Los hijos de Satanás ó El diablo anda en Cantillana: comedia en tres actos / de Cárlos Gacía Doncel y Luis Valladares y Garriga
Full text
“de o q O. comedia en Eros actos 9 o > D. Eres Carcía Doncel Y MADRID. : IMPRENTA DE D. JOSÉ REPULLÉS, Febrero de ved?
PERSO a ON ) CP, : Sah. DIEGO RUIZ yy . EL CORREGIDOR. SauDaSs.O q » E ESTRELLA. aÑo % e” $ ¿2 MARINO! o AE ” "Dos ENMASCARADOS. CUATRO ALGUACILESÓDE LA. INQUISICIO 4 a e Ad) IDO OA La escena pasa en Cantillana, año de 1537. RNA - _--=-_____ === Esta Comedia , que pertenece á la Galería Dramática , es propiedad de Don Manuel Delgado, Editor de los teatros moderno , antiguo español y estrangero.; quien perseguirá ante la ley al que sín su permiso la reimprima 0 represente en algun teatro del reíno 0 en alguna Sociedad de las formadas por acciones, suscripciones 0 cualquiera otra contribucion pecuniaria, sea cual fuere su naci , con arreglo dá lo prevenido en las Reales órdenes de 5 de Mayo de 1837, 8 de Abril de 1839 y 4 de Marzo de 184, relativas á la propiedad de las obras dramáticas. e K<- .-----=--A--ZZZZ 0
a Sa en casa del correg lo, y otr toche y hay luz sobre la mesa. S SSA cho primero. idor con una. puerta en el fona á la derecha que da ú una alcoba: es de ESCENA' PRIMERA. EL CORREGIDOR. MARI-NUÑO. -orreg. Lari-ÑN, ¿Orreg. Mari-N. Correg. Mari-N. Correg. Mari-N, a O Calle la dueña, y cuidado con levantarme la voz, * 0 dispondré contra ella... ¿Un mandato de prision? - Puede ser. ¿Tambien conmigo la echa de corregidor ? ¡ Mari-Nuño ! ¡Ay! ¡cómo-mudan los tiempos ; válgame Dios! Para eso que nunca muda vuestra infernal condicion. No le pareció tan áspera al bueno de mi señor en tiempo de su escudero Nuño Hernandez de Chinchon A mi tercer difunto : el pobre de puros celos murió ; y yo lan tonta... ¡ah! los hombres, los hombres no tienen hoy conciencia... | Un A o a 7
4 Corre. Mari-N. Correy. Mari-N. Corres. Mari-N. Correg. Mari-N. Correg. Mari-N. Vuelta á lo , ismo. Palabra ni pundono - ¡Ya sé've...! yo en era lozana como el boton - *. S de una rosa, y no ocultaban las gracias que Dios me dió, estas condenadas tocas que solo llevo por vos. ¿Por mi? Por vos, que debierais en conciencia y ley de Dios de mi viudez prematura ser el cuarto redentor. ¡Animas del purgatorio ! Pero como yo no soy rica, y Estrella es mas niña, y le cuesta á su tutor abandonar los escudos que su padre la dejó, ganados sabe Dios cómo , segun es pública voz , por eso soy importuna, y es insufrible mi humor, se me insulta y... ¡cómo mudan los tiempos, válgame Dios! ¿Acabásteis de charlar? Pero no se hará esa union : porque ella no puede amaros, y No es justo... ¿Cómo no? ¿Quiere saber lo que es justo mejor que un corregidor? Todo el mundo en Cantillana oye obediente mi voz, y Estrella debe de amarme, basta que lo mande yo: ademas estoy seguro que me tiene inclinacion. ¡Ioclinacion ! ¿cómo puede unirse la noche al sol, ni sus quince primaveras con vuestras setenta y dos?
Correg. Mari-N. Correg. Mari-N. Correg. Mari-N. Correg. Mari-N. Correg. Mari-N, Ella no ha visto mas hombres que á ani y á su confesor. Gracias dgque la teneis guardada como en prision; pero es traviesa... Es sencilla. Hablando aqui entre los dos, ¿To temeis que se parezca á su padre, que adquirió en artes y hechicerías tan triste reputacion ? Esos son cuentos. ¡Sí, cuentos! Dicen que era el buen señor alquimista y algo mas, y que aun despues que murió su alma no ha desalojado del todo la habitacion contigua, que era la suya, que ninguno ocupó. Lo cierto es que por las noches se oye un estraño rumor , y segun dicen por él aquel refran se inventó de: «El diablo anda en Cantillana.» ¡El diablo es tu relacion , vieja loca! . Bien; yo cumplo con decirlo; quiera Dios que el alma de Alonso Sanchez no se cuele de rondon un dia por las paredes, y con temerosa voz os demande estrecha cuenta de vuestra administracion ; veremos á ver si entonces la echais de corregidor. Se la echaré al mismo diablo, es que para eso lo soy. Vé al punto á llamar á Estrella. ¡Para eso he quedado y0, para introductora !
6 Correg. Mari-N. Correg. Correy. Estrella. Correg. Estrella. Estrella. Estrella. 10: ¡Calle ! y cumpla su obligacion. ¿ El alma de Alonso Sanchez sabrá vengarme de vos. (Vase.) ESCENA IL EL CORREGIDOR. ¡ Ási cargue con tu cuerpo, maldita vieja... Pues no las tengo todas conmigo, Yo fui mombrado tutor porque aqui no quiso nadie cargar con tal comision, á pesar de Jos escudos que el buen Alonso dejó. - Y aunque corre en Cantillana por muy válida esa voz,;. tanto que nadie ha querido : dar por la casa un doblon, los del buen Alonso tienen medida, peso y valor. Si estos eran sus encantos , encantado, me vea yo.* ¿ Pero aqui brincando viene mi pupilla... ¡qué candor! luego dirán... ¡vaya, vaya!! hablillas del yulgo son. ESCENA TIL EL CORREGIDOR, ESTRELLA. Señor tutor... Ven aqui. ¿Qué me teneis que mandar? Con juicio me has de escuchar : siéntate. - Estoy bien asi, señor tutor. No ha de ser. Como estoy desde la aurora
(Corre por tutor.) Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella, Correy. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correy. encerrada, tengo ahora unas ganas de Correr... todo el teatro dando vueltas al rededor del ¡Juicio! ¡juicio! (Ap.) ¡ Qué sencilla ! ¡Me gusta tanto brincar! si viérais... ¿quereis jugar conmigo á la coscojilla? k ¡Cómo! yO..: No cuesta nada: miradme á mi; una, dos, tres... Ahora vos... Quita : no ves que daré una costalada... ¿ Qué importa? tanto mejor. Con-eso me hareis reir. ¡Me gusta! ¿con que es decir... ¡Qué cara de inquisidor ! ¡Ja, ja, ja! Apenas lo creo: ¿te burlas ? ¿Pues no lo veis? ¿Cómo es eso? ¡Sivos poneis ara reñirme tan feo! Tu sencilla condicion mi justo enojo reporta: pero oye lo que te importa. Ya vaá empezar el sermon. Ya sabes cómo ha cuidado de tu misera horfandad tan solo por caridad mi amor desinteresado: y para que á todo atienda es tiempo ya de que aspire á darte esposo, que mire por tu virtud y tu hacienda. ¿Con que me voy a casar ? ¡Qué bueno! Una niña honrada, recogida y' bien criada, debe ese gozo ocultar.
8 Estrella. Correg. Estrella. ' Correg. LR —— e dE po Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella, Correg. Estrella, Correg. ¡OYre. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correy. ¿Por qué, si aqui me condeno ? Tendré libertad, regalo; no habrá mas tutela. (Ap.) ¡Malo! ¡Ay! ¡os quiero tanto! (Ap.) ¡Bueno! (Alto.) Por eso mi afecto cuida de elegirte un buen partido. Y dígame ucé, ¿un marido es cosa muy divertida? De puro sencilla peca: ¡a no haberla yo educado! ¡Como yo solo he jugado á novios con mi muñeca! Pues yo esplicártelo puedo. Al marido amar es ley, y temerle como al rey, ” y obedecerle... - ¡Ay! ¡qué miedo! Debe ser hombre mayor, no mozo ni espadachin, un hombre... como yo, en fin. Si ucé no es hombre, es tutor. ¡ Oiga! Eso es ya demasiado. Sabe, en fin, pues es forzoso, que soy yo, Estrella, el esposo que te tengo destinado. evantándose asustada.) y! ¿vos? Sí: ¿de qué te pasmas? Casarme con vos no puedo. ¿Por qué? Aca Porque tengo miedo a visiones y fantasmas. ¿Fantasma yo? Desacatos no sufro. ¿No pareceis con la cara que teneis á la sombra de Pilatos ? ¡Estrella...! pero hago mal en enfadarme por esto,
9 Piensa en lo que te ha propuesto mi cariño paternal :: que asi tu suerte mejora y que en ello te hago honor. Muger de un corregidor... Estrella. ¿Y seré corregidora? Correg. Pues es claro. Estrella. ¿Cierto ? Correg. : Estrella, ¿Y mandaré? Correg. Concedido. Estrella. Pues destierro á mi marido á veinte leguas de mi. Correg. ¡Pues me gusta la aprension! Tu cabeza no está buena. Estrella. O conmutaré la pena en una estrecha prision. Correg. No hay mas: su juicio vacila. Estrella. Ya vereis cuál sabe ahora vengar la corregidora agravios de la pupila. Correg. — ¡Atrevida! Estrella. Y aun no es todo: porque habeis de enamorarme, y servirme y festejarme con sumision y con modo. Suspirar y tener lances, celos, riñas y temores, y todos los sinsabores que cuentan en los romances. No me tratareis grosero, pues que vuestra dama soy, ¿ y para empezar desde hoy, afuera, afuera el sombrero. (Se lo quita y lo arroja.) Correg. (Cogiéndolo.) ¡Qué atrevimiento ! (Ap.) Por mas. que su inocencia me cuadre, me temo que por su padre tiene algo de Satanás. Estrella. — ¡Qué ojos me echais! Correg. Y debiera : 5 e
16 na un trueno lejano; el ruido de la lluvia aumenta.) Mari-N. ¡Santa Bárbara! Estrella. ¡ Jesus! ES Ya responde. Mari-N. Ya está aqui. Judas. ¿Quién, el diablo? e” Mari-N. El tutor. Estrella. (A Judas.) ¡ Calla! E: Pues no tardará en venir. ESCENA VI. ESTRELLA. MARI-NUÑO. EL CORREGIDOR. JUDAS, escondido, Corregidor. (Entrando.) ¿Cómo es esto? ¡las dos aqui ¿qué teneis que hacer á estas horas en mi aposento ? Estrella. Señor tutor... Mari-Nuño. Es que... Corregidor. Es que no me gustan estos conciliábulos. Despejad al momento; ya es hora de recogerse y de dormir. Estrella. ¡Dormir; ¿y quién puede dormir con esta noche...? tengo tanto miedo á los truenos... por eso llamé á Mari-Nuño para que me hiciese compañía. Mari-Nuño. Y por seruna buena y condescendiente, Y... Corregidor. Todo lo que quieras; pero vete de aqui | cuanto antes. Tú, Estrella, recógete tambien, ya sabes que mañana... en fin, ya me entiendes. (Cruza un relámpago, y la tempestad va en aumento hasta el fin del acto.) A Estrella. ¡Ay! ¿no ois? ¡qué miedo! Corregidor. ¡Ea! dejadme en paz, que ya tengo ganas, de estar solo. Estrella. (Bajo 4 Mari-Nuño.) ¿Y le dejaremos aqui con él? Le va a descubrir. Mari-Nuño. Mucho lo temo. Estrella. Yo no me voy. ; " Mari-Nuño. Ni yo. Da Corregidor. (Volviéndose.) ¡Todavia estais aqui! ¿Qué significa esto? e Estrella. ¿Qué le diremos? a - Mari-Nuño. (A Estrella.) Dejadme á mí. - Corregidor. ¿No respondeis? ,
17 Mari-Nuño. ¡Jesus qué génio! ya nos vamos... pero ¡ay Dios! ahora: que me acuerdo, aun no está aderezada vuestra cama... ¡ qué memoria,..! y querreis acostaPOS... : Corregidor. ¡Pues di charlaras tanto 4 Mari-Nuño. En-un momento está hecha. Estrella. Yo te ayudaré. Mari-Nuño, (Bajo ú Estrella.) Desde alli podemos estar a la mira. (Se dirigen ú la puerta de la derecha, y se oyen fuertes aldabonazos en la puerta de la calle.) Corregidor. Vé antes á ver quién llama. (A Mari-Nuño.) Lari-Nuño. ¿Quién podrá ser á estás horas? (A Estrella.) Entrad, que ya vuelvo. (Mari-Nuño se va por el fondo. Estrella entra en el cuarto de la derecha.) g0! si te parece... mas valia que no ESCENA VII. EL CORREGIDOR. ¿Quién me buscará á estas horas con tanta prisa? alguno que reclama mi autoridad... bien podian hacerse cargo de que la justicia necesita dormir, ó no estrañar que se duerma á veces fuera de tiempo. (A Mari-Nuño, que vuelve.) Y bien, ¿quién es? ESCENA - VHL EL CORREGIDOR + MARI-NUÑO. Mari-Nuño. Un hombre y una muger que se dicen vecihos de esta villa, y quieren hablaros. Corregidor. ¿Para qué? : Lari-Nuño. “No he podido entenderlos; porque los dos hablan á un tiempo, y no parecen muy acordes. Corregidor. Alguna quimera conyugal. (Ap.) Mal agiero en la víspera de mis bodas, (Alto.) Di que“entren. lari-Nuño, Pero no sería mejor que salieseis á decirlos... Corregidor. No hable de lo que no entiende, y obedezca. Lari-Nuño, Aquí estan ya. (Ap.) ¡Qué nuevo contratiempo! (Entra en la alcoba, y aparecen Diego y Beabriz por el fondo.) : o . y
ESCENA IX. . EL CORREGIDOR. DIEGO. BEATRIZ. Diego. Señor juez. Beatriz. Señor corregidor. Diego. Mande V. S. callar á mi muger. Beatriz. No haga V. S. caso de lo que va á decirle mi marido. Diego. Mi muger está loca. Beatriz. Mi marido no sabe lo que se dice. Diego. Yo tengo un hijo. Beatriz. Diga V. S. que no es verdad. Corregidor. Nadie puede saberlo mejor que ella. Pero entendámonos... ¿de qué se trata...? hablad uno tras otro. Diego. Yo debo hablar primero. Beatriz. No señor, que yo tengo mas razon. Diego. Lo que tienes es mas lengua. Si no manda V. $. echar de aqui á mi muger no nos entenderemos nunca, ni yo podré esplicarme. (Con misterio.) Tengo que hacer á V. S. una terrible revelacion. Corregidor. ¡Diantre! ¿Con que es cosa seria? Beatriz. Mi marido quiere perderse. Diego. Quiero cumplir con mi deber de buen súbdito del emperador, y de la santa iglesia católica, apostólica, romana, a que pertenezco. Beatriz. Os va á decir mil sandeces. Corregidor. ¡Salid! luego os oiré á vos. Beatriz. Pero si yo quiero hablar ahora. Diego. Importa que estemos solos. Corregidor. Salid os digo. ; Beatriz. Bien; ya me marcho; pero Dios quiera que hasta V. S. mismo no tenga que sentir si le hace caso. Corregidor. La justicia no teme á nadie.. Beatriz. La justicia de la tierra nada puede contra el poder del infierno. (Vase por el fondo.) ñ ESCENA X. EL CORREGIDOR. DIEGO. Correg. ¡Oiga! ¿y qué tiene que ver con este asunto el infierno?
Diego, Correg. Diego. Correg. Diego. Correg. Diego. Correg. Diego. Correg. ¿Que si tiene? ¡Dios eterno! O habla al aire mi muger, olo de pensarlo sudo Y Consumiéndome voy. ¡Señor! la victima soy de un demonio testarudo, que con enredos prolijos mi eterna salud embarga ; y Me persigue y me encarga la educacion de sus hijos. ¿Qué estais diciendo ? Quince años hace, que fuí nombrado No hay mas. señor, tutor de un hijo de Satanás. ¿Qué oigo... ? mas tales estremos de locura dan indició. El miedo os trastorna el juicio, ¡Miedo yo...! y hi en, ¿qué tenemos? Con harta razon me acosa; fuí soldado , y de los rudos, me trago á los hombres crudos, pero al diablo es otra cosa: que al cabo nadie ni muestra igual e es eterno, orazon que á la boca de un cañon a la boca del infierno. Habérselas con el fuera locura y no Mas si alguno me ¡Vive el cielo...! ¡ No es de cobarde diablo poca; provoca, Guarda, Pablo! ni loco tener miedo á Belcebú, seor garnacha. (Ap.) Ni tampoco a los hombres como tú. (A lto.) Respete mi autoridad. Teneis razon, me pero el caso... Y ( digalo con breved propaso: qué es el caso, ad,
20 Diego. Correg. Diego. Correy. Diego. Correg. Diego. Correg. Diego. Correg. Diego. Correg. Diego. í A eso voy, y Dios me asista; que yo acudo á vos leal contra esa trama infernal. ¿Pues soy yo acaso exorcista? No; pero oidme. Decid. Quince años hace contados que tal vez por mis pecados me casé en Valladolid ; y aqui entra mi parasismo, porque con mi matrimonio se me entró en casa el demonio. ¡A cuántos pasa lo mismo! ¿Con que la muger...? No es eso. Ved si con razon me aflijo lo que se me entró fue un hijo del demonio en carne y hueso. ¡Pero hombre! Tan solo un dia llevaba yo de casado, y de mi consorte al lado tranquilo sueño dormia, Era una noche tremenda de relámpagos y truenos, y de las nubes los senos se abrian con furia horrenda ; repicaba el campanario, bramaba la tempestad, como esta noche... es verdad que hoy es el aniversario. ¿De qué? - Del caso fatal. Apenas de un año sé que Satanás no me dé esta música infernal. ¿Y bien? Estaba dormido de mi desventura ageno, cuando me despierta un trueno y oigo á mi lado un berrido. 'Trémulo acerqué la luz,
A AA — AA _ y y ballo'un infante en mi cama, que gruñe, patea y brama á la señal de la cruz, que yo hice con gran fervor al contemplar asombrado . aquel fruto anticipado de mi conyugal amor. Mi muger tambien despierta, temblando al engendro mira, y Me pregunta, y se admira de miedo y espanto muerta. De repente un trueno estalla, yo del susto pierdo el tino, y este infernal pergamino entre mis manos se halla sin saber cómo. (Saca un pergamino de forma triangular.) Correg. ¿Qué es esto ? AVERS (Examinándole.) Estraña figura de carta. Diego. Y es su estructura . muy conforme con el testo. Correg. (Examinándolo.) Figuras del alcorán y signos de nigromancia. Diego. Y aun le falta la fragancia del azufre y alquitran, que ha perdido con los años. Correg. — ¿Y estos renglones, qué dicen? Diego. Mis desventuras predicen entre dibujos estraños. Es el tutorial poder que me da el rey del abismo; la partida de bautismo del hijo de Lucifer. ¡Desventurado de mí! Correg. — Sin duda que es serio el lance: ; y la carta está en romance. Diego. Leed, señor. Correg, Y dice asi. (Lee.) «El.que en las tinieblas reina, el que las esferas surca,
22 Diego. Diego. Correg. > el que los astros derriba, el que en los rayos fulgura y en el huracan cabalga, te manda esta prenda suya. Le abortó la tempestad, le engendró la desventura, le da su amparo el infierno y tiene por nombre Judas. Si procuras saber mas, si este secreto divulgas, ¡ay de ti! ni el pensamiento de mis miradas se oculta, y un misterioso conjuro une tu suerte á la suya. ¡Ay de ti si le abandonas ó desamparas su cuna! ¡Ay de ti si le maltratas, le despides ó le ocultas! ¡Ay de tí, Diego, ay de tí si llega á perderse Judas! » ¡Qué tal! ¿habrá quien lo crea? Cierto, que el caso es muy serio, y que encierra algun misterio como una burla no sea. ¡ Ay! no señor; eso mismo pensé yo mas sosegado, * y con animo esforzado armándome de heroismo, cogi el monstruo por el talle, en un saco le encerré, y saliendo le planté sin mas ni mas en la calle. Cuando á la noche siguiente le hallo en el mismo lugar, volviendome á despertar con un gruñido insolente. Salto del lecho aturdido, y con el temblor y el miedo derribo la luz, y quedo en tinieblas sumergido. Entonces entre las mudas sombras, esta voz 0Í:
Correg, Diego. Correg, Diego. Correg. Diego. Correg. Diego. E E « ¡ay de ti, Diego, ay de ti si llega á perderse Judas!» ¡ Qué diantre! ¿sí será cierto ? Ligado asi por mi mal a ese poder infernal, no hago nada con concierto. El chico en tanto crecia de modo que espanto daba; á los tres meses hablaba, y á los seis meses corria. - Tragaba de un modo atroz, y me afirmó mas y mas que era hijo de Satanás su desarrollo precoz. ¡ Qué espanto! . En vano con maña, por ver si era algun ardid, dejando á Valladolid he corrido media España. Do quier que llegaba errante me alcanzaba Satanás : si dejaba el chico atrás me lo encontraba delante. Y cada mes su menage el diablo renueva artero, y en un bolson el dinero me manda del pupilage. ¡ Vamos! Es don infernal ; y yo no sé por qué encanto cuanto recibo, otro tanto disminuye mi caudal. lgo pesada es la broma. Allá se debe de usar ese modo de pagar. Ya veis si es mala carcoma. Y de esa yoz sobrehumana sin descanso perseguido, á establecerme he venido hace un mes á Cantillana, En donde mi espanto crece ; porque el chico está mas triste,
Correg. Diego. Ñ Correg. E Diego. Diego. Diego. Diego. Diego. Correy. Correg. Correg. Correg. (Suena un trueno mas | abre la ventana con estrépito: la cortina se levana á mis conjuros resiste y de noche desparece:, como las brujas se olea, y vuela que es un portento ; anoche le vi, y no es cuento, bajar por la chimenea. ¿Y bien, qué pensais hacer? ¿Qué? con vuestra proteccion llevarle á la inquision. Soy del mismo parecer. ¿Mas no temeis, si se enoja, de su padre el maleficio ? No, con tal que el santo oficio hajo su amparo me acoja. Y la acusacion entablo con un poco de valor, que al cabo un inquisidor se entenderá con el diablo, y le sabrá apaciguar, pues tanto con él se avienen. ¿Qué decis? | Como ambos tienen el oficio de tostar... ¡Eh! no pierda los estribos, no hable tales desaciertos: el diablo tuesta á los muertos, : la inquisicion á los vivos. - Eso es lo que mas me incita. - ¡ Que le quemen, votoá san...! y me libro de Satan... (Suena un trueno fuerte.) ¡Santa Bárbara bendita! Si ahora al padre le da gana de entrar á cuentas coúmigo... Nada temais. ¿No lo digo? llamando está á la ventana. Es que la sacude el viento. Y la va á sacar de quicio. ¡Dicho y hecho! fuerte que el anterior , y se 1
25 ta, y Judas queda descubierto saltando ú la escena.) Correg. ¡Uy! ¡qué estropicio! Judas, (Ap. saltando.) ¡ Válgame el descendimiento! Correg. (Al verle, asustado.) ¡Jesus ! Diego. ¡Ánimas desnudas ! no me abandoneis. bo Judas. (Temblando.,) ¡Niá mi! (Los tres se quedan temblando sin atreverse ú hablar, y se oye una voz lúgubre en la calle.) (0%. «¡Ay de ti, Diego, ay de tí si llega á perderse Judas! » ESCENA XI. EL CORREGIDOR. DIEGO. JUDAS. Diego. (Acercándose al corregidor y con misterio.) ¡El es! ¡ Correg. (1d.) — Si, ya lo presumo,. por la entrada que ha elegido, Diego. —. Y tambien por el vestido. Correg. Por la voz. Diego. Y por el humo. Judas. (Acercándose.) Yo pido á ucedes perdon... (Dirigiéndose á Diego.) Diego. Aparta, monstruo infernal. Correg. Huye , engendro de Belial. Judas. Pero... E Diego. ¡Aparta por Pluton ! Correg. — Porlos espíritus puros... * Judas, Señores, una palabra... Diego. ¡ Y por el Abracadabra ! conjuro de los conjuros. Judas, Bien; ya callo, y no me muevo. Diego. Este conjuro respeta. Correg. (Dándole un cordon que habrá sobre la mesa ,) Pues ahora se le sujeta. ; ¿A qué aguardais ? Diego, No me atrevo. Si contra mí se avalanza...
AS Diego. ¡Cielos! está llamando á su padre... ahora va á a 32 ESCENA IIL DIEGO. Eso es lo que me hace no seguirte... cerremos ante todo la puerta... ¡vaya un sitio lóbrego...! si al menos sara alouna comodidad... ¡pero sl, que si quieres...! amas estan bajas para pedir socorro en Bien mirado, mas vale pasar una nome para siempre de ese maldito chico. ) ¡Padre! che Td . (Dentro. ser ella... vendrá en su auxilio... ¡ánimo! ¿un hombre de mi temple se ha de arredrar de ese modo...? suena ruido... nadie aparece... es el aire... qué necio es uno en tener miedo... (Mirando á todos lados.) Nada... estoy solo... son cuentos de viejas todas esas cosas de apariciones... me parece ver una sombra... aprension... el hombre debe hacerse superior y... pues yo vigo pasos, no hay duda... ¿eh? ¿quién va...? cómo zumba el eco... pues sgñogr, está visto que el miedo es la mayor sandez que ac a 1bre.. esperemos la cena, y mientras tanto hagamos po cender un poco de fuego en ese fogon que me está convidando... por aqui hay astillas... (Recogiéndolas.) Yo no sé cómo hay personas que crean en espectros y fantasmas... (Volviéndose apresuradamente.) ¿Quién me llama... ? Creí escuchar... cuando uno se empeña en tener valor, lo tiene, no hay remedio... (Pone las astillas en el fogon y canta-con voz trémula.) s Mala la hubisteis, franceses, en esa de Ronces... valles... . . Con la humedad se me ha secado la garganta... (Encendiendo un papel y poniéndolo entre las astillas.) La leña es vieja y pronto debe arder... ¿no lo dije... ? ¡magnifico! hagome cuenta de que estoy en un campamento y... (Mirando al rededor.) Qué horrible aspecto presenta este cuarto á la luz de la llama... (Suena un trueno fuerte.) ¡Cielos! Judas. (Dentro con voz ahogada.) ¡Padre! Pi,
33 Diego. Yo no sé dónde ponerme para no oir esa voz... | á la tercera acude el padre... de fijo.., no puedo quitar los ojos de la puerta... (Se queda mirando ú la puerta del cuarto en que está Judas, y aparece en la pared del fogon una mano que vierte un jarro de agua sobre la lumbre y la apaga: al ruido que hace se vuelve Diego y lo nota, pero sin haber visto la mu10.) ¿Qué es esto...? ¡Dios mio...! han apagado la lumbre... ¡ba! ya presumo lo que es; habrá entrado agua por la chimenea h ena un preludio ua 1! ¿musiqnila tenemos...? voy teniendo asi Una cosa como... como miedo... Canta una voz dentro. No temas, mi amor, no temas que causen tu desventura :. yo romperé tu clausura, porque me sobra poder. Y el que se empeñe inhumano en turbar nuestro cariño, verá lo que puede un niño que le ayuda Lucifer. udas. (Dentro.) Ampárame , Estrella mia... > Diego. (Temblando.) ¡Su estrella...! pues, ¡Lucifer...! es su hijo... ¿quién puede ya dudarlo...? en buena estoy metido... ¿quién sabe dónde me van á llevar los demonios... ya huele á azufre que trasciende... (Suenan pasos hácia el fondo.) Ya se acercan... (Golpes en la puerta del fondo.) > VO%. (En el fondo.) ¡Diego! Diego. Esa voz... no me es desconocida... AAN, ¡Abre pronto por Dios...! Diego. ¡Es mi muger.:.! menos malo... es de todos los diablos el que menos cuidado me da... me traerá la cena. (Abre la puerta.)
> q ió Pano AA AAA Sa 34 Beatriz. Diego. Beatriz. Diego. ESCENA 1V.. DIEGO. BEATRIZ. (Dejando la cesta y el wveloncillo que trae sobre la mesa.) : ¡Ay! no puedo respirar. Gracias á Dios que te encuentro. Pensé quedarme allá adentro «mrertiade susto y pesar. | ¡ Que intrincado laberinto” a de lóbregos callejones ! ¡Qué fantasmas! ¡qué visiones! del diablo es este recinto. No en balde tiene opinion de que está maleficiado , y el alma de un condenado habita este caseron. (Asustado.) Calla , muger... pero di, ¿es verdad...? (Ap.) Hablar no puedo. Mengua es que sepa mi miedo. (Alto y aparentando serenidad.) ¿Qué aire te trat*po 1 Me dijo el corregidor que la cena te mandara, y porque nadie tocara ser quise yo el portador. Mas si hubiera imaginado el susto que iba á pasar, no me hicieran aqui entrar... (Mirando al rededor y haciéndose el jaque.) ¡Ba! el miedo te habrá turbado. Sandeces del vulgo son: jamas credito las di. Acá me tienes á mi con mas alma que Sanson. (Ap.) Percibo un estraño ruido... (Alto.) La muger siempre es medrosa, se asusta con cualquier cosa y... (Ap.) Cadenas han movido. (Alto.) Bueno fuera que un soldado a. ee.
Beatriz. Diego. , Beatriz. Diego. 35 erudo.como Fierabras se asustara... (Ruido de cadenas dentro) ¡Pues no hay mas! - (Asustada.) ' ¡Ay! ¿escuchaste? (Sin poder tragar la saliva.) ¡He escuchado ! (Despues de una pausa.) Ya no suena... ¿con que es cierto que á ti tambien...? E Ya lo ves; no dirás que miedo es, se me ha aparecido un muerto. A la llama vacilante que ese candil despedia ; vi en la primer galería un espectro horripilante. Pensé que fuera ilusion de mi conturbada mente ; pero ¡ay! no, que bien patente estaba la aparicion. Negro ropage vestia, pálido rostro enseñaba , á la bóveda tocaba, y oscilante se movia. Y para aclarar mis dudas iba gritando a mi oido: «Ay de Diego, tu marido, si llega á perderse Judas.» De uno en otro callejon mis pasos vino siguiendo, y se fue desvaneciendo al llegar á ese porton. Terrible mi susto fue. No es menor el que yo paso. De tan endiablado caso cómo saldremos no sé. Ya convencida estarás, como siempre te predico, de que ese maldito chico es hijo de Satanás.
36 Beatriz. Y bien, ¿qué intentas hacer? Diego. Al santo oficio entregarle. Reatriz. — ¿Y qué harán? Diego. ¡Toma! quemarle. Beatriz. Y nos vamos á perder. Teme la furia infernal que por do quier nos avisa, que es su salvacion precisa para librarnos de mal. Sacale de esta prision, dejemos á Cantillana... Diego. Estoy resuelto: mañana le juzga la inquisicion. Salir de tanto embolismo es preciso de una vez. j Beatriz. Tú causarás mi viudez. Diego. Mas lo sentiré yo mismo. Beatriz. ¡Con que el riesgo no te apura? Diego. Mucho; pero fui soldado, y viviera avergonzado si cediese á la pavura. Beatriz. Pues yo, ni un instante mas quiero pisar este suelo. ¡ Ay! Defiéndanos el cielo. del furor de Satanás. Diego. No le nombres. Beatriz. (Cogiendo el veloncillo.) Yo me voy. Diego. (Deteniéndola.) : ¿Con que la cena...?. Beatriz. sE Ahi te queda. Quiera Dios que no suceda lo que temiéndome estoy. Por ti en casa rezaré. Diego. Quédate aqui y es mejor. Beatriz. ¡Ay! me mataba el pavor. Dejame. (Desasiéndose y marchándose.). Diego. Escucha... ¡se fue! ESCENA V. DIEGO. n Sigámosla... pero no:
—= a a co pl PT ho IIA ZP si A. 7 — - po ni eri = a rm. a seré el escarnio y la burla del pueblo, si luego cuentan que tuve miedo á las brujas. ¿Qué hice yo para que el diablo me tenga por'cosa suya, y me de á educar sus hijos poniéndome en tal angustia ? ¿Cuales mis pecados fueron para tanta desventura? (Parándose ú escuchar.) Parece que siento pasos... No tal, el pavor me turba. ¡Voto a cribas ! un valiente por tan poco no se asusta. Ancho pecho... antes de todo cerremos esta abertura. (Cierra la puerta.) Bueno... caiga ahora la cena y este nectar de la cuba. (Saca de la cesta una fambrera, una botella y un vaso, poniéndolo sobre la mesa : mientras dice lo siguiente, mirando con recelo á todos lados.) Nada... ninguno aparece, y no aparecerá nunca. (Destapando la fiambrera.) Salga el jamon y... ¡Dios mio! ¡ Convirtióse en aleluyas! (Sacando un pergamino arrollado.) ¡Un pergamino...! ¿qué es esto? ¡ Vaya unas magras enjutas! (Desarrollándolo.) Escrito está... ¡mas qué miro! Si... ahora el miedo no me ofusca. (Leyendo atemorizado.,) «Ay de ti, Diego, ay de ti -— si llega á perderse Judas.» Siempre las mismas palabras que por do quier me atribulan. ¡ Hasta en la cena aparecen para dejarme en ayunas! (Mirando á la puerta del cuarto.) O tú, padre misterioso
a de esa infernal criatura, ten compasion de mis penas y... (Atemorizado, y variando de tono.) - Suenan voces confusas... No hay mas, el padre y el hijo me van á dar una tunda. (Reponiéndose.) ¡Valor...! para recibirle armémonos de bravura. (En cuanto se ha vuelto á mirar ú la puerta del cuarto, se abre sigilosamente una puerta secreta en la pared del fogon, y da paso ú Mari-Nuño tapada, cerrándose al momento. Esta seva acercando ú Diego, quedándose junto ú él al acabar la relacion.) ESCENA VI. DIEGO. -MARI-NUÑO. : / Mari-N. . (Pegándole en el hombro.) «Ay de ti, Diego, ay de ti si llega á perderse Judas.» + Diego. (Volviéndose asustado.) ¡ Cielos! : 7 Mari-N. - Suéltale al momento, y no irrites mas la furia del que puede en este instante abrirte.a una voz la tumba, ó convertirte de un soplo en avestruz ó lechuza. Diego. Pues contened el resuello, no hagamos una locura; que eso de mudar de forma es cosa que no me gusta. ¿Mas cómo habeis penetrado. ..? Mari-N. — Entré por la cerradura. Diego. ¡Qué elasticidad ! ¡ Dios mio! (Aparte mirándola.) Ahora parece una urca. (Alto.) ¿Y quién sois? Mari-N. Aquella misma. Diego. Quedo enterado. Y en suma
39 venís... Mari-N. A que en. el momento ¿Abras la prision de Judas. Diego. . ¿Sois=por si acaso su padre? Mari-N. -— El me ha mandado en su busca. Diego. Es que yo saber quisiera á quién debo la finura de hacerme tutor de un párbulo... Mari-N. — No respondo á esas preguntas. Diego, Pues sin que me den recibo no suelto la criatura. (Ap.) La voy perdiendo el respeto, que es por demas cachazuda. Mari-N. — $i lo harás. Diego. Al santo oficio para que al punto descubra el arcano misterioso de aquesta progenitura, y para siempre me libre de sustos y barabundas. Mari-N. — Mira que vas á perderte si la llave me rehusas. (Pasando al lado de la puerta pequeña.) Abre esta puerta. Diego. ¿Pues cómo no entrais por la cerradura ? Mari-N. — Porque no quiere el que puede. (Suena un trueno.) ¿Oyes su voz cómo zumba entre el borrascoso trueno de la tempestad sañuda? gp Estrella. (Dentro.) «Ay de ti, Diego, ay de ti si llega a perderse Judas.» Diego. (Temblando.) ¡Otra vez! Mari-N. Dame la llave. (Se va acercando.) Diego. (Retrocediendo.,) El cielo me dé su ayuda. ¡Aparta! no te me acerques, diablo convertido en bruja, y arrebozado en las tocas
pan A O == a OA A A O O de una vieja colmilluda. En vano pides la llave; no la suelto aunque me hunda. (Ha ido relrocediendo sin quitarla la vista hasta llegar al fogon: ú la mitad de los versos anleriores se abre la puerta secreta sin que él lo note, y aparece Estrella vestida con un trage caprichoso, y le abraza al acabar la relacion.) ESCENA VII: DIEGO. MARI-NUÑO. ESTRELLA. Estrella. — (Con dulzura.) Me la cederás á mi, que aunque jóven y lozana, peno de amores por lí, ' y y es causa mi frenesi de mi hechizo en Cantillana. Diego. (Sin levantar los ojos.) A ¡ Otra nueva aparicion! ¡ Aparta, monstruo precito ! Defiéndame San Anton. (Mirándola de reojo.) ¡Calla! y es diablo bonito. ¡Qué espantosa tentacion ! (Forcejeando.,) Suelta... quita por San Diego. (Se desase.) Estrella. (Bajo á Mari-Nuño.) h Dónde la llave tendrá? Mari-N. n la escarcela quizá. Diego. (Para sí.) Me comunicó su fuego ; mk tostado me siento ya. Estrella. - (Acercándose.) Cese tu desden tirano. Diego. ¡Puge...! válganme los cielos. Estrella. — ¡Siempre has de ser inhumano ? (Asiéndole.) Lo Ven á mi lado. ; Diego. (Dejándose llevar.) ¡Ay! ¡ que mano ! Estrella.- ¿No me quieres? A ci ci di o
ae Y rama a e o! . E a on ES d A PS MO e a ti 41 Diejo. ¡Ay! ¡qué ojuelos! Estrella. — Yo nunca te quise mal. Diego. ¡Ay qué todo...! ¡guarda, Pablo! Estoy en trance fatal. ¡ Y qué boca...! para un diablo la tiene muy celestial. ¡ Cielos! voy á sucumbir. A los infiernos me arroja. Estrella, — Escucha sin resistir lo que te voy á decir. Diego. Afloja, por Dios, afloja, que me abrasas. Estrella, — (Bajo á Mari-Nuño.) Mira tú si se la puedes quitar. (Pasa Mari-Nuño al otro lado de Diego.) Diego. ¿Qué vienes aqui á buscar, : semilla de Belcebú? Estrella. Tú me has de desencantar. Diego. ¿Y qué tengo yo que ver con tu amor y con tu hechizo ? Harto me sobra' que hacer con ser el padre postizo de un hijo de Lucifer. Muri-N. — Préstala pronto atencion, Diego. Aparta, bruja maldita. Estrella. Escucha mi confesion, Diego. Bien; pero no necesita acercarse esa vision: porque en el duro tormento que pasando estoy aqui, gozo al escuchar tu acento; pero con el suyo siento acercarse, un javali. (Pellizcale Mari-Nuño.) ¡Ay! ¿no lo dije ? Mari-N. ¡ Villano! Hubo quien me quiso bien. Diego. No lo niego: algun enano: pero por Dios soberano acabe este somaten. Estrella, — Nadie ofenderte podrá
5 E ' A ES nn AS DI A SA Ti: 48 Diego. > Tratadme 'con piedad. a Enmas. 1.* “Entra al punto en ese cuarto. Dieyo. (Ap. marchando.) Exhala un vapor letal... (Alto.) ¿Quién sois? Enmas. 1.* Un nieto de Herodes. Diego. (Ap.) ¡Jesucristo ! ¡qué alacran! humos tendrá de su abuelo, y me deguella de un zás. Enmas. 1." (Dándole un empellon Y ndbibitole entrar en el cuarto.) Adentro. Diego. (Entrando.) ¡Valedme, cielos! (El enmascarado cierra la puerta, y se dirige adonde está Judas con su compañero.) Enmas.1.* (Despues de dar un silbido, al quese abre la puerta secreta.) Arriba con él, Beltran, (Le levantan, y se*rdirgien dá la salida secreta.) A” Correg. (Dentro, por el fondo.) Seguidme por aqui todos. ¿ Diego... (En el cuarto.) ¡Socorro! Enmas. 1." (A su compañero.) ¡Pronto! (Desaparecen por la salida secreta, cerrándose al momento la puerta.) Correg. (En el fondo mas cerca.) ¡Ea! entrad. (Abren la puerta del fondo.) ESCENA XUL. EL CORREGIDOR Y CUATRO ALGUACILES DE LA INQUISICION. Correg. Esto requiere valor. ¡Diego...! Calla, se ha fugado : jamas pensé que un soldado tuviera tanto pavor. (A los alguaciles.) Señores, aqúi es preciso usar de mucho ardimiento:
se trata en este momento de muy grave compromiso. (Señalando al cuarto de la taquierda.) El que alli encerrado está tiene en su cuerpo el demonio. Algua. 1. ¡Defiéndanos San Antonio! Id. 2.* La inquisicion juzgará. Correy. (Acercándose al cuarto.) Vamos, conmigo venid. ¡ Por Dios! estad bien alerta. (Abriendo.) Franca teneis ya la puerta, vuestra comision cumplid. (Mirando adentro.) ¡Pero qué miro...! ¿es posible ? Diego con él encerrado... está solo... ¿qué ha pasado? (4 los alguaciles.) Esperad... ¡lance terrible! (Entra en el cuarto.) ESCENA XII. LOS ALGUACILES. Algua. 1.” Aqui estaremos mejor. Id 2. ¿Qué diablos le ha sucedido? MSSLS Yo sospecho que está ido. ld. 3.* Si, loco está el buen señor. Id. 2." ¡Voto va! ¡hacernos venir de Sevilla con tal prisa...! Id. 1.* Es cosa que causa risa. ld. 2." A mi no me hace reir. ES Id. 4.* (Que ha estado recorriendo el cuarto cuentra la botella sobre la mesa.) ¡Amigos! famoso encuentro. Mientras vuelve ese petate remojemos el gaznate. (Bebe.) Id. 3,9 ¿Es vino? Id. 4.* Si. (Dándole la botella.) ld. 2.* Pues adentro. Id. 3. (Despues de beber.) > o es de mala calidad. Y Se.en-
A o” PP. AS oi de . A A A A A DT no. e _ A E a A 50 Algua. 2.* Pero fuerte como un rayo. JUAS (Andando sin tino.) A ¡Vive Dios...! yo me desmayo. (Cae.) - TU AS Venga á mi. Id. 3. (Temblando y cayendo.) ¡Qué atrocidad ! ESCENA XIV. DICHOS. EL CORREGIDOR. DIEGO. Correg. Le habreis dejado escapar. Diego. ¡Lo juro por esta cruz! Algua. 2. (Procurando sostenerse.) Me va faltando la luz... Correg. Señores, pronto á buscar... (Viendo caer al alguacil 2.*, y tendidos ú los otros dos.) ¿Qué es esto? Algua. 1. (Cayendo.) ¡Por Lucifer... ! Correg. (Amedrentado , y abrazándose á Diego.) ; ¡Diego! Diego. (Lo mismo, y balbuciente.) ¿Qué tal... ? ¿he mentido? veis como cierto ha salido... Correg. ¿Y ahora, qué vamos á hacer ? Diego. Escapar pronto de aqui. - Correg. Huyamos su furia Insana. (Al querer escapar suena un trueno fuerte, y se abre con estrépito la puerta del fondo: al resplandor del relámpago se ve atravesar una persona tapada con un ropage negro, que se. queda parada un rato, y dice con voz funeral.) Voz. El diablo anda en Cantillana. ¡Ay de ti, Diego, ay de ti! (El corregidor y Diego dan un grito de espanto, y que- «dan abrazados sin atreverse ú mover.—Cae el telon.) . ' FIN DEL ACTO SEGUNDO. o Bci rt
AAN NN NA ANT A IA Mete tercero, <p) Lo Sala en casa del corregidor. Puerta de entrada en el fondo, y otra mas pequeña á la derecha que da al cuarto de Estrella. Á la izquierda, en primer término, una Puerta secreta muy disimulada; y en seguida una ventana. Luz sobre una mesa. ESCENA PRIMERA. A ESTRELLA. MARIÍ-NUÑO. Estrella, ¡ Ay Mari-Nuño! todavía estoy temblando. Mari-Nuño. ¡Bal no es para tanto... pasado el primer susto... Estrella. ¿Pero aquella vóz sepuleral...? : Mari-Nuño. Seria de quien fuese : ¿qué nos importa ? lo principal es que no nos haya faltado serenidad para estorbar con tiempo que los comisionados del santo oficio se llevaran a Judas. Gracias á mi previsión y á mi - habilidad, libre se ve por ahora de caer en sus manos. Estrella. Hay en su existencia un no sé qué misterioso, que me asusta: porque, en fin, esas Noces que oye or todas partes su padre adoptivo, y que nosotras 1emos escuchado bien distintamente... Mari-Nuño. Ya yoy creyendo que el miedo nos las hizo escuchar, con el temor que teniamos de ver muerto á Judas repentinamente. Estrella. ¿Con que tú crees todavía que no es mas que un desmayo? Mari-Nuño. ¿Quién puede dudarlo? Je he “acercado un
52 espejo á la boca, y al verlo empañado no he podido menos de convencerme. ¡Ay! escalofrios me dan al pensar que si no se me hubiera ocurrido que podia ser un letargo, estaba dentro de pocas horas en poder de la inquisición. | Estrella. ¡Triste de mí entonces! Pero dime, ¿te has asegurado de que Rodrigo y Beltran no dirán nada de esto al tutor? ¿Que no descubrirán la existencia de esa puerta secreta que siempre ha ignorado, como á mí me ha sucedido hasta esta noche, que me la has descubierto? Se puede fiar tan poco en los criados... Mari-Nuño. Les he hecho buenas promesas para que guarden silencio, y lo guardarán. Estrella. ¿Y qué vamos á hacer ahora? yo no tengo la cabeza para pensar en nada, hasta quedar convencida de que Judas existe. | Mari-Nuño. ¡Vuelta á la duda! ¿no basta que yo os lo | asegure? Estrella. ¡Ay Mari-Nuño! ¿y si viene el tutor y le encuentra en mi cuarto, y todo se descubre? Mari-Nuño. Ya pondremos remedio á todo... por ahora todavia debe tardar... ea, cobrad valor, y pensemos en el modo de hacer la fuga... ¡maldito letargo! ya podiais estar lo menos una legua de Cantillana : -pero callad... me parece... si, le siento mover... : Estrella. ¿Será cierto? Mari-Nuño. No hay duda. (Acercándose á la. puerta de la-derecha y abriéndola.) Por aqui... venid... ESCENA Il. DICHOS. JUDAS. Judas. (Saliendo atolondrado.) ¿Dónde estoy? ¡ah! ¡Estrella ! Estrella. ¡ Querido mio! Judas. ¿Cuántas leguas hemos andado... ? ¿estamos todavía en este mundo...? qué maldito sueño... pero ¿Cómo he venido aqui...? ¿de quién es esta casa ? Estrella. Del corregidor... estás en mi aposento, Judas. ¡ Ay Dios mio! Estrella. No temas.
SAT TN 53 Mari-Nuño. Vamos ,' prontito; á pensar en la fuga, á ponerla por obra. Judas. ¿Quién me ha sacado de aquella mazmorra? Mari-Nuño. Cuando el tiempo no apremie tantó lo sabreis todo... ahora se trata de que os pongais en marcha para Sevilla. Judas. Bien; pongámonos en marcha. Estrella. Pero si no contamos con un maravedi, ¿qué va á ser de nosotros? Mari-Nuño. Pues ¿y la cajita de las joyas ? Judas. Es verdad: aqui la debo tener... (Buscando en los bolsillos.) como no sea que los duendes que han jugado conmigo... (Sacándola.) No, aqui está. Estrella. ¿Y qué hacemos con esto? Mari-Nuño. Toma, venderlas... pero veamos antes... Judas. Sí, veamos... apuesto á que se han convertido en aire. Mari-Nuño. Fuerte está la cerradura... ya saltó... ¡hola! ¡un collar! Estrella. De pedrería. Judas. ¿Será fino? Mari-Nuño. Mucho que si; y tiene un medallon con una cifra... vale buen dinero. Judas. Mejor: como no haga el diablo... Estrella. ¡Calla por la Virgen! siempre estás con el diablo en la boca. Judas. Es que á mi ver lo tengo en todo el cuerpo: pero no importa. Estando á tu lado nada temo. Estrella. ¿Y si vamos á vender el collar, y por él somos descubiertos? Judas, ¡Es verdad! nada, si está visto que... Mari-Nuño. No hay que apurarse... se me ocurre un medio sencillo para venderlo jugando al mismo tiem= po una buena pasada á vuestro tutor. Estrella. ¿Y cuál es? : Mari-Nuño. Vendérselo á él mismo. Estrella. ¿Y si sabe á quién pertenece? Judus. Eso es imposible... Beatriz lo guardaba much de todos... lo tenia antes de venir á este pueblo. Estrella. Pues entonces yo me encargo de la venta... tiene aun mas gracia el escáparnos pagándonos el viaje el mismo que debia impedirlo. (
54 Judas. No vayamos á echarlo á perder, os, Estrella. De mi nada sospecha; y entrándole con la sencilla candidez que siempre aparento con él, mucho menós... venga el collar. Mari-Nuño. Le dices que ha pasado un buhonero con varios diges de Portugal... que 0s habeis encaprichado... Estrella. ¡Oh! no necesitas adiestrarme: bien sabes que sé manejarme en tales casos. , Judas. ¿Y si no lo quiere comprar? ¡lucidos quedamos! Mari-Nuño. Cuando vea lo que vale, y 01ga que se le da á menos precio, no temais que vacile mucho en soltar el dinero... ¡pero chit,..! se me figura que viene... Judas. Ya vuelvo á temblar... de esta hecha me quedo - como un azogado... todos son sustos y zozobras... en mal signo naci. Estrella. (Mirando por la puerta del fondo.) No hay duda... él es. Mari-Nuño. Pues á esconderse el galan. Estrella. ¡ Disimulo ! Dios nos proteja. «Judas. El te escuche. (Se oculta en el cuarto de la derecha.) Mari-Nuño. (Mirando por el fondo.) Viene todo demuda- - do... parece un loco... : z Estrella. Mejor; con eso no podrá sospechar... cg Mari-Nuño. ¡Silencio ! áqui está. ESCENA 1H. ESTRELLA. MARI-NUÑO. EL CORREGIDOR, que viene corriendo, descompuesto el semblante y en la mayor consternación. Corregidor. ¡Gracias á Dios que me veo en mi casa...! ¡Ay ! acercaos á mi... no os separeis... ¡agua! un vaANA MariNuño que se disponia ú salir.) NO, e vayas... no me abandoneis. fari-Nuño. Pero ¿qué es esto? ¿strella. ¿Qué teneis, señor tutor? Corregidor. Tengo... nada, nada... hoy mismo, cuanto antes, vamos a dejar este pueblo... ¡uf! ¡qué cosas! ¡qué cosas! gstrella. Nos poneis en cuidado...
*“trregidor. ¿La habeis visto vosotras ? Mari-Nuño. ¿A quién? Corregidor. La fantasma. Estrella. ¿Cual? Corregidor. No, ninguna... esto no es para: mugeres... y aquella voz lúgubre... ¡ Estrella! sin pérdida de tiempo vamos á casarnos para salir de Cantillana. Estrella. (Ap.).¡ Cielos! Mari-Nuño. ¿Teneis el juicio trastornado ? ¿qué ha sucedido? hablad, y sacadnos de esta confusion. Corregidor. Es que yo tambien necesito que me lo espliquen... ¡qué noche...! al fin pude salir de aquel infierno... pisando cadáveres... sin aliento... el otro no sé por dónde se ha escabullido... ¡ah! Estrella. Nos haceis temblar... por fuerza ha sucedido alguna cosa terrible. ; Corregidor. ¡ Y tanto! ¡cuatro han quedado como heridos de un rayo...! Estrella. Pero si ño os entendemos. Corregidor. En un momento... sin articular palabra... ¡qué horror! : : Mari-Nuño. Lo que debiais hacer era acostaros, y... Corregidor. Nada de eso... solo estaremos illana al tiem e] acer 1 1-Nu0! ve corriendo a Mari-Nuño. Pero á estas horas... Corregidor. Obedezca pronto... soy el corregidor, y aqui nadie manda mas que yo... ¡uf! mentira me parece que me veo en mi casa... vamos, Mari-Nuño... Mari-Nuño. Como estais en ese estado , no se si deba... Corregidor. Obedecer y nada mas. Estrella. ¿Y nos quereis dejar en la duda de lo que ha motivado una resolucion tan repentina ? Corregidor. Cuando estemos á algunas leguas de aqui te lo contaré todo... ahora es preciso salir cuanto antes de este pueblo. Estrella. Asilo creo. - Mari-Nuño. Pensad que no podeis abandonar el corregimiento asi como se quiera... que vuestro deber... Corregidor. Es el de sacaros la lengua si no haceis pronto lo que os he mandado. Mari-Nuño. No lo permita el Señor; si yo solo lo digo...
56 (Bajo ú Estrella.) No os descuideis. (Alto.) ¿Y qué ts” lo que voy á decir al señor cura? de Corregidor. Que lo disponga todo para casarnos al momento. Estrella. ¿Pero quereis...? ; Corregidor. Todo lo que hago es por tu bien; tú no sabes... vamos, despachaos, Mari-Nuño. Mari-Nuño. Allá voy. (Ap.) ¿Cómo sadremos de este lio? (Vase por el fondo.) ESCENA IV. - ESTRELLA. EL CORREGIDOR. - Correg. (Sentándose.) Ya va pasando el pavor: ya respiro y entro en calma. ¡Ay! Estrella de mi vida, ¡ qué noche! Estrella. ¿Pero qué pasa? : — Temblando estoy de escucharos : ¿qué sucedió? ; ¡Nada, nada! Corre Estrella. ara que en e 182. álgame el candor fingido. Correg. Estrella, vé sin tardanza á disponer del viaje - las cosas mas necesarias. Estrella ¿Pero es cierto que nos vamos? ¡Ay señor tutor del alma! 3 Yo no puedo con tal prisa dejar hoy á Cantillana. Correg. ¡Oiga! ¿por qué? Estrella. Porque peco. Correg. ¿Qué estás diciendo, muchacha? Estrella. — Si señor, y Dios castiga > al que á su palabra falta ; y yo la di. Correg. ¿Pero á quién? , ¿Sobre qué? Estrella, Si me regaña... ro z - SS : ld
rr Correg. Estrella, Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella, Correg. Estrella. Correy. Estrella. Correg. Estrella. Yo bien quisiera decirlo, pero... ¿Qué fue? vamos, habla. Temiendo estoy que salgamos al fin con alguna maula. ¡Despues de tanto embolismo esto solo me faltaba! ¿Me prometeis no enfadaros? Dilo, me tienes en brasas. Es la cosa... que ayer tarde con el manto arrebozada... ¡Cielos! ¿saliste y...? No es eso: me puse aqui á la ventana para gozar del ambiente de la brisa... Bien, acaba. Y al ver pasar por la reja... Perdonad, por Dios, mi falta. La tentacion era grande y no pude conjurarla. Esplicate... ¡qué martirio ! Ya las sospechas me matan. Estrella, cuenta que en breve conmigo estarás casada, y Si señor, si yo quiero; deseándolo estoy con ansia, porque os amo ¡mucho , mucho! Pero otorgadme una gracia... Habla claro por la Virgen : ¿ qué sucedió en la ventana? Pues se acercó un buhonero vendiendo cintas y alhajas, y yo... le pare y me puse á admirar riqueza tanta, enamorándome al punto de un collar de filigrana. ¿Y bien? Comprarselo quise, pero no teniendo blanca, lancé del pecho un suspiro, 57
, 64 Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella, Correg. Estrella, Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella, Correg. Estrella. No sé. ¡Pues me gusta! ¿quién tal vió? Habla : ¿quién es esé hombre? Su nombre al punto, su nombre. -* ¿No respondes ? ) _¿Qué sé yo? Tanta ignorancia me agobia, y sospecho alguna trama. ¿No sabes cómo se llama ? Sí, mi novio, y yo su novía. ¡Pero es un sueño! ' No á fé. ¿Y te habla de amores? - Si. ¿En dónde le has visto ? Aqui. ¿Por dónde entra? ¿Yo qué sé? Ni yo lo que por mi pasa , ni lo que de esto-se infiere. ¿Cuándo entra aqui? Guando quiere. ¿Mas cómo? Como en su casa. ¿Y nadie le ve? Se entiende. 3 ¿Es brujo? Tal pienso yo. ¿Y es ese tu novio? ; ¡Ay, no! ¿Pues de quién hablas ? Del duende. Cargue el demonio contigo. ¿Y no hay tal novio? No es eso. Tú quieres que pierda el séso. Pues yo bien claro lo digo. ¿Que eso digas, y aun ignoro si lo que causa tu afan es hombre ó duende? Es galan, y bonito como un oro.
Correg. Estrella. , Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella, Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella, Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. Correg. Estrella. ( s0Yrey a 65 ¡Ya! Se sienta junto á mi, y del amor los solaces me reliere, ¿Y tú qué haces? Decir á todo que si. Mi mano estrecha... ¡Qué oprobio! ¿Y tú? Dejo que: la bese. ¡Dios me valga! pero ese será el duende. Ay, no; es mi novio. Entonces son uno misino. ¿Quién ? El duende y el galan. ¿No he dicho que no? ¡qué afan! ¿Es otro? No. ¡Qué embolismo! Pues esto bien se comprende. Lo entenderá Barrabás. Esplicate. No sé mas. Yo estoy loco. Ahi está el duende. ¿Cómo el duende? Que ahora poco eso predijo de vos, ¿Qué predijo? ¡voto á'brios! Lo que os pasa, que estais loco, ¡Locoyo! , «Pues que me agravia, dijo, con tales escesos, he de sorberle los sesos, y ha de quedar hecho un babia. » ¡ Triste demi! Y no ha mentido, pues no entendeis mis razones. Si eres toda confusiones. Porque el seso habeis perdido. Ya me faltarla paciencia. tn
66 Estrella. Correg. Estrella, Correy. Estrella. Correg. Estrella. ¡Ay! bien el duende decia, que todo esto pararia... ¿En qué? | En rabiosa demencia. ¡ Por Cristo! que has de esplicarme... (Huyendo.) ¡Socorro! ¡ triste de mi! ¡Oye, Estrella...! ven aqui. ¡Ay! no, que vais á tragarme. (Vase precipitadamente por el fondo, dándole con la puerta en los hocicos.) Correg. ESCENA VIL EL CORREGIDOR. Despues BEATRIZ. ¿Si será cierto?.¡ qué horror! Loco un hombre de mi peso, | de mi caracter... (Se abre la puerta del fondo, y entra Beutriz sobresaltada.) Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. ¿Qué es eso? ¿quién entra hasta aqui? Señor, loca estoy, y á vos acudo... | ¡Pues á buena parte viene! Por ver si remedio tien mi desventura. . Lo dudo. ¿Qué habeis hecho del? ¿De quién? De Judas. ¡Callad, por Cristo! Mirad que el diablo anda listo. ¿ Tambien por aqui? E Tambien. Mi desventura es mayor. ¿Alguna nueva tramoya ? "¡Ay! me han robado una joya para mi de gran valor. ¡ Pues no hay duda que era albaja el engendro de Luzbel !
Beatriz. CorregBeatriz. CorregBeatriz. Correg. Beatriz. CorregBeatriz. CorregBeatriz. CorregBeatriz. CorregBeatriz. Correg. Beatriz CorregBeatriz. CorregBeatriz. CorregBeatriz. A E 67 Satanás cargó con el, aun el seso noS baraja. ¡Ay! si supierals.-. ¿El que? Yo he de perder el sentido. Yo va lo tengo perdido. Ahora de menos eché un collar de pedrería que cOn esmero guardaba ue el secreto encerraba de su suerte Y de la mia. : Qué escucho! apenas aliento. De Judas. «Pues en es0 tenels dudas? El prueba Su nacimiento. ¿El colar? Y un medallon con una cifra adornado. Sin duda me lo han robado. ¡ Ya es mayor mi confusion! Por vos hallarlo confio, si al ladron mandais buscar. (Sacando el collar.) Mirad si es este el collar. Queriendo cogerlo.) ¡Ah! si. Estorbándolo-) Despacio, qUe es mio. ¿Cómo yuestro? Si, par diez! nes por sucesos estraños le perdi hace algunos años», hoy le recobro otra vez. (A nhelante-) ¿Fue en Valladolid” ¡Qué escucho! ¿Vos sapeis..,* Dejad que aliente * «era en mil quinientos veinte ? ¡Si , fecha terrible! ¡Y mucho! Ñ eintiuno de Agosto?
68 Co rreg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beutriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Corre. Beatriz. Correg. Beatriz. ' Correg. Beatriz, Correg. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Beatriz, Es cierto; ¿Cuando la¡comunidad:. entró á saco la.ciudad?: Mas cómo sabeis no acierto... ¿Cómo:lo sé? ¡hombre traidoj-! ¿Qué escucho! hablad con mas tino. ¿Cómo he de hablar, asesino: de mi dicha y de mi honor? ¿Qué significa este enredo?» ¿No os acordais, es posible; de aquella noche terrible... Sí, que tuve mucho miedo. ¿Y con bárbaro placer, ébrio:, y en la sombra oscura labrásteis mi desventura? ¿Qué estais diciendo, muger de Barrabás?.¡ébrio yo! Ahora lo.quereis negar, pero os vende este collar que entre mis manos quedó, de vuestra infamia testigo. ¿Pero qué infamia es la mia? ¿Direis que notodavía ?- Pues ya se ve quelo digo: si no os entiendo una jota. ¡Con qué descaro lo niega !: No hay mas: hoy el diablo juega con mi juicio. 4:la pelota. Si no 0s mueve el sentimiento de una desdichada madre, considerad que sois padre. ¡Padre yo! ¿y de qué convento ? Sepa vuestra ingratitud que de esta horrible aventura nació... ¿El qué? Una criatura. Dios: la dé mucha salud. ¿Qué, no lo creeis? ¡Pues ya! mal la cólera resisto. Hoy mismo , aqui le habeis visto,
Correg. Beulriz. Correy. Beatriz. Correy. Beatriz. Correg. Beatriz. Correg. Bea (gis. a Correg. Beatriz. Diego. Beatriz. Diego. Beatriz. Diego. 69 ¡Oiga! Es Judas: Arresallá. Si os dió un hijo Lucilen, ¿a qué esa tramoya viene? dejadlo, que:padre tiene que le pueda mantener. ¿Eso respondeis? ¿Pues no? Ved que;la apariencia miente, y tao ha es evidente. (Señalando al collar.) ¿Y que culpa:tengo yo, si con mis joyas robadas se adorna el diablo iracundo para andarse por el mundo haciendo calaveradas? Ó es mucha vuestra maldad, ó grande vuestra inocencia. Si os negais.á la evidencia, dadme esa joya. Soltad. No : con ella por la ley sabré entraros en razon y obtendré reparacion. ¡Aquí de Dios! ¡y del rey! os juro que:yo no he sido, que anda en esto Lucifer. Muy pronto lo hemos de ver. (Entrando. ¡Beatriz aqui! ¡ (Ap. disimulando su. turbacion.) ¡Mi marido ! ESCENA: VIII. DICHOS: DIEGO. ¿Pues cómo? (Turbada.): Vine en tu busca... Yo vengo de casa-huyendo, pues alli solo estoy. viendo
Beatriz, vero. Correg. eatriz, Correg. Diego. Beatriz, Diego. Correg. Diego, Beatrz;, Diego. Beatriz. ¡ Diego. ¡Esas son otras que Satanás me cham Ó que otra vez nos envia USCA; en azulre y pez Salrumado el hijo que se ha Mevado. ¿Y tanto te pesaria? Sí, bien está con su padre, ¿Pues no sabe is lo que pasa? Bajo al corregidor.) llad allad. 1d.) - No+la ira me abrasa. | Alto á Diego.) do Que ya pareció ¿Qué escucho ? No es cierto. (Ap.) A ¡Ay Dios mio! ¿alguna vieja ba (Señalando á Beatriz.) No, miradla. (Separándose) pues peor está q Ya sospeché yo que andaba en tratos con Lucifer. ¡tener en mi Por ad latere al d ¿Cuál h El d O lo creais, la madre, ¡ el cielo me acuda ! perderme ya. ¿y quién será? rbuda? nd ¡Mi muger! ue estabay ¡ Desdichado ! matrimonio emonio! a.sido mi pecado? (Con resolucion.) ¡Eb! ¡basta! aca un cuando á tus diré la verdad ent Oo hay aqui nada infernal. lablo es ese traidor, que labró mis desventuras, be.mi mal. MANOS Muera era. (Señalando al corregidor, diabluras ! intgiéndose ú él furioso.) 11 señor corregidor, aclare este laberinto, iga al punto lo que tapa, que si el diablo se me escapa un golilla es muy distinto ; >
Correg. Diego. Correg. Diego. Beatriz, Diego. Correg. Diego. Beatriz. Diego. Beatriz. Diego. Beatriz. Diego. Beatriz. Correg. Beatriz. Diego. Correg. Diego. Beatriz. Diego. Beatriz. Diego. Beatriz. Diego. 71 y no es justo ni Oportuno que yo aqui de celos rabie, ni he de permitir me agravie del diablo abajo ninguno. Pero hombre... > Aclare mis dudas. Yo las quisiera entender ; se empeña vuestra muger en que soy padre de Judas. ¡Vos! (4 Beatriz.) Por San Marcos decid : ¿Y qué pruebas teneis de ello? (Enseñando el collar. ¡Esta joya, que del cuello le arranqué en Valladolid cuando á mi honor se atrevió ! ¡ Qué escucho! Está delirando. (Al corregidor.) Callad. (4 Beatriz.) ¿Pero cómo, cuándo ese caso sucedió ? ¿fue en la noche del saqueo ? ¡Ay! sí. E ¿En mil quinientos veinte ? Si. ¿Calle de San Clemente ? Cierto. Ese collar... ¡qué veo! ¿fue un comunero? Un soldado. Ya veis, yo nunca lo he sido. De la obscuridad valido. Y por el vino alentado... Yo nunca bebo... (41 corregidor.) ¡Chiton! (A su muger.) ¿Y tú fuiste la infeliz... SI3S ¡ Abrázame, Beatriz! ¡Cómo! ; Yo fui ese bribon. ¿Es posible ? No me gruñas.
A PTA 72 Beatriz. ¿Fue tuya:esta alhaja? Diego. Sí. Correg. Yo en el saco la perdí. Diego. Y yo la hallé. Correg. ¡Buenas uñas! Beatriz. «De alegría pierdo el seso. Mi hijo:podrá cariñoso ver á su padre en mi esposo. Diego. ¡Eh! poco á poco:con eso, : «que el diablo nos lo mandó. Beatriz. Todo ha sido ficcion.mia. Diego. ¿Y la voz? Beatriz. Yo la fingia. o Diego. ¿Y la carta? Beatriz. Tambien yo. Diego. ¿Y para qué? Beatriz. Un protector quise darle en mi marido, y tu genio conocido” no hallé otro medio mejor. Diego. Bien mi delito he purgado. Beatriz. ¡Ahora comprendes...? Diego. Un poco; mas basta á volverme loco lo que-esta noche ha pasado. Beatriz. En parte yo lo fragué. e Estrella. (Saliendo por el fondo.) Y yo compliqué el enredo. Diego. (Al corregidor.) ¿No.lo digo? Correg. - «¡Absorto quedo ! g$OHMHari-N. (Saliendo por: la puerta secreta.) Y yo lo facilité, Diego. ¡La de da elasticidad! Mari-N. — Siempre á serviros dispuesta. Diego. Tantas gracias: lo que es esta será bruja de verdad. Correg. ¡ Mari-Nuño! Mari-N. ¿Aun no comprende? yo á susamante-di:favor. Correg. ¿Qué amante? Judas. (Saliendo del cuarto.) Muy servidor. ES e
Correg, Orreg. Mari-N. | | Estrella. Mari-N. Ss Correg. Beatriz. Correg. Estrella. a Judas. Diego. Estrella. Estrella. ¿Qué miro? El novio y el duende. ¿Con que hay esto? ¡pese á mi! ¿Usar de tales engaños con un hombre de mis años ? Veremos quién manda aqui: y pues ya os falta el influjo del diablo... Ved lo que hablais. ¿Qué? ¿tan pronto os olvidais (Señalando á Estrella.) de que fue su padre brujo ? Y que yo sé mas que el diablo. ¿Sl al tutor vuelve el sentido, qué hiciera con el marido? Tiene razon; ¡ guarda, Pablo! pero tan infame traza... No estorbeis amor tan tierno. Pues los abortó el infierno, que no se pierda la raza. (Abrazando ú Judas.) ¡Ay! ¡soy dichosa! Id, Yo mas. A mañana el matrimonio. (Al público.) Si hoy no se lleva el demonio los hijos de Satanás. FIN DE LA COMEDIA. a E A