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Los territorios discursivos de América Latina: interculturalidad, comunicación e identidad

Abstract

Esta publicación, respaldada por la Sociedad Latinoamericana de Estudios lnterculturales -SoLEI-, se convierte en un espacio de reflexión y diálogo sobre las diversas prácticas discursivas que surgen en el extenso territorio de América Latina e lndoamérica. Desde la perspectiva de la comunicación, el arte, la literatura, la lingüística, el derecho, la educación y la filosofía se aborda el proceso intercultural debatiendo sobre sus fronteras políticas y culturales, la conformación de identidad(es), las resistencias del movimiento indígena y afrocaribeño, la subalternidad, el contacto lingüístico, la pedagogía y la acción social, todos ellos focalizados como conceptos, problemáticas y campo de investigaciones disciplinarias e interdisciplinarias. Estos puntos de vista y procesos involucrados en el hacer discursivo de este continente, permite acercarnos de primera fuente a los acontecimientos socioculturales e históricos de los diversos pueblos y naciones que conforman este territorio, como a los espacios de contacto cultural que se han convertido en una nueva zona por reconocer respecto de fronteras permeables y dinámicas que transforman lo aprendido.

Full text

LOS TERRITORIOS INTERCULTURALIDAD, COMUNICACIÓN E IDENTIDAD EN AMÉRICA LATINA DISCURSIVOS Mabel Ga cía Ba e a F ancesco Maniglio (Edi o es) SL Sociedad La inoame icana de Es udios In e cul u ales Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina In e cul u alidad, Comunicación e Iden idad Mabel Ga cía Ba e a F ancesco Maniglio (Edi o es) 2017 Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina. In e cul u alidad, Comunicación e Iden idad Edi o es Mabel Ga cía Ba e a Sociedad La inoame icana de Es udios In e cul u ales (SoLEI) F ancesco Maniglio Ciespal CIESPAL Cen o In e nacional de Es udios Supe io es de Comunicación pa a Amé ica La ina A . Diego de Almag o N32-133 y And ade Ma ín • Qui o, Ecuado Telé onos: (593 2) 254 8011 www.ciespal.o g h p://ediciones.ciespal.o g/ Comi é Cien í ico Mabel Ga cía Ba e a (SoLEI) Magaly Ruiz Mella. Ja ie a Ibace a Ca eño. Jaime O azo He mosilla. Mau a Klenne Loebel. Olga Ulloa Sepúl eda. Claudio Maldonado Ri e a. Juan del Valle Rojas Ja ie Mo eno (CIESPAL) El Comi é Cien í ico ag adece a los pa es e aluado es que apo a on con su a bi aje, bajo la modalidad doble ciego, a los esul ados de es a publicación. P ime a edición No iemb e de 2017 Qui o, Ecuado ISBN: 978-9978-55-1783-8 Re isión de ex os Noemí Mi e Maque ación A u o Cas añeda Ve a Ediciones Ciespal, 2017 Los ex os publicados son de exclusi a esponsabilidad de sus au o es. Reconocimien o-SinOb aDe i ada CC BY-ND Es a licencia pe mi e la edis ibución, come cial y no come cial, siemp e y cuando la ob a no se modi ique y se ansmi a en su o alidad, econociendo su au o ía. ÍNDICE CONFERENCIAS 8 La P oducción del “enemigo in e no” en la indus ia cul u al en Chile: de la disc iminación a la “Sujeción c iminal” Ca los del Valle 27 T aducción an opológica: sen ido y pode en la comunicación en e cul u as Massimo Leone 48 La solida idad y la me á o a como ejes de e i o ialidad en La inoamé ica Aldo En ici DISCURSOS Y COMUNICACIÓN 86 Comunicación y emociones. El discu so pe iodís ico en o no al caso Ayo zinapa E ick Va gas 98 To ooffice: Expe iencias in e cul u ales en o no a la lengua y la ecnología I án Deance 116 O eando el pano ama de la cues ión neg a en Colombia. Análisis desde la ex/inclusi idad de los a ocolombianos en medios de comunicación Jo ge Ja amillo 129 Apun es sob e au oe nog a ía y sis ema ización de expe iencias. Pa a una comunicología in eg a i e José Luis Ma ín 144 Disidencia eligiosa, es a egias de comunicación y pode en Colombia Juan Ca los Gaona 161 Indigeniza las uni e sidades canadienses (?) Sin cambia la ision eu o-usa cén ica Juan Ca los Ma ínez 175 Niñez y mig ación en An o agas a, Chile: ela os sob e acismo e in e cul u alidad Leyla Méndez ARTE Y LITERATURA 193 Saine ea . Es a egias de econocimien o, alo ación y di ulgación del saine e de la e eda San And és del municipio de Gi a do a Ángela Sosa 205 Desobediencia, imaginación y c ea i idad. La eme gencia indígena la inoame icana a inales del siglo xx Ca men Ma ínez Genis 217 F on e as, con luencias y desplazamien os en las li e a u as andino- amazónicas Claudia Rod íguez 232 El a e, subal e nidad y los pueblos del no oes e A gen ino – análisis de la película “La Za a” Elizábe h Nie o 245 Sá i as in e cul u ales e i onías iden i a ias en dos cuen os soc á icos de Augus o Mon e oso Jo ge Ol e a 264 Li e a u a y a e mapuche ac ual. Imagina ios y on e as discu si as en el iempo del weichan Mabel Ga cía Ba e a 284 Neg ismo y neg i ud en la ó bi a poé ica de Nicolás Guillén Sand a Mendes da Sil a Bassani 297 En e la imagen y la cul u a: Ap oximaciones in e cul u ales a la cul u a isual ame india en México Ve ónica Vásquez LENGUA INDÍGENA 315 Acen o, en onación y mo ología del Mapudungun: P ime os hallazgos Magaly Ruiz TERRITORIOS Y FRONTERAS 328 P ác icas cul u ales y condiciones es uc u ales de jó enes en mexicali baja Cali o nia México Emilia González y E nes o San illán 341 Voces indígenas an ioqueñas pa a una polí ica pública de p o ección del e i o io Jo ge Vásquez 356 Sabidu ia wiwa en salud Luis Vila 367 La p ác ica discu si a de la planeación en Medellín (Colombia) Suly Quinchía EDUCACIÓN Y PEDAGOGÍA 385 Pedagogía ciudadana desde el sis ema p e en i o en la o mación inicial de maes os I án Sánchez y Mónica Tausa 398 El po encial educa i o de la o og a ía en escuelas in e cul u ales del Ca ibe Colombiano William Mendie a y Luis González Con e encias 8 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) La P oducción del “enemigo in e no” en la indus ia cul u al en Chile: de la disc iminación a la “Sujeción c iminal” The p oduc ion o he ‘in e nal enemy’ in he cul u al indus y in Chile: om disc imina ion o ‘c iminal es ain ’ D . Ca los Del Valle Rojas1 Uni e sidad de La F on e a- Chile. ca los.del alle@u on e a.cl “Pa a esis i , go e nos como o de Teme , p ecisam de inimigos. Não bas a e ad e sá ios. E essesinimigos êm que se umaameaçaàquilo que go e nosau o i á ioscos umas chama deo dem.” (Rena o Ró ai,22 de July de 2016) I. In oducción En es e abajo se en ende á que la c isis ac ual de la in e cul u ali- dad es al mismo iempo una c isis ope a i o- uncional como de c e- dibilidad y de sen ido. Tal c isis es gene ada y consag ada a pa i del discu so y la p ác ica cons an e desde los Es ados nacionales pa a man ene el o den público (que es ealmen e el asegu amien o de la p opiedad p i ada), la segu idad socioeconómica (que es la segu idad 1 D . Ca los del Valle Rojas. Realizó su In es igación Pos Doc o al en el Depa amen o de Co- municación de la Uni e sidad de Oklahoma, Es ados Unidos (2007). Doc o en Comunicación y Pe- iodismo po la Uni e sidad de Se illa, España (2005), Diplomado en Es udios A anzados, Á ea de Pe iodismo, po la Uni e sidad de Se illa, España (2004); Magís e en Ciencias de la Comunicación po la Uni e sidad de La F on e a, Temuco, Chile (2001); Pe iodis a y Licenciado en Comunicación Social po la Uni e sidad de La F on e a, Temuco, Chile (1998).Decano de la Facul ad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades de la Uni e sidad de La F on e a, Chile.In eg a el G upo de Es udio de Sociología y Ciencias de la Comunicación, del Consejo Supe io de Ciencia y Tecnología -CONICYT, en el P og ama FONDECYT, Chile. Es P esiden e de la Red Ibe oame icana de Educación y Comunicación, IBEDCOM. Es miemb o in es igado del Ins i u o Eu opeo de Comunicación y Desa ollo, el Cen o Ibe oame icano de Comunicación Digi al y el G upo In e disciplina io de Es udios en Comunicación, Polí ica y Cambio Social (COMPOLÍTICAS), Uni e sidad de Se illa. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 9 de los in e eses emp esa iales nacionales y mul inacionales) y la es a- bilidad polí ica (que es la necesidad cada ez más u gen e de en en a los p oblemas de ep esen a i idad); conside ando que el Es ado na- cional posee, y emplea, el ecu so pe manen e al uso de la ue za pa a eje ce el con ol. En es e sen ido, se plan ean dos p esupues os p incipales. El p ime o, que el Es ado, los ibunales de jus icia y la indus ia cul u- al (p ensa hegemónica y li e a u a de éli e) en Chile, concu en en la p oducción y ep oducción his ó ica del pueblo mapuche como un “enemigo ín imo o in e no”. El segundo, que el Es ado, los ibunales de jus icia y la indus ia cul u al (p ensa hegemónica y li e a u a de éli e) en Chile, con ibuyen a la disc iminación, judicialización, c imi- nalización y sujeción c iminal del pueblo mapuche. II. Desa ollo “–Ci ilización o ba ba ie.–Exac amen e. Y esa es una es a egia que siemp e es econs uida cuando hay una dispu a polí ica en la que las ue zas popula es pueden alcanza el pode . El miedo al caos, a los su- cios, a los inmo ales, es una cons ucción de la ga adición his ó ica, no es algo que sucede solamen e desde los años 90.” (Ve a Malagu i Ba is a, Página/12, 2016). 2.1. Conside aciones de con ex o El abajo conside a ambién algunos p esupues os gene ales que son undamen ales pa a su comp ensión: 1. A a és de di e en es o mas de exp esión na a i a, la “jus icia” es inco po ada social y cul u almen e como pa e de un con lic o dualis a de ca ác e ci iliza o io (del ipo la ci ilización en e a la ba ba ie, lo u bano en e a lo u al, o lo mode no en e a lo p e- mode no). 2. En la p oducción de es e con lic o pa icipan los medios de comu- 16 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) - “En los o igenes de la F ancia, I alia, y España de nues os dias, y en gene al en el de odos aquellos pueblos en que la ci ilizacion g eco o- mana ue e-cubie a po una capa de ba ba os de p ocedencia ge - mana, hubo, como en el caso nues o, c uzamien o de azas a dis in o g ado de e olución […] En o os e minos, los elemen os ba ba os y los elemen os ci ilizados, al cabo de algunos siglos se encon a on semi undidos y en igual p opo cion en oda las capas sociales […] En Chile el conquis ado español se c uzo con el abo igen que aun no salia de la edad de la pied a. Y sob e se mucho mayo la dis ancia de ci ilizacion en e es os elemen os, que en e los que cons i uye on la base e nica de las naciones mode nas de Eu opa” (ENCINA, 1911: 98). - “Nues o ob e o se condena, asi, a condiciones mise ables de exis en- cia. Vi e a1 dia, en cons an e es echez y expues o a que un acciden e o una en e medad lo en egue a la bene icencia pública, mien as su amilia queda en la mise ia” (ENCINA, 1911: 100). Has a aquí podemos obse a cómo se cons uye la imagen del indígena mapuche en Chile, basada en es e eo ipos que an desde la p oducción de un enemigo en an o es sal aje e inhumano (idola ías, bo ache as, ba ba ie e imposibilidad mo al), pasando po el enemigo que hay que ence en ba alla, pa a luego eg esa una y o a ez a la idea de ba ba ie. Aho a e emos el ol de los medios de comunicación hegemóni- cos, que log a án desa olla con e icacia la igu a del e o is a, como úl ima ase del p oceso de p oducción del “enemigo in e no”. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 17 2.3.2. Los medios de comunicación hegemónicos. Co esponde p incipalmen e a e e encias pe iodís icas con endencias hegemónicas, como las ep esen adas po el dia io El Me cu io de Chile, que nace en Valpa aíso y desde en onces acompaña á al Es ado nación y a los g upos económicos en la de ensa de sus in e eses. A) P ensa [dia io El Me cu io] - “…Los homb es no nacie on pa a i i inú ilmen e y como los animales sel á icos, sin p o echo del géne o humano; y una asociación de bá - ba os an bá ba os como los pampas o como los a aucanos no es más que una ho da de ie as, que es u gen e encadena o des ui en el in- e és de la humanidad y en el bien de la ci ilización…” (El Me cu io de Valpa aíso, 24 de mayo de 1859). - “Ansiosamen e se espe an en es a p o incia no icias o iciales sob e si el gobie no e ec i amen e iene la in ención de p ocede con a el enemigo ecino; y hai muchos que c een no se debe da impo ancia a es a con- je u a, po se solo idealizaciones de algunos a iculis as, undándose en que el gobie no no iene medios ni olun ad pa a decla a la gue a a es e e ible enemigo. ¡Se á es o posible! (El Me cu io de Valpa aíso, 27 de julio de 1859). - “¡Y cómo esponde á la epública a los epe idos ul ajes de que son íc imas los inde ensos pueblos del Su ! ¡Cómo a a á a los asesinos que se ceban en la ida de nues os he manos, sa is aciendo sus ins in os an e oces como sal ajes! Cómo a esos lad ones que se apode an de las p opiedades de ciudadanos chilenos! Cómo, en in, a aquellos que lle an en una mano la lanza pa a ma a y en la o a la an o cha incendia ia pa a des ui las habi aciones c is ianas! […] 18 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) I á la bande a de la epública a p os e na se sumisa an e la plan a indómi a de un es úpido y c uel ag eso ! […] Y noso os, que enemos la ue za, se emos los que su i emos la humillación!” (El Me cu io de Valpa aíso, 29 de julio de 1859). - “La ocupación de la A aucanía se á la emp esa más popula que pueda acome e ; emp esa que inmo aliza á y colma á de glo ia al gobie no que la ealice […] con medios de acción y mo ilidad su icien emen e es- pedi os pa a pode acudi con la masa del ejé ci o al pun o a acado, a in de opone siemp e al enemigo imponen e ue za de comba e” (El Me cu io de Valpa aíso, 8 de oc ub e de 1862). 2.4. El ol de los ibunales de jus icia El ol del sis ema ju ídico-judicial en su conjun o, supone que los ibunales: 1. Son p oduc o es de ela os cen ados en un con lic o ci iliza o- io: Teo ía y c í ica na a i is a del de echo y la p ensa. 2. Cons i uyen una o ma de mediación psicológica del pode con ines polí icos: Aplicación de la Ley de Segu idad del Es ado o la Ley An i e o is a. 3. Se han especializado en juicios y no en jus icia. Más juicios y menos jus icia: “La ley consume a la jus icia”. 4. In eg an una es uc u a no ma i a de exclusión. A pa i de un abajo solici ado al au o pa a se p esen ado an e la Co e In e ame icana de De echos Humanos2, se log a es ablece la 2 “Pe i aje Analí ico-Discu si o. Sob e las e idencias de es e eo ipos, p ejuicios y disc iminación en los T ibunales de la Región de La A aucanía, Chile” (Del Valle, 2013). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 19 p esencia de e idencias de disc iminación é nica en con a de impu- ados mapuches en las sen encias de los T ibunales de la Región de La A aucanía. Lo an e io , se basa en los análisis de un o al de 1582 sen- encias, además de los casos obje o del p oceso an e la Co e in e ame- icana y o os casos de aplicación de la Ley de Segu idad del Es ado y la Ley An i e o is a. El p ime hallazgo impo an e es que se obse a básicamen e dos si uaciones: (a) La up u a del azonamien o lógico, pa a ele a azo- namien os in e esados, y (b) Huellas explíci as de dichas up u as. El segundo hallazgo es que se obse an dos es a egias na a i- as pa a log a la disc iminación: (1) Uso de exp esiones que an- si an impúnemen e en e el lenguaje ju ídico-judicial y el lengua- je mass mediá ico, con ue es ca gas alo a i as, an o polí icas como mo ales; y (2) Uso di ec o de azonamien os disc imina o ios y manipula i os. A con inuación, eamos ejemplos pa a cada es a egia: (1) Uso de exp esiones que ansi an impúnemen e en e el lenguaje ju ídico-judicial y el lenguaje mass mediá ico, con ue es ca gas alo a i as, an o polí icas como mo ales: a) “El deli o es e o is a, po que son hechos no o ios las conse- cuencias que han enido en la zona di e sos ac os iolen os que han a ec ado a los p opie a ios de las llamadas ie as en con- lic o;” (RIT Nº 21-2004A). b) “[Minis e io Público] los hechos causados po ellos son públicos y no o ios, son ac os que de i an en deli os de la misma especie, donde odo es es udiado, obedeciendo a un plan de e minado que pone en jaque al país, sus ó ganos e ins i uciones.” (R.U.C. 0100083503 6. Código: 00837. R.I.T. 2 2003). c) “[In endencia Regional y Gobe nación P o incial de Malleco] que con mé odos iolen os p e enden al e a la paz social buscando en de ini i a, una p esión, una en aja económica sin ningún espe o con las pe sonas a ec adas, es e con ex o demues a la 20 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) ocu encia de deli os e o is as y no deli os comunes.” (R.U.C. 0100083503 6. Código: 00837. R.I.T. 2 2003). d) “es e deli o que po sí sólo es plu io ensi o, pasa a a ec a la se- gu idad ciudadana y el o den público, po lo que se le sanciona en o ma más igu osa, no sólo como incendio sino que como incendio e o is a” (RIT N° 21-2004D). e) “Como es de público conocimien o, en la egión exis en una se ie de denuncias e in es igaciones, algunas judicializadas, ealiza- das po el Minis e io Público, po deli os de simila es ca ac e- ís icas, los que han p o ocado ala ma en la opinión pública y que han enido como íc ima a emp esas o es ales, di e sos ag icul o es de la zona y pequeños p opie a ios, que se encuen- an en la si uación desc i a an e io men e” (RIT N° 21-2004D). ) “Como es de público conocimien o, en la egión exis en una se ie de denuncias e in es igaciones, algunas judicializadas, ealiza- das po el Minis e io Público, po deli os de simila es ca ac e- ís icas, los que han p o ocado ala ma en la opinión pública y que han enido como íc ima a emp esas o es ales, di e sos ag icul o es de la zona y pequeños p opie a ios, que se encuen- an en la si uación desc i a an e io men e” (RIT Nº 21-2004C). g) “es un hecho público y no o io que en la zona, desde hace un iempo a la echa, es án ac uando o ganizaciones de hecho que usando como a gumen o ei indicaciones e i o iales, ealizan ac os de iolencia o inci an a ellos” (Co e Sup ema, 15/12/2003, 4423-2003). h) En sín esis, aquí se puede obse a cómo se con igu a la noción de a en ado con a el o den público, a a és de un azonamien- o que u iliza las siguien es es a egias especí icas: 1. Relaciona los hechos con o os hechos, den o de un campo de e- p esen ación social cons uido po la iolencia, sin p ecisa cuáles son y si, e ec i amen e, pueden se conside ados del mismo modo pa a e ec os de es e caso. La es a egia es “ ae al p esen e” una iolencia his ó ica que edunda en una c iminalización his ó ica, en una zona his ó icamen e es igma izada. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 21 2. Ubica el con lic o de los in e eses económicos pa icula es en un con lic o –ya consignado como his ó ico- que a ec a “las ac i ida- des económicas” y “las ac i idades p oduc i as”, en una egión ca ac e izada po su pob eza y ulne abilidad económica. Los hechos pasan de se una consecuencia de la pob eza a cons i ui una causa de la misma. 3. Si ua los hechos en un con ex o más amplio, que desplaza el caso desde una si uación pa icula a una de ca ác e público y social. El p oblema en e las comunidades mapuches y las emp esas o es a- les deja de se un p oblema en e pa icula es, pa a ans o ma se en un p oblema de oda la sociedad, bajo la ipi icación de deli o e o is a o con a el o den público; donde lo público sus i uye a lo p i ado y el espacio p i a izado de las ie as que son p opiedad de las emp esas o es ales se ans o ma discu si amen e en el espa- cio de lo público, que, y sólo pa a es os casos, pasa a se de odos. (2) Uso di ec o de azonamien os disc imina o ios y manipula i os: a) «En e ec o, du an e el segundo semes e de 2001, los p opie a- ios deciden inicia la explo ación o es al del p edio du an e no iemb e de ese año, lo que llegó a conocimien o de los acu- sados, ya que al ac i idad implicaba con a a mano de ob a de sus comunidades, enma cada den o de la o e a de los due- ños de man ene elaciones de buena ecindad y da abajo a los comune os del sec o ; es o hizo que desde oc ub e de 2001, Pascual Huen equeo Pichún Paillalao, Segundo Anice o No ín Ca imán y Pa icia T oncoso Robles, comenza an con sus ame- nazas de quema o almen e el p edio Nancahue, si los p opie- a ios pe sis ían en su ac i ud de explo a sus bosques” (R.U.C. 0100083503 6. Código: 00837. R.I.T. 2 2003). b) «señaló ene la CERTEZA MORAL de que ue un g upo de comu- ne os de Temulemu y Didaico las pe sonas que quema on la casa de su hijo» (R.U.C. 0100083503 6. Código: 00837. R.I.T. 2 2003). 22 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) c) “al ededo de ein e pe sonas al pa ece de ascendencia mapu- che (algunas de ellas encapuchadas), quienes p ocedie on a de- ene a es de los cua o camiones...” d) “es a no es la p ime a acción de es a na u aleza que a ec a a la Fo es al Bosques A auco S.A.” e) “Los p esun os au o es ma e iales del hecho se ían miemb os de la Comunidad Mapuche Pichi Lincoyán [...] quienes además p o agoniza on hace algunas semanas una oma de las o icinas de la Di ección Nacional de la CONADI”. En sín esis, obse amos aquí cómo se ansmi en p ejuicios y es e eo ipos en la o ma de hechos o ac ualidades que concu en a la acusación: 1. Vincula los hechos iolen os con una lógica de “p esun os culpa- bles”: “al pa ece de ascendencia mapuche”, ”pe sonas desconoci- das de ascendencia mapuche” 2. Conca ena hechos con o os no p ecisados ni p obados: “no es la p ime a acción” 3. Es ablece los hechos como pa e de una p ác ica o ganizada: “p esun os au o es ma e iales del hecho se ían miemb os de la Comunidad Mapuche Pichi Lincoyán” 4. Es ablece los hechos como pa e de una p ác ica de iolencia p o- g esi a: ”que han sido p og esi amen e más iolen as y que son ins- igadas po di igen es” Una mención apa e ame i a la noción de “ce eza mo al” u iliza- da du an e un es imonio y luego conside ada po los jueces pa a su sen encia; p incipalmen e po que la ce eza mo al sólo es posible des- de el luga de enunciación de quien sus en a la condición social pa a hace lo. P ecisamen e desde es e luga se p oduce un discu so mo al. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 23 III. Algunas conside aciones inales “El odio a los cha s es mucho más que esnobismo. Es lucha de clases. Es una exp esión de la c eencia de que odo el mundo debe ía ol e se de clase media y ab aza los alo es y es ilos de la clase media, dejando a quienes no lo hacen como obje o de odio y esca nio. Se a a de nega - se a econoce nada alioso en la clase abajado a b i ánica, y despe- za la sis emá icamen een los pe iódicos, la ele isión, en Facebook y en la con e sación gene al.Eso es lo que implica la demonización de la clase abajado a” (Jones, 2012, p.168). Conside ando los di e sos casos expues os y sus análisis, en an- o discu si idades, se obse an lógicas y dinámicas de exclusión que se epi en, como pa ones, en el caso de la li e a u a de éli e, la p ensa hegemónica y las sen encias de los ibunales. Es os pa ones, en e o os, son: 1. La p oducción cons an e de ela os que ope an como g andes e- la os en las in e p e aciones de la li e a u a, de la p ensa y de los ibunales. 2. En ambos casos, p ensa y ibunales, los enunciados cons i u i os de los ela os se p esen an como ác icos, lógicos y acionales; y desde allí an con igu ando una ep esen ación social que se in e- g a pos e io men e en o as na aciones pe iodís icas como en o as sen encias, consolidando un p oceso de p oducción y ep o- ducción ad in ini um. 3. Tan o en la p oducción pe iodís ica como en la p oducción de sen- encias, juegan un ol signi ica i o las condiciones sociocul u ales en las cuales se p oducen los ela os. 4. En ambos ipos de ela os (pe iodís icos y ju ídico-judiciales), se con igu an espacios ascendidos de e e encia, a sabe , “la e dad” en la p ensa y “la jus icia” en los ibunales. 5. Ambos espacios ascendidos se co idianizan, en an o cons uc- ción social y cul u al, y log an ope a e ec i amen e como dispo- si i os de ges ión del pode , ya sea pa a “adminis a la jus icia” o “adminis a la e dad”. 24 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) A pa i de la igu a del bá ba o, cons uida pa a jus i ica las acciones genocidas del Es ado, El Me cu io log a á cons ui un suje o pe manen emen e ma ginal. Aho a bien, pa a con inua con el p oceso de disc iminación é nica, end án un ol undamen al los ibunales de jus icia, a a és de los cuales el Es ado consag a su con ol absolu o; p ime o despoli izando la p oblemá ica pa a condena la a un asun o es ic amen e judicial, y luego ope a con e iciencia el p oceso de c iminalización. Finalmen e, es amos en p esencia de un eje cicio psicopolí ico más complejo, que puede exp esa se en é minos de “sujeción c iminal”. Es e p oceso de “sujeción c iminal” cons i uye ac ualmen e un desa ío impo an e pa a las Ciencias Sociales. A con inuación, ei e a- mos las p incipales ca ac e ís icas, sob e las cuales debemos abaja : 1. Una explicación esencialis a de la c iminalidad, 2. Que las pe sonas “son” aquello que o os dicen de ellas, 3. El in oluc amien o de odo un g upo social, 4. Que las pe sonas “son” di e en es po que come ie on c ímenes, 5. Que las pe sonas acep an que su condición es así, 6. Una idea de “i ecupe abilidad” de las pe sonas, 7. Una idea de “con e sión al Bien” de las pe sonas, y 8. Cie as polí icas de “ einse ción social” o “ esocialización” po que las pe sonas “salie on de la sociedad” y deben se “ aídas de uel a”. Re e encias ibliog á icas Albaladejo, T. (2011). Los discu sos del con lic o y los con lic os del discu so. Análisis in e dis- cu si o y Re ó ica cul u al, en Macedo, Ana Gab iela; de Sousa, Ca los Mendes; Mou a, Ví o (o ganização): Vozes, Discu sos e Iden idades em Con li o, B aga: Húmus – Cen o de Es udos Humanís icos, Uni e sidade do Minho, p. 41-60. Albaladejo, T. (2007). 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De la inclusión a la exclusión, San iago de Chile: Ediciones de la Di ección de Biblio ecas, A chi os y Museos. 32 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Es p eciso ansc ibi in eg almen e es as páginas, en e las más conocidas de la li e a u a ecua o iana con empo ánea: A pocos pasos y a la de echa, se le an aba sob e un al o pedes al la C uz de la Compañía. Desde ahí con empló el o namen ado on ispi- cio de pied a del emplo. Como en o as ocasiones, ese place , siemp e ecob ado, de obse a aquella a qui ec u a le apaciguó el ánimo. Le pa eció que ese ío duplicado de columnas salomónicas, de cla a es- i pe be ninesca, gi aba con un ímpe u dinámico cuyo eje es aba en la mi ad del mundo. Ri mo de con o neo sensual de o sos y cade as emeninas que impe uoso descendía a la sang e; pe o ambién pulso e impulso in ospec i o que, descub iéndose a sí mismo, se emon aba a la con emplación del uni e so. Su mi ada quedó a apada, hipno i- zada po aquel compás gi a o io de las columnas, dúc iles lenguas de uego que b o ando de la ie a se emon aban al cielo pa a ab asa las al u as acuosas del ai e. Tie a, ai e, agua y uego, la o alidad del Se , lo an es y lo después, lo bajo y lo al o, la oposición y la a monía, el iempo y el espacio, el cielo y el in ie no, lo húmedo y lo seco, odo es aba a a esado y aba cado po el i mo cósmico de aquellas colum- nas, pues e a la misma cadencia del uni e so que sob e sí mismo gi a. P esin ió en onces que ese pulso e a semejan e al suyo; aquel se y no-se de esa con ienda ín ima y sin egua de un mes izo como él; aquel desga ado con apun o de un homb e que sien e, al ondo de sí mismo, sus aíces bi u cadas. Es a ma a illosa éc asis esuena p o undamen e con mi sen- sibilidad de lec o a a ios ni eles. En p ime luga , el “ on ispicio de pied a del emplo” que Juan Valdano an hábilmen e desc ibe se pa ece a las muchas iglesias be ninescas de I alia, y sob e odo a la de San Ma eo en mi ciudad na al, Lecce, en el su de I alia (Fig. 2); pe o con una di e encia esencial: aquí, de las dos columnas que ado nan la achada solo la de la de echa p esen a un agmen o de deco ación “salomónica”, mien as la columna de la izquie da apa ece comple a- men e lisa. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 33 Figu a 2 Na a una leyenda de a is as que el escul o que empezó a deco- a la columna, dándosecuen a que no hubie a sabido lle a a cabo la deco ación, se suicidó. Po un lado, en onces, la achada de la Iglesia de la Compañía en Qui o o ece a Ped o Ma ías Ampudia una aduc- ción a qui ec u al y a ís ica de la es é ica polí ica que Juan Valdano elige pa a el des ino de Ecuado y de Amé ica La ina; que es e des i- no se cumpla en unos elemen os a qui ec u ales llamados “colum- nas salomónicas” es una e e encia e iden e a un ideal de equilib io sup emo. Po el o o lado, en la achada de la iglesia de San Ma eo en Lecce, I alia, la incapacidad de lle a a cumplimen o la deco ación salomónica de las columnas se aduce en una de o a exis encial, en un suicidio. En e ec o, a un ni el menos isual y más ilosó ico, el eco ido exis encial y polí ico de Ped o Ma ías Ampudia y su e lejo en la acha- da de la Iglesia de la Compañía en Qui op esen an al lec o una p o- pues a pa a maneja el desa ío a la ez psicológico y social de las con- adicciones cul u ales del mundo con empo áneo, de la necesidad de aduci se globalmen e sin aiciona se localmen e, de en a en elación con la di e sidad sin enuncia a la iden idad, de encon a 34 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) un espacio pe sonal y polí ico en el cual on ologías opues as, la del en en amien o dialec ico y la de la sín esis de los opues os, puedan desemboca en una conduc a indi idual y colec i a a moniosa. ¿En qué consis e es a p opues a? 4. Una p opues a de aducción Es a p opues a consis e esencialmen e en una aducción. La discipli- na semió ica se ha concen ado desde hace iempo sob e las dinámicas lingüís icas y semió icas de sus p ocesos. En un a ículo muy céleb e, Roman Jakobson ya dis inguía en e aducción in alingüís ica, in- e -lingüís ica e in e -semió ica. En es a combina o ia, sin emba go, cabe p o undiza los pa ones y el sen ido de una aducción in a-se- mio ica. Ejempli ica é aho a los es ipos de aducción desc i os po Jakobson e i iéndome al con ex o que cons i uye el cuad o his ó ico y el ma co ideológico en los que su gie on las con adicciones que la igu a de las columnas salomónicas p ocu a soluciona . Po un lado, el encuen o en e conquis ado es eu opeos y na i- os del con inen e que aho a llamamos Amé ica se con igu ó a menu- do como un eje cicio no-semió ico de iolencia sin lími es: la huma- nidad misma de las populaciones indígenas ue sis emá icamen e igno ada, sus de echos como se es humanos y i ien es des ozados. Se a ó de una in e acción no-semió ica po que no pasó po el len- guaje sino po la ue za b u al de las a mas. Nadie in en ó con ence , lo que impo aba e a ence . Po el o o lado, la his o ia mode na del con inen e ame ica- no es á eple a de episodios en los que sí hubo una in e acción, y un in en o de pe suasión, aunque en el ma co de iolencia que se aca- ba de e oca . Los p ime os eligiosos ca ólicos que llega on en la Mesoamé ica, po ejemplo, enseguida se plan ea on el p oblema de la aducción, ya que lo que les impo aba no e a sólo ex ende el domi- nio ideológico y ma e ial de Eu opa con la ue za, sino ambién log a - lo a a és de la comunicación. El es ue zo de aducción se mani es ó según odas las ipologías dis inguidas po Jakobson. En p ime luga , Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 35 ue p eciso desa olla una aducción in a-lingüís ica pa a pode comunica la no edad de los e i o ios y sob e odo de las popula- ciones encon adas en la Mesoamé ica a los mandan es eu opeos de la colonización. Pie e an de Moe e, un anciscano lamenco que las uen es nomb an habi ualmen e como Ped o de Gan e, ue p o a- gonis a de las p ime as inicia i as ca ólicas pa a la con e sión de los na i os deMesoamé ica. Ellas conlle a on una aducción in a-lin- güís ica: a pa i de su llegada en la ac ual Ve ac uz, el 13 de agos o de 1523, Ped o de Gan e nunca cesó de en ia a Eu opa unas ca as en las que el lenguaje e bal se edoblaba pe i ás icamen e pa a ede ini su semán ica en elación a la expe iencia del con ac o con las popu- laciones indígenas; é minos habi uales del discu so eligioso ca ó- lico de la p ime a mode nidad, como “ eligión”, “c eencia”, “ eza ”, “ emplo”, e c. necesi aban una nue a de inición pa a aba ca las o - mas an opológicas no edosas que los misione os encon aban al o o lado del océano y cuya esencia que ían ansmi i , a a és del il o de su p opia ideología, al público eu opeo. No se ol ide, en e ec o, que dichas ca as en es e pe iodo no se limi aban a se un ins umen o de la adminis ación colonial sino se ol ían e dade os cen os de una obsesión, ci culando po oda Eu opa y empujando milla es de jó e- nes eligiosos al “deseo de las Indias”, a la ez o ien ales y occiden ales. En segundo luga , el con ac o en e misione os ca ólicos y na i- os del con inen e ame icano implicó unas en a i as de aducción in e -lingüís ica: aunque las idas de las populaciones indígenas de Amé ica ue an aplas adas po la iolencia colonial, incluso los con- quis ado es más e oces u ie on que econoce que los na i os se comunicaban en e ellos y con los o os median e o mas semió icas, o sea con un lenguaje. En el p incipio es e lenguaje ue incomp ensible, y sin emba go e a e iden e que se a aba de un lenguaje. Toda la ági- ca epopeya de la Malinche, en México, es ibó en un in en o de aduc- ción in e -lingüís ica en el ma co de la iolencia colonial. Pe o a menudo es os es ue zos de aducción de un lenguaje e bal al o o acasa on, conlle ando en onces a un e ce ipo de aducción, la in e -semió ica. Po ejemplo, cuando Ped o de Gan e se dio cuen a que comunica la e e balmen e a los na i os de la 36 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Mesoamé ica e a imposible, ecu ió a la comunicación isual pa a a o ece la educación eligiosa y la con e sión de las populaciones indígenas, como cuen a en la Mona quía indiana (1615) el ancis- cano Juan de To quemada, p incipal his o iado de la “conquis a eligiosa” de la Nue a España; en es e con ex o es ú il ci a su p opia desc ipción: Tu ie on es os bendi os pad es un modo de p edica no menos aba- joso que a i icioso, y muy p o echoso pa a es os indios po se con- o me al uso que ellos enían de a a odas las cosas po pin u as, y e a des a [sic] mane a: hacían pin a en un lienzo los a ículos de la é [sic], y en o o los diez mandamien os de Dios, y en o o los sie e sac amen os y lo demás que que ían de la doc ina c is iana, y cuando el p edicado que ía p edica de los mandamien os colgaban jun o de donde se ponía a p edica el lienzo de los mandamien os, en dis ancia que podía con una a a señala la pa e del lienzo que que ía, y así les iba decla ando los mis e ios que con enía y la olun ad de Dios que en ellos se ci a y encie a. Lo mismo hacía cuando que ía p edica de los a ículos, colgando el lienzo en que es aban pin ados; y des a [sic] mane a se les decla ó cla a y dis in amen e y muy a su modo oda la doc ina c is iana. (To quemada 1:112). En e ec o, las in enciones in e -semió icas de Ped o de Gan e ue- on ingeniosas: o igina io de una egión ca ólica de Eu opa, Flandes, que se había uel o uno de los cen os p incipales pa a la p oducción de iconog a ía eligiosa — y sob e odo de g abados con inalidades pas o ales — Ped o de Gan e sabía dibuja y pin a , y conocía el pode comunica i o y pe suasi o de las imágenes. En su ie a, g abados y pin u as habían comunicado los undamen os de la e ca ólica a las “misiones in e nas” de Eu opa, a los muchos que no sabían lee y que no en endían el la ín de los se mones. ¿Po qué en onces no u iliza la misma aducción in e -semió ica — del lenguaje e bal de la eología al lenguaje icónico de las pin u as — pa a comunica con los na i os de la Mesoamé ica y empuja los hacia la e?Además, la cons a ación que las populaciones de la Mesoamé ica u ilizaban imágenes pa a gua da y comunica sus c eencias pa ecía un pun o de con ac o en e las dos cul u as, el cual acili a ía la ansmisión de la e dade a e. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 37 Ped o de Gan e empezó en onces a ansmi i los undamen os de la eligión ca ólica apoyándose en la exposición de g andes lienzos pin ados, ap o echando ambién el e ec o pe suasi o que la pe spec- i a y los o os no edosos asgos de la cul u a isual eu opea eje cían sob e el público local; al mismo iempo, el eligioso lamenco p odujo unos ca ecismos pic og á icos des inados a los na i os y a su comuni- cación con los misione os. Un ejempla de es os ca ecismos se puede admi a en la Biblio eca Nacional de Mad id. Figu a. 3 5. P ocesos de en ex ualización. Es di ícil, si no imposible, a e igua cuán o uese e icaz es e mé odo isual de comunicación. Sin emba go, lo que nos in e esa aquí es que la ac i ud semió ica que es aba de ás de la elabo ación, di usión, y u ilización de es os medios de aducción isual e a muy pa ecida a la que subyacía a los expe imen os comunica i os de la Con a-Re o ma en sus misiones in e io es. En Eu opa como en las Amé icas, la Iglesia se dio cuen a que las iejas modalidades de e angelización, elabo adas du an e la Edad Media, habían cesado de se e icaces, comp ome idas po la ausencia de un e eno lingüís ico común en las Amé icas, po la ausencia de un e eno cul u al y espi i ual común en Eu opa. A in de disipa el espec o de un acaso de la e angelización del mundo, 38 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) los misione os ca ólicos de la p ime a mode nidad elabo a on es a- egias de pe suasión eligiosa basadas en lo que la an opología lin- güís ica con empo ánea de ine “en ex ualización”, o sea la idea que “ ozos de discu so puedan de eni ex aíbles de sus con ex os pa i- cula es y puedan se ans o mados, en onces, en ozos discu si os po ables…es os ozos de discu sos o ‘ ex os’ pueden, po lo an o, ci cula y se e-con ex ualizados, inse ados en nue os con ex os” (Keane2007: 14). Sin emba go, la en ex ualización del Ca olicismo p o- pues a po Ped o de Gan e no e a nada neu al: implicaba una ideolo- gía semió ica según la cual los pic og amas mesoame icanos podían se “cul u alizados”, des acados de su con enido eligioso adicional y u ilizados como o mas exp esi as independien es, capaces de co- munica el con enido eligioso del C is ianismo. La medida en la que es a po abilidad del mensaje ca ólico de la p ime a mode nidad es a- ba elacionada a una ideología semió ica de la independencia ecíp o- ca de signi ican e y signi icado es aún más e iden e en las in encio- nes semió icas elabo adas po el discípulo de Ped o de Gan e, Diego Valadés. Diego Valadés nació en Tlaxcala, México ac ual, en 1533, de una- mad e indígena y de un pad e conquis ado . Educado po Ped o de Gan e en la escuela anciscana de San F ancisco de México, ap en- dió, en e o as habilidades, el dibujo y la pin u a. En 1548 ing esó en el no iciado de la P o incia F anciscana del San o E angelio, donde pe eccionó su o mación espi i ual. Después de hace se ancisca- no en 1550, comple ó es udios ilosó icos y eológicos en el con en o de San F ancisco en San iago Tla elolco y ue o denado sace do e en 1555. Desde su ju en ud, demos ó una no able capacidad lingüís i- ca, p obablemen e debido a sus an eceden es amilia es: e a capaz de habla náhua l, o omí y a asco. En 1571, Valadés ue uno de los p ime- os na i os de las Amé icas a c uza el océano A lán ico de oes e a es e; ue p ime o aEspaña, luego a Pa ís y inalmen e a Roma, donde, en 1575, ing esó en el capí ulo de la O den F anciscana. Inespe adamen e elegido p ocu ado gene al, hubie a enido que man ene es a posi- ción du an e cua o años, pe o el 10 de mayo de 1577 el ey de España, Felipe II, de epen e lo despidió. Du an e su es ancia en Roma, Valadés Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 39 esc ibió su ob a más impo an e, la Rhe o icaCh is iana (1579). La úl i- ma e idencia de su p esencia en el mundo de la p ime a mode nidad es del 8 de eb e o de 1582, echa a pa i de la cual no se encuen an más huellas his ó icas de su p esencia y ac i idad.Pa a nues as ina- lidades, lo que in e esa de la Rhe o icaCh is iana de Valadés no es su ema: p o undamen e inspi ada po el lib o Ecclesias icaeRhe o icae (1576) de Luis de G anada, la Rhe o icaCh is ianasimplemen e ein- e p e a la e ó ica de Cice ón a la luz del Concilio de T en o. Lo que impo a de la Rhe o icaCh is iana es, al e és, su mé odo, es deci , la in ención de elabo a y di undi disposi i os isuales pa a la e angeli- zación y la con e sión eligiosa de los anal abe os. Po un lado, es a ob a es imonia, a la ez en su discu so e bal y en sus es upendos g abados, las ac i idades e angelizado as de los ailes anciscanos en la Mesoamé ica y, sob e odo, sus in encio- nes semió icas. En unos de sus g abados, po ejemplo, Valadés p o- pone una compleja isión casi diag amá ica de la o ganización de la misión, y coloca en el ángulo isualmen e más impo an e, el de a iba izquie da, una igu ina de Ped o de Gan e enseñando la “ eología pic- og á ica” a los na i os. La leyenda de la imagen eza: “discun omnia”, que en la ín signi ica “ap enden odo”. Figu a 4  40 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Po el o o lado, la Rhe o ica Ch is iana es un ma a illoso eje ci- cio de aducción in e -semió ica, el cual in en a ol e en imágenes los p incipios undamen ales de la eología y de la e ó ica c is iana. El obje i o de Valadés es de abas ece a los misione os de unas he a- mien as e ó icas capaces de supe a los obs áculos de la comunica- ción e bal, c eando un lenguaje icónico global del c is ianismo. Es muy di ícil, si no imposible, a e igua la medida en la que las in encio- nes in e -semió icas de Ped o de Gan e y de su discípulo Diego Valadés ue on e icaces. De hecho, ci cula on más en biblio ecas eu opeas que en Amé ica La ina, quizás po que su e icacia p incipal haya consis ido en asegu a el público ca ólico del iejo con inen e —p o undamen e sacudido po la Re o ma p o es an e y po el descub imien o de nue- as cul u as eligiosas en las “Indias” o ien ales y occiden ales — que los concep os p incipales del c is ianismo ca ólico y omano podían se comunicados a odo el mundo, independien emen e del con ex o de la comunicación. Además, en una semios e a eu opea lace ada po la iconoclas ia p o es an e, ob as como las de Ped o de Gan e y Diego Valadés con i maban a los ieles eu opeos la legi imidad pas o al de las imágenes. 6. Una compa ación en e es achadas. ¿Pe o cómo con es a a la p egun a sob e si es as in enciones semió- icas ue an e icaces ambién desde el pun o de is a de la aducción, como en a i as de comunica a a és de elemen os exp esi os loca- les los concep os globales de la eología c is iana? Desde el pun o de is a écnico, no cabe duda que algunas de es as aducciones hayan podido log a su p opósi o. Ped o de Gan e consiguió es udia , ana- liza , comp ende y selecciona los pic og amas de los lacuiloque, o sea de los “esc ibas isuales” mesoamé icanos, pa a comunica a los na i os los elemen os p incipales de la e c is iana. Análogamen e, Diego Valadés consiguió sis ema iza los es ue zos semió icos de su maes o, llegando has a compone un sis ema e ó ico en e o pa a la comunicación in e -lingüís ica. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 41 Sin emba go, el p oblema de ondo de es as in enciones semió i- cas, aunque uesen a eces ingeniosas y e icaces, consis ía en su b o- a de una insensibilidad o al hacia los desequilib ios de la globali- zación nacien e, desequilib ios cuyos e ec os han pe du ado hacia la his o ia mode na y con empo ánea. Me gus a ía e oca es a al a de equilib io e o nando a la compa ación en e achadas de iglesias. Ya imos que, en la no ela Mien as llega el día, las columnas salomóni- cas de la achada de la Iglesia de la Compañía en Qui o se uel en una especie de sis ema semi-simbólico. Los sis emas semi-simbólicos ie- nen una de inición p ecisa en la semió ica del lingüis a y semiólogo danés Louis T. Hjelmsle , como o ma in e media en e sis emas sim- bólicos y sis emas semió icos. No cabe aquí desc ibi de mane a de e- nida la a iculación de es os sis emas. Pe o sí cabe deci que el pode explica i o de los sis emas semi-simbólicos se e eló sob e odo en la an opología de Claude Lé i-S auss, en la que es os sis emas se de i- nen como los que, a a és de una manipulación de obje os ma e iales en oposición signi ican e en e ellos, se log a una e icacia simbólica en las oposiciones semán icas de un de e minado con ex o cul u al. El ejemplo más conocido es el del chamán que, manipulando es a ui as delan e de una pa u ien a, consigue acili a el nacimien o. En la no ela de Juan Valdano, y p ecisamen e en el ma a illoso pasaje que ya ue ci ado, las columnas salomónicas se uel en un sis- ema semi-simbólico ya que sus ca ac e ís icas opológicas y mo oló- gicas se disponen según oposiciones o males que consiguen no sola- men e cons i ui la ep esen ación a qui ec u al de las oposiciones é nicas e ideológicas que se encuen an en la a qui ec u a psicológica de Ped o Ma ías Ampudia — así como en la a qui ec u a his ó ico-cul- u al de Ecuado —sino consiguen ambién p opone una solución nue a a un p oblema de es as a qui ec u as, una o ma no edosa pa a soluciona un dilema es uc u al. Las columnas salomónicas unen el bajo y el al o, pe o ambién unen lo ec ilíneo y lo cu ilíneo, la ec o- ialidad ec a y la ec o ialidad cu a. Es exac amen e en i ud de su o ma de espi al ascendien e que es as columnas pueden se pe ci- bidas como conc e ización de la ideología mes iza, que no elige en e oposiciones sino las unde en un mo imien o de sín esis, el cual no es 48 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) La solida idad y la me á o a como ejes de e i o ialidad en La inoamé ica Solida i y and me apho as e i o iali y c uxes in La in Ame ica D . Aldo En ici1 Uni e sidad Nacional de la Pa agonia Aus al- A gen ina. [email p o ec ed] In oducción El p esen e excu so es á cons uido a pa i del pensamien o sob e la con o mación de e i o ialidad discu si a ac ual en La inoamé ica. Como obje i o se elaciona án pa icula men e el concep o de Me á o a, el de Solida idad Social y el de Ba oco Ame icano desde los siguien es au o es: Mau icio Beucho , Jo ge Luis Bo ges, Richa d Ro y y Bolí a Eche e ía. Se hace én asis en acen ua el modelo anscul u al p esen ado po o o la inoame icano, Fe nando O iz, pa a quien hay un con apun o en e modelos de p oducción en Amé ica La ina (Cuba) que p oyec a un i mo que conside a emos no se a a de una mix u a con usa sino una caso conc e o de un modo de se , de ac ua , de pensa . Lo esencial a ene en cuen a es que en algún momen o disminuyó la imposición, la gue a y el ex e minio. Que ya no somos ni indígenas ni eu opeos ni su mezcla. Las azones son en g an medida p oduc o de ese encuen o anscul u al, p oduc o de la me a o ización y la acción solida ia que se impusie on sob e el ho o . El caso de Bo ges es pa adigmá ico como g an o jado de in e ex ua- lidades. También lo es Ro y, quien conside a que la con ingencia de 1 Aldo En ici. Doc o en Filoso ía. Ti ula de Filoso ía, Uni e sidad Nacional de la Pa agonia Aus al, A gen ina. Di ec o académico Re is a He meneu ic (UNPA). Di ec o Maes ía en Me odologías y Es- a egias de In es igación In e disciplina en Ciencias Sociales UNPA. Ca ego ía in es igado I CONICET A gen ina. P o eso in i ado, en e o as uni e sidades, Uni e sidad Nacional Au ónoma de México, México; Uni e sidad de La F on e a, Chile; Uni e sidad Nacional de La Pla a, A gen ina; Uni e sidad Au ónoma de Mad id, España; Pon i icia Uni e sidad Ca ólica de Chile, Chile; Uni e sidad Nacional de Tucumán, A gen ina; Uni e sidad de Reims, F ancia. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 49 la comunidad es un asgo de la disolución de la iloso ía en li e a u a, cosa que ocu e como o ma de delimi ación e i o ial de la discu si- idad en La inoamé ica. 1. Gene alidad conc e a en el ba oco ame icano Jo ge Luis Bo ges se e ie e a la con ingencia de la expe iencia, que en cie os casos es la misma en odos los homb es, como el ins an e de la mue e, el ins an e del coi o, la expe iencia de engaña o la expe iencia de su i . Todas esas expe iencias son según A igucci (1987) “la mis- ma expe iencia” en cada homb e. Ace can a cada homb e en sus episo- dios ex emos. Bo ges pos ula el uni e so con a la a i mación nacio- nalis a y omán ica del asgo di e encial, di ie e la secuencia pa a la comp ensión del p oblema de lo esencial de la expe iencia, como si es- u ie a ligando agmen a ios del con ex o en cons elaciones nue as de sen ido. Pa a abandona lo que le pa ecía un also p oblema, eje una se ie de p oposiciones escép icas sob e el ema. Bo ges coincide, en onces, con Pla ón en pa e, pues cada uno de esos ins an es o ma pa e de la expe iencia de oda pe enencia a la somb a de un a que- ipo, en cada gaucho, en cada o ille o a gen ino que i e de modo nó- made, pe o es la expe iencia ex ema lo uni e sal. También concue - da con Richa d Ro y, pues o que el uso del lenguaje como algo que cambia y que asume a la comunidad hace que la expe iencia, aunque sea con ingen e, pueda na a se en e los miemb os de una comuni- dad. La e i o ialidad discu si a de Jo ge Luis Bo ges nos si e como expe iencia y ejemplo de cómo lo conc e o puede gene aliza se. Es un caso de solida idad con ingen e y me a ó ica, pe mi ido po un modo de ida, en sen ido ilosó ico o poé ico. El E hos Ba oco, in oducido po el pensado ecua o iano Bolí a Eche e ía, aplica es a o ma de pensamien o. Apa ece p ime- o como la es a egia de supe i encia que in en ó espon áneamen e la población indígena sob e i ien e del ex e minio del siglo x i. Es a población de indios in eg ados lle ó a cabo una hazaña cul u al que ma ca ía de modo undacional la iden idad la inoame icana: Se eac- 50 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) ualizó el ecu so mayo de la his o ia de la cul u a, que es la ac i idad de mes izaje. Pa a esca a a la ida social de la amenaza de ba ba ie, y an e la imposibilidad de econs ui sus mundos an iguos, an com- plejos y an ágiles, esa capa indígena sin p egona planes ni p oyec- os, (Eche e ía, 2002) la econs ucción de la ci ilización eu opea en Amé ica”. El modo de ida ba oco comienza en dos momen os cla es pa a el ca olicismo. El p ime o ue con las colonias de los eu o- peos hacia Amé ica La ina, quienes buscaban pa a impone sus ideas eligiosas un modo de sinc e ismo del ca olicismo con las eligiones p ehispánicas. Se dis azó en el exceso de o namen os en las iglesias, p incipalmen e. Pa alelamen e, con el inicio del p o es an ismo, la iglesia ca ólica pie de seguido es y el ba oco, en es a época busca lla- ma la a ención po el lado senso ial. La Re o ma Lu e ana pe mi ió lee , ap ende po la lec u a, pa icula iza a cada lec o . Seduci á, en onces, po medio de la emoción mani ies a en ies as, juegos, en la ida co idiana, encaminada hacia la aleg ía. Mos a á una amplia gama de expe iencia senso ial, in ensi ica á la in e p e ación de los sen imien os. Eche e ía (2002), habla del “E hos Ba oco” como una impugnación an opológica la inoame icana, sin pe ila se como sus- i ución a la mode nidad, que acep a las con adicciones del capi a- lismo. Pe o su ac i ud no es pasi a an e ello; hay una imposibilidad de cambia la ealidad, pe o a pesa de es a acep ación busca en lo impo- sible, lo posible. El iempo del ba oco ame icano a icula, como ningún o o momen o his ó ico, esa conjunción del mundo indígena y c is iano, ecupe ando los ances os en los escena ios amilia es y alcanzando el p o agonismo desde aden o de su p opia expe iencia pa icipa i a. En es o, el ba oco o ece el camino pa a i cons uyendo una nue a iden idad del con lic o de la conquis a sin alcanza a so ea la depen- dencia cul u al, ambien al. Ello explica cie as esis encias a aquel o den impues o desde una adminis ación lejana. Los ame icanos ecu en al apo e de su capacidad es é ica y cosmológica ap opiada, aquélla que es p opia y que dominan, aquélla que es adecuada a sus ci - cuns ancias y aquélla que se ap opia de espacios, o mas y concep os que son pe inen es pa a da adecuada espues a a sus eque imien os Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 51 ma e iales y espi i uales. El “E hos Ba oco” mani ies a que su o ma de ab igo implica esis i a sac i ica la iqueza cuali a i a del mundo, sino que la oy a ea i ma , e incluso lo oy a hace cuando es é des ui- da po el capi al. Es a ebelión den o de la subo dinación al capi al es lo que ca ac e iza al E hos Ba oco. La ie a en es e modo de ida es la mad e de odos los dioses, de cualquie ela o, al que los eu opeos lla- man muchas eces khaos, deso den, iniebla, esis encia al desa ollo. Es la si uación de econocimien o eligioso de lo ma e nal, una acan e sin o ma de la línea ec a, sin el o den, al que llamamos la ley ec o a. Puede obse a se en La Anunciación la mane a en que se i án dis inguiendo líneas de a e, desde un pun illismo pe spec i is a geomé ico, ípicamen e eu opeo has a la comp ensión del mundo la inoame icano, con abundancia de apa iciones que habían es ado p ohibidas y habían sido conside adas he ejes. Figu a 1 La Anunciación. Pin ada po F a Angélico en e1420y1430 Vemos, a iba, La Anunciación Pin ada po F a Angélico en e1420y1430pa a la iglesia del Con en o de San o Domingo deFiesole(I alia). Ac ualmen e se encuen a en el Museo del P adodeMad id. LaGuía de isi a del Museoseñala que se pin- ó hacia 1426. Se a a de la ansición en e lapin u a Gó icay elRenacimien o. La luz y el colo enacen is as, así como la aus e i- 52 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) dad de la a qui ec u a y la emá ica plenamen e eligiosa con i man lo mencionado. En cambio, emos, abajo en la imagen an e io , La Anunciación pin ada en Cuzco po Luis Riaño con p esencia de animales y de imá- genes más complicadas pa a su comp ensión. Es amos en el ba oco ame icano. Es necesa io ene p esen e las c eencias adicionales en elación con los pája os exó icos, lo os, papagayos, conside ados adi- inos, conside ados “puen es” en e lo p o ano y lo sag ado, sin una dis inción ca egó ica en e ambos mundos (Millones, 1997, p. 33). El Vi ey Toledo en 1574 pe cibió es e sen ido en la pin u a andina, po lo que o denó que bo en los animales que “los indios pin an en cual- quie pa e... y en las pue as de sus casas... y los pin an en las pa e- des de las iglesias… que los que halla éis los hagáis ae y qui a de las pue as donde los ubican (De Mesa, 1988, p. 4). En la imagen de Riaño los animales y odo lo de enido de la ie a me ecen se di inos. Es como si se di e encia a de la leyenda e angélica po la cual odo lo que hay en el mundo es á al se icio del homb e y no puede con undi se con lo sag ado. Figu a 2 . La Anunciación, pin ada en Cuzco po Luis Riaño Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 53 El ilóso o c í ico del ma ema icismo ca esiano, Giamba is a Vico en el siglo x ii, augu aba pa a las gene aciones enide as una g an o peza en las a es a gumen a i as al iempo que una g an habilidad en los azonamien os exac os. No es aba nada lejos de la ac ual cul u a ecnológica, cuando obse aba que en el u u o la elo- cuencia se ía una i ud caída en desuso. Lo suyo no e a un elogio a la e ó ica sino algo más. Lo que es aba en juego con la pé dida de la a gumen ación e a la alidez de un c i e io dinámico de e dad, po el cual se habían o ien ado has a en onces las humanidades: el sen- ido común (Vico, 1998, p. 9). Desde la he menéu ica ilosó ica Hans- Geo g Gadame añade la impo ancia del sen ido común como sen ido comuni a io que mani ies a sello de o mación de iden idad al sen ido común: “…sensus communis signi ica el sen ido que unda la comuni- dad. Lo que o ien a la olun ad humana no es, en opinión de Vico, la gene alidad abs ac a de la azón, sino la gene alidad conc e a que ep esen a la comunidad de un g upo”. (Gadame , 1996, p.50). Izquie da Ba oca y cul u al Amé ica ha eplicado sus sis emas, an o en el con inen e de p io idad anglosajón como en el su con inen e. A di e encia de lo que ocu e ac- ualmen e en que la mig ación iene un sen ido o zado in e io izado, el impe ialismo se consumó con mig aciones con el obje i o de “coloni- za ”, “sal a ”, some e . La ca egó ica di isión en e izquie da y de echa ideológicas, como di isión cosmológica y de clases es á inculada a la isión e nocén ica, en e ie a-mundo, c is ianos y bá ba os, lo ec o y lo sinies o. La izquie da la inoame icana ac ualmen e es cul u al y humanis a, pe o es ba oca en el sen ido in eg ado . Es cuidadosamen- e an icapi alis a, pe o es popula . Po su pa e la de echa libe al es conside ada una o ma de ida indi idual, pues o que al se inanciada po g andes co po aciones es democ á ica capi alis a y ba oca popu- la . Es e es el luga , donde se c uza la izquie da con el capi alismo, en la luidez del ba oco ame icano desde el siglo x i has a la exp esión equi ocis a cul u al posmode na mani ies a en el neoba oco. 54 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Los componen es de izquie da son obse ados en el gus o bu - gués po la lec u a y la o mación ilus ada, po ejemplo a a és del minucioso gus o u ís ico, o a qui ec ónico, y son is os icónicamen- e como posibles descendien es de los líde es mili a es de emancipa- ciones, ales como el Che Gue a a, o el gene al Bolí a , is os como ce canos a la igu a en egada, humilde, pob e, san i icada, de Jesús, Gandhi, San F ancisco de Asís. Como iloso ía de la posmode nidad, no obs an e, lo ba oco ame- icano, en su gene alidad conc e a, esul a p e e ible con mucho a la ancha ole ancia y el espí i u op a i o del p agma ismo ame icano, sob e odo en la o ma ce emoniosa y e usi a en que lo de endía, un plu alismo usionable que o ece un ali io é ico pa a las ansiedades ac uales (Hassan, 1987, p. 203). Tan o la de echa adicionalis a comu- ni a ia como la izquie da cul u al p ocomuni a ia, en La inoamé ica, econocen a du as penas que la hib idez es cons i u i a de su p opia on ología, y que an o el pu ismo indigenis a como el eu opeís a ya no exis e cul u almen e. En luga de se una pa adoja el mes izaje cul u- al apa ece en épocas de la colonia, cuando los indígenas y españoles in e cambian sus sabe es. Uc ónicamen e, los indígenas hubiesen sido una izquie da cul u al, comuni a ia y on ológica. La de echa hubiesen sido los ibé icos, amigos de un mono eísmo, la di isión de la ie a, la p opiedad p i ada y la democ acia. Ambas cul u as con i ie- on y c uza on cul u as. Ambas ienen a is as comuni a ias y c is ia- nas a la ez, a excepción de casos que segu amen e exis en, que, a la ez, cons i uyen una esis encia. Desde la posmode nidad Richa d Ro y, un i onis a solida io, de enso de los discu sos li e a ios y pe iodís icos, a acado po iló- so os analí icos y descon iado po uni e sidades decimonónicas, aún po la izquie da la inoame icana, a pa i de su gi o an i on ológico, alejado de su p opia adición analí ica anglosajona ce cana a la eo- ía del conocimien o y a la iloso ía del lenguaje, Ro y (1996) man iene que la imagen o la éplica puede se an álida como su modelo (como el Quijo e de Pie e Mena d de Bo ges), puede incluso ae un aug- men d’ê e. Pe o el encuen o con alguien dis in o puede gene a una cul u a analógica y solida ia, p o usa en me á o as. No obs an e hay Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 55 una on ología del cambio, de la acep ación condicional, de la ole an- cia an es que de la solida idad que es pos e io . F en e a es e modelo hay quienes man ienen que lo híb ido es lo con a io de lo pu o y no conduce necesa iamen e a la sín esis, es sob e odo mezcla y e ol u- a; elación híb ida ambién –hecha de p e y pos – con la mode nidad (Ba be o, 1991). Conside amos undamen al esol e si el uso de la me á o a que- da ue a del alcance de la semán ica. La me á o a no es á sola en ese espacio ex a semán ico, sino que lo compa e con o os habi an es, en e los cuales se encuen an nume osos sonidos p opios de la na u- aleza, como los uenos o los lad idos. Es e hecho le pe mi e na u ali- za la comp ensión de las me á o as, al concebi las “según el modelo de los acon ecimien os no conocidos en el mundo na u al –causas de cambio de c eencias y deseos- en ez del modelo de las ep esen acio- nes” (Ro y, 1996, p.224). 2. El Razonamien o abduc i o como e i o io discu si o Sóc a es, en los diálogos pla ónicos, pa a ejempli ica didác icamen- e a sus in e locu o es, u iliza alego ías más que me á o as. El uso en la a gumen ación del ela o de una alego ía pa a alcanza un azona- mien o dialéc ico, implica la analogía en e ambos p ocedimien os. El azonamien o alegó ico es un ela o analogizan e que nos pe mi e encon a ap oximaciones azonables como la que exis e en e una alego ía conc e a ace ca de la luz y la somb a y un azonamien o i- losó ico ace ca del Bien. El azonamien o alegó ico no equi ale a una deducción, sino a una p opues a de semejanza a pa i de un hecho conc e o pe o a empo al, cuya mani es ación es un ela o ejempla , en el que con iamos, pues o que la conclusión no es á con enida en las p emisas, sino que se cons i uye en una me á o a. Podemos ace ca la analogía a la he menéu ica, al cual lo hace Mau icio Beucho , o a la me á o a neop agmá ica u ilizada po Richa d Ro y, pa a quien la c eación de nue os léxicos y me á o as “no puede llega a a és de un p oceso de in e encia. La analogía adecuada es la de la in ención 56 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) de nue as he amien as des inadas a ocupa el luga de las iejas”. (Ro y, 1991, p. 32). Los diálogos co idianos no incluyen la posibilidad de la deducción como descub imien o, pues no es posible dialoga únicamen e con deducciones. La deducción con iene li iandad, en el sen ido de que excluye a la mayo pa e de los a gumen os. Hace poco posible el diálo- go, el cual es necesa io hace lo con lo no excluido en el azonamien o deduc i o. No esul a a iesgado po lo an o in e i de mane a ana- lógica, o no deduc i a, en un azonamien o co idiano, sob e odo po - que se abaja de modo sensible y p obable, a ando de con ence sin p uebas sino con “espe anza”, de acue do a la posibilidad que o o ga el uso de me á o as. El a gumen o co idiano iene componen es es é- icos y e ó icos. Habla sob e Dios desde la e no es p oblemá ico como el es able- cimien o de una con e sación en e alguien con e y alguien sin e. Los eligiosos hablan pa a los eligiosos sin necesidad de discu i si Dios exis e, pe o demos a la necesidad de la exis encia de Dios ale pa a con e sa y en iquece de modo anscul u al a quienes no ienen las mismas con icciones po mo i os lógicos o po adiciones ami- lia es y comuni a ias. Es a demos ación en iquece la solida idad en e los que c een en su exis encia y los que aún no. San o Tomás de Aquino, como caso modelo, no necesi a hace la demos ación, pues Dios exis e a pa i de la acción de una c eencia que es independien- e de la azón, lib emen e de la demos ación silogís ica. Den o de la misma c eencia el Doc o Angélico desea hace nos en ende la necesi- dad lógica de la ealidad de Dios. Sin emba go, no es lógicamen e ácil deduci un Dios, y aunque Dios no es un mi o, es ú il su p e ensión de ealidad pa a comp ende la ac icidad del mundo. La noción de “juegos de lenguaje” apela al conjun o de p ác icas de uso lingüís ico co idiano; de mane a que el signi icado de un é mino sólo admi e se acla ado median e el ecu so a una plu alidad social — ac ual o posible— de si uación de uso de un signo lingüís ico. Es a plu- alidad se encuen a no mada a a és de eglas que a iculan los juegos lingüís icos. La desc ipción de lo que debemos acep a como el signi i- cado de las palab as es muy dis in a. Cap a el signi icado de la palab a Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 57 “juego” no es cap a la na u aleza común a odos los juegos. En ende el signi icado de es e concep o es sabe u iliza lo en los dis in os con- ex os i ales en los que es á p esen e.El signi icado de un é mino es su uso. De al mane a in e p e amos los juegos de lenguaje como el " odo o mado po el lenguaje y las acciones con las que es á en e eji- do" (Wi gens ein, 1988, p.7). Aquellos que colocan a Wi gens ein a la izquie da, en ienden la izquie da ilosó ica, acep ando la posibilidad de nue os encuen os no pensados de modo polí ico, conside an que su p opues a nos pe mi e pensa el cambio concep ual y, con ello, el cambio polí ico y social. Incluso se ha llegado a pos ula la pe spec i- a wi gens einiana como un nue o camino pa a pensa la democ a- cia, pues oda p ác ica lingüís ica implica, pues, la aplicación de eglas que nos pe mi en de e mina ese "sabe ac ua ". (Wi gens ein, 1988, p.99). De la abducción La abducción es el azonamien o o juego del lenguaje que conduce ha- cia la hipó esis, es o es, desde las obse aciones hacia la hipó esis que les señala su causa o los explica. T a amos de ealiza –o de cons ui - p ác icas que jus i iquen nues as hipó esis. Es a o ma de oma los azonamien os de modo p agmá ico y he menéu ico p o iene, según Mau icio Beucho , de Cha les Pei ce. El azonamien o analógico, ab- duc i o, es una o ma de azona espe anzada y alejada de la on ología. El es udio del p agma ismo le pe mi ió comp ende la línea p agma- is a de la iloso ía analí ica embonaba con la he menéu ica, como se e en Da idson y Ro y, pa a quienes la me á o a es no amilia , has a que apa ezca una ape u a solida ia como un ac o de con ianza, como la acep ación de la hipó esis. Lo que dis ingue a la me á o a no es su sig- ni icado sino su uso: en es e sen ido se compo a como la ase ción, la insinuación, la men i a, la p omesa o la c í ica (Da idson, 1990, p. 257). 64 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) no pod ía ansmi i ninguna de sus cos umb es. En odo encuen o en e cul u as sucede lo que en la cópula gené ica de los indi iduos: el esul an e siemp e iene algo de ambos p ogeni o es, pe o am- bién siemp e es di e en e de cada uno de los dos, de una cul u a a o a (O iz, 1978). B onisla Malinowski, acaso el p ime an opólogo cien í ico que ealiza obse ación pa icipan e, pad e de la an opo- logía mode na, econoce a O iz como un ap o uncionalis a, y la idea de in e cambio anscul u al, econociendo la p oducción de O iz como una ob a maes a de in es igación his ó ica y sociológica, an magis almen e condensada y documen ada como lib e de oda e u- dición pedan e y es é il (Malinowski, 1978). B onislaw Malinowski espalda el concep o de anscul u ación p opues o po O iz, así como sus apo es a la in es igación an opológica. El modo de aba- jo de O iz es es é ico, “el con apun o”. T aza una dialéc ica sin in en e dos modos de cul i os. Del mismo modo Mel ille He sko i s gene a su apoyo explíci o a la anscul u ación en e la acul u ación. He sko i s, discípulo de F anz Boas, cen a sus es udios en el ámbi o de la acul u ación, elabo ando el concep o de in e cul u alismo, al e e- i se al con ac o con inuado y di ec o (2009, p. 149). He sko i s acep ó posi i amen e la llegada de la idea de anscul u ación, pues o que e a un ela i is a no con encido de la in luencia o al de una cul u a sob e o a. El espaldo a la idea apa eció en Man and His Wo ks (El homb e y sus ob as) de 1949 donde econoce el alo de la p opues a de O iz: La palab a anscul u ación ... es inequí oca con espec o al hecho de que odas las si uaciones de con ac o cul u al y las inno aciones pos e io es que esul an de ello implican p és amo cul u al ... no ue a el é mino acul u ación an i memen e ijada en la li e a u a de la an- opología ..." anscul u ación "pod ía igualmen e se u ilizado pa a exp esa el mismo concep o. (He sko i s, 1949, p. 529)3. Exis e según O iz un con as e an opológico en e el abaco y el azúca o iginado en el siglo x i. El azúca e a en su blancu a y su sabo una posible iden idad con el homb e eu opeo, mien as que el abaco 3. T aducción p opia. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 65 signi icaba una exci ación diabólica, como el alcohol. Ambas p oduc- ciones se enzan como los pe sonajes más impo an es de la his o ia de Cuba. O iz p esen a al abaco como el egalo del Nue o Mundo, mien as que a la caña de azúca como impo ada. Asimismo, explica odos los ipos de con as es que hay en e ambos: sus ca ac e ís icas biológicas, sus o ígenes, su cul i o y modo de p oducción, su ue za de abajo, su u ilización, la conside ación que eciben, y odo ipo de de alle que los a añe. El abaco y el azúca son en endidos más como ense es cul u ales cuya p oducción in luye mu uamen e y mues an cómo la economía del abaco oscu o y a esanal, en e a la economía del azúca ex anje o y explo ado se anscul u an, pe o median e una exp esión can an e, í mica, me a ó ica. 5. La me á o a y su e i o io Se puede pensa que una aducción consis e en subs i ui palab as y ases de la lengua A con palab as y ases de la lengua B que, en cie a medida, le sean equi alen es. Umbe o Eco pone en duda —como, po o a pa e, hace odo es udioso se io de la aducción— esa p e endi- da equi alencia. Vale deci que no exis en sinónimos absolu os y que la noción en la que se apoyaban los aduc o es ingenuos de o o a, la de la equi alencia del signi icado, sigue siendo discu ible. Umbe o Eco, dice bas a ía con es a g an lección pa a hace de la Poé ica uno de los ex os undamen ales de odas las ci ilizaciones. A is ó eles nos dice oda ía más: lo que expone en la Poé ica lo pe ecciona en muchas páginas de la Re ó ica. La agedia imi a una acción, p ágma, a a és de un ela o, mý hos, pe o exp esa es e ela o a a és de un discu so, léxis. Así A is ó eles, analizando las dis in as soluciones lingüís icas y es ilís icas a a és de las cuales debe mani es a se la acción ágica, nos habla de la me á o a, sub ayando en ella no los aspec os o namen- ales sino los cogni i os. La me á o a y, en gene al, oda igu a e ó i- ca, si e pa a hace nos e las cosas bajo una luz dis in a. La me á o a nos hace a ende algo que an es no habíamos consi- de ado su icien emen e, que en iquece la “endolexis” de nues o ex- 66 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) o. Las me á o as “ponen la cosa an e los ojos” ( õ poieîn ò p ãgma p ò ommá ôn). Es e “pone an e los ojos” escla ece nues as dudas, nos dice que la me á o a p oduce una segu idad inmedia a, e iden emen- e inhabi ual, inespe ada. Pone la cosa an e los ojos, lo isibiliza. El análisis de la agedia explica cómo una secuencia de acciones puede p oduci en noso os una mani es ación de muchas pasiones y al mis- mo iempo su supe ación, a a és de lo que pod íamos de ini como una más p o unda comp ensión del Hado y de sucesos humanos. Y la eo ía de la me á o a explica cómo no sólo el ela o o la ep esen ación de las icisi udes de nues os semejan es sino ambién las es a egias del lenguaje pueden p oduci so p esa y, con la so p esa, una mejo comp ensión de las cosas, como si nos las hubie an pues o po p ime- a ez an e los ojos. Las acciones ágicas y las me á o as son ins umen os de conoci- mien o y e elación. Si no se cap a es o no se comp ende la g andeza de la Poé ica de A is ó eles. El Comen a io de A e oes, según Bo ges en “la Busca de A e oes” es a ibuido a la poesía, y a aquella o ma poé ica que es la i upe a io o la lauda io, es deci , el poema de alaban- za. Es a poesía “epidíc ica” (es deci en alabanza o ep oche de algo) se ale de ep esen aciones. Bo ges u iliza a A e oes en su li e a u a, “la Busca de A e oes”, pa a enal ece que una me á o a pone an e los ojos, e ela, pe o no solo es li e a ia sino anscul u al. De acue do al cuen o, T aduciendo a A is ó eles, A e oes no llega a imagina una ep esen ación de acciones. Tales ep esen aciones ienden a ins i- ga a acciones i uosas y po eso su come ido es mo alizan e. El p ág- ma a is o élico — la acción d amá ica, la sucesión de los hechos— se con ie e pa a A e oes en una emp esa i uosa. Es a his o ia nos dice p ecisamen e que la aducción no es sólo un asun o que impli- ca dos lenguas, sino ambién un encuen o en e cul u as. De acue - do a Umbe o Eco, San o Tomás de Aquino, nos apun a que las me á- o as de los poe as o man pa e del signi icado li e al, es deci que no exigen ningún es ue zo de la imaginación o del in elec o pa a se comp endidas —a di e encia de las alego ías bíblicas, que exigen des- cub i lo que ha que ido deci el au o sag ado. La me á o a nos hace a ende algo que an es no habíamos conside ado su icien emen e, Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 67 que en iquece la “endolexis” de nues o ex o, pe o no iene en cuen- a la me á o a como un nomb e nue o pa a “noso os” que nos hace comp ende la elación de lo que es udiamos con o a cosa. A e oes no con i e con el ea o y po an o no le es e iden e lo d amá ico (Eco, 2004, p. 75). En el cuen o de Jo ge Luis Bo ges “El Su ”, hay en un homb e descendien e de inmig an es y de c iollos que sueña su mue e como dos linajes, dos des inos, dos mue es que se deba en, sin emba go, Dahlmann elige el des ino del Su , de los gauchos, de mo i en una pelea a cuchillo –de modo b u al- en luga de hace lo en un hospi al -de modo ecnológico-. Eligió un des ino ame icano, menos lógico, sin descompone su explíci o mes izaje, que lo había lle ado al con inen e ame icano. Su abuelo ma e no había sido aquel F ancisco Flo es, del 2 de in an- e ía de línea, que mu ió en la on e a de Buenos Ai es, lanceado po indios de Ca iel: en la disco dia de sus dos linajes, Juan Dahlmann ( al ez a impulso de la sang e ge mánica) eligió el de ese an epasado omán ico, o de mue e omán ica. Bo ges el su . (Bo ges, 1976). Coincidimos con Da i A igucci, (1987) pa a quien la ó mula bo geana desmien e allí la aíz de adición nacionalis a en la poe- sía gauchesca. C i icaba asgos di e enciales. Reconoce que la adi- ción a gen ina es oda la adición occiden al. Nues o pa imonio es el uni e so he edado en la anscul u ación con Eu opa. Con eso se jus i ica ía una posibilidad de Aleph en un “subu bio” del mundo. I ónicamen e Bo ges o muló una se ie de p oposiciones escép i- cas sob e el ema al pos e ga la p opues a de los que eían la aíz de esa adición buscado a de esencia. El p ocedimien o po el cual des- mon aba la a gumen ación con a ia mos aba, cla amen e, que una na ación, po mínima que ue e en cuan o al econocimien o, iba de la singula idad a i mada y negada hacia la máxima gene alización. De algún modo, el esc i o se inculaba al con ex o pa a ascende - lo median e la negación localizada. Su mé odo de supe ación po la ía de la negación i ónica, como si es u ie a eag upando da os singula es y agmen a ios del con ex o en cons elaciones nue as. 68 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) En ese sen ido lee, de mane a posi i a, la adición local de luga es de La inoamé ica, asumiéndola como asgo de lo uni e sal a a és del pasaje de la singula idad an ihe oica, un compad i o, un acon- ecimien o minúsculo en algún almacén, un p os íbulo, un duelo ocasional. T anspa encia y acío Toda o og a ía habla de un suje o enca gado de ep esen a , cuya ea- lidad no apa ece. Tenemos el ejemplo ya mencionado de que en Las Meninas se pin a al suje o de la o og a ía, el pin o y la in an a, y al obje o o modelo, es deci los eyes, que es án den o del suje o-cua- d o. Ha desapa ecido el obje o, que solamen e apa ece “ ep esen ado” (Foucaul , 1987, p.70). Se T ans ie e, po an o, lo eal al modelo de la composición pic ó ica. La imagen, que ya no es anspa en e, solo nos habla de sí misma. De es a mane a se conc e a la sepa ación aunque la imagen se uel e opaca e incapaz de habla nos de un sos én. La ima- gen sólo nos habla de sí misma. La anspa encia de la ealidad con- ie e a las cosas y a los suje os en elemen os uncionales al lenguaje ep esen a i o y los aduce a me cancía. El paisaje, como ejemplo, que es ans o mado en me cado u ís ico, es un caso ípico. La ans- pa encia no es p opia del se humano. La máquina es anspa en e, pues o que no i oniza, ni iene obje i os ocul os. No ocul a ni e lexio- na ace ca de lo que hace. La es e a p i ada es na u al en las pe sonas y ambién lo es en el paisaje. No podemos se comple amen e anspa- en es, ni siquie a pa a noso os mismos, pues nues os an asmas si- guen siendo un mis e io.“La edición de es as p oducciones ienen que e con una pe spec i a sociocul u al, más que ecnológica… como ge- nealogía inconscien e de las p ác icas ac uales. Cada uno en su pe il se expone i emediablemen e”. (Mu olo, 2015, p. 687). Si el signo no nos habla de nada, más que de un sí mismo, queda a un paso pa a coloca odo el acen o de la signi icación sob e la imagen. La imagen se uel e au osu icien e y, po lo an o, se conside a ac ible pensa la bajo sus p opias eglas. La inoamé ica como suje o, se sos ie- ne en es a in lexión on ológica. La cul u a de Eu opa desc eída como Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 69 concepción de lo eal, aunque lingüís icamen e p oduc i a como pa a explica nos más aún quiénes somos. La o og a ía sel ie es un au o e a o hipe ealis a y ecnológico ob enido con un elé ono in eligen e conec ado a In e ne . In oduce el hábi o de publica la in imidad del suje o. Toma una o o es un ac o ín imo, aunque sea un au o e a o. Toda o og a ía es pa a mos a - se, a sí mismo, a los acompañan es como paisaje. En si uaciones no públicas, po ejemplo, en el baño, con es imen a ín ima o de acacio- nes, elajado delan e de algún paisaje, con una p io idad espacial ele- gida, como ac o, dando ma cas de que el au o e a o es una ealiza- ción en soli a io, implica el paisaje de la in imidad pu a, que no iene ucos. En la ob a Pussy, de Lau a Lineback, publica la idealidad de la anspa encia de los a ículos que con o man el paisaje de la Sel ie, ales son un cepillo de dien es, la mesada del baño, un ga o en o a habi ación. Mues an lo que no pod ía log a o o que sí mismo, en a a la escena ín ima de alguien, a a esa mu os, en a al baño, al espejo que duplica o ayuda a posa como e e encia simé ica epi- iendo a sí mismo. Nada es más on ológico aunque con ingen e que ese momen o en que se u iliza la he amien a ecnológica de más ap ecio. El sma phone equi ale ac ualmen e a un Aleph “bo geano”, aunque ac ualmen e es más ú il. Una aplicación ecnológica muy simple hace a la sel ie más aliosa, independizando al au o de su con ex o. An es se mos aba la anspa encia del discu so inconcien e, a pa i del psi- coanálisis. Aho a el público e imágenes co po ales ín imas. Cuando la pan alla de la cáma a se da uel a hacia sí mismo, que- da como un espejo que nos e a a. Podemos mos a el ho izon e de sen ido, an o del cue po del o óg a o que es cada uno de noso os como del luga donde se encuen a. Ese con ex o nos lle a conc e a- men e a conside a lo desde el pun o he menéu ico como “ho izon e de sen ido”. Lo impo an e pa a la he menéu ica de la sel ie es la com- p ensión en e a una o edad. Pa a que haya una o edad comp ensi- ble iene que exis i al menos un ho izon e de di e encia, un acío lógi- co o epis emológico o con ex o no común de en endimien o aunque comp ensi o (Ro y, 1989). 70 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Figu a 3. Lau a Lineback. A is po olio magazine, N16- 2014. Pussy. Oil on can as. El óleo Pussy p ome e a una jo en o og a iándose en su oile e mos ando la in imidad de su cue po po la mañana an es de acica- la se. Se di á que en onces el a e se ha uel o un mal gus o cuando es á asociado a edes sociales, aunque es e enómeno es an uni e sal y paleolí ico. Re ie e a un ca ác e de la imagen co po al, que me ece su econocimien o como e en o que mue e a iloso a o hace polí ica hacia el gus o po lo lige o. El a e media izado en indus ia cul u al es p oducido po las mul i udes an o como pa a mul i udes. En igo , siemp e es popula , nunca singula , pues o que la condición “po y pa a g andes núme os”, es debida a su necesidad de espec ado es y p oduc o es pa a jus i ica una indus ia. El diálogo sob e el a e debe se sencillo y en endible, no exclusi o ni eli is a. Pa a pode emp en- de un diálogo hay que compa i po lo menos la posibilidad de dia- loga pe o a pa i de expe iencias en un ho izon e no común ¿Cómo es posible la comp ensión? T aspasando on e as, c uzando lími es. “El concep o y el enómeno del ho izon e poseen un signi icado unda- men al pa a la in es igación enomenológica... Un ho izon e no es una on e a ígida sino algo que se desplaza con uno y que in i a a segui en ando en él” (Gadame , 1984, p.309). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 71 El ho izon e de sen ido no es indi idual sino siemp e comuni a- io y dependien e de la adición. Es amos an e un ejemplo iniciado en La inoamé ica. El encuen o cul u al de lo dispa gene a una iden i- dad, como se dio en el ejemplo del Su . El momen o de Pussy es ín i- mo y p i ado. No lo es su o og a ía, que es omada pa a e en edes. No podemos acudi a un p o esional, no es amos en un paisaje es an- da izado, el momen o es de soledad. No obs an e, al se digi al, pod á ol e se público y debe á con a con una empo alidad mínima en un ho izon e amplio. El paisaje es é ico ha su ido cambios espec o de su dimensión adicional. Median e un e ec o de in encional in olu- c amien o en el paisaje han aumen ado las imágenes en donde alguien se mues a a la ez como au o y como e ec o del paisaje. Podemos iden i ica lo isible en el cuad o, es el cue po. El nomb e Pussy hace e e encia a lo que no se puede e en la o o, aunque la o óg a a es a la ez una modelo posando pa a mos a su Pussy, que signi ica en un sen ido ie no “ agina”, “ga i o” pe o ambién se e ie e a “ acío”. El lienzo mues a la anspa encia. Todo el espacio plás ico se encuen a limi ado po un ma co ísico: lo in isible se á odo aquello que, es an- do ue a de la composición pic ó ica, eje ce cie a in luencia y p oyec- a una p esencia an asmal sob e el espacio plás ico. Nos iden i ica de modo imagina io con el obje o a pin a , pe o sin emba go no es cie o. La ealidad del obse ado di ie e de la ealidad ep esen ada. Es amos si uados en el con ex o de pos e io idad a la decla ación del in del a e y a la mani es ación de una es e ización gene al de la exis encia a pa i de la on ologización del a e de lo ansi o io con ma ices anspa en emen e incon inen es, cuyo peso, en cuan o sig- ni ican es, es li iano, simila a disposi i os nano ecnológicos, –Koons, Mu akami- y me can ilizados. A la ez el comp omiso con la demo- c acia hace de la jus icia una búsqueda. Debe pode exis i la posibi- lidad de que el es ado no nos op ima y de que asegu e la hones idad en el manejo de bienes públicos. La exal ación de lo pe ecede o, de lo in isible, de la plas icidad inancie a, cons i uye un modo ilosó ico de exp esa el inal de op imismo p og esis a mode no a cambio de la elajación que implica la cons i ución del en oque pos me a ísico de la le edad, lo acuá ico, lo líquido como con ingencia gene al del yo. 72 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Au o es cuyo es ue zo po la jus icia social como Paulo F ei e o bus- cado es de su p opia iden idad, como Bo ges es án comp ome idos en una pe spec i a ilosó ica más amplia, que pod ía pe mi i nos euni en una única concepción la c eación de sí mismo y la jus icia, la pe ec- ción p i ada y la solida idad humana. Con ingencia y anspa encia El mi o ilosó ico de la con ingencia, no llega a se una o mulación ilosó ica, sino una c eencia, una leyenda, una na ación, ace ca de que ya no llega emos a es a segu os de nues os úl imos léxicos ni conclusiones sociales, ni de quiénes somos. Implica la adición de e en ualidad, al a de con icción hacia lo pe du able o hacia lo du able. En odo caso deseamos ecupe a iejos alo es cul u ales que p opicien la iden idad en su con o mación y de es e modo en ende que nues a iden idad es anscul u al. Ponde amos el cambio, como conside ación ípica de la ealidad. Lo que apa ece y desapa ece, lo que iene una du ación insu icien e, una en ación de acío o inal sin in, o Pussy, compone lo social no sin el econocimien o de que aquella si uación que pe manece demasiado adap ada y no p ome e ningún cambio. Sin dudas es un an asma. Tiene como alo la idea de “supues o empo al” lo que implica que no se discu e. No ale la pena discu i en i ud de su pasaje a cele idad como ealidad. No pod emos queda nos en la ca ilación, sino que la con ingencia implica cons ucción y des ucción o acío e i o ial donde se desa a la con ingencia. Sob esale un decidido empeño en la a ea de econs ucción y ecupe ación social aunque con econocimien o de las con ingencias. Po an o en luga de deci solamen e “ ealidad” debemos habla de la con ingencia social, comunica i a y ecnológica. Se suman a es a concepción el iaje ísico o i ual en e los elemen os popula es. Mien as an o el ac o de a inca se pe manece como una e isión y en algunos casos como adición. E en os, ecupe aciones in e p e adas po el a e, pa a que con inúen gene ándose adiciones que únicamen e sos iene la con ingencia. Mig a po azones di e en es, pe o mig a como o ma de desa ío nómade, como modo Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 73 de lle a se consigo la po ción de comunidad e i o ial, lui con el e i o io debe se posible. Nadie mig a dejando su p opia au a, ese es el uco. Mig an nues as c eencias (En ici, 2008). 6. A e y es e ización Como el es o de la he encia in elec ualidad pos ilosó ica en la que se p oclama la mue e de la iloso ía, cuando la iloso ía puede ace ca se, desde luego, a la li e a u a y al a e, sin que sea es o a cos a de aleja la de la acionalidad cien í ica, sino de in eg a lo. El ace camien o con o as cul u as, el econocimien o de p eexis encias que con inúan, la ecep i idad cons an e, li e a u a y el a e a en co ela o con el desc édi o hacia el modelo cien í ico- acional. Tampoco “la mue e del a e” puede en ende se como una noción que co esponde a un de e minado es ado de cosas ni que el in del a e es más o menos con- adic o io ya que el a e sigue exis iendo. La exp esión a ís ica no puede sus i ui se po o as nociones de las cuales se pueda explica el o igen, la signi icación ideológica, e cé e a. Es más bien un acon eci- mien o que cons i uye la cons elación his ó ico-on ológica en la que nos mo emos. Una ed de sucesos his ó ico-cul u ales no solamen e en el sen ido de in e conexión sino en cuan a malla que sos iene la caí- da de algo y de palab as que no nos pe enecen. La “mue e del a e” es algo que nos a añe y que no podemos deja de ene en cuen a al menos en su exp esión. “An e odo como p o ecía y u opía de una sociedad en la que el a e ya no exis e como enómeno especí ico, en la que el a e es á supe ado en una es e ización gene al de la exis encia” (Va imo, 1986). A 30 años de es a a i mación de Va imo podemos deci que di í- cilmen e exis a o a in eg ación cul u al más con incen e que la es é- ica, como ha ocu ido en La inoamé ica. La “la inoame icanización” de Eu opa y Amé ica, a a és de cómo las eleno elas, la mig ación pa a abaja como nana, la li e a u a an ás ica, el mes izaje de g an- des cul u as en e sí, con una demos ación no able de ole ancia, mues a una e ó ica p epa ada pa a el público. Muy pocos públicos 80 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) El e nocen ismo se ajus a a la con icción de que p e e i íamos esis i has a el lími e an es que compa i de e minadas c eencias (como el nazismo o el impe ialismo). Hay una ensión en e ‘no ole a lo in ole able’, y ‘ ole a lo in ole able’, conducen e a que el concep o de ole ancia ecep i a sea acep ado sólo como pue a de en ada pa a una acción como la solida idad como escena sensible de búsqueda de comp ensión de la c ueldad. Es un sen imien o de a e sión y epug- nancia que el suje o iene al en en a se con cie as cues iones, imáge- nes y an asías, espec o de lo cual solo puede esponde con a e sión. Sin emba go hemos i ido la in ole ancia, la masac e, el genocidio y la hemos inco po ado como me á o a pa a que o me pa e de nues as expe iencias. En úl ima ins ancia, el a gumen o esg imido aquí con el obje- i o de no conside a a la ole ancia como buena po sí misma pa a una democ acia, es deci , sin que es é complemen ada po la solida- idad, se plan ea del siguien e modo: po un lado, demasiada ole an- cia hacia la iolencia y hacia el mal, puede lle a a una indi e encia o al ma i io hacia dolo humano y la c ueldad, que, a su ez, da luga a una is e esignación que e mina po legi ima esas o mas de compo amien o. Debe íamos in en a ad e i nues as simili udes con ellos. La o ma co ec a de analiza el lema (‘ enemos obligaciones pa a con los se es humanos simplemen e como ales’) consis e en p opone nos c ea un sen imien o de solida idad más amplio que el que enemos aho a. En onces, es la solida idad, en an o una me a a alcanza , una u opía, la mane a en que noso os, quienes i imos en una comuni- dad libe al, po medio de la imaginación, emos a los ex años como i uales compañe os en el su imien o. La inoamé ica ha ecibido la máxima ag esión y hemos conciliado con los ag eso es. De ese modo, mien as la solida idad se c ea inc emen ando nues a sensibilidad a los de alles pa icula es del dolo y de la humillación de se es huma- nos dis in os, desconocidos pa a noso os, nues os p opios an epasa- dos (Ro y, 1991, pp. x i). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 81 De lo abyec o a lo solida io Hay una ensión dijimos en e ‘no ole a lo in ole able’, y ‘ ole a lo in ole able’, conducen e a que el concep o de ole ancia sea acep ado sólo como pue a de en ada pa a un concep o más impo an e en su ob a, a sabe : el de solida idad. Es o implica, en onces, hace una c í- ica más adical que la de Gu ié ez (2003) espec o del concep o de ole ancia. La ole ancia, como Be na d Williams obse ó una ez, es una ‘ i ud casi imposible’ (Williams, 1996, 18). Es imposible po que implica la acep ación o el aca amien o o la acomodación a pun os de is a que, pa a algunos, en nues o caso en an o libe ales i onis as, cons i uyen opciones de ida sopo ables a secas, de lejos: abyec as, po ejemplo, el eje cicio ex emo del acismo, la iolencia con a la muje o la disc iminación social. Exis e un sen imien o de a e sión y epugnancia que el suje o iene al en en a se con cie as cues iones, imágenes y an asías, lo ho ible, espec o de lo cual solo se puede es- ponde con a e sión, con náusea y con echazo. Lo abyec o es al mismo iempo pulsional pa a quienes o u an, como i a del suje o pa a queb an a lo. Lo abyec o esul a algo sin sen ido, epulsi o de un modo i acional, no ep esen able. Es o sig- ni ica, pues, que la ole ancia es un concep o no ma i amen e depen- dien e. Ello quie e deci que, po sí mismo, és e no puede p o ee azones subs an i as pa a la objeción, la acep ación y el echazo. Po consiguien e, la ole ancia necesi a uen es independien es en o den a ene cie a subs ancia, con enido y lími es, y en o den a se conside- ada como buena pa a una sociedad democ á ica. En sí misma, la ole- ancia no es una i ud o un alo ; se a a de una ac i ud de la posmo- de nidad mul icul u al. También es necesa io pone la en elación con la solida idad, como un concep o no ma i o, a in de no queda nos sin he amien as pa a en en a al acis a o al disc iminado . En úl ima ins ancia, el a gumen o esg imido aquí con el obje i o de no conside a a la ole ancia como buena po sí misma pa a una democ acia, es deci , sin que es é complemen ada po la solida idad, se plan ea del siguien e modo: po un lado, demasiada ole ancia hacia la iolencia y hacia el mal, puede lle a a una indi e encia hacia dolo 82 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) humano y la c ueldad, que, a su ez, da luga a una is e esignación que e mina po legi ima esas o mas de compo amien o. De mane a más impo an e, un judío o un a odescendien e o una muje disc iminada, y en gene al, un ma ginado, p e ie e ecibi solida idad, pues o que la ole ancia implica una búsqueda comp en- si a o indis in i a de la cul u a di e en e. Recibi ole ancia es como ecibi acep ación acía, cuasi indi e encia, cuasi igno ancia, lo cual implica una si uación de inde ensión. Debe íamos ene en la mi a a nues os ances os ma ginados: pe sonas que ins in i amen e concebimos aún como ‘ellos’ y no como ‘noso os’. Debe íamos in en a ad e i nues as simili udes con ellos. La o ma co ec a de analiza el lema enemos obligaciones pa a con los se es humanos simplemen e como ales consis e en p opone - nos c ea un sen imien o de solida idad más amplio que el que ene- mos aho a (Ro y, 1991, p. 196). 8. En onces El E hos Ba oco es pos ulado como un modo de se la inoame icano, que no se oma el capi alismo en se io en la medida en que a pesa de pe enece a la cul u a eu opea econoce la analogía en e la aleg ía de su con ac o con el uni e so y las nociones de e dad p opias de la ciencia y de las ecnologías p o enien es de la academia. Bo ges, conside amos, es uno de los más elocuen es mani es an es de es a con icción. La a en- u a in e ex ual y el uso de los conocimien os académicos a a o de su con icción cons i uyen el ex emo de la posibilidad de inculación. El o igen del ba oco analógico, que pos ula Beucho desde una condición Jesui a es ins i uida como un modelo a is o élico de ana- logía que de i a en Pei ce y su p agma ismo dis an e de lo uni oco y equí oco. Pe o la pos u a ba oca acep a la analogía y e eje la ela- ción en e indigenismo y c is ianismo. La e o ma lu e ana iene su modo de exp esión en La inoamé ica. Aunque La inoamé ica apela al a e y a la con i encia luego de un cos o eno me, genocida. En cambio el p o es an ismo es ne amen e eu opeo. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 83 La solida idad, en an o una me a a alcanza , implica una u o- pía, una o ma no ecomendable de pe dón sino de inco po ación de ampli udes, pues o que implica pa a La inoamé ica pe dona lo impe donable, pe o una de las pocas o mas de p ocu a con i i . Pa a es a a ea nues o ba oco ame icano ac úa desde la comp en- sión de ce canía en e lo ic icio y lo eal desde un p agma ismo de la con ingencia. De ese modo, mien as la solida idad se c ea inc emen- ando nues a sensibilidad a los de alles pa icula es del dolo y de la humillación de se es humanos dis in os, desconocidos pa a noso os (Ro y, 1991, p. x i), desde la ole ancia, a secas, pe manece án los o os, con su su imien o apa e y espe ando como desconocidos que me ecen se acompañados en su dolo . Re e encias bibliog á icas A is ó eles. (1988). P ime os analí icos. T a ados de Lógica. (O ganon, Vol II) Sob e la In e p e ación/Analí icos P ime os/Analí icos Segundos. Edi o ial G edos. A igucci, D. (1987). Cuade no de Recien enido, núme o 10. Faculdade de Filoso ia, Le as e Ciências Humanas Depa amen o de Le as Mode nas Edi o . Uni e sidade de São Paulo. Bo ges, J. [1944], (1976). “El Fin”. Ficciones, Emecé. Bo ges, J. [1944], (1976). “El Su ”. Ficciones, Emecé. Bo ges, J. (1960). Magias Pa ciales del Quijo e. O as inquisiciones. Buenos Ai es. Emecé. Beucho , M. (2003), He menéu ica Analógica y del Umb al. Salamanca, Ed. San Es eban. Beucho , M. (2011). Pie ce y el Razonamien o Analógico. He menéu ica y semió ica. Ac as de las Cua as Jo nadas In e nacionales Pei ceanas. Colección del Semina io Ch. S. Pei ce. Cen o de Es udios en In e p e ación y Signi icación. UNAM. Beucho , M. (2012). En e is a De Ma ín He nández a Mau icio Beucho , doc o ado hono is causa Uni e sidad Anáhuac. EnCí culo de Es udios de Filoso ía Mexicana. 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El discu so pe iodís ico en o no al caso Ayo zinapa E ick Augus o Va gas No ia Maes o en Comunicación y Polí ica Uni e sidad Au ónoma Me opoli ana (México) [email p o ec ed] Resumen El hecho de que la elación medios/emociones sea una pe spec i a con po encial explica i o, ab e la posibilidad de e lexiona y discu i des- de en oques c í icos, el papel que ac ualmen e desempeñan. La ele- ancia de es e en oque iene que e con la esis que den o de la in o - mación que di unden los medios, hay cie os emas que son sensibles pa a la sociedad, y que al comunica los, con ibuyen a la sinc oniza- ción de emociones como: el miedo, la indignación, la abia, el enojo en- e muchas o as. Dicho es o, nues a in es igación plan ea discu i al papel que juga on los medios de comunicación, conc e amen e, la p ensa esc i a en la cons ucción y di usión de emociones en o no al caso Ayo zinapa. Palab as cla e: Medios de comunicación, emociones, p ensa esc i a, discu so, Ayo zinapa Abs ac The ac ha he media / emo ions is a pe spec i e ela ionship wi h explana o y po en ial, opens he possibili y o e lec and discuss om c i ical app oaches, he ole cu en ly played. The ele ance o his app oach has o do wi h he hesis ha he e a e ce ain issues ha a e sensi i e o socie y wi hin he in o ma ion dissemina ed by he media, and o communica e, con ibu e o he synch oniza ion o emo ions such as ea , ange , age, ange among many o he s. Tha said, ou esea ch aises discuss he ole played by he media, speci- ically he p ess in he cons uc ion and dissemina ion o emo ions su ounding he case Ayo zinapa. Keywo ds: Media, emo ions, newspape s, speech analysis, Ayo zinapa Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 87 “Hoy odos somos México que llo a po sus jó enes” “La abia e indignación son más pode osas que el ago amien o” In oducción Las e lexiones p esen es en es e esc i o son el esul ado de un p oceso de in es igación que inició a inales de sep iemb e del año 2014, cuan- do en México, conc e amen e en la comunidad de Iguala, Gue e o, acaeció el asesina o de seis pe sonas y la desapa ición de 43 jó enes de la Escuela No mal Ru al de Ayo zinapa. En aquel momen o pe meaba un clima de g an con usión, ya que no se enía cla o que había suce- dido la noche del 26 y mad ugada del 27 de sep iemb e. Sin emba go, se ía cues ión de días pa a que se e ela a poco a poco la magni ud del p oblema. Si uación que inalmen e decan a ía en la c isis social y polí ica más p o unda de México de las úl imas décadas.1 A lo la go de es a coyun u a di e sos ac o es pa icipa on de mane a ac i a, los cen ales, po azones ob ias, ue on los pad es y mad es de los 43 jó enes desapa ecidos, así como los es ni eles del gobie no y la sociedad ci il en gene al. No obs an e, un ac o ele an e dada su con- dición de cons uc o y ansmiso de in o mación, ue on los medios de comunicación. Al habla de medios, nos e e imos a un conjun o amplio de pla a o mas que incluye desde la ele isión, la adio y las e- des sociales, has a la p ensa esc i a. Po ello es impo an e acla a que nues a in es igación se cen a en analiza el papel que desempeñó la p ensa esc i a mexicana en la cons ucción y di usión de emociones en o no al caso Ayo zinapa. La ele ancia y pe inencia de es e en oque, iene que e con la esis que den o de la in o mación que di unden los medios, hay emas que son sensibles pa a la sociedad, y que al comunica los con- ibuyen a la sinc onización2 de emociones como: el miedo, la indig- 1 Una c onología de los hechos la p opo ciona el medio digi al Animal Polí ico: h p://www.ani- malpoli ico.com/2014/11/c onologia-el-dia-dia-del-caso-ayo zinapa/ 2 Paul Vi ilio (2007) plan ea que cuando se sinc onizan las emociones esponden a una demanda de emoción colec i a. 88 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) nación, la abia y el enojo en e muchas o as. Desde es a pe spec i a, las emociones se conciben como cons ucciones sociales complejas, y los medios, en e o os p ocesos, desempeñan algún papel en nues- as o mas de pe cibi el en o no, de delimi a nues as ac uaciones y de p opo ciona ma cos de in e p e ación de los acon ecimien os (Be ica , 2010:35). And ea Noble señala que las emociones como dis- posi i os pa a la comp ensión del mundo social han enido ans o - mando a las ciencias sociales en las úl imas décadas, a al g ado que se si úa den o del ma co denominado “gi o a lo emocional” o “la mi a a lo emocional”. (En íquez y López, 2014: 9). En íquez apun a que “lo emocional se encuen a hoy en día en el núcleo de p oblemas socia- les con empo áneos de al a complejidad y que desa ían nues as o - mas adicionales de ce ca eó ica y me odológicamen e obje i os de es udio que han dejado de se e i o io unidisciplina io y equie en de lec u as y abo dajes [de] ca ác e mul idimensional (2014: 13). Además, un medio como la p ensa esc i a pa icipa ac i a- men e en la ges ión de las emociones del público al que se di i- ge. Po lo gene al, en la p ensa se pe cibe un ac o de ue e ac i- ación a ec i a. Incluso los pe iódicos más se ios no escapan a la mo ilización de los a ec os, en el desa ollo de sus comen a ios a ondo sob e la ac ualidad, ya sea en sus edi o iales o en sus epo - ajes (Bonhomme, 2010:71). Pa a Bohomme, la p ensa esc i a, es un medio que, delibe adamen e o no, eje ce una doble in luen- cia psicológica sob e sus lec o es. Po un lado, despie a los a ec- os median e sus í ulos-choque y su p edilección po los acon- ecimien os suscep ibles de al e a la opinión; po o o, susci a –en pa icula a a és de la igu a sociodiscu si a del eu emismo3 – un e ec o na có ico que di umina las emociones públicas, especial- men e en los dominios polí ico y adminis a i o. (2010:73) En sín esis, el hecho de que la elación medios/emociones sea una pe spec i a con un g an po encial explica i o, ab e la posibilidad de 3 El eu emismo se p esen a como la igu a polí ica po excelencia, ya que pe mi e ansmi i , me- dian e una enunciación poli ónica, un pun o de is a colec i o que busca in lui en una mayo ía de lec o es (Bonhomme, 2010: 71). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 89 e lexiona y discu i desde en oques c í icos, el papel que ac ualmen- e desempeñan. Me odología Exis en di e en es ap oximaciones al es udio de las emociones. Sin emba go, el ace camien o me odológico que hemos adop ado se cen- a en su dimensión discu si a. Conc e amen e pa a el análisis de los ma e iales pe iodís icos ecupe amos la p opues a me odológica de F ied ich Unge e , en su ex o “Emo ion and emo ional language in English and Ge man news s o ies”.4 Y la complemen amos con la p o- pues a de Ch is ian Plan in y Gu ié ez (2009). Una p ime a ca ac e- ís ica de es e en oque es que econoce que el obje o de es udio del análisis discu si o de la emoción lo cons i uye una se ie de p oblemá- icas especí icas, po ejemplo: la emoción como una ac i idad signi i- can e; las di e en es mane as de exp esa o comunica una emoción; la econs ucción, a pa i de indicios emocionales especí icos y de eglas p ecisas, la o ien ación emocional de un discu so. Si bien el análisis de la emoción que ealizamos se cen a en la dimensión dis- cu si a, es impo an e señala que es e ace camien o iene que se complemen ado con apo es que p o ienen de o os campos discipli- na es como sociología, la polí ica, e c. Al espec o la ama conocida como sociología de las emociones p opo ciona apo es pa a en ende el in e cambio discu si o, po ejemplo que las emociones es án ca - gadas de signi icados, de sen idos anclados en unos con ex os socio- his ó icos especí icos, con ex os en lo que es necesa io econoce la dimensión no ma i a, la dimensión exp esi a y la dimensión polí ica como lo señala (Hochschild, 1975) y ambién la pe enencia de eco- noce el ínculo sis emá ico en e la posición de un indi iduo en una je a quía de es a us y pode (Kempe ,1978). 4 Su p incipio de análisis se sus en a en el sis ema de in e encias que, p obablemen e, es el es- ponsable del impac o emocional en el lec o . Dicho p incipio de in e encias se elaciona con la noción de implica u a de G ice (1975). Pa a mayo in o mación sob e los p incipios, consul a su cuad o que se localiza en la página 322 del a ículo “Emo ion and emo ional language in English and Ge man news s o ies”. 96 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) En cuan o a la dimensión emocional in e imos que en ambos dia- ios el lec o puede expe imen a emociones asociadas con la i i a- ción, el enojo e incluso la indignación. En el caso de es a úl ima emo- ción, Jaspe señala que “la indignación hacia el p opio gobie no puede se especialmen e mo ilizado a, cuando en ella in luye un sen imien- o de aición” (Jaspe , 2013, p. 52). Es o a de la mano con las emocio- nes mo ales, ya que la indignación o ma pa e es e g upo. Además, el papel de “los p incipios mo ales […] es á elacionado con la sa is- acción de hace lo co ec o (o lo inco ec o), y ambién con sen i lo co ec o (o lo inco ec o) (2013, p. 50). Edua do Be ica señala que en la ac ualidad una buena pa e de las no icias que se dan a conoce a a és de los medios de comu- nicación nos o ecen in o maciones ace ca de agedias y d amas, de desas es e in o unios, hechos luc uosos, de mue e y desolación: La mue e siemp e es á p esen e en las no icias más impo an es, bien sea una mue e expues a di ec a y c udamen e en su apa iencia más sanguina ia, en la que el cue po mu ilado y el cadá e ocupan el cen o de la escena, bien sea una mue e anunciada y suge ida como acon ecimien o p obable y gene alizado, consecuencia de enómenos, hechos o compo amien os conside ados en g an medida no males (Be ica , 2005, p. 54). En consecuencia, Gil Cal o añade que los medios de comunica- ción, an es que o mado es de la opinión pública, apa ecen hoy como c eado es de emociones públicas. Po lo an o es cada ez más impo - an e es udia , desde una pe spec i a c í ica, cómo los medios en gene al, pe o la p ensa esc i a en pa icula , comunica, ep oduce y di unde emociones en o no a p oblemá icas que a añen a la sociedad. Igualmen e, Gil Cal o (2003) se p egun a si el miedo colec i o se unda en una base eal o es p oduc o de una pe cepción subje i a, y si es a pe cepción se puede a ibui a la p esión que eje cen las in o macio- nes y discu sos de los medios de comunicación social en el imagina io colec i o. A mane a de cie e, podemos a gumen a que los discu sos —de los medios masi os de comunicación— ayudan a ep oduci las expe iencias de subje i idad y a cons ui consensos sociales; siguiendo Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 97 a Paul Vi ilio (2007), sinc onizan las emociones espondiendo a una demanda de emoción colec i a. Los medios de comunicación ampli- ican y modelan las expe iencias subje i as indi iduales e inciden en la cons ucción de consensos y emociones g upales al sinc oniza los es ados a ec i os como espues a a la demanda social de sen ido y sig- ni icación (Vi ilio, 2007). Re e encias bibliog á icas Russell, A. (1983). The Managed hea : Comme cializa ion o Human Feeling, The Uni e si y o Cali o nia P ess. Be ica , E. (2010). El con enido emocional de la comunicación en las sociedades de iesgo. Uni e sidad de Málaga. Reis. _____(2005). La cul u a del ho o en las sociedades a anzadas: de la sociedad cen ípe a a la sociedad cen í uga. En REIS. Re is a Española de In es igaciones Sociológicas, No. 110 [Fecha de consul a: 10 de ab il de 2016] Disponible en:<h p://www. edalyc.o g/a iculo. oa?id=99715250002> Bonhomme, M. & Ho ak, A. (2010). La desd ama ización de las emociones en la p ensa esc i a. El eu emismo polí ico-adminis a i o, en Ve sión. 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Pos e io men e se exponen las pa icula idades mencionadas de las len- guas del g upo ame indio o onaco y la o ma en que es as pa icula ida- des se pueden ans o ma en o alezas pa a la aplicación ecnológica en la p ác ica nacional. Pa a ce a se exponen las expe iencias de im- plemen ación del p oyec o, las pa icula idades de la p opues a de sim- pli icación de la esc i u a de dicha lengua y el desenlace del p oyec o. Palab as cla e: expe iencias in e cul u ales, lengua, ecnología, o o- naco, lengua indígena. Abs ac The pape app oaches a se ies o in e cul u al expe iences ha mo i a ed he implemen a ion o a mul idisciplina y wo k o he adap a ion o an o ice so wa e o a Mexican indigenous language. Subsequen ly, he a o emen ioned peculia i ies o he languages o he To onac Ame indian g oup and he way in which hese peculia i ies can be ans o med in o s eng hs o he echnological applica ion in he na ional p ac ice a e exposed. Finally, he p ojec implemen a ion expe ience a e p esen ed, he pa icula i ies o he p oposal o simpli- y he w i ing o ha language and he ou come o he p ojec . Keywo ds: in e cul u al expe iences, language, echnology, To onac, indigenous language. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 99 1. Anal abe a en su p opia ie a Cuán as eces no nos hemos encon ado con algún manual, alguna canción o alguna película que nos ag ada pe o se encuen a en un idio- ma ex anje o y no comp endemos del odo su con enido o en su caso, su signi icado más especializado. En el mejo de los casos end án su e sión en inglés y si enemos la o una de sabe algo del “nue o idio- ma uni e sal”, quizá sald emos a an e con algo de dignidad. Sin em- ba go, cuando es o o el idioma y es e ni siquie a pe enece a la amilia omance, no hay o ma de que en endamos los concep os que se nos p esen an. Bas a con hace el eje cicio en in e ne buscando algunos ideos o música de luga es asiá icos, indios, usos o a icanos pa a da - nos cuen a de la di e sidad cul u al y lingüís ica que exis e en nues o mundo y lo poco que conocemos de él. A pesa de odo, es cla o que no exis en azones de peso pa a que la gen e de o os países gene e con- enidos en español, sólo pa a que noso os podamos en ende sus ma- ni es aciones cul u ales. Po nues a pa e, no podemos exigi que se haga y sin emba go, en el caso de las lenguas indígenas de México, si es una obligación gene a con enidos y explicaciones de muchas cues io- nes gene adas en español en dichas lenguas al encon a se es as eco- nocidas en la cons i ución Mexicana como idiomas o iciales. Ob ia ía deci que en la ealidad, no hay ales aducciones ni con enidos en las llamadas lenguas o igina ias, sal o con ados y a díos es ue zos gube namen ales po gene a aducciones o iciales esumidas de algunos de los ma cos no ma i os más impo an es del país como la Cons i ución Polí ica o la Ley Gene al de los De echos Lingüís icos de los Pueblos Indígenas1. Mo i ados po lo an e io men e desc i o, nos dimos a la a ea de ealiza el apo e de una he amien a que pudie a con ibui al desa ollo de las lenguas del To onacapan y que se expo- ne a con inuación. De mane a cu iosa, las mo i aciones p imigenias pa a el desa- ollo del abajo mencionado se encuen an en la in ancia emo a y 1 Aquí es un gus o señala que mi compañe a de abajo y de ida, la M a. Ve ónica Vázquez Valdés coo dinó la aducción de es a ley en sie e a ian es del o onaco y dos del náhua l jun o con algunos alumnos du an e su es ancia en la UIEP, abajo publicado y di undido po esc i o y en audiog abaciones en algunas de las poblaciones del To onacapan. 100 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) p o ienen una his o ia de amilia. Cuando e a niño mi pad e, an es de i se de la casa, nos comp ó una a aña de jugue e que e a una especie de ehículo pa a el pe sonaje an agonis a una se ie ele isi a in an- il “Los Amos del Uni e so”. Como mi pad e lo comp ó en la “ ayuca” (p oduc os in oducidos ilegalmen e al país), además de usa pilas que no enían incluidas, el jugue e no espe aba la No ma O icial Mexicana po lo que el manual no enía en español, solamen e enía en inglés y chino. Fue algo bas an e us an e po que cuando lo in en- amos ensambla , mi pad e lo ompió y jamás pudimos usa el jugue e. Nunca en endimos cómo debe ían ensambla se. Al i se mi pad e de la casa, llegó inmedia amen e con mi mad e un amigo á abe. Mo is e a libanés, se hizo de inmedia o sus i u o de papá y ajo a la casa muchas cosas libanesas en e las que des acaban comidas adicionales y un idioma bas an e lo ido del cual me hacía epe i algunas g ose ías en las euniones; aun las ecue do pe o en cuan o en endí que enían que e con la mamá de los o os, las dejé de epe i . Lo in e esan e es que ambién aía lib os, cuen os y e is as que mi he mano y yo e isamos de enidamen e. En ellos se eía una calig a ía inc eíblemen e ma a illosa, esa calig a ía á abe con sus azos an es é icos y a moniosos, además de o os es ilos a ís icos que ienen dichas cul u as; sin emba go, jamás en endí lo que decían esos lib os. Eso me ma có p o undamen e pues me despe ó mucha inquie ud po es as cues iones de la di e sidad lingüís ica. Uno de esos lib os aún lo conse o y me gus aba pedi le a mi esposa que les leye a a nues os hijos; imposibili ada a hace lo y con el en ado de ellos de po medio, comenzamos a in en a his o ias que suponemos, no ienen nada que e con lo que en ealidad dice ahí. En o no a la lengua indígena de los o onacos, con mi llegada al To onacapan a mediados de la década de los no en a, algunos jó enes de aquella época me enseña on a saluda en o onaco y me ins iga on pa a que p ac ica a diciendo: Lanka min siki . En onces cuando eía a algún seño o seño a en el camino, decía esas palab as sin ob ene es- pues a más allá de una mi ada ija y dis an e a la que pos e io men e la gen e seguía de en e. No en endía po qué no me espondía has a que con el iempo, alguien me dijo que eso signi ica “son g andes us Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 101 senos”. En cuan o lo supe, les ui a eclama a quienes me lo indica on; ellos se des e nillaban de isa y así comenzó una amis ad que oda ía man enemos has a la echa. Con base en es as e lexiones y luego de ins ala nos oda la amilia pa a adica en el To onacapan du an e seis años, nos dimos cuen a que odos los con enidos esc i os, los de los medios de comunicación adicionales y digi ales así como cualquie o o con enido en la ed, es án en un idioma que no es el de la egión. Los pocos con enidos que quie en se adap ados al o onaco, como los nomb es de los pe iódi- cos o los bole ines egionales e minan sólo usando agmen os que co esponden más al olclo que a la in ención de ansmi i un men- saje e icaz. De al modo que algunos jó enes, alumnos nues os, mos- a on inquie ud an e la posibilidad de ene con enidos en idioma o onaco. En onces pensamos que se ía inc eíble que pudie an escu- cha un p og ama de adio, una eleno ela, lee un bes selle en idio- ma o onaco igual que noso os lo hacemos en español, o mejo aún, que pudie an ene aplicaciones en los elé onos mó iles y p og amas en sus compu ado as pe o es su p opio idioma. Lamen ablemen e es o no se mi aba an posible y noso os ampoco íbamos a cambia la mane a en la que se desa ollan dichos con enidos, pe o de ini i a- men e quisimos da un p ime paso, el paso uno pun o ce o. 2. Sqalala linkan2: Del “me al in eligen e” al so wa e p oduc i o Siemp e me ha llamado la a ención los nomb es de algunos in en os que ha desa ollado la humanidad, algunos se componen de palab as que desc iben su uso de mane a inmedia a como en el caso del au o- mó il o el e oca il, o os apelan más a la o ma del obje o como en el caso de la able a, o os más ienen juegos de e e en es semán i- cos que buscan se pegajosos como el ipod (i- aina). Sin emba go los que más llaman mi a ención son aquellos que es án iden i icados po 2 Del o onaco: “Me al in eligen e”. 102 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) el apellido de su c eado , como la esc i u a pa a ciegos del ancés Louis B aile, las escalas del sueco Ande Celsius y el alemán Daniel Fah enhei , el dague o ipo del ancés Jacques Dague e o El saxo- ón del belga Adolphe Sax. En es os úl imos casos, pocos son los in- en os de o igen mexicano y p ác icamen e ninguno iden i icado con algún pueblo indígena. Sal o la ecnología de la ele isión a colo que Guille mo González Cama ena desa olla a as cob a las egalías de la canción “Río Colo ado” compues a po él, son pocos los casos de éxi o come cial que los in en o es mexicanos log a on en el mundo. Como mues a de lo an e io emos que el despun e ecnológicos de la humanidad es desa ollado en o os países y po ende sus aplicaciones son desc i as y desa olladas en los idiomas que los han c eado, de al mane a que con ecuencia, e minamos usando p és amos de o as lenguas y explicaciones de o os uni e sos epis emológicos pa a en- ende , ap ende y ap opia nos de dichos a ances. Es o ha ep esen ado la exis encia de un abismo en el desa ollo social a pa i del a aso de nues as poblaciones u ales en ma e ia de usos y ap opiaciones de la ecnología en la e a de la in o mación en la que i imos. (S alde , 2006) Pa a el caso de los pueblos indígenas, pa icula men e en e los pueblos o onacos, lo desc i o an e io men e ambién es cie o y aún más g a e, pues no se cuen an con elemen os ecnológicos, con eni- dos mediá icos ni mucho menos digi ales, aducidos a sus lenguas; más lejos es aún pensa que exis ie an con enidos c eados desde sus p opias lenguas. Un caso pa adigmá ico es la gene ación de neologismos po pa - e de los pu is as de las lenguas, pa a explica elemen os que ue on desa ollados en o a cul u a, e i ando con es o, la asimilación de un nue o concep o o en o peciendo la comp ensión de la unción del obje o desc i a po el neologismo. Aún hoy día ecue do con humo el colo de las le as y la ex u a de la pin u a en la pa ed de la en a- da del cen o de cómpu o de las ins alaciones de la Sede Regional To onacapan de la Uni e sidad Ve ac uzana In e cul u al en donde se ap eciaba la ase sqalala linkan y cuyo signi icado li e al es “me al in eligen e”. Al p egun a a algunos hablan es sob e el signi icado e a Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 103 inmedia a su espues a, sin emba go, sal o los alumnos de dicha uni- e sidad que conocían el in e io del aula, nadie más pod ía in ui lo que en ella había. Con un poco de sa casmo c eo que la mejo in e p e- ación pa a sqalala linkan pod ía se “in eligencia a i icial” y su esc i- u a debe ía encon a se en la pue a de algún labo a o io de Silicon Valley. Adicionado al sa casmo an e io , las compu ado as no se basan en su es uc u a de me al pa a unciona , de hecho, las ac uales lap op y able as poseen más pa es plás icas que me álicas y la pa e unda- men al de las placas de cómpu o se basa en el silicio, el cual po de i- nición no es un me al sino un me aloide. Aho a sólo es a espe a el día en que el idioma o onaco pueda gene a los concep os necesa ios pa a el abo daje de la ísica, la química, las ma emá icas, la es adís ica y o os campos de es udio. Ese día quizá podamos sabe cómo es que dichas cul u as p e e i- ían llama a la compu ado a. Has a en onces con iene oma el p és- amo del español, al igual que es e idioma lo hace del inglés, al de ini el so wa e, el ha dwa e y demás elemen os ecnológicos no desa o- llados desde la lógica de es a lengua. De lo con a io, es a emos obs- inados en gene a neologismos ca en es de sus en o, al no ene una asociación semán ica con los concep os p e ios necesa ios, e mina- do po ahoga a los idiomas o igina ios en un pu ismo abe an e, más pa ecido al “apache de los wes e ns”, que a una es a egia e icien e de ap opiación de inno aciones y ecnología. 3. Es á en chino o mejo dicho, en o onaco: To oOffice 1.0 sui e o imá ica en idioma o onaco - localización de Lib eOffice 3.63 Si bien la si uación de las lenguas indígenas, ya desc i a, es cla a en di- e en es ámbi os de la ida académica en o no a ellas, no odos ene- mos la opo unidad de apo a algún elemen o pa a a ende el asun o. 3 En es e pun o es necesa ia la mención al D . Al edo A. Gue a a Ga cía po el in aluable apoyo ecnológico, la cons an e aseso ía y el abajo al uis a dedicado al desa ollo de es e p oyec o. 104 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) En nues o caso, ampoco e a cla o la mane a en la que abo da íamos el p oblema. Comenzamos a p oduci algunos co os de adio con ele- men os bilingües y enseñamos a algunos de nues os alumnos nahuas y o onacos a edi a audio y ideo, empe o nos dimos cuen a que e a doblemen e complejo explica el uso de un so wa e que se encon aba en e amen e en inglés con explicaciones en español y concepciones de edición esul ado de un híb ido en e ambos idiomas. Hace un ade ou u iliza un key ame o ende iza nos eque ía de una explicación en español, un in en o de concep ualización en la lengua indígena y la aplicación co ec a en el p og ama e ique ado en inglés. Luego de gene a algunos p oduc os na ados en lengua indígena o p oducidos de mane a bilingüe nos con encimos que no bas aba gene a con eni- dos en lenguas indígenas sino he amien as ecnológicas aducidas y concep ualizadas en la lengua indígena pa a, desde ahí, p oduci con- enidos en dichos idiomas. Sumado a es o ap o echo pa a desc ibi es anécdo as que impulsa on ajan emen e la emp esa de adap a un so wa e de p oduc i idad o imá ica en lengua indígena. Es sabido po odos que cada lengua es una posibilidad di e en e de e al mundo, de pensa en él, de iden i ica alo es o de esol e p oblemas. La g an di e sidad que con ienen las muchas lenguas indí- genas que se hablan en nues o e i o io nacional ep esen an una iqueza pa a odos. (Salgado, 2003, p. 7; Salgado y Villa icencio, 2004) Pe o es o no se ap ende po ósmosis, se adquie e en el hoga y se ea- i ma en la escuela. Un g a e p oblema al que nos en en amos, es la c eencia de que el uso de las lenguas o igina ias debe es a es ingido al plano de lo amilia y que en espacios o iciales, gube namen ales o académicos de cualquie ni el no es co ec o su uso, pues es el español la lengua que legi ima odos los ámi es y p ocesos en los ámbi os ya desc i os. Las lenguas o igina ias o ecen g andes posibilidades de se u ili- zadas en la gene ación de conocimien os y he amien as ecnológicas, al es el caso del o onaco, idioma que cuen a con una g an a iedad de o mas pa a desc ibi los obje os y concep os. Po ello, académicos y es udian es de la Licencia u a en Ges ión In e cul u al pa a el Desa ollo (LGID) de la Uni e sidad Ve ac uzana Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 105 In e cul u al (UVI), sede To onacapan, en el municipio de Espinal, abajamos en el To oO ice, una sui e o imá ica en idioma o onaco. El p oyec o oma como base el so wa e lib e de Lib eO ice sob e el cual uimos aduciendo cada una de las unciones en las que ope a, pa a la p oducción de a chi os en una compu ado a. Nues o mayo in e és e a gene a la e lexión en o no al uso p ác ico de las lenguas o igina ias y la posibilidad de ocupa las en ámbi os en los que adicionalmen e no se ocupan, como en el caso de las he amien as ecnológicas asociadas a la compu ación. To oO ice ue un p oyec o que espondía a la inquie ud u iliza la compu ado a en el con ex o de la lengua y la cul u a de la egión, des- de la misma lengua de la egión. Uno de los obje i os undamen ales de To oO ice ue p omo e el uso del o onaco, ya que la población en su mayo ía no lee ni esc ibe en su lengua debido a que ha sido al abe i- zada en cas ellano y ca ecen de la p ác ica lec o esc i o a en su p opia lengua. En es e sen ido, el p oyec o a ó de demos a que es posible gene a un p oduc o como és e con la pa icipación de los p opios hablan es. El a duo p oceso pa a la aducción del so wa e signi icó, pa a los in eg an es del equipo, una opo unidad de edescub i el idioma o onaco a pa i de las o mas en las que desc ibe al mundo. La a ea más compleja ue la aducción de los más de es mil é - minos compu acionales que debe inclui la sui e, ya que ello implica no sólo aspec os lingüís icos, sino cul u ales y concep uales. Teníamos la in ención de que los es udian es in e esados con- a an con una e sión de To oO ice, a la pa del MS-O ice pa a que pudie an elegi , espe ando que se amilia iza an poco a poco con el p og ama en o onaco e incluso lo pudie an ins ala en sus hoga es. Es a inquie ud la comenzamos a ges a abajando en la Uni e sidad In e cul u al del Es ado de Puebla en México, imos la posibilidad de gene a o adop a algún so wa e al idioma o onaco, más allá de gene a con enidos en el p opio idioma, cosa que ambién hemos man enido como un obje i o p imo dial. Que íamos gene a una he amien a que le pe mi ie a a la gen e gene a los con enidos en su p opio idioma, no gene a los noso os. Que pudie a hace uso de dicha he amien a y mo i a se pa a la esc i u a y la edacción de 112 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Sin ánimo de ala ga más es e apa ado, nues o p incipal obje i- o en es e p oyec o ue el de demos a que las lenguas indígenas son an pe inen es pa a la u ilización y desa ollo de he amien as ec- nológicas como las lenguas occiden ales. Si bien sabemos que cada lengua es la más e icien e pa a desc ibi y abo da el uni e so epis e- mológico en el que se desa olla, aún hoy día discu imos con colegas sob e “la poca p ac icidad” de o as lenguas pa a se usadas ue a de sus con ex os, en especial las indígenas. Es ob io que una lengua ue a de su con ex o no se á las más ap a pa a desc ibi el uni e so que le odea, de hecho es muy p obable que enga muchas ausencias al in en a lo, pe o ese enómeno sucede con absolu amen e odas las lenguas. Al inal, c eemos que conseguimos demos a que es posible el u iliza el o onaco en con ex os de cómpu o e in o má ica. Pudimos adap a y co e de mane a es able un paque e de cómpu o o imá i- co en e indi iduos que eníamos poca especialidad en aduc ología, poco conocimien o en p og amación y sin inanciamien o. Sólo cin- co pe sonas en no más de es años de a os lib es. Pensemos lo que pod íamos hace con una buena o mación en p og amación, una o - mación sólida sob e su p opio idioma y el español, un poco de inan- ciamien o y una cen ésima pa e los 250,000 hablan es de o onaco que hoy día pe i en. Segu o es a íamos más adelan ados en nues- o p og ama espacial nacional o en algunas o as á eas ecnológicas, inco po ando a di e sas poblaciones indígenas a los a ances écnicos y ecnológicos en luga de menosp ecia sus ho izon es cul u ales solo po que no los conocemos. De mane a so p enden e, al menos pa a noso os, luego de la p esen ación o icial de la e sión del To oO ice 1.0 en junio de 2012, ecibimos bas an es ci as pa a en e is as y no as de p ensa así como elici aciones de o onacos al en e de alguna o ganización pública o polí ica, así como de colegas es udian es y p o esionis as, pe o luego de dos años de habe dejado en la página de desca gas la posibilidad de ins ala el so wa e, no ecibimos ningún co eo, desca ga o solici ud pa a la ins alación de dicho paque e compu acional. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 113 Luego de ese iempo decidimos aho a nos el cos o del hospeda- je del so wa e y con una ex aña sa is acción de habe demos ado la u ilidad y pe inencia de las lenguas indígenas de iliación o onacana en con ex os ecnológicos pa icula men e compu acionales e incluso una mayo e iciencia que el español po el ca ác e aglu inan e de la lengua desc i a, nadie quiso ins ala lo en sus compu ado as más allá de los colabo ado es del p oyec o. De la con inuidad del uso del o o- naco y su i alidad, ap endimos que es esponsabilidad de los hablan- es hace se ca go, nues o abajo es o o. 4. A modo de au oe aluación del p oyec o Si bien la p opues a del To oO ice se conc e ó a pa i de las inquie- udes del g upo de abajo, es necesa io menciona que ue p oduc o de la gas discusiones y señalamien os de colegas de las o icinas cen- ales de la Capi al del Es ado al que pe enece la unidad académica pa a la cual labo ábamos, y an e el señalamien o cla o de que las len- guas indígenas ienen la necesidad de i i p ocesos de e i alización y o alecimien o pa a ga an iza su con inuidad en la ep oducción sociocul u al de México, nos in e esamos en di e sas es a egias pa a la animación de las lenguas. En ese p oceso, ecibimos con ela i a ecuencia a i maciones del á ea de la O ien ación en Lenguas de la Uni e sidad, indicándonos que dichas lenguas ca ecían de posibilida- des pa a la edacción de documen os écnicos, cien í icos o de in es- igación an e nues a solici ud de que algunos de nues as es udian- e pudie an edac a el documen o ecepcional de esis en su lengua ma e na. Con muy buena olun ad, los colegas a ca go del á ea de la O ien ación en Lenguas en las o icinas cen ales man enían como equisi o un esumen de la esis en lengua o igina ia, pe o se negaban a la posibilidad de desa olla odo el documen o en dicha lengua. Los a gumen os de la imposibilidad de lec u a o di usión del abajo, así como de la e isión po pa e de o os colegas que pa icipa ían como 114 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) sinodales, cons i uían el p incipal a gumen o pa a la nega i a a nues- a solici ud. Va ios es udian es hablan es de o onaco enían la inquie ud de edac a su esis de g ado en la lengua o igina ia, pe o e an ácil- men e deses imados po unciona ios de las o icinas cen ales de la Uni e sidad an e la p obable imposibilidad de asigna les lec o es y sinodales que pudie an e isa sus abajos edac ados en la lengua mencionada, así como el pe enne a gumen o que dichos abajos no pod ía se leídos y di undidos po las ins ancias uni e si a ias pues es as ca ecían un e iso o co ec o pa a dichos abajos. Inclusi e se nos negó la publicación de a ículos pa a el blog de la Di isión In e cul u al que es u ie an esc i os ín eg amen e en o onaco y se nos eco daba nue amen e a la egla de “sólo el esumen en lengua o igina ia”. Fue de i ado de esas discusiones que su gió el p oyec o del To oO ice el cual, como explicamos en la p esen ación o icial en la Capi al del Es ado, no enía po obje o posiciona se como “el p oce- sado de ex o pa a odos los habi an es del o onacapan” sino que el p oyec o buscó demos a que las lenguas o igina ias, p incipalmen e el o onaco, son pe inen es y muy e icien es pa a el uso, desc ipción y desa ollo de ma e iales cien í icos. Como cu iosidad, en algunos ub os el o onaco esul ó más p ác ico que el español po su mo olo- gía aglu inan e. Debido a lo an e io , el so wa e sólo u o p uebas de uso en e los hablan es que pa icipa on en el p oyec o. Sin emba go, de i- ado del p oceso an e io men e desc i o, Miguel González Vega, es udian e que ondaba los 40 años y se había insc i o en la uni e si- dad como una posibilidad de subi de ca ego ía en su abajo pa a la Sec e a ía de Desa ollo Social de la Fede ación, enía la in ención de edac a su esis de g ado en o onaco pa a la Licencia u a en Ges ión In e cul u al pa a el Desa ollo y an e la nega i a de algunos unciona ios pa a pode hace lo, encon amos que el eje cicio de la localización del Lib e O ice al To onaco nos daba los a gumen os necesa ios pa a pode desa olla su abajo. An e la imposibilidad de la O ien ación en Lenguas pa a ene e iso es de la esis en dicha Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 115 lengua, le solici amos a dos hablan es con g ado de Maes ía en o as á eas, que ue an los lec o es y sinodales en el p oceso de i ulación. An onino San iago e a Ag ónomo y Al onso He nández Pedagogo. Si bien la c í ica an e la no pe enencia di ec a de los sinodales al á ea ue explíci a, nues o a gumen o ela i o a la posibilidad de i o man- do nue os cuad os capaces de gene a conocimien o desde el o onaco y con el uso esc i o de dicha lengua, ue el mejo a gumen o pa a ae un nue o p o esionis a de es e g upo é nico al me cado labo al, pe o es a ez, había elabo ado, edac ado y de endido su abajo exclu- si amen e en la lengua que sus pad es le enseña on. Así ue cómo el es ue zo de an as ho as de abajo y an os e os en con a, log a on que po p ime a ez en México, se edac a a ín eg amen e un aba- jo de g ado en o onaco. Con el paso del iempo nos p egun amos si el es ue zo alió la pena. Miguel González Vega, sus pad es, he manos, ecinos, pa ien es y amigos, c een que sí y con ello, pudimos ab i una pue a pa a que o os p o esionis as sigan el camino azado po un eje cicio de adap ación ecnológica desde una de las muchas lenguas o igina ia de nues o con inen e. Si desean o no c uza esa pue a, es decisión de ellos, pe o la pue a es á abie a y el camino es á azado. Re e encias bibliog á icas Ezque a, M. (1993). La o mación de palab as en español. Mad id: A co/Lib os. Febles, I. (2003). Teo ía, Didác ica y P ác ica de la T aducción. Ne biblo. 2003. Gómez, J. (1997). El Léxico De La In o má ica: Neología y Plani icación Lingüís ica. España: No á ica. Salgado, E. & Villa icencio, F. (2004). Nues as Lenguas. México: Di ección Gene al de Educación Indígena - Sec e a ía de Educación Pública. Salgado, E. (2003). El discu so del pode . México: CIESAS. S alde , F. (2006). Manuel Cas ells: The Theo y o he Ne wo k Socie y. Camb idge: Poli y. Venu i, L. (2012). T ansla ion S udies Reade . Uni ed S a es o Ame ica: Rou ledge. 116 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) O eando el pano ama de la cues ión neg a en Colombia. Análisis desde la ex/inclusi idad de los a ocolombianos en medios de comunicación Jo ge I án Ja amillo Hincapié Uni e sidad San o Tomás, Bogo á. i anja ami[email p o ec ed] Resumen: La p esen e ponencia abo da la cues ión a ocolombiana desde el es- pacio académico Es udios A ocolombianos y A ola inoame icanos, iden i icando y analizando los es udios de la cues ión a o en pe ma- nen e diálogo in e disciplina io, ele ando la comunicación como una p oblemá ica social de impo ancia pa a el siglo xx, a iculando los con enidos y la me odología a la selección y jus i icación de los ex os eniendo en cuen a el pe il pa a la PAZ, las es e as p i adas y públicas, y el componen e social como he amien a pa a disce ni los con ex os de “desa ollo” de los comunicado es/ as. Nos in e esa discu i las di e en es ep esen aciones que hacen los medios de co- municación en Colombia de la cues ión a o. Es o lo hacemos desde los di e en es eje cicios de in es igación coopa icipa i a, ac o es socia- les, es udian es y docen e/in es igado . Palab as cla e: medios de comunicación, acismo, a ocolombianas/ nos Resumo Es e a igo abo da a ques ão a o-colombiana do espaço acadêmi- co Es udos a o-colombianas e a o-la ino-ame icanos, iden i ica e analisa es udos de emissão A o em diálogo in e disciplina em ca- ác e pe manen e, ali iando a comunicação como uma ques ão so- cial de g ande impo ância pa a o século xx, a iculando o con eúdo e me odologia selecção e jus i icação de ex os endo em con a o pe - il pa a PAZ, es e as públicas e p i adas, ea componen e social como uma e amen a pa a disce ni os con ex os de “desen ol imen o” de comunicado es/ as. Que emos discu i as di e en es ep esen ações Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 117 que azem os meios de comunicação na Colômbia da ques ão A icano. Fazemos exe cícios di e en es a pa i de pesquisas coopa icipa i a, a o es sociais, os alunos e p o esso / pesquisado . Pala as-cha e: Mídia, Racismo, A ocolombianas/nos In oducción Los espacios académicos Es udios A ocolombianos y A ola ino- ame icanos del p eg ado en Comunicación Social pa a la Paz (el cual iene una ayec o ia de 20 años) y el semina io Cues iones É nicas La inoame icanas de la Maes ía en Comunicación, Desa ollo y Cambio Social de la Uni e sidad San o Tomás en Colombia, son dos espacios que apues an po un in e oga se, po un cues iona , po i- sibiliza p oblemá icas que en muchos momen os pasamos po al o o es án so e adas o simplemen e no son incluidas en la agenda de los medios de comunicación. En suma, son una ape u a, una p o oca- ción donde empiezan a dialoga una se ie de con enidos que pe mean los p oduc os de las/los es udian es al culmina su paso po es os dos espacios. Desde los p oduc os de es os espacios académicos, los es udian- es p oponen di e en es mi adas, abo dajes y mane as de asi p o- blemá icas y emas que es án en comple a conexión con las apues as cu icula es de los dos p og amas. Todo en la misma ía de cuali ica- ción y obje i o de no deja muchas p opues as sólo en el aula. Lo an e- io lo hemos asumido como un e o pa a posibili a el ánsi o de los di e en es esc i os y abajos en espacios di e en es. Todos es os p o- duc os cons uidos en e es udian es, ac o es sociales y docen es, se elabo an desde un eje cicio coopa icipa i o, en la ía de abaja no sob e ac o es sociales, g upos, pueblos, o ganizaciones, comunidades sino con ac o es sociales; y al inal ob ene algunas p oducciones en conjun o. Nues a apues a inicial se a a de iden i ica y analiza los es u- dios de la cues ión a o en pe manen e diálogo in e disciplina io, ele ando la comunicación como una p oblemá ica social de impo - 118 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) ancia pa a el siglo xxi, a iculando los con enidos y la me odología a la selección y jus i icación de los ex os eniendo en cuen a el pe il pa a la PAZ, las es e as p i adas y públicas, y el componen e social como he amien a pa a disce ni los con ex os de desa ollo de los educan- dos en comunicación, discu iendo y poniendo en cues ión concep os muy ú iles den o de nues o ema de discusión como lo son: mul icul- u alidad, in e cul u alidad, “ aza”, acismo, endo acismo, a odes- cendencia, neg o, cima ón, palanque o, aizal, c eol, e c. Su gen ambos espacios en la e lexión, econocimien o y isibili- zación de ac o es sociales con los cuales los/las alumnas es án en con- ac o desde el inicio de sus es udios académicos. Se busca ap oxima al comunicado , en un pe manen e diálogo in e cul u al sin descono- ce la p esencia de la o edad y su abajo colabo a i o con comunida- des econocidas como indígenas, Rom, palenque as, aizales, neg as, cabo e deanas, a oa gen inas, a ochilenas, a oecua o ianas, a o- b asileñas, a omexicanas, a oboli ianas, a ope uanas, a ocolom- bianas, en e o as. Y en ese con ex o, el quehace del comunicado social pa a la paz se iene en cuen a odo el iempo su elación con las y los o os en su apo e a la cons ucción de paz, al diálogo, a la media- ción, y a la cons ucción de ínculos que a o ezcan a poblaciones que en algunos casos no ienen las mismas opo unidades que sus congé- ne es nacionales. Es, en es e mismo con ex o, donde es os dos espa- cios académicos no se cie an a o os campos de conocimien o, pues desde un comienzo se han plan eado como espacios abie os al diálogo y la admisión de o as disciplinas, pe o hacemos én asis en los comu- nicado es en o mación, pues en endemos que es desde es e luga p imigenio de donde debemos pa i pa a log a sensibiliza , pa a o ma en las mane as y o mas de e e i se a g upos subal e nizados his ó icamen e, y que en echas ac uales ya no pasan ni po cues iones de mino ías como ecu en emen e se nomb an. Es os espacios académicos b indan un pano ama in oduc o io al es udio de las cues iones A ocolombianas y A ola inoame icanas. Se analiza lo que sob e la emá ica se aco dó y quedo consignado sob e la cues ión A ocolombiana en la Cons i ución de 1991, y a 23 años de la Ley 70 de julio de 1993, ele a has a dónde se ha dado la cues ión Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 119 de epa ación his ó ica y econocimien o al de echo al e i o io pa a las comunidades A ocolombianas (a o epa aciones), y en ese pano- ama ca og a ia la misma cues ión en Amé ica La ina. Se pa e de es ejes de discusión; 1) el luga asignado a la “ aza” en la cons ucción del Es ado-nación; 2) la p oducción pasada, p esen e (sin pe de la mi ada en lo que se es á in es igando y se án p oduc os u u os) de las cul u as neg as en Amé ica La ina; y 3) los p ocesos de acialización, endo acismo, e nización y au oa i mación de las poblaciones de o i- gen a icano en el con ex o la inoame icano. Así pues, en es e capí ulo nos in e esa ae algunos de los aba- jos que se han ealizado sob e la cues ión é nica en Colombia, ya en u u os diálogos se inclui á lo la inoame icano: En un p ime momen o, las alumnas Vale ia ángulo, Dayana Rod íguez y Paola Velandia se p oponen un análisis de las ep esen a- ciones que se gene an en o no a las comunidades a odescendien es en la li e a u a in an il. A pa i de los cuen os La muñeca neg a y Niña boni a, se isibiliza el lenguaje y las ilus aciones en algunos elemen- os desde los cuales son desa ollados los pe sonajes, las ca ac e ís- icas y alo aciones que se les a ibuyen. Se in e esan las au o as del esc i o po las o mas de exp esión plan eadas desde es os cuen os, ya que son es a egias que pe mi en ene un conocimien o cul u al, social y ob ene econocimien o de la iden idad de mane a c ea i a y dinámica. En es e sen ido, se a a de mos a las ep esen aciones sociales que se ansmi en a a és de la li e a u a en los niños, quie- nes son pa e undamen al de la sociedad y que po lo an o deben se o mados en discu sos en los cuales se ap ecie y alo e la di e en- cia. Es e concep o es impo an e, pues es desde allí donde se pueden a a y e i a hechos como la disc iminación y la exclusión que se han p esen ado con inuamen e en el pano ama la inoame icano ex/ inclusiones a los g upos subal e nos1. 1 Insc ibiéndonos en el pa adigma de los Es udios Subal e nos de la India. Reconociendo el luga de enunciación de es os g upos in isibilizados his ó icamen e y que en é minos de pode y esis encia apues an odo el iempo po man ene se en la agenda de los medios, diseña y p opone polí icas públicas, y no es a en el bo de de la his o ia (Ja amillo, 2016). De igual mane a, econoce odos es os ac o es en sus co dialidades, oces y audibilidades. 120 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Desde o o luga , Lau a Alejand a P ie o, Ka en Lize h So elo y Ma ía Camila Zabala analizan de los ecu sos lingüís icos u ilizados en el medio digi al elespec ado .com e e en es a la nominalización de la muje A odescendien e en Colombia, den o del ma co de la pa ici- pación polí ica. De igual mane a, se p e ende da cla idad con ex ual espec o a la p oblemá ica de la con igu ación de la muje , en es e caso A o, como suje o social muchas eces elegada de los ámbi os polí i- co-sociales que con igu an los espacios de in e acción y pa icipación di ec a en una ealidad democ á ica; odo a a és de los discu sos mediá icos y hegemónicos que, desde el medio de comunicación men- cionado, se elabo an y se di unden co idianamen e. Po úl imo, y g a- cias a que el co pus a ojó en su g an mayo ía no icias sob e e nicidad gene al y pa icipación polí ica, se dedujo que las muje es a o son en endidas en el discu so de elespec ado .com solo pa a isibiliza las causas y consecuencias la ic imización que han su ido las mis- mas en Colombia; sus ela os de con lic os sin esol e son las únicas o mas de pe cibi su pa icipación en la sociedad colombiana más no en la polí ica, pues, a la ho a de sen a la pe ición de pa icipación, se cuen a únicamen e con la p esencia de oces masculinas indígenas y neg as den o de las ealidades mediá icas y, po an o, en las ealida- des sociales ác icas. Po o o lado, el análisis de los Sound Sys em un abajo de Daniela Beja ano, donde egis a como es e mo imien o se ins au ó en Jamaica en los años cincuen a como disco ecas ambulan es, en es as la música y el baile e an las p ác icas p edilec as de los jamaiquinos, donde po e ec os de la globalización, las mig aciones, así como el p o- ceso de colonización inglesa, pe mi ie on que se escucha a la música hecha po neg os y neg as en o os países. Sin emba go, en el con ex- o de lo ansnacional es a na a i a se asladó a las calles de Bogo á, donde si bien sus dinámicas han cambiado, alojan el espí i u de una época de an año, con i iéndose en un espacio pa a la e nicidad, a ianza p ocesos de iden i icación en e miemb os de algunas ibus u banas (aunque du an e odo el iempo del cu so se discu e es e con- cep o y se ecomienda el uso de cul u as ju eniles, pa e del eje cicio del p esen e esc i o, demues a como desemped a cie as concep os, Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 121 ep esen aciones y es e eo ipos que es án empode ados es un aba- jo de años) y consolida un espacio pa a la al e idad a a és del lega- do musical a o. Po úl imo, las dinámicas de los Sound Sys em desde los años cincuen a has a la ac ualidad se han modi icado, po ejemplo en la ciudad de Bogo á po lo gene al se ejecu an en ecin os p i ados, aunque se han ealizado algunos en las calles, como se hacía an e io - men e. Además, los Sound Sys em aho a son de di e sos géne os musi- cales como el RAP, haciendo que la pues a en escena se modi ique, las p ác icas y el mismo in. No obs an e, la capi al colombiana sigue es- ca ando al pueblo jamaiquino a a és de sus ocadiscos, coleccionan- do el legado musical que se c eó en una pa e de las An illas Mayo es. Así que en es os espacios se puede “compa i e in e ac ua con el o o po medio de esa música iaje. Es un luga de amo es en común”, como lo dice una de las asis en es. Así mismo, Juan Pablo Gómez y Sebas ián Cas añeda, analizan como Colombia como un Es ado social de de echo, el cual según la Cons i ución Polí ica de 1991 ga an iza el de echo a espe a la digni- dad humana, la igualdad, el abajo, la plu alidad y la p e alencia del in e és gene al. Sin emba go, ha is o como de un iempo pa a acá debido a las lógicas de la indus ia cul u al y la agenda de en e eni- mien o ha cons i uido una disc iminación acial hacia la población a o en nues o país. A aíz de lo an e io , ese ipo de campos gene- an exclusión y pa alelamen e con igu an un es e eo ipo o imagina- io social also de la comunidad neg a. Po consiguien e, es e a ículo p e ende escla ece cómo un pe sonaje humo ís ico (Soldado Micol a) del p og ama de ele isión colombiana: Sábados Felices ep esen a el acismo on al y homogeniza a los homb es a ocolombianos. Desde el nue o acismo nues o pun o de enunciación es desde el lengua- je co po al o hablado desde los medios de comunicación el cual en el análisis se puede obse a en es e caso los p ejuicios que pueden ep esen a se y legi ima se a dia io po es e ipo de ca ac e izaciones. Debido a que no solamen e el discu so ae consigo consecuencias y condiciones en los con ex os comunica i os e in e ac i os en la socie- dad, sino que ambién a ec a el discu so co idiano, además de en es 128 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) isibiliza, sensibiliza y desempode a el acismo de baja in ensidad o co idiano, an o en sus abajos como en su de eni , pe o en sus aba- jos siguen enunciando cues iones como “ aza”, “gen e de colo ”, “ne- g i a”, “neg i o”, “ ibus u banas”, “escla os/ as”, algunos de mane a di ec a, o os a mane a de palimpses o pe o sigue dejando su es ela esos usos enuncia i os, lo que nos deja una a ea aún más in ensa en es o de segui abajando pa a que el lenguaje y la mane a de nomb a a las/los o os aya bo ando esos acismos ecalci an es. De o o lado, los es udian es la mayo pa e del iempo es án poniendo en sospecha los con enidos y mane as de uncionamien o de los medios clásicos (hegemónicos desde un sen ido c í ico), y pa a ade- lan a es e ipo de eje cicios de in es igación, acuden odo el iempo a los mismo, excep o uno de los abajos donde hicie on una p ime a ap oximación a las edes (caso pun ual de Facebook). Re e encias bibliog á icas A iaga, L. (2002). Ca éd a de es udios A ocolombianos. Colombia. Ingenie os G á icos Andinos S.A. Cá ed a elec i a Es udios A ocolombianos y A ola inoame icanos. Semina io de la Maes ía en Comunicación, Desa ollo y Cambio Social Cues iones É nicas. P ime os esbozos de los emas de abajo de los dos espacios aca- démicos adelan ados en coopa icipación es udian es-ac o es sociales-do- cen e. Ja amillo, J. (2016). Las oces en los bo des de la his o ia. España: Edi o ial Redac um. Ja amillo, J. (2011). La p axis discu si a del Ejé ci o Zapa is a de México. España: Edi o ial Académica. Película Chocó, (2012). Di . Jhonny Hend ix Hines oza. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 129 Apun es sob e au oe nog a ía y sis ema ización de expe iencias. Pa a una comunicología in eg a i a No es on au oe hnog aphy and sys ema iza ion o expe iences. Fo an in eg a i e communicology José Luis Ma in Galindo Uni e sidad del Claus o de So Juana. México jlma [email p o ec ed]u.mx ma ing[email p o ec ed] Resumen Se conside a que al a icula las me odologías de la au oe nog a ía y la sis ema ización de expe iencias eme gen elemen os pa a el desa ollo de un modo de in es igación-acción-pa icipa i a, que se a con igu- ando desde el concep o comunicología in eg a i a, y cuyo obje i o es el empode amien o comunicacional de comunidades de in e és, di i- gido hacia el diálogo in e cul u al en e p ác icas y sabe es di e sos que se cons uyen desde exp esiones múl iples de esis encia ciuda- dana al sis ema-mundo. P ime o, el au o desc ibe la expe iencia de la que de i a es a p opues a p ác ica- eó ica. Después se e isan nocio- nes básicas de la au oe nog a ía abo dada desde un en oque c í ico, y de la sis ema ización de expe iencias. Po úl imo se plan ean algunos aspec os gene ales del modo de in es igación en p oceso de desa o- llo, que encuen a undamen o en la noción de ansme odología. Palab as cla e: comunicología in eg a i a; empode amien o comuni- cacional; au oe nog a ía; sis ema ización de expe iencias; ansme o- dología Abs ac I is conside ed ha by a icula ing au oe hnog aphy and sys ema i- za ion o expe iences as me hodologies, elemen s eme ge o de elop a o m o pa icipa o y ac ion esea ch which akes shape om he in eg a i e communicology concep , whose objec i e is he communi- ca ional empowe men o communi ies o in e es , di ec ed owa ds 130 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) he in e cul u al dialogue be ween di e en p ac ices and knowledge ha a e buil upon mul iple exp essions o ci izen’s esis ance o he wo ld-sys em. Fi s , he expe ience om his p ac ical- heo e ical p oposal de i es is desc ibed. Then, basic no ions o au oe hnog a- phy, app oached om a c i ical pe spec i e, and he sys ema iza ion o expe iences a e e iewed. Finally hey aise some gene al aspec s o he esea ch mode in de elopmen , which is based on he no ion o ansme hodology. Keywo ds: in eg a i e communicology; communica ional empowe - men ; au oe hnog aphy; sys ema iza ion o expe iences; ansme h- odology In oducción En una época enma cada po nues a c isis ci iliza o ia, po la ince - idumb e y los desplazamien os pa adigmá icos, cabe p egun a se qué ipo de in es igación es posible, además de pe inen e, gene a desde la comunicología la inoame icana, pa a cons ui conocimien- o ace ca de (po enciando a la ez) los p ocesos de in e acción que posibili an el cambio social. Ensayando una espues a con sus en o en la ealidad y la p axis p opias, se conside a que al a icula algunos ecu sos de la au oe nog a ía con la sis ema ización de expe iencias, eme gen elemen os que pe mi en habili a un modo de in es iga- ción-acción-pa icipa i a con en oque comunicológico, el cual se a con igu ando desde el concep o comunicología in eg a i a, y cuyo ob- je i o es el empode amien o comunicacional de comunidades de in- e és, di igido hacia el diálogo in e cul u al en e p ác icas y sabe es di e sos en cons ucción, desde múl iples esis encias ciudadanas al sis ema-mundo. En es e sen ido, se socializan algunos apun es plan eados desde un p oyec o en p oceso de abajo, i ulado A iculando acciones, sen- ido y memo ia: hacia una comunicología in eg a i a, el cual se lle a a cabo desde el Colegio de Comunicación de la Uni e sidad del Claus o de So Juana y que es á con o mado po dos componen es, uno aca- Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 131 démico y o o cinema og á ico. El p ime o da á luga a una esis de posg ado en Pensamien o Complejo y T ansdisciplina, mien as que el segundo a dando o ma a un la gome aje de no- icción, que lle a po nomb e La ciudad en noso os, ambos p oyec os a ca go de quien esc ibe. Es así que es a p opues a p ác ico- eó ica nace en el in e c uce de dos es ilos de in es igación cuali a i a, un o icio es é ico y un ámbi- o de p oducción eó ica. En p ime luga hemos abo dado la au oe - nog a ía, de inida po Joaquín Gue e o (238) como “una es a egia de in es igación que inco po a po una pa e las adicionales e e- encias a la ac i idad e nog á ica, y po o a pa e, la p opia biog a ía del in es igado ”, combinándose el análisis y la in e p e ación cul u- al con ecu sos na a i os, es deci , lo pe sonal con lo cul u al, como Ellis, Adams y Bochne (1-4) ya han señalado; en un segundo momen o se ha explo ado la sis ema ización de expe iencias, una he amien- a que “jus amen e, p e ende explici a , o ganiza y po an o, hace comunicables, los sabe es adqui idos en la expe iencia, con i iéndo- los en conocimien os p oduc o de una e lexión c í ica sob e la p ác i- ca”, como bien indican Ba nechea y Mo gan (7-8); el o icio e e ido es el de la ealización audio isual, pues se ecu e al ideo como he a- mien a na a i a-cinema og á ica y como disposi i o desc ip i o-e - nog á ico; po úl imo, el ámbi o de p oducción eó ica e e ido es el que nos cong ega, la comunicología, en endida como la ciencia aplica- da de lo común (Sie a, 2016). La comunicología in eg a i a se concibe en conco dancia con la ansme odología, plan eada como una línea me odológica heu ís ica que “p opone el diálogo/con on ación en e mé odos, lógicas y p o- cedimien os pa a abaja in es igaciones conc e as” (Maldonado, Me odologías 32), es deci , una lógica de in es igación desde la que se a iculan écnicas y ecu sos di e sos, expe imen ando la indagación de lo social desde “una con luencia, y una con on ación de concepcio- nes, de es a egias, de ealizaciones, de p ocedimien os, de cul u as me odológicas” (Maldonado, Ve ien e 0:22-0:36), a pa i de “a eglos, mon ajes me odológicos que in en an da cuen a de la complejidad comunica i a con empo ánea” (3:44-3:53). Lo que aquí se pe sigue es 132 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) la conc eción de un disposi i o auxilia pa a la cons ucción de cono- cimien os desde aquellos in e s icios donde se in e umpen los dis- cu sos dominan es, a pa i del diálogo con g upos de ac o es sociales que hayan decidido asumi el ol de agen es de ans o mación. Expe iencia ma iz: El colec i o La Family En cla e au oe nog á ica di é que los undamen os de es e abajo se emon an a la on e a México-Es ados Unidos, a esa Tijuana de 1996 en la que conocí la po encia del abajo colec i o. Fue en aquel año que ing esé a la Licencia u a en Comunicación de la Uni e sidad Au ónoma de Baja Cali o nia, y ue ahí, en la Escuela de Humanidades donde se con o mó el colec i o La Family, una comunidad de amigos, una amilia elec i a compues a po dieciocho (en onces) jó enes1 que has a hoy día nos dedicamos a la música, la cinema og a ía, la li e a u- a, la ges ión cul u al, al cibe ac i ismo polí ico, al ac i ismo ambien- al, a la docencia o a la academia. El ayec o his ó ico del La Family coincidió con dos enómenos, dos con a- ela os de esonancia in e nacional a p incipios del siglo xxi. Po un lado el desbo de de la iolencia en nues o país, po el o o lado el “boom” del a e ijuanense a pa i de 2001, cuyo máximo ep e- sen an e se ía el Colec i o No ec, un g upo de p oduc o es de música elec ónica que ungió como pun a de lanza en el p oceso de p o esio- nalización de oda una gene ación de jó enes c eado es, a la que pe - enece La Family. También en 2001 imos el de ibo de las o es del Wo ld T ade Cen e , y as aquel 11 de sep iemb e, p esenciamos un mayo des- pliegue mili a izan e sob e la on e a, anunciando cambios en las polí icas de segu idad de México y EE.UU. Ya en 2006, el en onces p e- siden e Felipe Calde ón Hinojosa, implemen ó una allida es a egia 1 Ped o G. Beas, Se gio B own, Oc a io Cas ellanos, Cha lynne Cu iel, I án Díaz, Glenda Gala za, Césa Ga cía, Ka ina Má quez, José Luis Ma ín, I zel Ma ínez del Cañizo, Ma ha Pineda, Blanca Qui ia e, Cyn hia Ramí ez, Sal V. Ricalde, Rosa Rod íguez, Luis Rojo, Ra a Saa ed a (Q.E.P.D.) y Ad iana T ujillo. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 133 de segu idad nacional conocida como “la gue a con a el na co”, y en onces i imos la mili a ización del espacio público. Supimos, desde 2008, del Plan Mé ida y la in e sión no eame- icana de po lo menos 1.5 billones de dóla es en el comba e con a el na co á ico, que incluye po supues o una ue e es a egia a ma- men ís ica. Según un epo e del Cong essional Resea ch Se ice emi ido en 2016, “el Plan Mé ida ue desa ollado como espues a a una pe ición sin p eceden e del gobie no de Calde ón, con la que soli- ci ó mayo apoyo e in oluc amien o es adounidense, pa a auxilia a México en el comba e al na co á ico y al c imen o ganizado” (6-10). Hemos is o los “daños cola e ales” de al gue a, di ec a e indi- ec amen e; imos a conocidos desapa ece , o apa ece hechos li e al- men e pedazos; hemos is o las es adís icas de la mue e llega a ni e- les absu dos, pues el mismo Cong essional Resea ch Se ice señaló que “aunque en México la iolencia inculada al c imen o ganizado ha disminuido desde 2011, se es ima que ha cob ado más de 100,000 idas desde diciemb e de 2006”. Po o a pa e, en una in es igación eali- zada po el semana io Ze a que la e is a P oceso publicó, se asegu a que hay egis o de 78 mil 109 homicidios dolosos desde 2012 (La a), en lo que a de la adminis ación de En ique Peña Nie o. Las es a egias gube namen ales han de e io ado aún más el bienes a social, lejos de esol e el complejo ema del á ico ilegal de sus ancias psicoac i as y el c imen o ganizado que se es uc u- a en o no a és e. Según el In o me Anual 2015-2016 de Amnis ía In e nacional pa a México (301-307), la impunidad y las iolaciones de los de echos humanos en ese país siguen siendo moneda co ien- e, pues 27,000 pe sonas se encuen an desapa ecidas, los de enso- es de de echos humanos siguen siendo amenazados o asesinados, las denuncias po abuso de au o idades hacia los mig an es ex anje os siguen aumen ando, y muchas de las iolaciones de de echos huma- nos se a ibuyen a las ue zas a madas y policíacas. An e al con ex o me han su gido p egun as en o no a las elacio- nes en e c eación a ís ica, au oges ión, ciudadanía, cul u as ju e- niles, comunidad y al abe ización mediá ica, is as como ac o es de ans o mación y desa ollo social, pues los in eg an es del colec i o 134 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) La Family uimos pa e de una p olí ica gene ación de jó enes c eado- es, que no cedió an e el miedo que la iolencia desbo dada imponía en la ciudad, y como ha dicho No ma Iglesias, in es igado a del Colegio de la F on e a No e, ubicado en Tijuana: A pesa de los p ocesos de iolencia que deshumanizan, que niegan la dignidad e in eg idad de las pe sonas y que buscan ins au a el miedo como mecanismo de con ol, los suje os sociales desa ollan mecanismos de esis encia y de acción con el in de man ene igen e la ci ilidad . . . Y en los p ocesos de ci ilidad y de e lexión sob e los p oblemas sociales el a e es á jugando un papel undamen al ya que és e en sí mismo cons i uye una p ác ica que con a iene a la lógica deshumanizan e del miedo y de la pa álisis sociales (11). En onces, en elación a dichas inquie udes que asumí como pa e de un g upo de agen es ac i os, y al mismo iempo es igos del desa- ollo que expe imen aba en aquellos años el campo del a e ijuanen- se, pensé p ime o en a icula una película de no- icción, compues a po los a chi os de ideo domés ico del colec i o La Family, la cual pudie a deja es imonio y gene a memo ia his ó ica ace ca de aquel pe iodo, aquel con ex o, y aquellos enómenos opues os, el a e y la gue a, pues siendo casi odos comunicólogos y algunos de noso os documen alis as, las cáma as y las g abado as de audio nos acompa- ña on en nues o día a día, que ha sido pa e del día a día en la ciudad, en la on e a no e, en México, en Amé ica oda, en el mundo. A la dis ancia en el iempo y el espacio, conside o que la p oduc- ción cul u al del colec i o La Family habili ó ac o es de in eg ación in ag upal, ya que ue on la c eación, la p omoción y el ac i ismo polí ico o cul u al las o mas de socialidad p imo diales hacia aden o de nues o g upo, y ue a pa i de és as que ejimos nues os ínculos a ec i os, nues as dinámicas colabo a i as y au oges i as de p oduc- ción, habili ando ambién, has a cie o pun o, elemen os de cambio sociocul u al en la ciudad de Tijuana, en ensión con los aspec os más b u ales de nues as ealidades. Lo que al p incipio se an ojaba sólo como una his o ia au obiog á- ica, ín ima, de la ida de un g upo de jó enes c ea i os en la on e a Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 135 del no e mexicano, ha ido a ojando documen os y es imonios que hablan ambién del paula ino de e io o de la ida en sociedad, así como de la ac i ación polí ica de sec o es sociales an es pasi os en nues o con ex o, an o local como nacional. Es así que se ha p odu- cido la ansición desde el campo cinema og á ico hacia el campo aca- démico, sin enuncia al p ime o, una ez que conside é pe inen e sis ema iza la expe iencia de ida au oges i a compa ida con el colec i o La Family, como pun o de pa ida pa a abo da después un eje cicio de cons ucción eó ica, que pueda apo a he amien as aplicables al acompañamien o de o os p oyec os ciudadanos, con el ánimo de ecupe a acciones y discu sos ans o mado es desde los que se posibili e nues o empode amien o comunicacional. Ace ca de la au oe nog a ía No hay una sola de inición de au oe nog a ía, pe o dicho mé odo se ca- ac e iza po combina la in es igación de lo sociocul u al con na a- i as e lexi as de no- icción, y suele abo da se desde ámbi os como la sociología, la an opología y la comunicación, po menciona algunos. La noción de au oe nog a ía ue in oducida po el an opólogo Heide en 1975 (Chang 46-49), y aquí se en iende como equi alen e a la me- odología de la au oobse ación p opues a po Juan Manuel Delgado (Delgado y Gu ié ez 154-170), quien la de ine como una ecnología de obse ación endógena, en la que el obse ado end ía que inclui se en el p oceso de obse ación y hace explíci a es a elación. Po lo an- o, se comp ende como un en oque de es udio sociocul u al que im- plica el desplazamien o de un(os) miemb o(s) de algún g upo cul u al hacia una posición de obse ado (es) del mismo g upo, diluyéndose así el mu o on e izo que sepa a al suje o del obje o en la acionalidad cien í ica adicional. En es a modalidad de in es igación, como indica Gue e o, los ma e iales au obiog á icos del in es igado son conside ados como uen e p ima ia de in o mación, pe o a di e encia de o os o ma os au o e e en es como la au obiog a ía, la au oe nog a ía “en a iza 136 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) el análisis cul u al y la in e p e ación de los compo amien os de los in es igado es, de sus pensamien os y expe iencias, habi ualmen e a pa i del abajo de campo, en elación con los o os y con la sociedad que es udia” (238). Se a a de un mé odo cuali a i o, he ede o de la iloso ía posmo- de na, que o ece una mane a de da oz a la expe iencia pe sonal con el in de amplia la comp ensión de lo sociológico (Wall 39), desde una concepción que plan ea e os y cues ionamien os a las ciencias socia- les adicionales, al pone sob e la mesa un p og ama me odológico que di ie e de usos y cos umb es p opios de la in es igación cien í ica adicional (Galindo 9), pues desa ía las espec a i as y las con encio- nes o males de la p oducción de conocimien o en la academia, ela- cionadas con su “ca ác e ins umen al, su a án po la obje i idad, la des inculación en e suje o y obje o de es udio, la con igu ación de pa celas disciplina ias” (Sie a y Maldonado 11). Po lo an o, se a a un en oque al e na i o que se man iene aún en la pe i e ia académi- ca, pe o que se ha enido p ac icando con c ecien e acep ación en el mundo anglopa lan e, du an e los úl imos 30 años. Aquí, desde una pos u a, mi ada e iden idad on e iza que p o- pone a icula epis emologías al e na i as dadas an o en el No e como en el Su , la au oe nog a ía ope a como un elemen o es a égi- co, ú il pa a una in es igación-acción comunicacional, que no dé luga sólo a una oz pe sonal, sino a oces g upales, oces de comunalidades o as. En onces se abo da y se p opone su pues a en acción en é mi- nos colec i os, c í icos, pa a que es é al se icio de un p oceso de sis- ema ización de expe iencias, es deci , de p oducción de conocimien- o desde la in e acción colabo a i a, dialógica, median e la na ación de los p ocesos emancipa o ios en oz de sus mismos ac o es socia- les, es deci , pa a eje ce la comunicación desde el ace camien o a los espacios de acción donde ope an las pe spec i as ans o mado as, a di e sos p oyec os que “ ienen la posibilidad de eje ce habilidades, de p oduci pensamien os, de es ablece elaciones pa a es uc u a ambien es de ida cul u al expe imen al amplios que desa ían y des- es abilizan el modo de ida pe e so del capi alismo neolibe al con- empo áneo” (Maldonado, Bonin & Ma ins do Rosá io, p. 22-23). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 137 Un p oceso au oe nog á ico colec i o iene el po encial de gene- a espacios de diálogo e lexi o hacia aden o y en e las comunida- des o g upos de in e és en acción, pe o no consis e sólo en un eje cicio de exp esión na a i a, pues a o ece la dinamización de las condicio- nes dialógicas in e nas, o in adialógicas, así como el o alecimien o de la memo ia his ó ica del g upo en cues ión, la iden idad ac i a del mismo, y la ecupe ación de dinámicas, p ocesos y es a egias de pen- samien o-acción, pa a el in e cambio simbólico con o os g upos, es deci , pa a las elaciones in e dialógicas. Los ex os que se p oducen desde la e nog a ía pueden se audio- isuales. Se habla de una e nog a ía ílmica (p e ie o el é mino ideo-e nog a ía) cuando el ma e ial audio isual es gene ado a pa i de una in es igación y, gene almen e, p oducido di ec amen e po el in es igado du an e su abajo de campo. De es a mane a, la ilma- ción ( egis o audio isual di ía yo) o ma pa e del p oceso de descu- b imien o del e nóg a o, con ibuye a la cap ación de egula idades, a la o mación de hipó esis y a la p opia sis ema ización de esul ados (A dè ol, p. 134). La ideo-e nog a ía, y po lo an o la me odología de la au oob- se ación, han sido la pue a de en ada a un modo de in es igación empí ica en el que se ecu e a una ex ensa base de da os ecolec ados a lo la go de ein e años en o ma de a chi os audio isuales domés i- cos, así como a los co eos elec ónicos, a los pe iles en edes sociales (que hacen posible una e nog a ía digi al) y a la p oducción cul u al del colec i o c ea i o-au oges i o la Family, que incluye películas de no- icción, ideoclips, co ome ajes, lib os y p oducciones musica- les, las cuales pasa on a se uen es documen ales, a ojando da os sob e los siguien es aspec os: 1. Las mane as en que es a comunidad de c eado es expe imen- aba, du an e aquellos años, lo que Rossana Reguillo e ie e como condicion ju enil al lanza la p egun a po “las o mas o ganiza i as ju eniles, po sus mane as de en ende y ubica - se en el mundo, po los di e sos modos en que se asumen ciu- dadanos” (Eme gencia 23-27). 144 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Disidencia eligiosa, es a egias de comunicación y pode en Colombia Religious disidence, communica i e s a egies and powe in Colombia Juan Ca los Gaona Po eda Fundación Uni e si a ia Bau is as. Colombia Uni e sidad del Valle. Colombia [email p o ec ed] Resumen En es e ex o se ca ac e izan las es a egias comunica i as u ilizadas po dis in as misiones e angélicas que busca on dispu a le el u elaje mo al y espi i ual de la población a la Iglesia ca ólica en di e en es es- pacios locales y egionales del e i o io colombiano. Es a egias que impulsa on la consolidación de edes de apoyo local, egional, nacional e in e nacional, a ias de las cuales ue on ehiculadas a a és de la co espondencia publicada en dis in os pe iódicos de es a disidencia eligiosa, du an e la p ime a mi ad del siglo xx. La cen alización del pode a pa i de la cons i ución de 1886 y a i icada con el Conco da o de 1887, había e minado po ma gina cualquie ipo de ep esen a- ción ciudadana que no uese blanca, ca ólica e hispanohablan e. Es así que el es udio aquí p esen ado pone en e idencia la capacidad de cie - os g upos de la sociedad ci il de oma dis ancia e incluso cues iona y ela i iza el pode hegemónico. Palab as cla e: Es a egias comunica i as, disidencia eligiosa, pode , e i o io, edes. Abs ac This ex cha ac e izes he communica i e s a egies used by se e al e angelical missions ha sough dispu e he mo al and spi i ual men- o ship o he popula ion wi h he Ca holic Chu ch in many local and egional space in he Colombian e i o y. S a egies ha boos ed he consolida ion o local, egional, na ional and in e na ional ne wo ks, Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 145 which we e con eyed h ough o co espondence published in a ious newspape o his eligious dissidence du ing he i s middle o 20 h cen u y. The powe cen aliza ion con igu ed by 1886’s Cons i u ion and a i ied by 1887´s conco da had ca ied o exclude any kind o ci izen ep esen a ion ha we en’ whi e, ca holic and spanish-spea- king. I is so his s udy e idence he capaci y o ce ain g oups o he ci il socie y o dis ance end e en ques ion and ela i ize he hegemo- nic powe . Keywo ds: Communica i e s a egies, eligious dissidence, powe , e i o y, ne wo ks. In oducción A lo la go de su his o ia, Colombia ha sido un país p o undamen e di- e so. Según Ma co Palacio y F ank Sa o d, su acciden ada geog a- ía y la di icul ad de comunicación en e sus dis in as egiones die on luga una agmen ación social que no ha pe mi ido la cons ucción conc e a de una comunidad nacional (5) . A a és de su e i o io se cons a a una iqueza é nica y cul u al p oduc o de los p ocesos de co- lonización, hib idación y esis encia o jados en las luchas de pode en e sus habi an es de as ondo eu opeo y aquellos pe enecien es a pueblos o igina ios o de o igen a o. Sin emba go, desde su ins i u- cionalidad adicional se gene ó una ep esen ación monolí ica de la nacionalidad: el homb e blanco, ca ólico e hispanohablan e se cons i- uyó -desde la época Colonial y en g an pa e de la ida epublicana- en el modelo po excelencia de ciudadano. Desde las éli es se pe iló una dis inción en e la ciudadanía y el pueblo, es e úl imo, como lo señala Gilbe o Loaiza, conside ado po las éli es como una masa amo a y pelig osa (24). Razón po la cual du an e las úl imas dos décadas han c ecido los es udios que buscan ei indica la di e encia como elemen o cons i u i o de la “colombia- nidad”, en endida, según Cas o-Gómez y Res epo, como la cons i u- ción de una supues a comunidad in e p e a i a y i encial con la cual se buscó uni ica y no maliza a la población como “nacional”, a a és 146 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) del despliegue de cie os egímenes discu si os –y po lo an o a icu- lados his ó icamen e-, que gene a on (y siguen gene ando) dis in as polí icas de unidad e iden idad, en medio de las cuales se han ejido o mas de sen ido, pode y esis encia en el ma co de la pa icula o - ma que omó el binomio mode nidad/colonialidad en Colombia. La nación es en endida, así, como la eme gencia de un nue o “noso os” den o de un e i o io polí icamen e delimi ado y como una nue a o ma de elación en e los indi iduos y el colec i o, pa a lo cual se hizo undamen al la p e ensión de unidad en é minos de con ención, egulación y no malización de dicha población. De al mane a que la cons ucción de lo nacional ue un eje cicio na a i o y polí ico – además con lic i o-, que pe mi ió la consolidación de es uc u as de pode legi imado es de elaciones de inequidad y desigualdad en e dis in os pueblos y egiones (11-23). La na a i a hegemónica de la colombianidad ue hilada, en bue- na medida, a a és de la ca olicidad, elación que se c is alizó en 1887 con la i ma del Conco da o en e el Gobie no colombiano y la San a sede y que ue u o, como lo exp esa Loaiza, de la es a egia polí ica de la Regene ación in es ida po el éxi o de la a anzada cul u a ca ó- lica (255-316). Es así que el es udio incipien e del hecho eligioso, más allá de la uni o midad del discu so y las p ác icas ca ólicas, ha lle ado al econocimien o de exp esiones de disidencia eligiosa que, aunque pe i é icas, pueden esul a signi ica i as en la comp ensión de la cons ucción de una comunidad nacional, ya que su análisis iene la po encialidad de in o ma ace ca de la capacidad de mo ilización de la sociedad ci il en e a la cen alización y concen ación del pode po pa e de las éli es adicionales. Los p ime os es udios académicos que apa ecie on en Colombia ace ca de exp esiones eligiosas disiden es se p oduje on en plena Violencia pa idis a du an e las décadas de 1940 y 1950. T abajos que se en oca on, po el lado ca ólico, en la a anzada p oseli is a de las “sec as p o es an es” y en su supues o pelig o pa a la unidad nacional, en e es os se encuen an los de Eugenio Res epo S.J. (1943) y Edua do Ospina S.J. (1954); y po el lado e angélico, la in es igación de F ancisco O doñez (1956), que buscó documen a el a ance p o es an e, como Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 147 ambién, la p esun a pe secusión eligiosa de la que se sen ían íc i- mas. Las siguien es décadas p esencia on la p og esi a di e enciación y agmen ación de los campos sociales coop ados adicionalmen e po la Iglesia ca ólica y las éli es ilus adas, lo cual ue esul ado de un len o p oceso de mode nización ecnológica, en ocasiones asociado con algunos hi os de mode nidad cul u al. Es así que, en las úl imas dos décadas, el es udio de lo eligioso se en ocó en la plu alización y agmen ación de es e campo. En es a línea se encuen an abajos de sín esis como los de Pablo Mo eno (2010), Helwa Figue oa (2010) y William Bel an (2013), en e o os. P oducciones que busca on amplia la na a i a de la cons ucción de lo nacional, a pa i de la inclusión de nue as oces eligiosas en el escena io público y de la o - ma en que es as dispu a on con los he aldos del ca olicismo un luga en el u elaje mo al de la sociedad. Una exp esión eligiosa se conside a disiden e cuando, además de su ca ác e he e odoxo, ha cues ionado el luga y la au o idad de la eligión hegemónica –en el caso la inoame icano la ca ólica- en la mis- ma a ena y con la misma lógica que egía la ges ión del capi al en juego (S e ano 159) y ha buscado, de es a mane a, p opone un nue o o de- namien o social desde sus p eocupaciones y agendas p opiamen e eligiosas. Es así que lo eligioso es conside ado como un campo social delimi ado, pe o en con inua in e elación con los demás campos de la sociedad, p incipalmen e el polí ico y el cul u al. En es e ex o se oma como es udio de caso a la disidencia e angélica1, pues o que, has a po lo menos la década de 1960, ue la única que con ó con una es a- egia comunica i a sis emá ica que buscó dispu a el u elaje mo al y espi i ual de la población a la Iglesia ca ólica en dis in as egiones del e i o io nacional, sin que es o signi ique, como lo señala William 1 El é mino “e angélico” hace e e encia a la e sión no eame icana de los dis in os p o es an- ismos que u ie on su o igen en la Re o ma eligiosa del siglo x i en Eu opa. Su llegada a los países la inoame icanos, en o ma de misiones p oseli is as, se dio desde mediados del siglo xix. La p ime a misión en llega a Colombia ue la p esbi e iana en 1856. Sus p incipales én asis doc ina ios han sido la sup emacía de la Biblia como no ma de e y conduc a, la jus i icación solo po la e (omi iendo el sis ema sac amen al ca ólico) y el sace docio de odos los c eyen es, en e o os. En é minos de su posicionamien o en e a lo social han endido a e la mo alización de la población como el camino po excelencia pa a la búsqueda de un cambio es uc u al. Sin emba go, algunos g upos de ca ác e más libe al, an o en su eología como en su polí ica, han buscado incidi de mane a más p og amá ica en la ida pública (Míguez 35). 148 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Bel án, la inexis encia de o os c edos y g upos eligiosos que u ie- an sus p opias agencias en e al pode hegemónico (40). En su lucha disiden e con a la hegemonía ca ólica, los e angéli- cos u ie on que desa olla una pla a o ma comunica i a, que les pe mi iese la ci culación de su idea io en el e i o io nacional. Al igual que odos los demás compe ido es, con p e ensiones hegemó- nicas en la a ena pública colombiana du an e la p ime a mi ad del siglo xx, hicie on uso p incipalmen e de la p ensa, al como lo señala Gilbe o Loaiza (9). Es así que el pe iódico e angélico, según la pe s- pec i a cul u a plan eada po Michel de Ce eau (42-43), se puede con- cebi como un disposi i o es a égico de p oducción, e-p oducción y esis encia cul u al que, desde un capi al simbólico eligioso, impulsó en la es e a pública el eje cicio de una de e minada o ma de ciudada- nía en oposición a la hegemónica. Función en la cual se cons i uyó en un mecanismo de a ianzamien o de elaciones al in e io de las dis- in as misiones e angélicas dispe sas en el e i o io nacional, como ambién, con o os g upos -colombianos y ex anje os- con los que enían in e eses comunes, o po lo menos solida ios, en unción de la expansión de sus idea ios y posicionamien o en la sociedad. La pla a o ma comunica i a de los e angélicos La elación en e medios de comunicación y eligión en Amé ica la ina ha sido es udiada desde el inomio pode , comunicación y capi al e- ligioso. Algunos au o es ep esen a i os en es a línea son: Alejand o F ige io (1993), quien analizó el deba e sob e los llama- dos nue os mo imien os eligiosos en los medios de comunicación en A gen ina; Robe o Blanca e (1999) con su ace camien o a la discu- sión sob e eligión y medios masi os de comunicación, desde la p e- gun a del uso social de es os úl imos; Joaquín Alg an i (2013), en cuyo análisis de la “la indus ia del c ee ”, es udió las edi o iales de di e - sas o ganizaciones eligiosas y ecopiló o as exp esiones de la indus- ia cul u al ab ican es de me cancías eligiosas; y Sebas ián Pa in (2016), que hizo una in es igación sob e los lec o es de una e is a Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 149 ca ólica a gen ina llamada C i e io en el pe iodo que a en e el golpe de Es ado de 1955 y el gobie no mili a en 1966, en e o os. En el ámbi o colombiano se han u ilizado cie os pe iódicos ca ó- licos como uen es bibliog á icas pa a a a emas como el ascenso de la hegemonía cul u al ca ólica, las sociabilidades ca ólicas, la his o ia de la ins i ución eclesiás ica y la elación en e Iglesia y Es ado. Un au o ep esen a i o en es a línea es Gilbe o Loaiza (2011). En cuan- o a la p ensa e angélica se han abajado las ep esen aciones de la muje –Sa a Mo eno (1997) y F ancy O ego (2009)-, el sen ido mo al de la disidencia con el abajo de Edwin Villamil (2012) y la elación en e p ensa e angélica, es e a pública y secula ización abo dada po Juan Ca los Gaona (2015). Desde una isión de conjun o, es a p ensa e angélica se con i - ió en el canal básico de, po lo menos, dos ipos de edes de comuni- cación, las cuales son abo dadas desde la pe spec i a de Diego Henao, quien señala que su análisis iene po inalidad: […]ubica , desc ibi y explica un con ex o, el andamiaje que cons i- uyen las elaciones humanas, las elaciones sociales de un indi iduo o g upo[…]Se a a de econs ui una ed social signi ica i a, pues o que no somos pe sonas sin un con ex o es able que nos de iden idad, iden idad-en-con ex o; “somos” en elación con los ínculos sociales que condicionan nues a posibilidad de exis i […] (12). A pa i de los plan eamien os de Manuel Cas ells, las edes se ubican en el ho izon e de las elaciones en e el con ol social, la comunicación y la in o mación, ya que el pode de la comunicación es á en el cen o de la es uc u a y la dinámica de la sociedad, lo que lle a ía a p opone que el con apode depende mucho de ompe dicho con ol comunica i o (23). Aunque, si bien, es e au o ealiza la mayo pa e de su abajo en lo que él denomina “la sociedad ed”, de p incipios del siglo xxi, econoce que las edes de comunicación son una o ma de o ganización humana p esen e en dis in as sociedades du an e di e en es pe iodos y, más aún, las conside a la es uc u- a undamen al de la ida. Señala que los da os his ó icos mues an la pe manencia y la ele ancia de las edes como espina do sal de las 150 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) sociedades, y que es a obse ación de los hechos his ó icos con adi- ce la isión p edominan e de la e olución de las sociedades, que se ha cen ado en un ipo di e en e de o ganización: las bu oc acias je á - quicas basadas en la in eg ación e ical de los ecu sos y de los suje- os, como exp esión del pode o ganizado de una éli e social, legi i- mado po la mi ología y la eligión (46). En es e sen ido, su pe spec i a eó ica y me odológica puede se ap opiada -con los espec i os ma i- ces con ex uales e his ó icos dados los cambios cuali a i os y cuan i- a i os en los disposi i os ecnológicos y en el alcance de los medios de comunicación- en el análisis de las edes de comunicación en el campo eligioso colombiano de la p ime a mi ad del siglo xx. El p ime ipo de ed que se abo da á es el conjun o de elaciones es ablecidas en e dis in as emp esas edi o iales e angélicas a escala global, egional y nacional, que buscaban una es a egia conjun a pa a el a ance cul u al de es a disidencia en países en que e an mino ía o en los que ya enía p esencia signi ica i a, como es el caso de Es ados Unidos. El segundo ipo de ed ha á e e encia a las elaciones que se ejie on a a és de la co espondencia publicada po los pe iódicos, especialmen e El Mensaje E angélico, que con ó –du an e sus casi cin- cuen a años de exis encia- con un epis ola io en el que in e ac uaban c eyen es, iglesias y sociedades de laicos al ma gen o en con aposi- ción de los canales de comunicación o mal del o den co po a i is a ca ólico. El pe iódico e angélico: consolidación de una es a egia comunica i a En las pesquisas ealizadas se encon ó pa a el pe iodo comp endido en e 1912 y 1954 un lis ado de 12 pe iódicos e angélicos colombianos2 2 La búsqueda y ecopilación de la p ensa e angélica se ealizó en dis in as denominaciones de es a co ien e del c is ianismo en ciudades como Cali y Bogo á. Sin emba go, el mayo núme o se encuen an ubicado en la Heme o eca de la Fundación Uni e si a ia Bau is a de Cali. De los 12 pe- iódicos que se log a on as ea an sólo se cuen a con ejempla es de cua o, ya que ue on es os los que u ie on mayo alcance geog á ico y log a on pe manece du an e un pe iodo de iempo ela i amen e ex enso: El E angelis a Colombiano (1912-1957); El Mensaje E angélico (1922-1954); El He aldo Bau is a (1943-1950); De Sima a Cima (1941-1948). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 151 -dos de las cuales u ie on una ci culación inin e umpida de lo po lo menos cincuen a años- y 2 pe iódicos ubicados en la segunda mi ad del siglo xix. Dichos p oyec os edi o iales no ep esen aban inicia i- as aisladas, al con a io, hicie on pa e de una es a egia conjun a de un núme o ep esen a i o de misiones e angélicas que ope aban an o en La inoamé ica como en No eamé ica y Eu opa. En la lec u a de los pe iódicos nacionales se encon a on e e encias a 23 pe iódi- cos no eame icanos, 53 de países la inoame icanos como A gen ina, México, Chile, Gua emala, Cuba, Pe ú, B asil, Venezuela y Pue o Rico, y 5 españoles. Las di e encias denominacionales3 al in e io de los g upos e an- gélicos no ue on un impedimen o pa a el es ablecimien o de una es a egia comunica i a uni icada que log ó hace le con apeso a la es a egia ca ólica, que pa a las p ime as décadas del siglo xx ya había enido un éxi o conside able en la egión. Es así que la ba alla en e la p ensa ca ólica y e angélica se hizo cada ez más écnica y p o esional. Ambas ealizaban con e encias mundiales que enían como inalidad la búsqueda de un e inamien o écnico en la dis ibución, p esen a- ción y e ec i idad de sus publicaciones. La p ensa e angélica colom- biana po supues o hizo p esencia en dichos e en os den o campo p o es an e, al que la p ensa ca ólica nacional como lo a es igua el Bole ín Diocesano, ó gano o icial de la Diócesis de Cali en 1946. Las edes es ablecidas en e los dis in os pe iódicos e angéli- cos, en las dis in as escalas geog á icas y sociales, con a on con cie - a luidez en sus in e acciones y un capi al económico que les pe mi- ió sos ene una comunicación egula . Resul a signi ica i o que en Colombia publicaciones de una mino ía disiden e como la e angélica, que no con aba con una es uc u a económica y polí ica sólida, ni el apoyo decidido de sus p opias misiones en el ex e io , se man u iesen 3 Pa a Pablo Dei os, el denominacionalismo hace e e encia a un enómeno eclesiás ico desa- ollado en No eamé ica en e los siglos x iii y xix, en donde bajo las condiciones de una amplia libe ad eligiosa, los desa íos de una población en ápida expansión y el plu alismo eligioso p e a- lecien e, se ue on ges ando o mas dis in i as y ca ac e ís icas peculia es den o de las iglesias de as ondo p o es an e. Es a dinámica se ue expandiendo po di e en es pa es del mundo a a és de la expansión misione a mode na. Las di e encias en e denominaciones pueden se con esionales o en é minos de la o ma en que se elacionan con el Es ado den o de un e i o io. No obs an e, su pun o de cohesión es á ligado a p opósi os de inidos como el a ance misione o en de e minado luga (25-27). 152 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) con ida en un espacio de iempo ela i amen e ex enso. Longe idad en la que sin duda u o mucho que e su pa icipación en edes de apoyo solida io (Gaona,2015). La p esencia de es as edes e angélicas en a ios países de Amé ica La ina no a dó en gene a suspicacias. Las ope aciones de iglesias e angélicas en dis in os e i o ios, y además undadas po misione os anglosajones, ue on is a po sec o es conse ado es como una es a egia de expansión del modelo social de las naciones p o es an es, lo que lle ó en la década de 1960 a la o mulación de “ eo ías conspi a o ias”, las cuales son conside adas po Samuel Sil a como inopo unas pa a los ac uales es udios sociales ya que, según es e eólogo pue o iqueño, la “ isión ci ilizado a” y expansionis a de los misione os no eame icanos insc i a en una isión mode ni- zan e y ma e ialis a, se ensambló de mane a di ec a con los in e eses de algunas éli es e náculas la inoame icanas (72-75). En o as pala- b as, si bien pudo exis i un as ondo colonizado en la a anzada cul u a e angélica en la egión, es di ícil no econoce la negociación y á ico de in e eses con algunos sec o es locales, que ie on en es os g upos eligiosos unos aliados pa a gana e eno en e a la imponen- e p esencia del conse adu ismo ca ólico, como es el caso de los libe- ales adicales colombianos. Vald ía la pena p egun a se po los ipos de in e acción cul u al que se gene a on al in e io de las misiones e iglesias e angélicas y de es as con su medio social más amplio. En p incipio se pod ían habla de colonización, pe o ambién se ab e la opo unidad de conside a isiones de ipo in e cul u al mucho más dinámicas, ya que en los con- enidos de los pe iódicos se cons a a una ensión en e los elemen os nacionales y o áneos en dichos g upos eligiosos. Po una pa e, se e idenciaba un desplazamien o de la cen alidad de los misione os o áneos en é minos de su pa icipación edi o ial hacia una a i ma- ción de los in e eses de los pas o es y columnis as nacionales. Po o a pa e, los con enidos dejaban de se , a mediados de la década de 1930, mayo men e impo ados y se empezaba a acen ua su ca ác e colombiano, no sin un cie o g ado de esis encia po pa e de los no - eame icanos. Es así que la iden idad e angélica, du an e el pe iodo Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 153 de es udio, no ue ne amen e anglosajona ni me amen e au óc ona, ya que se cons i uyó unos discu sos y unas p ác icas e angélicas a la “colombiana”, que busca on modela a los suje os a pa i de unos alo es pa ios, desde e e en es anglosajones, pe o ambién p opios de los e i o ios en los cuales se expandía el idea io disiden e. El papel p eponde an e de la p ensa en los con lic os socio-cul- u ales de p ime a mi ad del siglo xx ue poco a poco de uido po el a ance de la mode nización y la ecni icación de las comunicaciones, en una sociedad cada ez más masi icada, dando paso inalmen e a la adiodi usión, el cine y la ele isión. No obs an e, las edi o iales eli- giosas siguie on e inando su es a égica imp esa en é minos écni- cos y de con enido (Gaona, 2015), es a egia que no ue su icien e pa a man ene en el iempo las edes de comunicación ehiculadas desde los pe iódicos, ya que con el auge de la adio e a posible se e angéli- co sin ene con ac o con o os e angélicos, pues el mensaje c is iano llegaba di ec amen e al consumido y su adsc ipción de e se ligó a la doc ina escuchada. La co espondencia: ehículo de in o maciones he e odoxas y con es a a ias La publicación de ca as al edi o en la p ensa e angélica ue co- mún. Sin emba go, se analizó un pe iódico en especí ico, El Mensaje E angélico, dadas las siguien es azones: la cen alidad de la co es- pondencia en elación a su con enido ne o; su amplia ci culación po odo el su occiden e colombiano y, de meno mane a, en o as egio- nes del cen o, no e y o ien e del país; y su g ado de polémica con al- gunos he aldos del ca olicismo en dis in as localidades, an o u ales como u banas. Pa a el análisis se oma on solamen e aquellos ma e- iales que u ie an una es uc u a epis ola comple a: echa y luga de emisión, emi en e, con enido y des ina a io; los cuales se ubica- ban p incipalmen e en la sección “De nues a co espondencia”. No se in- cluye on o as inse ciones, especí icamen e no iciosas, que pod ían habe sido apa ados de ca as ecibidas, ya que lo que se buscó ue 256 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) En su país nadie c ee en su descub imien o y lo oman po un loco, se pelea con la mayo ía de los músicos a quienes isi a y así, al no encon a espues a, iaja a Viena espe ando mejo sue e. Sin emba go se encuen a con un absolu o desp ecio: nadie lo oma en se io po se gua emal eco y dado que, le dicen, los especialis as en Schube abundan en la ciudad. Únicamen e unos judíos que hablaban español, luego de e isa e in e p e a en sus ins umen os las pa i u as, con i man jubilosos la au en icidad de los papeles, mas le aconsejan ol ida se de és os y dejá selos po que, en ealidad, no ag egan nada al mé i o del músico y, más bien, pueden sume gi lo en polémicas innecesa ias. Así, el pe sonaje decide eg esa a Gua emala o almen e decep- cionado, an o de los igno an es como de los conocedo es y, una noche, du an e su a esía en ba co, ompe las pa i u as, llo an- do, y las a oja al ma pa a ce cio a se de que nunca más ue an encon adas. El í ulo del cuen o es una e iden e alusión jocosa a la ob a de Schube . La e e encia si úa, en onces, una al e idad cul u al lejana a la adición li e a ia en la que se insc ibe el ex o. En es o coincide con el ex o an e io . Si bien aquí el caso es al con a io: no es un ex an- je o en el con ex o la inoame icano, sino un la inoame icano como ex anje o en Eu opa. No es la pene ación de la cul u a hegemónica en un pueblo au óc ono sino un ep esen an e de ese pueblo en un país desa ollado, del hemis e io no e. El p o agonis a –ca ece de nomb e-, an e la inc edulidad de sus co e áneos, se sien e en el debe de iaja a Aus ia pa a da a cono- ce su descub imien o, así sin deci nada a nadie y mucho menos a su muje endió su casa pa a aslada se a Eu opa y que una ez en Viena pues peo po que no iban a i decían un Leie man gua emal eco a enseña les a localiza ob as pe didas y mucho menos de Schube cuyos especialis as llenaban la ciudad y que qué enían que habe ido a hace esos papeles an lejos […] (pp. 23-24) Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 257 Viena e a una de las capi ales de la música, especialmen e a ines del siglo xlx y p incipios del xx. El en en amien o con la al e idad queda plasmado en el empleo de la palab a alemana “Leie man” en oné ica con on ación –i iso ia- con “gua emal eco”. A pie de página se aduce la palab a alemana: o ganille o. Así, queda mani es ada la isión peyo a i a de la cul u a “meno ” hispano- ame icana, po pa e de la posición eu ocen is a desa ollada, que ha ci ado los pa adigmas cul u ales.9 Las éplicas p epo en es y necias encon adas po el pe sonaje son ma izadas po un humo in olun- a io de pa e de los eplican es: no es, en e ec o, que alguien in en e enseña les a “encon a ob as pe didas”; ob iamen e ampoco la ciu- dad es á llena de especialis as en Schube , pe o la hipé bole iene el obje i o de imp esiona a quien conside an, igno an e e in e io . El único a gumen o medianamen e álido es la p egun a de cómo llega on an lejos los papeles, pues cie amen e se apun a a un hecho imp obable. En cualquie caso, el con as e en e una ciudad eu opea y una cen oame icana en a iza la incong uencia del inespe ado des- cub imien o de los inc eíbles documen os; el hecho es ilógico y an i- na u al pa a los eu opeos. La ocu encia i ónica undamen al en es a sección es que se ha ido ascendiendo en un p oceso en el cual el p ime oposi o al eco- nocimien o del hallazgo ue el público común; luego los especialis as locales y, po úl imo, los más conno ados especialis as en Schube , los que i en en una de las capi ales mundiales de la música. El o ga- nis a llega has a esas ie as de muy di ícil acceso pa a él po que allí se encuen an, según él lo supone, los e dade os especialis as que pue- den a ala lo, pe o son jus amen e ellos quienes lo echazan de mane a más iolen a, aunue undamen almen e po su o igen. La desespe ación del pe sonaje es g ande al habe ago ado su capi al, excep o el eque ido pa a ol e a su país, cuando conoce a una amilia de es ancianos judíos, los cuales, luego de in e p e a las pa i u as, examina las y susu a en e ellos, admi en la au en i- 9 Cie amen e, a a al pe sonaje de o ganille o lo ubica p ác icamen e en la mendicidad. La in ención o ensi a es cla a y ma ca las dis ancias cul u ales. Po o o lado, “De Leie man” (“El o ga- nille o”) es una de las canciones compues as po Schube . De hecho, W. Co al (1985, p.55) obse a un pa alelismo en e la ida de Schube , la canción y el cuen o de Mon e oso. 258 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) cidad de los documen os y llo an desconsolados “como si en luga de habe los ecupe ado los papeles se hubie an pe dido en ese momen- o” (p. 32) La escena anscu e en un luga ce ado y el econocimien o de au en icidad no sald á de allí, con lo cual dicho econocimien o se e an limi ado po el luga y el núme o de pe sonas in oluc adas que ealmen e es in ascenden e. Encon amos en es a i onía a gumen al un a iso del desenlace desa o unado del ela o. En e ec o, los judíos, que hablaban bien el español po habe i i- do en A gen ina, susu an de p on o en su p opia lengua –imponen un ce co cul u al- y, o ándose las manos, le dicen al p o agonis a que los mo imien os pe didos no ag egan mé i os a la ob a, sino al con a- io y “que si él espe aba y amaba de e as la memo ia de Schube lo más in eligen e e a que les pe mi ie a gua da aquella música” (p. 24). Desencan ado, el o ganis a oma el ba co de eg eso a Gua emala. En el ayec o, mien as mi aba el ma en la noche omó los manusc i os y los desga ó uno a uno y i ó los pedazos po la bo da has a no es a bien cie o de que ya nunca nadie los encon- a ía de nue o al mismo iempo […] que g uesas lág imas quemaban sus mejillas y mien as pensaba con ama gu a que ni él ni su pa ia pod ían eclama la glo ia de habe de uel o al mundo unas páginas que el mundo hubie a ecibido con an a aleg ía pe o que el mundo con an o sen ido común echazaba (p. 25) Es a pa e inal del cuen o anscu e en algún pun o del océa- no A lán ico, la noche y la luna son de e minaciones que sub ayan el es ado melancólico del pe sonaje, a quien el eg esa en esas condi- ciones, luego de anos in en os, lo sume en una a mós e a de aca- so. Y es, po cie o, i ónico que el mejo des ino pa a un g an descu- b imien o sea i a lo al ol ido, pues al menos el o ganis a c ee en su au en icidad. Se cie a el ela o, además, con una ina i onía e bal: en e ec o, el “ an o sen ido común” es á enunciado pa a e ela la es upidez humana. En el ni el o acional se a a de una a o unada designación Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 259 al e és, al como se ha de inido a la i onía desde el pun o de is a eno- menológico (Po illa, 1984, p. 67) Al inaliza el ela o podemos ap ecia la i onía del í ulo, el cual e mina po esul a incompa ible con la his o ia, pues a inal de cuen as la sin onía sí queda inconclusa, a pesa de habe se hallado las pa es que la comple aban. O a ocu encia i ónica es que, de hecho, an o el í ulo como la p emisa de la his o ia –o ien ados en con as- e lúdico con el ela o en sí- juegan con una posibilidad inexis en e: la Sin onía inconclusa se i ula así po que Schube nunca quiso e mi- na la. Nunca se pe die on los mo imien os inales.10 De hecho, en es e cuen o p e alece la i onía a gumen al. La p in- cipal, además de o as ya mencionadas, es que una his o ia encamina- da a da glo ia y ama a su p o agonis a, e mina con el os acismo y la ma ginación; el hecho más impo an e en la ida del o ganis a lo con- duce a la ama gu a y la us ación. La p opia condición de an ihé oe del iejo o ganis a queda apun ada po su p opia al a de nomb e; su anonimización co esponde ía a su no econocimien o y su posición exis encial. Al inicio de la his o ia el pe sonaje es, po lo menos, colabo ado de una iglesia econocida; al inal –y necesa iamen e en elación con su acaso- es o ganis a de una iglesia de ba io, sumida ambién en la ma ginación y la al a de nomb e, como el pe sonaje. “Sin onía concluida” es un cuen o desolado a su mane a, a di e- encia de “Mís e Taylo ”. Pese a su innegable i onía – o más bien po eso mismo-, “Sin onía concluida” es un ejemplo de ema is e a a- do con esa misma colo ación emocional. La i onía exis e aquí, pe o es ama ga. Al ma gen de la ocu encia i ónica gene al, las especí icas am- bién se enca gan de apun ala el sen imien o de ama gu a: el p o ago- nis a no dedica el es o de su ida a con alida su hallazgo, al como lo 10 El mismo cuen o señala explíci amen e cuáles son los dos mo imien os que con o man la Sin onía inconclusa (alleg o y andan e) y cuáles los dos al an es (Sche zo y alleg o ma non opo) pa a posee los cua o de los que cons a en gene al oda sin onía a pa i de Haydn, quien ag egó un mo imien o más a la es uc u a sin ónica. 260 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) había ju ado, pe o esa i onía sólo ma ca el g ado de su desencan o; a la ez, los únicos que lo econocen quie en qui a le los papeles. Po o o lado, los cuen os analizados con o man un mac o ex- o cla amen e de inido, po su discu so y sus emas. Podemos consi- de a que el ema de “Mís e Taylo ” es el aniquilamien o de los paí- ses pob es en a as de la bonanza económica pa a un impe io; el de “Sin onía concluida”, el desp ecio in elec ual-a ís ico-cul u al de los países la inoame icanos po pa e de naciones del p ime mundo. En ambos, sin emba go, es á p esen e la con on ación cul u al y de iden- idades. Siemp e en menoscabo de las cul u as la inoame icanas. Po supues o hago e e encia a los emas desplegados po las segundas his o ias de cada cuen o. La decodi icación alegó ica de los ex os apun a hacia esos emas. De ahí se desp ende un ca ác e socio- his ó ico y cul u al en los ex os analizados.11 E iden emen e, lo ema izado en úl ima ins ancia en los ex os es la con aposición en e op eso y op imido, po da le o os é minos – de mayo p ecisión, c eemos- a lo de inido po W. Co al. Si en “Mís e Taylo ” es anspa en e el sal aje in e encionismo; en “Sin onía con- cluida” el eu ocen ismo deses ima cualquie “descub imien o” –aun aza oso- que no p o enga de quienes p o een los pa adigmas cul u a- les y a ís icos. El ínculo en e pode osos y débiles – ic ima ios y íc- imas en muchos sen idos- se ep esen a en los cuen os; aunque cada uno ema ice sus p opios con lic os, en el ondo e ie en a las elacio- nes de iden idad-al e idad, en sus oles especí icos de dominado es y dominados. Las elaciones emá icas en e las na aciones son de ca ác e complemen a io, pues si en “Mís e Taylo ” se nos ep esen a la pene- ación de una cul u a dominan e que impone una o ma de ida, en “Sin onía concluida” ap eciamos la dimensión cul u al de la ensión dialéc ica en e dominado -dominado. Po o o lado, las posiciones desde las que e ie en los hechos las oces na a i as son ambién esenciales. En “Mís e Taylo ” hay un i uoso y olun a io dis anciamien o en e el que cuen a y lo con a- 11 Ya Co al (1985, p. 52) ha indicado la con on ación desa ollo-subdesa ollo en algunos cuen os de Ob as comple as. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 261 do; en con aposición, el na ado del cuen o “Sin onía concluida” insis e inú ilmen e en se pa e de la his o ia con la cual se iden i ica emocionalmen e. Aun cuando las i onías gene adas po designación son sin duda a ibuibles a los na ado es (y és as son mucho más nume osas en los cuen os señalados como pa alelos), ambién las ocu encias i ónicas p opias de la ama en p og esión, po la o ma en la cual se na an, e en ualmen e ma can la ace ada compe encia i ónica de las oces na a i as. De hecho es o de ine la esencia de los modos de se de cada ela- o: la i onía es casi es i a –aleg e, humo ís ica- en el p ime cuen o; y is e y desespe anzada en el segundo. Pe o an o M . Taylo como el iejo o ganis a ienen en común se en ealidad medios –indi iduos ci cuns anciales- a a és de los que se accede a lo esencial de lo na a- do: la elación, en dimensiones a ias, en e quien op ime y quien es op imido. Los cuen os aquí e isados son i ónicos, son sa í icos –uno de ellos ambién pa ódico-, sin emba go eco en su camino de o ma muy dis in a: en “Mís e Taylo ” se mues a algo e ible –las elacio- nes his ó icas en e Es ados Unidos como po encia impe ial e in e - encionis a- de mane a humo ís ica; en el segundo se mues a algo desa o unado de mane a, en lo gene al, desa o unada. En el p ime caso, aun de mane a su il, se denuncia una e dade a his o ia con i- nen al de la in amia, po deci lo en é minos bo geanos;12mien as en el segundo se señala un g ose o menosp ecio cul u al hacia los países pob es. En ambos ela os es isible ambién la p e alencia de una de las es o mas de elación con la al e idad (Todo o , 2010, p. 443), aqué- lla en la cual se es ablece la disyun i a sob e si el o o es mi igual o es in e io a mí. En los dos ela os el que pe enece al país desa ollado conside a in e io al la inoame icano. 12 Los capí ulos más ecien es de es a his o ia pueden e se en A gen ina y B asil, países donde e omó el pode la de echa –doc ina neolibe al p i a izado a incluida- con el benepláci o de Was- hing on. Es o supuso el eco e o cancelación de p og amas sociales. Y al como sucede en “Mís e Taylo ”, el pueblo es li e almen e sac i icado po la clase polí ica local. 262 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Sin emba go sucede ambién algo con as an e: en “Mís e Taylo ”, el e dade amen e o o es el es adounidense; él es quien se encuen a en una cul u a di e en e a la suya. Pe o al log a el cambio de hábi os y de o ma de ida; al de en a el pode de ac o y modi ica la iden idad de los na i os, haciéndolos en a en un p oceso de hib i- dación cul u al, log a ep oduci su es ilo de ida, alo es, códigos, y con ie e en o os a los luga eños; has a es e ex emo esul a i ónica la si uación. Cie amen e, o a lec u a nos pod ía señala que Mís e Taylo , como ep esen an e del pode económico e impe ial de su país, nunca es el o o, p ecisamen e po la posición de p i ilegio de su país espec- o a la aldea amazónica. Aunque el cuen o quie e mos a a un ou si- de que no comulga con el colonialismo es adounidense, pe o i ónica- men e e mina po conduci se exac amen e del modo que echazaba cuando, con encido po su ío, acep a ope a el negocio de las cabezas educidas.13 En “Sin onía concluida”, en cambio, el o ganis a ni es ni se con- ie e en alguien que quie a, pueda o al menos piense en cambia la cul u a local. Busca un econocimien o que no encon ó ni con los suyos. Él llega y se a siendo el o o; esa o edad lo disminuye po que los eu opeos no an acep a que o o les enseñe algo ela i o a su p o- pia cul u a, mucho menos si –como es el caso- pe enece a un minús- culo país cen oame icano. Son en onces los alo es del me cado los que de e minan quién es la o edad y, po lo an o, quién se á el op imido. Pe o es jus amen e es e sen imien o de supe io idad lo que sa i- izan los cuen os. La elación in e cul u al se da aquí siemp e con el ánimo –p esen ado además con o al na u alidad- de sobaja a quie- nes no i en en el pa adigma de las democ acias occiden ales. Mas se hace explíci o en el caso de “Mís e Taylo ” que, en buena medida, el pode económico del no e impe ial, p o iene de la explo ación de los ecu sos de los países la inoame icanos. 13 Desde el pun o de is a del pode , Mís e Taylo no es el o o; desde la óp ica del idioma, la cul u a, la cosmo isión y el e i o io sel á icpo en que se encuen a, lo es, pe o sólo en un p incipio. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 263 Po ex ensión, las elaciones en e los países pode osos del no - e y las naciones pob es del su , di ididas po un mu o polí ico-eco- nómico -menos angible, pe o más palpable que el de Be lín-, han sido siemp e de dominio y some imien o, en endidas po las cul u as hegemónicas como el binomio ci ilización y ba ba ie, en la peo de las enunciaciones que el idioma pe mi e. Hacia es a e dad apun an es as sá i as mon e osianas. Y al es la azón de que su na u aleza sea p o undamen e soc á ica; no sólo po que el ilóso o g iego sea conside ado el pad e de la i onía, sino po que la amosa i onía soc á ica es la base de una olun ad de ap o- ximación a la e dad (Po illa, 1984, p. 67). En e ec o, asumiéndose igno an e, Sóc a es cues ionaba a los sabios y, casi ine i ablemen e, la “igno ancia” soc á ica p e alecía sob e la “sabidu ía” de los o os. “Nada me place si no es al mismo empo la e dad”, decía Sóc a es. Y en es a misma ase es iba la azón de que, inalmen e, la lec u a de es os ela os sea, pese a odo, una expe iencia es é ica g a i ican e: son icciones a o unadas –po su discu so, su in ención ex ual, su poé ica-, pe o indudablemen e, dicen al mismo iempo la e dad. Re e encias bibliog á icas Boo h, W. (1989). Una e ó ica de la i onía. Mad id: Al ea-Tau us-Al agua a. Co al, W. (1985). Lec o , sociedad y géne o en Mon e oso. Jalapa: Uni e sidad Ve ac uzana. Hu cheon, L. (1992) I onía, sá i a, pa odia. Una ap oximación p agmá ica a la i onía, en Anónimo. De la i onía a lo g o esco (en algunos ex os li e a ios hispanoame icanos). México: UAM. Inga den, R. (2001) La ob a de a e li e a ia. México: Tau us-UIA. Ke b a -O echioni, C. (1992) La i onía como opo, en Anónimo. De la i onía lo g o esco (en al- gunos ex os li e a ios hispanoame icanos). México: UAM. Mon e oso, A. (2002). Ob as comple as y o os cuen os. México: No ma. Mon e oso, A. (2003). Mi p ime lib o en Li e a u a y ida. México: Al agua a. Nogue ol, F. (2000) La ampa en la son isa. La sá i a en la na a i a de Augus o Mon e oso. Se illa: Uni e sidad de Se illa. Po illa, J. (1984). Fenomenología del elajo. México: FCE. Todo o , T. (2010). La conquis a de Amé ica: el p oblema del o o. México: Siglo xxi. (e-book) Za ala, L. (1993) Humo , i onía y lec u a. Las on e as de la esc i u a li e a ia, México: UAM. 264 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Li e a u a y a e mapuche ac ual. Imagina ios y on e as discu si as en el iempo del weichan1 Cu en mapuche a and li e a u e. Discu si es imagina y and bo de s in he ime o weichan Mabel Ga cía Ba e a Uni e sidad de La F on e a. Chile. mabel.ga cia@u on e a.cl Resumen En un con ex o hegemónico ad e so, el pueblo mapuche en no más de es décadas ha log ado a icula un sis ema a ís ico p opio y di e- enciado a pa i de la c eación de complejos disposi i os epis émicos, é icos y es é icos que undamen an los signi icados y sen idos de es a p oducción ex ual. Sob e es a imb icación es a égica, es e sis ema a cons uyendo “un mac o ela o de la elación de con ac o cul u al” que ex ualiza el con lic o con lo hegemónico, pa icula men e con el Es ado-nación chileno. Al in e io de es a p oblemá ica, es e abajo obse a cómo el dis- cu so a ís ico mapuche ep esen a una posición discu si a inculada a la e-cons ucción de la nación mapuche, a pa i de ele a la igu a del weicha e o gue e o ances al, insc ibiéndola en una e i o iali- dad discu si a y simbólica mayo a la del mismo sis ema a ís ico, y que se exp esa como “el iempo del weichan”. Me odológicamen e se dis inguen ca ego ías de o den e ó ico, especí icamen e simbólicas, desde el análisis del discu so en el ma co de las e lexiones pos/decoloniales. Palab as cla e: a e mapuche, li e a u a, weicha e, nación, discu so polí ico. Abs ac In an ad e se hegemonic con ex , he Mapuche people ha e managed o a icula e in no mo e han h ee decades hei own a is ic sys em, 1 Es e abajo se adsc ibe al P oyec o DI15-0004 “La cons ucción de una na a i a de la nación (1980-2014). A e, es imonio y discu so de las o ganizaciones mapuche”, di igido po la au o a, y inan- ciado po la Di ección de In es igación de la Uni e sidad de La F on e a, Región de La A aucanía, Chile. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 265 di e en ia ed om he c ea ion o complex epis emic, e hical and es he ic de ices ha unde pin he meaning and signi icance o his ex ual p oduc ion. Abo e his s a egic o e lapping, his sys em is cons uc ing “a me ana a i e o he cul u al con ac ela ionship” ha ex ualizes he con lic wi h he hegemonic, pa icula ly wi h he Chilean na ion-s a e. Wi hin his issue, his wo k obse es how Mapuche a is ic dis- cou se ep esen s a discu si e posi ion linked o he econs uc ion o he Mapuche na ion, om highligh ing he igu e o he weicha e o ances al wa io , insc ibing i in a discu si e and symbolic e i o ia- li y g ea e han ha o he a is ic sys em i sel , and exp essing i as “ he ime o weichan”. Me hodologically ca ego ies o he o ical o de , speci ically symbolic, a e cha ac e ized om he discou se analysis wi hin he amewo k o pos -/decolonial e lec ions. Keywo ds: A Mapuche, li e a u e, weicha e, na ion, poli ical discou se. 1.- Fundamen os é icos y epis émicos de la esis encia cul u al mapuche. Rele ando el la go p oceso de anscul u ación o zada que expe i- men a el pueblo mapuche a lo la go de su his o ia con occiden e, donde ha debido ap ende e in eg a a su sabe cul u al códigos y p ác icas cul u ales ajenas, cabe p egun a se si exis e de base un componen e cul u al p o undo que explique la pe sis encia po ecupe a lo p o- pio a quinien os años del p ime con ac o con el “o o”; cuál es el sen- ido que subyace a la ac ual lucha po la ei indicación y esis encia cul u al; cómo es o es ep esen ado po las p oducciones discu si as, pa icula men e po el a e y la li e a u a mapuche ac ual. Desde mi pun o de is a la explicación se encuen a en el des- balance de los p incipios é icos y epis émicos de la cul u a mapuche ances al. Desde los p incipios é icos, el desbalance se p oduce en el gi o de Küme elen, küme mongen (es a bien, i i bien) a Weza elen, weza newen (es a mal o es a en e mo); donde el weza elen, desde la cul u a mapuche ances al se exp esa como la desa iculación on o- 272 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) de ins ui se en las ác icas mili a es de los conquis ado es, huyó pa a lide a a su pueblo en las sucesi as ba allas con a los españo- les. Con e ido ac ualmen e en el símbolo de la as ucia del gue e o mapuche, Le a u se ans o ma en un e e en e obligado de nume- osos ex os poé icos, musicales y isuales, susci ando di e sas y com- plejas lec u as que ayudan a p ecisa el luga de la enunciación. En el discu so poé ico, su igu a se incula al p oceso de au oi- den i icación nacional: “Icé mi o a bande a/ al cen o de un poema sin mancha/ hoy esol í que el amo debe se pa io a/ como el de Le xa u y Wakolxa/…”(Panchillo,1999, p.40); desde o o ángulo, es a igu a es is a como idea io de una lucha ances al que no ha e minado: “Anda ce ca de la e ien e/ bebiendo el agua esca/ y g i a en las mon añas/ llamando a sus gue e os.// El espí i u de Lau a o/ camina ce ca de mi co azón/ mi ando/ escuchando/ llamándome odas las mañanas…” (Lienla , 1990, p.41). Desde la isión mí ica de la cul u a, los weicha es o gue e os mapuches eme gen y se ansmu an co pó eamen e g acias a las ene gías elú icas que p o ee la mad e ie a a sus hijos. A eces ans- o mados en animales u, o as, en a es, como en el allado Kilapan del a is a isual Ch is ian Collipan o en la ob a isual del mismo nomb e de Juan Sil a Painequeo, su ep esen ación se con ie e en un p oce- so semió ico complejo donde es di ícil descub i si és a co esponde a una es a egia esc i u al y/o isual asen ada en la dimensión simbóli- ca del discu so o el ela o luye espon áneamen e desde el pensamien- o mí ico, donde el símbolo es su lenguaje po esencia, como se ap ecia en es e poema que da cuen a de la huida de Le a u de manos de los españoles: Cuán ue e/ ompiendo sus cabezas/ sin ie on nues os golpes de maza/ y la abia/ como ie a a ancada de su c ia u a/ a ojándose sob e su o o/ quemándoles/ los ojos de an o uego e lejado/ en ellos. // P egun a on./ Do se esconde el indio Le a u./ Descub ie on/ que no hay escla o/ ni hay g ille es./ Deshicié onse de manos / y obillos en uel os po cica ices/ y die on en la ie a./ Es ella quien le ha es- ca ado o eciéndole bosques/ y cada/ pol o/ cada ama/ u hoja/ que ocó su huida/ sin ió a do de gue a/ y se o ja on lechas/ de canelos Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 273 umbados en alles/ y die on las nubes un ueno/ que como palab a/ alzó pálidas mi adas y salió/ po los g uesos labios del indio/ dicién- doles/ yo soy Le a u… (Guaiquín, 2007:157) Con e ido en leyenda su igu a alcanza una dimensión épica den o de la na a i a nacional: “…Un día,/ “Keupullicán”/ llegó con una mon aña a cues as,/ y A auco se ol ió empes ad.// Cuando i um- pió “Le a o”/ y e a odo águila, odo p ecaución,/ A auco se ol ió un elámpago…” (Alonso Re amal, 1987:9-10), “...Los neg os ojos de Lau a o/ despiden mil soles/ soles ab iendo su cos./ Soles guiando el cauce/ de un pueblo ebelado/ que no acep a i i some ido/ como un puma enjaulado…” (K yeh, 1989:24) Sin emba go, en la ac ual si uación his ó ica del pueblo mapu- che, despojado de su ie a/ e i o io, Le a u ambién simboliza una lucha he oica que el mapuche e lejana, como lo desc ibe dolo osa- men e el poe a Da id Aniñi en su poema “Mapu be”: Mad e, ieja mapuche, exiliada de la his o ia/ hija de mi pueblo ama- ble/ desde el su llegas e a pa i nos/ un ci cui o elék ico ajó u ien- e/ y así nacimos g i ándole a los mise ables/ ma i chi weu!!!! / en lenguaje lac an e// Pad e, escondiendo u pena de ie a as el lico / caminas e las mañanas heladas en iándo e el sudo // Somos hijos de los hijos/ somos los nie os de Lau a o omando la mic o/ pa a se i le a los icos/ somos pa ien es del sol y del ueno/ llo iendo sob e la ie a apuñalada (Aniñi , 2005:33-34) T ans e sal a es os discu sos se hace e iden e la “ epe ición” como mecanismo me acogni i o, ya sea anclada a la incesan e nomi- nación de los an iguos o ac uales weicha es, o, di ec amen e inculada a ele a la dimensión s o y de los acon ecimien os, o a acen ua una posición enuncia i a explíci a inculada a lo polí ico; odas es as lec- u as e ue zan una ma iz común a los dis in os p oyec os a ís icos: desa icula los p incipios de ansmisión hegemónicos que e-ubi- can al mapuche como pa e de la nación chilena, y e o za el discu - so a ís ico como con alec u a de la his o ia y del discu so o icial. En es e sen ido los p oyec os a ís icos c ean y ec ean o mas expe i- men ales, desa iando la no malización de un solo signi icado, e i an- do la ei icación pan le a ia del discu so al asumi el ins an e his ó i- 274 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) co de la discu si idad como ía de endocul u ación y esis encia en un con ex o polí ico ad e so. La insis encia po isibiliza la na a i a nacional asciende los p oyec os a ís icos pa icula es, y en es e én asis la p ác ica discu - si a se ans o ma en un complejo ejido dialógico donde se ie en posiciones, éplicas y ex añamien os sob e el acon ecimien o del despojo e i o ial y la in asión hegemónica. Desde es e opos axial el discu so a ís ico esigni ica el acon ecimien o, gene ando un dis- cu so poli ónico que se exp esa a a és de dis in os sopo es, pe o que busca simboliza la unidad cul u al en una sola oz: la del pueblo mapuche. Un modo de ope ación de es a es a egia discu si a su ge ela- cionada a los acon ecimien os his ó icos de es as úl imas décadas, donde el llamado con lic o mapuche ha cob ado a ias idas de jó e- nes comune os en en en amien os con la policía; son los ac uales weicha es del pueblo mapuche: Alex Lemún (2002), Juan An onio Suá ez Ma ihuan (2002), Julio Albe o Huen ecu a Llancaleo (2004), Zenón Díaz Necul (2005), Ma ías Ca ileo (2008), Johnny Ca iqueo (2008), Jaime Mendoza Collío (2009), Rod igo Melinao (2013), José Quin iqueo (2014), en e o os. Ocu ido el acon ecimien o, és e es inmedia amen e ecogido y ep esen ado po los ex os mediá icos, polí icos y ambién po los ex os musicales, li e a ios, isuales y audio isuales; con i iendo a los jó enes en íconos de la lucha mapuche. En es e p oceso, uno de los acon ecimien os más di undido es la ágica mue e del jo en Ma ías Ca ileo el año 2008, quién es baleado po la espalda po la policía mien as pa icipa de la ecupe ación de ie as. A aíz de es e p oceso, el g upo musical mapuche Wechekeche ñi awun compone el ex o denominado “Newen Peñi Ka ileo” ( ue za he mano Ka ileo), cuya es a egia ex ual in eg a a la ob a musical el discu so es imonial de uno de los comune os que acompañaba a Ca ileo en el momen o de su mue e. Es e es imonio ue ansmi ido en di ec o po la Radio Bío-Bío al ecibi la llamada de los comune os, quienes huían pe seguidos po la policía negándose a deja abandona- Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 275 do el cue po de Ca ileo, p o egiéndolo pa a e i a la manipulación de la in o mación asociada al dispa o que ecibió po la espalda. Es a g a- bación es la que se in eg a al inicio de la canción del g upo Wechekeche ñi awun, como pa e de una es a egia musical y polí ica que busca cons ui un discu so in o ma i o y al mismo iempo e idiscen e: (Pe iodis a)- A ención con es o, po que jus o cuando es e comune o, Rod igo, es aba en con ac o con “La adio”, es aba en esos momen os asladando jun o a o os homb e el cadá e de Ca ileo, asladándolo pa a e i a que queda a en manos de ca abine os. En esos momen os co ían pa a eludi el ce co policial… (Comune o) -Mi a he mano, sabes que es imp esionan e el ce co poli- cial, nos quie en a eba a al he mano que nos ha allecido (Pe iodis a) - ¿us edes ienen el cue po de Ma ías Ca ileo, ahí? (Comune o) - sí, lo enemos, lo es amos mo iendo… Us ed quie e sabe po qué es la lucha de nues o pueblo mapuche,/ pues ponga a ención a es a ima y escuche…/ /wechekeche ñi awün, yam// Las ie a son omadas po que ue on obadas/ po la i undis as, ex anje os, o es ales y ansnacionales/ nues as a mas las palab as y el de echo ances al/ mien as el es ado nos asesina con su ue za policial/ con sus balas y me alle as nues a lucha es desigual/ esos coba des asesinos nos dispa an a ma a //…./[:Ma ías Ka ileo, u mue - e no ue en ano,/en odo el e i o io se le an an us he manos:]// Huen ucu a, Lemún, Ka ileo, Necul, Kolihuinka, /nues os he manos asesinados po esis i …(Wechekeche ñi awün, en línea) Un acon ecimien o que el poe a mapuche Jaime Huenún ep e- sen ó como Ül de Ca ileo (can o de Ca ileo) es ableciendo una es a- egia enuncia i a simila a la an e io ; en la cual, en los p ime os e - sos, el emiso se ap opia de la oz de los weicha es buscando hace suya la acción de p o ección del caído, pa a ancla p og esi amen e el discu so poé ico en la unción e idiscen e del discu so al deno a el ca ác e de egis o que iene al asen a se en un discu so es imonial: No en ega emos el cue po, no:/ es a es la mue e que nos dejan,/ las balas que co a on al amanece / el ío de Ma ías Ca ileo/ en Vilcún./ Pe o el olcán Llaima a de po i/ y la ceniza de us ojos ocul os/ esc i- 276 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) be en la nie e/ la abia y el mis e io/ de un pueblo ya sin bosques y sin a mas,/ ce cado po anque as y bombas lac imógenas,/ sen ado en el banquillo del Juzgado de Indios/ de la mode nidad/ Que engan los ba que os de la noche/ olando sob e el agua/ y las muchachas azules/ que ali ian con sus oces/ las he idas del gue e o./ No en ega emos el cue po/ a la pe icia del Juez,/ ni a las cáma as que nunca/ se sacian de mue os./ No en ega emos el cue po, dicen/ los pumas embosca- dos de Vilcún,/ noso os somos la umba de Ma ías Ca ileo,/ el pas o somos de sus manos sang adas,/ el ío de jus icia de sus pad es,/ las hondas aíces de su luz/ en las ie as ama illas de Yeupeco. (Huenún, 2012, p.156-157). El ca ác e in o ma i o de es e ex o es e o zado po un discu - so complemen a io a pie de página, que señala: Ma ías Ca ileo Quezada, ue asesinado a quema opa el 3 de ene o del año 2008 en la localidad de Yeupeco, comuna de Vilcún, egión de La A aucanía. El ac i is a, de 22 años, pa icipaba de una oma pací- ica de e eno cuando ue baleado po el ca abine o Wal e Ramí ez, quien po aba una subame allado a UZI de 9 milíme os. (Huenún, 2012:156-157). Conscien es de la capacidad comunica i a que adquie e el discu - so público mapuche en el espacio nacional e in e nacional, el discu - so poé ico, el discu so es imonial, el discu so mediá ico y el discu so musical, en e o os, se a iculan pa a o ma una oz poli ónica que examina desde dis in os ángulos el mismo acon ecimien o, buscando comp ende lo sucedido desde una cie a ex añeza que coloca a la comp ensión al ma gen de lo i ido, me á o a de un desbo de cogni- i o en un con ex o donde se ha ins alado la dinámica de la iolencia hegemónica. El luga de la enunciación de es a p oducción a ís ica, su ge del a e en endido como pa e del cue po social, luga donde se modela la na a i a nacional a iculando y isibilizando los elemen os sim- bólicos, no sólo en los espacios u banos sino en la dinámica comu- ni a ia donde el a e se ace ca a “los p opios” median e los awun – euniones- o aleciendo la iden idad e ins alando el deba e. En es os espacios ín imos su ge el allado en made a en su lenguaje ances al y ambién bajo nue as écnicas ex e io izando las p oblemá icas Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 277 de la nación, como lo exp esa la simbólica igu a del Weica e de Lino Raguileo: Figu a 2. Tallado en made a Weica e de Lino Raguileo. Fo og a ía E win Quin upill, 2006 El sen ido de lo nacional adquie e di e sas ó mulas, una de ellas la encon amos en la ob a Kalül awün. Reunión del cue po (2012), del académico, a is a plás ico y audio isualis a F ancisco Huichaqueo quién, median e una p opues a audio isual, que se o mula sob e una ins alación/ esceni icación de aspec os de la ida amilia , ce emonial y social mapuche, ecoge “ges os” discu si os de la p oducción media- izada de los acon ecimien os y los ans o ma en “ges os” especula- es, ab iendo un espacio donde auscul a se. La es a egia ex ual de es a ob a coloca a a ias pe sonas mapu- ches con su es imen a adicional al in e io de una sala de a e -ubi- cada en un cen o come cial de la ciudad de San iago-. Mien as es as pe sonas despliegan un símil de co idianeidad an e los ojos de anseún- 278 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) es y espec ado es que los obse an de ás del id io, o que se sien an en bu acas a obse a (los) como en una sala de ea o, la ob a a ins a- lando un símbolo de la dominación cul u al: los “o os”; los o os, ele- ados en el dis anciamien o que p o oca el mi a del suje o espec o del obje o, y, en el ca ác e escenog á ico que adquie e es e p oceso, dejando al descubie o la lec u a que hace occiden e sob e la di e en- cia cul u al. Simul áneamen e, el ex o se ab e a o a lec u a: el co ela o de la esis encia cul u al anclada al econocimien o de los pa icipan- es sob e su iden idad mapuche; pa icipan es que, inculados a un ipo de música, g abaciones documen ales, de audio, lec u a, baile e ins umen os musicales de o den ce emonial, se con ie en en los “o os” que hay que obse a , homologando con es a acción las “expo- siciones an opozoológicas” de 1883 en Pa ís, al como lo desc ibe o o a is a mapuche, José Ancán, en la P esen ación del o ma o imp eso de Kalül awün. Figu a 3 F ancisco Huichaqueo, Fo og ama del audi isual Kalül T awün. Reunión del cue po. (h p:// a euchile.uchile.cl/desca gas/SJE/2013/kalul_ awun.pd ) Es e co ela o de la esis encia, se a icula a pa i de la oz en o de las decla aciones de di igen es mapuches egis adas po los medios de comunicación adiales, de ex os poé icos del poe a Da id Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 279 Aniñi y, de imágenes de en en amien os en e las comunidades y la policía. Es as imágenes ele an la dimensión simbólica de su signi ica- do al p oyec a se en la pa ed del ondo de la sala, ya sea an eponiendo un alamb ado de púa, o median e la esceni icación de un ío eñido de ojo po las hojas de los eucalip os -especie a bolea o ánea que in o- ducen masi amen e las emp esas o es ales al e i o io mapuche-, y que homologa la sang e que co e sob e la ie a. Figu a 4 F ancisco Huichaqueo, Fo og ama del audi isual Kalül T awün Reunión del Cue po. (h p://a euchile.uchile.cl/desca gas/SJE/2013/kalul_ awun.pd ) Al ondo de es a escena se encuen a desplegada la bande a de la nación mapuche, y sob e una de las pa edes, ejidos en ex il los nom- b es de los weicha es asesinados o ac ualmen e en p isión -Huillical, Llanquileo, Cu ipan, Le inao, en e o os-. Acompañan a es os discu - sos audio isuales las decla aciones en i o de un comune o, quién es- imonia la op esión que i e su lo -comunidad-. Aquí, la e e encia cen al es “el iempo de weichan” desde la óp i- ca de un occiden e que mi a es e p oceso desde la dis ancia, a a és de las imágenes, los discu sos de p ensa, discu sos musicales o de la danza adicional; luga desde donde se unde el acon ecimien o his- ó ico con la imagen espec acula , al modo de Debo d, y, donde el 280 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) ex añamien o se o na un modo de no malidad: es lo espec acula e o zado po lo especula , imagen mul iplicada de sí. De es e modo, documen o, espec áculo e imagen especula gi an sob e es e cen o, es ableciendo una na a i a que se epliega sob e la denuncia y la esis encia como luga de la enunciación. Es a es a egia asen ada en el mecanismo de “ epe ición” am- bién es á suge ida en o as ob as de es e au o , como Vogos Ilumina i (2007) y Me ce ñi pewma (2011). Rela a Huichaqueo que pos e io a una isi a a una machi (cha- mán) se le suceden una se ie de pewmas (sueños p edic i os), apa e- ciendo en uno de és os la palab a Me ce esc i a en un ce co, con una oz en o que le desci a su signi icado: “Me ce es el con lic o, Me ce es el Es ado, el pode . El espí i u de la is eza...” (20). Es a isión es la que plasma en la na a i a audio isual median e una in oducción y cua o a monías -núme o sag ado pa a el pueblo mapuche-, a a esa- das po una oz en o que ei e a los nomb es de los weicha es. La in oducción eme ge desde la música y el can o mapuche ances- al, aludiendo a las o es ales y a los weicha es asesinados: Jaime Mendoza Collio, Sua ez Ma ihuan, Alex Lemún, Huen ucu a Llancaleo, Díaz Necul, Killihuil Kal ul, Ka ileo Quezada, Ca iqueo Yañez, y a los p esos polí icos: Huenuche, Llai ul, Huillican, Llanquileo. Fijada la imagen en un ío que co e elozmen e, se uel en a ei e a cua o de es os nomb es: Huenuche, Llai ul, Huillical, Llanquileo, comune os pe enecien es a la Coo dinado a A auco Malleco –CAM- quienes ue on de enidos po en en amien os con la policía, y, jun o con lo an e io se despliega el ela o del pewma –sue- ño- sob e imágenes apocalíp icas, es a egia que pe mi e da un un- damen o cul u al a los acon ecimien os y al mismo ex o a ís ico. Las a monías, po o a pa e, a a esadas po una composición musical disonan e y po imágenes en cla o-oscu os se es ablecen como un iaje a la esis encia, luga donde se eplica incesan emen e el nomb e de los weicha es, la e e encia a la iolencia en las calles y en las comunidades, la disc iminación, la lucha mapuche, el desa aigo en la u be, la en e medad o wesa newen, la mue e, la is eza, el llan- Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 281 o, la soledad, el paisaje, y, po deducción, el sen ido de la simbólica de la nación mapuche. Es a ob a e ie e a las múl iples pe spec i as que con iene el con- lic o del pueblo mapuche, p incipalmen e con las plan aciones de emp esas o es ales. Señala Huichaqueo “Los nomb es es án hechos con hojas de eucalip us, simbolizando la especie in aso a de la ie a en el su , y que en e ma la ie a…” (2012, p.19) 4.-El luga de la enunciación en el iempo del weichan. La capacidad que iene el discu so en la o mación y expansión de los e i o ios simbólicos, hace que la misma discu si idad se con ie a en una ins ancia de pe manen e con lic o al ehicula y aduci p o- ducciones de sen ido complejas y encon adas, si uación que se obse - a pa icula men e en aquellos discu sos que su gen de las elaciones hegemónicas. En es a elación, no sólo el discu so como p oduc o sino ambién el espacio discu si o se o na un obje o del deseo que dispu an las di e sas posiciones ideológicas, poniendo a p ueba la capacidad de con ol que ienen los suje os sob e la ins alación de signi icados y sen idos en el espacio público, en la cul u a y en la his o ia de los pue- blos. Desde es e ángulo, se obse a la c eación y a iculación sis émica de los discu sos in e cul u ales del pueblo mapuche, los que ac úan como disposi i os complejos de esis encia cul u al. En e ellos, una pa e impo an e de es os discu sos busca ecupe a los símbolos de la nación polí ica que el discu so hegemónico se ap opió en la cons- ucción de su p opia iden idad nacional; mien as o a pa e busca cons ui y eseman iza simbólicamen e, bajo la lógica nacionalis a, nue os elemen os desde la con ingencia del con lic o ac ual. En e es as p oducciones discu si as se encuen a el a e y la li e a u a mapuche ac ual anclado al acon ecimien o his ó ico hege- mónico, ab iéndose a una empo alidad dis in a, la del “ iempo del weichan” como luga de la enunciación, luga donde se desplaza adop- ando dis in os ángulos y donde busca comp ende la he ida colonial 288 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) es casi segu o que con Diego Velázquez, conquis ado de la Isla, lle- ga on a ella los p ime os escla os neg os, a ines de 1510 o p incipios de 1511 […]. Hay e idencia de que, a meados del siglo x i, el núme o de escla os neg os pasaba de mil (si se con aban aquellos que habían en ado de con abando y, po eso, no se mencionaban en los docu- men os o iciales). A p incipios del siglo x ii, los escla os (ya unos 12.000) supe aban en núme o a odos los demás es amen os sociales en conjun o. (p. 19-20) Es e iden e que esa p ác ica escla is a dejó ma cas socio-psico- lógicas en el pueblo y, aunque no sea el obje i o de ese es udio anali- za la en su o alidad, se debe menciona que sus consecuencias han sido es udiadas po algunos in es igado es, como es el caso de Jesús Guanche, que en su a ículo llamado: Á ica en Cuba y Amé ica: las he idas de la escla i ud, decla a que: En el caso pa icula de Cuba, el p o undo impac o de la escla i ud ma có p ime o la sociedad colonial du an e es siglos y medio, lo que condicionó una lace an e des en aja his ó ica pa a la ascensión social y el ni el de ida de los escla os y sob e odo de sus descendien es, que ue on con e idos en ue za de abajo asala iada con el ad enimien- o de la República neocolonial, cuyos ni eles de cali icación es aban en dependencia de los o icios y las ocupaciones ealizadas en su an- e io condición de se idumb e. De ese modo, el o o a ba acón de escla os en las á eas u ales se ans igu ó en el conocido sola de la ma ginalidad u bana y subu bana, símbolo de p omiscuidad y haci- namien o, p opio de la pe i e ia de las ciudades, que si ió de caldo de cul i o pa a di e sas o mas de pa ología social. (p.72). En ese con ex o his ó ico, las poesías de solida idad al pueblo neg o le con i ie on a Guillén la i ulación de eximio ep esen an e de la poesía neg a en su país. En e dad, “poe a neg o”, “ ep esen an e de la poesía neg a”, son designaciones que no se aplican in eg almen e al pe il del poe a, pues su comp omiso li e a io buscó no solamen e a- a el neg o de o ma aislada, sino comba i la injus icia social, an o de neg os como de blancos. El p opio Guillén co obo a esa a i ma i a cuando decla a que en Cuba no había poesía neg a o blanca, “hay, simplemen e una o mida- ble con ibución del homb e neg o a la poesía española, lo cual puede Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 289 da pie a nues a poesía nacional, libe ada al in, dueña de sí misma, y en la cual no sea ácil disc imina las esencias que la in eg an” (Augie , xix). No obs an e, ue a pa i del siglo x iii que la nacionalidad cubana empezó a de ini se, “cuando concu en a ello condiciones económi- co-sociales su gidas de un len o p oceso de asimilación y anscul u- ación2 de los elemen os que desde Eu opa y Á ica se asen a on en la Isla. Empieza a pe ila se la pa ia cubana con sus asgos cul u ales especí icos, y en ese concie o la poesía –desde sus mani es aciones iniciales –aspi a a se la no a más depu ada del espí i u nacional”. (Augie , i). Aunque el ema neg o haya apa ecido en Cuba po medio de omances escla is as en la p ime a década del siglo xix, es en la poesía, más especí icamen e en la poesía de Guillén, que se encuen a la e - dade a oz a o-cubana: “ i mos de la música de los neg os de Cuba, palab as de los can os yo uba, humo ismo y pa e ismo, odo ello esc i- o y sen ido de den o [...]” (Coul ha d, 51). La oz a ocubana se hace sublimemen e audible en Mo i os de Son. Publicado en los p imo dios de 1930, Mo i os de Son apo ó ideas de alo ación de la cul u a y de las cos umb es neg as que “coincidió con el in e és de las me ópolis cul u ales hacia odo lo de o igen a i- cano, en un minu o de c isis de los es agados emas del a e y la li e- a u a occiden ales, e lejo de la c isis de ondo del capi alismo, del sis ema polí ico-social de la bu guesía, en los años de la posgue a”. (Augie , x ii) No obs an e, la impo ancia li e a ia de Mo i os de Son eside en su con enido ei indica o io y denuncian e de las condiciones sociales imp opias a las que es u o some ido el pueblo neg o. En ca ác e sucesi o a Mo i os de Son, el poe a publica, en 1931, Sóngo o Cosongo. Más que una li e a u a con inua de ideas an idisc i- mina o ias de cul u a neg a, esa nue a publicación se ía la consolida- ción de 2 En iéndase po anscul u ación, según Nancy Mo ejón, “in e acción cons an e; ansmu ación en e dos o más componen es cul u ales cuya inalidad inconscien e c ea un e ce conjun o cul u al nue o e independien e, aunque sus bases, sus aíces, descansen sob e los elemen os p eceden es” (188). 290 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Una exp esión lí ica genuinamen e cubana [...]. Temas, i mo, colo , imagen, mo imien o, a mós e a, lenguaje: odo a ancaba di ec amen- e del complejo nacional. Condensación, es ilización, des ilación del pe ume incon undible de la lo del olclo , c ecida de la aíz inago- able de la ida del pueblo (Augie , x iii). Las publicaciones de Mo i os do Son y Sóngo o cosongo cons i u- ye on un ma co en los esc i os sob e la poesía neg a. Pe o an as isio- nes di e en es p oduje on algunas a i ma i as con adic o ias. En el mani ies o Saludo y Despedida a la Neg i ud, René Dep es e a i ma que “no hay neg ismo en Guillén”, y que Fe nández Re ama es aba en lo cie o cuando decla ó que el sen i- mien o acial iene in eg ado po Guillén a la cubanidad –a la esencia his ó ica del país–, no ha sido una moda li e a ia, sino un modo de se cubano, an illano, ame icano. En e ec o, lo que pe enece más p e- cisamen e al a e de Nicolás es la elicidad cons an e con la cual ha sabido p oyec a en la ó bi a de la e olución social un modo de i i plenamen e, cla amen e, lí icamen e, los alo es aciales de nues- a ame icanidad. […] Con él, no es cues ión de ismo lo que sucede. Roman icismo, mode nismo, neg ismo son asmu ados en el de eni lí ico de la cubanidad. (355). Pa a Zilá Be nd, au o a de a ios lib os sob e la cues ión del neg o en la His o ia y en la Li e a u a, Nicolás Guillén ue uno de los p ecu so es del Neg ismo en Cuba (1987). Según Oli ei a (2013), El Neg ismo, Es un conjun o de p ocedimien os adop ados po di e sos a is as en sus espec i os lenguajes. [...]. Se inicia en p incipios del siglo xx, en Eu opa, en el momen o en que los a is as de angua dia buscan en Á ica mo i os pa a la eno ación es é ica que ocu ía en aquel mo- men o. [...] En ese mo imien o, se ecupe an uen es e in luencias a i- canas o se ap o echan las esonancias de la diáspo a en sus abajos. El neg ismo pasa p incipalmen e la pin u a, la escul u a, la música, la poesía y el omance. [...] En o as palab as, exis e una oz au o al ex e na a la a odescendencia, explíci a o no en el discu so, pe o que se simpa iza con el uni e so de ese colec i o [...] Del pun o de is a de la emá ica, el neg ismo quie e abo da no sólo el suje o a odescen- den e, como indi iduo, pe o su colec i o iden i a io como uni e so hu- Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 291 mano, social, cul u al y a ís ico. Hay un inequí oco deseo de esga a la his o ia de la gen e neg a, sea en Á ica, sea en la diáspo a, pasando po la denuncia de la esc a i ud y de sus consequencias, has a llega a la discusión del luga del neg o en la sociedad de clases. (p. 14-15) Así, el mo imien o del Neg ismo puede se en endido como dise- minado de ideas que p e endían saca el neg o del es ado de ine cia socio-in elec ual en el cual es aba inme so. T a ándose del é mino Neg i ud, hay una as a bibliog a ía que inicia su abo daje inculando la Neg i ud a un mo imien o de es u- dian es a icanos en Pa ís en el inicio de la década del 30. Ese mo i- mien o p odujo una li e a u a ei indica o ia que u o como p inci- pal di ulgado el senegalés Léopold Seghno . El é mino Neg i ud ue ins i uido o iginalmen e po Aimé Césai e en un in en o de d ibla la palab a ancesa nèg e, de cuño peyo a i o y ag esi o, usada pa a o ende al neg o. Pa a Césai e, la Neg i ud ue “una e olución en el lenguaje y en la li e a u a que pe mi i ía e e i el sen ido peyo a i o de la palab a neg o pa a de ella ex ae un sen ido posi i o” (Be nd, p.17). En e dad, la Neg i ud ep esen ó mucho más que una o ma de a enua el sen ido peyo a i- o de la palab a neg o. La Neg i ud buscó la e alo ación de la cul u a neg a, la concienciación de la pe enencia del neg o a su g upo é nico y buscó ea i a el sen imien o de lucha po el in de la sumisión del neg o al blanco. Con el paso del iempo, la Neg i ud siguió dos endencias: una ol- cada hacia la conciencia de clase, que aba caba no sólo los neg os, sino odos los excluidos socialmen e, sin excepción de colo de la piel, y o a, que pe maneció ija a la conciencia pu amen e de la aza. (Be nd, p.30). Siguiendo el pensamien o de Be nd, la Neg i ud puede se pensa- da en dos sen idos: como sus an i o común, es “la oma de conciencia de una si uación de dominación y de disc iminación, y la consecuen- e eacción po la búsqueda de una iden idad neg a. En esa medida, es posible a i ma que hubo neg i ud ‘desde que los p ime os escla os se ebela on y die on inicio a los mo imien os conocidos po ma onna- ge, en Ca ibe, cimma onage, en Amé ica Hispánica, y quilombismo, en 292 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) B asil, iniciados luego después de la llegada de los p ime os neg os en Amé ica” (Be nd, p.20). O o sen ido del é mino, como sus an i o p opio, es “un mo i- mien o que p e endía e e i el sen ido de la palab a neg o, dándole un sen ido posi i o” (Be nd, p.30) y en ese in en o, es a ían incluidas acciones de alo ación del neg o y su cul u a, acciones que pueden se obse adas en es e agmen o del poema Neg o Bembón: ¿Po qué e pone an b a o, cuando e dicen neg o bembón, si iene la boca san a, neg o bembón? Bembón así como e e iene de o; [..] Es os e sos, con cie a onalidad del humo , buscan despe a la mi ada del neg o hacia sus ca ac e ís icas p opias. En aquella época, la palab a neg o enía un ono peyo a i o y la asimilación de las cos- umb es y de las ca ac e ís icas del blanco po el neg o empeo aban esa si uación. El poe a apoyándose en un lenguaje popula , y peculia , alcanza el uni e so neg o y la p esencia del sen imien o de Neg i ud queda e iden e. En las palab as de Be nd, la Neg i ud ue básicamen e Un mo imien o que p e endió p o oca una up u a con un pa ón cul u al impues o po el colonizado como único y uni e sal [...]. La Neg i ud como oma de conciencia p opició la eme gencia de un dis- cu so li e a io neg o que se ans o mó en el luga po excelencia de la mani es ación del yo-que-se-quie e-neg o (52, 53). Bajo esa óp ica, es posible pe cibi algunos pun os de con ac o en e la Neg i ud y el Neg ismo. El Neg ismo se ía una ía de o alecimien o de la Neg i ud y una búsqueda po la iden idad nacional, más p ecisamen e la iden idad cubana. Los e sos abajo – agmen os del poema La Canción del Bongó –denuncian la sumisión del neg o al “seño blanco”, a su au o idad colonial y se uel e la en e el sen imien o de Neg i ud. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 293 – Aquí el que más ino sea 3 esponde, si llamo yo. Unos dicen: aho a mismo, o os dicen: allá oy. O o agmen o del mismo poema mues a la cues ión de la mis- cegenación, de la mezcla en e cue po (cue i + pa dos) y alma (almi + p e o), o mando é minos “bien-sonan es” que e a an el enla- ce en e el neg o y el blanco. También la cul u a neg a, po medio de mani es aciones a ís icas como el son –un ipo de danza a icana que se popula izó en Cuba –es compa ida po ambos. En ese sen ido se delinea el mo imien o del Neg ismo: Pe o mi epique b onco, pe o mi p o unda oz, con oca al neg o y al blanco, que bailan el mismo son, cue ipa dos o almip ie os más de sang e que de sol, pues quien po ue a no es noche, po den o ya oscu eció. Aquí el que más ino sea, esponde, si llamo yo. El poema Mula a ab ió caminos hacia una exp esión poé ica en que ocablos del lenguaje popula , modos y o mas de exp esión ponían de elie e la in luencia del neg o sob e la cul u a nacional. La mula a, elemen o p edominan e en muchas poesías, alude a una eali- dad inmu able: a la mes izaje é nica y cul u al: Ya yo me en e é, mula a, mula a, ya sé que dice que yo engo la na ice como nudo de co ba a. Y íja e que ú no e e an adelan á, po que u boca e bien g ande, y u pasa, colo á. 3 Todas poesías se p esen an en el es ilo y o ma de los o iginales. 294 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Tan o en con u cue po, an o en; an o en con u boca, an o en; […] Si ú supie a, mula a, la e dá; ¡que yo con mi neg a engo, y no e quie o pa na! En el poema Llegada, el hecho his ó ico de la escla i ud es na a- do en e sos y mues a el sen imien o del neg o en su condición de escla o. Además, exp ime las expec a i as de los neg os escla izados con elación a la nue a ie a, de clima y ambien es ísicos simila- es a los de su o igen, pe o con condiciones de ida y de abajo muy dis in os: ¡Aquí es amos! La palab a nos iene húmeda de los bosques, Y un sol ené gico nos amanece en e las enas. El puño es ue e, Y iene el emo. En el ojo p o undo due men palme as exo bi an es, [..] La e e encia a las palme as exp esa la nos algia del neg o po su ie a na al, palme as que, en el al o de sus copas aen el ai e pu o de la libe ad con iscada. En un pano ama gene al, Guillén o a busca el neg o en su belleza na a, como en Mula a y Neg o Bembón; o a denuncia la sumisión del neg o al blanco, al mismo iempo que e oca o os elemen os é nicos pa a la in eg ación de lo cubano, como en La Canción del Bongó; p i i- legia el lenguaje del neg o, in eg ándole a su uni e so li e a io, como en Só ongo cosongo y además, mues a la melancolía del neg o cuan- do de la implan ación de la escla i ud en el con inen e ame icano en el poema Llegada. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 295 Esa mane a de a a la cues ión del neg o desde a ios ángulos en su exp esión poé ica, asociándolo a o os elemen os é nicos que componen el pueblo cubano se epo a al mo imien o del Neg ismo. Mien as la Neg i ud busca la alo ación del neg o pe se, de su cul u a, de sus adiciones e in oca la lucha con a la desigualdad con elación al blanco, el Neg ismo busca ía la in eg ación de los a ios componen es é nicos, con más én asis en el a icano, que o man el pueblo cubano y su iden idad, po medio de la li e a u a, más p ecisa- men e de la poesía, en el caso de Guillén. Respec o al p es igio de Guillén como poe a cubano, se puede deci no solamen e que su poesía con ibuyó signi ica i amen e pa a la his o ia de Cuba. Se puede deci an es, que su poesía ayudó a cons- ui la p opia his o ia, hizo pa e de ella, ue elemen o ac i o, no pasi- o. Se pe iló, en el anscu i de las décadas, como suje o cons uc- o del espí i u cubano. Conclusión La poesía de Guillén, ep esen a i a de a ias oces –españolas, a icanas, an illanas, cubanas –se cons i uye en un ma co en la a- yec o ia li e a ia de Cuba. En el momen o en que oces uni e sales clamaban po una eno ación es é ica en las a es y en la li e a u a, se descub e el neg o, su cul u a, sus adiciones y sus i mos a ís icos, que eme gen de una a mós e a de lucha con a las injus icias del sis e- ma social en odo el mundo. La poesía de Guillén no p esen a ca ác e e íme o de una me a “moda” li e a ia. Su a án de a i ma y di ulga los alo es cul u ales e in elec uales del neg o esul a on en nue as ac i udes hacia la lengua, la li e a u a y la sociedad cubana. Conside ando su genialidad c ea i a y su poesía exp esi a, Guillén escapa a cualquie in en o de moldea sus ob as en nomencla- u as de ini i as. Neg ismo, Neg i ud, A ocubanismo, Mula ismo, son mo imien os con los cuales es posible asocia la li e a u a de Guillén en una dada época, en un dado momen o de su ayec o ia poé ica. 296 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Po ello se desp ende que la Neg i ud, p esen e en Guillén, aba - ca la conciencia y el o gullo de se neg o, la alo ación de la cul u a neg a, mien as que el Neg ismo, p esen e en su li e a u a, busca la inco po ación y la in eg ación de los elemen os é nicos que componen el se cubano, dando impulso al p oceso de búsqueda po la iden idad nacional. Po lo an o, Neg i ud y Neg ismo in eg an poe a y poesía en una ó bi a poé ica exube an e. Re e enciasbibliog á icas Augie , A. (1985). “P ólogo”. Le as Cubanas. Nicolás Guillén. La Habana. Be nd, Z. (1988). O que é Neg i ude. São Paulo. B asiliense. ________ (1987). Neg i ude e li e a u a na Amé ica La ina. Po o Aleg e: Me cado Abe o. Cas ellanos, J. & Cas ellanos, I. (1988). Cul u a A ocubana. Tomo 1. Miami: Uni e sal. Coul ha d, G. (1972). “A Plu alidade Cul u al”. FERNÁNDEZ MORENO, Césa (o g.). Amé ica La ina em sua Li e a u a. T ad. Luiz João Gaio. São Paulo: Pe spec i a. Dep es e, R.(1987). Saludo y Despedida a la Neg i ud. UNESCO. Á ica en Amé ica La ina, México, España, Colombia: Siglo xxi, 1987. Faus o, B.(2012). His ó ia concisa do B asil. São Paulo: Edusp. Guanche, J. (2016). Á ica en Cuba y Amé ica: las he idas de la escla i ud. Re is a del Cesla nº 05. Disponible en: h p:// e is adelcesla.com/web/ iles/A chi os_5_2003/RdC_5_71-88_GUANCHE. pd - acceso 20 Diciemb e. Guillén, N. (1976). Sóngo o Cosongo. Mo i os de Son. Buenos Ai es: Losada. Guillén, N. (1985). Ob a Poé ica. La Habana: Le as Cubanas. Mo ejón, N. (1988). Fundación de la Imagen – Ensayo. La Habana: Le as Cubanas Oli ei a, L. (2013). O neg ismo e suas con igu ações em omances b asilei os do século xx (1928- 1984). Web. (05 ab . 2016). Vocabula io* (Re e en e a las poesías de Guillén p esen es en es e abajo) Adelan á : Pe sona de colo cla o, p óximo al blanco. Ajiaco: Comida c iolla popula . Bacha a: Fies a. Bembón: Homb e de labios g uesos. Bondó: Región del Á ica. Bongó: Tambo de o igen a icano. Co e se: Ma cha se, i se. Cosongo: Fonema. Ha ina: Dine o Mamey: F u a opical de pulpa oja y ca nosa. Pasa: Pelo co o y enso ijado de neg os y mula os. Pega: T abajo. Sóngo o: Fonema. Son: Baile popula cubano. T en: P eocupación ac i a. * Ex aído de la publicación de Sóngo o cosongo (1976). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 297 En e la imagen y la cul u a: Ap oximaciones in e cul u ales a la cul u a isual ame india en México Be ween he image and cul u e: in e cul u al app oaches o he ame india isual cul u e in Mexico Ve ónica Vázquez Valdés Benemé i a Uni e sidad Au ónoma de Puebla, México. e onica. azquez al@co eo.buap.mx Resumen El abajo abo da los diálogos in e cul u ales de la cul u a isual de uno de los g upos é nico-mino i a ios con muchos habi an es en el e i o io de México. P incipalmen e, se abo da eó icamen e a la o- og a ía como ex o pa a la in e p e ación de la cul u a isual de los o onacos, y me odológicamen e se expone un modelo e adimensio- nal pa a el análisis de imágenes o og á icas a pa i de la semió ica. Median e es e análisis semió ico se llega a conoce di e sos elemen os de la cul u a isual que no necesa iamen e co esponden a las gene a- lizaciones hechas desde la cul u a occiden al. Así mismo, se compa - e en es a in es igación la é ica del abajo de campo en dicha egión. Finalmen e, se iden i ican las di e encias cul u ales de los o onacos a pa i desde su p opia pe cepción isual. Palab as cla e: in e cul u alidad, o og a ía, o onaco, cul u a, imagen. Abs ac This pape p esen s he in e cul u al dialogue o isual cul u e o one o he e hnic mino i y g oups wi h many inhabi an s in he e i o y o Mexico. Mainly, pho og aphy is app oached heo e ically as ex o he in e p e a ion o he isual cul u e o he To onacos, and me- hodologically i exposes a ou -dimensional model o he analysis o pho og aphic images om he semio ics. Th ough his semio ic 304 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) Po o a pa e, Juana o og a ió a sus compad es, quienes la ue on a isi a a su casa, ambién le omó o o a una amiga colocan- do su al a de Todos San os y además o og a ió el al a de uno de sus compad es, debido a que le gus ó mucho. Además, Juana o og a ió al ep esen an e del Ejido y al Consejo de Vigilancia abajando en la colocación de pue as y en anas. Finalmen e, Juana que ía e se en sus omas o og á icas, po lo que le pidió a su hijo que la o og a ia a guisando el mole y después compa iéndolo en la mesa con sus hijos. Cabe señala que Juana no u ilizó las 36 exposiciones del ollo o og á ico, sino sólo 24. To onacos de la Sie a No e de Puebla, México Los o onacos son un g upo é nico mexicano de o igen p ehispánico. Hoy día habi an una po ción que incluye pa e de los es ados de Puebla y Ve ac uz. Su e i o io e a más ex enso a la llegada de los eu opeos, que en el iempo ac ual; sin emba go aún sigue siendo conside able. “En e mon añas e des con u os opicales, íos con abundan e agua y animales opicales ex años al ojo ci adino, se encuen a el To onacapan, que no es sino la egión que han habi ado los miemb os del pueblo o onaco desde iempos inmemo iales. Sus lími es han sido modi icados y sus poblaciones han sido es igos de g andes acon eci- mien os sociales y han p o agonizado algunas escenas de la his o ia nacional (Deance y Vázquez, 2010, p. 40). La egión o onaco no ha sido an es udiada como o as egiones, sin emba go los es udios que hay sob e ella, son muy amplios y p o- undos. El más no able de ellos se ealizó a inales de la década de los 40 del siglo pasado po Kelly y Pale m an opólogos que es udia on los lími es y la población del o onacapan hacia el siglo x i. Sus p inci- pales uen es ue on ela os de c onis as, las elaciones geog á icas y o os documen os his ó icos en gene al desde 1519 has a 1623. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 305 “El To onacapan aba ca ía un á ea que comp ende desde el ío Cazones, en el no e, has a el ío de la An igua, hacia el su ; po el es e has a el Gol o de México y hacia el oes e po la Sie a Mad e O ien al, llegando has a Pahua lán, en el ac ual es ado de Puebla; Jalacingo y Xalapa en el es ado de Ve ac uz, pasando po A zalán has a el ío de la An igua” (Chenau , 1995, p. 15). Po su pa e, en 1998, O opeza asegu a que en el siglo x i a la llegada de los españoles, los o onaco ocupaban un as o e i o- io cuyos lími es es aban ep esen ados en la po ción cos e a po el ío Cazones al no e, y el ío La An igua al su (en el ac ual es ado de Ve ac uz). El e i o io incluía una amplia sección de la Sie a Mad e O ien al y de las ie as al as de la ac ual Puebla, siendo su lími e occiden al las localidades de Pahua lán, Zaca lán (ambas en el ac ual es ado de Puebla) y Acaxochi lán, en el ac ual es ado de Tlaxcala. Hoy en día, la mayo ía de los o onaco se ubican en el Es ado de Puebla y Ve ac uz, sin emba go, algunos se encuen an i iendo en el D. F. y muy pocos en los Es ados de Quin ana Roo, Tlaxcala, Tamaulipas, Campeche, Hidalgo y Jalisco, además de algunas ciudades de los Es ados Unidos. Cabe señala que a pa i de mediados del siglo xx, el To onacapan ha su ido una se ie de g andes ans o maciones en di e sos ub os. Es o no quie e deci que an es no las u ie a, sólo que los cambios mode nos han sido más d ás icos pa a dicha cul u a desde el pe iodo de la conquis a española. El auge de la indus ia pe ole a en la década de 1950 en los municipios cos e os ocasionó la ape u a y mejo amien- o de las ías de comunicación, p o ocando al e aciones en la dis i- bución de los asen amien os o onaco, la eubicación de algunos de ellos, el despojo de pequeños p opie a ios indígenas así como g andes cambios cul u ales en el in e cambio in ensi o con la sociedad mayo- i a ia p incipalmen e a a és de la p oducción come cial, el mismo come cio y la mig ación. Ac ualmen e, Mas e e indica que “en los o onacos con cie os e- cu sos las causas de mig ación es án inculadas con las expec a i as de ida en la ciudad y de dis u a de mejo es se icios, condiciones 306 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) de ida y empleos. En o os casos mig an pa a ob ene empleos de acue do a su p epa ación; el caso más no able es el de los eg esados de elesecunda ia y elep epa a o ia.” (Mas e e , 1995, p. 344). A lo an e io , Deance a i ma pa a la egión in e cul u al e in e é - nica donde habi an los o onacos que “si bien los e i o ios que habi- a cada g upo é nico son iden i icables de di e en es o mas po sus exp esiones cul u ales, su lengua, sus cos umb es, su ep esen ación ma e ial, e cé e a; la mo ilidad de los g upos humanos es cons an- e y la mig ación pe enne” (2013, p. 112). En es e sen ido la mo ilidad y mig ación de los o onaco ha in luido de e minan emen e en di e - sas p ác icas cul u ales modi icando algunas y a ianzando o as como en el caso que se expone a con inuación en o no a la cul u a isual de dicho g upo é nico. Un ace camien o é ico a los o onaco El se humano es un se básicamen e cul u al y la cul u a es una cons- ucción del se humano. Cada pe sona nace en una comunidad de ida en la que se ha socializado, in e io iza unas mane as de pensa , de sen- i y de ac ua . A pa i de es a in e io ización no sólo comp ende el mundo de su comunidad, sino que és e se a a con e i en su mundo. Po lo an o, no hay cul u as mejo es ni peo es. E iden emen e cada cul u a puede ene o mas de pensa , sen i y ac ua en las que de- e minados g upos se encuen en en una si uación de disc iminación. La siguien e anécdo a ue el impulso que me lle ó a ealiza es e abajo. E a el mes de julio, mi esposo I án y yo uimos pad inos de un niño o onaco quien inalizaba su sex o año de p ima ia, en el muni- cipio de Zozocolco de Hidalgo, Ve ac uz. Acudimos a esa egión pa a ese comp omiso y ambién pa a ealiza abajo de campo. Además de mi cáma a de 35mm. lle aba una cáma a ins an ánea “pola oid” pa a deja algunas o os inmedia amen e, ya que nos se ía muy di ícil eg esa a ese luga . Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 307 En la en ega de diplomas de la salida de sex o año en la escuela u al- indígena de la egión, una seño a me pidió que le oma a una o o a su hija con su mad ina. A mí se me hizo ácil oma la o o en el momen o en que ecibía su ce i icado en manos del p esiden e muni- cipal. Al en ega la a la seño a, no la i muy con en a con la o o, su eacción ue muy se ia y seca. Sin emba go, la mad ina me había pedi- do una o o con la ahijada sos eniendo el egalo que le aía a la niña. Es a o o ue dispu ada po la mamá y la mad ina dejando, la de la en ega de papeles, en el ol ido. Pos e io men e me pe ca é que las pe sonas que aían cáma a no omaban o os en la en ega de papeles sino iempo después don- de los pad inos posa ían desahogadamen e con los ahijados dejan- do de lado a las au o idades o pe sonalidades del e en o. Es cu ioso e como, o ien ada po mi o mación occiden al, me pa eció lo más co ec o egis a la en ega de un documen o “ alioso” dado po una au o idad; sin emba go pa a los o onaco, no es así, lo impo an e es ene el ecue do de la mad ina con la hija pasando el ce i icado esco- la y las au o idades a un segundo plano. En una ase, lo impo an e pa a los o onaco es conse a el ecue do del compad e o la comad e con los ahijados, dándole mayo impo ancia a las elaciones de com- pad azgo que a las au o idades o las o mas de legi imación. Es a expe iencia ue un choque cul u al emendo, pues yo me c eía una o óg a a in alible po los elogios ecibidos en mis abajos u banos y de epen e e a desp eciada po una muje que simplemen- e pe enecía a o a cul u a, es deci a o a ealidad. Fue esa si uación an auman e la que me mo i ó a hace es a in es igación. Es así como su ge la idea de da les la cáma a o og á ica a pe sonas de una comunidad pa a que ellos mismos egis en su cul u a y su ida des- de su isión y la mane a p opia de pe cibi el mundo, p i ilegiando los momen os que a su pa ece son de mayo impo ancia, debido a que lo que es impo an e pa a mí o pa a quienes es amos o mados en una cul u a hegemónica, no es necesa iamen e impo an e pa a ellos. Después de un año de in oluc a me en la co idianidad de la comunidad y de pa icipa en la ida de las pe sonas, decidí p esen- a mi p oyec o de in es igación al p esiden e de la Jun a Auxilia 308 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) de San Ped o Pe laco la y con conocimien o de mis in enciones po pa e del gobie no municipal de Tlacuilo epec, es u o de acue do en apoya lo. Debido a que la poblaciónindígena en gene al ha sido obje o de in usión cons an e po pa e de di e sos p oyec os sociales, mi obje- i o e a no causa incomodidad ni disco dia en la comunidad, po lo que e i é hace la en ega de cáma as de mane a masi a, lle ando sólo dos cáma aspocke au omá icas muy sencillas de maneja e in e - cambiándolas en e mis colabo ado es al é mino de uso de alguno de ellos. Es o ambién me pe mi ió da un seguimien o pe sonalizado del o óg a o y los p oblemas que ue an su giendo en el a ance de las omas o og á icas. Mi mues a ue de 16 pe sonas o onacos de di e sas edades: 4 adul os, 4 in an es, 4 adolescen es y 4 jó enes. De cada gene ación se les dio la cáma a a 2 pe sonas masculinas y 2 pe sonas emeninas. La p ime a en ega de cáma as ue al p esiden e auxilia , Juan Flo es, y a Juana So o, pa e a y cu ande a de la comunidad. Les enseñé las pocas unciones de la cáma a o og á ica: cómo encende la, cómo apaga la, cómo u iliza la unción de lash y del dispa ado . Les pedí que siemp e u iliza an la unción de lash encendido, pues me di cuen a que el in e io de las casas es muy obscu o y no sald ía la ima- gen o og á ica y po o o lado, en luga es ex e io es, el lash se i ía como luz de elleno. La únicaindicación que les hice a cada uno de mis colabo ado es de mane a idén ica: “Al oma una o o, ab e la cáma a ( apa del ob u- ado ) p ende el lash y en cuan o es é el oqui o en e de, ap ie as el bo ón (bo ón dispa ado ). Te a iso que lo que eas po la en ani a ( en ana del iso ) es lo que sald á en u o o, al cual y como lo eas.” Les pedí que oma an o og a ías de lo que ellos quisie an. Po lo egula les dejaba la cáma a de dos a es semanas, después se las eco- gía y iempo después aía las o os en un álbum o og á ico, con la ina- lidad de que me comen a an algo de ellas. Es necesa io menciona que a las 16 pe sonas que les o ecí la cá- ma a o og á ica las ui conociendo du an e el p ime año de abajo de campo: ui a sus milpas, cociné en sus ogones, compa imos los ali- Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 309 men os, bo dé con ellas y ui al ío con ellos, me pla ica on sus idas y les compa í la mía, do mí en la casa de muchos de ellos e inclusi e has a algunos de ellos comie on en mi mesa y du mie on en mi casa. Po lo an e io , ue ácil que acep a an ayuda me a mi p oyec o de in es igación, c eo que sin la con i encia y la sensibilidad de odos, no hubie a sido posible ealiza es e abajo. Sin emba go no u ilicé egoís amen e a las pe sonas pa a mis ines académicos po lo cual es impo an e señala dos cosas, la p ime a es que en odo momen o ue on explíci as las in enciones del p oyec o, pues la since idad y la e dad, son la mejo he amien a pa a abaja en equipo, y la segunda es que la ayuda que me b inda on ue suje a a la ecip ocidad en la que se man u o nues a elación. Po mi pa - e, se í cumpliendo con di e sos enca gos que me ue on dados pa a ealiza en la ciudad, desde: da ecados a pa ien es, hace co izacio- nes sob e he amien as, maquina ia, ins umen os musicales, ense- es domés icos, e cé e a, has a hospeda los en sus isi as a la ciudad po di e sos mo i os. También u e una pa icipación ac i a en la comunidad ungiendo como o óg a a de a ios e en os sociales y eli- giosos, y como músico en algunos i uales o onaco a los que ui in i a- da, pues además o mo pa e de un ío huas eco, llamado “Nómadas de la Huas eca” lo cual me ab ió las pue as en la egión. Re lexiones in e cul u ales a la cul u a isual ame india en México Después de analiza 456 o og a ías de los 16 o óg a os del g upo é - nico o onaco median e el modelo e adimensional pa a el análisis de imágenes o og á icas, llegué a las siguien es e lexiones: a) Los o onaco con expe iencia mig a o ia, e leja on mayo di e si- dad en la elección de planos, ángulos y eje al oma sus o os, debido al con ac o cons an e de una cul u a isual más di e si icada, p e- sen e en las ciudades y en las comunicaciones de cobe u a nacional e in e nacional como pueden se : p ensa, anuncios espec acula es, 310 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) e is as, medios elec ónicos, e cé e a. En onces podemos deci que la ep oducción de las imágenes o og á icas es án al amen e co elacionadas con las expe iencias isuales p e ias. b) Los o onaco es án acos umb ados a pe cibi las imágenes isuales de izquie da a de echa y no de a iba a bajo o de o ma e ical. De- bido a que el p omedio de o og a ías omadas en eje ho izon al ue de 78.3%. Posiblemen e, es e p omedio ambién se deba a la comodi- dad po aga a la cáma a o og á ica en o ma ho izon al. c) La eo ía de los pun os áu eos, se puede aplica a di e sas cul u as que no necesa iamen e engan el e e en e occiden al, ya que el 90.6% de las omas ealizadas po los o onacos encuad a on sus ac an es en la sección áu ea. Cabe en a iza que la «SecciónÁu ea» o pun os ue es que, desde los clásicos g iegos, es la base de la p o- po cióngeomé ica. Euclides, en su búsqueda po halla la di isión ideal en e las dos mi ades de una ec a, llegó a de ini el concep- o de «media do ada» (más adelan e llamada P opo ción Di ina y a pa i del siglo xix, Sección Áu ea). Po lo an o, en el 2000, Dondis señala que se ob iene la Sección Áu ea diseccionando un cuad o y usando la diagonal de una de sus mi ades como adio pa a amplia las dimensiones del cuad ado has a con e i lo en ec ángulo áu eo. Se llega a la p opo ción a:b=c:a. d) En la cul u a o onaco, no exis e an o con ac o ísico o ace camien- o en e las pe sonas, en compa ación con o as cul u as y es o se e leja en las o og a ías omadas en plano gene al po los o ona- cos con un 86.4%. Es o se hace e iden e en la co idianidad an o en los saludos de co esía como en las elaciones a ec i as de cualquie ipo ya sea iliales, a e nales o conyugales, en donde el con ac o ísico se e i a. De hecho, el saludo de mano en e los o onaco es apenas un lige o oce en e las palmas. e) Pa a los o onaco es mejo ealiza sus ac i idades labo ales y de espa cimien o en el día, a la luz del Sol. Tal ez se deba a que en la cul u a o onaco el Sol, Chichiní, es el g an dios o onaco, el C eado y el Dueño del Maíz. Tiene a sus ó denes, di ec amen e o po medio de Ak sini, dios del Agua, a los T uenos y a los Vien os, según a i ma Ichon en 1990. El p omedio de las o og a ías ealizadas en el día ue Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 311 71.4% y en la noche el 28.6%. En e e encia a la expe iencia de choque cul u al expues a a la luz de la o og a ía, Rod igo señala que en el choque cul u al “no sólo se p oduce una incomp ensión del compo amien o ajeno, sino que am- bién a lo an una se ie de emociones nega i a: descon ianza, incomo- didad, ansiedad, p eocupación, e c.” (1999, p.79) Además, indica que pa a supe a es e choque cul u al es necesa io la comunicación, en la cual implica compa i emociones y c ea una elación de empa ía pa a log a la comp ensión de “el o o”. La anécdo a edac ada en el apa ado Un ace camien o é ico a los o onacos, me hizo e lexiona en mi p opia cul u a espec o a la eo ía de la imagen o og á ica que había ap endido en mi cul u a, la cual no e a igual a la de los o onacos y po ende enía que ap ende de esa cul u a pa a deja un egis o al espec o. Desde la pe spec i a de los es udios cul u ales, emi iendome a la eo ía de la ges ión de la ansiedad e ince idumb e de Gudykuns , mi caso encajó pe ec amen e desde el ol social del o as e o el cual Gudykuns (ci ado po Rod igo, 1999) nos dice que los o as e os es án ísicamen e p esen es y pa icipan en una si uación y, al mismo iem- po, es án ue a de ella po que son miemb os de g upos di e en es. Así mismo, Pech Sal ado , Rizo Ga cía y RomeuAldaya nos dice que “en la comunicación in e cul u al in e pe sonal, el o as e o no es solo alguien di e en e o alguien que enca na y/o ep esen a lo di e en e, lo ajeno, sino que es un suje o que o ma pa e, desde su di e encia, de una si uación comunica i a in e cul u al conc e a.” (2008, p. 48) Es necesa io en a iza que g acias a la ince idumb e y ansiedad que i í con los o onacos espec o a la imagen o og á ica pude llega a las siguien es e lexiones. Se puede deci que la o og a ía pa a los o onaco es un elemen- o de es a us, ya que no odos ienen acceso a ella. Quien egis a un e en o median e la o og a ía, iene el pode y la legi imidad de ese ecue do. Además, en la cul u a de los o onacos se alo a más la p e- sencia en e a ísicamen e de los ac an es y no an o la composició- nes é ica occiden al de la o og a ía, como son los p ime os planos. Po lo que, conside o que es e abajo con ibuye a la di usión isual 312 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) en zonas u ales, especialmen e indígenas, pa a log a mayo e icien- cia en los abajos de comunicación isual. Po lo an e io , pienso que cuando ayamos a ealiza un abajo isual pa a las cul u as ame in- dias, debemos cues iona nos p ime o cómo es la pe cepción isual en e esas cul u as pa a pode lle a a cabo cualquie p opaganda, publicidad, campañas, e cé e a a un buen in. Del mismo modo, es in e esan e e que dichos choques cul u a- les se dan en di e sos planos como en el sec o educa i o. Al espec o Deance y Vázquez quienes nos dicen que: de hecho en Amé ica du an e la segunda mi ad del siglo xx, la ape u a de se i- cios educa i os signi icó un p incipio de espe anza pa a las nue as gene aciones que eían en ella la opo unidad de mejo a en la calidad de ida así como un camino eal hacia el desa ollo, sin emba go, en los sec o es popula es, las zonas u ales y en e las llamadas mino ías é nicas se dejaba sen i un ai e de exclusión e inequidad al in en a accede a los espacio educa i os que pod ían o ece les dichas posi- bilidades. (2012 p. 10) Finalmen e, c eo que el pueblo o onaco iene di e en es o mas de concebi la cul u a isual, y en la medida en que podamos comp en- de sus o mas de c eación, in e p e ación y ep oducción de la cul u- a isual, podemos en ende e incidi en mejo es o mas pa a desa o- lla es a egias de cul u a isual que incidan en los mensajes pa a la cons ucción de la comunicación pa a el desa ollo o en su caso pa a la cons ucción de o mas de una cul u a isual adecuada que con i- buyan a la cons ucción de un mundo mejo desde los mensajes de una cul u a isual p opia de los o onacos, alejada de la imposición de una cul u a isual occiden al que alejada de sus p opias o mas de exp e- sión en é minos de una cul u a isual au óc ona con ibuya a un e - dade o diálogo in e cul u al en a as de un diálogo in e cul u al eal y e ec i o pa a la cons ucción de un mundo mejo pa a odos. Has a en onces no nos queda más que da cuen a de los elemen os que cul u almen e nos hace di e en es y hacen e iden e la necesidad de in es igaciones p o undas sob e di e en es asgos de la cul u a, en es e caso la cul u a isual de las di e en es cosmo isiones alejadas de Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 313 la cul u a occiden al y que hoy en día exis en y con i en con las cul u- as hegemónicas. Re e encias bibliog á icas Cheneau , V. (1995). His o ia de los Pueblos Indígenas de México. Aquellos que uelan. México: Cen o de In es igaciones y Es udios Supe io es en An opología Social/Ins i u o Nacional Indigenis a. Deance B. y T., I án G. (2013). Akinin - Noso os somos. Vida y Memo ia en el To onacapan del Siglo xx. (Tesis de doc o ado). Deance, I. & Vázquez, V. (2010). La lengua o igina ia an e el modelo in e cul u al en la uni e - sidad in e cul u al del es ado de Puebla en Cuicuilco, Re is a de la Escuela Nacional de An opología e His o ia. 17(48). p. 35-47. 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En es e úl imo caso, el hablan e con e sa con el acili ado in e cul- u al, quien guía la en e is a di idiéndola en las siguien es pa es: chalin, pen ukun, su opinión pe sonal sob e la al a de agua, la ense- ñanza del mapudungun en el colegio y la medicina adicional e sus la ances al; po úl imo, se le pide ela a una si uación de pelig o de mue e que él haya su ido o alguien ce cano a él. De es a o ma se p o- cu a ob ene di e en es ipos de habla po cada indi iduo. Pa a el análisis acús ico de es a in es igación se di ide el discu so de cada hablan e en unidades de sen ido, llamadas unidades en ona i- as (UE) que comp endie an en lo posible solo un e bo en acción. Con el p og ama P aa se ob iene la mac omelodía de cada enunciado de mane a au omá ica, a a és de la c eación de e ique as (Tex G id) y aplicando pos e io men e un sc ip pa a la ob ención au omá ica de los alo es en Hz po ocal y la pos e io sin e ización de cada UE y su espec i a cu a melódica, según los ecu sos pa a el análisis acús i- co de la melodía del habla en P aa (Román, 2008). 2.2.1. Suje os y mues a Los in o man es seleccionados co esponden a dos hablan es mas- culinos (de aho a en adelan e hablan e 1 y hablan e 2 ) de la ciudad de Lumako, que desc iben la impo ancia que iene el Menoko pa a el pueblo mapuche. Del discu so del hablan e 1 se ob ienen 33 UE; del hablan e 2, un o al de 35 UE. En cuan o al hablan e masculino de Lonquimay (hablan e 3) se consignan 70 UE. 2.2.2. Va iables y unidades de medida Se ob u o po cada ocal los alo es de F0 (Hz) con el p og ama P aa e sión 4.1.5. Sin emba go, el análisis de los da os en Hz no pe mi e es ablece si la luc uación de los alo es en Hz cons i uyen una di- e encia pe cep ual ealmen e impo an e. Po lo an o, es necesa io ans o ma los alo es de F0 en una unidad pe cep i a como lo es el semi ono (s ). El p ocedimien o es p omedia los alo es en Hz de cada UE y luego aplica un sc ip en el que cada pun o de la cu a en Hz se Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 321 calcule con el alo p omedio del con o no melódico o al. Es o pe - mi e ob ene una cu a melódica lo más ep esen a i a del enunciado emi ido po el hablan e. Po úl imo, como un in en o más didác ico de es e abajo, los alo es en Hz de cada cu a se exp esan en no as musicales de al o ma que si alguien desea puede ep oduci las me- lodías aquí g a icadas. 3. Resul ados Los esul ados que se exponen a con inuación an acompañados de un g á ico y una abla que con iene el enunciado di idido en sílabas, según se obse a en el espec og ama, los alo es exp esados en s , Hz y las no as musicales de cada segmen o de la UE. Los comen a ios apa ecen o ganizados de acue do a los elemen os es uc u ales del con o no en ona i o: (a) anac usis, que co esponde a la pa e de la melodía an e io a la p ime a ocal ónica y su co espondien e p i- me pico del con o no en ona i o. (b) cue po, pa e de la melodía que comp ende desde el p ime pico has a la úl ima ocal ónica del con- o no. (c) núcleo, que equi ale a la úl ima ocal ónica del con o no y (d) e in lexión inal, desde donde comienza el onema. Can e o (2002, p.160). Con el in de complemen a la in o mación, se con emplan o os ac o es p osódicos como la pausa y la du ación. Po úl imo, se desc ibe el compo amien o del ono y el acen o con la es uc u- a mo ológica de es os enunciados, según la ubicación del e bo en mapudungun, apoyándose en la designación mo ológica de la lengua mapuche desc i a po Zúñiga (2006). 3.1. Ve bo al inicio de enunciado G á ico y abla 1 UE ina pa y a i i pu ü a ke u isa ST (116Hz) 0,53 0,00 0,53 1,86 0,70 -0,92 -0,73 -0,36 -0,73 -0,18 -1,88 Hz 100 97 100 108 101 92 93 95 93 96 87 No a Musical SOL 2 SOL 2 SOL 2 LA 2 SOL 2 FA 2 FA 2 FA 2 FA 2 FA 2 MI 2 322 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) En elación con el e bo al inicio de enunciado (g á ico y abla 1), se obse a que el e bo se ubica po comple o en la anac usis del con- o no melódico “inapay”; el p ime pico onal coincide con el mo ema que indica p onomb e pe sonal de 3°pe sona singula “y”. En cuan o al cue po de la cu a, exis e una declinación pa a luego man ene un alle cons an e has a el núcleo. La in lexión inal comp ende un des- censo ma cado de casi 10Hz de di e encia, lo que equi ale a medio ono de di e encia (Fa-Mi). La declinación descenden e es a ía indicando una o ación decla a i a. (Tabla 1). En cuan o a la du ación, la sílaba acen uada “-pay” (0,34 ms) es mucho más la ga que las sílabas an e io- es del e bo “ina-“que co esponde a la aíz del mismo (0,20 ms). Con es os da os acús icos, se puede a i ma que el e bo cuando se ubica al inicio de un enunciado decla a i o, el hablan e en a iza á al elemen o mo ológico po sob e los demás elemen os de la o ación; ambién debe des aca se que la sex a ocal (ü) cuando se ubica en una sílaba á ona suele se muy co a. Es e da o es impo an e pa a aque- llos hablan es de español como L1, pues exis e di icul ad pa a p onun- cia es a sex a ocal cuando es án ap endiendo mapudungun, ya que el sis ema onológico del español no la iene. Po úl imo, se puede a i ma que exis e una endencia a que an o el acen o y el ono como el ala gamien o de las sílabas coinciden con los mo emas e bales cuando es e se ubica al inicio de enunciado, dándole mayo én asis a es os segmen os. 3.2. Ve bo al cen o de enunciado G á ico y abla 2 UE me no ko mu a müle ki i ki i o ill ne wen s (145Hz) -2 0,58 2,13 0,35 -0,73 1,26 -0,36 -0,98 1,15 0,23 -0,6 0,11 -2,02 Hz 129 150 164 148 139 156 142 137 155 147 140 146 129 No a Musical SI 2 RE 3 MI 3 RE 3 DO 3 RE 3 DO 3 DO 3 RE 3 RE 3 DO 3 RE 3 SI 2 Simila a lo que ocu e en el g á ico 1, en el g á ico 2, la anac usis y el p ime pico de la cu a coincide con la palab a “menoko”; sin emba go, la di e encia se da en el cue po de la cu a que p esen a un Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 323 segundo pico onal de un poco menos de 10 Hz de di e encia con espec o al p ime pico (164Hz). En cambio en el g á ico 1, el cue po de la cu a se man iene más o menos cons an e has a el núcleo. Es e compo amien- o de a ios picos onales en el cue po de la cu a ha sido obse ado en o os enunciados, especialmen e cuando exis en elemen os en á icos al in e io del decu so o al. Can e o e al. (2007, p. 69-92) consignan es esquemas melódicos pa a el én asis en el español peninsula , en e ellos “declinación en zigzag” que co esponde ía a es e caso. La du ación se obse a en los segmen os á onos inales del e - bo “-ki“(0,21 ms), que ocupa casi la mi ad de la ex ensión comple a del e bo müleki” (0,46 ms). Nue amen e la sílaba con la sex a ocal “mü-“es an b e e, que el hablan e a icula es a sílaba jun o con la ónica “müle-“, que coincide con el segundo pico onal más al o del cue po de la cu a. Cabe hace no a que el e bo “mulekey” su e un p oceso ono- lógico de síncopa al elidi la ocal del mo ema de habi ualidad “ke-“; de es a o ma el hablan e e mina p onunciado “müleky”. Es o puede es a indicando que mo ológicamen e es impo an e emi i el lexema del e bo (müle-) y el p onomb e pe sonal “y”, pudiendo elimina se o as pa ículas del e bo, sin que po ello a ec e su signi icado. A pesa de que no se ha hecho mención del i mo an e io men e, es necesa io des aca que la cu a melódica del g á ico 2 p esen a una dis ibución empo al de acen os, pa ones melódicos y pausas que es pe cibido po un hablan e na i o de mapudungun como “muy mapu- che”; en el caso de un hablan e na i o de español, es e i mo es pe cibi- do como “muy du o o impe a i o”. 3.3 Ve bo al inal de enunciado G á ico y abla 3 UE ma i ma i pe ñi kü mel ka len len ST (116Hz) -1,72 -2,74 -0,61 -0,61 -0,45 1,57 -0,15 -0,61 -0,30 1,29 3,50 HZ 105 99 112 112 113 127 115 112 114 125 142 No a Musical SOL 2 SOL 2 LA2 LA 2 LA 2 SI 2 LA 2 LA 2 LA 2 SI 2 DO 3 324 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) A di e encia de los con o nos melódicos 1 y 2, en el g á ico y abla 3 se obse a que el ascenso ma cado se da al inal del enunciado, coin- cidiendo con la ubicación del e bo “kümelkalen”. En es e caso exis e es uc u almen e una anac usis muy la ga que comp ende es pala- b as “ma i ma ipeñi” y el p ime pico onal y el núcleo de la cu a coinciden en la sílaba á ona “ñi” jus o an es de la pausa. La in lexión inal es ma cadamen e ascenden e, incluso co esponde a los alo es en Hz más al os den o de odo el con o no (142hz). Desde el lexema “küme- has a las úl ima sílaba de es a palab a “– len” se obse a un aumen o p og esi o y un ala gamien o de la úl ima sílaba, que es o a o ma de des aca acús icamen e algunos segmen- os del con o no. 4. Conclusiones En é minos gene ales, se puede es ablece que an o el acen o como el ono juegan un papel p eponde an e al momen o de enuncia una o ma e bal en un enunciado en mapudungun, sin impo a la ubi- cación de es a palab a den o de la o ación. Asimismo, el ala gamien- o de algunas sílabas del e bo pe mi e que el in e locu o cap e con mayo cla idad lo que el hablan e quie e deci . Po o o lado, la pausa pe mi e ealiza un “descanso” pa a con inua con el mensaje, espe- cialmen e si es os supe an las 10 sílabas. Al espec o, un aspec o mo - ológico obse ado en el hablan e 1 y el hablan e 2 es u iliza el mo - ema “ a” como una o ma pa a ma ca an es o después el e bo en el enunciado. A modo de ejemplo: (a) hablan e 1: ü lay amenoko, (b) hablan e 2: emngechi amüley (…). Es e enómeno no se obse ó en el hablan e 3 de Lonquimay. En es e p ime ace camien o del compo amien o del ono, el acen o en enunciados decla a i os en que el e bo en mapudungun se ubique al inicio, al cen o o de la emisión al inal del enunciado, se puede a i ma que exis e una endencia acús ica de a icula onos más al os cuando el e bo se ubica al p incipio y al inal de la emisión. En cambio, cuando la o ma e bal se ubica al cen o del con o no, se Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 325 al e a el cue po de la cu a p oduciendo picos onales un poco más bajos que el p ime pico onal, pe o que gene almen e coinciden con alguno de los mo emas del e bo. En cuan o a la elación del compo amien o acús ico con algunos segmen os, se obse ó una endencia a la ealización muy b e e de la sex a ocal cuando es a se encuen a en sílaba á ona, incluso cuan- do o maba pa e del e bo, como po ejemplo “müleki”. También ocu en síncopas de algunas ocales como en los casos “müleky” po “mülekey”, “ni” po “niey” o “dunguky” po “dungukey”. Es o pod ía indica que algunos mo emas es án su iendo p ocesos de educción onológica. Lo que sí se man iene en la mayo ía de los casos es udiados es la a iculación del lexema y los p onomb es pe sonales del e bo; sin emba go, es os co esponden a los p ime os hallazgos y es necesa- io p o undiza en el ema. Re e encias bibliog á icas Can e o, F. 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El p esen e abajo p e- ende encon a signi icados a pa i de la o ganización social, el uso del lenguaje y la p oducción labo al y educa i a. La in ensión es e i- dencia y isibiliza las dispa idades exis en es en e la población en condición de ulne abilidad y la población en gene al, como un ma - co pa a en ende las dinámicas de iolencia ins i ucionalizada que los jó enes i en en la on e a no e de México. Palab as cla e: Ju en udes, p ác icas cul u ales, abajo, educación, ulne abilidad. Abs ac This pape p esen a e lec ion wi h espec o cul u al p ac ices and s uc u al condi ions o a young emale s uden in he u al a ea o Mexicali in Mexico’s no hwes e n bo de . F om he in o ma ion ga- 1 El p esen e documen o o ma pa e del p oyec o “Análisis compa a i o de las p ác icas cul u ales y las condiciones es uc u ales de jó enes escola es en comunidades indígenas, u ales, u banas y pe iu banas en Mexicali Baja Cali o nia, México”, ap obado en la Con oca o ia PRODEP 2016. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 329 he ed in an in e iew, an associa ion is made wi h di e en o icial epo s is es ablished. This pape aims o ind meaning om he social o ganiza ion, language use and i s e ec s on wo k and educa ion. The pu pose is o highligh and make isible o dispa i ies among he po- pula ion in a ulne able si ua ion and he gene al popula ion as a a- mewo k o unde s anding he dynamics o ins i u ionalized iolence ha young people li ing on he no he n bo de o Mexico. Keywo ds: You hs, cul u al p ac ices, wo k, educa ion, ulne able popula ion. El p esen e abajo o ma pa e de un p oyec o más amplio de in es- igación inanciado y ap obado en la con oca o ia del P og ama pa a el Desa ollo del P o eso ado 2016. Se P e ende analiza las p ác icas cul u ales y las condiciones es uc u ales de jó enes es udian es que i en en di e sas zonas geog á icas ce canas a la ciudad de Mexicali, Baja Cali o nia. El obje i o de p oyec o es iden i ica , ca ego iza y desc ibi signi icados de las di e sas p ác icas cul u ales de jó enes escola es que i en en zonas u banas, pe iu banas, u ales e indíge- nas; además de desc ibi y elaciona las condiciones sociales, econó- micas y educa i as de jó enes de Mexicali según la zona geog á ica en que i en. En un p ime ace camien o se ealiza on una se ie de en- e is as a a ios jó enes en dis in os espacios escola es, aquí se p e- sen a el análisis de un caso de la zona u al ce cana al espacio u bano de la ciudad de Mexicali, la cual esul a ca ac e ís ica de las condicio- nes que ac ualmen e expe imen an los jó enes en la on e a no e de México. An eceden es Las in es igaciones que hacen e e encia a la población de jó enes han sido abo dadas desde dis in as mi adas o pe spec i as eó icas y a pa - i de dis in os eco idos me odológicos o epis emológicos. La línea his ó ica de las ju en udes como concep o de dispu a se emon a al si- glo x iii (Pé ez Islas y Valdéz, 2008), en donde se iden i ica a Rousseau 336 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) El espacio escola La O ganización In e nacional del T abajo (OIT), e ie e que la mayo- ía de la ju en ud en los países la inoame icanos solo ha podido acce- de a ni eles secunda ios de educación, en é minos po cen uales, se habla de un 65% cuyo acceso a la educación es uncada más allá de los es udios secunda ios. En con apa ida, solo el 14% de la población jo en ha podido accede a educación supe io . Lo que indica, que in- se a se en la educación uni e si a ia, se hace cada ez más di ícil al desa olla la población jo en necesidades de empleo. Al pa ece en los países la inoame icanos incluido México, la disyun i a del jo en es: es udia con los cos os que es o gene a o apoya en el sus en o a- milia (OIT, 2010). El espacio escola O o aspec o que se ha explo ado en es a en e is a ue el papel de la escuela. En el caso pa icula de la escuela, es a juega un papel de espacio socializado y de búsqueda de amis ades que ascienden el espacio escola . En elación con las expec a i as escola es, la elación escue- la- u u o labo al sigue siendo un ac o mo i ado al menos como me a a la go plazo. En co espondencia con el acceso a la educación supe io , es a se conside a aun de impo ancia po la elación que ie- ne con la mo ilidad social, lo que p omue e un inc emen o en los ni e- les de bienes a de la población, al conside a se a la educación como un ac o que se equie e pa a accede a un empleo digno que sa is a- ga las necesidades básicas, sin emba go en nues o país oda ía es un e o amplia la cobe u a en es e ni el. En elación con el binomio mayo núme o de es udios mejo ni el de ida, en el país la me odología o icial pa a medi la pob eza ha man- enido una pe spec i a asociada a los de echos sociales. La implemen- ación y la mejo a de las polí icas públicas, ienen el obje i o de log a mejo a las condiciones de ulne abilidad de la in ancia y adolescen- cia en condiciones de pob eza y pob eza ex ema (Cone al, 2016). El po cen aje de población en México que i e en pob eza ha aumen ado de 45.5% en el año 2012 al 46.2% en el 2014 (Cone al, 2015). En el ciclo escola 2014-2015, ce ca del 25% de la población o al nacional se encon ó insc i a en alguno de los subsis emas de educa- Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 337 ción básica o media supe io , dis ibuidos en el 84.4% pa a educación básica y el 15.6% en la media supe io . En el caso de jó enes en e 15 y 17 años de edad en condición ex ema de pob eza, solo un poco más del 50% asis ió a la escuela; y ce ca del 94% pudo asis i cuando no exis ían condiciones de ulne abilidad y pob eza (INEE, 2016). La e i- ciencia e minal alcanza su máxima capacidad nacional en educación p ima ia con el 96.3%, dec eciendo paula inamen e en secunda ia al 87.7% y 63.2% pa a educación media supe io . En Baja Cali o nia, la asa de e iciencia e minal es del o den de 94.5% pa a la p ima ia, 82.8% pa a secunda ia y 55.8 pa a educación media supe io . Lo que implica que an o a ni el nacional como es a al, un po cen aje amplio de los es udian es no concluyen de mane a sa is ac o ia su educación obliga o ia (INEE, 2016). ¿Piensas en lo que quie es se de aquí a diez años, que es lo que e gus a ía hace en ese lapso de diez años, en p ime luga ? R.-Me gus a ía, acaba la secunda ia, la p epa a o ia, la uni e - sidad, pa a ene una ca e a y pode abaja , me gus a ía se maes a de g ande… ¿Maes a de qué? R.- Maes a de kínde … ¿Te llaman la a ención los niños pequeños? R.-ajam….( isa … La escuela como ins i ución social sigue siendo un espacio don- de los jó enes espe an ob ene ecu sos que les pe mi an accede al me cado labo al, ya que la mayo ía, mani ies a es udia pa a ob ene un buen abajo, siendo es o más signi ica i o en el medio u al, aun cuando al inaliza los son los jó enes u banos quienes e minan con mayo sa is acción educa i a. Pa a Valenzuela (2004) es p ecisamen- e es e ma co de p eca ización y ulne abilidad la que se encuen a ac ualmen e en la ida y los p oyec os de los jó enes, quienes además se encuen an en en ando o os iesgos, como son: la insegu idad, salud, pob eza, la ausencia de opciones labo ales, la dese ción esco- la , la a enuación de la educación como ac o de mo ilidad social. Los jó enes en México, se en en an a ue es p ocesos de es uc u ación 338 Ga cía Ba e a & F ancesco Maniglio (Edi o es) debida a la ac u a de los ínculos sociales que hace décadas ungían como elemen o in eg ado de las colec i idades, y donde cob aba sen ido la condición de clase como elemen o que de inía p ocesos de inclusión y exclusión. En cuan o el espacio amilia se puede ap ecia que la jo en cuen- a con una amilia en donde deposi a su con ianza y mani ies a sen- imien os de segu idad. A ella se le ha inculcado una o mación eli- giosa, po lo que compa e es e c edo que p o oca y p omue e una se ie de no mas y debe es asociados al ca olicismo. Es in e esan e apun a que pa a Co pus (2013), la eligión no es una ins i ución que se encuen e ue emen e inculada a las ac i idades ju eniles, lo cual iene sen ido omando en cuen a la disminución en las p ác icas de la población en gene al. Sin emba go, exis e oda ía un sec o en la población en el cual la ins i ución eligiosa sigue siendo un ac o cen- al de su ida. ¿Acos umb an i a misa, a las ac i idades de la iglesia? R.-Sí, pues ezamos, pues a eces hacemos como ke mess, pa a ayuda a los más necesi ados ¿Y pa icipas en esas ac i idades? R.- Sí, endiendo o as, dulces. Pa a el Consejo nacional de e aluación de la polí ica de desa ollo social (Cone al, 20016) un 46.2% de la población en México i e en es a si uación, po lo que casi uno de cada dos habi an es iene p oblemas de acceso a educación, se icios de salud, i ienda y alimen ación, lo que se aduce en condiciones de ca encia social y se puede in e i que dichos suje os, en pa icula jó enes, ocupan posiciones subo dinas en el campo de in e acción social, algunos con meno es ecu sos que o os, algunos no encuen an opo unidades, compa en la exclusión, en en ándose a si uaciones de desp o ección y educción de expec a- i as de ida (Thompson, 2006). Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 339 A mane a de conclusión an icipada En el caso del signi icado del Es ado, no exis e un p oceso de e lexión sob e el papel en su ida co idiana. No hay apa en emen e ninguna ma- ni es ación de pa icipación ciudadana o polí ica po pa e de la jo en o su amilia. Po lo que puede in e i se que como en dis in os casos, la p eocupación amilia y del suje o ju enil se encuen an cen ados en las dinámicas co idianas de supe i encia económica. En ese sen ido, el abajo de medio iempo, le b inda a la jo en la posibilidad de acce- de a cie os bienes de mane a limi ada, mien as se p epa a pa a un p oceso de in eg ación al mundo labo al. En cualquie a de los espa- cios sociales donde la jo en se desa olla, hab ía que oma en cuen a que es os se desempeñan como espacios de posiciones (Thompson, 2006) donde con e gen una se ie de ayec o ias que inalmen e de- e minan las elaciones o in e acciones con o os indi iduos. Es án en juego una se ie de ecu sos, que al mismo iempo es ablecen c i e- ios lexibles, pe o que no dejan de se es uc u as implíci as, que dan o ma y cabida a un conocimien o del en o no donde se desa ollan. Finalmen e in en a analiza las es uc u as sociales, no es o a cosa que de ela p ocesos asimé icos y di e enciados que ca ac e izan los campos de in e acción social. Re e encias bibliog á Consejo Nacional de E aluación de la Polí ica de Desa ollo Social. (2016). Pob eza y de echos sociales en niñas, niños y adolescen es en México 2014. México: CONEVAL, UNICEF. Disponible en: h p://www.cone al.o g.mx/Medicion/Documen s/Es udio-Pob eza- Cone al-Unice .pd Consejo Nacional de E aluación de la Polí ica de Desa ollo Social.(2015). Medición de la pob eza en México y en las En idades Fede a i as 2014. Consejo Nacional de E aluación de la Polí ica de Desa ollo Social. 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Iden idades ju eniles en México: Cholos, punks y cha os banda. México: Uni e sidad Nacional Au ónoma de México. Los Te i o ios Discu si os de Amé ica La ina 341 Voces indígenas an ioqueñas pa a una polí ica pública de p o ección del e i o io An ioquia indigenous oices o public policy o p o ec ion o e i o y Jo ge Vásquez San ama ía Fundación Uni e si a ia Au ónoma de las Amé icas– Colombia jo ge.[email p o ec ed] Resumen. Las oces de seis comunidades indígenas del depa amen o de An ioquia de ela on una ac ualización del e e encial pa a una polí- ica pública de de ensa de e i o ios. El e e encial ue ecopilado a a és de g upos ocales, en e is as y obse ación pa icipan e, los cuales ec ea on el empode amien o de las comunidades como suje- os colec i os pa a la iden i icación de p oblemas, su de inición como públicos, su p io ización, y la p opues a de al e na i as posibles pa a ing esa en una agenda pública que o ien e la oma de decisiones en- e a la p o ección de sus e i o ios. Las na a i as mues an una ede- inición de los p oblemas públicos; las secuelas del con lic o a mado in e no se han educido a e i o ios de e minados, donde se aíslan e in ensi ican en p ocesos de e ic imización. Po el con a io, las di- icul ades en el acceso y la o malización de la p opiedad p i ada se consolidan como el nue o p oblema, ue emen e seguido po lagelos ambien ales. Palab as cla e: oces, e i o io, indígenas, polí ica pública, p oblemas. Abs ac . The oices o six indigenous communi ies in he depa men o An ioquia un eiled an upda e o e e ence o a public policy de ense o e i o ies. The index was compiled h ough ocus g oups, in e iews and pa icipan obse a ion, which ec ea ed he empowe men o communi ies as collec i e subjec s o p oblem [Document text truncated for crawler view.]