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Juan Bautista Antonelli, El Mayor

Toro Buiza, Luis

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JUAN BAUTISTA ANTONELLI, EL MAYOR Por L UI S T ORO BUIZA Lo que voy a d ec ir esta ta rde tien e tan po ca ent idad y tan limitado int erés , qu e ya me al eg raría qu e al te rminar mi re· lato hubier a logrado alguno por vuestr a parte. No voy a cansar vues tra at ención p er filand o una biograf ía de este aventajado y genial ingenie ro y arquitecto militar . pues sería una osadía por mi p art e hacerlo en el seno de esta A ca demia que cuenta co n competentísimos prof esor es de la Escuela de Es tudios Hispan o-Americanos. Creo pre ciso, en la exposición qu e a con tinu ación p rese nto. hacer un poco de hist o ria so br e acaec imiento que da origen a es ta divulgación. En la primav e ra de 1936 , el Cónsul de Italia en Sevilla me com unicó que el Emb aja dor de su paí s en España, el Conde Viola di Campalto, le había cons ultad o si cr eía que yo pudiera acep tar el col abora r con el G enera l Maggio rotti , ilus tr e hist oriador, enviándole a It alia copias de d oc umentos del Archive de Simancas , referentes a los inge ni eros milit ares italia nos que estuvi ero n al servicio del Emp era dor y de Felipe II , ya qu e este G enera l estaba preparando la publi cación de un a obra mo nument al que pensaba titul ar « El Ge nio Milit are all estero». Contesté aceptando la propo sición y me march é a Valladolid y Simanca s, donde estuve cerca de dos me ses enviándole m aterial mu y impor ta nte aju sta do a su d es eo . Tuve ocasión de c onoc er al Embajador de Italia, el Co nde Viola di Campalto. Era per so na de sin g ular atractivo, v no he olvidado su título por su armoniosa y extraña resonancia. Han pasado mucho s a ño s, y es muy p ro bable que en la ac- 42 LUIS TORO BUIZA tualidad las posibilidades de acción, como protagonista, que evoque su original título ha yan sufrido un duro quebranto. Mis trabajos en Simancas me hicieron se ntir una honda inquietud por la historiografía de la ingeniería militar en el Siglo de Oro. Pasan unos meses, y en noviembre del año 1936, como Capitán de la Primera Compañía de voluntarios de Sevilla, camino de Madrid, pasamos por el pueblo de Illescas. Allí hice noche, y no recuerdo por qué especiales circunstancias tuve ocasión de ver unos cuadros maravillosos de El Greco y del Divino Morales, que me pare ce recordar pertenecían a un Patronato de la familia Crespi de Valdaura. También vi, en un salón del Ayuntamiento, cómo estaban amon tonad os en sus suelos los legajos del archivo local de protocolos. Pensé en lo que nos pudieran contar estos legajos sobre Cervantes y El Greco. Pasa tiempo, casi un año, y tras los ataques furiosos que sufrimos cuando la ofensiva de Brunete, un buen día me enteré que la aviación enemiga había bombardeado Illescas y que la habitación que guardaba este archivo de protocolos había quedado en artesa. No lo dudé un instante. Estaba en Villaverde con mi Compañía y pedí permiso para visitar al Jefe de la Divi sión, el G eneral A sensio, que tenía su residencia en Illescas. Yo no lo c onocía; sabía de su fama de bu en militar y de hombre muy int eligente. Me rec i bió de muy mal talante , pero su disgusto fue en aumento cuando supo el mo - tivo de mi visita. Rec uerdo que le dije algo así : «iv li G enera l, vengo a verle pues en s us manos está el librar de la destrucción un archivo portentoso, el arc hiv o de pro to co l os de Ill es - cas». El Ge neral Asensio me miró como si mirara a un para - noico y, despu és de un pr eá:rn bulo en que marcaba su íntima indignación, me contestó algo así: ¿Y a ust ed quién le da ve las en este entierro? Le di je que en este archivo habfa documentos sobre Cervantes, El Gr eco, etc. E insistió entonces: Pero ¿usted qué tiene que ver con todo es to? Me di cuen ta que la curiosidad iba s obreponiéndo se a su enfa do , y rebus - cando ~n mis bolsillos saqué mi nombramiento por Queipo de Llano, en prim eros de agosto ck 1936, de Presidente de la Junta de Cultura Histórica y T esoro Artístico, co n otro escri to JUAN BAUTISTA ANTONELLI, EL MAYOR 43 del Cardenal Arzobispo de Sevilla dirigido a los distintos párrocos para que fueran atendidas todas mi s sugerencias. El General Asensio cambió radicalmente de actitud; me miró con ver dadera curiosid ad y me dijo que lo sentía mucho, pero no podía dis tr ae r a los camiones que tenía en este menester , pues estaban en constante alerta para un probable movimiento de tropas. Entonces le dije al General: «No puedo ni debo insistir; la posibilidad de recoger el archivo de protocolos de Illescas, qu e está en el medio derruido Ayuntamiento, está en sus manos. Lo que pueda o de ba hacer se lo dictará su propia conciencia». Me despedí, y pronto supe que el General Asensio aquel mismo día trasladó, en un camión, el archivo de protocolos de Illescas, al archivo de protocolos de Toledo, que se custodiaba en el Hospital de Santa Cruz, conocido por el Hospital de Arriba. Pasado un mes, y aprovechando un a calma en el frente. pedí un permiso de dos dí as que pasé en el archivo de pro· tocolos de Toledo, donde ya estaba el de Illesca s, y Dios premió mi diligencia ha cie ndo que hallara entre los legajos del de protocolos de Toledo los testamentos de Juan Bau tista An tone lli y de Juanelo Turriano. ¿Que por qué no he divulgado este hall azgo? Toda s las disc ulpas que pudiera decir para disimular mi pereza serían Yanas. Desde luego hubo un tiem po que pensé muy seriamente trabajar en ello y buscar noticias sobre An tonelli, en It alia y en los archivos de Madrid y Toledo. en el Convento de San Francisco de Madrid , ya que en él creo qu e razonablemente es peraba encontrar algún dato, bi en en su archivo o en sus libros de fábrica y de pitancerías, ya que fue e nterrado en Ja capilla mayor, co mo dispuso en su testamento de oct'..lbrc de 1587, en el que dejaba a favor del convento muchas limosnas para misa s y devociones. No me detengo en la biografía de Juan Bautista Antonelli el mayor , porque han sido muchos profesores los que se han ocupado de ello, pero creo que sería injusto no recordar cómo en la primera mitad del siglo XIX, hicieron un trabajo unos insignes militares españoles sobre estos ingenieros del siglo XVI, qu e hicieron fortificaciones en Italia , Flandes, el Ro- 44 LUIS TORO BUIZA sellón, Berbería, etc . Estos fueron los señores de Aparici y García, Camino y Salas, y sus trabajos en Simancas y en e] Archivo de la Corona de Aragón dieron como fruto una copiosa documentación que se conserva en legajos en el Servicio Histórico Militar. Me parece oportuno recordar que más del ochenta por ciento de estos ingenieros del siglo XVI eran italianos, y solo el citar sus nombres evita cualquier comentario. Miser Benedito de Ráb en a, Ferramolino, Furnin, Baltasar Paduano, Vespasiano Gonzaga, Calvi, el Fratino , el Paccioto, Arnodeo, Tiburcio Spanochi, Campi, Leonardo Turriano, los Garavelli... Si algún curioso quisiera tener noticias peregrinas sobre Juan Bautista Antonelli, yo le aconsejaría se informase con el Espasa, pues no le defraudará . Siempr e qu e nos asomamos a esta obra tan dilatadís i ma quedamos sorprendidos. De los dos Antonelli, el Espasa hace uno solo, y le hace so brevivir hasta el año 1616, en una vida dilatadísima de trabajos y sinsabores. Además nos sorprende también aseverando que era rumano ... Debo a la simpática asistencia de nuestro querido compañero se ñor Calderón Quijano, el pos eer un ejemp lar del discurso de ingreso en la Academia de la Historia de mi que - r ido maestro Diego Ang ulo Iñi guez. Por cierto que éste, para dar noticias familiares de Antonelli, toma en su trabajo las que le facilita la magnífica obra de Ll aguno y Ceán Bermúdez, de 1820, por el que traza un árbol gen ealógico mu y limitado de la familia italiana de Juan Bautista Antonelli. En su testamento cita a gra n núm ero de sus familiares y pormenores geog ráfico s. En él dice qu e es hijo leg ítimo de Gerónimo Antonelli y de Lucrecia Sciur e, naturales de Gateo, Obispado de Arreminio , en la provincia de la Rom an ía , en Italia, y dice ser estante y residente en esta villa de Madrid. Dice que quiere qu e sepult en su c uerpo en la iglesia y monasterio del Señor San Francisco, de esta villa de Madrid, «e n la sepultura que está dentro de la capilla mayor, ju nto al altar de Nuestra S eñora, qu e en ella está una pi edra pizarra en la que están esculpi da c; sus armas; un esc udo con tres montes y en cima un baso con JUAN BAUTISTA ANTONELLI, EL MAYOR 45 dos onzas y una estrella encima y un morrión con sus follares» encima del escudo, y debajo del escudo un letrero que dice «que esta sepultura es de Juan Bautista Antonelli, Ingeniero Militar del Rey Don Felipe, nuestro señor, para él y para sus her ederos, año de mil quinientos ochenta y siete». En el testamento dice también que es poseedor de un juro de 300 ducados que le vendieron Juan Bautista Comelin y Bartolomé Calvo, genoveses, y residentes en Madrid, sobre las alcabalas de esta villa. Nombra su heredero a Cristóbal Antonelli, hijo de su hermana Catalina Antonelli y de Jácome Garavelli. Dice de este Cristóbal, en este tiempo residente en Madrid , que había nacido en Italia, donde p er maneció en su juventud, y que era de la provincia de la Romanía, Obispado de Tesena, y que en es te año de 1587 era ya ingeniero del Rey Felipe; que esta ba casado con Hipólita de Torres, hija de Pedro de Torres, alcaide del Castillo de Alicante, de la que tiene un hijo, llamado también Juan Bautista Antonelli. Habla también en el testam ento de otros hijos de Catalina Antonelli, y por tanto hermanos de Cris tóbal , que se llamaban Polidoro y Franci sco Garavelli. Es de notar cuando dice que a falta de éstos, herede su primo Antonio Antonelli, sin acordarse para nada de sus hermano s Juan Bautista y Cristóbal de Rod a. Con sus bienes forma un mayorazgo, en que dice reite radamente cómo ha de heredarse su fortuna por varonía y por edad, añadiendo a última hora que si no quedara nadie de su familia fueran sus bien es dedicados a criar niños para que estu diaran teología. Como se ve p or esto, se deduce que no debía estar en muy buenas relaciones con sus h erman os , pues a mayor abundamiento solo los cita para d ecir que Juan Bautista le debe 150 du cad os y Cristóbal 50, y aparte de estos du cados cerca de 1.000 reales. Añade que estas cantidades se las prestó en casa de Ag ustín Spínola, hijo de Ambrosio, por entonces ya difunto. En el testamento habla de su h ermana Laura Antonelli, que por aquel entonces era monja en el Santo Arcángel, en la provincia de la Romanía, en Italia, y a ella le asigna otros cien duc ado s de sus bienes. También deja una manda de 100 ducados a su primo , Antonio Antonelli, que dice 46 LUIS TORO BUIZA estar en Italia, en el Obispado de Areminio . Deja otro legado de 100 ducados a su otro primo, Cristóbal de Roda. Dice haber servido al Rey Don Felipe 36 años, en Italia, Flandes, España y Berbería; añade que su casa y otros bienes que tenía en Italia, en la provincia de la Romanía, heredados de su padre Jerónimo, quiere que los tenga y goce su hermana la monja. Nombra como ajustadores y albaceas en su testamento a J ácome Ferrari, secretario del Duque de Ferrara, residente en Madrid; a Sebastián Lercaio, genovés, también residente en e st a corte, y a su huésped Juan Gil. Al final de su testamento nos hace saber que el año 1584, por provisión real, dio a Antonio Jiméncz, depositario de Alcántara y pagador de la navegación del Tajo, 100 ducados a Cristóbal de Roda para que pagara a los barqueros y barcos y demás costas que se hiciesen al ir a reconocer la navegación del Guadalquivir de Sevilla a Córdoba por mandato de su majestad, de los que tiene que dar cuenta, cuando le fuere pedida, y hace constar que los 20 ó 25 ducados que le sobraron se los dio a él en depósito hasta que le pidieran cuenta de ellos, y que habrá que dárselos de sus bienes. Por último , ordena que el testamento se lo entreguen al padre Juan del Cas tillo, g uardián del Convento de San Fran - cisco, para que lo tenga en su poder para resguardo y perpetuid ad de lo que en él ordena, y que para mejor c onserva - ción ruega y encarga mucho lo ponga en el archivo de su convento. Esto es, a gr an des ras gos, el te s tam e nto que suscribió en Mad ri d Juan Bautis ta Anton clli, que termina con un inventario de todas sus pertenencias, como es costumbre siempre en la redacción de és tos . Tengo en mi poder copia del codicilo que firmó el 17 de marzo de 1588, día antes de su muerte . JUAN BAUTISTA ANTONELLI, EL MAYOR 47 APENDICE TESTAMENTO DE JUAN BAUTISTA ANTONETTI foan Bautista Antonetti - 1587 -Luis de Alcacer, escribano, fol. 9. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, dios y hombre verdadero, y de la Santísima siempre Virgen Santa María su madre a quien yo siempre he tenido y tengo por Señora y por mí abogada en todos mis hechos notorio y público sea a todos quantos la pre sente escryt ur a de testamento vienen como yo Juan Baptista Antoneli engenero militar del Rey don Felipe nuestro Se ñor hijo legítimo de gerónimo Antoneli y de Lucrecia Sciure mis padres legítimos naturales de gateo obispado de arreminio en la provincia de la Romania en Italia estan te y residente en esta villa de Madrid y corte del Re y nu estro Señor esta ndo como estoy enfermo p ero en mi buen seso memorias y entendimiento confieso que creo bien y cató licamente en el misterio de la santísima trinidad padre hijo y espíritu santo tres personas y una sola hesencia en todo aquello que cree y tiene y confiessa la san ta madre yglesia de rroma y dcvaxeo desta cat ólica ffe y creh encia protesto de vivir y morir y silo que dios nuestro señor no permita por persuasión del demonio o por dolencia grave en el artículo de mi muerte o en otro qualquier tiempo alguna cosa contra esto que con fieso y creo hiciere o dixese o mo stra re lo revoco y con esta invocación d1vina suplico a la gloriosísima n ue s tra señora santa maria sea intercesora con su precioso hijo nuestro señor Jesu cristo que por los mérito s de su sagrada pa sión aya merced de mi alma y lo encamine a su santa gloria para donde fue criada y con esta mivocación divina fago y hordeno este mi testamento a última voluntad en la manera siguiente: Lo primero encom iendo mi anima a nuestro señor Jesucristo que la crió y redimió por su preciosa sangre y pasión a su imagen y semejanza y falleciendo desta enf er medad en questoy o de otra qualquiera que toviere sepulten mi cuerpo en la iglesia e monasterio del señor San Franci sco desta villa de Madrid en la se poltur a que tengo comprada que está dentro de la capilla mayor de la dicha iglesia junto al altar de nuestra señora que en ella esta una piedra pic;arra esculpidas mis armas que tienen un escudo con tres nombres y encima un baso que le acompañan dos honzas y una estrella encima el baso e un morrion con sus follares encima el esc udo e debaxo el escudo un letrero qu e dice esta sepultura es de Juan bautista antoneli engeniero militar del Rey don felipe nuestro señor para el y sus herederos año de mill y quinientos y ochenta y siete. Ytem mando qu e me entierren co n el abito del bienaventurado señor San Fran cisco y se haga por el orden que a mi h eredero y albaceas 41$ LUIS TORO BUIZA paresciere con moderación y si acaso falleciere en Toledo o en otra parte fuera clcsta corte que mi cuerpo sea traido al dicho monasterio de San Francisco a mi sepoltura y por el abito se de la limosna acostumbrada. Ytem mando que! dia de mi fallecimiento siendo ora suficiente sino otro día siguiente digan por mi animas una misa de requien cantada con sus diaconas y responso sobre mi sepoltura como es costumbre y se page la limosna y derecho que se acostumbra dar. Y tem mando que! día de mi fallccimien to en todos los monasterios e iglesias desta villa de Madrid digan en cada una missa del alma por mi alma para que en virtud de las gracias concedi das por Ja bula de nuestro muy santo padre mi alma alcance gracias y perdon de mis pecados y paguese la limosna acostumbrada. Ytem digo y declaro que la sepoltura que mando enterrar en el di - cho monasterio de San francisco que es la que de juro esta declarada la compré por mi dinero para mi entierro e de mis herederos como consta por la escriptura que della otorgó el padre fray Juan del Castillo guardian del dicho monasterio a que me refiero mando que mi heredero que aquí ira nombrado tenga quenta de la dicha sepoltura y tome la escritura della en su poder como patrón della. Ytem mando y es mi voluntad que perpetuamen te para siempre ja - mas me digan en el dicho monasterio del Señor San francisco donde me mando sepultar las misas siguientes: Primeramente todos los domingos del año se digan una missa del dia rezada con la oración de la misa del jueves y de nuestra señora y fámulos sea de decir cada dia que es otra oración. Todos los lunes se dirá la missa de la Santisima Trinidad con la oración pro gracia et actione y la oración del dia que sea de decir siempre et famulos ecetera. Todos los martes se a de decir la misa de los ang eles con l as ora - ciones del espiritu santo y del día y famulos. Todos los miercoles una misa de todos los santos con la oración del espiritu santo y del dia. Todos los jueves la misa del santísimo Sacramento y una oración de nuestra señora. Todos los v iernes la misa p ara todas las animas del purgatorio y particularmente por las que mas obligación toviere y de mis padres. Todos los sábados la misa de la concepción de nuestra señora con la oración del espíritu santo. Quando oviere fiesta de guardar en alguno de los dichos dias que si abrá se dirá misa de la fiesta con las coletas de la missa suso dicha que cayeren en aquel día todas la s quales mi sas sean de decir por mi int e nción delante de dios para siempre. El dia de lo s finados o pocos despues sea de dezir un adniversario con sus vigili as en misa cantada por todas las ani mas del purgatorio y particularmente p or la s que mas obligación tengo y por la s animas de mis padres e necesitados. Si el padre que dixere es ta misa no tovier e pesadumbre holgaría que dixere en cada una fidelium et pro benefactoribus. Ose de dar por cada misa un real de limosna y por el adniversario lo que es costumbre. JUAN BA UTISTA ANTO~ ELLl , EL MAYOR 49 Y toda s las quales misas sean de decir y co ntinuar perpetuamente como sean id o y van diziendo en el monaste rio de l señor San Fran cisco y por la lim osna sea de dar un real por cada misa y los tiempo s fueren c reciend o sea de ir pagando co nform e co mo esta ordenado y se ordena re po r el santo concillio y pagarse de mis bienes como de yuso aqui ira decl ara do y especific ad o. Y mando que le de al s acristan treinta reales de limosna por qu e! dicho sacristan que es o fuere del dicho monasterio tenga de facer decir las dichas misas e ad nive rsari o perp etua ment e para siempre jamas . Otrosi mando que en cada un año para si em pr e jam as me d iga n una misa y vigilia por mi y mi s d ifunto s y por lo s dem as qu e tengo carg o y de la misa y ofrend a qu e se dixere se de c uatro ducado s de lim os na a la c asa e monasterio de San Fran cisco en cad a un añ o por su ofrenda y qu e! dicho sac ri s tan tenga asi mismo cargo de la hazer dezir. Ytem digo qu e yo tengo un juro de t rescient os ducados que me vend ió Ju an Bautista lomelin y barto l ome ca lvo ginob eses rresidentes en es ta cort e sobre las alcabala s des ta villa de Madrid de que me otorgaron e scri ptu ra po r ante Luis de Velasco esc ribano público en esta c orte a qu e me refiero por tanto de mi pr opia li bre y agrada ble voluntad y en aquella mejor via y forma que aya lugar de derecho dende lu ego hago vínculo y vinculo el d ic ho juro de los dichos tr escientos du cado s y mando qu e dellos primero y ante todas co ssas se pague la cantida d de m arave dís qu e sum a y mon ta el dezir de las dichas misas e adniversario e manda de sa c rist an de suso referido y lo demas del d icho juro que qued are y restare es mi voluntad de lo mandar como po r la pre sente lo mand o. A C rip t ova l Antoneli mi so brino hijo de cat alina Antoneli mi herm :ma legítima mujer jác ome ga rab eli sus padres que al presente está en es ta cor te nazi do y c riado en Itali a en la provin cia de la R omania obi spado de Yesena que al pres ente es engenero milit ar del Rey don felipe nuestro señor en el reyno de Valencia casado en la cibdad de al ica nte con Ypolita de torres hija de p edro de torres a lc aide d el castillo de a qu e ll a ci udad de la qual ti ene un hi jo qu e se dice Ju an bapti sta Antoneli y una hija el qua! qui ero qu e tenga po sea y goze el dic ho juro por título de vinculo por todos l os dias de su v ida y des pues del su hijo ma yor varan legitimo e no legitimado s in o fuer e por susigu en te matrimonio e despues del su nieto e bisnieto po r la misma orde n y an si s us cq uentemcnte de uno en otro de vara n en baron leg itimo de la descendencia del dic ho Criptoval an - toneli mi so br ino s ub ceda en el dicho juro su hija mayor legitima e des pues della su hijo mayo r varan legitimo e sus descendientes de v ara n en varan legitimas e sus desce ndiente s de varan en baron legitim o e a falta de varan s ub ceda en muj eres de la desce nden cia del dicho mi so br i no pe rpetuament e pr efiri endo siem pr e el varan a las he mbras y el mayor al menor y p or esta horden s ub ceda n en el dicho vinculo. E aya por nombre e apellido Antoneli igual que · casare con la hija herede ra se llame y nombre el y sus hijo s e des cendientes de Antoneli y t raiga por armas mis in si gnias y en las escripturas qu e otor - gare y oviere de hacer y firmar se llam en así y si de industria hiciere 56 LUIS TORO BUIZA dos jubones nuebos es tofad os y o tro traido un capotillo tudesquillo pard o un par de medias cal ~as de lana traidas tres mont eras una de ch amelote y otra de raxi la verde y otr a de la misma raxila otro baul nuevo guarne~ido de vaque ta un teatro de cos mogr a fía encu ade rnad o un fieltro nu e bo bl anco con s us faldones una caxa con instrumento s de cosmografía un reli car io en una caxa una es pad a con su tal abarte un caballo morcillo con silla guarnecida de tercio pelo y su g ual - drapa nueva e su manta e xaquima un som br ero de tafetan un as botas e unos pantuflo s Una esc ritura de asiento e conc ierto de l os trescientos ducados de juro que com pro de Juan bautista comc l in su fecha en madrid a veyute e nu ebe de Julio de mili e quinientos e oche nta e siete años an te Juan de Velasco. escri ban o. La escri tura de la sepultura de San Franci sco. Los quales dichos bienes pusi eron po r inventario en el dicho dia mes e año suso dic ho s y el dicho francisco antone li juro a dios y al que de pr esente no viene a su not i cia ma s bienes y que Ja dá si mas biniere los pondrá por inventarios y el dicho francisco a nt oneli se constituyó p or depositario de los dichos bien es e dineros e dellos se otorgó por contento e pa gado y en tregado a su ·vol unt ad y en razo n dello pa ga y ent rega renunciando las leyes de la paga y en tre ga como en ellas se contiene e se obligó de los te ner de manifiesto e de acudir con ellos a qu i en e como e quando po r qualquier justicia de el R ey nu estro señor le fuere mandado so la pena de los depositarios y se obligó a las justicias del R ey nuestro señor de qualquier partes qu e se an que le com pel an a lo an si cumpli r e pagar co mo si ~cntencia definitiva fuese dada contra el e por el fuese co ns ebida e pasada en cosa juzgada e dada a entregar e r enuncio quale sq uier leyes e fueros e der echos que en su favor sean e lo otorgó en el dicho dia mes e año suso dich os y el dic ho diego de Castroverde Jo pidió por testimonio y el dic ho alcal de se lo mandó dar e a ello dixo que interponía e i nterpu so su abt oridad e de las j usticias para que va lga e haga fce en ju icio e fue ra del dando quanto puede e con d erec ho de ve e lo firm an de sus nombre s e con ozco a los otorgantes. te st igos que fue ron presentes a lo qu e dicho es simon fe rn andez e andres descalona e j uan caro vecinos de toledo. ·F rancisco de huerta · alca lde = francisco Antone li = Diego de Castroverde = ante mi luis de alcocer esc ribano público.