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1. Arqueología Urbana de Carmona y Grupo de Investigación Religio Antiqua de la Universidad de Sevilla (HUMA-2). SPAL 9 (2000): 385-403 EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) por M. BELÉN, R. ANGLADA, E. CONLIN, T. GÓMEZ, A. JIMÉNEZ1 RESUMEN Se analizan en este trabajo hallazgos funerarios de Carmona (Sevilla) que en su mayor parte se inscriben en los inicios de la Edad del Bronce de la región, con fechas comprendidas en la primeramitaddelIImilenio a.C. Elregistrohabitacional y funerario permitedefinirconcaracteres propios el desarrollo de esta etapa histórica en la región de Los Alcores sevillanos, sincrónico perodiferenciadodelosprocesosmejorconocidosenlasáreasvecinasdelBroncedelSuroeste ydeElArgarconlasquesin dudacompartetambiénnopocosrasgos.Adultosyniñosrecibieron sepultura en fosas y covachas que, aisladas o en pequeños grupos, se han documentado tanto dentro como fuera de la zona de hábitat situada en el recinto intramuros de la ciudad actual. ABSTRACT This paper analyzes several funerary finds from Carmona (Sevilla). Most of them belong to the regional Early Bronze Age that developed during the first halfof the IInd. Millenium B.C. Domesticandfunerarydatacoincide indefiningthishistoricalperiodoftheregionoftheAlcores with its own characteristics. These are synchronic but differenciated from the better known development of the Bronze Age in the neighbour regions of the Southwest or the Argar with which it shares several features. Adults and infants were buried in shallow or horizontal pits and have been found, alone or forming small groups, inside and outside of the domestic zone of the walled area of the city. Palabras claves Bajo Guadalquivir. Edad del Bronce. Tumbas. Covachas. Fosas. Ritual funerario. Key words Lower Guadalquivir. Bronze Age. Graves. Shallow pits. Horizontal pits. Burial ritual. ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21 EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) FUNERARY EXPRESIONS FROM THE RECENT PREHISTORY OF CARMONA (SEVILLA)
386 M. BELÉN / R. ANGLADA / E. CONLIN / T. GÓMEZ / A. JIMÉNEZ 2. LacalibracióndelasfechasdeC14deElBerruecoydeSetefilla,sitúaneldesarrollodelBronceAntiguoyPlenodelGuadalquivirentre2200/1900y1700/1600A.C.:cf.Castro,LullyMicó(1996):Apéndice:tablasdedataciones,yMederos(1996):79-80. 3. La documentación disponible fue analizada por A. Jiménez en la tesis de licenciatura “La secuencia cultural del Bronce en la comarca de Los Alcores”, Universidad de Sevilla, 1993, inédita. SPAL 9 (2000) I. INTRODUCCIÓN LadefinicióndeunaEdaddelBroncedelBajoGuadalquivir,queahoraseperfilayaconrasgospropios, hasidomuytardíaenrelaciónaotrasregionespeninsulares.LafaltadedocumentaciónimpidióaM.Tarradell (1965: 424) caracterizar esta etapa en la región occidental de Andalucía, pero el registro funerario, que se fue conociendo bien a partir de mediados de los setenta en las comarcas montañosas de Huelva (Del Amo 1975), puso en evidencia las afinidades culturales con el Bronce del Suroeste recién sistematizado paraeláreaportuguesaporH.Schubart(1974y1975).LasexcavacionesdeElBerruecodeMedinaSidonia y de Setefilla, en las que por primera vez se asociaban con claridad enterramientos a zonas de habitación, no sólo permitieron esbozar una secuencia desde la transición Calcolítico/Bronce al Bronce Pleno, con desarrolloentre1700y1500a.C.avaladopordatacionesradiocarbónicas (Serna,EscacenayAubet1984)2, sino que también mostraron las diferencias entre los distintos asentamientos y las vinculaciones argáricas, másclaraseneláreagaditana,deesteprocesoregional(EscacenayBerriatúa1985).Pocodespuésseproponía una primera caracterización artefactual del Bronce del Guadalquivir (Caro 1989). La investigación actual sigue viendo en el registro empírico del Bronce de esta región, en gran parte funerario, una extensión del Bronce del Suroeste (Castro, Lull y Micó 1996: 142-143), pero la existencia de procesos desiguales y de desarrollos independientes de las expansivas áreas nucleares vecinas, parece cada vez más clara (cf. Arteaga 2000: fig. 3). Para la comarca de Los Alcores, en la que Carmona es uno de los centros más activos, se propuso la continuidad del híbrido complejo Campaniforme del final del CalcolíticohastafinesdelII milenio, enlazando conelBronceFinal(cf.DeAmores1982:220y224-225). Las secuencias habitacionales contrastadas en La Mesa de El Gandul (Pellicer y Hurtado 1986), Castillo deAlcaládeGuadaíra(PozoyTabales1989)yenlapropiaCarmona,vinieronaconfirmarlasimpresiones derivadas de la prospección superficial del territorio acerca de la existencia de un horizonte cultural de laEdaddelBronce(DeAmores1982:225-230),deudordelaetapaprecedenteenloscomplejosartefactuales, pero bien diferenciado en muchos otros aspectos que resultan novedosos respecto de la tradición cultural anterior. La recesión y reordenación del poblamiento, la concentración en enclaves de fácil defensa, y los cambiosenlasprácticasfunerariasquesuponenelabandonodel enterramientocolectivo,sonlasexpresiones arqueológicas más claras de los nuevos tiempos (cf. García Sanjuán 1999: 67-76). En el caso de Carmona, el programa de excavaciones preventivas que se viene aplicando desde 1985, noshapermitidodisponerdeunadocumentacióncontrastadaendiferentesintervencionessobrelasecuencia de la Edad del Bronce en la zona y su relación con los restantes asentamientos investigados en la región de Los Alcores.3La transición local Cobre-Bronce está avalada por la estratigrafía obtenida en la Plaza de Santiago (Cardenete y otros 1990), próxima a la Puerta de Córdoba, donde los primeros depósitos del Bronce se superponen directamente a los calcolíticos, un hecho comprobado también en el poblado de El Gandul (Pellicer y Hurtado 1986: 339-340). Los paralelos con los horizontes de Bronce Antiguo y Pleno deEl BerruecoySetefilla,apoyanpara esta etapa inicial del BroncedeLosAlcoresfechasconvencionales comprendidas entre los siglos XVII y XV a.C. En el registro artefactual, escaso todavía, predominan con mucho los cuencos semiesféricos de borde entrante y están presentes también los vasos globulares con cuello corto y recto (Cardenete y otros 1990: fig. 3), formas frecuentes, como se verá más adelante, en el equipo fúnebre de la época. ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) 387 4. La excavación es tan reciente, de hecho la intervención en el solar no ha concluido todavía, que no ha habido tiempo para disponer del estudio antropológico. SPAL 9 (2000) Lapresenciafrecuenteenelregistrodecerámicaemparentadaconelrepertoriodelhorizontemeseteño de Cogotas I, permite distinguir una etapa diferente y posterior en el desarrollo del Bronce local, coetánea del Bronce Tardío del Sudeste y previa al Bronce Final clásico del Guadalquivir, sólo bien definida hasta elmomentoenCarmona.Enelcomplejoartefactualdestacanlasdecoracionestipoboquiqueidentificadas con frecuencia en ambientes ajenos a los de su cultura formativa, en depósitos arqueológicos de escasa potencia, o en estructuras siliformes como la documentada en la C/. Costanilla-Torre del Oro (Jiménez 1994), datos que sugieren un poblamiento disperso y poco estable, basado sobre todo en la explotación de los recursos ganaderos. ConlavaloracióndeladocumentaciónfunerariadelIImilenioa.C.,quepresentamossinmáspretensión que la de plantear una primera aproximación al tema de los cambios en la ideología funeraria del Cobre al Bronce, nos sumamos con afecto al homenaje que el Departamento de Prehistoria y Arqueología rinde alprofesorVallespí,conquiencompartimosinteresescientíficoseilusionesenlainvestigacióndelahistoria más antigua de Carmona. II. EL REGISTRO 1. La excavación en los últimos meses de una amplia parcela situada en el barrio de Santiago, al este de la ciudad (fig. 1: 1), en una zona de intensa ocupación poblacional desde la Edad del Cobre hasta ahora, ha deparado el hallazgo de tres sepulturas practicadas junto o sobre un foso de 2,50 m de ancho y 2,30 m de profundidad, excavado en el alcor y colmatado en momentos avanzados de la Edad del Cobre. La primera de ellas (figs. 3-5) era una oquedad a modo de covacha, labrada en la pared oeste del foso, con forma en planta aproximadamente ovalada, orientación de 330º y unas dimensiones de 1,27 x 0,67 m y 0,69 m de altura. El lado sur se cerró con lajas de alcor colocadas de forma vertical y la misma solución debió adoptarse para delimitar el lado este, a juzgar por el reborde que presenta el alcor, de modo que la estructuramezclabarasgosdecistaydecovachapropiamentedicha,conaccesodirectodesdelapartesuperior. La cubierta se hizocon lajas de piedra alcoriza de buen tamaño (73 x 56 x12 cm y 70 x 46 x11, respectivamente), que se conservaban en los extremos norte y sur, y debían apoyar sobre el borde de la cornisa de la covacha, por una lado, y sobre las lajas de las paredes este y sur, porotro, que al estar algo más bajas daban a la cubierta cierta inclinación hacia levante. Enelinteriordelatumbasedepositarondoscuerposenocasionessucesivas.Cuandoseutilizólacovacha porsegundavez,losrestosdelprimerinhumado,unindividuoadulto,sedesplazaronhaciaelfondoperdiendo la conexión anatómica.4El lugar desalojado fue ocupado por otro cadáver de adulto colocado en decúbito lateral izquierdo, con las piernas y los brazos flexionados y mirando hacia el Este. No se encontró ajuar, pero bajo los restos del muerto más reciente se recuperaron dos fragmentos atípicos de cerámica a mano y un fragmento de borde de un cuenco carenado que podrían haber pertenecido al ajuar del enterramiento másantiguo,aunquenosepuededescartarquesetratede material de acarreoincluidoenunacapadetierra de 9 cm de espesor que niveló el suelo irregular de la sepultura antes de su uso. Latumbanº2(fig.3)esunafosade1mdelongitudy0,80deancho,excavadaparcialmenteenlasparedes del foso calcolítico y en el relleno que lo colmata, con una orientación de 108º, que se cubrió con piedras de alcor de tamaño pequeño y mediano amontonadas de forma irregular. En su interior se documentaron restos humanos muy fragmentados de un adulto, aunque se apreciaba por ellos la posición de cadáver en decúbito lateral derecho, con la cabeza mirando al NE y las piernas flexionadas. El ajuar se componía de ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
388 M. BELÉN / R. ANGLADA / E. CONLIN / T. GÓMEZ / A. JIMÉNEZ 5. Del estudio antropológico hecho por el Dr. J. Alcázar Godoy, se ofrecen datos en Anglada, Jiménez y Rodríguez (1995): 525-526. 6. Según el informe elaborado por la Dra. E. Bernáldez Sánchez. SPAL 9 (2000) un vaso de forma globular y borde entrante, de cocción irregular y superficies alisadas, situado próximo alacabeza,yuncuencoenformadecasqueteesférico,debordesimpleentrante,conlasmismascaracterísticas técnicasen cuantoacoccióny tratamientodelas superficies(fig.6).Esteúltimosehabíadepositadosobre una pella de barro, próximo a las manos del difunto. Junto a las extremidades inferiores se hallaron dos núcleosytreslascasdecuarcita,cuatrofragmentoscerámicosatípicosyrestosóseosdenaturalezaanimal. El cadáver yacía sobre una capa de piedras de alcor y cantos rodados de pequeño y mediano tamaño que cubrían el suelo de la fosa sólo en el espacio ocupado por el enterramiento. Latercerayúltimadelassepulturasdocumentadasseexcavóenelladoopuestodelfosodeedadcalcolítica (figs.3y4).Esunafosarectangular,con90ºdeorientación,de1,05x0,67my0,50deprofundidad,cubierta porunagranlaja(100x69x10cm)cuidadosamentetalladaenpiedralocal,dispuestaensentidotransversal. Del esqueleto sólo se recuperaron, en una delgada capa de color oscuro producida probablemente por la descomposición del cadáver, un molar y restos óseos de pequeño tamaño pertenecientes a un individuo infantil, pero el hallazgo de un vaso cerrado en el lado este, según permiten deducir otros enterramientos del Bronce de Carmona que analizamos en estas páginas, donde hemos comprobado que vasos de forma semejante–entodosloscasossólounoacompañadoonodeuncuenco–sesitúanjuntoalacabezadelmuerto, parece indicativo de que el cuerpo se depositó en sentido EO. Esun recipiente de cuerpoglobular conboca estrecha, de cocción irregular y superficies alisadas, que presenta pequeños mamelones decorativos en torno al borde y en la zona de mayor diámetro del cuerpo. En el lado oeste se halló un cuenco semiesférico de borde entrante, pasta negra y superficies bruñidas, con idéntica decoración de mamelones (fig. 7). 2.Enelmismosectororientaldelaciudad,próximoalAlcázardeArriba,peromásalsur(fig.1:2),eldescubrimientoysaqueodeunagranplataformadesillares–presumiblementelacimentacióndelteatroromano– enunsolarenconstrucción,motivóunaintervenciónarqueológicaenelcursodelacualsedocumentótambién una tumba que se adscribió al Bronce Pleno del Bajo Guadalquivir (Anglada, Jiménez y Rodríguez 1995). Elenterramientosehabíapracticadoenunafosaexcavadaenelalcor,deformarectangularconesquinas redondeadas, completamente colmatada en el momento de su descubrimiento como todas las restantes. La estructura, de 0º de orientación norte y 1,08 x 0,60 m, profundizaba hasta 0,70 m, y en el fondo, junto alaparednorte,teníalabradounescalónde0,23mdeancho,sobreelevado0,10mdelsuelo.Probablemente se cerró la tumba con una losa que encajaba en una hendidura de unos 5 cm de ancho de la que quedaban evidencias en la parte superior de las paredes de la fosa. Esta placa debió arrancarse al realizar las obras de cimentación del edificio romano, pero ya para entonces los sedimentos que se habían ido filtrando lentamentehabíanrellenadoporcompletolasepultura.Ensuinteriorseconservabanenrelativobuenestado los restos de un niño de entre 1,5 y 2 años5inhumado en posición de decúbito lateral izquierdo con las piernasflexionadas,lacabezaalnortemirandoalevante,elbrazoizquierdoextendidoenlamismadirección y el derecho a lo largo del tórax. El cráneo, que debió apoyar en el escalón tallado a modo de almohadilla, estaba caído sobre el pecho, desplazado de su posición original (fig. 8). Junto a él, parcialmente volcado sobreelcadáver,sehallóunvasoglobulardebocaestrecha,pastaoscuraysuperficiesbruñidas,quesuponemos colocado en su día sobre el resalte, junto a la cabeza (fig. 9). En la tierra acumulada en su interior se hallaron semillas carbonizadas que no se han identificado. Sobre la mano izquierda se depositó, además, partede uncostillar,cuatroocincocostillas yunpardevértebras,deunbóvidojovendetallamáspequeña que la de los individuos de la misma edad de las razas ibéricas actuales.6 ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) 389 7. Realizado por Dª A. Porras Crevillent. 8. Enelestudioantropológico,J.Alcázar,A.SuárezyV.Martínezanotaronlaausenciadedeterminadoshuesos,“enparticular loscorrespondientesalaporciónfrontomaxilar,asícomolosdoscúbitos,radios,tibias,peronésyhuesosdemanosypies.Asimismo faltan vértebras, costillas, y los huesos de la pelvis”. 9. “Interpretación tafonómica y paleoeconómica de los restos faunísticos hallados en Costanilla-Torre del Oro (Carmona, Sevilla)”, Sevilla, 1994, hecho por encargo para el Proyecto de Arqueología Urbana. 10. Actualmente, Ronda León de San Francisco. SPAL 9 (2000) El estudio de los restos malacológicos7ofreció aspectos de interés por su posible relación con el ritual funerario.Lapresenciadegasterópodosdemediosacuáticosyhelícidosquetienensunichobajolosarbustos, hacen pensar que pudo cubrirse el cadáver con un manto vegetal, tal vez de especies que florecen antes del verano. 3. En el nivel inferior del corte estratigráfico que M. Pellicer y su equipo de la Universidad de Sevilla realizaron en el Picacho, próximo al escarpe que delimita por el sur la meseta (fig. 1: 3), se halló una inhumación infantil sin ajuar, que había sido depositada directamente sobre la roca, orientada en sentido EO y protegida por la mitad de un vaso fabricado a mano (Pellicer y Amores 1985: 103, fig. 43 y lám. III,2) (fig. 10). La posición que ocupaba permitió adscribirla al estrato inferior de la secuencia estratigráfica, formado por arcillas de descomposición de las calcarenitas locales que contenían materiales de acarreo decronologíacalcolíticaydelBroncequepermitieronfecharlacapasinprecisiónenelIImilenio,conmás probabilidada fines del mismo a juzgar por la datación del nivel 12 que la cubría, dentro de la última etapa de la Edad del Bronce (Ídem: 114; cf. 180 y 182 y fig. 80). Posteriormente se propuso su adscripción a momentos avanzados del Bronce Pleno (Belén, Escacena y Bozzino 1991: 248) al considerar que algunos materiales del nivel 12 que sellaba el depósito funerario, guardaban estrechos paralelos con los estratos del siglo XIV a.C. de El Berrueco de Medina Sidonia, pero se desestimó que se tratara de una auténtica tumba en píthos al modo de las sepulturas en vasija tan frecuentes en el ámbito del Argar. 4. A fines de 1989 se realizó una intervención arqueológica en un solar próximo a la Puerta de Sevilla (fig.1:4),sobre la ladera sur deunodelospromontorios queconformanlatopografíaoriginal delaciudad, quepermitiódocumentarunaampliasecuenciaestratigráficaconorigenenlaEdaddelBronce(Cardenete yotros1989;Jiménez1994).EnlaquesedenominóUE.102,unacapaconunapotenciamediade10cm,de origenartificialydeposiciónrápida,sehallóelesqueletoincompletodeunneonatodeentre3y4meses“post partum” 8, pero no se detectaron estructuras ni evidencias de conductas rituales que permitan hablar de enterramiento intencionado. A la opinión de los arqueólogos de que la capa que contenía los restos era undepósito de vertedero,sesuma lade E.Bernáldez9de que el cadáverse desmembró al serarrastradopor una corriente de agua antes de varar definitivamente. La cerámica a mano que se encontró, lisa casi en su totalidad, ayuda poco a precisar la datación de esta UE. 102, pero la fecha de fines del siglo VIII a.C. que se le asignó primero (Cardenete y otros 1989: 574), se elevó posteriormente para situarla de forma vaga entiemposprefeniciossituadosentrelossiglosIXyVIIIa.C.Lascircunstanciasdeposicionalesnoshacen desechar este hallazgo como evidencia de las prácticas funerarias de la sociedad del Bronce Final, que por otra parte, no está de más recordarlo, nos resultan de momento totalmente desconocidas, salvo que tomemosenconsideraciónlas propuestas alternativas que se debaten(cf.Belén,EscacenayBozzino1991 y Belén 2001). 5. Los planes de urbanización de los terrenos rústicos del entorno de la necrópolis romana, propiciaron el hallazgo en 1985 de tumbas de la Edad del Bronce en la que fue huerta del convento de San Francisco (Alonso de laSierrayDe la Hoz1985),10 quesonlasúnicasconestacronologíalocalizadashastaelmomento ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
390 M. BELÉN / R. ANGLADA / E. CONLIN / T. GÓMEZ / A. JIMÉNEZ 11. Aunque nada se dice en la descripción (cf. Alonso de la Sierra y De la Hoz 1985: 300),la piedra que se dibuja en la sección (Ídem: fig. 3), debe ser parte del sistema de cierre de la tumba. 12. Enelinformedelaexcavaciónnosefacilitainformaciónsobrelaformadelatercerapieza(cf.AlonsodelaSierrayDelaHoz 1985:300),peroenHurtadoyAmores1984:nota13,seseñalaquejuntoalosdosvasoscarenadossehallóotro“decorado,conasa”. 13. Las dimensiones de la Tumba 1 están calculadas a partir de la escala del dibujo publicado, pero se contradicen, por ser inferiores, con las que los autores dan para la tumba 2 que, según indican, era más reducida. 14. Ruiz-Gálvez (1998: 127) comenta que en otros ámbitos culturales también se encuentran con frecuencia restos óseos de fetos y neonatos en basureros. SPAL 9 (2000) fuera,yaciertadistancia,delrecintohistóricode la ciudad(fig.1: 5).Setratadetressepulturasencovacha excavadas en la roca blanda del alcor que estaban expoliadas, tal vez de antiguo, total o parcialmente. En todasellaslacámarasepulcralquedabadesplazadahaciaunladodelpozodeacceso.Lamejorconservada, la tumba nº 1, presentaba en planta forma de tendencia rectangular de 1,56 x 1,04 m y 0,80 de altura, aproximadamente.Unescalónlabradoenlarocafacilitabaelaccesoalacámaraalavezqueservíadeapoyo a la losa o losas de cierre.11 En la zona más cercana a la pared del fondo, se hallaron restos de un cadáver flexionado,presumiblementerecostadosobreelladoizquierdoymirandoal sur, ytres vasijas,dos deellas en forma de tulipa (fig. 12).12 Del mismo tipo pero algo más pequeña (2,20 x 1,80 m)13 era la tumba nº 2 queseencontróvacía (fig.13).Latercerapresentabalaparticularidaddetenerdoblecámara,una deplanta subrectangular, y otra algo más pequeña de planta más redondeada. En esta última se recuperaron restos óseosdeuncuerpodepositado,alparecer,sobreelcostadoizquierdo,flexionadoymirandoalSO(fig.14). El conjunto se fechó a grandes rasgos, y a la espera de que el estudio de la cerámica permitiera mayor precisión, en el Bronce Medio-Final. Lastumbas,concretamentelasnºs.1y2,serelacionaronconunaestructuracircularde13,5mdediámetro, delimitada por una zanja excavada en la roca de entre 0,90 y 1,40 m de ancho (fig. 11). En época romana, en el lecho de esta zanja se abrió un ustrinum y se alojaron, aparte, dos enterramientos de cremación en urnas. La posición excéntrica de las sepulturas del Bronce respecto del círculo delimitado por la zanja, además de la semejanza de la estructura con obras romanas documentados en otras zonas de la necrópolis (DelArco1991:87-95),noshacedesestimarlapropuestadelosexcavadores.Nodescartamos,sinembargo, que el espacio funerario del Bronce estuviera delimitado y tal podría ser la función, en relación con una cerca, del que se describe como “canal de trazado discontinuo e irregular de 0,20 m de anchura y 0,30 de profundidad”(fig.11).Estaotrazanja,anterioralaprimera,síenglobaensuinterioralastumbasprehistóricas y podría paralelizarse con la documentada en torno al tholos de Las Canteras, en El Gandul, cuya relación con las tumbas de tipo covachas abiertas en el exterior del sepulcro megalítico anterior, junto al corredor o en el túmulo, aunque parece poco probable, no se excluye del todo (Hurtado y Amores 1984: 168). Las tumbas descritas se han localizado dentro y fuera del casco histórico de Carmona. Respecto a la primeras, se puede asegurar que quedan dentro de un área habitada en su época, aunque no hay datos que permitanrelacionarlasconlaspropiasviviendas.ConexcepcióndeldelaC/.Costanilla-TorredelOro,que noconsideramosunenterramientointencional,14 loshallazgosselocalizanenlamitadorientaldelaactual meseta, que es la zona de la que se tienen las evidencias poblacionales más antiguas con cronologías del CobreydelBronce.EnelcortePdelasexcavacionesdelaPlazadeSantiagonº1(Cardeneteyotros1990), enlavecindaddelsolarenquesehallarontresdelassepulturasestudiadas,alosestratoscalcolíticos(UUEE 54-61)sesuperponíandepósitosdelBronce(UUEE48-53)generadosenlascercaníasdelazonasdehábitat a lo largo de un proceso de formación lenta. Las analogías del registro artefactual con los materiales de lasfasesmásantiguasdeElBerruecoySetefilla,mayoritariamentecuencossemiesféricosdebordeentrante yvasosglobularesdecuelloscortosyrectos,semejantesalosdepositadosenlastumbaspróximas,permitieron fecharestas capas enlaetapainicialdel Broncedelazona.LasexcavacionesdeElPicachotambiénofrecieron ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) 391 SPAL 9 (2000) enlosnivelesinferioresevidenciasdeocupacióndelBronceenlaperiferiameridionaldelameseta,aunque nopudieronserbiendefinidoslosdepósitoscorrespondientes(cf.PelliceryAmores1985:180).Encualquier caso parece claro que las capas depositadas en la base de la estratigrafía (niveles 12-13) no corresponden con propiedad a un horizonte de habitación, sino que tienen su origen en procesos de erosión/deposición de las arcillas rojas producto de la descomposición de la roca madre, sedimentadas desde la zona más alta y próxima al reborde a lo largo del Calcolítico y en las primeras etapas del Bronce, estas últimas bien diferenciadas en lo artefactual de los complejos del Bronce Tardío presentes en el nivel 11. Comocomprobamosparalaetapacalcolítica,esposiblequeexistieranotrosnúcleosdehabitaciónmás pequeños en el entorno de un enclave principal situado en la meseta de Carmona, en un emplazamiento con óptimas condiciones para la defensa. Eso explicaría la distancia, inusual para una época en la que los enterramientosserealizandentroomuycercadelpoblado,queseparalastumbasdelaHuertadeSanFrancisco respecto de los hallazgos localizados en la parte más alta del casco histórico. Los cuadros 1 y 2 resumen las características de los enterramientos estudiados. Las diferencias entre ellos se refieren sobre todo a la forma de las estructuras sepulcrales, pues participan de idéntico ritual de inhumaciónenposiciónflexionada,recostadossobreelladoizquierdo,conlasolaexcepcióndelatumba2 de Plazuela de Santiago 6-7. No se tiene explicación para estas diferencias en la posición lateral, pero el estudio de los restos de las cistas de Chichina (Basabe y Bennassar 1982; cf. Fernández, Ruiz Mata y De Sancha1976)permitedescartarqueguarderelaciónconelsexooconlaedaddelosdifuntos.Enlacovachacista nº 1 de la Plazuela de Santiago 6-7 se practicaron dos enterramientos sucesivos, el segundo de los cualesocasionóladesarticulaciónyamontonamientodelcadáverdepositadoconanterioridad.Enámbitos argáricos las sepulturas dobles suelen corresponder a personas de distinto sexo, supuestamente marido ymujer,muertosasuficientedistanciaeneltiempocomoparaqueelprimercuerpo,yareducidoaesqueleto, pudiera apartarse para dejar sitio al siguiente (Schubart, Arteaga y Pingel 1985: 95; cf. Contreras y otros 1995: 96 y 99). El trasiego de huesos que se observa en estas tumbas, indicativo de vínculos familiares y de rituales de larga tradición que relacionan a los ancestros con la comunidad del presente (Bradley 1998: 54), nos hace suponer la existencia de señalizaciones externas que sirvieran de referencia espacial. Dadalapobrezageneralizadadelosajuares,–másexactoseríahablardeofrendasdedespedidaqueimplican elusoderecipientescerámicos–,debemosdestacarqueunadelasdosúnicassepulturasenlaquesedepositaron, además de cerámica, ofrendas no artefactuales, corresponde a un niño de corta edad. Cuadro 1 Localización Estructura Posición lateral Orientación tumba Orientación rostro Adulto Infantil Sexo Plaza Santiago 6 -7 T. 1 covacha I NO-SE E X T. 2 fosa D E-O NE X T. 3 fosa E-O X General Freire 12 fosa I N-S E X V El Picacho fosa I E-O NE X Huerta San Francisco T. 1 covacha I O-E S T. 2 covacha T. 3 covacha I ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
392 M. BELÉN / R. ANGLADA / E. CONLIN / T. GÓMEZ / A. JIMÉNEZ 15. Larelacióneshoymuchomásextensa,perolamuestrarecogidaporEscacena(1992-93:454)ilustrasuficientementeestehecho. SobrelacronologíaynaturalezafunerariadelossilosdeCampoReal,enlasafuerasdeCarmona,cf.Cruz-AuñónyJiménez(1985). SPAL 9 (2000) Cuadro 2 Ajuar Ofrendas Localización cerámico lítico vegetales animales Plaza Santiago 6 -7 T. 1 T. 2 X X XXXXX X T. 3 X X General Freire 12 X X X El Picacho Huerta San Francisco T. 1 X X X T. 2 T. 3 III.LASTUMBASDECARMONAENELCONTEXTODELAEDADDELBRONCEDELBAJO GUADALQUIVIR Los hallazgos que acabamos de presentar evidencianuna vez más la diversidadcon que se expresan las pautasfunerariasdelassociedadesdelBronceenlaregiónyladificultaddeordenarsecuencialmentelamuestra en una escala temporal de tan larga duración. Este último problema tiene muchoque vercon la falta de basescronológicasmássegurasquelosparámetrosdeevolucióntipológica,porotraparteineficaceseneste caso ante la pobreza y monotonía de los equipos fúnebres. Las escasas dataciones absolutas que se tienen (cf.Castro,LullyMicó1996:143-144;GarcíaSanjuán1999:68),sitúanhacia1800/1600a.C.(2200/1900 a.C.)latransiciónCobre/Bronceylasubstituciónprogresivadelosenterramientoscolectivosporlassepulturas individuales, con ritmo y rasgos diferentes según las zonas. Para esa etapa de transición se ha señalado un registro funerario variopinto en el que conviven tradiciones calcolíticas con las tumbas más antiguas del Bronce. Son frecuentes en el Bajo Guadalquivir, Carmona incluida 15, las inhumaciones en estructuras subterráneas en forma de silo situadas dentro y fuera de los poblados, pero estas prácticas en las que se ha visto la continuidad de tradiciones calcolíticas en fechas del II milenio a.C. (Escacena 1992-93: 454), podrían ser, como las inhumaciones en zanjas y otras formas de deposición funeraria registradas en zonas de hábitat (cf. Alcázar, Martíny Ruiz1992), síntomas de estrategiasde poder diferentes (Criado 1989: 91) que coincidieron durante el III milenio con las expresiones megalíticas más monumentales construidas en el entorno de los asentamientos. DesdefinesdelsigloXIXseconocenenterramientossiliformesenCarmona(Bonsor1899yCruz-Auñón yJiménez1985)yenlosúltimosañossehandocumentadoenunnúcleodehabitacióncalcolíticasituadoen elrecintohistóricodelaciudad.Duranteunaintervencióndeurgenciarealizadaenelnº12delacalleDolores Quintanilla(fig.1:6),secomprobólaextensiónportodoelsolardeuncomplejodeestructurassubterráneas registradas con anterioridad en parcelas contiguas de la misma manzana y bajo la calle. Seccionada por la palaexcavadoraquenivelabael terrenoaconstruir,sedescubrióunaoquedadexcavadaenelalcorconforma de silo de sección troncocónica y planta circular u ovalada, que contenía los restos de una mujer de entre ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) 393 16. Estudio antropológico de Dª I. López Flores. SPAL 9 (2000) 17-20años.16 Loshuesossehabíandepositadosobreunapequeñacapadetierraacumulada,posiblemente, tras desecharse la estructura para usos de almacén; estaban incompletos y alterados por remociones postdeposicionales, de ahí que el cráneo se hallara junto al coxal derecho,pero las piernas se mantenían en posiciónflexionadagraciasaqueconservabanlaarticulacióndelarodilla.Entrelatierraquecubríalainhumación se recogieron un fragmento de plato de borde almendrado y un fragmento de punzón óseo, pero nohaygarantíasdequeformaranpartedelequipofúnebre.Elenterramientoestabaclausuradoconunacapa de piedras ytierra enla que se hallaron también algunos restos de un segundo individuo desexo masculino (fig.2).Notenemosdatosparaprecisarladatacióndeesteenterramientocalcolítico,salvoqueconsideremos como indicios de su pertenencia al Cobre Pleno el fragmento de plato de borde almendrado que se halló en el relleno y la ausencia de artefactos característicos del final de esa etapa en la zona (cf. De Amores 1982: 213-218). En estructuras siliformes fechadas con más aproximación en los tiempos de transición encontramos paralelos claros para el ritual más común en los enterramientos de Carmona. La sepultura del Cerro del ArcadePuebladelRío(Sevilla)conteníaelesqueletoflexionadodeunamujerdemenosde20añosrecostado sobre el lado izquierdo. Aunque la cerámica que compone el ajuar es de tradición calcolítica (Escacena 1992-93: 451-452), el ritual permite fechar la tumba a partir de1700 a.C., pues no pareceque se practicara antes la inhumación individual en el Suroeste, en cualquiera de las modalidades conocidas de estructura sepulcral (García Sanjuán 1998: 168). Los enterramientos individuales más antiguos en fosas dentro del poblado están fechados por C14 en El Berrueco de Medina Sidonia en 1670 a.C. (Escacena y De Frutos 1981-1982). Algo más tardías, pero todavía dentro de la primera mitad del II milenio, son las inhumaciones en fosa de Setefilla (Aubet 1981: 147-148)ydeElEstanquillo(Cádiz)(Ramos1993:43-46y99).LadatacióndelestratoIyIIdeElBerrueco entre los siglos XVII y XVI a.C. (Escacena y De Frutos 1981-1982: 188-189), permite situar en fechas coetáneaslasprimerasinhumacionesindividualesenestaregióndeLosAlcores.Loscuencosdeprofundidad media y borde entrante y los vasos globulares con borde entrante del ajuar de la tumba en fosa nº 2 de la PlazueladeSantiago6-7(fig.6),formasambasdetradicióncalcolítica(Caro1989:99),estándocumentados enelhorizontemásantiguodelpobladogaditano(EscacenayDeFrutos1981-1982:fig.4:8y15,respect.). Losvasosconcarenaamedia altura,queintuimossemejantesa los delequipodela tumbanº1delaHuerta de San Francisco (fig. 12), no aparecen hasta el estrato II (Ídem: fig. 7: 45), más próximo en el tiempo al nivel XV de Setefilla donde las formas carenadas se mezclan con cuencos de borde entrante ya menos profundos(Aubetyotros1983:fig.15:3y5-9).Losvasosglobularesdelatumba3dePlazueladeSantiago (fig.7)ydelainhumacióninfantildeGeneralFreire(fig.9)sondemorfologíapróximaalasvasijasllamadas “botellas”, registradas en Carmona también en el área habitacional cercana a las sepulturas (Cardenete yotros1990:fig.3).EstaformaestádocumentadaenelestratoXIVdeSetefilla,anteriora1570a.C.,junto con tulipas carenadas y cuencos de borde entrante, y como ajuar en la sepultura múltiple practicada en el mismo estrato (Aubet y otros 1983: figs. 18-19 y 21). Lasdiferenciasenlacomposicióndelos ajuares,alavistadelaevoluciónquepresentanlosrepertorios cerámicosenlassecuencias comentadas,podríanserindicativasdeunaciertaantigüedaddelosenterramientos nº 2 de Plazuela de Santiago y nº 1 de la Huerta de San Francisco respecto al resto, lo que para este último quedaríatambiénrefrendadoporlapresenciaenelajuardelacovachanº2deElGanduldeunvasocarenado y un brazal de arquero, que por relación con el mundo argárico han llevado a situar la tumba entre las más antiguasdelBronce(HurtadoyAmores1984:165-166).EneldesarrollodeElArgarlastumbasencovacha ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
400 M. BELÉN / R. ANGLADA / E. CONLIN / T. GÓMEZ / A. JIMÉNEZ SPAL 9 (2000) Figuras 5 a 7: Planta y sección de la T.1 y ajuares de las T. 2 y 3 de Plazuela de Santiago 6-7. ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) 401 SPAL 9 (2000) Figuras 8 y 9: Tumba y ajuar de la C/. General Freire 12. ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
402 M. BELÉN / R. ANGLADA / E. CONLIN / T. GÓMEZ / A. JIMÉNEZ SPAL 9 (2000) Figura 10: Inhumación infantil de El Picacho (seg. Pellicer y Amores 1985). ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21
EXPRESIONES FUNERARIAS DE LA PREHISTORIA RECIENTE DE CARMONA (SEVILLA) 403 SPAL 9 (2000) Figuras 11 a 14: Estructura circular y covachas de la Huerta de San Francisco (seg. Alonso de la Sierra y De la Hoz 1985). ISSN: 1133-4525 ISSN-e: 2255-3924 http://dx.doi.org/10.12795/spal.2000.i9.21