba co» en Mad id y su deseo de aspi a a la p esidencia de la nación, obje i os que el p opio dia io El Mundo, po medio de di e sos epo ajes muy bien documen ados, se ha enca gado de us a desde su edacción cen al en Mad id en una dinámica más polí ica que pe iodís ica, como ya se ha indicado. De odas o mas, Ped o de Tena ya había des acado en el ci ado dia io, en su e apa como delegado en Andalucía del o a i o, como ac i o pe iodis a indaga- do du an e casi oda la década de los no en a pues o que, desde que a inales de 29 Véanse los epo ajes de Jo ge MOLINA que apa ecie on en El Co eo de Andalucía los días 9, 10, 11, 12, 13 y 14 de ab il de 1996. 30 Véase El Mundo en e los días 20 a 25 de ene o de 1999. 268 Ap oximación al o igen y desa ollo del pe iodismo de in es igación en Andalucía los ochen a es alla a el «caso Gue a», de Tena desa olló una muy in ensa ac i idad apo ando nue os da os y sopo ando ambién se ias p esiones31 . 4. Conclusión Andalucía ha sido escena io de una abundan e ac i idad in es igado a desde la óp ica pe iodís ica. Los o ígenes p óximos de es a ac i idad, sal ando las dis ancias en lo que se e ie e a mé odos de abajo con la ac ualidad, pueden si ua se a inales del siglo XIX, época en la que el p oblema de la ie a a ae a esc i o es como Azo ín y Cla ín, que llegan en calidad de «en iados especiales», como se di ía aho a, de pe iódicos que se edi aban en Mad id. El paso del iempo nos ha p opo cionado más da os: el hispanis a Ge ald B enan se con ie e en los años cua en a en el p ime in es igado de la mue e de Lo ca. Ya en nues os días, des aca en los años ochen a la econs ucción de los hechos del «caso Alme ía» po pa e de An onio Ramos Espejo; a comienzos de la década de los años no en a, sob esale la in es igación que Juan Emilio Balles- e os y An onio López Hidalgo desa ollan en o no al sindica o clandes ino que se había o mado en el seno de la Gua dia Ci il. Hay una ca ac e ís ica en la mayo ía de los casos cons a ados: el hecho de que ascienden las on e as de Andalucía pa a oma ele ancia nacional e incluso, a eces, in e nacional. 31 Sob e es e ema he de apun a dos cues iones: p ime a, que sé de esas p esiones po el p opio Ped o de Tena; segunda, que nunca he conside ado el «caso Gue a» pe iodismo de in es igación sino el esul ado de luchas in e nas en e segmen os de pode en en ados y en una dinámica de enganzas. Lo que sucede es que, una ez que el asun o llega a la p ensa, no pocos pe iodis as, en e ellos Ped o de Tena, se ie on obligados a segui « i ando de los hilos» y ahí sí exis ió una ac i idad indagado a ele an e.