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El Big Data y la inteligencia artificial como soluciones a la desinformación Big Data and artificial intelligence as solutions to disinformation doxa.comunicación | nº 38 | enero-junio de 2024 ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 Cómo citar este artículo: Moreno Espinosa, P.; Abdulsalam Alsarayreh, R. A. y Figuereo-Benítez, J. C. (2024). El Big Data y la inteligencia artificial como soluciones a la desinformación. Doxa Comunicación, 38. https://doi.org/10.31921/doxacom.n38a2029 Pastora Moreno Espinosa. Catedrática del Departamento de Periodismo II de la Universidad de Sevilla, con ejercicio docente en la Facultad de Ciencias de la Información. Doctora en Ciencias de la Información (1992) y Doctora en Filología Hispánica (1996) por la Universidad de Sevilla. Ha sido profesora visitante en diversas Universidades europeas: Bruselas, Bolonia, Milán y Verona, así como en la Universidad Nacional de Chengchi en Taipei (República China de Taiwan). Además, ha impartido cursos en la Universidad de Mérida-Yucatán (México), Universidad de las Américas (Puebla), Universidad Autónoma de Chihuahua, Universidad de San Salvador, Radiotelevisión de Veracruz, Universidad Veracruzana, Universidad Anahuac de Cancún, Universidad de La Habana, etc. Algunas de sus publicaciones son: Opinión y Géneros Periodísticos en la Era Multimedia, Madrid, Universitas, 2012, Los nuevos retos del periodismo digital, Madrid, Universitas, 2012, Aportaciones metodológicas para la redacción periodística, Madrid, Fragua, 2019, así como numerosos artículos sobre el mensaje periodístico. Es directora del Equipo de Investigación en Géneros Audiovisuales e Imágenes, EGAUDIM, incluido dentro del plan andaluz de investigación. Ha colaborado en diferentes medios de comunicación, tanto de Prensa como de Radio y Televisión y ha participado en numerosos Seminarios, Simposios y Congresos nacionales e internacionales con ponencias y comunicaciones. Universidad de Sevilla, España [email protected] ORCID: 0000-0001-6494-130X Juan Carlos Figuereo-Benítez. Docente investigador predoctoral (PIF) del Departamento de Periodismo II de la Universidad de Sevilla. Graduado en Periodismo y Máster Universitario en Comunicación Institucional y Política por la Hispalense. Actualmente se encuentra cursando el Doctorado Interuniversitario en Comunicación de las Universidades andaluzas de Cádiz, Huelva, Málaga y Sevilla. Es miembro del grupo de investigación “Comunicación, poder y pensamiento crítico ante el cambio global” (Compoder - SEJ-675) y del Laboratorio de Estudios en Comunicación (Ladecom). Desarrolla labores de secretario académico en Ámbitos. Revista Internacional de Comunicación. Ha sido docente investigador visitante en las Universidades de La Habana (Cuba), El Salvador y Francisco Gavidia (El Salvador), Autónoma de Baja California (México), Cartagena (Colombia), Nacional de San Agustín de Arequipa (Perú) y Federal de Santa Catarina (Brasil). Sus líneas de investigación se centran en la comunicación política, campañas electorales, redes sociales y accesibilidad. Universidad de Sevilla, España [email protected] ORCID: 0000-0002-9061-8482 Rabi Adeeb Abdulsalam Alsarayreh. Periodista, investigador y docente. En Jordan Radio and Television Corporation ejerce desde 2008, como director, productor, ejecutor de programas e ingeniero de sonido. Ha estado trabajando también en la radiodifusión privada desde 2010. Director de contenidos educativos en empresa de audiolibros 2020-2021. Comentarista de audio y especialista en audiolibros desde 2012. Máster en Periodismo de la Universidad de Petra, Jordania, 2015. Universidad de Sevilla [email protected] ORCID: 0000-0002-3886-3704 Este contenido se publica bajo licencia Creative Commons Reconocimiento - Licencia no comercial. Licencia internacional CC BY-NC 4.0
| nº 38 | doxa.comunicación enero-junio de 2024 El Big Data y la inteligencia artificial como soluciones a la desinformación ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 Recibido: 30/06/2023 - Aceptado: 15/09/2023 - En edición: 20/10/2023 - Publicado: Received: 30/06/2023 - Accepted: 15/09/2023 - Early access: 20/10/2023 - Published: Resumen: El Big Data y la inteligencia artificial se están articulando para luchar contra la desinformación, que comprende todos los aspectos posibles de lo falso, contenido inexacto o engañoso, proyectado, presentado y promovido interesadamente para ocasionar algún daño. Para hacer frente a este fenómeno, organizaciones, entidades, gobiernos y medios de comunicación están poniendo en marcha diferentes iniciativas. Muchas de ellas hacen uso del Big Data y de la inteligencia artificial (IA) que, con el desarrollo de los algoritmos, diseñan y ponen en marcha bots y plataformas cuya pretensión es acabar con la información intencionalmente errada. El presente ensayo ofrece una visión panorámica y un recorrido por algunos de los proyectos que la Unión Europea ha puesto en marcha basados en el Big Data, la ciencia de datos y la inteligencia artificial para desarmar la desinformación y los bulos, como los proyectos FactCheckEU o FANDANGO. Para ello, se ha aplicado un estudio cualitativo documental bibliográfico que ha permitido proponer una serie de medidas que pueden limitar la difusión de información falsa y concluir que la Unión Europea tiene actualmente el gran reto de combatir la desinformación y está dedicando una parte importante de sus recursos a identificar el problema y proponer soluciones. Palabras clave: Big Data; inteligencia artificial; desinformación; bulos; Europa. Abstract: Big Data and artificial intelligence are being harnessed to fight disinformation, which encompasses all possible aspects of false, inaccurate or misleading content, projected, presented and promoted to cause harm. To tackle this phenomenon, organisations, entities, governments and the media are launching different initiatives. Many of them make use of Big Data and artificial intelligence (AI) which, with the development of algorithms, design and implement bots and platforms whose aim is to put an end to intentionally misleading information. This essay offers an overview and a tour of some of the projects that the European Union has launched based on Big Data, data science and artificial intelligence to disarm disinformation and hoaxes, such as the FactCheckEU or FANDANGO projects. To this end, a qualitative documentary bibliographic study has been applied to propose a series of measures that can limit the dissemination of false information and to conclude that the European Union currently faces the great challenge of combating disinformation and is dedicating a significant part of its resources to identifying the problem and proposing solutions. Keywords: Big data; artificial intelligence; disinformation; hoaxes; Europe. 1. Introducción El fenómeno de la desinformación preocupa sobremanera en los países democráticos (Rodríguez-Martelo et al., 2023). A través de los bulos o fake news se utilizan normalmente estrategias con finalidad de manipular a la ciudadanía y socavar la política de los Gobiernos y de sus instituciones (Arrieta-Castillo y Rubio, 2023). La información errónea tiene relación directa con la propaganda y con las noticias falsas o bulos. Esta tendencia representa desde hace ya mucho tiempo una importante amenaza para la libertad de la ciudadanía y para todas las democracias. No obstante, es actualmente, por la rapidez de expansión de las campañas debido a las redes sociales en internet, cuando más prioritario se hace. En los últimos tiempos se han desarrollado ambos flujos, el de la información y el de la desinformación, como se manifiesta en la infodemia producida en las redes en el marco de la pandemia del coronavirus (Sánchez-Duarte y Rosa, 2020). Resulta importante subrayar el derecho que tenemos la ciudadanía a que nos suministren información de calidad, en consecuencia, los medios de comunicación deben cuidar que sus contenidos informativos sean honestos y rigurosos, aspectos que deben cuidar los profesionales de los mass-media (Flores, 2019).
doxa.comunicación | nº 38 | enero-junio de 2024 Pastora Moreno Espinosa, Rabi Adeeb Abdulsalam Alsarayreh y Juan Carlos Figuereo-Benítez ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 Mediante la acción contra la desinformación, el Gobierno de España (s. f.) apunta que resulta vital la coordinación con varios factores importantes: las instituciones académicas, las empresas tecnológicas, la sociedad civil y los factcheckers. También, la comunicación estratégica se erige en otra de las herramientas fundamentales para combatir la desinformación y reivindica un enfoque amplio del tema de la desinformación que tanto nos afecta. La llegada de la inteligencia artificial (IA) ha incrementado las posibilidades de combatir la desinformación. Se entiende por IA la utilización de dispositivos de computación para el procesamiento de volúmenes de información que da como resultado un razonamiento o un comportamiento que simula al ser humano (Sánchez y Ruiz, 2020). La Comisión Europea (2019, p. 6) amplía la definición y afirma que “la inteligencia artificial es un conjunto de sistemas de software y de hardware diseñados por humanos que, dado un objetivo complejo, actúan en la dimensión física y digital”. En el siglo XXI, la realidad virtual, los chatbots, los vídeos en 360 grados, el blockchain, la realidad aumentada, la cultura del Big Data o la presencia de algoritmos forman parte de un cambio cultural que ha promovido el periodismo de alta tecnología (Salaverría, 2014), que debemos de aprovechar para mejorar la calidad informativa y para frenar el desarrollo de las noticias falsas en la Red (Rodríguez-Pérez et al., 2022), las cuales son una gran amenaza para organizaciones como la Unión Europea. Flores (2020) afirma que estas tecnologías disruptivas presentadas desde Europa llegan como posibles soluciones a la desinformación gracias a los datos. Por tanto, probablemente se pongan en marcha nuevas aplicaciones desde el área de la comunicación para mejorar el fact checker. 2. Objetivos y metodología En este estudio tipo ensayo nos hemos marcado como objetivo principal ofrecer una visión panorámica actualizada del significado de desinformación, Big Data e Inteligencia Artificial. De manera complementaria, y como objetivo secundario, nos proponemos realizar un recorrido por algunos estudios publicados recientemente sobre este fenómeno y por algunos de los proyectos dirigidos por la Unión Europea para desarmar la desinformación y los bulos haciendo uso de las citadas tecnologías. Para ejecutar el objetivo principal se propone un estudio cualitativo documental bibliográfico sobre la desinformación, el Big Data y la Inteligencia Artificial. Para llevarlo a cabo se ha realizado una búsqueda en las bases de datos de Scopus y Web of Sciense por ser reconocidas por su alto nivel de calidad. Entre los resultados, se han seleccionado los textos más recientes y útiles para responder al objetivo principal marcados por los autores. Asimismo, para los objetivos secundarios se ha aplicado un análisis cualitativo centrado en la observación de las iniciativas y proyectos presentados por la Unión Europea. Para la localización de estos proyectos se ha consultado la página web oficial de la Unión Europea (https://bit.ly/45O8pw5). Por tanto, en este estudio combinaremos el estudio cualitativo documental bibliográfico y la observación participante de los proyectos, iniciativas e intenciones de la Unión Europea al respecto, entendida ésta como la visión concreta “que faculta al investigador a aprender acerca de una actividad en el escenario natural donde se desarrolla” (Kawulich, 2005). El recorrido por los proyectos ha permitido establecer a modo de sugerencia una serie de medidas para acabar con la desinformación.
| nº 38 | doxa.comunicación enero-junio de 2024 El Big Data y la inteligencia artificial como soluciones a la desinformación ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 3. Desinformación Nos propusimos como objetivo principal en esta investigación ofrecer una visión panorámica actualizada del significado de desinformación, Big Data e IA. En relación con la desinformación, cabe empezar señalando que el término engaño se usa ocasionalmente en referencia a rumores y leyendas urbanas, pero el folclorista Jan Harold Brunvand argumenta que la mayoría de ellos carecen de evidencia de creaciones deliberadas de falsedad y los creyentes los transmiten de buena fe o como bromas, por lo que el término debe ser utilizado sólo para aquellos con un probable intento consciente de engañar (Brunvand, 2001). Por lo tanto, la distinción entre engaño y fraude no es necesariamente clara (Walsh, 2006; Cárdenas-Rica et al., 2022). Álex Boese, el creador del Museo de los engaños, afirma que la única distinción entre ellos es la reacción del público, porque un fraude puede clasificarse como un engaño cuando su método de obtención de ganancias financieras crea un amplio impacto público o captura la imaginación de las masas (Boese, 2008). El Diccionario de la Real Academia Española considera la palabra «desinformar» como “la información manipulada con intención al servicio de espúreos intereses y también, ofrecer información insuficiente u omitirla” (Diccionario de la Real Academia Española, 2022). Este vocablo, surge de los servicios secretos, tiene un origen soviético «dezinformatsia», y fue difundido por medio de los franceses. En 1952, la Enciclopedia Soviética explicaba “la desinformación como la propagación de informaciones falsas para crear confusión en la opinión pública, o como la difusión en los países burgueses de noticias engañosas o deformadas, utilizadas con profusión como medio de propaganda política a fin de crear confusión en la opinión pública” (Enciclopedia Soviética, 1952). Jacquard y Fraguas (1988) ubican “la «dezinformatsia» al finalizar la I guerra mundial y afirman que es un concepto introducido en Francia por inmigrantes procedentes de la URSS, que narraron que la policía utilizaba esta palabra para denunciar acciones interiores o exteriores que intentaban obstaculizarla consolidación del nuevo régimen”. En todas las definiciones, se presenta el término desinformación como “engaños conscientes con una intención manipulada”, afirma Moreno Espinosa (1995). Desde entonces, la desinformación ha evolucionado con el contexto político-social. Tuñón (2021) afirma que “hoy en día es algo mucho más complejo, sutil y con un riesgo colectivo mayor que las noticias falsas, la propaganda o las meras mentiras. Aunque no podemos inocentemente pensar que la existencia de noticias falsas supone novedad alguna, sí es necesario reconocer que ha adquirido una nueva dimensión con la irrupción de las TIC”. La Unión Europea describe la desinformación como “la información verificablemente falsa o engañosa que se crea, presenta y divulga con fines lucrativos o para inducir a error deliberadamente a la población, y que puede causar un perjuicio público”. Según el Eurobarómetro publicado por la Unión Europea (UE), correspondiente al invierno 2021-2022, el 78% de la ciudadanía europea cree que la desinformación es un problema y el 70% declara que a menudo se topa noticias que, en su opinión, distorsionan la realidad o que son falsas. Los estudios generalistas relacionados con la desinformación en la Unión Europea no son demasiados, a pesar de haber atravesado contextos especialmente complicados en este sentido, como el proceso de integración europea desde inicio de siglo, el Euro, los refugiados, los populismos, el Brexit y la reciente pandemia global del Covid-19.
doxa.comunicación | nº 38 | enero-junio de 2024 Pastora Moreno Espinosa, Rabi Adeeb Abdulsalam Alsarayreh y Juan Carlos Figuereo-Benítez ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 El Gobierno de España (s. f.) afirma que la desinformación no se limita a la difusión de contenidos falsos, sino que normalmente pretende construir un discurso malintencionado. Por esta razón existe una vinculación destacable entre el combate en contra de la desinformación, la comunicación estratégica, la diplomacia pública y la comunicación digital. A raíz de acontecimientos como el Brexit, que incluyó en la agenda un sonado debate sobre la mediatización de desinformación en los resultados, la UE tomó la decisión de proporcionar un nuevo enfoque a este nuevo contexto informativo. Ha sido importante en los últimos tiempos identificar a los distintos actos del proceso para poder plantear posibles respuestas colectivas ante este fenómeno. Con ese propósito, determinó hacer una consulta pública para registrar los puntos de vista de las máximas partes interesadas. El procedimiento concluía con algunas reuniones de especialistas, determinados acontecimientos públicos y un balance final con un informe global. De las preguntas llevadas a cabo para lograr entender todo lo que envuelve a la desinformación cabe destacar que la UE ya dibujaba un panorama de desinformación interesada e intencionada y hacía distinciones entre diferentes materias y problemas del modo siguiente: inmigración, seguridad, economía, política, salud, medio ambiente, etc. Asimismo, se interesó por los sistemas de expansión de la desinformación con más impacto y ofrecía la posibilidad de seleccionar entre personajes públicos, influencers, etc., perfiles presentes en redes sociales, algoritmos, etc. Por tanto, se incluía en el informe sobre los distintos tipos de desinformación a los mass-media. 4. El Big Data y la Inteligencia Artificial Hoy en día, “aspectos como la alfabetización digital, medidas de seguridad nacional, el Big Data y la inteligencia artificial” (Cotino, 2017), “la limitación de la libertad de expresión, la regulación del discurso periodístico o la transparencia en la publicidad institucional convergen en territorio común de la legislación relacionada con la desinformación” (Robles, 2018), aunque nos centraremos en el Big Data y la IA. “El Big Data es un término aplicado a conjuntos de datos que superan la capacidad del software habitual para ser capturados, gestionados y procesados en un tiempo razonable” (Mayer-Schonberger y Cukier, 2013). También es una tecnología Big Data la que surge del rápido desarrollo de la comunicación y de la tecnología informática, que está provocando igualmente la alteración del paradigma de la cognición humana sobre nuestra realidad. La tecnología informática digital e inteligente está muy avanzada en las etapas de muestreo de datos, gestión de almacenamiento, computación de datos y comunicación de datos. Cualquier cosa puede digitalizarse y definirse con software. Una de las ventajas del Big data es que ayuda en el descubrimiento científico a través de la simulación por ordenador (Shu, 2016). Por su parte, la llegada de la Inteligencia Artificial ha sorprendido a muchos, que sin tener todo el conocimiento científico a la mano sobre esta nueva aplicación, sólo esperan ver qué cambios sufrirán. Hasta ahora lo más popular de la IA era el GPS, que lo hemos incorporado como herramienta de ubicación y búsqueda y nos facilita la vida, aunque no seamos conscientes de que a mayor uso de la tecnología en esa medida se reduce el uso del cerebro.
| nº 38 | doxa.comunicación enero-junio de 2024 El Big Data y la inteligencia artificial como soluciones a la desinformación ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 La inteligencia artificial o IA es una materia que forma parte de las ciencias de la computación, que, basado en las redes neuronales biológicas del ser humano, expone modelos computacionales de aprendizaje. A este respecto, diversos modelos de IA se han planteado, y gracias al desarrollo de la tecnología computacional han permitido numerosos avances en sistemas “inteligentes” que contribuyen a trabajar con una grandísima cantidad de datos en muy poco espacio de tiempo, acelerando las decisiones que se pueden adoptar. La inteligencia artificial ha logrado avances significativos en la salud, la medicina, en el ejército, la industria aeroespacial, la informática, las comunicaciones, la industria y campos similares. Además, ha realizado grandes progresos y ganó impulso en la educación (Nalbant, 2021). Bill Gates (2023) considera que el avance de la inteligencia artificial es tan imprescindible como el desarrollo de la computadora personal, el teléfono celular o internet que cambiarán la forma en que los ciudadanos trabajen, aprendan, viajen, reciban atención de salud y se comuniquen entre sí. Asimismo, acepta que la inteligencia artificial sin descartar que también comete errores fácticos y experimenta “alucinaciones”, plantea cuestiones complicadas sobre el sistema jurídico, el mercado laboral, la privacidad y los prejuicios de muchos temas. La IA engloba diferentes áreas, como la del reconocimiento de voz, procesamiento de lenguaje natural, visión por computadora, robótica avanzada, captura de conocimiento, planeación y optimización, entre otras. Se pretende que el sistema tenga la capacidad de sentir, razonar, participar y aprender. Adicionalmente, en relación con estas áreas. Magallón Rosa (2019) afirma que igualmente existen otras especialidades como el aprendizaje automático, en el que intervienen diferentes tipos de redes neuronales codificadas bajo aprendizaje reforzado, aprendizaje supervisado, aprendizaje no supervisado y aprendizaje semisupervisado. Con estas especialidades se puede llegar optimizar modelos y procesar información masiva a través de Big Data y Clusters a través del uso de algoritmos de regresión, clasificación y clustering. El Deep Learning es otra materia o subárea de la IA para determinados datos como la imagen, el vídeo y el audio utilizando redes neuronales convolucionales con sus variaciones y redes neuronales de memoria. Igualmente posibilita la simulación de sistemas dinámicos mediante el uso del aprendizaje por refuerzo (Márquez Díaz, 2020). Dada su trascendencia, hemos considerado importante reseñar también la reciente llegada de los sistemas de chat de GPT, que fueron dados a conocer en noviembre de 2022. Chat GPT que debe su nombre a las siglas en inglés de Generative Pretrained Transformer o Transformador Preentrenado Generativo. Esta herramienta es un prototipo de chatbot de IA desarrollado OpenAI que se centra en el diálogo. Concretamente, el chatbot es un gran modelo de lenguaje, ajustado con técnicas de aprendizaje supervisadas y de refuerzo (Olite et al., 2023). Dicho sistema se basa en el trabajo de personas reales, como artistas, músicos, etc. Sin embargo, el mayor peligro de este prototipo es la confusión que genera de que la inteligencia artificial pueda reemplazar a la humana. Ya sabemos que las máquinas no tienen emociones, son robots desalmados, por lo tanto, se considera que es erróneo referirse a ella como “inteligencia”. Quizás lo correcto debería ser la programación sintética en lugar de la inteligencia artificial. La velocidad de la irrupción de la inteligencia artificial ha hecho que un nutrido grupo de expertos en inteligencia artificial hayan expresado su preocupación y hayan pedido una pausa en el desarrollo de esta tecnología para estudiar el análisis de sus efectos
doxa.comunicación | nº 38 | enero-junio de 2024 Pastora Moreno Espinosa, Rabi Adeeb Abdulsalam Alsarayreh y Juan Carlos Figuereo-Benítez ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 secundarios. Entre los firmantes se encuentra Elon Musk, fundador de Tesla y propietario de Twitter, y uno de los fundadores de OpenIA, la empresa que desarrolló ChatGPT (Pascual, 2023). Coincidiendo con Sádaba y Salaverría (2023), cabe afirmar que la UE afianza un patrón de lucha contra la desinformación basado en un conjunto de propuestas que comprenden acciones políticas, legislativas, mercantiles, tecnológicas, educacionales y mediáticas. 5. Estudios previos Respondiendo al primer objetivo secundario que nos marcamos, se presentan en esta sección algunos importantes y recientes trabajos relacionados con el medio digital y la desinformación. En primer lugar, el estudio de Hameleers et al., (2020), titulado ¿Una imagen pinta mil mentiras? Los efectos y mecanismos de la desinformación multimodal y las refutaciones difundidas mediante las redes sociales sobre los medios digitales y fragmentados, que se consideraban un terreno fértil para la propagación descontrolada de la desinformación. En esta investigación se realizó un experimento en línea con una muestra diversa de 1404 ciudadanos estadounidenses para investigar la confiabilidad de la desinformación textual frente a la multimedia (texto más visual), y el efecto de las herramientas de verificación de hechos. Refutación textual y multimedia de la desinformación sobre tiroteos en escuelas y refugiados. Sus hallazgos apuntan que, independientemente de la fuente, la desinformación multimedia es un poco más creíble que la desinformación textual. Los verificadores de hechos pueden ayudar a superar las consecuencias potencialmente dañinas de la desinformación. También se descubre que los verificadores de hechos pueden superar los filtros partidistas y situacionales, lo que sugiere la importancia de la verificación de hechos como disciplina periodística. Le sigue un estudio de Francis Taylor (2022) sobre tácticas de desinformación líquida: superación de las contramedidas de las redes sociales a través de contenido engañoso. Este análisis aborda los formatos y la difusión de la desinformación durante las elecciones brasileñas de 2018 en las redes sociales, teniendo en cuenta las contramedidas que las plataformas adoptaron en ese momento para reducir su circulación. La desinformación ocupa un espacio central en el debate público en Brasil, donde hay un uso intensivo de las redes sociales. Con base en un análisis de contenido de 153 narrativas falsas o engañosas que fueron muy compartidas durante el transcurso de la campaña, los resultados muestran que los contenidos cambiaron de formato para superar las contramedidas de las plataformas. Los hallazgos también destacan la mayoría de imágenes y una mezcla de desinformación y matices que remodelan la definición del fenómeno y apuntan a la ineficacia de los sistemas actuales. Asimismo, recoge que las redes sociales han provocado cambios profundos en el ecosistema de los medios y nuevas dinámicas de comunicación. Se concluye que las plataformas se han transformado en fuentes de información competitivas y han jugado un papel fundamental para facilitar la difusión de contenido falso o engañoso, con especial impacto en las últimas elecciones en Brasil. Otro estudio interesante al respecto es del de Abu Zaid y Al-Shura (2022). La inteligencia artificial y la calidad de la gobernanza. Dicho estudio se plantea como objetivo identificar el papel de las tecnologías de inteligencia artificial en la mejora de la calidad de la gobernanza, y busca investigar la posibilidad de vincular las tecnologías de inteligencia artificial basadas en información y tecnología de la comunicación, ciencia política y políticas públicas. En este contexto, surge la pregunta principal de investigación: ¿Cómo afectan las tecnologías de inteligencia artificial a la calidad de la gobernanza? Para responder a esta pregunta, el estudio indica que las tecnologías de inteligencia artificial afectan la calidad de la gobernabilidad a través de dos dimensiones: la
| nº 38 | doxa.comunicación enero-junio de 2024 El Big Data y la inteligencia artificial como soluciones a la desinformación ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 primera dimensión es el impacto en las diferentes etapas del ciclo de formulación de políticas públicas, mientras que la segunda dimensión se enfoca en mejorar la calidad del gobierno servicios y la eficiencia del aparato administrativo. Además, el estudio aborda los desafíos que plantean las tecnologías de inteligencia artificial a los tomadores de decisiones gubernamentales. De ahí que el estudio se divida en tres ejes: el primero trata del marco conceptual (qué es la inteligencia artificial en cuanto a su origen, concepto y posición en la definición de calidad de la gobernanza). Mientras que el segundo eje se enfoca en cómo usar y emplear técnicas de inteligencia artificial en el ciclo de formulación de políticas estatales y el alcance de su reflejo en la calidad de los servicios gubernamentales, el estudio concluye con las incógnitas que la inteligencia artificial plantea a los tomadores de decisiones gubernamentales. Asimismo, Taeihagh (2021), en su trabajo titulado Gobernanza de la inteligencia artificial, describe “los rápidos desarrollos en inteligencia artificial y la intensificación en la adopción de la herramienta en dominios como vehículos autónomos, sistemas de armas letales, robótica y similares plantean serios desafíos para los gobiernos, ya que deben gestionar la escala y la velocidad de las transiciones sociotécnicas que ocurren. Las nuevas aplicaciones de la IA ofrecen oportunidades para aumentar la eficiencia económica y la calidad de vida, pero también generan consecuencias inesperadas e imprevistas y plantean nuevas formas de riesgos que deben abordarse”. Si bien está surgiendo una cantidad considerable de literatura sobre varios aspectos de la IA, la gobernanza de la IA es un área significativamente subdesarrollada. Para mejorar los beneficios de la IA y minimizar los riesgos adversos, los gobiernos de todo el mundo deben comprender mejor el alcance y la profundidad de los riesgos planteados y desarrollar procesos y estructuras regulatorias y de gobernanza para abordar estos desafíos. Este artículo introduce y desglosa la IA, a la vez que describe por qué la Gobernanza de la IA debería recibir mucha más atención dada la gran cantidad de desafíos que presenta. Luego resume los artículos de la edición especial y destaca sus contribuciones clave. Este número especial presenta los desafíos multifacéticos de la gobernanza de la IA, incluidos los enfoques de gobernanza emergentes para la IA, el desarrollo de capacidades políticas, la exploración de los desafíos legales y regulatorios de la IA y la robótica, y los problemas y brechas pendientes que requieren atención. El número especial muestra el estado del arte en la gobernanza de la IA, con el objetivo de permitir a los investigadores y profesionales apreciar los desafíos y las complejidades de la gobernanza de la IA y resaltar futuras vías de exploración. Por último, se ha tenido en cuenta un estudio titulado Combatir las noticias falsas, la desinformación y la información errónea: evidencia experimental para la educación en alfabetización mediática (Dame Adjin-Tettey, 2022), que investigó el efecto de la alfabetización mediática y comunicacional en la capacidad de identificar noticias falsas, desinformación e intención de compartir. Se eligió el enfoque experimental para estudiar el grupo de control y el grupo experimental que consta de un total de 187 encuestados. El análisis comparativo de los dos grupos mostró que aunque más encuestados en el grupo experimental pudieron identificar la incorrección de la información que se les proporcionó, algunos encuestados en el grupo de control también pudieron hacer lo mismo, aunque no recibieron MIL. Por el contrario, algunos de los encuestados en el grupo experimental, a pesar de estar capacitados en alfabetización mediática e informacional, no pudieron identificar la incorrección de la información.
doxa.comunicación | nº 38 | enero-junio de 2024 Pastora Moreno Espinosa, Rabi Adeeb Abdulsalam Alsarayreh y Juan Carlos Figuereo-Benítez ISSN: 1696-019X / e-ISSN: 2386-3978 6. Propuestas desde Europa En relación con el segundo objetivo secundario de este ensayo, es pertinente comenzar señalando que la Unión Europea es consciente desde hace años de que la desinformación es uno de los mayores peligros para los países democráticos y que puede dañar su estabilidad y sus instituciones. Por ello, desde su programa de investigación e innovación Horizonte 2020, está dedicando una gran cantidad de recursos para acabar con la desinformación que se difunde en las redes sociales en Internet y en determinados medios de comunicación. Un ejemplo de ello es la puesta en marcha del Observatorio Social para el Análisis de la Información y los Medios de Comunicación Sociales (SOMA), a la vez que otros proyectos financiados por la UE, como PROVENANCE, SocialTruth, EUNOMIA, WeVerify, que permite a las redes sociales presentar sus dinámicas, relaciones con otros sectores y sus vinculaciones. Por ejemplo, el SOMA ha recopilado un gran número de análisis y recursos, etc., en relación a la infodemia de información durante la etapa de la pandemia del coronavirus y las competencias relacionadas con la desinformación que se ha registrado en Europa en los últimos tiempos. El citado Observatorio ha dado a conocer propuestas interesantes para el objetivo marcado por la Unión, como lanzar una plataforma para contrastar las informaciones, una herramientas de comprobación de datos, un método para valorar el impacto social y económico del fenómeno de la desinformación, y medidas para progresar en la alfabetización comunicacional, estudiar los múltiples inconvenientes jurídicos y los aspectos de la comunidad de la autorregulación y un catálogo de competencias vinculadas a las informaciones falsas o incompletas, entre otras. 6.1. Fake News y Desinformación digital La UE solicitó un informe en 2018 a un grupo de especialistas sobre ’Fake News y Desinformación digital’. Este informe dio a conocer que los pilares sobre los que había que trabajar en contra de la desinformación eran los que a continuación se detallan. Progresar en la rigurosidad de las noticias en red, investigar la alfabetización mediática e informativa, activar mecanismos para considerar a usuarios y periodistas, proteger la sostenibilidad y la diversidad de los medios de comunicación en Europa e incentivar los estudios específicos sobre el impacto de la desinformación en Europa. El documento también pedía que se identificara y mapeara las fuentes de la desinformación, así como los resortes que promovían su expansión digital. Además, con la idea de ofrecer un espacio estable para dar acceso y poder analizar plataformas, herramientas e informaciones para mejorar la comprensión de cómo funciona el algoritmo de las redes. Asimismo, se subrayó la importancia de compartir los saberes con medios y plataformas para avanzar en la conciencia de la sociedad sobre este fenómeno. 6.2. Código de Buenas Prácticas de 2018 La Unión Europea contabilizó aproximadamente alrededor de 18 procesos electorales, en los cuales, la desinformación y la manipulación dentro de la Unión Europea habían estado presentes. Consciente del problema que supone la desinformación para la ciudadanía y para la propia institución, hizo en 2018 un llamamiento para que la industria de la publicidad, las plataformas en línea, comunicadores, verificadores de datos, organizaciones de mass-media (prensa, radio y televisión, etc.) y creadores de contenido independiente, levaran a cabo un compromiso con un Código de Buenas Prácticas que frenara esta tendencia.