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Descubrimiento y conquista de La Nueva Castilla (Un poema heroico olvidado)

Nieto Nuño, Miguel

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de varia lecci6n literaria en homenaje a Josi. M." Capote Benot Departamento de L~teratura Espailola Facultad de F~lologia de la Univers~dad de Sev~lla Secretanado de Pubhcaciones de la Universldad 1992 Serie: FILOSOFIA Y LETRAS NGrnero: 141 - DATOS TCCNICOS DE ESTE LlBRO - Composici6n: Texros realizados en tipo Garamor cuerpo 10, interlineado 12, realizados Fotocomporici6n Textos y Formai Cubierta: Tapas sueltas forradas en Gelrex con rermoc rampaci6n. Interior: Papel Ofiset Dunamatt de 80 grim'. Encuadernaci6n: Cartone cosido en cuadernilios ah vegetal, reahzado cn Encuadernacioi Alan. o Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla O Facultad de Filologia o Departamenro de Liii-ratura Espaiiola Printed in Spain - Impreso en Espana I.S.B.N.: 84-7405-968-2. Dep6sito Legal: SE-1.344-1992 Imprime: Imprenra A. Pinclo Ardr dr lri Lniln, 17. Tfno (91) 439 921 1 11900 Czmah S~iill% Reservados iodos 10s derechos. Ni la rotalidad ni parre de este libio puede repioducirse o tiansmirirse por ningGn procedimiento electr6nico o mecbnico, incluyendo fotocopia, grabaci6n magnetic% o cualquier almacenamienro de infomaci6n y sistema de rscuperaci6n, sin pcimiso escriro del Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla. DESCUBRIMIENTO Y CONQUISTA DE LA NUEVA CASTILLA (Un poema heroico olvidado) Antes que las de otros conquist:~di~res. las hazatias de Francisco Pizarro en el Peril rueron las primeras en inspirar una composicihn poetics de aliento heroico. Sc trata del poelna tit~iladc] Relusion de la conquistu y descubrimiento qzre hizo el ~MnrquGs dc~lon Prancisco Pi~arro en demunda de lus prouinGias y Twos qlrp agora 1lamarno.s Nzleva Cuslill~z, yue cconsta de 2.264 veisos repartidos en dm partes. Inaugura este poema, con cierta aniicipacihn, la tradicihn de composiciones epicas sohre tema americano quc habria de llorecer en la seguncl:~ mitad del siglo XVI; adelantandose asimismo a ias coplas y romances que las gucrras civiles entre espaiioles en el Peru provocaron '. I'ese a ello, pasa pricticarncnte descont~cido en Espafia, donde nunca ha sido editadr). Sc sabe de la existencia de este poema desde el ano 1848, fecha en que el avisado librero lion& Sprecher de Bcmegg lo rescath de 10s anaquelcs donde se conservaha y lo dio por vez pvimera a imprenta, en edicihn en dozavo, de 211 piginas, quc lleva pie del taller imprcsor de Kodanet, dc Lyon, y sello editorial de Saint-Hilaire Ulanc y Cia, de Paris. Por titulo puso su editov Conquzstu de la Nueua Cuslilla, rubricind~~lo de Poema E?,oico. E interpretando con liberalidad el original manuscrito, para adaptarlo a semejante rotulacii~n, presenli) el texro diviclido en cantos, con sumas argurncntales a1 inicio de cada uno de cllos, nulneracihn esti-hfica, anotaciones histhricas y fablas de contenido, a mLs de actualizado en lengua y escritura. La itnpericia del librero lion& 1. Recogidas por Ciidlrimo Lol~inlnn Villcna, m 'Rom:incrs. Caplai y Canrarcs dr la Conquis1;i drl Prli~'', E.stzidios dedicado.7 o Kum6n !bleienQndi,r 1Yrini 17ol 1. $ladrid. 1950. pags 289-315, qur no mrncioiia nuistro porrua. para leer el original castellano le llevh a mclltiplicar 10s errores de su edici<~n, que arroja estrofas incompleras, versos tiuncos, enmiendas desafortunadas, clisparates l6xicos, y relaciones ilhgicas. A mayor ahundarniento de males, evitaha el editor en la presentacihn de su trahajo revelar la procedencia del texto, asegurando tan sblo que habia dado con i-l al consultar un cat.5lngo de manuscritos de cierta hihlioteca real. Esta actitud no ha impedido averiguar que la hiblioteca aludida era la Imperial de Viena, como asi lo recoge el catilogo elaborado a mediadios del presente siglo por Wdlter Kraft 2. En cuanto a1 repertorio aludido pudiera Watarse de cualquiera de 10s que sus prefectos fueron elaborando y perfeccionando segfin crecia en depositos el fondo de la biblioteca paiatina ). A esra edicidn solamenre habria que agradecer, pues, que &era primera noticia de la existencia del poema, y qne por su rareza hibliogrifica 111 dejara prkticamente in6dit0, como apuntaba Porras Barrenecbea ". El caso es que muy pocos se apercibieron de su aparicihn, pese a la reseiia de J. J. Tschudi en Jahrbzicher der Literatzw (CXXI, Wien, 1848, pigs. 94-112). Ticknor fue el primero en recoger Pa noticia e incluir una fuerte censura tanto del poema como de su editor, en su Ffistorza de In literatzdrn espnrlola (11, Madrid, 1856, pig. 542). No menos severos fcleron 10s juicios de Menendez Pelayo, qclien en la Historia de la poesia hispano-americaaa (11, Madrid, Libreria General de Victoriano Suirez, 1913, pigs. 139-140) tan shlo le seiialaha colno hnico merito el de baher precedido a la Araucanu y a todos los poemas del genera j. I)c este modo juicios tan adversos, asi como la imposibilidad de conseguir eje~nplares; lograron que la existencia de este poema fuera &indose a1 olvido, o a1 prudente silencio de eruditos como Pascual de Gayangos, que siendo traductor de la obra citada de Ticknor supo de tan rara edicihn; y poseyh un ejemplar, el que hoy conserva la Biblioteca Nacional de Madrid. Despues de tales menciones no ha pasado en Espaiia a rnjs el inter& por este poema. En AmCrica, en el Peril, se ha mantenido un debil recuerdo, en referencias cada vez mis alejadas, sustentadas unas en otras sin calar en el texio, cuando rnis parindose en una revisii~n crltica 6. El Gnico entre 10s 2. l<r:ifi. W.: rodice.< Vi,idobonenses H*p/r~zic;. A Citlalog qi ihe .S$urii.sh. Pofli~girese and CZtialiln nu.<, it? ti,eAiwtrLan AiniiotzuiLihrar). in t>Tef?na, C<,rvallis. Oregotl, 1957, pig. 22. 3. El seguirnicn~o de esta labor de catalogacidn constiriiyr rino de ios argumentus hindamentales dc la nmnumcnt:il historia dr la Uihliotrca Nacional dr Vicna. caordinada por quirn enloncrs era su dkector, Josri Stummrall, (Geschichle der oste~reiihischetz !Lirlionillbihlzolhek. 2 m,ls.. Wirn. 19681. A rsra historia se remite. de primem mano, cuanro mas adelante se dice de Hugo Rlocio. 4. Porras Harrenrchea, K.: 'El dcscubrimiento dei l'cl$ y la Crdoii-;i Ri~rtada de 1538, en in\ Moradas, vol. 1, ns 2-3. Limn. 1947, pap. 113. ;miculo recogido en el volurnen phsturno clri lnislno autor Li?s Ctnrzisiias id,/ Per~i. Ljrna, 1986, @gs. 581~599. por dondr cito. 5. 1.a breve noticia dr hlcnendez l'ciayc da por cirltc clue el poema data de rnedlados dcl siglo XVI. renirndo por atil~riores Jar coplas an6nimaa dcdicadas a ki irlurrte dr Dlrgu dc Almagru; y describe so rriructurii inClricn in prrcararse dr ijur sc tr.ala todavia de unii rslmEt mncdirval. En lo finico en quc no yrrm es m stiponer iluc la edici6n lionesa se basal~a en una copia manuscrita. 6. rllr resurnrn muy breve r inrxarn, de rsias rcfrrcncias puedr verse en Porras Rarrmechra (op. cir.), pags 583-84. ,41311 a poco de cnrnpiirsr un siglo de ia citada cdicihn parisin:+ ignoraba ri invcstigadores penlanos que se ha dctnoraclo en e! estudio dci poerna, iluorinando aspectos importantcs del mismo, ha sido l'c~rras nil-renechen sol~rc cuyos trabajos h:rt)remos de volver ;. Tk &re ha toiuado toda lroticia Fr:incisco Esteve Hnrha para concluir que "una edici6n lieella sobre el manus(:rito por quien, conocienclo el 11:il)la dc Castilla, supiera trnnscrihir y punttiar corrccrarnente la crtinica rimada, nos la haria conoces. si no genial, pro1~al)lcmenle al menos tolerable" H. Al impritnir tales p:ilal)ras no salIia el aLitor que sus silpuestos ya habian sic10 realizado: fruti~ de trahnjos precetlenles 'I, un :16o antes cl profesor nortcamcricano Rand Mol-Ton habia dado a esra~nl?a una nucva cdicion quc, si cilrregia y iiiejoraha sustancialmentc Pa Sranccsa ilc! sigio p~is'iik), nr, Iograba tarnpoco pox su rareza hibliogrificaextender el i:i)nocimiento del texro I". Asi las rccopilacii~nes de crhnicas iniciales de la conqiiista viencn excluyCndol(~ ". como ratnpoco se ha seivido nadie de 61 p:im volvcr sobre 10s aci~ntecimientos liistoricos, dc !CIS que ofret:e ni) poc:i y origi~n:il noiiiia ". La prirnera sol~re la existencia de esre poema pl-ocecle; pues, de Sprecilcr dc Bernegg. I'or Nicolis Antonio no h~it)iCrai~los aicanzaclo ta! coni~cimienio. emdin, Rui7i.n Vargas Ugaiir. m iui lWn,zt~.sirito.s pei-ualzos eiz 1iz.s bibiroteii~s ilel e~tint/jcln (I ilna. 1935). la exiamcia dr cite maniisi.riro vienC,$. Rcfercnres a la ihisrol-la dcl Pciiz cu~isciv;i kt BiD1ioirc;i N.icional de Viena manuscriros ui~ illi~rrario. I'dciijc ilineninu qrre se huc~ id lcih Iizdics del Per6 desde que saim 10s nnos de Ciiiliz hasra Nc,qur n la ciitct~zl de iinia. caheza de igq~ei Reino. lo1 5B~/i', dri c6dicr i880L, iopin mandada rerli~ar por el Ciirlde dc POrring. eirrb:%j:iiiur iinperkii m hl:icind, iie ios arcliiios dr I'alriio en 1671; un;i copki dr kt rdicihn dr 1041 cii.1 .\iier;c iiesc!,~biimicizto del ,q!?iii lio de la.$ Aiizarorius, dc CrisihRal dc ic~uia. plnm con rcsikaiciics dr I:, obrr dr &Panuel Rodr1giier. El .Mamii6n y cl Afi>iironu\, imprrsa en 1684 cpr cuinponen el chdicr 5887: unn rclacihli de l'rdru dr L;i (;asc:i. con vnl-iaiias deccripcionci dci Pel*, cridlce 6 4C.6: iin.1 expl~caci6n dr un xnapa de ArnCiica del Sur rzlrrlridu a Carloi \' desde Vallailuhd cull iiclla dr 1544, quc con otra cart;, ;il Emprr~dc,r sohrr asuntos ili blC.xico sr ci,ntitnrn cn ri c6iili.e miscclanco 8546: y. &>or illtimo. In reiariirn nrnhoiiia a Rincisco clc! hrrrrz ) Jllnii de Sirnano Hel~ici6fi ilel i:iaji. de Francisco i'izanlo,)'Oiego ~1~~AAO~iyqi.o. frc11:idn en 1525. rn lo\ iulloi 22Y~ZZ7: iiei chdice 1600 dt. krs Series Nc~v:i. qur contlene rnis doc~lmentos cle lhicn,ria :imi:rlcnna. ciittc olros. kis carias dr HrrnAn CorrCs ai l?mpcradur. 7. Fundairreirralir~rniz rl ya citadc,, "El cirscuhl-lmlmtc dcl I'iKi. .~. "La Crhntci Rim:~iia dc Diego clc Silva ). Guzmin (li38)'. tqne incluyc ruia bicvis~ma ~clccc~hn dc csrrotic, ji 'Clhnicis periikll*~. presuntas ). olvidail;~". en u~alid;lii un rrcord;iluno dr ills 1r:lhajris [?rccedziiles. 1ud;is rilns recopili~das en el vuluinm ya rrlacionacio. ios Cronirtas lie1 PerLi. 8. Eslrvr Uari,;i. F. Iftitonogr~fia J~~dl~~iia. Madrid. 1964 pigs. 385. 497-199. 9. Ti7e .Sj,nniih Refznissance Lpic ,it Anzei-ica on Ampi-iciii? Zhe,n<,s. l~i4o-l63U, II:ii\:rril Lm~ rcrsiv. 1957: y ~\oi<,s on the Hiitoiy ,if u Lireniiy <;i.nrc The R~~o~.s.s<~,zcP Ejx iti \j)oi?z O~ZLI Aniencu. MGxico. 1962. 10. Rind hlo!ton. I-.: iu Cuniiualri de lit hitei'n Laslillii Po'oef~iu ,tu,-uiim an",iitiiu ~rii-i~iiacelitista de ieirm 6lnzericinno ilil siglo X17 edirion y csiudio, con inrroilucc~hn iie Srclihen (;iiman. A'Iexicc>, 1963. 11 Pongo por cascl ihinicus de/Peri.iii, 5 vols (h'kidnd. 1963-1965) dr Juan I'Crrz 'It. I'udrki, v ia mas rrcicnle O~~!?~LNS inicinIe.5 cte 167 coiiiliiista d~el Peni (Rucnos hirec. 1987). edicihn ;i i:irgi, ilc Nberro M. S:iias. Mi~wei 4. (;uerin, y Jose Luii ,\louse 12. As1 el rrabzjo de lvmi Erncrta Funri. Lwbiillii-os ili t'j)i6~16t OUIUL~II Ll(,s<i~bi-ti?ii(~l~(O 1 col~iliikiu dei I'il-C (Llurnos Aire. 1980). qlre escribc la h~crorla a pie de cs6nic:i. gulindi~ir frmdammtnlmmrr la Ilisiori', G?iter/il. . dr hi~ioniv de ilrrrrra, iigun;ls dc ruy.is con~ct~~r.~.i. conic la dci ~noilo y ocasiOii en que 10s ci,nquistadorrs sr trasl;rdan,n de I:, liki dcl Gallo ;r kr dc kl C;orgona. ias liut,it.ra rrsuritr, con la consulra dei pocnla. pero tampoco en repertorios bibliogrificos posteriores ", Tan shlo Leon Pinelo indicaba con parquedad que la obra del padre Manuel Rodriguez, antes aludida, refiere una relacihn sohre la lragedia de Atahualpa en "romance castellano', dividida en dos panes ". El poema que nos ocupa no responde exactamente a esra sumaria descripcihn, pues no se trata de un romance, y persigue solamente la exaltacihn de Francisco Pirarro colno heroe sin par en 10s siglos pasados. Ile la tragedia del Inca shlo la segunda pane infori~a, y no por extenso, eludiendo ademas en la suma inicial referir el lamentable episodio de su ajusticiamiento. Se interrumpe el texto cuando le llegan a Atahualpa, ya en podev de Pizarro, noticias de su victoria sobre su hermano Huiscar. For tanto no parecen convenir la entrada bihliogrifica y el poema. Una pesquisa demorada en la ohra referida del padre Rodrigilez no ha dado con rastro alguno del romance. Todo ello hace muy dificil aceptar que Leon Pinelo twiera algun c<~nocimiento de esta composicihn inicial de la conquista. No ohstante, a1 no hallarse texto alguno que concuerde con esta noticia, parece prudente mantener cercanos ambos cabos de la investigation, pendientes de ulteriores comprobaciones. Si pocas informaciones brindaba la edicihn francesa de 1848, menos si cabe contienc el manuscrito, del que no se ha dispuesto hasta el presente siglo. En 61 solo se encuentra el texto, precedido de un pr6logo y urn dedicatoria, que contiene el knico nomlxe ajeno a la epopeya americana. Nada mis, ni autor, ni fecha, ni otros datos o circunstancias pnr Ins que se pudiera averiguar la procedencia del manuscrito. El chdice, encuadernado en pergamino, sin marca alguna, consta de 76 folios (212x155 mm.), los tres illtimos en hlanco. N pie del illtimo se lee la signatura W5283, que corresponde a Hugo Blocio. bihliotecario del empevador Fernando I, quien en 1576 dej6 concluido el primer cat.ilogo de manuscritos que conserva la Biblioteca Nacional de Viena. Este catilogo no consigna mas datos que los proporcionados por el texto, sumiendo en absoluta oscuridad la procedencia y autoria del manuscrito. Tan shlo ilustra, pues, de que sc hallaha en 10s anaqueles de la I'alatina desde fechas anteriores. Chmo llegb all1 no se sabe. Se puede conjeturar, por ia afinidad temitica y proximidad de signatnuas, que lleg6 juntamente con el codice citado lineas atris, a pie de pigina. que contiene la relacihn atribuida a Xerez-Simano, sign;ldo W.5269. Conviene recordar al respecto que Fernando de Austria, primero Arcliicluque, iuego Empel-ador, fue el nieto predilccto dc Fernando el I. I'ierce, F: La por.siu gpica del siglo de Or". hvadrid. 1968 '. En camI3iu Pcdii, M. Piiirro si recoge la rxistcncia dr este porrna y dr sus rdicionrs en su documenrado istudio "La epic:, hispanoamrricana coionilii'. incluido en lii.slu!in cle la Literat~tm Hispa~iuunz~rtcn~tu. t. I. Cpoca Cnioni<ri bJatldriii, 19XL pags. 161-188. 14. Lr6n Pinelo, A. i;nitome de la Aiblioibeca Orient~~1.y Oc~idenWI, nld~~ticuy Gei~gruJka, 11, Madrid (cdici6n lacsirnil) 1971. p5g 911. El iibro drl jcsuita Tvlnnuel Rodrigricz: El jL.iam?i6iz el Aminzoizns. FIi.~to,-ia de lor dr.scubrimientos, enrradas y reducciiin de ?zucioizei iiubqjo.s inalogr6i~ios de algu?im cuii~~irtuc/oii~s y dichosos de oln>s uri dernpor/i/e7 c~inio r.q~iriluales, ci? Ins diloznclus nloritalin.sy rn<{%,olw ri0.5 de la A11zQric6t. Madrid. Irnprcnta de i\nronio Gonzjlei dr Rryes. 1684. Cathlico, educado esmeradamente en su Corte, y dcstinado por este a reinar en Espafia; que con su inarcha a Vicna arrastrh consigo a numerosas familias espanolas -entre otros a Crisl6bal de Castillejo-; y que nunca logr6 desembarazarse de su lengua materna para siquiera domecar la de su Irnperio. En esta epoca se registra precisamente la prilnera entrada significativa de fondos hisp2nicos en la Biblioteca Palatina, q~iiza 10s mismos libros dcl Emperador. No debe ser desdenada la imagen de un Fernando I curk~so de noticias de las empresas que se kibian iniciado hajo el reinado de su abuelo. De este modo se haria 1leg:ir libros de Espana, iniciando un co~nercio que se mantendria pujante dos siglos. Por encargo direct0 bien pudo recurrir, entre otros, a su mismo bibliotecario, Hugo Blocio, quien el ano de 1560 se hallaba en Toledo estudiando Leyes, donde no le sevia dlficil llacerse con libros y manuscritos valiosos. Por la lnisma razhn es probable que el regalo de libros fuera medio entre espanoles para ganarsc la gracia del Emperador. Entre la correspondencia diplomitica de su Cdncilleria se conscrva una carta remilida desde Walladolid, sin data, en que cierto Juan Vjzquez, alegando su conocimiento de la Corte espaiiola, se ofrece como informador a la Imperial l5 El nombre a quien se dirige el poema coincide con este, Juan Vizquez de Molina, Secretario de la Emperatriz Isahel, esposa dc Carlos V. Pero no hay constatacion documental de quc fueran ambos la niisma persona, y en cl escrito conservado en Viena no hace mencihn su autor a que desempeirara o hubiera desempenado cargo alguno en la Corte. Queda, finalmente, la posibilidad de que 10s manuscritos de Indias fuel-,in remitidos a Carlos V a cualquier lugar de su periplo europeo, y que este, a su paso por Viena 10s dejara depositados junto a su hermano. Asi, el segoviano Jerhnimo de Aliaga, unido a Pizdrn~ en la jorn:id:i de Coaque, lleg6 hasta Augsburgo en busca de Carlos V para infomar del esrado del Virreinato y conseguir para Lima la fundacion dc su IJniversidad Que con Pal ocasihn entregara a1 Emperador manuscritos pemanos no podri tenerse pot conjetura descaminada. La escritura, dc clara cuvsiva cortcsana, revela que a 10s ojos tuvo SLI autor otra fuente; quiz2 el mismo original. Apenas contiene errores: und vez un verso repetido -elirninado con trazo continuo sobrepuesto-, alguna mis, per0 de todos modos muy infrecuente, el olvido de uno o dos versos que se afiaden en su correspondiente lugar, a1 rnargcn izquierdo. 1,a marca de agua en el papel rernite a1 numero 12831 del catilogo de Briquet, figura de cintaro con inscripcihn, clue circulh abundantemente por Ccntroeurop:~ de 1522 en adelante, y li. Diplonratisclrr Kurresliondeni, hs~. 13, HausHofu. Staars~rchiv Wirn l'ambien cn la Cone de Felipr 11 huho un sccrerario, Juan Virquez dc Salazar. ijue pudo ser el corrrsponsal con 17icna. siguih dobiada la n~itad del siglo, sin clue 1~1s trahajos de Valls i Suhiri y Mena contrihuyan a detcrminar si en Espana o America llego a ser usado 17. La fccha en que fue compuesto el lexto oSrecc un margen muello rnis estrecho de especulacihn. La ernperatriz Isabel murib el primero de lnayo de 1539, por cuantc el poema, dirigido a su secretario, hubo dc hallarse escrito con alguna antelacihn a esta feci~a. En la parte segunda, a1 relatar el encuentro en Cajamarca entr-e el Inca y un religinso de la hueste espanola, dice de este que a1 momenttl de escrihir era obispo. A olro nc pudo referirse el autor mis que a fray Vicenle de Valverde, que manluvo la celebre entrevista con Atahualpa, recogida en todas las crbnicas e historias, quien fue consagrado obispo del Cuzco en 1537; fecha en que retorn0 a Peru. Dentro de este lapso Porras Barrenechea ha defendido desde sils primeras invetigaciones, y sin conceder resquicio alguno a dudas, la fecha de 1538, alegando que el poema se dehih a un apresurado encargo de Francisco Pizarro par-a hacer vales su reputacihn en Pa Qjrte antes que :I ella llegai-a la noiicia del ajusticiamiento dr Diego dr Alnmgro, s~icedido en julio de 1538. Precisamente lr~s mismos motivc~s hislhricos. Las desavenencias que habrkin de derivar en acontecimientos tan graves y luctuosos enrre pizarristas y airnagristas, sirven a1 profesclr norleamericano par-:+ retrasar la fccha de composicihn a 1537; dado clue del poema no puede extraerse la mis minirrla suspii:acia que favt,rezca a f'izam) en detrirnento ilc su companero en ernpresas de ci~nquista. El antor no conocia, o 110 quiso conocer, ad~lptando el caracteristico alejamientc~ de la pei-specliva Gpica, las mortifeu;ls disputas entre espanoles. El poeina no anuncia mis intencihn que la de extender sus estrofas hasra la conquista del Cuzco In. Frente a la coherente conclusihn de Rand Morton, la de Porras Banrnechea adolece de interpretativa en exceso y I'orzada. Y contradietoria. Quierc el erudito pemano que fuera el ailtor del poema uno de 10s penileros regresados a Espana antes de 1538, peso impliead(] en hcch~ls tan distances hasta Val punto que, ripiilamente, en connivencia con I'izarro, se &era a la cscr-iiura de tan largo punado de versos cuando 10s asuntos dcl Peril comenzaban a collar 17. Hriquct. Ctl. M.: Lrr,fi/iginii~). Hildeslieim, Ziiricll, !Vex, Yo*. 1184: Vallc i Subiri, 0 : La histoilu delp6~pel en Espaiin, siglos XVX17 Madrid. 1980; Mma, It.: Mi&?-a?ws o lnalsws lrolijiareizh?.~ en papeles de :\i(em 6,paiiii del .siglo XIJi h-Lt-xii~. %li-l~n~~~-afii(~ bihliugrificiis mexicanns, n. 5, I926 El tiabajo ilr Kotnrlo dc Lecr;a. C. L3s rielas flliganas tlrl p:tprl y orrns graves curstiones de hitiliogi-aiia ilispnna", cn Honz~rinje a dmz Agiisrin li~ill~~l-es Cat-lo. t. I, Gran Canaria. 1975. pigs. 261.27'1, rrsulti drcepcionanfc 3 rieclos dz 12. informnci6n huscada. IS. Fn el pr6Iogo que el aurnr dirige ;i Juan V2zijucr dc Mulilia. a quien da corno dctcnsor y pxirino en In Cortc dr la eilnprtsa cle I'izarro, qutda rxplic~ta la iinalicind drl tcxto: ijiic I:, hma del concjuistadur llcg~ze a. oidos del monarca: 'II me atrrvL a goz;rr dr rsfc ;irreviintmio. enderczindale esre Inrlro yiie ;ibla en el dcsciibrirnienio desias p;iricc aduncir m la prrsevcr:Inqia de la cnntluia3 mosirb bien el rnal-clues cl drseo yiip CIC servir a SU llagestad sirnip,-e LUYO. POI<JUE tiin grandei acaeqimicnlos y golpcs de ibm.nxa no st. pudirran en ninguna rnanrrr soilir sino conquiarand" cn I;, ire de su seiwisii, 1' parriiCndr,me <pie ay mucli? riazbn para yue rslo vrnga a noticia de Su .2llge.~tird bazii-nduseme grave drxar sin rrrernoril ran grandrs lheclius. quisr antes pol esta c;ru-n atrrvo-me a dcxarlor en innlortalidad csciil,iendolus, quc con trrrror dr set. rrprendiilo hazer agiavi, a toilus' rumbos de trageclia. El texto conticnc ixro dato que merece una breve atencihn. En 61 aparece el nornbre de Piraruo unido sicnipre, o susti~uido, por cl titulo que 1n2s pudiera ennohlecerlo. Asi, en la prilneva parte del poema, que narra 10s dos viaies iniciales de descubrimiento, el tratamiento que recihe el conquistador es el de capitin, pl~rque otro titulo no tenia; la segunda, que comienza con el tercer viaje de conquista, le nornbra gobeinador, dignidad concedida por Carlos V; y el prhlogo se refiere exclusivamente a1 marqu6s. Y como a Pizarro le fue comunicada la concesihn de seniejante titulo en cam imperial fechada el 10 de octubre dc 1537. quiere esto decir que cuandc menos el prhlogo hubo de ser redactad(,, ya fuera en Espaim o en America, en 10s illiimos meses de aquel aiio, como muy pronto. Entre 10s ct~nquistadores arrastrados por Pizarro a la aventura del Peril que tuvieran preparacihn cultural para acometes la composicihn de una obra semejante no encontraha Porras Darrenet:hea mis nomhres que Francisco de Jerez, Cristhbal dc Mend, Pedro Sancho, autores de las primeras crhnicas, y Migucl de Estete. fie1 de hechos en la expedicihn a Pachacamac. A este finalmenre responsabilizh dc la autoria, para lo cual acepral~a la atribucihn que lamhi611 se le viene haciendo de la cri~nica anhnima guardada en el Arcbivo General de Indias. publicada la primera vez en 1919 por el invcstigadc~~- ecuatorianll Carlos M. Larrea. En sus filiimos trabajos varii, Porras Barrenechea este criteria, y cedi6 10s mi?rit<~s de la autoria a Iliego de Silva y Guzmin; hijo del alamado novelists Feliciano de Silrr;~, que se incorporh a la historia peniana hacia 1535, cuando 10s espanoles se hallahan apretados en el Cuzco por Ins ej6rcitos indios. Su razhn se apoyl en argumentos paralelos a1 dc la dam Una acusacihn alinagrista revela clue Diego de Silva recibih mercedes de Pizarro por haberle segilidc~ en sus diferencias con Almagro, componiendo unas malevolas coplas contra este '". Supone I'orras Barrenechea que cstas cc~pkls se refieren a Pas estrofas del poema, por la simple coincidencia de que en el documento a1m:rgrista se dice clue las coplas eran de bucn capitin, conlo en el texto se cal-acterira a l'izarro. El argumento no p:rrece muy shlido, si bien tiene el alrnctivo de ilevt~lveu el pilema a tierras de America. Rdda de malevolo, cahe insistir, esconcle el poema, que sclla incluso IL relacinn rntrc amhos conquistatlores con versos <:orno tstos: Poryzieyo digo, dizieniio oerdad, Qui. anlor colizo el dell<js nuncn se uio a1 relatar el cncuentro de Chuchatna. Las ci~pias ahididas de huen capitan debieron ser cornpuestas, segiln Lohmann Villena, despues de celebradn la la consideracihn del texto como poema, de larga amhicihn, y pretensioncls decididamente heroicas. En esto no se aparta del espiritu quc lrabria de alentar luego en la escritura inicial sohre la Conquista. Sin embargo, esta mis~na eleccihn lo distancia del genero licroico que fructificaria decadas despi1i.s. Entre este poema y el de Ercilla crum la frontera literaria del Renacimiento. La versificacibn en metros y estrohs medievales es indicio de niveles mas profitndos de represenracion, dctenninados por la tradicihn literaria inmediata, coma se puede :tdvertir en la mis~na codiguracihn del heroe. Sin embargo, 10s modelos que recihe del pasado no son los de las gcstas de la tradicii~n 01-a1 Esras hahian perdido toda vigencia en el siglo XV, un siglo cuya pn~duccihn litcraria en buen;~ parte se caracleriza por la aiio~anza y defensa del estado de caballeria. La virtud recotre el final dc la Edad Media constituida en norma de hidalguia, y as! en el regimiento de 10s nobles como en 10s lihros clue debian aleccionarles. Esta palal~ra es ia que sirve de justificacihn al prhlogo del poetna: "como en el tienpo en que estamos veemos las cosas ile virtud tan her& de huena cstimac-;bn .". El argumento, en una 6poca conocedora de tantas proezas, no puede ser tenida sino como antigualla literaria, lugar de invencihn, sin aplicacihn a la realidad. Teniendo a Juan de Mena - ci~yos procedimientos rethricos sigue el poema paso a paso como valedor se desarvolla en el siglo XV una clase de poema hen~ico, -ya de arlnas o de religihnque, pese a1 auge clue experiment0 entonces, asolna limidamente a las paginas de la historia literaria, clase en la que ha de inscrihirse este texto, cuyos modelos recibe. La Historia de la Conquzsta de Orutz y Jerusale?z; de Martin de Herrera, y la Historia Parthenopea, de Alonso Hernindez, que trirta dc las einpvesas rnilitares en Italia de Gonzalo Fernindez de Chrcloba. el Gran Capitin, a culras hrclenes luchh Gonzalo Pizarro, y con 61 su hijo, Francisco, el huen capit&n, fueron los mis cercanos de que pudo disponer. En aquellos no resplandecian precisamente ias cualidades litcrarias, si hien fucron copiosamenre leidos. El autor no shlo revela sus escasas ciralidades poeticas, sino su cona cornpetencia apreciativa en la lectum, a1 regirse por modelos tan deficientes. La dcgradacihn de la escritura, pues, no se podia evitar. En esto radica la contradiccihn y el fracaso lilerario del poema: en haber abordado asunto tan nuevo con procedimientos poeticos periclitados, siendo su unica curiosidad la dc haher prolorigado una linea mis cste decadttt~te renglhn de la historia literaria.