scieee Open visual document viewer

Discurso de contestación a Don José María Vaz de Soto

Ruiz-Copete, Juan de Dios

Full text

DISCURSO DE CONTESTACIÓN A DON JOSÉ MARÍA V AZ DE SOTO Po JUAN DE DIOS RUJZ-COPETE Excmos S es Académicos, Seño as y Seño es: Lle a -asumi - la oz de la Academia es, siemp e, una esponsa- bilidad. Os en a la con ocasión de ecibi y da la bien enida a un nue o académico, haciendo, además, la glosa a su discu so, no hace sino aumen a esa esponsabilidad y no digamos ya si mi ando al pasado, desde el pasado más emo o al más ecien e, epa am os si- quie a sea men almen e en cuan os eminen es po a oces asumie on semejan e menes e a lo la go de la ya casi icen ena ia his o ia de es a Real Co po ación. Mas el que sea una esponsabilidad po inhe en e al debe acadé- mico no excluye que cons i uya, al mismo iempo, pa a mí , en mi expe iencia pe sonal, una ocasión g a ísima y hon osa. No son, pues, es as palab as mías -no quie en se al menos- las que es ic amen e co esponden al cupo es a u a io de salu ación y co esía po el in- g eso de un nue o académico. P e enden compo a al mismo iem- po el plus de sa is acción que la pe sonalidad li e a1ia de Don José Ma ía Vaz de So o me ece pa a odos y especialmen e pa mí po los ínculos pe sonales de una an igua amis ad an since a, además, como ecíp oca. Y es muy posible; más aún, es oy segu o de que ha sido lo no o- io de esa ieja amis ad la azón de e minan e en úl ima ins ancia 164 JUAN DE DIOS RUIZ-COPETE pa a que nues o Di ec o delegue en mí, en mi mal echa, en mi a ónica oz, la oz de la Academia, pues no puedo ni emo amen e supone que sea la c eencia, la e ónea c eencia de conside a me con especial conocimien o en la ciencia y el géne o li e a ios que nues o nue o académico iene eje ciendo y p ac icando desde casi oda su ida con an o acie o como compe encia, ni po supues o que am- poco con la cla i idencia deseable pa a glosa su b illan e discu so. He dicho ciencia y géne o li e a ios y c eo que he dicho bien; po que si bien es cie o que la igu a li e a ia de José Ma ía Vaz de So o pod ía se conside ada desde dis in as pe spec i as -como no- elis a, o lingüis a, ensayis a, colabo ado asiduo y ijo de pe iódi- cos, p o eso de Lengua y Li e a u a (has a hace muy poco que se jubiló de la docencia ac i a) e inclu so como p omo o en o o iempo de un cie o ac i ismo cul u al, es su condición de no elis a, en g an medida sus en ada en sus excepcionales conocimien os de la ciencia li e a ia, lo que le ha hecho alcanza la al a es imación con que hoy cuen a en el pano ama no elís ico de nues o país y, en de ini i a, ha de e minado su inco po ación a es a Academia. Y p ueba de que és a su cualidad de no elis a, es ambién pa a sí mismo su condición p eponde an e y, en consecuencia, su ac i idad hegemónica que odo el g ueso de su bibliog a ía -si excep uamos sus colabo aciones pe iodís icas y algunos ensayos en ma e ia lin- güís ica- se con ae a es e géne o -diez no elas y un lib o de ela os- y que él mismo ha escogido como ema pa a su discu so de ing eso - como acabamos de oí - una e lexión sob e la no ela como géne o li e a io, desde su expe iencia como au o . Es deci , no ha p e endi- do, como él mismo ad ie e, una eo ía ensayís ica sob e la no ela desde una posición de es udioso o doc ina io del géne o como po- d ían exp esa -y de hecho han exp esado- an os eó icos de la c ien - cia li e a ia, sino su concepción de es e géne o desde su p opia con- dición de no elis a y con especial e e encia -en conco dancia con esa concepción- a su p opia ob a na a i a. Y así esul a que de es a su po é ica de la no e la deduce una de i- nición del géne o que puede echa se a compe i -y con en aja- con la de los más econocidos eó icos en la ma e ia. No se queda, como hemos podido e , y como e a de espe a en no elis a de an sólida o mación in elec ual, en la some a y descomp ome ida abs acción de e en la no ela "una simple icción en p osa" sino que llega a una DISCURSO DE CONTESTACION A DON JOSÉ M" VAZ DE SOTO 165 de inición que implica po su pa e -quie o insis i : como eje cien e de icciones, como suje o ac i o y ope an e de su p opio eje cicio li e a io-un comp omiso concep ual en cuan o que la conside a c omo una isión del mundo, " una isión del mund o que oma o ma po medio de una his o ia". Uno, que ha dedicado g an pa e de sus le c u as y su in es iga- ción a los es udios sob e la eo ía li e a ia, iene que deci que pocas eces ha encon ado una de inición de la no ela, -den o de es a am- bición concep ual, po que hay o as muc ha s que po su inanidad no me ecen comen a io-, an ajus ada y an ce e a. Ni aún apelando a los g andes au o es de cuando el esplendo de la no ela. Thomas Ha d y, po ejemplo, -y lo aemos a co ejo po se , ambién, un no e- lis a de pen sa mien o (Da id He be Law ence lo enía po no elis a "me a ísico")-de inía la no ela "como una his o ia de la imagina- ción que debe delei a , sa is a ciendo la a ición a lo ex ao dina io de la expe iencia humana". Y Hen y Fielding -y lo omamos, asimis mo , como ejemplo po es a en el o o ex emo de la cue da na a i a, es o es, de una no ela ealis a de ca ác e ép ico- decía que la no e la es "una na ación que con iene a un mismo iempo ábula, acción, pe sonajes, sen imien os y es ilo". Como se puede e , dos concep os dis in os y po sí so lo insu i- cien es y mucho más insu icien es pa a lo que eclama la o odoxia mode na, qu e, des onada la epopeya, en pleno de sc édi o del hé oe, ad enida la bu guesía y las nue as clases sociales a un mayo ango de exigencia in elec ual, ya no se con o ma sólo con la imaginación, el en e enimien o, lo me amen e e anescen e o lo an ás ico, ni sólo, po o a pa e, con los ala des écnicos o la exclusi a exhibición de habilidades lingüís icas. Pues bien, uno se a e e ía a deci , en co nsecuenc ia , que cuando Vaz de So o da esa de inición de la no ela como "una isión del mundo" es á plan eándose en su ho izo n e men al no sólo un con- cep o de la no e la ide al sino la con igu ación de una au oaspi ación. Y ello po que es ese ipo de no e la el que de alguna mane a compo - a un conocimien o de la ealidad, una isión del mundo, no sólo en endiendo el de un cie o desci amien o exis encial sino -y cuán o más- el de la in e io idad humana, con el que la sensibilidad de Va z de So o, su o mación, sus ap i udes in ínsecas y su inquie ud in e- lec ual, encuen a su e dade o pa en esco de con sa nguinidad. 166 JUAN DE DIOS RUIZ-COPE TE E ec i amen e, desde que in-umpie a en la escena li e a ia, allá po 1971 con El in ie no y la b isa, has a Desde mi celda, -q ue aún iene ese olo cillo peculia y en añable de su imp esión ecien e-, Vaz de So o, a a és gene almen e de unos plan eamien os de es a- dios in e io es y de unos pe sonajes de peculia hondu a psico lógica , (en algunos de los cuales, dicho sea en epa én esis, no se ía di ícil la iden i icación de algún he e ónimo o de algún al e ego), ha inco - po ado a la no elís ica española, den o de esa endencia de la no ela de pensamien o, una isión de la ealidad -na u almen e que desde sus p opias pe cepciones- y un conocimien o de las cosas que, como in elec ual p eocupado po los p oblemas de su iempo, iene, siem- p e, endencia a lo impo an e cuando no a lo delibe adamen e as- cenden e. Y es e modo de nanación, e lejo idelísimo de su concepción de la no ela, es lo que lo ha ins alado -y man enido- a lo la go de casi sie e lus os ya en un luga de sólido p es igio en nues o pano ama li e a io, como demues an la a ención c í ica que su ob a ha me eci- do, los manuales, los ex os y los a ados sob e nues a li e a u a más ecien e. Quie o deci que a su cíclica enacidad nan-a i a -insu icien e po sí misma como es ob io pa a la consolidación de ese p es igio li e a- io- ha unido la cohe encia, su idelidad a es e ipo de no ela de pensa- mien o no insóli a po supues o pe o sí in ecuen e en un iempo como el nues o an p opicio a la i olidad, a la in ascendencia o a o as ascinaciones que a eces, muchas, nada ienen que e con el e da- de o a e de la li e a u a; que obedece, digámoslo sin ambages, a un o den de es a egias me can iles, polí icas o ideológicas enazmen e es u !iado y que no a an de e i a -es lo ala man e- ni siquie a los que más ap emian emen e es a ían obligados a ello, como las ins i ucio- nes, las edi o iales o los p omo o es de los g andes p emios. Es a cohe encia no elís ica de Vaz de So o -y e o namos a su igu a li e a ia que es lo que nos in e esa aho a- la ju s i ica, en g an medida, su inal e able con icción de que la no ela mode na, como ya ad i ie a She man H. Eo en El pensamien o mode no y la no e- la española es, iene que se en g an medida al menos, no ela " ilo- só ica" po que así lo eclama la cul u a de hoy. Y aunque es e dad que bajo ese amplio pa ág a o de "no ela ilosó ica" se puede cobi- ja desde la alusión su il has a la especulación e iden e e incluso, a DISCURSO DE CONTESTACION A DON JOSÉ M• VAZ DE SOTO 167 eces, has a la especulación excesi a, él, Vaz de So o, ha sa bido man ene se, den o de ese o ma o de no ela de pensamien o y a con aco ien e en una época que ma gina de o ma ulminan e al que no se some e al i ual de una no ela ácil, escapis a y de consu- mo, en un e i o io equidis an e de la especulación demasiado espe- cí icamen e il osó i ca, que hubie a con e ido sus no elas en na a- ciones innecesa iamen e c íp icas -él mismo lo acaba de deci que el no elis a y el ilóso o ienen obje i o s, p ocedimien os y lenguajes dis in os- y la simple his o ia a gumen al como sopo e único de la no ela. O dicho de o a o ma: consigue una equilib ada sín esis de ambos elemen os, con i iendo la dialéc ica sob e lo s g andes emas que han impo ado siemp e al homb e y algunos especí icos del hom- b e de hoy, en un coadyu an e al in e és de la his o ia que el ela o com po a. La o iginal e alogía que inició con Diálogos del anochece y culminó con Diálogos de la al a noche es un cla o ejemplo de esa me ano ela que a a de in eg a en la dialéc ica del azonamien o la espues a del homb e de ho y, an o en la bú squeda de sí mismo como en la explicación de sus ci cuns ancias. Y es o, que se abo da co no una pa ología del indi iduo gene al- men e an e la us ación i al, no desde una pe spec i a es ic a- men e clínica sino psicológica que, como bien sa ben los médicos no es lo mismo, y que a lo la go de la e alogía se iene a con e i cuando nos damos cuen a en el sínd ome colec i o de una sociedad que du an e un la go pe íodo de su his o ia ecien e se ha is o cons- eñida en sus libe ades, se pe sonaliza má s aún en Despeñape os, excelen e ela o en el que incide en ese mismo ipo de su bj e i a inda- gación en la que la in ospección aspi a a se , además, e apia de un es ado de p esi o. Como no es és a la ocasión -aunque, acaso, uno ya la es é ulne- ando- pa a un eco ido c í ico-ensayís ico sob e su bibliog a ía na- a i a y como po o a pa e Va z de So o ha enido la ace ada ocu- encia de conside a en su discu so lo s p opósi os, lo s undamen os, la me odología y las ci cuns ancias que de e mina on la ges ac ión y la elabo ación de sus no e las has a llega p ecisamen e a es a que acabamos de ci a -Despeñape os -, me eo e le ado a más comen- a io sob e las mismas, que en ningún caso, además, pod ía se an a inado co mo el suyo. 168 JUAN DE DIOS RUIZ-COPETE Mas obse ando, en cambio, que nada nos ha dicho, alegando, en enial pecado de modes ia, al a de pe spec i a p opia sob e las es no elas -hago abs acción a Desde mi celda- que in eg a on su ciclo que uno mismo denominó "de ec i esco", acaso enga bien, pa a comple a el pe il de Vaz de So o no elis a, e e i me, bien que so- me amen e como eclama la ocasión, a las no elas de ese ciclo -Las pied as son es igo, Sínd ome de Os lo y Pe os aho cados-po que el excipien e gené ico de las mismas, en de ini i a el ca ác e en ol- en e del ciclo, iene a demos a dos conclusiones undamen ales a e ec o de es a esis que uno ha e nido sos eniendo: la cohe encia, es o es, la idelidad de Vaz de So o pa a su concepción de la no ela; y el hecho -nue o- de con ibui a nues o ho izon e na a i o con una singula apo ación. En cuan o a lo p ime o, cualquie a en o obse ado de la ejecu- o ia na a i a de José Ma ía Vaz de So o puede ad e i sin especial es ue zo que ni siquie a en es e ciclo de ec i esco o policíaco, que se suele ene po su na u aleza como más e asi o y de en e enimien- o, abdica de un cie o con enido ilosó ico: la ealidad del homb e en el mundo, las cues iones inhe en es a la na u aleza humana y o as especí icas y pun uales de es e iempo, se hacen elemen os na a i- os añadidos, subsidia ios y a eces sus anciales, a la ama especí i- ca de cada na ación. Sabido es que la no ela policíaca iene su p opio canon y que sali se de él implica siemp e un iesgo, iesgo que aumen a si a los elemen os undamen ales de la in es igación y de la in iga se aña- den ing edien es que a aen sob e sí, po su especí ica impo ancia, una cuo a del in e és o al que el ela o eclama. Es e iesgo lo asu- mió -y supe ó- Vaz de So o po que esa in iolable no ma del suspen- se y el plan eamien o de unos in e esan es -po in igan es- cas os delic i os cons uídos sob e un as apa iencias magis almen e u di- das y aplicados a unos supues os del odo e osímiles, pe o que de- jan desde el comienzo la posibilidad su il de una le e sospecha, es án pe ec amen e a gamasados en su desa ollo con una dialéc ica que asciende del p opio enigma na a i o pa desemboca en p oble- mas p opios de la cul u a psicológi ca o el humanismo en su e sión más exis encial. En cuan o a la apo ación de Vaz de So o al pano ama no elís ico de nues o país, además de es a idelidad concep ual - oda una pe so- DISCURSO DE CONTESTACION A DON JOSÉ M' VAZ DE SOTO 169 -- · -- -- - - - - ·-· ·- - -- --- -·- --- - nalidad- que es lo que en de ini i a iene es a i icando sucesi a- men e su solidez y su p es igio. es á en la c eación - odo un log o li e a io- de una singula pa eja de sabuesos, el iejo comisa io jubi- lado Caye ano Ped e o y su ayudan e en la in es igación el p o eso Manuel Domínguez. que si éplica u al del g an She lock Holmes y el D . Wa son. la céleb e pa eja de Conan Doyle. iene con és a an sus anciales di e encias que no le es a a aquélla un ápice de o igina- lidad. Así. si Ja de Conan Doy le. como p opia de la adición anglosajo- na. iene su e i o io ope a i o en la u be b i ánica. o en las g andes mansiones de sus condados de éli e. la pa eja de Yaz de So o "ope a" -aunque el hilo de la in es igación la lle e. a eces. a o os luga es- en el ámbi o en e ús ico y aldeano de su ie a de o igen. ese incón áspe o y adehesado de la sie a onubense del Andé alo. que él cono- ce an bien. Se di e encia. asímismo. en alan es humanos y en me odología in es igado a. Más p óxima la anglosajona a la línea de un Ches e - on. incluso a la de Jos anceses Mau ice Lablanc o Simenon. la de Vaz de So o es más au óc ona. pod ía deci que más ca pe o e ónica y desde luego que más in elec ual y po ende más cul a. sob e odo po pa e de Domínguez. quien po su condición de p o eso . p o e- so de Lingüís ica -¿,no aludíamos an es a posibles e e encias au o- biog á icas'?-. no sólo busca oda opo11unidad de me e baza cul u al en la in es igación sino que como na ado no desdeña. en o ma de asequibles diálogos - écnica no elís ica de excepcional dominio en Yaz de So o-los emas más a ec os a la p eocupación -en odos lo s aspec os- del homb e ac ual. A pun o ya de e mina . engo la undada sospecha e.le que es as palab as mías han desbo dado la o illa es ic a de es e ac o. ayendo a ues a conside ación mi pe sonal es imación. bien que some a e incomple a. sob e la no elís ica de Yaz de so o. con dejación po mi pa e de o os aspec os de su biog a ía acaso más ap opiados y opo - unos pa a es a solemnidad que nos con oca. co no su b illan e li - cencia u a en Filología Románica. su doc o ado en esa misma disci- plina. su oposición a cá ed a de Lengua y Li e a u a con el núme o uno de su p omoción a escala nacional. el desempeño de su unción docen e en dis in os Ins i u os -Mad id. Cuenca. Vi o ia. seis años en Bu deos y en Mülhouse y inalmen e en Se illa-. sus p emios li e a- 170 JUAN DE DIOS RUIZ-COPETE ios, sus colabo aciones en e is as y en pe iódicos, su pe enencia al consejo edi o ial del dia io El Mundo ... : en de ini i a, la semb lanza de es e esc i o , de es e in elec ual andaluz, sob io, ino y ío y, po ende, equilib ado y ole an e, muy p eocupado po su ie a, pe o sin chau inismo, sin excesi as complacencias con la misma. Si, en e ec o, he deso ien ado mis palab as, des iándolas hacia una es imación cuasi c í ica de su ob a, pido pe dón po ello, pe o de lo que en pa e acuso, cla o es á que con a ec uosa acusación, al p o- pio Vaz de So o po habe escogido pa a su discu so una emá ica que pa a mi no o ia de o mación p o esional, co mo modes o y ya e e ano c í ico li e a io, cons i uía, más que una en ación i esis i- ble, una p o ocación, na u almen e que una p o ocación en su mejo sen ido. Con es as mis disculpa, con las que inalizo una doble elici ación: a la Academia po el acie o de ae a su seno a un no elis a que nos ll ega a alado po una impo an e ob a y sancionado po la c í ica má s igu osa y exigen e; y al p opio Vaz de So o, po inco po a se, con odo me ecimien o, a la noble a ea de es a Casa, que espe a de él la impo an e con ibución de su abajo y sus conocimien os. He dicho.