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El desaparecido colegio sevillano de San Buenaventura: nuevos documentos gráficos

Fernández González, Alberto

Abstract

Edificado en las primeras décadas del siglo XVII, el convento-colegio de San Buenaventura era un importante conjunto arquitectónico del centro histórico de Sevilla que fue demolido, casi en su totalidad, a mediados del ochocientos, con motivo de la intervención viaria llevada a cabo en los aledaños de la actual Plaza Nueva. El artículo, que es resultado de una investigación efectuada en el Archivo General Militar de Madrid, analiza y da a conocer la planta y sección del edificio, documentos gráficos levantados en 1847 por el arquitecto académico Juan Manuel Caballero que tienen un enorme interés porque reproducen la exacta organización de su arquitectura. Para completar el estudio del colegio franciscano, se ha recuperado una descripción anónima de 1687.

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ARCHIVO ESPAÑOL DE ARTE, XCI, 362 ABRIL-JUNIO 2018, pp. 127-142 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511 https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 Copyright: © 2018 CSIC. Este es un artículo de acceso abierto distribuido bajo los términos de una licencia de uso y distribución Creative Commons Reconocimiento 4.0 Internacional (CC BY 4.0) EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN BUENAVENTURA: NUEVOS DOCUMENTOS GRÁFICOS* Alberto Fernández González1 Universidad de Sevilla Edificado en las primeras décadas del siglo XVII, el convento-colegio de San Buenaventura era un importante conjunto arquitectónico del centro histórico de Sevilla que fue demolido, casi en su totalidad, a mediados del ochocientos, con motivo de la intervención viaria llevada a cabo en los aledaños de la actual Plaza Nueva. El artículo, que es resultado de una investigación efectuada en el Archivo General Militar de Madrid, analiza y da a conocer la planta y sección del edificio, documentos gráficos levantados en 1847 por el arquitecto académico Juan Manuel Caballero que tienen un enorme interés porque reproducen la exacta organización de su arquitectura. Para completar el estudio del colegio franciscano, se ha recuperado una descripción anónima de 1687. Palabras clave: Convento-Colegio de San Buenaventura; Sevilla; Arquitectura barroca; Planos inéditos del siglo XIX; Juan Manuel Caballero. THE FORMER SCHOOL OF SAN BUENAVENTURA IN SEVILLE: NEW GRAPHIC DOCUMENTS Built in the first decades of the 17th century, the San Buenaventura Convent-School was an important architectural ensemble in the historic centre of Seville, which was demolished, almost entirely, in the mid19th century due to roadwork carried out in the area around the present Plaza Nueva. In this article, the result of research carried out in the General Military Archive of Madrid, the author analyses and divulges the floor plan and section of the building. These graphic documents, drawn by the academic architect Juan Manuel Caballero in 1847, are extremely interesting because they reproduce the exact organization of the architecture of this Franciscan school. To complete this study, an anonymous 1687 description of the building has been recovered. Key words: San Buenaventura Convent-School; Seville; Baroque Architecture; Unpublished 19th century plans; Juan Manuel Caballero. Como citar este artículo / Citation: Fernández González, Alberto (2018): “El desaparecido colegio sevillano de San Buenaventura: nuevos documentos gráficos”. En: Archivo Español de Arte, vol. 91, núm. 362, Madrid, pp. 127-142. https://doi.org/10.3989/aearte 2018.09. La estructura arquitectónica y la exacta distribución del convento-colegio sevillano de San Buenaventura no se había podido esclarecer hasta ahora porque no se había encontrado ningún documento gráfico suficientemente pormenorizado, a pesar de los importantes avances llevados * Este artículo se inscribe en la estancia de investigación realizada en varios archivos de Madrid durante los meses de julio y agosto de 2016, actividad que ha recibido una ayuda econónima del Vicerrectorado de Investigación de la Universidad de Sevilla. 1 [email protected] / ORCID iD: http://orcid.org/0000-0003-1582-2464 Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 128 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN … a cabo en los últimos años, a raíz de los hallazgos de la hipótesis dibujada de su planta, fechada en 1897, y del croquis anónimo delineado en 1821 que reproduce sus dimensiones aproximadas2. La investigación realizada en los fondos documentales conservados en el Archivo General Militar de Madrid me ha permitido localizar dos planos del edificio levantados por el arquitecto académico Juan Manuel Caballero en 18473. El que describe las plantas baja y principal del histórico cenobio del siglo XVII (fig. 1) fue publicado en 1985 por González Cordón4, pero sin relacionarlo con autor alguno ni referirse a él en ningún momento. La escasa calidad y el reducido tamaño con que ha sido reproducido el documento gráfico, y lo sorprendente que resulta su inclusión en un libro que analiza la vivienda y la historia urbana de Sevilla en el período 18491929, temática muy alejada de la arquitectura barroca y los edificios conventuales de la ciudad, tampoco ha favorecido su difusión. Por todo ello, es perfectamente comprensible, desde luego, que en ninguno de los recientes trabajos publicados sobre San Buenaventura, a los que me referiré más adelante, se tenga en cuenta la planimetría de Caballero, llegando sus autores a aportar dibujos mucho más genéricos del conjunto arquitectónico por considerarlos relevantes. El segundo documento gráfico (fig. 2), que tampoco ha sido nunca estudiado, reproduce dos secciones del edificio: la longitudinal, que describe la estructura de la crujía este (fig. 8), situada hacia la huerta del monasterio de San Francisco; y la transversal, más valiosa todavía porque plasma el alzado originario del claustro principal (fig. 9). El trabajo de investigación se ha completado en dos archivos de Sevilla: el Histórico Municipal, donde he encontrado nuevos documentos que aportan información sobre los derribos y construcciones del ochocientos y acerca de la estructura de la actual iglesia de San Buenaventura, lo único que se conserva del conjunto del siglo XVII; y el de la Gerencia de Urbanismo, donde he localizado un expediente sobre las obras realizadas en el siglo XX. El análisis exhaustivo de los planos trazados por Juan Manuel Caballero ha constatado la solvencia de un olvidado manuscrito anónimo de 1687, texto que debe ser valorado como la fuente clave para el estudio del convento-colegio. Para considerar adecuadamente el estado actual de las investigaciones sobre San Buenaventura habría que partir del famoso plano de Sevilla de 1771 que mandó levantar el asistente Pablo de Olavide; no obstante, por ser más significativo, prefiero reproducir el detalle correspondiente del mapa editado en Madrid en 1788 (fig. 3), un levantamiento cartográfico que su autor, Tomás López, dedicó al entonces asistente Pedro López de Lerena. La amplia e irregular manzana del céntrico sector urbano donde se insertaba el edificio está perfectamente representada. Su perímetro viario lo establecían la plaza de San Francisco, al este; las calles Catalanes, hoy Carlos Cañal, y Pajería, actual Zaragoza, al norte y sur, respectivamente; y el encuentro de estas dos vías, al oeste. En el plano también se representan, con algún detalle de interés pero de manera muy genérica, las Casas Capitulares (n.º 161), el convento de San Francisco (n.º 49) con su extensa huerta mal delimitada, el hospital de los Terceros (n.º 137) y el convento de San Buenaventura (n.º 50), que comunica con la actual calle Zaragoza a través del denominado “callejón de San Buenaventura” (n.º 207). Aunque las iniciales noticias sobre el colegio de los franciscanos hispalenses fueron aportadas por los cronistas Ortiz de Zuñiga en 1677 y Arana de Varflora en el siglo XVIII5, no cabe duda de que la primera fuente de importancia para su estudio es González de León6. El ilustre historiador sevillano visitó el edificio antes de 1844, dejándonos una acertada descripción de la iglesia, las capillas y sus respectivos tránsitos. Sus referencias a varias piezas de la clausura, como la portería, el largo corredor distributivo y el claustro principal, el único que menciona, se ajustan a las planimetrías delineadas por Caballero en 1847. A las demás estancias conventuales, eso sí, apenas se refiere, y si lo hace, como ocurre con el refectorio, la cocina y las salas contiguas, se 2 Al respecto, véanse Castillo Utrilla, 1988a: 191. Salinas Alonso, 1991: 173. 3 Plano del exconvento de San Buenaventura, 30 de enero de 1847, Archivo General Militar, Madrid (AGM), Fondos Se-10-1 y Se-10-2. 4 González Cordón, 1985: 18. 5 Ortiz de Zúñiga, 1677: 202-203, 205. Arana de Varflora, 1766: 50-53. 6 González de León, 1844: 193-194. Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN… 129 Fig. 1. Plano del convento-colegio sevillano de San Buenaventura. J. M. Caballero. 1847. Archivo General Militar de Madrid. Fig. 2. Secciones longitudinales y transversales del convento-colegio sevillano de San Buenaventura. J. M. Caballero. 1847. Archivo General Militar de Madrid. Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 130 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN … equivoca en su ubicación. Esta fuente, por tanto, es fiable, pero debe ser revisada a la luz de los nuevos documentos gráficos. En el siglo XX, destacan las aportaciones de Ortega7, autor que en 1917 dio a conocer un manuscrito anónimo de 1687 que lleva por título Descripción del colegio e iglesia de San Buenaventura, documento injustamente olvidado que sin embargo debe ser valorado como la fuente primaria más precisa porque coincide con lo dibujado por Juan Manuel Caballero y me ha permitido identificar varias piezas del conjunto arquitectónico de ambigua adscripción. Pero también es relevante el trabajo que Castillo Utrilla8 dedicó al convento en 1988, ya que sacó a la luz la descripción y la hipótesis dibujada del edificio que elaboró fray Atanasio López de Vicuña a finales del ochocientos (fig. 4). El manuscrito de López de Vicuña es muy certero en todo lo referente a la fundación y sus históricos patrocinadores, aportando también muchos datos interesantes sobre la configuración arquitectónica de la clausura, aunque se centra especialmente en la descripción de la iglesia y sus valiosas pinturas. Es un testimono de primera mano, por supuesto, pero escrito en 1897, cuando el convento ya había sido demolido, a raíz de la intervención urbanística realizada en el entorno de la Plaza Nueva, y lo poco que permanecía en pie había sufrido varias remodelaciones. La descripción y la hipótesis dibujada de fray Atanasio López se han tenido demasiado en cuenta como fuentes de referencia y han condicionado los posteriores estudios sobre San Buenaventura. Los levantamientos arquitectónicos de Caballero, no obstante, constatan que el convento, en realidad, no disponía de tres claustros contiguos localizados hacia el sur que “formaban un magnífico frontis a la huerta” que se extendía prácticamente hasta la calle Zaragoza. Tampoco acierta López de Vicuña en la ubicación de la enfermería, el refectorio, la sala De Profundis, los dormitorios y otras piezas de la clausura. Montoto9, en su libro de 1973 sobre los conventos de Sevilla, trató la historia del edificio siguiendo el anónimo manuscrito de 1687 transcrito por Ortega y la descripción de González de León. Sus conclusiones sobre la arquitectura de la clausura, certeras en muchos aspectos, resultan en conjunto contradictorias, al no poder contrastar sus fuentes con documentos gráficos pormenorizados. Tres años más tarde, Martínez Ripoll10 publicó un texto sobre la iglesia de San Buenaventura, apoyándose en González de León y los documentos exhumados por López Martínez11, aunque su interés se centra en los programas iconográficos del templo12. 7 Ortega, 1917: 393-397. 8 Castillo Utrilla, 1988a: 181-187, 189. 9 Montoto, 1973: 161-164. 10 Martínez Ripoll, 1976: 9-14. 11 López Martínez, 1928a: 209-210; 1928b: 28. 12 Al respecto, véase también Martínez Ripoll, 1978: 85-92. Fig. 3. Área urbana donde se asentaba el colegio. T. López. 1788. Archivo Histórico Municipal de Sevilla. Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN… 131 En 1991, Salinas Alonso13, tuvo el acierto de localizar en el Archivo Histórico Municipal de Sevilla un croquis anónimo de 1821 que reproduce las dimensiones aproximadas de las Casas Capitulares y los conventos de San Francisco y San Buenaventura (fig. 5). En la sección superior del documento gráfico se detalla el amplio claustro principal de San Buenaventura, sus cinco arcadas, la escalera principal, y distintos espacios de la comunidad. Esta clara aportación hacia el conocimiento arquitectónico del edificio, con todo, no es tan relevante como podría haber sido porque el desconocido autor del croquis, más que una pormenorizada descripción de la arquitectura, buscaba simplemente ubicar los edificios en la gran manzana que ocupaba el centro de la ciudad. Sobre este documento gráfico, en 2002, volvió Ollero Lobato14, relacionándolo, muy acertadamente, con las propuestas urbanísticas pergeñadas para el área del convento de San Francisco en la primera mitad del ochocientos. Su estudio del conjunto de San Buenaventura, por carencia documental, se basó sobre todo en los datos aportados por López de Vicuña. Muy recientemente, en 2009, Fernández Rojas15, en su libro sobre el patrimonio artístico de los conventos masculinos desamortizados en Sevilla, ha dedicado un capítulo a la arquitectura, escultura y pintura del convento-colegio que constituye una acertada síntesis de toda la bibliografía. Su análisis de la arquitectura, no obstante, al carecer también de nuevas fuentes documentales, reitera las descripciones de González de León y López de Vicuña. 13 Salinas Alonso, 1991: 171-174. 14 Ollero Lobato, 2002: 139-144. 15 Fernández Rojas, 2009: 157-175. Fig. 4. Plano de San Buenaventura según fray A. López de Vicuña. 1897. (M.ª J. del Castillo Utrilla). Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 132 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN … Breve síntesis histórica del conventocolegio sevillano de San Buenaventura Fray Luis de Rebolledo16, provincial de Sevilla, planteó la posibilidad de fundar un colegio de altos estudios teológicos con advocación a San Buenaventura en un edificio independiente del convento Casa Grande de San Francisco, donde la orden tenía su centro docente. En 1600, Isabel de Siria, viuda de Andrés Corso de Casuche, acoge la fundación bajo su patrocinio y adquiere unas casas en la antigua calle de la Mar, hoy García de Vinuesa, en las que tres años más tarde, una vez acondicionadas sus estancias, fue constituido un primer colegio. En 1605, por falta de espacio, se traslada la fundación a su emplazamiento definitivo en la collación de Santa María y se inicia la edificación, en terrenos de la huerta de la Casa Grande franciscana, del amplio conjunto arquitectónico que integra convento y colegio17. La historia constructiva de San Buenaventura no se puede establecer con precisión por falta de datos concretos, pero la comunidad, en todo caso, para garantizar el acceso principal al edificio por la calle Catalanes, tuvo que comprar algunas viviendas de particulares en esa vía, y en ellas debieron de alojarse los religiosos inicialmente. Hay constancia documental de que Diego López Bueno, en septiembre de 1622, dio las condiciones “para obras de albañilería” en el templo conventual y de que Bernardo de Velasco, futuro maestro mayor del Alcázar y la Lonja de Mercaderes, interviene en la construcción de la iglesia a partir de mayo de 162618. El patronato del colegio fue detentado a partir de 1626 por Tomás Mañara de Leca y Jerónima Vicentelo, padres de Miguel Mañara, el famoso gran impulsor de la Santa Caridad de Sevilla19. Tal debía de ser ya la fama y el prestigio de San Buenaventura que en el capítulo general de la orden celebrado en Toledo en 1633 fue el único centro docente elegido para toda España como estudio general, dependiendo desde ese momento de la congregación romana de 16 Sobre la biografía de este interesante personaje, véase Matute y Gaviria, 1887: 144-145. 17 Ortiz de Zúñiga, 1677: 202-203, 205. Arana de Varflora, 1789: 51. Castillo Utrilla, 1988a: 181-182. 18 En ese momento debía de estar la obra del templo muy avanzada porque las bóvedas ya constan edificadas. Al respecto, véanse López Martínez, 1928a: 209-210; 1928b: 28. Martínez Ripoll, 1976: 13-14. Arenillas, 2005: 241-243. En el manuscrito anónimo titulado Algunas obras materiales que se hicieron en este colegio y su coste, documento también dado a conocer por Ortega, 1917: 393-394, que tampoco ha sido suficientemente valorado, constan pagos anuales desde 1623 por la construcción de la “portería”, la “librería” o incluso por la ejecución de la “obra del callejón de San Buenaventura”, partidas económicas que parecen indicar que al tiempo que se levantaba la iglesia fueron edificadas estas piezas del convento. 19 Ortega, 1917: 392-393. Fig. 5. Croquis de los conventos de San Francisco y San Buenaventura. Anónimo. 1821. Archivo Histórico Municipal de Sevilla. Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN… 133 Propaganda Fide20. El colegio formaba a los jóvenes religiosos en disciplinas relacionadas con el estudio de las Sagradas Escrituras y, singularmente, en teología escolástica positiva y moral, pero también se impartían ciclos lectivos de lógica y filosofía dirigidos a los seglares. La mayor parte del alumnado era español y portugués, aunque muchos estudiantes procedían de otros lugares de Europa, sobre todo de Irlanda y Flandes21. Durante la ocupación napoleónica de San Buenaventura, el cenobio fue usado como cuartel por las tropas francesas, sufriendo graves daños su patrimonio artístico22. Tras la restauración fernandina, la comunidad franciscana regresó al convento realizando, entre 1813 y 1814, obras de reconstrucción por valor de 30.000 reales23. Durante el Trienio Liberal fueron de nuevo expulsados los religiosos del edificio, que albergó un museo de pinturas y esculturas24. Devuelto el inmueble a los franciscanos en 1824, éstos lo ocuparon hasta la exclaustración de 183525. El segundo batallón de la milicia urbana y varias compañías de artillería se instalan en el caserón a mediados de 183726, quedando el complejo bajo la jurisdicción castrense. El uso militar del inmueble duró unos doce años, aproximadamente27, y dio lugar al proyecto de 1847 que originó los levantamientos de Juan Manuel Caballero. El plan contemplaba la reutilización del histórico edificio como centro administrativo del ejército, pero no se llevó a cabo finalmente porque el Gobierno, en octubre de 1849, con objeto de facilitar la reordenación urbanística del entorno de la Plaza Nueva, aprueba su cesión definitiva al Ayuntamiento28. El posterior vaciado de la gran manzana franciscana configurada entre los siglos XIII y XVII, área perfectamente integrada en la ciudad conventual hispalense29, supuso la venta y el derribo del edificio para abrir, en 1856, la calle Madrid (fig. 6). Todavía custodia el archivo municipal los diseños, firmados el 2 de marzo de 1857, que el arquitecto Manuel Galiano dio para las cinco casas construidas “en parte del solar del exconvento”, tres con la fachada a la calle Madrid y dos a la de Zaragoza30. Además de la iglesia, fueron conservados el claustro principal y su gran escalera con bóveda elíptica. Estas dos últimas estructuras se integraron en los inmuebles decimonónicos, aunque Galiano, por razones estilísticas, decidió suprimir las trazas barrocas originales. Patio y escalera permanecían en pie en febrero de 1979, tal como documentan los alzados 20 Suponía un sistema de fuerte preparación teológica que asumía la ideología tridentina y que se consideraba idóneo para la formación de los franciscanos especialmente dedicados a la defensa y expansión de la fe católica en América, Filipinas y Tierra Santa. Al respecto, véanse Martínez Ripoll, 1976: 10-11. Castillo Utrilla, 1988a: 180-181. 21 Ortega, 1917: 397. Martínez Ripoll, 1976: 11. 22 Una buena relación de sus tesoros artísticos, prácticamente desaparecidos en el período de ocupación, en Fernández Rojas, 2009: 162-170. 23 Castillo Utrilla, 1988a: 186. 24 El Ayuntamiento liberal resuelve, en noviembre de 1822, solicitar al Gobierno la traslación de los religiosos de la Casa Grande de San Francisco al convento de San Buenaventura, con objeto de que éstos dejaran libre su edificio y poder así ampliar las Casas Consistoriales. Al respecto, véase Ollero Lobato, 2002: 149. 25 Sobre los decretos que establecían la exclaustración y desamortización general, véase Revuelta, 2010: 361-396. 26 Fue en esta fecha y no en 1836, como apunta Velázquez y Sánchez, 1872: 446-447, porque consta documentalmente que en mayo de 1837 el arquitecto Melchor Cano inspecciona el inmueble con este propósito. Informe del arquitecto Melchor Cano sobre el exconvento de San Buenaventura, 13 de mayo de 1837, Archivo Histórico Municipal, Sevilla (AHM), Col. Alfabética, Obras Públicas, caja 1427, s. fol. 27 Por las informaciones aportadas por Madoz, 1845-1850: 262, se conoce que algunas dependencias del viejo caserón estaban destinadas al Gobierno militar. 28 En el verano de 1849, con motivo de la posible instalación en el edificio del colegio real que existía en San Telmo, se abre un período de cierta inquietud municipal, pero meses más tarde, tras un suplicatorio al Gobierno, el Ayuntamiento logra su cesión definitiva. Suplicatorio del Ayuntamiento a S. M., 7 de septiembre de 1849, AHM, Col. Alfabética, Casas Consistoriales, caja 189, exp. 1. 29 Sobre el importante papel de los edificios eclesiásticos en la definición de la ciudad conventual hispalense, véase Pérez Cano, 1996: 242-252. 30 Expediente de medidas para las obras de nueva planta en el solar del exconvento de San Buenaventura, 2 de marzo de 1857, AHM, Col. Alfabética, Abecedario de Calles, exp. 1857/86, s. fol. Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 134 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN … y secciones que levantó el arquitecto Fernando Mendoza Castells31. La sociedad Urbe Híspalis, en septiembre de 1992, obtuvo licencia municipal para construir el actual edificio de apartamentos, pero fue obligada por la Comisión Provincial de Patrimonio Histórico Artístico a la “restitución fiel, en sus partes esenciales”, del claustro y la escalera, en concordancia con los levantamientos de Mendoza Castells32. Para concluir, apuntar simplemente que los franciscanos volvieron a establecerse en Sevilla a finales del siglo XIX, en unas casas que adquirieron en la calle Albareda, junto al templo de San Buenaventura, donde edificaron de nueva planta un moderno convento que fue inaugurado en 189233. El arquitecto académico Juan Manuel Caballero, autor de los levantamientos planimétricos de 1847 Titulado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Juan Manuel Caballero ejerció como profesor de matemáticas, desde 1835, en las Academias de Cádiz y Sevilla. En la ciudad de la Giralda, en mayo de 1841, consigue la plaza de arquitecto de los Reales Alcázares34, y tras el fallecimiento de Melchor Cano, a partir de 1844, se hizo cargo de la dirección de la sección de arquitectura de la Academia de Santa Isabel de Hungría, siendo nombrado académico de mérito el año siguiente35. Aunque no llegó a ocupar el cargo de arquitecto municipal, lo regentó varias veces en calidad de interino; y cuando Ángel de Ayala accede al puesto de arquitecto titular del Ayuntamiento, Caballero es elevado a segundo arquitecto. En Sevilla llevó a cabo varios proyectos: un plan de reforma para la Lonja del Bacalao; tres diseños de fachada para la capilla de San Onofre, en coautoría con José Gallegos Millán; y sendas propuestas de remodelación para las plazas de la Magdalena y los Descalzos, ésta última en colaboración con Ángel de Ayala36. Como perito del 31 Expediente del edificio n.º 2 de la calle Pedro Parias, Archivo de la Gerencia de Urbanismo, Sevilla (AGU), Licencias de obras, exp. 1595/76, s. fol. 32 Expediente del edificio n.º 2 de la calle Pedro Parias, AGU, Licencias de obras, exp. 1595/76, s. fol. 33 Montoto, 1973: 164. 34 Chávez González, 2004: 61-65. 35 Muro Orejón, 1961: 148. 36 González Cordón, 1985: 40. Suárez Garmendia, 1986: 98. Baena Gallé, 1999: 359-361. Fig. 6. Entorno de la Plaza Nueva. P. García y L. Moncada. 1870. Archivo Histórico Municipal de Sevilla. Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN… 135 rector de la Universidad de Sevilla, interviene en la valoración realizada en 1849 del entonces colegio de San Telmo37. Desde 1855 ostentó el título de maestro mayor de primera clase de las fortificaciones y edificios militares de Cádiz38. Los planos del convento-colegio sevillano de San Buenaventura (figs. 1 y 2) fueron levantados por Juan Manuel Caballero el 30 de enero de 1847, recibiendo la aprobación del coronel comandante de ingenieros Benito León Canales y el visto bueno de José Prieto, general director subinspector. Se trata, por tanto, de fuentes gráficas de enorme interés que reproducen el estado y la distribución que tenía el edificio pocos años antes de ser demolido. El proyecto de adaptación de las viejas estancias conventuales como dependencias militares dio lugar a los levantamientos arquitectónicos, pues el ejército, que ya ocupaba el inmueble desde mediados de 183739, quería instalar las oficinas de la Hacienda Militar, con sus correspondientes secciones de intendencia, intervención y pagaduría; las de la Comandancia General y Gobierno Militar; y el parque de ingenieros. Aunque no he podido encontrar más datos concretos, es evidente que el plan trazado por Caballero fue un encargo privado de los militares que se realizó a espaldas del Consistorio40. El sistema gráfico de representación utilizado por el arquitecto es similar al empleado en 1835 por León Canales, entonces ingeniero militar, para trazar las plantas y la compartimentación de varios conventos de Sevilla que se planeaban transformar en cuarteles41. Pero las planimetrías de Caballero son mucho más detalladas y están mejor ejecutadas que las levantadas por el ingeniero. Y es que Juan Manuel Caballero, al fin y al cabo, era profesor y académico de mérito y tenía que dominar, por fuerza, el sistema de representación. Para trazar las líneas arquitectónicas sobre el papel, que es el soporte empleado, usa tinta negra, y para definir los espacios de las distintas oficinas proyectadas, colores a la aguada. El verde se emplea para indicar los espacios reservados a la intendencia, el “mahón” señala las dependencias de la intervención y la aguada de tinta china las oficinas de la pagaduría. El arquitecto también utiliza el color celeste, con el que identifica todas las estancias de la Comandancia y el Gobierno Militar; el tono violeta, que señala las oficinas de la “Mayoría de plaza”; y el color rosa, que indica las dependencias de los ingenieros. Tampoco se olvidó Caballero del perímetro urbano del edificio, anotando y localizando la “Calle de los Catalanes”, la “Calle de Zaragoza” y la denominada “Tapia labrada por la marquesa de Varela en terreno de la huerta”, muro que entonces independizaba a San Buenaventura de la extensa huerta del convento de San Francisco. Con objeto de facilitar la identificación de las estancias, utiliza el arquitecto un sistema alfanumérico que es explicado en un “abecedario” que ordena en tres columnas: la de la izquierda describe la planta baja del caserón; la de la derecha, el piso principal; y la central, mucho más reducida, clarifica el sentido de los colores empleados. Las secciones longitudinal y transversal del edificio, también firmadas por Caballero y aprobadas por León y Prieto, reproducen, respectivamente, la articulación completa de la crujía este que daba a la huerta y al convento de San Francisco, y la correspondiente al claustro principal y sus piezas adyacentes hacia levante y poniente. Todos los documentos gráficos llevan escala de pies castellanos. Plantas y secciones del colegio sevillano de San Buenaventura La planta correspondiente al piso bajo del edificio (fig. 7) constata que el convento-colegio ocupaba todo el extremo oeste de la gran manzana del centro de Sevilla donde se insertaba, des37 Lleó Cañal, 2004: 71. 38 Chávez González, 2004: 61 39 Véase la n. 26. 40 En este sentido, conviene recordar que el Ayuntamiento llevaba varios años detrás del edificio con la intención de incluirlo en el proyecto de la Plaza Nueva y que Caballero cesa definitivamente como técnico municipal en junio de 1846 (Suárez Garmendia, 1986: 98, 170-171). 41 Sobre el ingeniero Benito León Canales, véase Fernández González, 2013: 320-321. Archivo Español de Arte, vol. XCI, n.º 362, pp. 127-142, abril-junio 2018 ISSN: 0004-0428, eISSN: 1988-8511, https://doi.org/10.3989/aearte.2018.09 142 ALBERTO FERNÁNDEZ GONZÁLEZ EL DESAPARECIDO COLEGIO SEVILLANO DE SAN … El análisis pormenorizado de las plantas y secciones levantadas por Juan Manuel Caballero ha permitido dar un paso más en el conocimiento de las principales estancias, que se han podido identificar y localizar, en la definición de la compartimentación interior y en los usos privados del conjunto arquitectónico. Además del relevante papel de eje distribuidor que tenía el claustro principal, del que se ha podido precisar su configuración barroca originaria, se ha constatado la funcionalidad de la monumental crujía oriental y la existencia de un núcleo autónomo de servicio en torno al patio pequeño. En definitiva, los testimonios gráficos de 1847 han rescatado del olvido un patrimonio arquitectónico significativo de la ciudad de Sevilla, hoy desaparecido. 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