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Entre la realidad y ficción :la verosimilitud en Adán Buenosayres

Davis González, Ana

Abstract

Uno de los aspectos más complejos de la obra literaria que la crítica ha de dilucidar es la relación entre ficción y realidad. Para ello, es necesario desentrañar el modo en que los mismos se vinculan en los textos, cómo se asimilan, se distancian o, incluso, se confunden. De esta conexión depende el grado de credibilidad que el lector le otorgue a la obra en cuestión. Este trabajo tiene como fin analizar la verosimilitud en la primera novela de Leopoldo Marechal, Adán Buenosayres (1948), donde la unión entre ficción y realidad se ofrece de manera conflictiva, tanto a nivel de contenido (que oscila entre el realismo y lo fantástico), como formal (cómo se presenta la trama argumental).

Full text

1 ENTRE LA REALIDAD Y LA FICCIÓN: LA VEROSIMILITUD EN ADÁN BUENOSAYRES Ana Da is González (Uni e sidad de Se illa) ada [email protected] Fecha de ecepción: 5-1-2017/ Fecha de acep ación: 5-5-2017 Resumen: Uno de los aspec os más complejos de la ob a li e a ia que la c í ica ha de dilucida es la elación en e icción y ealidad. Pa a ello, es necesa io desen aña el modo en que los mismos se inculan en los ex os, cómo se asimilan, se dis ancian o, incluso, se con unden. De es a conexión depende el g ado de c edibilidad que el lec o le o o gue a la ob a en cues ión. Es e abajo iene como in analiza la e osimili ud en la p ime a no ela de Leopoldo Ma echal, Adán Buenosay es (1948), donde la unión en e icción y ealidad se o ece de mane a con lic i a, an o a ni el de con enido (que oscila en e el ealismo y lo an ás ico), como o mal (cómo se p esen a la ama a gumen al). Palab as cla e:Adán Buenosay es, Ma echal, ealismo, icción, e osimili ud. Be ween Reali y and Fic ion: Ve isimili ude in Adán Buenosay es Abs ac : One aspec o li e a y c ea ion ha c i ics ind pa icula ly complex and di icul o de ine is he ela ionship be ween ic ion and eali y. I is an a ea ha can only be add essed by ca e ully un a elling ic i ious and eal-li e elemen s wi hin ex s, and analysing how hey con e ge, di e ge o some imes e en become indis inguishable – a ac o c ucial o a wo k’s plausibili y in he eyes o he eade . This pape examines he deg ee o e isimili ude o be ound in Leopoldo Ma echal’s i s no el, Adán Buenosay es (1948), whe e con ac be ween ic ion and eali y is con lic i e in e ms bo h o con en (al e na ion be ween eal and an asy wo lds) and o m ( he a icula ion o he plo ). 2 Keywo ds:Adán Buenosay es, Ma echal, ealism, ic ion, e isimili ude. INTRODUCCIÓN En “La lec u a de la icción”, en e is a ealizada en 1984 po Mónica López Ocón, Rica do Piglia esponde a la p egun a “¿cuál es la especi icidad de la icción?” con las siguien es palab as: Su elación especí ica con la e dad. Me in e esa abaja en esa zona inde e minada donde se c uzan la icción y la e dad. An es que nada po que no hay un campo p opio de la icción. De hecho, odo se puede iccionaliza . La icción abaja con la c eencia y en es e sen ido conduce a la ideología, a los modelos con encionales de ealidad y po supues o ambién a las con enciones que hacen e dade o (o ic icio) a un ex o. La ealidad es á ejida de icciones (1990: p. 15). Es a ci a de Piglia des aca la necesidad de saca a la luz esa zona inde e minada, esa bisag a que conec a la icción con la e dad y la his o ia 1 . La li e a u a, a di e encia de o as a es, posee una p oblemá ica pa icula al espec o debido a su na u aleza semió ica, que ope a con un elemen o a bi a io: el signo lingüís ico. De ahí que Gadame haga hincapié en la di e encia p incipal en e poesía y a es plás icas: Lo que dis ingue especialmen e a la poesía es que su palab a no es á en modo alguno allí, en el mismo sen ido que las ob as de las a es plás icas. […] La ob a poé ica […] es á supedi ada a su ep oducción (2011: 125). 1 La li e a u a es una cons an e oscilación en e la icción y la his o ia empí ica: «[…] Yo dis ingui ía aquí po una pa e un pasado […] econocido […], his ó ico, y, po o a pa e, un pasado que puede o no habe exis ido, dado po e osímil, que cons i uye la ama de lo iccional. La elación con la his o ia, en la no ela, implica un i y eni cons an e en e es os dos ipos de ma e iales […]. No obs an e, las dos igu aciones […] su gen de una misma o alidad y de un mismo conjun o complejo de causas. […] Riley esal a del mismo modo que Don Quijo e “no es ni his o ia ni poesía: su cen o es á en e las dos y las incluye a las dos”» (C os, 2009: 207- 208). 3 Es deci , si el signo posee un signi ican e, un signi icado y un e e en e, es e úl imo es inexis en e en li e a u a o, más bien, imagina io 2 . En pin u a, incluso en la más abs ac a, la imagen se nos p esen a di ec amen e a la is a, mien as que en poesía la imagen su ge en la men e del lec o . Pozuelo Y ancos, al in en a de ini la icción, explica que el au o no se comunica con el lec o , sino que le comunica lenguaje, y concluye que es an ic icia una no ela ealis a como una an ás ica: […] la ase imagina ia […] signi ica inmanen emen e su p opia si uación comunica i a y ni au o ni lec o o man pa e de ella. En de ini i a, la ob a li e a ia no es la comunicación, sino lo comunicado y en esencia lo comunicado es imagina io (1993: 110). Ese espacio abismal que sepa a la ealidad de la icción se hace cada ez más con lic i o a pa i de la mode nidad, cuando los p opios esc i o es en en an al lec o con es as cues iones, y lo inducen a p egun a se po la cons ucción de la ob a li e a ia. A pa i del oman icismo, sob e odo, 2 Cabe acla a que empleamos aquí la íada de signi icado,signi ican e y e e en e dis inción que Eco a ibuye a los es oicos (1976: 24) (ag adezco a Luis Fe nando Rubio po su apo e bibliog á ico). El e e en e en li e a u a es ic icio: «[…] las ob as de icción sume gen a los lec o es en un complejo sis ema de e e encias e in e encias, pues el e e en e li e a io es una cons ucción inde inida y concep ual que a eme giendo g adualmen e du an e el p oceso de lec u a. En odo caso, es un in e p e an e y no una e e encia conc e a a una cosa» (Villanue a, 2004: 126). Po su pa e, Wol gang Ise ambién pone de elie e al a de e e encia ex a ex ual de la ob a li e a ia: «El discu so de icción es una o ganización simbólica a la que le al a, según Ingade n, el anclaje de la ealidad y, según Aus in, la si uación con ex ual. […] Si no puede e e i se a la p esencia de obje os dados, en onces se e e i á al discu so mismo. El discu so de icción se á, po an o, au o e lexi o» (1989: 175). Tomás Abadalejo u iliza el é mino ex ensión pa a nomina la e e encia ex ual y su inculación con la ealidad ex a ex ual, que «[…] se p esen a como conjun o de elemen os y elaciones con lo que se cons ui á en la p oducción del ex o, el e e en e. La ealidad es e e en e en an o es des inada en el ac o de p oducción lingüís ica a se ep esen ada en un ex o» (1992: 26). Edmond C os señala que al elación ha de se es udiada a pa i de la socioc í ica, pues dicha disciplina pos ula «[…] que una ealidad e e encial su e […] un p oceso de ans o mación semió ica que codi ica es e e e en e bajo la o ma de elemen os es uc u ales y o males, lo que supone que sea econs i uido el conjun o de las mediaciones que decons uyen, desplazan, eo ganizan y eseman izan las di e en es ep esen aciones de lo i ido indi idual y colec i o» (2009: 81); po an o, la socioc í ica no se cen a en el signi icado del ex o, sino en lo que el mismo ansc ibe, es o es, «[…] po sus modalidades de inco po ación de la his o ia, además no al ni el de los con enidos, sino al ni el de las o mas» (2009: 98). 4 comienza a su gi la pa adoja del lenguaje, pues los mismos ex os dejan al descubie o sus lími es y la incapacidad pa a exp esa se po medio de la palab a 3 . Pe o ya el na ado ce an ino ansg ede las con enciones no elescas, especialmen e median e el juego de la me alepsis 4 . Un siglo más a de, lo encon amos en T is am Shandy: El abuelo de odas las no elas me a ic i as ue T is am Shandy, cuyos diálogos en e el na ado y sus imagina ios lec o es son solo una de las muchas mane as en las que S e n señala con el dedo ese oso en e el a e y la ida que el ealismo con encional in en a, po el con a io, disimula (Lodge, 2002: 325). La cu si a es mía pa a pone de elie e cómo la con e gencia en e icción y ida eal a alcanzando cada ez más p o agonismo en la na a i a con empo ánea. El e ec o de dichos p ocedimien os p o ocan lo que E ing Go man denomina « ompe el ma co» pa a e idencia aquello que «[…] la ilusión del ealismo no malmen e nos pide que ol idemos o dejemos en suspenso: nues o conocimien o de que es amos leyendo una no ela sob e pe sonajes y si uaciones in en ados» (Lodge, 2002: 29). La inculación en e a e y ealidad nos obliga a de ene nos en dos concep os básicos de la eo ía li e a ia: mímesis y e osimili ud. Al conside a el p ime é mino, debemos emon a nos a la Poé ica de A is ó eles, donde se de ine como imi ación de la na u aleza, pues el poe a «se denomina al de la imi ación. Mas lo que imi a son las acciones» (2009: 29), azón po la cual Pla ón condena el a e en el capí ulo X de La 3 La idea mí ica de un pasado emo o donde el homb e ca ecía del obs áculo del lenguaje apa ece en ob as undamen ales como Cien años de soledad: «El mundo e a an ecien e que muchas cosas ca ecían de nomb e, y pa a menciona las había que señala las con el dedo» (2009: 83). 4 La me alepsis es la acción po la que «[…] un au o (o su lec o ) se in oduce en la acción ic icia de su ela o o un pe sonaje de esa icción se inmiscuye en la exis encia ex adiegé ica del au o o lec o » (Gene e, 1998: 60). El mejo ejemplo en e las ob as ce an inas lo encon amos en el lib o II del Pe siles: «Pa ece que el olca de la na e olcó, o po mejo deci , u bó el juicio del au o de es a his o ia, po que a es e segundo capí ulo le dio cua o o cinco p incipios, casi como dudando qué in en él oma ía» (2002: 282), donde se pone en duda las capacidades in elec i as y las do es del na ado (Núñez Rochi, 2005: 226). ESTE SERÍA UN EJEMPLO DE NARRATIVA NARCISISTA. 5 República, po aleja al suje o aún más del mundo de las Ideas. La cues ión eside en dilucida el modo en que el a e imi a la na u aleza median e la palab a. Ricoeu , en el conocido ensayo Tiempo y na ación III, dis ingue en e es ipos de mímesis: la p ime a se co esponde ía con la noción a is o élica, es o es, es ep esen a las acciones humanas 5 . La segunda equi ale al mundo iccional: Con mimesis II se ab e el eino del como si […]. La palab a icción queda en onces disponible pa a designa la con igu ación del ela o cuyo pa adigma es la cons ucción de la ama, sin ene en cuen a las di e encias que conciemen sólo a la p e ensión de e dad de las dos clases de na ación (2006: 130). Las mímesis II yIII son las más p oblemá icas pues es a úl ima consis e en la e e encia me a ó ica de la palab a (2006: 30). La cues ión es iba en que, si la mímesis es imi ación, ¿cómo puede ene un e e en e me a ó ico? En La me á o a i a, Ricoeu a i ma que sí exis e una semejanza en e la icción y la ealidad, pe o la me á o a no exp esa es a semejanza, sino que la c ea (1980: 319). Po ello, debe ía habla se de ilusión mimé ica, ya que «La imi ación li e a ia es icción. […] La ase li e a ia es, ella misma, en odo sen ido esencialmen e pu a imagen. Imi a […] es hace una imagen de mundo» (Ma ínez Bona i, 1983: 72). Si el e e en e li e a io no puede escapa del eino de la imagen, en onces la li e a u a no imi a la ealidad, sino que habla de icción bajo la apa iencia de es a hablando de ealidad 6 (Nycs, 1993: 111-112). 5 Pa a ello, se equie e «[…] comp ende p e iamen e en qué consis e el ob a humano: su semán ica, su ealidad simbólica, su empo alidad. Sob e es a p ecomp ensión, común al poe a y a su lec o , se le an a la cons ucción de la ama y, con ella, la mimé ica ex ual y li e a ia» (Ricoeu , 2006: 129). 6 Ise esuel e el con lic o icción- ealidad de la siguien e mane a: «en luga de se simplemen e lo con a io de la ealidad, la icción nos comunica algo ace ca de la ealidad. […] la icción liga la ealidad a un suje o que se pone en elación con la ealidad p ecisamen e po mediación de la icción. Si la icción no es ealidad, no es an o po ca ece de los p edicados necesa ios de la ealidad, sino po se capaz de o ganiza la ealidad de mane a que pueda se comunicada. Po ello, la icción no puede se ealidad, po que o ganiza. […] Si se comp ende la icción como es uc u a de comunicación […] no hay que p e ende sabe lo que signi ica sino el e ec o que p oduce» (1989: 166). 6 Jun o a la mímesis, la delimi ación de la e osimili ud es o o asun o complejo. La denominación de no ela ealis a, po ejemplo, se jus i ica po que en ella se plasma la ealidad ex a ex ual según los pa áme os de la ida eal, es deci , son c eíbles y e osímiles 7 . No obs an e, es e c i e io se basa únicamen e en el plano del con enido sin ene en cuen a el ni el o mal de la e osimili ud. Explica Pozuelo Y ancos que el p ime o se encuen a en aquellas ob as, an ás icas o no, cuyos acon ecimien os con cohe en es con el mundo ic icio donde se desa ollan. La e osimili ud o mal, en cambio, depende del g ado de c edibilidad de la ins ancia na a i a (Pozuelo Y ancos, 1993: 61). En o as palab as, median e su discu so, el na ado debe mani es a un con encimien o al, que el lec o no pueda duda de la his o ia. Po ello, K is e a ambién dis ingue en e e osimili ud semán ica ysin ác ica, que son asimilables a la e osimili ud de con enido y o mal espec i amen e 8 . En de ini i a, an o la mímesis como la e osimili ud son elemen os que dependen de la llamada epojé o suspensión de la c eencia en la ealidad: «Es a ac i ud undamen almen e enomenológica es la misma que lle a al lec o li e a io a acep a el pac o de lo que se ha dado en llama la iccionalidad o, […] “ he willing suspensión o disbelie ”» (Villanue a, 1994: 174). Si odo depende pues de lo que el lec o admi e y echaza como p obable, el pac o de icción es un p incipio dinámico, ya que un lec o medie al poseía un c i e io dis in o al nues o cuando se en en aba a una ob a li e a ia. Da ío Villanue a, al habla del 7 La c í ica pos e io , al e isa ales cues iones, ha señalado las incong uencias que se hallan bajo el é mino de ealismo. P ado Biezma, po ejemplo, indica la alacia que su ge al conside a la e ce a pe sona una es a egia que ace ca la ob a a la ealidad: «[…] el ealismo decimonónico la he eda [a la na ación en e ce a pe sona], sin da se cuen a de las con adicciones […]. La más impo an e […] se á la c eación de ese espacio de i ealidad epis emológica al que llamamos na ado omniscien e» (1999: 224). Según el c í ico, la omnisciencia del na ado es la pe spec i a menos e osímil de un discu so que, de hecho, es i ealizable en la ealidad empí ica. 8 «Lo e osímil sin ác ico se ía el p incipio de de i abilidad. […] Un discu so es sin ác icamen e e osímil si se puede hace de i a cada una de sus secuencias de la o alidad es uc u ada que es ese discu so. Lo e osímil depende pues de una es uc u a de no mas de a iculaciones pa icula es, de un sis ema e ó ico p eciso: […] las leyes e ó icas. […] Habiendo p opo cionado el e ec o de semeja se, el quehace semán ico de la eunión de dos en idades con adic o ias (la e osimili ud semán ica), aho a se a a de e osimiliza el p opio p oceso que conduce a ese e ec o» (K is e a, 1981: 14). 7 ealismo li e a io, echaza los denominados gené ico y o mal, y p opone sus i ui los po una lec u a ealis a: En e ec o, el ealismo gené ico odo lo basa en la elación del esc i o con el mundo de su en o no, que ap ehende po la ía de la obse ación y ep oduce mimé icamen e […]. Po el con a io, en el ealismo o mal odo depende de la li e a iedad: es la ob a la que ins i uye una ealidad desconec ada del e e en e, una ealidad ex ual (2004: 79). Pa a el c í ico, ambas eo ías son alaces po que ob ian la p esencia del lec o , po an o, el ealismo li e a io […] eside en una in encionalidad compa ida po el au o y po el lec o , a la que el ex o p es a su papel de e minan e de cómplice. […] Lo undamen al descansa en la posibilidad […] de un lec o o lec u a in encionalmen e ealis a (2004: 204) (la cu si a es mía). En sín esis, la in encionalidad compa ida en e esc i o y lec o depende de la mane a en que la ins ancia na a i a p esen a los hechos e e idos, y de cómo se c ea esa ilusión que pe mi e que el ecep o las asuma como e osímiles. Como e emos a con inuación, en el siguien e apa ado analiza é si se log an dichas p emisas en la p ime a no ela de Leopoldo Ma echal, Adán Buenosay es. LA SIMULACIÓN EN EL ADÁN Examina el modo en que se ha acogido una ob a li e a ia nos da las pau as pa a conoce qué lec u as se han hecho de la misma. Resul a signi ica i o aludi a la ecepción de Adán Buenosay es de Ma echal debido a las ap eciaciones an nega i as que su ió los p ime os años as su publicación en 1948. Dichos juicios ponen de elie e cómo algunos c í icos han conside ado la pa odia ma echaliana como una desconside ación o menosp ecio al g upo ma in ie is a que enmasca an los p o agonis as de la no ela, lo que demues a que los c í icos han leído una ob a en cla e 8 sa í ica desde una pe spec i a ex a ex ual 9 . De ahí que la idiculización de los pe sonajes haya sido obje o de escándalo pa a algunos como González Lanuza, uno de los nume osos esc i o es que publicaba en la e is a Ma ín Fie o. En «Leopoldo Ma echal: Adán Buenosay es», (169, Su ),el c í ico cali ica la ob a como un bu do y mal plagio del Ulyses: «Imaginad, si podéis, el Ulises esc i o po el pad e Coloma y abundan emen e salpicado de es ié col, y end éis una idea bas an e adecuada de es e lib o» (1999: 878), y des aca el aspec o g o esco de su es ilo, ca ac e izándolo de idículo y ulga . Asimismo, las opiniones de Rod íguez Monegal y Noé Ji ik no dis an de la isión de González Lanuza, aunque ya en los años sesen a la conside ación po pa e de la c í ica comienza a e oluciona hacia una pe spec i a más admi a i a hacia la no ela 10 . Adán Buenosay es na a los úl imos días de la ida de Adán en los p ime os cinco lib os de la ob a, mien as que el Lib o Sex o con iene el Cuade no de Tapas Azules (esc i o po el p o agonis a), y en el Sép imo se lle a a cabo una pa odia del descenso ad in e os dan esco. En es e úl imo, Adán desciende a la Oscu a Ciudad de Cacodelphia, donde se encuen a a di e sos pe sonajes de la no ela y se idiculizan algunos aspec os de la sociedad po eña: el pe iodismo, la li e a u a, el psicoanálisis, e c.. Según Amb ose Go don, el Lib o Sép imo y el inal de la ob a dejan al lec o la libe ad de conside a odo como algo imaginado: The limi s and eali y o he no el ha e been al e ed. […] In Cacodelphia, he ou lines o Adán’s own amilia s o y o he young man as a aliena ed a is , lo e and ci izen […] a e cu ac oss by he 9 La au o icción y el enmasca amien o pueden de i a en es a mane a de lee cie as ob as li e a ias: «Es e ipo de no elas […] son p opensas a desa a un con lic o en e el ni el in adiegé ico (yo/ ú na ado y o os pe sonajes) y el ni el ex a ex ual (au o y lec o eal) según las modelizaciones de Ge a d Gene e, sob e la base de la co espondencia en e la iden idad nominal y on ológica del au o , y la iden idad del pe sonaje» (Ma ínez Pé sico, 2013: 10). 10 Es e elado el cambio de pun o de is a de Rod íguez Monegal, quien, en 1969, pasó a conside a Adán Buenosay es una de las no elas undado as de la mi ología bonae ense y del lenguaje po eño. Pasados ein e años desde la alo ación an e io , es a nue a mi ada c í ica, en i ud de la dis ancia empo al, le pe mi e examina la no ela con una nue a pe spec i a, y admi e que muchos de ec os que había is o en el lib o ca ecen de impo ancia li e a ia, como el hecho de se una ía pa odia joyceana. Asimismo, ei indica la in luencia iopla ense en es e au o : «pa a llega a Adán Buenosay es […] pa i ía de A l , Bo ges y One i» (1999: 929). 9 planes o he o he s o ies o men who a e o en e y like Adán and ye di e en and mo e ho oughly alien. […] The eade is le a he end accep ing e e y hing imagined and imaginable as eal, o pe haps no hing (1982: 218). El p ime o en desc ee en la exis encia de Cacodelphia es el mismo p o agonis a quien p egun a a su guía Schul ze: «—En el supues o caso de que las dos ciudades mi ológicas exis ie an —b omeaba yo—¿qué mé i o hay en noso os que nos haga dignos de semejan e a en u a?» 11 (1997: 343). Cacodelphia es el espacio donde la ilusión mimé ica se deja al descubie o, donde se pone en duda la e acidad de los hechos que allí acon ecen; si ocu en ealmen e, si han su gido en la imaginación o si ienen un o igen oní ico. Consis e en un ambien e a i icioso, donde la ea alidad y la simulación sacan a la supe icie la alsedad de lo que allí sucede. El mejo ejemplo lo encon amos en la desc ipción del Falso Pa naso: […] una alsedad absolu a egía oda la escena: los a oyos y las lomas e an de lienzo pin ado, los á boles de ca ulina, las luces de gas neón, los uiseño es de jugue e; en cuan o a los habi an es de aquel edén, un desengaño igual acababa po educi los a una compa sa de ac o es que es ían ajes de papel y lle aban diademas de ca ón do ado 12 (1997: 501). En es a sue e de ampan ojo 13 se ad ie e la in ención de mos a el esquele o de la ilusión misma. La in ención es la con a ia al engaño o a la 11 La descon ianza de Adán es cons an e a lo la go de es e lib o: «Mi é y dudé un ins an e sob e si lo que eían mis ojos en aba en el dominio de la ealidad o en el de la icción» (1997: 349). Incluso llega a e e i se a Cacodelphia como una « an asía del as ólogo». 12 E ns H. Gomb ich, al e e i se a las a es plás icas, explica que el a e mode no «[…] u o que busca medios pa a e o za la ilusión. La ilusión no podía ans o ma se en engaño más que cuando el con ex o de acción es ablecía una expec a i a que ayuda a a la a esanía del a is a. […]. Los pin o es del ompe l’oeil han con iado siemp e en el mu uo e ue zo de ilusión y expec a i a» (1998: 172-173). 13 T ampan ojo: «T ampa o ilusión con que se engaña a alguien haciéndole e lo queno es»: h p://dle. ae.es/?id=aGlyc8T 16 «C uzabas po us días y us noches como po una se ie de habi aciones blancas y neg as» (1997: 280) 27 . Resul ado: Adán Buenosay es se cons uye a pa i de una ocalización múl iple que di icul a ubica la pe spec i a de la ins ancia na a i a, que p o oca cie a descon ianza en el lec o ace ca de su e osimili ud 28 . Las cons an es in e enciones del na ado nos obligan a ealiza una lec u a i ónica de la no ela 29 . La i onía, a di e encia de la pa odia y la sá i a, plasma los con lic os en e ealidad y icción, como obse a Núñez Rochi ace ca del Pe siles: La i onía es g ande, pues apun a no sólo hacia la pene ación de una de las ins ancias de la ealidad iccional den o de o a […] sino que el comen a io deja e , delibe adamen e, los hilos de la p opia icción, según los cuales el inal de la na ación, ec o del p incipio de la na ación, es á ambién con enido en és e (225-226). La i onía del na ado desman ela la na u aleza de la icción al p o oca la descon ianza hacia el ex o. Po ello, exis e un es echo ínculo en e i onía y e osimili ud, en an o que el na ado i ónico es el menos c eíble de las posibilidades na a i as. Jona han Culle ha señalado al elación, basándose en que «[…] la i onía siemp e o ece la posibilidad del malen endido. Ninguna o ación es i ónica pe se» (1978: 219). Y concluye: La pe cepción de la i onía e bal depende de un conjun o de expec a i as que pe mi en al lec o pe cibi la incong uencia de un ni el mani ies o de aisemblance en que el signi icado li e al de una o ación pod ía in e p e a se y cons ui una lec u a i ónica al e na i a 27 Tal empleo de la segunda pe sona no es no edoso; Ce an es la pone en p ác ica en el episodio de C o iano y Rupe a de El Pe siles. 28 El e ec o esul an e con ie e la ins ancia na a i a del Adán en un na ado indigno que consis e, siguiendo a Lodge, en «[…] pe sonajes in en ados que o man pa e de las his o ias que cuen an. Un na ado omniscien e indigno de con ianza es casi una con adicción en los é minos, y solo pod ía da se en un ex o muy he e odoxo y expe imen al» (2002: 249). 29 Umbe o Eco, en Apos illas a El nomb e de la osa, indica que el discu so posmode no «exige, no la negación de lo ya dicho, sino su elec u a i ónica» (1985: 75). Ca aloga el Adán como ob a posmode na equie e un es udio apa e de la ob a; no obs an e, conside o que la a i mación de Eco es ácilmen e aplicable ambién a cie os ex os de la mode nidad. 17 que concue de con la aisemblance que es á cons uyendo pa a el ex o (1978: 220). 4. CONCLUSIONES He comenzado el abajo con una ci a de Piglia donde el a gen ino indaga en la p oblemá ica básica de la li e a u a: cuál es la on ología de la icción li e a ia, cómo se il a la ealidad en el ex o median e la palab a, y de qué medios se si e el esc i o pa a hace nos c ee (o desc ee ) de lo que cuen a. En p osa, la ins ancia na a i a es el pun o de anclaje en e un espacio y o o, es aquello que c ea y de e mina el e e en e imagina io que posee el lec o de la ob a. Tal e e en e es más o menos mimé ico con la ealidad empí ica según el modo en que se p esen a el ex o, es o es, según el g ado de e osimili ud del mismo. La c edibilidad del lec o se subo dina, al mismo iempo, a cómo se conjuguen los dos planos de la e osimili ud ( o ma y con enido). Pa a que el a gumen o de la his o ia sea c eíble, los acon ecimien os de la ama deben espe a una cohe encia in e na con los pa áme os de la ob a (sea an ás ica, ealis a, e c.). A ni el o mal, la e osimili ud depende de las es a egias discu si as empleadas po la ins ancia na a i a, es deci , de cómo se ela a aquello que cuen a. Ambos aspec os de la e osimili ud de inen el modo en que el lec o se ace ca á al ex o. En la p esen e in es igación he escogido Adán Buenosay es como ejemplo de una no ela en que la up u a de la e osimili ud se p oduce a ni el o mal y de con enido. La ambigüedad con que se jus i ican los acon ecimien os an ás icos y la ocalización con lic i a del na ado p o ocan una descon ianza en el lec o que culmina en una lec u a i ónica. Los isos de ealismo de los p ime os capí ulos se an di uminando a lo la go de sus páginas pa a conclui en un eco ido que ca ece de explicación en el Lib o Sép imo: el descenso a Cacodelphia. Del lec o depende, po an o, descub i e in e p e a esa isu a con lic i a en e ealidad y icción. 5. BIBLIOGRAFÍA Albadalejo, T. (1992). Semán ica de la na ación: la icción ealis a, Mad id, Tau us. 18 A is ó eles (2009), El a e poé ica, San a Fe, El Cid Edi o . Camp a, R. (2001). Lo an ás ico: una iso opía de la asg esión. En Da id Roas (ed.), Teo ías de lo an ás ico (pp. 153-192). Mad id, A co Lib os. Ce an es Saa ed a, M. de (2002). 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